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LIBRO IV 133

vorida y angustiada por tan espantosa visión, me des-
perté de mi funesto sueño^.
Entonces, la vieja, impresionada a su vez por las 5
lágrimas de la joven, le dice suspirando: «Ten con-
fianza, reina mía, y no te dejes asustar por las vanas
ilusiones de los sueños. Pues, según dicen, son enga-
ñosas las visiones que tenemos cuando soñamos de
día; e incluso las que tenemos de noche anuncian a
veces lo contrario de lo que representan. Así, llorar, 6
recibir una paliza y, a veces, verse degollado son augu-
r i o ~de suerte en los negocios y prosperidad; y, al 7
contrario, reír, hartarse de golosinas o entregarse a las
delicias del amor significará que se va a ser víctima
de la tristeza, la enfermedad o cualquier otra desgra-
cia. Ahora voy a distraerte ya con una de las bonitas 8
historias que cuentan las viejas,. Y empieza:

28. «Había en cierta ciudad un rey y una reina;
tuvieron tres hijas y las tres llamaban la atención
por su belleza. Por muy agradable que fuera el as-
pecto de las dos mayores, el lenguaje humano podía
celebrar dignamente, al parecer, la gracia de su her-
mosura. Pero la perfección de la más joven era tan 2
extraordinaria, tan maravillosa, que la voz humana no
tenía palabras para expresarla ni ponderarla adecua-
damente. Muchos ciudadanos y no pocos extranjeros, 3
que acudían en masa atraídos por la fama de la excel-
sa maravilla, quedaban atónitos ante esta belleza sin
par y, llevándose a la boca su mano derecha con el
dedo índice colocado sobre el pulgar erecto, venera-
ban a la joven con devota adoración, como si fuera
la diosa Venus en persona. Ya se había extendido la 4
noticia por las ciudades vecinas y por las regiones
circundantes: la diosa, decían, engendrada en las pro-
fundidades azuladas del Océano y formada con la
sutil espuma del oleaje, prodigaba ahora su divina

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presencia asociándose a las colectividades humanas;
o, más probablemente, por un nuevo efecto de la in-
fluencia creadora del rocío del cielo, la tierra -y no
ya el líquido elemento- había producido otra Venus
agraciada con la misma flor de virginidad.

29. »Así, de día en día, se extendía hasta el infinito
esta creencia: la fama en aumento va recorriendo las
islas próximas, luego, sobre el continente, la gran
2 mayoría de las provincias. Son ya muchos los mor-
tales que, recorriendo largos caminos y surcando pro-
fundos mares, afluyen para ver la gran maravilla del
3 siglo. Nadie navega hacia Pafos, nadie hacia Cnido, ni
siquiera hacia la misma Citera46 para contemplar a la
diosa Venus. Sus sacrificios quedan interrumpidos,
sus templos se arruinan, sus almohadones 47 son piso-
teados, su culto abandonado; ya no llevan coronas
sus estatuas y la fría ceniza ensucia sus altares soli-
4 tarios. La jovencita es el centro de las súplicas; se
quiere aplacar a la augusta divinidad de Venus en su
encarnación humana. Cuando por la mañana sale la
virginal doncella, se ofrecen víctimas propiciatorias y
banquetes sagrados a Venus, invocando su nombre
aunque esté ausente; y cuando la joven cruza una
plaza, la gente se aglomera para implorar su protec-
ción ofreciendo guirnaldas y flores.
5 »Este exagerado traspaso de honores divinos a favor
de una simple mortal inflamó de violenta cólera a la
verdadera Venus, que, sin poder contener su indigna-

46 Pafos (Chipre), Cnido (Asia Menor) y Citera (Peloponeso)
son los principales centros del culto de Venus.
47 Se trata de los almohadones en que se instalaban las
imágenes de los dioses en las grandes solemnidades; dichos
almohadones solían estar al pie de los altares de las respectivas
divinidades.

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ción y moviendo la cabeza con profunda rabia, pensó
así en su fuero interno:

30. »'Yo pues, la primitiva madre de la naturaleza,
el origen y germen de los elementos, la Venus nutricia
del universo, ¿he de verme reducida a compartir con
una joven mortal los honores debidos a mi majestad?
Y ¿ha de profanarse con la suciedad de la tierra mi
nombre que está consagrado en el cielo? ¿Puedo tole- 2
rar que el culto de un nombre en común paEa las dos
motive confusiones entre mis adoradores y los de una
sustituta? ¿Ha de representarme entre los hombres
una joven destinada a la muerte? En vano el famoso 3
pastor, cuya justicia e imparcialidad obtuvo la apro-
bación del gran Júpiter, me habrá preferido a excelsas
diosas por mis encantos sin iguala. Pero esta criatura,
como quiera que sea, no ha de continuar triunfando
y usurpando mis honores: le haré lamentarse hasta
de esa seductora hermosura'.
»Inmediatamente llama a su hijo, el niño alado y 4
atrevidillo que, menospreciando la moralidad pública,
armado con antorchas y flechas, recorre de noche las
casas ajenas, malquista todos los matrimonios y co-
mete impunemente los peores escándalos sin hacer
nunca nada de bueno. Aunque él es ya insolente por 5
connatural desvergüenza, ella lo incita además con
sus palabras, lo acompaña a la mencionada ciudad y
le presenta a Psique (tal era el nombre de la joven).

31. »Le explica cómo la rivalidad a que da lugar
la hermosura de la joven es tema de todas las conver-
saciones; su indignación estalla en suspiros de rabia:
'Te lo conjuro exclama- por los lazos del cariño

48 Alusión al célebre juicio de Paris, que veremos lujosa-
mente escenificado en libro X, capítulos 30-33.

136 EL ASNO DE ORO

materno, por las dulces heridas de tus flechas, por el
delicioso fuego de tu antorcha: venga a tu madre, que
2 sea completa la venganza, y castiga sin compasión
a esta terca hermosura; concédeme tan sólo una cosa,
y con esta sola cosa me doy por enteramente satis-
3 fecha: haz que esta joven se enamore perdidamente
del último de los hombres, un maldito de la Fortuna
en su posición social, en su patrimonio y en su propia
integridad personal; en una palabra: un ser abyecto
que no pueda hallar en el mundo entero otro desgra-
ciado comparable a éi'.
4 .Dio fin a su discurso; y con sus labios entreabier-
tos, cubriendo de largos y cálidos besos a su hijo, se
dirige al punto más próximo de la costa, donde mue-
ren las olas; entonces, pisando con sus pies de rosa
la cresta espumosa de las aguas que se mecen, he aquí
que se sienta y deja llevar sobre la serena superficie
5 del profundo mar. Apenas asoma en ella un deseo,
al punto, como si hubiera dado órdenes con mucha
antelación, las divinidades marinas se apresuran a
6 servirla: allí aparecen las hijas de Nereo cantando en
coro, Portuno con su barba azul y erizada, Salacia con
la falda cargada de peces, y Palemón, el pequeño auri-
ga, en su delfín; también invaden el horizonte marino,
7 a saltos, los Tritones en tropel: uno sopla suavemente
en su concha sonora, otro con un tejido de seda quita
a la reina el sol que le molesta; los demás van na-
dando uncidos a su carro por parejas. Tal es la escolta
que acompaña a Venus en marcha hacia el Océano.

