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Cuando tú decidas, cuando tú estés yo estaré aunque tú no me lo pidas.

Cuando nadie siga, sabes que yo seguiré junto a ti mientras caminas.
No somos sólo distintos, somos lluvia y somos sed que a una misma vez
respiran. Gotas en un laberinto tan grande que no las ves.
No temas, tranquila, que yo seré: seré el camino al que volver, seré el abrazo
en que te abrigas cuando nada salga bien, una canción que no termina, el
sueño cada anochecer y la sorpresa más sencilla. Tú tan sólo ilumíname con
tu presencia cada día.
Si te vas, descuida que aquí yo te esperaré. Aunque nunca me lo pidas.
Cuando te encierres tan dentro, cuando a nadie quieras ver. No temas,
tranquila, porque yo te escucharé.
Seré el secreto que confías, a quien más puedas querer, esa canción que no
termina, el sol de cada atardecer, y la sonrisa más sentida. Tú tan sólo
ilumíname con tu presencia cada día.
Seré quien quieras cada vez, el universo que me pidas, el camino al que
volver, y la canción que no termina, estrella cada anochecer, y la sorpresa
más sencilla. Tú tan sólo iluminame con tu presencia cada día.