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Capítulo IV

Iglesia, nobleza y oligarquías urbanas
Jorge Díaz Ibáñez

A la hora de abordar el estudio de la dimensión conflictiva presente en la evolución sociopolítica de la corona castellano-leonesa bajomedieval, así como en las
transformaciones experimentadas por la monarquía hacia modelos cada vez más
autoritarios, una cuestión cuyo análisis resulta consustancial a dicho estudio son las
relaciones entre los principales grupos de poder del reino. En este sentido las relaciones de la Iglesia con la nobleza, a pesar de no haber recibido la suficiente atención por parte de nuestra moderna historiografía 1, constituyen un ámbito de análisis en el que también se manifiesta de forma muy frecuente el conflicto de
legitimidades presente reiteradamente en la política castellana de estos siglos, y que
si bien estaba encabezado por la monarquía, presentaba múltiples ramificaciones
que afectaban a los demás estamentos sociales.
Antes de nada, es necesario poner de relieve las grandes diferencias intraestamentales y jerarquización interna que se daban sobre todo dentro del estamento
eclesiástico, pero asimismo también en la nobleza, lo que hace que existan diferentes niveles de plasmación de las relaciones entre ambos estamentos, relaciones que
en mayor o menor medida encontraremos manifestadas en alguna ocasión en prácticamente todos los niveles jerárquicos de la Iglesia y la nobleza.
Además, en el caso del estamento eclesiástico, entraba en juego el papel desempeñado por una instancia de poder supranacional que se encontraba por encima de
la propia Iglesia castellana, como era el pontificado, cuyas intervenciones, frecuentemente unidas a las de la propia realeza, en ocasiones irán encaminadas precisamente a regular los conflictos planteados en las relaciones de la Iglesia castellana con
el estamento nobiliario.
Dentro de este contexto, la monarquía castellana se nos presenta en una doble
perspectiva. Por un lado, como agente mediador en las situaciones de conflictividad
Iglesia-nobleza, conflictividad que en buena medida respondía a un enfrentamiento entre poderes señoriales contrapuestos, siendo precisamente esta necesidad de
poner bajo su control a todos los grupos de poder del reino, en cuanto que miembros de la comunidad política, uno de los rasgos más explícitamente caracterizado1

Así, en algunas síntesis generales publicadas en los últimos años sobre la nobleza de los reinos hispánicos medievales apenas se toca el tema de las relaciones con la Iglesia. Véase Marie-Claude Gerbet, Las
noblezas españolas en la Edad Media. Siglos XI-XV, Madrid, 1997.

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res de la expansión bajomedieval del autoritarismo regio. Pero, por otra parte, en las
coyunturas generales de particular conflictividad sociopolítica, la monarquía se presenta como protagonista de las mismas enfrentándose a una parte de la nobleza,
adoptando en este caso los miembros del alto clero, en función de sus intereses, postura a favor de uno u otro bando, no existiendo al respecto casi nunca unanimidad
entre ellos.
Para el estudio de estas relaciones de la Iglesia castellana con la nobleza, que aquí
se abordará tan solo en sus rasgos generales, hemos diferenciado varios campos de
análisis. Primeramente se expondrá el modo como se produjo la incorporación de
la nobleza al alto clero castellano. A continuación estudiaremos la intromisión nobiliaria en algunas elecciones episcopales y en el sistema beneficial, para centrarnos
con posterioridad en el análisis de los conflictos económicos, sobre todo decimales,
y jurisdiccionales planteados entre la Iglesia y la nobleza, atendiendo a cuestiones
como el patronato eclesiástico y la encomienda monástica. La intervención eclesiástica en las principales situaciones de conflictividad política constituirá el siguiente
campo de análisis, en el que estudiaremos el papel de la Iglesia en los conflictos
monarquía castellana-nobleza, la particularidad del ámbito gallego y la participación del clero en las luchas de bandos durante el siglo xv. Finalmente, veremos
cómo el ámbito de la espiritualidad fue utilizado como marco propagandístico de
los valores y comportamientos de la nobleza, que en ciertos casos coincidirán con
los manifestados por algunos miembros del alto clero.
1. La extracción social del alto clero
La integración de un buen número de miembros de la nobleza castellana bajomedieval, en sus diferentes niveles, dentro del estamento eclesiástico es una cuestión cuyo estudio resulta de gran importancia para un mejor conocimiento de la
sociedad castellana durante estos siglos 2. El análisis de este proceso es esencial de
cara a la comprensión tanto de las estrategias sociales y de poder de los principales
linajes nobiliarios como de la propia proyección sociopolítica de la Iglesia y su inserción en las estructuras de poder del reino, todo ello dentro del proceso de génesis
2

Una visión mucho más amplia y detallada sobre esta misma cuestión queda recogida en mi artículo “La
incorporación de la nobleza al alto clero en el reino de Castilla durante la baja Edad Media”, Anuario
de Estudios Medievales, 35/2 (2005), por lo que en este apartado tan solo expondremos las conclusiones básicas de dicho artículo. Otros trabajos que tratan en parte la misma problemática son, por ejemplo, los siguientes: J. Díaz Ibáñez, “Las relaciones Iglesia-nobleza en el obispado de Cuenca durante la
Baja Edad Media”, En la España Medieval, 20 (1997), pp. 281-320; Marta González Vázquez, y F. J. Pérez
Rodríguez, “Aproximación al estudio de las relaciones familiares y de poder en una institución eclesiástica: el cabildo compostelano en los siglos xii y xiii”, Hispania, 53/185 (1993), pp. 1091-1098; Isabel
García Díaz, y Miguel Rodríguez Llopis, Iglesia y sociedad feudal: el cabildo de la catedral de Murcia en
la baja Edad Media, Murcia, 1994. Para época moderna resulta de interés, entre otros trabajos, el conjunto de estudios recogidos en Sociedad y élites eclesiásticas en la España moderna (coord. F. J. Aranda
Pérez), Cuenca, 2000.

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Iglesia, nobleza y oligarquías urbanas

del Estado Moderno en Castilla a fines de la Edad Media. En este sentido, se ha señalado cómo el celibato eclesiástico, independientemente de las voluntades individuales,
respondía muchas veces a los intereses de los propios linajes, que también necesitaban
una proyección en el seno de la institución eclesiástica, encontrando aquí la dimensión propagandística de la espiritualidad una de sus vertientes más importantes 3.
Fue fundamentalmente dentro del episcopado y cabildos catedralicios donde se
produjo, ya desde el siglo xiii, esta integración al clero de personajes procedentes del
estamento nobiliario, que se fue intensificando a medida que avanzó la baja Edad
Media, siendo este un proceso que se vio sin duda favorecido e impulsado por el
rápido ascenso social, sobre todo desde el último tercio del siglo xiv, de los principales linajes de la nobleza nueva, y la consolidación de las oligarquías urbanas, dado
que todos ellos, muy integrados en las estructuras de poder civil del reino, también
deseaban controlar en mayor o menor medida las estructuras de poder eclesiástico de
mayor proyección política, que eran las mitras episcopales y cabildos catedralicios.
Ello, además, estará íntimamente relacionado y evolucionará en paralelo con la formación de amplias redes clientelares de eclesiásticos en torno al poder real, procedentes sobre todo de los ámbitos episcopal y catedralicio, que poco a poco se irán incorporando a importantes funciones gubernativas y administrativas del reino 4.
Los linajes de la alta o media-alta nobleza con una mayor presencia en el episcopado castellano-leonés durante la baja Edad Media fueron los Fonseca, en el siglo
XV y principios del XVI, con siete obispos; los Gómez de Toledo, sobre todo en el
XIV, con seis obispos; los Manrique, con cinco obispos; los Albornoz, Guzmán,
Luna y Carrillo, con cuatro cada uno; los Mendoza, desde fines del XIV, con tres;
los Enríquez, en el XV, con tres; los Osorio, con tres; y los Álvarez de Toledo,
Velasco, Acuña, Gudiel, Carvajal, Suárez de Figueroa y Zúñiga, cada uno de ellos
con dos miembros del linaje dentro del episcopado. En cambio linajes como los
Pimentel, Silva, La Cerda o Ponce tuvieron una casi nula o muy escasa proyección
episcopal. En cuanto a los linajes de judeoconversos, hay que destacar ante todo a
los García de Santa María (o Cartagena) y linajes a ellos vinculados (como los
Maluenda), donde hubo hasta siete obispos. Por otro lado, en linajes como los
Gómez de Toledo, Fonseca o Santa María las sucesiones episcopales tío-sobrino o
incluso padre-hijo fueron algo habitual, siendo también frecuentes las relaciones de
parentesco entre los prelados de linajes como los Luna, Albornoz, Manrique y
Carrillo. De este modo, la relación de los principales linajes con representación en
el episcopado castellano bajomedieval nos ofrece el siguiente resultado:
María Concepción Quintanilla Raso, “La Nobleza”, en José Manuel Nieto Soria (dir.), Orígenes de la
Monarquía Hispánica: Propaganda y legitimación (c. 1400-1520), Madrid, 1999, p. 91.
4 Sobre las clientelas eclesiásticas en la Castilla bajomedieval puede verse el trabajo de J.M. Nieto Soria y
J. Díaz Ibáñez, “Élites y clientelas eclesiásticas (siglos xiii al xv): propuestas metodológicas desde el caso
castellano”, en F. Themudo Barata (ed.), Elites e redes clientelares na Idade Média: Problemas metodológicos, Lisboa, 2001, pp. 109-139.
3

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-Pedro Gómez Barroso de Albornoz: obispo de Sigüenza (1348-1358). -Alonso Carrillo de Albornoz: obispo de Osma (1408-1422) y Sigüenza (1422-1434). -Juan Arias Dávila: obispo de Segovia (1461-1497). Carvajal -Bernardino López de Carvajal: obispo de Astorga (1488-1489). -Sancho Blázquez: obispo de Ávila (1312-1355). -Alonso Carrillo: obispo de Ávila (el. -Pedro Álvarez de Albornoz: arzobispo de Sevilla (1378-1390). -Gil Álvarez de Albornoz: arzobispo de Toledo (1338-1350). arzobispo de Sevilla (1439-1442) y Toledo (1442-1445). Cardenal. Enríquez -García Enríquez Osorio: obispo de Oviedo (1441-1442) y arzobispo de Sevilla (14421448). Coimbra (13581364). Plasencia (1446-1470) y electo de Zamora (1467). -Pedro Enríquez de Castro: obispo de Mondoñedo (1427-1445). y arzobispo de Sevilla (1369-1371). Albornoz -Fernando Álvarez de Albornoz: arzobispo de Sevilla (1371-1377). – 200 – . -Gutierre Álvarez de Toledo: obispo de Palencia (1423-1439). Cardenal. -Juan Enríquez: obispo de Lugo (1409-1417). -Juan de Carvajal: obispo de Coria (1443-1446). Cardenal. -Rodrigo Dávila: obispo de Plasencia (1470-1492). Dávila (en sus diferentes ramas) -Domingo Blasco: obispo de Ávila (1213-1239). Lisboa (1364-1369). Badajoz (1489-1493) y Sigüenza (1495-1511). -Álvaro Gómez Carrillo: obispo de Palencia (1297-1305). 1496). -Luis de Acuña y Osorio: obispo de Segovia (1449-1456) y Burgos (1456-1495). Carrillo -Alonso Carrillo de Acuña: obispo de Sigüenza (1435-1446) y arzobispo de Toledo (1446-1482). Cardenal.Jorge Díaz Ibáñez Acuña -Alonso Vázquez de Acuña: obispo de Mondoñedo (1455-1457) y Jaén (1457-1474). Álvarez de Toledo -García Álvarez de Toledo: obispo de Astorga (1463-1488).

-Diego de Fonseca: obispo de Orense (1470-1486). Guzmán -Diego Ramírez de Guzmán: obispo de León (1344-1354). García de Santa María (Cartagena) y linajes vinculados -Alonso de Cartagena: obispo de Burgos (1435-1456). -Pedro de Fonseca: obispo de Astorga (1413-1419) y Sigüenza (1419-1422). 1454-1460). Gudiel -Gonzalo García Gudiel: obispo de Cuenca (1280-1288). nobleza y oligarquías urbanas Fonseca -Alonso de Fonseca el Viejo: obispo de Ávila (1445-1454). -Gonzalo de Cartagena: obispo de Astorga (1419-1423). Gómez de Toledo -Gutierre Gómez de Toledo: arzobispo de Toledo (1311-1319). 1499). -Juan Rodríguez de Fonseca: obispo de Badajoz (1495-1499) y Córdoba (el. -Gutierre Gómez de Toledo: obispo de Oviedo (1377-1389). Santiago (1460-1464) y nuevamente de Sevilla (1464-1473). -Juan Ortega Maluenda: obispo de Coria (el. -Alonso de Fonseca: arzobispo de Santiago (1506-1523) y Toledo (1523-1534). -Gonzalo Pérez Gudiel: obispo de Cuenca (1273-1275). Cardenal. -Vasco Fernández de Toledo: obispo de Palencia (1343-1353) y arzobispo de Toledo (1353-1362). -Alonso de Fonseca: arzobispo de Santiago (1ª vez. Cardenal. Sevilla (1460-1464) y nuevamente de Santiago (1464-1506). -Pablo de Santa María: obispo de Cartagena (1403-1415) y Burgos (1415-1435). -Alonso de Burgos: obispo de Córdoba (1477-1482). -Alonso Rodríguez Maluenda: obispo electo de Salamanca (1447). arzobispo de Sevilla (1ª vez. -Alonso de Fonseca: obispo de Ávila (1469-1485). Plasencia (1423-1446) y Sigüenza (1446-1448). -Fadrique de Guzmán: obispo de Mondoñedo (1457-1492). -Diego Ramírez de Guzmán: obispo de Oviedo (1412-1441). Burgos (1275-1280) y Toledo (1280-1298). -Suero Gómez de Toledo: arzobispo de Santiago (1362-1366). -Gutierre de Toledo: obispo de Plasencia (1496-1506).Iglesia. Cuenca (1485-1493) y Osma (14931505). -Gutierre Gómez de Toledo: obispo de Palencia (1357-1381). Cuenca (1482-1485) y Palencia (1485-1499). 1460). – 201 – . 1503?) -Juan Díaz de Coca: obispo de Oviedo (1467-1470) y Calahorra (1470-1477).

-Pedro González de Mendoza: obispo de Calahorra (1453-1467). Manrique -Íñigo Manrique de Lara: obispo de Oviedo (1444-1457). -Gonzalo Osorio y Villalobos: obispo de León (1301-1313) y Burgos (1313-1327). -Pedro de Luna: arzobispo de Toledo (1403-1414). Burgos (1381-1382) y arzobispo de Santiago (1382-1399). -Lope de Mendoza: obispo de Mondoñedo (1393-1399). Sigüenza (1376-1381). -Guillermo García Manrique: obispo de Oviedo (1389-1397). -Juan de Cerezuela y Luna: obispo de Osma (1422-1433) y arzobispo de Sevilla (14331434) y Toledo (1434-1442). -Luis Osorio: obispo de Jaén (1483-1496). Suárez de Figueroa -Gómez Suárez de Figueroa: obispo de Badajoz (1479-1486). -Juan García Manrique: obispo de Orense (1371-1375). arzobispo de Santiago (14001445) y administrador apostólico de Osma (1404-1408). -Rodrigo Velasco: obispo de Palencia (1417-1423). -Lorenzo Suárez de Figueroa: obispo de Badajoz (1444-1461). -Gómez Manrique: obispo de Tuy (1348-1351) y arzobispo de Santiago (1351-1362) y Toledo (1362-1375). – 202 – . -Íñigo Manrique de Lara: obispo de León (1484-1485) y Córdoba (1485-1496). Luna -Jimeno de Luna: arzobispo de Toledo (1328-1338). Osorio -Álvaro Pérez Osorio: obispo de Lugo (1434-1440) y Astorga (1440-1463). Mendoza -Diego Hurtado de Mendoza: obispo de Palencia (1470-1485) y arzobispo de Sevilla (1485-1502). y administrador apostólico de Osma (1482). Velasco -Luis de Velasco: obispo de León (1478-1484) y Córdoba (1484). arzobispo de Sevilla (1474-1482) y Toledo (1482-1495). Coria (1457-1475). -Rodrigo de Luna: arzobispo de Santiago (1449-1460).Jorge Díaz Ibáñez -Juan Ramírez de Guzmán: obispo de Tuy (1390-1394). Calahorra (1394-1403) y Ávila (1403-1424). Cardenal. Jaén (1475-1483) y arzobispo de Sevilla (1483-1485). Sigüenza (14671495).

-Gonzalo de Zúñiga: obispo de Plasencia (1415-1422) y Jaén (1422-1457). nivel económico y proyección política. estuvieron presentes hasta en doce diócesis cada uno. y también hay que destacar la presencia de hasta tres arzobispos del linaje de los Luna durante los siglos xiv y xv. Fonseca. Mondoñedo. hijo de Fernando III. los Mendoza en ocho diócesis. Luna. Albornoz. don Pedro de Castilla. Carrillo y Osorio en cinco. hermano de Beltrán de la Cueva. Gómez de Toledo y Álvarez de Toledo. los Guzmán y Carvajal en seis. Salamanca. Ávila. En definitiva. los Fonseca en once. como por ejemplo Cádiz. por mediación ante el monarca.Iglesia. nobleza y oligarquías urbanas Zúñiga -Diego López de Zúñiga: obispo de Calahorra (1408-1443). hay que llamar la atención sobre la proyección dentro del episcopado que linajes gallegos como los Fonseca. aunque esporádicamente pudo haber algún representante de grandes linajes. y los Suárez de Figueroa en una. además. Por otra parte. Otro prelado vinculado a la Realeza. Velasco y Zúñiga en tres. Respecto al número de diócesis donde aparecen representados en alguna ocasión cada uno de los mencionados linajes. así como los Manrique. dada su enorme relevancia política. Los Fonseca incluso extenderán su influencia a los obispados de Sevilla. hermanastro de Álvaro de Luna. Osma. Tuy o Ciudad Rodrigo. Manrique. sin duda alguna las archidiócesis de Toledo. En cambio en otros obispados. Luna. Sevilla y Santiago. Oviedo. Alonso Carrillo de Acuña. lo más – 203 – . Sevilla y Santiago ocupan el puesto más alto. En el siglo xv. en cuatro cada uno. debiendo ser recordado aquí también el nombramiento del infante don Felipe. Palencia y Oviedo. Enríquez y Acuña. respecto al nivel de la extracción nobiliaria del episcopado castellano. que eran las de mayor prestigio. la alta nobleza también tuvo una muy significativa presencia en las diócesis de Sigüenza. los Álvarez de Toledo. sobrino de don Álvaro. los Gómez de Toledo. Cabe destacar en este sentido los casos de don Juan de Cerezuela y Luna. los grandes linajes señoriales que más presencia tuvieron en el episcopado de las mismas fueron los Mendoza. como procurador del arzobispado de Sevilla tras su restauración. Osorio y otros tendrán en diócesis del centro-norte peninsular como León. los Gudiel. que ocupó las mitras de Sigüenza y Toledo. Albornoz. y finalmente el obispo de Palencia Gutierre de la Cueva. consiguieron colocar al frente de ciertas mitras a sus familiares. es interesante observar cómo algunos privados reales. Asimismo. encontraremos ocasionalmente al frente de la mitra a miembros de la Realeza castellana (el infante don Sancho de Castilla en el xiii) o aragonesa (don Sancho de Aragón en el xiii y el infante don Juan en el xiv). Cuenca o Ávila. En las archidiócesis de Toledo. cabe decir que los García de Santa María y linajes afines. En el arzobispado de Toledo. nieto de Pedro I. que fue obispo de Osma y arzobispo de Sevilla y Toledo. ocuparía en el siglo xv las diócesis de Osma y Palencia. Astorga o Burgos.

Muchos canónigos de las familias citadas. pero con peso económico. fue racionero de Burgos y desde 1428 canónigo y abad de Cervatos. era en 1424 canónigo de Burgos. Madrid. Palomeque. F. al igual que Juan Ortega Maluenda. también accedieron a los cabildos catedralicios 5 clérigos pertenecientes a familias de los diversos niveles jerárquicos que componían en Castilla el estamento nobiliario. 371-404. Villarreal. Los cabildos catedralicios constituían dentro del ámbito urbano un resorte de poder esencial en las esferas social. En las demás diócesis predominarán sobre todo los obispos procedentes de la mediana o baja nobleza urbana. por ejemplo. otro sobrino de don Pablo. también habrá clérigos cuya extracción social se situaba en familias de una oligarquía toledana algo inferior. pp. pp. En 1431 Juan Garcés Maluenda. en cambio. en Cádiz. 7 En Toledo. con algún ocasional representante de la alta nobleza señorial. siguiendo los intereses de su linaje. por ejemplo. y en 1440 ya era canónigo. Pantoja o Ribera. Años más tarde. Ortiz y Zapata. Por otro lado Pablo de Cartagena. durante la baja Edad Media. tomarían parte a favor de uno u otro bando en las luchas de 5 – 204 – . Cantera Burgos. linajes rivales que se habían asentado en tierras toledanas con los Trastámara. obtuvo media ración. y ello se observa en diócesis como Una reciente revisión historiográfica sobre los cabildos catedralicios castellanos en la Edad Media puede verse en María José Lop Otín. con la llegada a Burgos del obispo Luis de Acuña y Osorio. serán los familiares de éste quienes tengan una mayor presencia en el cabildo. por lo que muy pronto determinados linajes urbanos querrán intervenir en su control. y en 1454 figura como canónigo burgalés. estos dos últimos de origen judeoconverso. grupo éste muy numeroso. Por un lado. Así. desde la alta nobleza hasta los simples caballeros e hidalgos. otro pariente del linaje. Historia de la judería de Burgos y de sus conversos más egregios. y de forma especialmente intensa en el siglo xv. los Ayala y los Silva. Asimismo sabemos que Sancho de Prestines. por cuya mediación algunos de sus parientes obtendrán beneficios. Además. durante la primera mitad del siglo xv se dejará sentir la influencia de los obispos del linaje judeoconverso de los Santa María. tal como sucedió. mientras que Alfonso Rodríguez Maluenda. 1952. con mayor o menor amplitud. 366 y ss.Jorge Díaz Ibáñez habitual fueron los obispos de la baja nobleza e incluso de procedencia no nobiliaria. Alvar García de Santa María y su familia de conversos. económica e incluso política. siendo ello un complemento esencial al poder que muchos de esos mismos linajes ejercían sobre los concejos. así como algunos prelados de origen no noble. Así. nieto del obispo don Pablo. 6 En el cabildo burgalés. durante el siglo xv estarán presentes. Los eclesiásticos provenientes de destacados linajes la alta y mediana nobleza generalmente solían acceder a las dignidades. arcediano de Lara. Asimismo. el obispo de Oviedo y Calahorra Juan Díaz de Coca. el prestigio que le daba su categoría de sede primada contribuirá a que en el cabildo catedralicio sean muy numerosos los eclesiásticos de extracción nobiliaria. Aparte de esta importantísima presencia de eclesiásticos de extracción nobiliaria en el episcopado. sobrino del obispo burgalés Pablo de Santa María. obtuvo de éste en 1433 media ración. siendo también muy frecuente a partir del siglo xv el acaparamiento de cargos capitulares por miembros de familias judeoconversas. llegando a deán en 1458. tenía algún vínculo de parentesco con el obispo Alonso de Cartagena. que eran los beneficios de mayor prestigio y cuantía económica dentro de los cabildos. Cervatos. Ciudad Rodrigo y las diócesis extremeñas habrá una destacada presencia de obispos pertenecientes a las órdenes mendicantes. mientras que Luis de Maluenda fue desde 1466 racionero y posteriormente tesorero de Burgos. En la España Medieval. hermano del anterior. Un balance historiográfico”. Por otra parte encontramos en el cabildo a linajes de caballeros originarios de Toledo como los Niño. como los Illescas. “Las catedrales y los cabildos catedralicios de la corona de Castilla durante la Edad Media. en Burgos6. 26 (2003). todos los grupos importantes de la oligarquía urbana.

Alvar Pérez Osorio deán y Rodrigo Enríquez arcediano de Valdemeriel. p. y su hermano Diego Fernández Marmolejo arcediano de Écija. y como canónigos figuran Alfonso González de Orbaneja y Pedro Afán de Ribera. n. 11 En el cabildo catedralicio conquense resulta relevante el control que sobre las dignidades capitulares ejercieron algunos poderosos linajes bien asentados en el obispado. “La nobilización de un concejo en el siglo xv: Cuenca y los Hurtado de Mendoza”. “Notas sobre el origen social del clero capitular de El Burgo de Osma y Soria en los siglos xv y xvi”. Jara Fuente. entre otras. por ejemplo. 1997. o los Carrillo y Mendoza. lo que no impediría que años más tarde llegase a ser arzobispo de Toledo y cardenal. sobre todo el de guarda mayor. I Semana de Estudios Históricos de la diócesis de Osma-Soria. A. buena parte de los cuales formarán el equipo de gobierno de su hijo y sucesor. hay que dejar bien claro que en todos los cabildos catedralicios hubo también clérigos que no probandos que se produjeron en la ciudad durante el siglo xv. Rafael Sánchez Saus. Notas para su estudio”. a pesar de su juventud. Córdoba o Fuentes.º 36. León 10 o Cuenca 11. 9 En el cabildo catedralicio hispalense. Bautista Bautista. sección IX. Máximo Diago Hernando. n. 12 En el cabildo catedralicio de El Burgo de Osma durante el siglo xv la impronta nobiliaria no fue muy intensa y apenas hubo representantes de la alta nobleza. Madrid. Hay que destacar también la presencia en este cabildo de algunos clérigos originarios de familias judeoconversas sorianas como los San Clemente o los Beltranes. 180. en especial pp. Caballería y linaje en la Sevilla medieval. El cabildo catedralicio de Toledo en el siglo XV. Durante el siglo xv los Mendoza también tuvieron importantes cargos concejiles en Cuenca. Guzmán. El propio Gil Álvarez de Albornoz. 47 (2000). caj. durante la siguiente centuria. entre otros. era ya canónigo y arcediano de Huete en 1325. como los Mendoza. Por ejemplo. Cádiz. 114. pp. 1025-1034. Santiago 8. Una visión detallada sobre la extracción social de los miembros del cabildo catedralicio conquense puede verse en mi trabajo “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca”. donde una canonjía equivalía socialmente a la posesión de una veinticuatría en el concejo. Finalmente. nacido en Cuenca hacia 1302. consiguieron acceder sobre todo a raciones y canonjías en el cabildo. hay que destacar que algunas de las principales familias del grupo caballeresco de Sevilla también nutrirían al cabildo catedralicio. sino más bien miembros de clases medias urbanas. que se incorporaron fundamentalmente a puestos medios y altos de la Iglesia. 39-45. Otros miembros de importantes linajes también formaban parte del cabildo sevillano. A fines de esta centuria se incorporarán al cabildo un buen número de personajes que eran familiares o allegados del arzobispo Alonso de Fonseca II. 425-426. como obispo de la diócesis. llegando incluso algunos de ellos a ser expulsados de la ciudad. En 1442. La organización del cabildo catedralicio leonés a comienzos del siglo XV (1419-1426).º 23. M. Ibídem. 1989. durante el periodo 14191426 Lope Núñez de Guzmán era canónigo. Finalmente. “El arzobispo don Alonso II de Fonseca. María Isabel Nicolás Crispín. La Península Ibérica en la era de los Descubrimientos: 1391-1492. 299-306. nobleza y oligarquías urbanas Toledo 7. M. Osorio. 315-316. Nicolás Martínez Marmolejo era canónigo y arcediano de Sevilla. II. 37-63. locales y foráneas. pp. pero raras veces a dignidades. 15-17 de septiembre de 1997. 10 Debe destacarse la integración en el cabildo catedralicio leonés a comienzos del siglo xv de algunos segundones de linajes como los Quiñones. que además actuarán frecuentemente como arrendatarios de bienes y rentas capitulares. Carrillo de Albornoz. Por otro lado. No obstante. – 205 – . Por otro lado. Vázquez Bartomeu. I. también fue frecuente que segundones de familias de hidalgos obtuviesen canonjías e incluso a veces dignidades en los cabildos. León. pp. 1990.Iglesia. caj. siendo habitual la carrera eclesiástica sobre todo entre los segundones y célibes de los linajes nobiliarios. el linaje Fonseca estará presente en el cabildo compostelano gracias al apoyo de los prelados de esta familia que ostentaron la titularidad de la mitra. Guzmán. Archivo Catedralicio de Sevilla. donde coexistían hidalgos y pecheros. María José Lop Otín. 108. Cuadernos de Estudios Gallegos. las familias de hidalgos de la oligarquía urbana. 2000. como los Albornoz. Sevilla 9. mientras que en cabildos como los de Osma 12 y Cádiz la presencia nobiliaria fue muy escasa. 2003. tal como sucedió con los Marmolejo. en 1486. que tenían una destacada presencia en el concejo conquense. seguirán estando presentes en el cabildo toledano hasta bien entrada la Edad Moderna. Sobre ello puede verse J. siendo en ambos casos anulada la elección por el papa. Sevilla. linajes que. pp. durante el siglo xiv. se llegarían a crear pequeñas dinastías de canónigos salidas de linajes como los Cervantes. Pedro Bocanegra era maestrescuela. Así. salvo algunas excepciones. no faltaron por supuesto en el cabildo toledano clérigos miembros de los más importantes linajes de la gran nobleza señorial. entre otros. pp. 8 Durante el siglo xv. 75-76. y en los dos años siguientes tendrían lugar sendos intentos del cabildo catedralicio conquense de elegirle. Soria. Enríquez o Acuña. por ejemplo. Luna o Álvarez de Toledo.

casi siempre absentistas. en cabildos de clérigos beneficiados de las diferentes ciudades del reino. de prebendas capitulares por parte de eclesiásticos extranjeros. y fray Lope de Barrientos. pueden señalarse también algunos ejemplos de esta última situación. pp. en calidad de servidores de la institución capitular. fuera del episcopado y de los cabildos catedralicios. confesor y testamentario de Enrique III. Nieto Soria. Asimismo. cuando el control sobre los diferentes resortes de poder se hacía especialmente necesario. Tal sería el caso del franciscano Juan Enríquez. Iglesia y génesis del Estado Moderno en Castilla (1369-1480). Otros ejemplos serían los obispos dominicos del siglo xv fray Alonso de Burgos. sobre todo en sus más altos niveles. Madrid. y quedó reflejada en la incorporación de algunos nobles al clero regular –básicamente órdenes mendicantes 13– o su presencia en algunas colegiatas 14 y. es imprescindible establecer una adecuada relación entre los diversos niveles jerárquicos del cabildo y el status y procedencia social de sus integrantes. una vez integradas dentro del mismo. del cabildo de la colegiata de Santa María la Mayor y de algunos monasterios. Generalmente fue habitual que familiares y criados de los canónigos accediesen a los puestos más bajos de los cabildos. de cara a fortalecer su posición dentro del sistema político urbano. cabría destacar tres funciones básicas en todo cabildo: una función económica. desde la segunda mitad del siglo xiv los eclesiásticos de la ciudad reforzarán sus vínculos con el patriciado urbano dominante. hijo de Diego Hurtado de Mendoza y de Juana de Cartagena (nieta del obispo de Burgos Pablo de Santa María). 1993.Jorge Díaz Ibáñez cedían de la nobleza. por otorgamiento pontificio. Aunque la presencia de eclesiásticos de origen noble dentro del clero secular fue muchísimo mayor que en el regular. una función política en situaciones de conflictos y luchas urbanas entre diversas facciones nobiliarias. a través de la articulación de mecanismos de transferencia de rentas capitulares hacia grupos sociales privilegiados que obtenían el arrendamiento de las mismas. Por todo ello. vinculado a la familia judeoconversa de los Santa María de Burgos. miembro de la corte de Enrique IV y de los Reyes Católicos y limosnero de Isabel la Católica. hijo del almirante Alfonso Enríquez. la proyección eclesiástica de la nobleza. procedente de la mediana nobleza. 426. no todos. y una función propagandística y legitimadora hacia ciertas familias. desde esta perspectiva. 14 En Valladolid. actuando a menudo como arrendatarios canónigos y laicos pertenecientes a determinados linajes. a lo que hay que sumar asimismo la obtención. lo que se pone de manifiesto en aspectos como el mecenazgo nobiliario hacia la Iglesia y la fundación en los templos catedralicios por parte de determinados linajes de capillas familiares dotadas con múltiples elementos iconográficos y heráldicos. o bien a alguno de los numerosos cargos cultuales o administrativos existentes en las catedrales. M. las raciones enteras y medias. por ejemplo. ministro provincial de los franciscanos de Castilla entre 1406 y 1409 y obispo de Lugo desde este último año hasta 1417. fue mucho menos importante. cabe destacar al también franciscano Iñigo de Mendoza. y muchos miembros. Por último hay que señalar que. esporádicamente. 433 y 449. J. procederán de la 13 – 206 – . sobre todo femeninos. Así. Este interés manifiesto por ejercer un determinado grado de control sobre la institución capitular nos debe llevar a preguntarnos sobre el modo en que las oligarquías urbanas utilizaban el aparato de poder del cabildo. 427.

nobleza y oligarquías urbanas 2. influencia que se plasmaría bien mediante el control directo de los cabildos catedralicios y su potestad electoral por parte de determinados linajes locales como a través de la mediación ante los monarcas. 15 J.. p. la nobleza también conseguiría ejercer algún tipo de influencia tanto sobre las elecciones episcopales como sobre la asignación de beneficios menores. pp. Nieto Soria. 313-332. produciéndose en este sentido frecuentes choques de interés cuando una facción nobiliaria apoyaba a un candidato diferente del defendido por el monarca. Guzmán. favorecer la promoción de colaboradores políticos o compensar servicios prestados por un individuo o por un grupo familiar. Adeline Rucquoi. e incluso ante el papa. solicitando su intervención para que la titularidad de una mitra fuese otorgada a un determinado miembro de un linaje nobiliario. tal como veremos a continuación mediante el análisis de algunos ejemplos. algo que ocurría sobre todo en los momentos de mayor inestabilidad política del reino. 16 Ibídem. en bastantes ocasiones. 1987. en suma. resolver situaciones conflictivas locales mediante el envío a la mitra correspondiente de personajes de confianza. Velasco o Acuña. 344. p.. M. junto a todo ello. en menor medida. Se trataba. cada vez menos limitada. Pero. de que la monarquía pudiera disponer de una capacidad de iniciativa significativa. sobre todo por el pontificado. De este modo la realeza buscaba impulsar el encumbramiento de determinados eclesiásticos en atención a méritos propios de éstos. tanto en lo referente a beneficios mayores como menores. y en este sentido resultaba relevante el control de las elecciones episcopales y. Valladolid. y así lo han demostrado recientes estudios. Valladolid en la Edad Media. estando por encima de todo ello presente la idea de que el gobierno de la Iglesia del reino no podía ser ajeno al ejercicio del poder regio. Es cierto que uno de los terrenos esenciales de actuación en que se proyectaba el ejercicio de la soberanía regia sobre la Iglesia fue precisamente el sistema beneficial. planteándose la máxima expresión de tal problemática a la hora de producirse las elecciones episcopales. Los beneficios eclesiásticos El sistema beneficial constituía una compleja estructura organizativa a través de la cual se distribuían las rentas de la Iglesia entre los diferentes clérigos beneficiarios de las mismas.Iglesia. sobre las que los monarcas ejercieron un creciente control 15. Enríquez. nobleza media-baja de la ciudad. sin que falten tampoco algunos representantes de grandes linajes señoriales como los Mendoza. II. es importante llamar la atención sobre el hecho de que. para poder decidir a quién se le otorgaba un puesto eclesiástico determinado. de los beneficios eclesiásticos en general 16.. – 207 – . 364. Iglesia y génesis.

también buscaron la mediación y apoyo regios a favor de alguno de sus miembros de cara a la obtención de una determinada sede episcopal. frecuentemente se produjo el acceso de miembros de la nobleza local a la mitra episcopal de la propia ciudad. Asimismo. 201. aunque a veces con algún tipo de intromisión real o pontificia en las mismas.1. para su ascenso al episcopado. y además consta que en casi un cuarenta por ciento del total de elecciones cuyo desarrollo está bien documentado hubo una clara injerencia del monarca en las mismas 18. mientras que en otros lugares. Iglesia y poder real en Castilla. Violencia. Ávila y Cartagena durante la misma época. algunos estudios han demostrado que. 40-59. Hispania Sacra. siendo ello un claro indicativo de intromisión nobiliaria en los procesos electorales. para el caso de todas las diócesis pertenecientes a la provincia eclesiástica de Toledo durante el periodo comprendido entre 1252 y 1312. “Episcopologio medieval cordobés”. por tanto. una vez dentro de la institución capitular. Calahorra. pp. donde también hubo poderosas familias nobiliarias. a pesar de algunos intentos. gracias al posible control a su favor –a veces incluso monopolio. Malhechores feudales. así como en las sedes de Burgos. 69-72. como Cuenca. como paso previo. 1250-1350. 54 (2002). En este sentido.que. todo ello enmarcado en un amplio contexto de mutuas relaciones de poder entre Iglesia. En todo caso. Madrid. De este modo. 18 José Manuel Nieto Soria. siglos XIII-XIV. nobleza y monarquía. por ejemplo. hay que analizar los factores sociales. pp. antagonismos y alianzas de clases en Castilla. comparando la mayor o menor presencia de cada linaje en concejo y cabildo. algunos linajes que habían destacado por sus servicios a la Realeza en empresas políticas y militares. debido a determinados Salustiano Moreta Velayos. podían llegar a ejercer sobre las elecciones episcopales. es importante llamar la atención sobre el hecho de que en algunas diócesis. políticos y económicos que determinaban el grado de control ejercido por la nobleza local o señorial sobre los cabildos. aproximadamente un cincuenta por ciento de las elecciones sobre las que se dispone de datos fiables fueron efectuadas por el correspondiente cabildo catedralicio. como por ejemplo Córdoba 19.Jorge Díaz Ibáñez 2. Madrid. Conflictos en torno a las elecciones episcopales El procedimiento utilizado por determinadas familias de la nobleza local cuando aspiraban a que alguno de sus miembros alcanzara la titularidad de la mitra podía consistir. ello no fue posible. El Episcopado. p. Sanz Sancho. 1988. 1978. en la incorporación de algunos segundones del linaje al cabildo catedralicio. primeramente. No en vano ya en el ordenamiento de prelados de las Cortes de Valladolid de 1295 una de las múltiples quejas presentadas por la Iglesia se referirá a las constantes intromisiones y presiones de nobles y poderosos en las elecciones episcopales efectuadas por los cabildos 17. 17 – 208 – . 19 I. aunque no en todos los casos necesario. estudiando la evolución y cambios que se producían en todo el proceso de luchas urbanas por el control de los resortes de poder civil y eclesiástico.

p. nacido en Cuenca hacia 1302 y miembro de la más importante familia nobiliaria de la ciudad durante el siglo xiv. La intromisión nobiliaria en las elecciones episcopales a veces daría lugar a conflictos que afectaban a las relaciones de la Iglesia castellana con el pontificado y la monarquía. No obstante. 302. contamos con un relevante ejemplo. cada vez con más frecuencia en atención a candidatos presentados por los monarcas castellanos. entre otros. como obispo de la diócesis. 21 Véase mi citado artículo “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca”. También en el obispado conquense. 2003. Gómez de Toledo o García de Santa María. de múltiple intromisión nobiliaria en una elección episcopal. desde el siglo xiv las provisiones pontificias. El obispado de Cuenca en la Edad Media (siglos Cuenca. En el cabildo catedralicio de esta última Gil Álvarez de Albornoz.Iglesia. resultaba a todas luces determinante cuando en una misma diócesis se producían sucesiones episcopales tío-sobrino o incluso padre-hijo. según se dijo páginas atrás. muy poco antes de la muerte del anciano obisJorge Díaz Ibáñez. esta negativa papal no impediría que años más tarde Gil Álvarez de Albornoz. llegase a ser arzobispo de Toledo y cardenal. – 209 – . 40. sociedad y poder en Castilla. Acto seguido señalaremos algunos ejemplos al respecto. se convertirán en el sistema habitual de nombramiento de los obispos del reino. tal como sucedió. en linajes como los Fonseca. ya en el siglo xv. quien alegó que el electo padecía defecto de edad y órdenes y nombró en su lugar a otros candidatos. siendo también frecuentes los vínculos de parentesco entre prelados de linajes como los Luna. De todas formas. cargo este último desde el que facilitaría a muchos de sus familiares el acceso a dignidades y canonjías en numerosos cabildos catedralicios mediante la presentación de súplicas beneficiales ante el papa 21. Baste recordar en este sentido la ya citada mediación ante el monarca de privados reales como don Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva. comenzando con el caso de la diócesis conquense. en todo caso. algunos de cuyos familiares directos obtuvieron importantes cargos episcopales. contando con el apoyo regio y el de su poderosa familia. En el caso de ambos intentos de elección del joven noble conquense como obispo de la ciudad resulta más que evidente la intromisión de la familia Albornoz en la potestad electoral del cabildo catedralicio conquense. y en los dos años siguientes tendrían lugar sendos intentos del cabildo catedralicio conquense de elegirle. Manrique o Carrillo. el 2 de mayo de 1469. era ya canónigo y arcediano de Huete en 1325. por lo que la capacidad de influencia de la nobleza sobre las decisiones regias y pontificias al respecto acabará siendo el recurso más comúnmente utilizado por los principales linajes a la hora de conseguir el acceso de sus miembros al episcopado. 20 XII-XV). muy esclarecedor. La influencia de ciertos linajes nobiliarios sobre las elecciones. p. Iglesia. siendo en ambos casos anulada la elección por el papa Juan XXII. Así. a pesar de su juventud. nobleza y oligarquías urbanas factores coyunturales de la política regia y pontificia 20.

con evidentes implicaciones nobiliarias y de otro tipo. por ejemplo.Jorge Díaz Ibáñez po conquense fray Lope de Barrientos –quien durante las turbulencias políticas de los años anteriores había sido firme defensor de la autoridad regia en el obispado de Cuenca. pues fue sin duda gracias al mencionado acuerdo entre don Juan Pacheco y Antonio Jacobo de Veneris como éste obtuvo del papa la mitra conquense. II. 1955-1967. además. lógicamente. para él. se realizaría un acuerdo entre este último y el entonces obispo de León y legado pontificio. a los deseos del propio cardenal y del marqués de Villena. algunas intromisiones nobiliarias de diversa entidad en las elecciones episcopales. por tanto. el mando de las fortalezas de Cuenca a favor de personas de su confianza que le hicieran previamente pleito homenaje. – 210 – . para que éste obtuviese de la Santa Sede la Iglesia de Cuenca cuando se quedara vacante. al noble conquense Juan Hurtado de Mendoza. de fuertes implicaciones políticas. evitando de este modo el marqués de Villena que el cargo episcopal. que finalmente sería. Por otro lado. 299. Ello explica que algún tiempo después de morir Barrientos. 326. había sido en 1465 una de las cabezas visibles de la defensa de la autoridad real en Cuenca contra el bando formado en torno al marqués de Villena 23. Inventario del Archivo de los duques de Frías. De este modo. de acuerdo con el criterio pontificio. También en la archidiócesis toledana pueden constatarse. el cardenal Antonio Jacobo de Veneris. tras la muerte del arzobispo de Toledo Juan de Cerezuela y Luna el 4 de febrero de 1442. enfrentándose por ello al marqués de Villena. Antonio Jacobo de Veneris. y para su hijo el arcedianato de Calahorra y otros beneficios 22. Ya en el siglo xiii resulta más que evidente la influencia indirecta que poderosas familias de la oligarquía urbana toledana como los Gudiel y los Palomeque ejercieron sobre las elecciones capitulares de los arzobispos de Toledo Gonzalo Pérez Gudiel (1280-1298) y su sobrino Gonzalo Díaz Palomeque (12991310). don Juan Pacheco-. Madrid. en el siglo xv algunos destacados miembros de la nobleza ejercerán una notable influencia sobre las provisiones pontificias. durante el alzamiento contra Enrique IV. como era Juan Hurtado de Mendoza. Pero el cabildo catedralicio conquense elegiría como nuevo obispo. el almirante de Castilla don Fadrique Enríquez pidió a Juan II que solicitase al papa 22 23 Pilar León Tello. a instancias del concejo de la ciudad y contando con el beneplácito regio. Así. junto a la decisiva influencia regia. los enfrentamientos acaecidos años atrás. entre el marqués de Villena y fray Lope de Barrientos trascendieron incluso más allá de la muerte de este último. originándose de este modo un serio conflicto. fuese a parar a manos de un candidato afín al concejo conquense y al monarca castellano. lo que sucedió a fines de mayo de ese mismo año. doc. el cual. Véase mi artículo “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca”. en torno a la designación del nuevo obispo de Cuenca. pasando la Iglesia de León al administrador de Tuy y recibiendo a cambio don Juan Pacheco. Paulo II trasladase al cardenal Antonio Jacobo de Veneris desde León a Cuenca en atención.

