El deseo para Lacan

A diferencia de la necesidad, el deseo no puede ser satisfecho.
La distinción que Lacan hace entre necesidad y deseo sustrae totalmente a este del
ámbito de la biología.

También es importante diferenciar el deseo de las pulsiones: el deseo es uno, las
pulsiones son muchas. Es decir, las pulsiones son manifestaciones particulares (y
parciales) de una fuerza única, el deseo.
De hecho, habría un solo objeto de deseo, el objeto a, que es representado por objetos
parciales en diferentes pulsiones parciales. Pero el objeto a no es el objeto hacia el que
tiende el deseo, sino la causa misma del deseo. El deseo no es una relación con un
objeto, sino la relación con una falta.
El sentido de la fórmula lacaniana “El deseo humano es el deseo del Otro” (una de las
más famosas) tiene varios sentidos, no necesariamente opuestos entre sí.

El deseo es deseo del Otro. al desear lo que desea otro. El deseo surge. el sujeto desea en tanto Otro. que el otro reconozca mi superioridad sobre él. lo que entiende Freud por Wunsch. Ambas definiciones se relacionan: el deseo humano es deseo de reconocimiento porque. o sea. Por lo tanto. así. basándose en el modelo del sueño. deseo de ser objeto del deseo de otro (y deseo de reconocimiento por parte de otro). En toda concepción del hombre existen algunas nociones que son demasiado fundamentales para poder ser bien delimitadas. 2° En la teoría de los sueños se aprecia. se constituye en una relación (dialéctica) con los deseos percibidos de otros sujetos. en el inconsciente. tal es indiscutiblemente el caso del deseo en la doctrina freudiana. Wunsch designa más bien el anhelo. Nos limitaremos aquí a efectuar algunas observaciones relativas a la terminología.Por una parte. en el sentido de que el deseo fundamental es el incestuoso con respecto a la madre. En la concepción dinámica freudiana. Lo que hace que un objeto sea deseable no es que posea alguna cualidad intrínseca. el Otro primordial. El psicoanálisis ha mostrado. el objeto de deseo es pospuesto continuamente. DESEO = AL: Wunsch (a veces Begierde o Lust). sino el que sea deseado por otro. ya que es imposible desear lo que ya se tiene. — Fr.: désir. también. permitiendo diferenciarlo de algunos conceptos afines. mientras que la palabra deseo evoca más bien un movimiento de concupiscencia o de codicia que en alemán se expresa por Begierde o incluso por Lust. puedo hacer que el otro reconozca mi derecho a poseer ese objeto y. — Ing. 1. Esto equivale a decir que el deseo es un producto social.: desejo. El deseo es siempre “deseo de alguna otra cosa”. uno de los polos del conflicto defensivo: el deseo inconsciente tiende a realizarse restableciendo. La definición más .: wish. desea desde el punto de vista de otro. el deseo es esencialmente “deseo del deseo del Otro”. según las leyes del proceso primario. cómo el deseo se encuentra también en los síntomas en forma de una transacción. es una metonimia. el voto formulado. con la máxima claridad. es decir. los signos ligados a las primeras experiencias de satisfacción. en el campo del Otro. — Por. originalmente.° Ante todo señalemos que la palabra deseo no corresponde exactamente al término alemán Wunsch o al término inglés wish. — It.: deside-rio. Por otra parte.

