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V.

EL SACRAMENTO DE LA EXTREMAUNCIÓN
§. 1. NOCIÓN Y SACRAMENTALIDAD DE LA EXTREMAUNCIÓN
1. Noción de la extremaunción
La extremaunción es el sacramento por el cual el cristiano enfermo recibe la gracia de Dios para salud
sobrenatural del alma y a menudo también para salud natural del cuerpo, mediante la unción con óleo y la
oración del sacerdote.
2. Sacramentalidad de la extremaunción
a) El dogma
La extremaunción es verdadero y propio sacramento instituido por Cristo (de fe).
Después que ya algunas sectas medievales (cataros, valdenses, wiclifitas, husitas) habían menospreciado el
sacramento de la extremaunción, relegando su uso, los reformadores negaron su sacramentalidad. Declararon éstos que
la extremaunción era una costumbre heredada de los padres, pero que no había sido preceptuada por Dios (Apol. Conf.,
art. 13, n. 6), sino que era un «sacramento ficticio» (fictitium sacramentum; CALVINO, Institutio christ. rel. iv 19,
18).

El concilio de Trento definió contra los reformadores: «Si quis dixerit, extremam unctionem non esse veré
et proprie sacramentum a Christo Domino institutum et a beato Iacobo Apostólo promulgatum, sed ritum
tantum acceptum a Patribus aut figmentum humanum», a. s.j Dz 926. Pío X condenó la sentencia modernista
de que el apóstol Santiago no pretendió en su carta promulgar un sacramento instituido por Cristo, sino
recomendar tan sólo una práctica piadosa; Dz 2048.
b) Prueba de Escritura
El sacramento de la extremaunción está indicado y figurado en la Escritura por aquella unción de los
enfermos de que se habla en Mc 6, 13; y recomendado y promulgado («commendatum et promulgatum»; Dz
908) por aquellas palabras de Iac 5, 14 s: « ¿Alguno entre vosotros enferma? Haga llamar a los presbíteros de
la comunidad y oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor, y la oración de la fe salvará al
enfermo, y el Señor le aliviará, y los pecados que hubiere cometido le serán perdonados».
En este pasaje se expresan todas las notas esenciales de la verdadera noción de sacramento:
a) El signo exterior de la gracia, consistente en la unción con óleo (materia) y en la oración de los
presbíteros sobre el enfermo (forma).
b) El efecto interior de la gracia, expresado en el perdón de los pecados, que se realiza precisamente por la
comunicación de la gracia. Según el contexto y la terminología empleada en otros pasajes (cf. Iac 1, 21; 2,
14; 4, 12; 5, 20), la «salvación y el alivio» del enfermo no se refieren, al menos de manera exclusiva, a la cu
ración del cuerpo, sino también y principalmente a la salvación del alma de la eterna perdición y al alivio del
espíritu por la gracia divina para superar el abatimiento y la desesperación,

5. 52.f después de 480) en su Discurso XXV. para ungir a los enfermos. 14 s. sino que acudan a la Iglesia para recibir el cuerpo y la sangre de Cristo y hacer que los sacerdotes les unjan con el óleo sagrado. 184. 1). el enfermo mismo es el que realiza la unción (pero v. incluye una breve oración para la consagración del óleo en la cual se pide «por la confortación de todos los que lo gusten y por la salud de todos los que lo utilicen». La culpa de que se recibiera raras veces este sacramento la tenían algunos abusos (había que pagar derechos excesivamente elevados) y algunas creencias erróneas (las de que después de recibida la unción no era lícito el comercio conyugal ni el probar carne. Sermón sobre los siete sacramentos. Los apóstoles se consideran exclusivamente como «ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios» (1 Cor. cuya autenticidad de todos modos es dudosa: «oleo benedicto a presbyteris inunguatur») y los padres aplican esta unción a sus hijos (Sermo 184. La unción privada de los enfermos de que nos habla Inocencio. 