32. .Entretanto, Psique, con todo el esplendor de
la hermosura, no saca la menor ventaja de sus atrac-
tivos. Todos la contemplan, todos la ensalzan, pero
nadie, ni rey, ni príncipe, ni siquiera algún plebeyo,
2 se presenta con ganas de pedir su mano. Se admira,
ciertamente, su aspecto digno de una diosa, pero como

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se admira siempre a una estatua de acabada perfec-
ción artística. Hacía tiempo que las dos hermanas ma- 3
yores que ella, sin que ningún pueblo celebrara su
corriente hermosura, habían sido prometidas a pre-
tendientes de sangre real y habían conseguido matri-
monios. Pero Psique, doncella condenada a la soltería, 4
se queda en casa llorando su abandono y soledad; la
enfermedad física se une a las heridas del corazón, y,
aunque es el encanto de todas las gentes, odia la her-
mosura de que está dotada.
.El padre de la infortunada princesa está desespe- 5
rado y sospecha que es víctima de la maldición divina.
Por temor a la ira del cielo, consulta el antiquísimo
oráculo del dios de Mi1etoe; con oraciones y sacri- 6
ficios pide a tan alta divinidad una boda, un marido
para la doncella sin pretendientes. Apolo, aunque grie-
go jónico, como atención al autor de una composición
de estilo milesio, formuló el siguiente oráculo en latín:

33. .'Sobre una roca de la alta montaña, instala,
joh Rey!, un tálamo fúnebre y en él a tu hija ataviada
con ricas galas. No esperes un yerno de estirpe mortal,
sino un monstruo cruel con la ferocidad de la víbora,
un monstruo que tiene alas y vuela por el éter, que 2
siembra desazón en todas partes, que lo destruye todo
metódicamente a sangre y fuego, ante quien tiembla
el mismo Júpiter, se acobardan atemorizadas las divi-
nidades y retrocen horrorizados los ríos infernales y
las tinieblas del Estigio'.
.El rey, feliz en otros tiempos, al conocer la res- 3
puesta del oráculo divino vuelve desmoralizado y triste

Es decir, el oráculo de Apolo, cuyo santuario en las afue-
ras de Mileto era uno de los más concurridos en el siglo 11 de
nuestra Era.

sino a las propias exequias. bañada en lágrimas. la ineludible necesidad de obe- decer a las órdenes del cielo reclamaba a la pobrecita Psique para el suplicio que le estaba destinado. y el alegre canto de Himeneo acaba en lúgubres llantos. y el dolor del pueblo se traduce en unánime e inmediato duelo general. la población en masa toma parte en la comitiva. la música de la flauta nupcial es sustituida por el triste ritmo de las modulaciones lidias. 4 »Ya se dispone para la desgraciadísima doncella toda la pompa de la fúnebre boda. Pero llega ya el tétrico momento de cumplir la cruel sentencia del destino. 138 EL ASNO DE ORO a su palacio y explica a su esposa lo que prescribe el aciago destino. Ulti- mado. Psique. en medio de una profunda tristeza. 34. La desolación. Y cuando sus padres. se pone en marcha el cortejo fúnebre para enterrar a una per- sona en vida. La llama de las antorchas se apaga entre cenizas y negras humaredas. La ciudad entera se asociaba al dolor de esta familia afligida por un triste destino. que para mí son adora- bles? ¿Por qué irritáis mis ojos con la irritación de . el so- lemne ceremonial de este himeneo de muerte. sin embargo. sucumben en tan doloroso trance sin resolverse a consumar la inhumana mons- truosidad. pues. los lamen- tos duran varios días. y la joven contrayente se enjuga las lágrimas con su propio 5 velo de novia. es su misma hija quien los anima con las siguientes palabras: 3 »'¿Por qué OS atormentáis en los Últimos años de vuestra existencia llorando sin parar? ¿Por qué agotáis las energías de vuestra vida (más mía que vuestra) en ininterrumpidos sollozos? ¿Por qué afeáis con lágri- mas inútiles vuestros rostros. acongojados. no asiste a 2 la propia boda. las lágrimas.

se disponen a regresar a sus casas. el dulce aliento del céfiro que la acari- ciaba agitando en ondulaciones'alternas el borde de sus faldas. cuando con voz unánime me llamaban la nueva Venus. La envidia cruel os asesta un golpe mortal: os enteráis demasiado tarde. sobre la abrupta 2 montaña.3 dida. Cabizbajos. se deshacía en lágri- mas. 35. Sus desgraciados padres. Tengo ganas de que llegue el momento feliz de esa boda. colocadme 6 sobre la roca que el destino me ha asignado. entonces debíais de haberme guardado luto como si ya me hubierais perdido. nAsí habl6 la joven. acaba hinchando todo el vuelo de sus ves- tiduras. Llevadme.5 dían honores divinos. entonces era el momento de gemir y llorar. Psique. en esto. Allí mismo apagan con sus propias lágrimas las antorchas nupciales que habían servido para iluminar la marcha y allí las dejan tiradas. se encerraron en el fondo de su palacio conde- nándose a una noche eterna. se coloca la joven en lo alto de aquella cum- bre y la dejan completamente sola. LIBRO I V los vuestros? ¿Por qué os arrancais vuestra blanca ca- bellera? ¿Por qué zaherís. por qué he de evitar su encuentro? Ya está llegando el que ha nacido para ruina del universo entero'. Psique se eleva gradualmente y se ve trans- . se calló y con paso decidido se incorporó a la multitud que la acompa- ñaba. ¿Por qué lo hago esperar. la otra ese seno que yo tengo por sagrados? He ahí la gloriosa 4 recompensa que os ha valido mi incomparable hermo- sura. tengo ganas de conocer el noble marido que me corres- ponde. temblando de 4 miedo en la cúspide de su roca. Se llega a la roca designada. ahora veo claro: el nombre de Venus ha sido la Única causa de mi perdición. Ahora me doy cuenta. agotados por tan sentida pér. uno ese pecho. »'Cuando los pueblos de diversas naciones nos ren. Luego.