Esta definición obliga a efectuar las siguientes observaciones: a) Freud no identifica necesidad con deseo: la necesidad. b) La búsqueda del objeto en la realidad se halla totalmente orientada por esta relación con signos. a restablecer la situación de la primera satisfacción: tal moción es la que nosotros llamamos deseo. esto es para ella inesencial por cuanto la demanda articulada es. en virtud de la ligazón establecida. en ocasiones. encuentra su satisfacción (Befriedigung) por la acción específica* que procura el objeto adecuado (por ejemplo. sin embargo. Dentro de esta perspectiva. nacida de un estado de tensión interna.. Con todo.. puesto que en su origen no es relación con un objeto real. la reaparición de la percepción es el «cumplimiento de deseo» (1 a). esta diferencia no siempre se halla tan claramente afirmada en la terminología de Freud: en algunos trabajos de encuentra la palabra compuesta Wunschbefrie-digung. con los que a menudo se confunde. se ha visto inducido a diferenciarlo de conceptos tales como el de necesidad y el de demanda. Observemos.. El deseo nace de la separación entre necesidad y demanda. aunque todavía se refiere a un objeto. ligado a signos infantiles indestructibles. es decir. así. a continuación de la cual «[. de deseo preconsciente e incluso. J. correlato del deseo. el deseo se halla indisolublemente ligado a «huellas mnémicas» y encuentra su realización (Erfüllung) en la reproducción alucina-toria de las percepciones que se han convertido en signos de esta satisfacción (véase: Identidad de percepción).] la imagen mnémica de una determinada percepción permanece asociada a la huella mnémica de la excitación resultante de la necesidad. La demanda es formulada y se dirige a otro.elaborada es la que se refiere a la experiencia de satisfacción.] dos cumplimientos de deseos opuestos. una moción psíquica dirigida a recargar la imagen mnémica de dicha percepción e incluso a evocar ésta. habla de deseo de dormir. cada uno de los cuales tiene su fuente en un sistema psíquico distinto» (Ib). con el cual se satisface. alimento). se producirá. Al presentarse de nuevo esta nece91 DESEO sidad.. c) La concepción freudiana del deseo se refiere fundamentalmente al deseo inconsciente. La necesidad se dirige a un objeto específico. La disposición de estos signos constituye la fantasía*. sino con la . en el fondo. Lacan se ha dedicado a centrar de nuevo los descubrimientos freu-dianos en torno a la noción de deseo y a volver a colocar este concepto en el primer plano de la teoría analítica. es irreductible a la necesidad. formula el resultado del conflicto como el compromiso entre «[. demanda de amor. que el uso hecho por Freud de la palabra deseo no siempre fue tan riguroso como el que se desprende de la definición anteriormente citada. independiente del sujeto.

con la distinción que establece entre necesidad. ¿cómo se desprende el deseo en singular desde un plural de deseos? Segundo. ¿qué es lo que vincula al deseo con su realización alucinatoria en el sueño. la demanda y el deseo que desglosa el campo de lo sexual. Deseo 3 Biblioteca | Diccionario Psicoanálisis Página 1 de 11 El deseo como realización alucinatoria de su meta (Freud). Para comprender lo que es el deseo en Freud. o como falta de su objeto (Lacan) En la cultura psicoanalítica. o sea. literaria y filosófica de la lengua francesa. es una expresión característica del abordaje freudiano: Wunscherfüllung. o al deseo violento del Hombre de las ratas. Esta autonomización del campo del deseo que define a la subjetividad humana en su contigüidad con el orden biológico de las necesidades y la reproducción. hacia los cinco años. es irreductible a la demanda. No obstante. hay que conjugar dos direcciones investigativas. explica también que se pueda exponer lo que es el deseo.fantasía. demanda y deseo. es. como el que tenía Elizabeth von R. En Freud. a la conducta o a los sistemas de relación. y exige ser reconocido absolutamente por él (2). de ver mujeres desnudas. por cuanto intenta imponerse sin tener en cuenta el lenguaje y el inconsciente del otro. y conjuntamente. la noción de deseo está ubicada de un modo distinto que en su intérprete Lacan. Primero. no siempre ha balizado con tanta evidencia la red significante de la sexualidad humana. genérica y en singular. con la formación de síntoma y con el amor? Puesto que esta noción de deseo nos ha sido legada por el pensamiento de Lacan. por su cuñado. En el trazado de este campo es decisiva la obra de Lacan. No aparece en aquél la trilogía de la necesidad. realización o cumplimiento de deseo. la noción de deseo. tratemos de no cometer un anacronismo. por una parte. y por su anexión necesaria al lenguaje. un término en plural -los deseos-. ya se refiera al deseo particularizado de un objeto empírico. por oposición a todo abordaje teórico del ser humano que se atenga a lo biológico. tratemos de no leer a Freud a partir de Lacan tomado como su rtelos y captaremos la diferencia entre una teoría del deseo como falta . por la otra. tanto desde una teoría de las formaciones del inconsciente como a través de una lectura comentada de En busca del tiempo perdido de Proust. que hace que el hombre demande lo absoluto del amor y que todo objeto otorgado se presente siempre como a ser perdido. el término «deseo» designa el campo de existencia del sujeto humano sexuado.