Iglesia, nobleza y oligarquías urbanas

la concesión del arzobispado a favor de su sobrino, el obispo de Oviedo García
Enríquez de Osorio. Pero entonces, ya antes del mes de abril, se produjo la reacción
del potente linaje de los Alba, por entonces asociados a los intereses del rey de
Navarra y de los infantes de Aragón, para que la mitra toledana se otorgase a
Gutierre Álvarez de Toledo, hasta entonces arzobispo de Sevilla, siendo el sobrino
de éste, el conde de Alba Fernán Álvarez de Toledo, quien tomó la iniciativa para
que se realizaran en la corte pontificia las gestiones necesarias que pudieran conducir a obtener del papa Eugenio IV la provisión para su tío, aportándose para tal fin
una gran cantidad de dinero correspondiente a la anata íntegra de las rentas arzobispales. Finalmente, terminada la lucha en la corte romana, y tras conseguir que el
rey castellano diera su respaldo a la candidatura de don Gutierre, se lograría la definitiva provisión pontificia de la sede toledana a favor de este último 24. Algunos años
más tarde, en 1446, tras la muerte de don Gutierre, habiendo inicialmente pensado
el monarca castellano pedir la provisión de la sede toledana a favor de fray Lope de
Barrientos, la intervención de don Álvaro de Luna haría que finalmente Juan II se
inclinase a favor de Alonso Carrillo de Acuña, hasta entonces obispo de Sigüenza y
sobrino del condestable 25.
La influencia de don Álvaro de Luna también se dejará sentir sobre la mitra hispalense. Así, por su mediación ante Juan II el papa Eugenio IV había proveído esta
mitra a fines de 1433 a favor de don Juan de Cerezuela y Luna, hermanastro del condestable, siendo trasladado a Toledo en septiembre de 1434. En 1438 don Álvaro
consiguió también el favor regio para que la mitra se entregase a Gutierre Álvarez
de Toledo, firme colaborador en aquel momento del monarca y del condestable en
la lucha contra la nobleza rebelde. Años más tarde, en 1449, don Álvaro defendería
ante Juan II y el papa Nicolás V la postulación de su sobrino Rodrigo de Luna, de
tan sólo 18 años de edad, como arzobispo de Sevilla, frente a las pretensiones del
cabildo hispalense de nombrar al obispo de Segovia y cardenal Juan de Cervantes;
pero en esta época el poder de don Álvaro ya había mermado mucho, comenzando
a aflorar sus diferencias con Juan II, y además contaba con numerosos oponentes
en la ciudad de Sevilla y en el cabildo catedralicio, por lo que finalmente el monarca, que en un principio había apoyado las intenciones del condestable, acabaría
decantándose también por el cardenal Cervantes, sevillano de nacimiento y muy
vinculado a la corte romana 26.

Un estudio detallado sobre esta provisión de la sede toledana aparece recogido en el reciente artículo
de J.M. Nieto Soria, “Dinero y política en torno a una vacante episcopal: la provisión de Toledo en
1442”, Escritos dedicados a José María Fernández Catón, León, 2004, pp. 1059-1071.
25 O. Villarroel González, Las relaciones entre la Monarquía y el arzobispado de Toledo en época de Juan II
de Castilla (1406-1454), Toledo, 2002, pp. 45-46.
26 Sobre todo ello puede verse el trabajo de I. Montes Romero-Camacho, “Un episodio de las relaciones
Iglesia-Estado en tiempos de Juan II: la postulación de don Rodrigo de Luna como arzobispo de
Sevilla”, Archivo Hispalense, 64/197 (1981), pp. 3-22.
24

– 211 –

Jorge Díaz Ibáñez

Un caso claro de intromisión nobiliaria de un determinado linaje en la provisión
de sedes episcopales es el que vino dado por la permuta de mitras que en 1460 realizaron el arzobispo de Sevilla Alonso de Fonseca el Viejo y su sobrino del mismo
nombre. El primero de ellos había recibido la mitra sevillana en 1454 gracias al
imparable ascenso social del linaje, al año siguiente fue elegido consejero real y en
1460, buscando un mayor fortalecimiento eclesiástico y social de la familia, permutó con su sobrino el arzobispado hispalense por el de Santiago, mitra esta última
que le fue entregada el 3 de diciembre del mencionado año. Pero la sede compostelana originaba al nuevo arzobispo gran cantidad de problemas debido a las presiones del conde de Trastámara, que había tratado de imponer como prelado a su hijo
don Luis de Osorio, por lo que pasado un tiempo el tío propuso al sobrino un
nuevo cambio para recuperar su antigua titularidad de la mitra hispalense, a lo que
el sobrino en esta ocasión se negó. Tras muchos debates Alonso de Fonseca el Viejo
logró en 1464 que Pío II expidiese secretamente las bulas por las que su sobrino,
Alonso de Fonseca el Joven, perdía el arzobispado de Sevilla y era trasladado a
Santiago, quedándose él como titular de la sede hispalense, cuyos bienes y rentas
recuperaría definitivamente al año siguiente tras reconciliarse con Enrique IV, con
quien había estado enfrentado debido a que don Juan Pacheco le había acusado de
infidelidad a la corona, aunque poco después Fonseca el Viejo se declararía a favor
del infante don Alfonso y contra Enrique IV, contando ahora con el apoyo de don
Juan Pacheco, para volver en 1468, muerto el infante, a una posición de fidelidad
hacia el monarca castellano 27.
Finalmente, también sabemos que en la iglesia de Salamanca las intromisiones
nobiliarias en los procesos electorales darían lugar en ocasiones a situaciones conflictivas, tal como se denuncia en un sínodo salmantino de 1396, donde se acusa a
los “omes poderosos” de la ciudad de amenazar a los componentes del cabildo catedralicio para conseguir la promoción al episcopado de algún determinado miembro
de la nobleza 28.

Alfonso Franco Silva, “El arzobispo de Sevilla Alonso de Fonseca el Viejo. Notas sobre su vida”, Boletín
de la Real Academia de la Historia, 196 (1999), pp. 53-59. Durante el enfrentamiento de los dos arzobispos Fonseca, Enrique IV había mandado embargar algunas rentas y villas de la mitra sevillana, y asimismo varios criados y familiares del arzobispo habían sido desterrados de la ciudad y sus bienes confiscados. Finalmente, el 27 de octubre de 1464, el monarca mandará al concejo hispalense que hagan restituir
al arzobispo Alonso de Fonseca las villas de Cantillana y Villaverde con todas sus rentas y bienes, hasta
entonces secuestrados por pertenecer a la mitra sevillana, y asimismo ordenará que se les devuelvan a los
familiares y criados del arzobispo los bienes que se les habían embargado, permitiéndoseles de nuevo la
entrada en la ciudad. Archivo Catedralicio de Sevilla, sección IX, caj. 113, n.º 2/3.
28 J.L. Martín Martín, “La Iglesia salmantina”, en J. Mínguez (coord.), Historia de Salamanca, II,
Salamanca, 1997, p. 180.
27

– 212 –

Iglesia, nobleza y oligarquías urbanas

2.2 los beneficios menores

Ya se ha señalado anteriormente cómo fue también muy frecuente la presencia
de eclesiásticos de origen nobiliario en los diferentes cabildos catedralicios castellanos, siendo dicha presencia más o menos intensa en función de la diócesis de que
se tratase. Dado que lo más habitual fue la colación directa de canonjías capitulares
por parte del propio cabildo y a veces el obispo diocesano, en estos casos resultaba
fácil para la nobleza local hacer sentir su influencia indirecta sobre el cabildo para
que se concediesen beneficios capitulares a clérigos miembros de determinados linajes, lo que a veces se conseguía gracias a la presencia previa dentro del cabildo de
algún canónigo miembro de alguno de dichos linajes.
Pero, además de la mencionada colación directa de canonjías, también fue frecuente, sobre todo a partir de los inicios del pontificado de Aviñón, la presentación
de súplicas beneficiales ante el papado, lo que contribuiría al establecimiento de
toda una compleja red de relaciones clientelares del clero catedralicio castellano, y
en menor medida el diocesano, con respecto a la monarquía, alta jerarquía eclesiástica, universidades y alta nobleza. Así, aunque sobre todo serán los monarcas quienes pidan beneficios (fundamentalmente capitulares, pero también diocesanos) a
favor de clérigos del entorno regio, también harán lo mismo determinados cardenales y, en menor medida, obispos y nobles con respecto a clérigos que formaban parte
de su círculo de familiares y protegidos, influyendo así de forma muy significativa
en el otorgamiento de los puestos eclesiásticos, lo que venía a ser una manifestación
palpable de la intromisión de determinadas elites de poder en el complejo sistema
beneficial, algo que provocaría en el reino una constatada actitud colectiva de rechazo hacia la frecuente y a veces desmedida concesión papal de beneficios a favor de
personas no merecedoras de los mismos, tal como ya recoge don Juan Manuel en
su Libro de los Estados 29.
De este modo las súplicas beneficiales presentadas por algunos miembros de la
nobleza, a pesar de ser poco numerosas, constituyen una muestra más de la gran
variedad de vínculos clientelares que afectaban al clero castellano. Como ejemplo
de ello podríamos señalar, entre otras, las dos peticiones de beneficios en Castilla
presentadas ante Urbano V el 7 de julio de 1366 por el noble Gómez de Albornoz,
pariente directo del cardenal. En una de ellas se solicita la concesión de una canonjía con prebenda vacante en Cartagena para cierto clérigo capellán de Álvaro García,
padre del mencionado Gómez de Albornoz, mientras que en la otra se pide también
una canonjía con prebenda vacante en Zamora a favor de un clérigo familiar del
29

“Otrosí, non partiendo el papa el quarto tesoro de los benefiçios de Sancta Eglesia como deve, tengo
que puede mucho desmereçer, ca los benefiçios (...) siempre se deven dar a omnes que los merescan por
buena vida limpia, et por sçiençia et por hedat, et que sea probado cómo obró ante que aquel estado
llegase, et non se deven dar por otra manera (...) non guardando estas cosas o por dinero o por ruegos”.
Don Juan Manuel, Libro de los Estados, edición de J.M. Castro Calvo, Barcelona, 1968, p. 226.

– 213 –

Debe llamarse la atención sobre el cargo que ocupaba el mencionado Blasco Fernández como gobernador del ducado de Spoleto. 2003. fundamentalmente parroquias de señoríos eclesiásticos. Studia Historica. también se produjo la ocupación violenta de los mismos por parte de algunos nobles y seglares poderosos. Salamanca o Zamora. ciudad italiana esta última que por estas fechas se encontraba ya bajo control del cardenal Albornoz. Martín Benito. a pesar de que estas súplicas directas por parte de la nobleza fueron poco frecuentes. Blasco Fernández de Belvis. “Lucha de bandos y beneficios eclesiásticos en los encastillamientos de Ciudad Rodrigo (1475-1520)”. 17 (1999). R.I. Finalmente hay que señalar que en ocasiones. Asimismo. que tomaban las parroquias por la fuerza y las encastillaban. presentaría el 14 de noviembre de 1363 una súplica pidiendo para un familiar suyo un arcedianato con canonjía y prebenda en la iglesia de Sigüenza. 31 J. en las que el patrono fundador y sus herederos. al quedar vacantes algunos beneficios parroquiales. otro personaje que tenía ciertos vínculos de parentesco con el cardenal. González Rodríguez. lo cual obligaría a los Reyes Católicos a intervenir para tratar de poner fin a estos estragos nobiliarios 31. nº 98). así como ciertos beneficios simples y prestimonios por valor de 50 libras en la diócesis de Toledo. prosopografía y clientelismo eclesiástico en época de Urbano V”. aunque en este caso resulta mucho más difícil seguir el rastro documental de dichas peticiones. si bien poco tiempo después esta concesión pontificia quedaría anulada al otorgársele al mismo clérigo una canonjía con expectativa de prebenda en la iglesia de Lisboa. p. retenían frecuentemente el derecho de presentación de los clérigos que ostentaban los beneficios de las mismas. León. 266-268. 30 – 214 – . Sobre ello se hablará de nuevo más adelante. Con todo. gobernador del ducado de Spoleto. por ejemplo. El reino de León en la Edad Media. todo lo cual había quedado vacante por muerte de su hermano Rodrigo Fernández de Belvis. Jorge Díaz Ibáñez. En definitiva.Jorge Díaz Ibáñez cardenal don Gil. de destacados linajes nobiliarios podían solicitar al monarca o a algún alto dignatario de la Iglesia castellana que incluyesen dentro de sus súplicas beneficiales a clérigos protegidos suyos. dentro del proceso de pacificación de los Estados Pontificios. tal como sucedió. 517. resulta más que evidente la influencia indirecta del cardenal don Gil en las súplicas presentadas por los dos nobles mencionados 30. también debe tenerse en cuenta que muchas veces determinados miembros. durante la última década del siglo xv en algunas diócesis como Ciudad Rodrigo. X (colección Fuentes y Estudios de Historia Leonesa. Historia Medieval. “La Iglesia de Castilla y León y el Papado de Aviñón. entre otras muchas atribuciones. Otro destacado ámbito de intervención nobiliaria en la política beneficial es el que vendría dado por el patronato laico sobre determinadas iglesias. eclesiásticos o no. Súplicas beneficiales.

14 (1984). 227-228. J. nobleza y oligarquías urbanas 3. lo que quedaría reflejado en las prolijas normas sobre el particular que se recogen en cuerpos legislativos como el Fuero Real o las Siete partidas. De este modo. Nieto Soria. gremios y solidaridades en la Europa medieval (XIX Semana de Estudios Medievales de Estella. Anuario de Estudios Medievales. caballeros y. 20-24 de julio de 1992). pp.L. Violencia. Hay que señalar además que.. la nobleza trataba de ejercer un mayor control en beneficio propio de los recursos económicos de sus dominios señoriales. Martín. Los protagonistas de estas actuaciones fueron tanto la alta nobleza como los infanzones. M. 1993. sobre todo en los lugares dependientes de sus señoríos. si bien es cierto que en el caso de las iglesias de patronato laico el patrón tenía derecho. Moreta Velayos. sobre todo.. “La conflictividad en torno al diezmo en los comienzos de la crisis bajomedieval castellana.Iglesia. y también por su usurpación o simple negativa a su pago. a retener una determinada parte de los diezmos. entre otras muchas cosas. 32 – 215 – . Fueron sin duda estos abusos de la nobleza los que favorecieron la creación de las hermandades generales de clérigos de Castilla. según se verá en el siguiente apartado. aproximadamente entre 1250 y 1315. 1250-1315”. 34 Sobre ello puede verse el trabajo de J. pp. que en su conjunto eran los denominados malfechores feudales. cuyo objetivo fundamental era la protección y defensa de los intereses de la Iglesia frente a las instancias de poder laico. Durante los comienzos de la crisis bajomedieval castellana. y lo mismo se hará en las Cortes de Burgos de 1315 y en las de Valladolid de 1325 33. “Hermandades y ligas de clérigos en los reinos hispánicos”. alcaides de los castillos. cuya reciente conquista favorecía que estuviesen menos controladas por la corona 32. Por otro lado. llevando también a cabo actos de usurpación de los mismos. y haciendo a menudo uso de la fuerza. hubo una gran conflictividad en torno al pago del diezmo eclesiástico. 69-70. cuyas usurpaciones decimales contra la Iglesia se volvían más intensas en épocas de minoría regia y en las zonas de Andalucía y Murcia. entre otras atribuciones. 33 S. Cofradías. antagonismos. Los conflictos económicos: el diezmo La mayor parte de los conflictos económicos que se produjeron entre la Iglesia y la nobleza estuvieron motivados por los muchos impedimentos que algunos nobles ponían al cobro o arrendamiento del diezmo eclesiástico. Gran cantidad de miembros de la nobleza se resistieron a pagar los diezmos. 127-147. Pamplona. En el ordenamiento de prelados de las Cortes de Valladolid de 1295 se denuncia.. también es verdad que muchas veces se producirán abusos al respecto por parte de la nobleza. pp. decayendo a medida que se fue afianzando el poder regio en época de Alfonso XI 34. su presencia será constante a lo largo de toda la baja Edad Media. aunque este tipo de conflictos decimales se agudizasen algo más en momentos de crisis política o económica. con mayor o menor intensidad. Malhechores feudales. su auge tuvo lugar sobre todo en los momentos de mayor inestabilidad política. la retención ilegal de diezmos por parte de estos nobles malfechores. en prácticamente todos los obispados del reino.

Castillo de Garcimuñoz y Alarcón que intervengan para que ningún caballero u hombre poderoso arriende las rentas del cabildo catedralicio. El reino de León en la alta Edad Media. 1997. Precisamente en estas mismas Cortes el estamento eclesiástico presentaría quejas generalizadas al rey contra los A. Así. Un tipo de conflicto muy habitual es el que se producía cuando algunos caballeros y hombres poderosos impedían por la fuerza y violencia que otras personas arrendasen las rentas decimales de la Iglesia cuando éstas se subastaban en almoneda pública. 694. La Coruña. García Oro. “Clérigos y laicos en las Cortes castellano-leonesas: la conflictividad como hilo conductor”. por ejemplo. en el obispado conquense. pues los numerosos caballeros e hidalgos que tenían iglesias de patronato cobraban. el 20 de octubre de 1361 Pedro I. 393-394. en las Cortes de Guadalajara de 1390. los conflictos fueron especialmente frecuentes. Por otro lado. IX. con derecho o sin él. p. siendo muchas veces necesaria la intervención regia o del marqués de Villena en defensa del cabildo catedralicio conquense. por ejemplo. donde Juan I. 37 Jorge Díaz Ibáñez. En las diócesis gallegas. Arranz Guzmán. las demás personas se contenían a la hora de pujarlas y de ello se seguía gran perjuicio para la Iglesia 37. “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca”. que ahora se les trataba de negar 36. 36 J. en especial en Alarcón. Por ello éste solicitaría al monarca que mandara que ningún poderoso arrendase dichas rentas. a petición del cabildo. pues dichos caballeros e hidalgos tratarán de defender sus derechos en materia decimal. A raíz de los impulsos reformadores en la iglesia castellana desde los años ochenta del siglo xv se avivará la problemática. en las peticiones que el cabildo catedralicio conquense dirigió a Enrique II probablemente en las Cortes de Toro de 1371. también defendió los antiguos derechos en materia decimal alegados por dichos caballeros. Galicia en los siglos XIV y XV. Así se puso de manifiesto. León. para así poder arrendarlas ellos a muy bajo precio. 282. Castillo de Garcimuñoz y otros lugares del Marquesado de Villena situados al sur de la diócesis. por miedo. pp. donde existía una nobleza señorial fuertemente arraigada. a pesar de ordenar al conjunto de laicos que no tomaran ilegalmente diezmos de las iglesias. una actitud proteccionista hacia la Iglesia. tras escuchar las quejas del clero y la explicación ofrecida por los caballeros de Vizcaya. se expusieron quejas acerca de la extremada violencia de los poderosos cuando se arrendaban en Alarcón las rentas del cabildo. 1987. I. gran parte de los diezmos. por lo general. fundados en el caudillaje militar que ejercían 35.Jorge Díaz Ibáñez Frente a estas usurpaciones de diezmos por parte de los nobles la monarquía tendió a mantener. mandará a los alcaldes y alguaciles de Cuenca. entre otras cosas. 35 – 216 – . Álava y Guipúzcoa. dado que. por ejemplo. Los conflictos de este tipo están muy bien documentados. aunque en ocasiones también adoptó posicionamientos un tanto ambiguos al respecto para evitar posibles situaciones de enfrentamiento con determinados sectores de la nobleza. p.

durante el siglo xv los conflictos por razones decimales aún continuarían en el obispado conquense. lo que no impediría que en épocas posteriores volvieran a presentarse problemas por el arrendamiento de los diezmos del cabildo en Alarcón 38. y a los caballeros. Por este motivo el obispo don Diego prohibiría bajo pena de excomunión que dichos diezmos fueran usurpados. En efecto. Ibídem. pues. Por todos estos motivos. De este modo. pp. repitiéndose de nuevo este último mandato el 17 de diciembre de 1387. En el mencionado sínodo. previa queja del obispo de Cuenca Álvaro de Isorna. en el transcurso del sínodo diocesano celebrado en la villa episcopal de Pareja. don Diego de Anaya mandó que todos los dezmeros de estos lugares acudiesen a entregar sus diezmos a los arrendadores en algún otro sitio cercano y seguro 39. y además los poderosos de Alarcón les impedían arrendar libremente sus rentas decimales en dicha villa. diezmos de los que. 282-283. en una carta promulgada por el obispo don Diego de Anaya el 17 de mayo de 1409. el príncipe de Asturias don Enrique tuvo que mandar a los oficiales y hombres poderosos de Alarcón y El Castillo que permitieran al cabildo 38 39 Ibídem. arrendar en la ciudad de Cuenca sus rentas de Alarcón. el 18 de septiembre del mencionado año de 1383. Así. les querían cobrar portazgo. estando exentos de su pago. En las villas de Alarcón y Castillo de Garcimuñoz la conflictividad seguirá estando presente. de un fenómeno bastante generalizado en el conjunto del reino. nobleza y oligarquías urbanas poderosos que arrendaban las rentas decimales de la Iglesia a bajos precios. además. Pero los conflictos aún continuarán en los años siguientes. además. el marqués de Villena mandará a los oficiales de sus villas y lugares en el obispado de Cuenca que no embarguen las rentas del cabildo. 283-284. Así. en 1383 el obispo y cabildo se quejarán a don Alfonso. pp. tratándose. marqués de Villena. De este modo. hidalgos y otros hombres poderosos de Alarcón que no impidan el libre arrendamiento de los diezmos pertenecientes al cabildo en dicha villa. a partir de esta época el cabildo catedralicio conquense a veces intentará. por lo que se perdían las rentas en dichos lugares. una determinada parte correspondía al propio marqués. en aquellos lugares donde tenían potestad jurisdiccional tomaban por la fuerza los diezmos pertenecientes a las iglesias parroquiales o a otras personas haciéndose pasar por los arrendadores de dichos diezmos. Prueba de ello es que el 8 de marzo de 1445.Iglesia. tanto eclesiásticas como seglares. frecuentemente sin éxito. para así tratar de evitar las actitudes violentas de los poderosos de esta villa. – 217 – . también se señaló que los arrendadores de las rentas de la Iglesia no se atrevían a ir a ciertos lugares del obispado por temor a algunos hombres poderosos que allí habitaban. diciendo que en los lugares del Marquesado les tomaban las bestias que llevaban a Cuenca las rentas del cabildo. el prelado expuso cómo en esta reunión sinodal se habían quejado ante él varios clérigos del obispado diciendo que algunas personas poderosas.

Así. Gómez Carrillo y su mujer. como era de esperar. a pesar de ello. Pero. – 218 – . 285. y también ciertos concejos y sus oficiales. Así. En enero de 1453 sabemos que estaba pendiente un pleito entre el cabildo catedralicio conquense y dicho Gómez Carrillo referente a las rentas y derechos que el cabildo tenía en las villas señoriales de Torralba y Beteta. siendo constantes a lo largo de toda la siguiente centuria 43. por lo que se decreta la excomunión contra tales prácticas. el 7 de mayo de 1450 nos encontramos con un breve monitorio del deán de Segovia. obstaculizando su arrendamiento 42.Jorge Díaz Ibáñez catedralicio sacar libremente sus rentas decimales en dichos lugares. p. En la diócesis de Salamanca también nos encontramos similares conflictos con la nobleza en torno al arrendamiento de los diezmos. Así. Algo similar sucedió en la archidiócesis hispalense. 284. caballeros y “omes poderosos” retienen y ocupan ilegalmente gran parte de los diezmos. los enfrentamientos al respecto entre el clero y la nobleza señorial irán en aumento desde mediados del siglo xiv. se comprometieron a salvaguardar los derechos decimales del cabildo en dichas villas y a pagar las cantidades que se debían al respecto 41. Pero este mandato episcopal no impidió que los conflictos continuasen en los años siguientes. contra Gómez Carrillo de Albornoz. prohibiéndoles además que arrendasen dichas rentas por la fuerza a un bajo precio. llegando incluso a exigir contra derecho la quinta parte del diezmo a los arrendadores. legado apostólico de Nicolás V. a mediados de siglo se volverá a denunciar que muchos señores. llegándose el 24 de marzo del mencionado año a una concordia mediante la cual. el obispo Barrientos prohibiría bajo pena de excomunión mayor que tales señores o concejos impidiesen la correcta percepción del diezmo 40. en algunos sínodos salmantinos se lamenta el comportamiento de quienes obstaculizan la libre entrega de los diezmos por parte de los fieles. se expuso cómo algunos señores temporales del obispado. Por todo ello. a principios del siglo xv. debido a que había robado ciertos diezmos de la Iglesia. en el sínodo celebrado por el obispo fray Lope de Barrientos en 1446. por ejemplo. llegando incluso a redactar ordenanzas que impiden facilitar casas y cubas para diezmar. Teresa de Toledo. donde el cabildo catedralicio tuvo frecuentemente problemas para arrendar libremente sus 40 41 Ibídem. en el obispado de Cuenca. se legislaría sobre la materia. donde este mismo tipo de conflictos están muy bien documentados. Dada la persistencia de los problemas. En el obispado cordobés. a veces dictaban normas impidiendo que en los territorios de su jurisdicción se arrendasen o sacasen las rentas de los diezmos y primicias “poniéndoles e faziéndoles e conminándoles sobre ello grandes penas e terrores e amenazando e prendiendo e injuriando e feriendo e dañando a los que van o enbían a demandar e arrendar e cojer e sacar los dichos diezmos”. señor de Torralba y Beteta. bajo amenaza de excomunión. Ibídem. p.

conde de Niebla y señor de Sanlúcar de Barrameda.. por algunas vías cautelosas que disen que yo en ello mando tener. lo que obligará a la firma de un nuevo acuerdo. por quanto es dubda e sospechan algunas personas que yo don Enrique. Niebla. en la mi villa de Sanlúcar de Barrameda defiendo e mando secretamente o en público que los diesmos que deve aver nuestro señor el rey e los que pertenesçen al señor arçobispo e a los señores deán e cabildo de la yglesia de Sevilla e a los otros que han parte en los dichos diesmos non los hayan libremente como de derecho los deven aver. so pena de dies mill maravedís a qualquier o qualesquier por quien quedare de lo así faser e complir. dado que éste se había quejado de que “non fallan arrendadores por miedo que dis que han que los maten e acochillen e degoellen. 3 de agosto de 1404). E por esta mi carta o por el traslado della firmado de escrivano público mando a los alcaldes de la dicha mi villa de Sanlúcar que agora son o serán de aquí adelante que fagan pregonar cada vegada que dello fueren requeridos por parte de los fasedores de las dichas rentas que libremente en la dicha mi villa de Sanlúcar arriende e puje qualquier e qualesquier que arrendar quisieren e pujar las dichas rentas de los dichos diesmos. como los pertenecientes a los Ponce de León. que de aquí adelante. o los fagan coger en fieldat segunt que a ellos mejor visto fuere. así como en los otros lugares del dicho arçobispado los han e lo fasen quando a ellos plase.A. 44 Archivo Catedralicio de Sevilla. e que los puedan arrendar libremente o coger en fieldat segunt que mejor les plasiera. Ibídem. por mí nin por otro en secreto nin en público. cillas y bodegas para su recogida: “Sepan todos los que este presente alvala vieren que. 42 43 – 219 – . n. años más tarde se presentarán otra vez conflictos de este tipo. Madrid. 45 Ibídem. 18. a comienzos de agosto de 1404 el conde don Pedro Ponce de León habría de mandar a sus oficiales en el concejo de su villa de Marchena que no pusieran impedimentos para el libre arrendamiento de los diezmos del cabildo en dicha villa. nº 19. quien al parecer retenía los diezmos del cabildo o bien impedía su libre arrendamiento. e todas las otras cosas neccessarias. p. de reino a condado. 88. en Marchena y también en la villa señorial de Rota. mandando además a los alcaldes del lugar que pregonasen el arrendamiento de dichos diezmos y facilitasen casas. 26. No obstante. Por tanto. Madrid. el 13 de septiembre de 1441.”. e yo así lo mando que se faga e cumpla. n.º 14/1 (Sevilla. en tal manera que complidamente cobren e hayan los dichos diesmos en el dicho lugar de Sanlúcar. entre el cabildo catedralicio hispalense y el conde Pedro Ponce de León. non embargaré nin buscaré vía nin cautela alguna porque los dichos señores pierdan alguna cosa de los dichos diesmos.todo esto segunt disen porque queredes algunos de vosotros las dichas rentas para vos” 44. sección IX. La Iglesia y el obispado de Córdoba en la baja Edad Media (1236-1426). también la encontramos en otros señoríos sevillanos. como por ejemplo Sanlúcar de Barrameda. conde de Niebla.. 521-524. por preçios convenibles. Sanz Sancho. conde de Niebla 46. e que a los dichos arrendadores o a los dichos fieles en la dicha villa. e que quanto en mí fuere trabajaré que los dichos señores hayan complidamente los dichos diesmos en el dicho mi lugar de Sanlúcar. Matías Vicente. Sobre el señorío de Niebla puede verse el trabajo de M..º 9/1. Así. I. caj. Ladero Quesada. e lagares e bodegas e tinajas para faser e poner el diesmo del vino e viandas. e por tirar la dicha dubda e sospecha prometo e juro por el nombre de Dios e a esta señal de (signo de la cruz). 1992. nobleza y oligarquías urbanas diezmos en ciertos dominios señoriales. Idéntica problemática. I. lo qual a Dios no plega. Salamanca. con los consiguientes acuerdos. 1989. pp. dependiente a comienzos del siglo xv de don Enrique de Guzmán. les sean dadas casas e çillas para poner los diesmos del pan e menudo. juró no poner impedimentos al arzobispo y cabildo catedralicio de Sevilla en el arrendamiento de los diezmos que les pertenecían en dicha villa.Iglesia. por ejemplo. 46 El 9 de agosto de 1419 Enrique de Guzmán.. Juan C. porque los dichos señores sean çiertos e seguros que a mí plase que nuestro señor el rey e los dichos señores arçobispo e deán e cabildo e los otros a quien pertenesçen los dichos diesmos libremente arrienden las rentas de los dichos diesmos. Los laicos en los sínodos salmantinos. por lo que había sido excomulgado y dichas villas se encontraban en situación de entredicho45. 1990. caj.

o bien la obstaculización a su arrendamiento. que incluso llegaba a hacer necesaria la intervención pontificia. Malhechores feudales. y frutos de la vacante. tratando muchas veces la monarquía de actuar como mediadora en el curso de los enfrentamientos. a Andrés Sánchez. pp. En definitiva. en Toledo durante el siglo xvii. Por lo demás. intentando la realeza garantizar un determinado ámbito específicamente eclesiástico en el ejercicio de tales privilegios jurisdiccionales. Iglesia y sociedad en la Castilla Moderna. la usurpación del diezmo y rentas eclesiásticas. Un ejemplo de ello lo tenemos. en el obispado de Cuenca. 49 Este mismo tipo de conflictos están documentados. siendo así como adquiere pleno sentido el mandato pontificio 48. otro tipo de conflicto económico con la nobleza relativamente frecuente. fallecido en 1320. comprometiéndose también S. “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca”. Siglo XVII. Así se puso de manifiesto. en las Cortes de Toro de 1371. canónigo de la misma iglesia. por parte de la nobleza señorial castellana se nos presenta como un conflicto recurrente a lo largo de toda la baja Edad Media. por ejemplo. 2000. se trata de un tipo de conflicto que se prolongará mucho más allá de la Edad Media. tratando la monarquía de actuar como mediadora de esta problemática. pp. el papa Juan XXII comisionó al deán de Albarracín. El cabildo catedralicio de la sede primada. por ejemplo. Desde una perspectiva general. el 23 de marzo de 1333. 282. 47 48 – 220 – . A comienzos de dicho año de 1333 el cabildo conquense aún no había terminado de pagar a la Cámara Apostólica la totalidad del importe correspondiente a los espolios de don Pascual. Cuenca. así. nuevamente. tal como ya se denuncia en las Cortes de Valladolid de 1295 47. dado que también lo encontramos en numerosas diócesis castellanas durante los siglos de la Edad Moderna 49. y a los oficiales de esa sede para que prestasen ayuda al cabildo catedralicio conquense contra don Juan Manuel. Ramón Sánchez González. y sobre todo durante la época Trastámara. donde Enrique II exigiría a los concejos y señores laicos que se abstuvieran de convocar ante sus tribunales a los vasallos eclesiásticos y a los clérigos por causas tocantes a la jurisdicción de la Iglesia. Moreta Velayos. Jorge Díaz Ibáñez. se produjo un pleno reconocimiento por la monarquía castellana de los privilegios jurisdiccionales de la Iglesia. El marco jurisdiccional Otro ámbito de manifestación de los conflictos entre la Iglesia y la nobleza es el que vino dado por los choques que se produjeron entre la jurisdicción eclesiástica y la ejercida por la nobleza en sus señoríos. cuyo desarrollo se veía favorecido ante situaciones de inestabilidad política. es el que vino dado por la usurpación nobiliaria de los bienes de mesas episcopales aprovechando periodos de sede vacante. Rodrigo Jiménez de Mesna y García Álvarez de Albornoz. 130-138. 69-70. 4.Jorge Díaz Ibáñez Finalmente. p. nobles que habían usurpado algunas rentas de la mesa episcopal dejadas años atrás por el difunto obispo de Cuenca don Pascual.

si bien se señala que “aun estos tales non los deven tomar como quien ha derecho en ellos. y Gonzalo Ruiz de Albendea y sus hijos.22. sobre una determinada iglesia o conjunto de iglesias. Así. por un lado. en las Partidas 51. se determinaría que éstos pagasen al obispo y 50 51 J. 110-111. edic. por otro. como durante las convulsiones políticas de tiempos de Juan II y Enrique IV.Iglesia. Al margen de la existencia del patronato regio. la aplicación de normas proteccionistas a favor de la jurisdicción de la Iglesia fue difícil. en ciertas épocas. 4. previo acuerdo con el obispo y con el cabildo catedralicio correspondiente. siempre que las iglesias obtuvieran a su vez algún provecho del patrón. Algún ejemplo de esto último. lo tenemos en el obispado de Cuenca. una determinada parte de los diezmos en los lugares sobre los que se ejercía el patronato. o bien sobre algún monasterio.1 El derecho de patronato El patronato o patronazgo era un derecho honorífico. en el reino de Castilla muchos laicos también disfrutaron del derecho de patronato sobre un determinado número de iglesias. oneroso y útil (conjunto de privilegios) que por concesión de la Iglesia competía a los fundadores. – 221 – . 1555: I. siendo lo más habitual que los patronos fuesen miembros de la nobleza que disfrutaban de ciertos derechos sobre las iglesias de sus señoríos. tal como se reconoce. Las siete partidas.XX. No obstante. algo que se reiterará en las Cortes de Guadalajara de 1390. sobre todo durante los procesos de repoblación. pp. aunque también hubo laicos ajenos a la esfera señorial que llegaron a ejercer el patronato sobre algunas iglesias. con relación a las iglesias que padre e hijos poseían en Fuentealbilla. en un acuerdo que hubo en 1262 entre el obispo de Cuenca don Pedro Lorenzo. En las Siete partidas se reconoce el derecho de algunos legos y patronos a percibir parte de los diezmos parroquiales. Salamanca. el derecho de presentación de los servidores de tales instituciones eclesiásticas. y a sus sucesores. lo que explicaría la preocupación pontificia por la violación de que eran objeto en Castilla los privilegios eclesiásticos de índole jurisdiccional 50. por ejemplo. El origen de la concesión se encuentra en la contrapartida a quienes cedían el solar para edificar un templo parroquial. Iglesia y génesis. mas por nome de la Eglesia. o lo construían a sus expensas o bien dotaban con lo necesario para el sostenimiento del culto. M. de Gregorio López. entre otros. de entre los muchos que podrían citarse. nobleza y oligarquías urbanas el rey a impedir cualquier quebrantamiento de estos privilegios jurisdiccionales por parte de otras instancias de poder. cuyas implicaciones iban mucho más allá de lo recién expuesto. por lo que estas últimas se veían así afectadas en la práctica por un cierto grado de dependencia señorial con respecto a los nobles que ejercían el patronato. generalmente parroquiales. Dentro de este conjunto de privilegios destacan. así como el derecho de retener. Vallunquera y Boniches. Nieto Soria. e ella debe aver siempre el señorío e la tenencia dellos”.

