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LA

ESCRITURA

IBÉRICA

S

este asunto, problemático aún, se viene trabajando por eruditos, así españoles como extranjeros, desde el siglo XVI con Fulvio Ursino y don Antonio Agustín,
tomando por guía los alfabetos conocidos: primero, el
griego y. el rúnico; después el hebreo y el fenicio y aun
los helénicos, con acopio enorme de doctrina y un desconcierto absoluto en sus conclusiones. Todavía, en pleno
siglo XIX hubo desvarios, como el del sueco Lorichs, y
retrocesos, como el de Boudard, hasta llegarse a don Antonio Delgado, que en 1857 empezó a poner orden en
aquel caos de ocurrencias, trabajando exclusivamente,
como todos, sobre el acervo numismático \
El fijó correspondencias geográficas acertadas y propuso un sistema de lectura para los epígrafes monetales,
OBRE

1

F. Ursino, Familiae romanae quae reperiuntur in antiquis
numismatis,
Roma, 1577. — A. Agustín, Diálogos de medallas, Tarragona, 1587. — L. J. Velázquez, Ensayo sobre los alfabetos de letras desconocidas, Madrid, 1752. — Fr. E. Flórez, Medallas de las
colonias, municipios y pueblos antiguos de España, Madrid, 17571773. — D. Sestini, Descrizione
delle medaglie íspane, Fírenze,
1818. — C. L, Grotefend, Zur Entzifferung
kelt-iberiscer
Muntzlegend, Hannover, 1844. — L. F, de Saulcy, Essai de clasification
des monnaies autonomes de l'Espagne, Metz, 1844. — G. D. de Lorichs, Recherches numismàtiques,
París, 1852. — P. A. Boudard,
Essai sur la numismatique
iberienne, Paris, 1859. — A. Delgado,
Catalogue des monnaies...
de... Lorichs, Madrid, 1857. — Idem,
Nuevo método de clasificación de las monedas autónomas espa~
ñolas, Sevilla, 1871-1876.

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BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

[2]

que fué aceptado, sin desviación casi, por sus discípulos
Heiss, Zóbel, Berlanga y Pujol. Luego, Hübner, en sus
Monumenia linguae ibericae (1893), de acuerdo con ellos,
recogió todo el material conocido, incluso las inscripciones, con más amplio y puntual desarrollo de la tesis misma 1. Después hubo por novedades, desentenderse don
Antonio Vives del problema en las leyendas monetales; un
arranque de vasquismo, a cargo de don Julio Cejador en
obra postuma lamentable; teorías gramaticales, por Schuchardt, precipitadas, y una reciente disquisición, por el
doctor Schulten, sobre el tópico de los tursa, tirrenos y
túrdulo-tartesios, en busca de solución lingüística definitiva, entre vacilaciones que acreditan la buena fe del autor;
pero sin consecuencias, pues no basta escalonar afirmaciones, frente a lo deleznable de la argumentación técnica 2 . En el terreno preciso del alfabeto seguía todo según lo
dejó Delgado, hasta que en 1922 publiqué un atisbo de
sistema algo diferente para la interpretación de los textos
monetales, ampliado sin comentario ni explicaciones en
1925, y aceptado por beneméritos eruditos, especialmente
el inglés sir George Hill, don Pío Beltran y el catedrático
don J. Ferrandis. Ahora cumple exponer la teoría en sus
bases y con el desarrollo complementario que parece
afianzarla 3.
1

Aloiss Heiss, Description générale des monnaies
antiques
de l'Espagne, Paris, 1870. — Jacobo Zóbel de Zangróniz, Estudio
histórico de la moneda antigua española, Madrid. 1878-1880.—
Manuel Rodríguez de Berlanga, Los bronces de Láscuta,
Bonanza
u u• Ijustrel, Málaga, 1881-1884. — Celestino Pujol y Camps, Epigrafía numismática
ibérica, Barcelona, 1890. — Emilio Hübner,
Monumenta linguae ibericae, Berlín, 1893.
2
A. Vives, La moneda hispánica, Madrid, 1926, —J. Cejador,
Ibérica I: Alfabeto e inscripciones ibéricas, Barcelona, 1926. —
H. Schuchardt, Die Iberische Deklination, Wien, 1907.— A. Schulten, Los Tirrenos en España, Barcelona, 1940.
3
G.-M,, De epigrafía ibérica; el plomo de Alcoy, Madrid,
1922. — ídem, Sobre los iberos u su lengua, Madrid. 1925. —George
F. Hill, Notes on the ancient Coinage of Hispània Citerior, NewYork, 1931. — Pío Beltran Villagrasa, Notas sobre el estudio de las

[3] LA ESCRITURA IBÉRICA 253 Cuando empezaron a interesarme estas cuestiones. Fué base para ella el haber aprendido por el Curtius. a pesar del afecto que al autor me ligaba. Otra cosa fué ante la obra de Hübner. Me di a remover este fondo de cualquier modo. n y dos s. m. en muy verdes años. La moneda hispánica. Recordándola y apercibido por Hübner de caracteres ibéricos equivalentes a sílabas. cuyo estudio me soliviantó en grande. Madrid. que ha ido reforzándose. adaptándola al completo acopio de materiales adjuntos. . y también seis consonantes continuas. sobrevino una idea. consonantes mudas y semivocales. 19421943. y traté de asimilar su doctrina. la distribución de letras en vocales. 1935. cuando investigaciones de afuera y mucha documentación nueva daban cierta garantía. descubría en lo ibérico las cinco vocales nuestras. o sea l. empecé a desviarme. Fué entonces cuando. induje metodizar el caso con sujeción a uno de los antedichos grupos. que se subdividen inscripciones ibéricas en cerámicas de San Miguel (Liria). pues mi desconfianza era grande. . acabando por creer que todo su aparato sobre iberismo era problema de método admirable sobre un fondo desmedrado e inseguro. que no me suscitaron conflictos por inexperiencia y falta de base documental. Quedaban las letras oclusivas. Observaciones sobre la hipótesis del vascoiberismo. cuando estudiaba griego. no de pronto aceptada. Valencia. que fué el de mudas u oclusivas precisariiente. resultando ineficaces mis intentos en sentido contrario. . o sea para destruir la hipótesis que a tanteo formulara.José Ferrandis Torres. sino al cabo de años y años. Lo ya averiguado y firme de correspondencias fonéticas.Ahora también: Julio Caro Baroja. pósela a prueba y obtuve una solución. 1929. categorías estas últimas a que ahora se da nombre de oclusivas y continuas. r. Luego. Valencia. pero valorando los datos que me parecían útiles. aunque él los reputara nexos. 1942. Barcelona. sólo tenía a mano los libros de Delgado y Berlanga. Sobre un interesante paso escrito de San Miguel de Liria. — ídem.

