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Bochenski

Los métodos
actuales del
pensamiento

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LOS METODOS ACTUALES
DEL

PENSAMIENTO
DECIMOTERCERA EDICION

EDICIONES R IA LP, S. A .
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T ítu lo origina!:
Die zeitg en o ss is ch cn U e n k m c lh a d e n
(A. F r a n c k e Verlag. B crn. Leo L chnen V e rlag .' Mtinchen)
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r u d is

B a u >r i c . h

P r i m e r a e d ic ió n e sp a ñ o la : e n e ro de 1957
S e g u n d a edición e sp a ñ o la : o c t u b r e de 1958
T e r c e r a edic ió n e sp a ñ o la : e n e r o de 1962
C u a r ta edic ió n espa ño la : o c t u b r e de 1965
Q u in ta edición espa ñ ola : j u n i o de 1968
S e x ta edición espa ño la : s e p t ie m b r e de 1969
S é p t i m a e d ic ió n e sp a ñ o la : ju lio de 1971
O c tava e dic ión e sp a ñ o la : fe b re r o de 1973
N ove n a e d ic ión esp a ñola : fe b re r o de 1974
D écim a e d ic ió n e sp a ñ o la : fe b re r o de 1975
U n d é c im a edic ión e sp a ñ o la : m a y o d e 1976
D u o d é c im a edic ió n e sp a ñ o la : n o v ie m b r e de 1977
D e c i m o t e r c e r a edición e sp a ñ o la : e n e ro de 1979

P re c ia d o s, 34 - M a d rid
IS B N : 84-321-0106-0
C lo sa s-O r c o y e n ,

D e p ó sito legal: M. 914 - Í979
S. L. - M a rt ín e z Paje, 5 - Madrid-29

Este libro intenta dar a conocer en forma
elemental, y según las concepciones actuales,
los métodos de pensamiento contemporáneos
más importantes y generales, es decir, aque­
llos que vienen usándose en varios dominios
del saber.
Para evitar malentendidos es conveniente
explicar en concreto las limitaciones im pues­
tas al libro.
1 :• Trata de los métodos de pensamiento ^
el libro pertenece, por tanto, al campo de la
metodología general] que es aquella parte de
la lógica que se ocupa de la aplicación de sus
leyes en el ejercicio del pensam iento\O bsér­
vese que ha sido escrito por un lógico ; de ello

Se seguirá probablemente cierta linilateralidad : la acentuación especial del lado lógico
en el método. E n todo caso, lo decisivo en la
metodología parece ser precisamente lo lógico.
2. E l libro contiene sólo nociones elemen­
tales. Doctrinas importantes, como, por ejem ­
plo, la teoría de la probabilidad o las particula­
ridades del método histórico, han sido pasadas
por alto o sim plem ente esbozadas. Esto fué
necesario, al querer resum ir en tan breve m'tmero de páginas todo lo esencial. Especial­
m ente se procuró eliminar todo lo que re ­
quiriera cualquier conocimiento matemático
— excepción hecha de las operaciones elem en­
tales de cálculo— y de la lógica matemática.
Igualm ente se ha renunciado a toda la term i­
nología especializada con el propósito de hacer
más asequible el texto a cualquier lector no
iniciado en la materia.
3. L o que se dice, a pesar del tono y forma
dogmática, no es más que una exposición de
referencia. E l autor no asume la responsabi­
lidad de las reglas y fundamentaciones que
explica. D e escribir él una metodología siste­
mática, a buen séguro que gra n parte del
contenido de este libro variaría totalmente.
4. S e dan a conocer las concepciones de
los metodólogos, no las del hombre de ciencia.

como. no sus interpretaciones v fundamenta dones últimas. L a palabra «filosofía» debe tomarse esta vez en su acepción más ri­ gurosa y no en su sentido corriente : cuestio­ nes filosóficas. de los métoÚos en sí. las que vetsan sobre la naturaleza de la lógica o sobre el fundamento de la inducción. E l objeto en cuestión es el estudió.E n este aspecto no es más que un libro sobre la filosofía actual. . han sido pa­ sadas por alto casi por completo. por ejem plo.

antes de entrar en m ateria. . que en sí y por sí pudieran interpre­ tarse como afirmaciones sobre las cosas .I. Terminología. Para poder dar a conocer claramente el con­ tenido de las doctrinas metodológicas contem­ poráneas. anteponer algunas precisiones termbiológicas. L o que se pretende con ello no es establecer principios. debemos servirnos de una termino­ logía cuyo sentido quede fijado de antemano. sino reglas para el usóxk ciertas palabras y modismos a menu­ do. se trata solamente de explicaciones de cómo entendemos los términos en este libro. Por esta razón es necesario. estas reglas tomarán la forma de proposi­ ciones. sin embargo.

pues. enté. aptitudes. que son de­ terminadas mediante diferentes propiedades. e tc. cuando una cosa es roja o una figura geométrica tiene una superficie dos veces m ayor que otra. lo que aquí se ofrece es convencional. algunas expresiones son usadas en sentido distinto por distintos auto­ res.— E l mundo consta de cosas (cosas. que tal o cual expresión debe ser enten­ dida de esta forma o de la otra. Cuando un ser está constituido de una de­ terminada manera^ por ejemplo. como montes. Sólo decimos. colores. y que estáu vinculados entre sí por medio de relaciones. por lo tanto. en sus lí­ neas generales. E n todo ente se pueden distinguir dos aspectos o momentos : su esencia Quididad ser así^. nos en­ contramos con una configuración de la cosa : la cosa en el más amplio sentido.. T e r m i n o l o g í a o n t o l o g i c Ai. lo que es . plantas.. a la herencia del mundo filo­ sófico . E l nombre filosófico genérico para todo lo que es o puede ser. etc. que consiste en que el ente es.Nuestra terminología pertenece. por ejemplo. y su existencia. que es el . E n tales casós ha sido necesario escoger una significación única y . no obstante. substancias). hombres. formas. es el de.

Desde el pun­ to de vista metodológico estas discusiones tieneri'-'poca importancia. se comporta y es de ésta o de la otra forma. en el que todo lo que es o puede ser. desarrollada en sumo grado. es sorprendente que en relación a estas categorías exista una notable . naturalmente. E s más que frecuente que. si una configuración e x is­ te. reducen el todo a una m ulti­ plicidad de cosas. Con ello. no sé afirma que no sea posible un aumento o reducción de las citadasLcategoríasl De hecho. sino propiedades y relaciones J otros pensadores han enseñado que únicamen­ te existe una cosa. Más aún : el mundo es en sí mismo una configuración enorme. L a lista de tales opiniones podría continuarse ad libitum. por el contrario. Cabe que un análisis más <(profundo» permita alguna de estas re­ ducciones mencionadas. se dé otra también.ente. E l mundo puede ser pensado como un conjunto de configuracio­ nes. está unido a lo demás por una serie infinita de relaciones. a lo largo de la historia de la filosofía se ha sostenido que no existen cosas. Además. Tampoco faltan quienes. L as configuraciones (Sackverhalte) no son independientes unas de otras. Pero en la praxis científica se emplean de continuo todas estas categorías.

lo mismo que valentía es aquello por lo que uno se llama «víaliente» y fortaleza aquello que hace que de un buey o un motor se diga que es «fuerte)). limitamos. K ant. Hegel. H usserl. E n tendemos por saber algo psíquico. todo saber es saber de un hom­ bre nartirnlar . además. un saber fuera del alma del hombre individual— . Aristóteles. 1. Leibniz. aque­ llo por lo que un hombre se llama «sabedor». Saber es. Agustín. Espinoza. más exacta­ mente como un estado. De lo que se sigue que en este sentido no se da un saber «en sí» — es decir. sino como propiedad. emplean todos un lenguaje en el que se presentan nombres para nuestras ca­ tegorías. W hitehead. al saber humano : no entendido como acto o proceso. Nos interesa aquí explicar el sentido que damos a este vocablo. Plotino. Tom ás. pues. sea cual sea el modo de concebir el mundo «en sí». T e r m i n o l o g í a p s i c o l ó g i c a /— L a metodo­ logía versa sobre él saber : el problema del saber es difícil y debatido. algo que se encuentra en el alma y sólo en ella. el concepto de saber.uniformidad y acuerdo entre los más destaca­ dos pensadores de nuestro mundo c u ltu ra l: Platón.

que una determi­ nada cosa'o una propiedad. 2 . sé transfor­ ma en el saber. una propiedad o una re­ lación. y no por el llamado espíritu objetivo. o la relación. siempre. los con­ tenidos en proposiciones .en cuestión. siempre es aplicado por el hombre concreto e individual. en última instancia.). L as cosas. E s ta for­ ma de hablar está condicionada o por el hecho de que se piensa en el objeto del saber (en nuestro sentido).Cierto que en la filosofía actual se habla mucho de un saber supraindividual. y la tesis Metafísica que acabamos de apuntar (por lo demás discutible) carece de importancia. 3. Una cosa. ya que el método. E l saber tiene siempre un objeto . es decir. o simplemente que son.l E ste objeto es siempre una confi­ guración. son de esta manera o de la otra.fún contenido. propiedades y re­ laciones se convierten en^ o n ce^ tgsí-. en cierto modo. E l objeto. lo que se sabe. o por partir del presupuesto metafísico de un sujeto co lectiv o ^ lg o así co­ mo el espíritu objetivo hegeliano^ Para la me­ todología es conveniente. distinguir el 'Saber como fenómeno psíquico de. no pueden saberse en sentido estricto.su contenido . bajo el punto de vis­ ta de la terminología. lo que se sabe es. De lo dicho ante­ riormente se sigue que no basta el concepto .

objetivamente. sino . E stas imágenes pueden ser considera­ das subjetiva u objetivamente. sino contenidos de los correspondientes conceptos y proposiciones subjetivas. lo que éstas imágenes representan. pero que no responden a imágenes del mundo real. son ciertos productos psíquicos que forman parte del alma humana. y son más que meros pro­ ductos psíquicos— . el ente conocido. son ya suficientes para el saber. Todo conocimiento se lleva a cabo me­ diante un proceso psíquico E l saber es el re­ sultado del proceso. Si se las con­ sidera subjetivamente. Podría creer­ se que este contenido fuera algo real. Pero no es así.para el saber : el saber se refiere a contenidos y éstos se convierten en proposiciones . 4. Para verlo claram ente bastará con observar que existen proposiciones falsas — las cuales tienen sin duda un contenido. sí. las proposiciones. nos interesa su contenido. De aquí que las expresiones ((conceptoi) y «proposición» sean equívocas : hay que dis­ tinguir entre el concepto subjetivo y la propo­ sición subjetiva -j—productos psíquicos— . del concepto objetivo y de la proposición objetiva — que no son tales— . que no es un estado. un ser. ‘ 5.

tina actividad del sujeto. H ay que distinguir también el conocer del pensar. algo psíquico que radica en el hombre indi­ vidual. De hecho. am ­ bos actos están unidos entre sí. su estructura es complicada en los dos casos y no nos intere­ sa de momento. que algu­ nos lógicos (así. Vamos a llamarle ?oñ^?rr'Elxotiocéf^"es. Un movimiento de esta naturaleza . en el proceso cognoscitivo. pues. E n nuestra terminología. Obsérvese. que nos lleva a la for­ mación del concepto subjetivo y a comprender el concepto objetivo. E l conocer en su pleno sentido culmina en el juicio que afirma o niega una proposición objetiva. además. un juicio siempre es un prpceso. 6. la expresión «pensar» le damos una mayor extensión : llamamos así a cual­ quier movimiento espiritual que va de un ob­ jeto a otro. los escolásticos y Kant) em ­ plean la palabra «juicio» en el sentido que nosotros damos al vocablo «proposición». como el saber. mientras que una proposición es un producto (objetivo o de contenido). No se da un «conocer objetivo» frente a los conceptos y proposiciones objetivas: se­ ría una no-realidad. Llamamos concebir al proceso más elemen­ tal del conocimiento.

E l lenguaje no representa directamen­ te el ser. ( T e r m i n o l o g í a s e m i ó t i c a . Dos cosas hay que tener en cuenta : 1. muchos signos representan lo mis­ mo (sinonimia). como un pensar que persigue como fin el saber. unas tras de otras. E x is te una tendencia natural — plenamente . sino los conceptos y proposiciones ob jetivas. Según esto. el conocer vendría a ser como un pensar serio. por ejemplo.!N o expresam os lo que es el ser.no precisa necesariamente ser un conocer. al re­ cordar en un momento de ocio cosas diferen­ tes. sino lo que pensamos de él.J E s ta observación es muy importante y el no tenerla en cuenta puede conducirnos a graves errores. Se puede llam ar ((pensar». empleamos signos prefe­ rentemente del lenguaje escrito u oral que consta de palabras o de símbolos equivalen­ tes. — Para comuni­ car a los demás nuestros conceptos y propo­ siciones é incluso para facilitarnos a nosotros mismos el pensar. 2 E l lenguaje no representa siempre de una m anera adecuada los conceptos y las pro­ posiciones objetivas] Más aún : con frecuencia ocurre qüe un^signo del lenguaje representa diferentes productos objetivos (homonimia) o viceversa.

tenemos la siguien­ te tabla. Llamaremos «nombre» al signo de un concepto objetivo y ((enunciado» al signo de una proposición objetiva. no es más que una orien­ tación provisional. A sí. que resume nuestra terminología : S er C ontenido cog­ Concebir Juzgar Orden de las proposicio­ nes objetivas: Concepto objetivo Proposición objetiva Orden de los productos subjetivos: Concepto subjetivo Proposición subjetiva Nombre Enunciado Orden d e ¡ó r e a l: Orden del proceso noscitivo : Orden del lenguaje: E sto. a construir el lenguaje de m a­ nera que represente lo más adecuadamente posible los conceptos y proposiciones objeti­ vas. clarp está. Porque el lenguaje juega un papel decisivo en el conocer humano (entre otras cosas. que será profundizada de distintas formas en lo que sigue.\es decir. . por lo que otros hombres conocieron y se nos transmite a través del lenguaje). porque el conocer está condicionado por lo social. No siempre se logra realizar este ideal. el análisis lingüístico y la interpretación del lenguaje son tareas de las más im portantes del método cognoscitivo.justificada— .

si el Sachverhalt a que se refiere se da. sino que incluso dentro de la ló­ gica se viene usando esta palabra en varios sentidos. si el contenido a que alude no existe.Una pro­ posición objetiva — y . nosotros escogemos la signifi­ cación indicada más arriba porque.a palabra verdad significa una pro­ piedad de una proposición o de u n enunciado. queremos determinar la sig­ nificación de estas expresiones : una proposi­ ción es verdadera. que consiste en que su co rresp o n d iere conte­ nido se da en la realidad. existe. ésta se da en toda ciencia. Sin embargo. naturalmente. si corresponde a algo. T e r m in o l o g ía g n o s e o l ó g ic a . Análogamente. es decir. en primer lugar. t. A continuación. y . E s falsa. pue­ de definirse el sentido de la palabra falsedad. A parte de ello. algunos filósofos dan a está palabra otras significaciones más o menos legítimas.— . al menos al lado de las otras'. es siempre verdadera o falsa. en segundo. porque. también ü n enunciado— . si no corresponde a algo. una de las múltiples significaciones de la palabra «verdad» : pues no sólo en el lenguaje artístico tiene otras sig­ nificaciones. E s ta es. todas las demás definiciones la suponen de alguna m anera. por ejemplo. por lo tanto. A sí. a su vez. se­ gún parece. es decir.

E sta finalidad puede ser lograda de dos m a­ neras : 1. Aprehendiendo sensible o intelectual­ mente la configuración. ni siquiera que sea accesible en todos los órdenes del saber . es evidente que ((verdadero» tan sólo puede tener el sentido a que aludimos. y. es de fundamental importancia para la metodología. pero la tendencia hacia su prosecución deter­ mina claramente todo conocer. es|e sentido de (¡verdad». Más aún. Sea como sea :• hasta aquí parece ser cierto que toda ciencia tiende a construir enunciados verdaderos (en el sentido prime­ ro) : ésta es la finalidad última del conocer científico. admitido por nos­ otros. por ejemplo. por lo tanto.al decir que una proposición es verdadera. cuando corresponde a la existencia propia del hombre que la admite. si alguien afirma que aquella verdad' es relati­ va (y así atribuiría a la palabra un sentido distinto del que nosotros le damos). la cuestión se plantea en un nivel inmediatamente superior: ¿ es v er­ dadero que esta proposición corresponde a la propia existencia del hombre? E n este caso. L o que no quiere decir que esta finalidad sea lograda siempre. si se . deberíase preguntar también si es verdadera en nuestro sentido.

en lugar de la confi­ guración en cuestión. É sta forma de co­ nocimiento será llamada conocer indirecto. 2. de una parte. A sí. .quiere saber si la proposición esta mesa es oscura es verdadera. no se entiende có­ mo puede ser posible tal conocimiento. signos materiales (por ejemplo. basta con m irar la m esa. E l fenómeno del conocimiento indirecto se nos ofrece como algo curioso y . y por otra (intelectualm ente). en todo conocer está entremezclado un conocer indirecto. . L a esencia del conocimiento indirecto plantea se­ rios y difíciles problemas gnoseológicos. Obsérvese que toda interpretación a base de signos. otros contenidos. dedu­ ciendo de ellos el primero. Pero es incuestionable que conocemos muchas cosas indirectamente . más aún. dado que aquí tan sólo nos interesa la meto­ dología.es un conocimiento indirecto va que vemos. a primera vista. Pero. pequeñas manchas de tinta). tal conocimiento lo llamaremos directo. concluimos la significación de los sig­ nos en aquel caso particular. orillaremos estos problemas y única­ mente daremos por supuesto el hecho escueU> de que se da tal conocimiento. Aprehendiendo. ciertas conexiones ge­ nerales entre tales signos y sus contenidos.

Metodología y Ciencia. a b a rca ' tr e s d is c ip lin a s . La ló g ie a r -c o m o c ie n c ia o rd en ad a al r a c io c in io . es d e c ir. Para la adecuada inteligencia de las doctri­ nas metodológicas es necesaria una breve alu­ sión al lugar que la metodología ocupa dentro del sistema de las ciencias. P ara ello.') L a « s e n d a d e la ló g ic a f o r m a l p r e s e n ta " p r o b ie - . r e s t a una trip le d iv is ió n d e l o r d e n c a r a c te r iz a d o p o r e s t a p a ­ la b ra .-— P o c a s p a l a b r a s h a y — i n c l u s o e n la te r m in o lo g ía filo s ó fic a — m ás a m b ig u a s q u e l a p a l a b r a « l ó g i c a » . L ó g i c a .£ n t r e . q u e d e b e n s e F~cTisti ra m i d a <^. D e j a n d o d e la d o t o ­ d a s a q u e lla s s ig n if ic a c io n e s q u e n a d a tie n e n q u e v e r c o n e l r a c io c in io . L ógica. ¡—L ógica fórmaÍ\— ii tu d ié la s l la m a d a s le y e s La ló g ic a fo r m a l e s ­ ló g ic a s .s L c l a r a m e n t e .2. y del concepto de ciencia. n o s q u e d a n to d a v ía m u ch as m ás.. a q u e lla s le y e s « s e g ú n la s c u a le s » s e d e b e c o n ­ c lu ir e n c a s o de q u e re r lle g a r d e u n a s p ro p o ­ s ic io n e s v erd ad eras a o tra s v e r d a d e r a s . debe­ mos ocuparnos brevemente del cóncepto de lógica — de la cual la metodología es una parte— . m e jo r d i c h o .

de las leyes lógicas en diversos dominios del saBer^s-TJrecfísámenteTaTñetodologla. todos los S son P.una ley lógica. A sí. E n la práctica'de la investi­ gación científica queda de manifiesto que las mismas leyes lógicas pueden se^ empleadas de diversas maneras. sino en_el diferente empleo de las mismas leyes. — L a sola lógica formal no es suficiente para el análisis del conoci­ miento indirectp. entonces B . aunque a la vista de algunos ejemplos resultará fácil m ostrar su objeto. La__teoría del uso. de su formulación y or­ denación. del método de su verificación^ etc.ú L a lógica formal se ocupa de tales leyes. Dicho de otra form a: con esta ley po­ demos deducir de enunciados verdaderos otro enunciado verdadero. por ejem plo/la conocida división del procedimiento mental en deductivo e inducti­ vo no consiste esencialmente en el uso de diferentes leyes lógicas. U na cosa es la ley lógica y otra la conclusión que se obtiene según esta ley. siempre tendremos un enunciado ver­ dadero. Otro ejemplo es el modo Barbara: «Si todos los M son P y todos los S son M . Puesto que si sustituimos las lejras por cualesquiera enun­ ciados. Un ejemplo es el conocido modus ponendo pónens: «Si A . . es así que A . lue­ go B .mas difíciles .» E sto es .

como correspondía. de las es­ tructuras objetivas o de los contenidos ? ¿ Qué es. E l no haberlos distinguido. ¿ De qué se trata ? ¿ De las construcciones lin­ güísticas. y « oSdc>>. — Hemos llamado metodolo­ gía a la segunda parte de la lógica. y significa li- . ha sido la causa de lamentables confusiones. ¿ Qué significa ? ¿ H ay algo univer­ sal? Y si lo hay. objetivo o jeal. M e t o d o l o g í a . «a lo largo». gica. hablar de verdad en este con texto? ¿T ienen las leyes lógicas validez «en sí niismass> o son simples supuestos? Todavía m ás: lás leyes ló­ gicas a menudo contienen la expresión «para todos». constitu­ yen el objeto propio de la filosofía (de la ló-. o acaso sólo en el lingüístico? E sta s y otras cuestiones semejantes no pertenecen ni a la lógica formal ni a la metodología . pue3 eñ~plantearsecüiererites "cuestiones sobre la misma lógica y la naturaleza de sus leyes. L a palabra se deriva de los vocablos griegos « V6™ ». ¿en dónde se encuentra? ¿ E n el mundo psíquico. en realidad. «camino)). una lev lógica? ¿ P o r qué sa­ bemos que es verdadera ? ¿ ^ e pueden además. de los procesos psíquicos. Filosofía de la ISgíca^^— Finalm ente.\3. L o más importante aquí es una rigurosa se­ paración de los tres órdenes.

do­ minio. E s ta metodolo­ gía — ciencia djsl recto pensar— . se ordena claram ente a un pensar propiamente tal. por ejemplo. ascética y otras mu­ chas». didáctica. Dejamos adrede de lado los métodos del llama¿Q_pensamiento práctico. e tc. Aquí üqs Jgteresan_sólo las segundas — aun­ que debe tenerse en cuenta que la investi­ gación científica en algunos dominios. vidades físicas.. de las normas del recto pensar. un hablar ((del ir a lo largó del (buen) cam ino». anatomía. E l método es la forma y m anera de proceder en cualquier. en arqueología. se sirve de las orientaciones de las acti. coñm eTde la econ om í a política o de . Nos ocupamos ahora exclusivam en­ te de los métodos de pensam iento?es decir. es decir. Yodas ellas pueden dividirse en dos cía se s: las que versan sobre la técnica ffotcfl v i a l que se ocupan de las acciones del esplrjííf. or­ denarla a un fin.teralmente un logos. al conocer. química. Lajnetodolqgjajes teor|a_del méj. Pero no todos los métodos de este pensar nos interesan ahora.í>do! Para cada orden de cosas puede haber una metodología : así tenemos una metodolo­ gía química. E n el orden de las acciones del espíritu cabe distinguir nuevamente diferentes clases de métodos. de ordenar la actividad y.

y solamente érta. \JE1 pensamiento teóricd. no persigue tal cosa : se ordena simplemente a los contenidos que pudiera aprehénder. también íhetodologías especiales. 'Pero hay una meto­ dología general del pensamiento teórico : tra ­ ta de los métodos que o pueden aplicarse a todo pensamiento teórico o.la estrategia. al menos. É sta metodología. C i e n c i a . que son tratadas en cada una de las ciencias pertinentes. se_puede hablar de ella en dos sen­ t idos : objetivo y~sfcbÍetÍvo. E s la metodología ge^¡ neral del pensamiento científico. se^^qmére^íograi^ uiT s a te m p e ra _ spI¿ u ñ ~ s aber^¿m o _se pue3éjEárer~estoo~lo otro. por el contrario. to­ talmente al margen de si estos contenidos pueden ser de utilidad o no. — L a palabra ciencia tiene. por tanto. y nos limitamos al pensamiento ^e&ncól L a difeí-encia^ntreTos^ós^oSsIste^n que el pénsamieintolpráctlco se ordena siempre directamente hacia algo que puede hacer el que piensa. entre otras. Para cada región del ^pensamiento teórico se dan métodos es­ peciales y . es una parte de la lógica y de ella hablamos aquí. f¡t Subjetivamente entendida la ciencia no . dos signíífcSciones distintas pero coor­ denadas . a gran­ des grupos de ciencias.

conoce las conexiones de los contenidos. no es otra cosa que una especial aptitud unida natu­ ralm ente a un saber propio. en prim er lugar íV h un saber. sino sólo aquél que ha penetrado sistem áti­ camente en él y que. Se las llama' científi­ cas porque su jfin consiste en la formación o desarrollo de una ciencia en sentido subjetivo.. A sí. Ciencia. se esfuer­ za por obtener un saber sistemático. E n este sentido se dice «la Matemá­ . E s . sino un conjunto de proposiciones objetivas. E l que posee una ciencia tiene la aptitud de entender muchas cosas: de ella y de realizar correcta­ mente las operaciones espirituales correspon­ dientes. Pues el que investiga.-Objetivamente entendida la ciencia no es nii saber. por ejemplo. Se habla a menudo de actividades científi­ cas.es otra cosa que un saber sistemático.. un hombre que sabe Aritm ética tiene la aptitud de entender las leyes aritméticas y de contar correctam en­ te según ellas. 1 1 '¿. en este sentido. en este caso el co­ nocimiento de muchas^ leyes. una pro­ piedad del sujeto humano individual. etc. de la investigación. estudia. Pero la ciencia subjetivamente entendida es todavía más :(b un saber sistemático. No todo el que conoce algo de un dominio del saber posee ciencia de él.\. además de los detalles. es decir.

sino solamente aquellas que son. aunque ninguno de estos hombres conozca todas las proposiciones _que pertene­ cen a ella. c)j L a ciencia. E s ta ciencia. como se ha dicho. o b jetívam ele enten­ dida. conocidas por un hombre.no cono­ cidas son sólo posibles. De aquí que se pueda hablar de evolución y pmgresoTefl^JiLrienci^. o «la Astronomía dice q u e. l as. dado~qüe su ^ eaIId ^ _estS'eñ-é r^ n sam ieñ to de muchos hombres.tica enseña». es una . L a ciencia no consta de proposiciones posibles. . Mejor di­ cho : a _paxte_d£L_las proposiciones conocidas no hay más pro pos ir imi ps T e a 1pq . así entendida. Más bien se trata He una construcciorf social.». al menos. (F h No todas las proposiciones pertenecient e 5 a su dominio entran a form ar parte~de la ciencia. sino de las forma­ das Realmente... L a ciencia. Ocurre cuando los hombres conocen nuevos contenidos y cons­ truyen a base de ellos nuevas proposiciones.tiene las siguientes características : Gl> E s un conjunto sistemático de p ropos iciones objetivas^que 'Corréspónden. etcétera. al carácter sistemático de la ciencia subjetivamente en­ tendida. no sub­ siste (ten'síu^ aunque t a mixteo está unida al destino de un hombre en particular.

E n lo que a la ciencip'é'nlhidida objetiva­ m ente se refiere. C i e n c i a y l ó g i c a . pero esta situación inicial es considerada por el científico como algo insatisfactorio y la tendencia principal de toda investigación no se ordena solamente al descubrimiento de nuevos contenidos. Pero de hecho una ciencia tal no existe. — De nuestra descrip­ ción de la ciencia se sigue que depende esen­ cialmente de la lógica en diferentes sentidos. representadas en signos. E s verdad que la ciencia en sus estadios primerizos se reduce a un cúmulo de proposiciones no uni­ das siempre |entre sí . y precisamente la lógica form al. de ser así. no necesitaría ser expresada en sig­ nos. L a lógica. es decir. Acaso pu­ diera imaginarse una ciencia individual. sino también (quizá ante todo) a la ordenación ló­ gica de las proposiciones ya formuladas. cons­ . al menos en principio. cons­ truida y conocida solamente por un hombre . estando así al alcance.£. A ella pertenecen solamente aque­ lla s proposiciones que de una u otra manera han sido objetivas. de los demás hombres. es evidente que debe-ser construida lógicamente.obra social. Siendo un conjunto de proposicionesr sus partes~3eben~éstar uni­ das .ntre-sí por relaciones Jógicas.

esta ciencia (comoestado) es tm saSeT sístfimlS c o ^ u ^ m s í s ^ ^ Jálco m p tjen sió n de la ciencia se n t i^ o b j e t ivo. al menos para buen número de ellas. E n primer lu­ g ar. quesiem pre supone la lógica. sino que detxTjproceder segúñellas. esto signifi­ ca que hay que~emplear métodos determina­ do^ y adecuados. el marco indispensable de la ciencia así entendida.r m etódicamente . Estos métodos son elabora­ dos en toda ciencia a tenor de su objeto especí­ fico. pues.. P ará la ciencia en sentido'subjetivo. Estos principios generales metodológicos son .tituye. El^onocim iento científico es. Luego también la investigación debe ser dirigida por la lógica y esto de dos maneras : lj>En primer término. no le~eltá permitido ai investigador violentaFIís leyes lógicas. la lógi­ ca ps también condición-previa. en la investigación se_debejprocede. en los más de los casos. toda labor de investigación precisa ciertos Iprincipios meto­ dológicos generales que valen para todas las ciencias. aparte de ello. L os ¡juicios que forman este saber deben estar unidos entre sí como las proposiciones de la ciencia objetiva. A sí que la lógica formal es un supuesto indispensable de la in­ vestigación :C2 . un concluir. un co­ nocer indirecto. Pero es que. ) Además.

cuando_ ya esta última se halla en franco-desarrollo. es insuficiente.. ciencias y formulados. dos cosas son evidentes :|T). Sabemos de sobra que en los estadios iniciales de una ciencia el conocimiento de ambas no es indis­ pensable y que bastan las disposiciones ló­ gicas naturales. aún cuando el investigador no tenga conciencia de ello. está construida según los principios lógicos-meto­ dológicos . es necesaria una formulación refleja y completa de estos prin­ cipios en las fases evolutivas de una ciencia. según he­ mos dicho. ^ g e n e ra lm e n te . No obstante. No hay que entender esto como si el investigador de­ biera aprender la lógica formal y la metodo­ logía antes de ir a la investigación. en general.estudiados por la metodología. L-a lógica natural basta para las cosas senci­ llas. que. Falla de ordinario totalmente al querer dar cuenta del significado filosófico de la labor realizada. Toda ciencia. Queda claro que toda investigación supone la lógica en su sentido más amplio. en las cosas más complejas. . por lo cual es indispen­ sable cierto conocimiento de la lógica formal y de la metodología. E s un hecho que los princi­ pios de la lógica son abstraídos de_las. es una parte de la lógica.

-—Por lo que hemos dicho se po•dria pensar que la metodología general se re­ fiere exclusivamente al~ conocimiento indirec­ to. E stá en estrecha relación con la tercera parte de la lógica (filosofía de la lógi­ ca). aunque también tiene relación con la pri­ mera (lógica formal). E s el método de la~7ntuición mteIecüiajZy_jlg j a descripción de~io intuido. que. Recientemente se han elaborado tres g ru ­ pos de conocimiento indirecto.D i v i s i ó n . aunque también en las matemáticas) el análisis lingüístico es ya parte de la doc- . E ste método contiene^ múltiples normas. en general. tienen validez pára todo pensar. cada vez con m a­ yor éxito. Además. elaborados técnicamente y que son tam ­ bién objeto de la metodología general. Pero no es a s í/ También en el orden del conocimiento directo sé dan determinados mé­ todos. según parece. se trata de un método moderno que usan casi la mitad de los filósofos actuales y que ha sido ya aplicado a diferentes ciencias del espíritu y . en el primero de los cuales se trata la interpretación del len­ guaje. Por la decisiva importancia déligngttaje en algunas ciencias (sobre todo en las his­ tóricas. U n lugar destacado entre ellos ocupa el método fengraei%4Í'égir:o. D e este método feno­ menología) trataremos en primer lugar.

Método reductivo. Análisis lingüístico. Se verá fácilmente cuál es la vinculación del procedimiento deductivo con las leyes formales-iógicas y quedará claro que el réductívo supone la lógica. Viene a ser como el correlato del método fenomenología): en él se analiza el lenguaje indirectamente. 2 . . A sí obtendremos la división siguiente : 1 . 3. Método fenomeqológico. Método deductivo. 4 . a través de los’ signos. (L a significación cRTeÜítas expresiones será aclarada en su lugar). Su estudio seguirá kl del método fenomenológico.trina general sobre los métodos. A continuación nos ocuparemos de_ia_con*_ clusiónr estudiando sus dos especies : dédncú na v' rpAiuMma.

Más adelante la encontramos en. H . 1860). H am ilton. Hamilton (L ectu res on L o g ic . Su significación es muy distinta en cada uno de estos autores. y otros. Renouvier (F r a g ments de la philosophie de S i r W . A n o t a c i o n e s h i s t ó r i c a s .K ant (M etaphysische A n fa n gsgrü n d e d er Naturwissenschaft. von Hartm ann (Phdnomenologie des sittlichen Be~ •wusstscin. . W . 1786). E . Lam bert en su N eues Organon (1764). Amiel (Journal intim e.3. 1869). 1807). — L a palabra «fenomenología» parece haber sido empleada primeramente por J . 1879). Hegel (Phánomenológíe des Geistes. Generalidades. 1840).

por los filósofos de la exis­ tencia. Stein. cons­ tituyendo en la actualidad el procedimien­ to más importante dentro de esta escuela (G. En el período de entreguerras se formó en torno suvo una re­ presentativa escuela (M. P . pasó a manos de los filósofos de la existencia. M. al menos en el conti- . y otros). A . puede decirse que el método fenomenológico es de suma importancia. J . R . O. Incluso pensadores independientes como N .aunque ninguno la empica para significar un método especial y determinado de pensamien­ to. Fink. E . Sus concepciones metodológicas ejercieron un influjo decisivo sobre la filosofía europea. este íjiétodo fenomenológico ha pasado a ser de gran importancia para estas discipli­ nas. K ovré. Más tarde. Becker. A . M. M arcel. en parte tam ­ bién. E s Edmundo Husserl (1859-1938) quien primeramente introduce la palabra Fenom e­ nología eji este sentido. en diferentes países. con algunas modificaciones. Pfánder. sobre la americana. Scheler. E . Fran cia e Italia. Sin temor a exagerar. y . Sartre. M erleau-Ponty). M. este método. Ingarden. Dado que las ciencias del espíritu en general han sido influenciadas. H artm ann se sirven de un a modo de mé­ todo fenomenológico. Farb er. sobre todo enfAlemania. Heidegger.

Un rasgo esencial del mé­ todo fenomenológico es la llamada reducción. a la vez. A ello se añade el hecho de que en H usserl la palabra «fenomenología» significa. pero en él es tan estrecha la trabazón de método y contenido. 1¡ivcsligmioiirs l. — No es fácil determinar cuáles son las reglas funda­ mentales para el método fenomenológico de H usserl. que cabe poner en duda si es posible distinguir claramente su pensamiento metodológico. Por el contrario. Siji embargo.ó^nids . no son fáciles de entender. esta diferenciación es de capital importancia.nente europeo. E n su obra se encuentran interca­ ladas algunas consideraciones ^metodológicas que. pues Husserl desarrolló £ste método poco a poco a lo largo de sus investigaciones filosóficas y no las resumió jam ás de una m a­ nera clara. O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l ó g i c a s . pasando • v. en todo caso. E s verdad que ningún método puede desprenderse totalm en­ te de ciertos presupuestos de contenido.. sobre lodo en sus (1U01). un método y una doctrina. que es doble'en Husserl: cidética y jenonu'nológica en sentido estricto. es menos em ­ pleado en la filosofía norteamericana e inglesa. A lareílTlcrirm cidélica dedicó Husserl su atención.

— e s e n c ia l e s de la fen o m e­ E l método fenomenológico es un procedimiento especial de conocimiento. n o l o g ía . dejando aparte la fenomenológica. E sen ­ cialmente consiste en cuna visión intelectual del objeto basándose eñ~una íiUuiciÓn. una* triple eliminación_o-aü¿djKcj^n». de manera que no es posi­ ble considerarla como método de significación general. Tlámada «epoché» : primeramente! de todo lo subjetivo * la postu­ ra ante el objeto^ebe~ser_puramen\e objeti■ va . ante todo. C aracteres .a ocuparse cada vez más de la' reducción fe­ nomenológica estrictam ente tal. demostraciones u otra cual­ quier forma de saber ya adquirido).) exclusión de toda tradición. Aquí trata­ remos con detención la primera. E s to requiere. entendiéndose por «cosas)>~Io dado. de mane­ ra que tan sólo entre en cuestión lo dado . E sta intm ció¿sej^fieD eLA Ja^ado[Ja re g la g rin c^ p a ljde la fenomenología reza asT^7(Tíácia 1 as cosas mismas)!. y . ya que ésta está demasiado unida a las doc­ trinas de H usserl. efl^tereefc-tagar.(hipótesis. ¡e g Jg g ttSdoTermiñoj exclusión de todo lo teórico. la reducción eidética. a partir de las Ideas para una fenomenología fu r a y una filosofía fenomenológica (1913).

y . a lo que el objeto es . de todo aquello que se ha venido en­ señando hasta el presente sobre el objeto. — L a intuición fenomenológica aparece a_primer¥'vis’ta como si fuera algo muy seng ic o . E n todo este proceso hay que tener en cuen­ ta lo siguiente :* la reducción fettomenológica no significa lo mismo que negación. J u s t if ic a c ió n del m étodo fen om en o ló ­ . después. T an sólo se desatienden los elementos excluidos : se hace abstracción de ellos y se considera úni­ camente lo que queda. L a reducción eidética no implica juicio valorativo alguno acerca de los procedimientos que se excluyen o de otros aspectos . E sta regla de la reducción tiene validez para la consideración fenomenológica sólo mientras ésta dura. el que procede de acuerdo con el método fenomenológico no renuncia al poste­ rior empleo de otros métodos y de los aspectos no-considerados. hay que separar de esta. E n el mismo objeto dado todavía hay que llevar ITcábo uñá~doble reducción : ti) hay que dejar de lado la consideración de la existencia de la cosa y centrar la atención exclusivamente en torno a la quididad.* quididad todo lo accesorio y analizar sólo la esencia de la cosa.es decir.

a vista un méto­ do especial.cilio. E l hombre no puede cap­ tar simultáneamente todos esos elementos. E n la reducción eidética se trata nada menos que. etc. teo­ rías. consistente. . No parece necesario a primer. £) ningún ob­ jeto es simple) sino que todos son infinita­ mente complejos. Para conseguirlo hay que recurrir a un método elaborado y puesto en práctica con esmero . ya que constan de muchos componentes y aspectos que no son igual­ mente importantes. algunas veces incluso en valerse de movimientos exteriores. que regule el mismo movimiento del pensamiento. Estos elementos extraños al objeto lo son o por representaciones emocionales subjetivas (así ún hombre cobarde considera al enemigo doblemente fuerte). como viajes. en te­ ner abiertos los ojos o la capacidad intelectual de visión. o a causa de otro saber adquirido que está unido al objeto y que hace que proyectemos en él nuestras hipótesis. representaciones. y por do­ ble razón : ¡l) el hombre está estructurado de tal manera que tiene una inclinación casi in­ superable a ver más de lo que hay en el objeto. Pero es jie. de ver el ob­ jeto como es y nada más.cesario. en to­ m ar otra postura más cómoda que presente el objeto en mejores condiciones de visibilidad. en última instancia.