.140 EL ASNO DE ORO portada por los aires en suave descenso a lo largo de la roca. hasta un profundo valle que había al final: aterriza con suavidad y se ve sentada en un lecho de césped florido.

donde ambas perecen despeñadas (1-31). se la lleva a su maravilloso palacio para hacerla su esposa. Bastaba acer. y precisamente en el centro del bosque y junto a la corriente del agua. para siempre. lo identifica.. sin darse a conocer. Nace la envidia en el corazón de las dos hermanas.3 carse a la entrada para darse uno cuenta de que tenía . según dice. Bastante re-' puesta. Pasado algún tiempo recibe la visita de sus dos hermanas mayores. Logran convencerla de que ha de dar muerte al monstruo que la ama o ha de identificar al menos su personalidad (era condi- ción de la felicidad de Psique que no se arriesgara a contem- plar el rostro de su esposo). tras la violenta conmoción.Cupido se enamora de Psique y en alas del viento la baja de la cumbre solitaria y. Ve un bosque de árboles altos y frondosos. la serenidad de su mente y se entregó a un suave descanso. 1. pero enton- ces Cupido se da a la fuga. reco- bró. Psique. había una mansión real: en su construcción no había intervenido la mano del hombre. Psique las manda cargadas de valiosos regalos. que intentan acabar con Psique aunque hayan de matarla. en efecto. entre los árboles. LIBRO V La fábula de Psique (continuación). Psique. sino el arte de la divinidad. ve una fuente 2 cuyas aguas tenían la transparencia del cristal. cómo- damente recostada como en un lecho de césped. irritada ante la maldad de sus hermanas. las engafía a su vez y las lleva a un precipicio. se levanta tranquila de su plácido sueño. »Sobre la espesa capa de verdura.

Sólo un artista maravilloso. ningún guardián custo- diaba aquel tesoro que reunía todas las maravillas del . los haces luminosos que desprenden las habitaciones. El mobiliario es de una riqueza ade- cuada a la magnificencia del edificio. las paredes están revestidas de arriba abajo con chapas de oro macizo y brillan con el resplandor propio del oro. esculpidos en tuya y marfil. Pero si había mucho que admirar entre tantas riquezas. una y mil veces felices. las pare- des. cediendo al deleite de la curiosidad ante tan maravilloso espectáculo. 2. en efecto. allá en lo alto. representan a los ojos del visitante animales salvajes 4 y otros por el estilo. en toda su anchura y profundidad. donde se amontonan grandes tesoros. ninguna valla. 142 EL ASNO DE ORO ante sí la lujosa y placida resistencia de alguna divini- dad. diminutas piedras preciosas y labradas oponen su colorido en variadas representa- ciones pictóricas: ¡felices. de una arquitectura grandiosa. ve al otro lado del palacio los almacenes. mejor dicho. completamente cubiertas de bajorrelieves de plata. las galerías y hasta las 7 mismas puertas. un semidiós. podía con las sutilezas de un arte consumado in- fundir la vida de las fieras a tanta cantidad de plata. 5 En el mismo pavimento. lo exa- mina en todos sus detalles. o más exactamente un dios autén- tico. luego. Psique se acerca cada vez más. »Atraída por los encantos del lugar. lo más sorprendente era que ninguna cadena. aquellos que andan sobre perlas y piedras preciosas! 6 Las demás estancias de aquella mansión. Los artesonados. son de incalculable valor. esta casa tendría luz propia si el sol le negara la suya: tales son. Si algo falta allí es 2 porque no existe. va cobrando confianza y se aven- tura a cruzar el umbral. descansan sobre columnas de oro. parece muy vero- símil que el gran Júpiter se ha construido este paraíso como palacio en la tierra para vivir con los hombres.

se instala allí muy a gusto. tan sólo oía palabras caídas del cielo y las voces eran su único servicio. ponte a descan- sar de tus fatigas en una de esas camas y. Cuando Psique se complacía con sumo deleite 3 a la vista de todo ello. pues. di que se te prepare el baño. señora -le dice-. henos aquí prontas a servirte con esmero. fuentes con variados y abun- dantes manjares. como es bien sabido. Nosotras.2 ciosos como el néctar. En cada lecho se instalaban normalmente tres comen- sales. sin que nadie sirva la mesa. llamado triclinium. se entregó primero al sueño y luego en el baño acabó de disipar su cansancio. otro tocó la cítara. cuando gustes. somos tus doncellas. »Psique reconoció en esta felicidad un efecto de la divina providencia. al ver muy a punto a su lado una tarima semicircular JO y dán- dole a entender el conjunto que se trataba de la comi- da preparada para hacerle reponer fuerzas. y. en cuanto estés arre- glada. Después del 4 opíparo banquete. sin dejarse ver. como se dice en este pasaje. Entra. después deleitó su oído un número de con- JO El típico comedor de los romanos. en tu habitación. dócil a los consejos de aquella voz sobrenatural. y hasta la cítara era invisible. En el Imperio desaparecen los ángulos de la mesa y los tres lechos se sustituyen por uno solo en forma semicircular. entró alguien y se puso a cantar. 3. . cuya 4 voz estás oyendo. Ella no 3 podía ver a nadie. Inmediatamente aparecen vinos deli. de tres lechos paralelos res- pectivamente a tres de los cuatro lados de una mesa cuadrada (el cuarto lado quedaba libre para efectuarse los servicios de la mesa). LIBRO v 143 mundo. no se hará esperar el regio banquete organi- zado en tu honor'. he aquí que oye la voz de un ser invisible: >A qué. que comían recostados. a qué viene este asombro ante tanta opulencia? Todo esto te per- tenece. se componía. todo viene solo como por impulso sobrenatural.