El método en vigor no me satisfacía. hasta Aquitania. distinguiéndose de las letras continuas o semivocales en no poderle preceder una de éstas en principio de palabra. como se venía ensayando. dentales y guturales. En cambio. La comprobación a priori del sistema organizado así. ya tocante a monedas. y aunque en realidad sólo aparecía una mitad en lo ibérico. desde luego. y ellas en débiles y fuertes. Quedaban al norte grupos célticos en la Beturia. nació de lo oriental mediterráneo directamente. hemos de partir de estas dos hipótesis: La escritura ibérica del NE. Residía én esta agrupación lo arduo del problema y piedra de toque al intentar su valoración razonablemente. otros celtibéricos y ligúricos en la meseta central. La primera de estas afirmaciones se basa en los pujantes fenómenos de primitivismo tartesio. En la . en cuanto puede rastrearse hoy. entre influjos fenicio-púnicos y relaciones africanas. sobraban muchas letras. Asimismo. y lo ibérico en todo el NE. peninsu* lar procede de la tartesia del sur. o sea sonoras y sordas. a la que luego aludiremos. por delante del alfabeto fenicio y de todos los europeos. a poniente.254 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |4| en labiales. Abajo. radica en lo legible que resulta todo texto y. en la Tartéside. con límites en el Segura. podía ello deberse a quedar inapreciada la diferencia entre sonoras y sordas. en la comparación de los escritos ibéricos con otros tales en alfabetos griego y latino. salvo excepciones mínimas. lo ilegible de los falsos. por contraprueba. que tal vez perturban su fisonomía propia. para constituirlas a mi modo en signos silábicos eran precisas treinta. a su vez. hacia levante. Para entrar a fondo en el asunto. la solución se impuso por este camino. A) fin. y la desembocadura del Tajo. sus aspiradas por no descubrírselas en lo ibérico. ya también sobre las inscripciones. Esta. una organización indígena potente. Corresponde su cultura al mediodía peninsular. al observar que cada signo de los reputados silábicos excluía tras de sí su propia vocal. eliminando.

testifica el susodicho predominio. 1922. ob. penetraciones griegas arcaicas muy ostensibles. y Homenaje a Menéndez Pidal. regiones donde el uso de aquella misma escritura corresponde al período que removió la conquista romana. Catalans. Su evolución arranca de las colonias del litoral: el plomo de Alcoy. — O archeologo portugués. III. d'E. de Berlanga. más documentado y de fá1 G. Serra-Lafols. el plomo de Mogente. quizá como síntoma de repulsa contra ésta 1. Noves inscriptions ibériques. C. de C. Catálogo del Museo Loringíano. que se ciñe a la estricta valoración de signos. 17 . en Revista de filología española. la estela de Estepa. Artículos citados. si responde a una habla única. XXVIII. Entendemos por tartésico el alfabeto meridional. Archivo de prehistoria levantina. el de Albaida y un fragmento de otro. que ha de basarse en garantías de fijeza sobre lo propiamente ibérico.. mas luego reaccionó lo indígena con su escritura propia ibérica. más el grafito del Salobral. — ídem. I. 1934. el plomo de Gádor. hacia el siglo III a. C. insignificante. tal vez en las acuñaciones monetales de Sagunto y del territorio eroporitano. cit. reservando para un libro la presentación y crítica de los aludidos textos. y este iberismo se corrió hacia poniente por la Celtiberia. 1925. 1928. Notas sobre numismática híspana. 2 Hübner. — Ballester-Pericot. 1903. los platos de Abengibre. Antiquités ibériques du Salobral. pero es el empleado en las losas tumulares del Algarbe portugués. avivando un estado embrionario de escaso relieve y pobremente documentado. por ahora.— R. Málaga. 1927-1931. en Homenaje a Mélida. III. en Anuari de l'I. 1906. en Bulletin Hispanique.-M. — P.[5] LA ESCRITURA IBÉRICA 255 zona oriental ibérica. Paris. monedas autónomas y en especial las obulconenses. — J. escrito en lengua ibérica con alfabeto jónico del siglo V a. el canto rodado de Alcalá del Río. perdido. sin discernir. inéditos. circunstancia ésta a la que se añaden graves deficiencias en lo ya publicado 2. II. Tratar aquí de remediarlo haría desviarnos del tema. tocando a los cántabros en la cuenca alta del Duero. varios cuencos de plata y alguna tesera. V. casi inéditos también.

trascendiendo a lo egeo. salvo en las monedas. felices exploraciones vienen complicando el acervo documental por todo el oriente próximo. para justificarla procede investigar en síntesis el problema de orígenes. según quedaba averiguado respecto de los helénicos. El número de signos alcanza a unos treinta. no traspasó los límites de la colonización romana. la escritura tartesia avanza de derecha a izquierda y sin separación de palabras. por regla general. y de lo similar en Chipre (Encomi) con su posterior silabario. Respecto de la segunda hipótesis. y hasta de un alfabeto semítico primitivo en . latino y rúnico. como primera expresión indoeuropea. Entre ellos. que toca a la antigüedad y formación de la escritura tartesia. pocos letreros van en sentido contrario. Caracteriza lo del Algarbe el trazarse formando espirales. disposición verosímilmente anterior a la bustrófeda. datos que acreditan posterioridad. como el de la lengua indígena. de los letreros paleosinaíticos. Fenecería su empleo bajo Augusto. el levantino hubo de cristalizar en el sistema ibérico. Después. si bien tardíamente en el territorio levantino se marca ésta con rayas verticales o puntos enfilados. se trazaban sin primor alguno. así como la sistematización de sus signos arguye tal vez una iniciativa muy localizada y artificiosa. de lo minoico en Creta. y con variantes que acreditan una elaboración trabajosa y focos diversos de cultura. o sea hacia la derecha. bastante complicados de forma. y era natural referir a su alfabeto los demás. etrusco. con puntos entre las palabras y algo de contaminaciones griegas probables. mas.256 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |6j cil comprobación con los datos que ahora vamos desentrañando. que procede siempre de izquierda a derecha. Hasta el siglo actual creíase que la invención de la escritura fonética se debió a los fenicios. y probablemente su empleo. de los jeroglíficos hititas. a los comienzos del imperio. Sólo se vislumbraban precedentes en los signos fonéticos qué acompañan a la ideografía en la escritura egipcia. y ya sabemos de las marcas de alfarería egipcias.

el más antiguo alfabeto conocido fenicio. 1904.[7J LA ESCRITURA IBÉRICA 257 Ugarit (Ras-Samra). C. Consta de unos veintidós signos. 1914. . Mosso. ante otra con miras a lo sinaítico. 1921. faltando base de criterio para reconocer sus valores fonéticos. Hannover. Jensen. Les civilisations prehelléniques. Bossert. de Rougé. Leibovitch. Mémoire sur l'origine égyptienne de l'alphabet phénicien. ya pasó la ilusión de un origen directo egipcio. el cotejo con lo nuestro no pasa del área exclusivamente formal. Le Caire. y convienen todos en su divergencia respecto de las semíticas e indoeuropeas. salvo en la parte de los mismos que recogió el alfabeto fenicio. —A. un cúmulo enorme de doctrina y un laberinto cada vez mayor de hipótesis. cuya unificación en teoría convergente no se alcanza 1. Maspero. . respecto de lo nuestro. Concretándonos a éste. y aun ventajosamente respecto a lo que enseñan en este mismo sentido los signos fenicios. La civilización egea (traducción). Manuel d'archéologie orientale.—H. Paris. Berlin. Bscursioní nel Mediterráneo. Barcelona. Th. — H. que casi en su mitad responden bien a nombres de letras fenicios. tan esquemáticos 2. —G. etc. C). París. — J. 2 E. 1934.G. Por otro lado. atendiendo a la forma. 1926. pero. Estudiando las lenguas conocidas orientales y su escritura destácase. Glotz. por todo el mundo egeo. 1927-1931. Milano. Les inscriptions protosinaïtiques. Hasta hay pocos años no pasaba del siglo IX a. Contenau. Paris. Todo ello. ya se tambalea la teoría posterior de su inspiración en lo egeo. al margen de las escrituras jeroglíficas y más o menos ligadas a ellos.— R. aunque seguramente nació de los jeroglíficos egipcios hacia comienzos de la dinastía XVIII (siglo XV a. Geschichte der Schríft. un dato perfectamente comprobable: la escritura ibero-tartesia encaja por completo en el cuadro de signos lineales de allá. Alt Kreta. no descifrado. Histoire ancienne des peuples de l'Orient. un hecho negativo: aquellas lenguas misteriosas parece inútil tratar de concertarlas con la ibérica. en la estela moabi1 G. 1925. 1874. C. 1910. en uso durante el segundo milenario a. Dussaud.

