HILADA A MI CORAZÓN

LA QUIERO

Salvador Pliego

ii

ÍNDICE

3

Proemio I: Espuma en los versos

7

Proemio II: Tentación del verso

10

Hilada de luz

36

Epílogo

38

Biografía del autor

Para Emma

No sabía que el corazón estuviese lleno de tantas ilusiones.

2

PROEMIO I:
ESPUMA EN LOS VERSOS

3

I

Me imagino todo: un verso, el atardecer pintando al viento,
el ruiseñor picoteando el semillero azul del cielo... y tu beso.

II

Qué hermoso sería
que al voltear la vista
estuvieras tú;
que al abrir los ojos,
tus ojos avizoraran
lo que yo contemplo al mirar;
que por la mirada
me brotaras tú.

III
Se deshojan los pájaros desde las ramas.
Retoñan las alas por las yemas en las primaveras.
Cada nuevo trino abre sus pétalos
en un escaparate pleno de luceros.

A veces son las hojas las que anidan en la altura.
Y hay un solo canto
donde se platican las plumas, el viento y las ramas,
de qué color quieren tus labios.

4

IV
Si me dieras la tinta de tu piel
en una hoja blanca:
¡qué océano, qué trote de un corcel,
qué jardín de mil plumajes
en ella escribiría!

V
Si un día pegaras tu boca a mi boca, le daría a las vocales una nueva letra: aquella que
sabe a tus labios y se pronuncia con la Real Academia de tu lengua.

VI
Hoy se me atoró tu nombre en la alegría.

Dime, ¿qué hago con esta alegría desbordada
después de verte a ti sonriendo?

VII
No hay alas, ni pájaros,
sino la primera luz del beso
esclareciendo todo el vuelo.

5

VIII
¿De qué besos estás hecha, pedacito de dulzura,
que no acabo nunca de saciarme?

IX
Anuncio que llegas,
igual que la primavera se anuncia.
Repito que me llenas de esa libertad hermosa
y me haces sentir la melodía de la felicidad
en cada tono de tu risa.
Me expreso de ti en la escritura que sube y mece
al corazón en bienvenida y le oferta una caricia literaria.

Provengo de tus manos y voy hacia la vida,
y voy hacia el encuentro de un ejemplar de la hermosura.
Anuncio que tú vienes,
igual que el corazón predica su soplo en la sonrisa
o la lluvia que humedece la tonalidad de la mejilla.

Anuncio tu presencia,
igual que el amor se pronuncia en un color
de transparencia y sinfonía.

6

PROEMIO II:
TENTACIÓN DEL VERSO

7

I
¿Usted sabe
que una multitud de usted reside en mi cabeza?

II
El día que usted descubra lo bonito que es mirarla,
abriré los ojos para que usted sienta
lo que yo siento en el alma.

III
¡Por Dios, que linda es su sombra!
Me imagino lo que usted será cuando la vea.

IV
Si usted me da la mano,
yo le tocaré el alma,
le crearé un suspiro,
le inventaré un sueño.

8

V
¡Cuídese usted de mí y de mi boca,
y de mis brazos y mi tacto y de mis ojos,
pero sobretodo de mis besos!

9

HILADA DE LUZ

10

La noche
La noche enarenada susurra tu cuerpo al viento.
Sobre el musgo posa tu cabellera.
Y te esfumas, te pierdes como un soplo en la nada.
En la suavidad de tu alma navega el mar algún suspiro.
Detienes mi mano. El faro del tiempo
espiga ráfagas de beso y besos.

Y como un aceite suave me alejo, regreso,
devuelvo a tu piel el labio
que me diste susurrando.
Y un anillo tuyo me desposa
a tu líquida nave
de brazos, pulpa, luz y esponja.

Eres el transbordo del amor a la intemperie.
La noche enarenada susurra tu figura.

¡A ras de ti se desafían todas las estrellas!

Fantasía
La fantasía más bonita de usted,
es que usted se sale de sus ojos,
viene, me besa,
y se regresa a ellos.