5). habla del perdón de los pecados. o invocando el nombre del Señor). como lo exige Iac 5.. 10—. Pero Beda permite también. Si ésta no se hallara expresada directamente por las palabras «en el nombre del Señor» (es decir. en una carta a Decencio de Gubbio (Dz 99). refiriéndose a Iac 5. La Iglesia ortodoxa griega y las sectas orientales separadas de la Iglesia católica desde el Siglo V reconocen y usan el sacramento de la extremaunción. cf. no está permitido seguir defendiendo tal teoría. el efecto de la unción y la oración no es tanto la salud del cuerpo como la del alma. y que se había de andar descalzo).g. exceptuando los nestorianos y armenios. 3. 14 s no puede entenderse —como pretendía Calvino— en el sentido de una curación carismática de los enfermos. el testimonio del patriarca armenio JUAN MANDAKUNI (. Por los efectos que se atribuían a la aplicación del óleo. El papa Inocencio 1 (401-417) da testimonio. Además. que antiguamente también lo reconocían. El concilio de Trento reprobó como herética la doctrina de Calvino. Sermo 19. 14 s se refiere a los fieles enfermos. SAN HIPÓLITO DE ROMA. cf. Desde la época carolingia los obispos y los sínodos recomiendan que no se deje de recibir la extremaunción. Esta doctrina equivale a la institución mediata por Cristo. sería bien fácil probarla. 2. ep. de que el óleo de enfermos debía ser preparado. De esta manera. 12. expulsar los malos espíritus y el conferir la gracia y el perdón de los pecados. que está permitida a todos los fieles. 14 s. Según San Cesario. queriendo decir con ello que Dios o el Espíritu Santo había sido su institutor inmediato. 4). 5. Solamente Dios y el Dios-Hombre Jesucristo tienen autoridad para vincular a la realización de un rito externo la concesión de la gracia divina. cf. 5. el uso privado del óleo consagrado por el obispo (Expos. 1. 14. de que la unción de los enfermos no sólo pueden realizarla los sacerdotes. es decir. ORÍGENES. debe ser considerada como una unción no sacramental. 5. Conforme a la declaración del concilio de Trento (Dz 926). hom. 4. 14). Buenaventura) sostuvieron la teoría de que la extremaunción había 'sido instituida por los apóstoles. . conseguirán la salud del cuerpo y la remisión de los pecados (Sermo 13. c) Prueba de tradición No son numerosos los testimonios patrísticos en favor de la extremaunción. 50. Muchos teólogos escolásticos de los siglos XII y XIII (v.9 y 30. SAN CESARIO DE ARLES (t 542) exhorta a los fieles a que en caso de enfermedad no acudan a los adivinos y encantadores para buscar la salud con sus recursos mágicos. bendecido. 1 Cor. la Summa Alexandri. y de que dicha unción es «sacramento» (genus est sacramenti). conforme a Iac 5. Hugo de San Víctor. BERTOLDO DE RATISBONA. en su Traditío Apostólica.c) La institución por Cristo. El Eucologio de SERAPIÓN DE THMUIS (+ hacia 360) contiene una prolija oración consagratoria en la cual se refiere que los efectos de la unción de los enfermos son librar de la enfermedad y debilidad corporal. Dz 927. aunque no exclusiva. por el obispo. como Inocencio 1. vemos que se usaba de manera eminente. Pedro Lombardo. por encargo y autoridad del Señor —cf. 5). BEDA EL VENERABLE (+ 735) y algunos escritores de la época carolingia nos dan testimonio de que los sacerdotes eran los que administraban la unción a los enfermos. sino también el obispo. de que el pasaje de Iac 5. La razón es bien sencilla: los carismas de la Iglesia primitiva no iban vinculados de manera necesaria y regular al oficio de presbíteros. El pasaje de Iac 5. Iac. pero parece que no lo distingue clara y nítidamente del que se efectúa por medio del sacramento de la penitencia (In Lev.

