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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
COLEGIO PRIVADO ‘‘LAS ACACIAS’’

Integrantes:
Corzo, Miguel
Fajardo, Daniel
Viloria, Stefanny

La gallina roja
Había una vez una gallina roja llamada Marcelina, que vivía en una
granja rodeada de muchos animales. Era una granja muy grande, en
medio del campo. En el establo vivían las vacas y los caballos; los cerdos
tenían su propia cochiquera. Había hasta un estanque con patos y un
corral con muchas gallinas. Había en la granja también una familia de
granjeros que cuidaba de todos los animales.
Un día la gallinita roja, escarbando en la tierra de la granja, encontró un
grano de trigo. Pensó que si lo sembraba crecería y después podría
hacer pan para ella y todos sus amigos.
-¿Quién me ayudará a sembrar el trigo? les preguntó.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, pues lo sembraré yo, dijo la gallinita.
Y así, Marcelina sembró sola su grano de trigo con mucho cuidado. Abrió
un agujerito en la tierra y lo tapó. Pasó algún tiempo y al cabo el trigo
creció y maduró, convirtiéndose en una bonita planta.
-¿Quién me ayudará a segar el trigo? preguntó la gallinita roja.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, si no me queréis ayudar, lo segaré yo, exclamó Marcelina.
Y la gallina, con mucho esfuerzo, segó ella sola el trigo. Tuvo que cortar
con su piquito uno a uno todos los tallos. Cuando acabó, habló muy
cansada a sus compañeros:
-¿Quién me ayudará a trillar el trigo?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo trillaré yo.
Estaba muy enfadada con los otros animales, así que se puso ella sola a
trillarlo. Lo trituró con paciencia hasta que consiguió separar el grano de
la paja. Cuando acabó, volvió a preguntar:
-¿Quién me ayudará a llevar el trigo al molino para convertirlo en harina?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo llevaré y lo amasaré yo, contestó Marcelina.
Y con la harina hizo una hermosa y jugosa barra de pan. Cuando la tuvo
terminada, muy tranquilamente preguntó:

- Y ahora, ¿quién comerá la barra de pan? volvió a preguntar la gallinita
roja.
-¡Yo, yo! dijo el pato.
-¡Yo, yo! dijo el gato.
-¡Yo, yo! dijo el perro.
-¡Pues NO os la comeréis ninguno de vosotros! contestó Marcelina. Me la
comeré yo, con todos mis hijos. Y así lo hizo. Llamó a sus pollitos y la
compartió con ellos.

-¡Ese hombre es un pelele! . Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por allí. como hay Dios! Al oír tales amenazas. ¿qué se creen? . ¡La vida en Hamelin se estaba tornando insoportable! …Pero llegó un día en que el pueblo se hartó de esta situación. sin dejar una miguita. en masa. fueron a congregarse frente al Ayuntamiento.El flautista de Hamelin Había una vez… …Una pequeña ciudad al norte de Alemania. -¡Abajo el alcalde! . practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas. ¡Ah!. el alcalde y los concejales quedaron consternados y temblando de miedo. perseguían a los gatos.vociferaban -. ¡Busquen el modo de librarnos de la plaga de las ratas! ¡O hallan el remedio de terminar con esta situación o los arrastraremos por las calles! ¡Así lo haremos. . ¿Qué hacer? . llamada Hamelin. Y sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco. husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros. ¡Qué exaltados estaban todos! No hubo manera de calmar los ánimos de los allí reunidos. y además… Metían los hocicos en todas las comidas. Con las mujeres la cosa era peor. ahogando las voces de las pobres asustadas con sus agudos y desafinados chillidos.exigían los de más allá. la ciudad se vio atacada por una terrible plaga: ¡Hamelin estaba lleno de ratas! Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros. y hasta pretendían trepas por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en la plaza. Y todos. Pero… un día. roían las ropas domingueras de la gente.Pero. -¡Que los del Ayuntamiento nos den una solución! . sus enemigos de toda la vida.decían otros.gritaban unos. se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos.