de objeto. Habituados como estamos a vincular deseo e interdicción -con todas las descomposiciones significantes que se quieran acerca de «lo interdicto»-. sino un deseo? Y bien.Freud compara allí. declara. Freud describe pacientemente los ceremoniales como medidas de protección. para explicar de una manera distinta que Charcot y Janet aquello que se realiza en el cuerpo sexuado. le resulta el más apropiado para aislar el campo de lo sexual. los ritos religiosos. de «energía psíquica». puede ir aun más lejos sin apelar al deseo. habla de la conversión de una energía llamada psíquica. Y ello se verifica tanto en los textos sobre la neurosis obsesiva como en los que encaran con una nueva mirada los síntomas histéricos. la neurosis obsesiva. no se impuso inmediatamente a la pluma de Freud. Los efectos de inteligibilidad son recíprocos: la comparación con las coacciones de la neurosis permite . lo sexual es pensado en primer lugar como actividad específica. no. Fue gravitando poco a poco en la historia de su pensamiento acerca de la sexualidad. su objetivo es luchar contra las teorías degenerativas sobre la formación de las neurosis. el término «deseo» figura raramente. Por ejemplo. la fobia. de un acto paradojal con respecto a las funciones psicológicas y a los comportamientos que se describen de ordinario. El modelo del acto. defensa ante acciones prohibidas. En la comparación que establece aquí entre la cultura y los síntomas. lo encuadrado. con gran precisión. y una teoría del deseo como realización espontáneamente alucinatoria de meta. La religión y la neurosis obsesiva. aquello a lo que se impide expresión directa en ambos casos. Remitámonos por ejemplo al artículo de 1907 titulado «Acciones obsesivas y prácticas religiosas». habla de represión de mociones pulsionales. historia cuya lógica conviene volver a trazar a partir de un punto cero: en los primeros artículos acerca de la histeria. ¿Qué puede ser. goce sexual. una formación de síntoma con una formacióncultural. no obstante muy problemática. en alemán «Wunsch». en efecto. podríamos entender que en la comparación de las defensas obsesivas con los rituales religiosos se impusiera el término «deseo». emplea los términos placer. para hacerlo le resulta suficiente la noción. que se transformaría en inervación somática. Página 2 de 11 Relativa infrecuencia del término en Freud El término «deseo». Cuando Freud describe los síntomas histéricos en una polémica con Janet. tienen en común el hecho de representar una «renuncia a la puesta en actividad de unas pulsiones constitucionalmente dadas». que datan de último decenio del siglo XIX. En 1893 o en 1897. lo forzado.