La Phénicie et l'Asie occidentale. cuya tumba suministró vasos con el nombre de Ramses II. 1939. a la par y justificando la tradición de un origen cretense recogida con plena verosimilitud por Diodoro Sículo 3. París. y con preferencia en antigüedad el epitafio de Ahiram. Contenait.258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |8J ta de Mesa. que permitían retrotraer en cuatro siglos la tal escritura \ Con esto una doble complicación. La civilisation phénicienne. Tras esta barahunda de novedades aparecen los alfabetos propiamente helénicos con sus derivaciones en Italia. en los letreros del Sinaí. tal lapso de tiempo parece inverosímil. desde luego. 2 Estudios de Montet. 1 G. — R. — P. en tanto que los reyes vecinos de Byblos sostenían correspondencia en escritura caldea con los faraones 2. V. Byblos et l'Egypte. Aun se complica ello con el más reciente descubrimiento en Ras-Samra. el alfabeto de Tera confirma su paralelismo. Dhorme 3r Virolleaud en Syria. apartándose de lo fenicio y jónico. 3 «Contra los que dicen que los sirios son los inventores de las letras y que los fenicios. no es fácil ver un precedente suyo. Antes creíase evidente que todo provenía del fenicio. de un alfabeto original. — P. Paris. V en adelante. pues entre los alfabetos de Byblos y de Mesa. 1930. Weill. límite entre fenicios y hititas. fenicio y helénico. y. y si ya en el siglo XIII estaba fijada la escritura fenicia. Ello entre los siglos XIV a XIII a. Langues et écritures sémitiques. se las trasmi- . al norte de Siria. 135. aunque entre sí la comunidad de origen es indudable. Montet. mas luego aparecieron otros en Byblos. C. especialmente en Caria y Licia. hay precedentes micénicos e inscripciones del Asia Menor. con letras que. Dhorme. casi iguales. Paris. París. que había de ser muy lejano. Ello abre la sospecha de si en las costas del Egeo se habría fraguado la estructura de ambos alfabetos. si bien con aspecto cuneiforme. 1930. atestiguan influjos extraños. pues. 1926. que de ellos las aprendieron. Ahora surgen dudas. Dussaud. que se escribe de izquierda a derecha con 26 signos. — Syria. abundante en vocales y a servicio de una lengua semítica que se reputa cananea.

. con sus respectivas escrituras evolucionando de lo jeroglífico a lo silábico. en Asia un hervidero de iniciativas. dicen [los cretenses] que los fenicios no fueron los primeros inventores. ambos sistemas. no vale para comprobar el caso. y por eso recibió la escritura el n o m b r e dicho. En Egipto. sus derivaciones. Al margen y bien extraño se nos ofrece el alfabeto cuneiforme de Ugarit. por P e r s s o n (Schrift und Sprache in Alt'Kreta: 1930) y por Hrozny (Kretas und Vorgriechenlands Inschriften: 1943) resultan quizá ineficaces. Mientras tanto. hacia el siglo XV a. Para adjudicarles lo del Sinaí faltan datos.) 1 Los ensayos en este sentido. . el Asia occidental y Creta. sino sólo que cambiaron la forma de las letras. callejón sin salida por hoy. influjos mutuos posibles. en Creta lo ideográfico trocado por signos lineales. 74. a lo último. descubrimiento que se espera de día en día 1 . verosimilitud. y la inscripción de la fuente de Siloe. de que los israelitas en su Éxodo.» Diod. Indudables. C. (Trad. luego. tan avanzada (fines del siglo VIII) y tan fenicia. y aun con letras sueltas. Tovar. inspirado en la escritura asiría. tampoco probada. de la que luego salió el alfabeto aqueménida.|9| LA ESCRITURA IBÉRICA 259 Todo lo anterior. y de esta escritura se sirven la mayoría de los h o m b r e s . de lo egipcio a lo sinaítico. que constituyese un protoalfabeto semítico. trocados unos signos por otros. es problema que no alcanza al fondo del asunto. V. Este gira entre Egipto. llevasen a tierra de Canaán un sistema de escritura basado en el egipcio. prevaleciendo sobre los jeroglíficos hititas y los silabarios cuneiformes. aun tieron a los griegos — estos fenicios son los que navegaron con Cadm o a Europa — y por esto los griegos llaman fenicias a las letras. pues. Volvemos así al punto de partida: esto último ¿de dónde arranca? Posible será algo de respuesta cuando alcancemos a saber la valoración fonética de los signos cretenses. pudiendo aquél haber influido en la organización del fenicio. o sea la crítica comparativa entre alfabetos. A. aunque no claros ni probados. o sea lo cuneiforme por lo lineal geométrico. combinados. sólo declarar la ineficacia de las tentativas hechas para deducir los signos fenicios de los fonogramas egipcios.

J. — Idem.—A. 1909. Por consecuencia. Dichos alfareros. para expresar su personalidad. como luego los canteros medievales marcaban sus silla1 W. 1896. Sundwald. Nilo arriba. The Royal Tombs. mas su cotejo con el alfabeto fenicio casi nada enseña de positivo. queda el otro en pie. The formation of the Alphabet.260 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [10] fracasado el primer intento. queda firme el no adaptarse estos últimos. Aquí lo de Byblos. Berlin. 1901. derivación de la minoica y originaria a su vez de un silabario con 54 signos. bajo la XIX-Aun se les atribuye antigüedad mayor. de libios quizá. viendo la escritura jeroglífica en estos primeros focos del maravilloso despertar faraónico. a los nombres fenicio-hebreos de las letras. . Evans.-J. Die Kretische linearschrift. y mantenidas con cierta amplitud en los ostraca o tiestos escritos. continuando en la XII (Kahun y en la XVIII (Gurob). reveladoras de una población prehistórica. acredítase la otra hipótesis que hace coetáneas de las primeras dinastías aquellas necrópolis escalonadas en los confines del Alto Egipto. que abundan en Abydos bajo la I a dinastía egipcia. Naqada and Bailas. M Flinders Pétrie. en su doble aspecto de forma y valor. evolucionando al contacto con la cultura de Hieracónpolis y Abydos 1. Son las marcas grabadas en ciertas vasijas. tarde ya para influir en lo fenicio. viéndolas en la cerámica del cementerio de Nagada. 1915. Antes pudo Chipre ser puente entre Creta y Fenicia. y a un dialecto arcádico después. De origen cretense eran los filisteos. —Idem. 1912. London. pero. uno de los términos del problema resulta negativo. para señalar lo propio de cada alfarero. aplicado a lenguaje de tipo desconocido primero. el de Rouge. que ocuparon el litoral de Palestina bajo Ramses III. lo minoico. Scripta Minoa. al darse cabida entre sus marcas al signo representativo de los reyes del Bajo Egipto. se apropiaron de ella ciertos signos y añadieron otros a capricho. predinástica. a principios del siglo XII. Oxford. en Chipre los descubrimientos de Encomi atestiguan el uso de una escritura. Hay otro punto de mira más despejado y simplista. seguramente indígenas. Por aquí tampoco se vislumbra la solución. tan complejo.

