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mecanicismo y vitalismo: “la aptitud de la máquina para dar cuenta de los

funcionamientos de los organismos, pero su inaptitud fundamental para dar cuenta de
sus formaciones”262 . Vitalismo y mecanicismo comparten, según Deleuze y Guattari el
postulado de la unidad: el mecanicismo abstrae de las máquinas una unidad estructural
que proyecta sobre los organismos; el vitalismo postula una unidad individual y
específica de lo viviente a la que la máquina se somete, como un sistema de medios en
función de unos fines. Por tanto, la vinculación entre ambos permanece siempre exterior
e indirecta Pero con las enseñanzas biológicas de Monod y con la ayuda de El libro de
las máquinas de Samuel Butler, nuestros los autores, pretenden sobrepasar o superar
estos puntos de vista.
El planteamiento de Butler es verdaderamente curioso. Las máquinas prolongan el
organismo humano, forman parte de él, son realmente miembros que se hallan dispersos
en la sociedad y de las que el hombre se apropia, según su poder y riqueza, o de las que
se ve privado, como si fuese un organismo mutilado. Las máquinas deben ser
entendidas como una parte de la propia naturaleza física del hombre, como miembros
extracorporales.
El hombre es un mamífero maquinado. Los animales inferiores mantienen todos sus
miembros en sus propios cuerpos, pero muchos de los del hombre están sueltos y
permanecer desligados, aquí y allá en diversas partes del mundo... Una máquina es sólo
un miembro suplementario.263
Pero esto no es todo, Butler añade que no sólo los organismos son máquinas, sino que
las piezas de las máquinas son a su vez máquinas distintas que conectan unas con otras.
Así por ejemplo, la máquina de vapor tiene por piezas, máquinas que son absolutamente
distintas de ella. “Considérese también los carboneros y los poceros, y los comerciantes
de carbón y los hombres que la manejan y los barcos que transportan el carbón. ¡Qué
ejercito de sirvientes no emplean, pues, las máquinas!”264.Todos ellos son piezas de la
máquina de vapor, que son a su vez máquinas distintas.
Finalmente contra el argumento de que las máquinas no son capaces de reproducirse a sí
mismas sino por mediación del hombre, Butler hacer ver que dicho argumento no es una
objeción a su teoría, pues también en los organismos sucede que se sirven de otros para
reproducirse “¿Dice nadie acaso que el trébol rojo carece de aparato reproductor porque

262

. Deleuze, G. y Guattari, F.op.cit.p. 293.
Butler, S. Erewhon. p 197-198.
264
Butler, S. Erewho. p 183
263

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parásito de las máquinas. que pertenecen al orden molecular. Las máquinas propiamente hablando proceden por cortes y flujos. sino que la máquina está en el deseo. la máquina deseante y el deseo maquinado. El Antiedipo. son máquinas formativas cuyo funcionamiento es inseparable de la formación. técnicas u orgánicas. el vitalismo y el mecanicismo. Las máquinas deseantes son los elementos constitutivos del inconsciente molecular. induciendo a conexiones transversales. y Guattari. tanto si son sociales. y las máquinas deseantes. sino entre dos estados de la máquina que son así mismo dos estados de lo vivo. Funcionan según regímenes de signos que no tienen equivalente a nivel molar. G. Como respuesta a esta objeción. y Guattari.p. S. accesorio del deseo vertebro— maquinado. 294. al poner en tela de juicio la unidad estructural de la máquina”266 . Por tanto concluyen que la verdadera diferencia no se halla entre las máquinas y los organismos. de entidad enteramente diferente de la nuestra propia y que actúan a su modo sin preocuparse de lo que pensamos de ello”. al lado de la máquina.ha de servir de intermediaria para reproducirse? La abeja forma parte del sistema reproductor del trébol. 267 Deleuze. En una palabra. p. Deleuze. es el paso del deseo a la máquina o de la máquina al deseo. Monod 265 . p. funcionamiento y formación todavía están confundidos como en la molécula.cit. E. 295. Butler lleva la teoría a un punto de dispersión en el que es indiferente ya decir que las máquinas son órganos o los órganos máquinas. sino entre máquinas molares por una parte.265 Lo interesante de esta teoría es que acaba tanto con el postulado central del vitalismo. 266 198 .185.op. nuestros autores vuelven su atención hacia la microfísica y biología molecular y observan que a ese nivel. puede objetarse que a nivel de la formación no se puede hablar con propiedad de máquinas. Cada uno de nosotros ha brotado de animalitos ínfimos. la verdadera diferencia no está entre la máquina y lo vivo. Butier. G. objetos parciales. y el sujeto residual está en el otro lado. esta ruptura con la unidad estructural de la máquina y con la unidad específica de lo vivo. En efecto. Pero lo que posibilita esta dispersión.”267 Sin embargo. De este modo ya es posible una teoría del sujeto libre de las cadenas de la subjetividad: “El deseo no está en el sujeto. y más aún la tesis mecanicista. es todo el contorno. Erewhon. disyunciones inclusivas y conjunciones polívocas.la humilde abeja -y sólo la abeja. ondas asociadas y partículas. como con el del mecanicismo: “Hace estallar la tesis vitalista al poner en tela de juicio de unidad específica o personal del organismo. F.

Así mismo ha definido los seres vivos como máquinas químicas y ha tratado a los elementos formadores de los mismos como verdaderas máquinas. sólo se puede hablar con propiedad de funcionalismo al nivel submicroscópico o molecular de la maquinaria del deseo. pero no por su unidad estructural.ha definido la originalidad de esas síntesis desde el punto de vista de una biología molecular. respecto a la producción deseante: ¿Qué tipo de energía es la energía libidinal? 268 Monod. las mismas máquinas. Son las mismas máquinas en condiciones determinadas. determinando los rasgos fundamentales de las mismas: la naturaleza cualquiera de las señales químicas. A nivel molar las máquinas orgánicas o sociales no se forman como funcionan y las máquinas técnicas no remontan como se usan. que dan Deleuze y Guattari al problema del vitalismo y el mecanicismo. o aprendidas en sus singularidades submicroscópicas. necesidad. uso y montaje se confunden. según nuestros autores. estos elementos carecen. J. lo veremos ahora. pero no. una verdadera máquina por sus propiedades funcionales. por tanto.. conservado. Pág. tiene la ventaja de que es fiel respecto a las exigencias planteadas en Différence et répétition para la construcción de un pensamiento de la diferencia que realizara la inversión del platonismo. unidad científica. Dicha solución. sino que implican determinadas condiciones que separan su propia producción de un producto. Esta es la solución. sino por su propiedades funcionales: “Una proteína glocular es ya.110 Ed. donde nada se discierne. funcionamiento y formación. Azar captado. 199 . a escala molecular. Finalmente hay una última cuestión que tratar aquí.p. Son. De un juego totalmente ciego. Barcelona. 110. por definición puede salir incluida la misma visión”. Tusquetes. las mismas relaciones de tamaño. El azar y la necesidad . aprendidas en su fenómeno de masas al que se subordina. mitad artística. producido por la maquinaria de la invariancia y así convertido en orden. de la que. regla. que incide en la categoría de multiplicidad frente a la de unidad.. De tal forma que. ni los mismos usos de síntesis. son las configuraciones que las máquinas deseantes moleculares forma bajo las leyes de los grandes números. todo. pero no es el mismo régimen. por su estructura fundamental. la indiferencia ante el sustrato y el carácter indirecto de las interacciones. más que el juego de las combinaciones ciegas. pues sólo allí.268 Las máquinas sociales y técnicas son las manifestaciones molares de las máquinas deseante.