ESTRATEGIAS PEDAGÓGICAS QUE FAVORECEN LA INCLUSIÓN DE NIÑOS CON DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Mireya Guevara Medina Magíster en intervención en las dificultades de aprendizaje Universidad de Valencia-España

Una de las razones más significativas para poner en marcha un proceso de cambios profundos en el sistema educativo se encuentra en el reconocimiento de la diversidad como un hecho inherente a todo ser humano. También, en la necesidad que las instituciones educativas eduquen en el respeto de las características propias de cada niño. Esta diversidad se encuentra en las motivaciones, en las capacidades y en los intereses de aprendizaje de cada alumno, siendo distinta entre uno y otro; y resulta obvio que no todos los niños plantean las mismas dificultades, ni requieren el mismo tipo de ayuda pedagógica. En realidad, a lo largo de la vida escolar los estudiantes muestran necesidades específicas, por ejemplo; algunos requieren alguna explicación adicional en relación a algún contenido, o el maestro debe modificar ligeramente la metodología para que alcancen un determinado objetivo. Asimismo, existen alumnos que progresan con mayor rapidez en la consecución de las metas establecidas para el grupo en general y por el contrario, se hallan estudiantes que manifiestan dificultades en su capacidad de aprender, o con intereses significativamente diferentes al grupo. Estos alumnos han sido considerados diferentes, encasillados en un conjunto de etiquetas diagnósticas con escasa profundidad y seriedad educativa, y remitidos con frecuencia, a servicios especiales ajenos al sistema escolar. En un principio, los maestros no estaban preparados para recibir en el aula alumnos con dificultades de aprendizaje, y los planes de estudio del profesor no incluían estas dificultades como tal, por otra parte, los niños no eran valorados de forma inmediata y tardaban mucho tiempo en aplicarles el apoyo necesario porque los servicios de orientación escolar eran escasos. Al mismo tiempo, los padres consideraban la institución educativa, como la única responsable del desarrollo integral de sus hijos. Actualmente, ante este panorama, la educación se ha planteado un cambio, tanto en las prácticas docentes habituales como en la concepción y diseño de los

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servicios educativos, por un lado, las escuelas ponen su esfuerzo en prepararse y se hallan ante el reto de atender a estudiantes que demandan una dificultad especial, y que anteriormente excluían con facilidad; por otra parte, la educación especial y tradicional se discuten y son llamadas a una profunda transformación. Dentro de este aspecto, el nuevo concepto de dificultades de aprendizaje, cambia de forma considerable, recogiendo nuevas expectativas y nuevas prácticas docentes que favorezcan la inclusión de los niños. En este sentido, se aclaran dos aspectos, en principio se debe delimitar el término de dificultad, tomando la definición que ha tenido mayor consenso a nivel mundial. Nacional Joint Committee on Learning Disabilities (1988) afirma: ¨dificultades de aprendizaje es un término general que se refiere a un grupo heterogéneo de trastornos que se manifiestan por dificultades significativas en la adquisición y uso de la escucha, habla, lectura, escritura, razonamiento o habilidades matemáticas¨. Sin embargo, no se trata de impedimentos visuales, auditivos, retraso mental u otros que requieran unas condiciones especialmente adaptadas. Por consiguiente, el maestro debe estar en la capacidad de atender a estas dificultades de forma natural, cálida y en esencia pedagógica, que permita el desenvolvimiento normal de la vida escolar, sin necesidad de retrasar procesos en los niños. El segundo aspecto, es el reconocer que en el preescolar no se debe hablar de dificultades de aprendizaje, debido a que aún es apresurado diagnosticar, ya que los niños se encuentran en una fase de aprestamiento, que seguramente, permitirá al maestro de educación inicial, determinar características y conductas en sus alumnos, que los hagan vulnerables a las dichas dificultades. Por otra parte, como caso típico, las dificultades de aprendizaje son parte del fracaso escolar, el cual se observa dentro del aula de clase, por tal motivo, hay un gran interés por elevar la calidad de vida de los niños y la calidad de educación de las instituciones, donde los maestros superen el agobio del fracaso escolar de ciertos alumnos. En esta línea, se plantean algunas estrategias pedagógicas que el maestro debe aplicar en el aula con el fin de beneficiar a los que son o han sido excluidos por su singular forma de aprender, especialmente, la reeducación del problema de aprendizaje en niños escolares, se aborda desde una base teórica y metodológica, que permitirá al maestro aceptar el reto de la inclusión de niños con dificultades de aprendizaje, para enfatizar en el potencial de aprendizaje de los alumnos que tienen problemas para pensar y para aprender. Claro está, que estas estrategias no son recetas prediseñadas aplicables a cualquier contexto, en el que el saber técnico prima sobre el entendimiento del mundo circundante. En otras palabras, es importante fortalecer al maestro para que ayude a los niños a motivarse por aprender, mostrando a los estudiantes, otras formas y alternativas para acceder a lo que considera difícil. Por consiguiente, frente a la necesidad de desarrollar y aplicar estrategias hay que aceptar que la integración de estudiantes

