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“El paso de la semiosfera civil a la militar como condición de posibilidad de

la violencia institucional”.
Ismael Mauricio Arreola Gutiérrez.
En los días en que preparaba esta ponencia, fuerzas combinadas del
Ejército, de la Marina y policías estatales, detenían al menos a 30 miembros de la
policía comunitaria de Guerrero. Los elementos de las fuerzas armadas habrían
llegado el miércoles 21 de agosto del 2013 con camionetas y tanques para
detener a miembros de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias
(CRAC) sin aclarar hacia donde se los llevaban (CNN 22/08/2013 1). La historia de
la organización política de los habitantes de diferentes regiones del Estado de
Guerrero en la segunda mitad del siglo XX es muy larga y compleja, y no es el
objetivo de este trabajo entrar a detalle en la misma, sin embargo es importante
ubicar a la policía comunitaria de la CRAC (CRAC-PC) cómo uno de los más
recientes y efectivos modelos de organización en que las comunidades haciendo
uso de su derecho a la autodeterminación, han tomado en sus manos las labores
relativas a su seguridad.
Con la publicación en abril del 2011 de la ley de Reconocimiento de los
Derechos y la Cultura Indígena, tanto la CRAC como su policía comunitaria
adquirían una legalidad que el Estado mexicano les había escamoteado en años
anteriores. Es necesario aclarar que como parte de la perspectiva integral con
respecto al desarrollo de su región, la coordinadora se había solidarizado con
movimientos estudiantiles y magisteriales que cuestionaban políticas de Estado
que afectaban a las comunidades, además de haber tomado un papel activo en la
defensa del territorio y en contra de intereses de compañías mineras extranjeras.
A pesar de ser legales, las actividades de la CRAC habían sido vigiladas muy de
cerca por elementos de la SEMAR y la SEDENA. Es en fechas recientes que las
instituciones armadas pasan de la vigilancia y el acoso a la confrontación abierta y
las detenciones. Como explicaremos en este trabajo, consideramos que ciertos
1 http://mexico.cnn.com/nacional/2013/08/22/el-ejercito-y-la-marina-detienena-30-policias-comunitarios-en-guerrero consultado el 29 de agosto del 2013

los trabajadores de la Ruta Cien. dejando en manos de otras instituciones lo relativo a la gestión de conflictos de carácter interno (HUNTINGTON en Forte 2003:14-15). Otros autores como Moloeznik (2005) y militares como el Capitán Cardozo (CEMCAP 1984: 140) coinciden con la idea de que los Ejércitos Nacionales fueron creados exclusivamente para la defensa frente a posibles amenazas externas. La postura crítica de la CRAC para con las políticas del Estado y su perspectiva contraria a los intereses de ciertos sectores de la iniciativa privada. especialmente después del triunfo de la Revolución cubana (Stepan en Forte 2003 16-19). los ferrocarrileros. Así por ejemplo. Debemos señalar que la figura del disidente político como enemigo de los ejércitos modernos. los médicos y el magisterio. estudiantes. son solo parte de una larga lista de sectores que han recibido en algún momento el trato de enemigos por parte de elementos de las fuerzas armadas en México. los copreros.códigos y funcionamientos propios de la cultura militar pueden entenderse como condición para que miembros de las fuerzas armadas decidan cumplir con las órdenes de sus mandos. es precisamente el de el trato de “enemigo” que las fuerzas armadas mexicanas dan –de facto. aun cuando estas pudieran carecer de sustento legal. Existen por supuesto posiciones que van en sentido contrario como la de Alfred Stepan quien considera legitimo y necesario que los ejércitos profesionales se ocupen del control de amenazas internas – contrainsurgencia-. ejidatarios. configuraban las características necesarias para ser considerados como disidentes políticos y por lo tanto como enemigos de las fuerzas armadas. . El fenómeno de la realidad social que ha sido nuestro campo de estudio desde hace un par de años. La CRAC. e incluso la idea del combate a un “enemigo interno” por parte del sector castrense ha sido criticada por diferentes autores especialistas en temas de Seguridad Nacional y/o asuntos militares. propone que un ejército profesional se caracteriza entre otras cosas por especializarse en todo lo relativo a la defensa del Estado frente a cualquier enemigo externo.a ciudadanos a los que se supone que deberían de proteger. incluso el conservador (o neo-con) Hungtinton.