pequeños como cabezas de alfiler.Una larga hora estuvieron sentados en el salón de la alcaldía discurriendo en la forma de lograr atacar a las ratas. ennegrecida por las inclemencias del tiempo. ya sean topos o sapos. víboras o lagartijas. Las gentes me conocen como el Flautista Mágico. Lo mismo da si se arrastran sobre el suelo que si nadan en el agua. señores. Su cara era lisa. a la vez. el alcalde se puso de pie para exclamar: -¡Lo que yo daría por una buena ratonera! Apenas se hubo extinguido el eco de la última palabra. pasmados ante su alta figura y cautivados. El desconocido avanzó con gran simpatía y dijo: . con voz temblorosa y dominando su terror. Alcalde y concejales le contemplaron boquiabiertos. pero es que he venido a ayudarlos. por su estrambótico atractivo. delgado y con agudos ojos azules. sus labios se contraían en una sonrisa que dirigía a unos y otros. sin bigotes ni barbas. de atraer hacia mi persona a todos los seres que viven bajo el sol. El pelo le caía lacio y era de un amarillo claro. -¡Dios nos ampare! . rojos y amarillos. -¡Pase adelante el que llama! . lleno de pánico -. Y entonces entró en la sala el más extraño personaje que se puedan imaginar. pero el repiqueteo siguió oyéndose. En la puerta del Concejo Municipal sonaba un ligero repiqueteo. Principalmente. Parece que se oye el roer de una rata. que si vuelan por el aire o corran sobre la tierra. mediante un encanto secreto que poseo. .vociferó el alcalde. en contraste con la piel del rostro que aparecía tostada. que me haya atrevido a interrumpir su importante reunión.Perdonen. Por fin. Yo soy capaz. Todos ellos me siguen. cuando todos los reunidos oyeron algo inesperado. como si se hallara entre grandes amigos. ¿Me habrán oído? Los ediles no respondieron. como ustedes no pueden imaginárselo. Se sentían tan preocupados. uso de mi poder mágico con los animales que más daño hacen en los pueblos. Su portador era un hombre alto. que no encontraban ideas para lograr una buena solución contra la plaga. Llevaba una rara capa que le cubría del cuello a los pies y que estaba formada por recuadros negros.gritó el alcalde.

El año pasado libré a los habitantes de una aldea inglesa. Pareció a todas las gentes de Hamelin como si lo hubiese producido todo un ejército que despertase a un tiempo. El flautista continuó hablando así: . ¿me darían un millar de florines? -¿Un millar de florines? ¡Cincuenta millares!. Chispeaban como cuando se espolvorea sal sobre una llama.En tanto lo escuchaban. en donde fueron cayendo . Lo mismo las ratas grandes que los ratones chiquitos.respondieron a una el asombrado alcalde y el concejo entero. de la que pendía una flauta. Salían a torrentes. al compás de sus palabras. tías y primos ratoniles. sin embargo. Familias enteras de tales bichos se lanzaron en pos del flautista. También observaron que los dedos del extraño visitante se movían inquietos. Poco después bajaba el flautista por la calle principal de Hamelin. Por eso cobro por mi trabajo. sin reparar en charcos ni hoyos. ¿Y saben lo que pasaba? Pues que de todas las casas empezaron a salir ratas. bailando llegaron las ratas al río. que soy hombre pobre. de una monstruosa invasión de murciélagos. y a una ciudad asiática le saqué una plaga de mosquitos que los mantenía a todos enloquecidos por las picaduras. Llevaba una fina sonrisa en sus labios. De pronto se paró. el alcalde y los concejales se dieron cuenta que en torno al cuello lucía una corbata roja con rayas amarillas. Y el flautista seguía tocando sin cesar. Ahora bien. como si sintieran impaciencia por alcanzar y tañer el instrumento que colgaba sobre sus raras vestiduras. con sus tiesas colas y sus punzantes bigotes. Arrancó tres vivísimas notas de la flauta. al mismo tiempo que guiñaba sus ojos de color azul verdoso. Luego el murmullo se transformó en ruido y. éste creció hasta convertirse en algo estruendoso. Al momento se oyó un rumor. mientras recorría calle tras calle. madres. si los libro de la preocupación que los molesta. Y en pos iba todo el ejército ratonil danzando sin poder contenerse. igual los roedores flacuchos que los gordinflones. Padres.Tengan en cuenta. finalmente. Tomó la flauta y se puso a soplarla. pues estaba seguro del gran poder que dormía en el alma de su mágico instrumento. Y así bailando.

