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Michel Foucault, El cuerpo utópico. Las heterotopías, trad.

Víctor Goldstein, Buenos
Aires, Nueva Visión, 2010, 112 pp.
En un breve pero sustancioso volumen se reúnen varios textos de Foucault que
giran en torno a una cierta concepción diferente de la espacialidad y, en tanto tal, de las
corporalidades.
En esta reseña, me concentraré sobre todo en la conferencia que abre el
volumen, “El cuerpo utópico”, por cuanto es la verdadera ‘novedad’ del libro. Como se
explicará más adelante, la conferencia “Las heterotopías” fue reelaborada por Foucault
en 1967 y publicada en 1984. Además, se han incluido una entrevista realizada al
pensador francés en 1982, “Espacio, saber y poder” (recogida en Dits et écrits IV), y un
artículo de Daniel Defert referido al tema de las heterotopías y su recepción por parte de
las escuelas de arquitectura y urbanismo europeas.
La sección más importante del libro se halla en las transcripciones de dos
conferencias que brindó el pensador francés a través de la radio los días 7 y 21 de
diciembre de 1966, en el marco de la serie radiofónica que “Culture française” dedicó a
la utopía y en la cual Foucault tenía por tarea referirse a “Utopía y literatura”. Los restos
sonoros (que permanecen en el archivo oficial –el Centro Michel Foucault, en la
Biblioteca del IMEC-Caen– y que, en Francia, fueron reeditados en disco durante 2004)
dan lugar aquí a dos escritos menores que sorprenden por su tono y su manejo del
registro ‘coloquial’ que aseguraría su recepción por parte de un público amplio sin dejar
de resultar de gran interés para el auditorio más especializado.
La primera de las conferencias lleva por nombre “El cuerpo utópico”. En ella,
Foucault nos sorprende con un estilo cuasi-fenomenológico según el cual los análisis
que va desplegando resultan de la indagación de las afectaciones acerca de su propio
cuerpo, o de las variantes del concepto de corporalidad que, quizás, le resultaba más
‘cercano’. El texto comienza por la afirmación de una noción del cuerpo como “topía
despiadada” (p. 7). Fácil de enlazar a los análisis fenomenológicos merleau-pontianos,
esta caracterización de lo corporal lo ubica como el lugar por excelencia, es decir, aquel
sitio a partir del cual el ‘yo’ adquiere la espacialidad como concepto que, aplicándose a
sí mismo –corporizándose–, distribuye en el todo de un mundo en lo sucesivo material.
¿Cómo se llega de aquí a la utopía que debería guiar esta alocución? El disvalor que esta
topía constituye, lleva a una fórmula de clara resonancia platónica: “Mi cuerpo es el
lugar irremediable al que estoy condenado […]. Creo que es contra él y como para
borrarlo por lo que se hicieron nacer todas esas utopías” (p. 8). De manera que, en