Su punto de vista es puesto en duda por los empiristas y los criticistas. Sin embargo. /I ntuición e id é t ic a ^— La ya mencionada y prilicipar'regla del método fenomenológico . No sólo hay un método fenomenológico. además. Hacia las cosas mismas. al margen de la significación de esta polémica. 4. es cierto. es evidente que formularon reglas importantes y de validez general para el pensamiento teórico. no está permitido que en una breve exposición de los métodos contem­ poráneos de pensamiento falte un capítulo de­ dicado al método fenomenológico. Pero.debiendo considerar uno tras otro. sino que es absolutamente necesario su uso para proceder correctamente' H asta aquí los mismos fenomenólogos. También esto requiere un método pensado y practicado de antemano. un buen número de reglas que tienen validez desde cualquier punto de vista.Nya que pre­ cisamente es el método empleado por una gran parte (quizás por la mayoría) de los filósofos actuales y contiene. lo cual. no corresponde a la intención de los mismos fenomenólogos. Cabría considerar casi todas las regías del método fenomenológico como reglas científicas generales.

E l método feiioineñológico es un méto­ do dé intuición. la «cosa». es decir. que 110 es otra cosa ' que una enunciación de lo dado directamente en la intuición intelectual. De aquí la palabra fenomenología. que hay que ver intelectualmente esas. del griego <ptnvójievov lo que aparece. en el fondo de todo verda­ dero conocimiento yace una intuición de esa especie. es un Concluir de algo y este algo debe ser. Usamos la palabra sólo en el pri­ mer sentido.(«hacia las cosas mismas». Xé-jeiv ). pero 110 una captación exhaustiva del objeto. lo que está claro a nues­ tra vista ( <p«>s = luz). Y lo dado. se llama en H usserl feiióm-eno. algo visto. E l conoci­ miento humano es esencialmente abstractivo. Tan sólo cabe intuir lo dado. . puesto que todo conocer indirecto.mismas cosas. toda conclusión. intelectual) del fenómeno (en griego. entendemos por «intui­ ción» . E n la fenomenología de Husserl se dice que: la con-ciencia originaria de lo que se da es la única fuente de conocimiento. E l mismo acto de in­ tuir es una enunciación (interna. Obsérvese ¡ que :. Según los fenomenólogos. en último recurso.un _conocimiento directo. de visión intelectual. significa* ante todo. f la intuición se opone tanfcTal conocimiento discursivo com o-a la abstracción.

Se da a menudo un saber sobre la probabilidad de algo y sigue siendo un sa­ ber. Sólo en este sentido vale el prin­ cipio fundamental de la fenomenología. el saber so­ bre lo probable. sus reglas no dicen tal cosa. Una intuición en el sentido de un conocimiento exhaustivo no se -da. por ejemplo. resultaría manifiestamente inco­ rrecto. OBJETIVISMO. pudiera formularse así : «En la investigación debe orientarse el p en ­ samiento exclusivamente hacia el objeto con . De entenderlo como que sólo pudiéramos saber con certeza. L a misma probabilidad es fuente de una conclu­ sión.capta sólo aspectos de lo dado y no está en condiciones de agotar todo lo que se encuentra en lo dado._ aLjnenos entre los hombres \>&) se echa en cara a los fenomenólogos algunas veces — quizá no sin razón— el que quieran excluir toda otra po­ sible forma de saber. una aprehensión de cier­ tos objetos. y un concluir de esta índole presupone una certeza de algo. si se afirma una proposición sólo como probable. Sin embargo.— La segunda regla funda­ mental del método fenomenológico. Pues. el que la afirma debe saber al menos que la proposición es probable. tal como la propone Husserl.

» Así formula­ da. deseos. una actitud teórica en el sentido originario del vocablo griego atheoria)>. E n ella es­ tán contenidos dos principios prácticos. sobre todo sentimientos. esta regla exige una actitud contemplativa. por ejemplo..exclusión fatal de ¡o subjetivo . son considerados de una manera . pues. A n te todo postula que el investigador se e n ­ tregue de lleno. etc. E n todo caso. }>ero incluso en estos casos el objeto práctico. la exclusión de miras prácticas. como los fines. el orden de lo práctico. valores. esta regla forma parte del rico tesoro de la metodología científica occidental. Al investigador no le está permiti­ do preguntarse para qué puede servir esto o aquello. posi­ ciones personales. sino simple v escuetamente cómo es. es un ser puramente conocedor. por así decirlo. dis­ tintos pero muy relacionados. E n segundo lugar. de lo moral v de lo religioso puede ser estudiado fenomenológicamente. al objeto de la investigación y vea sólo lo objetivo. El investigador que procede según esta regla. que se olvida plenamente de sí mismo. tal cotuo lo lian hecho Scheler y Otto. excluir todo lo que provenga de él. Debe. del sujeto. Se requiere una intui­ ción pura. etc.

A pesar de todo.— Contra esta regla clásica. el método fenomenológico es cada vez más im ­ portante. Además. sino que en la investigación juegan un papel más o menos importante los motivos emocio­ nales. por esto. así. los filósofos de la existencia.puramente contemplativa. tanto los sentimientos como los actos de lavvoluntad e n ­ turbian mu y a menudo la pureza de la in tu i­ ción científica. La fenomenología es tanto más teórica cuanto más impráctica. A fir m an que el . Es evidente que el objetivismo a que aspi­ ran los fenomenólogos es simplemente un ideal. Incluso hay motivos emocionales que parecen fomentar la investigación. Las más importantes adquisiciones dentro del ámbito de nuestra cultura se deben. como señalan con razón los fenomenólogos. al objetivismo. caerá infaliblemente en el subjeti­ vismo. nueva­ mente remozada y acentuada por H usserl. E l pen sam ien to s u b j e tiv o de K i e r k e GAARD. El hombre no sólo es entendimiento. parece impo­ sible eliminarlos totalmente . la apa­ sionada voluntad de saber. se alzan ios discípulos de Sóren Kierkegaard. Porque el que no se esfuerza de continuo v conscientemente en eliminar estos elementos.

y que el investigador. que no es un objeto. nos hace objeto para“ñós- . lo que se considera.objetivismo es insuficiente para la investiga­ ción filosófica. H ay que observar. ya que se ordena a la llamada existencia (al Dasein hu­ mano). por el contrario. A l hablar de la existencia se. sino un sujeto. Los filósofos de la existencia. Van tan lejos algunas veces que sostienen que el auténtico pensa­ miento filosófico no tiene objeto. en primer lugar. Se repite a diario la frase de Gabriel Marcel : Je ne suis pas au spectacle. pues objeto es to­ ldo aquello sobre lo que hablamos. Los filósofos de la existencia tienen por nulo el pensamiento teórico. entonces es objeto en el sentido ¡originario fenomenológico. debe. el 3-0 (1a llamada existenfcía) no puede ser objeto. al cpntrario. se nos muestran. E stas concepciones. «angustiarse». E n la terminología de H usserl «objeto» es todo lo que es dado. menos revolucionarias de lo que al principio parecían. que la palabra objeto ( Gegenstand) es ambi­ gua. Pero si consideramos ijla existencia. J). tan de moda entre los filósofos continentales. to­ man la palabra en su sentido literal : objeto (Gegcnstaiifl) es loque está situado frente al v o /'E n este sentido. «el pen­ sador subjetivo». tras un minucioso exam en.

dicen ellos. no deja duda alguna de que su autor llevó a cabo este imponente tra ­ bajo en una actitud contemplativa. E s posible que la angustia fuera condición previa de esta investigación. Los filósofos de la existencia conside­ ran la existencia como algo no acabado. L a terminología fenomenológica originaria no determina el objeto de modo alguno. significan clara­ mente con ello que el objeto especial que yo soy (mi existencia) se hace patente. ya que hubiera imposi­ bilitado todo análisis tranquilo. '2. fría y científica. sobre todo. La obra de Sartre.otros. por lo que puede' llamarse <(objeto» a la existencia. en el fondo. Por eso. Quizás sea así. el objeto. L ’E tre ct le N éant. E l objeto del método recomendado por . sin tinos contornos fijos . mas no un estado que la fomentara mientras el trabajo se realizaba. es pura cuestión de palabras. 3 . es algo forma­ do y aprehensible. Toda la discusión. en tal estado emocional. para ellos la exis­ tencia no es objeto. por ejemplo. en continuo hacerse. en cambio. mas con ello no se ha dicho que la propia in­ vestigación sea posible en una situación angustiada. Si los filósofos de la existencia y otros veV en la angustia el estado necesario para aprehender la existencia.

los filósofos de la existencia es la existencia humana. R e d u c c ió n d e l a t e o r ía y d e l a t r a d i ­ c i ó n . E stas han venido interpretando el ser 5Úi referencia a la existencia y han procedido fundamentalmente de una manera objetiva. Además. 1. etc. la actitud sub­ jetiva. que no esté dado directamente en el objeto considerado. y que sólo a la luz de un esclarecimiento de la existencia pueden entenderse los obje­ tos. E sta regla exige primeramente que sean excluidas 'todas las teorías. no es cierta. sino también de todo 16 objetivo en sí. A ello pertenecen las cosas que sabemos de cualquier manera o mediante una conclusión. algo muy particular. el método objetivo ha sido emplea­ do de un modo ejemplar en las obras de Heidegger y Sartre. el fenómeno y nada más. Los filósofos de la existencia opinan que todo objeto está necesariamente en relación con esta existen­ cia. hipótesis. Ha^ que ver sólo lo que está dado. al menos en las ciencias de la naturaleza. Tesis ésta no admitida por todos y que. — L a regla «hacia las cosas mismas» postula no sólo la reducción de. dos de los más distinguidos filósofos de la existencia. No es que quieran los fenomenólogos con .

ello recusar todo conocimiento in d irectó. tal como se presen­ tan a vista del investigador. los fenómenos. por lo que no cabe usar otros procedimientos de conocimiento mediato a lo largo de la investigación fenomenológica. imposibles de ser llevados a la realidad en toda su pureza. de manera que jamás se debe considerar lo que otros afirman como fundamento seguro en donde apoyarse. Sólo las cogas. estos postulados. pero sólo después de la fundamentación fenomenológica. sea con­ trolado o no por el mismo investigador. según el cual la apelación a la autoridad humana es el argu­ mento más débil. 2. son enor­ memente difíciles. sino que. En la práctica. E sta constituye el principio absoluto . deben entrar en cueátíón. No se trata sim ­ plemente del principio claramente formulado por Santo Tomás de Aquino. entre otras cosas. la misma fuerza de las reglas conclusivas. L a reducción de la trad ición'está en estrecha conexión con esto. E n el enten­ . fundamen­ ta. además. E l método fenomenológico no sólo exige una aplicación rigurosa de este principio tomista. exige que se excluya el mismo «estado actual de la ciencia». admiten tal conocimiento. como cua­ lesquiera del objetivismo riguroso.

» Fenomenológicamente. todo esto es falso : jamás ha visto el hombre su propio ce­ rebro.» E sto ya no es correc­ to fenomenológicamente : el que esta mancha conste de partículas de tiza. porque antes vió cómo el profesor. aduciremos dos ejemplos escolares. comienza a s í : (¡veo una mancha roja en la mesa. Para ilustrar estas reglas.dimiento humano está la intuición tan unida a la acción del concluir. en cuanto . Un estudiante que debe describir fenomenológicamente una mancha roja. proyectamos sobre el ob­ jeto nuestro saber ya adquirido. en el objeto propiamente tal no se nos da la tiza. E s necesario un largo y riguroso aprendizaje para apren­ der a intuir puramente. con ayuda de la tiza. E s ta mancha consta de pequeñas partículas de tiza roja. hizo la mancha . y menos aún los procesos fisiológicos que deben tener lugar en este cerebro. Sin querer. E l fe­ nómeno de la conciencia del deber. lo sabe el estu­ diante. que sólo después de un penoso esfuerzo es posible mantenerlas se­ paradas.ejemplo : un estudiante emprende el si­ guiente análisis de la conciencia del deber : «la conciencia del deber surge en nuestra con­ ciencia al jener lugar en nuestro cerebro de­ terminados procesos fisiológicos muy compli­ cados. Otro .

XJexkíill ha mostrado que los animales sólo captan lo que les es más importante vitalmente .— Se podría pensar que la intuición m is­ ma es un proceso sencillo. E sta regla. Mas no es éste el caso. Pero también hay reglas positivas del pro­ cedimiento que pueden ser formuladas de la siguiente manera : 1. R e g l a s p o s it iv a s d e l a in t u ic ió n e i d é t i c a . proyectará dentro del objeto elementos subje­ tivos. y es su­ . debido a que el hombre tiene una fuerte inclinación a ver en el objeto sólo algunos aspectos. en cuanto sea posible.fenómeno. Hemos aludido yd' a algunas reglas negativas del procedimiento fenomenológico : si él investigador no está bien adies­ trado en la intuición o incluso no atiende lo bastante para ver sólo lo que yace ante él. maneras corrientes de pensar y otras cosas. teorías. H ay que ver todo lo dado. no tiene nada que ver con todo esto. el hombre tiene mucho de común con el animal. aparentemente tan sencilla. debe ser formulada expresam ente y aplicada conscientemente. sin necesidad de re­ gla alguna y que basta tener abiertos los ojos del espíritu para ver bien el objeto.

no-práctico. es ca­ paz de un conocimiento teórico. ■Objeto de la investigación fenom rnológica. anali­ zándolas. describiendo sus partes. 5. Además. E s decir. F e n ó m e n o . — E l objeto de la intuición e in­ terpretación fenomenológica ha sido llamado por Husserl y sus discípulos ((fenómeno».perior a él. entre otras cosas. L a tarea primordial de la investigación fenomenológica consiste en des­ cubrir fenómenos pasados por alto. Téngase en cuenta expresamente que esta hermenéutica o interpretación fenomeno­ lógica no debe confundirse con la reducción (de la que se habla en el cap. «(hermenéu­ tica». Cuando más clara sea la intuición. A pesar de todo. Porque todo objeto es infinitamente complejo. debe desdoblar­ se e] objeto. la intuición fenomenológica debe ser descriptiva. E s ­ . aquí se trata de un conocimiento directo y allí de un conocimiento mediato. 2. estamos demasiado inclina­ dos a permanecer ciegos para ciertos elemen­ tos de lo dado. porque. V) . Heidegger llama a este análisis «exégesis». tanto mejor pueden distinguirse los elementos y mantenerlos separados entre sí.

ilusión. «fenómeno» se opone a «realidad» : en este sentido quiere decir fic­ ción. E sta significación es más restringida que la que atribuyen los fenomenólogos a la pala­ bra. no es para ellos necesario que el fenómeno deba poderse obser­ . Tampoco los fenomenólo­ gos lo consideran así. No les interesa la posi­ ble «cosa en sí» que yace tras de los fenóme­ nos. en primer lugar. 1. la enfermedad a través de la fiebre. porque.. para evitar malen­ tendidos. Nada tiene que ver esta signi­ ficación con el sentido fenomenológico de la palabra.’ sino que quieren ver sólo los fenómenos mismos. se em ­ p leóla palabra «fenómeno» para caracterizar procesos que pueden observarse sensiblemen­ te. aquí nos ocupa­ mos de ellas brevemente.ta palabra. 3. 2 . lo dado. E l que lo dado sea «real» o'sólo «ilu­ sión». Por una parte. se opone a la «cosa misma». como apariencia. la cosa se nos muestra a través del fenómeno. E n segundo lugar. lo único importante es que se trata de algo dado. E n las ciencias de la naturaleza. no tiene importancia alguna para la fe­ nomenología. por ejemplo. el fenómeno. E n este sentido. Para ella. aparte de su significación fenome­ nológica. tiene otras varias .

aunque el fenomenólogo puede investigar procesos. se ocupa preferen­ temente de estructuras. una investigación fenomenológica de una mancha roja. Un auténtico método fenomenológico requiere que se elimine también la existencia del objeto. lo que está claramente ante nosotros. y .— . no se requiere que sea un proceso. E s . Aquí radica una de las diferencias esenciales entre el método fenomenológico y el empírico. en segundo término. E n el último se parte de la constatación de hechos. es decir. E l sentido de lá pala­ bra ((fenómeno)) es — como dice Heidegger— lo que se muestra a sí en sí mismo. Si se lleva a cabo. pueden ser vistos intelectualmente en y por sí mis­ mos). por R e d u c c ió n de la e x is t e n c ia . su existencia no entra en con­ sideración. se comprueba que de hecho algo es así o de la otra manera. por ejemplo. Se averigua. es completamente indiferente que haya o no tal mancha en el mundo. Las re­ ducciones referidas hasta aquí (de lo subjeti­ vo. indiferente el que el obje­ to exista o no .var por los sentidos (como veremos. por lo tanto. lo que se muestra tal como es. de lo teórico y de la tradición) no son sufi­ cientes.

In ­ cluso si HÍc~crniiñc~ño'existe. incluso en el caso de que el objeto exista.propÍQ_ie la investigación. H ay que decir que todo objeto. se puedjen considerar obietos puramente imaginados. E n el proceso fenomenológico. no hay tal ■constatación.ieto.. .ejemplo. cabe hacer caso omiso de su existencia y considerar sólo su quididad. Los hechos no tienen significa­ ción alguna. Puede surgir un reparo : ¿ cómo es posible en Id fenomenología hablar de lo dado? L o ■dado parece ser: lo que subsiste realmente. E sta palabra tiene también múlti­ ples significaciones. Pero de esto no se sigue que la fenomenología deba ocuparse de la existencia del objeto. tal como lo hacen los'Téñomefíólogós“j~además. Pues._de be ser la esencia.ob. el eifcos . debe al menos haber existido realmente. que ésta o aquella cantidad de agua se encontró realmente en un lugar determi­ nado y en un tiempo concreto. E sencia ^— E l . en última ins­ tancia. feHomeuológica. debe existir para poder ser dado. por el contrario. que hay que determinar brevemente para captar el sentido peculiar que le dan los fenomenólogos..

Mientras que la esencia de la vida. E l . ele­ mentos o contenidos de tal cosa. la esencia de la vida.concepto fenomenológico es más amplio. un mos­ trarse a sí mismo. 3. por ejemplo. en cambio. la esencia fenome­ nológica es lo que yace claramente ante los ojos del observador. Llam an esencia sólo a ciertos aspectos. Tampoco ésta es la significación que los fenomenólogos dan a la palabra. Aristóteles admite. L a fenomeno­ logía. 2'. incluso las propiedades aristotélicas. sino al contrario. junto con su síSoq f otras determinaciones en conexión necesaria con él. aunque sea una cosa viva. . L a palabra «esencia» se emplea co­ rrientemente en expresiones como éstas : «el hombre es una esencia (Wesen) m ortal». no es «una esencia ocul­ ta». las propiedades ( iíia ). «esencia» significa casi lo mis­ mo que «cosa» .1. es algo muy difícil de concebir. Se habla también de «la esencia de una cosa». E n este sentido. por ejemplo. designa como ((esencia» todo lo que necesariamer^te está unido al fenómeno. Finalm ente hay q¡ue distinguir la esen­ cia en sentido fenomenológico dej elíoq aris­ totélico. un fenómeno. E n el vocabulario fenomenológico no se llama «esencia» a una cosa como ésta (hombre).

y que el hecho de que sea de madera o de otra cosa. sus tres ángulos. E n cambio. Pero con el nombre de estructura no hay que entender algo así como un simple conjunto de relaciones. incluyendo lyas cuali­ dades. L o que desde una perspectiva es esencial a la cosa. puede no serlo desde otra. etc. así como su tamaño. . Según los empiristas la esencia es relativa. Jenomenolqgica excluye. etc.in y todo lo accidental. por tanto.L a «esencia». dos órdenes de factores : la existencia. 'diciendo que esencial para el objeto tan sólo son sus tres lados. por ejemplo. para otro obbr a s. Se pudiéfá ca­ racterizar esta esencia como estructura fun­ damental del objeto.. alguien interesa­ do por su naturaleza geométrica podrá consi­ derar como esenciales sus propiedades geomé­ tricas’. sino que debe usarse la palabra para significar todo contenido fundamental. no es esencial. el Dasc. E s e n c ia y s ig n if ic a c ió n de la s pa la­ — Para esclarecer más el cbncepto de esencia queremos exponer brevemente el pun­ to de vista de los empiristas que niegan la esencia v la actitud de la fenomenología fren­ te a esta posición doctrinal. E n un trián­ gulo de madera. no tiene importan­ cia.

E sta objeción no con­ fundiría a los em piristas. la esencia del objeto es un concepto relativ o : lo que para un observador es esencia puede no serlo para otro. será esencial el ser de madera y accidental su for­ ma geométrica. Todo depende exclusivamente de la sig­ nificación que nosotros. según ellos.servador que en lugar de interesarse por las -propiedades geométricas se interesa por la materia de que consta este triángulo. preci­ samente atribuyendo significaciones a las pa­ labras. los tres lados y tres ángulos. E s el hombre quien de una manera convencional busca distincio­ nes entre lo. libremente. Y dado que todas estas significaciones son relativas — con la misma palabra se pue­ den designar muchas cosas— . ya que precisamente acentúan la palabra «entendemos» : la esencia es. demos a las palabra^. E n las mismas cosas 110 hay esencia alguna. . Los fenomenólogos consideran insatis­ factoria tal manera de hablar. aquello y sólo aquello que significamos con una palabra : la esencia no es otra cosa que la significación de los voca­ blos. Podrá objetarse que con el nombre de trián­ gulo entendemos siempre una figura con tres lados y tres ángulos. esencial y no lo esencial. todos los aspectos de la cosa tienen el mismo valor.

sino por ser así. A sí. que no tienen importancia alguna en este contexto. poda­ mos dar al objeto. aparte de la denominacÍ0n_qne. según los íenomeiiólogos. lo que es de madera es a la vez espacial y extenso. la forma geométrica o la materia de un cuerpo). mientras que la forma es esencial al t 'ángulo. que seguiría siendo material y extensa. tenga el nombre que tenga.H ay que admitir que las significaciones no­ minales son relativas. Pero. que en una misma cosa pueden verse diversos aspectos (por ejemplo. E n cambio la forma geo­ m étrica no es esencial a la madera.v y nada tiene que ver con nuestro problema. esta nueva denominación del objeto no haría cam ­ biar nada su estructura. Si en lu­ gar de «madera» dijéramos «espíritu». estos aspectos no son más que «objetos» : el ser de madera es un' objeto. L o misnlo puede decirse de la relatividad de Jas significaciones nominales. y no'porque se llame «madera». .. Pero. y que estos aspectos pueden ser ana­ lizados por separado. L a relatividad de los posibles puntos de vista no consiste más que en I3 posibilidad de aprehender diferentes objetos . éste tiene c iertas propiedades necesarias.

el acto espi­ ritual final debe ser un a modo de intuir. así lo afirman estos filósofos. L a palabra «existencia» tie­ ne entre los filósofos de la existencia. al menos. una significación más con­ creta y precisa que en los otros filósofos. — Des­ pués de lo que acabamos de exponer. queda de manifiesto que en el fondo apenas han abandonado el punto de vista de H usserl. . . parecerá extraño que la gran mayoría de los actuales discípulos de H usserl se ocupe precisamente de la existencia. llámeselo como se quiera.F e n o m e n o l o g í a d e l a e x i s t e n c i a . del fenómeno. la esencia. aparentemente al re­ vés del procedimiento husserliano— y se eli­ mina de su consideración al ser así. Mas. E s ta existencia es concebida expresamente como Dasein — es decir. pre­ tendiendo excluir en principio un conocimien­ to indirecto de estas investigaciones. E s ver­ dad que do dicen que su método sea una intuición. y significa sólo la existencia humana. si observamos de cerca cómo proceden. pero dado que una actitud emocio­ nal puede a lo sumo preparar un conocimien­ to — no lleVarlo a la realidad— . discí­ pulos de H usserl. V a­ mos a determinarlo a continuación. 1 . T ratan de lo dado.

lo que se da una sola vez. 4. y de Marcel tenemos una Fenomenología del H aber. Heidegger ha introducido in­ cluso su nombre propio para los elementos de esta estructura. Si bien siempre afirman. sino una estructura necesaria de la existencia. en la misma existencia puede encontrarse una .2 . la llama­ da existencia humana es descrita e interpre­ tada en sentido fenomenológico. No es simplemente un estructura. la obra princi­ pal de Sartre tiene como subtítulo Intento de una antología fenomenológica. E l objeto de su investigación. está claro que lo que creen haber descubierto los filóso­ fos-existencialistas es algo que corresponde a toda.. como se ha dicho. que llama «existencianos». existencia humana. De hecho. nos ha dado la mejor expo­ sición teórica que conocemos . todos estos filósofos aplican 'á sus ob­ jetos el método del análisis fenomenológico. que sólo tratan lo mío propio (jemeinige). Heidegger. E ste análisis muestra que la llamada existencia posee una estructura como dicen estos filósofos. L a discusión sobre la existencia ocupa entre los filósofos existencialistas un gran espacio. hablando con Heidegger. L a aportación de los filósofos de la existen­ cia radica en haber puesto de manifiesto que . 3.

En todo caso. su modo de tratar la existencia hu­ mana cae de lleno en el estilo propio del mé­ todo fenomenológico.esencia. Un destacado filósofo de nuestros días ha formulado certeram ente este pensamiento al decir que los filósofos existencialistas son los más radicales filósofos de la esencia. .

si bien tiene interés paira el conocimiento directo. es algo mucho más complejo. L a razón es que el aná­ lisis lingüístico. . séanos permitido aludir brevemente a dos puntos concretos de la metodología. E n él no se niefsvda el objeto ni el proceso del pensa­ miento . O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l ó g i c a s i — V amos a justificar la inclusión de este capítulo sobre el lenguaje dentro de la exposición de los mé­ todos actuales de pensamiento. Generalidades. PuédeTpreguntarse por qiié~ta~discusión de los problemas lingüísticos sigue a la del mé­ todo fenomenológico. es mucho más impor­ tante para el conocimiento mediato..6. tanto. Ante todo. Como veremos más adelante. se puede llegar a procedimientos en los que el uso del len­ guaje se hace completamente imprescindible. que es necesaria una precisión en símbolos.

la lógica y el análisis del lenguaje. v. y lo que afecta a 1 sentido de las expresiones. Su obra D e la EnunO b s e r v a c io n e s h i s t ó r i c a s .Pueden. ser tratados los métodos semióticos después del fenomenológico. Intentamos aquí lograr cierta diferenciación: todo lo referente a la corrección del enunciado se verá en el ca­ pítulo sobre la deducción. los so­ fistas y Platpn (en el Cratilo y otros) rozaron de paso los problemas semióticos. Y a x\ristóteles incluyó su semiótica (los cinco primeros capítulos del tratado D e la Enunciación) en la lógica. son una misma cosa. el positivismo lógico. Aunque no te­ nemos este punto de vista extrem o. pero en todo caso deben exponerse antes que los demás. Cuestión más difícil es Saber cómo debe dis­ tinguirse él campo semiótico del deductivo. será siempre bastante arbitraria y hasta cierto punto relativa. Según ciertas escuelas filosóficas. E l que por vez primera se ocupó de ellos en forma siste­ m ática fué Aristóteles.. La diferenciación de ambas desde un punto de vista metodoló­ gico y al margen de toda actitud filosófica su­ puesta. creemos que no siempre es fácil distinguir los dos cam­ pos. g r. — -Ya . será expuesto en el capítulo dobre la semiótica. por tanto.

no fué un lógico matemático) llevó a cabo. L a mo­ derna investigación está vinculada. Frege seguía reelaborando y ampliando las ideas de la vieja Estoa. es Charles Morris (1938). por cierto. A c­ tualmente se cultiva v está desarrollándose intensamente el trabajo semiótico gracias al estímulo de otras ciencias (sobre todo de la física). significativos análisis semióticos. entre otras cosas. v sólo al desarrollo de la lógica matemática hay que atribuir las nuevas investigaciones. debemos mencionar a A . E l inventor de la palabra semiótica. que exigen y postulan un análisis del . H ilbert. Con los estoicos v escolásticos tiene la semió­ tica un notable desarrollo. el primer sistema conocido de las ^ te g o r p s sintácticas. T arski (1935) y R !. fuera de algunos pocos fragmentos.dación contiene. ante todo. Poco progréso debe­ mos a la llamada modernidad en este terreno. E n tre los más destacados actualmente en este campo del Sa­ ber. sobre todo con los últimos en las Grammaticae spcculaticac. H usserl (que. en sus Investigacio­ nes lógicas. Carnap (1937). mientras que G. Por desgracia. las obras de los estoicos se han perdido y la semiótica escolástica apenas si ha sido estu­ diada hasta el presente. así como de la división general de esta ciencia. a la matemática de D.

— Los signos. pues. Las pa­ labras no son. L a ciencia es una obra social que sólo mediante el trabajo colectivo puede cristalizar en realidad. f2L L as palabras. para cuya aprehensión está más capacitado. son importantes.lenguaje cada vez más riguroso. acontecimientos. Y es que el entendimiento humano funciona mucho me­ jor. sino un medio esencial de la ciencia. También ha contribuido notablemente a su desarrollo la actitud fundamental del empirismo lógico. i . Piénsese en la operación de contar : se puede hacer men­ talm ente. algo accesorio. son algo m^ysrial. Si con ellas se lo­ gra que los conceptos sean mejor y más clara­ mente formulados. pero es mucho más fácil si se calcu­ la con signos escritos. que considera el análisis lingüístico como el único objeto de la filosofía. para el método científico. Ju s tific a c ió n g e n e r a l d e l a n á lis is lin ­ g ü ís tic o . por varias causas.manejando cosas materiales. . objeto de la semióti­ ca. posibles través de los signos : palabras habladas y escritas. y aun necesarios. E ste trabajo colectivo requiere la comunicación del saber. por otra parte. se habrá facilitado enor­ memente el trabajo de los científicos.

no sólo en el trabajo colectivo. sino incluso en el individual : porque a veces se toma una pa­ labra como expresión adecuada de un con­ cepto. a menudo acontece con la expresión : el concep­ to debe ser comunicado con palabras. A lo largo de la realiza­ ción se elabora y perfila esta ideá. Aunque los vocablos resulten indispensa­ bles para el saber. no corresponde plenamente a la obra ya terminada. Así. pueden ser peligrosos : con facilidad conducen a malentendidos. de ordinario. se hace más preciso en el acto de la expresión. E s un hecho generalmente admitido que el artista normálmente es guia­ do en su obra creadora por una idea que. Y a como simples medios de expresión son de suma importancia. que sirve. o de si pueden tener una fun­ ción autónoma. pudiendo no serlo. ade- . L a expresión del pensamiento mediante signos es una especie_de obta_de_axit£. L as t r e s d i m e n s i o n e s d e l s i g n o . — L a idea principal de la semiótica.3>j H ay tina tercera razón. o tal vez oculta en su significación algo que lleva la investiga­ ción por falsos caminos. P res­ cindimos de si las palabras son vehículos de los conceptos. que hace a las palabras útiles para la ciencia.

E stas relaciones se llaman sintácticas: son relaciones de las palabras entre sí. poPejenrpíor-’e n tre-otras dos palábras (v. la conjunción «y») o al principio de la frase. la relación de las palabras con su signi­ ficado. tiene lo que lla­ mamos una significación : las palabrasstgntJica n algp. L a re­ lación pragmática supone la semántica y la sintáctica . la semántica supone la sintáctica. es decir. g r. tiene determinadas reladoñésTcoíTías demás palabras de este len­ guaje : está. la palabra es. pues. b) E n segundo término. la palabra empleada por él se refiere a un triple orden de objetos : a) E n primer lugar. c) Finalm ente. Una palabra sin sentido no puede servir para . entre las palabras y los hombres qu ejas em­ plean. por tanto. etc. quieren comunicar1 a otro algo concreto rju n to a la relación sintáctica tenemos. E stas se llaman pragm áticai. E sta se llama semántica. de base a su división. puede ser expresa­ da así : cuando un hombre comunica algo a otro hombre. la palabra pertenece a un lenguaje.. pronunciada por uno y dirigida a o t r o j j a y . una tercera clase de relaciones : las que mediáru.más. E stas tres relaciones dé las palabras tienen entre sí una 1determinada vinculación.

Se puede elaborar una sintaxis completa para un lenguaje totalmente sin sentido .% ■. por ejemplo. la relación sin­ táctica 110 supone las otras dos.entenderse. 3. E n cambio. pu­ diéramos. y va­ liendo la regla sintáctica de que P debiera pre­ ceder siempre a . sin que fuer^i necesario conocer qué significan P o LOS HOMBRES .para que una palabra tenga sen­ tido debe estar en determinadas relaciones con las otras palabras. construir un lenguaje en el que sólo se dieran los signos P y x .3' es posible es­ tudiar la semántica sin atender a la pragm á­ tica.

s e m i ó t i c o d e l a p a l a b r a . puesto que debe oponer­ se a lo que significa. porque en el lenguaje co­ rriente la expresión ((palabra» se toma en otro sentido. en su totalidad. si se trata de la palabra hablada. E s ta observación tiene gran importancia.. — Al empezar estas consideraciones hay que desta­ ca! expresamente que la palabra de la que se habla en semiótica. es un grupo de ondas de aire. E l dibujo de la página anterior explica esta comparación. Consecuencia importante de esta concep­ ción es que no necesitamos jamás dos veces . y si se traía de la pa­ labra escrita. E s evidente que hay que tomar el térm ino pa­ labra en este ¡sentido.E l orden entre las clases de relaciones es se­ mejante al que hay entre las tres dimensiones de un cuerpo geométrico. algo así como una serie de pe­ queños rnontoncitos de tinta seca en el papel. C o n c e p t o . o de una sola (¡a sintáctica). es como un cuerpo tridimensional : sólo por la abstracción podemos prescindir de las dos primeras clases de relaciones (la sintáctica y la semántica). es decir. lo mismo que en geometría pode­ mos prescindir de la superficie de un cuerpo o de su forma recta. es la palabra m aterial. L a palabra.

se sobreentiende que son ««dos pa­ labras que tienen aproximadamente la misma forma y ¡a misma significación». Los mon­ tones que leemos al principio de la proposi­ ción en la palabra ((Fritz» no son idénticos a los que están al final de la frase. tenemos aquí una serie de pequeños montones de tinta seca. L o que se quiere decir es que su estructura gráfica general es igual. De hecho. pues se tra ­ ta de dos diferentes montones de tinta pues­ tos en distintos lugares del papel. el sencillo principio de identidad «F ritz. Cuan­ do en el lenguaje corriente se dice «da misma palabra». por el contrario. lo que no sería posible si fueran una misma cosa. se habla en este caso de dos palabras de la misma forma. es decir. E n la se­ miótica. a la estruc­ tura común de las palabras de la misma forma en sentido semiótico. Algunos fenomenólogos (Ingarden) contra­ ponen el texto (W ortlaut) a la palabra con­ cebida semiótlcamente. la ela­ . es F ritz » . L o que no quiere decir que la forma de ambas palabras sea igual .una misma palabra en un solo enunciado. y mucho menos en distintos enunciados. Tom e­ mos. basta con exam inarlas con una potente lupa para comprobar que no es éstt el caso. Según la concep­ ción setniótica. por ejemplo.

7. para evi­ tar confusiones .boración técnica de la semiótica requiere que se hable de tales textos para facilitar el pro­ cedimiento. H ay que darse cuenta de que este texto es algo universal. se facilita enormemente el trabajo intelectual. Suele lla­ marse también ((formalismo» : pero es más correcto dar este nombre al método.1 E n la aplicación del formalismo se deben distinguir dos cosas : de una parte. de los otros dos). en las palabras en sentido semiótico. sino una propiedad de una cosa. E ste modo de operar se llama fornmlisiiip. es decir. tenemos . operando con el lenguaje en su plano sintáctico (y prescin­ diendo. se llama lenguaie formalizado a todo lengua­ je construido según tales normas. por tanto. algo que sólo se da en los individuos. O r i e n t a c i ó n i n t r o d u c t o r a . Form alism o. No es una cosa. del signo entendido materialmente. Consiste en hacer abstracción del significado de los signos que se emplean y considerarlos exclusivamen­ te como signos gráficos : en su forma gráfica. — T al vez lo­ mas importante de la metodología moderna es el haberse dado cuenta de que.

E l lenguaje y la interpretación son independientes entre sí en cierta medida. debemos resolver dos problemas antes de construirlo : a) en primer lugar hay que admitir ciertas reglas que nos jjernytan comprobar en todo caso cuáles son los signos admisibles.el lenguaje mismo. con sus reglas sintácticas. E s verdad que debe preceder una sintaxis a la interpretación. T al lenguaje es ((for­ mal» o «abstracto». pero no vice­ versa. b) en segundo lugar. es decir. una interpretación del lengua­ je dotada de contenido. y de otra — al menos en la mayoría de los casos— . E s de la semántica v no de la sintaxis dar interpretación a un len­ guaje. va que puede construirse un lenguaje sin darle interpretación. es decir. Se puede dar. reglas que se refieren exclusivamente a la for­ ma material de los signos y nunca a su signi­ ficación . y de ello hablaremos en otro capítulo. diferentes interpretaciones a un mismo lenguaje formalizado. hay que formular reglas que determinen qué enunciados soq correctos (si es que el len­ guaje empleado contiene enunciados). E ste segundo tema corresponde tradicionalmente a . de ordina­ rio. al lenguaje formalizado. una ordenación de las significaciones a los signos. Por lo que a la sintaxis se refiere. que tengan «sentido» en él .

el aritmético y el algebraico. en los dos capítulos siguientes. si multiplica­ mos «(mentalmente» 27 por 35. tal como se enseña en la Enseñanza Media. parece consistir esencialmente en descomponer el problema en sus partes singulares y resolver Hs partes una después de la <j>tra. poco más o m enos: primero multiplica­ mos 20 por 3^. por ejemplo. No pa­ rece haber formalismo en este caso. procedemos así. después 7 por 35. Por ejemplo. de los otros dos. Será oportuno con­ siderar brevemente la estructura del cálculo corriente. C a l c u l o . etc.la lógica formal y de él nos ocuparemos en el capítulo cuarto. U na operación aritmética sencilla. Del pri­ mer grupo de problemas vamos a hablar a continuación . el del cálculo. sin embargo. — E l «formalismo» no es más que la extensión de un método conocido ya desde hace siglos. E n el primero a) cabe dis­ tinguir tres grupos de problemas : unos que se refieren al formalismo en general. una multiplicación. 1. la multiplicación por es­ crito y veremos que acostumbramos a ordenar . Tom e­ mos. otros que versan sobre el sentido sintáctico de la éxpresión simple y otros que tratan del sen­ tido de las expresiones compuestas.

según las cuales en la mutiplicación (en toda nueva lí­ nea de números) hay que colocar la cifra un lugar más a la izquierda con relación al de arriba. contestaríamos.los resultados de un modo especial. basta con conocer las 'reglas sintácticas elementales. Para calcular bien no es necesario sa­ ber por qué se procede a s í . por lo tanto. E n el acto de la multiplicación no re­ flexionamos sobre ello.-S . debe ir debajo de las decenas del número que hay encima. sino que aplicamos simplemente las reglas sintácticas. 2'.Consideremos otro ejemplo. des­ pués de una breve reflexión : por que el i pertenece a las decenas y . comenzamos . de álge­ bra. Sea la ecuación : • ax* + bx + c *» o Para resolver esta ecuación. por ejem­ plo : S7 x 35 135 ei 945 Si se nos preguntara por qué colocamos el I de la segunda línea un lugar m ás'a la iz­ quierda y no bajo el 5.