(y) la superioridad de fuerzas” (Sohr 1990:66) contra un enemigo externo. Consideramos así que a la acción de los elementos de las fuerzas armadas le antecede y acompaña un modo peculiar de significar su contexto. estatus que implicaría el compromiso del Estado de respetar los acuerdos internacionales que regulan los conflictos bélicos como sería el caso de lo estipulado en las Convenciones de Ginebra. su praxis y al otro como enemigo. Estos códigos operarían también después de ejercida la violencia. del otro y de lo acontecido en cada episodio de represión. en una construcción peculiar de la historia en la que los militares desplegarían de manera estratégica una imagen de sí. En el caso mexicano. pero que no se debe intentar gobernar un país aplicando los mismos principios a los “gobernados”. el engaño. es decir : “la sorpresa. hemos partido de la hipótesis de que para que exista una figura tal como “el enemigo interno”. Para entrar al estudio del fenómeno planteado hasta aquí. Partiendo de estas hipótesis nos hemos dado a la tarea de dar cuenta de los procesos de construcción de sentido en los que los elementos de las fuerzas armadas llegan a pensar a un “otro” (el disidente) como enemigo. la praxis de las fuerzas armadas para con el enemigo interno implica la existencia de una guerra no declarada por parte del Estado contra ciertos sectores de la población. debe existir un andamiaje simbólico que permita a militares y marinos aceptar la idea de que un disidente político es un enemigo de la nación y por lo tanto un objetivo “legitimo” de la violencia institucional. esto implicaría –agregaríamos. en una dinámica especular que implica una construcción o significación peculiar de sí mismos y de su praxis con respecto a ese enemigo. Raúl Sohr plantea con respecto al problema del enemigo interno. Planteamos la cuestión de la guerra “no declarada” en tanto no se da al enemigo el reconocimiento de “fuerza beligerante”.. Nuestra investigación se ha articulado alrededor de la categoría de “sentido” propuesta por Haidar como: “un proceso y un recorrido cognitivo-emotivo… con el .vivir en guerra con aquellos a los que se dice representar. que es deber de todo ejército aplicar los principios de la guerra. la desinformación.En un texto titulado “Para entender la guerra”.

así como la relación de dependencia y sumisión del gobierno mexicano para con los lineamientos en materia de contrainsurgencia diseñados desde Estados Unidos. la realidad y a si mismos” (Haidar 2006: 99).cual los sujetos procuran conocer. La ausencia de un concepto claro de Seguridad Nacional. la psicoanalítica. al que se accede a través de un difícil proceso. etc. Desde esta perspectiva se considera que el sentido se produce. Es así que frases como: . interpretar el mundo. explicar. Entre otras cosas se trata de dar cuenta del funcionamiento de lo histórico. la histórica y la ideológica. Algo más -sin embargo. analizar. lo social. lo ideológico. por lo que el problema de la subjetividad es inherente a cualquier estudio en este campo. De manera muy sintética diremos que hasta este punto habíamos trabajado aspectos como las características del sistema político post revolucionario y las relaciones cívico-militares establecidas en el mismo. entendiendo estos aspectos como “materialidades” (Haidar 2006). es decir como ambitos imbricados en cualquier producción de sentido.aparecía como una constante en las entrevistas a militares retirados: Las referencias a la existencia de un “mundo militar”. El plan DNII (Actividades de control interno) como eje rector de la praxis militar en México. Trabajando en esta linea identificamos 4 características de la institución castrense mexicana que se constituyen como condiciones centrales para la construcción del disidente como enemigo: 1234- Un peculiar pacto civil-militar. comprender. Por otra parte. El mito de la despolitización del ejército. Las materialidades de cuyo funcionamiento nos propusimos dar cuenta en un primer momento fueron las del del poder. que supone abandonar al menos parcialmente los códigos de significación del mundo civil. circula y se reproduce como parte constitutiva y no como mero efecto de la realidad social. el modelo capitalista como eje del proyecto de Estado. en esta propuesta se considera que es solo en las prácticas semiótico-discursivas de los sujetos que el sentido se produce.