La realización del deseo en el sueño ¿Qué es entonces lo que. Gracias a esa comparación. Freud habla de lo que es eternoo indestructible en el deseo. de modo que es la idea de realización alucinatoria la que conduce a la idea de deseo. -Last but not least. que son dos maneras de designar un mismo fenómeno. o sea cumplimiento-de-deseo. Página 3 de 11 A la inversa. -El deseo no aparece solo. en una expresión como «die treibende Wunsche». sino en la expresión Wunscherfüllung. ha permitido el despliegue del deseo como tal? Uno se inclina a responder que es La interpretación de los sueños lo que lleva a conceptualizar lo sexual menos en el orden del acto que en el registro de las representaciones. es decir. los deseos activos. lo hace más en relación con la histeria que con la neurosis obsesiva. la realidad propia del deseo sólo es invocada por Freud en un contexto polémico que concierne a la función delsueño. el término deseo no aparece en estos desarrollos. y sólo entonces. No obstante. En términos generales esto es así pero la relectura de la Traumdeutung induce a ser más circunspecto por las razones que siguen: -Lejos de imponerse como evidente de por sí. que esta noción nueva del deseo como aquello que se anuncia en las alucinaciones del sueño es confrontada con la multiplicidad de los pensamientos y deseos que han podido ocasionar la formación de un sueño. el análisis de las coacciones en los ritos permite formular la hipótesis de que el absurdo aparente de las acciones compulsivas de las neurosis no es definitivo: los ritos religiosos proporcionan el modelo de defensas provistas de sentido y desplegadas en discursos justificativos. -Cuando la otra escena del deseo ha sido definida por el carácter alucinatorio de los pensamientos del sueño. El análisis de las defensas no lo conduce por sí mismo a establecer el espacio del deseo. se pueden inferir en la neurosis los anhelos encubiertos por la culpa. lo que queda subrayado. de que en lo cultural puede en consecuencia estar actuando lo sexual.formular la hipótesis de que una formación cultural como los ritos religiosos puede nutrirse de ciertas «tentaciones». en el trayecto freudiano. .a la sexualidad infantil (en todos los sueños que él cita. con un participio pasivo en singular. y se puede observar que cuando Freud invoca. por ejemplo. el resorte pulsional conduce a la infancia). en una multitud de ejemplos. en la construcción de este espacio del deseo como tal hay siempre una correlación estricta entre el lenguaje de la pulsión y el lenguaje del deseo. -Es entonces. los pensamientos y deseos (das Gedachte und Gewünschte). por la referencia -que no es deducida sino presentada.

para el alma humana. que el sueño "alucina". Se trata entonces. y la reafirmará por ejemplo con respecto al sueño de Hombre de los lobos: el sueño es un acontecimiento psíquico completo. se desliza el deseo. pero sin fijar su función demasiado pronto con una clave de los sueños. se pasa de la alucinación a la realización de deseo. al caracterizar un material expresivo. de reconocer como una experiencia. como con filósofos (Aristóteles. En Freud. los términos alucinación y deseo son más bien contiguos que estrictamente equivalentes: en virtud de un sutil movimiento del pensamiento. en el sentido pleno de esta palabra. Entre la plenitud de la experiencia del sueño y la formación del alma. Freud dialoga tanto con los psicólogos de su tiempo (Maury. según Freud. Fichte) o escritores (Novalis y Anatole France). . El análisis de «lenguaje» del sueño lleva a decir que soñar es vivir y no representarse pensamientos.Página 4 de 11 En La interpretación de los sueños. conviene levantar la oposición estricta a la que estamos acostumbrados entre la vida y el pensamiento. Hildebrandt). No obstante. sino experiencias verdaderas y reales del alma» («Wahrhafte und wirkliche Erlebnisse der Seele»). lo que se produce en las formaciones alucinatorias -Bilder. Tal es la paradoja que habrá que calibrar. que pensaban el sueño en términos de excitaciones sensoriales. Para darle su estatuto al sueño. en La interpretación de los sueños. Artemidoro. entonces. se realiza de modo alucinatorio. y después al deseo en sí. sin reducirlo a un fenómeno mecánico residual de la actividad sensorial interna o externa. en el que toma forma algo que es específico de sujeto humano. Spitta. Tal es la importancia que conviene atribuir a la creencia del soñante en las imágenes de sus sueños: «Los elementos del sueño no son en ningún caso simples representaciones. es decir que aquello del alma que adviene por el sueño se produce de modo alucinatorio. como siempre lo habían hecho. el término deseo surge en el seno de una polémica con los otros teóricos. verdadero. Se ubica en primer plano el término «alucinación» para dar toda su importancia al carácter de imagen del sueño. podemos declarar. el deseo está determinado como aquello que. y en primer lugar en el sueño: Wunscherfüllung. con todos los autores que hemos mencionado. las culturasadivinatorias: «Si dejamos de lado todas las discusiones bien conocidas de los psiquiatras acerca de la naturaleza de la alucinación. y apunta a resaltar la novedad del abordaje freudiano de la cuestión. que reemplaza los pensamientos por las alucinaciones» (Die Traumdeutung). imágenes visuales y auditivasdel sueño. Freud formula esta tesis en 1899.