tactum. El empleo de óleo sin consagrar o cuya consagración ha sido realizada por un sacerdote no autorizado permite dudar de la validez del sacramento. Según Iac 5. Dz 927. 2. Materia El óleo es la materia remota de la extremaunción (de fe). Con la gracia santificante se concede al mismo tiempo el derecho a todas aquellas gracias actuales que necesita el enfermo en las horas difíciles para el cuerpo y el espíritu que le proporciona la enfermedad grave y la agonía. Conforme al fin del sacramento.Dz 700. Forma La forma consiste en la oración del sacerdote por el enfermo mien tras le aplica la unción (de fe). . Amen». en ocasiones. en las debidas circunstancias. cf. La materia próxima es la unción del enfermo con óleo consagrado. gressum) deliquisti. in quantum autem expedit. opera el aumento de gracia santificante. la forma tiene que ser una oración tal por el enfermo que claramente precise que la unción es un acto religioso. § 1. 1.§ 2. cf. aliviar y confortar al enfermo y. § 3. El óleo. Con el Decretum pro Armenis podemos distinguir dos efectos de este sacramento: 1. perdonar los pecados. Para la validez del sacramento basta hacer la unción sobre un solo sentido o. ha de estar bendecido por el obispo o un sacerdote autorizado por la Sede Apostólica. Dz 700. San Hipólito de Roma). 14) debe entenderse aceite de oliva. pueden adquirir también significación deprecativa por la intención del ministro del sacramento. CIC 947. quitar las reliquias del pecado. cf. De esta manera se vence la debilidad moral que queda en el enfermo como secuela del pecado (reliquiae peccati). Suppl. 14. Dz 700. 908. El concilio de Trento enumera los siguientes efectos: conferir la gracia.ipsius etiam corporis». Dz 909. cf. odoratum. LOS EFECTOS DE LA EXTREMAUNCIÓN El Decretum pro Armenis atribuye a la extremaunción el efecto de sanar el alma y. La Iglesia latina se sirve de las siguientes palabras: «Per Islam sanctam unctionem et suam piissimam misericordiam indulgeat tibi Dominus. Como sacramento de vivos. despertando en él la confianza en la divina misericordia y dándole valor para soportar las molestias de la enfermedad y la agonía de la muerte y resistir las tentaciones del enemigo malo. pero notemos que las formas indicativas e imperativas. el cuerpo: «Effectus vero est mentís sanatio et. aliviar y confortar el alma del enfermo. restaurar la salud del cuerpo. 908. mejor. conforme a una antigua tradición (cf. Dz 1628s. sobre la frente. Por óleo (Iac 5. Curación del alma La extremaunción confiere al enfermo la gracia santificante para aliviarle y confortarle (de fe). gustum et locutionein. El Decretum pro Armenis (1439) enseña: «cuius materia est oleum olivae per episcopum benedictum». la gracia conferida está destinada y tiene virtud para sanar. Para ello la forma más conveniente es la deprecativa. EL SIGNO EXTERNO DE LA EXTREMAUNCIÓN 1. quidquid per visum (auditum. 909. 1996. CIC 945. en uso antiguamente. 30.

Este efecto presupone la posibilidad natural de curación. cuando una persona que está en pecado mortal se halla gravemente enferma y no puede recibir el sacramento de la penitencia o piensa equivocadamente que está libre de pecado mortal. NECESIDAD DE LA EXTREMAUNCIÓN La extremaunción no es en sí necesaria para la salvación (sent. non esse sacerdotes ab episcopo ordinatos. 30. Así piensan la generalidad de los teólogos. Dz 910. 2.. § 4. sed aetate séniores in quavis communitate. Como la extremaunción es sacramento de vivos. No es posible señalar un precepto divino explícito («praeceptum divinum explicitum») que obligue a recibir la extremaunción. Este efecto no se produce directamente por vía milagrosa. entonces la extremaunción borra per accidens —mas en virtud de la institución de Cristo— tales pecados mortales. que entendían por «presbíteros» (Iac 5. Muchos teólogos escolásticos. cierta. Pero accidentalmente (per accidens) la extremaunción puede ser necesaria para la salvación de alguna persona que se encuentre en pecado mortal y no pueda recibir el sacramento de la penitencia. y eso según el grado de la dis posición subjetiva. 