aunque no se veía a nadie. había desaparecido apresuradamente. Tras estas deliciosas amenidades. un ligero ruido llamó su 2 atención. »Aquella noche. Según ley natural. estás en peligro de muerte. ejecutado por numerosas voces. cuya virgini- s dad había sucumbido. y. 6 . antes de que volviera la luz del día. le inquieta lo desconocido. La noticia de lo ocurrido se había di- vulgado a otras latitudes y sus dos hermanas mayores se habían enterado de todo. era evidente que se trataba de un coro humano.Entretanto. se horroriza y. se asusta. así lo hizo. que esperaban ante la alcoba. más que 3 cualquier desastre. 5. tristes y llorosas. te persigue la For- tuna con acentuada crueldad. entrada ya la noche. el esposo. . Sin 4 demora. las voces. te creen ya muerta y buscan tu ras- . sus padres envejecían sin cansarse de llorar y penar. Ya es- taba a su lado el marido misterioso. acudieron a ver a sus padres y a hacerles com- pañía. hizo de Psique su esposa. 4. adorable y querida es- posa. Temiendo por su honor en medio de tan profunda soledad. 144 EL ASNO DE ORO junto. el hábito le fue ha- ciendo agradable su nuevo estado y el timbre de aque- lla voz misteriosa era un consuelo para su soledad. pres- tan sus cuidados a la recién desposada. He ahí mi consejo. Así continuaron las cosas por algún tiempo. aban- donaron sin tardanza sus hogares y. Tus her- manas. rivalizando de celo. la hora avan- zada de la tarde aconsejaba a Psique que fuera a dor- S mir. subió al lecho. le habló en los 2 siguientes términos: 'Psique. has de ponerte en guar- 3 dia con la mayor cautela. dirigiéndose a Psique -pues aunque era invisible no dejaba de oírlo y de tocarlo como muy presente y real-. alarmadas.

repitiendo 5 que esta vez sí que era desesperada su situación: pues encerrada en esta cárcel feliz. no vuelvas la mirada en su dirección. además. entonces. »Ella. de noche. llorando amargamente se fue a dormir. más todavía. a los ruegos de la recién s casada y. 3 aunque sea para perderte! Recuerda tan sólo mis se- rias advertencias cuando un día empieces a arrepen- tirte'. ¡Basta ya. »Al poco rato. mitigar sus lágrimas y hablar con ellas. LIBRO v 145 tro. sin poder hablar con ningún mortal. 6. la abraza todavía inundada de lágrimas y le pide explicaciones: 'Son ésas las promesas que me hiciste. oyeras sus lamentos.10 . sin darse el menor alivio. ahora que sus hermanas lloran su des- aparición. Sin tomar el baño. pronto llegarán a la consabida roca. no paras de atormen- tarte.Psique accede y se compromete a actuar según las 4 instrucciones de su marido. sin 6 probar alimento. aunque soy tu mari- do? ¿Qué puedo esperar? De día. sigue tus gustos. . Pero le rece 6 mienda con insistencia y con reiteradas y tremendas 9 . su marido. ni siquiera puede darles una palabra de consuelo o verlas un instante. se acuesta a su lado.4 naza de que en ello está en juego su vida. a mí me acarrearías el más vivo dolor y a ti te espe- raría la mayor de las desgracias'. pues. pero como él se esfumó al disiparse las tinieblas de la noche. querida Psique? 2 ¿Cómo voy a contar ya contigo. . le permite llevarles todo el oro y todos los collares que quiera regalarles. y hasta entre los brazos de tu esposo. de lo contrario. dado el caso. adelantándose algo a su horario habitual. a fuerza de súplicas y bajo la ame. El accede. arranca el consentimiento de su marido para darse el gusto de ver a sus hermanas. la pobrecita se pasó todo el día entre lágrimas y suspiros. no contestes. Si. haz lo que quieras.

seas quien seas. Psique. de modo que el eco de sus reiterados gemidos hacía que las rocas y las montañas resonaran con el mismo 2 dolor. se esfumó entre los brazos de su esposa. Pro- metió hacer todo lo que se le pedía y. pues estoy locamente enamo- rada de ti y. entre palabras cariñosas y estrechos abrazos. Al oír los gritos penetrantes de su voz angus- tiosa que bajaba hasta el valle. 146 EL ASNO DE ORO amenazas que no ceda a los perniciosos consejos de sus hermanas y que nunca intente averiguar cómo es su marido. Y cubriéndolo de per- suasivos besos. Inmediatamente se presentaron allí. como ya iba a amanecer. que echaría a perder tantos motivos de felicidad y la privaría para siempre de sus abrazos. le dijo: 'Antes morir mil veces que perder la felh cidad de nuestra unión. ya más ale- gre. adorado esposo mío. 7 »Psique dio las gracias a su marido y. secad ya vuestras meji- . 7. y allí se pusieron a verter torrentes de lágrimas. que me traiga aquí a mis hermanas por el mismo procedi- 9 miento que me ha traído a mí'. lo halaga además con frases como éstas: 'Dulzura de mi vida. »Sus hermanas se habían informado sobre la roca y el lugar en que Psique había sido abandonada. tu servidor. a pesar suyo. tierno en- canto de tu Psique'. La fuerza y hechizo del lenguaje amoroso acabó rindiendo al esposo. sería una curiosidad sacrílega. concédeme todavía un favor: ordena a Céfiro. se lanza al exterior del palacio y dice: '¿Por qué os atormentáis en vano con tan tristes la- 3 mentos? Me 1lorAis a mi: aquí me tenéis. temblorosa y fuera de sí. Sin embargo. Dejaos ya de lúgubres lamentaciones. a golpearse el pecho. te quiero tanto como a mi propia vida: ni el propio Cupido me parece com- s parable a ti. Llamaban por su nombre a la hermana desgra- ciada. te lo suplico.

'Alegraos ya -dice P s i q u e . cómo se llamaba o qué era su ma- rido. no infringe en modo alguno 4 las prescripciones de su esposo ni deja escapar el secreto de su corazón. temía que 5 se le fuera la lengua y traicionara su propósito de callar. ved nuestro hogar y. empezaron a sentir y fomentar la envidia en el fondo del corazón. »Una de las dos acabó por preguntarle con mucho 3 interés e indiscreción quién era el dueño de aquellas divinas maravillas. »Tras estas palabras les enseña los inmensos tesoros de su casa dorada. Tanto es así 2 que ellas. . que ya se habían calmado. por ello. Si la conversación se prolongaba. Psique. Sin hacerse esperar. LIBRO v 143 llas demasiado tiempo bañadas de lágrimas. Céfiro. en compañía de vuestra Psique. para reparar sus fuerzas. pues ya podéis abrazar de nuevo a la que estabais llorando4. les hace oír la multitud de voces que la sirven. después de cargarlas de objetos de oro y de collares de piedras preciosas. entonces llama a Céfiro y le comunica la orden 4 de su marido. y. entrad 6 bajo mi techo. que dedica la mayor parte de su tiempo a la caza por el campo y el monte. 8. eleva a las dos hermanas y las transporta sin causarles el menor daño. vuelven a correr. de un suavísimo soplo. al verse saciadas con esta profusión de manjares. recread vuestras almas doloridas'. no obstante. pero esta vez son fruto de la alegría. y cumpliendo en el acto el majidato recibido. les ofrece un baño suntuoso y todos los refinamientos de una mesa digna de los Inmortales. llama a Céfiro y le manda que se las lleve inmediatamente. auténticas riquezas del cielo. Ya son felices entre mutuos s abrazos e impacientes besos: las lágrimas. inventa un cuento de circuns- tancia: dice que es un apuesto joven cuyas mejillas se acaban de poblar de suave barba.