L. n. pp. Mariño y otros linajes gallegos. siendo en este sentido particularmente importante su presencia en los territorios del norte peninsular. 54 Durante la primera mitad del siglo xv. gran cantidad de parroquias eran también de patronato laico. Fuente el Pez. de La Torre y El Castelar con todo su término. En la España Medieval. doc. Ozores. quedando además dicho Alfonso Martínez y sus sucesores como patronos de la iglesia que se construyese en La Torre 53. 3. Para épocas más tardías también contamos con otro ejemplo relativo a la construcción de iglesias de patronato laico. y oblaciones. a través del cual aquél se comprometió a edificar a su costa una iglesia en La Torre. 310. Por otro lado. que habría de dotar de todo lo necesario para el culto y para el mantenimiento del clérigo que la sirviese. en los territorios vascos. que las iglesias de patronato se situasen dentro de determinados dominios señoriales. Moscoso. lugar situado entre Valdejudíos. y particularmente en el señorío de Vizcaya. Archivo Catedralicio de Cuenca. Manero León.190. 49. que eran quienes retenían gran parte de los diezmos. avivándose la problemática sobre todo a raíz de las iniciativas reformistas llevadas a cabo en los años ochenta del siglo xv. El pueblo vasco en el Renacimiento. unas 180 parroquias pertenecientes al señorío de la mitra compostelana pasaron a manos de los Mendoza. César Olivera Serrano. Se trata del acuerdo que se realizó el 21 de enero de 1326 entre Alfonso Martínez. dependiendo en su mayoría del señor de Vizcaya y de otros nobles de la región. Sobre ello cabe recordar lo ya señalado antes respecto de las diócesis gallegas. y el obispo de Cuenca fray Esteban. vecino de la villa de Huete. debiendo entregar además una yunta de heredad y casas para el obispo y sus sucesores en Bonilla. sobre todo en las zonas rurales. Mesía. 505-507. p. a pesar de los vanos esfuerzos del obispo de Calahorra por evitarlo 55.º 3. donde existía una nobleza señorial fuertemente arraigada y hubo frecuentes conflictos debido a los supuestos abusos que numerosos caballeros e hidalgos que tenían iglesias de patronato cometían a la hora de cobrar los diezmos de dichas iglesias. teniendo además derecho a presentar los clérigos servidores de dichas iglesias al obispo. leg. en la diócesis de Oviedo. Estado. que habría de confirmarles en el cargo 52. nota 90. más señorializadas. Montalvo y Villavieja. 1491-1521. 52 53 – 222 – . en el marco de la crisis de los señoríos eclesiásticos frente a los nobiliarios. Como contrapartida. Lo más habitual fue. el obispo otorgó a Alfonso Martínez y sus herederos todos los diezmos prediales y personales. cuando dichos caballeros e hidalgos traten de defender sus derechos en materia decimal que ahora se les trataba de negar 54. “La Galicia de Vasco de Aponte: los pleitos del arzobispo Tabera contra los linajes de la Tierra de Santiago”. aldea de Huete. 55 J. n. sin embargo.Jorge Díaz Ibáñez cabildo catedralicio una cantidad equivalente a la cuarta parte de los diezmos percibidos por dichas iglesias. Bilbao. 22 (1999). De este modo Gonzalo Ruiz e hijos quedarían como patronos de las iglesias que habían construido. 1994.º 228. Gres. Valladares. “Relaciones entre la diócesis de Calahorra y el País Vasco a fines de la Edad Media y comienzos de la Moderna según la documentación conservada en el Archivo catedral calagurritano”. Sotomayor. Asimismo. muchos pequeños nobles ejercieron el derecho de patronato sobre las iglesias de sus señoríos. cobrando parte de los diezmos Archivo Histórico Nacional. siglo XIV. Ulloa.

miembros de la casa de Guzmán. este patronato señorial y la percepción del diezmo irán desapareciendo a medida que avance el siglo xv 59. sino que. Ladero Quesada. 21-22. 28. nobleza y oligarquías urbanas y presentando a los clérigos que iban a servir dichas iglesias. lo que motivaría que entre los años 1401 y 1409 tuviese lugar un largo pleito entre la mencionada Elvira de Ayala y el cabildo catedralicio sevillano en relación a la percepción de dichos diezmos 57. M. recibía el diezmo eclesiástico y tenía el derecho de presentación de los clérigos del lugar. mientras que en Lepe y Ayamonte sus titulares durante el siglo xv. y luego a la de Moguer. Finalmente. sus nuevos señores sufragaban las necesidades eclesiales pero también retenían los diezmos. 1987. en teoría. 60 M. 4. generalmente un noble y a veces algún miembro de la realeza. en función del patronato que ostentaba. por el contrario. 28. Aestuaria. 21. a cambio de la obtención de determinados derechos F. dentro del arzobispado hispalense. Ladero Quesada. en otros lugares del reino también pueden encontrarse frecuentes casos de este patronato ejercido por algunos señores. en esta zona hubo una gran dispersión de las iglesias de patronato entre muchos pequeños señoríos 56. que antes había sido propiedad jurisdiccional del cabildo sevillano. Estructuras económico-administrativas. n. 2 (1994). que el cabildo reclamaba. 59 M. A. n. una figura jurídica a través de la cual un encomendero.º 7 58 Ibídem. Por otra parte. “Los orígenes del señorío de Palos (1285-1395)”. La Iglesia de Asturias en la baja Edad Media. 57 Archivo Catedralicio de Sevilla. La encomienda monástica La encomienda constituía. tomaba bajo su protección una institución monástica comprometiéndose a defenderla frente a otras instancias de poder. p.º 9/1. No obstante. caj.Iglesia. también en otras poblaciones señoriales del reino de Sevilla sus titulares disfrutaron durante el siglo xv de acuerdos con el obispo y cabildo catedralicio hispalenses que les permitían tanto la designación de capellanes como el cobro de todo o parte del diezmo. 56 – 223 – . retendría el derecho a percibir los diezmos de Palos a cambio de la entrega anual al cabildo de la cantidad de 2500 maravedíes 58. aldea del Aljarafe.J. caj. Sevilla. donde a fines del siglo xiv Elvira de Ayala. si bien ningún patrón llegaría a crear una red densa de iglesias sometidas a su señorío. 43-60. González Jiménez (coords). a una avenencia mediante la cual doña Elvira. llegándose finalmente. Diezmo eclesiástico y producción de cereales en el reino de Sevilla (1408-1503). A. Un ejemplo de ello lo tendríamos en el señorío de Palos. Oviedo. en la diócesis ovetense hay documentados durante la baja Edad Media hasta 220 casos de presentaciones realizadas por patronos laicos. viuda de Alvar Pérez de Guzmán. sección IX. 1978. Fernández Conde. pp. al pertenecer Palos a la vicaría de Niebla. pp. el 13 de febrero de 1409.2. sólo pagaban a la iglesia hispalense 2000 maravedíes “de la moneda vieja” como compensación por el diezmo que ésta dejaba de percibir 60. Por ejemplo en Gatos. De hecho.

62 A. sobre todo en Asturias. todos ellos encomenderos monásticos. con las consiguientes protestas del clero en Cortes. 685-689. pero las nuevas quejas de Cortes posteriores muestran la escasa eficacia de estas medidas. pero sí en algunos concilios eclesiásticos. Precisamente Juan I. Pedro Fernández de Velasco. en la que una comisión nombrada al efecto determinaría que solo el monarca pudiese tener encomiendas. a continuación nos centraremos en el análisis de algunos casos concretos. al calor Un estudio clásico sobre el tema es el de José Luis Santos Díez. en 1308 algunos monasterios gallegos obtuvieron del monarca un documento prohibiendo a los nobles tomar encomiendas a la fuerza. para de este modo expandir y reforzar su potestad señorial en la región. 1961. La primera queja del clero fue en las Cortes de Valladolid de 1295. Así. no obstante. la señorial irá en aumento. sobre todo en las más señorializadas regiones del norte. en 1380. llegando incluso a exigir ilegalmente a los vasallos monásticos la prestación de servicios personales. que se escudaron en ella para. Aunque ya existía desde tiempo atrás.Jorge Díaz Ibáñez económicos y prestaciones del monasterio y sus vasallos 61. De este modo algunos monasterios comenzaron a librarse poco a poco de la encomienda señorial. fue sobre todo a partir del siglo xiii cuando la encomienda monástica señorial aumentó en el reino de Castilla. tiene un enfoque sobre todo jurídico. mientras que la encomienda regia irá decayendo. fue quien tomaría las primeras medidas algo efectivas al respecto. mientras que el siglo xv apenas se estudia. por ejemplo. Este trabajo. Álvaro Páez de Sotomayor o el duque de Benavente don Fadrique. desde el reinado de Fernando IV hasta fines del siglo xiv. Estos abusos nobiliarios respecto a la encomienda monástica harán que. Expuesto así en sus rasgos básicos el problema de la encomienda monástica y su evolución. Roma. produciéndose pronto abusos en su utilización por parte de algunos nobles. en una reunión mantenida en Medina del Campo con el clero y abades del reino. por lo que al comenzar el reinado de Juan I más de cuarenta monasterios castellanos se veían afectados por la encomienda. La encomienda de monasterios en la corona de Castilla. a veces casi por la fuerza. El número de encomiendas disminuyó bastante. A partir del siglo xv el tema de la encomienda no se tratará en Cortes. León y Galicia. a pesar de que en las Cortes de Guadalajara de 1390 Juan I volvió a tomar medidas al respecto contra la nobleza. “Clérigos y laicos en las Cortes castellano-leonesas: la conflictividad como hilo conductor”. pero no se logró ni mucho menos su desaparición. En época de Alfonso XI. 61 – 224 – . como por ejemplo Pedro Ruiz Sarmiento. si bien Juan I tuvo que enfrentarse por este motivo con buena parte de la nobleza. pp. el polémico tema se trate frecuentemente en las reuniones de Cortes. Arranz Guzmán. siglos X-XV. y no se analiza suficientemente la intervención nobiliaria en los monasterios en relación con el contexto sociopolítico. arrebatar bienes y rentas a los monasterios. contra miembros de la nobleza y de la familia real que tenían encomiendas. siendo ahora también más frecuentes las intervenciones pontificias en el asunto 62. en los monasterios de Orense y de Galicia en general. sirviendo de poco las actuaciones regias para tratar de frenar su expansión.

pp. Para el caso concreto de los monasterios benedictinos. y en menor medida de otros como Santo Domingo de Silos. En este último. fueron encomenderos de muchos dominios del monasterio de San Salvador de Oña. los Manrique o los Velasco. implicaba que los vasallos de los señoríos monásticos tuviesen que pagar anualmente a sus encomenderos ciertos tributos. sin embargo. controlando así numerosos señoríos monásticos en la zona de Burgos. Hispania. 52/3 (1992). pp. durante el siglo xv y principios del xvi. Hispania Sacra. y a veces incluso se inmiscuyeron en aspectos de la organización interna de los cenobios 64. 811-861. desde mediados del xiii. perpetuándose en algunos casos hasta comienzos del siglo xvi 63. “El intervencionismo nobiliario en los monasterios riojanos durante la baja Edad Media. Encomiendas y usurpaciones”. entre otros. además. Los Velasco. sobre todo en épocas de debilidad monárquica. En Galicia. 72. en un libro de cuentas del año 1338 se señala que algunos nobles habían tomado por la fuerza numerosas rentas y bienes de hasta nueve cenobios del reino de León 65. trataban de ampliar sus bases de ejercicio del poder. Algunos monasterios cedieron bienes a estas familias a cambio de protección. así como en el reino de León y ciertas zonas del norte de Castilla. Moreta Velayos. entre otras cosas. Los monasterios riojanos también tuvieron grandes dificultades para defender sus bienes y señoríos de las usurpaciones efectuadas por miembros de la nobleza. que se amparó para ello en la encomienda. tal como sucedió en San Salvador de Oña. a la vez que durante esta época también fueron frecuentes los enfrentamientos territoriales y jurisdiccionales entre monasterios y concejos. sometiendo a su control lugares del señorío de los monasterios. 66 Los abusos por parte de los Velasco en el uso de la encomienda. motivó que se produjesen numerosos choques de jurisdicción entre los Velasco y los monasterios. nobleza y oligarquías urbanas de la crisis de la segunda mitad del siglo xiii. p. se generalizarían las usurpaciones y saqueos de dominios monásticos por parte de la poderosa nobleza señorial gallega. Malhechores feudales. que. convirtiéndose de este modo en poder hegemónico en esta región del norte de Castilla frente a otros linajes nobles rivales 66. San Pedro de Arlanza o las Huelgas. María del Mar Graña Cid. por ejemplo. los Ramírez de Arellano. dado que poderosos linajes. bien mediante acuerdos con los abades o por simple usurpación. pero también muchos nobles se apropiarán casi por la fuerza de bienes y rentas monásticas. tal como se observa en familias como los Haro –en sus dos ramas de señores de Vizcaya y señores de Cameros-. debido al fuerte arraigo de la nobleza el problema de la encomienda seguirá estando muy presente a lo largo del siglo xv y no comenzará a vislumbrar una verdadera solución hasta la reforma monástica emprendida por los Reyes Católicos.Iglesia. 695-698. donde la casa de Velasco ya poseía de por sí muchos dominios señoriales. movidos por intereses tanto políticos como económicos. Mientras que los siglos XI al xiii serán la época de donaciones y dotación monástica por parte de reyes y nobles. “La iglesia orensana durante la crisis de la segunda mitad del siglo xiii”. 42 (1990). los Velasco incluso participarían en aspectos 63 – 225 – . 65 S. 64 Sobre ello puede verse el trabajo de Máximo Diago Hernando. la nobleza riojana se convertirá en usufructuaria directa o indirecta de bienes monásticos.

más fácilmente controlables por los señores. En este ámbito territorial del reino la gran fuerza de la implantación nobiliaria explica el hecho de que. habría que destacar las amplísimas competencias jurisdiccionales que tenían los señores de Vizcaya. Entre las causas de esta oposición a que el obispo ejerciese su jurisdicción en el señorío de Vizcaya. siendo buena prueba de ello el impulso otorgado a la implantación de la reforma observante en el monasterio a mediados del siglo xv por parte de Pedro Fernández de Velasco. que comprendía en la baja Edad Media la casi totalidad de Álava. El Císter en Castilla y León. donde será importante la influencia de linajes como los Ponce 67. tanto cuantitativo como cualitativo. 56 (2004). Relaciones entre los Velasco y el monasterio de San Salvador de Oña”. así como sus deseos de evitar la posible intromisión del prelado en el problema de los bandos 69. pp. durante los siglos xii y xiii ya hay documentados algunos casos de encomiendas por parte de nobles. abundarán los casos de retención y usurpación de rentas monásticas por parte de algunos nobles. Hispania Sacra. por lo que en el señorío eran los arciprestes rurales. que el propio prelado reforzó como única manera de conservar una mínima influencia en el territorio. 69-102. pp. en todo caso. primer conde de Haro. de quienes en la práctica dependerán jurisdiccionalmente. Conflictos jurisdiccionales diversos Junto al desarrollo del patronato laico y la encomienda monástica. respecto a los monasterios cistercienses. que se inscribía dentro de la diócesis de Calahorra. Calahorra era un obispado castellano. Sobre todo ello puede verse el trabajo de Máximo Diago Hernando. 4. entre las jurisdicciones eclesiástica y señorial. “La tutela nobiliaria sobre los monasterios benedictinos castellanos en la Baja Edad Media. que cobraban los diezmos parroquiales y otros tributos. 68 Ibídem. abusando de la encomienda. Durante la crisis de fines del siglo xiii. pp. entre otras cosas. que se interferían mutuamente en el ejercicio de sus respectivas competencias. el obispo de internos de la organización del cenobio. Monacato y dominios rurales (siglos XII-XV). en el señorío de Vizcaya. además de ciertos territorios navarros. también debemos aludir a la presencia en diferentes diócesis de conflictos y tensiones de diverso alcance. sobre todo en el reino de León. al obispo de Calahorra le estuviese prohibido ejercer su jurisdicción eclesiástica y realizar la correspondiente visita pastoral. pasando de hecho muchos vasallos monásticos a serlo de los nobles encomenderos. lo cual. De este modo. hasta el siglo xvi.Jorge Díaz Ibáñez Finalmente. 67 Javier Pérez-Embid Wamba. Un ejemplo de ello lo tenemos en la diócesis de Calahorra. por ejemplo.3. Salamanca. – 226 – . que revisten una especial caracterización. en unos momentos de inestabilidad política. la auténtica autoridad eclesiástica. 258-262. 622-629. contra el señorío jurisdiccional de los monasterios. implicó muchas veces la negativa al pago de rentas al monasterio por parte de algunos de sus vasallos 68. buena parte de Vizcaya y la zona occidental de Guipúzcoa. y a lo largo de los siglos xiv y xv habrá frecuentes atentados nobiliarios. 1986.

E. 22-23.). “Redes eclesiásticas diocesanas en el País Vasco. Finalmente. 140-141. pp. nobleza y oligarquías urbanas Calahorra tuvo que enfrentarse. García Fernández (dir. por ejemplo. algunos nobles usurparon tierras pertenecientes a los señoríos episcopales 74. 1993. 72 Ibídem. 207. I.. pero dejando a salvo la jurisdicción real y las prerrogativas del señorío. en el obispado leonés hubo además. Estos constituían una comunidad aldeana del Bierzo donde el obispo de Astorga tenía poder jurisdiccional (nombramiento J. 74 Bonifacio Bartolomé Herrero. en febrero de 1537 se firmarían unos acuerdos por los que el prelado tendría vía libre para entrar en Vizcaya y realizar la visita. “El señorío temporal de los obispos de Segovia en la Edad Media”. “Relaciones entre la diócesis de Calahorra y el País Vasco”. 73 M. como los que hubo en época de Juan II entre el obispo leonés fray Alfonso y ciertos representantes de las familias Guzmán y Quiñones por asuntos como el uso de armas y la extralimitación eclesiástica en el uso de la excomunión y el entredicho 71. En el obispado de León también tenemos noticia de la presencia de conflictos jurisdiccionales entre la Iglesia y algunos miembros de la nobleza. en la diócesis de Astorga se va a desarrollar durante toda la baja Edad Media un largo conflicto entre los poderes eclesiástico y nobiliario que contará con una destacada participación regia. 132-136. pues los nobles mencionados luchaban contra el condestable don Álvaro de Luna. siglos xiv-xvi”. pp. poniendo límite a los posibles abusos de la curia episcopal y exigiendo al obispo neutralidad en el conflicto banderizo 70.. De este modo. 69 70 – 227 – . Anuario de Estudios Medievales. durante el cual. hubo también actuaciones violentas tanto por parte de familias como los Quiñones y los Álvarez Osorio como por parte de ciertos miembros del cabildo catedralicio.M. tras varias décadas de pleitos. Manero León.Iglesia. Por otro lado. Bilbao. Guzmán y Osorio 73. frecuentes litigios territoriales y jurisdiccionales entre el cabildo y ciertos nobles debido a la vecindad entre los dominios capitulares y los señoríos de algunos nobles como los Quiñones. sobre todo en el siglo xv. Santamarta Luengos. 26/1 (1996).L. siglos XIV-XVI. Nicolás Crispín y M. en el obispado de Segovia. y en 1447 mandaría a los regidores del concejo leonés que castigasen a algunos beneficiados del cabildo catedralicio que causaban escándalos en la ciudad 72.. creando un precedente al que se aferraron otros caballeros e hidalgos. 315-316. Señorío y relaciones de poder en León en la baja Edad Media: concejo y cabildo catedral en el siglo XV. a las ambiciones de los Díaz de Haro en el señorío. junto a fuertes enfrentamientos jurisdiccionales entre el concejo leonés y el cabildo catedralicio. Bautista Bautista. 505-511. pp. Especialmente conflictivo fue el periodo 1443-1454. León. donde. La organización del cabildo catedralicio leonés. Al margen de todo ello. Nos referimos a las disputas surgidas en torno al control de los llamados Barrios de Salas. 71 J. Juan II habría de mediar en el conflicto. p. Este tipo de enfrentamientos Iglesia-nobleza por la proximidad entre dominios eclesiásticos y señoríos nobiliarios también los encontramos. pp. todo lo cual se relaciona con la situación política general del reino de enfrentamientos entre nobleza y monarquía. Eva Gastañazpi San Sebastián. en particular. pp. 1994. Religiosidad y sociedad en el País Vasco. sobre todo a comienzos del siglo xiv.

tanto en el centro de la diócesis de Astorga como en sus zonas más alejadas. 85-91. la nobleza y pequeña oligarquía local de la villa trataban de despojar a la mitra de sus prorrogativas señoriales en el lugar. explican este aumento de la conflictividad 75. a la vez que la monarquía. Conflictos y revueltas contra la mitra asturicense. ya desde la primera mitad del siglo xiii. La fuerte expansión nobiliaria en esta región desde tiempos de Enrique II. además de un enfrentamiento mitra-nobleza. algunas de cuyas tierras pasarán a ser propiedad del mencionado linaje. percepción de tributos. pp. 155-166. que en 1473 se reintegraron al señorío episcopal 76. etc). Los Pimentel reclamaban el señorío sobre los Barrios de Salas. siglos pp. junto con el concejo asturicense. 75 – 228 – XI-XV. abundaron más los enfrentamientos con la nobleza leonesa –Quiñones. 1996. hasta que en 1499 el obispo.Jorge Díaz Ibáñez de oficiales concejiles. los condes de Luna o los Lemos de Galicia. de hecho. y durante el xv. Pero sin duda el principal conflicto que se produjo durante el siglo xv es el que enfrentó al obispo asturicense Álvaro Pérez Osorio (1440-1463). . lo que motivaría enfrentamientos. y Juan II les apoyó para buscarse así el favor político de dicho linaje en unos momentos de inestabilidad del poder de la corona. pero a su vez los vasallos episcopales tampoco querían depender del conde. la coyuntura política del momento determinó que la corona adoptase una postura contraria a los intereses de la mitra. que es excomulgado. de la mitra asturicense con sus vasallos y la nobleza señorial de la zona. Ponferrada. en este caso concreto. y entre 1460 y 1463 se sucederán varias ejecutorias de Pío II contra el conde de Benavente. Finalmente. Por otro lado. que luchaban por recuperar la condición de realengo. entre otros. Durante el siglo xiv predominaron fundamentalmente los conflictos de la mitra con sus vasallos. pues. administración de justicia. se trataba también de un conflicto nobiliario entre dos linajes que intentaban frenarse mutuamente en su afán expansivo. con el conde de Benavente don Alfonso Pimentel. y su deseo de ampliar sus dominios y jurisdicción usurpando los de la Iglesia. El obispo Osorio acabaría recurriendo a Roma. si bien en épocas de inestabilidad política se manifestaban con mayor intensidad. Se trataba de conflictos recurrentes. En el fondo. Desde el último tercio del siglo xiv. debido a cuestiones como la usurpación nobiliaria de diezmos y otros tributos eclesiásticos. Los Osorio. apoyado por Juan II. el conde renunció a sus pretensiones sobre los Barrios. en 1472. apoyado por el pontificado. Osorio o los condes de Benavente–. afirmarían a lo largo del siglo xv su presencia en la capital diocesana a costa de la decadencia de la mitra. 76 Ibídem. Cavero Domínguez. siendo nuevo prelado García Álvarez de Toledo. o el aprovechamiento del agua del río Órbigo en zonas limítrofes entre señoríos episcopales y nobiliarios. en concreto. también arrebataron a la mitra aldeas e iglesias parroquiales. en tiempos de Alfonso XI la corona protagonizó alguna tentativa de que los Barrios pasaran al realengo. G. incapaz de controlarlos. el concejo. Así.

La Iglesia en los conflictos monarquía-nobleza Ya desde mediados del siglo xiii. cabría decir que raramente se produjo una actitud única por parte del episcopado castellano ante las tensiones políticas. Todo ello. incorporando tan sólo algunos ejemplos significativos al respecto. por lo que aquí nos limitaremos a realizar una valoración de conjunto en torno a esta problemática. al calor de la inestabilidad política. Para ello hemos distinguido tres ámbitos de análisis que revisten una particular relevancia. se desarrollaron en numerosas ciudades castellanas fundamentalmente durante el siglo xv. y al igual que sucederá en etapas posteriores. Finalmente. La materialización de estas posturas contrapuestas entre los integrantes del episcopado 77 Ibídem. si bien ello no siempre se conseguiría. si bien sí cabe hablar de la existencia de una facción predominante o incluso de una postura oficial. Primeramente estudiaremos la participación eclesiástica en los conflictos políticos surgidos entre la nobleza y la monarquía castellana bajomedieval. un elemento fundamental de la política de la monarquía castellana con respecto a la Iglesia. A continuación analizaremos el desarrollo de esta misma cuestión en el ámbito específico gallego. en época de Felipe II. crisis que habría de culminar ya en el siglo xvi. siendo este un trabajo que aún está por hacer. En este sentido. p. dado que los sectores enfrentados a la realeza –generalmente pertenecientes a la alta nobleza– también intentarían esta instrumentalización del episcopado en beneficio propio durante los conflictos con la monarquía. que hubo en la Castilla bajomedieval constituye de por sí un ámbito de análisis lo suficientemente amplio como para dar lugar a una extensa monografía sobre el tema. y más concretamente en relación al episcopado. Los conflictos políticos El estudio sistemático y exhaustivo de la participación eclesiástica en todos los conflictos políticos. consistiría en el intento de instrumentalización de éste a fin de legitimar las posturas regias en las situaciones de mayor tensión política. siendo frecuente su división interna a favor de una u otra de las partes litigantes. en definitiva.1. 5. – 229 – . se estudiará la intervención de algunos miembros del clero en las luchas de bandos y revueltas urbanas que. 95. aunque no siempre enteramente compartida por todo el conjunto de los prelados. para el periodo comprendido entre los años 1250-1350. 5. se inscribe en el contexto de crisis general de los señoríos jurisdiccionales eclesiásticos que se produjo en Castilla durante el siglo xv debido a la fuerte presión ejercida por concejos y señoríos laicos. considerados éstos en su más amplia diversidad. nobleza y oligarquías urbanas decida ponerlos bajo la justicia real 77.Iglesia. donde la fuerte implantación nobiliaria hará que los conflictos cobren una especial intensidad.

p. Si bien es cierto que buena parte de los eclesiásticos que intervinieron en estos conflictos actuaron en cuanto que miembros de algunas de las más destacadas familias nobles del momento.Jorge Díaz Ibáñez a favor de la monarquía o bien a favor del sector nobiliario a ella enfrentado se manifestaría con claridad durante los principales conflictos políticos del periodo señalado. la defensa de intereses de carácter personal e institucional. J. con una importante tendencia a la diversificación de posturas entre los miembros del clero. 249. J. la actitud mediadora y negociadora. produciéndose la paradoja de que el conflicto político fue unido al propio proceso de transformación experimentado por el modelo monárquico hacia pretensiones más autoritarias 79. y ello a pesar de los vanos intentos del pontificado por conseguir la unificación de dichas posturas políticas dentro del estamento eclesiástico castellano. Nieto Soria. Ante todo. pudiendo destacarse sobre todo la acción pastoral. 81 J. M. la intervención pontificia. 1975. Valladolid. las fidelidades personales e incluso a veces los intereses particulares del linaje al que pertenecía cada prelado. y el enfrentamiento entre los tutores reales durante la minoría de Alfonso XI. tales como la obediencia u oposición a los criterios pontificios. Iglesia y poder real en Castilla. M. 78 79 – 230 – . como fueron la revuelta nobiliaria de 1272 encabezada por el infante don Felipe y don Nuño González de Lara contra Alfonso X. M. al igual que había sucedido en tiempos anteriores. también es necesario. el conflicto sucesorio protagonizado durante largos años por los infantes de la Cerda. 251. Puntos de vista sobre la historia política castellana del siglo XV. p. Nieto Soria. los factores que determinaron la toma de postura de los obispos 78. a fin de conseguir una adecuada valoración de conjunto. al menos hasta los inicios del reinado de los Reyes Católicos. la sublevación contra este último en 1282 por parte de su hijo el infante don Sancho. Iglesia y génesis. la influencia de unos determinados ideales políticos o la vinculación previa al servicio regio. la falta de unidad de la Iglesia castellana ante dichos conflictos. y las intervenciones propagandísticas y legitimadoras 81. hay que señalar que ofrecen una cierta diversificación. Pero fue sobre todo durante la época Trastámara cuando la recurrencia de los conflictos políticos y la participación eclesiástica en los mismos aumentaron considerablemente. entre otros. como rasgo quizá más explícitamente caracterizador del papel de los eclesiásticos en los conflictos políticos de la Castilla Trastámara. Nobleza y Monarquía. 80 Este enfoque es el que queda plasmado en la obra de Luis Suárez Fernández. siendo motivaciones tanto políticas como económicas. la intervención militar. Nieto Soria. adoptando una postura pronobiliaria o promonárquica como resultado de los intereses coyunturales del linaje al que pertenecían80. habría que destacar. las presiones de una u otra facción. Iglesia y génesis. tener en cuenta otros móviles que condicionaron la actitud del clero. En cuanto a las formas de actuación de los eclesiásticos en estos conflictos. pp. 76-92.

pero ésta fracasará a la hora de conseguir una posición unida ante las crisis planteadas. En todo caso. afectando tan sólo a algunos eclesiásticos en coyunturas locales específicas. 82 83 – 231 – . Nieto Soria. eran de procedencia mayoritariamente altonobiliaria. pp. Durante las grandes convulsiones políticas del reinado de Enrique IV las partes en litigio buscaron comprometer políticamente a la Iglesia. además. participación que.M. inclinándose mayoritariamente a favor de esta opción.Iglesia. y sus titulares. irían desde la actitud de permanente oposición a la realeza hasta la de estricta lealtad al monarca. simbolizados en gran medida por los infantes de Aragón. más allá de las consideraciones religiosas y eclesiásticas que habitualmente se emple- Ibídem. Enrique II de Castilla: la guerra civil y la consolidación del régimen (1366-1371). 84 J. por un lado en torno al partido formado alrededor del príncipe don Alfonso. siendo el mejor ejemplo de ello la polarización de la Iglesia castellana que desde 1464 se produjo. durante el reinado de Juan II. no siendo factible la unanimidad 82. en cambio. sino que eran respuesta a compromisos y criterios personales. tampoco se puede ocultar que existieron divisiones dentro de ese mismo clero. sin que los prelados intervinientes en los enfrentamientos representasen líneas de actuación con definidos intereses políticos dentro del conjunto de la Iglesia castellana. durante la revolución Trastámara. y por otro en torno al de los que se mantenían leales a Enrique IV. En este sentido hay que poner de relieve el hecho de que las sedes proalfonsinas eran las más ricas y las que tenían mayores atribuciones señoriales. 262-264. p. 261. 1966. aunque desde un punto de vista militar sólo sería relevante de forma muy ocasional. pasando por actitudes de colaboración eventual con los nobles rebeldes e intervenciones mediadoras 84. p. De este modo. aunque esta implicación eclesiástica tendría siempre un carácter eminentemente personal. nobleza y oligarquías urbanas Primeramente. la participación del clero en los acontecimientos no puede dejar de ser tenida en cuenta. las actitudes más características de los eclesiásticos que participaron en la larga contienda de Juan II y sus valedores con algunos de los más destacados miembros de la alta nobleza. Sobre ello puede verse el trabajo de Julio Valdeón Baruque. aunque es inevitable admitir que el clero castellano tuvo un papel de primer orden en la entronización de Enrique II. los proenriqueños y aquellos que permanecen dudosos o indefinidos. lo cual demuestra que. 90. las continuas convulsiones políticas sí que implicaron a una gran parte del clero. formándose así tres grupos de obispos con un número más o menos similar de miembros: los proalfonsinos. Mientras que los enfrentamientos políticos que se produjeron entre los reinados de Enrique II y Enrique III no comportaron una profundidad lo suficientemente relevante como para que el conjunto de la Iglesia castellana se viese influida por ellos. Valladolid. Iglesia y génesis. desde el punto de vista propagandístico y legitimador hacia la nueva dinastía tendría una importancia de primer orden 83. en el fondo. si bien la intervención de la nobleza fue decisiva en la victoria trastamarista.

Jaén. Cuenca y Palencia. tal como había sucedido en tiempos de Juan II. Del lado del príncipe Alfonso estaban los tres arzobispos. p. 87 Una relación mucho más detallada y extensa de ejemplos concretos sobre el intervencionismo de eclesiásticos en los conflictos políticos de la monarquía con la nobleza puede verse en el citado libro de José Manuel Nieto Soria. y los de Astorga. de entre los muchos que podrían citarse. en la diócesis cordobesa el obispo don Sancho de Rojas participaría entre 1441 y 1444 en las parcialidades políticas del reino de Córdoba cooperando activamente. acerca de esta participación eclesiástica en los conflictos políticos con la nobleza 87. se entrará en una fase en la que. la intervención de algunos eclesiásticos destacados en los conflictos políticos de la época es. y luego a la princesa Isabel. y los obispos de Burgos. 277. llegando por este motivo a ser hecho prisionero temporalmente por los hombres del marqués 88. económica y familiar 85. aunque este último tenga dudas sobre su posición al principio. Osma. todos los gallegos salvo el arzobispo de Santiago. Iglesia y génesis. la plasmación de unas posiciones personales individualizadas y no el resultado de la formación de un frente común que compartía unos mismos intereses. 286-287. según la línea marcada por el linaje al cual pertenecía. habría que destacar ante todo la defensa de la ciudad de Cuenca a favor de Juan II y contra el noble conquense don Diego Hurtado de Mendoza y sus aliados que en 1447 y 1449 realizó al frente de las tropas concejiles el obispo fray Lope de Barrientos. tras la muerte del príncipe Alfonso. aunque a medida que avance el reinado de los monarcas irá predominando ante todo el sometimiento de la Iglesia castellana a la autoridad regia 86. desde 1468. Así. ante todo. Cartagena. Ibídem. quien durante el levantamiento proalfonsino de 1464-1465 también se pondría a la cabeza del movimiento de defensa de la autoridad regia de Enrique IV contra el marqués de Villena don Juan Pacheco. En este sentido. las razones de esta oposición al monarca eran sobre todo de índole política. cuyo obispo acabará inclinándose del lado alfonsino. Coria. pp. Segovia. enfrentándose por Ibídem. sino más bien bajo la condición de miembros de un determinado linaje o liga nobiliaria. resulta bien elocuente con relación al fuerte personalismo de sus planteamientos. como fue el caso del obispo de Burgos don Luis de Acuña y Osorio. las intervenciones de algunos prelados en los disturbios políticos se producirán no tanto en cuanto que eclesiásticos relevantes. Cádiz. 277-278. Sigüenza y Córdoba. pp. Finalmente. Salamanca. pp. A continuación se expondrán tan sólo algunos ejemplos ilustrativos. y al menos hasta 1480. mientras que del lado de Enrique IV se encontrarán los obispos de Calahorra. primero. en la evolución positiva de la causa del infante don Enrique de Aragón. 289-299. Por otro lado. 86 Ibídem. señorial. Sevilla y Santiago. la propia oposición que van a manifestar inicialmente hacia los Reyes Católicos algunos prelados previamente enfrentados a Enrique IV y antes amparados tras su apoyo al príncipe don Alfonso. por ejemplo.Jorge Díaz Ibáñez aban para desacreditar la figura de Enrique IV y para motivar el alzamiento de parte de la Iglesia castellana contra él. 85 – 232 – . de Toledo. En el obispado conquense. 251-290. 88 Véase mi artículo “Las relaciones Iglesia-nobleza en el obispado de Cuenca”. frente a los nobles partidarios de Álvaro de Luna. Ávila.

54 (2002). que de un modo u otro también afectarían a la iglesia cordobesa. Sanz Sancho. que duró hasta 1454. conde de Cabra. encarcelando a los canónigos presentes. Durante el conflicto entre los partidarios del infante don Alfonso y Enrique IV el obispo don Pedro apoyó inicialmente a este último. el obispo cordobés don Pedro de Córdoba y Solier intervino activamente durante los años de su pontificado. quien necesitaba un obispo firme partidario suyo en Córdoba. arcediano de Castro. durante el resto de su episcopado. Pero desde 1466. Diego Fernández de Córdoba fue acusado de traición por Juan II. 616-618. señor de Baena y Cabra. lo que motivaría que el prelado . había sido elegido por el cabildo catedralicio cordobés a instancias de Enrique IV. y que afectaron negativamente a la vida eclesiástica en la ciudad de Córdoba y en buena parte del obispado. de la reina Isabel. Hispania Sacra. aunque finalmente apoyaría a este último. La presencia del infante Enrique en Córdoba. hizo que desde 1441 el obispo don Sancho cooperase a favor de su causa. que irían en aumento. seguramente con la intención de acceder a la sede y reordenar la vida eclesiástica tan duramente afectada. Igualmente. aunque la expulsión de los partidarios del condestable. A mediados de agosto de 1465. Durante el transcurso de estos enfrentamientos el obispo fue expulsado violentamente de la ciudad en varias ocasiones por el señor de Aguilar. manteniéndose en lo sucesivo como firme partidario del monarca y. en los conflictos políticos del momento. Sancho de Rojas siguió la dirección política favorable al infante marcada por el jefe de su familia. hasta entonces arcediano de Castro. incluidos los eclesiásticos. En cambio Pedro Fernández de Córdoba. Alonso de Aguilar y sus hombres tomaron la ciudad de Córdoba y acabaron expeditivamente con dicha ceremonia. Así. pues la institución episcopal se vio arrastrada por el enconamiento de los enfrentamientos político-partidistas del momento y la especial circunstancia del papel jugado por un personaje local tan singular como Alonso de Aguilar. encabezado por Diego Fernández. Aunque parece que el obispo dejó de participar en las parcialidades políticas del reino de Córdoba a partir de 1446. lo que éste le agradeció en una carta fechada el 16 de diciembre de 1466. Pero el 7 de octubre el cabildo catedralicio cordobés apeló esta sentencia ante el metropolitano de Toledo. Poco después el obispo don Pedro se declararía partidario del infante. Pero esta sentencia de excomunión y el entredicho fueron apelados ante el tribunal arzobispal toledano por el señor de Aguilar y el concejo cordobés. contando para ello con el respaldo pontificio. Pero esta elección no resultaría afortunada. que hacía causa común con el conde de Cabra. que ahora 89 – 233 – . a fin de dominar Andalucía para su partido. chantre. que era hermano del condestable y suspendió el entredicho. fue ejecutada por el corregidor y veinticuatros que gobernaban la ciudad en nombre el infante don Enrique. Igualmente el obispo don Sancho experimentó el castigo real teniendo secuestradas sus rentas episcopales. y enfrentándose durante varios años con la facción de nobles cordobeses que encabezaba don Alonso de Aguilar 90. alcaide de los donceles y sobrino del obispo. posteriormente. 90 Pedro de Córdoba. decretase en julio de 1472 un entredicho sobre la ciudad y excomulgase a Alonso de Aguilar. sobre todo en la ciudad. I. Pero en Córdoba Alonso de Aguilar había tomado el partido del infante don Alfonso. el arcediano de Castro Pedro de Córdoba y Solier. el mariscal de Castilla y hermano paterno suyo. siguieron desarrollándose muchos conflictos nobiliarios. y Fernando Ruiz de Aguayo. enfrente estaba el partido del rey. entre el obispo. Los desórdenes producidos por los enfrentamientos de ambas parcialidades quisieron ser atajados por don Sancho de Rojas mediante sentencia de entredicho sobre la ciudad de Córdoba en 1444. junto con algunos otros capitulares cordobeses. “Los obispos del siglo xv”. el obispo se pasaría nuevamente al bando de Enrique IV. quien además había causado numerosos estragos en los palacios episcopales y usurpaba frecuentemente los diezmos y rentas de la mitra. y el bando opuesto que encabezaba Alonso de Aguilar. e igualmente se expulsó a varios canónigos partidarios del conde de Cabra. se sucedieron toda una larga serie de violentos enfrentamientos políticos y jurídicos. nobleza y oligarquías urbanas ello a algunos miembros del cabildo catedralicio cordobés que militaban en el bando favorable al condestable 89. una vez asegurado el orden y más firme en su sede. manteniendo inicialmente una postura dubitativa entre la causa del infante don Alfonso y el bando leal a Enrique IV. es decir. el mismo día en que tenía lugar la ceremonia de toma de posesión de la sede por parte del obispo don Pedro. quienes además consiguieron el apoyo de gran parte del cabildo catedralicio. pp. que le privó temporalmente de sus cargos públicos y mercedes recibidas. donde militaban Pedro de Córdoba y Solier. y casi hasta el final de su pontificado.Iglesia. entre 1464 y 1476. señor de Aguilar. encabezando una facción de nobles entre los cuales se encontraba Martín Fernández. capitaneaba la facción partidaria del condestable. Diego Fernández de Córdoba y Montemayor. que eran administradas por su principal enemigo del cabildo.

por lo que éste también excomulgaría a los componentes de la corporación capitular. señoríos episcopales. favorable a la monarquía y al bando de don Álvaro de Luna. Sanz Sancho. Oviedo. y también a mediados del mismo año don Gutierre nombraría a Pedro Menéndez de Valdés encomendero de Las Regueras y Llanera. don Alfonso. la mitad del concejo de Tudela. obispo de Oviedo (1377-1389). encomiendas y patronazgos sobre varias iglesias. En junio de 1380 el obispo otorgó la encomienda de los concejos episcopales de Quirós. otorgando el monarca el 20 de septiembre de ese mismo año el señorío de Noreña a la mitra ovetense 92. a partir de 1383 los problemas de los señoríos episcopales estarán relativamente controlados. pp. entre mediados de 1378 y mediados de 1380 don Gutierre concedería la encomienda de los mismos a algunos señores asturianos de la pequeña nobleza fieles al monarca 91. Por otro lado. que concedió perdón al rebelde. que a su vez apelaría ante el tribunal toledano. por lo que el rey castellano le había privado de todos sus señoríos. por mandato del monarca. De este modo. para proteger estos lugares de los abusos de algunos señores laicos. quien. que el obispo se encargaría de controlar. se puso al frente de las milicias concejiles en la rebelión contra Juan I del conde de Noreña. pp. quien había ofrecido ayuda militar a Inglaterra y Portugal contra Castilla. por mandato de Juan I. en el arzobispado de Toledo. el cabildo catedralicio y algunos de sus miembros mantuvieron posturas distintas en los conflictos políticos del momento 93. salvo en momentos coyunturales. Ibídem. algunas pequeñas propiedades del centro de Asturias y ciertos derechos económicos. por citar tan sólo un ejemplo. I. 93 Durante el reinado de Juan II la postura de los arzobispos toledanos en los conflictos políticos fue casi siempre. F. Arias Álvarez. tanto los de realengo como los pertenecientes al señorío episcopal. Además. Para proteger mejor algunos de estos concejos frente al conde. 635-651. – 234 – . Teverga y Proaza a Gutier y Lope González de Quirós. Finalmente hay que destacar el hecho de que frecuentemente se produjeron divisiones internas entre el clero de algunas diócesis a la hora de apoyar o no al monarca en los conflictos con la nobleza. Fernández Conde. p. hermanastro del monarca. se enfrentaba al obispo. siendo muchas veces los intereses del linaje al que se pertenecía los que determinaban la adopción de una determinada actitud. Otros núcleos que apoyaron al conde en la rebelión fueron Cangas de Narcea. villa del conde. de 1381 a 1383 don Gutierre. tal como se observa. señor de Omaña. 91 En julio de 1378 don Gutierre concedió a Alvar Pérez de Osorio. la encomienda de Ribadeo y Gandaras. defendió entre 1378 y 1383 la inmunidad de los concejos asturianos. fueron condenados a marcharse de Castilla. Reforma eclesiástica en la Asturias bajomedieval. en ocasiones cambiante. Este señorío comprendía. señor de Villalobos.Jorge Díaz Ibáñez Por otro lado. J. los caballeros Fernán Sánchez de Piedrabuena y Diego Sánchez de Reciella. 1978. nobles muy afectos al monarca y al prelado. donde a menudo el arzobispo. tuvo la encomienda episcopal de Arbas en el puerto de Pajares. un noble muy fiel a Juan I. y fue además el encargado por parte del obispo de someter a los rebeldes favorables al conde de Noreña en las montañas leonesas. pp. rebeldes de Tineo y Cangas. pp. y la llegada de Juan I en persona. frente a las presiones e intentos de usurpación de tributos por parte del conde de Noreña. Gutierre de Toledo. De este modo. 125. Tineo y algunos lugares de las montañas de León. enconándose así aún más unos enfrentamientos en los que eran muchas las partes implicadas. cabría destacar también las actuaciones llevadas a cabo por el obispo de Oviedo don Gutierre Gómez de Toledo (1377-1389). “Los obispos del siglo xv”. Ibídem. 129-134 92 Ibídem. al respecto. además del solar de Noreña. y a Pedro Ruiz de Yanguas encomendero de Langreo. 108-109. Esta rebelión terminaría en julio de 1383 con el cerco de Gijón. al cual se le alejaría de tierras asturianas durante un tiempo. 114-122.

