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Conducta suicida

Definición:

El concepto de conducta suicida hace referencia a un continuum de conductas, que incluyen ideas de suicidio, la
tentativa de suicidio y el suicidio consumado, conductas que se solapan entre ellas.
Definición de términos:
Se entiende por suicidio la muerte auto infligido con evidencia, implícito o explícito, de que la persona quería morir.
Un intento de suicidio se describe como un acto no habitual con resultado no letal y deliberadamente iniciado y
realizado por el sujeto, que le cause autolesión o que, sin la intervención de otros, la determinaría o bien en aquel que
haya una ingesta de medicamento en dosis superiores a la reconocida como terapéutica.
Suicidio frustrado: la acción de un agente accidental e imprevisible impide la consumación con la muerte del sujeto
Ideación suicida: pensamientos universales sobre el cese de la propia vida en situaciones de estrés intolerables. En la
clínica se valora como tal la persistencia de la ideación en las 2 semanas previas a la exploración.

Epidemiologia

La Organización Mundial de Salud (OMS), estima que cada año casi 1 millón de personas mueren por suicidio. La tasa
global de mortalidad es de 16 por cada 100.000 habitantes y se da una muerte a consecuencia de suicidio cada 40
segundos. Por tanto, el suicidio representa el 1,5% de los fallecimientos en todo el mundo, con especial prevalencia en
los países menos desarrollados. Provoca casi la mitad de todas las muertes violentas, además de unos costos
económicos cifrados en miles de millones de dólares. Se estima que en lo que llevamos de siglo ya se han producido
más de cinco millones de muertes por suicidio en el mundo. Estas cifras no incluyen los intentos de suicidio que son
hasta 10- 20 veces más frecuentes que los suicidios consumados
Diversos estudios muestran una mayor incidencia de suicidio entre familiares de pacientes que alguna vez intentaron
suicidio.
Las personas casadas, sin importar el sexo,, con una relación matrimonial estables tienen una incidencia de intento de
suicidio es menor que en aquellas personas que se encuentran solteras, la incidencia es mayor en aquellas personas
que se encuentran solas debida a separación, divorcio o viudedad. También la incidencia de suicidio es alta en
adolescentes solteros y en hombres solteros en la tercera década.
El suicidio en las personas se da sobre todo entre hombres jóvenes sin antecedentes de delitos violentos generalmente
durante la primera semana de encarcelamiento; el método mas habitual es ahorcamiento.
El suicidio grupal ya sea de varias personas o solo de dos ( como amantes o cónyuges) representa una forma extrema
de identificación con otros. El suicidio de grupos grandes tiende a producirse en un marco emocionalmente muy cargado
que rebasa la fortaleza del impulso de conversación.
En cuanto a los profesionales, incluyendo abogados, dentistas, militares y médicos, parecen tener tasas de suicidio
superiores a la media, por otro lado entre médicos menores de 40 años el suicidio es la principal causa de muerte, la
mayoría de los médicos sin importar sexo utilizan el método de sobredosis de fármacos, posiblemente ya que tienen mas
acceso a los medicamentos y ya se conocen las dosis letales.
El suicidio es menos frecuente entre practicante adscritos a grupos religiosos (sobretodo católico) que suelen estar
respaldados por sus creencias y apoyados por fuertes vínculos sociales que los protegen frente a actos autodestructivos.
Una de cada seis personas que se suicida deja un mensaje, estos suelen referirse a relaciones personales y
acontecimientos posteriores a la muerte del individuo, las notas que dejan los ancianos muestran preocupación por las
personas que dejan atrás, mientras que los jóvenes pueden que expresen enfado o tener algún carácter vengativo. El
contenido de la nota puede que indique el trastorno mental que llevo al acto suicida.

Factores de riesgo:

Hombres

Edad

Enfermedad dolorosa o incapacitante

Persona que vive sola

Deudas o pobreza

Duelo o pérdida de un ser querido

Humillación o deshonra

Depresión, especialmente si va acompañada de síntomas psicóticos o de ansiedad

Tristeza persistente, incluso aunque disminuya la intensidad de otros síntomas depresivos