Veamos un ejemplo de la silogística aristotélica. con el signo contrario : 8XS + DX = — C También en este caso daríamos fácilmente con la fundamentación de esta (¡trasposición». sino al formalismo. de hecho. limitarnos a las reglas sin­ tácticas. sencillamente.con la «(trasposición» de c a la derecha. Si se trata de cálculos más complicados. según la silogística. pues nuestra capacidad mental no basta por sí misma para pensar en su fun­ damentación.— c á lc u lo a o b je t o s no- E l mismo método puede ser empleado en otros campos que nada tienen que ver con los'números. no nos preocupamos de ello. E l cálculo no debe su seguridad relativa al hecho de que se realiza con números. sino que procedemos. de­ bemos. A p lic a c ió n del m a te m a t ic o s . incluso. E s una aplicación del formalis­ mo al lenguaje de los números. se puede «convertir» un . Como se sabe. según la re­ gla sintáctica que dice: (¡todo término de una ecuación puede trasponerse de un lado a otro tomando el signo contrario»: «-— » en lugar de « + » y viceversa.

en la pro­ posición : «ningun a piedra es un hombre». E n la lógica clásica se suele representar una tal proposición con los signos S e P . Si escribimos ahora la proposición según esta forma. el predicado. C esa re. P . podemos aplicar nuestra regla a 1 ). y la e (del latín n E g o ). dé*lp que se deduce : P e M 8 a M 8 e P es decir. por ejem plo: «ningún hombre es una piedra». la llamada re­ ducción Cesare a Celarent es realizable sim ­ plemente por medio de cálculo. siendo S el sujeto.enunciado general negativo. se puede pre­ . Decimos : «Las letras junto a e pueden ser concebidas en cualquier fórmula del tipo X e Y-. Celarent tie­ ne la forma : 1) M e P 2) 8 a M (premisa mayor) (premisa menor) 3) 8 e P (conclusión) Sin más. fácil deducir una regla sintáctica : la que corres­ ponde al principio de convertibilidad de tales proposiciones.» Una vez fijada tal regla. que indica que se trata de una propo­ sición general negativa. será. Naturalm ente.

únicamente constatamos que el cálculo — en el sentido del formalismo— puede apli­ carse fuera de la matemática. además. E stas cuestiones nos llevarían más le­ jos . L a relación en­ tre ambos sentidos es sencilla : dado el sen­ tido eidético. es decir» si sabemos lo que designa. S e n t i d o e i d é t i c o y o p e r a c i o n a l . pero no viceversa . si hay fuera de la matemática problemas de tan difícil naturaleza que no podamos enten­ derlos. Un signo tiene sentido eidético dentro de un sistema si cono­ cemos su correlato semántico. ya que se puede dar un sentido operacional a un signo sin añadirle ningún sentido eidético.guntar si es conveniente la aplicación de este método en cuestiones tan sencillas. sino cómo podemos joperar con él. Por el contrario. lo que significa. un signo tiene un sentido pu­ ram ente operacional si sólo sabemos cómo debe ser empleado. E n este caso. y . no sabemos lo que significa el signo. téngase en cuenta que la operación de que . si conocemos las regías sintácticas que valen para él. el llamado eidé­ tico y el llamado operacional. — De nuestras consideraciones se sigue que un sig­ no puede tener doble sentido. se da siempre el operacional. Para evitar equívo­ cos.

hablamos es una operación con signos. por otra. E n el primer caso se excluye todo for­ malismo y se rechaza todo sistema que no sea interpretable en su totalidad . Por ejemplo. ya que para ello deberíamos conocer el sentido eidético de los signos. E l error está por ambas partes. se quiere lim itar el saber humano al sentido eidético. se afirma que no hay sentido eidético alguno y que sólo el sentido operacional está a nues­ tro alcance. porque tan sólo nos dicen cómo hay que fabricar bombas atómicas o lo que sea. decir que las fórmulas de la concepción actual de la es­ tructura de la materia tienen sólo un sentido operacional. un cálculo. en el segundo. Por lo cual. se pretende restringirlo al sentido operacio­ nal. no sabemos cómo deben ser tratadas las cosas correspondientes. . y. Para construir una bomba atómica de­ bemos entender los signos que se nos presen­ tan en las fórmulas. aunque conozcamos el sentido operacional de los signos. no sería correcto. De tener un sentido puramente ope­ racional no estaríamos en condiciones de ha­ cer con ellos otra cosa que cálculos. E n la filosofía actual hay dos posturas e x ­ tremas : por una parte. y no una operación con cosas. según su significación eidética.

' aunque en su conjunto conducen a resultados interpretables eidéticamente. parece que en la matemática. p^ro sí «pensado». Por modelo se entiende un producto físico. etcétera. observable en principio a simple vista. en la astronomía. en la física. a decir que no tenemos un sentido eidético de tales enunciados científicos (teorías. Decir que para las recien­ tes teorías físicas no hay modelo. sino sim ­ plemente un sentido operacional. E sto equi­ vale al menos en los más de los casos. tema muy debatido en los últimos decenios.Que en determinados casos existe un sentido eidético es evidente. hay casos en los que no cabe un sen­ tido eidético. A sí. imaginjado. M o d e l o . Decimos «al . T al modelo np siempre puede ser construido. hay un modelo de la teoría atómica de Bohr : consiste en un esfera en torno a la cual se mueven otras esferas más pequeñas a distan­ cias determinadas. significa que para ellas no es posible tal imagen. Suele decirse que las teorías de la física clásica. tenían un modelo. e tc. que tiene la misma forma que el objeto o contenido (Sachverhalt) representado en el enunciado científico. a diferencia de las más recientes.). es decir. A su vez. — E stá en conexión con esto el problema del modelo.

aunque su significado no sea representable sensiblemente. una más am ­ plia aplicación del formalismo. sino figuras de un juego. en principio. sino también'eidético. trozos que se combinan y ordenan de diferentes modos. — E l formalis­ mo es. Se procede con los signos como si no fueran tal cosa. se puede decir que no tienen sentido eidético en la mayoría dé los casos. ya que. cabe pensar que el enunciado co­ rrespondiente tiene ciertamente un sentido eidético. No hay duda que algunas pro­ posiciones de la fenomenología y todas las de la ontología son de esta clase : no sólo tienen un sentido operacional. Por lo cual. Pero tratándose de teorías fí­ sicas sin modelo. en general. sin posible represen­ tación sensible. pues. E ste paso de unas teorías con modelos a otras sin ellos significa. pero que corresponde a una imagen visible intelectualmente. un método que consiste en hacer abstracción total del sentido eidético de los sigtio^ y operar con ellos a base de determi­ nadas reglas de transformación que afectan solamente a su forma gráfica.menos en los más de los casos». E sto es lo que ocurre en muchos campos de la investigación actual. E s e n c i a d e l f o r m a l i s m o . .

E s cierto que se pueden formalizar las reglas de un . De ello se sigue que nin­ gún sistema es formalizable totalmente. L a ciencia no es un juego. Además. E stas po­ drían ser formalizadas nuevamente en un tercer sistema C . pero. por su parte. sistema dentro de otro . a veces se limita al cómo. por ejemplo. las reglas de A mientras se .se ha dicho en tono de risa que el que em­ plea el formalismo no sabe lo que dice. pero hay que llegar a un punto de partida : a unas reglas no formali­ zadas. Un sistema formal cumple s u cometido únicamente cuando sus resultados finales son interpretables eidética» mente. al menos sus reglas jamás podrán ser formali­ zadas. Aquí procede hacer la observación siguiente : 1 . el sistema B e x i­ ge que sus reglas tengan sentido. Si las reglas nos dicen lo que debemos hacer. Nuestro saber no alcanza siempre el qué de la cosa . pero siempre. al final. L a finalidad del cálculo y del formalismo es siempre un saber. es necesario que estemos en condicio­ nes de entenderlas. debe haber un saber. pero lo que dice es verdadero. las reglas del sistema A en el sis­ tema B . 2 . L as reglas de las operaciones del for­ malismo deben estar dotadas de sentido eidé­ tico.

que no admita interpretación. J u s t i f i c a c i ó n d e l f o r m a l i s m o . L o dicho vale sobre todo para la lógica. 4. ya que debe sum inistrar his reglas de conclusión de todo conocimiento indirecto . Aunque fuera posible una ciencia^ cuyo sis­ tema no tuviera otro sentido que el sintáctico. Por eso los lógicos actuales no creen que sea lógica un sistema puramente form al. E n una situación complicada falla muy pronto nuestra visión eidética del objeto. construyendo así el sistema for­ m al. tal caso es imposible en la lógica. y si sus reglas no tu­ vieran sentido eidético. se establecen signos con sentido y después se hace abstracción de tal sentido. para dar finalmente una nue^a inter­ pretación al sistema acabado. no sería posible con­ cluir nada.construye el sistema deben tener sentido ei­ dético para nosotros. De hecho. Di­ rectamente y sin esfuerzos vemos que 2 por 3 es igual a 6 pero tan sólo unos pocos hombres . — Pueden aduckse las siguientes razones en favor del empleo del método formal : 1. en la construcción de los sis­ temas formalizados se procede siempre de esta manera : primeramente. pues de lo contrarió no adelantaríamos nada en nuestro cálculo. 3.

L o mismo puede decirse de otros pensamientos enmarañados. Con esto se logra todavía más : en un sistema axiomático desarrollado formalmente. igualmente vemos inmediatamente que la ne­ gación de «llueve» es la proposición «no llue­ ve». incluso de la filosofía. pero las desviaciones demasiado frecuentes en el cam ­ po filosófico se deben en buena parte a la falta de un método formal adecuado.a 153. sin emplear el formalismo. E l formalismo contribuye fundamentalmente a eliminar tales supuestos tácitos.176.952 por 7 8 . es imposible en él una demostra­ ción con reglas y axiomas no formulados. Su genio ha preserva­ do a los mejores pensadores de caer en el error. todas las consecuencias se deducen de los axio­ . 3. ya que fácilmente pueden ser fal­ sos y escapan a una comprobación racional por no estaij expresamente formulados. S a­ bido es que los supuestos no formulados son peligrosos.saben con facilidad y rapidez que el producto de 1. pero no es tan fácil ver la negación del conocido postulado de Kuclides según el cual por un punto exterior a una recta pasa una sola paralela a dicha recta.7 8 8 es igual. 2) Dado que en un sistema formal todas las reglas se refieren exclusivamente a la for­ ma gráfica.794.

Del postulado : «Dos puntos cualesquiera determinan una recta» se deducen (mediante otros axiomas y merced a reglas adecuadas) una multitud de postulados geométricos. Finalm ente. una excelente guía para la delimitación y esclarecimiento de los conceptos. pues. Po­ demos formalizar este postulado de esta mane­ ra : ((Dos A cualesquiera determinan un B» . viceversa : A significa ((recta» y B «punto». E s evidente que los con­ ceptos usados estarán determinados con más exactitud que lo estaban al principio del pro­ ceso. la significación de A y B debe quedar inde­ terminada (las demás palabras de la proposi­ ción pueden ser consideradas como simples constantes lógicas). b). Ahora caben dos posibles interpretaciones del principio : a). con lo que de un golpe quedan resuel­ tos varios problemas. 4. puede a menudo permitir varias interpreta­ ciones. Se ve que la interpretación b) es . con el empleo del forma­ lismo se consigue todavía una cosa más: cuan­ do un sistema está construido formalmente.mas escogidos con cierta facilidad y de una manera bien definida. se puede dar a A la significación de punto. Un ejemplo es el prin­ cipio de la dualidad en la geometría euclidiana. E l formalismo es. y a B la de recia .

Se consigue así todo un sistema de proposiciones deducidas de este postulado (formalizado) . no siendo lícito confundirlo con la realidad. con las partes elementales de la lógica m atem ática. Ade­ más. Sobre todo no se debe «saltar» con demasiada prisa. de un pos­ tulado hemos obtenido dos. sino utilizarlo junto con los otros métodos. mientras que cabe muy bien conside­ rar un lenguaje artificial como no formaliza­ do . Con esto quizá queden dadas las razones más importantes a favor del empleo del for­ malismo. Cosa parecida encontra­ mos en otros campos científicos. hay que recordar que un sistema formal sigue siendo siempre algo muy abstracto. ser formalizada. sin embargo.la verdadera : dos rectas paralelas determi­ nan un punto en el infinito. — H ay que' distin­ guir bien el formalismo del empleo de un len­ guaje artificial. L e n g u a j e a r t i f i c i a l . Incluso una lengua «(natural» (corriente) principio. No hay que pasar por alto determi­ nados peligros vinculados a él. No se debería emplear nunca el formalismo como método único. debien­ do quedar bien claro el punto de partida. . fundamentales ambos en geometría. no pasa esto de ordinario.

sus reglas dan ocasión a muchas excepciones. .W hitehead y Russell lo justifican de la siguiente manera : 1 . ' 4. 2 . lo cual es un inconveniente para operar bien en el campo de la ciencia rigurosa. se emplean conceptos tan abstractos que no se encuentran palabras adecuadas en el lenguaje corriente. las palabras nos recordarían siempre las reglas laxas del lenguaje ordinario.¿$í como letras solas en vez de palabras . Decididos por el uso de un lenguaje artificial. E s hienester recurrir a símbolos. prestándose a confusiones. pero espe­ cialmente etl la lógica. Por eso es mejor establecer un lenguaje artifi­ cial con reglas sintácticas propias y rigurosas. Finalm ente. la mayoría de las palabras .E l empleo de símbolos artificiales aparece al mismo tiempo que el formalismo. algo. L a sintaxis del' lenguaje ordinario es poco pracisa. así las proposiciones son más cortas que en el lenguaje corriente v más fácilmente inteli­ gibles. pero en este caso. E n las ciencias en general. Quizá pudiera resolverse esta situación con­ servando las palabras del lenguaje corriente y cambiando sólo las reglas. debido a la asociación de ideas. hay que escoger símbolos breves. 3.

la palabra . un lenguaje consta de una multitud de expresiones para las que tie­ nen validez unas determinadas reglas. es decir. — Sintácti­ camente considerado. R eglas sintácticas del sentido. consta de símbolos artificiales. a diferencia del ordinario. por ejemplo. por tanto. determinan qué e x ­ presiones pertenecen a S . todas las demás expresiones no están dotadas sintácticamente de sentido en tal lenguaje. con ciertas limitaciohablado. pongamos S . A s!. la palabra «es» tiene al menos una docena de significaciones que deben mante­ nerse separadas entre sí en el análisis. C o n s t r u c c i ó n d e l l e n g u a j e . que la expresión «lenguaje simbólico» es equívoca : todo lenguaje consta de símbolos y. Aquí se trata de un lenguaje que. Para hacer más fácil la cosa.del lenguaje corriente son ambiguas . si bien lo que vam oí a decir ' ’ lmente. por ejemplo. nos limitamos al len­ guaje e scrito . tienen sentido en 5 . Nótese. E s conveniente que en lugar de tales palabras usemos símbolos artificiales unívocos y claro?. 8. podría llamarse «simbólico». L as reglas de un lenguaje. además.

tratándose de un lenguaje co­ rriente. moleculares o expresiones compuestas. E sta división en proposiciones atómicas y moleculares. no está del todo libre de reparos.» Las palabras ¡(hom­ bre». «es». pero sin sentido en el idioma alemán. puede ser una expresión propia (con sentido) en S . está claro que la palabra alemana «Hund» (perro) es una expresión atómica. E n este capítulo nos ocupamos solamente de las reglas sintácticas del sentido en las propo- . Un ejemplo sacado del idio­ ma español puede ser el siguiente :^«Un hom­ bre es un organismo. atómicas o expresiones simples . Las expresiones con sentido en un lenguaje pueden ser de dos clases : 1 ). Así la expresión «hombre» es atómica en castellano .«homme» es una expresión. pero una parte de ella «und» (y) también lo es. están formadas de ma­ nera que ninguna de sus partas. son proposiciones dotadas de sentido en español. por ejemplo. «organismo». por sí sola. separadamente. Sus partes son proposiciones con sentido en S . pero siempre es más útil y menos penoso construir un lenguaje artificial en el que no se dan tales inexacti­ tudes. 2 ). E stas inexactitudes pueden eliminarse m ed iare la semántica. A sí.

en última instancia. es decir. A sí. dentro de una pro­ posición dotada de sentido. ya que sólo es posible tra ta r de éstas antes de abordar la teoría del sistema axiomático. los nombres propios constituyen . C o n c e p to de c a te g o r ía s in tá c tic a . sin que la proposición pierda su sentido por ello. . las proposiciones mo­ leculares deben componerse exclusivamente de expresiones dotadas de sentido en el corres­ pondiente lenguaje . E stas reglas de forma­ ción tienen en todos los lenguajes un núcleo común que puede ser resumido en las leyes de las llamadas categorías sintácticas. la composición misma debe te­ ner lugar según determinadas reglas de for­ mación del lenguaje.slciones moleculares. Se llama catégortó sintáctica a una serie de expresiones que pueden ser cambiadas por cualquier otra de su clase. de proposiciones atómicas con sentido en este lenguaje : 2 ). Prim era­ mente vamos a tratar de estas reglas sin­ tácticas. L as reglas correspondien­ tes a las proposiciones atómicas serán espues­ tas en el capítulo que trata de la axiomática. por ejemplo.— H ay dos reglas fundamentales para el sentido de las proposiciones moleculares en un len­ guaje determinado : 1 ).

por ejem­ plo. E n filosofía se debe per­ seguir un lenguaje perfecto. un verbo. E n este contexto no deja de tener interés anotar que las categorías sintácticas — de con­ . sí en el lugar de «P n tz» colocáramos «duerme». es ya otra categoría sintácti­ ca . se originaría un no-sentido en nuestro enunciado «duerme bebe». 'pero con sentido. verdadero o falso. «F ritz bebe». e tc.una categoría sintáctica de la lengua . construido con mucha im­ precisión. «duerme». en cual­ quier enunciado dotado de sentido. v sus leyes son. el concepto de categoría sintác­ tica. Como se ve. corresponde casi al de «parte de la ora­ ción» en la gram ática corriente. por ejem­ plo. es. puede sustituirse un nom­ bre propio por otro sin que el enunciado pier­ da su sentido. L a diferencia consiste en e s to : en la gram ática se trata de un lenguaje vivo. por tanto.. menos rigurosas y precisas. y el ei o nientffc^gejUido. L a sintaxis' lógica se halla con respecto a la g ra­ mática en la misma relación en que la geome­ tría está con las medidas de una construcción concreta : ofrec m ambas un fundamento ideal. E n el ejemplo„aducido puede sustituirse por «Nafixíleón». para el que pue­ den y\ deben establecerse leyes exactas. Por el contrario.

L a correspondencia no es totalmente exacta.del lenguaje que quiere ser un reflejo de la realidad— . la categoría sintáctica de los nombres propios corresponde a la catego­ ría ontológica de «sustancia». L a pa­ labra «determinar» tiene aquí un sentido m uy amplio. Se dice. re­ presentan las llamadas categorías ontológicas. E n todo lenguaje cons­ truido hay dos i clases de expresiones : unas que sólo pueden ser argumentos . por ejemplo.formidad con la función general. por ejem­ plo. y otras que pueden ser también functores. Ajuna proposición que_determina otra se llama «functor» v la proposi­ ción determinada es el «aTgUmento». F u n c to re s y a r g u m e n t o s . etc. porque'entre la realidad y el lenguaje el pen­ samiento crea nuevas categorías (las del ente ideal). por . la de los opera­ dores monádicos a la de las «cualidades)). los nombres individuales y enunciados. por ejemplo. A sí. mientras que las partes son el argum ento de ((y». — Queremos esbozar un sistema simple de categorías sin­ tácticas partiendo de los conceptos^ de functor y de argumento. que «y» en la proposición «llueve y nieva» determina ambas partes («llueve>j y «nieva») del enunciado. y es su functor .

«un buen» en : «un buen niño».) . porque en este caso el todo es un nombre) : b) functores que originan enunciados ( por ejemplo. «ama». b) functores que determinan enunciados (por ejemplo. «es más grande que». «que». «no es afeí». los func­ tores ya citados que determinan un enuncia­ do. Distinguimos entre : mi) functo­ res que determinan nombres (por ejemplo. etc. ((duerme». es un enuncia- . el argumento es ((hermoso»). Para los functores podemos establecer la siguiente división : 1 .ejemplo. las categorías sintácti­ cas de las primeras se llaman ((categorías fun­ damentales)) y las otras ((categorías de functores». E l número de las categorías fundamentales es bastante arb itrario . que consta de functor y sus argumentos. Según la categoría sintáctica de la pro­ posición molecular. c) functores que determinan operadores ((¡muy». Según la categoría sintáctica de sus argumentos. nosotros presupone­ mos para mayor sencillez dos clases : las ya citadas categorías nominales y las categorías de enunciados.) . los verbos . gr. distinguimos : a) functores que originan nombres (por ejemplo. en el ejemplo : «el niño es muy her­ moso». «y». : «llueve y nieva». v. etc. 2 . «o».

— Basándonos en los anteriores principios. Se ve inmediatamente que las proposicio­ nes del lenguaje corriente no se adaptan a es­ te esquema. «es más grande que»). B v C deben ser tomados como argumentos de «da»). «en voz alta». «da» : A da C a B . diádicos (por ejemplo. la palabra «co­ me» puede ser functor monádico ((¿qué hace F ritz ? » «Come») o diádico («F ritz come sal­ chicha»). con su argumento «ladra». a la exactitud y a la claridad del lenguaje. lo cual es una razón que japoya una vez más el em­ pleo de lenguajes artificiales. un operador). puesto que muchas veces son sin ­ tácticamente ambiguas. A . c) functores que originan functores (por ejemplo.d o ). «en voz alta» es. distinguimos entre functores mon&dicos (por ejemplo. ^ E je m p l o s de n o -s e n tid o s in tá c tic o . pero es perjudicial. Según el número de los argumentos. en «el perro ladra en voz alta» : aquí. 3. triádicos (por ejemplo. «corre»). y así sucesivamente. «duerme». «ama». E sta ambigüedad contribuye a la belleza del lenguaje y es de gran valor para la creación poética. po­ demos establecer la siguiente regla general de la forma : una proposición molecular tiene . A sí.

Aquí. .' Si decimos «no hay nada» propiamente. sus categorías sintácticas. Decimos que es una pseudo-proposición. Otro ejem plo: un filósofo dice : «la nada anonada». Veamos algunos ejemplos de la Filosofía : tomemos primeramente la pseudo-proposición : «el Ser es idéntico». que nó se da hic et nun c». porque no tiene sen­ tido algu n o: «es idéntico» es uri functor diádico y tan sólo cabe usarlo con sentido si se le ordenan dos argumentos (así. tan sólo tenemos un argumento. en el enun­ ciado : «el autor del Fausto es idéntico a Goethe»). I Determina un hombre en este enunciado? Considerada sintácticamente. Por lo que sintácticamente es un sin-sentido. no es un nombre. ¿ qué es la «na­ da» ? Evidentemente. E n nuestra pseudo-proposición.sentido sintácticamente si todos los functores de ella están ordenados a sus argumentos se­ gún el número y la clase de. respectivamente. «Nada» es una abreviatura de la negación. aun­ que lo parezca-. el «ser». la última palabra es claramente un functor monádico que origina y determina un enunciado o un nombre. «nada» es el argumento de «anonada» . L o que no se ajusta a esta regla no tiene sentido sintácticamente. queremos decir que «para cual­ quier a: vale.

N o es un enunciado y no significa nada.Pero la negación no es un nombre. pues. 9. sus ataques han contribuido a que se tenga ya clara concien­ cia de que un lenguaje poético únicamente puede usarse con mucha precaución para co­ m unicar ideas científicas. ya que con suma facilidad oculta un no-sentido sintáctico. Apelando a tales ejem­ plos. Funciones y grados semánticos. E n el transcurso del tiem­ po ha quedado de manifiesto que fueron dema­ siado lejos. — Vamos a ocuparn¿s^ahora de las cues­ tiones semánticas : de los problemas que se refieren a las relaciones entre los signos_y lo . lo cual no es lícito. quisieron los neopositivistas decir que toda la filosofía es un sin-sentido. L a s d o s f u n c i o n e s s ¿ m á n ti< ? a s d e l s i g ­ n o . confun­ diendo el sentido sintáctico con el semántico. Sin embargo. sino un functor. ser correcto. pero lo que dice debe ser considerado como un sin-sentido desde el punto de vista sintáctico. L o que piensa el filósofo podría. Por lo cual el análisis del sentido sintáctico tiene actualmente m ayor importancia en filosofía que la q¡ue tuvo en los siglos pasados'.

si un observador dice : «aquí hay plomo». E l iign o puede sig nificarjxlgo. A sí. el estado de ánimo delhom bre o ctel animal que causa el signo . por ejemplo. . significa (indica) prim era­ mente algo objetivo : que se encuentra una sustancia llamada plomo en unas determina­ das coordenadas espacio-temporales. el hecho de que formule el enunciado m uestra que tiene este pensamiento y el enunciado e x ­ presará un estado subjetivo. éstas últimas juegan un papel tan importante que algunos metodólogos desig­ nan estos factores subjetivos como «conteni­ do objetivo» o «científico». A esta función la llamaremos objetiva.H ay que distinguir desde un principio — los escolásticos lo sabían m uy bien— entre las dos funciones del signo. tendencias volitivas. un signo usado dentro de un lenguaje humano normal tiene ambas funcio­ nes. intendere. etcétera . esta segunda función se llama «subjetiva». no sólo son pensamientos. Los factores subjetivos expresados mediante un signo. un signo puede expresar algo subjetivo. sino que ordinaria­ mente son sentimientos. De ordinario. A l m is­ mo tiempo piensa este mismo contenido . es decir^sér^veluculo de un contenido objetivo. P or otro lado.

una cosa está clara : en la ciencia. es decir.Si bien es verdad que en el empleo normal de los signos ambas funciones semánticas se unen.-la primera función semántica. desde el punto de vista me­ todológico. expresables. pero no «enseñan» nada. cabe pensar que en algunos casop-límites el signo o no expresa nada subjetivo. Sin embargo. o al contrario. siempre que se trata de objetos cognoscibles. en ciertas formas de la música puede que se dé el último caso. tratándose de un lenguaje vivo. Los signos de que se com­ pone el lenguaje de tal música tendrían sola­ mente un contenido subjetivo. A l menos. no indica nada objetivo. L a comunicación de sus condiciones situacionales podrá ser en alguna ocasión objeto de una investigación psicológica. sino que exclusivamente indi­ can algo. por tanto. tiene importancia. L o pue el investigador mismo experimenta vitalmente no tiene interés. y . . sólo la intención. puramente emocional. No es fácil decidir si es posible el caso contrario. no se refie­ re a nada objetivo. porque no ((significa» nada. Pero en las obras científicas se pueden ver fácilmente signos y enunciados que no e x ­ presan nada.

Jaspers dice que sus palabras «no significan nada» . Bergson enseña que el verdadero saber acerca de los más importan­ tes factores de la realidad (por ejemplo. Su contenido no puede comunicarse a otros. también inefable ? Sobre esto. los metodólogos actuales tienen opiniones distintas. Jaspers. por lo tanto. Cabe distinguir tres g ru ­ pos : I. — ¿Qué ocu­ rre si se trata de algo que (en principio o para nuestro entendimiento de hombres) es incog­ noscible y . sino imágenes que estimulen la intuición. opinan que lo inefable no se puede decir.E x p r e s i ó n d e l o i n e f a b l e . Por eso no encontramos en las obras de Bergson ninguna descripción fenomenológica. También K . tan sólo son señales que indican un camino al que quiere encontrar lo inefable en una expe­ . pero puede sernos asequible con ayuda de un lenguaje sin con­ tenido objetivo. Partidarios del primero son especial­ mente H . Bergson y K . pero gracias a determinadas imágenes se puede saber que otros también pueden vi­ virlo. el devenir) solamente es posible mediante la «in­ tuición)). Con otros muchos (dentro de la línea tradicional neoplatónica). no se puede representar vncomunicar mediante signos objetivos. ninguna demostración. A sí.

sino sólo «cifras» que se caracterizan por no corresponderles función semántica alguna. según ellos. pero que en realidad no dicen nada. hav todavía un tercer grupo de pensadores que. «ha­ blar» es lo mismo que «usar signos con sen­ tido objetivo». no hay signo alguno. Para Dios — el Inefable en sumo gra­ do— . 3. porque. por tener sólo un contenido emocional. Uno de los mayores peligros del uso del len­ guaje consiste precisamente en aquellas pa­ labras que aparentemente dicen algo. hablar de él en un modo ((musi­ cal» puede ser agradable.» Para W ittgenstein y sus seguidores. Y esto no es posible. con su doctrina de lo irracional. Nikolai H artm ann.riencia «existencial» inexpresable én pala­ bras. 2 . Otro grupo de pensadores representa la postura diametralmente opuesta : su formu­ lación más rigurosa está contenida en el prin­ cipio de Ludwig W ittgenstein : «De lo que no se puede hablar. no dedu­ cen de ella que el filósofo deba limitarse a los objetos totalmente cognoscibles. no puede ser e x ­ presado . se debe guardar silencio. pero no dice nada. se­ gún su misma definición. . tratándose de lo inefable. Finalm ente. admitiendo en principio la frase dé W ittgenstein.

no de decir lo inefable. sino de expresar lo que de expresable hay en ello.D e nue­ q u e d i s t i n g u i r d o s c o s a s e n l a f u n c ió n . Se ha llegado a interpretar esta doctrina di­ ciendo que las relaciones que nosotros pen­ samos en Dios.y los tomistas. son isomórficas a las que conocemos empíricamente. —. y por lo tanto inefable. tanto en H artm ann como en los tomistas. pero podemos de­ cir que tiene ciertas relaciones con su objeto. desde él. proporcionalmente semejantes a las que hay entre el entendimiento humano y su objeto. Según la doctrina tomista de la analogía ■ — aunque la esencia de Dios es incognosci­ ble— . lo que es el pensamiento divino. pertenecen a este grupo. por ejemplo. podemos a t r i b u i r l e analógicamente ciertos predicados. trá ta ­ se.afísicq)>) tiene siempre un . sino también formular las anti­ nomias que siempre se presentan en ello. D e s ig n a c ió n vo hay y s i g n i f i c a c i ó n . E s verdad que 110 sabe­ mos. con su teoría del conocimiento analógico de Dios.cognos­ cible .lado. Hartmann cree que existe algo irracional incognoscible para nosotros. pero que lo irracional (él lo llama <<nrel. . es posible 110 sólo confinar lo irracional. Como se ve. ni podemos saber.

Respecto a la de­ signación. E n F re g e . Se discute si los enunciados y los fpnctores tienen «designatum ». L a designación es una función menos im­ portante que la significación . y ha determinado importantes reglas metodológicas. L a terminología corres­ pondiente. su verdad o falsedad. que el sustantivo «hombre» designa todos los hom­ bres individuales. L o designado por un nombre se llama «designatum» de este nombre. su contenido Y intensio).objetiva del signo. se habla de lo cxtcnsional. Decimos por ejemplo. con ésta se da siempre la designación v no viceversa. todavía es incierta en nuestros días (así. el «designatum» de un enunciado es su valor de verdad. con respecto a la significación. L a ra­ . Desde los es­ toicos se acostumbra a distinguir entre designa-r-y significar. lo cual requiere algunas observaciones metodológicas. pero el prin­ cipio fundamental es admitido en general por todos. F reg e emplea «significación» y «designación» precisamente al revés de co­ mo lo hacemos nosotros aquí). de lo «intencional». mientras que «humani­ dad» significa ló que es cada hombre : la designación corresponde a la e x tensión ( extensi) del concepto objetivo s la significación a.

se comprende fácilmente si se con­ sideran’ que es más fácil obtener la designa­ ción que la significación. E s ta curiosa tendencia. tanto la lógica como las ciencias de la naturaleza tienen hoy día una marcada tendencia al pensamiento extensional. A pesar de ello. figura cuyos ángulos interiores suman 180 grados. tenemos la designación de la palabra . T o ­ memos. por ejemplo. en último recurso. al empleo de nombres con la sola con­ sideración de su designación. pero a esta desig­ nación pueden corresponder muy diferentes significaciones . etc. la palabra «triángulo». pero las ventajas del procedimiento extensional son . figura plana con tres lados. 'Cada uno de estos contenidos determina claramente la clase de los «designata» de la palabra «trián­ gulo». los siguientes contenidos : figura plana triangular. sólo puede determinarse mediante la significación. Parece imposible eliminar totalmente la significación. ya que la designación. por ejemplo. Enumerando todos los triángulos. que a una sola clase de «designata» pueden corresponder diferentes significaciones. por lo demás combatida por mu­ chos filósofos y estudiosos de las ciencias del espíritu.zón está en que la misma clase de «designata» puede tener diferentes contenidos. fes decir.

L a clase de signos que designan estos objetos de grado nulo. Su idea fundamental con­ siste en que hay que distinguir el lenguaje sobre las cosas. que se ha convertido en regla metodoló­ gica general la de emplear siempre que es posible el procedimiento extensional. lo que es lo mismo. el último (ienguaje sobre el mismo lenguaje) se llama ((meta-lenguaje» del pri­ mero. del lenguaje sobre eí iñlstnp lenguaje . r e s u l t a r á más comprensible otra importante doctrina actual de la semántica : la teoría de los llamadosgríwióssemánticbs. A esta ¿egunda clase de signos hay que agregar una tercera clase de signos que versan sobre los signos del lenguaje-objeto .— Después de las consideraciones precedentes. A sí.tan grandes en el mencionado campo del sa­ ber. E sta teoría puede explicarse todavía de otra manera. (denguajeobjeto». se llama clase de signos del ¡(grado pri­ mero» o. Tomemos primeramente todos los seres que no son signos (desde nuestro punto de vista) como grado-nulo. esta tercera clase de signos que versan sobre los signos del lenguaje-objeto constituye el ((segundo grado» o m eta-lenguaje del primer lenguaje. se puede proceder indefinida­ . Los GRADOS SEMÁNTICOS.

1 . puesto que si dice verdad. L a di­ ficultad se resuelve atendiendo a nuestra re­ gla.mente. E sta doctrina nos lleva a establecer una nueva regla del sentido semántico : toda pro­ posición en la que se habla. al lenguaje objetivo y al meta-lenguaje. y si no dice verdad. pero no de un grado simplemente « o l le un uno superior.' E n general se llama «lenguaje de n gradóse el que está estructurado de tal manera que al menos uno de sus signos es elemental de un grado ni—. carece de sentido. que pone de manifiesto que el sofisma no es un enunciado. E ste sofisma reza a s i : «Lo que ahora digo es falso. que desde los días de Platón hasta el comien­ zo de siglo ha preocupado a todos los lógicos.'» De lo que: se sigue inmediatamente una cóhtradicción. Un ejemplo para la aplicación de esta regla es el famoso sofisma del cretense que miente. de la misma pro­ posición. lo que no es admirable. L a verdad de esta regla se verá fácilmente recordando lo dicho más arriba : tal proposición pertenece­ ría simultáneamente a dos grados semánticos. entonces dice algo falso. según la doctrina de los g ra­ dos semánticos. lo que dice es precisamente verdadero. sino un sin-sentido se­ .

se han establecido reglas técnicas especiales para el uso de las comillas.. Aquí tenemos un ejemplo de una de las muchas antinomias semánticas. De las consideraciones anteriores se dedu­ ce que todo lo que se diga sobre una ciencia no es posible decirlo con el mismo lenguaje de esta ciencia en cuestión. sino por medio de su meta-lenguaje. llamado también. — Para la recta aplicación de la doctrina de los grandes se­ mánticos. en este caso. en esta proposición se habla sobre la misma proposición. existiendo in­ cluso una meta-lógica y una meta-matemá­ tica. A dife­ rencia del uso que generalmente se hace de estos signos (cuando una palabra se usa en . que no pue­ den ser resueltas con la sola sintaxis. la metodología y otras más. Se ha visto. además. que conceptos muy importan­ tes como el de verdad. etc. úni­ camente a base del meta-lenguaje pueden ser tratados sin caer en contradicción. designatum. a esta clase pertenecen el análisis del correspondiente simbolismo cien­ tífico. meta-ciencia . D e l u s o d e l a s c o m i l l a s . Son muchas ya en la actualidad las ciencias que poseen su meta-ciencia.m án tico .

sin las comillas no se designa a sí misma. los actuales lógicos y metodólogos de la ciencia siguen con todo ri­ gor la siguiente regla : Se coloca una proposición entre comillas. L a proposición siguiente : u n gato es un animal si la segunda palabra no está entre comillas. pues la segunda palabra significa el conocido ani­ mal doméstico. sino la palabra «gato». si se designa a sí misma o a una expresión de forma sem ejante. pues­ to que la palabra que va entre comillas no significa un gato. la proposición que resulta es verdadera. Pero si escribimos : u n agato» es un animal hemos formulado una proposición falsa. Por el contrario la proposición el «gato» consta de cuatro letras . y una palabra no es un animal. E n otras palabras : una expresión entre comillas es un signo de la misma expresión : una e x ­ presión meta-lingüística con relación a otra expresión semejante sin comillas^ Algunos ejemplos aclararán el sentido de esta regla.sentido no corriente). sino algo distirhto.

que para que un signo pueda tener un sentido semántico deben cum ­ plirse determinadas condiciones extralingüisticas que se resumen en la verificabilidad de . Sentido semántico y verificabilidad. que una expre­ sión entre comillas es siempre un nom bre . hay que dis­ tinguir el sentido sintáctico de una expresión de su sentido sémántico. S ig n ific a c ió n b l e m a . que sintácticamente tenga sentido. E s posible que una expresión esté correctamente construida se­ gún las reglas |sintácticas de su correspon­ diente lenguaje. pues el conocido animal no consta de letras. entre comillas es el nom bre de esta proposición y de este functor. no tenga sentido semántico. aunque sin comillas fuera una proposición o un functor . H ay que notar.es manifiestamente verdadera. Recientemente se ha com­ probado. sin embargo. además. pero la propo­ sición. — Como m e to d o ló g ic a d el p ro ­ se ha observado. el gato consta de cuatro letras es falsa. 10. es decir. además. y que.