Al calificar de absurdo o audaz el «lenguaje» del sueño. sin preocuparse por su secuencia manifiesta. si ha adoptado el método de la descomposición delsueño elemento por elemento. por otra parte. Freud afirma que. Freud recurre al término Wunsch para dar un estatuto a las particularidades de encadenamiento yorganización de los elementos del sueño. ausencia de negación. uno puede preguntarse. no trata de situarlo juzgándolo con relación al lenguaje de vigilia. según la expresión de Freud en el texto . del mismo modo que propone el término alucinación para dar un estatuto específico al Bilder del sueño. definido a propósito de las imágenes del sueño como alucinación. en cada etapa. la naturaleza de los procesos que actúan se descubre al caracterizar las modalidades expresivas del sueño: en efecto. si la referencia clínica a las «representaciones hiperintensas» de la histeria. a decir verdad. todas esas notaciones desarrollan la primera consideración de la figuración y permiten designar. La apelación a lo pulsional que está en juego en la lectura del sueño es esta referencia a la clínica. encuentra toda su extensión y toda su comprensión cuando es designado el deseo en trabajo en su modo de expresión. y es la referencia de la lectura del sueño a la escucha en la cura lo que lleva a pasar de la sola noción de realización-de-deseo a la de deseo en obra. sino puesto de manifiesto como causa de las particularidades de la expresión -y ello tal como lo ejemplifica el sueño de la inyección a Irma. y no solamente con relación a las imágenes. ello se debe a que descompone el sueño del mismo modo que escucha los síntomas de sus pacientes en la talking cure. Retrospectivamente. sino de captar por medio de qué recursos el sueño presenta las cosas como realizadas: yuxtaposición de las imágenes. No bastaría prestar atención al «estilo» de sueño para considerarlo como un trabajo. sino un deseo en acción. De modo que es la escucha de los síntomas en el método de la asociación libre vinculado a la transferencia lo que provee el método de descomposición del sueño que permite poner de manifiesto el deseo. el elemento de actualidad (Darstellung). el deseo no aparece aquí deducido. En otras palabras. no ya solamente una realización-de-deseo. Freud no realiza el análisis de las modalidades expresivas como podría hacerlo un lingüista o un especialista en semiótica: decir que hace referencia a los procesos resume en realidad la relación explícita que establece entre el texto del sueño y la escena de la transferencia. El estudio de la expresión sirve para designar los procesos y.En realidad. a esas formaciones visuales y auditivas mediante las cuales un alma hace la experiencia de sí misma en un cultivo específico de sus capacidades sensoriales.Página 5 de 11 Y.

sino Otto. en todos los ejemplos clínicos que siguen al sueño princeps de la inyección a Irma. Página 7 de 11 En efecto. mostrando de qué modo ese deseo sale a la luz a través de temores o reflexiones que no le son propios. Lo que muy precisamente aporta el sueño (das Ergebnis) es que no soy yo quien tiene la culpa de la enfermedad persistente de Irma. anulándolo. es decir pulsión.póstumo del «Proyecto de psicología» (1895) -expresión que él mismo olvidó-. en efecto. a lo que se manifiesta como realizado en ese acontecimiento del alma. infantil. inactual porque insatisfecho. sea que se trate de sus pacientes o de sí mismo. es la puesta en forma y en presencia (Darstellung) del levantamiento de la culpabilidad de un modo mágico lo que revela. De modo que el acto mágico del sueño revela el deseo: «El sueño hace presente un cierto estado de cosas que yo habría podido desear. el deseo culpable. El sueño me libera de la responsabilidad respecto del estado de Irma» (Gesammelte Werke). Freud le asegura su autonomía e intemporalidad. en el célebre capítulo VII . Lo que da forma al sueño de la inyección a Irma es. Luego. Freud subraya la diferencia entre los deseos ocasionales que han podido motivar un sueño y el deseo formador del sueño: «El sueño realiza algunos deseos que han suscitado en mí los acontecimientos (Ereignisse) de la reunión (las novedades que llevó Otto. el debate de Freud con su culpabilidad de médico. de amigo. independientemente del contexto polémico en el cual cobran forma estas nociones. Y Freud. La idea de la eternidad o indestructibilidad del deseo aparece como formulación teórica que explica el hecho clínico de la insistencia en cada sueño de un deseo de la infancia. es decir. que constituye como una reserva de eternidad productora de sueños. la redacción del historial de la enfermedad).» En otras palabras. Habiendo llamado en singular «el deseo» a lo que se realiza sirviéndose de los deseos ocasionales. puede llamar deseo infantil. Esos elementos intermediarios sirven siempre a la realización mágica de una afirmación que es propiamente el deseo. y su motivo un deseo. no estaba aún presente en su memoria cuando propuso el término «alucinación» en La interpretación de los sueños (1899). Los deseos ocasionales y el deseo formador del sueño Después de hacer esta referencia de la lectura a la clínica. de niño que quiere dominar el cuerpo de las mujeres discutiendo con un hombre. Su contenido es por lo tanto una realización de deseo. a través de ese correctivo mágico que aporta el sueño a los deseos insatisfechos del soñante. Freud aísla el deseo infantil insatisfecho. de amante. retorna sistemáticamente.