para acabar siendo colaborador de Juan II. sobre todo gracias al decidido partido monárquico tomado por algunos canónigos que se hicieron fuertes en la catedral.2. tierras y posesiones señoriales de la mitra toledana. 230. 140-141. 1998. Monterrey (Zúñiga). aunque a principios del mes siguiente. heredero del trono. Cádiz. – 235 – . Algunos arzobispos incluso intervinieron militarmente al lado del monarca en los enfrentamientos. que perteneció al bando del infante don Enrique junto a su hermano Juan Ramírez de Guzmán. pp. Tal fue el caso. mientras que el arzobispo y gran parte de la nobleza toledana apoyarían al infante don Alfonso. Ribadeo (Villandrando). en 1472. parece que fue el propio Pedro González de Mendoza. p. se refugió en la torre de la catedral con otros rebeldes. p. poniendo en entredicho su gobierno señorial. El deán don Francisco Fernández era de origen judeoconverso. a la sazón obispo de Calahorra. contra los intereses del arzobispo Alonso Carrillo. 323. Además. donde el arzobispo ejercía el señorío jurisdiccional sobre la ciudad de Santiago y un amplio territorio. pero la revuelta no tuvo consecuencias. Fue también en Toledo donde. En 1476 el anciano arzobispo Alonso Carrillo se reconcilió con la otrora aliada suya. Algunos años después. La particularidad del ámbito gallego El fuerte arraigo que tuvo la nobleza señorial en tierras gallegas. gracias a la mediación del arcediano de Toledo Tello de Buendía. p. y en 1477 se dio orden al clero catedralicio para que facilitase a las autoridades civiles la torre de la catedral cuando fuese necesario para defender la ciudad. tuvo que rendirse. Ladero Quesada.Iglesia. Villarroel González. el canónigo obrero Juan Fernández. Asimismo.A. debido a circunstancias familiares del linaje al que pertenecían. O. la reina Isabel. tras la farsa de Ávila de 1465 uno de los pocos personajes toledanos que permanecieron junto al citado monarca fue el deán de la catedral don Francisco Fernández de Toledo. Como es bien sabido. Con la llegada de los Reyes Católicos la paz fue llegando a Toledo. El cabildo catedralicio de Toledo en el siglo XV. en el gran sostenedor del partido enriqueño. el cardenal Mendoza. 20. apoyados por los mariscales Per Afán de Ribera y Fernando de Rivadeneira. por ejemplo. y se convirtió. Los señores de Andalucía. en la catedral toledana tendría lugar en 1480 la jura de don Juan. oponiéndose a los infantes de Aragón y nobles que les apoyaban. entre otros. justifican que dediquemos un apartado específico al análisis de los rasgos generales que en Galicia presentó esta problemática. pp. abad de Medina. La Tierra de Santiago era en la práctica la principal parcela señorial. lo que reviste un gran significado político. que alcanzaba incluso zonas aledañas del reino leonés. A su vez. lo que propiciaría que estos últimos ocupasen rentas. María José Lop Otín. fiel partidario del infante don Alfonso y contrario a Enrique IV. el que propuso a Enrique IV el nombre del deán toledano para que refutara con sus escritos las opiniones de los rebeldes y defendiera su causa ante el papa Paulo II. Las relaciones entre la Monarquía y el arzobispado de Toledo en época de Juan II de Castilla. el canónigo Fernando Díaz de Toledo comenzó su carrera eclesiástica sirviendo al infante don Fernando. motivando ello la intervención del monarca. mantendrá una estrecha relación de colaboración con los monarcas. Centrándonos en el reinado de Enrique IV. el comendador mayor de Calatrava. Camiña (Sotomayor). de Vasco Ramírez de Guzmán. El siguiente arzobispo. Ibídem. los títulos condales de Lemos (linaje CastroOsorio). durante la baja Edad Media en Galicia abundaba la nobleza titulada de gran arraigo señorial. nobleza y oligarquías urbanas 5. al menos hasta mediados de 1429. arcediano de Toledo. y la importancia de los enfrentamientos de esta nobleza sobre todo con la iglesia compostelana. Ibídem. destacando. Alonso Carrillo y algunos caballeros toledanos se alzarían nuevamente contra el rey y Juan Pacheco. en junio de 1468. Salinas (Sarmiento) y el marquesado de Astorga (Osorio) 94. momento en que lo abandonaron y apoyaron al monarca. mantuvieron en los momentos iniciales una postura contraria a Juan II. con la presencia del rey en la ciudad. 94 M. aunque más tarde el mencionado Vasco Ramírez se alejaría nuevamente del rey. 324-325. que a veces se alían con los prelados y otras contra ellos. En cambio algunos miembros del cabildo catedralicio toledano. donde estaban instalados linajes frecuentemente feudatarios de la iglesia compostelana. estando detrás de todos estos incidentes el propio arzobispo Carrillo.

donde muchos caballeros también ocuparon violentamente bienes eclesiásticos. llegando al centro de Galicia en noviembre de dicho año tras un largo viaje desde la corte papal de Aviñón. a continuación analizaremos con más detalle algunos ejemplos concretos que resultan relevantes a la hora de ilustrar el alcance que llegaron a tener los enfrentamientos de la nobleza señorial gallega con la Iglesia. Durante el largo tiempo que había durado la vacante de la sede compostelana las fortalezas episcopales fueron controladas por el poderoso noble gallego Alonso Suárez de Deza. donde había sido un estrecho colaborador de Juan XXII. 1999. Por otro lado J. Galicia en la baja Edad Media. García Oro. cuya proximidad al pontífice aviñonés podía resultar además de gran ayuda ante las apremiantes necesidades fiscales de las arcas regias. finalmente. sí que consiguió usurpar gran parte de los señoríos eclesiásticos pertenecientes a las demás diócesis gallegas: así hicieron los Enríquez de Castro y los Sarmiento en la iglesia de Mondoñedo. que inicialmente contaba además con el apoyo del infante don Felipe y del citado Suárez de Deza. desde fines del siglo xiv la nobleza trastamarista. sufriendo muchas interferencias por parte de la nobleza señorial que se imponía en épocas de sede vacante y pretendía condicionar el gobierno de los nuevos prelados. 96 José García Oro. que fue consagrado como arzobispo de Santiago en mayo de 1318. mientras que los arzobispos de Santiago consiguieron a duras penas conservar su dilatado señorío. Sarmiento. si bien nunca lograron estos linajes monopolizar plenamente partes del gobierno municipal como acontecía en los concejos realengos 95. Moscoso. pasaría a ser regente regio. y en la búsqueda de aliados para su delicada situación política acabaría quitando su apoyo al concejo compostelano y respaldando al arzobispo. pp. donde constituyeron en el siglo xv un amplio conjunto jurisdiccional a costa de los señoríos de la iglesia de Tuy y algunos de la de Santiago. Madrid. Pimentel y Noboa en Orense. Pero en el verano de 1319 el infante don Felipe. tal como hicieron en el siglo xv los condes de Trastámara. Andrade y Osorio en Lugo. 156-159. los Osorio. don Berenguel tuvo que hacer frente a la rebeldía contra la jurisdicción episcopal del concejo compostelano. entrometiéndose en asuntos del cabildo catedralicio y apropiándose de sus rentas. Nada más llegar a su nueva sede. los Sotomayor condes de Camiña al sur de Galicia. amparándose en la encomienda. los Moscoso de Altamira y los Sotomayor. Primeramente cabría centrarse en el caso del dominico de origen francés Berenguel de Landoria. 95 – 236 – . lo que acabaría provocando en la segunda mitad de dicha centuria fuertes enfrentamientos con el arzobispo compostelano 96. Iglesias de Santiago de Compostela y Tuy. junto al infante don Juan Manuel. y en particular con los arzobispos de Santiago. Una vez hecho este planteamiento general del problema. 2002. en Historia de las diócesis españolas. XIV. pp. señorío y nobleza. En todo caso. los Ulloa. y.Jorge Díaz Ibáñez los municipios dependientes de la jurisdicción arzobispal compostelana lucharon por la defensa de su autonomía administrativa frente a todo tipo de poder señorial. Iglesia. 63 y ss. La Coruña.

continuando interviniendo con posterioridad en los conflictos políticos del reinado de Juan II. de claro carácter apologético. y durante los meses siguientes don Berenguel tendría que luchar contra otros caballeros vasallos de la Tierra de Santiago. 97 – 237 – . el arzobispo casaría a su sobrina Mayor de Mendoza con Payo Gómez de Sotomayor. 12-26. Díaz y Díaz y J. Asimismo. Ruy Sánchez de Moscoso y el ambicioso conde de Trastámara don Fadrique Enríquez. a la que intentó dominar con mercedes y favores diversos. aunque don Lope hubo de abandonar la corte hasta 1425. fue ejecutado. Pero. escrita por un autor coetáneo del prelado con una clara finalidad legitimadora del poder y señorío arzobispal frente a las pretensiones del concejo compostelano y de la nobleza gallega rebelde 97. a su vez. Hechos de don Berenguel de Landoria. nobleza y oligarquías urbanas en septiembre del año siguiente.C. como los Andrade y Sotomayor. 1320. estos linajes rivalizaban entre sí por colocar a sus familiares al frente de las principales dignidades capitulares y de las fortalezas episcopales. No obstante. entregándoles algunas fortalezas de la mitra o mediante enlaces familiares. en 1330. ya que. Serenados los ánimos. se esforzó en reconciliar a Juan II con el infante. M. Caballería y linaje en la Sevilla medieval. estas actividades se vieron estorbadas por la sublevación de la ciudad de Santiago. tal como sucedió con los Andrade y Ulloa. ocupado en asegurar la situación en Galicia. edición crítica y traducción). Un resumen sobre los enfrentamientos del arzobispo con la nobleza compostelana en pp. pudo reestablecerse relativamente la paz en la ciudad. también tuvo que hacer frente a la nobleza. durante la primera guerra hermandiña de 1431. cuya actuación en defensa de la mitra compostelana quedaría recogida en la obra Hechos de don Berenguel de Landoria. a los que poco a poco su fue sometiendo. pese a las reprensiones del monarca. representado en Galicia el partido real por sus adversarios. don Lope apoyó a este último por coherencia con la postura de su linaje y por previsión política. Sánchez Saus. En su búsqueda de apoyos a la hora de someter a la burguesía rebelde compostelana y al concejo. 98 R. arzobispo de Santiago. Con todo. cabeza hasta ese momento de la nobleza gallega rebelde contra el poder arzobispal. mientras que linajes como los Soga tomaron firme partido a favor del arzobispo. el arzobispo don Lope y el corregidor real apoyarían a don Nuño Freire de Andrade. algunos caballeros e hidalgos compostelanos siguieron siendo una amenaza para el arzobispo Landoria. por instigación de los caballeros opuestos al arzobispo. pp. por ejemplo. García Oro (introducción. el arzobispo nombraría en 1328 pertiguero de la catedral al noble Pedro Fernández de Castro. Dos años más tarde. sólo el amparo del infante don Enrique podría contenerlos. tendría lugar el fallecimiento de don Berenguel de Landoria. arzobispo de Santiago. 1983. Por otro lado. así.Iglesia. El arzobispo Lope de Mendoza (1400-1445). de origen sevillano. Cuando la nobleza castellana se dividió entre el partido real y la facción del infante don Enrique. Alonso Suárez de Deza. Santiago. casi siempre en el partido de los infantes de Aragón 98. 312-313.

permaneciendo don Lope en Santiago hasta su muerte. Pontevedra. sobre todo durante los últimos años del reinado de Enrique IV. presentándose en este caso un claro ejemplo de solidaridad entre nobleza laica y eclesiástica. acaecida en febrero de 1445 100. pertiguero mayor. Caballería y linaje en la Sevilla medieval.. aproximadamente entre 1460 y 1480. p.Jorge Díaz Ibáñez señor de Ferrol. secundados por el poder real 99. Sánchez Saus. 2 vols. No obstante. pues desde 1470 el arzobispo tendría que enfrentarse militarmente de nuevo a los nobles gallegos que trataban de expulsarlo. arzobispo de Sevilla. establecida por la corona para tratar de conseguir la estabilidad política. contra quien se habían levantado sus campesinos vasallos. a quienes se oponían los Sotomayor. que finalmente obtuvo el arzobispado de Toledo. Don Alonso de Fonseca apoyó a los Reyes Católicos. Para empezar. 195-196. instituyéndose en 1480 la Santa Hermandad de Galicia. cosa que se hizo. la paz duraría poco tiempo. En la Tierra de Santiago don Alonso de Fonseca tuvo que enfrentarse a Bernal Yánez de Moscoso. Las fortalezas de la mitra compostelana y los “irmandiños”. Pleito Tabera-Fonseca. capitaneados por los Moscoso y los Sotomayor. Pero don Alonso de Fonseca lograría poco después el apoyo de los Zúñiga de Monterrey y los Sotomayor de Toroño. pero el arzobispo de Santiago Alonso de Fonseca pronto se uniría a la alta nobleza. 313. extendiéndose la revuelta por otros lugares de Galicia. hay que poner de relieve la destacada participación que tuvo en actividades políticas y militares. muriendo Bernal Yánez de Moscoso. fueron valedores de su rival. 1986 (5ª edic.). hasta que tras varios meses de enfrentamientos el arzobispo fue liberado con la condición de que se alejase por diez años de la ciudad de Santiago y los canónigos detenidos fuesen puestos en libertad. 99 – 238 – . En el verano de 1466 habría de nuevo fuertes luchas. convertida en escenario de luchas. en concurrencia con don Gutierre Álvarez de Toledo. uno que apoyaba al arzobispo y otro a favor de los nobles que se oponían al prelado. venciendo sobre los villanos sublevados. 100 R. y al año siguiente los hombres de Fonseca se refugiaron en la catedral compostelana. 189-191. entre 1467 y 1469. pero don Juan de Navarra y el infante don Enrique. dieciséis canónigos favorables al pertiguero fueron apresados. 1984. finalmente los campesinos fueron derrotados. La documentación resultante de todo ello ha sido publicada por Ángel Rodríguez González. hubo dentro del propio cabildo catedralicio compostelano. En cuanto al arzobispo compostelano Alonso de Fonseca II (1464-1506). Valdeón Baruque. con cuya ayuda entró en Galicia y reconquistó Santiago. Ibídem. en cuyo bando militaban hidalgos de su familia y parte del cabildo catedralicio: en 1465 el prelado fue hecho prisionero. Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV. Poco a poco fueron disminuyendo las revueltas nobiliarias y J. siendo sofocada militarmente la rebelión. el bajo y medio clero apoyaría la revuelta. A principios del siglo xvi se llevaría a cabo en el arzobispado compostelano una prolija investigación sobre las fortalezas que habían pertenecido al arzobispo Fonseca durante esta segunda guerra hermandiña. Durante la segunda guerra hermandiña. interrogando a numerosos laicos y clérigos acerca de la destrucción de algunas de estas fortalezas o daños acaecidos en las mismas. En 1442 don Lope pretendió la mitra toledana. Madrid. pp. a los que tanto había apoyado. algo que ya de por sí complicaba la situación del arzobispo eran los dos bandos que.

A ello habría que añadir también los constantes enfrentamientos del prelado con diferentes miembros del cabildo catedralicio pertenecientes a linajes opuestos a los Fonseca 101. logrando finalmente que en 1507 su hijo bastardo le suceda al frente de la mitra compostelana. durante la última década del siglo se logrará poco a poco un cierto equilibrio entre poder real y arzobispal. conde de Camiña. y el arzobispo también conseguirá controlar relativamente al cabildo catedralicio y concejo compostelanos gracias a la presencia en su seno de personajes pertenecientes a familias próximas al prelado. 102. así como la judicialización de las relaciones Iglesia-nobleza. Con todo. La Coruña. gracias a lo cual este prelado recuperaría muchos bienes. p. En esta obra se recoge una amplia colección documental sobre los tres arzobispos Fonseca que ocuparon sucesivamente la mitra compostelana durante la segunda mitad del siglo xv y comienzos del xvi. Consejo Real y Cámara de Castilla funcionó correctamente en los territorios castellanos. que nunca cesaron en su resistencia contra las atribuciones económicas y jurisdiccionales del arzobispo. pp. María José Portela Silva. al ser él promovido al patriarcado de Alejandría. Notas para su estudio”. “El arzobispo don Alonso II de Fonseca. Así. en mucha mayor medida que el resto de la nobleza castellana. José García Oro. 2002. 101 – 239 – . tratando de mediar la corona en las situaciones más conflictivas. rentas y fortalezas de la mitra compostelana. la nobleza rebelde irá siendo sometida. la Real Audiencia no produjo sus frutos hasta que el engranaje formado por Audiencia. cuando poco a poco se fueron reduciendo las acciones violentas de la nobleza y se convirtió en más habitual el recurso a la vía judicial. a cuya cabeza estaba Fernando de Acuña. En definitiva. como Acevedo. Chancillería. siendo muy lenta la consolidación de los tribunales regios. debido a su capacidad de control sobre los distintos niveles de aplicación de la justicia regia. lo cual chocaba de lleno con la política señorial del arzobispo sobre Santiago y otras villas de su señorío como Pontevedra o Vigo. Maldonado y la propia familia Fonseca. 102 M. La eficacia de esta judicialización de las relaciones Iglesia-nobleza se manifestaría con total claridad en tiempos del arzobispo compostelano Juan de Tabera (1524-1534). Ello produjo un desequilibrio de poder favorable a la nobleza durante el siglo xv. Los Fonseca en la Galicia del Renacimiento: de la guerra al mecenazgo. puede señalarse que la nobleza gallega bajomedieval sustentó buena parte de su preeminencia en la posesión de bienes y derechos jurisdiccionales de la Iglesia. acaecida en Salamanca en 1512 102. 13-26. que no triunfaría hasta entrada la siguiente centuria. Vázquez Bartomeu.Iglesia. quien trató de controlar en beneficio de la corona las fortalezas y villas de la mitra. nobleza y oligarquías urbanas el propio arzobispo se encargó de derrotar en 1482 al noble rebelde don Pedro Álvarez de Sotomayor. cargo que ostentaría hasta el advenimiento de su muerte. que sería recompuesto en un periodo que rebasa el reinado de los Reyes Católicos y se prolonga durante parte del siglo xvi. Pero en los años siguientes don Alonso de Fonseca se enfrentaría ahora a los oficiales regios. En los reinados de Juan II y Enrique IV predominó la anarquía nobiliaria frente al poder de los arzobispos compostelanos. ya muy avanzado el reinado de los Reyes Católicos.

revistieron este tipo de conflictos.Jorge Díaz Ibáñez cuyo señorío se vio reforzado. pp. rentas y derechos jurisdiccionales. sin éxito. De este modo. Organismos centrales de la corona con facultades judiciales como la Audiencia de Galicia. a fines del siglo xv y principios del xvi algunos eclesiásticos tendrían una relevante participación en los enfrentamientos que se produjeron entre los dos bandos enfrentados en la ciudad. y otras veces derivaban en encastillamientos con armas y gente en el interior de un edificio. que eran los principales linajes. recuperando la mitra gran parte de sus bienes. esperando resistir o hacer frente al bando contrario. Ibídem. El arzobispo Juan de Tabera utilizó la vía legal de los pleitos sobre todo contra los Sotomayor y Moscoso. Por ejemplo. fundamentalmente en el siglo xv. fortalezas y derechos jurisdiccionales que habían sido usurpados a la mitra compostelana por algunos miembros de dichos linajes nobiliarios. como la cuestión de las encomiendas. a los que estaban adheridos otras familias y clientes. al César Olivera Serrano. con el objetivo de reclamar los bienes. a menudo eclesiástico. 103 – 240 – . se produjeron en numerosas ciudades del reino. 5. De este modo. mientras que en el resto de Castilla la nobleza ya estaba relativamente sometida a la corona desde varias décadas atrás. siendo inicialmente entre las filas nobiliarias muy fuerte el rechazo hacia estos organismos regios. Los pleitos se libraron en la Audiencia de Galicia. que eran los alcaides. y a pesar de que los bandos en litigio a veces se declararon favorables o contrarios al poder real establecido en el marco de las sucesivas crisis políticas generales que afectaron al reino. la participación eclesiástica en los mismos responderá muchas veces en el fondo a la influencia de intereses nobiliarios y económicos de dimensión local. el arzobispo Tabera contribuyó a cerrar una larga etapa que en Galicia se había caracterizado por la clara prepotencia nobiliaria frente a las demás instancias de poder. rentas y derechos. En el resultado final del proceso sin duda influyó la pertenencia de Tabera al Consejo Real. Muchas veces los conflictos daban lugar a alborotos callejeros. por lo general. En una diócesis relativamente modesta como era la de Ciudad Rodrigo. ejerciendo la corona una función arbitral a través de los organismos mencionados 103. En Ciudad Rodrigo. pp. Águilas y Pachecos. sus reclamaciones contra el arzobispo. Dado el carácter local que. el desarrollo de este proceso de judicialización se tradujo en un aumento muy notable de los pleitos entre la nobleza y la Iglesia por la posesión de todo tipo de bienes. “La Galicia de Vasco de Aponte: los pleitos del arzobispo Tabera contra los linajes de la Tierra de Santiago”. dado que el alcázar estaba en manos de los Águilas. quienes llegaron incluso a falsificar documentación para tratar de avalar. el Consejo Real o la Cámara de Castilla dejarían sentir su peso en problemas endémicos de la nobleza gallega relacionados con la Iglesia. 310-315. desde donde podía controlar e influir sobre la Audiencia gallega. el bando de los Pacheco y sus aliados tendieron a hacerse fuertes en momentos decisivos en las torres de la catedral. La Iglesia en las luchas de bandos urbanas Otro ámbito relevante en que quedaría plasmada la participación eclesiástica en los conflictos políticos de la Castilla bajomedieval fue el de las frecuentes luchas de bandos que.3. las falsificaciones de los nobles fueron puestas al descubierto y Tabera salió vencedor. 286-292.

del cual era protectora la familia de los Silva. “Lucha de bandos y beneficios eclesiásticos. También sabemos que durante la misma época el agustino Juan de Sahagún tuvo algún enfrentamiento con el duque de Alba.. Martín Martín. 104 – 241 – .Iglesia. González Rodríguez. González Rodríguez.I. una de cuyas características esenciales fue la gran diversidad estamental presente en cada uno de los bandos enfrentados. los Pacheco. como Murcia (1503). 120-121. como eran los Anaya y los Paz. sobre todo de aquellos que procedían de algunas de las más influyentes familias de la ciudad. durante la segunda mitad del siglo xv y principios del xvi. expulsando a los monjes.. García Álvarez de Toledo. y sus hombres. en J. 1997. se alzaron contra ella. 205-206. Bilbao. 78. el cual les puso sitio y los rindió. En las regiones vascas el clero también participó en el conflicto de los banderizos. 264-279. 265. y el obispo Gonzalo de Vivero llegaría a participar activamente en los mismos utilizando la catedral con su torre como baluarte defensivo 106. Asimismo en Salamanca. 1994. 1983. Algunos prelados salmantinos actuaron como mediadores en los conflictos 105. Muro Abad. pp. en marzo de 1492. R. Salamanca. en el cabildo. Salamanca. Segovia (1515). Así. Bandos nobiliarios en Salamanca al iniciarse la Edad Moderna. Mínguez (coord.). Por otro lado. en 1476 el rey don Fernando ordenará a la justicia eclesiástica calagurritana que deje de defender a los clérigos que intervienen en las luchas entre los banderizos. II. Historia de Salamanca. Religiosidad y sociedad en el País Vasco. interviniendo la corona como mediadora en el conflicto. en los que había personas de todos los niveles sociales. partidario isabelino. conviene destacar el hecho de que durante las primeras décadas del siglo xvi el encastillamiento de catedrales también está documentado en otras ciudades castellanas. Años más tarde. Martín Benito.). encastillándose en la torre de la catedral. siglos XIV-XVI. en E. hicieron frente común contra el bando rival de Pachecos y Chaves. se produjeron violentos enfrentamientos entre los bandos de la ciudad. frente al alcaide Diego del Águila. en la que el alcaide. R. “El clero diocesano vasco en los siglos xv y xvi: una imagen”.”. con ayuda de varios hombres del mencionado linaje ocupó por la fuerza y encastilló el monasterio de Santo Domingo de la ciudad. firme partidario de los Pacheco. 107 J. Martín Benito. 105 Clara Isabel López Benito. Burgos (1516) o Cuenca (1521) 104. J. “La Iglesia salmantina”. nobleza y oligarquías urbanas ser proclamada Isabel como reina en 1474.L. el obispo de Ciudad Rodrigo Diego de Muros. que saqueaban aldeas y formaban bandos 107. que contaron con una relevante participación de varios miembros del cabildo catedralicio. García Fernández (dir. I. encastillados en la catedral. p. lo que hizo necesaria la intervención regia. Hay que decir que desde tiempo atrás el prelado se venía enfrentando al mencionado monasterio. 106 J. “Lucha de bandos y beneficios eclesiásticos en los encastillamientos de Ciudad Rodrigo”. en la fortaleza.M. aliados de los Águila. junto con otras familias. El poder tanto civil como eclesiástico del linaje de los Águila se pondrá de manifiesto durante la Guerra de las Comunidades. 108 J. y su hijo el deán. R. p. a los que el documento real denomina vanderos e lacayos 108. pp.

Jorge Díaz Ibáñez Entre 1470 y 1478 hubo en León una gran agitación social y violentos enfrentamientos entre bandos nobiliarios que afectaron gravemente a la mitra. hay constancia de violentos enfrentamientos entre eclesiásticos con un más que posible trasfondo de luchas familiares. cuando lo conducían preso. 324. De este modo la confusión duraría varios días. También en Burgos. II. 109 – 242 – .M. En junio de 1478 los hombres del obispo asesinaron al tesorero de la catedral don Fernando Cabeza de Vaca. Diego Fernández de Quiñones. La Península Ibérica en la era de los Descubrimientos. 1. p. deán de Oviedo. alcalde mayor de Toledo y dirigente del bando converso. Debido a ello el mencionado canónigo tuvo que encerrarse en la capilla catedralicia de don Pedro Tenorio en tanto se calmaba la situación. a principios del siglo xv. durante los disturbios de julio de 1467. Señorío y relaciones de poder en León en la Baja Edad Media. en los que hubo un levantamiento contra los judeoconversos de la ciudad. Sevilla. en enero 1429 tuvieron lugar en la ciudad de Cuenca toda una serie de revueltas y violentos enfrentamientos que contaron con una destacada participación eclesiástica. 1997. y que se enmarcan en los conflictos que durante la primera mitad del siglo xv hubo entre los dos principales bandos nobiliarios de la ciudad. Parece claro que detrás de todo subyace un enfrentamiento entre familias nobiliarias 109. Durante los conflictos el obispo Rodrigo de Vergara estará al lado del conde de Luna. siendo destruidas muchas casas y propiedades que la corporación capitular tenía en la ciudad. por ejemplo. Santamarta Luengos. situándose todo ello en el contexto de crisis política general del reino. sabemos que el canónigo Fernando Gómez de Villarreal se convirtió en objetivo de la ira popular por ser hermano de Alvar Gómez. un beneficiado de la catedral fue atacado y robado por la noche en la ciudad. El cabildo catedralicio toledano tuvo un papel destacado en los fuertes conflictos políticos y revueltas ciudadanas que se produjeron durante el reinado de Enrique IV. hasta que el partido converso fue derrotado 111.A. 1391-1492. 64-65. Concejo y Cabildo catedral. “Crisis municipal. pp. 111 María José Lop Otín. Así. donde algunos cabecillas conversos atacaron a varios miembros del cabildo. varios hombres armados de Ferrant Sánchez Sarmiento. desarrollados en gran medida dentro del propio edificio catedralicio. Por otra parte. donde se había refugiado. p. Pero a su vez hubo refriegas violentas dentro de la catedral. lo que produjo graves tumultos en la ciudad. 110 J. época en que la ciudad atravesaba una fuerte crisis política y financiera. Bonachía Hernando. el J. Tras realizar las pesquisas oportunas. siendo asaltados los palacios episcopales por un grupo de gente armada. liberando al prisionero e hiriendo a algunos agentes judiciales 110. violencia y oligarquías en Burgos a comienzos del siglo xv”. A fines de febrero de 1411. asaltaron la comitiva. y luego los criados del tesorero mataron al prelado en la casa del conde de Luna. El cabildo catedralicio de Toledo en el siglo XV. siendo el arzobispo Alonso Carrillo el instigador de muchos de los enfrentamientos. los alcaldes detuvieron a Pedro de Arama y.084.

vos pedimos por merçet que a la vuestra señoría plega de veer las dichas petiçiones e pesquisa e otras çiertas pesquisas que agora embiamos a la vuestra merçed. Por otro lado. muy alto rey e señor. lo qual señor salva graçia exelençia e synoria ello non es asy. muriendo a causa del enfrentamiento un criado del provisor y un mozo sobrino del obispo don Álvaro de Isorna. Una vez calmados los disturbios. Por todo ello el concejo conquense solicitó al rey que interviniese para que el entredicho fuese levantado y se pusiera fin a estos graves disturbios. como juez apostólico. 10v. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble. resulta muy elocuente respecto a la fuerte carga de violencia de los hechos acaecidos: “E señor. a quien los hombres de Lope Vázquez habían intentado matar un día en la catedral. e asy señor el dicho provisor nos tiene privados de los sacramentos e ofiçios divinos syn causa alguna jurídica verdadera sea. el canónigo conquense Rodrigo de Mendoza y varios beneficiados de la catedral cometieron diversos robos y estragos contra los bienes concejiles. En los enfrentamientos de 1429. e algunos dellos travaron pelea con tres omes de pie que yvan con Vasco. Espinosa y Cárcel. exp. 4. en concreto. Archivo Municipal de Cuenca. datado el 21 de enero de 1429. mandará al cabildo catedralicio hispalense que permitan a don Pedro González de Medina regresar a la tesorería y percibir las rentas de todos sus beneficios.M. habría que destacar primeramente la gran intensidad que en la ciudad de Sevilla adquirieron en determinados momentos los conflictos entre bandos nobiliarios. 416-417. otro día martes siguiente. con muy omilde e devida reverençia.. 287-288. En el curso de estos enfrentamientos hay que destacar ante todo que el canónigo Rodrigo de Mendoza y los beneficiados que le apoyaban actuaron más como miembros de un determinado bando nobiliario que como eclesiásticos 112. leg. 1975. 187. Por ende. nombrando Juan II el 26 de enero un juez pesquisidor encargado de averiguar la verdad de lo sucedido y castigar a los culpables. e de otros clérigos benefiçiados. thesorero. tesorero y canónigo. enfrentándose también violentamente contra los hombres del bando de don Lope Vázquez de Acuña. al qual roydo recresçieron muchos omes. por lo que resultarían heridas varias personas. favorecidos por la actuación de don Pedro González de Medina. fijo de Lope Vásques de Acuña. El tesorero Pedro González de Medina se había puesto al frente de una facción nobiliaria y había encastillado las torres de la catedral. de la qual pelea fueron feridos çiertos omes e fue puesto en esta vuestra çibdad grand bolliçio e escándalo. e de Martín Lópes. año 1441. Por este motivo el 28 de septiembre de 1441 el obispo de Málaga. ed. 113 D. sallieron los dichos malfechores del dicho palaçio. había dictado sentencia de excomunión contra él. siendo además la ciudad puesta en entredicho por el provisor de la diócesis. nobleza y oligarquías urbanas de los Hurtado de Mendoza y el de los Vázquez de Acuña. de fecho e contra derecho. El documento a través del cual el concejo conquense pide a Juan II que intervenga en los acontecimientos. puso e tiene puesto e manda guardar entredicho en esta dicha çibdad e en el pueblo della. f. puesto que él finge e dise que la universalidad desta çibdad se moviera contra él. Ortiz de Zúñiga. Pedro Arias Bahamonde. arçediano de Alarcón. Madrid. que fueron fechas e tomadas açerca de los sobredichos negoçios. Centrándonos en las diócesis andaluzas.”. por lo qual el dicho provisor.. ciudad de Sevilla. por petición regia y del propio tesorero. incluidas las que había dejado de percibir 112 – 243 – . el 6 de agosto de 1442 el arzobispo de Sevilla don Gutierre de Toledo.Iglesia. a lo que trató de poner remedio el cabildo 113. pp. fray Martín de Casas. a la escuela.. e del dicho Lope Vásques. privándole de sus beneficios. en 1448 también hubo luchas entre los Véase mi artículo “Las relaciones Iglesia-nobleza en el obispado de Cuenca”. lo qual señor él non pudo faser por el dicho roydo e pelea aver acontesçido entre personas syngulares. asy del dicho provisor e del dicho Rodrigo de Mendoça e de Ruy Bernal. En 1441 los bandos enfrentados en la lucha entre los infantes de Aragón y el condestable don Álvaro de Luna no dudaban en proseguir sus acciones en el interior de la catedral. de A. pp..

Guzmanes (duques de Medina Sidonia) y Ponces (condes de Arcos). hasta tal punto que en un sínodo de Jaén de 1511 se tendrá que prohibir la intervención eclesiástica en este tipo de enfrentamientos locales. 115 Una relación de los linajes vinculados a cada parroquia puede verse en I. En la misma fecha el arzobispo también absolvió a los miembros del cabildo que habían hecho ligas y juramentos contra el tesorero. 180. en los que los partidarios de don Rodrigo Ponce de León ocuparon algunas torres parroquiales de la ciudad e incendiaron la iglesia de San Marcos. Propiedad y explotación de la tierra en la Sevilla de la baja Edad Media. durante los disturbios y luchas que tuvieron lugar en 1471. durante el tiempo que estuvo excomulgado. que a pesar de todo se seguiría produciendo durante los años siguientes 116. p. El marco ideológico y propagandístico Siendo la espiritualidad un marco de referencia para la exaltación y propaganda de los valores nobiliarios. maestrescuela. Finalmente hay que destacar también la intervención activa del clero. hay que recordar la ya mencionada participación de los obispos don Sancho de Rojas y Pedro de Córdoba y Solier en los enfrentamientos entre facciones nobiliarias que tuvieron lugar en el siglo xv. donde muchos miembros del clero mantenían relaciones de parentesco con los nobles que formaban parte de las facciones en litigio. nota 616. y cada familia de la nobleza sevillana se convirtió en “guarda” de alguna parroquia de la ciudad.. negándose el cabildo a cumplir esto último.º 23. Montes Romero-Camacho. M. “Un episodio de las relaciones Iglesia-Estado. n. arcediano de Sevilla. “Bandos en las ciudades del alto Guadalquivir. J. sección IX. en particular a don Gonzalo de Cervantes. Ladero Quesada. y al canónigo Alfonso González de Orbaneja. Repercusiones”. tal como sucedió. que estaba en manos de seguidores del duque don Enrique de Guzmán. Rodríguez Molina. en los frecuentes conflictos entre bandos que durante el siglo xv y principios del xvi se produjeron en Jaén. siglos XIII-XVI (Actas del VI Coloquio Internacional de Historia Medieval de Andalucía). pp. para refugiarse en ella si fuese necesario. 6. 116 Durante el siglo xv los dos bandos enfrentados en Baeza eran los agrupados en torno a Benavides y Carvajales. Ello implicó que en ocasiones algunas iglesias sevillanas sufrieran con incendios las consecuencias de esta intromisión nobiliaria en su recinto. A. llegando incluso a ser utilizadas como elementos defensivos las torres del Sagrario de la catedral y la torre mayor (la Giralda) 115. caj. El patrimonio del cabildo catedral. 1991. Málaga. En lo que respecta a la diócesis cordobesa. 540-541. 225. en el libro del mismo autor Los señores de Andalucía. mandando que las torres de la catedral fuesen desencastilladas y las custodiase quien determinara el cabildo.Jorge Díaz Ibáñez dos bandos principales de la ciudad. Las ciudades andaluzas. Pedro Bocanegra. resulta en este punto ineludible hacer algunas someras referencias a las actividades y ceremonias religiosas de la nobleza castellana bajomedieval. mientras que en Úbeda los bandos en conflicto eran los Cueva y Molina. y dentro del propio cabildo catedralicio hispalense habrá partidarios de uno y otro bando 114. Mientras tanto el papa Eugenio IV también había intervenido en el conflicto. Archivo Catedralicio de Sevilla. siendo ello otro ámbito fundamental de manifestación de las relaciones Iglesia-nobleza cuyo análisis no puede obviarse. Sevilla. Montes Romero-Camacho. 1988.”. 114 I. p. Úbeda y Baeza.. 13. 85. siglos xv-xvi. en sus diversas jerarquías. Estos enfrentamientos entre bandos continuarán durante la segunda mitad del siglo xv. “El modo de vida noble y su entorno social y cultural en Andalucía a fines de la Edad Media: Guzmanes y Ponces”. – 244 – . por ejemplo.

p. 1982. Para el caso de los monasterios cistercienses. Esta concepción bartoliana influiría en la doctrina jurídica castellana. favoreciendo su instauración en el convento de San Francisco de Guadalajara. siendo punto integrante de su doctrina el establecimiento de tres tipos de nobleza: teológica. 258-262. 117 118 – 245 – . natural. De este modo. Pérez-Embid Wamba. El marqués de Santillana mantuvo una actitud a favor de la Observancia durante los años cincuenta del siglo xv. que tiene poesías dedicadas a San Francisco. con las de redención de cautivos. Así. además. habría que destacar la fundación durante los siglos xii y xiii de ciertos cenobios y el otorgamiento de donaciones por parte de algunos nobles 118. probablemente por el teólogo agustino Juan de Alarcón. “La nobleza”. 119 José García Oro. obra realizada en el entorno de la corte de Juan II. en menor medida. mecenas y patronos de conventos. lo que explica que durante el siglo xv decaiga de forma generalizada en casi todo el reino. la dotación de capellanías en las catedrales por parte de los principales linajes nobiliarios de las ciudades. Suárez de Figueroa. María Concepción Quintanilla Raso. nobleza y oligarquías urbanas Primeramente habría que poner de relieve el desarrollo durante la baja Edad Media de una corriente ideológica que hacía hincapié en los fundamentos teológicos que otorgaban legitimación a la condición noble. aunque sin desaparecer. San Antonio y San Bernardino. Santiago de Compostela. Otros linajes que también apoyaron decididamente a la orden franciscana e impulsaron la Observancia fueron los Enríquez. que ahora se dirigirá más hacia las órdenes monásticas. El Real Monasterio de Santa Clara de Palencia y los Enríquez. la nobleza fue objeto de consideración por parte de algunos teóricos del ius commune como Bartolo de Sassoferrato. Es sin duda este cambio de mentalidad religiosa en la nobleza. Devoto franciscano fue el marqués de Santillana. un ejemplo en lo que respecta a la concepción de la nobleza teológica lo constituye el llamado Libro del regimiento de los señores. Así. en toda Castilla. y firmes impulsores de la Observancia. Pimentel y Fonseca. su hija doña Leonor fue monja clarisa. 67. algo que durante las dos centurias anteriores tuvo mucha mayor importancia. uno de los linajes que más apoyó a la orden franciscana fueron los Mendoza. Francisco de Asís en la España medieval. Una de las principales prácticas de espiritualidad de la nobleza es la que venía dada por el apoyo a las órdenes monásticas a través de la fundación de nuevos monasterios y conventos y de la realización de donaciones a favor de los mismos. pp. 388-397. almirantes de Castilla. y civil o política. en la que se hace una reflexión teológico-filosófica sobre la responsabilidad divina de la condición noble y del acceso a ella 117. Manrique. El Císter en Castilla y León. Iñigo López de Mendoza.Iglesia. J. por ejemplo. del que los Mendoza eran patronos. también de clarisas. pp. Sobre el patronato monástico ejercido por los Enríquez durante los siglos XIV y XV puede verse el trabajo de Manuel de Castro. por ejemplo. Pero durante la baja Edad Media la nobleza sintonizaría sobre todo con las órdenes mendicantes y. Santa Clara. Valladolid. 1988. entre otros 119. siendo una manifestación del prestigio nobiliario a nivel urbano.