E stas circunstancias hicieron necesario que todas estas proposiciones y otras semejantes fueran\eliminadas del lenguaje científico. apoyados en la filosofía positivista. al igual que las mencionadas expresiones filosóficas. en ün método que nos permite constatar si una proposición es verdadera o falsa. re­ sultaron inútiles. éter). E n el transcurso del desarrollo se in­ trodujeron. cuya presen­ cia en una proposición hacía que ésta no pu­ diera verificarse con medios empíricos. L a verificabilidad ha adquirido suma im ­ portancia para el pensamiento metodológico actual debido a la más reciente evolución de las ciencias naturales. determinadas expresiones mo­ dernas (por ejemplo. que.las proposiciones. E l progreso de las ciencias de la natu­ raleza fué posible sólo después de eliminar ciertas expresiones filosóficas. 2 . Los metodólogos del Círculo de Viena. L o demuestran los hechos siguientes : 1. lo mismo que los seguidores de la escuela empírico-lógica. Poco después se adoptó una postura más . e x ­ tendieron este postulado a todo conocimiento con una formulación rigurosamente dogmá­ tica. es decir. incluso en el campo de las cien­ cias naturales.

puesto que únicamente a través de esta ob­ servabilidad podría demostrarse si la propo­ sición era verdadera o falsa. Actualmente se . prevaleció Ien principio la opinión extre­ mista de los que sólo admitían una clase de verificabilidad : la observabilidad sensible de las situaciones significadas en la proposición. hay que tener en cuenta que la verificabilidad de los postulados dichos no está determinada en concreto.— H ay dos reglas fundamentales. Una expresión que no sea proposición tiene sentido semánticamente si puede ser empleada como parte de una proposición do­ tada de sentido.transigente. De esta discusión se obtuvieron importantes resultados para la investigación actual y algunas reglas para el método de las ciencias naturales aunque también se plan­ tearon difíciles problemas. es decir. si se puede indicar un método me­ diante el cual sea verificable. Una proposición tiene sentido semán­ ticamente. 2 . Ambos postulados deben ser aclarados. verificable. ambas llama­ das ((principio de la verificabilidad». Dicen así : 1 . A este respec­ to. A nte todo. E l p r in c ip io d e la v e r if ic a b il id a d .

Las reglas aducidas exigen so­ lamente. sino que basta la cQnstai^biUdad_deJLa probabilidad. Para entender esto pensemos en la siguien­ te proposición : «la ventana de mi cuarto es­ tá cerradai». no sólo se admiten varios modos de observación. en cierto modo. según la más extendida concepción actual.es más tolerante . ¿Cómo puede tener'sentido esta proposición.— L a s ig ­ nificació n de los vocablos ((verificable» y «ve- . etc. en caso de querer extender la mano a través de la ventana. Para que sea verificable una proposición debé'tener sentido sintácticamente. sino que se opina que la verificabilidad no sirve exclusiva y nece­ sariamente para constatar la verdad o false­ dad. Un sinsentido sintáctico no puede ser verificado. ¿ Q u é SIGNIFICA ((VERIFICABLE». si no se sabe la manera de com­ probar lo que se dice ? Debe haber un método de comprobarlo : el que enuncia la proposi­ ción sabe que. E s digno de notar que el primer principio formulado anteriormente contiene. encontraría re­ sistencia. todas las demás condiciones del senti­ do. algún método mediante el cual poda­ mos constatar si una proposición es correcta o no.

-seg. 2 . L a proposi­ . si se puede verificar o falsificar. L a proposición anterior sobre la temperatura del núcleo solar es verificable físicamente. 3. no puede ser ve­ rificada físicamente. que no hay verificabilidad técnica para esta pro­ posición. según las lej^es físicas. se hace enormemente más ligero».000 grados C. — Se da cuando la verificación de la proposición no contradice las leyes de la naturaleza. es decir. 000.» no es ve­ rificable directamente. E n este sentido. la proposición «la temperatura del núcleo.— Consiste en la no contradicción de la verificación. Diremos. ya que. Posibilidad lógica. la proposición «si un cuerpo se mueve con una velocidad de 3 5 0 . Una proposición es verificable.— Consiste en te­ ner los medios que nos permiten verificar la correspondiente proposición. Posibilidad física.rificabilidad» encierra una gran dificultad. so­ lar alcanza 20 . ¿Qué sig­ nifica ((posible» ? Hans Reichenbach distingue las siguientes significaciones de la palabra posible: 1. si es posible indicar que es verdadera o falsa. Por el contrario. pues. ningún cuerpo puede moverse a tal velocidad. Posibilidad técnica.0 0 0 K m .

— Hans Reinchenbach escoge como ejemplo de ella la proposición de un adepto a una secta religio­ sa : «el gato es un ser divino». Posibilidad meta . pt>r su parte. una sobrenatural. una tercera fenomenológica y .empírica. E sta división de la posibilidad se ha reali­ zado desde el punto de vista positivista y el cuarto miembro parece ser una concesión iló­ gica. porque no incluye contradic­ ción alguna. si bien no están verifica­ dos. tendríamos una verificabilidad sensible. A sí. los dogmas.ción aducida al tratar de la posibilidad física. el principio de la tolerancia : a cual­ quiera le está permitido determ inar qué clase de verificabilidad quiere admitir. Podría hacerse otra división a base de las clases de experiencia con que una propo sición puede ser verificada. por ejemplo los fenomenólogos verifican sus proposiciones mediante una experiencia sui gen eris. otra introspec­ tiva. aunque en el orden físico no es verificable.^ son verificablés aunque no con medios natüráles. lo es lógicamente. Parece no haber duda que. E n las cien­ cias naturales está en vigencia actualmente la . finalmen­ te. 4. la intuición eidética. Del mismo modo. Rudolf Carnap ha establecido.

pero más restrin­ gida que la puramente física. P r in c ip io d e la in t e r s u b je t iv id a d . en princi­ pio. De hecho parece que la verificación de tales proposiciones es lógicamente imposible. — E l principio de la verificabilidad queda determi­ nado rigurosamente mediante el llamado prin­ cipio de la intersubjetividad.regla siguiente : solamente pueden ser consi­ deradas como proposiciones dotadas de senti­ do las que son verificables. para que una proposición tenga sentido es indispensable que la verificación sea intersubjetiva. el empleo del método debe poder ser co­ mún a varios sujetos. Opinan que una proposición que trate de situaciones psicológicas propias üq puede ser verificada jamás por nadie y debe. por una experiencia sensible. carecer de sentido. que esté al alcance de va­ rios investigadores. al menos. es decir. No basta que haya un método de verificación . Los metodólogos neopositivistas que establecieron este principio^ rechazan toda psicología instrospectiva como sin sentido. Según este prin­ cipio. Nosotros entendemos por verificabilidad una que sea más amplia que la técnica. por tanto. en última instan­ cia. E l principio de la in­ tersubjetividad condujo primeramente al f i ­ .

. vale para las . E s evidente que el principio de la intersubjetividad tomado rigurosamente anularía toda posible proposición Pues incluso en el campo de la física la observación de u n mismo fenó­ meno por dos observadores. E ste principio.no es posible : pues o lo ve uno después del otro. tan sólo es considerado como normativo. cada uno ve un aspecto distinto del fe­ nómeno. por tanto. y .sicalismo. E n rigor no puede darse una verifi­ cación inter-subjetiva. Desgraciadamente muchos no han comprendido todavía su importancia. sí bien no se rechaza este principio. Por eso. A sí formulada. la regla tiene validez para todos los campos del saber y debe ser aplicada rigurosamente.y entonces hay una variación en el fenómeno (el fenó­ meno ha pasado a ser otro). Según la concepción actual se de­ ben emplear y construir. proposiciones que sean fácilmente verificables por los demás. en cuanto sea posi­ ble. en el sentido de que las pro­ posiciones individuales deben ser verificables mediante observación sensible. es decir a la prohibición de usar proposiciones que no designaran procesos y cosas físicas. actualmente. o lo ven sim ultá­ neamente desde puntos distintos.

000 casos. 10 0 . es posible que una tal proposición tenga sentido ? E so es tema de discusión entre los filósofos. por otra parte. caso de que se la considere como ciencia na­ tural. V E R E F ie A B IL ID A b DE LAS P R O P O SIC IO N E S — Se preguntará. no pueden ser verificadas por medio de la ob­ servación. verificar que un fenómeno se da en 10 0 . ¿ y las proposiciones universales? Tales pro­ posiciones no pueden ser verificables jamás por medio de una observación sensible. Pero. 000 . Los metodólogos distinguen dos clases de proposiciones universales : las llamadas' pro­ posiciones universales lógicas y las empíricafc. Se po­ dría. 000.ciencias empíricas. exceptuada la psicología. . según creencia general.no lo necesitan para tener sentido. por ejemplo. aunque. de u n iv e r s a l e s . E n el plano de la verificabilidad sensible. todas las proposicio­ nes universales aparecen sin sentido. pues consta de ellas y no podría ser ciencia natural sin ellas. a pesar de ello. una ciencia natural sin pro­ posiciones universales es imposible. ¿ Cómo. con-razón. 10 0 . L a s primeras. pero es imposible lógicamente verificar que así sea en todos los casos.

zufre arde con llama azul». los em piristas. a su vez. por el contrario. sea cukl sea el modo de fundamentar esto. están dotadas de sentido semánticamente según la opinión pre­ dominante. ((empíricamente». sostienen que tales proposiciones son «vacías» . la intuición eidética . A sí. L as llamadas proposiciones universales em­ píricas. la proposición «todo tro­ zo díi^a. la proposición filosófica «todo trozo de azufre consta de materia y for- . E n todo caso queda. si de ellas se puede deducir al menos una proposición verificable por medio de una obsevaclón sensible. el hecho de que estas proposiciones lógicas no son verificables sensiblemente.acuerdo con sus personales puntos de partida Los investigadores de orientación fenomenológica admiten que los axiomas de la lógica son verificables mediante una intuición inte­ lectual. está dota­ da de sentido. porque se puede deducir de ella la proposición verificable sensiblemente «(este trozo de azufré arde con llama azul». Por el contrario. por ejemplo. indepen­ dientes de las reglas generales del sentido se­ mántico. no en sin-sentido pero sí. Aquí radi­ ca la diferencia fundamental entre'la metodo­ logía actual y las viejas concepciones de Mili y Cornte.

de una sola pro­ posición no se puede deducir nada . la única solución posible a esta dificultad parece ser la de establecer un elenco de expresiones que deben ser admiti­ das como válidas en las ciencias naturales Como se ve. de la unión se podrá. por ejemplo de una materia estable­ cida anteriorm ente. Si unimos tal proposi­ ción con esta otra<( este árbol florece aquí» .generalmente. carece de sentido. Sirva de ejemplo la proposición de contenido metafísico «el absoluto es perfecto». H ay que ampliar el principio en este sentido. A ctualm ente. en último término. Se ha mostrado recientemente que la for­ mulación precisa de este postulado tiene graves dificultades. y con ello nuestra proposición no científica sobre todo lo absoluto será vjerificable y estará dotada de sentido científicamente. deducir que «hay flores en este árbol». se trata no de una verdad demostrable de alguna manera. . sólo de muchas. etc. por ejemplo. Pero entonces „se ve que prácticam ente de todas las proposicio­ nes universales es deducible una proposición verificable sensiblemente.raa». L a principal se puede expresar a s í : . porque de ella no cabe deducir otra proposición observable sen­ siblemente.

por ejemplo. en parte. R .sino exclusivamente de una regla puramente práctica. E s posible verificar sensiblemente que una determinada sustancia es soluble de hecho (por ejemplo. esta dificul­ tad gracias a sus «definiciones reductivas». Se­ gún una definición de esta clase resultaría que un objeto. O tra dificultad suscitan las palabras que expresan estados y modos de ser. Su justificación radica en la utilidad para el desarrollo de las ciencias naturales. por ejemplo un trozo de hierro — nunca colocado en agua— . soluble. debe ser consi­ derado como soluble en agua. . No nos es posible extendernos más sobre la m ateria. e n a g u a ). Carnap ha resuelto. solamente basándose en dudosos dog­ mas filosóficos cabría creer que su aplicación también fuera útil o incluso necesaria en es­ tos otros dominios científicos. pero hemos hecho mención de ella para poner de manifiesto los más importantes problemas que plantea el principio de la ve­ rificabilidad entendido rigurosamente. pero si de ello se quiere deducir una definición de la solubi­ lidad en agua se originan inexactitudes. E n otros dominios del saber no entra en cues­ tión . Sin embargo. la ciencia natural no puede seguir adelante sin servirse de vocablos de esta naturaleza.

X. sobre todo. A.) Me complace expresar mi gratitud al profesor T arskl por su amable autorización de reproducir este texto. U n enunciado verdadero es aquel que dice que las cosas son de tal manera determ i­ nada. E sta formulación deja mucho que desear respecto a la corrección formal. E jem plo de aplicación del método semántico. TARS VERDADERO ^ DE ENUNCIADO CORRIENTE (* ) Para introducir al lector en nuestra investi­ gación. aunque no sea más que de pasada . D er W ah rh eitsbeg riff in den fo rm a lliierten S prach en .: A ltre d Tahski. claridad y (*) C ír. L a defini­ ción puede expresarse así : 1. qui­ siera. 287-219. parece el más natural entre los muchos que se han hecho para lograr la construcción de una definición correcta de verdad para los enunciados del lenguaje ordinario. (Selección.11. cuando son ¿e tal manera determinada. en «Studla Fhllosoptalca». E l intento de dar una definición sem ánti­ ca. poner de relieve las múlti­ ples dificultades que tiene todo intento de solución. . Leopoli 1935. creo oportuno tratar del problema de la definición de verdad en el lenguaje ordina­ rio.

tarea de una definición semántica sería precisar esta intención y darle fornia correcta. Para llegar a explicaciones concretas se debe introducir. Como punto de partida se destacan ciertas proposiciones de características especiales que pueden valer como definiciones parciales de la verdad de un enunciado. o. y. un enunciado cualquiera. sin embargo. un nombre cual­ quiera del mismo enunciado. como explicaciones de modismos correctos del tipo «x es un enunciado verdadero». L a categoría de nombres más im­ portante y frecuente. en lugar de x . Si se nos da un nombre para construir un enunciado. podemos darle una explicación del tipo 2 1 . en lugar de p.sentido de sus expresiones. llamamos así a los nombres de un enunciado cualquiera — incluso de una . para la que se cumple la mencionada condición. es la de nombres entrecomillados . x es un enunciado verdadero si lo es p. Podemos representar el esquenfa general de esta clase dé proposiciones de la manera siguiente : 2 . E l sentido pri­ mero y la intención general de tal formula­ ción parecen. en caso de que únicamente sea posi­ ble iniroaucir el enunciado caracterizado por tal nombre. claros y eviden­ tes . mejor.

llamamos así a los nombres que describen de qué palabras y signos consta la expresión mencionada por ellos y en qué orden están estos' signos y palabras. P e. e. así por ejemplo. p .. O tra categoría de los nombres pertene­ cientes a enunciados para los que pueden construirse explicaciones análogas. f . son los llamados nom bres estructurales-descriptivos. x . j. .. podrían ser considerados como nom­ bres de las letras a. E s evidente que a cada nombre entrecomilla­ do se le puede aplicar desde ahora un nombre .expresión sin sentido— que consten de las comillas (a ambos lados) y de. Ejemplo de ellos puede ser el nombre sintáctico «nieva» . E q u is . E . Estos nombres pue­ den ser formulados sin ayuda de comillas. P ara ello hay que introducir en el lenguaje usado (en este caso. la explicación adecuada de tipo 2 ) para este caso sería : 3) «Nieva» es un enunciado verdadero si nieva. el lenguaje corriente).. . Jota. la expresión que está entre ellas y que son los designados precisamente porotales nombres. . las de­ signaciones A . E f e . nombres partieula¡res distintos para cada le­ tra y cada signo de los que componen las pa­ labras y expresiones del lenguaje .

asi al nombre «nieva» corresponde el siguien­ te : «una palabra compuesta de esta? cinco letras : E n e . Véase en el siguiente ejemplo : 4) Una expresión compuesta de dos pala­ bras. de las cuales la prim era consta de dos letras H ache y A . a no ser que los enunciados introducidos en el tipo 2 ). ciertas li­ mitaciones. es un enunciado verdadero Si ha llovido. unidas a otras premisas no me­ nos evidentes. E n . Uve. E s tá claro que para cada nombre estructural-descriptivo se pueden construir definiciones parciales del tipo 2). en lugar de p. O. H ay que hacer. También a un nombre estructural-descriptivo puede aplicarse otro entrecomillado . D e. Se dan casos en que afirmaciones de este tipo. I . Uve. a pesar de todo. Proposiciones análogas a los tipos 3) y 4) parecen evidentes y plenamente acordes con la significación de la palabra «verdadero» según la formulación que se dió en 1 ). E lle. que designe la misma expre­ sión. I . E .estructural-descriptivo. construido sin comi­ llas y que tenga la misma expresión (exten s io ): es decir. O. y la segunda de seis. sean dudosos. No'suscitan duda aluguna respecto a la cla­ ridad de . nos llevan a una manifiesta .contenido y a la corrección de forma.

en la versión dada por J . Para mayor simplicidad vamos a servirnos del símbolo c como abreviación tipográfica de la siguiente expresión : c no es un enunciado verdadero. Atendiendo a la significación del símbolo c. la antinomia del cretense. Podemos aún dar una explicación del tipo 2 ) para los nombres entrecomillados del enun­ ciado c o para cualesquiera otros : P) «c no es un enunciado verdadero» es u n enunciado verdadero si c no es un en u n ­ ciado verdadero. LuJcasiewicz. Vamos a exponer esta antinomia de la manera más sencilla posible.» E s fácil descubrir el origen de la contradic­ ción : para construir la afirmación P ). ¡ L a s premisas p ) y P ) juntas dan origen a una contradición : «c es u n enunciado veradero sólo si c no es un enunciado verdadero .contradicción . podemos comprobar empíricamente : a) «c no es un enunciado verdadero» es idéntico a c. hemos . por ejemplo.

sin embargo. que aparece dos veces.sustituido el símbolo p del esquema 2 ) poruña expresión que contiene el término «un. sobre todo para quien domine hasta cierto punto el aparato de la lógica m a­ temática moderna. una proposición que contiene como casos espe­ ciales todas las afirmaciones del tipo 3) : . enun­ ciado verdadero» (por esto la afirmación así construida — en oposición a 3) o a 4)— no puede valer como definición parcial de la ver­ dad). No se puede. y constatando a la vez que la fórmula así obte­ nida tiene vigencia para cualquier valor de verdad de las variables. sin más. se logra. Me limito a la formulación de la mencio­ nada antinomia y guardo para más tarde sacar las correspondientes consecuencias de tal he­ cho. que sustituya a la expresión «nieva». A primera vista puede parecer este tema muy fácil y claro. Cabría pensar que intro­ duciendo una variable profx>§5cional cualquie­ ra (‘un símbolo) en 3 ). Prescindiendo de esta dificultad inten­ taré primeramente construir una definición de enunciado verdadero mediante la genera­ lización de las explicaciones del tipo 3). dar un mo­ tivo razonable que prohíba hacer tales susti­ tuciones.

Los nombres entrecomillados pueden ser tratados como palabras singulares de un idio­ ma es decir. E n razón de este hecho. A prim era vista pudiera parecer que la proposición 6) es la definición semántica co­ rrecta de la expresión «enunciado verdadero» y que realiza de un modo preciso la form ula­ ción 1 ). Pero ño es tan sencilla la cosa : cuando se émpieza a analizar la significación de los nombres entrecomillados de las proposiciones 5) y 6 ).5) P ara cualquier p — «p» es un enun­ ciado verdadero. si p. podemos intentar una generalización de la fórmula 5) en este sentido : 6) Para cualquier % — jc es un enunciado verdadero si — para un determinado p — re es idéntico a «p» y a p. como expresiones puramente sirj- . E s ta proposición no podría valer como de­ finición general de la expresión <ue es un enunciado verdadero*» porque x sólo podría ser sustituido por nombres entrecomillados. en seguida aparecen las dificultades y peli­ gros. se debería apelar al hecho de que a todo enunciado co­ rresponde un nombre entrecomillado. problema que ahora nos ocupa. que de­ signa tal enunciado. Para franquear esta limitación.

por ejemplo. tampoco pue­ den generalizarse los enunciados 5) y 6) . no es 3) la conclu­ sión a que llegamos.tácticas . por todos aceptada de los nombres entrecomillados. en el tipo 5). no podemos sustituir con otra cosa la letra p que aparece como parte integrante de un nombre entrecomillado (como no puede sustituirse por otra letra la v de^yerdadero). significación propia en el contexto. De aquí se deduce que 5) y 6 ) no expresan lo que queríamos. las partes que integran tales nom­ bres — las comillas y expresiones interpues­ tas— . en la aplicación de la llamada regla de sustitu­ ción. más aún. Según esta interpretación. . no tienen. Por tanto. cumplen la misma función que las le­ tras o conjuntos ordenados de letras en las palabras singulares . Todo nombre entrecomillado es. pues. por tanto. un nombre singular y constante de la expresión que está entre las comillas . el nombre p designa una de las letras del alfabeto. ni siquiera tienen ¡sentido. tal nombre tiene las m is­ mas características que tiene en la gram ática el nombre propio . las definiciones parciales del tipo 3) no son aplicables a nin­ guna generalización razonable . sino el enunciado si­ guiente : p es un enunciado verdadero sólo cuando nieva’.

además. decirse en el lenguaje co­ rriente». algunas razones que nos confirman en tal punto de vista. De esta pendencia universalista del lenguaje ordinario se deduce una cosa que in­ teresa a la semántica : en el lenguaje hay que adm itir 1 ) los enunciados y expresiones. 3) los enunciados que contengan los nom­ bres de 2). de la que carecen los idiomas cientí­ ficos. expresiones semánticas como . no nos lle­ va a contradicciones.E l enunciado 5) nos lleva a una. p es un enunciado verdadero sólo cuando no nieva. E l fracaso del intento anterior hace pen­ sar que tal problema no tiene solución satis­ factoria . 2 ) los nombres de tales enunciados y expresio­ nes. y 4). es la del universalismo : no puede ha­ ber en otros idiomas expresiones o palabras intraducibies alfenguaje corriente . pero de él se sigue la absurda consecuencia de que la letra p es el único enunciado verdadero. esto sería incompatible con su espíritu : «todo lo que puede decirse con sentido en cualquier len­ guaje. debe Doder. E l enunciado 6). tomado aparte. hay. ya que de él pueden deducirse la consecuencia anterior y su contradictoria . evidente contradicción. Una de las características del lenguaje co­ rriente.

debe ser enunciado verdadero en el lenguaje en cuestión .«enunciado verdadero». hay nombres singulares de estos enunciados que también pertenecen a él . Ocurre esto particular­ mente en la famosa antinomia del cretense. 2 ) toda expresión origi­ nada mediante la sustitución en 2 ) de p por un enunciado perteneciente al lenguaje v de x por un nombre singular. Si analizamos esta antinomia tal como fué formulada anteriormente. tal universalismo es fuente de las llamadas antinomias semánticas. ((desig­ Por otra parte. comprenderemos que puede existir un lenguaje libre de contra­ dicciones para el que valen las leyes usuales de la lógica y que cumple. como la del cretense o la de las palabras heterológicas . nan). en tal lenguaje es posible formular una premisa em ­ píricamente fundamentada y de significación . etc. a la vez las si­ guientes condiciones: 1 ) junto a los enunciados pertenecientes a tal lenguaje. ((nombre». si se formula sin función entrecomillada con argumento variable. tales antinomias parecen probar qtue tiene que haber contradicciones en un len­ guaje que sea universal en el sentido expli­ cado y para el que deban tener validez las leyes de la lógica.

Por tanto. parece cuestionable incluso la posi­ bilidad dé usar consecuentem ente la expresión «enunciado verdadero». parece cues­ tionable la posibilidad de usarla segú n los principios'fundam entales de la lógica y segú n el espíritu del lenguaje. .análoga a (a) : tal premisa debe ser reconocida como verdadera. es también cuestionable la posibilidad de hacer una defi­ nición correcta de esta misma expresión. Si las consideraciones precedentes son co­ rrectas. es decir.

debe ser conocido m ediante otro. D e aquí en adelante direm os enunciados con se n ­ . d e l c o n o c im ie n to m e d ia to . mediatamente.12. es captado por m e­ dio de una proposición. proposición de otra o u n d i j u a t : l a ^ g u n d a j d e j a p rim e r a . E s tru c tu ra Generalidades.directa o i:'idirectaineM e . en todo conocim iento m ediato h ay u n concluir u n a. Uíia_deias-. no se conoce o tra norm a. Sí el objeto del conocim iento no está dado in ­ m ediatam ente. Y a que el objeto es u n contenido y éste.j«má^im portantes_de_lain€todología cien tífica y exacta es que la verdead li e una proposícióñTdéBé'seEIñtuible.4€. a su vez.

a la vez. p * . p». pn ) y p (de donde 1 <Cj < n) . Concluimos « I -» a ba­ se de tales enunciados y con la ayuda de la regla dicha. Se puede generálizar este ejemplo y decir que las premisas tienen la forma de F (pi. en vez de proposiciones.. pero siempre queda la . E s posible que en lugar de pj y p k se nos dé su negación. por lo menos. a base del primero. la regla de conclusión. también B ») 3’ otro enunciado igual a la pre­ misa m ayor («A »).. también B» y. Analizando un jpoco se ve que el enunciadp supuesto es siempre com puesto: es siempre umfcottjuñción o producto lógico de dos enun­ ciados. se puede introducir en el sistema un enunciado igual a la consecuencia del condicional («B »).además. tenemos. un enun­ ciado de la forma «A» .. Cómo se realiza el proceso de concluir ? Se requieren dos cosas_L_un enunciado admitido como correcto y una regla que nos permita re­ conocer otro como tal. Veamos un ejemplo : tenemos un enunciado condicional de la for­ ma «si A .nos permite concluir pk (1 < k < n ) .. la siguiente regía de conclusión : «cuando en un sistema hay un enunciado condicional («si A . .tido — según es costumbre boy día— .

E s ta es la única forma de todo conocimiento mediato. H ay que hacer algunas observaciones me­ todológicas : los enunciados supuestos se lla­ m an ((premÍ5asj) . d enunciado deducido se llama ((conclusión» . L a regla dada en el ejemplo~is^la^eFmódusS ponendo ponens o. Todos los metodólogos son lógicos. abreviado. Para llegar a la conclusión hay que tener como supuesto el enunciado siguiente : todos los lógicos fum an en pipa y todos los metodó­ logos son lógicos. m odus ponens. A l­ guien podría preguntar : ¿ para qué sirve la regla? Un ejemplo del silogismo categórico en Barbara nos lo explicará Todos los lógicos fum an en pipa. — L as explicaciones dadas hasta ahora quizá no sean m uy claras. la demostración se hace suponiendo el modus . L e y y r e g l a . Aunque el silogismo en sí es categórico.misma estructura fundamental. la operación en que e x ­ presamente se formulan las premisas y la re­ gla de conclusión se llama «demostración». L u ego todos los metodólogos fum an en pipa.

L as dos fo rm a s . Pero no siem­ pre es tan clara la situación como en el ejem­ plo . sino que suele ser enormemente complejo. no concebido como ley sino como regla. tiene. se prescinde del sentido de las proposiciones usadas y se necesita una regla explícita para proceder. Lukasiewicz.ponendo ponens. pero te­ nemos que saber lo que se puede hacer. en tal caso. luego así) . P or otra parte. y esto sólo nos lo dice la ¿regla. la ventaja de que permite dividir todos los procedimientos de conclusión en las dos clases siguientes : dec o n c l u s ió n . a veces es tan sencillo y natural que la aplicamos sin darnos cuenta. Con estas razones justifican los técnicos del procedimiento axiom ático la distinción de ley y regla. además de la importancia teórica. en tales procesos complejos hay que servirse del formalismo.— fu n d a m en ta les de la L a distinción de ley y regla. se­ gún demostró J . por las razones ya dichas . en zonas avanzadas del pensamiento no sólo no es sencillo aplicar la regla. E s evidente que no necesitamos pensar en la regla siempre que hacemos un proceso de­ ductivo . Una ley sólo nos dice Ío que es (en nuestro c a s o : si así.

que no ofrece dificultad alguna . y la otra puede ser conclusión del enunciado. Lukasiewicz llama «deducción» y «reduc­ ción» al proceso de concluir "ségúiTél primero 'tr^r^egurido esquema. sospechar de la regla usada en la reducción. también B . Ambos casos pueden representarse a s í : 1) S i A . así ocurre : la lógica matemática per­ mite siempre esa transformación. \E sta división será el marco de nuestra ulterior exposición de los modernos métodos de pensamiento. E s así que A . De hecho. L uego A . E s así que B . L u ego B. en cambio.ducción reducción. ya que concluir la premisa mayor desde la . Se supone que en toda demostración las premisas pueden transformarse de forma que una de ellas pueda ser un enunciado condi­ cional de la forma «si A . 2) S i A . respectivamentéT ÍDa regía empleada en el primer esquema (deduc­ ción) es el modus ponendo ponens. cabe. también B . también B ».

de ello inducim os que el fósforo se inflam a a los 60°. L a reducción p lan tea u n problem a no re ­ suelto hasta ahora. se hacen frecu en tem en te induc­ ciones de este estilo. veamos un ejem plo : se h a com probado que tres pe­ dazos de fósforo. a. . E s ta regla segunda es. Lukasiew icz dem ostró q u e la inducción no es m ás que u n caso de la red u cció n . T a l procedim iento es una reducción. del que hem os de ocupar­ nos con m ayor detención en el pró x im o capí­ tulo.consecuencia de u n a condicional es u n p ro ­ cedim iento no válido en L ó g ica. T a n to en las ciencias n a tu ra le s como en las del e sp íritu . u sa d a m u y a m e­ nudo en la ciencia. b. también arderán estos tres. a. por­ que se induce la m ayor del en u n ciad o condi­ cional. es así que a. E l esquem a de este proceso conclu­ sivo es el sig u ien te : si todos los trozos de fósforo arden a los 60°. b y c arden a los 60°. y c. p artieu d o del consecuente. sin em bargo. R esta ahora que digam os algo sobre las reglas de conclusión. a rd e n a los 60°. si b ien n o ta n sencillas. b y c . luego todos los trozos de fósforo arden a los 60°.

regla de deducción. a veces llam ada «a p riori». pero una reg la infalible corresponde siem pre a una ley. de ser verdaderas las p rem i­ sas lo es tam bién la conclusión sacada de ellas m ediante la regla . H a y que d is tin g u ir claram ente la ló­ gica de la m etodología . hay que hacer las sig u ien tes observaciones : 1. de una validez g e­ neral estricta. es absolutam en­ te infalible . que pertenece al dom inio lógico o form al-lógico en sentido riguroso. pero no así la regla de la reduc­ ción. tiene validez absoluta gracias a los principios ló­ gicos.R e g l a s i n f a l i b l e s y f a l i b l e s . que. pues. Se tra ta . esto vale p ara todas las prem isas posibles m ien tras ten g an la form a d escrita. Sobre la relación e n tre la lógica form al y m etodología del conocim iento m ediato. se ve u n a diferencia fu n d am en tal en tre ellas : el modus ponendo ponens. N o toda regla de conclusión pertenece propiam ente al orden lógico. ¿ C uándo es infalible u n a regla de conclu­ sión? Cuando. la p rim era versa sólo sobre los enunciados de validez g eneral. por su p arte. — C onsi­ derando de cerca las dos form as de concluir arrib a esquem atizadas. m ien­ .

pues. ni tampoco hay una lógica de la investigación o del descvbrimiento. L a premisa de! ejemplo del fósforo puede transformarse er la siguiente ley lógica : Cuando para todo x . Enl ambos casos se trata de dos partes de la misma lógica. una lógica «reductiva» o «inductiva». son también B. x también es B : si a. sino también el fundamento de la regla conclusi­ va. 3. O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l o g i c a s . L o lógica es el fundamento inmediato de la metodología deductiva. De esto se deduce que no hay dos lógicas.tras la metodología se ocupa también de otros enunciados. mientras que para la reducción sólo ofre­ ce la premisa. ya que sus le­ yes pueden traducirse en reglas conclusivas deductivas e infalibles. 2 . No hay. L a relación de la lógica con la metodolo­ gía es asimétrica : para la deducción. si x es A . b y c son A . la lógica formal ofrece no sola la primera premisa. pero sí dos metodologías : deductiva y reductiva.— L a me­ todología del conocimiento mediato es más . L a lógica interviene en todo proceso conclusivo todavía de otra manera : la pri­ mera piemisa suele formarse por sustitución a base de una ley lógica.

P la ­ tón y el joven A ristóteles. pa­ rece ser m ás an tig u a incluso que la lógica form al. Los escolásticos y m ás tard e los fi­ lósofos racionalistas del siglo X V I I I . . quiso co n stru ir «more geom étrico». sino tam bién algunas ideas fu n d am en tales de la m etodología de la conclusión . L as teorías físicas son hov en día axiom atizadas. la axio­ m ática aristotélica. a fir­ m aron la validez de este m étodo p ara la filo­ sofía. pues ya en tre los presocráticos. Parece que en la antigüedad fueron construidos tales sistem as preferentem ente en m a te m á tic a ^ . su E t i ­ ca . axiom áticam ente. aunque tam bién sabemos que y a los estoicos axiom atizaron las m ism as reglas lógicas. “E spinoza. las del sistem a axiom ático. A ristóteles desarrolló sistem áticam ente. tenem os como modelo a E uclides. A sí siguió la cosa a lo largo de m ucho tiem po . pero su intento fracasó lastim osam ente.antigua que la del conocim iento directo . pero no era una lógica d efin i­ tiva. se convirtió prácticam ente en el privilegio de la m atem á­ tica. en su edad m adura. como se sabe. no sóla la p rim era lógica. encontram os alu ­ co n es a ella. E n este cam po. en tre o tras. E n la actualidad se ha divulgado conside­ rablem ente el em pleo de este método. propuesta como p o stu la­ do para la ciencia deductiva.

exponiendo después la axiom ática en sus rasgos esenciales. Husserl introdu­ jo nuevamente la diferencia entre ley y regla (conocida por los estoicos). A l mismo tiempo. se estudian algunos detalles del sistema axiomático. E l moderno y pre­ ciso concepto de la consecuencia filé formu­ lado p o r’B. E n primer lugar. indepen­ dientemente de él. por vez prime­ ra desde Aristóteles se ha vuelto a estudiar seriamente el ax'iomatismo.— Debemos limitarnos a lo más esencial y sencillo del vasto campo de la axio­ m ática. por A . damos unas indi­ caciones generales sobre la situación actual de la lógica m atem ática. . Bolzano y más tarde. Dado que una de las rpás importantes consecuen­ cias de la axiomátización es la determinación dél ■concepto. añadimos un artículo sobre la construcción de los conceptos y la definición. a partir de su matematización. A este lógico y a Carnap debemos las más impor­ tantes ideas sobre las propiedades del sistero? axiomático. es representada comúnmente en forma axiom ática. Finalm ente.Incluso la lógica. T arski. D i v is io jn .

F re n te al sistem a clásico la m etodo­ logía ñibderna presenta las variaciones si­ guientes : 1. después lós enunciados deducidos lógica y rig u ro sa­ m ente de ellos. L a in ­ terpretación de estos signos no ¡>ertenece al sistem a. que significa una valoración po­ sitiva. es decir un reconocim iento de la v ali­ dez.13.U_£Ís tenia fJe signos. E n A ristóteles (no en los estoicos) ((axioma» significa siem pre un eiíunciado que sirve de principio (arjé) p ara otros en u n ­ ciados. se siguen de ellos. un sistem a axiom ático se rep resen ta del modo siguiente : dividim os todos los enunciados de un campo del sabi r en dos clases : 1) la de los axiom as y 2) la de los enunciados deducidos . E l . éstos se concluyen de los axiom as. es U.sistem a axiom ático está construido form alm ente . ’C O N C E P Í^ E l sistema axiomático PREV IO DE SIST E M A AXIOM ÁTI- co!= r f7a"palabra ((axioma» procede del g rie ­ go á^iótu. U n ejem plo clásico de un sistem a axiom ático sem ejante es el sistem a geom é­ trico de E uclides : p rim eram en te se enum e­ ran los enunciados (y definiciones). que son adm itidos como válidos. que se deducen de él. S egún esto. .

Mediante el formalismo y la distinción entre axiomas y reglas se ha relativizado el concepto de deducción . C o n s t r u c c ió n d el s is t e m a a x io m á t ic o d e l o s e n u n c i a d o s . vuelto in­ necesarias las condiciones que la axiomática clásica postulaba a los axiomas — es decir— . Al lado del sistema axiomático de los enunciados tenemos en la actualidad otro sis­ tema semejante y en estrecha vinculación a él. E l sistema moderno axiomático tiene dos clases de principios : los axiomas (que son leyes) y las reglas (que 110 son leyes. 4. — E n la construcción de un sistema axiomático se procede actualmen­ te así : primeramente se escoge una clase de enunciados que deben hacer las veces de axio­ . 5. prioridad ontológica. Con la íormalización se han. el sistema Axiomático de las expresiones. Un axioma se distingue de los otros enuncia­ dos del sistema sólo por el hecho de que no es deducible en el sistema. evidencia. si­ no indicaciones).2 . no se habla más de deducción o de demostrabilidad en general. seguridad. Los axiomas se distinguen de las re ­ glas. sino tan sólo con relación a un determinado sistema. 3.

Un sis­ tema axiomático contiene siempre dos clases de elementos : los axiomas y los enunciados deducidos. y J a s reglas que pertenecen al meta-lenguaje. se van deduciendo nuevos enunciados. De los enunciados deducidos (con o sin empleo de los axiomas). que pertenecen al lenguaje-objeto. E n cada caso de éstos se indica exactam ente de qué axiomas y con ayuda de qué reglas se procede. Tan' sólo Ips primeros pueden ser (deben ser) formálizados. se dice «formali­ . pues si se formalizasen también las reglas. se deducen nuevos enunciados de los axiomas según estas reglas. Desde el punto de vista semántico. Así se procede hasta donde sea necesario. pero mediante las mismas reglas y del mismo modo. es decir. E sto significa que no existe ningún sistema axiomático completamente formalizado.mas . éstos son incorporados al sistema sin demostración. Sin embargo. si se les abstrae su senti­ do. E sto demuestra que un sistema axiomático está determinado completamente por sus axio­ mas y sus reglas. Todo lo demás es sólo desarrollo de lo dado de antemano. y esto paso a paso. Se establecen después reglas según las que se deberá proceder en el siste­ ma . no sería posible saber lo que indican ni servirse de ellas.