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con dificultades de aprendizaje al aula regular, demanda costos, capacitación docente, políticas educativas y uso de la tecnología; aspectos que facilitarán la labor del maestro dentro del aula. En primer lugar, REDUZCA EL ESTRÉS Con frecuencia, el maestro es su quehacer se siente cada vez más resentido, presentando sentimientos de desilusión con la profesión, lo que permite evidenciar que es una profesión sensible al estrés, en otros términos, se afirma, como las actividades pedagógicas de los maestros se ven perneadas por situaciones y circunstancias desfavorable, exigiéndoles un replanteamiento en el trabajo requerido. Asimismo, la propuesta de inclusión de niños y niñas con dificultades de aprendizaje al aula regular ha puesto nerviosos a los maestros, puesto que se sienten mal preparados para atender a estos alumnos, por este motivo, se encuentra un docente más vulnerable al estrés y con un estudiante cada vez más rechazado. En este sentido, los retos son numerosos, pero se debe iniciar a partir de una actitud positiva, donde se conserve la serenidad, así como la capacidad de controlar el impulso y la angustia. Los niños con dificultades de aprendizaje requieren maestros que los eduquen, manifestando sus logros, a través de la aplicación de refuerzos positivos, tales como: la alabanza, la atención, la recompensa y los privilegios. En segundo lugar, APRENDA ACERCA DEL TEMA El maestro es valorado por la forma de actuar, por el espíritu de entrega y por el desempeño exitoso de su rigor profesional, gradualmente el alumno ha ido desplazando al docente, por consiguiente, el maestro pasa a ser un facilitador y guía, un profesional que diseña ambientes de aprendizaje para la toma de decisiones con rigurosidad y exigencia. No se le considera cómo la única fuente de información ni como autoridad innegable, de ahí que, el maestro debe clarificar y actualizar sus conocimientos, de tal manera que el encuentro con los alumnos en el aula sea para transformar y aprender.

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En efecto, el maestro no debe proclamar la realidad sin conocerla, puesto que frenará el acercamiento entre él y sus estudiantes, en cambio, al conocerla podrá crear ambientes de aprendizaje que favorezcan el desarrollo integral de los niños y las niñas. Si bien la función principal del maestro es promover el rendimiento escolar, también le corresponde conocer como crecen y se desarrollan sus estudiantes con el fin de aceptar incondicionalmente a cada uno de ellos, sin importar la clase social, la religión, el nivel intelectual, etc. Es importante que el maestro evite generar ansiedad en las familias y en los niños, en especial debe evitar etiquetar al niño como problema. Este es el caso típico, del niño en edad preescolar, al cual se le diagnostica una dificultad de aprendizaje, cuando ni siquiera ha iniciado su proceso escolar. En el mismo orden de ideas, el maestro debe saber ¿Qué son? ¿Cuáles son? Y ¿Cómo se manifiestan las dificultades aprendizaje?, con el fin de no caer siempre en el error del desconocimiento, puesto que las dificultades de aprendizaje, no deben ser criterio de exclusión de los alumnos, sino por el contrario, el momento para que el maestro reflexione sobre su quehacer y tome medidas para que los niños con dificultades tengan mayores posibilidades de alcanzar el éxito. En tercer lugar, PROMUEVA UNA INCLUSIÓN EXITOSA Los maestros deben observar a los niños constantemente y estar alerta frente a cualquier señal de posibles dificultades. Para esto, es necesario evaluar al niño desde el inicio del año escolar, posteriormente, cada maestro debe aportar información adicional, a la evaluación, a medida que observe al niño interactuar con sus iguales, con los adultos o con los materiales. Es decir, para facilitar la total participación del niño y la niña con dificultades de aprendizaje es necesario ajustar las actividades y el currículo a las necesidades individuales de los alumnos, especialmente, se realizan modificaciones relativas a la temporalización de los objetivos, donde el estudiante logra alcanzar alguno de los propósitos, más tarde que el resto de sus compañeros, pero dentro del mismo nivel. En efecto, estos ajustes o adaptaciones poseen un carácter de relatividad ya que están en función de la capacidad de respuesta de cada maestro para responder a la diversidad de sus alumnos. Así mismo, para este proceso, el maestro debe involucrar a todas las personas comprometidas en la educación del niño, esto implica que habrá que determinar