el cuerpo es prioritariamente imagen y. algo que quizás suene parecido a los planteos más recientes de Jean-Luc Nancy en torno al tema de los cuerpos ‘espiritualizados’). entonces. Estamos. finalmente. 13). purificado y virtuoso que es el alma. La estrategia del pensador francés parece basarse en la postulación del cuerpo como materialización de la batalla que se libra entre el mundo-aquí y el más allá: de la topía despiadada. Una revuelta que puede ser entendida como un ponerse frente a un espejo que. y lo otro radical. o bien el cuerpo castrado. Foucault hace un llamado a pensar en el cuerpo como un punto de origen . en el interior mismo del espacio que le está reservado. De aquí que Foucault pase a concebir el uso del artificio (que en los cuerpos se da bajo la forma de esos ornamentos que son las máscaras. de un “cuerpo sin cuerpo” (es decir. en consecuencia. una zona aporética o espectral generada por la revuelta del cuerpo ‘contra’ sí mismo. como tal. desde siempre. la índole blanchotiana de esta formulación se develará poco después. fantasma. Porque es sólo bajo su influjo que puede comprenderse la importancia de encontrar la manera de burlar las clasificaciones binaristas y dicotómicas. 15). en su carne. el maquillaje y los tatuajes) como un modo de la imaginarización del espacio según el cual se hace “entrar al cuerpo en comunicación con poderes secretos y fuerzas invisibles” (p. el cuerpo-cosa del muerto y los ritos sociales que lo eternizan integrándolo al espacio arquitectónico que replica un determinado culto a los muertos. un espacio que se desfonda a sí mismo al incorporar –aunque sin dominar– lo otro radical. 12). en su materialidad. el cuerpo. fragmenta y señala que.” (p. En estas utopías se trataría. cuerpo abierto y cerrado: cuerpo utópico” (p. Entonces. todo el espacio del contramundo. Sin embargo.principio. Así es como el autor explica la utopización del cuerpo a partir de una cierta ‘internalización’ de lo que en principio parecía todo lo contrario al cuerpo: “el propio cuerpo […] hace entrar todo el espacio del otro mundo. a la utopía que libera al cuerpo del espacio y. la utopía refiere algún tipo de desaparición del cuerpo. cuerpo penetrable y opaco. una corporalidad a la cual se le han borrado los caracteres que la hacen tal. 11). En todos los casos. sería como el producto de sus propias fantasías. en el escenario nietzscheano por excelencia. Foucault insiste en el juego entre un lugar ‘propio’ del cuerpo y un lugar otro al cual éste sería proyectado. precisamente allí donde Foucault descubra que el ‘sin’ que afecta al cuerpo lo hace “incomprensible. sólo que dichos sitios nunca son del todo delimitables. su transmutación en algo distinto: el cuerpo mágico de las narrativas de lo fantástico. lo cual obliga a pensar esta espacialidad bajo el paradigma de lo aporético. En suma. mediante un “espejismo de los espejos” (p. Entre el lugar supuestamente más propio.

el de los “espacios diferentes. adopta como modelo del ser las materializaciones espectrales. el de los lugares “absolutamente distintos”. ya iniciado en su momento por Blanchot. Los espejos.” (p. donde se asigna un “espacio a la experiencia profunda y originariamente utópica del cuerpo” (p. merecía ser indagado con mayor precisión y con otro nombre. con zonas claras y zonas oscuras (…) protuberancias. el de los “contraespacios” (p. son modos de apaciguar “esa gran rabia utópica que hace trizas y volatiliza a cada instante nuestro cuerpo” (p. su influjo analizado en otros órdenes. Precisamente es en lo más impropio. 17). podría decirse que Foucault esboza en esta conferencia los rudimentos de un pensamiento materialista que. porosas. el loop utópico que señalábamos antes. esos otros lugares. La eficacia de esta herramienta se sustenta en la idea de que la espacialidad no es neutra. esas impugnaciones míticas y reales del espacio donde vivimos” (p. hacer el amor. 19). Foucault dictaba su segunda conferencia radiofónica bajo el nombre “Las heterotopías”. porque al fin y al cabo el cuerpo no habrá tenido un lugar propio donde hallar su unidad y su origen. y que luego en 1984 sería publicada bajo el nombre “Des espaces autres” [Los espacios diferentes]– menciona a las utopías sobre el comienzo. la muerte. señala que ese punto cero no tiene origen o sentido alguno: da origen desde el no-lugar.del mundo (material) pero. penetrables. regiones duras y otras desmenuzables. 20). . se muere. en este lugar que utiliza como bálsamo una utopía para sanar otra. De acuerdo a estos desarrollos. Esta segunda conferencia –que un año más tarde sería reelaborada para ser dictada ante el Círculo de Estudios Arquitectónicos de París. constituyen localizaciones transitorias del no-lugar del cuerpo. recortado. Foucault utilizará las heterotopías (y soñará con una ciencia. sus formas ‘normales’ y la institucionalización social de sus fugas. una semana después. De aquí que las heterotopías puedan ser utilizadas como hilos conductores en una analítica general del espacio: en la medida en que su actividad de impugnación revela. En efecto. En cualquier caso. la heterotopología) como herramienta diseñada para analizar la espacialización en las sociedades. Así pues. 21). pero sólo con el fin de marcar una distancia e intentar delimitar con mayor precisión otro ámbito: el de las “utopías que tienen un lugar preciso y real” (p. Lo que se impone ante este segundo texto es reseñar las diferencias con el publicado con anterioridad. ampliamente conocido y reproducido en este volumen (pp. 20). 17). se ama en un espacio cuadriculado. de una vez. abigarrado. alejándose de inmediato de la perspectiva fenomenológica tradicional. por paradójico que suene. en esa zona espectral donde espejos y cadáveres hacen el amor. sino que “[s]e vive.