hasta el punto de hacer retemblar los campanarios. Imaginaba tener al alcance todos los mejores bocados.Creo.todas. echaron al vuelo las campanas de todas las iglesias. El flautista interrumpió sus órdenes al decirle: . me parecía una voz que me invitaba a comer a dos carrillos. ¡Gracias a mi fortaleza me he salvado! Esto asustó mucho a las ratas que se apresuraron a esconderse en sus agujeros. . Ratilandia. En cuanto llegaron a mis oídos las primeras notas de aquella flauta no pude resistir el deseo de seguir su música. cuya arrogante y extraña figura se destacaba en la plazamercado de Hamelin. señor alcalde. al volver la cabeza. ahogándose por completo. a pasarme noche y día en eterno banquete. ¡Había que ver a las gentes de Hamelin! Cuando comprobaron que se habían librado de la plaga que tanto les había molestado.Igual les hubiera sucedido a todas ustedes. Corriendo sin parar fue a llevar la triste nueva de lo sucedido a su país natal. no volvieron más a Hamelin. a roer cuanto quería. de pronto. atrévete!” Cuando recuperé la noción de la realidad estaba en el río y a punto de ahogarme como las demás. Hasta que. se encontró cara a cara con el flautista mágico. que ha llegado el momento de darme mis mil florines. desde luego. y que me incitaba dulcemente. Era una rata muy fuerte que nadó contra la corriente y pudo llegar a la otra orilla. diciéndome: “¡Anda. Era como si ofreciesen todas las golosinas que encandilan a una rata. Y lo . que ya no temía que le arrastraran. Sólo una rata logró escapar. parecía un jefe dando órdenes a los vecinos: -¡Vamos! ¡Busquen palos y ramas! ¡Hurguen en los nidos de las ratas y cierren luego las entradas! ¡Llamen a carpinteros y albañiles y procuren entre todos que no quede el menor rastro de las ratas! Así estaba hablando el alcalde. muy ufano y satisfecho. El alcalde. Una vez allí contó lo que había sucedido. Y. ¡Mil florines! ¡Qué se pensaba! ¡Mil florines! El alcalde miró hoscamente al tipo extravagante que se los pedía.

Tales palabras enfurecieron al alcalde. El flautista advirtió muy serio: -¡Cuidado! No sigan excitando mi cólera porque darán lugar a que toque mi flauta de modo muy diferente. con la plaga hemos sufrido muchas pérdidas… ¡Mil florines! ¡Vamos. Así que siguió vociferando: -¡A mí no me insulta ningún vago como tú.dijo el alcalde. -¿Cómo se entiende? – bramó -.Por haber ahogado las ratas . ¡cúmplalo! -¿Yo? ¿Yo. -¡No diga más tonterías. ¿Piensas que voy a tolerar tus amenazas? ¿Que voy a consentir en ser tratado peor que un cocinero? ¿Te olvidas que soy el alcalde de Hamelin? ¿Qué te has creído? El hombre quería ocultar su falta de formalidad a fuerza de gritos. que le habían estado rodeando mientras mandoteaba. Además. según creo. iba poniendo un rostro muy serio. como siempre ocurre con los que obran de este modo. Hizo un pacto conmigo. y allí hemos visto. lo que está bien muerto no vuelve a la vida. Pero eso de los mil florines. vamos…! Toma cincuenta. fingiendo sorpresa y actuando sin ningún remordimiento pese a que había engañado y estafado al flautista. ¿Quién pensaba en pagar a semejante vagabundo de la capa coloreada? -¿Mil florines… ?. a medida que iba escuchando las palabras del alcalde. Sus compañeros de corporación declararon también que tal cosa no era cierta. No vamos a regatearte un trago de vino para celebrar lo ocurrido y también te daremos algún dinero para rellenar tu bolsa. alcalde! – exclamó -.mismo hicieron sus compañeros de corporación. Y. No le gustaba que lo engañaran con palabras más o menos melosas y menos con que se cambiase el sentido de las cosas.respondió el flautista. ¿Por qué? . cómo se ahogaba aquella plaga. El flautista. No me gusta discutir. como te puedes figurar. -¿Que tú has ahogado las ratas? . un pacto contigo? . Ten muy en cuenta que nosotros trabajamos siempre a la orilla del río. haciendo un guiño a sus concejales -. aunque tenga una flauta mágica y unos ropajes como los que tú luces! .exclamó con fingido asombro la primera autoridad de Hamelin. lo dijimos en broma. con nuestros propios ojos.dijo el alcalde -.

Y como pollos en un gran gallinero. encandilaban al que las oía. ¡Precisamente por la calle donde vivían sus propios hijos e hijas! Por fortuna. ni el más hábil.-¡Se arrepentirán! -¿Aun sigues amenazando. atropellándose en su apresuramiento. la gozosa multitud que se iba en pos del flautista. tan melodiosas. Tras él siguió. así salieron corriendo de casas y palacios. corriendo gozosamente tras del maravilloso músico. se sentían incapaces de dar un solo paso ni de lanzar el menor grito que impidiese aquella escapatoria de los niños. Empezó a andar por una calle abajo y entonces se llevó a los labios la larga y bruñida caña de su instrumento.aulló el alcalde. como jamás músico alguno. el flautista no parecía querer ahogar a los niños. Se despertó un murmullo en Hamelin. cada vez más presurosa. El alcalde enmudeció de asombro y los concejales también. dirigiendo sus pasos hacia la alta montaña. sin saber qué hacer ante lo que estaban viendo. Numerosos piececitos corrían batiendo el suelo. Eran arrebatadoras. todos los muchachos y las jovencitas que los habitaban. Un susurro que pronto pareció un alboroto y que era producido por alegres grupos que se precipitaban hacia el flautista. contemplar con muda estupidez. la menuda tropa. y sopla la flauta hasta que revientes! El flautista dio media vuelta y se marchó de la plaza. con sus rosadas mejillas y sus rizos de oro. mostrando el puño a su interlocutor -. es decir. Es más. el alcalde salió de su pasmo y lo mismo les pasó a los concejales cuando vieron que el mágico músico se internaba por la calle Alta camino del río. había conseguido hacer sonar. Semejante ruta hizo que la esperanza levantara los oprimidos pechos de los padres. No se les ocurrió otra cosa que seguir con la mirada. cuando ven llegar al que les trae su ración de cebada. que se alzaba próxima. Quedaron inmóviles como tarugos. se encaminó hacia el sur. ¡Haz lo que te parezca. Tres notas tan dulces. pícaro vagabundo?. . menudos zuecos repiqueteaban sobre las losas. todos los niños. al que acompañaban con su vocerío y sus carcajadas. Iban tropezando y saltando. sus chispeantes ojitos y sus dientecitos semejantes a perlas. Sin embargo. muchas manitas palmoteaban y el bullicio iba en aumento. En vez de ir hacia el río. del que sacó tres notas.