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quienes van a ser responsables de estas decisiones, quienes van a ejecutarlas y en qué momento van a ser revisadas. A lo largo del curso escolar, los profesores toman múltiples decisiones: organizan los grupos de alumnos, seleccionan y distribuyen, pero así mismo, deben ser los gestores para nuevas propuestas de apoyo a las dificultades de aprendizaje dentro del aula regular. Con el mismo propósito, el maestro debe asumir una actitud positiva, donde apoye constantemente el proceso, donde seguramente reflejará seguridad y comodidad en las tareas escolares de los niños, afianzando asimismo lo que les gusta e interesa. Es decir, la intervención del educador es una ayuda irreemplazable que facilita al alumno la exploración de nuevos ambientes, en la construcción de conocimiento y el desarrollo integral, generando así, un clima seguro y relajado. Al igual que la actitud del maestro, el tipo de ambiente que se le presente al niño con dificultades de aprendizaje, estimulará o no la capacidad y la iniciativa. El maestro puede ser gestor del éxito al establecer expectativas de comportamiento claras y apropiadas para la edad de los niños. Por último, para lograr el éxito de inclusión, es necesario reconocer, que en torno a las dificultades de aprendizaje, se ha iniciado la búsqueda de estrategias encaminadas a buscar respuestas específicas y orientaciones prácticas dentro del aula para ser aplicadas en el proceso de aprendizaje de los niños, pero se ha determinado que este trabajo requiere de un apoyo interdisciplinario más complejo, es así, como los directivos, maestros y especialistas, deben estar cada vez más interesados y preocupados por establecer estrategias para atender a las dificultades y así prevenir el fracaso escolar. En cuarto lugar, INCREMENTE LA MOTIVACIÓN E INDEPENDENCIA Los niños con dificultades de aprendizaje no creen en sus capacidades intelectuales, creyendo que cualquier esfuerzo que realicen para obtener éxito será en vano, trayendo como resultado la frustración, baja valoración hacia sí mismos y en consecuencia, el rendirse con facilidad ante la dificultad, asimismo, tienden a creer que sus esfuerzos no sirven para mejorar. Debido a esto, es necesario que los niños con dificultades de aprendizaje sientan que el maestro confía en sus capacidades, y para esto, es importante asignarles responsabilidades que sean atractivas para ellos, no sólo dentro del aula sino por fuera. De la misma forma, los niños deben lograr comprender que las estrategias propuestas por el maestro son por y para él, debido a que se cree en las habilidades y destrezas para autocontrolarse. Más aún, este autocontrol, estimula