la población helénica. Aquellos mismos signos aparecen difundidos por las islas y costas del Egeo. ya es hora de revalidarlo como factor esencial. para consignar ideas simples. en lo susodicho lineal de Egipto. apoyaba su argumentación contra la tesis fenicia en el desconcertante arcaísmo del alfabeto ibérico. a la par. y a veces con variantes felices. y aunque ello quedara perdido. humilde rival de los antiguos y complicadísimos sistemas con que la clase dirigente se entendía por escrito. pasar a Creta cuando se reedificaban los palacios de Gnosos. Creta y Chipre. aplicada a relaciones de contabilidad en losetas de barro. que suelen ser letras. Tomando ejemplo de ésta. y ello desde el punto de vista gráfico tan sólo. acaso. y así estar en condiciones de desarrollo entre gentes iletradas. el problema de la escritura lineal. Dichas marcas egipcias tienen aspecto geométrico. y aunque algunas pueden explicarse como esquemas de realidades físicas. con ciertas complicaciones gráficas. que tan ingeniosas creaciones de arte produjo. resolviéndose en el silabario a que arriba se aludió. en el cuadro de ideogramas. colaborando en ello egipcios y cretenses bajo la dinastía XVIII. más desviado. la tartesia. al desentenderse Dussaud de su estudio.fil] LA ESCRITURA IBÉRICA 261 res con signos. que constituyen la escritura oficial egipcia. según consta. a base de las mismas. de Creta pasan a Chipre. con Evans. En efecto. no encajan. En relación con lo fenicio ha- . las marcas podían representar sonidos. al parecer. palabras. y quizá también los libios de Africa el suyo. por otra parte los fenicios. resulta que su totalidad puede rastrearse. entre la clase industrial. y así erigirse en instrumento literario. para la solución de tan arduo problema. el de Tera. con sentido práctico de negociantes. Llegamos ahora a lo nuestro: Precisamente al abordar Flinders Pétrie. sacarían de aquellos mismos signos su alfabeto. ateniéndonos con preferencia a la escritura nuestra más vetusta. aunque no con tal fijeza que se logre reconocer lo nuestro como trasunto exacto de ninguna escritura oriental. Pudo entonces constituirse un nuevo sistema de escritura.

18 a 22. y nuestras hablas peninsulares pueden reducirse a pocos más de 20 sonidos. tocante a silabismo parcial en la escritura ibérica. y tendremos bien explicado el fenómeno. 54. resultando así entre los silabarios y los alfabetos. al contrario. Lo mismo respecto del alfabeto fenicio. el paleosinaítico. es obligado el supuesto de que los alfabetos ibéricos son los más arcaicos de tipo lineal hoy reconocibles. aparece diversamente organizado en lo ibérico. la e tartesia no concierta sino con un signo cretense y lo mismo nuestra u. j . 22. Tocante al alfabeto helénico. obliga a postergar todos los alfabetos de tipo helénico y libio. el helénico primitivo. y el etrusco e itálicos de 17 a 20. trasunto del ain fenicio. h. su o. unos 24. para verter lo ibérico en letra griega o latina sólo se emplearon 15 o 16 signos. Ahora bien. x. 45. o bien presentan gran divergencia de formas (9] 0o/¿-K 1 ^ 9 ) . y bajo formas tan primitivas que excluyen la posibilidad de que sea posterior a lo helénico más vetusto. lo que resulta original. el alfabeto de Ugarit. donde este signo queda en £. o sea sus vocales. lo aqueménida. el disco de Festos. de los treinta signos ibéricos. al contrario. Infiérese de todo ello que el alfabeto ibérico excede casi en un doble a la cantidad de signos empleados para transcribir la misma lengua. Recuérdese ahora lo dicho. 36. silábico en parte. Concretando más reconócese que nuestra i. Ya en Tera la i aparece simplificada en definitiva. |. separándose del tipo fenicio primordial. falta casi una mitad en su alfabeto ( A * ^ A A A A X T U J D © 4*X). 4 s Por consecuencia. aumento explicable por faltar en lo ibérico /'. Lo cretense da de sí unas 75. unos nueve carecen de correspondencia tartesia fonéticamente. tiene forma de vau aproximada en lo ibérico. Frente a ellos el tartesio-ibérico alcanza a unos 29.262 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |12] llamos que. el fenicio. unos 26. el silabario chipriota. ñ. z e invalidarse los de ch. f^. u: + . atendiendo a las e. Otra comprobación de lo mismo se infiere por el número de letras. . y muy por encima de los sonidos fundamentales nuestros. en la a coinciden. 11.

e. lluro. Segóbriga. en Turiaso. cinco sonidos.. ateniéndonos a transcripciones que acusan correspondencias fonéticas más o menos seguras. Úxama. riasu. Así quedaba despejada una fase del problema. Contrebia.. leyéndose Lauro. su enlace con las vocales resulta normal. por cuanto asimilan a sonidos de éstos. procedióse resueltamente a prodigar signos homófonos para reducir la totali1 A. a. no llevan generalmente vocal detrás. en cuanto a su valoración. al parecer. Delgado. Pasando luego revista a los sonidos nuestros no incluidos en las transcripciones anteriores. salvado en hipótesis lo que pudieran ser diptongos. pues. Úxama. Virovias. además. salieron todas las consonantes mudas u oclusivas. — . en Saétabi. Nuevo método. y ello me hizo creer que deberían constituir grupo especial. Gelsa. m.113] LA ESCRITURA IBÉRICA 263 Procedamos a estudiar. imponíase la intercalación. t. Arse. fijaciones a que algo he contribuido. que no entraban. Alaun. — Hübner. Sámala. para hacerlos sonar. unos 16. otros signos dispares. en Ercávica. /i. etc. en las de Ilerda. Antes y más fácilmente se reconocieron las consonantes continuas: /. Orosis. u. y ello sobre las monedas que ofrecen indicios de repetir en latín su leyenda ibérica 1. en Lauro. Lauro. los signos ibéricos. maniu. musia. g suave y no más: cinco para los susodichos 16 signos.. Ercávica. k. de vocales. en Nertóbriga. Gili y Bílbilis. más o menos a capricho. Ner. Van desechadas implícitamente aquellas concordancias que juzgo erróneas. d. Monumento.. Bílbilis. dentro de una misma categoría fonética. r. según el ejemplo de las escrituras semíticas. Vives. Quedan. etc. Mediante esta labor ha sido posible ir definiendo las cinco vocales: i. Ilerda. en Saétabi. Venía siendo recurso obligado entre los eruditos la hipótesis de que.. pero. a saber: b. en lo ibérico. además. otra s. Los restantes. en Gili. sin sus aspiradas ni la p. en Ilerda. La moneda hispánica. Hubo comprobación para casi todo esto en el alfabeto fenicio. Usamus. o. en Tamusia. en Segóbriga. s. A.