pero después será retomado constantemente. para él ya no hay equivalencia estricta entre el registro del deseo y el registro de lo pulsional. lo que desnaturaliza de entrada la satisfacción. pues la satisfacción de sus necesidades vitales pasa por el llamado dirigido a un Otro.de Traumdeutung. En Lacan el deseo se define. como lo hemos anticipado. la satisfacción del deseo sigue siendo de naturaleza alucinatoria (Die Traumdeutung). se enuncia en el lenguaje de lo pulsional. el amor. demanda. pues el deseo es pensado en su diferencia con el amor. deseo Respecto de estos dos últimos puntos. Y. en su relación intrínseca con el orden biológico de las necesidades y con el orden lenguajero de la demanda de amor. epistemológicamente. su fuerza pulsionante es en todos los casos un deseo a reafizar»). aunque esté polarizado por la meta del mismo reencuentro. cuando es propiamente deseo. La epistemología de la falta enLacan: necesidad. Por esta continuidad con el orden biológico que no se basta a sí mismo. Por otra parte. No obstante. como relación con el Otro en la que el . Freud no dice aquí que el deseo esté exento de toda realización. es compatible con una demora que el aparato del alma puede emplazar para diferir la realización. De modo que el deseo no es el sueño. Esto se enuncia en La interpretación de los sueños («El sueño es un acto psíquico completo. puesto que pospone la realización directa. y define el deseo como la suspension provisional. hablar de deseo y hablar de pulsión son para Freud dos maneras de encarar el mismo fenómeno. a la vida de los deseos insatisfechos que fomentan los sueños. Página 8 de 11 El hombre desea. tanto en la clínica como en el estudio del destino sublimatorio del deseo en las artes: «Las fuerzas pulsionales de la imaginación poética son deseos insatisfechos» («El creador literario y el fantaseo»). en efecto y de entrada. se separa el concepto lacaniano del deseo: la referencia a una primera satisfacción es interpretada por Lacan como mítica. por el pensamiento de ese cumplimiento o esa realización cuando han sido reinvestidas las huellas mnémicas de una primera satisfacción. que se instala por ello de entrada en el campo de la demanda de amor. pero esa búsqueda. afirma que desear es buscar la misma percepción que en un tiempo primero condujo a una satisfacción. La pulsión y el deseo. y correspondería conceptualmente a la pérdida de lo biológico en el deseo. dos formulaciones para un mismo fenómeno Ultimo punto importante de la posición freudiana con respecto al deseo: la referencia a la sexualidad infantil. el tema de la realización-de-deseo como acontecimiento del sueño.