Ya has visto. 10. y. Ya pone sus miradas en el cielo. y materna. más viejo que mi padre. en primer lugar. andan rodando por su casa. ya se presiente a la diosa en esta mujer que tiene voces por doncellas y da órdenes s a los mismos vientos. ella en cambio. ¡qué cantidad de oro bajo los pies a cada paso que allí se da! 6 »'Y si por añadidura tiene un marido tan guapo como dice. ¡Qué ropas más lujosas! ¡Qué deslum- brantes joyas! Y además. está en posesión de inmensas riquezas. y que me lo guarda todo en casa bien cerrado con llaves y cadenas'. que. ya 7 tenía el aspecto y los modales de una diosa. rpLa orden fue cumplida al instante. her- mana. qué de collares. lejos del hogar natal y hasta de nuestra misma patria y nuestros padres. nos han casado con extranjeros para ser sus criadas. 4 vivimos como desterradas. me tocó en suerte un marido. A mí. no me extrañaría que su divino marido hiciera de ella también una diosa. Las ilustres hermanas volvían a casa corroídas por la enconada hiel de la envidia y mantenían entre sí una estruen- 2 dosa y animada conversación: '¡Hay que ver lo ciega. Fortuna! ¿Te parece bien. el fruto tardío de una fecundidad que con ella se ha agotado. no cabe duda. »La otra replica: 'Pues yo tengo que aguantar a un marido todo arrugado y jorobado por efectos de " . en cambio. Si la intimidad sigue su curso y se afianza el amor. con un dios por marido. encima. no hay en el mundo entero mujer más feliz. lo injusta que eres. lo cruel. 148 EL ASNO DE ORO 9. y ni siquiera sabe usar co- S rrectamente de tanta abundancia. el último vástago. Así es. y de qué calidad. sigamos destinos opuestos? A nos- otras que somos mayores que ella. siendo como somos auténticas hermanas por línea 3 paterna. más calvo que una calabaza: un retaco de hombre con menos apariencia que un niño.

4 gancia nos ha tratado. Hasta sus prisas en la imperti- nente exhibición denotaban el morboso orgullo que respira. Nuestra hermana ha de aprender que nosotras no 9 somos sus criadas. Renuncio a mi 6 condición de mujer. En pri. de tantas riquezas. si no la derribo de tan opulenta posición. como es natural. ni siquiera a nuestros padres. ya veo con qué paciencia o. hermana (voy a 3 decirte con franqueza lo que pienso). no enseñemos a nadie lo que traemos. Y. Y si también tú. cuan- do hayamos madurado y afianzado nuestras ideas.7 mer lugar. sino sus hermanas mayores. a pregonar ante nuestros padres y ante el mundo entero su incomparable felicidad. vayamos a nuestras casas. nos ha tirado a la cara s unos desperdicios. pero yo no puedo aguantar por más tiempo tanta prosperidad en manos de quien no se la merece. Basta que nosotras hayamos visto 8 lo que no quisiéramos haber visto. de momento volvamos con nuestro8 maridos. Paso casi 2 todo mi tiempo en dar masajes a sus dedos deforma- dos y duros como piedras. Y ya veo. modestas pero muy ordenadas. me quemo mis preciosas manos a fuerza de aplicarle compresas malolientes. manda que se nos eche fuera y se nos ventile entre silbidos. ignoremos incluso cuanto de su vida sabemos. enci- ma. acto seguido. estás resentida de nuestra afrenta. . molesta por nuestra presencia. mejor dicho. concertemos entre las dos una acción enérgica. renuncio a la misma vida. la consecuencki de su enfermedad es que muy rara vez se fija en mis encantos. y. hago el pe- noso papel de una enfermera más bien que el de una hacendosa ama de casa. vol- vamos más pertrechadas a castigar su orgullo'. LIBRO V 149 reuma articular. y a regañadientes. paños sucios y repugnantes cataplasmas. El hombre no es feliz cuando nadie tiene noticias de sus riquezas. con qué servilismo soportas esta situación. Recuerda con qué aires de soberbia y arro. no vayamos.

llevas ya en tu seno otro niño. emprenden el camino de su casa para organizar la trampa detestable o. nuestro hijo será un simple mortal'. pronto te habrás de enfrentar con un asalto cuerpo a cuerpo. desgarrán- dose las mejillas (bien merecido lo tienen). el misterioso marido da a Psique nue- vas instrucciones en sus conversaciones nocturnas: '¿No ves -le dice. si lo profa- naras. suspiraba con impaciencia por el glorioso fruto que esperaba y se sentía feliz con el 2 título de madre que le iban a dar. pero como yo te lo he dicho muchas ve- ces. que hasta ahora eras una niña. arrancándose los cabellos. »Esta noticia hizo que Psique irradiara felici- dad. al menos en lo referente a tu marido no 6 hagas caso de nada ni nada les contestes. si ves una vez mi cara ya no la volverás a ver. la funda- mental consiste en convencerte de que averigües qué cara tengo. 12. hen- chidas de furiosa rabia. 5 Así. que será un dios si sabes callar y guardar nuestro secreto. .el grave peligro que te amenaza? La Fortuna organiza sus guerrillas en la lejanía. no cruces una palabra con ellas. y si no tomas con tiempo serias precauciones. mejor dicho. Pues vamos a tener familia: tú. no puedes evitarlo. lo sé). Reavivan así el dolor de sus padres. el asesinato de su inocente hermana. 4 Unas pérfidas lobas concentran todo su esfuerzo en disponer contra ti criminales emboscadas. aplaudía ante la consoladora esperanza de su descendencia divina. pues. a quienes hacen perder toda esperanza. si con el tiempo vinieran aquellas malditas brujas con las armas de sus dañinos designios (y ven- drán. luego. y si. Ocultan todos sus precio- sos regalos y. renuevan 2 SU fingido llanto. con tu cándida sencillez y tu buen corazón.Las dos hermanas malas dan por bueno lo que es un mal pensamiento. 3 »Entretanto. 150 EL ASNO DE ORO 11. Cuenta ansiosamen- .