Lo anterior- . El • es bu. con exclusión de bet y samec. Calagórigos. acogió el gran epigrafista. Segotias. Segisanos. otro. sin embargo. descuidando estudiar su empleo y la teoría sana de no considerar homófonos los que coinciden en un mismo texto. en Beligion. el trazo que se suponía denunciador de la ligazón constituye una simple variante. y especialmente la de Hübner. en Segóbrices. y además desvirtuada. pero acreditada la fijeza de vocal tras de estos signos. Calagórigos. El 4* vale por gi: Gili. El ©. en Tuitiagos. El 0 es co. estimados como nexos. Así producíase tal enredo. con valor silábico: ca. procedimos a generalizar la prueba con los restantes similares. suena du o tu. Ilduro. El © será te. Taracon. Cárbica. Buena solución. de uso muy restringido. Barceno. Iltirda (Ilerda). Con todo. cuando más. precisamente: Turiasu. Damaniu. Cese. pues uno de los signos. las pruebas en su apoyo son algo convencionales y habremos de reforzarlas después con otros argumentos. porque. Cueliogos. Así es como X resulta valer ta o da en Tamusia. Baítulo. Titiacos. que cierta analogía de forma. para advertirlo. aunque parcial. como equivalentes signos variadísimos sin otra justificación. Undicescen. du. Una novedad.264 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [14] dad del alfabeto ibérico a solos veinte de los fenicios. Segotias. en Bursau. que generalmente se estimaron como generadores en absoluto de los nuestros. en Bascones. El A será be. laca. Segia. por consecuencia. A. y fué dar cabida a tres signos. en Bolsean. Belaiscon. cu. Arcedurgi. El signo X s e resuelve por go o co. Para estos últimos signos. El X será bo. El W va bien por ti o di: Undicescen (Indicetes). A) siempre suena ca: Caiscata. Bascones. tu. último intérprete acreditado suyo. Bornescon. Conterbia. y el < vale por ce: Celse. que era evidente peligro para todo el sistema. Basta una ojeada sobre las tablas alfabéticas que compusieron Delgado y Berlanga. Diéronse. estudiando su presencia en los textos. El I es ba: Baítulo. Secaisa. El f sonaba bi: Bílbilis. sujeto a continuos renuncios. El LU es to o tu: Nertobis. Desechada la idea de nexos. Conterbia. en Conterbia. no dejaba de acertar Hübner. Basti. ce. Ercávica. etc.

en piedra de Tarragona. desechadas por incompatibles. Pero si la escritura.. baserokar de Alcoy. en otra emporitana.ci cornel.. un sacarbisca del plomo de Mogente. y no hay para qué hablar de las asimilaciones a estos mismos sonidos de otros signos. donde entran dos de estas letras. co. •+"> W> m&s la de |. será el iunstir de Alcoy. e iscerbeles. y esta elaboración erudita 1 Bol. y un . p. por cálculo. Acad. Un basertu. en letra griega.inti tan. . 499. A> <i coincide con el sakarisker del de Alcoy. juntamente con el X P o r go. baserokei. Hist. Una moneda de Ampurias dice atabels tiberi. producto de aristocracia. y así. viene tratado este asunto.. sacal iscer. vislumbrada únicamente por Heiss..1 Todo lo arriba dicho es empírico. en moneda de Obulco. 0 . hubo que proceder razonablemente. quizá su falta de divulgación traiga para nosotros la pérdida de ciclos enteros en que se la emplease. a gusto de cualquiera. cuando se pasó de la fase jeroglífica a la fonética. 1900. convidando a suplir Quinti Tanpili . quedaría como algo hermético y aun misterioso.. Un iumstir. El resto creo que me corresponde. empíricamente.. que trasparenta Luci Corneli.. ostentándose en inscripciones y libros.. X. aludiendo a Tiberio acaso. la fugaz sospecha de • por bo. emparejando con arnoia en el grafito tartesio del Salobral.. y la valoración consonantica simple para p . ideados por Zóbel. el isceraten. sacaril..L15| LA ESCRITURA IBÉRICA 265 mente admitido con algo de acierto fueron los tres supuestos nexos. en Liria. Antes la escritura. Añádase un nuevo tipo de concordancias no visto antes: la palabra sacariscer. en Delgado.. en Liria. concierta con los basiriir. tartesio. se desarrollaba por intuición. y una piedra de allí mismo da un . entre personas selectas y para su uso exclusivo.. en sus orígenes pictográficos. claramente leída en un plomo inédito de Liria. arnai. Solamente en una sociedad democrática como Grecia la educación literaria llegó a ser popular. en moneda latina de Cástulo.. Aquí mismo.

Esta recibía sus determinaciones complementarias mediante agregación de otras articulaciones. a tenor del carácter de la lengua precisamente. Así. Valoramos el iberismo por sí. Testimonio de ello la lengua vasca. de raíces articuladas. palabra-raíz del lenguaje. en cambio. para descartarnos de cuantas ideas pudieran juzgarse premeditadas y parciales. por contraposición. más complicadas en su modulación oral. La lengua ibérica. arios y mediterráneos. no volveremos a hablar de ella. la fonética nuestra nativa. y les era esencial. recibidos en Asia Menor y en toda Europa. en sus tes- . Así nacieron los alfabetos helénicos. sin aspiraciones. excepto en nuestra Península. Prodújose así el alfabeto fenicio con 22 letras. tiene por característica una gran claridad de sonidos. para el semita es un simple eco sometido a las consonantes y determinado por ellas con arreglo a su composición. Pero las lenguas semíticas. desatendiendo la ligazón entre ellos. lo que nosotros apreciamos claramente en concepto de vocales. cierta sonoridad. sin nasalismo. complemento fijo de las raíces monosilábicas. valoraron los sonidos en forma elemental. en las de voces monosilábicas. obligada. sobre las tres que constituían la idea fundamental. las escrituras sumerio-caldea y cretense en sus últimos períodos. Su consecuencia fué la expresión de sonidos vocales. los pueblos que llamaríamos jaféticos. exigía combinaciones mediante signos silábicos. como aun se mantiene exagerado en China. pero en cierto modo accidental para la interpretación de ideas. fuertemente matizadas en los senos bucales más profundos. el artificioso silabario de Chipre y aun el alfabeto de Ugarit.266 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |16J daría a cada pueblo culto su sistema propio. Pero de estas 22 articulaciones. no reconocían en su habla aquellas aspiraciones. el silabismo fué expresión gráfica persistente. En otros términos. ayudándose con variedad de sonidos aspirados que enriqucen su fonética. El cariz fonético de otras lenguas. una vez desechada la ideografía: así. con cierta equivalencia respecto de las consonantes y que habían de constituirse en signos. y sentado este hecho.