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a los niños a aprender de sus errores, sin temor a explorar y vivenciar nuevas situaciones. Con el mismo propósito, vivenciar ambientes de éxito, se convierte en un factor esencial para el alumno, permitiéndole sentirse como el mejor de la clase y fortaleciendo las relaciones interpersonales e intrapersonales. El tipo de ambiente que el maestro promueva, debe desarrollar el sentido de confianza y pertenencia en los niños, generando seguridad y motivación por explorar, no sólo en términos de material, sino además, sus relaciones con otros niños y adultos. Es evidente, que los niños con dificultades de aprendizaje se sienten más valorados cuando son escuchados y les prestan atención. Siguiendo con el mismo orden de ideas, el ambiente estimula además, la autonomía y el autocontrol, en el que los niños aprenden a manifestar sus sentimientos de forma aceptada y adecuada al contexto social. Por lo tanto, si se estimula al niño a tomar decisiones por sí mismo, seguramente, experimentará el control de su vida. En quinto lugar, REPLANTEE LA METODOLOGÍA En torno a los modelos pedagógicos, la mayoría estos, se han centrado en establecer un perfil del alumno con mejor adaptación al sistema escolar, excluyendo calladamente a aquellos niños que se acercan de forma diferente al aprendizaje. Es decir, las prácticas docentes, se han limitado a esperar un estudiante obediente, responsable y adaptado al modelo pedagógico adquirido, el cual pasa a ser el molde en el cual todos deben regirse. Especialmente, el problema inicia con la llegada de muchos alumnos, a los que se les dificulta adaptarse a ese molde y su aventura por la escuela se torna tortuosa. Ante esta realidad, se debe repensar en nuevas metodologías, donde los niños con dificultades de aprendizaje sean tomados como sujetos activos, que requieren de la atención de los maestros, donde la escuela no se convierta en la generadora de los llamados fracasos escolares. Adicionalmente, para que un alumno aprenda de manera significativa es necesario partir de sus conocimientos previos y de sus intereses, lo que genera mayor motivación. Es importante, que las instrucciones de las actividades a realizar sean cortas y claras, de manera especial, se sugiere mantener contacto visual mientras se da la explicación, posteriormente, se le pide a los niños repetir dicha información. Adicionalmente, el maestro debe presentar alternativas para ayudar a los alumnos a solucionar las tareas escolares, pidiendo no estancarse en la dificultad, sino por el contrario sugerirle seguir con la tarea y al cabo de un tiempo reincidir en lo que le resulta difícil. A partir de lo anterior, el maestro no debe olvidar, elogiar siempre

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el trabajo de los niños, con el fin de canalizar un poco sus frustraciones frente a las tareas inconclusas. Precisamente, es esencial desarrollar en los niños la capacidad de dividir sus tareas escolares, en partes menores, ya que permite reconocer sus logros inmediatos y dimensionar las metas, desafiantes, por alcanzar En otros términos, revise el plan de trabajo para organizar el material necesario para la ejecución de actividades. Para el niño con dificultades de aprendizaje su disposición frente a la clase será positiva si tiene alguna idea sobre lo que va a hacer. Es necesario, emplear recursos novedosos y creativos acordes con el desarrollo y estilo de aprendizaje de los niños. Para esto, realice lo que hoy recibe el nombre de adecuaciones curriculares, entendidas, como pequeñas modificaciones y ajustes cotidianos del currículo que todo maestro lleva a cabo para lograr lo propuesto, es decir, son ajustes que se realizan sobre la propuesta curricular al ponerla en práctica. En el mismo sentido, el maestro puede llevar a cabo diversas estrategias cognitivo-conductuales, basadas en el entrenamiento autoinstruccional, permitiendo desarrollar en los niños con dificultades un aprendizaje autorregulado, de la misma manera, el juego como estrategia de intervención constituye un excelente punto de partida para el aprendizaje, es así como los juegos enseñan a los niños a dar los primeros pasos en el desarrollo de técnicas intelectuales, potencian el pensamiento, desarrollan hábitos de razonamiento, enseñan a pensar, etc. Otra forma de guiar el trabajo de los niños, es realizar un apoyo o andamiaje en aquellas actividades que le resultan más difíciles, por ejemplo, más tiempo para la realización de los trabajos o más hojas de papel para practicar. Los niños con dificultades de aprendizaje, requieren de tareas desafiantes, pero posibles, según su estilo de aprendizaje. Otro de los aspectos importantes, es la distribución de los espacios, donde se debe tener en cuenta la flexibilidad para combinar trabajos grupales e individuales. Se debe recordar: cuando en el ambiente escolar de los niños el espacio y materiales están en equilibrio se obtiene un aula en armonía adaptada y flexible. En sexto lugar, EVALUE DE FORMA CONTÍNUA Evaluar de forma continua, se refiere no solamente al proceso de observar y registrar las actividades de los niños, sino a demás, su progreso. Para esto, lo maestros, necesitan un sistema de evaluación que les permita registrar cada