11

Quisiera
Quisiera que bajaran a los pies de mi cama
unas alas,
igual que tú en las mañanas,
y trinar con ellas, de ti,
trinar sin voz, en tono de día y azafranes;
ponerles tus detalles:
luz, color, tu risueña cabellera.
Y volar con ellas… volar…
igual que tú: encima de mi almohada,
de mi sábana tendida,
y verte cruzar, cruzar de tu corazón a mi ventana.

Sensación
Tenía ella la sensación de ser gota y ser lluvia.
Y desprendía de las alturas una nube
para perseguirme con sus brazos
cuando el sol alumbraba ya de tarde.

Y yo corría y me mojaba con sus manos…

12

Vengo de lejos
Vengo de lejos, ¡ni lo nombre!,
de un sin rostro y sin paisaje,
del allá donde la nada
y el nadie es lo cercano.

De tan lejos vengo, y a buscarle,
de tan lejos a encontrarle,
que la he puesto ya en un sitio:
un lugar incomparable,
un lugar que hoy es su nombre.
¡Así de lindo sabe amarle!

De tan lejos vengo,
de tan lejos a quererle.
Donde baile usted y baile nadie.
Donde yo tenga su mano
y la danza sea su nombre.

Vengo de tan lejos -¡a quererle vengo!-,
de tan lejos a buscarle,
de tan cerca para amarle.
Donde haya espacio y el espacio sea su baile
-por quererla simplemente,
para amarla dulcemente-,
y que el sentido sea un rubor
donde usted murmure y sea,
donde usted ponga en mi hombro
su perfil junto a su imagen.

13

Vengo de tan lejos, de tan lejos y tan cerca,
de tan lejos y al instante,
por usted, por usted para besarle.

Vienes tú
Sobre una mirada ausente te apareces.
Y me pierdo aún más allá de mí mismo,
transmigrando entre sueños,
en el frío de la arena y de la duda.

Y vienes tú, cercas mis ojos,
los devuelves al contacto y la mirada.

¿Qué puedo decirte entonces?
Brotas de mi mirada;
El silencio de mis ojos te besa;
Te reconoce mi nostalgia;
Mi alegría te lleva en el alma.

14

Beso
Que a mitad de tu piel me digas: ¡Beso!...
Eso invita a conocer el resto.

Enfrente de mis ojos
Enfrente de mis ojos eres carne y tiroteo,
maíz o cintura verdadera
-¡hágase la tierra en ti, en ti mujer!
¡Oh ensordecido velo! ¡Oh pájaro fecundo!
¡Oh amor hecho del vientre!
Y el corazón, amor, defendido por gigantes,
por los besos combativos, por la más suave caricia.

¡Ah!, espartana de mi canto, de mi florido sueño:
la noche exquisita es por tus labios,
la tarde fraguada es de tus manos.
Y de nuevo, amor, todos los besos en la armonía acechante.
La envidia del viento, amor, entre alhajas blanquecinas.
Y tu beso, ¡ah!, y tu beso… ¡oh aroma dulce!, ¡oh hija de mi amor y pecho!,
¡ah!, herrera de mi corazón, tan dulce y linda, tan fresca y tibia,
tan tuya y mía.

15

Hilada de luz
Hilada de luz sonríes.
Íntima retumbas en el mirar abierto.
Y tú, como mis ojos vivos,
meneas mi corazón cual mil deseos,
y en un instante conviertes
el azul y el viento
en un soplo
color de amor y tarde.

Pequeña, pequeñita…
Pequeña mía, pequeñita, tan grande como la dulzura,
como el sabor del higo y la ciruela, como tú…
Y de pronto, todo: el encanto y la caricia,
la suavidad y el aliento.

Pequeña, pequeñita, caes a mis brazos a plena luz o a plena tarde,
y tu felicidad trastoca la universalidad del beso.