Antecedentes personales de alcoholismo o drogadicción

Antecedentes personales de tentativas de suicidio

Antecedentes familiares de suicidio

Experiencias traumáticas en la infancia, incluyendo abuso físico o sexual

Preocupaciones acerca de ideas suicidas y verbalizaciones de las mismas

Planes definidos de suicidio

Sexo. La tasa de suicidios consumados es unas 3 veces más alta en varones que en mujeres en todos los grupos de
edad. La proporción se invierte al considerar los intentos autolíticos. Esto se debe a que los varones suelen emplear en
general métodos más violentos y letales (precipitación, armas de fuego) mientras que las mujeres escogen
preferentemente la intoxicación medicamentosa.
Edad. La tasa de suicidio consumado se incrementa con la edad, mientras que la de tentativa suicida decrece. En
números absolutos, el grupo de edad con más número de suicidios, en ambos sexos, se sitúa entre los 35 y 44 años.
Estado civil. Los separados-divorciados son los que presentan una mayor tasa de suicidios, seguidos de los viudos, de
los solteros, y con la menor tasa, los casados. El matrimonio, especialmente si se tiene hijos actúa como factor protector.
Medio. El medio urbano se asocia a un mayor riesgo suicida, tanto más cuanto más habitantes tenga la ciudad.
Situación laboral. Tanto los intentos de suicidio como los suicidios consumados son más frecuentes en población
desempleada. Considerando el nivel socioeconómico, la mayor frecuencia de suicidio se produce en los dos extremos de
la escala social.
Acontecimientos vitales. En los seis meses previos a la tentativa suicida es frecuente encontrar algún tipo de
acontecimiento vital estresante. Entre los ancianos se observa con mayor frecuencia la existencia de enfermedades
somáticas o jubilación, y entre los jóvenes la problemática económica, la separación y los problemas interpersonales.
Enfermedades médicas. Mayor riesgo suicida en pacientes médicos afectados de enfermedades que cursan con dolor,
alteración de la imagen corporal, de evolución crónica e incapacitantes.

Etiología:

El mecanismo psicológico que llevan a una conducta suicida se parecen a los habitualmente implicados en otras formas
de comportamiento autodestructivo, como alcoholismo, conducir temerariamente y actos antisociales violentos. A
menudo, el suicido es el acto final dentro de una conducta de ese estilo. Las experiencias traumáticas durante la infancia.
Especialmente el dolor producido por un hogar roto o la ausencia de los padres, son notablemente mas frecuentes entre
personas con tendencia al comportamiento autodestructivo, quizá porque es mas probable que tengan dificultades para
estableces relaciones significativas y seguras. Son mas probables los intentos de suicidio entre viudas maltratadas y
victimas de abuso en la infancia, como reflejo de un ciclo de deprivacion y violencia en el seno de la familia.
Los actos suicidas suelen deberse a motivaciones multiples y complejas, los principales factores causales consisten en
trastornos mentales (sobretodo depresión) , factores sociales (frustaciones y perdidas), anomalías de personalidad
(impulsividad y agresividad) y trastornos físicos. A menudo hay un factor que es la gota que desborda el vaso.

La depresión: esta implicada en mas de la mitad de intentos de suicido. Puede suceder por factores sociales, como
discordias matrimoniales, infelicidad o ruptura de relaciones amorosas, disputas con los padres (en jóvenes) y duelos
recientes (sobre todo en ancianos). La depresión asociada a enfermedad física puede llevar a un intento de suicido, pero
la incapacidad física , en especial si es crónica o dolorosa, suele asociarse mas bien a suicidio consumado, entre los
ancianos, las enfermedades físicas, sobre todo las de carácter grave, crónico y doloroso, desempeñan un papel
importante en el 20% de los suicidios aproximadamente.
El alcohol: predispone a cometer actos suicidas, al intensificar un estado de animo depresivo y resducir el autocontrol.
Asi, cerca del 30% de las personas que hacen intentos de suicido consumieron alcohol antes de aquel, mientras que
aproximadamente la mitad tenían intoxicaciones etílica durante el intento. El alcoholismo sobre todo la ingestión
compulsiva de grandes cantidades de alcohol de una vez. Acostumbra a causar profundos remordimientos durante la
fase de abstención, lo que hace q los alcoholicos proclives al suicidio incluso estando sobrios, en un estudio el 10% de
los alcoholicos se suicidaron
La esquizofrenia: algunos pacientes llegaron a suicidarse, en la esquizofrenia crónica el suicidio puede ser
consecuencia de los episodios depresivos a que estos pacientes son proclives, el intento de suicidio no es lo corriente,
puede darse al comienzo de la esquizofrenia como primer signo grosero de trastorno psiquiátrico, posiblemente cuando
el paciente toma conciencia de la desorganización de su pensamiento y de los procesos cognitivos.
Trastornos de personalidad: son proclives a los intentos de suicidio, sobre todo los individuos inmaduros con un
trastorno de personalidad borderline o antisocial, escasa tolerancia a la frustración y reacciones impetuosas violentas y
agresivas frente a los factores de estrés, en algunos casos puede haber antecedentes de excesivo consumo de alcohol u
otras drogas o conducta delictiva. La falta de habilidad para constituir relaciones maduras durareras puede originar
escaso contacto social, soledad y depresión , que quizá explican el gran numero de intentos de suicidio entre personas
divorciadas o separadas. En estas personas los factores desencadenantes son las tensiones que inevitablemente
resultan de la disolución de una relación, aunque fuera problemática, y la carga que supone establecer un nuevo estilo de
vida y nuevos vínculos.
Agresividad: dirigida además a los homicidios seguidos de suicidio.
Enfermedad cerebral organica: como delirio, (debido a drogas, infecciones o insuficiencia cardiaca) o la demencia,
puede asociarse a labilidad emocional. Durante un episodio depresivo transitorio pero profundo puede darse graves
actos violenos de autodestrucción. En estos casos el grado de consciencia esta reducido , de forma que el paciente
puede tener luego solo un recuerdo de los hechos. Los pacientes con epilepsias especialmente del lóbulo temporal, con
frecuencia tienen episodios depresivos breves pero profundos.
Sintomas:
A menudo, pero no siempre, una persona puede mostrar ciertos síntomas o comportamientos antes de un intento de
suicidio, entre ellos:

Tener dificultad para concentrarse o pensar claramente.

Regalar las pertenencias.

Hablar acerca de marcharse o la necesidad de "dejar todos mis asuntos en orden".

Cambio repentino en el comportamiento, sobre todo calma después de un período de ansiedad.

Pérdida de interés en actividades que solía disfrutar.

Tener comportamientos autodestructivos, como tomar alcohol en exceso, consumir drogas ilícitas o hacerse
cortaduras en el cuerpo.

Alejarse de los amigos o no querer salir.

Tener dificultad repentina en el colegio o el trabajo.

Hablar acerca de la muerte o el suicidio o incluso declarar el deseo de hacerse daño.

Hablar acerca de sentirse desesperanzado o culpable.

Cambiar los hábitos alimentarios o de sueño.

Preparar maneras de quitarse su propia vida (como comprar un arma o muchas pastillas).

Metodos:

La elección del método de suicidio suele estar influida por factores culturales o por cuestiones de disponibilidad. Además,
puede reflejar o no la seriedad de la intención. Algunos métodos (como tirarse desde lo alto de un edificio) hacen que la
supervivencia sea casi imposible, mientras que otros (como la sobredosis de fármacos), dejan abierta la posibilidad del
rescate. Sin embargo, la elección de un método que no es mortal de necesidad no implica necesariamente que el intento
sea menos serio que el que lleva a emplear métodos más mortales.
La sobredosis farmacológica por un lado a disminuido el uso de barbitúricos hasta al menos un 5% de los casos,
respecto a los salicilatos ha disminuido también su empleo mas del 20% de los casos, pero el uso de paracetamol ha
aumentado, la gente considera que este fármaco es un analgésico seguro pero una sobredosis puede llegar a ser muy
peligrosa. Cerca del 20% de los intensos de suicidios se aplican dos o mas métodos o una combinación medicamentosa,
aumentando el riesdo de muerte, y el envenenamiento son los principales procedimientos empleados en las tentativas de
suicido.
Los métodos violentos, como el disparo con arma de fuego o el ahorcamiento, son poco frecuentes en las tentativas de
suicidio, ya que suelen tener como resultado la muerte de la persona.
Para los suicidios consumados, los hombres utilizan con mayor frecuencia armas de fuego (56%), seguido por
ahorcamiento, envenenamiento, salto desde una altura y uso de arma blanca. Las mujeres utilizan con mayor frecuencia
el envenenamiento (37%), seguido por armas de fuego, ahorcamiento, salto desde una altura y ahogamiento.

Prevención:

La prevención del suicidio se puede subdividir en tres tipos:
1. Prevención general: que es el conjunto de medidas de apoyo o sostén psicológicos, sociales, institucionales,
que contribuyen a que los ciudadanos estén en mejores condiciones de manejar los acontecimientos vitales
estresantes y mitigar los daños que ellos pudieran ocasionar.
La Organización Mundial de la Salud (2000) sugiere algunas medidas generales para prevenir el suicidio:
Tratar de las enfermedades mentales.
Controlar los gases de los vehículos de motor.
Controlar el gas doméstico.
Controlar la posesión de las armas de fuego
Controlar la disponibilidad de las sustancias tóxicas.
Disminuir las informaciones sensacionalistas en los medios de comunicación.
2. Prevención indirecta: conformada por el conjunto de medidas encaminadas a tratar los trastornos mentales y
del comportamiento, las enfermedades físicas que conllevan suicidio, las situaciones de crisis, la reducción del
acceso a los métodos mediante los cuales las personas se pueden autolesionar, etc.
Los Centros de Ayuda pueden ofrecer un apoyo confidencial a quienquiera que se encuentre afligido o
desesperado y que pueda estar experimentando sentimientos suicidas.