Sevilla. se observa a menudo su papel como reserva femenina destinada a tareas de apoyo a su linaje de origen. para que pudiese fundar un monasterio de franciscanos observantes en su villa de Belmonte. p. La decidida postura nobiliaria a favor de la reforma observante contaría a menudo con el respaldo pontificio. anejo 3. Todo ello. en cuyo reinado triunfó la Observancia frente a los conventuales o claustrales. 325-326. que contó para esta tarea con la firme colaboración nobiliaria. nuevas órdenes como los jerónimos. Miura Andrades. desde fines del siglo xiv. con el apoyo real y nobiliario. 151-158. lo que supone un 15 % del total de fundaciones llevadas a cabo en el reino sevillano desde la conquista 121. El impulso reformista se inició sobre todo con Juan I. 37. pp. Los señores de Andalucía. Frailes. “Mecenazgo real y nobiliario en monasterios españoles: los jerónimos (siglos xv y xvi)”. pues las religiosas mantienen fuertes relaciones con el medio social del que proceden 120. Portocarrero y Zúñiga– realizó en el reino de Sevilla un total de trece fundaciones conventuales. Sabemos que desde el siglo xiv hasta comienzos del xvi la alta nobleza –sobre todo los Guzmán. que encarnaban este espíritu reformador 124. pues en este caso a las posibles motivaciones espirituales que pudiera tener su actitud proteccionista hacia una determinada institución eclesiástica se unía el deseo de M. casi todas ellas en ciudades y villas de realengo donde esta baja nobleza monopolizaba la actividad política 122. pp.Jorge Díaz Ibáñez En el ámbito andaluz fue particularmente estrecha la relación entre el despliegue de los valores sociales nobiliarios y fenómenos religiosos como la mencionada expansión del franciscanismo o el renacimiento de la Cartuja. monjas y conventos. y la culminación del proceso llegaría con los Reyes Católicos. 122 Ibídem. pp. Un aspecto sobre el que conviene llamar la atención es el referente al mecenazgo religioso protagonizado por los miembros de linajes de origen judeoconverso. Ladero Quesada. un 20 % sobre el total. siendo un ejemplo de ello la autorización que en febrero de 1457 otorgó Calixto III al marqués de Villena.M. La Cerda. 1998. 123 J. 124 Sobre ello puede verse el artículo de Miguel Ángel Ladero Quesada. 409-439. Ponce de León. Díaz Ibáñez. mientras que las familias de la baja nobleza realizarían un total de diecisiete fundaciones. Tenorio. Las órdenes mendicantes y la sociedad sevillana bajomedieval. pp. Príncipe de Viana. J. “Monasterios franciscanos en la diócesis de Cuenca durante la Edad Media”. en el marco de una nueva corriente espiritual. prolongándose la reforma durante el siglo xvi. casi siempre en los lugares donde ejercía su señorío. en lo referente al origen y funciones sociales de muchos conventos femeninos fundados o patrocinados por nobles. debe ser puesto en relación con la expansión de los ideales de reformismo monástico. También. 171-179. don Juan Pacheco. 58 (1998). surgiendo y desarrollándose.A. XLVII (1986). 120 121 – 246 – . en definitiva. Archivo Ibero-Americano. así como la búsqueda de puestos eclesiásticos para los segundones del linaje y el establecimiento de capillas funerarias. predominando en este caso las fundaciones femeninas. Las motivaciones de estas fundaciones eran tanto espirituales como de propaganda y prestigio de la familia en cuestión. en el obispado de Cuenca 123.

Instituciones. nobleza y oligarquías urbanas ocultar de este modo los orígenes judíos del linaje.A. pp. “La Nobleza”. los Hechos del condestable Iranzo recogen numerosos datos sobre el protagonismo acusado de la nobleza en casi todas las fiestas religioso-cívicas del calendario anual en una 125 – 247 – . pp. Un ejemplo de ello lo tenemos en la fundación que Diego Arias de Ávila hizo a mediados del siglo xv del hospital de San Antonio en la ciudad de Segovia. 63-88. 32/2 (2002). moldeada y reorientada por la nobleza en su propio beneficio. Anuario de Estudios Medievales. La fiesta encerraba en sí misma algunos contenidos que se adecuaban perfectamente a las pautas nobiliarias. por ejemplo. 92-93. asumió una faceta de impulso a esta dimensión ritual y festiva en los más diversos ámbitos. tanto por motivos religiosos como por estrategias familiares que pretendían esconder las raíces judías del linaje. C. 97-98. Franco Silva. la nobleza castellana del siglo xv. Historia. Béjar. y. A caballo entre la dimensión espiritual y el plano social se sitúan las cofradías nobiliarias. Quintanilla Raso. junto a otras prácticas de espiritualidad. Por otra parte. “Mecenazgo religioso y estrategias familiares en la Segovia del siglo xv: Diego Arias de Ávila y el hospital de San Antonio”. podía ser mediatizada. la sociabilidad –participación de individuos de distinto rango. en consonancia con el despegue de la dimensión festiva y la ceremonialidad propias de fines de la Edad Media 127. Documentos. donde los integrantes del grupo noble encontraron amplias posibilidades para proyectar su capacidad de control sobre las manifestaciones festivas. Por otro lado. Ideología. Un ejemplo de este control nobiliario sobre la fiesta del Corpus lo tenemos en los Stúñiga. 915-947. “La asistencia hospitalaria en los estados de los Velasco”. sus características y tipología. traducida en limosnas y fundación o dotación de hospitales. duques de Béjar. como en el caso de las caballerescas. pueblos y sobre todo en las ciudades. fue utilizada también por la nobleza como eficaz recurso propagandístico 126. la ostentación. Las fiestas en la cultura medieval. el trabajo de A. Sobre esta actividad asistencial puede verse. más allá de las actividades litúrgicas y las típicas solidaridades. otorgándole así una mayor legitimidad. la institución festiva era utilizada por el grupo dominante para lanzar un mensaje propagandístico del noble como modelo de virtud cristiana y protección paternal 128. Ladero Quesada. Incluso una fiesta religiosa. Por eso es fácil comprender la intensa identificación de la nobleza con la actividad lúdica y festiva en las cortes. pp. la actividad asistencial.Iglesia. como los grandes gastos. 13 (1986). control social y conflicto en el Antiguo Régimen: el derecho de patronato de la Casa ducal sobre la procesión del Corpus Christi de Béjar. que. 128 M. aparece recogida en el reciente libro de M. Así. unión de elementos burgueses y aristocráticos–. En este sentido Véase al respecto el trabajo de María Pilar Rábade Obradó. 127 Una buena visión global sobre la fiesta en el Occidente europeo medieval. 126 María Concepción Quintanilla Raso. “La nobleza”. profundamente identificada con la vida urbana castellana desde fines del medievo. pp. convirtiendo ello en verdadero espectáculo propagandístico. como era el Corpus Christi. Y. Sobre ello puede verse el trabajo de Alejandro López Álvarez. en relación con dicha festividad durante el siglo XVI. dejar una memoria perdurable del mismo y consolidar su posición preeminente en la sociedad segoviana 125. como las peregrinaciones. se convertían en reducto de identificación de la caballería noble y en órgano de proyección de los valores correspondientes. 2004. Barcelona. naturalmente. 1996.

Rubio García. con el estudio de L. pp. p. Los primeros se convertían en hechos de enorme trascendencia. cuyo contenido. y por ello se dejaba constancia de los mismos mediante la celebración de los desposorios y las velaciones. Los señores de Andalucía. de tal modo que muchas veces algunas actitudes externas manifestadas por ciertos individuos del alto clero venían a ser una forma de propaganda no del ciudad como Jaén. subrayado mediante actos específicos –bautizos. Pascua y. y para el caso andaluz. con fiestas públicas. Cambridge. – 248 – . 129 M. Murcia. Semana Santa. Corpus Christi. se convirtió en una de las plataformas más adecuadas para la expresión propagandística de los poderes y valores nobiliarios. Quintanilla Raso. muertes– y desplegaron un uso ceremonial. especialmente en las ciudades. Como fuente para su estudio destaca por su importancia el testamento. proyectándose hacia el exterior. el Corpus. algo comprensible si se tiene en cuenta la procedencia nobiliaria de gran parte de la alta jerarquía eclesiástica castellana. aunque sin la misma intensidad. Quintanilla Raso. 68. durante la baja Edad Media se dará un proceso de solemnización creciente de los mismos. The Eucharistist in Late Medieval Culture. 98-100. Los dos actos de la vida nobiliaria más valorados a estos efectos eran los casamientos y los entierros. con una finalidad tanto espiritual como propagandística 130. desde las mandas religiosas y la caridad publicitada hasta la elección y criterios de confección de la sepultura.A. C. 97. funerales– encaminados a la publicitación y propaganda del linaje. que traspasaban el plano jurídico-institucional y el ámbito de la ritualidad religiosa. los integrantes de la nobleza bajomedieval hicieron alarde de ritualidad en torno a los acontecimientos clave de su vida –nacimientos. rezuma sentido y función de propaganda. “La nobleza”. bodas. No obstante. En lo referente a la fiesta del Corpus y su significado en la cultura medieval es imprescindible destacar el trabajo de Miri Rubin. M. Para el ámbito castellano también contamos. con amplios cortejos fúnebres y una exaltación del sentimiento luctuoso exteriorizado. las pocas muestras de crítica social que conocemos en el bajo medievo estuvieron protagonizadas casi siempre precisamente por miembros de las órdenes mendicantes. Ladero Quesada. “La nobleza”. entre otros. por supuesto. Otra cuestión en la que debemos detenernos es la concerniente a la similitud entre ciertos comportamientos sociales y formas de propaganda llevados a cabo por determinados miembros del alto clero y la nobleza. nupcias. aunque tuvieron más peso las actitudes de refrendo social 129. junto a su significado propiamente espiritual. Epifanía. 130 M. 1991. p. C. a lo que se sumaba todo un conjunto de manifestaciones de dádivas a necesitados. La procesión del Corpus en el siglo xv en Murcia y la religiosidad medieval. pasando por el recuento de bienes patrimoniales a transmitir y las menciones de los integrantes del linaje. En cuanto a la muerte. Por lo que se refiere a los ritos funerarios de la nobleza. entre ellas las de Navidad. neutralizando posibles críticas y oposición al sistema señorial. la realidad eclesiástica y este desarrollo de devociones religiosas y fiestas colectivas durante la baja Edad Media podían contribuir a justificar el sistema social establecido. 1983.Jorge Díaz Ibáñez se ha señalado cómo la mentalidad cristiana. A semejanza de la monarquía.

el orgullo de muchos miembros del alto clero de pertenecer a un importante linaje nobiliario se manifestaba en la introducción de elementos heráldicos en sus sepulturas 131. prestando apoyo militar al prelado. Propaganda y legitimación en la Castilla Trastámara. como hidalgos y caballeros. 161. p. en J. Revista de Estudios Extremeños. nobleza y oligarquías urbanas estamento eclesiástico sino más bien del linaje nobiliario al que pertenecían. también los juramentos de pleito-homenaje que recibían los abades.Iglesia. “El clero”. Nieto Soria (dir. pudiendo hablarse desde este punto de vista de un cierto paralelismo entre nobleza laica y eclesiástica 132. con más de cincuenta personas. para el caso de algunos obispos extremeños durante el siglo xv. teniendo ello una especial proyección en el reino de Castilla debido a la Reconquista. como eran las diferentes ceremonias reales (tales como juramentos políticos. La actividad bélica de algunos miembros del alto clero también suponía otra conexión con las formas y gustos nobiliarios. las armas. “El clero”.M. bodas y funerales regios. como Toledo. que entre los familiares y amplias clientelas de algunos obispos se encontrasen algunos miembros de la baja nobleza. entre familiares y servidores diversos. del mismo modo que también será muy frecuente que dentro de la amplia clientela de ciertos nobles haya algunos eclesiásticos sirviendo como capellanes. Así. Ceremonias de la realeza. 1993. obispos y arzobispos de los concejos de sus respectivos señoríos se hallaban estrechamente relacionados con los comportamientos feudales nobiliarios 133. dice de él que era un hombre belicoso “a quien plazía tener continuamente gente de armas e andar en guerra”. celebración de victorias militares. por señalar tan sólo un ejemplo. la propia participación de muchos eclesiásticos en actividades propagandísticas y legitimadoras hacia la monarquía. ritos de acceso al trono. M. Hernando del Pulgar. Por otro lado. en cuanto que gran señor. en su semblanza del arzobispo Carrillo. número que sin duda aumentaba en el caso de las curias episcopales de otras mitras de mayor relieve. por ejemplo. Orígenes de la Monarquía hispánica: propaganda y legitimación. presente en dichas actividades. incluso. 47 (1991). 162. La “corte episcopal” de algunos prelados extremeños del siglo xv llegó a contar.). Sevilla o Santiago. Madrid. Para empezar. y algunos cronistas de la época nos han dejado testimonio de la afición de algunos prelados por las empresas bélicas. etc). 88. 132 José Luis Martín Martín. caballos y mesnadas de cada prelado se muestran como símbolo de distinción y poder. 133 Ana Arranz Guzmán. Ana Arranz Guzmán. En ciertos casos podía suceder. Otro punto de contacto entre nobleza y alta jerarquía eclesiástica en cuanto a la manifestación de un determinado status social vendría dado por el hecho de que muchos prelados contaban en la curia episcopal con un séquito de familiares y servidores que se podría asimilar al que igualmente poseían algunos nobles. Nieto Soria. Sobre las ceremonias de la realeza castellana bajomedieval y la destacada participación eclesiástica en las mismas puede verse el libro de J. “Los obispos de Extremadura en la Edad Media”. así como en diferentes actos civiles. 131 – 249 – . y así se ha demostrado. representaba en sí misma una forma de autopropaganda del eclesiástico-individuo. Por otro lado.

entrando asimismo en juego los intereses de la monarquía. y eventualmente la actitud mediadora desempeñada por el papado. Nieto Soria. Manrique. la nobleza lo conseguirá a menudo gracias al ejercicio del patronato eclesiástico que otorgaba a los patronos correspondientes en determinadas iglesias el derecho de presentación de los clérigos que iban a ostentar dichos beneficios. ha quedado en evidencia cómo la caracterización de las relaciones entre la Iglesia castellana bajomedieval y la nobleza. Logroño.I. La nobleza castellana jugó asimismo un importante papel dentro de las elecciones episcopales. en J. muy en especial desde mediados del siglo xiv.). pp. sobre todo durante el siglo xv. 7. y. accedan a los más importantes cargos eclesiásticos del reino. Los conflictos económicos que se produjeron entre la Iglesia y la nobleza estuvieron motivados fundamentalmente por la usurpación nobiliaria del diezmo eclesiástico o los impedimentos a su arrendamiento. ya en el xv. entre otros.M. 134 – 250 – . 2003. la Crónica de don Álvaro de Luna. arzobispo de Santiago.Jorge Díaz Ibáñez Por último. políticos e intelectuales en la España de los siglos XIV y XV. “Más que palabras.Conflictos sociales. de la Iglesia Duarte (coord. planteándose situaciones particularmente La importancia del uso de la retórica como un instrumento más de la lucha política en la Castilla de fines del medievo ha sido puesta de manifiesto por J. junto a la innegable presencia de elementos convergentes. para la centuria anterior. XIV Semana de Estudios Medievales de Nájera. obras escritas con la finalidad de defender la actitud del noble y eclesiástico biografiados en el curso de sus numerosos y constantes enfrentamientos con diferentes instancias de poder. Carrillo o. En cuanto al control sobre algunos beneficios menores. cuando miembros de linajes de una nobleza nueva en ascenso como los Gómez de Toledo. lo cual dará lugar a no pocas situaciones conflictivas. se hará evidente sobre todo dentro del episcopado y los cabildos catedralicios. 2004. mediando ante el pontificado o la monarquía para conseguir la provisión de algunas mitras a favor de los miembros de determinados linajes. Epílogo Tras lo expuesto en las páginas precedentes. Fonseca. con tendencias cada vez más autoritarias. Mendoza. especialmente cuando el personaje biografiado era protagonista de conflictos políticos que hacían necesaria la búsqueda del mayor número posible de recursos legitimadores de su actuación. destacaremos cómo la elaboración de biografías apologéticas fue asimismo un recurso propagandístico empleado tanto por miembros de la nobleza como del alto clero. se nos manifiesta revestida de un importante componente de conflictividad. En cuanto a la incorporación nobiliaria al alto clero. para el siglo xv. Los instrumentos de la lucha política en la Castilla bajomedieval”. e incluso a menudo el control sobre las rentas de estos últimos. incluida la vía de la retórica 134. 172-179. en cuanto que se trataba de dos instancias de poder de importancia capital dentro del marco político. siendo un claro ejemplo de ello. la ya aludida biografía Hechos de don Berenguel de Landoria.

además. aunque con menos intensidad. destaca la falta de unidad manifestada por el clero ante los enfrentamientos de la monarquía con la nobleza. fortalecieron su poder en la región que ocupaban. entre otras ciudades. En Galicia. conllevó una intromisión jurisdiccional por parte de la nobleza en muchos territorios de los señoríos monásticos. dado que en estos casos los patronos defendían su derecho legítimo a percibir al menos una parte de dichos diezmos. manifestada en intromisiones mutuas del clero y la nobleza señorial en sus respectivas jurisdicciones y en el uso abusivo que con frecuencia hicieron algunos obispos y cabildos catedralicios de la excomunión y el entredicho. los cuales. si bien en otras zonas del reino. consiguiéndose un sometimiento casi pleno de la Iglesia a la monarquía solo en un momento ya muy avanzado del reinado de los Reyes Católicos. nobleza y oligarquías urbanas complejas. o en periodos de sede vacante. lo cual se produjo sobre todo en aquellos ámbitos territoriales donde los señoríos nobiliarios tenían una fuerte implantación. el señorío de Vizcaya y otros señoríos del norte peninsular. Asimismo hay que destacar la intervención del clero en numerosas luchas de bandos urbanas durante el siglo xv. En el ámbito de la conflictividad política. siendo muchas veces necesaria la mediación de la monarquía. pudiendo hablarse tanto de razones políticas y económicas como de intereses de linaje o motivos personales. Asturias. entre otros factores. que hacían necesario el establecimiento de acuerdos. pasaron a depender de los señores laicos encomenderos. Especialmente problemático fue el tema de la encomienda monástica. en la práctica. como por ejemplo Galicia. donde a la muy fuerte presencia señorial nobiliaria se unía la existencia del extenso señorío arzobispal compostelano. En cuanto a los motivos de dicha falta de unidad entre los eclesiásticos. Esta conflictividad en torno al diezmo. cuyos vasallos. como las que tuvieron lugar en Salamanca. cuando los diezmos procedían de iglesias de patronato situadas en señoríos nobiliarios. De este modo. en defensa de los intereses económicos de la Iglesia. para tratar de frenar la expansión de la encomienda. Cuenca. resultando ser solo parcialmente efectivas las intervenciones llevadas a cabo por la realeza. unos miembros del alto clero apoyarían a la monarquía mientras que otros se inclinaron a favor del bando nobiliario enfrentado a esta última. momento en que la aplicación de la justicia regia para la resolución de dichos enfrentamientos comenzó a ser efectiva. sobre todo por Juan I. Toledo o Sevilla. los enfrentamientos Iglesianobleza fueron especialmente intensos durante toda la baja Edad Media. también se planteó la misma conflictividad. produciéndose a veces incluso divisiones internas al respecto dentro de una misma diócesis. de este modo. hay que descartar una explicación unilateral. en las numerosas crisis políticas que hubo durante los siglos xiii al xv.Iglesia. e incluso del pontificado. fue particularmente intensa durante las épocas de inestabilidad política. produciéndose un desequilibrio de poder a favor de la nobleza hasta comienzos del siglo xvi. Ciudad Rodrigo. Otro tipo de conflictos serían los motivados por los choques entre la jurisdicción señorial y la eclesiástica. en estos conflictos – 251 – . entre otras cosas. que.

fueron también un instrumento de legitimación que favoreció la exaltación de los valores y comportamientos sociales de la nobleza. pero sin negar sus respectivos intereses políticos. junto a las actividades de mecenazgo religioso llevadas a cabo frecuentemente por los nobles. bautizos o determinadas fiestas religiosas. con una importante presencia de conflictos de larga duración que en algunos casos continuarán incluso en tiempos modernos. Finalmente. fueron intereses de linaje y económicos de dimensión local los que motivaron la intervención del clero. bodas.Jorge Díaz Ibáñez entre bandos. conflictos cuya evolución se manifestó favorable a la nobleza o al clero en función de cada periodo concreto. de la diversidad territorial del reino y de las coyunturas específicas de cada caso. generalmente. De este modo los funerales de la nobleza. lo que estaba en plena consonancia con las aspiraciones de esta última a reforzar su autoridad ejerciendo un control cada vez mayor sobre todos los grupos de poder del reino. aunque en ocasiones algunos de estos bandos mostrarían su apoyo u oposición a la monarquía durante las coyunturas generales de conflictividad política en el reino. – 252 – . surgiera un choque de intereses entre ambas instancias de poder. En definitiva. inevitablemente. pero contando casi siempre con la intervención mediadora de la monarquía. debe ponerse de relieve cómo el terreno de la espiritualidad constituyó una excelente plataforma propagandística de la preeminencia social nobiliaria. que en algunos casos coincidieron con los manifestados por ciertos miembros del alto clero. además de revestir una significación propiamente espiritual. puede afirmarse que las aspiraciones que tanto la Iglesia como la nobleza tuvieron de desempeñar un papel protagonista en el juego de relaciones sociopolíticas de la Castilla bajomedieval motivarían que.

como el desarrollo de la justicia. El propósito es doble. Juan II y Enrique IV– guiándonos fundamentalmente por las actas de las Cortes reunidas a lo largo del mismo y por las noticias cronísticas y documentales que las completan.M. 1400-1520). intentaba convencer de la inutilidad del enfrentamiento bélico a don Pelayo y a sus seguidores. Madrid. unido a una cronología de ocho siglos en los que no sólo la porción de tierra peninsular en manos de cristianos y musulmanes fue cambiando. Sobre algunos cambios internos de la institución episcopal.Capítulo V El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Ana Arranz Guzmán Cualquier tratamiento sobre la guerra en la Edad Media y. las características de los titulares de nuestras diócesis 2. En el segundo se tratará el desarrollo de los acontecimientos. las situaciones y los factores que han de ser tenidos en consideración. también lo son los existentes entre aquel obispo don Oppas que. cualquier análisis global sobre la participación de nuestros eclesiásticos en la Reconquista precisaría de un amplio volumen de páginas para poder desarrollarlo de manera adecuada y conseguir llegar a unas conclusiones precisas sobre el significado de su presencia en las grandes y pequeñas batallas 1. de origen eclesiástico. pp.). véase Ana Arranz Guzmán. En el presente estudio nos ceñiremos a un periodo cronológico menos ambicioso –los reinados de Enrique III. Su fin es el de obtener una visión global de la presencia de nuestros eclesiásticos en los distintos enfrentamientos militares con el islam peninsular entre los siglos viii-xv. de acuerdo con la crónica. 141-173. sino también. y prelados de la talla de un Sancho de Rojas o de un Alfonso Carrillo. y de aquí la división de estas páginas en dos grandes apartados. la potenciación de la jerarquía o la utilización de la propaganda. y poder así observar hasta qué punto los términos. acuñados a lo largo de los siglos precedentes fueron adoptados por el conjunto de la sociedad castellana y traducidos a su realidad cotidiana. entre otros. más concretamente. – 253 – . 1 2 Con este propósito. la propia institución episcopal y. El primero estará centrado en la terminología utilizada en las asambleas del reino para referirse y calificar el enfrentamiento bélico mantenido con el islam peninsular. Todo ello. en J. Así. estoy llevando a cabo la recogida de datos facilitados por las crónicas y la documentación inédita conservada en distintos archivos. en la actualidad. Orígenes de la Monarquía Hispánica: propaganda y legitimación (ca. “El Clero”. 1999. además. entre otros muchos aspectos. porque son muchos los personajes. Nieto Soria (dir. de manera particular. si se muestran escasos los nexos de unión entre la realidad vivida por los primeros monarcas asturianos y los de la dinastía Trastámara.

2003. E. La cristiandad y el concepto de Cruzada. Entre otras muchas obras pueden consultarse las de: F. sin embargo.H. Flori. Alvira. Madrid. la Iglesia mantuvo siempre tesis contrarias a las guerras. Guerra justa. analizar el pronunciamiento de las diferentes fuerzas socio-políticas respecto a cada una de las empresas bélicas programadas. 2 vols. Alphandéry y A. Guerra e ideología. 1993 y Las guerras de Granada en el siglo XV. entre los siglos iv y xiii. De la Bible à l’ère atomique. sí parece oportuno. García Fitz. así como un amplio apartado bibliográfico de imprescindible consulta para quienes deseen profundizar sobre el tema en el contexto europeo. respuestas de los eclesiásticos. Baiton. al convertirse el cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. 3 – 254 – . Pero la realidad histórica que sobrevino a partir del siglo iv. 329-383 y 443-450.) En este último apartado se pretende también. finalmente. “santa conquista”. pp.. 1963. 1. 1994.H. en cuanto que las Cortes castellanas bajomedievales recogieron en sus actas una serie de conceptos que. como el de su proyección en las Cortes (opinión de los procuradores. 2001. éticos y religiosos de la guerra. ni la posición específica que en este escenario tuvieron los nuestros y el propio desarrollo de la Reconquista. 1984. 4 Sobre la forma y los tiempos en los que la guerra quedó progresivamente integrada en el sistema de valores occidentales. concesión de subsidios etc. México. los prelados con funciones políticas en la corte y el pontífice. J. consiguieron hacer fortuna en el conjunto de la sociedad 4. y adoptados. Contamine. 1975. dar unas breves pinceladas sobre la actitud y pensamientos más destacados al respecto. iglesia y Cortes Durante los primeros siglos de su historia. sin duda. Justificaciones religiosas y jurídicas. los eclesiásticos como estamento. La guerra en la Edad Media. París. Revista de Historia Militar. Dupront. 1959-1962. Los recursos militares en la Edad Media Hispánica. por la Iglesia y que. 291-334. habían sido creados. Esto permitirá poder medir las claras diferencias existentes entre las respuestas de cada uno de los grupos que se pronunciaron: el monarca y su Consejo. Actitudes cristianas ante la guerra y la paz. otros. condenando de manera tajante la participación en ellas de los cristianos. 2002. R. obligó a la Iglesia –a su jerarquía y más grandes pensadores– a realizar una serie de matizaciones al respecto. Para un conocimiento de las mismas pueden consultarse los numerosos estudios de Miguel Angel Ladero Quesada. Barcelona. Granada. así como sobre los autores cristianos que intentaron buscar su justificación se ha escrito extensamente en las últimas décadas. Minois. n. “Ideología y guerra en los reinos de la España Medieval”. Russel. A la vez que se podrá observar la opinión que les merecía a dichos procuradores la participación económica o personal de los eclesiásticos en la guerra contra el infiel. hay dedicado un capítulo a los aspectos jurídicos. The Just War in the Middle Ages. Conquistar y defender. G. La formation de l’idée de croisade dans l’Occident Chrétien. unos. Mitre y M. P. Madrid. Barcelona. siempre en el escenario de las Cortes. La Edad Media. Cambridge. La guerre sainte. los procuradores de las ciudades. pp. la obra de san Agustín la que acabó por despejar el camino de la legitimación de la guerra en determinadas circunstancias. París. También en la obra ya clásica de Ph. siendo. entre ellos: Castilla y la conquista del reino de Granada.Ana Arranz Guzmán pero no tanto el de cada una de las batallas protagonizadas 3. F.º extra 2001. No es este el lugar para hacer un exhaustivo recorrido por las obras de los intelectuales medievales que fueron configurando la idea de guerra justa y de guerra santa. L’Église et la guerre.

En el contexto reconquistador vivido en la Península los sucesivos soberanos tuvieron muy claro qué justificación podría tener un grado significativo de reconocimiento social. tuvieron intervenciones concretas en la solicitud de dinero a los procuradores. Por tratarse. representaban. el término de “guerra justa” uno de los que con mayor asiduidad aparece en las actas conservadas. santa conquista. que iría transfromándose con la introducción de elementos o imágenes religiosas hasta la creación de un nuevo concepto. guerra en servicio de Dios.. además. los monarcas no dudaron en convocarlas siempre que las arcas del reino necesitaban dinero para tal fin.– fueron su fruto o estuvieron influidas por ella. Ahora bien. como “tierra ensuciada por la secta mahometica”. Incluso. institucionales. pero sí se hablará de la presencia de alguno de sus representantes. aparecen otros términos y expresiones. deber de los clérigos de participar en la guerra contra el islam. bien común. desde las Asturianas hasta las dedicadas a los últimos Trastámara están salpicadas de episodios bélicos en los que no faltan prelados participando directamente en ellos. sólo excepcionalmente. el de “guerra – 255 – . al menos teóricamente. sin duda. como se podrá comprobar. por estar ceñidos al marco institucional de las Cortes. otro tanto hay que decir en relación con el clero. que habían arrancado la tierra de las manos de sus legítimos dueños cristianos. La respuesta era clara: la guerra contra los infieles seguidores de la “secta mahometica”. además. no fueron raras las ocasiones en las que determinados representantes del estamento eclesiástico adornaron con hermosos y persuasivos razonamientos la petición de nuevos subsidios para la lucha contra el islam. en cuanto que también acudían a las Asambleas del Reino y algunos. “Dios ayuda en la Guerra “. por tal motivo. Comenzando ya por la terminología empleada en la Cortes es. la solicitud de subsidios precisó siempre de justificaciones con el suficiente peso moral como para que los procuradores de las ciudades “aceptaran” cada nueva carga económica más o menos de buen grado. económicas. Si la guerra contra los musulmanes tuvo una significativa capacidad de “movilización “ en el ámbito de las Cortes. pero de manera más ocasional. Las Cortes castellanas se mostraron también como un espejo de esta sociedad a la que. Han sido muchos los historiadores que en diferentes ocasiones han repetido que las sociedades del occidente medieval estuvieron organizadas por y para la guerra y que. todas las manifestaciones sociales –artísticas. De todos es conocido cómo la sociedad medieval heredó de la romana el concepto laico de “guerra justa”. El destino del dinero otorgado en cada una de las Cortes convocadas en las que se solicitó fue muy variado. pero la razón última que se esgrimió casi siempre fue la indicada. En estas páginas no se van a detallar tales acontecimientos. la castellana de una sociedad en guerra casi permanente. “Tierra recobrada” y un largo etcétera. Asimismo. guerra santa.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Los conceptos y expresiones concretas que aparecen en las actas de Cortes castellanas en relación a la guerra contra el islam son los siguientes: guerra justa.. así como qué argumento sería el mejor aceptado por ser considerado el más correcto. Nuestras crónicas. y no sólo contra los infieles.

87-89. los librados para defender la Iglesia como institución. sencillamente. III. definidos posteriormente por Lorenzo Hispano hacia 1210 y difundidos por S.. pp.). F. distintas en su origen y desarrollo. 7 Cortes de los antiguos reinos de León y de Castilla. al hecho de haber asegurado recompensas en el otro mundo a quienes muriesen en combate. 1861-1866. no obstante. En concreto. y en las que podía hallarse. Raimundo de Peñafort (1180-1275): “Se exigen cinco condiciones para que se pueda considerar justa una guerra. Otro de los conceptos que aparece en las actas es el de “guerra santa”. que las opiniones de los pensadores en torno a las características que debía presentar una guerra para ser considerada justa fuesen idénticos. El ánimo. no estar movida por un exceso de violencia apasionada. que no se haga por odio o venganza (. Es cierto. 8 El término “guerra Santa” fue utilizado. que sea secular.). los emprendidos por el pontificado o ciertas autoridades religiosas. a quienes les está prohibido (. en efecto. F. Dichos criterios hacen referencia a los siguientes epígrafes: “persona”.H. que sea eclesiástica. bien con la causas que lo crearon. la condición de “santa” era mucho menos ambiciosa y se limitaba sólo al hecho de que los soldados hubiesen sido ritualmente consagrados.. 855-857. identificado con el de “santa conquista”. para alcanzar la paz (. en las Cortes de Santa María de Nieva de 1473 7.. que se luche por necesidad. o que sea por la autoridad del príncipe” 6. los que se organizaban para garantizar la uniformidad religiosa frente a los heréticos. la doctrina escolástica sobre la guerra nacería a comienzos del siglo XII con el redescubrimiento del Derecho romano y la publicación del famoso “Decreto” de Graciano (1140). Contamine. 33. no eclesiástica. a veces. García Fitz. “animus” y “auctoritas”. o a su identificación con mártires o. objetivo.). También lo es que la falta de definición concreta de este concepto por parte de los intelectuales del medievo hiciera posible su aplicación a diferentes confrontaciones bélicas. Madrid. he Just War in the Middle Ages. Guerra e ideología. aquellos llevados a cabo contra los seguidores de otra religión. En la citada obra de Graciano ya aparecen tres condiciones consideradas como imprescindibles para poder calificar una guerra de justa: haber sido ordenada por el príncipe.Ana Arranz Guzmán santa”. y que hicieron fortuna en seguida. La guerra en la Edad Media. p.. Huguccio (1140-1210) se muestra mucho más conciso: “La guerra es justa cuando se lleva a cabo mediante un justo edicto del príncipe” 5. Russel. Esto no quita. La autoridad. El objetivo. 352.). o bien por sus consecuencias 8. que siguiendo algunos pasajes del Antiguo Testamento. p. 3 vols. persona. para definir diferentes enfrentamientos: aquellos. relacionados. “causa”... esto es. También. intyención y autoridad. tal y como es descrito. PH. La causa. bien con el lenguaje empleado por sus inspiradores. que sea para la recuperación de bienes y por defensa de la patria (. La Edad Media. como han apuntado algunos autores.. estar encaminada a la defensa del territorio o a la recuperación del mismo. principalmente cuando se lucha por la fe. por ejemplo. que el concepto de guerra santa fue apenas fue empleado por los pensadores medievales y que su consolidación se debe más a los historiadores posteriores. a quien le es lícito derramar sangre. pp. No obstanVéase al respecto. “res”. se consideraban inspirados directamente por Dios. tanto uno como varios elementos sacralizados. A comienzos del siglo XIII se formularon ya los cinco criterios inexcusables para poder hablar de guerra justa.. La persona.. causa. aquellos que servían para propagar la fe cristiana. 5 6 – 256 – .

este autor recopiló una serie de textos que reflejan la fuerza de la tendencia pacifista durante los primeros siglos del cristianismo. que finalmente acabarían por denominarse “cruzadas” o “guerras de Cristo” 10. León V (847-855) contra los piratas islámicos que atacaban las costas italianas. 1963. en las Cortes castellanas. 9 Cortes. II. chocaba con la imagen del Dios bélico del Antiguo Testamento. agora non parando mientres a Dios e codiçia desordenada dela conquista de nuestro rregno ha trabtado e trata de cada dia con el Rey de Granada e conlos moros nuestros vezinos en que les dara una parte deste rregno syle quisieren ayudar aello” 9. como Gregorio Magno (590-604) contra los lombardos. véase C. The origin of Idea of Crusade. al desarmar a Pedro. pp. 4-7. Lo más importante. en dicho “Razonamiento” se acusó al candidato inglés de hacer tratos con el rey de Granada. y fue en el “razonamiento” llevado a cabo por Juan I en las Cortes de Segovia de 1386 en defensa de sus derechos al trono de Castilla contra las pretensiones del duque de Lancaster y de su mujer doña Constanza. todas ellas. como una de las armas morales de mayor peso a favor del monarca castellano: “e la terçera porque este duque de Alencastre quiere bien parescer enesto a sus antecesores. por supuesto. se lanzaran a la actividad militar. al margen de la lucha contra los infieles. es que habían transcurrido ya tres siglos desde el fortalecimiento dado por Gregorio VII al concepto de Guerra Santa hasta la celebración de las Cortes analizadas. Sobre la impropiedad de calificar la guerra de “santa” en el cristianismo primitivo. fundada en armas espirituales. 1977. Actitudes cristianas ante la guerra y la paz. Así. Sirva de ejemplo. Se ha dicho que fue Gregorio VII el papa que llegó más lejos en el proceso de santificación de la guerra. Princenton. Esto no quita que con anterioridad al siglo xi encontremos papas que. y que colocaba como única alternativa a la guerra. Baiton.H. y quien prometía la vida eterna y la absolución de los pecados a todos los participantes en la lucha contra los infieles. tanto este término. Guerras. entre otras cosas. por chocar. Madrid. 10 – 257 – . 351-352. el enfrentamiento para defender las fronteras de la cristiandad contra los infieles. tanto la guerra emprendida para defender los estados de la Iglesia. con el mensaje pacífico de Cristo y el principio evangelizador o misionero de su doctrina. R. incluso. como el ya mencionado de “santa conquista” es utilizado exclusivamente para referirse a la guerra de reconquista contra los musulmanes de la Península. Sólo de manera excepcional se aplicaron términos cargados de simbología religiosa con motivo de un enfrentamiento. descintó a todos los soldados”. este adjetivo lo recibía. Pero lo cierto es que hasta el siglo xi no quedó arrinconado el pensamiento antibelicista predominante entre los intelectuales cristianos de los primeros siglos que. que tenían dudas sobre su participación en el ejército que “Cristo. pp. sin embargo. basándose en el mensaje del Nuevo Testamento. Erdmann. la militancia en Cristo. como la lucha contra quienes amenazaban con romper la unidad de credo y.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara te. como en el caso hispano. Juan VIII (872-882) también contra los sarracenos. E. e demas destas cosas en quelos donde el viene e el han seydo favorables. ante amenazas concretas. Lo cierto es que tanto este pontífice como el resto de los papas reformistas ampliaron el abanico de posibilidades a la hora de calificar una contienda de “santa”. y sus esencia se encontraba ya plenamente fijada en el territorio peninsular en alusión a la guerra mantenida contra los musulmanes de Granada. cómo Tertuliano recordaba a los cristianos. hija de Pedro I. como la paz y el amor al prójimo.

sabio. Las nociones políticas procedentes del aristotelismo habían abierto todavía más el abanico de las posibles causas justas legitimadoras de la guerra. Resulta significativo en nuestro caso cómo en la iconografía no pareció existir problemas para representar a Santiago. porque de ello se derivaba un bien mayor para la comunidad. El recorrido intelectual sobre el concepto de “bien común” ya se había consolidado. y por el recurso a análisis demasiado formalistas). Contamine sobre la “guerra integrada” resultan de especial interés para entender mejor el contexto general europeo y su repercusión en el territorio castellano: “Fueran cuales fueran las reticencias y las reservas de la Iglesia y sus enseñanzas con respecto a la guerra (reticencias frecuentemente enmascaradas mediante el empleo de un vocabulario abstracto. había introducido en su Suma Teológica la idea de defensa del bien común de la comunidad como causa justificadora de los enfrentamientos bélicos. como contrapartida. y que toda batalla de cierta envergadura fuera precedida de ritos 11 La guerra en la Edad Media. en concreto. Santo Tomás. Me refiero también al hecho de que los artistas representaran en capiteles. ¿se proponía en las Cortes sólo una participación económica del clero o también militar?. san Miguel. como san Sebastián para los arqueros o santa Bárbara para los artilleros. ¿Qué opinaban los procuradores de las ciudades al respecto?. Iglesia y guerreros. está el tema de la participación directa del clero en la guerra. ¿existía una diferenciación clara entre su participación en la guerra contra los musulmanes o contra otros cristianos?. estaba plenamente justificado. cuya presencia en batallas decisivas de la Reconquista fue ampliamente recogida por los cronistas. Una comunidad que. escolar. otras. pero sí recordar brevemente algunas realidades que ayudan a introducir este último apartado. matar infieles en el caso de Castilla. lejos de ser antitéticos hacían una buena pareja. san Mauricio. en los ejércitos se portaran cruces e imágenes religiosas. y mucho más complejo. Concepto al que también recurrieron los monarcas castellanos y sus consejeros ante los procuradores de las ciudades. y de la guerra contra el infiel. en la Iglesia. con el fin de obtener subsidios para cualquier nuevo enfrentamiento contra los infieles. – 258 – . unas veces con traje de peregrino y. en el caso de la guerra contra granada. y se aprovechaban de su mutuo apoyo” 11. en concreto. queda claro que cristianismo y guerra. superaba el marco castellano. Me refiero.Ana Arranz Guzmán Un tercer concepto es el de “bien común”. vidrieras o frescos románicos y góticos enfrentamientos bélicos o santos con armaduras y que. por ejemplo. o nuestro Santiago. empuñando las armas y matando moros. No es este el lugar para desarrollar las relaciones entre la disciplina militaris y la disciplina regularis. Destruir al enemigo. los protectores de las hermandades y especialistas de la guerra. p. vivían en estado de constante simbiosis. ya que repercutía en el conjunto de creyentes que formaban la cristiandad. ¿qué actitud tenían los propios eclesiásticos? Las palabras de Ph. 367. san Jorge. en general. al desarrollo del culto de los santos militares desde la plenitud medieval: los patrones de la caballería. Por último.

confesiones y comuniones. intereses o bienes de la Iglesia. Me refiero. aunque ambas realidades conllevaron un grado de militarización de la vida en general. En él. 1990. Sánchez Prieto.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara religiosos. una clara diferenciación entre los “milites Christi”. incluida la de la Iglesia. Guerra y guerreros en España según las fuentes canínicas de la Edad Media. al final de la contienda. Derramar sangre. clérigos y laicos se unieran en diversos ritos religiosos. Los procuradores en Cortes. como se podrá comprobar. la actuación de los eclesiásticos se limita a: ofrecer la misa diaria por la seguridad de los guerreros y de los súbditos. Sin duda. al hecho de que los eclesiásticos que no participaban directamente con sus mesnadas en las batallas. Existía. y los “milites saeculi”. por lo que siglos después reyes como Sancho IV. Causar la muerte a una persona. guiada en buena medida por la legislación civil castellana. estaba prohibido a los clérigos. como aparece ya en el III concilio de Mérida del año 666. finalmente. Una idea que permanecerá muy arraigada tras la invasión musulmana en la Península. los combatientes lanzaran gritos de guerra e invocaran la ayuda de la Virgen o de los santos en medio de la batalla. y solicitar el auxilio divino para la victoria del monarca 12. mantuvieron una postura muy clara. después hacer ofrendas de los trofeos a iglesias. quienes debían limitarse a rezar por la victoria en cualquier enfrentamiento bélico. la legislación canónica y civil existente al respecto no apunta en el mismo sentido. incluso en el caso de que hubieran sido atacados los principios. si es cierto que las crónicas están salpicadas de relatos sobre puntuales participaciones de eclesiásticos al frente de sus mesnadas. no dudaría en dirigirse al arzobispo de Santiago para soli12 Citado por A. como el castellano de “Dios. a quienes concernía en exclusiva la participación directa en la guerra. Por eso. ayuda y Santiago”. monasterios o santuarios.B. pues. como misas. al menos de forma general. en lo acontecido en la batalla de las Navas de Tolosa y en los trofeos conservados en el monasterio de las Huelgas de Burgos podemos encontrar dos pruebas notorias de los referido. aguardaran en el campamento rezando por el éxito de su bando y que. cualquier sangre. – 259 – . permitiéndoles sólo rogar a dios para que el monarca obtuviera el deseado éxito militar. Esta es la razón por la que hoy podemos comprobar cómo en todos los concilios y sínodos europeos de la alta Edad Media se prohibía a los clérigos derramar sangre y participar en las guerras. Madrid. aunque fuera pagana o infiel. Ahora bien. por ejemplo. por su parte. chocaba abiertamente con la idea de imitación a Cristo. paralelamente. desde los funerales por los hermanos caídos a las misas de acción de gracias o el cántico del tedéum para. en los orígenes del Cristianismo todos los autores advertían que una guerra para ser considerada justa debía ser librada exclusivamente por laicos. y que. que debía presidir la vida de cualquier eclesiástico con aspiraciones a la perfección espiritual. Esta idea permaneció hasta la cristianización del Imperio Romano y la posterior llegada de los germanos.

también se pronunciaron sobre la conveniencia o no de la participación del clero en las contiendas armadas. 295-339. Un primer inventario de obispos visitadores”. 15 Ibídem. fueron igualmente claros a la hora de determinar una clara distinción entre los combatientes laicos y eclesiásticos. o hagan cosas que sean contra los cánones” 14. pp. ibídem. La Edad Media. o a cualquiera” 16. por serle lícito derramar sangre. Santiago Otero). Colección de cánones y de todos los concilios de la Iglesia española. la obligación de pagar los salarios adecuados a sus soldados y la Citado por M. En la España Medieval. Así. 273-290. pp. aunque no deben tomar las armas con sus propias manos. como institución de origen divino. 16 Citado por F. por ejemplo. en E. en general. García Fitz. En este sentido sobresale el hecho de que mientras que buena parte de ellos no dudaron en reconocer el derecho de la Iglesia. a quienes les está prohibido. ibídem. 258. que los eclesiásticos empuñaran personalmente las armas. 40. en el canon xv del concilio palentino de 1129 leemos: “Que nadie presuma mandar a los eclesiásticos que vayan a la guerra. se pronunció. hicieron diversas consideraciones sobre la guerra justa y la guerra santa. entre otros muchos. 2004. para mandar o persuadir de que la hagan a quienes se dedican por oficio a la guerra. a declarar la guerra. Lorenzo Hispano o san Raimundo de Peñafort. Muchas puntualizaciones. en cambio. advirtiendo que una de las condiciones para poder considerar justa una guerra era que la persona fuera secular. “Los procuradores de las ciudades en Cortes ante las actividades extraeclesiásticas del clero”. realizó un canonista español anónimo del siglo xv en su obra Speculum peccatoris. pueden consultarse los siguientes títulos: A. “Las visitas pastorales en la Corona de Castilla durante la Baja Edad Media. el concilio leonés de 1267: “Item defendemos que los clérigos no vayan a las tabiernas. Madrid. los canonistas e intelectuales cristianos. 389. nen sean do los jugaren. Y en esta diferenciación entre el mundo de los laicos y el de los clérigos.). Benito Ruano (coord. pp. 155-178. en alusión también a otras realidades. “Fiestas. pp. efectuada tanto por la Iglesia como por los procuradores de las ciudades y otras instancias de poder. 14 J. Guerra e ideología. “¿Re-conquista? Un estado de la cuestión”. 9-33. también en el mismo sentido. confessoris et praedicatoris in materia restitutionis seu satisfactionis. Arranz Guzmán. siguiendo las directrices de Roma. González Jiménez. et que se guarden de gargantones et de bebedos” 15. nen joguen los dados. Cuadernos de Historia de España. El Decreto de Graciano es claro al respecto: “los sacerdotes. 2000. Los concilios y sínodos de la plena y baja Edad Media se pronunciaron en el mismo sentido. Este eclesiástico hizo todo tipo de consideraciones morales sobre la guerra justa como. 2003. Tópicos y realidades de la Edad Media. nen traigan armas. en Pensamiento medieval Hispano (homenaje a H. no obstante tienen poder. p. p. 13 – 260 – . por su parte. y no eclesiástica. 1851. De la misma manera que. juegos y diversiones prohibidos al clero en la Castilla bajomedieval”. Sobre la división que debía existir entre el mundo de los laicos y el de los clérigos.Ana Arranz Guzmán citarle sus oraciones con motivo de la toma de Algeciras y con el fin de que Dios y la Virgen “nos ayuden a conquistar aquel lugar del que nos y nuestro linaje estamos desheredados desde hace mucho tiempo” 13. 1998. Madrid. lleven armas. Tejada y Ramiro. p. por su propia autoridad. como ya se apreció. siempre rechazaron. Madrid.