Estos sistemas sólo tienen in­ terés para la metodología de la lógica. R e q u i s it o s p a r a u n s is t e m a a x io m á t ic o . y sistemas en los que de las reglas fundamentales se obtienen otras reglas por deducción. pero no para otros campos del saber. E ste postulado. sino también una prueba de que nó puede darse. sino sólo reglas. ha si­ do precisado con rigor en nuestro tiempo y tenido por incondicional. si todo. Deben establecer­ se siempre dos clases de postulados : incondiciopados y menos rigurosos. Se requiere que el sistema axiomático esté libre de contradicción. formulado ya i>or el mismo Aristóteles. está formalizado en él. 1. E s ta prue­ ba. aunque haya sido deducido de una manera rigurosa y formal. que puede hacerse por diferentes métodos.zado completamente». No todo sistema axiomático es considerado como tal. es más necesaria desde que la lógica matemá­ tica demostró cómo de cualquier contradicción es deducible cualquier enunciado del siste- . a excepción de las reglas. Téngase en cuenta que en nuestros días se han construido sistemas axiomáticos de dis­ tinta n atu raleza.en los que no hay axiomas. No solamente exige dé hecho no se dé contradicción.

Se dicévgue un sistema es ((completo» si de sus axiom a^gs posible deducir todos los enunciadds verda­ deros de su dominio : los axiomas son inde­ pendientes. Sólo los matemáticos lógicostieílen en cuenta tal exigencia . parece que en la axiom áti­ ca actual las razones estéticas juegan un papel mayor que en otros tiempos. Hemos mencionado otra exigencia. lo que equival­ dría a la destrucción de la ciencia misma. esto significaría no haber diferencia al­ guna entre enunciados reconocidos (verdade­ ros) y no reconocidos (falsos). si ninguno de ellos es deducible del otro.nía . del que puedan deducirse todos los enunciados correspondien­ tes . de la que va antes se habló. la de la formalización rigurosa. por ejem­ plo. . E ste postulado tiene cierto carácter estético. E s ta tendencia estética llega tan lejos que a veces se prefiere un> axioma poco claro a otros más evidentes. hasta se quiere establecer este axioma lo más simplemente posible. los demás matemá­ ticos proceden con mayor libertad y a menudo valiéndose de la inducción. De hecho. Al segundo grupo pertenece la exigen­ cia de totalidad del sistema y de iputua inde­ pendencia de los axiomas. 2. Así. se prefiere un número mínimo de axio­ mas más aún uno solo.

sobre todo— un llam ado ((sistema constitutivo». D espués se establecen algunas reglas se­ g ú n las cuales se puede in tro d u cir en el s is ­ tem a o tras nuevas expresiones atóm icas (re­ glas de definición) y fo rm ar expresiones com puestas (reglas de form ación). se determ in a una clase de expresiones que deben fig u ra r como fu n ­ dam entales . E n cadk m om ento se indica con precisión qué expresiones fu ndam entales y qué reg las se em plean. reglas de conclusión y enunciados deducidos. M ediante las expresiones así definidas (y com puestas) se introducen (con o sin uso de las expresiones fundam entales) otras e x p re ­ siones. Se co n stru y e de modo análogo al sistenía axiom ático de enunciados. desarrollándose de la siguiente m anera. como éste consta de tres elem entos. Con ayuda de estas reglas se definen y se form an nuevas expresiones m ediante las expresiones fu n d a ­ m entales. sino tam bién —~y. son incorporadas al ‘sistem a sin definición. se sigue adelante h asta donde se .S is t e m a CONSTITUTIVO. y.— Un sistem a axio­ m ático m oderno no sólo contiene axiom as. A sí. que puede ser consi­ derado com p-nn sistem a axiom ático de e x p re ­ siones. • E n p rim er lu g a r.

a tenor de las cuales se permite formar expresiones mole­ culares de las expresiones atómicas < Las dos últimas reglas fueron ya expuestas en el capítulo dedicado a la sintaxis . 3. Rigurosamente hablando.crea necesario. . y ya que están en estrecha conexión con los proble­ mas metodológicos de la formación de los conceptos científicos. la regla primera no necesita explicación. tratarem os de ellas en un capítulo especial. Por lo que es evi­ dente que el sistema constitutivo está a base del sistema de enunciados. E sto se determina mediante el sistema constitu­ tivo y sus reglas. Las reglas de formación. Harem os. Las reglas de definición que determi­ nan como se puede introducir nuevas exp re­ siones atómicas. ya que antes de poder determinar qué enunciados son válidos. hay que saber qué expresiones lo son. algunas observaciones referen­ tes a las distintas clases de definición. Todo este proceso se desarro­ lla de manera paralela a como se construye un sistema de enunciados. estas reglas son de tres clases : 1. 2 . sin embargo. La regla que determina qué expresio­ nes deben tomarse como fundamentales.

Des­ pués de la enumeración de los. en la mayoría de los casos. De hecho. Un ejemplo de deducción regresiva son los procedimien­ tos demostrativos de Euclides : en primer lu­ gar. Sobre cuál de las dos clases de deducción sea la más frecuente en el ejercicio científico. . se pueden dis­ tinguir dos clases de conclusión deductiva : la progresiva y la regresiva. paso a paso. en una cadena no interrum pida.— Desde fuera parece que la construcción de un sistema axiom ático formalizado. se establece el enunciado que hay que dem ostrar. conocidas previamente y necesarias para la demostración. las demostraciones particulares. es decir eu ambas la ver­ dad de las premisas es conocida y se bu§ca la de las conclusiones. Pero cabe proceder partiendo de las premisas ciertas o de la con­ clusión que hay que demostrar. y después se indican las leyes. es siempre progresiva. axiomas y reglas de conclusión siguen. no toda deducción es progresiva . y de ellos se procede a Jas conclusiones. de conclusión a conclusión. se expjone progresivamente. Ambas son autén­ ticas deducciones. que primero se colocan lós principios (axiom as y reglas).D e d u c c ió n p r o g r e s iv a y r e g r e s iv a . en general. ob­ servaremos que. L a actual'lógica preposicional. es deipir.

pudiéndose también axiomatizar partiendo de axiomas conocidos antes que las conclusiones.se establecen en primer lugar conclusiones y después se-busca su justificación . no sólo es neutral con respecto a las dos clases mencionadas de deducción. se pro­ cede. aunque fuera con premisas conocidas anteriormente. |os grandes descubrimientos m atem áti­ cos han tenido lugar de esta manera : el des­ cubridor estableció un principio. Cual­ quier cálculo ^5 una deducción -progresiva. Todo lo contrario. No se sigue de esto que en las ciencias de­ ductivas la deducción progresiva no tenga importancia alguna. cuya demos­ tración se logró mucho más tarde. Tratarem os de esté método en un capítulo sobre la deducciórit\porque el axiomatizar es una abstracción del proceso deductivo-progresivo. tiene su misma estructura. y . la axiomatización misma. . pues en él se establecen primero las premisas admitidas y la conclusión se busca mediante el cálculo. por ejem-plo. sino también con relación a la de­ ducción y a la reducción. regresivamente. por tan­ to. H ay que hacer una observación . pues. A sí.

más aún. que. Los defensores de la lógica matemática sostienen que ésta es lógica formal. Como ta l. ya que es lógica fo r­ mal y aquí tratam os de m etodología. L a lógica m atem ática (como toda lógica form al) puede ser considerada bajo dos p u n ­ tos de v ista. S in em bargo. que no interesa aquí. S ig n ific a c ió n m e t o d o l ó g i c a .14. puede que no esté fu e­ ra de lu g a r exponer brevem ente algunas de sus características generales. que es la única 16- . como ya se ha dicho. A sí considerada. se d istin g u e de la lógica form al. — N o es propósito de este libro ofrecer un resum en de la lógica m atem ática. Por otra parte. o busca un fu n cto r único m erced al cual puedan d efin ir­ se todos los functores de un determ inado cam po de la lógica. la lógica m atem ática es una ciencia especial. la ilógica formal ofrece el fundamento para las reglas de la conclusión deductiva y juega un determinado papel en las concepciones científicas. busca el único y m ás sencillo axiom a. P or una p arte. del que todas las leyes lógicas sean deducibles. p u ram en te teóricos. como ciencia teó-’ rica que se preocupa de sus problem as pro­ pios. Lógica matemática.

W . E n general. E stas no influyeron en sus contem- . Des­ de este punto de vista. sino también metodológica.gica formal científica de nuestros días.matemá­ tico. fué la primera ciencia para 'la que fue desarrollado un método axiom ática éXacto y si bien este método se aplica ya a otros dominios del saber.dos razone^ : por un lado. que plantea inmediatamente de­ terminados problemas metodológicos de pal­ pitante actualidad. se considera a G. Su-historia se divide en varios períodos. Leibniz (1646-1716) como.vez primera desarrolló algunas ideas lógico-mate­ m áticas. continúa siendo impor­ tante en la lógica matemática.— Para hacer más inteligible la situación actual en este campo científico. el primer lógico. al menos como el lógico que por .tiempos j in gran influjo en la metodología por . Además. D^ hecho ejerció en lo sjíltimos . indicaremos algunos datos sobre el desarrollo de la lógica m atemá­ tica. la estructura de la lógica matemática actual (a diferencia de las formas anteriores de la ló­ gica) es tal. H is t o r ia de la l ó g ic a m a t e m á t ic a . no es lícito que falte una consideración de esta ciencia en el marco de la metodología d e d u c tiv a La"lógica jnaZ temática’ tiene no sólo significacíoiTTéSnca y especulativa.

También pertene­ cen a este primer período los. sobre todo G. de Morgan (1806-1878). W hitehead (1869-1947) y B. Estos trabajos han sido prose­ guidos y ampliados en la obra imponente de A .>es la aparición de sistemas «heterodoxos» construidos con fundamentos distintos. el tercero. Los Principia mathematica son. Peano (18581932) y E. Boole (1815-1864) y A . Rusell (1872). no siendo revalorizadas hastá comienzo de siglo.escritos de C ou tu rat'(1868-1914) y otros. E n tre los más importantes ha}. varios lógicos. Lukasiewicz (1921) y .poráneos y sucesores inmediatos. Scliroeder (1841-1902) empren­ dieron la obra de dar nueva forma a la lógica m atem ática. en lo esen­ cial. N .que mencionar la lógica polivalente de J . F rege (184 8 -1 9 2 5 ). titulada Principia mathematica (19101913). Con esta obra comienza un nuevo pe­ ríodo de investigación. L a his­ toria de esta ciencia comienza propiamente con G. y junto a él G. que comienza allá por el año 1920. que publicaron en ? 847 las pri­ meras obras de este tema. Característico del nuevo período. no aristotélicos ni estoicos. superados ple­ namente en nuestros días. una elaboración y ampliación de la ló­ gica formal aristotélica. A finales del siglo X I X .

y actualmen­ te se le sigue confundiendo con uno de los mu­ . así. el de Lesniewski (entre 1920-1935). que constan de reglas solamente).— e s e n c ia l e s de la l ó g ic a Muchos filósofos de tenden­ cias distintas han propagado numerosos ma­ lentendidos sobre la lógica m atem ática. C u rry (1930). de Gentzen y Jaskowski. se le ha identificado con una tenden­ cia ¿ilosófica. mien­ tras que de hecho la realidad es casi todo lo contrario (al menos W hitehead y Russel in­ tentaron eliminar la cantidad) . así como a la lógica combinatoria de H . se ha dicho que es un intento de reducirlo todo a cantidades.la lógica intuicionista de von H eyting (1930). Se ha confundido esta ciencia con toda la lógica (incluida la metodología y la filosofía dé la lógica) . Al mismo tiemjio. entre otros. L a más reciente evolución dió lugar a una serie variada de sistemas originales. C ara cteres m a t e m á t ic a . a las llamadas lógi­ cas naturales (lógicas de lá consecuencia. aparecen distintos siste­ mas aristotélicos que se apartan de los P rin ­ cipia mathematica. la del neopositivismo (si bien ni la Jógica matemática ni sus más significa­ tivos Yfepresentarites tienen nada que ver con e] neopositivismo) .

O tra característica secundaria (que a veces se toma erróneamente como funda­ mental) consiste en que. L a «lógica matemática en su forma actual es otra cósa. en primer iugár. anotamos . no ne­ cesitamos insistir más sobre e llo . formalizada. y tercero. consiste en que su conteni­ do es incomparablemente más rico que el de las otras formas de la lógica formal. y aparte. toda la doctrina estoica de la consecuencia. toda la lógica modal. pero muy importante. contiene.chos sistemas lógico-matemáticos. en segundo lugar.^ d i s t i n g u e de las otras. cuando no se le desconoce por completo. por ser relativa. también accidental. otras mil y mil leyes más. L a mejor manera de caracteri­ zarla es a base de distinguirla de las otras formas de lógica formal — ya que es una clase de ella— . entre otras cosas. por estar axiomátizada . Dado que hasta aquí hemos tratado ya' del formalismo y del método axiomático. Tocio estos malentendidos provienen de que se conoce so­ lamente su contenido de una manera super­ ficial. generalmente. toda la silogística aristotélica. es e x ­ puesta en un lenguaje simbólico y artificial . A sí. en el sentido de que contiene sistemas muy distinto*. otra característica. en uqa forma m uy precisa .

— Si se quiere construir un sistema axiomática formalizado en cualquier campo del saber. y De dónde obtendrá el científico estas reglas?' De la lógica. de cierta significación para todo pensar deduc­ tivo. o reglas ya determinadas (de en . son bastante numerosas en estos casos. astronomía. no es posible hacerlo sin recurrir a la lógica ma­ temática.una sig­ nificación metodólogica considerable!. hay que decir algo sobre la relatividad de los sistemas lógico-matemáti­ cos. los axiomas^pertenezcan al dominio de que se trata. y hay que exponer brevemente algunos métodos desarrollados en esta ciencia. Jtíí que quiera aprender el método axiomático debe estudiar los tratados de lógica matemática. y tiene. biología o teología. Puede emplearse de dos maneras 1 ) se puede construir el sistema de modo que todos. Sin embargo. sin'que se incorpore ley lógica alguná.solamente que K axiomatización y formalización de la lógica matemática actual puede figurar como algo ejemplar. P a r t ic ip a c ió n de la l ó g ic a m a t e m á t ic a e l s i s t e m a e x t r a l ó g i c o . como enseña la práctica. por ejemplo. Pero. que ofrece de hecho. evidentemente. para poder concluir hay que servirse de ciertas reglas que. en física.

porque la lógica anterior a 1921 no tenía más que un sistema. en el pri­ mer sentido o en el segundo? E ste problema es totalmente nuevo. ni pudo conocerlo.los llamados sistemas de consecuencia lógi­ ca). L a antigua metodolo­ gía no lo conoció. o al menos leyes que pueden convertirse directamente en reglas. 2 ) Pero se puede tam ­ bién — y este caso es corriente— suponer. aunque tendrán que ser más numerosos los axiomas lógicos. E n este caso se requieren muy pocas re­ glas de conclusión (a veces bastan dos o tres). De este estado de cosas surge un importan­ te problema sobre la situación actual de la lógica matemática : ¿cuál entre los numero­ sos sistemas de esta lógica debe servir como fundamento de la axiomatización. Lukasiewicz y E . demostrándose que estaban libres de contradicción y que eran completos. Más tarde apareció la lógica in- . Post (simultánea pero independiente­ mente el uno d¿l otro) establecieron los lla­ mados sistemas polivalentes de la lógica. que se distinguen notablemente de la «lógica clá­ sica». E s en 1921 cuando J . un número de leyes sacadas de la lógi­ ca. aparte de los axiomas especiales de la disci­ plina. Los sistemas de Lukasiewicz fueron axiomatizados rigurosamente.

pero que es posible d en tro de la lógica triv alen te de L ukasiew icz.tuiciomsta de JBrouwer. E l rela tiv is­ mo de los sistem as lógico-m atem áticos s e rha convertido en problem a metodológico. por ejemplo. P ara toda dem ostración se precisa un sistem a ló­ g ic o . H oy día tenemos docenas de sistemas diferentes.— Se podrá pensar que todo esto es sim plem ente una especulación de los lógicos. ¿C u ál escoger? L a respuesta es la sig u ien te : aquel sis ­ tem a que perm ita ax io m atizar con m ayor . A sí. P ero no es así. lo mismo en la lógica triva­ lente de Lukasiewicz que en el intuicionismo de H eyting. que fué axiomatizada en 1930 por H eyting. qué se dis­ tinguen gradualmente entre sí. mientras que es unar'ley de la lógica matemática «clásica» (Principia niathematica). sin d ifi­ cultad ni contradición alg u n a. el principio del tertium non datur carece de valor. pero hay m últiples sistem as. sin im p o rtan ­ cia alguna para la ciencia viva. R e la tiv is m o d e l fu n d a m e n to ló g ic o . H an s Reichenbach dem ostró en 1944 que la mecánica cuántica no puede axiom atizarse sin contradicción basándose en la ló­ gica «clásica» (por ejem plo. de los Principia mathematica ).

cuanto m ás sencillas y «(elegantes» re ­ sulten las dem ostraciones en el sistem a y cuantos menos axiom as se req u ieran . E x am in an d o la situación m ás de cerca. tenem os el p rin ci­ pio regulador de la totalidad. lo hace siem pre sirviéndose de la lógica clásica. Sólo una observación filosófica : son dem asiados los pensadores que de este estado de cosas han sacado conclusio­ nes precipitadas en el sentido de un r e la ti­ vismo total. el de la no contradicción. en que probablem ente los signos no tien en sentido eidético alguno. lyos llam ados sistem as ¡(heterodoxos» de la lógica son em pleados solam ente en aque­ llos cam pos del saber. ta n to m ejor. E s ta es ¡a situación actual tal como la reconocen los m ás serios metodólogos de las ciencias deductivas. se observa jo s i­ g uiente : 1. De hecho no parece que haya razón alguna para tales conclusiones pesim istas. . incluso de un escepticism o. por o tra. E n ella ju eg an tam bién un papel im portante los m otivos de orden esté­ tico . P o r una parte.facilidad y sin contradicción la disciplina en cuestión. D onde la ciencia opera con signos dotados de sentido eidético. T odo esto sobre el contenido metodológico de los nuevos hallazgos.

3. por lo tanto. supone en el plano metalingüístico que a todo enunciado le corresponde un determinado va­ lor o no y que no se da una tercera posibili­ dad. A sí. E n la mayoría de los casos en que se dan sistemas lógicos aparentemente contra­ dictorios. Así puede enjuiciar la situación metodoló­ gica un filósofo no escéptico.2 . H ay ciertamente sistemas en íos que no vale el principio de contradicción. 4'. aunque no admita el tertium non datur. el signo de negación en la lógica intuicionista tiene sentido distinto al que tiene en el sistema de los Principia mathematica. se emplee una lógica parcial. L as reglas raetalingüísticas usadas en la formalización de los sistemas correspon­ dientes son «clásicas» por completo. en estos sistemas se trata a menudo de determinadas zonas del campo total de las leyes lógicas. Añadimos este . A sí. y todo lógico se esfuer­ za en demostrar la no contradicción. o los signos empleados no tienen el mismo sentido en un caso y en otro. Por otra parte. pero estos mismos sistemas deben estar construidos li­ bres de contradicción. o no hay interpretación para uno de ellos. por ejemplo. por ejemplo. la lógica trivalente de Lukasiewicz. Puede suce­ der que baste una zona y .

es a saber si la premisa m ayor (A) es verdadera y la conclu­ sión (B) es falsa .. Su creencia in­ tuitiva en la validez absoluta de las leyes ló­ gicas no está amenazada de manera alguna por la evolución reciente. tenemos implicación. E n la lógica matemática actual se distinguen al menos dos conceptos de conse­ cuencia : implicación y deductibilidád. L a implicación es un conceptd-absCluto. en todos los demás casos. sean lo que sean A y B. . — ü n tre los numerosos conceptos que estudia la lógica m atem ática.por_eLcontrario. la dOTuetibilídad. De esta definición se sigue que la implicación sólo puede no darsb en un caso. puesto que puede existir-sin~ relación a un sistema axiom ático. juega un papel importante el de la cotisekuencia. B es verdadero. si A es falso. debe siempre ser pensada en relación con un sistema axiomático. sino los metodólogos que filosofan pro­ claman el escepticismo I m p l ic a c ió n y d e d u c t i b i i j d a d . cuando. No la lógica mis­ ma. L a implicación se da entre dos enunciados la premisa mayor A y la conclusión B . fundamental para la metodo­ logía del pensamiento indirecto.juicio porque la mayoría de los científicos no son precisamente escépticos. ya que es su supuesto.

1 = 1». un perro tiene cuatro patas» . todo perro es un pez» . y lo que es peor. las dificultades no se eliminan por eso . Como ejem­ plos pueden aducirse. E s ta misma definición fué dada nuevamente en 1918 por C. que conduce a dificultades metodológicas. L a lógica matemática ofrece otro concepto semejante.Un enunciado falso implica un enunciado cualquiera. que significaba tanto como «no es posible que A y no B». Se dirá que esta es una interpretación real­ mente curiosa del comúnmente empleado mo­ do conjuntivo «si-entonces». Se dice . Sin embargo. Y a los megaricienses (Diodoro Cfono) y después los escolásticos intentaron superarlas. I. y un enunciado verdadero es implicado por otro cualquiera. «si 2 + 2 = 4. Lewis. pues en caso de emplearse esta defi­ nición diodórica y de Eewis no se sigue que la implicación se dé entre cualquier enuncia­ do falso y otro verdadero. «si 2 + 2 = 5. si damos este sen­ tido al modo conjuntivo «si entonces» r «si 2 + 2 = 5. el de la deductibilidad. sino otra cosa aná­ loga : que se da entre un enunciado imposible y otro cualquiera. entonces B ». defi­ niendo la implicación por medio del functor (modal) de la posibilidad : «Si A .

por su misma falsedad. Pero de 2) solamente no se puede deducir 3) ba­ sándose en una lógica corriente. 2) Geo'rge Boole fué un hombre. más próximo al concepto co­ rriente de consecuencia . por tanto. si S contiene axiomas y reglas que ]>ermitan te­ ner a B también en S.que B es deductible de A en el sistema S. 3) George Boole fué mortal. tiene. 3) está. Un procedimiento . la con­ clusión 3) implica la premisa menor 2). E s evidente que de un enunciado falso. en cierto sentido. en caso de que A esté en S. no se puede deducir nada . L a diferencia entre implicación y deductibilidad quedará más clara con el si­ guiente ejemplo. algunas propiedades comunes con la implica­ ción y parece implicar también una causali­ dad en sentido ontológico. B1 concepto de deductilibidad está. pero no es deducible de él. sin embargo. E l silogismo clásico : 1) Todos Jos hombres son mortales. un enunciado verdadero por el solo hecho de ser­ lo no es deducible de otro cualquier enuncia­ do. implicado por 2). 3) única­ mente puede deducirse de las anteriores 1) y 2). Puesto que 2) y 3)’ son verdaderos. por otra parte.

15. la nomi­ nal se refiere a un signo. que se mantengan bien separadas la implicación y la deductibilidad. se trata de una simple regla que permite sustituir un signo por otro (de ordinario más breve). todavía en vigor en nuestro tiem ­ po. E n el primer caso.la palabra ((definición» se entien­ de.riguroso exige. E n el siglo x r x distintos filósofos (entre ellos W undt) intentaron reducir todas las definiciones a la nominal . siendo x en este ca-' so una expresión constante cualquiera. L a . L a primera dife­ renciación de las definiciones establecida por Aristóteles.— Po’. Definición y formación del concepto. aproximadamente. E s natural que estas respuestas puedan ser de naturaleza distinta. es la de definición real y nominal . por tanto. pero no d lo que es la cosa. D m SIC )N F U N D A M E N T A L D E L A S D E F I N I C I O ­ N E S . la definición real dice lo que es la cosa. E n las definiciones nominales caben otras diferenciaciones : pueden ser va sintácticas ya semánticas. pero la meto­ dología actual vuelve a distinguirlas. toda respuesta a la pregunta «¿qué es x ? » . de manera que la palabra ((definición» es ambigua.

E n cambio. . siguiendo a R . pues. la defini­ ción sintética atribuye al signo una signifi­ cación nueva. se trata. Se subdivide nue­ vamente en dos especies : analítica o lexicales y sintéticas o creadoras. p o r medio de una de­ finición analítica se le ordena expresamente a un signo una significación que de algún modo le corresponde . Por otra parte. Robinson. de la siguiente manera : real Definición nómina] ( sem ántica j { sintáctica í anaUUca \ sintética. totalmente convencional. a fortiorí vale para las otras clases de definiciones.definición semántica. L a división total puede representarse. Por eso tratam os primeramen­ te con cierta detención de la definición sin­ táctica. determina la significación del signo. pero no a la inversa. Téngase en cuenta que todo lo que tiene validez para una definición sintáctica. en cambio. obsérvese que una definición sintáctica se convierte en semántica cuando el sistema en cuestión es interpretado. de un concepto pragmático que supone una signifi­ cación" previamente dada del signo en una agrupación humana.

se escriben dos proposiciones : la nueva de­ finición (el d^finiendum) y la antigua (el definiens) unidas por medio del signo de igualdad.Cla ses de d e f in ic io n e s s in t á c t ic a s . Así en la lógica proposicional de J. Mediante tal definición se introduce una nueva expresión en el sistema. Definiciones directas. En este caso.— Son las reglad según Tas cuales üna expresión puede ser sus­ tituida inmediatamente por otra y 'e s en los más de los casos úna sustitución de una e x ­ presión más larga (molecular) por otra más breve (atómica). implíci­ tas. sigvien la palabra «exactam en­ . recursivas y axiomáticas. sino leyes. 1.— No "'son re­ glas. Definiciones implícitas. Lukasiewicz se introduce el signo de im­ plicación C mediante la siguiente definición : C - A N Df. por lo menos puatro clases'de definiciones sintácticas distintas en­ tre sí y de las otras clases : directas. es decTr7 enunciados objeti­ vos construidos de la manera siguiente : a la izquierda se coloca un enunciado que con­ tenga varias expresiones del sistema y el definiendum . 2 . según la terminología técnica. con un D f debajo o al final de la expresión.— Se pueden distinguir.

2 . 2 ) muy difíciles . 3. E s evidente qu^ la expresión CCpqCNqNp en el sistema de> Lukasiewicz es un enun­ ciado. según 2 ). q o r.— Tales definiciones^oñsEarf^F15ffa”s'érie de enunciados construidos de tal manera que cada uno aluda a todos los precedentes. D efiniciones recursivas. 3) sumamente peligrosas.te cuando» o «si» y otro enunciado que conste exclusivamente de expresiones que estén en el sistema. lo son Nq y Np . se deduce que . es un enunciado. Una expresión que conste de letras de forma C . lográndose la defini­ ción al tener el todo.» Deben ser conocidas todas las partes del enun­ ciado. la definición de la expresión «enunciado» en la lógica preposicional de J . Una expresión que conste de una letra de forma N y de un enunciado. Según 1). K y de dos enun­ ciados. Veamos. y de 3). Eukasiewicz : 1 . 3. es un enunciado . excepto la palabra «heroico». E . Toda letra de la forma p. como ejemplo. Otro ejemplo de ella : «Un hom­ bre es heroico exactam ente cuando realiza acciones que son j 1 ) moralmente buenas . D . p y q son enunciados . es un enunciado .

al revés que los de la defi­ nición indirecta.CNqNp es también un enunciado. no precisan ser equivalen­ cias . Por lo tanto. BuraliForti) tiene un cierto parecido con el método a x io m á t ic o . ya que consta de C y de dos enunciados. D efiniciones por medio de u n sistema axiom Slim r— 'Sc habTa también tales casos de definiciones. pueden ser proposiciones condicionples o disyuntivas.— L á . en los que la expresión que se vafS de­ finir está en conexión con otras expresiones. Se trata de determinar el sentido (sin­ táctico) de un signo por el simple hecho de que pertenezca a un sistema. Np y Nq . el conjunto total resulta de una C (la primera) y de dos enunciados (a saber. D e f i n i c ió n po r m e d io de un s is t e m a última de las cuatro clases de definiciones sintácticas tiene gran importanciá^y merece ser considerada con deten­ ción. por la misma razón. lo que es un enunciado. T al ocurre cuando se establece cierto número de enun­ ciados. Estos enunciados. en las que el sentido (sintác­ tico) de una expresión está determinado en parte por una serie de enunciados. Cpq y CNpNq) . se­ gún 3). Cpq es un enunciado. 4. E s te método (expuesto por vez primera por C.

H asta se puede afirm ar que la mayoría de los s ig ­ nos no tienen sentido fuera de un sistema axiomático. sabemos que. Si sólo tuviéramos el primer axiom a. «T ar». habla inglés . E l hecho de que se pueda definir un signo por medio de un sistema de axiomas tiene su correlato en la siguiente regla : el sentido de un signo incorporado a un sistema axiomático no puede s er modificado arbitra­ riam ente. Poco a poco irá apareciendo su debida significación al te­ ner los siguientes axiomas : 1 ) «Tar» tieüe dos pies . si se cambia el sis­ tema axiom ático. puede determinarse también el sentido sintáctico. pero. pero con los tres axiomas juntos sabemos que «Tar» únicamente puede significar un hom­ bre. 3) «Tar» fuma en pipa. por ejemplo. Y . por ejemplo . por medio de un sistema de axio-. viceversa. aún podría tratarse de un papagayo. «T ar» podría ser un mueble. al conocer el primero y el segundo. se ^nodifica también el sen­ tido d^ todos los signos que hay en él.de idiomas Berlitz.debe tratarse de un ser viviente. E stas reglas tienen decisiva importancia en las llamadas ciencias formales (matemá­ . mas. 2 ) «T ar». Tomemos una palabra desconocida. E l ejemplo se refiere al sentido (semán­ tico).

la definición apodíctica de adjetivos y verbos presenta ya serias dificultades. de dos maneras : 1) mostrando al oyente el objeto significado (por ejemplo. Pero también en otras ciencias son estas re­ glas importantes. m ostran­ do con el dedo este animal y pronunciando simultáneamente tal palabra). 2) E s fácil comprenáér que este método tiene aplicación sólo en casos excepcionales .tica y lógica). ya que no hay ciencia sin lenguaje y todo lenguaje es un sistema axio­ mático (aunque no esté construido con pre­ cisión). en principio. D e f in ic io n e s s e m á n t i c a s .— L . ((entonces». . a b rev ia ció n : ésta es p o r m e d io de la una re g la sem á n tica de se da sen tid o a u n sig n o .a d efin i- c i ó n 's e T rx á n tic a r e S u n a c o s a t o t a l m e n t e d i s t i n ­ ta de la s in tá c tic a . por ejemplo. E s ta acción puede llamarse ((definición apodíctica». según el sistema en que esté. el no. «si». del griegoÓToSsíxvunt = m ostrar. si se quiere expli­ car el sentido de la palabra «vaca». mucha más la de concep­ tos abstractos. Se ha demostrado que el signo de la negación. l ís to puede hacerse. definir así las constantes lógicas «y». puede tener distintas significaciones.

para dar un sentido . se supo­ ne aquí una interjpretación del sistema. en cambio. T an sólo en relación a la definición semántica puede presentar­ se una situación más complicada : al estable­ cer las reglas de la transformación de un len­ guaje (desconocido) a otro (conocido). Cuando se quiere determinar explícitam ente un sentido ya dado del signo. consiste'en establecer una regla de ordenación entre dos signos. lo mismo que allí. de los cuales el primero (el definiendum) es desconocido y comprensible el segundo (el definiens). E sta última definición. cuyo sentido nos es conocido ya. Además. no hay diferencia alguna entre las clases de ambas especies de definición.etcétera. Aquí. se distinguirán definiciones direc­ tas. ¿ Cómo puede hacerse tal definición ? E s claro que como la sintáctica. ya que eh este caso hay que servirse de un ¡tercer lenguaje. en sentido ri­ guroso. Desde el punto de vista de la técnica. E n los más de los casos debemos servirnos de otros signos. se escoge una definición analítica . que debería llamarse «semántica». cosa que no ocurría en las definiciones puramente sintácticas. o meta-lenguaje. recursivas y axiom áticas. implícitas. Las definiciones semánticas se dividen en analíticas y sintéticas.

dado. por ejemplo. T al procedimiento es peligroso. sin embargo. puefe el sentido corriente de las palabras..nuevo a un signo. hacemos una definición sintética. Inténtese. Ejem plo clásico de tales dificultades es el concepto de consecuencias lógica : el sentido de la "¡fórmula « s i. E sto nó cambia la situa­ ción.» Nadie ha con­ seguida definirlo sintéticamente.. e incluso los antiguos estoicos. para llegar a una definició puramente sintética.. tuvieron que atri­ buir a la expresión un nuevo sentido. Las dos clases de definiciones pueden to­ mar una de las cuatro formas descritas más arriba. pues el sentido correspondiente puede estar previamente. definir una palabra aparentemente tan sencilla como «verduras».. impreciso muchas . median­ te un sistema de axiomas se puede dar nuevo sentido a un signo. luego.. Las ciencias actuales emplean a menudo definiciones sintéticas. porque necesitan cons­ trucciones conceptuales y porque e f sentido ordinario de las palabras es muchas veces de­ masiado impreciso para poder ser definido exactam ente. E s verdad que a primera vista no pa­ rece que la forma axiomática corresponda a la definición analítica .

veces, encubre malentendidos errores. E s
mejor la construcción de signos artificiales
(palabras técnicas, como las de la química y
de la anatomía) o de símbolos más breves
(como se hace en las matemáticas).
D e f i n i c i ó n r e a l . — Los matemáticos y ló­
gicos dan especial importancia a las defini­
ciones nominales (sintácticas o semánticas),
mientras que los especialistas de las ciencias
de la naturaleza y del espíritu se ocupan de
ellas sólo marginalmente. Su intento nó es
explicar la significación de las palabras, sino
entender las cosas mismas, lo cual se logra
estableciendo enunciados sobre ellas. Pero no
todos los enunciados verdaderos tienen la
misma significación para la ciencia ; donde
quiera va prevaleciendo el intento de llegar
a los enunciados «fundamentales» desde los
((superficiales». Así se logran «definiciones
reales».
Se distinguen jentre sí por muchas razones.
R . Robinson quiso ofrecer hasta 12 significa­
ciones distintas de la expresión ((definición
real», algunas de las cuales pertenecen abier­
tamente a las pintácticas v semánticas. Sin
embargo, cabe distinguir los siguientes con­
ceptos :

1. Determinación de la esencia. E s ta cla­
se de definición es intentada por los filósofos
de orientación metafísica y fenomenológica.
2 . Determinación de la causa. A sí, en las
llamadas definiciones genéticas, por las que
se describe el origen de un objeto.
3. Análisis de un contenido ert sus aspec­
tos y partes distintas.
4. Determinación de las leyes válidas pa­
ra un dominio de] saber.
E sta clase de definición es equivalente al
producto lógico de las leyes científicas de tal
dominio.
Laá tres últimas clases de definición real
se presentan en la mayoría de las ciencias
reales ; la primera es empleada explícitamen­
te sólo por los filósofos de las corrientes me­
tafísica y fenomenológica ; en las ciencias na­
turales no se acostumbra a hablar de esencia.
- Mas, al estu ’ iar de cerca el método peculiar
de las ciencias naturales, se ve que a veces
existe, una pretensión, no realizable, claro
está, d éyllegar a una definición esencial. L,a
investigación escudriña cada vez más profun­
damente la totalidad del objeto. A sí, la actual
respuesta a la pregunta qué es la luz es dis­
tinta de la de Newton, que a su vez lo es de la
de Galileo.

E n el capítulo sobre los métodos reductivos expondremos cómo se realiza metódica­
mente esta infructuosa persecución venatoria
que intenta una definición esencial en las
ciencias naturales, ¡pues tales definiciones son
enunciados que sólo pueden establecerse por
vía reductiva.

16.

Ejemplo de aplicación del método
axiomático.

Con un ejemplo de cálculo proposicional
explicaremos un sistema axiomático. Em plea­
mos el método más riguroso de todos los co­
nocidos. T an sólo los fundamentos (defini­
ciones, axiom as, reglas etc.) y algunas de­
mostraciones iniciales se ofrecen aquí.
A x io m a tiz a ció n
CIONAL D E

de

la

ló g ic a

p ro p o si-

H lL B E R T -A C K E R M A N N .—

Términos fundamentales, reglas de de­
finición y de formación.
' 8 .1 1 . Térm ino | fundamental: D-functor
diádico ; p, q , r , s, variables preposicionales.
8 .12.
Regla de la definición: Se puede

8.1.

introducir un nuevo término en el sistema,
cuando se forma un grupo de términos llama­
do «definición» ( que consta de las siguientes
partes : 1) una expresión, que contiene el

nuevo término, mientras todas las demás son
ya términos' del sistema ; 2) el signo de igual­
dad « = » ; 3) una expresión que conste exclu­
sivamente de términos fundamentales o de
términos ya definidos.
8 .1 3 .
Regla de formación: 1) una varia­
ble es una proposición ; 2) un grupo de térm i­
nos que conste de N y de un enunciado, obte­
nido de N , es un enunciado ; 3) un grujió qué
conste de A , B, C, D, E , J o K , es enun­
ciado.
8.2.

Definición

8.21. Np = Dpp
8.22. Apq = DNpNq
8 .2 3 . Cpq
= ANpq
8 .2 4 . Kpq = NANpNq
8 .2 5 . Epq
= KCpqCqp
8 .2 6 . Bpq
= Cpq
8 .2 7 . Jpq = NEpq
8 .3 . Reglas de deducción
8.31. Reglas de sustitución: Una variable
puede ser sustituida por un enunciado ; en
este caso deben ser sustituidas todas las va­
riables isoformas de la expresión correspon­
diente por el mismo enunciado.
8 .3 2 . Regla de separación: Cuando un

enunciado que consta de C y de dos enuncia­
dos es una ley del sistema y cuando un enun­
ciado isomorfo al primero de ellos es también
una ley del sistema, todo enunciado isomorfo
al segundo de elfos, es a su vez una ley del
sistema.
8 .4 .
8 .4 1 .
8 .4 2 .
8 .4 3 .
8 .4 4 .
8 .5 .

Axiomas
CAppp
CpApq
CApqAqp
CCpqCArpArq

Deducción

8.44 r/Nr x &23 p/r, q/p x 8.23 p/r = 8.61

8 .5 1 .

CCpqCCrpCrq

Explicación : E l esquema demostrativo del
teorema 8.51 se lee a s í : «Se toma el axioma
8 .4 4 ; se sustituye la r por N r ; se aplica des­
pués la definiciótji 8 .3 2 , en la que hay que
sustituir primero p por r y q por p ; apliqúese
nuevamente la definición 8 .2 3 , según la cual
hay qiue sustituir la p por r ; así se obtiene el
teorema que se demuestra, el 8 .5 1 .»
8.51 P/App, q/p, r/p = O 8.41 —O 8.43 q/p —832

8 .5 2 .