nunca dejas de ser militar”. sino que se da en la socialización cotidiana dentro de los centros de adiestramiento castrense durante el curso en cuestión. La materialidad cultural fue así integrada al trabajo de investigación. Este aspecto de la materialidad cultural implicado en el proceso de construcción del enemigo será en esta ocasión abordado a la luz de algunas propuestas de Lotman. me indicaban que había que poner atención a algo que había subestimado anteriormente. Durante las entrevistas realizadas a militares retirados. Así por ejemplo es necesario que cualquier aspirante a militar. Como resultado de ese trabajo se identificaron algunos códigos y reglas no escritas cuya interiorización es condición de entrada al mundo militar. al . “una vez militar. una condición central para que los militares asuman al disidente político como enemigo. En otros trabajos nos hemos ocupado de la cuestión específica de los ritos de iniciación y paso del mundo civil a mundo militar en México. fue posible identificar una peculiar noción de lealtad como una pieza central de la cultura castrense. “el mundo militar es otro mundo con sus propias reglas”.“esto es difícil que los civiles lo comprendan”. consiste en su inscripción o entrada a la cultura militar. haber comprendido un peculiar concepto de “lealtad” al mando. Así por ejemplo. El cambio de estatus de civil a militar implica ritos de iniciación y de paso. Entrar a este “otro mundo” supone adquirir los códigos de lectura de la realidad propios de la cultura castrense mexicana. que tiene como eje una serie de reglas no escritas. en el mundo militar se considera como “leal” y/o “institucional”. demuestre en su proceso de formación. El concepto de lealtad en el mundo castrense. el aspirante (recluta ó cadete) transita por un estado liminal en el que tiene que demostrar que reúne las condiciones para ser considerado finalmente un miembro de la cultura o mundo militar. a la luz de propuestas como las de Gennep (1982) y Turner(1984). que en ocasiones era utilizada como el equivalente a “institucionalidad”. El aprendizaje de estos códigos no es parte de la curricula formal del Curso de Adiestramiento Militar Básico Individual (CAMBI). etc.

sin tratar de trasladar la responsabilidad a su mando o superior. ó las ordenes de un superior que no parecen tener un sustento lógico. quien por el contrario se niega a entrar a esta lógica pierde prestigio y ve mermadas sus posibilidades de desarrollo en el mundo militar. aún cuando estas impliquen romper algún reglamento escrito. la lealtad al mando (sea del grupo que sea) sigue siendo la regla de oro y va más allá del retiro del mando en cuestión. Los reclutas ó cadetes van aprendiendo que quien no se somete a dichos castigos y/o acata las órdenes en cuestión puede ser objeto de un castigo. es sabido que recurrir a instancias externas. consiste además en que el subordinado asuma las consecuencias de cumplir con dichas órdenes. A pesar de la existencia de pugnas entre diferentes grupos de poder al interior del ejército. a menos que éste haya violado los códigos de lealtad de algún modo. y su indisciplina se entiende como una forma de “deslealtad” a todo el grupo. se considera prácticamente como una traición. Los elementos “no institucionales” van así perdiendo la estima de sus pares. pero que además puede atraer sobre todo su grupo alguna reprimenda. como organismos de derechos humanos para no llevar a cabo tareas que implican violar normas escritas. las posibilidades de ascenso dependen no solo de los . De acuerdo a lo expresado por algunos entrevistados. Es así que por ejemplo es mal visto que se hable mal de un superior en retiro. Quien cumple con esta forma de “institucionalidad” sabe que su conducta se verá eventualmente recompensada. Desde el proceso de entrenamiento básico (previó a ser militar) existen dinámicas que propician el aprendizaje de esta lógica como pueden ser la aplicación de castigos sin motivo.elemento que cumple ordenes de un superior. Parte de esta lealtad. Para el caso de aquellos que han adquirido ya el estatuto de militar. Bajo esta lógica algunos militares me planteaban que no tenía caso entrevistar a ciertos miembros o ex miembros de las fuerzas armadas que se habían involucrado con organizaciones de derechos humanos y/o que habían organizado protestas al interior del ejército. ya que estos habían dejado de ser “institucionales”.