1). CIC 944). Dz 909).La extremaunción opera la remisión de los pecados mortales y veniales todavía existentes (de fe). haciendo que el alivio y confortación del alma opere la curación del cuerpo. La razón es bien sencilla: el estado de gracia se puede alcanzar y conservar sin este sacramento. SANTO TOMÁS rechaza esta opinión porque le parece infundado admitir un sacramento especial para la remisión de los pecados veniales junto al sacramento de la penitencia (Suppl. La extremaunción remite también penas temporales debidas por los pecados. La caridad hacia si mismo y la alta estima en que se deben tener los sacramentos imponen al enfermo la obligación grave de recibir el sacramento de la extremaunción. a. Curación del cuerpo La extremaunción produce a veces el restablecimiento de la salud corporal si ello conviene a la salud del alma (de fe. 2. Suppl. Pero el hecho de la institución divina de un sacramento especial para la enfermedad grave y la agonía incluye el precepto de aprovecharse de él («praeceptum divinum implicitum»). ob idque proprium extremae unctionis ministrum non esse solum sacerdotem». El concilio de Trento condenó el menosprecio de este sacramento como «grave delito e injuria contra el Espíritu Santo». Contra los reformadores. EL MINISTRO DE LA EXTREMAUNCIÓN La extremaunción sólo puede ser administrada válidamente por los obispos y presbíteros (de fe). sino indirectamente por la influencia interna que existe entre el alma y el cuerpo. § 5. Es condición necesaria para que se efectúe el perdón de los pecados que el pecador los haya aborrecido internamente por medio de una contrición imperfecta que perdure habitualmente. El sacramento recibido válida pero indignamente revive después de remover el impedimento de la gracia. el concilio de Trento declaró que había que entender por dicho nombre a los sacerdotes ordenados por el obispo: «Si quis dixerit presbíteros Ecclesiae. especialmente los escotistas. presupone en general la remisión de los pecados mortales. s. 30. Ahora bien. consideran que el fin principal de la extremaunción es la remisión de los pecados veniales. Los que rodean al enfermo tienen obligación de caridad de procurar que éste pueda recibirlo. . Dz 929.. 14) a los miembros más ancianos de la comunidad.

En caso de necesidad basta la contrición imperfecta habitual. En caso de necesidad basta la intención habitual e incluso la interpretativa. uso que todavía está en boga en la Iglesia griega. La opinión de algunos teólogos de la escolástica primitiva (Ivón de Chartres. Para recibir válidamente la extremaunción se requiere. . llegó a difundirse mucho la costumbre de administrar a los enfermos siete días consecutivos la unción y la comunión. lo mismo que éste. Para la recepción digna se requiere como norma general el estado de gracia. a no ser que después de una mejoría aparezca de nuevo el peligro de muerte (no reiterabilidad relativa). Godofredo de Vendóme. etc. pero está admitida. pues tal repetición se hallaba prevista por la liturgia. el uso de razón en la persona que lo ha de recibir. Dz 910). Pedro Lombardo). por su finalidad y sus efectos. pues la extremaunción. La unción de los enfermos que los laicos realizaban en sí mismos y en otras personas (de la cual nos habla el papa Inocencio 1 [Dz 99] y sabemos estuvo muy difundida durante la edad media) no debe considerarse como sacramento. Hugo de San Víctor. 14). además de haber recibido el bautismo y hallarse en enfermedad que ponga en peligro la vida (Iac 5. Maestro Simón) que sostenían que la extremaunción solamente se puede recibir una sola vez en la vida está en contradicción con el fin del sacramento y no tiene apoyo alguno en la Sagrada Escritura ni en la tradición. § 2. CIC 940. es complemento del sacramento de la penitencia («consummativum poenitentiae». que la persona haya llegado al uso de razón (sent. CIC 940. Dz 910.). sino únicamente como sacramental. cierta). Pero en el curso de la misma enfermedad solamente se puede recibir una vez. Difícilmente se podrá dudar de la validez de esta repetición del sacramento durante el mismo peligro de muerte. 14-15). EL SUJETO DE LA EXTREMAUNCIÓN La extremaunción sólo puede ser recibida válidamente por los fieles que se hallaren gravemente enfermos (de fe. La extremaunción es repetible. Dz 907) y presupone. Para recibir válidamente el sacramento es necesaria la intención de recibirlo. § 6. Tal costumbre no la exige la forma plural «presbyteros» (Iac 5. Como muestran algunos sacraméntanos de la alta edad media (Gregorianum. por eso casi todos los teólogos la rechazaron (Pedro el Venerable. por tanto. §1.En la edad media era corriente que fueran varios los sacerdotes que administrasen la extremaunción.