y de su posible modificación interna. hay falta en cada sujeto por el hecho de la alienación de las necesidades en la demanda. velo de la falta. carácter engañoso del objeto del deseo. Esta falta retorna la otra falta que es la .sujeto se aliena. para todo humano. pertenecen por lo tanto al registro de lo que Lacan llama el deseo. El deseo crea objetos fascinantes sobre el cuerpo del otro. pero allí donde Freud insistía en el carácter espontáneamente alucinatorio del deseo como proceso. «La significación del falo». de modo que la demanda de amor es la experiencia por la cual se recortan. no tendrá lugar en el modo según el cual es demandada. por el hecho de que el sujeto depende del significante y el significante está de entrada en el campo del Otro. ni el amor (que aliena la necesidad). epistemológicamente. es el lugar del «tesoro de los significantes». Seminario XI. de todas maneras. ello sucede gracias al momento negativo que cada uno de ellos supone: satisfacción tachada y muerte biológica ligada al sexo. se articulan entre sí. en este psicoanalista que ha hecho tanto por «desbiologizar» el psicoanálisis. Es curioso entonces que. Una resulta de la carencia central en tomo a la cual gira la dialéctica del advenimiento del sujeto a su propio ser en la relación con el Otro. el inconsciente. El amor es aquí a la vez la llamada al otro para obtener una satisfacción que. lo biológico. Página 9 de 11 Por otra parte. ciertos rasgos del Otro que estructuran por igual su relación con el lenguaje y su deseo (Lacan. «Aquí se recubren dos faltas. El erotismo. el lenguaje y el deseo. allí donde. si tres diferentes órdenes. Se constituye en su búsqueda recíproca y frustrada: si. el deseo se produce imaginariamente. Pero. que los consagra a la muerte biológica (Lacan. queda marcado por una exigencia de absoluto proporcional a lo que se pierde por esa misma contigüidad. para definir el deseo resulte necesaria una referencia a las necesidades negativizadas o incluso a la pérdida ligada a la diferenciación sexual de los seres vivos. y el terreno estructurado por la relación del sujeto con el lenguaje. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis). en Escritos). escisión interna del sujeto constituido como intervalo entre dos significantes. el Otro. y lo que Freud llamaba lo pulsional. las necesidades se alienan en la demanda que consagra al hombre al significante. Según la expresión lacaniana. epistemológicamente. La diferencia de estatuto entre la demanda de amor y el orden de la necesidad es por lo tanto el primer paradigma de la inadecuación constitutiva del deseo. precisamente. hablando con propiedad el deseo no es la necesidad (cuyo orden propio es relevado por la demanda). Lacan acentúa la inadecuación y la falta.

anterior. la reducción a nada de lo que falta parecía inscrita a prior¡ en el deseo. Esta «parte de la muerte» en la pulsión parcial. ¿es verdaderamente la de la muerte biológica? ¿O bien se trata de una metáfora que cubre el problema de la división inherente al deseo. en La Jonissance du tragique. uno otro lo tiene». que se convierte en «potencia de la pura pérdida» (Lacan. a una teoría de la cura y de la cultura. esta reducción a nada remite al privilegio acordado por Lacan a un deseo incestuoso y necrófilo (así hay que entender. para el sujeto. el deseo no es sólo la representación sexual e imaginaria de la pérdida sino. o bien a las realizaciones perversas de la pulsión. la pulsión parcial. yo [je] lo tengo porque en ello fundo mi deseo». es fundamentalmente pulsión de muerte.acan et le désir de l´analyste. una manera de identificarse con la falta. en la relación con los otros deseados. Presentada epistemológicamente. los sujetos humanos no se enfrentan al lugar teórico . cae bajo el golpe de la muerte individual [ . que. Pero. L. en términos clínicos. a «reducir a nada eso que falta». ] En consecuencia. remitía a la alienación de la necesidad en la relación con el Otro. lo que yo no tendré nunca. El deseo nace entonces de esta inversión del valor de la falta.. según Guyomard. por estar sometido al sexo.falta real. Según Lacan. y representa en sí misma la parte de la muerte en el ser vivo sexuado». concebido como puro lugar teórico. Patrick Guyomard. Esta falta es real porque se relaciona con algo real que es que el ser vivo. en la reproducción sexuada. el sueño de completud que sustenta al amor.. la función paradigmática de Antígona en Lacan). en las curas y en «la vida». Escritos). siendo en este caso la pulsión el acto por el cual un sujeto deseante fuerza. Pues. muestra bastante bien de qué modo las formulaciones epistemológicas de Lacan remiten en realidad a las elecciones clínicas. Lacan se explica de distinta manera según los casos. por un «aquello que me falta. toma la forma de una violencia ejercida sobre el otro o buscada para dirigirse a él? En síntesis. en sí y en el otro.la pulsión. la muerte ¿no representa aquí más bien la destructividad interna del deseo. que es la forma empírica y clínica de la escisión de la que vive este último? La clínica de la falta: el deseo como «potencia de la pura pérdida» Sobre este punto. es decir. que hay que situar en el advenimiento del ser vivo. y esta incondicionalidad del deseo apunta. se comprende que -por la misma razón que hace que el ser vivo sexuado sea introducido en su realización sexual por el señuelo. Página 10 de 11 El tiempo del deseo reemplaza un «aquello que me falta. Antigone. según Guyomard.