. . Cesó la música y me quedé inmóvil. seguido de la turba de chiquillos. los perros corren más que los gamos de por aquí. por lo que no hay miedo que nos hieran al arrebatarles la miel. Pareció como si alguna potente y misteriosa mano hubiese excavado repentinamente una enorme gruta. la fantástica puerta desapareció en un abrir y cerrar de ojos. los concejales y los vecinos. ¿por qué no lo seguiste? . apenas empezó el flautista a subir la falda de la montaña. Cuando me di cuenta que esto me pasaba. cerca de esta ciudad donde abundan los manantiales cristalinos y se multiplican los árboles frutales. si tanto te cautivaba. Era cojo y no pudo acompañar a los otros en sus bailes y corridas.preguntó su padre.No pude. Allí los gorriones brillan con colores más hermosos que los de nuestros pavos reales. cuando se les pasó el susto ante lo ocurrido. donde las flores se colorean con matices más bellos. Como le reprocharon que no se sintiera contento por haberse salvado de la suerte de sus compañeros. -¿Y qué les prometía? . por mi pierna enferma. el cansancio le hará soltar la flauta y nuestros hijos dejarán de seguirlo. A él acudieron el alcalde.Dijo que nos llevaría a todos a una tierra feliz.Entonces.se dolió el niño -. ¡Pobre ciudad de Hamelin! ¡Cara pagaba su avaricia! El alcalde mandó gentes a todas partes con orden de ofrecer al flautista plata y oro con qué rellenar sus bolsillos. a cambio de que volviese . Además.-¡Nunca podrá cruzar esa intrincada cumbre! . y todo es extraño y nunca visto. Mas he aquí que. Y así que el último de ellos hubo entrado. curioso. Sólo quedó fuera uno de los niños. También a mí me las prometió el flautista con su música. pero no pude. vi que los demás habían desaparecido por la colina. replicó: -¿Contento? ¡Al contrario! Me he perdido todas las cosas bonitas con que ahora se estarán recreando. Y lo hallaron triste y cariacontecido. Hasta los caballos son extraordinarios: nacen con alas de águila. las tierras se agrietaron y se abrió un ancho y maravilloso portalón. Y las abejas no tienen aguijón.se dijeron las personas mayores -. si le seguía. quedando la montaña igual que como estaba. dejándome solo contra mi deseo. Por allí penetró el flautista.

¡cuánto dolor experimentaron las gentes! ¡Cuántas lamentaciones y lágrimas! ¡Y todo por no cumplir con el pacto establecido! Para que todos recordasen lo sucedido. Luego fue grabada la historia en una columna y la pintaron también en el gran ventanal de la iglesia para que todo el mundo la conociese y recordasen cómo se habían perdido aquellos niños de Hamelin. Cuando se convencieron de que perdían el tiempo y de que el flautista y los niños habían partido para siempre. a cualquier hostería o mesón que en tal calle se instalase. perdiera su ocupación para siempre. Prohibió. profanar con fiestas o algazaras la solemnidad del sitio. también. . el alcalde ordenó que todo aquel que se atreviese a tocar en Hamelin una flauta o un tamboril.trayendo los niños. el lugar donde vieron desaparecer a los niños lo titularon Calle del Flautista Mágico. Además.