Pequeñita de ojos, mi pequeña,
cuando tu mirada -¡así de inmensa, así de linda!-,
pareciera que el amor germina más allá de toda estrella,
y me arrastra a tus confines, pequeñita,
a la velocidad de luz o un pecho que nunca, nunca se termina.

16

Dígame usted
Dígame usted que quiere,
que quiere amanecerse,
en este pecho laten
sus ojos para amarle.

Dígame usted que siente
lo mismo que yo siento.
Y es tan bonito eso
cual soplo al ir bebiendo.

Dígame usted que sueña
el mismo sueño siempre:
redobles de tambores
de un latir de flores.

Dígame usted que oferta
los besos de su boca,
y que a cambio pide
dos labios que le quieran.

Dígame usted que tiene
el encanto que apasiona.
Yo siempre se lo he dicho:
Usted, usted navega
y enroja el tinte de mi sangre.

17

Porque sí y porque no
Porque sí y porque no,
porque con usted crece la vida
y se ensancha donde yo la quiero,
porque a mitad del día, de la tarde o de la noche,
recomienza mi horario en su jornada,
ahí donde trabajo por quererla,
ahí donde preciso que es usted mi retribución
a la mágica caricia que es amarla,
el seguirla por un mundo saturado de faenas,
donde lucho por su lengua y brego por su rastro.

Porque si y porque no,
porque digo que la quiero,
porque es tan ardua la tarea que usted me remunera
teniéndome en su boca y contribuye con su agenda
suministrándome razones a quererla de por vida.

Usted sabe que lleva mi jornada en su talega.
Porque si y porque no…
Usted sabe que fija mi horario con su senda.
Usted sabe que tiene mi vida en su caricia.
Usted contiene mi hambre de quererla y re-quererla.

18

Sensiblemente
Era el canto de la tarde:
la bruma de sus senos a lo alto de las ramas,
el olor de pájaros dormidos, la tibieza de la luz
tocando cual guitarras.

A lo lejos, la nada… la tarde inmóvil: ¡callada!
Y sus ojos abiertos, recostados en mis brazos.

¡Sensiblemente mía!

Mirada
Se levantaba la falda del mar,
y coquetamente cubría sus muslos
con el graznido de gaviotas.

Era entonces que el silbido de los buques
se escuchaba por doquier,
y los mares juntaban horizontes
para irla a contemplar.

19

Te dije que hoy tenías mi amor hasta las nubes
A veces se me pasan sentimientos,
se quedan retraídos; se pierden.
Sucede, a veces… Sucede que la nada...
Y se me pasa. Sucede que el silencio.
Entonces ya me acuerdo, me acuerdo de tu imagen.
¿Te dije hoy que al mirarte me gustó tu mano
y tu forma de andar sobre mi mente?
¿Te dije que volabas, bailando
y de puntitas, volabas en mi pecho?
¡Estabas muy bonita!
¿Te dije que risueña haces del mundo una vida alegre?
Se me habrá pasado entonces...
¿Verdad que te lo dije?

Segura de ti misma me haces querer mirarte,
mirarte y levantarme.
Seguro que tú tienes los ojos que yo quiero.
Sucede que me tienes, me tienes y retienes.
¿Verdad que te lo dije?
¿Te dije que hoy tenías mi amor hasta las nubes?

¿Verdad que te lo dije, que estabas muy bonita?

20

Plenitud
Y me abrazó… ¡Ah…Era todo!
¿Han sentido cómo se arde el sol en las mañanas?

Monarca primorosa
¡Ah, nacida de mi alma, del venero de mi corazón,
de la profundidad de mis alientos!
Y todavía volabas como un girasol con alas,
como la más matutina de las flores sobre mis sonrisas,
y luego levantabas mis ojos a la conquista
de tus benévolas luces siderales.

Hermosa como las viñas, ¡hermosa!... ¡Ah!
Yo fui a perseguir tu crisálida hasta el más
alejandrino de mis sueños,
allá donde los frutos son ebrias quintas
de fulgor y beso,
donde las farolas prenden en los labios
un exquisito manjar de femenino dejo.