Cpp

5 6 .51 las tres sustituciones prescritas.23 q/NNp = 8.44 p/Np. 9. 8. la cual está compuesta de 1) C . con una doble aplicación de la regla de sepa­ ración obtenemos la expresión que hemos descrito. q/NNNp.54 8.23 q/p = 8.Explicación : después de haberse llevado a cabo en el teorema 8.55 p/Np.54 —8. 8. que designamos con 8 . 8. 2) CAppp. 5) el teorema Cpp. 4) CpApp.41 . q/p = C 8.42. es decir.5 5 . ApNp. ANpp.43 q/NNNp x 823 p/NNp. q /p = O 8. ApNNNp.56 8 . 3) C .53 8 .53 —8.54 p/N p x 8. 8. CpNNp.5 3 . —O 8. después de que se sustituya la q por p . obtenemos la expresión siguiente : C CApppCCpAppCpp. que es isomorfa a 8 .43 p/Np. de una expresión que es isomorfa a 8.52 x 8.5 7 . r /p = O 8.56 8.58 -8 .5 2 .5 4 .

8.B2 q/Nq x 8. 8. r/ANqp = C 8.51 p/Apq.5 7 . CCpqCNqNp.51 p/ANqNNp.65 —8. CCpNpNp. CpCNpp 8. q/NNp —C 8.5 8 . r/q = O 8.6 1 .23 x 8.64 8 .41 p/N p x 8. CNNpp.5 9 .62 8 . 8.43 P/Nq.58 —8. 8.59 8 . r /p = C 8.58 8 . CpAqp.6 4 .65 180 .44 q/NNp. r/N q = C 8. q/Agp.42 —8.59 p /q q /p x 8. q /p —8.62 p/r.23 p /q ( q /p = 8.6 0 .6 2 .6 3 .23 p/Nq. CpCqp. CANqpANqNNp.23 q/N p = 8.63 q/N p = 8.61 8 . 8. CANqpANNpNq.63 8 . 8. q/ANNpNq.43 —C 8. q/Np = B.60 8 . q/Apr.8 .44 p /r. 8.

q/AqApr.69 8 . 8.65.51 p/Apr. r/ApAqr = O 8. A pA qA p r. q/AqApr. 8.51 8. 851 p/ApAqApr. r/p = -= C 8.68.68 8.42 q /r — 8.70 — C 8.70.68 — 8. r /q — O 8.70 CAAqAprpAqApr.71 8 . q /r — 8.67 — 8.66. q/Arq.65 — 8. q/AAqAprp. r/p = O 8. CAqrAqApr.62 p/A pr —C 8.43 q/AqApr —C 8.67.41 p/AqApr —O 8.43 p/q.69—8. r/ApAqr = = O 8. r/p = O 8.8.44 q/AqApr. 8. 8.44 8 . 8.7 1 .71 q/r.72 8. 8. q/AqApr. 8.67 8. CApAqrApArq. CAAqAprpAAqAprAqApr. q/AqApr.73 181 ■ . 8. p/AAqAprAqApr. r/AAqAprp = = O 8.66 CApAqrApAqApr. CApAqrAqApr. r/ApAqr = = O 8.6 9 .72.44 p/Aqr.72 — 8.51 p/ApArq. r/AqApr = O. p/Aqr.51 p/AAqAprp.66—8. CApAqrAAqAprp.

72 p/q.73—8. 8.7 4 . q/AApqr. . q/Apq —C 8.51 p/ArApq. r/ApAqr = = C 8.51 p/AqAprt q/AqArp. 8. q/p. r/ApAqr = = C 8. CApAqrAApqr. q/ArAqp. C A p A q rA rA q p .8 . r/q —C 8.71 — 8. q/p —C 8.76 8 .7 5 . CApAqrArApq.7 3 . CApAqrAqArp.74 8 .73 —8.51 p/ArApq.7 6 .72 p/r.75 8 . 8. r/ApAqr = = C 8.43 p/r.

pero se sirvió de ésta en la p raxis científica e incluso se ocupó teóricamente de ella de u n modo especial. E n tiempo de Bacon y hasta la m itad del si­ glo X I X . en su forma moderna. Generalidades O b s e r v a c i o n e s h i s t ó r i c a s . cuyas «tabulae» representan los primeros intentos de dar sus reglas. se confundía la lógica formal con la metodología. Los métodos reductivos. hasta tal punto que casi todos los metodólogos creían que era necesaria «otra . fueron introducidos por F r a i i d ^ Bacon.17. E s verdad que se interesó más por la deducción que por la inducción.— A ristóteles fué quien echó el fundam ento de la teoría de los métodos reductivos como de las otras p a r ­ tes de la lógica.

C o n c e p to y d iv isió n d e l a r e d u c c ió n . W r ig h t. De importancia decisiva en este terreno fué la publicación de la obra de Lord M. Lukasiewicz indicábamos ya la diferencia fundam ental entre deducción y reducción. el problema de la me­ todología reductiva está mucho menos claro que el de la dedubtiva. R . K neale. D u ra n te el siglo X I X se hicieron en In g la te rra im portantes estudios sobre el tema. Un capítulo especialmente difícil y actual­ mente muy cultivado de la metodología reductiva es la teoría de la probabilidad v sus apli­ caciones.l a deducción se concluye su premisa m enor de un enunciado condicional y de su prem isa m ayor.lógica mejor» que la deductiva.o de R . Mili. otra obra importante so­ bre la aplicación de la teoría de la probabili­ dad v sobre la reducción es el libr. la llamada alógica inductiva». G. Carnap (1951). S. .— A t i r a t t a r de ]. cuyas ideas fundam entales siguen teniendo interés. L a aparición de la lógica m atem ática ofreció nuevos puntos de vista y motivó nuevas investigaciones. especialmente por H erschel y }. B raithw aith y G. Keynes en 1927. E n . Con todo. E n tr e las ú l­ tim as publicaciones de este tipo deben m en­ cionarse los trabajos de W .

Si A. entonces B. la justificación de tal procedimiento — que.^ o ñ b c id á y procede hacia . evidentem ente. L uego B. L a reducción p ro­ gresiva se llama también fcaclórtí). E x iste n dos posibilidades de tal división : a) t n p rim er lugar. la reducción regresiva comienza en la premisa m a ío r . E s así que A . cabe dividir la re ­ ducción en progresiva y regresiva. E s así que B. pero no la m ayor : en la reducción progresiva se comienza por la premisa 'thayor desconocida según su valor de verdad y se procede hacia la premisa menor conocida o comprobable. vamos a ocuparnos brevem ente de la división de la reducción. L uego A. n^ concluye— . como h i­ cimos con la deducción. P or el contrario. de momento. Orillamos. entonces B. su m ayor : Si A . E n am bas se conoce la premisa menor. se con­ cluye al revés : de un enunciado condicional y de su premisa menor. por tíl contrario. E n la reducción.

b) O tra división de la reducción se obtie­ ne considerando la clase de premisa mayor : si se tra ta de una generalización de la prem i­ sa menor se llama «inducción» . E n todo caso. E s menester d eterm inar bien las d ife re n te s significaciones de este vocablo tan ambiguo. — Nos ocuparemos prim eram ente de la reducción Regresiva. de . porque constituye el prim er paso de todo proceso reductivo. se llama «reducción no inductiva». La ex p re­ sión tan usada de «hipotético-deductivo» alude precisamente a estas dos direcciones del procedimiento_reductivo4--e6 -«hipotético». La reducción regresiva seTllama ta m b ién « e x p lic ació n » .la mayor desconocida. E sto se logra por medio de la definición. R educción r eg resiv a y concepto de e x ­ plic a c ió n . se llama también «explicación». E n prim er térm ino puede tratarse de ex p li­ car el sentido de un signo. Co­ mo dijimos. la expresión «deductivo» tiene aquí distinto sentido del que nosotros la damos. porque_jcoxi él se construyen hipótesis explicatorias (por medio de la reducción regresiva) y «deductivo» r porque de las hipótesis se ded u­ cen las prem isas menores verificables (reduc­ ción progresiva). de lo con­ trario.

cuyos modos hablamos ya al exponer el m é ­ todo axiomático.. en el que se deduzca el enunciado que se quiere explicar. La explicación puede referirse tam bién a un enunciado conocido ya en su sentido — es decir. E n este caso no se da una reducción propiamente dicha. E s ta es la que nos interesa aquí. por éjemplo. a una proposición objetiva— . en el segundo caso. E n general.sistema axio­ mático. conocido ya por los historiadores como verdadero y se muestra que el enunciado sobre el viaje que se intenta . No o bstante' tam bién aquí caben dos posibilidades : a) Los enunciados explicatorios son cono­ cidos como correctos. b) No son conocidos en su valor de verdad. se tiene un enunciado sobre un viaje de un personaje cualquiera y se quiere saber por qué emprendió tal viaje . para ello se toma otro camino. la labor del pensamiento se limita simplemente a la búsqueda de e n u n ­ ciados que sirvan para la explicación . E n el prim er caso. Consiste siempre en deducir de otro el enunciado en cuestión. «explicar»_eu este sentido 110 sig n i­ fica otra cosa__que construir un . tstos enunciados se construyen gracias a ella. La primera clase de explicación puede darse a menudo en la historiografía .

m ediante la reducción progresiva.— Después de form ular u n enunciado explicatorio reductivamente. No toda reducción se basa. es deducible de él. a la llamada verifica­ ción. cuyo valor de verdad es constatable. de ordinario. no es puram ente lógico. en un a relación puram ente lógica entre el enunciado explicatorio y el e x ­ plicativo. V e rific a c ió n . cuando entre ambos enunciados existen otras relaciones. verificables direc­ tam ente en su correspondiente dominio. H a s ta aquí hemos hablado solamente de la deductibilidad. la segunda clase de explica­ ción es auténticam ente reductiva. condición mínima de toda re­ ducción explicatoria. E n cambio. T rátase aquí más de un a deducción regresiva que de una reduc­ ción. T am bién se habla de una explica­ ción «causal» y uteleológica». Esto acontece de la siguiente m anera : del enuncia­ do reductivo ya¡ formulado se deducen nuevos enunciados a base de un sistema axiomático (que generalm ente. es decir. sin embargo. se procede. Más adelante nos ocuparemos de estos con­ ceptos.explicar. se intenta comprobarlo o recha­ zarlo. sino que contiene otros varios enunciados es­ tablecidos reductivam ente). .

Pues ya hemos dicho que la conclusión de la premisa mayor por medio de la menor no es válida lógicamente . tenemos una falsificación : en cuyo caso el enunciado es rechazable. la conclusión de la negación de la premisa mayor por medio de la negación de la menor se funda en una ley lógica de validez universal. etc. sino negativos. pongamos A . Cotí todo. ya que las explicaciones falsas son eliminadas una des­ pués de otra gracias a la falsificación. Si resulta que son verdade­ ros. la confirm a­ ción. Pues en n in g u ­ na reducción se deduce a p artir de un único enunciado verificable.por falso. en cambio. En esto hay una curiosa disim etría : la fal­ sificación es válida lógicamente . en cambio. d ig a­ mos 7’.Después se llevan a cabo las operaciones (experimentos. Si son falsos.) que son necesarias para determinar este valor de verdad de los e n u n ­ ciados deducidos. esta disim etría no es tan aguda como parece a prim era vista. nunca lo es en definitiva. El esquema no es éste-: .). se ha conseguido con ello una confirm a­ ción del enunciado del que han sido deducidos. Por.eso se lia dicho que las ciencias reductivas no adelantan con pasos positivos. sino de la suma de éste y otros (teorías. etc.

es decir. cuyo valor de verdad es constatable. verificables direc­ tam ente en su correspondiente dominio. condición mínima de toda re­ ducción explicatoria. cuando entre ambos enunciados existen otras relaciones. en un a relación puram ente lógica entre el enunciado explicatorio y el e x ­ plicativo. . se intenta comprobarlo o recha­ zarlo. de ordinario. T am bién se habla de una explica­ ción ((causal» y uteleológica». es deducible de él. T rátase aquí más de una deducción regresiva que de una reduc­ ción. se procede. la segunda clase de explica­ ción es auténticam ente reductiva. H a s ta aquí hemos hablado solamente de la deductibilidad. No toda reducción se basa. sin embargo. sino que contiene otros varios enunciados es­ tablecidos reductivam ente). Más adelante nos ocuparemos de estos con­ ceptos. E n cambio. m ediante la reducción progresiva. — D espués de form ular un enunciado explicatorio reductivamente. a la llamada verifica­ ción. V e r i f i c a c i ó n . no es puram ente lógico.explicar. Esto acontece de la siguiente m anera : del enuncia­ do reductivo yai formulado se deducen nuevos enunciados a base de un sistema axiomático (que generalm ente.

Después se llevan a cabo las operaciones
(experimentos, etc.) que son necesarias para
determinar este valor de verdad de los e n u n ­
ciados deducidos. Si resulta que son verdade­
ros, se ha conseguido con ello una confirm a­
ción del enunciado del que han sido deducidos,
Si son falsos, tenemos una falsificación : en
cuyo caso el enunciado es rechazable,por falso.
En esto hay una curiosa disim etría : la fal­
sificación es válida lógicamente ; la confirm a­
ción, en cambio, nunca lo es en definitiva.
Pues ya hemos dicho que la conclusión de la
premisa mayor por medio de la menor 110 es
válida lógicamente ; en cambio, la conclusión
de la negación de la premisa mayor por medio
de la negación de la menor se funda en una
ley lógica de validez universal. Por.eso se ha
dicho que las ciencias reductivas no adelantan
con pasos positivos, sino negativos, ya que las
explicaciones falsas son eliminadas una des­
pués de otra gracias a la falsificación.
Con todo, esta disim etría no es tan aguda
como parece a prim era vista. Pues en n in g u ­
na reducción se deduce a p artir de un único
enunciado verificable, pongamos A , sino de
la suma de éste y otros (teorías, etc.), d ig a­
mos T. El esquema no es éste-:

Si A , entonces B ,
E s así que no B ,
Luego no A.
sino que es :
Si A y T , luego'B ,
E s así que no B,
Luego «o no-A, o no-Tu.
Teóricamente, se tiene siempre la posibili­
dad de rechazar A o T. Prácticam ente, es tal
la importancia de T , que se decide a rechazar
A , manteniéndose así otra vez la mencionada
disimetría.
L a s c i e n c i a s r e d u c t i v a s . — E l concepto
de reducción permite reunir un gran número
de ciencias en una sola clase. E n tre las que
usan tal método principalmente, están las
ciencias inductivas. Una importante clase
de ellas J—si bien no la única— es la de las
ciencias empíricas de la naturaleza. E s sabido
que la induccióh (en sentido propio) tiene al­
gunas aplicaciones, incluso en la matemática ;
así, por ejemplo, en la teoría de los números
primos.
O tra «clase» de ciencias reductivas está
formada por las históricas. Sin el concepto de
reducción no sería posible ordenarlas : cierta-

mente que no son deductivas, pero, tampoco
inductivas, puesto que no establecen hipóte­
sis universálés ni teorías.'E ste enigma queda
resuelto si se observa que emplean la reduc­
ción no-inductiva. L o mismo parece ocurrir
en otras ciencias ; así, por ejemplo, en algu­
nos sectores de la geología, de la astronomía
(selenología), de la geografía, etc.
Dado que éntre todas estas «clases» de
ciencias la más amplia es la de las cien­
cias de la naturaleza, }'a que las discipli­
nas pertenecientes a ella poseen una metodo­
logía mucho mejor estructurada que las otras,
expondremos a continuación casi exclusiva­
mente sus métodos. L a mejor introducción
en la actualidad es el procedimiento reductivo.

18.

Estructura de las ciencias de la
naturaleza.

E n u n c i a d o p r o t o c o l a r i o . — Y a hesnos
dicho* que las ciencias de la naturaleza cons­
tituyen una subclase de las empíricas, de las
quévvtambién son parte las históricas. L as
ciencias empíricas se caracterizan por el he­
cho de que en todos sus enunciados sobre fe­
nómenos tenemos enunciados protocolarios ;
más aún, éstos constituyen en cierto sentido
el fundamento dé todo el sistema.

Por ((fenómeno» entendemos, aquí — a d i­
ferencia de los fenometiólogos— un aconte­
cimiento observable sensiblemente. Se discute
si tal observación debe hacerse exclusiva­
mente por medio de una percepción exterior
sensible (vista, oído, tacto, etc.). E n psicolo­
gía, una de las ciencias empíricas admiten
algunos investigadores otros métodos de ob­
servación (introspección). N aturalm ente, esto
es una excepción ; en la mayoría de las cien­
cias de la naturaleza la observación es ex clu ­
sivam ente sensible y externa ; así, la* caída
de un cuerpo, la iluminación de una láinpar«,
el aum ento de la tem peratura, se consideran
corno fenómenos ; pero 110 el curso de la co­
rriente eléctrica a través de un hilo o la e n ­
fermedad como tal.
Los enunciados que determ inan la presen­
cia de tales fenómenos se llaman protocola­
rios, precisamente porque son registrados en
el protocolo del laboratorio o en otros infor­
mes de observación. U n enunciado protocola­
rio contiene regularm ente los siguientes
datos : coordenadas temporales y espaciales,
circunstancias y descripción del fenómeno.
E n la práctica se incluye, además, el nombre
del observador. Un sencillo ejemplo de e n u n ­
ciado protocolario es la ficha médica que hace

una enferm era de la te m peratura de un pa­
ciente. E s ta ficha puede tener la forma si­
guiente : cama núm. 47 (coordenadas espa­
ciales), 3-5-1953, a las 17 horas 15 m i­
nutos (coordenadas temporales), en la boca
(circunstancias), te m peratura : 38,7° (acon­
tecimiento).
Se dan enunciados protocolarios incluso en
las ciencias no-empíricas ; así por ejemplo,
en la cosmología filosófica ; en las ciencias
de la naturaleza se emplean del modo especial
que vamos a estudiar brevemente.
P r o g reso

de las cie ncia s n a t u r a l e s .—

De una m anera simple y esquemática, una
ciencia natural tiene el siguiente desarrollo :
los enunciados protocolarios constituyen el
punto de partida. (Esto, dicho a modo de
simplificación, porque a veces son los e n u n ­
ciados reductivos los que nos llevan a los pro­
tocolarios.) Tales enunciados protocolarios
constituyen una clase no-ordenada, con te n ­
dencia a aum entar continuam ente, ya que la
investigación sigue adelante v cada vez se h a ­
cen nuevas constataciones. Los enunciados
protocolarios 5on el p rim er grado en la es­
tru ctu ra de una ciencia n atu ra l
Son explicados más tarde al fo rm ular e n u n ­
ciados (generalmente universales), de los que

leyes y teorías. formuladas directamente y por vía reductiva a base de enunciados proto­ colarios. de los que puedan deducirse las m en­ cionadas leyes.son deductibles los primeros según las teorías ya existentes y a base de una lev lógica. Con frecuencia acontece en el desarrollo de . P ara mayor facilidad. consideramos aquí sólo los tres grados m en­ cionados : enunciados protocolarios. El proceso que lleva a formar teorías es el mismo. Así se forma el segundo grado de enuncia­ dos en las ciencias naturales : la clase de las hipótesis o leyes. Se pasa después a explicar las leyes. Pueden ser explicadas las mismas teorías. Cuando estos enunciados son suficientemente universales y explican varias leyes. lógicamente considera­ do. pero se realiza cu un plano superior. que el que conduce hasta las leyes. Se hace construyendo un tercer grupo de e n u n ­ ciados. U na vez verificados son leyes científiconaturales. se llaman ¡(teorías» (la correspondien­ te term inología metodológica no está determ i­ nada todavía). aum entándo­ se así los grados de la construcción lógica en la ciencia natural. Antes de ser verificados se llaman ((hipóte­ sis».

ni en la historia precedente de las ciencias n a ­ turales ni en el'análisis lógico de su estru c­ tura. suele no bastar para explicar todas las leyes y entonces se tra ta de mejo­ rarla y ampliarla . por tanto. enunciados que. las hipótesis. -Y ’ V e r if ic a c ió n .las ciencias naturales que la observación ofre­ ce nuevos enunciados .— Se hizo ya mención de un im portante factor sin que se explicara : la verificación de. que. pueden ser deducidas de ella. por su parte. ser sustituida por otra. teniendo la for- . una teoría pre­ establecida «encierra» nuevas leyes. es decir. Pasado cierto tiempo. Vuelve a empezar el proceso de nuevo y. Después de haber fo rm u ­ lado las hipótesis que deben explicar los enunciados protocolarios. fo rm u la sin cesar nuevas leyes. se deducen de ellas enunciados protocolarios todavía no ex isten ­ tes. para. Casi siempre. pero puede llégar el mo­ mento en que sea ya evidentemente inútil : entonces es tolerada por cierto tifeinpo. finalmente. E n la construcción de las ciencias n a tu ra ­ les se emplean indistintam ente la explicación y la verificación.protocolarios y la e x ­ plicación. consi­ derándola como válida sólo en un caso límite. hay nada que haga suponer el final de este método.

' n i ' i in i c u t i >*i i lni'i i i i ' i m’i |><>i i i i n l i n <|c vi-i il H mi lóti y /’. E x p e r i e n c i a y p e n s a m ien t o . ellas dan a la observación una dirección de­ term inada. siendo el fundam ento de toda cla­ se de experim entos. No es posible pensar un experim ento sin una hipótesis que sirva de guía.siiltó falsificada en ningún caso.ni a de protocolarios. se considera confirmada la hipótesis v basta puede con­ vertirse en ley. Sin ellas. Si se comprueba que son fal­ sos. tienen valor de verdad técnicamente constatable. pues.vis* . > ‘c c •. experimentos u otras obser­ vaciones. Así. apenas se sabría en la mayoría de los casos qué es lo que se busca propiamente .i.. Realizando las operaciones necesarias para su constataciói.. Si los enunciados deducidos de las hipótesis resultan verdaderos. si bien no lian si­ do todavía determinados.. son de suma importancia las hipótesis que regulan la observación v sirven para la formación de enunciados protocolarios. *m i „• v I I s-' í .— La s itu a ­ ción metodológica será aclarada por algunas ..) M m> ic. la hipótesis será falsificada v debe aban ­ donarse bajo las mismas reservas de antes. se obtiene su confirmación o falsi­ ficación. Fi ..

lo que sea útil para su explicación debe ser admitido. i\s d ccu . Suele decirse con razón. expresiones que no se dan en los e n u n ­ ciados protocolarios y que. que se fundan directa­ mente en la experiencia . que conslc. : ru-m rt «pin nmrnli' empii H a>>. como se sabe. sino una subclase de enunciados.otras observaciones sobre la estru ctu ra de las ciencias empíricas. que se obtienen por un proceso mental v rednetivo y que constituyen los «elementos» de la ciencia. por lo tanto. .v •■■■ ■ .. Todo lo que contradiga los enunciados protocola­ rios debe abandonarse . le­ ves v teorías. no pueden ser generalizaciones de ellos. prescindiendo de los enunciados protocolarios. 1. solamente de enunciados protocola­ rios : no sería uua ciencia. T oda ciencia consta de dos clases de enunciados : a) los protocolarios. • V ' > . E n una ciencia em pírica ta m ­ poco pueden darse únicam ente las generali­ zaciones. b) las hipótesis. que la expe­ riencia constituye el fundam ento del sistema de las ciencias. Dicho con más rigor : los enunciados protocolarios deciden la adm isi­ bilidad de otros elementos del sistema. T a l es la regla que determ ina el carácter «empírico» de !rt? oicncin«. Las teorías contienen.

Aí contrario. los enunciados protocolarios están al principio . incluso criteriológicamente. considerada lógicamente. G ráficam ente. cr i te r i o l ó g ic a m c n lc . Pero. son de interés las leyes y las teorías. por 110 explicar un par de leves nuevas. se forman los elementos teóricos y las teorías más abstractas. puede decirse que una ciencia reductiva es un siste­ ma axiomático que está «en la cabeza». en que las teorías más abstractas y más alejadas de la experiencia ■ — los axiomas— constituyen el «fundamen­ to». aunque secundario. es un sis­ tema axiomático. La ciencia.3. m ientras que los enunciados protocola­ rios son las últimas consecuencias de estas teorías. Sería una ingenuidad creer que el científico desprecia una lev debidamente verificada. L a expresión «fundamento)) tiene do­ ble sentido en las ciencias reductivas. los e n u n ­ ciados protocolarios son los más importantes gnoseológicamente. Por tanto. 4. por encon­ tr a r uno o dos enunciados protocolarios que la contradigan o que abandona una teoría que puede explicar muchas cosas. a base de tales enunciados v por vía reductiva. si bien no son el único fundam ento del sistema. T am bién los ele­ mentos teóricos juegan un papel im portante. .

E l movimiento del pen­ samiento va de P 1 . no la deductibilidad lógica. que es el enunciado protocolario que se verifica. y así sucesivamente. después de H 1 a P 1. después se de­ duce H de T i (con sus correspondientes teo­ rías auxiliares). v de II se deduce P. después. . — Dos es­ quemas y un ejemplo sencillo aclararán esta descripción de la estructura de las ciencias empíricas. E l primero representará el proce­ so psicológico : las flechas indican la direc­ ción en que se mueve el pensamiento. y P 13 a H ¡ (deducción regresiva. (verificación) . formación de hipótesis) . La teoría Ti se obtiene regresivamente de IL y H 2 .R epresen tac ió n esquemátic a . a H a.

Las descripciones y esquemas precedentes se entenderán aún mejor con un sencillo ejemplo clásico. L a comparación de los dibujos explica nu estra anterior expresión : la ciencia n a tu ­ ral es un sistema axiomático que está «en la cabeza». los correspondientes enunciados protocolarios. H 2 y H . de ellas. pues indican las relaciones de deductibilidad lógica..E l segundo esquema representa la estruc­ tu ra lógica de la teoría «acabada» . H .. las flechas están dirigidas hacia abajo. Así se deducen de la teoría T .— . que ha sido esclarecido especialmente por la ac­ tual metodología : la representación esquemáT eo ría co pern ica n a .

U na vez admitida esta función. Observando el correspondiente sector del firm amento du rante cierto tiempo. 110 sólo pueden dedu­ cirse los enunciados va constatados acerca de la situación del punto luminoso en cuestión. Preguntémonos ante todo por el fu n d a­ mento criteriológico de esta teoría . E sto es todo. tendremos ciertos enunciados protocolarios que afirm an haberse encontrado. tan sólo podemos ver puntos lu ­ minosos en este o en otro lugar del ((firma­ mento» . según la .tica de la teoría corpernicaua del sistema so­ lar. E l movimiento ((real» de la tierra y el movi­ miento ((aparente» de los astros no pueden ser observados . en determinados lugares del firm am ento y en determinados m om en­ tos. com­ probaremos por método deductivo (cálculo) que el punto en cuestión se encuentra. E s ta curva puede ser represen­ tada por una función matemática. unos puntos luminosos. Se establece entonces la hipótesis explicatoria de que los puntos luminosos se mueven a lo largo de una determinada curva en el firmamento. de h e ­ cho. allí donde debería encontrarse. sino que incluso puede predecirse la situación del 'mismo punto en otro momento determ i­ nado.

de tales leyes. y de és­ tas se deducen nuevos enunciados protocola­ rios sobre los procesos constatables en el f ir ­ mamento. mi no. s u ­ ficientemente amplia. precisamente estableciendo la teoría copel iii ru nn : suponiendo que lo". Se la formaliza y aparece como un enor­ me sistema axiomático en el que la teoría copernicana construye los enunciados con ayuda de las mencionadas teorías matemáticas y fí­ sicas. E sta descripción simplifica naturalm ente el proceso real de la investigación científica . deduciéndose de éstas los enunciados protocolarios. una explicación reductiva. sos son cstirilns planetas . Poco a ]>oco se origina así tina «clase)). De este conjunto complejo son deducidas por cálculo todas las leves antes formuladas y algunas que todavía no lo fueron . Si estos enunciados corresponden a la observación] se da por verificada la teo­ ría.deducción. derivados en parte de la geo-. De esta m anera queda verificada la hipótesis convirtiéndose en ley. a su vez. en realidad se trata de un conjunto más complejo de enunciados matemáticos. la teoría correspondiente. metría y de la física y que constituyen ta m ­ bién. en parte. Para ellas tetiernos. p u n t o s In *v que l os planeta^ se mueven en torno al sol a lo largo de una determ inada curva.

u e .> la teoría de Newton que en la de Einstein. se en­ cuentra la. Como se sabe. o s r a y o s de N|u o \ í tu. las e s t r e l l a s . — E l ejemplo aducido puede ampliarse con el nuevo progre­ so científico y permite la siguiente constata­ ción : « I . s e i l r s v l i m iiIjm». i n l i n o q u e se linein mi s list'i» d e s v i a c i ó n e s . Durante un eclipse de sol ( 29 . una al Brasil (con Crommelin y Davidson) y otra al Golfo de Guinea (con Eddington v Cottingham). en 1905 Einstein formuló otra teoría. Con ello quedó verificada la primera y falsi­ ficada la segunda. En 1919 se organizaron dos expediciones científicas.19 Í 9 ) pudieron comprobar en­ tre otras cosas que la desviación corresponde a la teoría einsteiuiana y 110 a la newtoniana. de New­ ton. ya veremos cuán importante es la ventaja de la simplicidad . teoría de la gravitación. s i n embargo. que tiene la ventaja de ser más sencilla (reduce la gravitación a propiedades puramente geométricas) .E je m p lo s DE v e r i f i c a c i ó n ..» Entre las teorías físico-matemáticas que sirvieron para la deducción de las leyes as­ tronómicas del sistema copernicano. dos veces más pequeña ei.'M i l uz de n I si >1 c u o l i o s . ¡jara determinar la magnitud real y exacta de la desviación.V . >.

E l resultado fuá que la desviación es la que se deduce de la teoría de E instein y no la que se deduce de la teoría de Newton. de Stol<es v Kolvin. siendo falsificada por el mismo proce­ dim iento la teoría de Newton. bajo la dirección de E d d in g to n . Quedó. . Otro ejemplo clásico es el famoso experi­ mento de Michelson-Morley en 1887. para com probar este fenómeno en A frica del S ur. Se tra­ taba de verificar la teoría. facilitaban la ob­ servación. compro­ bándose que no es constatable diferencia al­ g u n a en la velocidad de la luz. llegando incluso a creer que la velocidad del la luz debe ser distinta según la dirección en cpie sople tal viento. scjrini ln cual existí. Con ins­ trum entos m u y complicados. pues. E n 1919. falsificada la teoría. se realizó el experim ento en Cleveland (Ohío). la teoría de E in stein pudo ser ve­ rificada por medio de un enunciado protoco­ lario. M ¡< luisón y Mol l e y e m i r ! ii y e i on que. entonces válida.A n te todo. se organizó un experim ento. especialm ente favorables. V f ' l l í i ' l l l< • l i e lii'l l i ly o 'i I ti l i l i l i o ' t M l I )<■ c t l i i Irri lia. donde las circunstancias. puesto que la tierra se mueve.el éter. debe darse un viento etéreo. E l enunciado se refería a la desviación de los rayos solares a causa del perilielio de M arte.

p o r e je m p l o . ii ¡i I ni ii Ií •fi I m v q u e (I i '1! i ii)M(¡ i . Fitzgerald formuló la teoría auxiliar de que la capacidad del instrumento varía con la va­ riación en la dirección. M u c h o s c r e y e r o n . Clases de enunciados explicatorios. por fin. 19. l a s h i p ó t e s i s (o l e y e s ) y l a s t e o r í a s . la m e t o d o lo g ía a n t i ­ g ua nos parece in s u fic ie n te .Lo más interesante de todo esto es que no fué abandonada inmediatamente. sino que con ayuda de otras auxiliares. los nuevos enun­ ciados protocolarios. no siendo. se intentó sal­ varla. posible observar diferencia alguna en la ve­ locidad de la luz. In tro d u cc ió n . ( t es c la se s de e n u n c ia d o s : los p r o to ­ c o l a r i o s . E n 1895. q u e to da e x ­ p lica ció n red u ctiv a e in d u ctiv a se h ace m e ­ . por tanto. todos los e n u n c i a d o s d e u n s i s t e m a re d u cliv o pueden su b d iv id irse en d iferen tes c l a s e s . in te n ta sie m p re r e d u c i r t o d o s io s e n u n c i a d o s a u n t i p o ú n i c o . Michelson v Morley creyeron que el éter debía moverse con la tierra. H e m o s d i c h o ( p i e e n l a s r i c i x i ' i " . La teoría de Einstein ha permitido explicar. a e x c e p c i ó n d e los p r o ­ to c o la r io s .— L a e s t r u c t u r a g e n e r a l de las c ie n c ia s rc d u c tiv a s es m á s c o m p le ja q u e la d e l a s d e d u c t i v a s . j ><>i lc> m e n o s. H a y q u e a ñ a d ir q u e . E n e s t e a s p e c to .

d ia n te la fo rm u la c ió n de la s lla m a d a s le y e s c a u s a le s . Y a q u e d is tin g u ir la s c la se s de e n u n c ia d o s ex p lica to rio s tien e im p o rta n cia para en ten ­ d er los p ro ced im ie n to s re d u c tiv o e in d u ctiv o . s e g ú n la s c o n c e p c io ­ nes a ctu a le s.— E n ge­ n e r a l . A u n hoy ap arecen ten d en cia s m o n ista s s e m e ja n ­ te s . y c) e x p lica cio n e s cau sales y te le o ló g ica s. . exp ond rem os b rev em en te los m á s i m p o r t a n ­ te s d e ta le s e n u n c ia d o s . S e d istin g u e n : a) le y e s de co n c o m ita n c ia y ley es fu n c io ­ n a les . o tro s a fir m a r o n q u e tod á e x p l i c a ­ ció n c o n s is te e n h a lla r la s co n d icio n es. N o d ecim o s q u e e sto b a ste p ara to­ d a s la s c ie n c ia s . y d ife re n te s cla se s de e x p l i ­ cació n . s e p u ed e d p cir q u e lo s e n u n c ia d o s r e d u ctiv o s e x p lica to rio s d e te rm in a n nos por lo m e­ u n a co n d ició n del fe n ó m e n o q u e h a y q u e e x p lic a r . a u n q u e se reco n o ce g e n e r a lm e n te q ue en las cie n c ia s re d u c tiv a s (lo m i s m o q u e e n las n a tu r a le s ) se e n c u e n t r a n d ife r e n te s c la s e s de ley e s y te o ría s . b) ley e s in co n d icio n a d a s y e sta d ís tic a s . L a s c o n d ic io n e s y s u s c l a s e s . e s c ó ja s e el tip o d e e n u n c ia d o q u e se q u ie ra é ste s ie m p r e in c lu y e la e x p lic a c ió n p o r m e d io d e la s c o n d ic io n e s . sin o q u e .

no sólo se lia indicado la finalidad de ser A B . uA solamente si B» o.—Decimos que A es una condición necesaria de B . en última instancia. por ejemplo. 1 . A es la condición necesaria de B.. « /!. E n muchos . formular condiciones su­ ficientes y necesarias. cuando vale el enunciado inverso: «si B . Pues de no estar dado A . Condiciones suficientes . tampoco lo podría estar B . C o n d ic io n e s suficientes: — Pecimos que A es condición suficiente de B . porque esto nos lleva a decir que A es C .necesarias . cuando son válidos estos enunciados : «si A . En este caso. 3. también B ». es decir. Condiciones necesarias. ne­ cesarias y suficiemtes-necesarias. basta que A esté dado para que lo esté también B. si B ».Así por ejemplo. al decir que A es B . sino también la condición de este hecho. en la física clásica. 2 . así sucede. L as con­ diciones pueden dividirse en suficientes. luego A ». cuando valen los dos enuncia­ dos mencionados. en el caso de una expli­ cación teleológica. Parece que todas las ciencias persiguen. De hecho. más brevemente.— ■ Decimos que A es una condicipn suficiente y necesaria de B .

la del ser mamífero. por la que se determina una condición necesaria del ser mamífero. L a clasificación científica nos da un ejem­ plo gráfico de las dos primeras clases de con­ diciones. . este o el otro peso específico. se determi­ na una condición suficiente del ser vertebra­ do. porque no explican el fenómeno por una causa.casos hay que conformarse con otra clase de condición. Para los metodólogos contemporáneos está fuera de duda ^que en las ciencias naturales muchas explicaciones tienen. sino por algo que pertenece a la forma (en el sentido aristotélico de la pala­ bra). A sí. . Al mismo tiempo. por ejemplo : «todos los mamíferos son animales vertebra­ dos». la forma de enunciados condicionales que no son leves causales.. E s evidente que se funda en una serie de leyes : las llamadas leyes de conco­ mitancia. la de ser vertebrado. cuando decimos.al sustancia tiene esta o la otra propiedad. tenemos en tal enunciado una ley de concomitancia. pues basta para un viviente con ser mamífero para que sea tam ­ bién vertebrado Un ejemplo de la tercera clase de condicio­ nes nos lo ofrecen muchas leyes químicas .

A sí.— Puede descri­ birse. de la siguiente manera : la presencia de A es la causa de la presencia de B cuando.— En física. 2 . dos concep­ tos diferentes de causa : 1 . por ejemplo. A aparece como un agente que ejerce en B un influjo de tal naturaleza que le da precisa­ mente el ser.— Observábamos ya que en muchas ciencias no basta la explicación por las condiciones. Concepto fenoménico. e in­ cluso en otras ciencias de desarrollo superior. H aj’ que distinguir. aproximadamente. parece que se ha eliminado el concepto onto- . i^onceg*r§ ontológico. no obstante. ésta consiste en indicar la cansa del fenómeno. los geólogos. No se puede negar que muchos científicos (3' no sólo psi­ cólogos e historiadores) piensan en una tal causa al querer dar una explicación. al décir que el origen de las montañas es debido a factores geotectónicos aluden a esta causa ontológica. muchos metodólogos afirmaron cate­ góricamente que tal concepto de causa jamás se da en las ciencias naturales. Por influencia de Hume y de sus continua­ dores. al provocar A la pre­ sencia de B en determinadas circunstancias.E x p l ic a c ió n causal y t e l e o l ó g ic a . sino que predomina la explicación causal .

se dan frecuentemente. según se ha dicho. la explicación de la estructura maravillo­ so . Parece que tales ciencias se limitan a la explicación por medio de condi­ ciones. Si S£ su­ pone que la ciencia en cuestión tan sóltf se ocupa de los enunciados protocolarios.lógico de causa por buenas razones. a pesar de to­ do. Pero realmente esto no es exacto ni evidente . Pero no suele ser así : aunque. al menos. y 3) que tiene en el orden del espacio algunas relacio­ nes con él. ¿Qué significan estas expresiones? Parece como si por el nombre de causa'se entendie­ ra : 1 ) una condición suficiente . por ejem­ plo. Más discutidas son todavía las llamadas explicaciones teleológicas. muchos metodólogos actuales e x ­ cluirían con gusto toda clase de causalidad y hablarían de condiciones. En resumidas cuentas. que. consisten en indicar el fin del fenó­ meno que se trata de explicar. a menudo se clan puramente enunciados de condiciones. es simultánea a él. o que. se habla siempre de causas y de explicación causal. que describen fenómenos observables sensible­ mente. es evidente que en ella no puede ha­ blarse jamás de un influjo. 2 ) que pre­ cede en el orden del tiempo a lo causado. no observable sensiblemente. Así.

ante todo. si bien indica una condición fenoménica. apa­ rece después del fenómeno que lo explica. En física y en otras ciencias que se ocupan de la naturaleza inanimada. cons­ truida en sus líneas generales de un rnodo causal. no se d. denota tendencias teleológicas. De la misma manera. sino tam ­ . no sólo en la física. — En las ciencias más desarrolladlas. así. Lf. aunque predomina la explicación causal.sa de ciertas flores. la sociología. en las ciencias biológi­ cas. esta condición radica en un fenómeno que todavía no existe.an expli­ caciones teleológicas . en la cuestión de la finalidad de los ór­ ganos. esta explicación se contrapone a la causal en cuanto que. también se da la teleológica .vf. Desde el punto de vista lógico. pueda explicar un fenóme­ no (ya existente). por ejem­ plo.s f u n c io n a l e s . Pasamos por alto este pro­ blema así como otras cuestiones filosóficas que trascienden los límites de la metodología pura. se plantea la cues­ tión de cómo algo que no existe. por aquello de qtie garantiza su fecundidad. que 110 tiene existencia alguna. La explicación teleológica oculta proble­ mas difíciles .

es el de la ley de la caída de los graves : la veloci­ dad de un cuerpo es una función de su caída. H ay que observar que la condición de que hablamos pufede ser de una de las tres clases mencionadas.bién en la psicología. para todo A . al igual que en las leyes no-funcionales . ¿ Cómo pueden ser interpretadas lógicamen­ te estas léves ? Son enunciados que contienen una doble generalización : primeramente se habla de «todos los A ». a ésta hay que añadir una segunda generalización . de todos loS cuerpos que caen. E n realidad. la magnitud de F es una función (matemática) de la mag­ nitud de G. fácil y clásico. a las m agni­ tudes de la otra. se establecen a veces leyes llamadas funcionales. De hecho. F y G. L a formulación de leves funcionales consti­ . toda ciencia procura formular leyes funcionales que sean condiciones suficientes y necesarias del fenó­ meno en cuestión. en cierto modo. Un ejemplo. las leves funcionales son una forma más compleja de las leyes condiciona­ les. siendo F y G propiedades de A . Su forma es siempre la siguiente. por ejemplo. la función m ate­ mática se traduce por el enunciado universal de que todas las magnitudes de una clase estjlh ordenadas.