nada de vocales largas. etc. etrusco e itálico. tsph. phmr. Se aludió antes a que la escritura ibérica es una fase postuma de la tartesia. por fin. duplicación de n y de sílabas seguidas (nana. st. etc. 1 he Prehellenic Inscriptions of Praesos. 1932. Epigrafía etrusca. más la h.L17J LA ESCRITURA IBÉRICA 267 timonios directos e incontestables. abundan palabras cortas. con la particularidad de su desarrollo inicial en espirales. Basrelief de Lemnos. ph. 1933. y en rigor por ésta deberíamos comenzar el estudio. aquí mismo. y de « en Lemnos. Estudiando las inscripciones eteocretenses. también lo tartesio. la vascofilia integrista puede mantenerse encastillada en lo suyo. krk. 1886. The Praeitalic dialects of Italy. — Idem. Igual disparidad tocante a las inscripciones de Lemnos y Etruria: en ellas faltan las oclusivas sonoras y entran sus aspiradas. abundante vocalización. en lo externo la escritura minoica lineal se trazaba de izquierda a derecha.pr. p. — R. en Etruria. lo helénico primitivo. se impusieron variaciones. Así. ns). resultan en ella 18 letras. ts. En estos últimos años el plomo de Mogente. como en Egipto. carencia de o. e igualmente el disco de Festos. aunque todavía indescifrables. encarándose hacia atrás sus signos disimétricos. dedi. los platos de Abengibre y otras piezas menores aumentan mucho el 1 Giulío Buonamíci. son frecuentes los contactos de muda y líquida. phr) y de unas y otras (pht. London. — Cousin-Durbach. hay finales en /. r inicial. x. contactos de consonantes oclusiva o muda y continua o líquida (kl. Firenze. a no terciarse dificultades que han venido dejando la escritura del mediodía peninsular entre graves descarríos e incertidumbres aun no salvadas. Puede creerse que. escritas en alfabeto helénico. rari). Is y m. La escritura semílica procede en sentido contrario. kr. Qué relación hubiera entre las hablas egeas y la ibérica parece rastrearse en sentido negativo. lo chipriota. . con /. como va dicho y según lo repiten el tal disco y varias inscripciones de Italia 1. Conway. S. en el caso previsto de adaptarse la escritura egea a lo ibérico. rere.

comprobatoria de cómo el empleo de cada signo abre camino para interpretarlo fonéticamente. La iremos exponiendo sin detenernos en una explanación analítica. tipo de Hallstatt. sólo una cuenta de esteatita verde. ofre1 G. demasiado escasos. sacada de un dolmen salmantino. poemas y leyes versificadas de seis mil años. III. pero basta para acreditar la leyenda. sustituidos por otros continentales. en su orfebrería. cuya antigüedad se reputaba milenaria 2. acaso. excesivos para un simple esbozo de la materia como éste. tienen escritas m e m o r i a s de los m á s viejos sucesos. Arquitectura tartesia: la necrópoli de Antequera. Y aquí surge otro problema.. en sus bronces. reflejada en sus cúpulas sepulcrales. Todo esto feneció. todo revelador de un estado cultural que la antigüedad clásica tradujo en fábulas y la erudición griega valoró con asombro 1. pues. Y entre sus recuerdos destácase aquel de remotísimas memorias escritas. salvo su escritura. 2 «Se los considera como los m á s sabios de los iberos. a los que no cupo otro papel que barbarizar lo antiguo. antes de llegar fenicios hacia el siglo XI. que retrotraer a período anterior.268 BOLEtlN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (181 caudal de documentación tartesia. origen del sistema dolménico septentrional. G.. usan de los conocimientos gramaticales. Hay. facilitando en cierto grado su estudio. que se mantiene conjetural sobre letreros monetales. nuestras comunicaciones marítimas más avanzadas. Tampoco es caso ahora de remover las magníficas perspectivas de la civilización tartesia. anales. 1. hacia la mitad del segundo milenario a. Si hay testimonios de contactos seguros entre el Mediterráneo oriental y España en la Edad del cobre. y sobre cotejos con lo ibérico.» Strab. labor prolija que requiere calma y espacio. . 6.-M. con gramática. en sus megalitos. remedo de la íholos egea. según dicen. en su cerámica exquisita. poemas y leyes en verso. Tocante a cronología sus inscripciones nada enseñan. pero sin aclarar apenas directamente la valoración de signos. 1905. relativo al cuándo y cómo hizo su aparición acá la escritura tartesia. escasean luego y llegan a faltar.

Según esto. queda incierto si sería el mismo pueblo de la cultura del cobre. el plomo de Alcoy. el bronce de Ascoli sobre todo. en el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología.119] LA ESCRITURA IBÉRICA 269 ce grabados unos trazos como letras. VIH. salvando errores de transmisión. con las de contéstanos y edetanos. Las lenguas hispánicas.. aunque tampoco despreciables. en cuanto a nombres personales. la estructura de la lengua ibérica puede reconocerse mediante tres tipos documentales: como texto. para datos geográficos. quedando fuera la Andalucía alta. cabe presumir que el alfabeto tartesio hubo ya de acomodarse al iberismo en la Bastitania. en monedas obulconenses y en las inscripciones del Algarbe y Alcalá del Río. ofrecen comunidad léxica. tierra de oretanos y bastitanos donde se localizó la cultura argárica en la primera Edad del bronce. de incierta lectura. la eneolítica andaluza. sin entronque notorio fuera de allí. quedando enigmática su procedencia \ Puede. y cuyas inscripciones. la frontera del Segura no marca sino el límite ascendente de la cultura andaluza y el descendente de la ibérica desde Sagunto. aunque redactadas en alfabeto tartesio. de Valladolid. restringirse el área propiamente tartesia a las cuencas bajas del Guadiana y el Guadalquivir. Si acierto en ello. poco decisivos. Concretando a lo esencial. los autores clásicos. discurso. que se apartan de lo ibérico y también de lo fenicio-púnico. conforme a ello. que usaban el alfabeto ibérico. u otro sobrepuesto a él con características diversas. según va dicho. 1942. y que su lenguaje propio solamente habríamos de perseguirlo en la onomástica susodicha. Hemos de resignarnos a plantear únicamente problema tan fundamental para nuestra historia. observaremos que las sílabas se componen de una consonante oclusiva o 1 Ci. de las que pudieran ser testimonio muchos nombres geográficos y personales de la Andalucía baja. Reeditado. las monedas y. por desgracia. Con menos riesgo.-M. . con alguna adición. Respecto del agente importador.

En junto deberían ser treinta. resultando de quince a dieciseis tan sólo. doblemente anómalo. por mitad sonoras (g. por consecuencia. Por curiosa excepción. el letrero monetal Ceesse. dos tipos de s en Alcoy. a veces incierto. pues. como en lo semítico y vascuence. y ello a partir del silabismo. dentales y labiales. p). y desde luego la p se desvanece. otra consonante precisamente continua. nunca h ni x ni consonante doblada. o sea las cinco vocales adjuntas a las seis oclusivas. pero con más frecuencia resultaban complemento de la articulación oclusiva y sin vocal propia. y luego cerrándola con frecuencia. y esto rara vez se contradice en Ascoli. No hay finales en / ni en /n. lo que decidió probablemente la organización de su escritura. punto en que hemos de basarnos necesariamente. lirg. b) y sordas (k. Falta p en Alcoy y escasea mucho en Ascoli. y para cada articulación de las susodichas tuvieron tartesios e iberos un solo signo. tanto en el silabario chipriota como en lo ibérico. constituía unidad permanente con ella. La ausencia de letras muda y líquida seguidas es muy esencial en lo ibérico. bask). bind. y para ello se imponía separar consonantes y vocales. ya existiesen o no así en el silabario mi- . llevando consigo una vocal toda letra muda.270 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [20J continua con su vocal o diptongo. t. Así pudieron reducirse a una mitad de signos. En Alcoy aparecen anomalías en fin de palabra. presuntamente silábico. de acuerdo con las lenguas semíticas y también con los dialectos vascos. El renuncio silábico. salvo una vez que es s. ok. que a veces constituían sílaba. Era. muy rara vez con sol detrás. Otras sílabas constan de vocal seguida de continua y no más. con sílabas cuya última consonante es oclusiva (gik. d. coincidiendo con empezar por b la palabra siguiente. Según esto. simple matiz éste. tampoco se da r en principio de palabra ni aun de sílaba. era apto aquí el sistema gráfico egeo. necesario distinguir casos. disgregando vocales. verificóse con las letras continuas o líquidas. naciendo estas líltimas con expresión de signos. distribuidas en guturales.

