lunes, 25 de febrero de 2002/ la voz de la escuela

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>LA NOTICIA

¿Es seguro usar el teléfono móvil?
A. BALLESTEROS

NOMBRE PROPIO

Watson-Watt
siones radioeléctricas fija los límites de radiación considerados seguros siguiendo la opinión de los expertos que han analizado toda la evidencia científica disponible. Sin embargo, y mientras continúa la investigación, es posible tomar medidas que limiten la exposición a la radiación de los teléfonos. Por ejemplo, optando por aparatos con una potencia de emisión más baja, acortando la duración de las llamadas o acercándonos a la ventana si hablamos desde un lugar cerrado. Por otra parte, la propuesta de alejar las antenas de los núcleos urbanos implicaría un aumento de la exposición a las radiaciones, pues tanto ellas como los teléfonos se verían obligadas a aumentar la potencia para mantener la cobertura. > Marcos P. Maldonado
En 1935 el físico escocés Robert WatsonWatt presentó el radar, un sistema para detectar aviones que se convertiría en una arma fundamental durante la Segunda Guerra Mundial. El radar barre el cielo con un haz de microondas que al alcanzar un objeto se reflejan y vuelven al punto de partida. Como las microondas viajan por el aire a la velocidad de la luz, basta con repetir la operación varias veces para conocer la posición y la velocidad de un avión. El radar funciona igual de día que de noche. La idea de usar microondas para cocinar surgió por accidente años más tarde, cuando un técnico de radares descubrió que las microondas habían fundido la chocolatina que llevaba en el bolsillo.

Las radiaciones electromagnéticas han suscitado una intensa polémica desde la aparición de cuatro casos de leucemia infantil en un colegio de Valladolid. Los científicos expertos en el tema mantienen que a pesar de los muchos estudios realizados no se ha podido relacionar las emisiones de microondas de antenas y teléfonos con enfermedades como el cáncer. De hecho, si dicha relación existiera, se habría detectado un incremento de los casos de leucemia en todos los centros escolares situados cerca de alguna de las 25.000 antenas de telefonía que hay en nuestro país. Por ello, en medios científicos se insiste en la necesidad de determinar si los alumnos de este colegio han estado expuestos a dosis peligrosas de otros agentes cuya relación con el cáncer ya está demostrada. La nueva ley sobre emi-

Antena de telefonía móvil

marcos@casaciencias.org

NOMBRE COMUN

Microondas
Las microondas son un tipo especial de radiación electromagnética, como la luz visible, las ondas de radio o los rayos X. Para describir cualquiera de estas radiaciones necesitamos conocer la frecuencia de las ondas que la forman, es decir, el número de oscilaciones que pasa por un lugar determinado en cada segundo. La frecuencia de las microondas que intercambian las antenas y teléfonos es de 900 o 1800 megahercios (millones de ciclos por segundo). La energía de las radiaciones aumenta con su frecuencia y con el número de ondas que confluyen en un punto. Así, aunque las microondas que emiten son de similar frecuencia, la intensidad de la radiación de un radar militar es miles de veces la que encontramos en un horno, y millones de veces la que emiten las antenas y teléfonos móviles.

Espectro de radiaciones electromagnéticas

MISCELÁNEA

¿Qué dicen los científicos?
Hay miles de estudios científicos sobre los efectos biológicos de las radiaciones. Todos coinciden en que la exposición a elevadas dosis

de radiación de radio y microondas puede ser peligrosa. Sin embargo, existe un umbral de exposición por debajo del cual no se detectan efectos perjudiciales. Este fenómeno de la exposición umbral es bien conocido, y explica que podamos exponernos a dosis pequeñas

de rayos X (unas pocas radiografías al año) sin que los riesgos para la salud sean mayores que los posibles beneficios. Algunos experimentos aislados han detectado efectos biológicos a exposiciones por debajo de los niveles considerados

seguros, especialmente sobre el funcionamiento del sistema nervioso. Sin embargo, los comités de científicos que analizan el conjunto de todos los experimentos realizados siguen concluyendo que estos efectos no suponen un riesgo para la salud.