Un ejem­ plo sencillo nos lo ofrece la ley estadística de la mortalidad. así. . porque no dicen nada en con­ creto sobre los individuos en particular . sino sobre clases de éstos.tuye la tarea primordial de la inducción cuan­ titativa. E stas leyes se llaman tathbién «indeterm inísticas».000 hom­ bres nacidos vivos. Aunque en estas leyes estadísticas se diga que una propiedad B corresponde a una parte determinada de los elementos de la clase A . se emplean en otros campos del saber. actualmente t\e 47 años. las leyes estadísticas caái sólo se empleaban en las ciencias sociales . al decir que de 1. puede morir o se­ guir viviendo. si bien es cierto que toda cien­ cia natural que establezca tales leyes. unos 138 mueren a los 47 años de edad. a un 60 por 100 de estos ele­ mentos. no se sigue que mi amigo Jean-Paul. deba morirse . que afirma que de 1. no se trata de enunciados sobre indi­ viduos. n morirán a los k años de edad.000 franceses nacidos vivos.— H asta hace unos decenios. por ejemplo. esta parte de la metodología general no lia sido elaborada teóricamente. actual­ mente. Desgraciadamente. posee ya sus propios métodos. L e y e s e s t a d ís t ic a s .

Se habla también de una probabilidad, cal­
culable con exactitud matemática. Pero la
exactitud de este cálculo no debe engañarnos
sobre los resultados, ya que no puede modifi­
car la cuestión : al tratarse de individuos no
sabemos si se comportarán así o de otra ma­
nera.
E s evidente, pues, que las leyes estadísti­
cas no constituyen una clase especial de leyes
al lado de las otras ; lo que se explica en for­
ma estadística puede ser una explicación por
condiciones q una explicación causal ; más
aún, se conocen incluso leyes funcionales es­
tadísticas. Obsérvese, además, que las leyes
no-estadísticas pueden ser consideradas como
un caso límite de las estadísticas ; en ellas, el
fenómeno se da en un 100 por 100 de, los
casos.
20.

Inducción.

I n d u c c i ó n p r o p i a e i m p r o p i a .— U n a f o r ­
ma

im p o rta n te

de

la

red u cció n ,

em p lea d a

m á s q u e o t r a s e n las c i e n c ia s de la n a t u r a l e ­
z a , e s la in d u c c ió n . H a y q u e d is t i n g u i r a n te
to d o los d ife r e n te s p ro c e d im ie n to s de p e n s a ­
m ie n to lla m a d o s ta m b ié n
n o son red u ccio n es),
ció n .

(( in d u c c ió n ) ) ( y q u e

d e la v e rd a d e r a

in d u c­

1 . Inducción impropia es. la llamada in­
ducción matemática. Consiste en la aplicación
-de la regla siguiente : si F corresponde al
número 1 , y, en caso de que corresponda tam ­
bién al número n, F corresponde al número
« + 1 ; corresponde a todo número. E stas
inducciones son frecuentes en matemáticas ;
convendría hacer ver que en realidad se trata
más de una deducción que de una reducción.
E l nombre inducción es erróneo en este caso.
2 . También se habla a veces de inducción
total o sumativa, aplicándose en este caso la
regla siguiente : si. x ,, x t, x* ... x n , son ele­
mentos de la clase a y son todos sus ele­
mentos (es decir, fuera de ellos, no hay más
elementos) y F corresponde a Xi, x ,, x , . . .
xn, luego corresponde a todos los elementos
de a. Tampoco esto es una inducción en sen­
tido propio, sitio una^especie de deducción.
E n la lógica matemática existe una lev en
la que puede fundamentarse esta regla de
una manera infalible. Además, su aplicación
es muchas veces provechosa, aunque no apli­
cables en las ciencias de la naturaleza, porque
se trata, en general, de clases indefinidas y
un número indefinido de cosas no puede ser
observado jamás.
3. Obsérvese también que Aristóteles se

sirvió de tal vocablo no sólo para .una clase
de consecuencia, sino también para la abs­
tracción, es decir, para un procedimiento de
formación de conceptos.
Todavía hoy esto es frecuente entre m u­
chos filósofos. Pero, evidentemente, se trata
de un procedimiento que tiene poco que ver
con la inducción científica.
Denominamos aquí inducción propia, en
primer lugar, a un procedimiento conclusivo,
á~üñ método de pensamiento, gracias al cual
se establecen enunciados ; ^n segundo térm iííoja un procedimiento que es esencialmente
amplificativo, es decir, en el que se va no sólo
de la suma de lo particular a lo general,
como ocurre en la inducción completa),_siuo
dejiljrunos particulares (de los que no perte­
necen todos a la misma clase) a lo general.
T al procedimiento plantea, evidentemente,
un problema metodológico.: ¿qué es lo que
nos permite un tránsito de esta clase? T al es
el problema de la^ inducción. Aristóteles de­
mostró ya con precisión que la inducción 110
es concluyente, y su argumento no ha sido
rebatido jam ás, hasta ahora. Y , no obstante,
la inducción es aplicada no sólo en la vida dia­
ria, sino que es uno de los métodos principa­
les de las ciencias de la naturaleza.
¿ Con qué derecho ?

Nos es imposible exponer aquí todos los di­
ferentes intentos de solución a este difícil pro­
blema metodológico y debemos limitarnos a
indicar qué cuestiones metodológicas están
condicionadas por él. No interesa en esta e x ­
posición justificar filosóficamente estos mé­
todos particulares, sino sólo describir los mé­
todos que se emplean en la práctica científica
actual y son estudiados por la metodología.
Las induc­
ciones que hemos llamado propias pueaen di­
vid írseiJéla^sígulente manera :
i
; Según su objeto, en primaria y secun­
darias. La.s primeras infieren hipótesis y leves'Téspectivamente j las segundas, teorías,
2 . Según J a . clase_de enunciado explicati­
vo, en \nducóoms__cuantitativa£^3ñcondicionadas y estadísticas , según que el enunciadc
resultante se refiera sólo a la concomitancia
de fenómenos o a una dependencia funcional
mutua, y esto, a su vez, o como incondicionada o como estadística. Y a se ha observado
que los métodos de la inducción cuantitativa
han sido muy poco elaborados todavía.
3. Según su mismo método, en inducciones inclusivas y exclusivas . L a inducción
inclusiva reúne simplemente enunciados, deD ivisión

de la

in du cció n .—

ducibles del correspondiente enunciado explicatorio ; es de importancia decisiva en este
caso el número de enunciados reunidos. E n la
inducción exclusiva, por el contrario, no se
nécesjtá, multiplicar los enunciados sobre los
casos particulares .(como enunciados particu­
lares], sino que son excluidas las múltiples
hipótesis, que podrían darse en el caso en
cuestión. E n este segundo procedimiento, no
es esencial el número de enunciados que en­
tran en consideración pero sí su naturaleza,
es decir, la diferenciación de los fenómenos
constatados. Las utabulae» de Francis Bacon y los métodos de Mili son procedimientos
especiales para la aplicación de la inducción
exclusiva.
E stá generalmente admitido hoy día que
la inducción puramente inclusiva se emplea
sólo raras veces y se acostumbra a designar­
la como uno científica». E n cambio, no están
de acuerdo los ihetodólogos en la manera de
concebir la otra clase de inducción. Mientras
que, por ejemplo, voti W right opina que es
exclusivamente elim inatoria,. R . N. Braithwait afirma que la eliminación juega sola­
mente un papel secundario y transitorio en
praxis científica, cuyo progreso resulta

resumimos su descripción traduciendo sus «causas» por ((condiciones». . Mili establece cinco métodos . Supuesto que 1 ) para cada a se dé una condición y que 2 ) sólo A B entran en cuestión. que existen sólo dos clases de fenóme­ nos. 3. de la eliminación). Método de diferencias : a aparece en A BC . para simplificar más. pero no en BC . L o s métodos de MiLL:— Aunque están anticuados y jamás fueron aplicados tal como los concibió John Stuart Mili. Métodos unidos de la concordancia y de la diferencia : c aparece en A B y A C . se sigue que A es la condición suficiente y ne­ cesaria de a. se sigue que A es la condición necesaria de a.más de la confirmación que de la falsificación (es decir. B. suponiendo. pero no en BC (en donde falta A) . se sigue que A es la condición suficiente de a. su­ poniendo lo mismo de antes. C. siempre bajo los mismos supuestos. Método de concordancia : a aparece tanto en A B como en A C. queremos des­ cribir brevemente estos métodos porque nos hacen comprender con mayor facilidad lo que acontece en el concluir inductivo. cada uno con tres subclases : a. y A. 1. b y c. 2.

las conclusiones se siguen deductivamente. De hecho. puede pasarse por alto. se comprobó que B es la condi­ ción de b y C la condición de c . en cambio. 5. varía de igual modo que a . sino que a veces deben ser reconocidos como falsos. Método de las variaciones concomitan­ tes : A . Se puede observar en los cuatro primeros método^ que tenían por lo menos dos supues­ tos : que se diera una condición del enunciado correspondiente. Bajo las condiciones dichas y aun bajo esta : ' «La condición de cada fe­ nómeno sólo puede serlo de una determina­ da especie de fenómenos)). no varían de la misma manera. B y C. Una vez presupuestos. E l prime­ ro de estos supuestos se llama «postulado del determinismoi).4. no sólo no tienen fundamentación alguna. Método de residuos: por medio de otras inducciones. E ste es un método de inducción cuantitativa. del que se hablará más adelante . y además. . de mo­ mento. y el segundo «postulado del sistema concluso». en A BC aparecen abe. Se preguntará cómo pueden ser legítimos tales supuestos. se sigue que A es ]a condición necesaria y suficiente de a. que tan sólo uno de los fenómenos enumerados (en el ejemplo de A BC ) pudiera ser la condición.

deben cumplirse de­ terminadas condiciones . sino de las condiciones). esta expresión es ambi­ gua.' un electrón. tam ­ poco un determinismo de tal estilo (de lo que se sigue que no tiene sentido querer deducir la libertad de la voluntad de la falsedad del determinismo metodológico). es decir. que el determinismo del que aquí se habla no es el ontológico . En este caso.' si sola­ mente se habla del determinismo fenoménico (es decir. aunque se . ante todo. y . por tanto. De un determinismo riguroso tan sólo podemos hablar en los métodos unidos. éstas. P e r o '. pues sólo se admite que para todo fenómeno se da una sola condición suficiente y necesaria. no bastan todavía. La expresión alude al supuesto que tiene hoy día la microfísica : para que un corpúsculo. hablamos de un determinismo múltiple. pues. que siempre son necesarios para ello otros fenómenos y no basta la pre­ sencia del mismo para que se dé el segundo. por sí mis­ mas. se pue­ da poner en movimiento. no de las causas ontológicas. Obsérvese.P r esu pu esto s de los m étodos de M il l . las ciencias de la naturaleza no reconocen ningu­ na causalidad ontológica. por ejemplo. En el método de la diferencia se presupone que para todo fenómeno existe una condición n e­ cesaria.

pero no que esta causa sea un fenómeno. debe fracasar. Por el contrario. v ellas bastan para enseñarnos que todo intento de transform ar la inducción en una deducción. .. Lo mismo vale con respecto al segundo su­ puesto . al menos no en la forma de premisas comple­ mentarias. No existe puen­ te alguno entre la inducción y la deducción. ¿ Cómo puede justificarse el supuesto de al­ guna otra clase de determinismo ? En todo ca­ so. cabe que no se realice el fenómeno esperado.cumplan. lógica o inductiva a favor del supuesto de que solamente sean posibles las hipótesis consideradas por nosotros. recurriendo a nuevas premisas. Ni siquiera puede formularse in­ ductivamente. -porque es precisamente un su­ puesto de toda inducción. E stas constataciones comprueban lo que di­ jimos sobre el determinismo. no con la apelación a la ontología. no tenemos ninguna' razón ontológica. la experiencia nop enseña que son posibles otras muchas. En estas simples constataciones radica el centro de gravitación del denominado problema de la inducción. Esta puede poner de manifiesto que todo fenómeno tiene su causa. Tampoco la lógica nos enseña este principio.

se sigue deductivamente que un diamante debe constar siempre de carbono. E s verdad que puede aplicarse. tal como lo hizo Lavoisi^r. Como ejemplo sirve el de un diamante. al quemarse uno de los diamantes. además de las propiedades A B C . se en­ cuentra que de la combustión resulta ácido carbónico (CO) y por ello se dice que todo diamante consta de carbono. y la ciencia natural exige fundamentaciones serias. la de ser carbono. afíadiendd a las pro­ piedades antes mencionadas la propiedad des­ cubierta ahora. Desde ahora se llamará ((diamante» a todo aquel cuerpo que posea.Ciertos metodólogos han intentado esta unión de otra manera. Afirmaron que la in­ ducción se transforma en deducción definien­ do simplemente el correspondiente fenómeno de otro modo. pero deja sin resolver por qué A B C deben estar unidas siempre con la nueva propiedad. B y C . definido hasta ahora por tres pro­ piedades : A . Una convención 110 es una ley natural. . no puede tomarse en serio en las ciencias de la naturaleza. ¿ Cómo se justi­ fica esto? Simplemente. la de ser de carbono. Se ve que un método puramente convencio­ nal ¿orno este. E sto supuesto.

basta esto para establecer la hipótesis será más im portante si se sabe además — y esto por otras inducciones— que todos los hombres son animales vertebrados. y esto la re fu e r­ za considerablemente. se ve claram ente que para restablecer leyes. y que todos los vertebrados son mortales. lo decisivo no son los s u ­ puestos de Mili. han' m uerto . — S i se considera más de cerca cómo se procede en la investiga­ ción científica. L a conexión axiomática será explicada en un sencillo ejemplo : se sabe que todos los hombres nacidos antes de un determinado año. L a conexión axiom á­ tica con otras leyes y con la totalidad del s is ­ tem a científico es. sino la conexión axiomática y la simplicidad'. pero que la conexión axiomática jue^a un . De esta m anera.I n d u c c i ó n y s i s t e m a . incluso. sino que es deducible de ¡¡uña ley general. un factor que au m en ta la credibilidad de una hipótesis. Se­ g ú n ciertos metodólogos. E s evidente que esto es ya exagerado. llega. y según algunos es el único fundam ento a favor de la acepta­ ción de u na hipótesis en las ciencias n a tu ra ­ les. la hipótesis no sólo es inducida del enunciado protocolario. a ser una condición nefcesaria para la tran sfo rm a­ ción de u na hipótesis en ley. en este caso.

no puede discutirse. Schinicit empleó con éxito en sus investigaciones al m a te ria ­ lismo histórico como hipótesis de trabajo. aunque él mismo encontró después que esta hipótesis no podía emplearse en conexión con otro sistema más amplio. R egla d e la s i m p l i c i d a d . Que a menudo se nos da una clase indefinida de hipótesis. sobre la presión de un gas en un es­ . de posibles hipótesis se reduzxa a una ú n i­ ca mediante la eliminación. que no pueden llam ar­ se dleyes». E s ta regla es necesaria para proceder en determ inadas c ir­ cunstancias eri que una clase. el etnólogo P . son las llamadas «hipótesis de trabajo». debe esco­ gerse la que sea más sencilla.papel im portante en el reconocimento de h i ­ pótesis. Así. represen­ tando tres e n u n c i a d o s protocolarios (por ejemplo. por ejemplo. indefinida en sí. Se utilizan en tanto que son con­ venientes para la investigación de un d e te r­ minado y delimitado campo del sa!?er. A veces se trabaja con hipótesis que no e s ­ tán en una tal conexión . se puede m ostrar con el siguiente ejemplo : con­ sideremos tres puntos en un plano. — E s te segundo supuesto puede formularse así : si dos hipó­ tesis explican el enunciado dado.

para la aplicación de l a inducción cualitativa. aduzcamos tan sólo algunos ejemplos : t ¿P i ii ni lín este caso.— I n t e r p r e t a c i o n e s c a s . por ser la más sencilla. R e s u m e n . — R esum iendo. debemos escoger la curva ú l­ tim a.pació cerrado) y busquemos una curva sobre la que puedau colocarse. _el de la conexión y el de la simpli'cidádT De acuerdo con ellos pueden estable­ c e r s e las cuatro reglas siguientes : se buscan las condiciones. son Tiecesáríos1 por jo menos. cuatro postulados. La función m atem á­ tica correspondiente será la hipótesis explicatoria. se supone que las condiciones pertenecen a un sistem a dado . I T s a b e r : el del determ inism o. pues de ella se deducirán las coorde­ nadas de los tres puntos. se escogen aquellas hipótesis que estén más en conexión . Se ve al instante que existe una serie indefinida de tales cu r­ vas . filo só fi­ podemos decir que. el del sistema -concluso.

con la totalidad del sistema . Según los escépticos puros. captamos las leyes n atu rales m e­ diante una a modo dé intuición. de tal manera que ésta queda transform ada por ellas. afirman que la inducción en el fondo no es más que un asunto p uram ente práctico. se com prenderá que todas estas concepciones son erróneas. se escoge la más sencilla de estas hipótesis. O tra explica­ ción. ¿ Cómo se fundam entan estas reglas ? D es­ de hace siglos. los enunciados establecidos inductivam ente 110 tienen ningún valor de verdad. Después de esto. por el contrario. ni son a priori . Los pragm atistas. U na de las fundamentaciones presentadas es la intuitiva : según ella. N i se c^a una intuición de las leyes naturales. más aún. finalm ente. del que se quiere sacar el m ayor partido posible. está comprobado que tan sólo después de iui penoso esfuerzo intelectual lle­ gamos a sus conclusiones y no siempre coft plena seguridad La opinión de que las cien­ cias de la naturaleza son algo práctico. a p a r ­ te del proceso racional conclusivo y más allá del mismo. queda . los filósofos vienen discutien­ do sobre ello. sostiene que las leyes hay que concebirlas como formas de nuestro e n ­ tendimiento llevadas a la naturaleza. la kantiana.

sino tuvieran n in g ú n valor de ver­ d a d ? E s curioso que. corres­ ponder a la realidad. es decir. Las Probabilidad y estadística d os sig n ific a c io n e s « p r o b a b ilid a d » . Parece. para que un enunciado establecido inductivam ente sea práctico. debe ser correcto. por medio del procedi­ m iento inductivo.— La de la p a la b ra mayoría de los metodólogos actuales adm iten que la palabra «pro- . cómo es po­ sible. Parece evidente que algo se ha descifrado. ¿ Cómo pueden dar buenos resultados nues­ tras leyes. final­ mente. nadie ha sabido decirlo hasta la fecha. del progreso de las cien­ cias y de las exigencias cada vez mayores que de ello se siguen.rebatida si consideramos que. 21. muchas leyes sigan subsis­ tiendo en lo esencial. Á1 lógico le parece que el imponente trabajo de la inducción es algo así como un afortu ­ nado descifrar un texto cifrado. que. se han logrado captar al­ gunos aspectos de la naturaleza . a pesar de todos los cambios de teorías. pero po sabemos cómo. E l escepticismo. pues. del que nos falta la clave. queda desautorizado a la vista de los éxitos de la técnica.

la p a la b r a tiene dos significaciones distintas : probabilidad de un acontecimiento y probabilidad de una hipótesis (de una ley o de Una teoría). E sto se verá mejor con u n ejem ­ plo: se dice que es probable que un átomo de radium no se desintegre en 1. puede me­ dirse : tiene siempre un sentido decir que la probabilidad de un acontecimiento alcanza un tanto determinado. m uy elevada por cierto.700 años es simplem ente la de un medio. la probabilidad de una hipótesis no puede d e­ term inarse num éricam ente. Sería un co n tra­ sentido decir que la teoría de E in stein o la lev de Bóole tuvieran un a probabilidad de unos tres cuartos. tenemos nuevam ente una probabi­ lidad. etc. A su vez. La prim era clase de probabilidad se llama . y a que existe una ley comprobada que afirm a que la probabilidad de que se desintegre en 1. al menos en principio. E n este ejemplo.babilidad» y otras expresiones semejantes no sólo tienen varias significaciones en el uso corriente. La diferencia esencial entre ambos concep­ tos radica ante todo en que la prim era pro­ babilidad. P or el contrario.000 años. de que tal cosa sea una ley. sino que incluso en el lenguaje téc­ nico y especial izado indica a menudo dos o más cosas.

P o r estadística se en ­ tiende una captación num érica de los casos en que aparecen (sim ultáneas o en una determ i­ nada sucesión) dos clases de fenómenos. Por ejemplo. sino en la estadística.000 años». — La probabilidad hipotéti­ ca no tiene fundam ento últim o distinto del de los dem ás enunciados establecidos reductivam ente : los enunciados protocolarios.000 años es menor que uu medio . 2) que a esta mism a afirmación le correspon­ de una probabilidad de hipótesis E n lo que sigue tratarem os de la probabi­ lidad num érica y de la hipotética. Un enunciado estadístico tiene siem pre la s i­ guiente form a : De m casos del fenómeno de la clase A . Con todo. E s t a d í s t i c a s . (¡matemática» c ((estadística» . la probabilidad hipotética no se apoya directam ente en cada uno de estos enunciados. al decir : «es probable que el átomo de radium no se des­ integre en 1. la segunda se llama «aceptabi­ lidad» o «credibilidad».ordinariam ente ((numérica». P uede suceder que las dos significaciones de probabilidad estén mezcladas en una m is­ ma proposición. n casos pertenecen al mismo . queremos d e c ir: 1) que la probabilidad num érica de d esin teg ra­ ción en 1.

E n la sum a de los datos para fines estad ís­ ticos se requiere. en general. F in a lm e n ­ te.567 habitantes de la ciudad X . el estadista debe procu rar elim inar las faltas cometidas en la formulación a causa de la aplicación de varios métodos matemáticos. una tras de la otra : 1 ) establecer o for­ mular los enunciados protocolarios : 2 ) su re ­ cuento. E s evidente que todo resultado estadístico supone dos operaciones llevadas a cabo. procedi­ mientos matemáticos m u y complicados (hay distintos conceptos de promedio y métodos m uy variados para encontrarlos). de los que es posible en tresacar promedios. Los datos reunidos deben presen­ tarse en una forma deterniinada. sino .tiempo a la clase B. que perm ita una aplicación fácil y seg ura de los métodos reductivos : por ejemplo. E s to supone. son extran ­ jeros unos 78. se representan en porcentajes. L a labor del estadista no se lim ita solam en­ te a esto. sino tam bién ser lo m ás neutral posible en la elección de los casos con respecto a los fenómenos estudiados. E s ta exigencia tiene una im portancia e x tra o rd in a ­ ria cuando no es posible considerar la totali­ dad de los casos (la llamada población). Un ejemplo concreto : de 3. no sólo proceder con exactiud v seguridad.

D e p e n d e n c i a d e l o s f e n ó m e n o s . sino con tres. De todas maneras. la clase de los niños de Zurich. P ri­ meramente. E sta contiene. de manera que en su composición aparezcan las mismas relaciones que en la totalidad. si alguien quie­ re averiguar un sector de la clase total de los abogados londinenses de teléfonos. el investigador que proceda según el método inductivO|-estadístico. se trata en este caso de extranjeros. no debe esco­ ger aquel grupo de nombres que comienzan con la letra «Z». el caso ideal es irreali­ zable. ya que. por ejemplo. una clase A de fenómenos (clase superior). dos subclases. — E n ge­ neral. por ejemplo. pprque no puede ser conocida de ante­ mano la composición de toda la clase. como se sabe. E ste grupo no es típico para reflejar la situación londinense en este punto.solamente una parte de ellos. por ejemplo. en su m a­ yoría. tendrá que ha­ bérselas no con dos clases. E sta debe ser «representativamente» escogida. A sí. m uy extensa. a su vez. No obs­ tante. sí es posible evitar una parcialidad exagerada. para cqnoeer el número de extranjeros. la clase de los niños vacunados (B) y la clase de los ni­ ños que padecen la enfermedad en cuestión .

z y t se consideran s u s ­ tituidas por los números mencionados. en este caso. con relación a la totalidad de los niños considerados (x + y + z + t). B y C. en la tabla siguiente : | C B No b | | x z no C y t La variable x . La prim era cuestión que se plantea es la siguiente : ¿en qué relación se enco ntrarían los valores x . y . en el caso de que B y C no tuvieran relación m u tu a alguna. Los datos obtenidos estadística­ mente pueden representarse.(C). en este caso tan sencillo. si la vacuna impide o no el enferm ar. e s to e s : x : (x + y) = (x 4 z) : (x + y + z + t) . es decir. es decir. que B no fuera u n a condi­ ción de C. se hallan vinculadas con re la ­ ción de dependencia y en qué porcentaje se hallan. con respecto a la totalidad de los vacunados (x + y). debería ser la m ism a que la que existe entre los niños enferm os en general (x + z). la relación de los niños enfermos vacunados (x). y viceversa ? U n a sim ple consi­ deración nos m uestra que. 2 y i e n tre sí. y. Conviene preguntarnos si las dos s u b ­ clases.

en estos casos. cuando la vacuna in ­ fluye negativam ente en el proceso de enfer­ m ar (lo que se supone ser el caso normal).z). el resultado es éste : x t < y z L as dos fórm ulas últim as son ejemplo de leyes estadísticas m uy sencillas. ¿ qué pasa cuando la vacuna ejerce un influjo positivo en el enferm am iento ? E n to n ­ ces. será mayor que la de los enferm os en general (x 4. Incluso cabe pregun tarse. La misma Ope­ ración m atemática empleada antes nos lleva a la nueva fórm ula : x t > y z E n el caso contrario. E n el fondo. se trata . si es posible h a ­ blar aquí de tales leyes. con res­ pecto a todos los niños de la clase aquí con­ siderada (x + y + z + t). la relación de los niños enfermos entre los vacunados (x). con respecto a la totalidad de los vacunados (x + y).Por medio de simples operaciones. se puede reducir la fórm ula a la siguiente x t = y z Pero.

etc. la llamada tabla de correlación. una superior y dos subclases : la clase (superior)-* A de plan­ tas. T abla de co r r ela ció n . Bio.) se significa aquí que las plantas de la correspondiente subclase han . algo más complicada. puesto que en ninguna de ellas se nos determ ina una r e l a c i ó n cuantitativa exacta entre ambos fenómenos. Nuevamente debemos considerar un ejemplo con tres clases. A diferencia del ejemplo anterior. tenemos que subdividir nuevamente en cinco subcla­ ses tanto la subclase B como la C. de aprehensión esta­ dística de los fenómenos. — A continuación. E l resultado de esta observación es la tabla siguiente : "B o B 10 B* B*¡ B<o Co CfO x tn X|0 *50 Xoi X.más de una ley cualitativa establecida p o r medio de un método estadístico que de o tra cosa.o Xll X ji X ji X ji C jo Xra Xu Xn X jj x« *03 Xw Xa XS3 X jj Xni Xu xM X 34 X« Con Bu (Bo. la subclase de plantas abonadas y la su b ­ clase C de plantas abonadas que han crecido. atendiendo a la cantidad del abono recibido y al creci­ miento. vamos a mencionar brevem ente otra forma.

. E n la segunda línea. xt> . Los dos números del índice indican la línea y la columna corres­ pondiente.) se significa que han crecido n unidades (milímetros). x„. y así sucesivamente. a su vez.. E n este ta s o . x„.. xu será m ayor que éste mayor que E n la tercera línea. x„. éste m ayor que x 0j. irán siendo x«» x. * 3i.. con Cn (Co.. Los x con índice diádico son variables para las que hay que introducir los válores hallados por medio del cálculo enum erativo. de nuestro ejemplo . números menores (x I0. debe ser m ayor que y que E n general. el más sencillo de todos : el crecimiento es pro]>orcionalmente uniform e a la cantidad de abono. etc. el de la prim era línea será mayor que x n . Escojamos un ejemplo. mayor será el crecimiento. x.i x„.) a medida que vayan aproxim ándose a los extrem os. en los lug ares correspondientes a x 00. y Xoi. x n . x. Si el abono influye positivamente en el cre­ cimiento de las plantas. x.recibido n unidades (gramos) de abono. tenemos que : cuanto m ayor sea la cantidad de abono. el cuadro que resultará será éste : los números mayores se encon­ tra rá n en la diaconal de la tabla. es decir. y x. las líneas rectas ju n to a la diagonal representan. Cío. xio Xu.o y x.i.

. R esum iendo : en la proximidad de la diagonal encon­ traremos una condenación. x<><. N uestro cometido no consiste en describir estos métodos y fórmulas de una m anera pu­ ramente matemática. C o r r e l a c i ó n y p r o b a b i l i d a d . es decir.x x.más pequeños (a:™ y xot). H a y fórmulas (representables por me­ dio de curvas) que m uestran la distribución dispersiva anormal» de los individuos en una tabla de correlación de esta índole. ¿Cómo se consigue form ular una ley general que se refiera a un núm ero indefinido de casos p a r­ tiendo de estas constataciones de un liecho. — ¿Q ué nos enseña el método descrito? E n realidad.„ X0i. en lo que sea posible. Queremos explicar y dar a entender únicamente los principios más elementales del método estadístico sin recu­ rrir a las matemáticas. tan sólo representa una agrupación de enunciados protocolarios : tantos y tantos casos de corres­ pondencia de tales y tales m agnitudes entre dos fenómenos de una clase limitada. y una atenuación en las direcciones hacia y Todo esto puede formularse m atem ática­ mente. una ley que se refiera a todos los casos del fenómeno en cuestión ? .

asi. por ejemplo. ¿ E s posible deducir algo acerca de si y cómo se puede influir en un fenómeno indivi­ dual. tan sólo se puede obtener una probabilidad si nos atenemos sólo a la tabla de correlación. E sta probabi­ lidad es igual a la llamada frecuencia re la ti­ va . es decir. por ejemplo. si recibe una determinada cantidad de abono? La respuesta es la si­ guiente. igual a 11/m . en el caso de interesarnos unos datos referentes a . E s to significa que tan sólo co­ nocemos algo con respecto a toda la clase.Dos problemas distintos hay que distinguir aquí : I. ni han cre­ cido p milímetros. N aturalm ente. tenemos que. incluso cuando se trata de fenómenos ya observados anteriorm ente. existe la probabilidad de que otra planta (que también haya recibido k gram os de kbono) crecerá p milímetros. esto nos basta para calcular con seguridad. pero no con relación a un determ inado indi­ viduo. que ya están representados en la tabla : exceptuando cuando es posible una observación direc­ ta o se puede conocer su correspondiente enunciado protocolario. si en tre n plantas que han recibido h gramos de abono. deducir en cuántas unidades crecerá esta planta. basándose en una tabla de correlación.

basándonos en la tabla de correlación ? E ste segundo problema no tiene nada que ver con el de la probabilidad en el sentido indicado más arriba. la segunda tra ta de objetos espirituales. E ste últiiño. 2) M ientras que las ciencias n a ­ turales establecen leyes supratem porales. fe­ nómenos futuros). aunque tío estén observados (por ejemplo. 1) L as prim eras tienen como objeto cosas no espirituales (materiales) y acontecimientos.la política de seguros. 2. naturalm ente. C iencia n a tu r a l e h i s t o r i a . L a estru ctu ra ló­ gica del procedimiento inductivo es la misma en este caso que la que vimos al estudiar los métodos de S tu a r t Mili. tan sólo cuando haya que establecerse una ley funcional. Lo que necesitamos aquí son aquellos postulados del determ in is­ mo. Método histórico. . — Se acos­ tum bra decir que dos son las diferencias f u n ­ dam entales en tre las ciencias de la naturaleza y la historia. del sistem a concluso. ¿ E s posible deducir algo sobre todos los fenómenos de la clase correspondiente. 22. sin atender a la con­ sideración de un caso individual. de la conexión y de la simplicidad.

De este . hasta qué punto actúa en un caso concreto como es­ píritu. su objeto es lo espiri­ tual. A nte todo J J porque el hombre. P or otra parte. punto que los hom ­ bres tienen en cierto mod§ de común con los animales. conste que la h is­ toria se ocupa tam bién de los fenómenos eco­ nómicos. no es cosa fácil de determ inar. por ejemplo. m ientras que la historia estudia aquéllos que lo son desde hace m ucho tiempo.haciendo caso omiso de lo histórico . ¿ pertenece al orden de lo espiri­ tual o de lo m aterial ? Pues. Estos dos criterios no son m uy útiles si se quiere d istin g u ir claram ente estos dos campos del saber. como se sabe. a pesar de que. no solamen­ te de espíritu. sino también de m ateria . 2) Incluso el segundo criterio es insufi­ ciente': conocemos distintas ciencias naturales que se ocupan de lo' pasado y precisamente en su condición de tal. aunque lo sean m uy recientemente. cu ­ ya actividad constituye el tema de las ciencias históricas. B ertra n d Rusell ha observado ya que los fenómenos de los que se habla en la física. consta. lo económico. ■la his­ toria se caracteriza por el hecho de que con­ sidera lo pasado como tal. no es posible incluir a la psicología en tre las ciencias históricas. en parte. siempre son fenómenos pasa­ dos. Así.

etc. B n ningún caso tenemos inducción. Muchos metodólogos de las llamadas cien­ cias del espíritu (en cierto. de un proceso reductiyo. sino que explican también.' ¿ Por qué Napoleón retrasó tanto su expedi­ ción a R u sia? Porque no consiguió disponer a su debido tiempo las provisiones necesarias. obligados a decidirse entre deduc­ . sentido todas las ciencias históricas lo son) acostum bran a sos­ tener que estas ciencias no son explicativas. / vas actuales ciencias históricas (dei espíritu) ■no solamente describen. casi fenomenológicas. Más clara es la distinción metódica.modo resultaría que la distinción entre am ­ bas ciencias lo sería solamente por razón de grado. Siempre se tra ta de una explicación. Pero esto es falso por completo. sino simplemente descriptivas. es decir. si bien sin reducción de la existencia. Parece como si los mencionados metodólogos. ¿ Por qué Alejandro Magno dirigió su ejér­ cito hacia la In d ia? La explicación nos la dará su formación. es decir. S o r­ prende observar que ninguna de las ciencias históricas establece enunciados generales. pero las hipótesis y leyes estabj-ecidas con su ayuda. E s verdad que se sirve de ellos en su proceso in­ telectual. son siempre singulares.

enunciados protocolarios. Sus fundamentos constan también de enunciados protocola­ rios sobre fenómenos en el sentido «científiconatural» de la palabra. el historiador se ve obligado a comenzar con los llamados docu­ mentos. M ientras que el científico tiene ante sí. sobre procesos observables.ción e inducción. sino que así es en realidad. — L as ciencias históri­ cas son ciencias empíricas. Lo cual trae consigo una com­ plicación esencial en el procedimiento reductivo. E l hecho de que sean fenó­ menos pretéritos no modifica el estado de cosas. no encontraran otra salida que la postura que acabamos de referir. P u N T p DE p a r t i d a . no ofrecen dificultad alguna para su interpretación. e s to e s . que difieren considerablemente. en principio. fo rm u ­ lados en un lenguaje preciso por otros inves­ tigadores de su mismo círculo cultural v que. . No sólo es posible pensar lo mismo en el caso de las ciencias naturales. en general. Sabe­ mos que no toda explicación debe ser induc­ tiva. la ciencia histórica se caracteriza especial­ m ente por su condición de ciencia reductiva no inductiva. Desde un punto de vista metodológico. en este sentido de los enunciados protocolarios.

G r a ­ cias a él. lo mismo que las de la naturaleza. la misma credibilidad de los documentos es siempre cuestionable. No se trata de informes éscuetos obtenidos en el laboratorio.no está a la vista del observador desde un p r in ­ cipio. redacta­ dos por especialistas en la m ateria. Con frecuencia entre las palabras h ay una conexión axiomática desconocida. A dem ás. garantía suficiente de sinceridad.Las fuentes históricas están escritas las más de las veces en un lenguaje menos conocido y proceden m uy a menudo de ambientes cul­ turales distintos. Lo que acabamos de exj)oner puede r e s u ­ mirse mejor de la siguiente m anera : las cien­ cias históricas contienen. sino que hay que llegar a él tras un período largo y penoso de interpretación. los dos grados lógicos de e n u n ­ . A quí radica otra diferencia fundam ental e n ­ tre las disciplinas históricas v las científiconaturales. los enunciados sobre los hechos. incluso extraños para el in ­ vestigador. lo que en las ciencias históricas corresponde a los enunciados protocolarios . en general. Además. cuyo ethos científico (a d e m á s de su responsabilidad pro­ fesional) es. se logran — reductiva o deductiva­ mente— .