de modo que. si el semitismo sacrificó la vocalización. y otros para indicar la ausencia de vocal. acaso. lamed (aguijón). iod (mano). ain (ojo). pero falla en lo más antiguo de Byblos. donde este signo es :£. aparte su repetición en signos cretenses. m y dos s). ^ . aun descuidando el matiz de las letras mudas. Esta innovación produjo un ahorro de signos. repetido en lo egeo y análogo a la forma chipriota más moderna. el U fenicio se vuelve "J en lo tartesio. persiste sólo desde Byblos a lo ibérico. pero escasamente con su silabario posterior. en cambio. según aparece en lo egeo. [*<. Atendiendo a ello resulta razonable la organización silábica restringida de la escritura ibérica. La e. r. griego. en junto. ofrece concordancia de formas aun en Chipre y el Sinaí. las vocales nada deben a los fonogramas egipcios. H. Acentúase más la discrepancia en nuestra o. concierta lo nuestro con formas egeas y con lo primitivo chipriota. exigíanse treinta signos. o sea los reconocidos en lo minoico. Ensayemos un análisis comparativo de signos: la vocal a mantiene normalidad casi absoluta desde el significado semítico de a/e/(buey) a sus aspectos gráficos fenicio. En resumen.£. Las consonantes líquidas tienen buena correspondencia en lo fenicio y aun en el silabario chipriota. Para la /. pero en lo ibérico 18 . sin variación.[211 LA ESCRITURA IBÉRICA 271 noico. por influjo griego. en lo chipriota y en lo egipcio. aquí bajo A ^ . así como la forma tartesia se explica por el vau (clavo). La i. y conforme casi con el ibérico £ .De ella se desvía el signo ibérico para u. desvanecida ya en lo helénico primitivo. el referido signo ibérico recuerda el het fenicio. que es V. que es 4" A. unos setenta. he (ventana). pasa de lo fenicio a lo griego. n. que es H tartesio y H H ibérico. que eran seis (l. ya radicales y definitivas. pues de mantenerse lo silábico para el grupo de las continuas. aproximadamente. y su figura. mientras prevalece de lo fenicio a lo helénico el O. ^ . el iberismo. tartesio e ibérico. se acercó más a las soluciones de Ugarit y helénica. frente a lo tartesio. al margen de lo egipcio. v.

La letra n no ofrece dificultad. presumiéndose que sonaría fuerte la 9) aun en el caso frecuente de seguirla otra consonante y en fin de palabra.272 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [22] esta forma alterna con A> s m darse juntas en un mismo letrero. El plomo de Alcoy testifica el empleo de dos s. ^. Coinciden ambas formas en un mismo texto. aunque el nombre fenicio nun (pez) no valga para explicarla. correspondiese al xi griego. en función de n. semejante al fenicio men (agua). perfectamente concordantes con lo fenicio. . ¿7. así no cabe establecer diferencia fonética entre ambos tipos. pero a éste y a la forma primitiva fenicia se acomoda mejor el tartesio ?. aunque modificado el primer signo al modo griego. Falta m en el plomo de Alcoy. i . aunque no alcancemos a definir cuál de ambas letras equivaldría a nuestra s apical típica. significado que responde al signo fonético egipcio <w. Ç. según dicen. mantiénese igual en fenicio y tartesio. Como forma secundaria ibérica tenemos la O O i q u e s e presta a confusiones. aunque usadas indistintamente. inusitado fuera de allí. lo que es notable. lo reconocemos bajo formas tartesias. como si expresasen distinto matiz fonético. De seguro su pronunciación era diferente. m. •HA? c ° n el ni del silabario chipriota. para hacerlo cursivo. Adviértase que las palabras con m en Alcoy resultan transcritas por £ ibérica. y aunque ello no se revele en transcripciones latinas. explicándose el segundo quizá por contaminación griega. y vendrá de su equivalente egipcio O (boca). £. se la reconoce en lo ibérico bajo la forma y i f . pero adopta otra variación en lo ibérico. La r. y es interesante observar que en las monedas obulconenses tenga parecido este signo. resch (cabeza). sin (diente). todos los alfabetos. lo que va bien con la pronunciación vasca. M> y asimismo en lo ibérico. 9 ?> q u e parece justificada retrocediendo a lo egeo y chipriota. conforme a las letras fenicias samec (árbol). ya reconocible en la escritura de Asine y concordante con lo egeo. pero coincide con el mismo valor en el alfabeto líbico. como si aquel signo. concertando en su forma. f^.

representa la articulación be. que es bi siempre. El signo f7" P. Una moneda. El ta. f . A %. a veces complicada en su correspondencia tartesia. que aparece en dos monedas tan sólo y con n también. En efecto. que es el | ibérico. y como tal p se corre a lo grecolatino sin variación. y también el • . frecuente en lo ibérico y raro en lo tartesio. a veces usurpa el sonido ma en nombres geográficos. comparable en su variante X c o n e^ chipriota mu. y es signo que desde Tera viene aplicado al upsilon. que a su vez casi se identifica con uno chipriota. El grupo de las dentales fácilmente se coordina con su parejo en Oriente. explicable por su correspondiente egipcio. entre n y m. que se acomoda al bet (casa) fenicio. lo que hace pensar si sonarían m. sin embargo hay un Y en Creta. existe casi igual en lo egeo. Queda la gran serie de consonantes mudas. pero en inscripciones el [s coincide con ellas. Resulta poco usado. falta en lo tartesio. V> exclusi vamente ibéricos. El signo 4 a Y. a no ser el fonograma egipcio pierna. en conexión de forma con el tartesio / ( . en la de Clouniocu el Y corresponde a n. / a e n Chipre.. a veces + en lo tartesio. bo. que será forma dulcificada por los romanos. X. vale ti.[23] LA ESCRITURA IBÉRICA 273 Problema difícil suscitan los signos Y. Algo acredita la confusión entre ambos sonidos observar que la palabra iunstir de Alcoy se transcribe iumstir en ibérico. sin ascendencia fenicia. y asimismo el T . como si hubiesen nacido por simplificación del Y en el área ibérica. pero sí en lo egeo y chipriota. es tsd en Egipto. que suena pr. salvo en Iltirda. Falta base comparativa para dichos signos en los otros alfabetos y aun en lo tartesio. y su forma resulta sin precedente conocido. y que el monetal Segisanos corresponde a la Segisama de los geógrafos. que vale por b. Y. El >fc K. por Ilerda. casi homófono del anterior. Otro signo ibérico. y suena t de lo fenicio y líbico a lo grecolatino. al parecer. coincide con el pe fenicio. . girando. la labial ba. como bu. la de Oilaumes. donde un signo análogo tiene valor de te. las abarca como variantes entre sí. y asimismo concierta con el t líbico. no se da en lo fenicio. que es va.

