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No se puede ser feliz viviendo al lado de alguien que no se ama

Este es un fragmento de predicación por el pastor Alejandro Bullon, durante la
campaña del Madison Square Garden, New York, USA

Hace mucho tiempo atrás estaba dirigiendo una semana de oración en una gran
iglesia en la bahía en el Brasil, cuando una viejita me buscó y me dice:

- Pastor, ¿Esta viendo aquel viejito de cabello blanco allá? Es mi esposo.

- Ah, que bien.

- Pastor, puede preguntar a mi esposo, estamos casados sesenta años, toda
una vida, puede preguntarle en estos sesenta años yo fui una esposa perfecta,
en los moldes tradicionales de un matrimonio, una esposa perfecta, ropa limpia,
comida lista, casa bien cuidada, hijos bien criados, una esposa perfecta. Todo lo
que una esposa derecha hace yo hice, puede preguntarle.

- Sesenta años de casados.

- Pero pastor..... yo nunca fui feliz, ¿porque nunca fui feliz?

- ¿Por qué?

- Porque yo no amo a mi esposo.

- ¿Después de sesenta años se dio cuenta de que no ama a su esposo?

Y ella dice, No, yo nunca lo amé.

- Pero entonces, ¿por qué se caso?

Y los ojos de esta viejita se llenaron de lagrimas, y llorando la viejita dice: pastor,
cuando yo tenia 15 años, cuando era una joven de 15 años, nosotras no
escogíamos el esposo, nuestros papás escogían el esposo para nosotras. Un
día mi papá llegó y dice así: te vas a casar con el hijo de mi compadre fulano.
Entonces comenzaron a preparar las cosas, la fiesta, el matrimonio. Faltando
dos días para el matrimonio fui a la estación del autobús para conocer a mi novio
que estaba llegando, cuando abrieron la puerta del autobús, comenzaron a bajar
y me dijeron: ese es. Yo mire, no me gustó. Pastor, dos días después tuve que
casarme. Mi mamá me dijo así: hija, una esposa perfecta hace esto, esto, esto,
esto, esto y puede preguntar pastor a mi esposo, en estos sesenta años yo hice
todo como mi mamá me mando. Fui una esposa perfecta, pero no fui feliz. No se
puede ser feliz viviendo al lado de alguien que no se ama.

Y el bautismo es una clase de matrimonio con Jesús. Cuando te bautizas te
casas con Jesús, para vivir con Él el resto de tu vida. Y a veces podemos
pensar, y decir, Jesús estoy bautizado ya en la iglesia, casado contigo hace
treinta, cuarenta, o quince o cinco años, y en este tiempo tu sabes que de
alguna manera esforzándome, dominándome yo he sido un buen adventista, me
he portado bien, he obedecido todo, he hecho todo como me has mandado, pero
yo no soy feliz, no soy feliz. ¿Por qué? ¿Por qué no se puede ser feliz viviendo
al lado de alguien a quien no se ama?. Y esa es la tragedia de muchos
cristianos.

Un día nos encontramos caminando por la vida con un adventista, nos dieron
estudios bíblicos, nos probaron que esto es así, esto es así y esto también es
así, que debemos portarnos así, que no debemos hacer esto o aquello, y
comenzamos, y toda nuestra vida ha sido una lucha para vivir así, pero te digo,
si nuestra vida es apenas una lucha para portarnos bien, entonces la vida nunca
va a tener sabor. Podemos ser obedientes, completamente obedientes, pero no
vamos a ser felices, no vamos a tener alegría.

¿Alguno de ustedes ya vivió en un internado alguna vez? ¿En un colegio
adventista? Ya me van a entender entonces, hay chicas y muchachos, y las
chicas generalmente lavan la ropa de los muchachos, ganan por esto. Les
pagan por hora, vienen las camisas de todos los muchachos y las chicas lavan y
planchan las camisas, y ellas agarran las camisas y pasan por allí y por allá y
agarran otra camisa y pasan por allí. Y es así, cuanto más camisas plancha, mas
gana. Ella no se siente feliz, ella no esta pensando: que felicidad que estoy
planchando esta camisa, no, ella cumple su deber. Puede dar la gratificación de
cumplir con el deber, pero eso no da alegría, no da color a la vida.

Hasta que la chica se enamora de un muchacho, le comienza a gustar el
muchacho y comienzan a enamorarse y ahí un día llega a sus manos la camisa
del muchacho que ella ama. Ahora es otra historia hermanos, ahora es otra
historia, queda una hora planchando esta camisa. Cada cántico, cada detalle,
huele la camisa, es capaz de terminar de planchar la camisa y colocar un poco
de perfume para que él pueda sentir. ¿Se dan cuenta?

Queridos, miren. ¿Por qué será que nosotros nos portamos bien cuando nos
ven, cuando todo el mundo nos esta mirando nos esforzamos para portarnos
bien, ah?. Pero cuando no nos ven no nos preocupa portarnos bien. ¿Por qué?.
Porque no amamos al dueño de la camisa. El día que nos apasionemos por el
dueño de la camisa la vida cristiana va a ser diferente.

Por amor a Jesús vamos a aprender a hacer muchas cosas que originalmente
no nos gusta, pero amamos a Jesús y por amor a Él vamos a cumplir muchas
cosas. Cuando nos apasionemos por Él.

Queridos, cuando las personas se apasionan por Jesús nadie los detiene.

Solo así podrás ser feliz viviendo al lado de la persona a quien amas, al lado de
Jesús.