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En el fragmento seleccionado del Discurso del Rey podemos ver cómo aún no

se ha gestado la crisis del Estado-Nación por medio de la cual ésta deja de
dotar de sentido a las demás instituciones. Ello se puede visualizar en la figura
del Rey y el arzobispo frente a quienes el profesor pierde toda credibilidad al
momento de descubrir que éste no cuenta con la correspondiente acreditación
que avale su profesión. Por lo tanto, el Estado sigue dotando de inefalibilidad a
las demás instituciones, tales como las que en este caso se encargan de
expender un título profesional.
Sin embargo, el video nos demuestra que a pesar de la pérdida de autodidad
del profesor en un contexto como el mencionado – aún más complejo que el
actual al seguir operando el efecto institución- es posible para el pedagogo
recuperar su lugar de autoridad.
Tras la caída de la investidura, el profesor, en un comienzo intenta apelar a su
experiencia, pero como esta no surte efecto, le demuestra a su aprendiz su rol
de autoridad mediante un acto de reconocimiento.
Es decir, el profesor al situarse en la silla del rey y negar que esta le
pertenezca a aquél, no sólo genera la creación de un espacio de seguridad en
el Rey para que éste pueda atreverse a hacer algo que no sabe hacer y
aprenda así a hacerlo, es decir defender su posición real mediante el uso de su
propio voz, (CF. FAVILII, Reflexiones en torno a la autoridad pedagógica) sino
que además por ello recupera su lugar de docente.