Y luego tu nocturno velo y tu acaecer de éxtasis genuino.
¡Ah!, mariposa hermosa,
mi ilusión juguetea mientras tu revoloteas
en mi corazón cual carrusel de alas.
21

Con ese sabor
Con ese sabor de ti, tuyo, siempre,
impecable, exquisita,
me comería tu corazón a besos
y en verdad, verdaderamente,
autenticaría tu sabor hasta en mi tacto,
hasta en mis ojos, en mi coraje-aprendizaje,
siempre, otra vez y siempre,
para desteñirme en tu saliva, en tus historias,
en la espera de un loco movimiento
que me aviente hacia tus labios,
que me ahogue en tus gerundios, en tus mares,
en tu pidiéndote a ti a cada instante,
en mis desmoronados celos,
en mi provocación de amarte,
en mi despeñadero por besarte,
siempre, ahorita… mía, mía, mía.

Destellante
-Oye, bájame una estrella.
-¡Ya estás aquí!
-¡En verdad, una bonita!
-¿Una que brille y resplandezca?
-¡Sí!
-¡Anda pues, vente a mis brazos y destéllame con tu sonrisa!

22

Ella es linda
Se despierta y se descubre su color de linda.
Después arregla su peineta: tres cuartos girasol
y un quinto emocionada.
Su cabellera la cuelga junto a las mareas de Hemingway
y los globos trasatlánticos de Julio Verne,
y aun así se le descuelgan sus rizos de hermosas mariposas.
Cuando ya estira sus brazos,
su íntima sonrisa va escribiendo versos por los aires.
Ella es linda. Lo sé… Lo he sabido...
Lo sé de siempre.

Un día de estos
Un día de estos, en tu boca,
no cualquiera, en tu boca,
en ese beso ardiente,
no sé por qué, pero en tu lengua,
quiero decir, que no en cualquiera
sino en tu boca,
diré que todavía,
que siempre,
me sabes a sueño,
a gloria y fantasía.

23

Yo quisiera
Yo quisiera darle a usted un beso
y proponerle se lo lleve puesto
donde la piel comienza como boca
y termina en estremecimiento.

Hablar de ti
Hoy me vino de esas ganas de hablar,
hablar a ratos, hablar de ti.
Y es que me faltas donde la nada:
serán los brazos, será mirando,
será el azul… y no estás tú.

Y te me envuelves como las nubes,
como aquel hilo de la camisa
que busca el cuello, que pica el pecho
para enredarte mi piel a ti.

Voy y camino… ¡Y no disfruto!
Son esas ganas de hablar de algo,
hablarte pronto, hablarte a ti.
Y es que hay un labio buscando algo…
Nada de nuevo, sólo a tus labios;
hablarte a ti.

24

Me derrites
Tú me derrites… El polvo de tu boca me desgrana.
Bajo y subo sobre ti y… ¡tú me derrites!
Cada palmo de ti me hace agua, humea mis tejidos,
desenhebra mis táctiles sentidos,
bombea mis llagas y las abre,
y en ellas te siento como sangre, te siento como piel despierta,
como el último beso ante la boca… ¡Y me derrites!
¡Tú me derrites!…
Cierro mi boca donde tú la abres, donde tú muerdes,
donde cada noche nace o se descubre,
donde cada beso es tuyo… ¡Y tiemblo,
tiemblo en las entrañas,
tiemblo hasta en la nada para convertirme en nada!
Y el temblor me recorre hasta las llagas:
esa nueva o última mirada tuya.
¡Tú me derrites, me desmiembras y rehaces!…
Tú, hasta las venas me requiebras.
Y subo y bajo por tu boca hecho agua, hecho nada,
y tiemblo, no sé, yo tiemblo… Y más allá mi boca se derrite,
se derrite, se deshace…
Tú me derrites… Con la desnudez de un soplo me derrites.