Maravall. una forma de vida y. por lo que nuestros intelectuales y Para un estudio más detallado de este autor anónimo. Más interesantes aún resultan sus observaciones sobre la participación de los clérigos en la guerra. o contra quienes se rebelaban a la autoridad pontificia. 19 Sobre el fenómeno de la Reconquista y sus principios siempre resulta de interés la lectura del ya clásico análisis de J. Inocencio IV (1243-1254) defendió el derecho de todo eclesiástico a declarar la guerra si el objetivo era luchar contra el infiel. o en las actas de las mismas Cortes de la baja Edad Media. A esta diversidad de opiniones en el contexto europeo hay que unir la de los intelectuales laicos castellanos y. en P. Murphy (ed.M. tenían la obligación histórica. o para recuperar bienes arrebatados injustamente a la Iglesia. Madrid. son prácticamente los mismos desde las primeras crónicas asturianas hasta los análisis encontrados en obras literarias. “Holy War and the Medieval Lawyers”. 18 Sobre el tema. Brundage.ª Soto Rábanos. J. que los primeros eran los herederos legítimos de los visigodos y que. por supuesto. 17 – 261 – . vemos como. incluso. “Consideraciones jurídico-morales sobre la guerra en la obra de un canonista español anónimo del siglo xv”. amán de otros aspectos más menudos. un papa. eran consideradas guerras justas 18. 90-140. también.).A. Todas. en B. lo que más sorprende de la lectura de las fuentes conservadas sobre los ocho siglos de enfrentamiento en la Península es la continuidad en los argumentos esgrimidos por parte de los cristianos a la hora de intentar explicar su lucha contra los musulmanes.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara de castigar. Les philosophies morales et politique au Moyen Âge. 1954. Y. 1977. además de estar asistidos por el Derecho. pero no deben jamás tomarlo por sí mismos 17. casi nunca existió unanimidad. Para ello ha de tenerse en cuenta de manera especial el sentido real que tuvo entre sus coetáneos el largo fenómeno de la Reconquista 19. pueden retenerlo. sólo pueden ir como consejeros a guerras catalogadas de justas. 1994. si reciben alguna parte del botín. The Holy War. Se trataba de defender una tierra. a quienes hubieran perpetrado fechorías o traiciones en el transcurso de la guerra.A. con escasas variantes y más como fruto del propio desarrollo intelectual. véase J. por supuesto. es probablemente. ya que. Así. La ideología de la Reconquista sostenía. la predominantemente emitida en las Cortes. si acuden es por culpa de los reyes y señores laicos. Pero. que pueden resumirse en cuatro puntos: el derecho canónico prohibe el concurso de eclesiásticos en conflictos bélicos. Columbus. En este sentido. ni siquiera en asuntos tan espinosos como el de la guerra y. en definitiva.). por el contrario. de recuperar las tierras arrebatadas por el islam. El concepto de España en la Edad Media. Bazand (ed. un credo y una Iglesia. como en muchos de los temas relacionados con las actividades “mundanas” o “del siglo” del clero. pp. Unos argumentos que llegaron a configurar una determinada ideología que se mantuvo vigente hasta el final de la presencia islámica en el territorio peninsular y que dio un determinado sentido a las relaciones entre cristianos y musulmanes entre los años 711 y 1492. por este matiz de defensa del credo y de la Iglesia. por tal motivo. Ottawa. a pesar de que la legislación canónica apuntó siempre en el sentido de no participación personal.

e los otros clérigos” 21. Pero si el Rey oviere guerra con christianos. contra los enemigos de lafe. además.).. la segunda deben lidiar con el diablo et con el mundo et consigo mismos. a la vez que les exime de hacer la guerra contra otros cristianos: “Pero si acaesçiese que moros. muy distinta. III. uno y otro se mostraron abiertamente partidarios de los primero. parte 2ª. los clérigos deben mantener la ley et lidiar por ella en tres maneras: la primera es. – 262 – . Siete partidas. don Juan Manuel se expresaba de la siguiente manera: “et otrosí. e non guarden los muros (. que deben lidiar con armas contra los moros.. debe escusar los perlados. et dando de sí buen ejiemplo a las gentes (.). En cambio. Pascual II (1109) o Calixto II (1123) establecieran en diferentes documentos que la guerra mantenida contra los musulmanes de al-Andalus gozaba de la misma consideración de Cruzada que la llevada a cabo en Oriente. e los otros perlados que tovieren tierra del Rey. O que en 1247 Inocencio IV concediera las “tercias reales” como subsidio de cruzada. que non velen.. porque le deven fazer serviçio. e otros que fuessen enemigos de la fe cer cassen alguna vill. deven yr en la hueste con el Rey. 344. o heredamiento alguno. Se trataba de una guerra justa y santa. o con aquel que embiare en su logar. a Fernando III para contribuir a los gastos de la conquista de Sevilla.pero jamás osaron teorizar positivamente sobre ellas. Alfonso X puntualiza mucho más sobre el porqué y los casos en que los eclesiásticos deben luchar contra los musulmanes.. E otrosí los obispos. non se deben los clérigos escusar. p. I. por lo que personajes de la talla de Alfonso X o don Juan Manuel no dudarían en considerar adecuada la participación del clero en las batallas contra el infiel. la práctica. A ello.Ana Arranz Guzmán nuestras Cortes no dudaron en aceptar como buena la participación directa de los eclesiásticos en la larga empresa de la Reconquista. o castillo. que deben lidiar por ciencia con los contarrios de la ley. Uno y otro sabían de la intervención de los eclesiásticos en empresas bélicas contra otros monarcas y pueblos cristianos –y también los monarcas sucesores. que son nuestros enemigos. mostrándoles por escripturas et por razones manifiestas que la nuestra ley de los cristianos es la ley en que se pueden salvar las almas” 20.52. contribuiría el hecho de que papas como Urbano II (1096). la tercera es. cap. faciendo tales obras cuales les pertenescen. Así. por lo que la muerte hallada en este campo de batalla se convertía en vía segura para encontrar el perdón de todos los pecados y la salvación eterna de cada combatiente. de una “santa e noble conquista”. deven enviar sus caballeros e sus ayudas según la tierra que tuvieren. Una cosa era la teoría y otra. e si por aventura ellos non pudiessen yr. en tal razón como esta. 20 21 Libro de los Estados.VI.

como vasallos. También es muy significativo que.000 debían tener “lança e dardo e escudo e forjas o cota (. y ante la amenaza de una nueva acción militar del duque de Lancaster. los de 2. los de 600. así como con el objetivo de dotar a la monarquía por primera vez de un ejército semipermanente. en el “Ordenamiento de lanzas” dado por Juan I en las Cortes vallisoletanas de 1385. p. una ballesta y un carcaj. los prelados estaban obligados a socorrer al monarca en la guerra. No obstante. en ocasiones. pp. los de una cuantía de 3. De acuerdo con la ley de Juan I. los elegidos como consejeros en las Cortes de 1391. listos para entrar en combate.. 464. que no fueran contra los infieles. bien así los que an guerra deven estar armados de armas temporales para se defender de sus enemigos e para los conquistar con la aiuda de Dios” 23. una lanza y un dardo. II. Cortes. los de 400. II. según ya apuntamos. II. p. Su condición de eclesiásticos. Idéntica ley se repetiría en las Cortes de Guadalajara de 1390 con una idéntica introducción con connotaciones religiosas: “Commo todos los omes deven estar armados de todas armas espirituales para se defender delas asechanças del diablo segund la Santa Escriptura. tras la derrota de Aljubarrota.. un dardo y un escudo. y los de 200.000 maravedíes o más. 24 Cortes. a pesar de que sabían cómo prelados de la talla de un Gil Álvarez de Albornoz o de un Pedro Tenorio no habían dudado en hacerlo cuando la ocasión se les brindó. clérigos y laicos debían estar armados..) e espada o estoque o cuchello conplido”. 504-505. A continuación. estaban obligados a poseer un arnés completo. o estoque o cuchello”. segunt siempre fue costunbre e es rrazón e derecho” 24. se ordenaba a “todos los perlados que an temporalidat quelo fagan publicar en sus logares (. a los prelados y todas sus libertades recordarían a los eclesiásticos su obligación de “defender el rregno e de yr o de enviar a defendimiento del rregno a guerra de moros. Y. apelara a la conciencia de sus súbditos.000” lança e espada. en el mismo sentido. tanto clérigos como laicos entre 20 y 60 años. 315. 22 23 – 263 – . tras prometer proteger las iglesias.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Como naturales del Reino y. El contenido de las actas de Cortes demuestra hasta qué punto no existían inconvenientes por parte de los procuradores a la hora de aceptar la distinción entre guerra contra el infiel y otro tipo de enfrentamiento bélico.) e que apremien a sus clérigos quelo guarden así. sin embargo.. e que fagan sobrello las costituçiones que entendieren que cunplen” 22. sólo les “permitía” participar en aquellas de marcado carácter religioso. los procuradores de las ciudades nunca hablaron de la obligación del clero a participar personalmente en guerras que no fueran “santas”. una lanza. obligándoles al mismo tiempo a acudir a la guerra y a mantener un equipo de acuerdo con su situación económica: los que tuvieran una cuantía de 20. Cortes. En ningún caso los procuradores insistieron en la participación del clero en conflictos contra otros reinos cristianos.

en las Cortes castellanas se utilizaron también otras expresiones. identificación de los caídos en la guerra contra el infiel con mártires. etcétera. sólo consideraron la obligación económica o personal del clero en la lucha contra el infiel. e las iglesias que por tanto tiempo avy´an seydo casas de blasfemia. 281. 856. e la pusieron so la obediencia de la santa fee apostólica. mas abonbosamente dotadas” 26. rey castellano. como se comprobará en las páginas posteriores. Y fue también este carácter excepcional de la guerra contra los moros lo que llevó. por ejemplo. En estas Cortes. “santa conquista” o “bien común”. como hizo. fue por ellos rrecobrada. vino un falso homme que había nombre Mahomat. et fizo creer a algunas gentes nescias que era profeta enviado de Dios. los procuradores solicitaron a Enrique IV que pusiera remedio a este tema. y a la idea existente sobre la participación del clero en la guerra contra el infiel. pero digna también de ser subrayada. como ferviente católico y celador de la Iglesia. en repetidas ocasiones. cap. p. – 264 – . más que otros. henemigos de nuestra santa fee católica. creyéndole. El párrafo siguiente resulta especialmente revelador en este sentido: “Otrosí a muy grant tiempo después que Jesucristo fue puesto en la Cruz. ya que los reyes castellanos. como los de “tierras arrebatadas” o “tierras ensuziadas por los moros” habían hecho ya fortuna tiempo atrás. el obispo palentino Sancho de Rojas durante la celebración de las Cortes segovianas de 1407 25. et predicó en Arabia. a prelados colaboradores de los monarcas a exhortar a la población laica a acudir a la guerra contra Granada. donde se recogen también expresiones y conceptos que recuerdan los empleados por los intelectuales de los primeros tiempos de la Iglesia y que el autor los hace convivir con otros más modernos: Cristo “no quiere servicio forzado”. en alusión al enfrentamiento cristiandad-islam: Dios protector en la guerra. tenían mayor derecho a solicitar que los beneficios eclesiásticos se dotaran entre los naturales de su reino. Junto a los términos de “guerra santa”. Menos frecuente. et dio en manera de ley muy grant soltura a las gentes para cumplir su voluntad muy lixosamente et muy sin razón. Cortes. tomaron por ley aquellas vanidades que él les 25 26 Crónica de Juan II. III p. y un largo etcétera.Ana Arranz Guzmán Los procuradores de las ciudades. VIII. Tanto este término de “secta mahomética”. porque sus antepasados “libraron esta vuestra tierra de los ynfieles moros. noble conquista. como lo demuestra la obra de don Juan Manuel. e la tierra que por tantos tienpos fue de antes ensuziada con la seta mahomética. aunque con menor prodigalidad. Et por ende las gentes mezquinas cuidando que compliendo su voluntad podían salvar las almas. non solo fueron por ellos recobradas para loor de Dios e ensalçamiento dela vuestra santa fee católica. es la alusión que se hace de Mahoma y de su “secta” en las Cortes de Santa María de Nieva de 1473 al tratar el asunto de la provisión de beneficios eclesiásticos en manos de extranjeros.

sean mártires o sean las sus almas por el martirio quitas del pecado que ficieren. Esta escasez documental arrastra una consecuencia lógica: la dificultad de conocer buena parte del contenido de las mismas. distintos al que nos ocupa. et porque los que en ella murieren. obedece al hecho de que en las Cortes de Enrique II y Juan I fueron otros los temas. Et la secta de los moros en tantas cosas et en tantas maneras es desvariada et sin razón. por ende non es ley. Al comenzar el estudio del reinado de Enrique III han de tenerse en cuenta una serie de realidades concretas que dificultan su análisis. que se apoderaron de muchas tierras. p. aspectos en las actas conservadas con una repercusión o un contenido interesante para el conocimiento de la relación entablada entre clero y guerra. el hecho de contar con menos de la mitad de las actas de las Cortes reunidas entre 1391 y 1406. y que son mencionados en el estudio puntualmente. XXX. ca Jesucristo nunca mandó que matasen nin apremiasen a ninguno porque tomase la su ley. et aun tomaron muchas. sinon el que se faze de buen talante et de grado. non habría guerra entre ellos. entre ellos el de la guerra. mas es secta errada en que los metió aquel mal home Mahomat que los engañó” 27. Et tantas fueron las gentes que le creyeron. 2. eclesiásticos y guerra contra el infiel durante los reinados de Enrique III. 294. Cortes. Et tienen los buenos cristianos que la razón por que dios consintió que los cristianos hobiesen recibido de los moros tanto mal. los que disfrutaron de mayor proyección. et tiénenlas hoy día. de las que eran de los cristianos que fueron convertidos por los apóstoles a la fe de Jesucristo. y otros los enfrentamientos militares. prescindiendo del de los dos primeros Trastámara. cap. derechureramente. lo que nos obligó en su momento a echar mano de otro tipo de documentación que 27 Don Juan Manuel. – 265 – . et lo uno por esto.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara dijo. et por esto ha guerra entre los cristianos et los moros. así como el nombre de los prelados que asistieron y su pronunciamiento sobre distintos asuntos. por la larga tregua existente en la guerra entre Castilla y Granada durante esos años. Juan II y Enrique IV El comenzar este análisis con el reinado de Enrique III. como el referido al “Ordenamiento de lanzas” llevado a cabo por Juan I . De ambos reinados quedan. habiendo complido los mandamientos de santa Eglesia. En primer lugar. ca cuanto por la ley nin por la secta que ellos tienen.pero no existe en ellas una verdadera continuidad respecto al tema. que todo home que entendimiento haya entenderá que ningunt home non se podría salvar en ella. entre otros motivos y de manera esencial. e habrá fasta que hayan cobrado los cristianos las tierras que los moros les tienen forzadas. es porque hayan razón de haber con ellos guerra. ca él no quiere servicio forzado. no obstante. Libro de los Estados. et lo ál porque non fue dada por Dios nin por ninguno de sus profetas. Por ésta y no por otra razón hemos decidido encabezar su desarrollo en las Cortes de 1391.

fueron recogidos por G. iban a cambiar. Pero. pp. 1394 y 1401. 1950. semblanzas e obras de los excelentes reyes de España don Enrique el Tercero e don Juan el Segundo. y de los venerables perlados y notables caballeros que en los tiempos destos reyes fueron. Hispania. En concreto. Pérez de Guzmán. los reyes de Navarra y de Aragón. 539-593. 28 – 266 – . Cf. 29 F. las de Segovia 1396. salvo el detallado recorrido efectuado por las de Madrid de 1391 y las de Burgos de 1392. sin embargo. como de aquellas de las que tan sólo quedaba algún testimonio documental más o menos interesante y revelador. La situación de paz a lo largo de tres décadas. pp. 1396. como la que decidió llevar a cabo contra Granada poco antes de morir. ambas celebradas durante la minoridad de Enrique III. porque ese esfuerzo no es conoscido sino en la práctica y en el ejercicio de las armas. las posibles de Cantalapiedra de 1400. 30 Las incursiones musulmanas y cristianas en tierras enemigas. las de Toledo de 1402. sin duda. 33-132. llegaran a alterarla 30. González Dávila en su Historia de la vida y hechos del rey don Henrique III. En su día ya dimos cuenta de las Cortes de las que pudimos confirmar su existencia durante el reinado del tercer Trastámara. sobre la ayuda que podrían prestarle en caso de guerra con el rey de Granada. las de Valladolid de 1405 y las de Toledo de 1406. en concreto durante los años 1392. Generaciones. todo parece indicar que Enrique III no era partidario de dar el primer paso en la iniciación de conflictos bélicos.Ana Arranz Guzmán nos facilitara información. Burgos 1392. fueron fruto “más de necesidad que de voluntad”. así como los pequeños enfrentamientos que se registraron. 1638 y por L. las escasas noticias que brinda sobre la actuación de los obispos castellanos durante las Cortes del reinado. y él nunca ovo guerras nin batallas en que su esfuerzo pudiese parescer” 29. A. En relación con este último punto. que había permitido a Muhammad V y a su hijo Yusuf II llegar a poseer una enorme concentración de poder y gobernar casi como déspotas orientales. De ahí que Pérez de Guzmán sostuviera que la guerra que hubo de mantener con Portugal. Las cosas. mencionamos las de Madrid 1391. en la medida posible. BAE. Arranz Guzmán. añadiendo que “del esfuerzo deste rey no se puede saber bien la verdad. En la España Medieval. 1953. 1393. las de Tordesillas de 1401. “Algunos datos sobre la política exterior de Enrique III”. Los incidentes fronterizos se habían multiplicado tanto desde 1404 que Enrique III no dudó en consultar a sus aliados. 699. El segundo problema no es otro que el carácter incompleto de la Crónica del Canciller Ayala y. Madrid. las Cortes publicadas por la real Academia de la Historia sólo son las de 1391. por ello. En concreto. respectivamente. desde 1370. Madrid 1393. las de Toro y Medina en 1398. tanto de las que se conservan sus actas. las desconvocadas de San Esteban de Gormaz. sin que los menudos incidentes. las posibles de Medina de 1494 y de Madrid de 1395. que a veces se producían. Suárez Fernández. lo más importante es que la tregua con Granada se había mantenido durante más de treinta años. p. La tercera realidad son las propias circunstancias históricas en las que se desarrolló este reinado y también el propio carácter del rey. de ambos aspectos. 1401 y 1405 28. arzobispos de Toledo y de Santiago. “Reconstrucción y verificación ce las Cortes Castellanoleonesas: la participación del clero”. no se mantuvo tras la llegada de Muhammad VII (1392-1408) pese a firmar la paz con Castilla. 1990. y escenario de la pugna abierta entre los dos partidos nacidos entonces y capitaneados por Pedro Tenorio y García Manrique. y por lo que dificilmente podríamos esperar un cierto eco de los mismos en las Cortes. Madrid.

El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Informado de ello Muhammad 31. en “Enrique III. se decidió a atacar en la primavera de 1405 en tres frentes –el Reino de Murcia.. 1966. todos habrán su consejo. al solicitar al infante don Fernando que. Con tal fin. y que. Y fue el obispo seguntino y representante de la archidiócesis toledana quien se encargaría de dar respuesta al infante en nombre de los tres estados del reino. un rey de Castilla iniciaba los preparativos de una auténtica guerra contra el infiel. En las Cortes se encontraban presentes los siguientes obispos: Juan. iba a permitir que de nuevo la guerra con Granada tuviera eco en las Cortes del reino. solicitó su opinión sobre el carácter “justo” de esta guerra. el infante don Fernando de Antequera.) e visto el paresçer de vuestra señoría. Mitre Fernández publicó la carta enviada por Carlos el Noble de Navarra a Muhammad VII en 1404. 31 – 267 – . iniciándose así la etapa de mayor protagonismo del infante. 32 Cfr. se reunían en diciembre de 1406 las Cortes en Toledo. que tanto iba a favorecer al hermano del rey. una deseosa de mantener la paz. así como sobre la cantidad de dinero preciso para costearla. En efecto. Sancho de Rojas. En su primera y breve intervención el prelado fue muy preciso. informándole de las intenciones de Enrique III de consolidar un frente común de los reinos cristianos contra en granadino. Historia de Murcia. 733-739. F. obispo de Palencia. pero contamos con las interesantes noticias proporcionadas en la adiciones a las notas de la crónica de Enrique III. después de muchos años. así como una carta de convocatoria fechada el mes anterior y el testimonio notarias extendido a petición de los procuradores de León 32. La precaria salud del monarca castellasno –sólo le quedaban unos días de vidahizo posible que fuera su hermano don Fernando quien presidiera y dirigiera estas Cortes. como señor de Lara y juez mayor de los hijosdalgo. en Homenaje al profesor Alarcos. y Pablo de Cartagena. e dirán lo que les parescerá E. En el discurso que dirigió a los grandes del reino y a los procuradores de las ciudades. Archivo Municipal de León. situado entre Quesada y Baeza. pp. y otra inclinada a emprender la lucha armada. Cascales. Desafortunadamente carecemos de sus actas.. publicado por E. de Sigüenza y que en esos momentos gobernaba el arzobispado de Toledo por hallarse en sede vacante. Es posible que en la corte existiesen dos opiniones encontradas. Ayamonte y Bedmar y Benamejí–. La prelación ciudadana. En cualquier caso Muhammad VII no iba a dejar lugar a muchas dudas al atacar las tropas castellanas en el alto de los Collejares. La débil salud del monarca castellano aconsejó firmar una nueva tregua por dos años con los granadinos el 6 de octubre de 1406. Se necesitaban subsidios y determinar el número de hombres necesario para la campaña. 1972. Toledo. Granada y las Cortes de 1406”. además de fray Juan Enríquez y fray Fernando de Illescas. Benito Ruano. n. por primera vez.º 749. 179-180. desde hacía muchos años. abriéndose con ello una nueva situación en el Reino de Castilla. pp. 73-76. tras exponer cómo el rey de Granada había quebrantado la tregua y no haber pagado las parias a su tiempo. pp. “quiera primero en todas estas cosas responder (.

e servir al rey nuestro señor.000 lanzas. e como el ha dado su voto en lo que toca a la guerra. conjuntamente la 33 34 Adiciones a la Crónica de Enrique III. al encomendar. cap. argumentando la necesidad de disponer de tales fondos para el pago de tropas extranjeras. e se debia poner en obra”. pues esta guerra se hacía por servicio de Dios. e dice que es muy justa e se debe hacer. e asi se hallarás si ller querrán las historias antiguas. Pero la suma solicitada fue considerada excesiva por los procuradores. que pues la guerra se hace a los infieles enemigos de nuestra santa fe católica. 261-262. e muy necesaria al servicio de Dios e suyo. Alvar García de Santa María ha dejado la noticia de que algunos grandes quisieron ofrecerle la corona. que el rey les debia compeler e apremiar. Sin embargo. en la que el apoyo a los deseos de don Fernando no dejaba lugar a dudas al calificar la empresa bélica que deseaba emprender de “santa” y “justa”: “Señores. e por los perlados. e por acrescentamiento de la fe catolica. XI. el testamento de Enrique III muestra hasta qué punto el monarca desaparecido desconfiaba del poder de su hermano. destinados a armar un ejército de 10. e yo por la Santa Iglesia de Toledo.000 jinetes. asi presentes como absentes destos Reynos. e que todos estamos prestos a le hacer en ella todo el servicio e ayuda que podremos” 33. Don Fernando respondió negativamente a su demanda. y el 7 de enero de 1407 se reanudaban las sesiones. De nuevo los procuradores buscarían otro razonamiento para aliviar el peso excesivo del subsidio: demandar contribuciones de todo tipo a los prelados que. V. vos ha dicho de parte del rey nuestro señor. digo que la guerra que el Rey nuestro señor quiere hacer es santa e justa. El infante don Fernando es mostrado en estos momentos por los cronistas como un verdadero héroe. con anterioridad. que no solamente deben contribuir. mas pusieron ende las manos. e les parescia que quando los perlados de su voluntad en esto no quisieren contribuir ni ayudar. Pero en la Navidad de 1406 moría Enrique III. Las Cortes fueron trasladadas a Segovia. por lo que solicitaron al infante que suplicara al rey tomar una parte de sus alcabalas y del almojarifazgo para la misma.000 peones y 8 buques de guerra. Tras responder el infante se producía una contestación ya definitiva del obispo de Sigüenza. e por recobrar las tierras que los moros tenian usurpadas” 34.Ana Arranz Guzmán cerca de las cosas por vuestra señoría propuestas”. Tras nuevos debates y un largo tira y afloja. e hicieron la guerra como esforzados e leales caballeros. 50. en donde residía la reina Catalina y su hijo. cap. – 268 – . lo que el infante rechazó. ya hebeis oido las cosas quel Infante mi señor. ya habían dejado sentado su no obligatoriedad de contribuir en la guerra: “En lo qual ellos no tienen razon alguna. Juan II. que los buenos perlados np solamente sirvieron a los reyes en las guerras que contra los moros hacían. en primer lugar. el infante consiguió un enorme subsidio: 45 millones de maravedíes. 260. Después de una larga deliberación “hallose que la guerra era muy justa. mas poner las manos en ello. p. pp. 4. Ibídem. Incluso.

. continuación de las toledanas suspendidas al morir Enrique III. las necesidades del Reino en un determinado momento. 1960-1961. y. En las Cortes de Segovia de 1407. Torres Fontes. 110-126. a las que respondían casi siempre cuando ya se habían votado los subsidios y los representantes de las ciudades habían regresado a sus lugares de origen35. sólo concurrirían a estas asambleas los prelados que se encontraban en la corte casualmente o desempeñando un papel político esencial junto al monarca 36. Ante tales circunstancias. El primero. Olivera. Además. 1986. desde el reinado de Enrique III entraron en un declive irremediable. prefirieron ser miembros de éste que participar en las Cortes. Arranz Guzmán. Desde estos momentos. y C. La fuerza política había pasado definitivamente de las Cortes al Consejo Real. es la mejor prueba de su inexistencia. las Cortes. Burgos. aún niños. institución que debía servir de árbitro a los regentes. no son portavoces de su “ordo”. Las Cortes de Castilla y León y la crisis del reino (1450-1474). “Las Cortes castellanas en la menor edad de Juan II”. al igual que la nobleza. Porque. al disponerse en las de 1431 que no pudieran ser designados procuradores los labradores y pecheros. se puede observar cómo los arzobispos y obispos. el infante consiguió que se acordase cambiar la regencia proindiviso por una división del territorio. 35 – 269 – . 36 Para conocer el desarrollo de la participación del clero durante los reinados de Juan II y Enrique IV. que le situaría como figura especialmente prestigiosa del Reino: sus hijos. 1966. Anuario de Estudios Medievales. al dejar la custodia del rey niño a Diego López de Stúñiga y a Pedro Fernández de Velasco. deja de concurrir a las Cortes activamente como estamento efectivo. Diferentes aspectos de este periodo han sido analizados también por J. El registro de Cortes. que a veces figuran en las actas. Así. A partir de ahora la guerra contra Granada va a tener un eco y un significado diferente en las Cortes por varios motivos. sino que actúan como miembros del Consejo Real en misiones encomendadas por los reyes o los regentes para explicar a los procuradores. el mayor sector social quedaría fuera de las Cortes. “Las Cortes de Castilla y las luchas políticas del siglo XV”. se hacía con el mando de las tropas para la guerra con Granada. él. la insistencia con la que los representantes de las ciudades reclamarán desde las Cortes de 1430 la libertad en las elecciones de procuradores. Por otro lado. Valdeón. En este contexto Fernando de Antequera va a conseguir llevar a buen término sus deseos y urdir un plan general. don Fernando puso las bases de su plan. Anales de la Universidad de Murcia.”. véase A. por su parte. “Reconstrucción. en tercer lugar. a lo largo del siglo xv. Igualmente. León y Toledo agravaron la situación de escasa representatividad que ya tenían. al hecho de prohibir modificar el Consejo. adquirían la condición de grandes del reino. pp. los eclesiásticos. los grandes Ordenamientos que pasaban a formar parte del cuerpo legislativo dejan de publicarse en ellas como había estado ocurriendo hasta entonces. como los nobles. La consecuencia final fue que. según la cual a él le correspondería gobernar la mitad meridional del Las rivalidades internas por la primacía del voto entre Burgos.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara regencia –Juan II contaba entonces sólo con dos años– al infante don Fernando y a la reina madre Catalina. cuya misión esencial se había reducido a la mera votación de impuestos. debido al propio desarrollo de esta institución.. por ejemplo. Juan II y Enrique IV se van a limitar a oír las peticiones de los procuradores. el clero. Ante los procuradores. en segundo. J.

León. ministro de la Orden de San Francisco. 1983. J. Jaén. frente a una parte de los asistentes a Cortes que se oponían al proyecto. el de Salamanca Diego de Anaya y el jiennense Rodrigo Fernández de Narváez. sin duda. p. Vicente Bajo. y en estos momentos aconsejaría a la reina que se granjeara el ánimo del infante don Fernando. El número de eclesiásticos presentes en estas Cortes de 1407 fue numeroso por tratarse de las primeras Cortes del reinado. Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla. Salamanca. sus hazañas personales contra los moros con riesgo de su vida. Segovia. Silva Palentina. don Juan de Illescas. p. En la exhortación del prelado se encuentran todos los argumentos posibles para lograr el respaldo general de los presentes. al igual que los titulares de Sigüenza y Palencia. Madrid. D. p. véase A. y junto a ellos. Jaén y Palencia. Historia de la diócesis de Sigüenza y sus obispos. T. I. Comenares. La actuación del obispo palentino don Sancho de Rojas fue. Todos sus anhelos se iban a lograr. pp. Además. El prelado seguntino. 1914. pp. junto a otros prelados. su deseo de servir a Dios y al rey. gracias a haber utilizado un poderoso argumento: la necesidad urgente e ineludible de hacer la guerra contra Granada. Todos asistieron. a quien él mismo saldría a recibir a su llegada a Segovia para continuar las Cortes y abrir el testamento del monarca difunto. I. fray Fernando de Toledo y Juan Rodríguez de Villayzán. Juan Vázquez de Cepeda. Segovia. La asistencia del obispo de Cartagena. su generosidad para con sus servidores. para que ante su presencia y la de los procuradores. abad de Santa Leocadia y procurador del deán y del cabildo de la iglesia de Toledo 37. 553. 278-280. El obispo conquense era don Juan. la más significativa al apoyar el deseo de don Fernando de lanzarse a la guerra contra los musulmanes. López. Rodríguez Molina. Orense. vol. quien en 1412 le designaría como uno de sus sustitutos en la regencia 38. – 270 – . el de León don Alfonso de Argüello. don Pablo de Santa María. 226. p. Memorias históricas de Cuenca y su obispado. La presencia del obispo Pedro de Orense tiene su explicación. Organización y economía diocesanas (s. 1932. Cuenca. Episcopologio salmantino. tenía un significado especial. 1986. Por un lado. se exponen las cualidades del infante: su gran virtud y bondad. Cartagena. Minguella. 1912. 32 y 46. Palencia. p. Su nombre nos ha llegado gracias a la Crónica de Juan II y a diversos documentos emitidos durante su celebración. El obispado de Baeza-Jaén. ya había prestado servicios de índole variada a la monarquía durante el reinado de Enrique III. Fernández de Madrid. Sobre las distintas actividades de estos prelados en sus respectivas diócesis. 1901. Por 37 38 Crónica de Juan II. como eran sus buenas relaciones con el infante don Fernando.Ana Arranz Guzmán Reino. logró que fluyeran hacia sus arcas los subsidios votados en Cortes. M. la reina madre y don Fernando jurasen sus cargos. XIII-XVI). obispo de Segovia. Estos fueron los obispos de Siüenza. Salamanca. sería el encargado de tomar juramento a la reina doña Catalina y al infante don Fernando como tutores del monarca. Cuenca. por ser entonces canciller mayor del reino y oidor de la Audiencia. además del de ser mero testigo. además. vol. por estar próxima a la frontera con el enemigo. 106. fray Juan Enríquez. 381. 74. J.

tal e tan bueno. cuando se reunieron las Cortes de Guadalajara. y sin distinción de estamento. Juan de Cuenca. e con todo lo que pudiéramos en esta guerra. todos debemos tomar cuidado de servir e ayudar con las personas e haciendas. e no menos los perlados. se menciona la obligación que todos tienen de servir con sus “personas e haciendas”. que es principe tan esforzado e tan vivo. p. es bien que en todo dedes orden. sus ataques contra Setenil. Ya que. ante que el señor infante para la guerra se parta. Las Cortes de Guadalajara tuvieron una cierta presencia de prelados: Pedro de Luna. aparecen una serie de conceptos “más modernos”. Y pues todos aquí estais juntos. que ninguno quedará de los que bien le sirvieren sin galardón codigno a su merescimiento: e los que así lo hicieren honrarán a sí mesmos. e acrecentarán estos reynos. ricos-hombres e caballeros y procuradores. e todos debemos mirar a la lealtad e bondad del señor infante. arzobispo de Santiago. al regresar el ejército a Sevilla fue acogido con burlas. El final del discurso del obispo palentino recoge muy bien tales argumentos: “E vosotros. si en la campaña de 1407 don Fernando había logrado apoderarse de Pruna y Zahara. Por ello. los procuradores no se mostraron ya tan afables como en las anteriores. estuvieron a punto de fracasar. e como buenos e leales vasallos. porque la pérdida de tiempo es muy grande. e nunca se cobra. y los obispos Juan Cabeza de Vaca de Burgos. e se haga lo que la Reyna nuestra señora ha dicho e mandado: lo qual cumple mucho que muy prestamente se ponga en obra. el valor del tiempo. por diferentes motivos. VIII. – 271 – . p. el gran objetivo de las operaciones. 302. fue la de don Pedro de Luna. cap. o el de la “gloria e fama” que con su colaboración en la empresa bélica alcanzarían sus participantes y descendientes. Ibídem. La más destacable de estas participaciones. entrelazados perfectamente. e servirán a Dios. tales como el de “bien común”. eganará. don Fernando se encontraría obligado a concertar una tregua para el año 1408. Sin embrago. cuyo nombramiento como titular de la silla primada Enrique III no había querido admitir en su día. sin duda. Los planes bélico-políticos del infante habían sido perfectamente urdidos. Por último. Lope de Mendoza. e del bien común destos reynos. durante la cual moriría Munammad VII y accedería al trono su hermano Yusuf III. por su condición de cristianos y por tratarse de una guerra santa y justa. como verdaderos christianos zeladores del servicio de Dios y del rey. Juan de Segovia y Sancho de Rojas de Palencia 40. Además. arzobispo de Toledo. 281. gloria e fama para sí e para los que dellos vinieren” 39. con el propósito de votar un nuevo subsidio de 50 millones de maravedíes. Y. Esta situación de enfrentamiento con el papa 39 40 Crónica de Juan II.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara otro. habían sido rechazados. a lo largo del discurso. señores condes.