-¡Ay de mí! -dijo el perro-. pero cuyas fuerzas se iban agotando. dirigiéndose hacia la ciudad de Bremen. durante largos años. yo voy a Bremen porque quiero hacerme músico. -¿Por qué jadeas de esa manera. cazadorcillo? -preguntó el burro. pensaba. se encontró con un perro de caza que estaba tumbado en medio del camino. formaremos un buen dúo: yo tocaré el laúd y tú puedes tocar los timbales. y que jadeaba como si estuviese cansado de correr. Después de recorrer un trecho. pero el burro se dio cuenta de que los vientos que soplaban por allí no le eran nada favorables. mi amo ha querido matarme a palos. de tal manera que cada día se iba haciendo menos apto para el trabajo. había estado llevando sin descanso los sacos al molino. Pero ¿cómo voy a ganarme ahora el pan? -¿Sabes una cosa? -le dijo el burro-. por lo que se escapó. porque soy viejo y cada día estoy más débil y. Entonces el amo pensó en deshacerse de él. Vente conmigo y haz lo mismo que yo. Allí. por eso decidí darme el bote.Los músicos de Bremen Un hombre tenía un burro que. podría ganarse la vida como músico callejero. como tampoco sirvo ya para ir de caza. .

Al gato le pareció bien y se fue con ellos. ¿qué es lo que te pasa. -Tus gritos le perforan a uno los tímpanos -dijo el burro-. Y tengo que dejar que esta noche me corten la cabeza. Como voy haciéndome viejo y mis dientes ya no cortan como antes. sobre el portón de entrada estaba el gallo y cantaba con todas sus fuerzas. -¿Quién puede estar contento cuando se está con el agua al cuello? -contestó el gato-. ha dicho a la cocinera que me quiere comer en la sopa. ¿Adónde iré? -Ven con nosotros a Bremen. Por eso aprovecho para gritar hasta desgañitarme. -Pero qué dices. No habían andado mucho. cuando lavó las camisitas del Niño jesús y las puso a secar. cabezaroja -dijo el burro-. que no tiene compasión. por eso mi ama ha querido ahogarme. el ama. mejor será que te vengas con nosotros a Bremen. me gusta más estar detrás de la estufa ronroneando que cazar ratones. cuando se encontraron con un gato que estaba tumbado al lado del camino con cara avinagrada. -Hola. porque hoy es el día de Nuestra Señora. viejo atusabigotes? -preguntó el burro. Después los tres fugitivos pasaron por delante de una granja. En cualquier parte se puede encontrar algo mejor que .Al perro le gustó la idea y continuaron juntos el camino. Pero como mañana es domingo y vienen invitados. pero me va a resultar difícil salir adelante. y puedes dedicarte a la música callejera. tú sabes mucho de música nocturna. mientras pueda. He conseguido escapar. ¿qué te pasa? -Estoy pronosticando buen tiempo -dijo el gallo-.

y a unos ladrones sentados a su alrededor que se dan la gan vida. El perro opinó que un par de huesos con algo de carne no le vendrían nada mal. se acercó a la ventana y miró hacia el interior. . El gallo voló hasta lo más alto. Antes de echarse a dormir. Así que se pusieron en camino hacia el lugar de donde venía la luz. porque aquél era el sitio donde se encontraba más seguro. que era el más grande. y poco a poco se fue haciendo cada vez más grande.la muerte. Y el burro dijo: -Levantémonos y vayamos hacia allá. y los cuatro siguieron el camino juntos. -¿Que qué veo? -contestó el burro-. mientras que el gato y el gallo se colocaron en las ramas. hasta que al fin llegaron ante una guarida de ladrones muy bien iluminada. Entonces gritó a sus compañeros que debía de haber una casa muy cerca de donde se encontraban. pues una mesa puesta. Pronto la vieron brillar con más claridad. con buena comida y mejor bebida. El burro. pues no estamos en muy buena posada. El burro y el perro se tumbaron bajo un gran árbol. Por la noche llegaron a un bosque en el que decidieron quedarse hasta el día siguiente. jamelgo gris? -preguntó el gallo. Pero Bremen estaba lejos y no podían hacer el viaje en un sólo día. Al gallo le gustó la proposición. el gallo miró hacia los cuatro puntos cardinales y le pareció ver una lucecita que brillaba a lo lejos. Tú tienes buena voz y si vienes con nosotros para hacer música. -¿Qué ves. seguro que el resultado será sorprendente.