El (£< < ibérico se parece algo al primitivo kaf fenicio y vale por ce. ®. antes bien al coph. se da en lo nuestro como representativa de tu.274 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA |24] En tartesio e ibérico Q 0 es te. to. UJ. El X. sonando u o u. de acuerdo con el thet fenicio. t4^ . en quivalencia de /o. poco usado. como similar del /Js. pero en su forma tartesia. signo que alguna vez corresponde a s y acarrea otra confu- . sustituido en ciertos casos por ^ . del que sale la q itálica. sobre la que tanto se viene fantaseando. Al margen de lo dicho queda por apurar el estudio tocante a la escritura tartesia. y se repite en lo sinaítico y egeo. con valor hipotético de kh o q. y cuando le falta el punto central podrá confundirse con una r. e igualmente en Creta y Asine. )|. es el dalet fenicio (puerta). Más uniforme el A. El 0 0 valía cu. o sea ke. sólo con su travesano complementario podría descender de otro egipcio. y recuérdese que su figura corresponde a la doble hacha minoica. aun en Ilduro. y a veces con trazo adicional. variante del H ibérico. y. Ai viene del fonograma egipcio du. o sea gui. pocas veces admite la valoración por r. dato incertísimo. por lluro. El A ft ft. en lo meridional. El J». que con su trazo complementario. pero la forma exacta de éste. acercándose al cu chipriota y más a una forma secundaria del coph fenicio. de un signo sinaítico y del k griego. y tampoco es decisiva su coincidencia gráfica con signos minoicos. Resulta casi equivalente del otro signo ibérico. se corresponde así con el ghimel fenicio (camello) y con los go y ga chipriotas. ca. que será el ^ tartesio. Las guturales sólo se comprueban en parte. mientras el sonido o parece expresarse con |sj. Sin trazo se repite entre las marcas egipcias. en el alfabeto cario. en cambio es probable que se relacione con el vau fenicio. co. que suena du. simplemente A en lo tartesio. asimismo. dados sus contactos con otras letras. que es gi. Nótese que el signo <p. Este no ha de confundirse con el ^ . equivalente a kn. mas nunca hallo indicio para referirla al ain con valor de o.>|. se presenta tendido. desusado en el Algarbe y sustituido a veces por 4 . resalta similar de la otra posterior fenicia. en lo tartesio.

al ([ ibérico. Conbeutu (Complutum). . pero nunca en condiciones de poderse valorar. Coloumiocu (Clunia). Siempre no se olvide que para lo tartesio. En efecto. y el X U e v a °> I e " yéndose aleduures — iroregiios nomiduugoos meneaos. donde se hablaba una lengua de tipo europeo.. porque a su variante ? es necesario darle valor de m cuando se asocia a la forma =p. y es el escollo mayor con que tropezamos. corónica.lleva i. la suya propia. que acreditan el empleo de la escritura ibérica para lenguas diversas de lo ibero-tartesio. y aquello nuestro de Ingalaterra. dándose en ella contactos de consonantes muda y líquida. Mas aún: hay una tesera. Contebagon (Contrebia). que es ba. precisamente. y nos vale para afianzar su fonética. Lo 1 G. o sea ce. ^ se permutan. Sin detenernos en su examen baste advertir que. Las lenguas hispánicas. aclarando que son da. pero también allá abajo falta el |.se impone una máxima cautela. antigua Segisama. hubo de repetirse lo que luego bajo el arabismo. el 4. Regístrame monedas con Aregoradas (hoy Arguedas). y queda tal cual signo más. cuando en vez de Granata decían y escribían Garnata. en la que resulta desvirtuado el silabismo. Otro problema acarrea el ) \ . así. sin que obste que alguna vez aparezca A correspondiendo al mismo sonido. ydesde luego los ^ . deficiencia mal explicable. en el Algarbe. muy frecuente. Falta hacernos cargo de ciertas anomalías. el signo A lleva u.-M. Menos arriesgado parece asimilar un p. ciudad entre cántabros y vácceos al poniente de la Celtiberia. en vez de >]. monedas e inscripciones con tales caracteres corresponden a la meseta central de nuestra península y especialmente al territorio celtibérico. dado el empirismo que aun envuelve sus transcripciones. descubierta en Sasamón. bien reconocible ya por otros textos con letra latina 1. que es. Segobirices (Segóbriga). Arriba se expuso como verosímil su equivalencia con A. empleado una sola vez y de incierta lectura. al dotarse las letras mudas de vocal adjunta. más definitiva. que es be en lo ibérico y no se da en lo meridional.[25] LA ESCRITURA IBÉRICA 275 sión.

donde el plomo de Alcoy incluye estas cifras: 5 2E2X() como numerales. viniendo todo a confirmar nuestra teoría en vez de contrariarla. de Tornabous.276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [26] mismo. También una estela de Clunia consigna como nombre personal Caabaarimos. que es dato precioso. las formas A . el plomo de Mogente B. que parece ser un registro de ventas. casi siempre en fin de palabra y ante consonante. y es siempre mediante rayas verticales en serie. así: V ^ < l \L\L\\\ pero de sus valores nada sabemos. como f suspendida. encabezada con un grupo similar. dado que las excepciones surgen donde el alfabeto ibérico no respondía bien para lenguas extrañas. donde se lee: lurmigoo goorimduu. 1). procediendo en sentido contrario la escritura ibérica respecto de las tarte- . 1 . léese ninar'en.. etc. afecto a varias letras (9) S . Por último. Más complicado. En el plomo de Mogente se repite algo así. M. Otro aspecto se ofrece en el área ibérica. Téngase en cuenta que el acopio de signos arriba intercalados no comprende sino formas capitales de entre sus variantes. además. como acredita el numario de Cese. que ahora llega a mi noticia. ya en plomos. concertando con otro en letra ibérica. En el plomo de Alcoy son unos ápices. ya en un cuenco de plata que llevará consignado su peso. X. esgrafiado. Desde luego entre < y < no la hay. pero también hay un bir'nar. precedidas de siglas o palabras determinantes del concepto numérico. pero casi todas se enfilan en el cuadro adjunto. y en un tiesto alicantino. no sabemos si representan modificación de sonido respecto a cuando no llevan ápice. con el A y el | seguidos de a. t # . tras de la r. anejos a las letras suele haber ciertos rasgos que probablemente las afectan. agrega a cada palabra un signo especial y grupos de puntos. coincidiendo con una estela inédita. En el área tartesia se repiten ejemplos de cuentas adjuntas a la escritura. si bien no alcancemos a desentrañarlo. un tiesto pintado de Numancia. que dice ninar. Y sobre éste es de advertir que. M. en él y en otros textos.

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. en lo ibérico es ello indiferente. que es r. MANUEL GÓMEZ-MORENO. y el ^. si en lo tartesio la dirección de los trazos laterales obedece al sentido de la escritura. los signos disimétricos han de considerarse invertidos también de unas a otras. salvo para el P^ que es a. Nótese que. como ya se dijo. y de acuerdo los cretenses con los ibéricos. por aquello de encararse hacia atrás.278 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA [28] sia y fenicia.