El prelado no asistía. nada más acceder al poder. incluso bélica.Ana Arranz Guzmán Benedicto XIII había cambiado radicalmente tras la muerte del rey y la designación como regente de don Fernando. superando sus ingresos en mucho a los del propio monarca. como era el que a don Fernando se le abría la perspectiva de reinar en la Corona de Aragón. Con ello el poder del infante se hacía enorme. se celebraron tres reuniones de Cortes. de las que no se han conservado sus actas. como hasta pocos años antes había sido lo habitual. con un hecho importantísimo. en las cordobesas. 100-101. siempre junto al infante y siempre apoyando sus decisiones. sólo tenemos constancia de la del obispo de Palencia. excusado era de cercar Antequera. y el infante don Fernando iba a poder ver el paso de los maestrazgos de Alcántara. El nuevo arzobispo llegó a Castilla con un numeroso séquito. Porque. el 16 de septiembre de 1410. Toledo. sino por la labor política. 1969. además. como por emprender acciones bélicas decisivas para conseguir el objetivo final. La proximidad cronológica entre las Cortes es fácil de suponer: solicitar con mayor rapidez nuevos subsidios para la lucha contra Granada. tornó el infante a ver aquella sierra. Hasta la toma de Antequera. tanto por encargarse del ala derecha del ejército. y la firma de nuevas treguas con Granada. e dixo que si aquella sierra no se tomaba. el infante envió un mensaje al papa comunicándole que su sobrino y homónimo podía tomar posesión de la sede. Los arzobispos de Toledo en la Baja Edad Media (s. Santiago y Calatrava a manos de tres de sus hijos. que realizaba junto a don Fernando. La Crónica de Juan II da buena prueba de ello al relatar minuciosamente diferentes episodios de la campaña. El trato era perfecto: Benedicto XIII iba a poder crear un partido benedictista fuerte en Castilla. Unas. La recuperación de Priego y el saqueo de Zahara por Yusuf III le iban a dar los argumentos precisos para iniciar una gran campaña con la mirada puesta en Antequera. Sancho de Rojas desempeñó un papel fundamental. las reunidas en Valladolid en 1409. que quedaría como paje de Juan II. Sancho de Rojas. En la toma de Antequera. XII-XV). Pero lo más destacable es que. y las otras dos. según se fueron produciendo las vacantes en los meses siguientes. que dotaría a éste de un importante arma moral para promocionar sus siguientes campañas contra Granada 41. en Córdoba y Segovia en 1410. pp. se establecía un fuerte lazo de colaboración entre el papa y Fernando de Antequera. Rivera Recio. en el que figuraba un joven sobrino-nieto bastardo del pontífice. Coincidían estos acontecimientos. El infante comprendió en seguida que para lograr tal fin debía labrarse un descollante prestigio militar. en efecto. Respecto a la concurrencia de prelados a estas asambleas. e todavía por41 Algunos datos sobre el nuevo arzobispo pueden verse en J. en representación de su estamento. – 272 – . realizadas por separado al haber acordado los regentes la división de Castilla en dos grandes zonas para atender mejor las necesidades de la guerra. con la luz verde dada por el infante al nuevo arzobispo. Alvaro de Luna. como el acaecido a la hora de tomar una de las sierras: “E otro día. y ante las que otros contendientes dudaban. domingo.

Entonce dixo don Sancho. 317. Y así ocurrió en las de Valladolid de 1411. luego en punto commo esta my carta viéredes. En esta ocasión. y a un caballero viejo. llamado Perin. una vez finalizado el plazo de los diecisiete meses de tregua firmados 43. que fuesen mirar aquella sierra e le dixesen su parescer. como la enviada al concejo burgalés. si vuestra merced manda. Por que vos mando que. sabed que después que el dicho ynfante. e aunque era mucho de noche. losquales la miraron bien e dixeron al Infante que les parescía que todavía se debía tomar. p. y el Infante puso en consejo. 44 Archivo Municipal de Burgos. Ibídem. y ellos le respondieron que quatrocientas o quinientas lanzas bastarían. Entonce el Infante dixo: ‘Por cierto mengua hace aquí mi visabuelo don Juan Manuel’. e mandole que la fuese tomar. a los quales dedes e otorguedes vuestro poderío bien complido e bastante para faser e otorgar todas las cosas que cumplan a my serviçio e bien e onrra de mys regnos sobre lo que dicho es” 44. Y entonce el Infante mandó al adelantado Alonso tenorio. Sección Histórica.º 178. El final de la tregua se cumplía el 10 de abril de 272. desque veían que al Infante mucho placía. el obispo se encontraba allí como asiduo colaborador del infante y no como portavoz de su estamento. E como quieran que los más lo contradecían. dixeron que era bien que se tomase. en la que se comunica el concierto de treguas existente y se ordena el envío de dos procuradores a Valladolid con poder para otorgar nuevos subsidios: “E agora. por algunas cosas que cumplía a my serviçio yo di treguas al rey de Granada. acordé de vos enviar mandar que enbiásedes amy dos procuradores. 42 43 – 273 – . ya “el de Antequera” reuniera nuevas Cortes y se le concedieran nuevos subsidios. Pero. n. don Sancho iba a ser enviado como Crónica de Juan II. pero ninguno hubo que que dixese que la iría a tomar. vos ayuntedes en vuestro conçejo segund quelo de costumbre. salyó dela dicha guerra. 335. E al infante plugó mucho dello. luego el obispo se partió para tomarla” 42. El éxito de las operaciones bélicas y de la toma final de Antequera hizo posible que el infante don Fernando. obispo de Palencia: ‘Señor. También contamos con algunas cartas de convocatoria. p. la solicitud de convocatoria hecha por don Fernando a la reina tutora. mi tío. e sobre el dinero que es menester para ello todo. con el objetivo de que los ciudadanos votaran nuevos subsidios para continuar la guerra contra Granada. la crónica sólo menciona al prelado palentino Sancho de rojas. francés. y el Infante les preguntó que gente sería menester para la tomar. yo la tomaré con los que conmigo vienen en el ala derecha de vuestra batalla’. como ya se mencionó para otras ocasiones. Respecto a la presencia de eclesiásticos en estas Cortes. E por quanto cumple myo serviçio e es nesçesario de se fablar e proveer luego para adelante. e escojades de entre vosotros los dichos dos procuradores. De estas Cortes se conserva.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara fiaban con él que no se tomase. que se cumplirán dies días de abril del anno del Sennor Jesu Cristo de mill e quatroçientos e dose annos. a través de la crónica.

Pero Sánchez del Castillo. Dicha fiscalidad les fue progresivamente reconocida por el papado por el esfuerzo bélico que les suponía la lucha contra el islam 45 46 Crónica de Juan II. además de alegar el hecho de tratarse de una guerra santa y justa. además. La fiscalidad hecha por parte de la monarquía sobre las rentas eclesiásticas durante el periodo analizado se desarrolló plenamente. 336. ante que finase tenía fecha ordenança çerca del serviçio que devían fazer enla dicha guerra delos moros los perlados e clereçia. que santo Parayso aya.Ana Arranz Guzmán embajador. En esta ocasión los procuradores de las ciudades. Cortes. Poco más podían hacer. Desde hacía años los procuradores habían visto resumida su presencia ante las Cortes a dos tiempos: lamentarse de la presión económica. el prestigioso don Fernando iba autilizar los fondos destinados a la interrumpida guerra de Granada para los gastos generados por su candidatura a la Corona de Aragón. por ser la conquista destos ynfieles tan santa e tan justa aque todos los tres estados del rregno deven servir e ayudar enella. una vez finalizada la tregua. Así. En las Cortes de 1401. III. Estaban recibiendo constantemente peticiones de otorgamientos de nuevos servicios. se remitieron a la ordenanza dada en este sentido por Enrique III unos años atrás: “Otrosy sennores. lo que desafortunadamente nos impide conocer una valoración inmediata y de primera mano de lo que habría podido ser su respuesta. suplicamos e pedimos ala vuestra alteza que mandedes paresçer e publicar e guardar con efecto la dicha ordenança quel dicho sennor rey don Enrique fizo e establesçio en este caso. sus tutores– para controlar parte de la fiscalidad de la Iglesia y de las rentas eclesiásticas. por lo que el obispo Sancho de Rojas y el resto de la embajada se presentarían con una buena cantidad de dinero en Zaragoza. En esta ocasión. p. Pero lo más destacado fue la capacidad que tuvieron los monarcas castellanos –y en momentos de minoridad. sabemos que los procuradores de las ciudades solicitaron de nuevo que el clero contribuyera económicamente en los gastos que iban a ocasionarse con motivo de la futura guerra contra Granada. – 274 – . sin embargo. y pagar. 9. Los representantes de las ciudades no terminaron. siguiendo el modelo iniciado en 1252 con la aparición de nuevas fuentes de ingresos para la Hacienda Regia 47. junto con el justicia mayor de Castilla y el consejero real. para entrevistarse con el arzobispo de Zaragoza y tratar sobre los derechos de Fernando de Antequera a la Corona de Aragón 45. p. bien sabe la vuestra muy alta sennoria quel noble rey don Enrique de muy esclareçida memoria. dela gente de armas e costa que levasen al dicho serviçio. por esta rrazón sennores. no dudaron en recordar al monarca que considerara el hecho de que al adoptar tal medida “podades aliviar al rregno de alguna parte dela carga destos quarenta e ocho cuentos”. aquí su exposición. a pesar de la ausencia casi total de representantes eclesiásticos. por quelos dichos perlados e clerezia sirvan e paguen enla costa de la dicha guerra” 46.

el nivel de ingresos de origen eclesiástico siguió desarrollándose e. 47 – 275 – . quien se encargó de la tutela del rey niño y de los asuntos de Castilla hasta que las Cortes de 1419 le declararan mayor de edad.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara peninsular y su consecuencia final: ampliación del territorio cristiano y. 49 M. que en el siglo XV. las décimas (una décima parte de todas las rentas eclesiásticas). también hubo importantes novedades hasta las celebradas en Ocaña en 1422.A. p. respectivamente). Hacienda y Sociedad en la Historia de España. con los reinados de Enrique III y Juan II. siendo destinados. 1973. En los años siguientes iban a acontecer hechos relevantes: la elección de Fernando de Antequera como rey de Aragón. fueron mencionadas en Cortes: las tercias reales (las dos novenas partes del diezmo eclesiástico). a otros fines distintos al de la guerra contra el infiel que los había originado. que se produjeron “usurpaciones” por parte de la corona. los subsidios eclesiásticos (una cantidad de dinero preestablecida que se recaudaba entre todos los miembros del clero). Respecto a las Cortes. se multiplicó. que la centralización del poder que se produjo en Castilla a fines del Medievo favoreció su control sobre la fiscalidad eclesiástica. Avila Un esclarecedor estudio sobre su desarrollo en M. que solía oscilar entre los 100. que aunque durante el reinado de Enrique IV y en años anteriores. en segundo. en quinto lugar. en tercer lugar. desarrollo de los centros religiosos. La fiscalización quedó constituida sobre una serie de figuras fiscales que. que fueron presentadas por los sucesivos monarcas como empréstitos. Valladolid. dada la conflictividad existente para recaudar.A. A lo largo de estos años se reunieron con bastante asiduidad: Guadalajara 1412. Sobre este tipo de recaudaciones es preciso hacer alguna observación. con ello. algo que sería denunciado una y otra vez por los procuradores de las ciudades en Cortes. en especial p.M. 1993. Madrid. Nieto Soria. Iglesia y génesis del Estado moderno en Castilla (1369-1480).000 maravedíes 48. en la práctica todo se acababa por reducir a una cantidad fija. En primer lugar. y La Hacienda Real en Castilla en el siglo XV. el enfrentamiento político de los infantes don Enrique y don Juan y don Álvaro de Luna. a una forma de subsidio. de manera especial en los documentos de concesión pontificia. en Estado. y de manera más continuada que el resto de las monarquías cristianas 49. consiguiendo que la Hacienda Regia obtuviera un mayor nivel de ingresos de origen eclesiástico. Madrid 1419. 48 J. hubo momentos de escasa actividad bélica contra Granada. sin embargo. La Laguna. y un largo etcétera.000 y 200. don Pedro de Villegas y don Pablo de Santa María. la designación de sustitutos para ocupar su lugar en la regencia (entre ellos. Fiscalidad y poder real en Castilla (1252-1369). 33. 1989. incluso. la elección como arzobispo de Toledo de don Sancho de Rojas. 11-43. los obispos de Sigüenza y de Cartagena. en cuarto. rara vez se alude a estos conceptos por separado. 313. las cruzadas (predicación que daba lugar a la entrega de una determinada limosna por los fieles a cambio de indulgencias). que. Valladolid-Tordesillas 1420. Ladero Quesada. 1993. pp. Madrid. Ladero Quesada. “Estado y Hacienda en Castilla durante la Baja Edad Media”. en diversos momentos y por distintos motivos.

con cargo a las ciudades. 1990. 1977.036. A. Ya que en ellas se tomó la trascendental decisión de que los procuradores de las ciudades pasaran a cobrar sus emolumentos con cargo a la cámara y no. en efecto. pero este periodo había finalizado ya en abril de 1412. p. El nuevo papa. como hasta entonces. pp. aunque por motivos diferentes al que nos ocupa. Arranz Guzmán. “Recompensas de Martín V a sus electores”. como cada vez que ocurría algo semejante. el Cisma y la crisis conciliar. El objetivo mostrado era. Hispania Sacra.). Desde 1422 la Cortes se convierten .. 50 – 276 – . 294-299. 482-517. para gestionar la suplicación de gracia perpetua de las tercias de Castilla. 1975. El papa. encargando de su percepción a los arzobispos de Toledo. en A. ordenando su devolución a la fábrica de las iglesias 51. Suárez Fernández.000 florines sobre las rentas de la Iglesia castellana. Arranz Guzmán. como había sido. 91. se iba a producir una situación idónea.”pp.. 721-760. 753. La Hacienda Real en Castilla. en concreto p. tras el concilio de Constanza. en concreto. Sin embargo. cuyo único objetivo será el de votar los subsidios solicitados por el monarca 55. concretamente del año 1414.. sobre la presencia de eclesiásticos en las mismas. en marzo de 1414 fueron enviados procuradores castellanos a la corte pontificia para pedir disculpas. 268. 112-115 51 Cfr. Valladolid. estaba en deuda por su elección con Juan II. la guerra contra Granada. pp. Castilla. Álvaro de Isorna. en concreto p. Martín V. pp. Finalmente. Valencia.436. p. había otorgado las tercias por tres años. p. Martín V otorgó un subsidio de 80. como tantas veces había ocurrido y volvería a ocurrir. que la monarquía siguiera percibiéndolas. las tercias reales.000 maravedíes en 1428 y 3. Pese a estos reparos. Anuario de Estudios Medievales. sin embargo. Santiago y Sevilla 53. y J. como siempre. Goñi Gaztambide. XIII. 52 Sobre tales acontecimientos.Ana Arranz Guzmán 1420. Martín V otorgaba a Juan II y a sus sucesores.. L. por la bula de 8 de abril de 1421. De todas las Cortes mencionadas arriba. les recordó que las tercias sólo podían ser percibidas por gracia pontificia especial 52. en un mero apéndice del Consejo real. Un recorrido sobre su celebración y. la privatización del producto a favor de particulares. A. su único objetivo declarado. De este periodo. El monarca envió al obispo de Cuenca. Ante las amenazas de Benedicto XIII. por ejemplo. 53 Crónica de Juan II. El pontífice.pues. “Las Cortes de Castilla y las luchas políticas del siglo xv (1419-1430)”. data el testimonio de la queja elevada por Benedicto XIII a causa de la percepción indebida de las tercias reales por parte de Catalina de Lancaster. en un organismo moribundo. Suárez Fernández. “La imagen del pontificado en Castilla a través de los cuadernos de Cortes”. véase L. siempre que se mantuviera viva la guerra contra Granada. vol. El condestable don Álvaro de Luna se había propuesto fortalecer el poder monárquico. 1966. lo que no impidió. “Reconstrucción. la concesión de las tercias en los años siguientes resultó sustanciosa: 3. Pero también se ponía de manifiesto la preocupación del papa por haber desviado con anterioridad esta percepción a asuntos distintos a la guerra contra el islam. 403. Historia de la Iglesia. 55 Cfr. lo que representaba el 5% de las rentas ordinarias de la Corona 54. Fliche y V.000 maravedíes en 1429. 54 M. Valdeón. 502. J. Ladero Quesada. Martin (dirs. las de Ocaña son las que encierran un interés mayor.. Valladolid 1421 50. 311. Nobleza y monarquía (puntos de vista sobre la historia política castellana del siglo XV). en A. p.

salvo para la guerra de moros o para otra grande necesidad” 58. 56 57 – 277 – . Guterio Gómez. o encubriendo determinadas rentas con el propósito de que no se restase de ellas la parte correspondiente a las tercias “A lo que me pedistes por merçet que por quanto algunos perlados demis rregnos acostumbraron de arrendar la parte que ami pertenesçia delas terçias (. a la actitud adoptada por algunos obispos al llevar a cabo el arrendamiento de los diezmos. sabemos por la denuncia formulada por Paulo II que no se cumplía otra de las condiciones restric- Cortes. como siempre. p. 58 Crónica de Juan II. de hablar con los procuradores para conseguir que votaran nuevos servicios. De acuerdo con ella. III. Se referían. tanto en el sentido comentados como en otros más. 433. que regresaba de la embajada enviada al monarca aragonés. aunque también en él se alude a la presencia del canciller mayor del rey. junto con los doctores Periañez y Diego Rodríguez.) e damas que levavan ellos e los clérigos de sus eglesias algunas cosas apartadamente de lo qual non davan parte alguna ami.. Ibídem. Arriba mencionamos la bula de Martín V de 1421 y la denuncia por parte del pontífice de las irregularidades perpetradas en el destino de las tercias. quien había bautizado al príncipe don Enrique. El arzobispo de Santiago tuvo en Palenzuela un papel destacado. Pero en estas Cortes de 1425 los procuradores elevarían una queja más. el de Cartagena. III. haciendo jurar al rey y a los de su Consejo que no tomarían “cosa alguna. e la había proseguido el rey don Fernando de Aragón. pp. además argumentó que “tenía en voluntad de proseguir la guerra de los moros que el rey don Enrique su padre dexara comenzada. y unas terceras en Palenzuela en 1425 para jurar al heredero al trono. concedieron el dinero. p. e otrosi que sacavan delas dichas terçias muchas cosas” 59. finalmente. pp. 42.. 59 Cortes. en concreto. Pero las irregularidades con las tercias reales fueron habituales. el futuro Enrique IV.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Tras las Cortes de Ocaña de 1422. pues que tanto serviçio de Dios e mio era ser bien reparados” 56. 50-51. Álvaro de Isorna. arzobispo de Santiago 57. En el cuaderno conservado de estas Cortes se menciona la concurrencia de prelados. 67. también asistieron el obispo de Cuenca. ya que él fue el encargado. ahora. su tío”. incluyendo en ellos las tercias reales. eso sí. 429-431. que no era otro que el obispo burgalés. La crónica detalla algo más. esta vez por parte del episcopado. don Pablo. en donde los procuradores solicitaron a Juan II que destinara las parias entregadas por el rey de Granada a “las lavores e rreparos delas dichas villas e castillos fronteros contra tierra de moros. Los procuradores respondieron al arzobispo con una queja por los grandes esfuerzos económicos que venían realizando pero. Juan II había realizado numerosos gastos y. se celebraron otras en Burgos al año siguiente para jurar a la infanta doña Leonor. III. pero sin ofrecer nombre alguno. p. hacían hincapié en otro tipo de malversación. Así. y Lope de Mendoza. los procuradores. y Crónica de Juan II.

así como la cada vez mayor debilidad de las Cortes. Iglesia y génesis. 322. Sus atribuciones habían sufrido un recorte más que considerable. En esta se menciona que el obispo palentino.”. 79-97. f.Ana Arranz Guzmán tivas de la concesión pontificia de Martín V. su única función consistía en votar subsidios y. según la cual cada veinte años la mitad de las tercias tenía que ser destinada a la fábrica de las iglesia y las otra mitad a la Cámara Apostólica. Los Cuadernos nada dicen al respecto. 429. la decisiva participación castellana en el concilio de Basilea y la reanudación de la guerra ofensiva contra los musulmanes granadinos. En este contexto se celebraron Cortes en Toro. 1427. Paulo II encargaría al arzobispo de Sevilla y a los obispos de Burgos y de Sigüenza que abrieran los procesos pertinentes y que impusieran las correspondientes censuras a quienes impedían que la Cámara Apostólica percibiera lo que le correspondía 60. habían votado ya la elevada suma de 120 millones.. 436. véase A. M. esta vez en Burgos 63.. sin poder ejercer un control sobre las cantidades otorgadas. en poco más de un año. Gutierre Álvarez J. Zamora. Las Cortes se habían convertido en un mero instrumento al servicio de la monarquía. En la década de los años veinte y durante 1430 y 1431 Castilla vivió la victoria sobre los infantes de Aragón y el triunfo de la oligarquía nobiliaria. 1429 y Medina. II-699. Su objetivo no era otro que el poner fin al despilfarro de las rentas por parte de la Corona 62. En 1430 se volvieron a celebrar Cortes. 1429. BN. 1426. El dato más relevante lo constituye el lamento elevado por los procuradores en 1426 ante la nueva anarquía incipiente en Castilla y su solicitud del licenciamiento de mil lanzas.105. 62 Crónica de Juan II. y Biblioteca del Palacio Real de Madrid. De nuevo quedaba demostrado el triunfo de la oligarquía castellana y de don Álvaro de Luna. 60 61 – 278 – . el restablecimiento de la paz con Portugal. 63 Cortes. Arranz Guzmán. p. ms. Sobre tales noticias documentales. pp. Ante ello. Valladolid. Nieto Soria. 116-117. Las noticias que nos han llegado sobre estas reuniones son muy pobres. Entre ellos destacan: el cada vez mayor dominio marítimo y mercantil sobre el golfo de Vizcaya. con lo que. En ellas los procuradores concedieron 30 millones de maravedíes. ms. salvo en la petición once del enviado a Madrid. además. III. y que han sido interpretados como un intento de emular las empresas de Fernando de Antequera. p.. 13. Pero de nada iban a servir las protestas de los procuradores. No parece que acudieran representantes del estamento eclesiástico a estas Cortes. 29. su total sumisión al Consejo.. por lo que sólo podemos guiarnos por la crónica y por el texto de algunos documentos expedidos durante su celebración 61. pp. El gobierno de estos últimos consiguió una serie de éxitos en política exterior que resultarían fundamentales para colocar a Castilla entre las primeras potencias de la cristiandad. “Reconstrucción.. en especial. ya que sólo consiguieron la creación de una comisión para impedir abusos en la requisa de abastecimiento. f. de don Álvaro de Luna. Carecemos de sus actas.

El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Gómez. Gonzalo de Stúñiga. Juan II. pero de carácter forzoso. Las tropas castellanas entraron en la Vega de Granada. por otro lado. Eran. como también iba a ser la costumbre. quizá por la cercanía a la 64 Ibídem. por entonces era capellán del rey. sobre todo.) nin oro nin plata nin piedras preçiosas nin otra cosa alguna” 64. pp. logrando la brillante victoria de la Higueruela el 1 de julio de 1431. en las Cortes de Palencia de 1431. En la empresa estuvieron presentes el obispo de Palencia. argumentando “neçesidat”. – 279 – . desde estas Cortes burgalesas de 1430. III. El último dato que reviste interés de las Cortes de 1430 es que los procuradores solicitaron una vez más –y no sería la última– que no se tomaran “las cosas delas eglesias e monesterios delos mis rregnos mayor mente las consagradas e deputadas para los ofiçios divinales (. canónigo de Burgos y como ya se ha dicho. posteriormente arzobispo de Sevilla y de Toledo. como “Rey muy católico e zelador dela fe christiana” sabía cuáles eran las urgencias y hasta donde podía llegar en la solicitud de tales préstamos. De ahí que. y el monarca. Pero. Gutierre Gómez de Toledo. la necesidad de demostrar que podía conseguir idénticos éxitos a los de don Fernando de Antequera frente al islam.. aunque siempre era asegurada por el rey de turno en las Cortes. como se comprobará. Así. 83-84. respondió que “non mandé tomar cosa alguna delas eglesias e monesterios salvo lo queleas plugiese de me prestar para esta nesçesidat. reunidas el 20 de enero. siempre junto al monarca. Juan de Cerezuela y Luna. Tenía. sin duda. no siempre se consiguió. se volvió a pedir dinero a los procuradores para llevar a cabo una gran batalla contra Muhammad VIII. Es cierto que Coria era una sede de poca relevancia económica pero. Alonso de Villegas. en definitiva. Lo cierto es que estos denominados “empréstitos sobre la plata de las iglesias” constituyeron uno de los procedimientos a los que con mayor asiduidad recurrían los monarcas castellanos para conseguir ingresos extraordinarios de origen eclesiástico. su concurrencia se debía a su labor de consejero del monarca y al hecho de ser miembro de la Audiencia. préstamos ocasionales.. el doctor Alonso de Villegas. El dinero fue concedido y los planes del condestable triunfaron. con entencion de gelo tornar”. se encontraba junto al rey. en las Cortes de 1435 y en las de 1442 se seguirá recordando por parte de los procuradores de las ciudades la no devolución del empréstito. de la que acabaría siendo su titular hasta 1447. y el obispo de Jaén y afamado guerrero. en las que el monarca intentaría “legitimar” este ingreso. había sido nombrado administrador de la diócesis de Coria. Álvaro de Luna dominaba el Consejo y las Cortes. que aparece como administrador de la sede cauriense. el obispo de Osma y hermano del condestable. La necesidad teórica era la guerra contra Granada. Su devolución a la Iglesia. como ya era habitual.

Cfr.000 florines con cargo a todos los monasterios e iglesias. p. En ellas se otorgaron para la campaña contra los moros 45 millones de maravedíes y. Tras la victoria sobre Muhammad VIII. si fuese preciso. Para acabar definitivamente con el reino de Granada. Galera. 67 Crónica de Juan II. 68 En 1432 publicó la destitución del maestre de Alcántara Juan de Sotomayor. y recuperar de nuevo el trono Muhammad. lanzándose a la ofensiva. 100. además.. III. p.. A. Pero la idea de un protectorado castellano se desbarataría al morir Yusuf a los pocos meses. exigió que se abriera una investigación el 25 de mayo. véase O. Así. a principios de enero de 1432 se reunían en Zamora con el mismo propósito 67. Huelma. Sobre las proezas bélicas en la guerra de Granada del obispo jiennense. L. Los Trastámara. En las futuras campañas los castellanos se irían apoderando de Jimena. tiene un significado especial. don Álvaro necesitaba más dinero y.000 florines. Pedro Velasco. 502. de M. Vélez Blanco y Vélez Rubio. 497-499. pp. A ellas asistieron los eclesiásticos miembros del Consejo Real y de la Audiencia.045. Carrillo de Huete. 1. A finales de 1431 se volvían a reunir las Cortes. siendo predicada el 3 de junio en la catedral de Córdoba en presencia del rey. pp. Sólo deseaba medir su poder y presentar una amenaza cara al futuro. ya que a los pocos meses les soltaría. don Alfonso Carrillo 66. La presencia del obispo palentino. edic. esta vez en Medina del Campo. 66 P. Madrid. de J. Benamauriel. pero comprendiendo que en el caso del obispo palentino se trataba de móviles puramente polítcos.031-1.. Villarroel González. Don Gonzalo de Stúñiga obispo de Jaén (1423-1456). Eran momentos delicados. p. Crónica de Juan II. Además concedió un subsidio de 100. encargando de su recaudación al entonces cardenal de San Eustaquio. 149. deseaba una alianza con la Santa Sede. el papa Eugenio IV había otorgado una bula de cruzada en 1431. Sobre el interés que despertaba la diócesis cauriense en los últimos monarcas castellanos. Don Álvaro. Suárez Fernández. es posible que este subsidio fuera el mismo recaudado en 1430 con un montante de 104. Paralelamente a la celebración de las Cortes. Benzalema.. 1946. 2002. De acuerdo con M. Juan II se preocupó siempre de que sus obispos fueran personas próximas al rey y de su confianza 65. don Lope de Mendoza. Se trataba de un gesto de autoridad por parte de Álvaro de Luna. Por ello. señor de Valdecorneja. además del arzobispo de Santiago. El papa había concedido esta licencia el 16 de mayo. ya que el condestable mandó encarcelarle junto al conde de Haro. 116. Fernando de Sotomayor. electo de Coria”. Ladero Quesada. “Un ejemplo de la intervención regia en las elecciones episcopales. para conseguirlo. y paralelamente. p. con ayuda de los Abencerrajes. 65 – 280 – . y a Fernán Álvarez. el 1 de enero de 1432 Yusuf IV era nombrado rey en Loja. Huéscar. don Gutierre. y Cortes.. Córdoba. 1978. Revista de Estudios Extremeños. Crónica del Halconero de Juan II. en La Hacienda Regia. véase A. echaría de nuevo mano de las Cortes y del papado. acusándoles de connivencia con el rey de Navarra. Fuente González. Don Álvaro tuvo entonces que modificar su estrategia. el condestable había solicitado al papa una licencia para proceder contra el prelado palentino. contra las Órdenes Militares 68. 234.. p.Ana Arranz Guzmán frontera con el islam. Carriazo. similar a la que ya poseía para poder actuar. el condestable urdió un plan para proclamar rey al rival del soberano granadino.

El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara

Desde el concilio de Constanza, Castilla se había ganado la fama de ser defensora de la autoridad monárquica de la Iglesia. Y en esta fama se había apoyado el condestable, intentando que Martín V confiara plenamente en él. Y lo mismo iba a hacer
durante el pontificado de Eugenio IV y la celebración del concilio de Basilea de 1431.
Sus objetivos fueron alcanzados. Eugenio IV, con el propósito de mantener el apoyo
de Castilla frente al concilio, envió a la corte de Juan II, como ya vimos, al cardenal
de San Eustaquio, Alfonso Carrillo, para otorgar al condestable un subsidio de
100.000 florines que le redimiese los gastos de la guerra contra Granada. También
don Álvaro de Luna iba a conseguir de Eugenio IV que su hermano, don Juan de
Cerezuela, fuese promovido a arzobispo de Sevilla en 1433 y, un año más tarde, obtuviera la silla primada de Toledo. Con ello, don Álvaro tenía vía libre para dirigir la
Iglesia del Reino. Por último, en 1436, el condestable obtendría también del papa la
administración de la Orden de Santiago, lo que le iba a permitir poder disponer de
sus enormes recursos económicos para llevar a cabo todos sus proyectos.
Durante estos años se celebraron varias Cortes: Madrid 1433, Segovia 1434,
Madrid 1435, Toledo 1436 y Madrigal 1438. En todas las fuentes conservadas sobre
estas asambleas se muestra el malestar económico reinante y la sumisión que existía
al condestable 69. Las actas de estas Cortes proporcionan escasos datos sobre la presencia de eclesiásticos. La crónica, en cambio, menciona que a las de Madrigal acudieron el arzobispo de Toledo, Juan de Cerezuela y los obispos Gutierre de Palencia
y Lope Barrientos de Segovia, y desde 1441 de Ávila. Respecto al objetivo de las convocatorias, como siempre, fue la solicitud de nuevos servicios. También, tanto en las
Cortes de 1435 como en las de 1438, los procuradores trataron sobre los empréstitos
de años anteriores, todavía no devueltos, y el malestar que existía por ello en las ciudades e iglesias del reino. Por último, gracias a un documento conservado, se conocen las condiciones con las que los procuradores votaron 55 millones de maravedíes en las Cortes madrileñas de 1435 70.
Nada dicen las actas de las Cortes reunidas en Valladolid en 1440 sobre los obispos presentes. No ocurre lo mismo, en cambio, con las celebradas en 1442, primero en Toro y luego en Valladolid, ya que el propio cuaderno de peticiones menciona sus nombres: Pedro, obispo de Palencia y tío del rey, Pedro, obispo de Coria y
desde 1454 de León, don Sancho, quien en este mismo año había sido trasladado de
la diócesis de Astorga a la de Córdoba, y el obispo jiennense don Gonzalo de
Stúñiga 71. En ellas, los representantes de las ciudades se quejaron de nuevo de los
préstamos solicitados por el monarca desde 1429 a las ciudades, iglesias y monasterios. La súplica efectuada para que fuesen devueltos es muy similar a las llevadas a
cabo en Cortes anteriores: “Otrosí muy poderoso rrey e sennor, por quanto desde

69

Las noticias sobre algunas de estas reuniones son muy vagas. Cfr. A. Arranz Guzmán, “Reconstrucción...”, p. 118, nota n.º 259.

– 281 –

Ana Arranz Guzmán

el anno veynte e nueve acá vuestra sennoría tomó e mandó tomar de algunas çibdades e villas e logares e personas syngulares dellas e de algunas eglesias e monesterios
çiertas contias de mrs. E oro e plata prestado, suplicamos a vuestra alteza quele plega
mandar pagar los dichos prestidos aquellos aquien son devidos, e de aquí adelante no
quiera mandar tomar los dichos prestidos commo dello viene grant danno avuestros
subditos e naturales por quanto les son fechas muchas opresiones sobre ello”. Del
mismo modo, la respuesta de Juan II fue similar a la de otras ocasiones: “Aesto vos
rrespondo que asi lo he mandado e entiendo mandar guardar en quanto ser pueda” 72.
Pero, pese al malestar, en 1442 los procuradores votarían 80 millones de maravedíes 73.
De los prelados concurrentes es, sin duda, Gonzalo de Stúñiga el más especial en
relación con el tema que nos ocupa. Ya que en el obispo jiennense convergían todas
las características posibles que uno pueda imaginar para definir al prototipo de prelado-guerrero medieval, y que lograron hacer de él todo un personaje de leyenda. De
ahí que, Jimena Jurado le definiera en su día como “santo prelado y esforzado capitán”. Uno de sus biógrafos, ya citado, Fuente González, subrayó la llamativa complejidad de este obispo. Entre la documentación que aporta este autor figura la bula de
Martín V de 1442, trasladándole de la sede de Plasencia a la de Jaén, y absolviéndole por haber prestado obediencia y adhesión al “hijo de la perdición”, Pedro de Luna.
Esta promoción, por tanto, confirma el destacado papel que tenía don Gonzalo en
la Corte regia, ya que de no haber sido así difícilmente podría explicarse su nombramiento para la sede jiennense tras su anterior conducta y pertinaz rebeldía ; hay que
tener en cuenta que había visitado al papa Luna después de haber sido condenado
en Constanza. No cabe duda de que fueron sus dotes de gran guerrero, sus hazañas
contra los musulmanes granadinos, tantas veces reflejadas en la Crónica de Juan II,
junto a su posible cautiverio y al milagro que dicen que se obró durante su titularidad, las causas que provocaron que don Gonzalo fuese cantado en múltiples romances, cosa, por otro lado, que no ocurrió con otros obispos guerreros 74.
En 1445 se celebraron Cortes en Olmedo. A ellas asistieron algunos miembros
del clero profundamente vinculados a la corte, en concreto, Álvaro de Isorna, Lope
Barrientos, Alfonso Carrillo y Gutierre de Toledo 75. El obispo de Cuenca, Álvaro de
Isorna había tenido, y seguiría teniendo hasta su muerte en 1449, sobresalientes
actuaciones en el campo político, como su viaje hacia la corte pontificia tras finalizar las Cortes de 1419 para conseguir la concesión de las tercias reales. En cuanto al
Crónica de Juan II, p. 515; Cortes, III, pp. 191 y 312. El documento sobre los nuevos subsidios fue publicado por W. Piskorski, Las Cortes de Castilla, Barcelona, 1977, pp. 203-205.
71 Cortes, III, p. 393.
72 Cortes, III, p. 405.
73 Crónica de Juan II, p. 607.
74 Además de la obra ya citada de Fuente González, puede consultarse la clásica de M. Jimena Jurado,
Catálogo de los obispos de las Iglesias catedrales de la diócesis de Jaén y anales eclesiásticos de este obispado,
Madrid, 1645, pp. 385-408.
75 Cortes, III, p. 457.
70

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El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara

obispo de Ávila, fray Lope Barrientos, hay que decir que su papel en estas Cortes de
1445 resultó especialmente destacado, ya que fue él quien propuso la supresión de
los recaudadores y el encargar a las propias ciudades la recaudación directa de las
rentas reales. Es cierto que su propuesta no se llevaría a cabo tal y como la ideó, pero
se arbitraría una solución similar 76.
A finales de 1446 se hicieron dos Ayuntamientos, uno en Tordesillas y otro en
Madrid, que concluirían en las Cortes celebradas al año siguiente en Valladolid. Lo
cierto es que no existió línea divisoria entre las tres reuniones, salvo que en las
Cortes de 1447 asistieron algunos procuradores más. La presencia en ellas del estamento eclesiástico fue prácticamente nula. El cuaderno de peticiones y la Crónica
sólo mencionan al obispo de Cuenca, Lope Barrientos, y al arzobispo electo de
Toledo y canciller mayor de Castilla, Alfonso Carrillo 77. Dadas las ocupaciones
extraeclesiásticas que ambos prelados desempeñaban en la corte su presencia, una
vez más, ha de ligarse a este hecho más que al de hallarse como representantes de su
estamento. Y sería precisamente la ausencia continuada del clero lo que llevaría a los
procuradores de las ciudades a elevar una amplia protesta al monarca sobre el tema.
El enjundioso texto de la queja descubre interesantes aspectos relacionados con la
asistencia de los eclesiásticos a las Cortes. En primer lugar, que ya debía ser corriente que a mediados del siglo xv sólo concurrieran los prelados que se encontraban en
la corte desempeñando funciones políticas. En segundo, que los procuradores continuaban considerando imprescindible la presencia del clero para que sus reuniones
con el rey tuvieran un carácter solemne. Por último, que existían penas para quienes no obedecían la convocatoria regia, como lo demuestran las propias palabras del
monarca en las Cortes de 1447, lo que no quiere decir que los castigos mencionados se llevaran a cabo 78.
Entre los años 1448 y 1450, ante la negativa de Juan II de reunir Cortes generales, se hicieron varios Ayuntamientos, concretamente en Valladolid, Tordesillas,
Madrigal, Madrid y Olmedo. Del único prelado de quien podemos garantizar su
presencia es del arzobispo de Toledo, que estuvo encargado de dar las explicaciones
precisas a los procuradores del reino para que otorgaran nuevos servicios 79. Estas
pequeñas asambleas tienen su explicación. El monarca castellano no deseaba reunir
Cortes generales para evitar las críticas de los procuradores que, además, intentaban
resistirse con mayor fuerza al voto de subsidios, y poner fin a la sumisión que hasta
entonces habían mantenido. Su posición, pues, era comprensible.
Tras el golpe de estado llevado a cabo en Záfraga por Álvaro de Luna en 1448 se
inaguraba la dictadura del condestable, aunque también el principio de su fin.
Existían numerosos frentes abiertos, Portugal, Navarra, Granada... La firma de
Sobre estos dos prelados y su vida diocesana pueden consultarse los estudios de M. López, Memorias
históricas de Cuenca..., p. 228 y Vergara, Estudio histórico de Ávila..., p. 129.
77 Cortes, III, pp. 640-654.
78 Ibídem, III, p. 533.
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– 283 –

82 Cortes. mucho menos. Juan II contaba con otra vía de recursos. p. 665-669. J. en su Historia de la diócesis de Sigüenza. explica la falta de documentación de la prelacía de este obispo seguntino por la ausencia casi constante de su iglesia al estar demasiado ocupado con asuntos de la corte. sin embargo. Además de haber podido evitar durante algún tiempo la celebración de Cortes generales y. Ibídem.. Goñi Gaztambide.” 80. El reino tenía demasiados frentes abiertos: “Porque el rey de Granada sabía las grandes divisiones e males que en el reyno de Castilla había e las grandes necesidades en que el Reyno estaba. y sacaban grandes cavalgadas de christianos captivos. p. e por más esforzar al rey de Navarra. 158. Minguella. mandaba muchas veces entrar caballeros en el Reyno de Castilla e hacer cavalgadas. rebajando drásticamente los subsidios. 351. III. 576. Los procuradores de las ciudades conocían muy bien la malversación de los fondos votados con anterioridad. En efecto. El malestar y la guerra ardían por todas partes. 81 Cfr. Del mismo modo..Ana Arranz Guzmán alianzas de don Álvaro con los príncipes de los dos primeros reinos mencionados fracasaron en seguida. Las Cortes también empezaban a resistírsele. pp. Por su parte. y miembro de la Audiencia y del Consejo real 82. y entraban tanto sin hallar ninguna resistencia. p. por el que se concedía la remisión plena de los pecados a quienes aportasen la cantidad de tres florines para poder pertrechar de lo necesario a las tropas castellanas e intentar recuperar ciertas plazas recientemente ganadas por los moros de Granada 81. esforzábase mucho e daba el mayor favor e ayuda que podía al rey de Navarra e a los caballeros de su opinión. En este contexto... y en estas entradas hacían muchos males y daños. Por fin. el cronista subraya la escasa resistencia opuesta en esos momentos por Castilla. los nobles castellanos vieron definitivamente en el valido al tirano que venía gobernando Castilla desde hacía demasiados años. e a las veces hasta los arrabales de Jaén. T.. el único destino de los millones de maravedíes votados por las Cortes. haber recibido nuevos subsidios. que a las veces llegaban hasta Vaena. así como la situación de casi abandono en que se hallaba la población fronteriza y la necesidad de repa- Crónica de Juan II. 79 80 – 284 – . en 1451. El rey de Granada conocía la pésima situación por la que atravesaba Castilla. P. Juan II no tuvo más remedio que ceder y enfrentarse a la convocatoria de unas Cortes generales en Valladolid. Fernando Luján. e otras veces hasta Utrera. e a otros mataban. En ellas estuvieron presentes el arzobispo de Toledo y el obispo de Sigüenza. la guerra contra el infiel no podía representar ya la mayor preocupación y. La Crónica de Juan II expone con claridad la táctica utilizada por el musulmán en el año 1449 –intentos de alianza con el rey navarro y cabalgadas constantes por la frontera castellana haciendo el mayor daño posible. 668. en mayo de 1448 el papa Nicolás V otorgó al monarca castellano un subsidio por tres años en forma de limosna. Historia de la bula de cruzada.