se admira de que una leve picadura pueda dar lugar a tan voluminoso desarrollo de su vientre. '¡Ya ha llegado el último día y el 4 momento decisivo! Un adversario de tu sexo y de tu sangre ha empuñado las armas. ya que me deniegas la contemplación de tu rostro sacrosanto. sienten 6 por ti un odio asesino y han pisoteado los lazos de la sangre que os es común: ya no las puedes llamar hermanas. has podido apreciar la fidelidad y discreción de que he dado pruebas. y sin ciencia ni experiencia. Pero ya 3 aquellas pestíferas y abominables Furias. entre sollozos y lágrimas. a ti y a nuestro futuro hijito. a la manera de las Sirenas. me pa- rece. LIBRO V 151 te los días que pasan y los meses transcurridos. No consientas en verlas ni oírlas cuando. exhalando su veneno de víboras. »La contestación de Psique. se asomen a la roca y hagan resonar la montaña con sus funestas llamadas'. Psique. navegaban con toda la velocidad de su impaciencia impía. a tu marido. por tu pecho . el marido de las horas nocturnas pone en guardia a su querida Psique. ya apun- tan a tu garganta. es apenas inteligible: 'Hace tiempo. ¡Ay. en compensación. Entonces. Aquellas mujeres son unas criminales. vida mía. en su estado de gravidez. 13. con la espada desenvainada. las ha dispuesto para la batalla y la trompeta ha dado la señal de ataque. y. una vez más. déjame ver al menos el de mis herma- nas. parecidas a las mías. por tus suaves 3 y finas mejillas. y ahora vas a ver igualmente la firmeza de mi carácter. tus abomina- bles hermanas. ha puesto en movi- miento sus huestes. qué desas. impónte una escrupulosa re- serva y líbranos así de la catástrofe que amenaza a nuestra casa. Por tu melena perfumada y suelta. Basta que mandes otra vez 2 a nuestro Céfiro cumplir con su deber.5 tres se nos vienen encima! Ten compasión de ti y de nuestra suerte común.

Céfiro. Ellas. aunque de muy mala gana. sin ir a ver siquiera a sus padres. enjugando con la propia cabellera las lágri- mas de Psique. »La pareja aquella de las dos hermanas que habían pactado la conjura. ya no quiero saber nada más de tu rostro. ya no eres la niña de antaño. 152 EL ASNO DE ORO que me abrasa con una llama desconocida. por el deseo que tengo de conocer al menos el retrato de tu 4 cara en la del hijo que esperamos: accede al ruego de mi angustiada súplica permitiéndome el gusto de dar un abrazo a mis hermanas: reanima a Psique con esta alegría. sin titubear y apretando el paso. cubren con rostro risueño el teatro de per- fidia que encierra su corazón y halagan a Psique con 4 estas palabras: 'Así. como es de esperar. se lanzan al vacío 2 con insolente temeridad. . sin esperar que soplara el vien- to que las había de transportar. 6 »Hechizado por estas palabras y los dulces abrazos. abra- zan a su víctima. desembarcan y van directamente a la roca en desenfrenada carrera. Psique. 14. ya no hay sombras para mí en las mismas tinieblas de la noche: te tengo a ti para ilu- minarme'. va a nacernos un auténtico Cupido'. atento al edicto de su rey. entran en casa. heredara la hermosura de sus padres. No. Luego. se proclaman sus hermanas -jmen- tirosas!-. las acoge en el seno 3 de sus suaves brisas y las deposita en el suelo. desaparece sin dejarse sorprender por la luz del na- ciente día. le prometió hacer lo que pedía. a Psique cuyo corazón se consagra y se 5 entrega a ti sin reservas. ya eres madre tú también. ¿Te das cuenta del tesoro que nos reserva el nido de tu seno? ¡Qué s inmensa alegría vas a dar a toda nuestra familia! ¡Qué felicidad para nosotras criar a esa joya de niño! Si. pues. el marido.

en tan breve intervalo. orientan la conversación en ese sentido con disimulada habi- lidad: empiezan a preguntar a Psique quién es su marido. hermana. van cambiando impresio- nes en estos términos: '¿Qué te parece. 2 manda actuar a las flautas: y las flautas se ponen a tocar. alcanza la edad madura y ya peina alguna rara cana. hoy es un hombre de me- diana edad con cabellera blanca y plateada. LIBRO v 153 15. her. inventa un nuevo cuento: su marido. tiene entre manos grandes negocios. las instala en un mag- nífico comedor. (De quién puede tratarse? ¿Quién. dice al coro que cante: y se le oye cantar. la monstruosa mentira de esa impertinente? Ayer su ma. dice. 16. »Ahora bien. habrá llegado tan repentinamente a la vejez? No cabe.2 rido era un adolescente cuya barbilla estaba apenas poblada de suave vello. es de una provincia próxima. la perversidad de aquellas malditas 3 mujeres no se dejaba ablandar y calmar por aquellos acentos más dulces que la miel. les procura el ali- vio de un baño de agua tibia. Y. *Sin embargo. sin que se viera a ningún ejecutante. Ella. sin insistir 5 más en el tema. vuelve a cargarlas otra vez de sun- tuosos regalos y las manda al aéreo transbordador.3 . a qué familia pertenece y en qué situación se halla. deleita su paladar con maravillosos y deliciosos manjares. Pendientes en todo instante del lazo que su malicia ha tendido. Da una orden a la lira: y la lira deja oír sus acentos. olvidándose de lo 4 que anteriormente había dicho. lle- gaba con deliciosa armonía al alma embelesada del auditorio. En seguida ella les ofrece asiento para que descansen. con increíble candor. con los bocados más refinados. »Con este cariño fingido conquistan insensible- mente el corazón de su hermana. al volver a sus casas en alas de las suaves brisas de Céfiro. Toda esta música.