25

Lo que importa
En este presentimiento de buscarte y no encontrarte
-aun teniéndote a mi lado-,
que parece que me escapo de mi talle,
que navego en otra mente,
estás tú devolviéndome las manos,
entregándome los ojos,
incorporándome el sentido a mis sentidos;
y eres tú, ni más ni menos,
la que nuevamente me retorna
y restituye mi figura en el poder de la apariencia:
sigo, estoy pensando, vuelvo en mí;
lo que importa es la certeza con que tú te acercas a mi boca.

Yo pongo
Mire usted, yo pongo mi mano en su rostro
y la acaricio.
No sé lo que mi mano sienta,
pero mi corazón se fue a aquel árbol,
silbando, cantando, aleteando, suspirando…

26

Muslos como de plata
Sobre la plata fina que brilla,
sobre los ríos que se evaporan,
lajas de doble contorno
relucen su miel cristalina,
y el beso nacido de flores
hacia su dermis resopla.

Muslos hechos de plata,
muslos como de brillo,
granos cargados de granos
que se izan a las cimas
y se entibian o se escarchan.

No hay otro hervor que me incite:
su plata es cuna de viñas;
sus muslos, copas bebidas.

Y su forma me devora
completamente en sus huellas:
marfiles o pabellones
mercantes de fina plata.

Y me devoran los ojos,
los labios ya silenciosos,
las manos sin cargamento,
mis tejidos ya siniestros.

Plata sobre la plata

27

y sobre sus muslos la plata.
Cada pedazo en que brilla
estalla con pólvora y martirizan
mis pupilas con su forma.

Tal vez hoy
Tal vez hoy… ¡Tal vez!...
Eso de quererte un beso,
eso de adorarte labios,
que tu boca por mi boca ocurra
y que tus ojos, ¡ay!, me arrinconen al mirarlos;
tal vez hoy… ¡tal vez!...
te esparcirás de labio a labio,
y al sabor que se reposa
le arrebataré a tu pecho
la flor que necesito.

28

Sueño colores de sueño
Tengo, para mi tiempo libre,
un sueño color destello
y una tarde en jazmín alegre.

Tengo, por el corredor de algún alba,
cinco bulbos de sombra fresca
y un pensamiento agua dulce.

Cargo a mi sombra entera
y la sueño para que me sepa a gracia:
su espalda de fruta uva,
su jícara en perfil de yo anduve.

Tengo mi corazón en la suerte
al llevarlo a que no me enfríe,
y me lleva como su sueño,
sonándolo para que le sueñe.

Sueño colores de sueño
para que me miren el más alegre,
el más feliz del destino:
ser el porvenir de un acierto
y el más jovial de mis sueños.

Sueño que tengo la gracia
de tenerla a ella por sueño en todos mis sueños,
y sueño colores de sueño
para que sonriente me miren al verla.

29

Miel de ébano
Tú, corteza linda, miel de ébano:
mi amor a la madera nace de tu espalda
y se acoge a tus brazos de nogal y de castaño.
Como por encanto, tus senos brotan cual yemas
y se mezclan con la brea, en cascadas.
He subido hasta tu cima, a tu cabello de cerezo,
para columpiarme o besarles en las tardes.

Aquí yace tu ebanista, el carpintero de tus horas verdes,
el podador de tus noches tristes.
En el arte de tus labios cincelo un suspiro
y es donde se aviva mi amor de leño y tronco.

Cuando mis dedos te acarician, dulcemente,
un girasol nos mira y torna enrojecido.

Decirte algo

Tengo que decirte que la noche, la luna, las estrellas…
¡Y no es cierto!
Lo cierto es que cuando tú te acercas
y te quedas y estás conmigo,
todo eso -la luna, las estrellas, la noche-,
¡todo eso!,
se vuelven nimiedades.

30

Tu corazón cava en mi pecho
Cuerpo de amor, arma de fuego,
tu rostro cava mi pecho a tu corazón ardiente.
Sobre tu cuello mi amor combate
y desencadena su sed silvestre.