empezaron los cuatro juntos a cantar. El burro rebuznaba. cuando los ladrones vieron desde lejos que en la casa no brillaba ninguna luz y todo parecía estar tranquilo. Una vez hecho esto. Cuando acabaron de comer. y a una señal convenida. Entonces los cuatro compañeros se sentaron a la mesa. El burro se tendió sobre el estiércol. los ladrones se sobresaltaron y. y el gallo se colocó en la vigueta más alta. y al fin hallaron un medio para conseguirlo. Entonces se pusieron los animales a deliberar sobre el modo de hacer salir a los ladrones. sí. El burro tendría que alzar sus patas delanteras hasta el alféizar de la ventana. como estaban cansados por el largo camino. luego el perro saltaría sobre el lomo del burro. Pasada la medianoche. el gato se acurrucó sobre la cocina. y comieron como si tuvieran hambre muy atrasada. el perro se echó detrás de la puerta. . y. el gato maullaba y el gallo cantaba. se durmieron enseguida. el gato treparía sobre el perro. los cuatro músicos apagaron la luz y se dedicaron a buscar un rincón para dormir. dijo el cabecilla: -No deberíamos habernos dejado intimidar. dándose por satisfechos con lo que les habían dejado los ladrones.-Eso no nos vendría mal a nosotros -dijo el gallo. ¡ojalá estuviéramos ahí dentro! -dijo el burro. Al oír tan tremenda algarabía. el gallo volaría hasta ponerse en la cabeza del gato. huyeron despavoridos hacia el bosque. creyendo que se trataba de un fantasma. el perro ladraba. -Sí. cada uno según su costumbre y su gusto. por último. Y. Luego se arrojaron por la ventana al interior de la habitación rompiendo los cristales con gran estruendo. junto a las calientes cenizas.

Entonces el ladrón. gritó desde su viga: -¡Kikirikí! Entonces el ladrón echó a correr con todas sus fuerzas hasta llegar donde estaba el cabecilla de la banda. al que el ruido había espabilado. En la puerta está un hombre con un cuchillo y me lo ha clavado en la pierna. en el tejado. El enviado lo encontró todo tranquilo. Fue a la cocina para encender una luz y. el burro le dio una buena coz con las patas traseras.Y ordenó a uno de los ladrones que entrara en la casa y la inspeccionara. Y el gallo. todavía tiene la boca seca . le saltó a la cara. está sentado el juez. Entonces salí huyendo. Pero el perro. como los ojos del gato centelleaban como dos ascuas. que estaba tumbado allí. Mas el gato. que no era amigo de bromas. Desde ese momento los ladrones no se atrevieron a volver a la casa. que gritaba: «¡Traedme aquí a ese tunante!». le parecieron brasas y les acercó una cerilla para encenderla. Y cuando el ladrón pasó junto al estiércol al atravesar el patio. Y le dijo: -¡Ay! En la casa se encuentra una bruja horrible que me ha echado el aliento y con sus largos dedos me ha arañado la cara. aterrorizado. dio un salto y le mordió la pierna. pero los cuatro músicos de Bremen se encontraron tan a gusto en ella que no quisieron abandonarla nunca más. Y el último que contó esta historia. En el patio hay un monstruo negro que me ha golpeado con un garrote de madera. Y arriba. echó a correr y quiso salir por la puerta trasera. le escupió y le arañó.

fue grande su sorpresa al ver que las habichuelas habian crecido tanto durante la noche. Pero la viuda. y volvio muy contento a su casa. para que alli intentase vender la unica vaca que poseian. Llego a las ramas de las habichuelas. Si te gustan. y descolgandose. escapo con ella. Cuando se levanto Periquin al dia siguiente. llevando atado con una cuerda al animal. Despues se puso a llorar. El niño se puso en camino.Las habichuelas mágicas Periquin vivia con su madre. La madre se puso muy contenta. cogio las habichuelas y las arrojo a la calle. -Son maravillosas -explico aquel hombre-. Con el tiempo fue empeorando la situacion familiar. disgustada al ver la necedad del muchacho. y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo. Se puso Periquin a trepar por la planta. dirigiendose al castillo del gigante. Asi lo hizo Periquin. que era viuda. te las dare a cambio de la vaca. toco el suelo y entro en la cabaña. y sube que sube. y se encontro con un hombre que llevaba un saquito de habichuelas. Entro en un castillo y vio a un malvado gigante que tenia una gallina que ponia huevos de oro cada vez que el se lo mandaba. y tomando la gallina. Se escondio tras una cortina y pudo observar como el dueño del castillo iba contando monedas de oro que . en una cabaña de bosque. Y asi fueron vendiendo los huevos de oro. hasta que la gallina se murio y Periquin tuvo que trepar por la planta otra vez. que las ramas se perdian de vista. la madre determino mandar a Periquin a la ciudad. llego a un pais desconocido. Espero el niño a que el gigante se durmiera.