E Í que piense en la prim era g u e­ . E s verdad que tam bién el científico se encuentra ante un elevado n ú ­ mero de enunciados protocolarios v quizás un núm ero todavía mayor de fenómenos. P o r el contrario. A dem ás. SELECCIÓN.ciados sobre fenómenos singulares y los de los enunciados explicativos. L a cantidad de los do­ cum entos y lv>s hechos referidos en ellos es tan enorme que una de las prim eras tareas del historiador es la de una prudente selec­ ción de m ateriales. E l esquema p ara las ciencias históricas es como sigue : documentos-enunciados sobre los h e­ chos-enunciados explicativos. el historiador se encuentra ante una cantidad imponente de do­ cumentos. puesto que lo que le interesa son las g en era­ lizaciones. —H a y otra diferencia entre las mencionadas ciencias. puede hacer la selecciórTcbn m ayor facilidad. Pero gracias a su método inductivo (merced a la tendencia a establecer enunciados generales). que está antes de lo que en las cien­ cias n atu rales corresponde a los enunciados protocolarios : se trata de los enunciados ob­ tenidos directam ente de los documentos. en las ciencias históricas encontramos otro grado to­ davía. sin un principio que le oriente en la elección.

sino idiogr&Jicas (que describen propie­ dades). resulta imposible considerar todos los millares de informes. el espíritu. dice que el objeto de la ciencia histórica.rra m undial. P or esto. Aquí se nos presentan los problem as espe­ cíficamente propios de las ciencias históricas: el prim ero es de naturaleza filosófica : ¿po r qué el historiador rehúsa aplicar la ind uc­ ción ? A esta cuestión se han dado dos res­ puestas. etc. es de tal naturaleza que en él lo v er­ daderam ente interesante es lo individual. su idiosincra­ sia. de hecho. verá sin dificultad cómo. por ejemplo. las ciencias históricas no son disciplinas nomotéticas (qiue establecen le­ ves). lo principal son sus características propias. E l historiador deberá hacer u n a selección e n ­ tre ellos. que h a ­ .. debida en sus líneas esenciales a G uillerm o W in delb an d. por lo que no pueden aplicar la in ­ ducción. no lo general. La segunda respuesta alude a la g ran com­ plejidad de los fenómenos históricos. libros y artículos. lo que un Napoleón o un San F rancisco pudieran tener de común con otros hombres carece de im portancia . M em o­ rias. actas de la d i­ plomacia y de los E stados M ayores. la prim era de ellas. A sí. referentes a ella.

Puede evolucionar y llegar a ser una ciencia induc­ tiva — así. los do­ cum entos constituyen el p unto de partida de la investigación ¡histórica. pero nuevam ente se plantea la cuestión acerca de la regla por la cual se establece la hipótesis. lo que decide la selección es una valoración subjetiva.cen imposible el establecimiento de leyes g e­ nerales. Kl segundo problema. P or esto se habla en las ciencias históricas de una «condicionabilidad . P arece ser que en ú l ­ timo recurso. tiene en cierto modo una regla que le orienta . Pues. la actual sociología— . E s verdad que el que establece una hipótesis y la quiere veri­ ficar después. La concep­ ción expresada en esta segunda respuesta ha sido criticada y repudiada por la mayoría de los historiadores. de la naturaleza m e­ todológica. el de re u n ir enunciados proto­ colarios y explicar casos individuales. y es posible qué ni siquiera pueda darse. como se ha dicho. ¿S eg ú n que regla debe hacerse la selección de los documentos ? Que conozcamos. no existe hasta el presente ningu na respuesta adecuada a esta pregunta metodológica. L a ciencia permanece en un estrato más profundo. e incluso la m ism a historia podría ser considerada en este caso como un grado previo. es el siguiente.

E n p rim er lu e a r está la investigación erítica del texto. Pero. a menudo co­ rrompido por los defectos de transcripción. A u n qu e esto no s ig ­ nifica que la historia sea una ciencia condi­ cionada subjetivamente. encon­ traremos que en la investigación de docum en­ tos. lo que prim eram ente se usa es el método semiótico.— E l «estilo» empleado actualm ente en las ciencias históricas es poco riguroso . si en vez de conside­ rar la forma analizamos los métodos de pensamiento que se ocultan tras de ella. I n t e r p r e t a c i ó n . se em plean métodos tnuv complejos. U na vez hecha la selección.valorativa». se da gran valor a la elegancia y belleza de dicción. . con el fin de reconstruir el texto en su forma pristiua. en contra de lo que pasa en las ciencias de la naturaleza. recurriendo tam bién a la ayuda de la axiomática (axiomatización). aunque no en el mismo grado de rigor que en la lógica y en las matemáticas. P ara ello. T a n sólo en la selección de los fenómenos se da una cierta arbitrariedad. la posterior elaboración científica es tan objeti­ va como lo pueda ser la de las ciencias de la naturaleza. lo cual se refiere a la verdad de sus resultados. reductivos en parte e incluso d e­ .

ductivos . Lo que tenemos son las palabras . en escritos de otros autores del mismo período. D espués viene la interpretación propiam en­ te dicha. y. etc. aún no se llega a los hechos históricos. des­ pués en otros escritos del mismo autor. hipótesis. prim eram en te en el mismo documento. hasta la m ism a estadística puede ju g a r un papel im portante en ello.: todo lo necesario j>ara llegar a la significación de un signo. este procedimiento semiótico va com binado con la reducción dentro de la elaboración de una abundante cantidad de enunciados históricos. fi­ nalm ente. sin em bargo. que se hace por medio de la aplica­ ción de las reglas de la definición dentro de un sistem a axiomático. Así resulta posible d e te rm i­ nar cada vez más (como indicábamos en la e x ­ posición de la definición) la significación de una palabra. teorías. la significación de una palabra en un enunciado se determ ina reuniendo otros enunciados que contengan la misma palabra. Con todo esto. En la realidad. D eterm inado el sentido dado . De momento. excluyendo deductivam ente dis­ tintas hipótesis referentes a su significación. tan sólo interesan aquellos enunciados que de alguna m anera pueden referirse a una posible significación.

generalmente. determ inan si éste pudo co­ nocer la realidad de los hechos. des­ pués de que el historiador ha determ inado lo que el autor quería decir. E l procedimiento que se emplea para ello es el explicativo. esto es. pero el desarrollo m ental es idéntico al de los sistem as exactos. puede iniciarse ya la correspondiente investigación acerca de la verdad del enunciado. — U na vez que liaya sido interpretado el documento. el mismo ■ — lógica­ mente considerado— que se emplea en las ciencias naturales .^1) £?e n e­ cesitan. lo cual se hace incorpo­ rando el enunciado estudiado en u n sistema axiomático. E s ta consiste esencialmente en qüé se intenta d e­ term inar si el correspondiente enunciado es verdadero. la tarea próxim a a realizar es la llamada crítica histórica. E ste sistem a axiomático consta. de dos clases de enunciados. ante todo. E s verdad que los sistem as cons­ truidos por los historiadores ordinariam ente son poco precisos en lo que a su forma se re ­ fiere. más exactam ente. etc. ciertos enunciados metalingüísticos. si quiso y le fué posible explicárnosla.por el autor al vocablo. pragmáticos. acerca del autor . . C r í T I C Á h i s t ó r i c a .

Entonces se procede por vía de veri­ ficación. aquellos precisamente que pueden obtenerse directamente de la mis­ ma interpretación de los documentos. se aplican también en la cons­ trucción del sistema mencionado. así como también aquéllos que fueron estableci­ dos antes en la ciencia histórica por medio de un procedimiento reductivo. se supone que los hombres dicen lo que realmente piensan. tenemos un argumento más en favor de su rectitud. enunciados del lenguaje-objeto. mientras no exista una razón que les mueva a mentir. deduciendo nuevos enunciados de los anteriores dentro del todo sistemático. 2 ) E n se­ gundo lugar. se busca aquí explicar reductivamente los enunciados fác- . E x p l i c a c i ó n h i s t ó r i c a . el his­ toriador puede entrar en la explicación pro­ piamente dicha : 'toda la labor previa sirvió únicamente para obtener enunciados que co­ rrespondieran a lo que en las ciencias de la naturaleza son los enunciados protocolarios. — Por fin. Si todos estos enunciados son armonizables en el sistema con los otros enunciados que se investigan.Para ello. se usan diferentes postulados : en general. L o demás tiene poca importancia : lo mismo que en las ciencias naturales.

ya pretéritos! Por esto. No se sigue de esto que en la explicación no entren a formar parte enun­ ciados universales. aunque procedentes de las otras distintas ciencias. son las siguientes : 1 . En la historia. esto es. tales enunciados se emplean continuamente. sirvién­ dose tanto de la reducción como de la verifica­ ción. 2 ) Tampoco es posible un recurso a la e x ­ perimentación. Las diferencias más importantes entre la aplicación de estos métodos y la de aquellos que se usan en las ciencias de la naturaleza. puesto que se trata de fenó­ menos individuales. Los enunciados establecidos aquí de una manera reductiva — y que corresponden a las leyes y teorías de la ciencia natural— . la explicación histórica es casi siempre genética. Probablemente radique aquí una de las razones más impor­ tantes de la relativa imperfección de las cien­ cias históricas.ticos por medio de otros enunciados. 3. sino que. . íio se re ­ curre a explicaciones por medio de enunciados universales. por el contrario. queda excluida. la aplicación de los métodos de Mili o de otros semejantes. como se dijo ya. Finalm ente. son siempre enunciados singulares. no se emplea jninguna inducción1. E ste procedimiento.

que tam ­ bién se refiere al pasado inmediato de B. se explique por medio de otro enun­ ciado. B .. v que explique las circunstancias inmediatamente precedentes en lo económico..sin ser exclusivo de las ciencias históricas. por ejemplo. ponga­ mos A. L a historia construye también sistemas. El resultado final del quehacer histórico parece ser el mismo que el de las ciencias de la naturaleza.únicam en­ te con la mentada limitación . que se refiere a su pa­ sado inmediato. será menester explicar estos hechos a su vez por medio de otros enunciados. los enuncia­ dos históricos están ordenados y vinculados lógicamente en uji sistema. por'ejemplo. no bastará con que deduz­ camos este enunciado de otro que exprese su pasado inmediato. etc. el de ía in­ fluencia ejercida por los enciclopedistas. todo ello dentro del mismo sistema. si se quiere explicar genéticamente la R e ­ volución francesa. en lo social y en lo religioso . en ellas juega un papel más importante que en parte alguna. E sto se explica a su vez re­ curriendo a un tercer enunciado a C. tiene sus teorías. Se trata de explicar la gesta­ ción del acontecimiento. E n un sistema . Así. Sólo que éstas no son jamás enunciados universales. de manera que el enunciado que se pretende establecer.

— De estas con­ sideraciones precedentes se sigue que existe un método histórico. un método especial como el que toda ciencia debe elaborar para sí. La dificultad de incluir el método histórico entre los métodos deductivos e inductivos. Método que consiste en una concreta aplicación de los procedimientos ge­ nerales. no sabemos cuál sea la es­ tructura lógica del procedimiento histórico. O b s e r v a c i o n e s f i n a l e s . astronómico o sociográfico . es la causa de que la mayoría de los metodólogos de las ciencias . De aquí que no pueda considerarse el método histórico como uno de los métodos generalísimos del pensamiento.que sin gran dificultad podrá verse que es de tipo reductivo. Propiamente. eu especial los del métodfi_r£flllctivq. los únicos conocidos antaño. La diferencia más notoria entre lo que encon­ tramos en la historia v lo que tenemos en las ciencias de la naturaleza radica no tanto en el orden metodal cuanto en el de la materia de estudio : ésta es sumamente complicada en la historia y requiere elaboraciones muy complejas. si bien en un sentido restringido a la manera como se puede ha­ blar de un método psicológico.

no hace falta recurrir a medios heroicos.históricas se limitaran o a la descripción de la técnica de investigación o a buscar una so­ lución de los problemas teóricos de su meto­ dología por caminos irracionales. esta investigación es el cometido de la metodología especial. Si bien el impacto de lo subjetivo es enorme. . y tam ­ bién porque los métodos históricos. con todo y ser un caso especial. La actual metodología general del pensamiento nos su­ ministra conceptos con los que podemos es­ tudiar también el método histórico. Aquí hemos rozado solamente los procedimientos fundamentales del método histórico. siendo de mayor in­ terés que la mayoría de las otras metodolo­ gías especiales. abarcan una nume­ rosa clase de disciplinas. precisamente porque uos presenta un ejemplo extraordinario de la fecundidad de estos nuevos conceptos. Particu­ larmente.

Queremos dividirlas en dos clases. nos permiten llegar a una serie de constataciones de carácter general. que expresan ideas referentes a la filosofía y al saber en general. Quizás no sea una exageración el afirmar que difícilmente se cultivó jamás con tanta intensidad como actualmente . Oon respecto a la metodología. . a las segundas. hay que se­ ñalar tres cosas : — que se desarrolla de un modo rápido y con éxito en nuestros días. unas que se ordenan a la misma metodología y otras.E P I L O G O Las modernas concepciones y los diferen­ tes intentos de solución brevemente esboza­ dos en este libro.

también la expre­ sión «ciencia». basados en las nuevas concepciones : — que las expresiones «conocer». en el sentido escolástico del vocablo). bastará enumerar la reelaboración del método fenomenológico. la importancia concedida al análisis lingüístico. sino. Mencionemos solamente el clásico pro­ blema de la inducción. «verdad» y o tras‘semejantes. «saber» y . la relatividad de los sistemas lógicos aún por esclarecer. L. la reciente división de los procedimientos de pensamien­ to y la construcción de la teoría del sistema axiomático . a pesar de todo esto — quizá preci­ samente por ello— . no son unívocas. «pen­ sar». «análogas». las nuevas cuestiones referentes al sentido y a la constatación de la probabilidad de las hipótesis. la actual metodología se encuentra ante numerosos problemas sin 're ­ solver. pk>r tanto.a metodología mo­ derna muestra también cuán diferentes sean . Kn cuanto a las cuestiones filosóficas. por el contrario. Como botón de m uestra.— que esta evolución ha motivado una se­ rie de concepciones nuevas y una evolución de la metodología clásica. — que. cabe hacer la afirmación siguiente. muy ambiguas (mejor.

Desgraciadamente. de ordinario. es de una complejidad enorme. — que los científicos v los filósofos — a pe­ sar de lo que a veces digan— se confiesan cre­ yentes en el valor del pensamiento racional : la metodología no es más que una imagen de la variedad de métodos que han sido elabo­ rados — sobre todo en nuestro tiempo— para poder pensar racionalmente. séanos permitido entresa­ car algunas conclusiones sobre la situación actu'al de la filosofía. La rea­ lidad y. nuevos diá­ logos en los congresos internacionales de fi­ losofía — así. — que a la vista de esto hay que abando­ nar por insuficiente cualquier solución simr püsta del problema del conocimiento. és­ ta sé-Acaracteriza por su acentuada escisión. Ya no se escuchan. De todo lo dicho. E i n o simplemente un intercambio de monólo­ gos : los partidarios de la fenomenología y .los procedimientos y el valor de los resultados en los distintos dominios del saber . Todo lo que tienda a una simplifica­ ción en este sentido — lo mismo un dogmatis­ mo cerrado que un relativismo y escepticismo demoledor— . por tanto. el proceso mental con que quiere captársela. en el de Bruselas de 1953— . es una completa tergiversación de las cosas .

aquéllos del método del análisis lingüístico están enfrentados sin llegar a una mutua in­ teligencia. sobre todo sa­ biendo. cuán difícil sea esto. Aunque sin quedarse estabilizado en él. son aspectos complementarios del pensamien­ to. sino que en línea de la tradición consideraran que nihil humani a se alirnum. sin renunciar tanijxxx) a los resultados de las ciencias deductivas. por una parte. Tanto más necesaria cuanto que. E n un tiempo en que el saber está especia­ lizado en demasía. se sirviera ampliamente del análi­ sis lingüístico. posiblemente como en ninguna . Frente a esto. sino que. si los filósofos no se. como sabe por la metodología. L a filosofía actual no debiera renunciar a ningún medio para alcanzar resultados de­ finitivos én el pensamiento. Quizás pudiéramos hablar actualmente de un verdadero método filosófico.vincularan a priori a uno de los muchos métodos. Este método filosófico debiera fundamentarse en un análisis fenomenológico. considerara el existente y su existen­ cia. nos es de urgente necesi­ dad una tal filosofía. la metodología con­ temporánea nos dice que los distintos méto­ dos. en vez de ser alternativas exclusivistas. y por la otra — consciente de la debilidad humana— .

no pueden captar en una visión de conjunto la totalidad. no las ciencias particulares ni los sistemas simplistas cons­ truidos a su imagen que.otra época. la humanidad se entrega ciega­ mente en manos de instintos salvajes. E l sa­ ber. la razón. . Solamente una auténtica filoso­ fía que se entregue de lleno a este quehacer puede servirnos de ayuda. la misma existencia del hombre. están amenazados como nunca y con ellos lo humano. vinculados a un de­ terminado método.

Hempel (bibllogiafia). . Scheler (1) (2). H llbert (2). M étodo a x iom á tico: bibliografía como en in. ejemplos de aplicación: Husserl (1) (2). M anuales completos: Beth (2). la mejor exposición: Heidegger (Ser y tiempo): cfr. Revistas: «Journal of Symbolic Logic». Mind. In trod u cción : Pfander. Relnchenbach (1). Por el contrario los demás tratados que figuran bajo el rótulo «Fenomenología». Sistem a elatfol-ado: Cam ap (3) (4)..I. M étodos sem ióticos: bibliografía: Church. Lógica m atem ática: obras fundam entales: Vhltehead-Russell. Relnach. Ingraden (1) (2). M étodo fen om en ológ ico: O bra fundam ental: Husserl (I). IV.£ am ap (1). C am ap (0). Tarski (1). no contienen una meto­ dología en el sentido a que nos referim os en nuestro lib ro . pueden ser de utilidad p ara entender otros aspectos (filosóficos) de la F en o m en o lo g ía : Van Breda. «Journal of Philosophy of Science». í of Synnbollc Logic 1936 slgs. Obras fundam entales: . XI. M aritata. IH. Merlaeu-Ponty. Beth (1). Morris (1) (2). Problema de la verificación: Cam ap (2). F abrer. «Britlsch Journal of Philosophy of Science».

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O am ap (6), H tlbert Cl), Tarskl (2). Técnica" del sis­
tem a axiomático: Weyl, Woodger (Tarskl). Problema
de la definición: Dubislav, Roblnson.
V. M étodos reducttvos: O b r a s sintéticas recientes:
B rathw alth, Kneale, Popper, Relchenbach (1): Weyl,
von W rlght; entre las antiguas: Broad, Nicod ; son
de im portancia las obras históricas de Duhem, TJiomdike. Probabilidad: C am ap (5). Keynes, Mises; vi­
sión de conjunto en Nagel. Ciencias dél espíritu:
W agner (con abundante bibliografía), en que se ex­
ponen lae Interpretaciones irracionales del método,
basadas en W. Dilthey, y de gran interés para aten­
der los problemas filosóficos relacionados con el
tema). A bundante bibliografía y exposición de las
concepciones metodológicas de las ciencias n atu ra -'
les se encontrará en Bavlnk,

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actitud emocional. angustia. 45. 155. atómico. 76. 248. arte. 29.I N D I C E A DE M A T E R I A S axiomático. 62 — contemplativa. 82. 209. Cesare. 103. 142. 174. C cálculo. 55. 117. — sintáctica. 75. 249. 69. 47. 94. 142. 46. 205. 52. 191. 79. 227.!^). 22. axiomática. 67. 93. — del espíritu. apariencia. abreviación. accidental. axiomatización. a priori. 256. 169. cerebro. 174 causal. cantidad. 49. autoridad. axioma. 170. 166. aritmético}. 26. 208. ciencia. 93. 91. 198. 102. 44. — determinación de la. abstracción. B Barbara. 68. causa. 94. . análogo. análisis. astronomía. Celarent. categoría} 15. — fundamental. 221. 229. 201. — ontológica. 102. 59 aceptabilidad. antinomia. abstracto. 86. aprehensión. 241. — empírica. 151. 79. 215. argumento. 51. 130.

— suficiente. conocimiento. 256. — analítica. cosa. conjunción. 191. 186. 18. 164. 164. demostración. consecuencia. — semántica. natural. 207. — deductivo. 103. 44. 165. 191. contradicción. 24. 206. 121. 162. — riguroso. confirmación. 161. — apodíctica. ■deducción. 104. objetiva. 149. 167. definición. — regresiva. 185. deducir. 101. 171. 149. 100. 104. concluir^ 5. 50.subjetivo. comillas. 40. — progresiva. — nominal.— — — — histórica. deductibilidad. 147. — recursiva. — discursivo. condición. 131. 248. 167. 24. . 58. — implícita. — real. cifra. 170 — sintáctica. — fenoménico. 36 conclusión. 185. 165. 206. 164. 123. 43. 135. 133. descriptivo. 18. designación. 165. condicional. 33. 66. 160. 108. 134. 135. — axiomática. 14. 43. determinismo. 34. subjetiva. corrección. criticistas. 161. — sintética. 220. 229- critica. 164 deductivo. D deber. 19. cuerpo. 18. 164. constitutivo. 149. 18. — objetivo. 72. — científico. 137. 220. 55. 206. 35. — directo. 212. 189. 30. concomitancia. 35. Dios. 165. 165. 185. 220. ' — indirecto. ¡coM£e¿/¿ 17. designatum. — ontológico. contemplativo. — . 36. contenido. 46. 52. — directa. 220. 54. 166. — necesaria. — reductivo. 72. 29. 168. credibilidad.

257. — singular. estoicos. — fenomenología. 249. 242. 26. 62. 192. 250. 250. — objetivo. 227. 104.— conocimiento de. 43. 129. 208. esencia. 117. — verdadero. exclusión. 217. 22. 238. extensivo. 47. — humana. 49. fenomenológico. escépticos. escepticistf\c¡. 87. E eidético. 174 241. emocional. 250. documento. extensional. 196. euclidiano. 56. empírico. fenoménico. — — — — metalingüístico. protocolario. 102. 221 — científico-natural. 104 . 174. 251. 67. 59. 20. existencia. 91. discursivo. 249. 241. 19. 14. 249 pragmático. 257. 14. 22. 174. experimento. fenomenología. explicación. 189. 206. — ciencia. 195. falso. 206. expresión. 37. 161. 111. — económico. esquema. empiristas. estilo. 56. espíritu. 40. 208. 246. 191. 243. 103. — método. 94. 58. 49. 55. estadística. ente. 189. 189. 54. experimentación. dualidad. 80. 117. dogmatismo. — causal. estructura. exégesis. 131. experiencia. estético. 196. 23. 209. ethos. 44. escolásticos. — medio. 63. 67. 178. 54. 186. fenómeno. 58. 67. 240. — ideal. 143. 242. 63. 197. 239. del lenguaje-objeto. 59. 54. 228. F falsificación. — teleológica. 57. 17. 159. enunciado. 227. . — genética. 46. disimetría. 44. — determinación de la. 251.

161. — de la lógica. 209. historia. 217. 214. 97. 191. formal. 216. 244. cualitativa. indeterminístico. 87i grado nulo. sumativa. 50. historiador. 119. 73. 11. 93. 54. historiografía. Gramaticae speculativaé. 186. 224. 27. 46. 239. 96. . 216. 100. 194. 160. 209. problema de la induc­ ción. 246. incondicionada. 209. — de trabajo. 239. 74. 211. exclusiva. 11. I idéntico. — gráfica. 98. propia. — de la existencia. secundaria. geometría. fundamento. 208. 95. gramática. — ciencias. 215. 149. científica. cuantitativa. 106. 216. 62. 186. 217. — deductivo. 94. 257. 217. inefable. 214. 96. 186. estadística. filósofo de la esencia. 215. 217. — euclidiana. — — — — — — — — — — — — — — — inclusiva. idiogrdfico. 25. 187. imagen. 242. identidad (principio). 256. 214. 198. 74. 191. —' semántica. primaria. formalismo. 64. 47. 251. fuentes. física. 219. formación. 242. 242. 217. 214. 216. matemática. 217. hipótesis. 93. 18. históricas (fuentes). 226. 230. geólogo. hermenéutica. 82.filosofía. impropia. 116. H heterodoxo. fisicalismo. implicación. 151. 83. 'inducción. función. G genético. 67. 213. functor. completa. 245. hipotético. forma. fin.

206. — de variaciones concom i­ tantes. 194. 154. 40.' 108. . 75. 219. 75. metodología. 253. 1T)8. intuicionista. 89. 27. 206. — m atem ática. 206. — lenguaje. 36. 151. " — de concordancias. a rtific ia l. c o rr ie n te . 114. irracional.intensional. 242. 83. 119. 33. 104. — — — — — — — — — — — — — form al. — de pensam iento. — deductivo. n a tu ra l. 172. introspección. intuición. 25. 56. 174. 44. 244. 206. 34. — lógica. . materia. o b jetiv o . — de observación. — co n d icíó ñ al. 27. 192. 67. 108. — fen o m en o ló g ica. 192. modelo.167. 82. metalingüístico. 246. 85. 151. 75. investigación. lógica. 212. 90. 108. 54. — de residuos. 102. 36. 206. 170. J juicio. 8¡l. 88. 26. 32. M matemática. filosofía de la. 9. fo rm alizad o . 98. 239. 88. 20. 135. 175. p o ético . intensivo. 9. 219. 211. — de diferencias. 34. 28. 161. 104. 101. método. 23. 249. inter subjetividad. 152. — inductivo. — de c o n c o m ita n c ia . 170. 40. 88. 16. — ló g ica. interpretación. metafísico. 219. 106. — s in tá c tic a . 56. 9. 25. 102. natural. 212. ley. 19. 253. 67. meta ciencia. — fenomenológico. — ca u sa l. a b s tra c to . — lógica. 219. 92. — e s ta d ística . 36. metaempírico. L lenguaje. 172. — fu n cio n al. — em pírico. 74. m atem ática. sim b ó lico .

— sign o d e n eg ació n . 114. observación. 128 •— e s tr u c tu r a l . 236. 19. 130. pragmático. 196 — ra c io n a l. 256. 80. 166. 110. 245. 192. 18. 228. probabilidad. 161. pragmatistas. de identidad. 220. 134. propio. m etaem píricá. multiplicación. procedimiento. 45. 18. 83. ontología. nom etético. neopositivismo. P pensamiento. operacional. 33. 22. 26. postu lado — del determ inism o. premisa. nombre. 45. 91. principio. — te ó r ic o . 87. . de tolerancia. 92. objetivo. técnica.modo. 1*14. 256. 230. neopositivista. 154. 134. 20. — subjetiva. 135. 97. — — — — de dualidad. producto. 123. 18. posibilidad — — — — lógica. 73. 29. — B a r b a r a . 18. 123. 10. 21. — p o n en s. — de Euclides. 134. 149. 70. progresivo. propiedad.d e scrip tiv o . 48. 249. 86. — psíquico. — p o n en d o p o n en s. 192. percepción. 14. moral. — falsa. 114. 113. N negación. 185. 2 6 . 155. O objetivism o. pensar. probable. 46. objeto. molecular. 45. promedio. metodológico. 115. 18. — objetiva. 86. física. — e n tre co m illa d o . Principia Mathematica. 150. 76. 19. 58. — del sistem a concluso 220 . 257. proposición. 143.

91. signo. 250. — o p e ra c io n a l. psicología. 88. de se p a ra ció n . religioso. 7 8 . 41. 105. 256. regresiva. 70. 103. — s in tá c tic a . 117. sentido. 103. — d e tra n s fo rm a c ió n . de fo rm a ció n . selección. 256. 91. 92. 137. 75. sintaxis. 177. Q quididad.— v e rd a d e ra . sím bolo. — su stitu tiv a . sinonimia. 185. 15. 149. sintáctico. 170. relación. Sachverhalt. — d e fin ició n . — de ab'ftV iación. 90. 13. 227. 173. 198. semiótica. — de los s is te m a s ló g ico s. 6 9 . de sim p licid ad . 209. — re g la s del. relativismo. semántico. 85. 70. 157. de d efin ición . 72. — de la co n clu sió n . 257. 47. 91. 242. — p ro p ie d a d . 249. — g ra d o . — — — — 184. 66. —• in tro sp e ctiv a . 165. — fu n ció n . 166. 7 0 . 22. 72. 256. 142. — s in tá c tic a . S saber. 72. 70. 67. — o b je to del. 22. significación. regla. 186. 219. R racional. 7 0 . 149. 98. 149. — p ra g m á tic a . 89." — se m á n tica . 70. 177. protocolario. — u n iv ersal. 225. 250. sentimiento. . 176. 80. 257. 20. 217. 165. 16. 156. — a tó m ica . seguridad. 160. 224. 80. 130. 247. psicólogos. 243. 169. 177. 16. t— de sen tid o. residuo. 149. 176. 46. 159. 118. — e id é tico .-d e l. separación. 240. sistema — a x io m á tic o . 20. silogística. 84. 14. 170. 112. 116. reducción. 98. 17. 191. 7 4 . 7 1 .

122. 250. 93. 220. 22. 14. 217. ' transformación. co n s titu tiv o . visión intelectual. teleoTogica. trabajo. triángulo. — co n c e p to de.— — — — fo rm a l. 195. sustitución. p sico ló g ica . 245. tomistas. valoración. 246. 147. verificabilidad. verificación. teórico. 22. terminología. 16. 20. U universal. — — — — g n o seo ló g ica. 208. 18. 14. 46. 160. — e m p íric o . 22. 246. 249. valorativo. sofistas. T tabulae. 78. — lógico. ló g ico . — d efin ició n de. 118. 59. trasposición. . 107. tertium ñon datur. c o n c lu s o . 198. 250. teoría. 194. sustancia. verbo. verdadero. verdad. social. 13. 227. 118. V valor. voluntad. 171. 40. 66. 224. 256. 246. técnica. 110. 50. 47. 84. 102. 48. Y yo. subjetivo. 188. o n to ló g ica . sociología. verificar. 177. se m ió tic a . 246. 93. 256.

.......................................................... L ó g ica.................................................................... T erm in o lo g ía ............. 37 3..................... 1........................ í.... o n t o i ó g i c a ............................. J u s t i f i c a c ió n d e l m é to d o fe n o m e n o ló g i c o ....................... G e n e r a lid a d e s ........ C ie n c ia ........................... 3...... F ilo s o fía d e la l ó g i c a ........... I...................................... P rólogo .................................................................................................................. 27 29 32 35 E l MÉIODO FENOMENO LÓGICO .......... I n tr od ucción ........................................... L ó g i c a ............................................................................... M etod o log ía y C ien cia ...... 37 37 39 40 4L ...................................... s e m ió t ic a .......... II...................................................................................................... 25 26 27 M e t o d o l o g í a ................. ................. 2..■ ................ C ie n c ia y l ó g i c a ......................................................................................................... . "A n o ta c io n e s h is t ó r ic a s .......... C a r a c t e r e s e s e n c ia le s d e la fe n o m e n o ­ lo g ía ............................. 9 13 13 14 16 20 22 25 25 L óg ica jorm u l ............................. M etod o log ía ................................................................... O b s e r v a c io n e s m e to d o ló g ic a s ......... ............. p s ic o ló g ic a .......................I N D I C E Pági................ g n o s e o l ó g i c a ......................................................... D iv isió n ...................................... T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía 2..................................................................

............ 65 66 7................ J u s tif ic a c ió n del f o r m a l i s m o ............ Aplicación del cálcu lo a o b je to s nom a t e m á ti c o s ........................ .............. L o s MÉTODOS SEMIÓTICOS........... 43 43 45 47 50 53 54 54 56 57 59 61 65 6..............! ....................................................... E s e n c ia y sign ific a ció n de las pala.............................................. 74 O rie n ta ció n i n t r o d u c t o r i a ............. E se n c ia de! f o r m a l i s m o .................... O b s e rv a c io n e s h i s t ó r ic a s . O bjeto de la investigación fenom enológ i c a ..... ICoLnceptó^tsemióticH de la p a la b r a ........................................................................................ J u s tif ic a c ió n ge n era l del análisis lin ­ güístico .... R ed u cc ió n de la e x is te n cia ........................J b r a s ......... 90 ----.................................................... I n t u ic i ó n e i d é t ic a ..4......................................................... ...................................... 5............ El p e n s a m i e n t o s u b j e ti v o de Kierkeg a a r d .......................................C o n st tu c e ion del le n g u a j e .......................... G en eralidades ..................................... F e n ó m e n o ............... .............................. F e n o m e n o lo g ía de la e x is te n c i a .... III................ .............. L e n g u a je artificial .......... 65 O b s e rv a c io n e s m e to d o ló g ic a s ' .......... 68 69 72 F orm alism o ................................... S e n tid o e id étic o y o p e rac io n a l ..... R ed u cc ió n de la teo ría y de la t r a d i ­ c ió n .................... Reglas po sitiv as d e la in tu ició n cidét i c a ............................................... H acia las cosas m i s m a s ............................ M odelo ................................ L a s a r e s d im e n s i o n e s del signo ............................ O b j e ti v i s m o ............................................................ Cálculo ............................................................... 90 92 8.................... C o n c en to ! de c a t e g o r í a s in tá c tic a .................................................. 74 76 78 80 82 83 85 88 R eglas sintácticas del sen tid o ............................. E se n c ia ...............................................................................................................................

....... 133 12................................ Sentido sem án tico y v erificabiíid ad ..................... T arsk i: ConcejTtgJtlel e n u n c i a d o v e r­ d a d e r o e n el le n g u a j e c o r r i e n t e ................................... Los grado s se m á n t i c o s ............................... O b serva cione s m e to d o l ó g ic a s ..................... lV ...................... 98 101 103 106 108 10..................... Designación y signific ación . E jem p lo d e aplicación d el m éto d o s e ­ m ántico ....... F u n c to r e s y a r g u m e n t o s ....... G eneralidades .............. 133 E s t r u c t u r a del c o n o c im ie n to m e d ia to ............. 122 ...... 114 114 114 115 Princip io de la i n te r s u b j e ti v i d a d .................... E x p res ió n d e lo inefab le ..... El p rincipio de la v e rifica b ilid a d ............................. ¿Qué significa «verificabltj»?........ lógica ............................... E je m p lo s de n o -se n tid o sin t á c t ic o ....... V erifi cab ilidad d e las p r o p o s i c io n e s un iv ers ales ....... Las dos fo r m a s f u n d a m e n ta l e s de la co nclusión ...... 9.... ....................................... 110 Significación m e to d o ló g ic a del p r o ­ b le m a ............ 94 96 Funciones y grad os sem án ticos .............. 98 Las dos [u n c io n e s s e m á n t i c a s del signo ... técnica .......... 116 117 11.. 133 135 2....................... 1.................. m eta-em p írica ......... ............ D i v i s i ó n ..........' E l P osibilidad P osibilidad Posibilidad Posibilidad 110 112' 113 método axiomático 136 139 140 142 ................. 3................................ Reglas infalibles y falibles .................. 121 A............................................................................. Ley y regia ............... 4................................................. Del u so de las co m illa s ...............................Pdgs.......................................................................................................... física ...................................

. 2. L ógica m a t e m á t ic a ......... 14........ Caracteres esenciales de la lógica ma­ temática ... D efinición y form ación d el con cep to ... Participación de la lógica matemática en el sistema extralógico ....................... Implicación y deductibilidad ..................... Definiciones semánticas .................................. Concepto previo del sistema axiomá­ tico .................. 4.......... E jem p lo d e aplicación d el m étod o axio­ m ático ..................................................... 3.... 168 D efiniciones p o r m ed io d e un sis­ tem a axiom ático .. 169 171 174 176 176 ...................................................... 155 157 159 162 D efiniciones d irectas ................. .............. E l sistem a ax iom ático ......................... 167 D efiniciones im plícitas ..... 16...................... Relativismo del fundamento lógico ........................................................... Construcción del sistema axiomático de los enunciados ............... Sistema constitutivo ................. 152 153 15.............13... 143 143 144 146 148 150 152 Significación metodológica ......................... Requisitos para un sistema axiomático.......... Historia de la lógica matemática ...................... Definición real ......... 167 D efiniciones recu rsivas............. Axiomatización de la lógica proposicional de Hilbert-Ackermann................................................................................. 165 Clases de definiciones sintácticas 166 1... Deducción progresiva y regresiva ........... 169 Definición por medio de un sistema axiomático ...

............................. Experiencia y pensamiento .... C ondiciones su ficien tes ........ 211 213 20............. Verificación .........n ecesa­ rias . Leyes estadísticas ............................... G eneralidades ........ 209 209 Leyes funcionales ......................................................................................................................... Progreso de las ciencias naturales ...................... C ondiciones su ficien tes....V............................ 191 193 195 196 199 200 203 C lases d e enunciados ex p licatorios ........................................ Verificación ................... 191 Enunciado protocolario .......................................... Ejemplos de verificación .. Reducción regresiva y concepto de ex­ plicación . 2.. Las ciencias reductivas .... Teoría copernicana ................ 183 184 207 207 207 Explicación causal y teológica .............................................. LOS MÉTODOS REDUCTIVOS ...... 214 217 219 1.... 2... 186 188 190 18......................................... 205 206 19............................. 3................ C ondiciones n ecesarias............................ Los métodos de-Mili ................. Representación esquemática..................................... 183 Observaciones históricas ........ Concepto y división de la reducción ............................. 205 In tro d u cción ....................... 183 17............ E structura d e las ciencias d e la natu­ raleza .................. C oncepto fen om én ico ........................................................... 209 C on cepto on tológ ico ............................................................................. ..... División de la inducción ................. 1... 214 Inducción propia e impropia .................... Las condiciones y sus clases ..... In du cción ................................

...... .......................... ............................... E s t a d í s t i c a s ........ R e s u m e n ........... 239 C ie n c ia n a t u r a l e h is t o r ia ..................... N otas b ib l io g r á f ic a s ............. 228 230 232 235 238 M éto d o h is tó r ic o .......1. ............... C o r r e la c ió n y p r o b a b ilid a d ........... ' ............................................. ...................... 2.................... 253 E p íl o g o ...... ............. B ib l io g r a f ía .......... ......... R e g la d e la s im p lic id a d .............. 221 224 225 226 P rp b a b ilid a d y es ta d ístic a ........................................................... 3........... 239 P u n to d e p a r t i d a ..................... 255 261 263 267 ........................................................ 219 M éto d o de r e sid u o s . ................................... 22....................................................................219 M éto d o s u n id os d e la c o n c o r d a n ­ cia y d e la d ife r e n c ia .................................................................... T a b la s d e c o r r e la c i ó n .......... 249 E x p li c a c i ó n h is t ó r i c a ........................................... 220 P r e s u p u e s to s d e lo s m é to d o s de M ili .. I n d u c c ió n y s is te m a .................. 228 L a s d o s s ig n if ic a c io n e s d e la p a la b r a « p r o b a b ilid a d » ........................... 4...... 5.... I ndice de m a t e r ia s ..... .............................— I n t e r p r e t a c io n e s f ilo s ó f ic a s ..................... 244 I n t e r p r e t a c i ó n ................ 21....................... .................................... 220 M éto d o de las v a ria cio n es c o n c o ­ m ita n te s ........... 219 M éto d o da d ife r e n c ia s .......................... ................. M éto d o de c o n c o r d a n c i a s ................. 247 C r ít i c a h is t ó r i c a ........................................................... 242 S e le c c ió n .................................................................................................... D e p e n d e n c ia d e lo s fe n ó m e n o s ............ ................................... 250 O b s e r v a c io n e s fin a le s ............

e l día 10 de e n e r o de 1879 . S. A. M a d r id . se t e r m in ó O r c o y e n .E s t e l ib r o . 34. M a r t ín e z P a je . S. P r e c ia d o s . publicad o p o r E d ic io n e s R ia l p . 5. de i m p r i m i r en Clo sa s- L... M a d r id .