. así como la celebración de Cortes en Burgos. J. Se gasten enlo suso dicho e non en otra cosa alguna” 83.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara rar sus fortificaciones. y conseguir. Por ende que vuestra merçed mande luego rreparar. por su parte. Cf. p. el soberano accedió respetar las pre83 84 Cortes. III. También en 1453 acontecieron dos hechos relevantes: la detención y muerte de don Álvaro de Luna y la reunión de un Ayuntamiento en Valladolid. así. Juan II deseaba justificar el cambio político que iba a emprender. por la qual cabsa se han perdido fasta aquí los castillos e fortalezas que se han perdido. Para demostrar el nuevo rumbo que se tomaba. Crónica de Juan II. Los representantes de las ciudades. Por ello. A lo largo de los años 1452 y 1453 se mantuvieron distintos enfrentamientos contra Granada. felicitaron al monarca por decidirse al fin tomar el gobierno en sus manos. por que estos mrs. Nieto Soria. E estos sean encargados quelos cobren personas fiables e quien nos otros deputaremos para quelos cobren e libren. en 1452 Nicolás V otorgó una bula de cruzada y encargó a los centros eclesiásticos que aportasen todo el dinero que pudiesen para conseguir la liberación de los cautivos. bien sabe vuestra sennoria quantos clamores vos son venidos delos grandes males e muertes e presos muchos omes e mugeres e criaturas. Por ello no dudaron en elevar su voz y solicitar al monarca que destinara los subsidios a reparar los males acaecidos en tierras andaluzas y a la lucha contra Granada: “Otrosi muy poderoso sennor. así como por la cantidad de prisioneros que caían en sus manos para reclamar su rescate.M. 328. 618-619. pp.. han escripto a vuestra sennoria.. Iglesia y génesis. la colaboración ciudadana. 676-677. e commo aquello sea de primera e más prinçipal cosa que se deva proveer en vuestros rregnos. po lo que toca al serviçio de Dios e vuestro e pro e bien dela dicha frontera nos otros queremos servir a vuestra alteza para ello con çierto numero de mrs... e han avido logar los dichos moros para entrar e fazer los dichos males. Por çiertos testimonios que a nos son presentados. encargándose de esta misión el arzobispo Alfonso Carrillo 84. La situación en la línea fronteriza estaba resultando muy peligrosa por la cantidad de asaltos a distintos lugares que estaban llevando a cabo los moros. – 285 – . soplicamos a vuestra merçed plega de en ello proveer e mandar. paresçe e asi mesmo se dize de çierto que muchos adarves e torres e fortalezas e casas de moradas dela dicha frontera estan caydos e aportillados e mal rreparados. e por que nos otros delo ordinario que vuestra sennoria tiene non vemos presto dinero paea ello. pp. donde los procuradores otorgaron 35 millones de maravedíes. e dannos e rrobos de ganados e otras cosas quelos moros enemigos de nuestra sancta fe catolica han fecho e de cada dia fazen enlas vuestras çibdades e villas e logares e tierras e sus comarcas del Andaluzia e en especial delo quelas çibdades de Sevilla e Cordova por cabsa de lo sobredicho.

respectivamente 89. II-699. Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz. f. para los hechos del obispo de Ávila. que se “olvidara” en seguida de la reforma propuesta en 1445. Historia de la diócesis de Ávila. Las Cortes. y desde 1454 arzobispo de Sevilla. Historia de Ávila.. buena parte de la propaganda política. quien vivió de cerca todos los acontecimientos relacionados con la caída de don Alvaro 86. La celebración de las Cortes en Córdoba está estrechamente relacionada con tales directrices. Las primera Cortes reunidas bajo el reinado de Enrique IV fueron las de Córdoba de 1455.. Cfr. III.. 675. Cfr. como ya era costumbre. ed. 85 86 – 286 – . en buena medida. Crónica de Juan II. y de aquí también. 1854. sin embargo.Ana Arranz Guzmán rrogativas de los ciudadanos –mantener las libertades municipales y las funciones propias de las Cortes– 85. votaron 71 millones de maravedíes para tal fin 88. En mayo se llevó a cabo el segundo matrimonio de Enrique IV. ms.. Lorenzo de Figueroa y Alfonso Vázquez de Acuña. De aquí que las convocara en muy pocas ocasiones y. docs. 87 Cortes.. p. Las Cortes de Castilla y León. 674-700. 26 y 27. Esto. como si había hecho. p. pp. 89 Cortes. El nuevo monarca accedía al trono con la experiencia de sus ya veintinueve años.. y por lo que representaban estas asambleas. Cortes. tras recibir el dinero de los procuradores. Como única compensación a los procuradores.M. continuaban la establecida tiempo atrás por Álvaro de Luna: estrecha amistad con Roma. pp. se desarrollaron las operaciones contra Granada. Ni siquiera iba a basar en ellas. 65. sólo para conseguir subsidios. Pero ya en estas mismas Cortes quedaría patente el desinterés del rey por las súplicas de sus súbditos. y Solano de Figueroa. Sobre estos prelados. por lo que el inicio de su gobierno despertó grandes esperanzas. A principios de junio se firmaron los ordenamientos de Cortes y. III. 27. Carramolino. en concreto. 641-674. Lugo. por supuesto. La asistencia de eclesiásticos en las Cortes de 1453 fue. Biblioteca del Palacio Real de Madrid. prácticamente nula. Sanjurjo y Pardo.. 88 D. no supondría otra cosa que intentar someter todavía más a las Cortes 87. desde la petición de libertades para los concejos y sus propias personas hasta la acostumbrada reforma del sistema fiscal. hija póstuma de Duarte de Portugal– y la guerra abierta a Granada. 1668. el monarca decidiría añadir a sus emolumentos un nuevo concepto: las enmiendas de los recaudamientos. III. en cambio. don Alfonso de Fonseca. Los consejeros de Enrique IV habían marcado con claridad las directrices de la política exterior castellana que. Por las actas sabemos que asistieron a la Asamblea cordobesa los obispos de Badajoz y de Mondoñedo. Badajoz. C. Los obispos de Mondoñedo. de 1931. p. y de Vergara. tal y como quedó demostrado en la gran amplitud temaria de los cuadernos de peticiones de esta primera reunión general. alianza con Francia y con Portugal –de ahí la anulación de su matrimonio con Blanca de Navarra y su nuevo enlace con Juana. 130. Es difícil saber si estos deseos se hubieran llegado a cumplir si el rey no hubiera muerto al año siguiente. 679. p. Las demandas de los procuradores iban.. Las únicas presencias probables fueron las de don Lope Barrientos y la del prelado abulense. véase R. Valera se equivocó al dar la cifra de 60 millones en su Memorial de diversas hazañas. Olivera. la obra de J.. don Álvaro de Luna.

al inicio de su reinado se había propuesto renovar las condiciones de vasallaje de Abu Nasr Sa´d ibn Alí (1453-1465). luego arrepentido. p. quien había vivido varios años en la corte de Juan II. en donde se ofrecía la remisión de todos los pecados a quienes participasen personalmente como cruzados en la guerra contra Granada o a quienes contribuyesen a la campaña con una limosna de tres florines 90. En términos económicos. Ante su negativa. con el deseo de destruir la economía del reino nasrí. su forma de guerra y su afición al vestir morisco le acarrearon la fama de cobarde y el desprecio de los nobles. – 287 – . llamado por los cristianos Ciriza. firmó la tregua a cambio de una elevada suma de dinero en concepto de parias. en 1455 el papa Calixto III expidió una bula de cruzada a favor de Enrique IV.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Enrique IV se mostraba como el rey de la nobleza. Pero su estrategia conllevó que la guerra. Ciriza. un hecho de primera magnitud: la caída de Constantinopla en la primavera de 1453 en manos de los turcos. ya que en este reino se recordaría. Enrique IV inició la guerra. En el contexto de los primeros años del reinado de Enrique IV había tenido lugar. Sin embargo. se volviera contra el propio rey. La movilización de la cristiandad contra los turcos iba a constituir desde entonces el objetivo más prioritario del papa. La bula de cruzada tendría continuidad durante los cuatro años siguientes. como en tan- 90 Goñi Gaztambide. y que los monarcas castellanos se habían encargado siempre de detenerla. A esta realidad se unieron los murmullos sobre la personalidad del monarca y la creación de su particular leyenda negra. En esta última fecha. además. Este buen entendimiento entre el Pontificado y Castilla se traducía igualmente en otros hechos concretos. esta nueva situación tendría unos resultados concretos. trazando un plan de ataque muy especial: acometidas anuales con talas. en Castilla se traducía en que una parte de la percepción económica destinada a tal fin se reservaba para el monarca y su guerra contra Granada. Sad o Muley Zaid. su horror a la crueldad. cada vez que el pontífice hacía un llamamiento para emprender la Cruzada. pero sin apenas batallas en campo abierto para no arriesgar excesivamente la vida de los castellanos. Este acontecimiento iba a repercutir especialmente en Castilla. lejos de consolidarle en el trono. El soberano castellano exigió a Ciriza ayuda militar y la entrega de cautivos y de ciertas plazas. Así. finalmente. Aquello no era interpretado como una auténtica guerra. Historia de la bula de cruzada. Ya que. Porque los nobles no entendían otro tipo de lucha que el combate en campo abierto. cada vez que se llamaba a una Cruzada de carácter general. y quien había recibido la corona por la abdicación de su tío Muhammad IX. La guerra entre Castilla y Granada se mantuvo abierta entre los años 1455 y 1457. por otro lado. 356. y por ello tenía que reanudar la gran empresa castellana caballeresca. a través de renovaciones pontificias anuales. que en él existía desde hacía varias centurias una amenaza en el sur peninsular. No obstante. todo parece indicar. Lo cierto es que su carácter cambiante.

e aprobando su deseo por cosa muy sancta. e de tal manera. Para lo qual tres cosas señaladas son que nos ayudan: la primera. Dijo el rey ‘Entre los varones romanos siempre fue la paz más peligrosa que la guerra. El dinero se 91 92 Memorial de diversas hazañas. que nos mueve justa causa. 15. pospusieron el bien de la patria común. justa cosa e muy necesaria es que nosotros los católicos como verdaderos christianos la queramos emprender. entre los años 1457 y 1458.Ana Arranz Guzmán tas otras ocasiones. al bendecir el día de Navidad sobre el altar mayor un sombrero y una espada que envió como presente a Enrique IV. Otro Ayuntamiento se reunió en Madrid. Las cartas de convocatoria se expidieron el 22 de septiembre desde Jaén. nosotros por glorificar a Dios. e quedaron renombrados. la tercera. que en nombre de todos ellos e suyo quisiese responder a su alteza” 92. Crónica de Juan II. digais vuestro parecer de lo que hacerse debe. cuya causa es la que se hace. porque con ella desechando los vicios e tomando las virtudes. la segunda. e dándome vuestro consejo. tomada por gran traición a aquellos que ge la dieron. Para lo qual quise mandaros llamar. e recobraremos lo que nuestros antepasados perdieron. y procurando sus particulares intereses. Así que guerreando contra ellos. aquellos señores e gentes que allí estaban de los tres Estados quedaron tan contentos. porque con ella puestos en ociosidad. se dieron más a los deleites que al exercicio de las armas. que tenemos clara justicia. conde del real de Manzanares. nos dice el mismo cronista. – 288 – . los otros por ofenderle. señorearon la monarquía. en donde Enrique IV realizó un atractivo y propagandístico discurso: “E asi llamados los tres estados e convenidos en la villa de Cuéllar ante su real presencia. peleemos contra los moros que usurpan nuestra tierra. La respuesta del papa Calixto. y el 2 de enero se firmó un primer documento por valor de 40 millones de maravedíes. vencieron sus enemigos. que loando su propósito. Por donde espero en la infinita bondad de nuestro Redentor que nos dará vencimiento de ellos tal. rogaron a don Íñigo López de Mendoza. pues aveis oído mi determinada voluntad’. e perdieron el señorío universal del mundo. dolido por la caída de Constantinopla. que como industriosos guerreros alcanzaron e poseyeron. nosotros pelearemos por la verdad y ellos por la mentira. sostuvieron la república. pero sí varios documentos y noticias historiográficas sobre algunas celebraciones. y el celo de Dios nos guía. Pues si tales y tantos bienes suelen nascer de la guerra. fue inmediata. menospreciaron la fama. 104-105. Una es la proporcionada por Enríquez del Castillo en su crónica sobre unas Cortes en Cuéllar el año 1455. porque con vuestro acuerdo se haga. De los años de campañas no se conservan actas de Cortes. que nuestro propósito es sancto. Acabada la habla del rey. Mientras les tuvo la guerra fueron siempre virtuosos. Según Diego Valera. pp. p. multiplicaron el bien de ella. que la mayor parte de los recaudado no fue destinado para la empresa granadina. destruyamos los enemigos que persiguen nuestra fe. de los “cien quentos” de maravedíes recaudados “muy poca parte se gastó en la guerra de los moros” 91. que tornaremos con honra. marqués de Santillana.

721-760. 95 La bula data del 30 de noviembre de 1458.. docs. La tregua con los musulmanes terminó en 1462. haciendo motivo esencial de su propaganda la malversación de fondos destinados a la guerra de Granada. El prelado. 152-154). Paralelamente. 1990.. pp.000 florines para la guerra contra los turcos. y Veneris aseguraba aún más la alianza existente entre el pontífice y Enrique IV. entre Enrique IV y el colector apostólico. puesto que. junto con el contador mayor. para exponer ante los procuradores las razones que obligaban a solicitar más dinero. desde hacía tiempo. el rey de Granada tuvo que hacer frente a la oposición canalizada en sus dominios por el clan Sobre esta convocatoria y la actividad del arzobispo sevillano en ella. ya mencionadas. en la actitud del arzobispo hay que ver el rechazo que le estaba produciendo tanto la iniciativa del rey de alejamiento del prelado y del marqués de Villena. Olivera. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla. Esta nueva opresión económica no tardaría en ser contestada por el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo. en su crónica (I. Pero. Alfonso de Palencia. se habían gastado completamente en asuntos ajenos a la guerra contra Granada. la reparación de la villa de atienza y el rescate de don Juan Manrique 93. relata las quejas expuestas por el arzobispo al papa. pp. 347 y ss. 1795. Sobre las relaciones papa-monarquía-clero castellano en el marco de las Cortes. se iba a establecer una estrecha relación. el arzobispo de Toledo lograría encontrar apoyo en los Manrique y en un amplio sector del clero. y el marqués de Villena. Carrillo fue descrito por Fernando del Pulgar como “ome bellicoso”. en septiembre de 1453 el papa había ordenado al clero español la entrega de un subsidio de 100. pp. Murcia. ya que este estamento estaba muy descontento. permitiendo a Enrique IV disponer de ese dinero para cubrir sus necesidades particulares 95. Diego Arias. encabezaría abiertamente la oposición. C. 70-80. como el rechazo de las nuevas personas que en esos momentos rodeaban al monarca. 1969. ya que el papa Pío II firmaría una nueva bula. a pesar de tales problemas y. p. 209-210. En tales circunstancias. Las Cortes de Castilla y León. Pero las reclamaciones de Carrillo no tendrían éxito. se habían utilizado para costear toda una serie de gastos ordinarios de una Corona que carecía de rentas saneadas. Ortiz de Zúñiga. Lo más destacado para el presente estudio es que fue el arzobispo de Sevilla. Arranz Guzmán. La suma que se otorgó el 1 de abril de 1458 fue de 32 millones. véase A. pp. Su destino debía de ser triple: los gastos de la campaña de Granada. Torres Fontes. pp. Antonio de Veneris. 94 Claros varones de Castilla. Itinerario de Enrique IV de Castilla. 118. en concreto de la decisión pontificia. El rey prestaría apoyo al colector para cobrar el impuesto que los eclesiásticos se resistían a hacer efectivo. más que en la malversación de fondos. véase Colección diplomática de Enrique IV. véase D. Madrid. en definitiva. Hispania Sacra. a quien “plazía tener continuamente gentes de armas e andar en guerras e juntamientos de gentes” 94. Alfonso de Fonseca. 33 y 34.. J. 93 – 289 – . quien actuó como delegado del rey ante los procuradores. De hecho. en efecto. como Beltrán de la Cueva y Miguel Lucas de Iranzo. con la política pontificia.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara solicitaba porque los 71 millones otorgados en las Cortes de Córdoba. Madrid. 1953. “La imagen del pontificado en Castilla a través de los cuadernos de Cortes”.

a favor de su hijo Abul Hasan o Muley Hacén. p.º 35. Enríquez del Castillo. desempeñó un papel fundamental el obispo conquense don Lope Barrientos 97. En el ordenamiento conservado de las Cortes toledanas de 1462 nada se dice de la asistencia de prelados. quien entre los meses de septiembre y diciembre de 1462 logró apoderarse de la Alhambra. pp. Su objetivo era reunir numerario para pagar a sus seguidores. cansado de intrigas palaciegas y de la oposición de los clanes a su política. 119.. obispo de Calahorra. La urgente necesidad de recursos y el hecho de que se adeudaran pedidos y monedas había llevado a Enrique IV a convocarlo 100. cuya intención no era ya la de solicitar dinero. En concreto. Sigüenza y. C.Ana Arranz Guzmán nobiliario de los Abencerrajes. 749. Por ello no tendría más remedio que convocar Cortes en Salamanca el año 1465. Cortes. llevado a cabo el 21 de mayo de 1465. y quien había sugerido para la celebración de las Cortes esta ciudad. Un trono al que renunciaría poco después. por haber delegado en ellos el monarca la tarea de negociar la obtención de 87 millones de maravedíes 99. elegido para hablar con los procuradores de las ciudades 96. Arranz Guzmán. En todas las reuniones. Olivera Serrano. 100 Las Cortes de Salamanca no habían solucionado el problema económico. III. 48. 99 Crónica. la presencia de Pedro González de Mendoza.. sin embargo. Las Cortes de Castilla y León. y se celebrarían unas Cortes en Toledo en el verano de 1462 para jurar a la princesa Juana. En este contexto se proyectó desde Castilla una campaña contra el reino nazarí. Crónica.. p. Las Cortes de Castilla y León.. sino la de llevar a cabo una restauración regia. Con fecha 27 de diciembre de 1466 es el pleito homenaje de Enrique de Vivero. III. no considero oportuno analizar aquí su contenido. finalmente. p. arzobispo de Sevilla. 142. obispo de Calahorra y de Pedro de Osma. Pero la situación económica de Enrique IV. Olivera Serrano. doc. Hay que contar.. quien circunstancialmente estaba aliado con el rey. n. A ellas asistió el arzobispo Carrillo.. 98 Cortes. además. C. a Enrique IV. Muley Zayd recuperaba el trono a finales de este año.º 736. El malestar general y el enfrentamiento con los nobles no dejaba tiempo para ocuparse de Granada.. Cfr. arzobispo de Sevilla. y de la de los miembros del Consejo.. De mayor interés fue. doc. También en 1462 se reunieron varios ayuntamientos itinerantes y unas Cortes en Burgos en 1464. 97 Dado el alejamiento de estas convocatorias del tema que nos ocupa. obispo de Salamanca. entre los que figuraban Alfonso de Fonseca. y Pedro González de Mendoza. 96 – 290 – . 294-297. 123. “Reconstrucción y verificación. En 1466 se celebró un Ayuntamiento en Segovia que enlazaría la reunión salmantina con las Cortes de Ocaña de 1469. Después del liderazgo de Yusuf V. D. en 1464. véase A. Carrillo sería en estas Cortes uno de los interlocutores. era pésima. pp. Patronato real. en la que se conquistarían Archidona y Gibraltar. originada por la guerra civil. n. 700. como sabemos. con el propósito de estar más cerca de los rebeldes 98. se encontraba dirigida por Alfonso Carrillo. AGS. Sobre el mismo.”. Los nombres de ambos prelados figuran en el otorgamiento de los 87 millones. pero sí de la presencia de los miembros de la Audiencia que. 272-274. quien gobernaría Granada hasta 1482. con que algunos concejos no acudieron por hallarse en rebeldía. p. p. junto con el marqués de Villena y con Diego Arias.

véase A. Olivera.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara Pero el Ayuntamiento segoviano tampoco tuvo resultados prácticos. bien sabe vuestra rreal sennoria quanto es serviçio de Dios e ensalçamiento de su fe catolica e serviçio vuestro e pro e bien comun de vuestros rreynos.. Se trataban de los 87 millones concedidos en las Cortes de 1465 y 7 millones más 104. la complicada situación vivida en la frontera y el deterioro sufrido en los castillos de la zona: “Otrosy´ muy alto sennor.. no pudiendo estar presentes más que en el segundo de los asuntos tratados 102. 232 y ss. sabemos que participaron el arzobispo de Sevilla don Alfonso de Fonseca y el obispo de Sigüenza. No obstante. como miembros del Consejo y junto al obispo de Cartagena 103. un documento en donde se aseguraba a los representantes de las ciudades el cumplimiento de lo tratado en las reuniones 106. Respecto a la presencia de eclesiásticos. don Pedro González de Medndoza. las quales yo agora mediante la gracia de Dios entiendo platicar e concluyr e acabar con ellas en estas dichas Cortes” 101. 86r. en el documento fechado en Ocaña el 28 de abril. 106 Citado por C. 332-333.. f. para mostrarlas como una revisión de todo lo hecho durante la guerra civil 105. Sobre dichos asuntos. Suárez Fernández. pp. 103 Cortes. 101 102 – 291 – . Arranz Guzmán. II-699. según se puede observar por el contenido de la carta de convocatoria de las Cortes de Ocana. 339-345. Biblioteca del Palacio Real. Las Cortes de Castilla y León. quien dirigió las peticiones de los procuradores con especial habilidad. igualmente. Nobleza y Monarquía. ff.. 482-484. e yo mandé començar a platicar con ellos.. enviada en 1468: “E por quanto sabeys que el anno que passó de 1466 yo vos enbié mandar que enbiasedes procuradores de Cortes. La situación interna de Castilla era demasiado problemática para que en las Cortes se tratara en extenso el tema de la lucha contra el infiel.”. III. por el que se otorgaban 93 millones de maravedíes. 33r. 105 Sobre la actuación de Fonseca y del obispo seguntino en relación a la reforma de la justicia real y otros asuntos. Fue él. e por las divisiones de los dichos mis reynos non se pudieron faser e acabar las dichas Cortes. y codoin. Olivera. hasta 1467 de Calahorra. ni se pudo platicar ni concluyr con los dichos procuradores todas las cosas para que fueron llamados. citado por C. “Reconstrucción y verificación. Las Cortes de Ocaña de 1469 tenían dos objetivos: jurar a Isabel como heredera y acabar con la anarquía a través de una reforma de gobierno.. Sólo concurrieron dos ciudades y hubo. pp. 104 Registro General de Cortes. A M de Cuenca. pp. además. Ambos prelados aparecen constantemente en el Cuaderno otorgado en las Cortes y en varios documentos expedidos durante la celebración de la Asamblea. 766. También fue él. f. los quales enbiaste. Pero los problemas formales aparecieron en seguida. antes de ser otorgados los servicios. leg. Las Cortes de Castilla y León.. procuradores que se retrasaron. pp.. ms. Sin duda. 198. véase L. quien redactó. los procuradores no olvidarían mencionar en ellas. junto con el obispo de Sigüenza y los restantes miembros del Consejo. Los dos primeros figuran.. al menos.. 770. así como sobre la actuación del legado papal Antonio de Veneris. junto con Villena. p. 771 y 792. Actas capitulares. pp. 124-125.. don Alfonso de Fonseca desempeñó un papel de primer orden en 1469. 102-105.

en cambio. guardaba cierto paralelismo con la castellana. y la consiguiente ofensa que el emir hacía a su esposa legítima. siendo una de las más notables la incursión en la Higuera de Martos y Santiago en el reino de Jaén. sin embargo. Por supuesto. 109 Cortes. La situación interna de Granada. En el Ordenamiento de Segovia de 1471. el marqués de Cádiz se apoderaba de Cardela. se centró en la recomposición de fuerzas y el apaciguamiento de los clanes nobiliarios. Soraya. lo qual conoçiendo los sennores rreyes vuestros progenitores hordenaron por muchas leyes quelos dichos castillos fronteros fuesen bien pagados e toviesen çiertas sus pagas de dineros e pan. Por ello se casaría con la hija de Muhammad IX. 812-813. pero su enemistad con el duque de Medina Sidonia provocaría que volviese en seguida a manos granadinas. pero nada se dice en ella de los eclesiásticos concurrentes 108. Fátima. por tanto. pp. XIII. quien intentaría revivir las glorias militares de Muhammad IX con el propósito de consolidar su autoridad personal y asegurar la supervivencia del reino de Granada. p. Pero su convivencia con la cautiva cristiana Isabel de Solís. en la que se cita “las cosas que sean de proveer en estas Cortes”. Paralelamente. sin que para ello se aya de mostrar alos vuestros contadores mayores otra vuestra carta çedula nin mandamiento” 107. De las Cortes celebradas en Toledo en 1470 sólo contamos con una referencia procedente del Archivo del Duque de Frías. Pero en una y otra reunión el asunto de Granada quedó al margen. Suplicamos a vuestra rreal sennoria le plega mandar quelos dichos castillos fronteros se libren de aquí adelante al comienço de cada un anno. En los primeros tiempos de su gobierno. sería esgrimido como bandera de la rebeldía por el clan de los Abencerrajes a fines de los años sesenta. por cuanto que con ellos se servía a Dios al bien común y a su propia persona. el monarca se comprometía a solucionar esa situación. III. 107 108 – 292 – . aunque de objetivos muy limitados. el arzobispo de Sevilla y el obispo de Sigüenza 109. Las últimas reuniones de Cortes habían coincidido con los primeros años de gobierno de Muley Hacén (1464-1482). La respuesta de Enrique IV fue la que cualquiera puede imaginar: este desamparo había estado causado por “las grandes neçesidades en que he estado estos tiempos pasados”. que el emir emprendiera expediciones armadas contra sus enemigos. madre de Boabdil. CODOIN. pp. Los enfrentamientos con los clanes nobiliarios impedían llevar a cabo un gran ataque contra los cristianos. quienes acabarían proclamando emir al Zagal. Cortes. III. Esto no quitó. 566-569. Eran otros los problemas que importaban entonces a Castilla. 801.Ana Arranz Guzmán que los castillos fronteros de tierras de moros esten bien proveydos e basteçidos de gentes e mantenimientos. sabemos çierto que algunos delos dichos castillos fronteros son mal pagados e por esta causa estan mal basteçidos. segund se solia fazer. e esto non embargante. si se hace referencia a la presencia de los miembros del Consejo. lo que Dios no quiera. e conoçe vuestra sennoria quanto mal e danno se podia rrecreçer si se perdiesen.

ya como cardenal de España. con derramamiento dela sangre suya e de sus leales subditos e naturales. porque “bien puede conoçer vuestra alteza quanto mayor rrazon ovieron los rreyes. resulta revelador. sobresale la denuncia-queja realizada ante el hecho de que otros príncipes consiguen. los quales con devoçion ferviente e catolicos e animosos coraçones. No obstante. e con quanta rrazon los padres santos pasados se movieron a gratificar an esto alos rreyes de Castilla e Leon. 111 Crónica. En el cuaderno publicado por la Academia de la Historia sólo figura la presencia de Pedro González de Mendoza.. y suplicara al papa que la provisión de beneficios se llevara a cabo entre los naturales del reino. e la tierra que por tantos tiempos fue antes ensuziada con la secta mahometica. Pero. El 12 de diciembre de 1474 moría Enrique IV en Madrid. en su petición décima referida a la presencia de clérigos extranjeros en Castilla. entre ellas. difícilmente podía pararse a pensar hasta qué punto la subida al trono de los Cortes. El cardenal Mendoza avisó a la hermana del difunto. fue por ellos rrecobrada e alimpiada” 113. 110 – 293 – . y un largo etcétera. henemigos de nuestra santa fee catolica. 113 Cortes. 112 Los mismos procuradores enviaron una carta a un obispo no especificado. Cfr. 856. ms. 339. sin embargo. Olivera. 49. pp. La guerra de Granada. Biblioteca del Palacio real de Madrid. ganaron e libraron esta vuestra tierra de los ynfieles moros. de pedir e aver para sus naturales las yglesias e benefiçios de sus rreynos. p. sección histórica.. La situación castellana iba a variar completamente. II-699. Las Cortes de Castilla y León. en cuanto que explica alguno de los significados que tuvo entre los ciudadanos la lucha contra el infiel. el que los procuradores de las ciudades. motivo por el cual se escribió a ciertos clérigos solicitando su presencia 112. 81 y 84. p. Isabel. no se seguiría arrinconando en su promoción a nuestros eclesiásticos. que sean sus naturales los titulares de las diócesis de sus respectivos reinos. y de quien González de Palencia comentaría el astuto proceder del anterior obispo seguntino para obtener la púrpura cardenalicia 111. con su nueva oleada de represiones contra el clan de los Abencerrajes en 1473. III. AM de Burgos.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara En 1473 Enrique IV celebró las que iban a ser las últimas Cortes de su reinado en santa María de Nieva 110. e la pusieron so la obediençia de la santa fee apostolica. vuestros progenitores. II.. La asamblea se realizó en el mes de octubre pero. n. ya se había iniciado una primera reunión en segovia. III. comunicándole su decisión de encontrar un remedio extraordinario para solucionar la anarquía reinante. el propio monarca estaría mejor asesorado. 835-884. aludieran a ella con el propósito de que Enrique IV dejara de otorgar cartas de naturaleza a los mismos. docs. C.º 1. celebró las exequias y se puso a las órdenes de la nueva reina. Muley Hacén. con menos méritos.441. Son varias las causas que exponen para explicar la lógica de su petición: las iglesias estarían mejor servidas. Pero sabemos que Enrique IV y los procuradores buscaron el respaldo de la autoridad eclesiástica para afrontar mejor los problemas económicos. previamente. seguía siendo la gran “ausente” de las Cortes. f. de gloriosa memoria.

“bien común”. contó para llevar a cabo sus propósitos recaudatorios con dos respaldos muy especiales: por un lado. unos subsidios no siempre empleados para tal fin. Juan II y Enrique IV. 3. La monarquía. aunque no siempre de manera conjunta. por otro lado.Ana Arranz Guzmán reyes Católicos acabaría socavando los cimientos del reino nazarí. por otro. como se ha podido ir comprobando. Las encontradas posiciones de sus participantes para resolver la política interna de su Reino incidieron igualmente a la hora de pronunciarse en las Cortes sobre el enfrentamiento mantenido contra el islam peninsular. Una conflictividad que fue fruto de los diferentes intereses sociales. como fue la padecida en el interior de la propia Castilla. como los de “guerra santa”. por último. enfrentamientos políticos y alguna ejecución destacada. ni deseada. Los discursos pronunciados por los reyes en las Asambleas del Reino. en la larga empresa iniciada en el año 711. Hasta entonces. Unos términos que también aparecen en las peticiones de los procuradores. que coexistió con otra de mayor intensidad. “santa conquista”. como hilo conductor para poder llegar a conocer mejor el grado de conflictividad que se vivió en estos años en torno al tema de la guerra contra Granada. como renunciaron los procuradores en repetidas ocasiones. están llenos de imágenes y términos ya consagrados en épocas anteriores. tanto sobre el mantenimiento de la guerra contra el infiel. bastante habituales. Pero lo cierto es que lo más destacable de los ordenamientos otorgados por ellos en las Cortes es la utilización de la excusa de la guerra contra Granada con el propósito de solicitar y de conseguir nuevas cantidades de dinero en cada una de las reuniones. políticos y económicos que entraron en juego y que venían marcados por los deseos de los distintos protagonistas. aunque envueltos casi siempre en la desconfianza que la malversación de fondos continua les provocaba. el clero y las Cortes contribuyeron de manera esencial. “guerra justa”. A través de los ordenamientos de Cortes y de los cuadernos de peticiones conservados. y la documentación generada sobre estas Asambleas. provocadora de revueltas. ni tampoco en la misma medida. Una conflictividad. los sucesivos monarcas nunca renunciaron a esta empresa secular. por parte de los representantes de las ciudades. iniciada por sus antepasados. se pueden observar con claridad las diversas posturas adoptadas por los distintos grupos sociales e instituciones que se pronunciaron. En primer lugar. utilizados siempre con la intención de hacer entender lo ineludible de la empresa granadina y evitar así excesivas protestas. como sobre la participación del clero en ella. y que no podría concluir hasta la expulsión de los musulmanes de la tierra “injustamente arrebatada a los cristianos”. el de los prelados que formaban parte del Consejo Real o que desempeñaban funciones polí– 294 – . también. Conclusiones El propósito de este capítulo ha sido el de utilizar las actas de las Cortes celebradas durante los reinados de Enrique III. el del Pontificado.

o de Martín V con Juan II. una negativa abierta a la hora de contribuir económicamente en las campañas. Recordemos. en determinadas actuaciones bélicas. donde hizo un llamamiento también al estamento eclesiástico en su conjunto. resultan especialmente significativos. como Martín V en 1421. apoyaron siempre la empresa de Granada.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara ticas en la Corte. Desafortunadamente. en efecto. al menos. Enfrente. Es cierto que en algunas ocasiones. estando el arzobispo circunstancialmente – 295 – . un prelado de la talla de Alfonso Carrillo. nos encontramos con un conjunto de obispos que no sólo contribuyen personalmente. en unos tiempos en los que la teoría conciliarista contaba con un número importante de seguidores. de don Gonzalo de Stúñiga o don Sancho de Rojas. o el de Lope de Mendoza en las de 1425 para lograr que los procuradores de las ciudades votaran nuevos subsidios. como fueron los casos. ya que. Las exhortaciones de algunos de ellos a favor de la lucha contra el infiel durante la celebración de Cortes son suficientemente elocuentes. explicando la razones de una nueva demanda económica. discutió la nueva opresión económica citada. una y otra vez. No es necesario insistir aquí en las grandes diferencias intraestamentales existentes. desde el punto de vista económico y cultural. en el conjunto del “ordo” clerical. por lo que resulta imposible encontrar en las actas una clara postura de oposición a la guerra por parte de determinados prelados o. el tema es mucho más complejo de analizar. por ejemplo. como estamento. Porque. insistiera en que las tercias reales sólo se concedían con la finalidad de guerrear contra Granada. en el periodo de Cortes que hemos analizado el clero. Sin embargo. al permitir el primero a este rey castellano disponer del dinero recaudado para atender otras necesidades distintas a la guerra contra el infiel. al mostrarse repetidamente partidaria de la monarquía pontificia. y no para cubrir otras necesidades. o la solicitud de don Alfonso de Fonseca en las de 1457. con las armas en la mano. en las Cortes de 1465. Los ejemplos de Benedicto XIII con Fernando de Antequera. había dejado de concurrir. entre otros. pero sí parece oportuno llamar la atención sobre la gran distancia que los prelados mantuvieron entre sí a la hora de adoptar una postura concreta frente a la guerra d Granada. lo cierto es que el papado debía muchos favores a Castilla. sino que asimismo se dirigieron a las Cortes. es bastante revelador el hecho de que en las mismas Cortes se denunciara cómo algunos prelados no declaraban el diezmo total recogido para que así no les fuera descontada la cantidad correspondiente a las tercias. y más aún el de Pío II con Enrique IV. Poco importaba que en algún momento concreto un determinado papa. unos años después. Los papas. el discurso del prelado palentino Sancho de Rojas en las Cortes de 1407 en apoyo de los deseos de don Fernando de Antequera. respaldando siempre la posición de la monarquía cada vez que solicitaba subsidios para poder emprender cualquier nueva campaña de la empresa granadina. como en estas Cortes de 1457. Por lo que se refiere a la postura adoptada por los prelados castellanos ante la guerra contra los musulmanes peninsulares. pero sólo fue por encontrarse entonces encabezando la oposición.

seyendo obligado a religión”. que fue una de sus características más frecuentes a lo largo de todo el Medievo. sino que su postura estuvo motivada por razones más mundanas. como Alfonso Carrillo. lealtad por agradecimiento al monarca. más ligados “al siglo” de lo que los cánones conciliares prescribían. si de todos son conocidas las grandes diferencias que había dentro del cuerpo eclesiástico. titular de diversas diócesis hasta conseguir la silla primada. y que se mostraron más o menos directamente partidarios del enfrentamiento bélico con el islam. del que se nos dice “quanto era amado de algunos por ser franco. pues. la de ser personas vinculadas a la alta nobleza o a los cargos de poder. como sobre la participación en ella del clero. se mostró siempre coherente en las Cortes. todos los eclesiásticos participantes en las Cortes celebradas a lo largo de estos tres reinados analizados. los únicos interlocutores de los procuradores en Cortes a la hora de solicitar nuevos subsidios para la lucha contra el infiel. como ya apuntamos. En unos años en los que las Cortes habían perdido – 296 – . y no siempre. estar vinculado a la nobleza y al poder. también las distintas posturas adoptadas por los miembros del alto clero sobre determinados asuntos indican la heterogeneidad existente entre sus componentes. la búsqueda del respaldo regio en la Santa sede. en repetidas ocasiones. el apoyo de determinados prelados adquiría un significado importantísimo. no se opuso en forma alguna a la nueva petición de dinero llevada a cabo en esta ocasión por los obispos de Calahorra y de Osma.Ana Arranz Guzmán “aliado” con el monarca. los dictados e imposiciones que en este sentido les llegaban de Roma o de la corte regia. No se trataba sólo de que fueran grandes o menudos prelados. En unos momentos en los que la monarquía padecía problemas internos de diversa índole. el resto se limitó a obedecer. a pesar de ser conocedor de que su destino no era la guerra contra Granada. o en el obispo palentino Gutierre de la Cueva. como eran. Personajes también con ambiciones socio-políticas concretas. Pensemos. por ejemplo. entre otros. hermano de Beltrán de la Cueva. La prestación de servicios políticos y militares por parte del episcopado. La postura de los representantes de las ciudades. como la lanzada con motivo de la campaña de 1456 contra Enrique IV por haber dado mal uso a los fondos obtenidos a través de la bula de cruzada. no representaban en líneas generales la actitud de la Iglesia castellana. o como Pedro González de Mendoza. en Juan de Cerezuela. por último. Ahora bien. tales como. entre otras: ambiciones político-eclesiásticas. sólo fue un número concreto de obispos el que apoyó a los sucesivos monarcas de manera decisiva en la guerra abierta contra Granada. quien no dudó en solicitar nuevos subsidios en las Cortes salmantinas de 1465. Así. sino también de personajes que mantenían unas características comunes. ser miembro del Consejo Real o desempeñar alguna otra función extraecleiástica en la corte. tanto en relación con la guerra de Granada. hermano del condestable Álvaro de Luna. Así. y en los que en no pocas ocasiones recibía acusaciones directas. reviste en estas últimas décadas un singular interés por haber sido estos colaboradores regios. y que acudió a la batalla de la Higueruela. tanto era desamado de muchos por ser belicoso. delegados de Enrique IV para negociar con los procuradores.

La segunda giraba siempre en torno a la malversación de los fondos que en muchas ocasiones se perpetraba. por citar sólo dos ejemplos. según se lamentaban en las Cortes de Palenzuela de 1425. las constantes exacciones. Su argumentación. Así. Nunca se pronunciaron en el sentido de poner fin a esta empresa ya centenaria. pero sí debía participar en la lucha contra los infieles. protestaban por el hecho de que en una empresa como la granadina. no participaran económicamente todos. Finalmente. los procuradores solicitaron que el clero contribuyera también. por Alfonso X en las Partidas: el clero no podía ser obligado a acudir a la guerra contra otros cristianos. se trata de una “santa conquista”. como ya se ha apuntado. como “poniendo las manos” en ella. – 297 – . hecha en servicio de Dios y del rey. porque el reino “estaba muy trabajado e probe.El episcopado y la guerra contra el infiel en las Cortes de la Castilla Trastámara la mayor parte de su significado y de sus atribuciones. aunque sin éxito. que repercutía en el conjunto social. consiguiéndose de esta manera el acrecentamiento de la fe católica. Respecto a la actitud adoptada por los ciudadanos durante la celebración de Cortes sobre la participación directa de los eclesiásticos en la guerra. se basó siempre en las siguientes razones: la guerra contra los musulmanes es justa y santa. hay que decir que siguieron siempre las directrices marcadas. al menos. Así. y con ello el restablecimiento de las iglesias allí. La primera de ellas intentaba frenar. o para rescatar cautivos. Lo que no quita que en lo referente al tema de los empréstitos se mostraran siempre partidarios de la devolución de los mismos a las iglesias del reino. sin haber conseguido previamente expulsar a los musulmanes. se expresaron abiertamente respecto a ambos temas. los prelados nunca dejaron de contribuir en ella a lo largo de los reinados anteriores. pero no por ello dejaron de repetir una serie de consideraciones cada vez que la monarquía pedía más dinero. se quejaban de que los subsidios votados para continuar la guerra contra granada. tanto económicamente. por muchos e grandes pechos que habian pechado”. su fin último es el de arrebatar las tierras que los moros tienen usurpadas a los cristianos desde el año 711. o para reparar los daños acaecidos en poblaciones y castillos fronterizos. habían sido destinados a otros fines. en las Cortes de 1406 o en las de 1425. en la que utilizaban términos e ideas acuñadas en el propio seno eclesiástico. hacía ya tiempo. en los que los procuradores prácticamente se limitaban a votar las cantidades de dinero solicitadas por el rey.