un reptil enroscado en mil nudos. somos nosotras quienes. y un dios es el fruto que nos reservan su entrañas. no te lo podemos ocultar: una horrible serpiente. Muchos agri- cultores. 154 EL ASNO DE ORO mana mía. y tras un saludo de compromiso a sus padres. me ataría una soga al cuello s y me colgaría en el acto. más que esta doble alternativa: o la mise- rable nos inventa mentiras. es que indudablemente se ha casado con un dios. desenfrenadas. por compartir. con la habitual ayuda del viento y la misma rapidez. con una boca terriblemente abierta en toda su profundiad. al am- 4 paro de la oscuridad. Por el momento volvamos a casa de nuestros padres y preparemos nuestra próxi- ma entrevista hilvanando argucias con visos de la más perfecta realidad'. no te preocupas del peligro que te acecha. se dirigen a la joven con estas 2 palabras capciosas: 'Eres muy feliz. o ignora cómo es su ma- rido. hay que desalojarla cuanto 4 antes de su brillante posición. Ahora bien. tu dolor y tu desgracia. Pues lo sabe- mos de buena fuente y. naturalmente. en permanente alerta. Recuerda ahora el oráculo de la Pitonisa que proclamó tu des- tino como esposa de un monstruo cruel. sólo la ignoran- cia de tu misma desgracia asegura tu beatífica tran- quilidad. con un cuello que destila un veneno sangui- nolento y mortal. como quiera que sea. se pasan la noche ner- viosas y en vela. desde allí. »En este estado de excitación. casi todos . por la mañana. si ( jno lo quiera dios! ) fuera proclamada madre de un niño divino. suben en un vuelo a la consabida roca. Si no conoce a su ma- rido. descansa a tu lado. vela- mos por tus intereses y nos torturamos lamentable- 3 mente por los desastres que te afectan. bajan en otro vuelo. muchos cazadores de esta zona. 17. he ahí el marido que. y frotándose los párpados para provo- car forzadas lágrimas.

LIBRO V 155 los habitantes del contorno lo han visto cuando. »'No durará mucho tiempo (todos lo dicen) esta sobrealimentación que él te procura regalando tu paladar con finos manjares. »Entonces. la compañía de simples voces. diciéndoles: 19. como no podía ser menos. fuera de sí. alma sencilla y sin do. vos- otras. lívida. Enajenada. queridas hermanas mías. estoy aguantando a un marido de sospechosa personalidad. se olvida por completo de todas las advertencias de su marido y de sus pro- pias promesas. ni 2 siquiera sé de dónde es. la pobre Psique. y los que os afirman esos horrores no me parecen inventar ninguna men- tira. Sólo de noche puedo oír el murmullo de su voz. Temblorosa. con voz apagada. en cuanto se cumpla el plazo de tu gravidez y alcances tu plenitud. murmura unas palabras entrecortadas. . se siente aterrada por revelación tan espan- tosa. ha de ser un monstruo. permanecéis fieles al deber de la piedad fraterna. »'Ya lo veo. o prefieres verte en- terrada en las entrañas de un monstruo cruel? Si. pálida. por la noche.5 gracias. Pues nunca he visto el rostro de mi marido. en 3 estos campos solitarios. que tiemblan por tu preciosa vida? ¿Quieres escapar a la muerte y vivir con nosotras exenta de peligros. nosotras en todo caso habremos cumplido con nuestro piadoso deber de hermanas'.4 bleces. vuelve del pasto y cruza a nado el río inme- diato. Ahora te 2 corresponde a ti tomar la adecuada solución: iquie- res hacer caso a tus hermanas. precipitándose así en un abismo de des. 18. los amores clandestinos tan repugnantes como peli- grosos y los abrazos de una serpiente venenosa te hacen feliz. te devorará como sabrosa y sazonada fruta. que desaparece irremisi- blemente ante la luz del día.

descalza. después de pen- sarlo mucho y muy despacio. aquellas crimi- nales criaturas. estoy completamente de 3 acuerdo con vosotras. que está profundamente dor- mido bajo los efectos del primer sueño. cuando está en juego tu seguridad. Tiene particular interés en asus- tarme cuando lo quiero ver. echan mano a la espada para consumar el crimen y conquistar violentamente el alma angustiada de la cándida jovencita. Cuando el reptil se haya arrastrado surcando el suelo. a un primer momento de previ- sión. despacito. pues si. cuando haya subido al Iecho como de costumbre. rodea todos estos preparativos del más impenetrable secreto. saca la Iámpara del rincón de su cár- cel tenebrosa y aprovecha las indicaciones de su luz para ver el momento propicio a tu valiente empresa. . y me amenaza de un gran desastre si manifiesto curiosidad por conocer los ras- 4 gos de su cara. sucede luego la indiferencia. »Una de las dos toma la palabra: 'Los vínculos de la sangre. de puntillas. entonces escú- 4 rrete de la cama. sin alargar el paso. cuando se haya estirado y veas. te lo vamos a indicar. Encontrándose ya abier- tas de par en par las puertas de la plaza y viendo al descubierto el alma de su hermana. 20. Si podéis acudir en saludable ayuda de vuestra hermana en peligro. 156 EL ASNO DE ORO tenéis razón en decirlo. 11é- nala de aceite para que dé buena luz y ocúltala tapán- 3 dola bajo un celemín. sin disimulos y renunciando al empleo de sus mecanismos secretos. nos impiden reparar en ninguna clase de peligros: para ti sólo hay un medio de salvación. por su respiración. se malogran las 5 ventajas de aquella previsión'. afínale el filo repasándola suavemente en la palma de la mano y escóndela secretamente en la parte de la cama que tú sueles ocupar. ahora es la ocasión de socorrerla. Procúrate una lámpara manejable. 2 Coge una navaja de afeitar bien afilada. y.

aunque está empeñada en el intento. también estaba allí ya el marido. odia al monstruo y ama al marido aunque constituyen la misma unidad física. »Con esas palabras provocan un violento in- cendio en las entrañas ya ardientes de su hermana. había caído en profundo sueño. a quien al instante dejan sola. se decide de una vez y dispone los preparativos del nefasto crimen. Nuestra ayuda no ha 6 de faltarte. se siente arrastrada entre los sentimientos opuestos que provoca su desastrosa si- tuación: impaciencia. audacia. sin saber qué hacer. titubea y. indecisión. se plantan en lo alto de la roca. al llegar la tarde con la oscuridad de la noche. tras una primera escaramuza en amoroso combate. embarcan y desaparecen. corta el nudo que une la nuca a la cabeza de la maligna serpiente. inquietud. En alas 2 del viento. 4 desconfianza. nos apresurare- mos a llevarte a ti. te uniremos a un ma- rido de condición humana como tú lo anhelas'. en cambio. con la 3 agravante de que no está sola. ya que eres mujer. y. sin embargo. Aunque es firme su decisión. pues nada temían tanto como hallarse en la zona de la gran tragedia. cuando se trata de poner manos a la obra. como siempre. de allí se lanzan en veloz carrera. 21. Había 5 entrado la noche. y. lo que es ya el colmo. y contigo llevaremos todos tus tesoros. se ha quedado sola. cólera. Sin embargo. puesto que despiada- das Furias la atormentan: lucha como entre las olas de un mar de tristeza. acudiremos de un brinco a tu lado. »Psique. LIBRO V 157 sin titubear. . levanta primero el brazo derecho con el 5 arma de doble filo y asesta un golpe tan violento como te sea posible. y en cuanto hayas asegurado tu vida con su muerte. estaremos a la expectativa muy alertas.