Pero, eres mía y huyes: tus ojos huyen a mis brazos.
Mi voz te tiembla y tú te escapas.
Ave del jazmín y la terraza y de oropeles,
sombra blanca de mis besos,
también son tus cabellos el amaranto y movimiento,
también son tus hojas los volcanes.

En las máscaras del viento está tu reino,
en mi boca te repartes,
y en mi cuerpo un jinete va cantando:
¡dulce y mía!, ¡dulce y mía!...
Y en la levedad de un suspiro te retraes.

31

Te conozco
Lo que sé de ti es tu tristeza,
tu permanente corazón y soplo,
el enigma generoso de tus ojos.

Y te conozco por tu boca,
por la constancia que provocas
y el sonido que al tocar la puerta
se escucha en mis entrañas.

Porque en tu sonrisa
también yo te conozco.
Y también es mi tristeza…
y también es mi alegría.

La foto
Le pedí que me besara.
Ella se salió de la foto, me abrazó y me dio ese beso.
Y sin soltarme la mano,
se regresó y me metió a su foto.

32

Como a nadie
Todavía, todavía te sonríes en mi pecho,
te contienes en mis ojos, te involucras con mi boca.

Como a nadie es que trastocas con tus siempres,
con tu yo inimaginable, con tu inherente inconfundible.

Te quiero, es cierto, te amo, y eres doble fantasía:
la que está en lo cotidiano, la que es irrepetible.

Es intrínseco el quererte y exclusivo el adorarte:
tienes esa forma de ternura inigualable.

Te quiero, pues, te amo: esencialmente eres vida,
y eres vida y una doble regalía.

Es privativa tu alma, tan llena de dulzura;
Es un regalo tu conducta, tan llena de existencia.

Y todavía, todavía me prefieres,
me prefieres de alegría.

33

Salí a corretear a los pájaros
Un día vine y la encontré en un pedacito de mí,
un espacio muy pequeño, diminuto.

Entonces salí a corretear a los pájaros,
encendí las lámparas del mar,
corté la greda en las nubes...
y usted se quedó.

¡No se salga!... ¡Todo es suyo!
También mi mar, mis pájaros, mis nubes,
y ese pedacito adentro,
el que bombea como un ave y late.

A veces
Aquí nos gusta platicar de todo:
de usted, de lo suyo, de lo que a usted le apasiona...
A veces también platicamos de su boca.

34

Éste es su beso
Si yo le dijera: Éste es su beso…
corra, muérdalo, disfrútelo,
desgréñelo, hágalo temblar,
sofóquelo, desdibújelo,
hínquelo hasta la clemencia,
hasta que no hable,
hasta el delirio mismo,
y dele de sus labios
el misterio más hermoso: un beso.
Después, deje que yo corra, la palpe, la disfrute,
la haga hablar,
la sueñe hasta la clemencia...

Al parpadear
Cuando abra los ojos
y en las pupilas nada, nada mire,
la zona blanca de tus ojos se haya ido,
preguntaré: ¿dónde?, ¿a qué hora?,
¿al parpadear te fuiste?;
cuestionaré a mis ojos:
¿por qué?,
¿por qué no la siguieron?

35

EPÍLOGO

36

I
Si me preguntaran: ¿quién es?, ¿dónde la encontraste?
Le diría a mi corazón: ¡No respondas!
Y seguiría mi camino… sonriendo.

II
Lo más bonito de ella no es su desnudez,
sino que desprende todo velo de su boca
para dar un beso.

III
Usted, detrás de mí, mirándome…
¡Y yo con esa angustia de querer besarle a usted los ojos!

IV
Nada se parece a ti cuando te amo.

Julio de 2016.