En nuestra opinión. al tiempo que se define a sí mismo. y dejando en su lugar la defensa de la seguridad interior (Ibarrola 2003:39-42). Una mirada a la cultura militar desde las propuestas de Lotman.planteaba que había un conflicto entre la misión explícita –en la ley orgánica del ejército vigente en ese año. . es decir. a los enemigos del grupo civil en el poder. que son de mayor importancia al interior del ejército que cualquier reglamento impreso. sino que el grado de “lealtad” o “institucionalidad” que el elemento ha demostrado dentro del ejército puede llegar a tener un peso superior al de la evaluación formal. entendida como las ataduras inconscientes de quien habla a órdenes que le preceden. implica pues conocer y acatar los códigos no escritos de lealtad. eliminando de sus misiones la defensa de la constitución. La pregunta que el jurista se hacía era ¿Qué hacemos si el presidente es el que viola la constitución? El conflicto llegaría a su fin con las modificaciones que en 1971 Luis Echeverría realizó a la ley del ejército. Ya hemos dicho que el militar que habla del enemigo. la reforma de Echeverría refuerza la lógica al interior de las fuerzas armadas de privilegiar el valor de la lealtad al mando. Partiendo de la idea de que tal discurso no es una construcción individual. me parece pertinente pensar la cuestión desde el concepto de cultura propuesto por Lotman en “El mecanismo semiótico de la cultura” como “generadora de estructuralidad” (Lotman 2000: 171).de la defensa de la constitución por parte de las fuerzas armadas. sino que es una puesta en juego de la subjetividad.exámenes que con ese fin se aplican. generadora de dichos ordenes estructurantes de la subjetividad. Esta lealtad se traduce en última instancia en lealtad al mando supremo. por encima del respeto y/o la defensa de códigos y reglas escritas. y el establecimiento de la figura presidencial como mando supremo del ejército. No está de más señalar que en 1941 un General de apellido Mercado – jurista militar. Lo anterior implica que el ejército asumirá como enemigo propio. lo construye. es decir al Presidente de la República. Llegar a formar parte de esta “cultura militar”.

La “cultura militar” como estructura dinámica desde la que el militar habla. Es necesario aclarar que de acuerdo a lo propuesto por Lotman en “Acerca de la semiosfera”. con significados más establecidos en el centro. La cultura militar puede ser así pensada como una de estas unidades. Si bien ambos tipos de funcionamiento de las culturas no son excluyentes. pudiera entenderse como un sistema o semiósfera en el que diversos signos se producen y reproducen. etc. la noción de sistema es una herramienta heurística que separa o aísla por motivos metodológicos. a la militar se convierte – desde esta perspectivaen el problema de la inserción o paso del sujeto. Quinientos seguidores y discípulos del anciano abandonan a su maestro y buscan el consejo de otro jeque. Por un lado estaría el tipo de aprendizaje correspondiente a la entrada misma de los sujetos a la cultura o a la lengua materna. Existirían así 2 formas generales de aprendizaje cultural. La nueva figura de autoridad reprueba el proceder de los quinientos . entendiendo que estos sistemas o “semiosferas” existen como parte de un continuum de sistemas semióticos (1996: 22). Lotman cita un relato de la doctrina sufí. y estructuras más flexibles en la periferia. su principio fundamental es “la ley” y genera un tipo cultural que Lotman denomina “de gramáticas” (1998:125). comer carne de cerdo. como beber vino. Un segundo tipo de aprendizaje de la cultura se basaría en el respeto y fidelidad a una figura de autoridad o a un maestro más que a una serie de reglas o a una doctrina y generaría un funcionamiento o estructura cultural que el mismo autor denomina “de textos” y su principio fundamental es “la costumbre”. Lotman aborda la cuestión de “la enseñanza de la cultura” (1998:124) y propone que existe una relación entre el mecanismo por el que alguien aprende una cultura y la estructura o funcionamiento de ésta. unidades susceptibles de ser analizadas. caracterizado por la interiorización de reglas. de una semiosfera a otra. En el relato se cuenta como un devoto anciano reniega del Corán y rompe en la práctica muchas de las prohibiciones establecidas en el mismo. El paso de la vida civil. como una semiosfera inserta en un sistema mayor y en vecindad con otros sistemas. Para ejemplificar el funcionamiento de las culturas de textos. es posible decir que uno puede predominar sobre el otro.