3. Prevención directa: constituida por aquellas medidas que ayudan a resolver las ideas y pensamientos
suicidas mediante soluciones alternativas. Las Guías Prácticas pueden ayudar a los sanitarios de Atención
Primaria a la detección y al manejo de las personas con conducta suicida y a derivarlas para que sean
valoradas de forma precoz por profesionales de la salud mental.
Los Grupos de Autoayuda permiten el encuentro con otras personas para compartir sentimientos y experiencias, lo
que puede aportarle consuelo. La prevención del acto suicida no es un problema exclusivo de las instituciones de
salud mental, sino de toda la comunidad, sus organizaciones, instituciones e individuos.
La intervención precoz en la persona con riesgo de suicidio es necesaria y las amenazas e intentos de suicidio
siempre tienen que tomarse en serio, porque casi un tercio de las personas que intentan suicidarse vuelven a
intentarlo en un período de un año y cerca del 10% de los que amenazan o intentan suicidarse terminan consumando
el acto.

Conducta:

MANEJO DEL PACIENTE CON TENTATIVA SUICIDA
1. Atender la situación somática del paciente, con un examen físico completo. Hay que tener en cuenta que el 92,5%
de los intentos de suicidio se llevan a cabo mediante intoxicación medicamentosa.
2. Evaluación y entrevista psiquiátrica.
Recomendaciones:
- Siempre debe tomarse en serio toda amenaza de suicidio. Cerca del 80% de los suicidas comunican de forma directa o
indirecta su intención a personas de su entorno y el 70% consulta en las semanas previas a su médico.
- Preguntar por la intencionalidad suicida no es potenciar la misma. Los pacientes sienten alivio cuando se les permite
hablar de sus intenciones.
- Las urgencias son un buen lugar para implicar a los familiares en el tratamiento del paciente, al ser cuando más
predispuestos están. También se debe obtener de ellos información sobre la crisis que dio lugar al intento, aunque la
valoración del paciente deberá hacerse preferentemente en ausencia de familiares o acompañantes.
- La intervención en crisis no tiene como finalidad convencer al paciente. Durante la entrevista el psiquiatra deberá
escuchar, evaluar, y formar un juicio diagnóstico con el fin de adoptar la actitud más conveniente.
- En la asistencia en urgencias será preciso establecer el compromiso y las bases para desarrollar un abordaje
psicoterapéutico más continuo. Al regresar el paciente a su medio sociofamiliar habitual tendrá que afrontar de nuevo los
mismos factores que motivaron la tentativa autolítica, con el consiguiente riesgo de repetición.
3. Decisión terapeútica. Una vez realizada la entrevista psiquiátrica, y tras haber valorado el riesgo suicida y la calidad
de los controles interno y externo sobre la conducta del paciente, el psiquiatra de guardia decidirá sobre el tipo de
intervención terapéutica que requiere el paciente. Habitualmente estas se reducen a dos; hospitalización del paciente, o
remisión al domicilio bajo supervisión familiar y posterior.
- Hospitalización del paciente suicida. Indicada cuando tras evaluar los factores de riesgo y las características de la
tentativa se objetiva un riesgo elevado de repetición del intento, o cuando la red de apoyo sociofamiliar es escasa.
Siempre que sea posible el ingreso será voluntario, aunque si es necesario este se realizará de forma involuntaria con
Autorización Judicial (cuya solicitud no debe demorarse más de 24 horas).
- Remisión a su domicilio. En pacientes con bajo riesgo suicida y ante tentativas de escasa gravedad, puede
considerarse la remisión del paciente a su domicilio y su posterior seguimiento ambulatorio. Esta opción terapéutica
requiere la existencia de un adecuado apoyo familiar que actúe como medio de contención y control del paciente. En
aquellos casos en los que se opta por remitir al paciente a su domicilio con tratamiento farmacológico, se acordará con la
familia el control de este y se facilitará una cantidad de fármaco no letal pero suficiente para controlar al paciente hasta
su reevaluación por su psiquiatra habitual.