Deseo y dependencia Basándose en ciertas formulaciones que atribuye sin razón a Freud. que consisten en que el sujeto. le Transfert). es decir. salva la dignidad del sujeto. Lacandice que. no asegurado pero tampoco imposible. dice. o en tanto otro? ¿Es concebible que un objeto detenga el deslizamiento indefinido de la cadena de los significantes que aliena al sujeto en el Otro. si bien hace del cuerpo del otro el terreno en que el sujeto se enfrenta a nada. sin que él haya levantado su ambigüedad. Esto va a la par con la idea de que el objeto es lo que causa el deseo. en tomo a la cual gira la dialéctica del deseo en Lacan. o a un guión definitivo que el sujeto dominará siempre si . es esta dependencia lo que el perverso evita al tratar de dominar la nada sobre el cuerpo del otro. en el dolor. Ese objeto. puesto que desvaloriza al Otro ideal (Seminario VIII. de no ser así. y no lo que lo suscita desde el exterior. se hace el objeto equivalente a nada gracias al cual el otro reconocerá su deseo. resultaría arrastrado por la deriva indefinida de los significantes de su deseo. el otro y los objetos. conviene precisar cuál es para el deseo el estatuto del Otro. Lacan. cuando comenta a Freud. Pero en otras formulaciones -hechas. el objeto no tiene ninguna importancia (Seminario XI). tiene el cuidado de decir que la pulsión no es la perversión (Seminario XI). sin que el carácter aleatorio. aunque sea al mismo tiempo su caducidad. en efecto. Página 11 de 11 Para explicitar esta diferencia entre la pulsión y la perversión. Por cierto. es cierto. Esto confiere un papel decisivo al sadismo y el masoquismo. implique una dependencia del deseante irreductible a una fijación perversa a un objeto pulsional. por el contrario. lo hace a través de la atracción por algo. lo que introduce al sujeto en el deseo es el falo que ella no tiene y que el niño no es para ella. El objeto. el cual. de la satisfacción que este objeto procura. En la relación con la madre. hablando con propiedad. pero no dice en qué consiste la diferencia entre el carácter perverso de la pulsión y la perversión «propiamente dicha». Ahora bien. sin duda habría que mostrar que la erotización del cuerpo de un otro en el deseo. en el marco del comentario de una relación perversa.del Otro sin encontrar algunos otros. lo que.Lacan subraya. equivale a reducir a nada lo que falta. con relación a los otros que encuentra. Para explicar este punto. el sujeto deseante se define concretamente como «potencia de la pura pérdida» en el momento en que los compara con su propia falla. que el objeto deseado en el otro es lo único que individualiza al sujeto. lo que vuelve a ese sujeto dependiente en el orden del goce. ¿no es aquí solamente codiciado en el otro. la que vincula a Alcibíades y Sócrates en El banquete de Platón.

de la falla y la escisión para sí y para el otro? Tal es el problema. que es inevitable plantear cuando se comparan las formulaciones de Freud y Lacan sobre la clínica psicoanalítica del deseo. . no resuelto hasta ahora por el psicoanálisis.toma a prior¡ el partido de la pérdida.