Volviendo a la cuestión de la semiosfera militar y su vecindad con otras semiosferas. Podemos pensar así que el funcionamiento predominante de cultura de textos de la semiosfera militar pudiera estar en la base de su capacidad de supeditarse a los diferentes grupos civiles en el poder desde 1946. que van iniciando al futuro oficial. es decir. Para cada peldaño del escalafón militar es posible encontrar a nuevos custodios.seguidores y les dice que lo correcto habría sido respetar la tradición y renegar de la doctrina siguiendo a su maestro convirtiéndose todos en infieles. corresponde al segundo tipo propuesto por Lotman. como una prueba de la despolitización de las fuerzas armadas. una persona iniciada en los secretos del código de las costumbres. Algunos autores como Pellicer (1981) han interpretado esta capacidad del ejército mexicano de someterse al mando civil. tal sería el caso de los cadetes de mayor antigüedad que someten a distintas pruebas a los cadetes novatos en la academia militar. Esto nos lleva a pensar que la entrada a la semiosfera militar. Otros como Piñeyro señalan que el ejército en México a diferencia de otros ejércitos de la región no tiene una postura política propia y que . No podemos evitar pensar en la similitud que este ejemplo tiene con el caso de la lealtad como eje rector de la cultura militar. creemos pertinente proponer que es en el contacto desde su nacimiento con la semiosfera del sistema político mexicano. por encima de los reglamentos escritos. Después de todo el sistema político del México post revolucionario es también un sistema en el que pesan más las lealtades que el respeto a reglas escritas. Lotman plantea además que en este tipo de culturas suele existir una figura que funciona como “custodio de la tradición” (1998:132). a la “Cultura de textos”. En el ejemplo de Lotman puede observarse como un texto: “la fidelidad al maestro” pesa más en la regulación de las prácticas que los principios establecidos en la doctrina. o el aprendizaje de esta cultura (y su posterior funcionamiento). mando y eventualmente General en los códigos de lealtad propios de cada nivel. que la cultura militar recibe y desarrolla el modelo de cultura de textos. (Lotman 1998:125-126).

las fuerzas armadas han sido una de las herramientas de las que el grupo civil en el poder ha echado mano para enfrentar a quienes disienten del proyecto capitalista en turno. en tanto esta institución es pieza central de las estructuras de dominación de un Estado y en este sentido está inscrito a la lógica de una formación social dada que no se puede obviar en un estudio como el nuestro: “Por su mera existencia en la vida de los estados capitalistas modernos. En una posición más cercana a la nuestra BOILS sostiene que no existe tal cosa como un ejército despolitizado. Por otra parte tenemos la certeza de que. Por último no está de más preguntarse qué tipo de fuerzas armadas queremos y necesitamos: Una cuyo funcionamiento se encuadre (como lo hace hasta ahora) en la lógica de las culturas de textos. En el caso de México. se han visto involucrados en criminales episodios represivos. todos los grupos civiles a cargo del aparato de Estado desde 1946. por lo que nos queda abierta la pregunta si las fuerzas armadas mantendrían la relación de lealtad al mando supremo si llegara al poder un grupo civil con un proyecto diferente. respetando normas escritas bajo la égida de doctrinas de Seguridad Nacional anticomunistas. adaptación que ha incluido la posibilidad del uso político del ejército por parte del grupo en el poder (Piñeyro 1978:61). La segunda pregunta que dejamos abierta es: ¿Qué tanto esto ha sido posible por la “lealtad” militar al mando civil y que tanto por el convencimiento de los propios mandos militares de que ese es el modelo adecuado? especialmente si se considera que desde mediados del siglo XX. privilegiando tradiciones como la de la lealtad al mando por encima de el respeto a leyes escritas ó un ejército que funcione más bajo la lógica de gramáticas. los mandos reciben parte importante de su formación en cursos y diplomados en Estados Unidos.en todo caso ha desarrollado una capacidad para adaptarse a los cambios en esta esfera. han coincidido en establecer alguna versión de proyecto de Estado capitalista. las fuerzas armadas tienen una actuación esencialmente política” (Boils 1975:23). La respuesta no es sencilla si se considera que otros ejércitos de la región como los de Chile y Brasil. .

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