Pero el arpa estaba encantada y. y asi que grito Periquin a su madre. Se daba mucha prisa.sacaba de un bolson de cuero. dejaba caer una moneda de oro. echo a correr hacia la planta gigantesca y bajo a su casa. Sin embargo. señor amo. y Periquin. Asi la viuda y su hijo tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo. que me persigue el gigante! Acudio la madre con el hacha. . al mirar hacia la altura. cogio el arpa y echo a correr. fue cayendo en el sueño poco a poco. y Periquin y su madre vivieron felices con el producto de la cajita que. No habia tiempo que perder. pagando asi sus fechorias. llego un dia en que el bolson de cuero del dinero quedo completamente vacio. Desde su escondite vio Periquin que el gigante se tumbaba en un sofa. Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante. el gigante salio en persecucion de Periquin. y un arpa. corto el tronco de la tragica habichuela. que me roban! Viendo lo que ocurria. mientras escuchaba aquella melodia. oh maravilla!. dejaba caer una moneda de oro. cuando. empezo a gritar: -Eh. ya cogido a las ramas empezaba a bajar. Cuando el gigante salio de la estancia. recogiendo el talego de oro. que me roban! Despertose sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los gritos acusadores: -Señor amo. al abrirse. despierte usted. Apenas le vio asi Periquin. vio que tambien el gigante descendia hacia el. Se cogio Periquin por tercera vez a las ramas de la planta. pero. y fue escalandolas hasta llegar a la cima. una delicada musica. tocaba sola. Entonces vio al ogro guardar en un cajon una cajita que. al ser tomada por Periquin. salio Periquin y. cada vez que se levantaba la tapa. cogio el niño la cajita prodigiosa y se la guardo. traigame el hacha en seguida. el gigante se estrello. Al caer. En cuanto se durmio el gigante. sin que mano alguna pulsara sus cuerdas. de un certero golpe. El gigante. que estaba en casa preparando la comida: -Madre.

Un atardecer entró el estudiante por la puerta trasera. que habitaba en la trastienda y era dueño de toda la casa. y el tendero y su mujer le desearon las buenas noches con un gesto de la cabeza. Le dieron lo que pedía. El estudiante les correspondió de la misma manera y luego se quedó parado.El duende de la tienda Érase una vez un estudiante. a comprarse una vela y el queso para su cena. Era una hoja arrancada de un libro viejo. por ocho chelines se lo cedo entero. no tenía a quien enviar. por lo que iba él mismo. era un pico de oro. y érase también un tendero. y en su habitación moraba un duendecillo. pues era un libro de poesía. por Nochebuena. y esto explica muchas cosas. . que vivía en una buhardilla y nada poseía. leyendo la hoja de papel que envolvía el queso. un estudiante de verdad. Bien podía hacerlo. La mujer sabía hacer algo más que gesticular con la cabeza. lo compré a una vieja por unos granos de café. un tendero de verdad. al que todos los años. obsequiaba aquél con un tazón de papas y un buen trozo de mantequilla dentro. y el duende continuaba en la tienda. lo pagó. que jamás hubiera pensado que lo tratasen así. -Todavía nos queda más -dijo el tendero-.

pero sería pecado destrozar este libro. y cómo se soltó éste! Y después lo aplicó al barrilito de manteca y al cajón del dinero. Y podían expresar sus pensamientos y sentimientos tan bien como la propia señora de la casa. pues el segundo había hablado en broma. y el duendecillo miró por el ojo de la cerradura y vio al estudiante que estaba leyendo el libro roto adquirido en la tienda. pues de otro modo. y con ella la tienda. La verdad es que fue un tanto descortés al decirlo. el duende se picó al oír semejante comparación. no queda más remedio que respetarla y darla por buena. Luego el duende colocó el pico en el molinillo de café. entiende menos que esa cuba. Es usted un hombre espléndido. fue aplicándolo a todos los objetos de la tienda. un hombre práctico. en un poderoso árbol. pues no lo utilizaba mientras dormía. con lo cual éstos adquirían voz y habla. Puedo comer pan solo. pero. claro está. excepto el estudiante. por la escalera de la cocina. entró el duende en busca del pico de la dueña. pero lo que es de poesía. y cada flor. aplicada a un tendero que era dueño de una casa y encima vendía una mantequilla excelente. y era una suerte. tengo motivos para creer que hay más en mí que en el estudiante. una hermosa cabeza de doncella. Cada una de sus hojas era tierna y de un verde jugoso. ya azules y maravillosamente límpidos. Había luz en el cuarto. de ojos ya oscuros y llameantes. -¡Y ahora. al estudiante! -pensó. y todos compartieron la opinión de la cuba.-Muchas gracias -repuso el estudiante-. que iba transformándose en un tronco. Pero. que desplegaba sus ramas y cobijaba al estudiante. pero tendero y estudiante se echaron a reír. ¡qué claridad irradiaba de él! De las páginas emergía un vivísimo rayo de luz. sólo podía aplicarlo a un solo objeto a la vez. y subió calladito a la buhardilla. Es una cosa que ponen en la parte inferior de los periódicos y que la gente recorta. -¿Es verdad que usted no sabe lo que es la poesía? -Claro que lo sé -respondió la cuba-. y un canto y una música deliciosos . Démelo a cambio del queso. ¡Dios mío. especialmente por la cuba. y esto que comparado con el tendero no soy sino una cuba de poco más o menos. y cuando todo el mundo estaba acostado. ¡menudo barullo! El duende puso el pico en la cuba que contenía los diarios viejos. Cerrado que hubo la noche. Con todo. Los frutos eran otras tantas rutilantes estrellas. Y cuando la mayoría coincide en una cosa.