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progreso de los niños en torno a las capacidades, destrezas e intereses, con el fin de planear las actividades y experiencias que promuevan el desarrollo y aprendizaje individual. En representación de lo anterior, se sugiere realizar una lista de verificación para documentar el progreso de los niños, la cual hace énfasis en los comportamientos y destrezas que se deben observar durante las actividades regulares del aula de clase. En efecto, estos comportamientos deben reflejar los objetivos planteados y debe ser diligenciada por lo menos dos veces al año, es probable, que con los niños que presentan dificultades de aprendizaje, sea necesario utilizarla con mayo frecuencia y concentrarse en áreas específicas. En conclusión, la lista de verificación, permitirá comprobar el avance de cada niño y planear de acuerdo a sus progresos. En séptimo lugar, PROMUEVA HÁBITOS Evidentemente, a la mayoría de los niños les cuesta crear hábitos y en especial hábitos alrededor de sus actividades y tareas escolares, pero para los niños con dificultades de aprendizaje esta tarea resulta aún más complicada, debido a que se involucran diversos procesos cognitivos conectados a la capacidad de mantener la atención, reflejando angustia y poca motivación. Los hábitos son importantes para que el niño obtenga logros académicos, los cuales influyen de manera directa con la familia, los compañeros y en general, con la institución. Con respecto a sí mismo, el sentimiento es positivo por cumplir con lo esperado, en cuanto a la familia, las relaciones interpersonales mejoran y se enriquecen los espacios con actividades diferentes a área académica. Entre compañeros, el niño con dificultades de aprendizaje será aceptado, de tal manera que en la institución, será reconocido por su esfuerzo y dedicación. Claramente, se sabe que los niños tienden a postergar sus actividades, siempre y cuando estas resulten difíciles, pero si se establecen hábitos de organización donde los personajes principales son los niños, seguramente sentirán mayor compromiso en sus actividades y en especial reconocimiento a su esfuerzo. En este orden de ideas, los maestros deben optar por una actitud positiva que acompañe a los niños en su proceso de aprendizaje, con el fin de superar estas dificultades. En otros términos, es indispensable conversar constantemente con los niños acerca de los hábitos que se acordarán y en especial, en torno a los

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beneficios que generarán, proponiendo incentivos una vez los niños cumplan con lo acordado. En efecto, prestar atención a los hábitos, es realmente significativo, por el impacto que producen en el rendimiento académico de los niños. Para esto, el maestro debe sugerir a los padres de familia permitir a los niños un ciclo normal de sueño, puesto que esto permite posteriormente en el desarrollo de actividades, mayor retención y capacidad de información, al mismo tiempo, las horas de alimentación, de juego y espacios libres, favorecen el equilibrio emocional de los niños. En síntesis, la implementación de hábitos genera motivación por las actividades escolares, pero es de mayor valor, que los niños poco a poco logren una motivación más intrínseca donde se evidencie mayor nivel de autonomía y regulación. En octavo lugar, MEDIE EN LA PARTICIPACIÓN SOCIAL Las dificultades de aprendizaje, suponen una seria limitación para el progreso escolar normal del niño por su efecto en los futuros aprendizajes y en su rendimiento académico en general, desatando además, efectos negativos en torno al autoconcepto, la autoestima y las relaciones sociales. El apoyar a los niños con dificultades de aprendizaje, es reconocer la articulación de la escuela con los padres de familia, que parte de un trabajo coordinado donde cada una de las partes debe respetarse y apoyarse. El contexto escolar y familiar deben promover el desarrollo integral de los niños en las dimensiones socioafectiva, comunicativa, cognitiva y motriz. De lo anteriormente dicho, se afirma que el desarrollo de la capacidad social, debe ser una de las directrices de la educación inicial. Especialmente, como habilidad para iniciar y mantener relaciones con los otros, dado que, los niños que logran cultivar buenas relaciones interpersonales , son más dados a lograr vidas exitosas y productivas como adultos y profesionales. Por el contrario, cuando las relaciones sociales no son confiables o no se propician, los niños tienen menos posibilidades de desarrollar destrezas sociales eficaces. Es el caso, de lo niños que se les dificulta hacer amigos y se sienten rechazados la mayoría del tiempo, sea por ser particularmente tímidos o excesivamente agresivos. El maestro, puede ayudar a los niños a incrementar sus fortalezas y ser aceptados. Para lograr que las relaciones sociales sean más

