You are on page 1of 3

Pablo Dubois

Gerente Regional de Productos, Data Center y Seguridad
Level 3 Communications, America Latina

Amenazas de Seguridad en las Empresas: combatirlas a nivel regional
Según el “Informe Ciberseguridad 2016, ¿Estamos preparados en América Latina y el Caribe?”,
publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de Estados Americanos
(OEA), en Latinoamérica las principales amenazas en seguridad son: el phishing, el malware y la
piratería informática.
El cibercrimen cuesta al mundo, anualmente, más de 445 mil millones de dólares. Según el informe
del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Intel Security (Center for Strategic and
International Studies and McAfee (Firm). Net Losses: Estimating the Global Cost of Cybercrime), esta
cifra incluye tanto las ganancias de los delincuentes como los costos que suponen a las empresas la
recuperación y la defensa.
De acuerdo al Informe Ciberseguridad 2016 del BID mencionado, en Latinoamérica y el Caribe el
cibercrimen cuesta alrededor de 90 mil millones de dólares al año. Lo más preocupante es que cuatro
de cada cinco países no tienen estrategias de ciberseguridad o planes de protección de
infraestructura crítica, dejando mucha de la información gubernamental, empresarial y personal de los
usuarios en las manos de los cibercriminales.
Varios países latinoamericanos y caribeños están tomando pasos para combatir el cibercrimen pero
es una tarea que no se puede hacer solo a nivel nacional, tiene que ser a nivel regional y la
cooperación es la clave.

A nivel regional, algunas de las conclusiones y sugerencias macro del reporte del
BID incluye:
 Continuos esfuerzos diplomáticos y cooperación internacional
 Desarrollo de capacidades contra el cibercrimen en todos los países
 Mejorar la cooperación en delitos cibernéticos y el intercambio de
información sobre mejores prácticas, amenazas y vulnerabilidades
 Alianzas y medidas entre las comunidades académicas y empresariales
 Continuar la labor de creación de una base jurídica armonizada para
abordar los delitos cibernéticos
 Una formulación continua de estrategias nacionales de seguridad
cibernética

Ahora, las amenazas actuales que están sufriendo las empresas no son nuevas, sino “viejas
conocidas”. El problema al que nos enfrentamos hoy es que dada la alta conectividad de todos
nuestros dispositivos, el aumento considerable de conexiones a Internet y su uso intensivo hacen que
las empresas sean vulnerables a diversas amenazas o combinaciones de éstas, como es el caso del
phishing y malware; o la aparición de nuevas variantes con nuevas técnicas como puede ser el caso
de los ransomwares, que combinan malwares con potentes técnicas de encriptación de información
para luego pedir un rescate por la información comprometida.
En relación a las amenazas que menciono para Latinoamérica, phishing, malware y la piratería
informática, podríamos decir que con ellas se encuentran todos los sectores en riesgo, pues las
empresas manejan información sensible para su negocio, por lo que cualquier robo de información
que puedan sufrir podría impactar negativamente en su negocio.
No solamente me refiero a efectos económicos sino al impacto en prestigio, confiabilidad y reputación
de marca. Esto por supuesto incide en mayor medida en empresas grandes, entidades financieras y
podríamos decir que también a entes gubernamentales.
Actualmente todas las empresas cuentan con una gran cantidad de dispositivos conectados, que
pueden ser víctimas y pasar a formar parte de una gran Botnet. Esto nos demuestra que todas las
empresas tenemos que estar preparadas para contrarrestar de la forma más eficiente posible todo
tipo de amenazas que podamos tener.
Por ello, es bueno recordar que la seguridad no solamente está vinculada a la tecnología, sino
también a las personas. Lo que significa que los especialistas en seguridad deben estar en continua
capacitación y actualizados con el acontecer en el área, para de esta forma ser cada vez más
eficientes en la prevención y mitigación de incidentes.

¿Cuáles son estas amenazas?
1. Phishing: modelo de abuso informático cuyo fin es obtener información confidencial de forma
fraudulenta. Hoy uno de los medios más utilizados en este tipo de amenaza es el correo
electrónico.
2. Malware: software maliciosos, creados básicamente con el fin de infectar computadoras,
servidores, para extraer información, borrarla, modificarla, etc. Una particularidad de este tipo de
amenaza es que tratan de pasar desapercibida al usuario legítimo del sistema, para así poder
hacer más daño al no ser fácilmente detectada.
3. Piratería informática: es el uso de un software licenciado y pago sin haberlo adquirido
legalmente, pudiendo utilizar para su activación códigos robados, Key Generators, parches, etc.
Es una gran fuente de amenazas, desde que el software se baja de algún sitio de descarga de
procedencia desconocida, además uno nunca está seguro que más pueden traer las Key
Generators o los parches de activación o si realmente sólo hacen lo que dicen hacer.
¿Qué pueden hacer las empresas para combatirlas?
1. Prevención: contratar un proveedor de servicios que pueda ser un aliado en proteger los datos e
información crítica antes que ocurra un incidente y que pueda llevar a cabo un análisis de áreas
de debilidad.
2. Entrenamiento: es importante entrenar sus colaboradores en las mejores prácticas relacionadas
a la protección de información empresarial y de los clientes. Por ejemplo, cambiar regularmente
las contraseñas y que todas las computadoras estén configuradas de forma segura.
3. Plan de contingencia: también es muy importante que las empresas tengan definido y probado
un plan de contingencia ante cualquier tipo de amenaza porque en materia de seguridad
informática uno nunca puede estar 100% protegido. Y saber qué hacer ante un incidente y actuar
en el momento adecuado puede lograr minimizar el riesgo y el compromiso de información.