37

SALVADOR PLIEGO:
Mexicano, nacido en la ciudad de México. Con estudios en Antropología Social y una
Maestría en Sistemas de Computación. Como escritor inició su carrera a finales de 2005
y desde entonces ha publicado más de 20 libros.
Fue premiado como segundo lugar en poesía por la ENSL en México y nominado como
finalista por el II Certamen Internacional de Poesía “San Jordi” en España, 2006.
Participó como jurado en el Primer concurso literario “Atina Chile” en 2007. Su poema
“Espadas y papiros” fue entregado como parte de los premios otorgados al ganador del
Segundo concurso de cuentos cortos HdH Medieval. De sus viajes ha recibido múltiples
reconocimientos, entre otros, el de ser “visitante ilustre del Municipio de Urrao”,
Colombia, y “visitante distinguido” de la ciudad de San Pedro de Tacna, Perú.
Durante 2007 y 2008 participó activamente en el foro MundoPoesia, considerado uno de
las más grandes de la red de Internet en cuanto a escritores, publicaciones y lecturas. En
ese periodo fue premiado en 18 ocasiones, entre ellas, otorgándosele el premio de “Poeta
del mes”.
En el 2011 fue ganador de los siguientes premios: Ganador del concurso Rubén Darío
Rumbaut con el poema “Dulzura”, y “Primera mención de honor” en el concurso
internacional de poesía “Trofeo Memorioso”, organizado en Chiloé, Chile, con los
siguientes poemas: Corcel de alas blancas, ¿Dónde los olivos? y Templanza.
En enero de 2012 ganó del Primer Concurso Literario Andrés D. Puello por su libro
Crepitaciones. En el mes de mayo se le informa que su poema “Oda a la risa” fue
incorporado en unos libros de texto para el aprendizaje del español en Puerto Rico. La
radio satelitevisión/Americavisión de Chile le otorgo un reconocimiento “por su
participación en la Poesía destacada, mes de septiembre 2012, de los programas radiales
‘Música y declamación de poesías’”.
En abril de 2013 Radio Satelitevisión/Americavisión le otorgó un nuevo reconocimiento,
como poesía destacada, por su poema: Arde la poesía. En el mes de mayo, otro más por
su poema: Desnudez de la mirada, y en el mes de junio, un nuevo reconocimiento por el
poema: Canción de viento y brisa.

38

En mayo de 2014 recibe 3 reconocimientos en México: el primero de la Universidad
Tecnológica de Huejotzingo y la Secretaria de Educación Pública (Puebla); el segundo de
la Presidencia Municipal de Querétaro a través de su Instituto de Cultura, y el tercero del
H. Ayuntamiento Constitucional de Tlalnepantla de Baz (Estado de México) a través de
la Dirección General de Educación y Cultura y el Instituto Municipal de la Cultura y las
Bellas Artes.
En el mes de octubre se le notifica que su poema “Miguel Hidalgo” fue incluido en un
dvd en conmemoración a Miguel Hidalgo, por parte del municipio Miguel Hidalgo, del
estado de Hidalgo, México. Recibe el mismo mes un diploma de honor de parte de la
Revista Mirlo “por haber sido seleccionado en el Ier Certamen Poético Mirlo”.
En junio del 2015 recibe un diploma de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua
“por su participación como poeta y destacada trayectoria en la producción literaria”.
En octubre del mismo año recibe tres reconocimientos: de los planteles Ignacio Manuel
Altamirano y Benito Juárez García, pertenecientes al IEMS de la Cd de México,
México; y otro del Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal, México,
quien le otorga un reconocimiento por “su extraordinario trabajo en los planteles del
Instituto, a través de los Recitales de Poesía compartidos a la comunidad estudiantil”.
En octubre, también, se le notifica que ganó el primer lugar del concurso literario
“Certamen Internacional El Molino”, por su poemario: Corcel de luz y plata.
A principios del 2016, se le otorgan tres reconocimientos en México: de la Universidad
del Valle de México, de la Universidad Salesiana y de la Universidad Pedagógica
Nacional. Los tres por su poesía.
A la fecha ha realizado lectura de su poética en Estados Unidos, México, Perú, Chile,
Argentina, España, Nicaragua y Colombia.

39