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confiables, el maestro debe ayudar a los niños a encontrar algún amigo y establecer alternativas y oportunidades de tomar decisiones. A continuación se plantean algunos interrogantes, que pretenden promover un debate entre los diferentes agentes educativos que han reflexionado en torno a las dificultades de aprendizaje: A MANERA DE REFLEXIÓN ¿Cómo centro educativo, cuál es nuestra postura frente a las dificultades de aprendizaje? ¿Contamos con los recursos personales suficientes para atender las dificultades de aprendizaje? ¿Participan todos los profesores de la institución en los temas relacionados con la atención de niños y niñas con dificultades de aprendizaje? ¿Cómo se podría implicar a todos los profesores? ¿Qué procesos de formación tenemos establecidos para ampliar el conocimiento sobre las dificultades de aprendizaje? ¿Nos preocupamos por obtener información sobre actividades de formación relacionadas con esta temática? ¿Cuáles son nuestras expectativas respecto a las posibilidades de los alumnos con dificultades de aprendizaje? ¿Tenemos un conocimiento suficiente de sus características? ¿Cuáles son las principales carencias de información? ¿Hemos utilizado las fuentes de información de que disponemos en la institución? ¿Cómo podríamos obtener la información necesaria? ¿Qué criterios pedagógicos tenemos establecidos para la selección y utilización de los recursos didácticos? ¿Son suficientes los recursos de que disponemos? ¿Hemos reflexionado y llegado a acuerdos sobre cómo aprenden los alumnos y el tipo de aprendizaje que queremos conseguir? ¿La metodología adoptada favorece el desarrollo integral de los estudiantes? ¿La metodología adoptada da respuesta a ritmos, intereses y capacidades diferentes? ¿Cómo motivamos a los alumnos? ¿Qué aspectos tenemos en cuenta en la institución para motivar a los alumnos con dificultades de aprendizaje?

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¿Intercambiamos instituciones?

experiencias

y

resultados

entre

nosotros?

¿Con

otras

¿Se han establecido criterios comunes para el diseño de actividades de enseñanza-aprendizaje? ¿Responden las actividades a la concepción metodológica general? ¿Favorecen el tipo de aprendizaje que queremos conseguir? ¿Podemos afirmar que los contenidos que enseñamos a nuestros alumnos responden a distintas capacidades, intereses y motivaciones? ¿Cómo se ha llevado a cabo la selección y secuenciación de contenidos en los diferentes niveles? ¿Es adecuada la temporalización de los objetivos en función de las posibilidades y características de los alumnos de la institución? Sintetizando, una de las razones más importantes para poner en marcha un proceso de cambios profundos en el sistema educativo se encuentra en el reconocimiento de la diversidad como hecho inherente a todo grupo humano, y en la necesidad de que los centros educativos eduquen en el respeto de las peculiaridades de cada estudiante. Esta diversidad se encuentra en todos los elementos de la escuela, donde, las motivaciones, los intereses y la capacidad de aprendizajes son muy distintos entre los estudiantes; donde se da diversidad de opciones y valores entre los padres, madres, docentes y estudiantes. Además, las características de los centros, y de los contextos socio-culturales en los que se insertan son diferentes. Todas estas fuentes de variabilidad deben ser asumidas por las instituciones y requieren una respuesta peculiar. Asimismo, una vez identificada la dificultad, es necesario que los maestros y padres de familia trabajen en conjunto con el fin de alcanzar los mejores resultados, asegurando que conozcan la metodología y los materiales de trabajo. Independientemente de la metodología de enseñanza, los programas de las instituciones debe ser elaborado a partir de las necesidades del niño y haciendo énfasis en las áreas que requieren mayor esfuerzo, para que de esta manera, se alcancen lo propósitos establecidos al inicio del curso. El maestro debe siempre recordar que cada uno de los niños a quienes enseña, son ante todo individuos, que poseen intereses, experiencias, habilidades y necesidades individuales.

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