Más tarde. p. El volumen se cierra con la entrevista “Espacio. Con especificad. la revaloración vendría de los profesores. Primero por pensadores de la escuela de arquitectura de Venecia (a partir de 1977). Ampliamente conocida por el público hispanoparlante. en relación con una supuesta dispersión anárquica e incontestable del poder. La segunda diferencia importante es que en 1967 Foucault resigna su sueño por una ciencia heterotopológica (“palabra demasiado trillada ahora”. emprendiendo entonces su “descripción sistemática”. quienes verían en la heterotopología el modo de emprender una interpretación cualitativa de los “espacios diferentes”. 71). formas predominantes del espacio a través de las épocas (medieval. Por lo demás. El artículo de Daniel Defert. asociados esta vez al análisis de los modos de subjetivación y su incidencia en las luchas de las minorías sexuales. que ofrece un marco más analítico al texto posterior. una “fiesta” que comienza cada noche. ausentes en la anterior. uno de extensión y el emplazamiento. cómo es leído y puesto en circulación. Berlín y Los Ángeles” (pp. urbanistas. es un agregado de la versión de 1967. 33-62). ambos textos se articulan en torno a la postulación de cinco principios o rasgos (los mismos en las dos versiones) que ofrecen herramientas para pensar el modo en que ciertos espacios se constituyen como contraespacios y cuál es la relación que mantienen con la ‘realidad’ (desde los jardines orientales –que pretenden simbolizar el mundo bajo el modo de una totalidad armónica y feliz. Defert rastrea la relevancia del concepto de ‘heterotopía’. respectivamente). da cuenta de la recepción de los desarrollos en torno a la espacialidad foucaultianos en los círculos arquitectónicos europeos y estadounidenses. yuxtaponiendo materialmente espacios realmente incompatibles– hasta los prostíbulos –heterotopía cíclica: espacio que regula la suspensión periódica del tiempo. pero también como espacio que impugna todos los otros espacios “creando una ilusión que denuncia todo el resto de la realidad como ilusión”–). El diagnóstico de nuestra época como la del espacio –en contraposición al siglo XIX como obsesionado por el tiempo y la historia–. saber y poder” (pp. y la diferenciación entre un espacio de localización. artistas y activistas angloparlantes. Todo este análisis. su inclusión en esta antología se justifica por las aclaraciones que realiza el pensador francés respecto a sus propios desarrollos acerca de la espacialidad y las técnicas de gobierno. que Paul Rabinow realizara a Foucault en 1982. 83-110). étnicas y de género. moderna y actual. “Heterotopía: tribulaciones de un concepto entre Venecia.63-81). Las marcas de la reelaboración son básicamente dos. Aquí Foucault establece que la arquitectura como disciplina y .

en la actualidad. de “los ingenieros. de ferrocarriles”. entonces. En cambio. debería apuntarse a las disciplinas que tienen injerencia sobre el territorio entendido como redes de comunicación y transporte. los “principales técnicos del espacio”. de rutas. la biopolítica y el biopoder. Noelia Billi . de viaductos. sus comunicaciones. Ello constituye la marca de un cambio en las tecnologías y objetos del poder: con el paso a primer plano del territorio. si se piensa quiénes son.pensamiento del espacio abarca un número muy limitado de problemas. los constructores de puentes. Se trata. lo que se deja ver es que es la población. sus velocidades. los actores principales de los planteos políticos actuales. es decir.