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ETICA Y DEONTOLOGIA 2016

¿Por qué considerar a la Ética como un discurso? Porque al igual que otros
discursos normativos, como la Moral y el Derecho, la Ética apela al lenguaje
como “el intermediario mediante el cual se formula públicamente aquello en
que consisten las obligaciones de cada uno” (Guariglia y Vidiella, 2011, p. 20).
Por lo tanto, Ética, Moral y Derecho tienen que ver con nuestras obligaciones
compartidas, es decir, con aquellas obligaciones que derivan de nuestra vida
en común y apelan al lenguaje como intermediario para la transmisión de estas
obligaciones entre los miembros de un grupo social y entre generaciones. Pero,
¿son lo mismo Ética y Moral? ¿Cuáles son sus diferencias? Aunque ambas
comparten una etimología común y en el uso corriente solemos utilizar ambos
términos como sinónimos, en el plano de la Filosofía debemos diferenciarlos.
De acuerdo con Maliandi, reservamos el término Ética para referirnos a la
“tematización sobre el ethos” (2009, p. 17), mientras que la Moral refiere a lo
tematizado (el ethos en sí mismo). Y ¿qué es el ethos? En palabras de Maliandi
(2009), “en el lenguaje filosófico general, se usa hoy ‘ethos’ para aludir al
conjunto de actitudes, convicciones, creencias morales y formas de conducta,
sea de una persona individual o de un grupo social”. El ethos, por lo tanto, es
un fenómeno ineludible de la vida humana; forma parte de lo que Maliandi
llama la “facticidad normativa” (p. 20). Exploremos un poco más acerca de este
concepto. Desde que nacemos hasta que morimos nuestra vida está sometida
a innumerables normas de distinto tipo. A diferencia de los animales, que sólo
pueden obedecer a sus instintos, los seres humanos tenemos voluntad y
libertad, podemos hacer, como sostiene Bauman (2007), las cosas de otro
modo, y en este sentido somos productores de cultura. Ahora bien, no todos los
seres humanos hacemos las cosas del mismo modo. Tenemos nuestras propias
pautas culturales para satisfacer nuestras necesidades básicas de
alimentación, vestimenta y afecto. Por mencionar sólo un ejemplo, en la
mayoría de las sociedades occidentales, el consumo de carne vacuna forma
parte de la alimentación diaria, mientras que en sociedades de países como la
India el sacrificio y el consumo de carne de res son considerados tabú. Entre los
elementos ineludibles del ethos se encuentran las normas y los valores,
entendiendo por normas a “las reglas y expectativas sociales a partir de las
cuales una sociedad regula la conducta de sus miembros” (Macionis y
Plummer, 1999, p. 112); y valores a los “modelos culturalmente definidos con
los que las personas evalúan lo deseable, bueno o bello, que sirven de guía
para la vida en sociedad” (Macionis y Plummer, 1999, p. 112). 4 Esta facticidad
normativa, expresada en normas y valores, es un hecho fácil de verificar en
nuestra vida diaria, como así también lo es su diversidad y las divergentes
maneras que existen de juzgar una misma conducta como buena o mala,
correcta o incorrecta, dependiendo del contexto social y cultural de que se
trate. Así, por ejemplo, en la antigüedad se consideraba a un eructo una buena
costumbre, un símbolo de satisfacción frente a los alimentos consumidos,

2006). De esta pluralidad fáctica del ethos surgen la duda y la reflexión. es decir. como los cinturones de castidad o el derecho de pernada del señor feudal (Beller Taboada. 2009. Lo mismo ocurre con ciertas prácticas sexuales vigentes durante la Edad Media.mientras que hoy esa costumbre está prácticamente erradicada y mal vista en ciertos círculos sociales. que representa la continuación sistemática de la tematización espontánea: en ella se procura explicitar (“reconstruir”) los principios que rigen la vida moral. sostiene Maliandi (2009). se intenta fundamentar las normas. Con este tipo de preguntas se inicia entonces la ética filosófica.la de por qué se lo debe hacer. Cuando se advierte que no todos opinan unánimemente sobre lo que se “debe hacer”. surge la duda. la pregunta básica acerca de qué se debe hacer. Bastan estos ejemplos citados para demostrar cómo las normas sociales y los valores que las sustentan pueden ir variando de una sociedad a otra y de un momento histórico a otro. (Maliandi. 23) . y –en caso de que se obtenga para ello alguna respuesta. p.