¡Ujú. cómo temblaba entonces. sin saber él mismo por qué. Fue una suerte que no tardase más. Por eso permaneció de puntillas. y siempre se sentía rodeado de una grandiosidad como la que experimentamos en el mar tempestuoso. tenía que subir a mirar por el ojo de la cerradura. y los melodiosos sones eran dominados por el silbar del viento. sino que en cuanto veía brillar la luz en la buhardilla. y rompía a llorar. cuando entró el duende y le quitó el pico. al fin. un gran . En cambio. y se disponía justamente a volverse para empezar a contar por el lado opuesto. Jamás había imaginado el duendecillo una magnificencia como aquélla. y se daba por satisfecho contemplándolo desde el ojo de la cerradura. Sólo que el duendecillo no lo notaba hasta que se apagaba la luz de la buhardilla. mirando hasta que se apagó la luz. que cuando el tendero leía en el periódico de la tarde las noticias de arte y teatrales. pues continuaba oyéndose el canto. en el frío rellano. junto al estudiante! Pero no había que pensar en ello. desde el cajón del dinero hasta la leña de abajo. pero en adelante toda la tienda. cuando ya el viento otoñal se filtraba por los tragaluces. escuchando toda aquella erudición y sabihondura de la planta baja. venció la sensatez y suspiró.. se volvió abajo. todos la ponían tan alta y le otorgaban tal confianza. -¡Pero el estudiante no tiene papillas.. echada siempre de un lado. pues la cuba había gastado casi todo el pico de la dueña. ¡Nunca lo hubiera pensado! A lo mejor me quedo con el estudiante. Seguramente el estudiante había soplado la vela para acostarse. era como si sus rayos fuesen unos potentes cables que lo remontaban a las alturas. jamás había oído hablar de cosa semejante. a fuerza de pregonar todo lo que encerraba en su interior. hasta que. y el frío iba arreciando. cuando Dios levanta sus olas. ni mantequilla!-. se declaró resueltamente en favor del tendero. pero el duende seguía en su sitio.resonaban en la destartalada habitación. Pero a media noche despertó al duendecillo un alboroto horrible. Y se volvió. que se entregaba al descanso. una deliciosa canción de cuna para el estudiante. formaron sus opiniones calcándolas sobre las de la cuba. ellos creían firmemente que procedían de la cuba. -¡Asombroso! -se dijo el duende-. a casa del tendero. pero las lágrimas le hacían un gran bien. donde tan bien se estaba! Y cuando volvió la Nochebuena. dulce y solemne. el duendecillo ya no podía estarse quieto como antes. Y allí seguía. con sus papillas y su buena bola de manteca. Y se lo estuvo rumiando buen rato. ¡Qué magnífico debía de ser estarse sentado bajo el árbol. y bajaba corriendo las escaleras para refugiarse en su caliente rincón.

su mantilla de seda. Cada cual quería salvar lo mejor. por las papillas . y gentes que iban y venían agitadas. No puedo separarme del todo del tendero. comprendió a quién pertenecía en realidad. quien. y también el duendecillo. Sólo entonces se dio cuenta de dónde tenía puesto su corazón. que se quitó los pendientes de oro de las orejas y se los guardó en el bolsillo. por causa de las papillas. metiéndoselo en el gorro rojo lo sujetó convulsivamente con ambas manos: el más precioso tesoro de la casa estaba a salvo. El tendero recogió sus láminas de fondos públicos. Pero cuando el incendio estuvo apagado y el duendecillo hubo vuelto a sus ideas normales. Y en esto se comportó como un auténtico ser humano. de pie junto a la ventana. y de un salto subió las escaleras y se metió en la habitación del estudiante. apretando con ambas manos el gorro que contenía el tesoro. Había estallado un incendio. contemplaba tranquilamente el fuego. una confusión terrible! La mujer del tendero estaba tan consternada. corriendo por el tejado. que se había podido comprar a fuerza de ahorros.. y la criada. mientras el sereno no cesaba de tocar el pito.. ¿Sería su casa o la del vecino? ¿Dónde? ¡Había una alarma espantosa. para salvar algo. dijo: -Me he de repartir entre los dos. a la punta de la chimenea. El duendecillo cogió el libro maravilloso que estaba sobre la mesa y. iluminado por la casa en llamas.estrépito en los escaparates. Luego se dirigió. y toda la calle aparecía iluminada. Todos procuramos estar bien con el tendero. y allí se estuvo. que ardía en la casa de enfrente.

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