el carcaj y las flechas. vuelve a recobrar los sentidos. horrorizado ante tamaño atentado. Al pie de su lecho estaban el arco. otros hacia atrás. 158 EL ASNO DE ORO 22. Agotada ya y sin esperanza de salva- ción. . cobra fortaleza: va en busca de la lámpara y echa mano a la navaja: la debilidad de su sexo se convierte en audacia. por su parte. 2 »Pero al acercar la luz e iluminarse la retirada alcoba. pero hundién- 4 dola en su propio seno. ciertamente lo hubiera con- seguido si el acero. Psique ve al más dulce y amable de los ani- males salvajes: era Cupido en persona. graciosamente recostado. 3 »Psique. descompuesta y temblorosa. su noble cabellera perfumada de ambrosía. armas propias de su divino poder. el dios de la hermosura. surcadas de rizos en gracioso desor- den: unos le caían hacia adelante. sus me- jillas de púrpura. el fino y delicado plumón que las ribetea se agita sin 7 cesar en caprichoso revoloteo. aunque están en reposo. falta de valor físico y moral. no se le hubiera escapado deslizándose entre sus ma- nos temerarias. pero sostenida por la voluntad cruel del destino. su cuello blanco como la nieve. se siente desfallecer ante la maravillosa aparición y. ante su apari- ción hasta la lámpara avivó su alegre resplandor y la navaja se horrorizó de su filo sacrílego. lívida. »Entonces Psique. y su vivísirno resplandor hacía palidecer la llama de 6 la misma lámpara. en las espaldas del dios volador se destacan sus alas blancas y resplandecientes como flores cubiertas de rocío. sin poder contener la emo- ción. al contemplar una y otra vez la hermosura de aquel divino rostro. s Admira su cabeza rubia. el resto de su cuerpo era tan liso y brillante que no podía pesarle a Venus el haberlo traído al mundo. se deja caer de rodillas y trata de esconder el arma.

dejándose caer sobre él locamente enamorada. ya por ganas de tocar ella también aquel her- moso cuerpo y besarlo a su manera. he aquí que la lámpara aquella -ya sea por vil perfidia. sustrayén- dose a los besos y abrazos de su infeliz esposa. cuando tú misma. la . Psique se enamora del Amor. se despertó sobresaltado y. en el preciso instante en que él iniciaba su ascensión. examina. iOh lámpara audaz y teme. quiere seguirlo entre las nubes hasta el fin del mundo. maneja y admira las armas de su marido: saca una flecha del carcaj y se 2 arriesga a probar su aguda punta apoyándola en el dedo pulgar. Psique. . eres el invento de algún enamorado que quería seguir disfrutando del objeto de su amor hasta altas horas de la noche? El dios.s raria. Pero. 24. »Ahora bien. LIBRO V 159 23. »Psique. por efecto de la que.6 madura. mientras ella se embriaga de 4 tanta felicidad. al ver que su secreto había sido divulgado y profanado. Arde en ella con creciente intensidad la pasión por el dios de las pasiones. se pincha y brotan a flor de piel unas goti- tas de sangre sonrosada. se cogió con ambas ma- nos a su pierna derecha. Así. sin poder saciar los deseos de su excesiva curiosidad. y. se deja caer al suelo.desgraciada pretende acompañarlo en su carrera por los aires y.3 pio impulso. ya por celos crimi- nales. levantó el vuelo. sin enterarse y por pro. al temblarle el pulso y apretar más de la cuenta. sin decir palabra. aunque le contenía el temor de abreviar su sueño. lo cubre en un instante de irresistibles y palpitantes besos. así col- gada. como bien sabes. ruin servidora del amor! ¿Te atreves a quemar al dios de todo amor ardiente. como la honda herida del corazón le hace perder el equilibrio. agotada por fin.soltó de su me- cha luminosa una gotita de aceite hirviendo sobre el hombro derecho del dios.

al borde . sin hacerle daño. que en todo ello te había aconsejado con cariño. desde la cima del árbol. He obrado con ligereza. 5 Creía que te había puesto suficientemente en guardia contra todo ello. Psique se desgarraba el corazón llorando desesperada- mente. en rápido vuelo. Psique. sin duda en atención al dios que suele inflamar hasta las mismas aguas. y evitando el propio peligro. sin tener en cuenta las órdenes de mi madre Venus. »Postrada en tierra y pendiente del vuelo de su marido mientras éste estuvo al alcance de su vista. y un remolino. estaba en aquel momento sentado en la cima de una loma. Pero tus insignes asesoras me van a pagar en seguida el precio de sus perniciosas lecciones. Fue a posarse en un ciprés próximo y. 25. yo. agitó las alas y desapa- reció en el espacio. en lugar de ligarte con un indigno matrimonio. su marido se perdió para ella en la inmensidad del espacio. he preferido 4 volar a tu lado y ser yo mismo tu amante. me daré por satisfecho con dejarte'. el dios rústico. le habló así con profunda emoción: 3 »'Eres el colmo de la simpleza. paso por famoso saetero. Pero cuando. Pro- nunciando la última palabra. Pan. 3 »Casualmente. 160 EL ASNO DE ORO 2 »Su divino amante no la abandona al verla pos- trada en tierra. la depositó sobre el césped florido de la orilla. Mas el río. en lugar de esclavizarte como ella quería con el amor del último y más desgraciado de los hombres. lo confieso. la acogió cariñosamente al instante. y me he alcanzado a mí mismo con mi propia flecha: te he convertido en mi esposa y ya ves el resultado: jme has tomado por un monstruo! Tu mano ha pre- tendido cortarme esta cabeza cuyos ojos te adoran. En cuanto a ti. Psique corrió hacia el río inmediato y se tiró al agua de ca- 2 beza.

»Así habló el dios pastor. que jugueteaban mien- tras pacían segando el verde del río. pero. El dios con pies 4 de macho cabrío vio la dolorosa situación de Psique y su agotamiento. como no ignoraba sus cuitas. hazme caso: no vuelvas a 6 tirarte a ningún precipicio ni acudas a ningún proce- dimiento violento para quitarte la vida. Seca tus Iágri- mas. Pero. y. LIBRO v 161 del río. y. la diosa de las montañas. como es joven. por la ribera. tenía en sus brazos a Eco. Si acierto en mi conjetura (precisamente eso mismo que en boca de la gente sabia se llama arte de adivinación). tus ojos lánguidos. tus frecuentes tropezones. al contrario. Pues bien. tan sólo lo adoró como a divinidad protectora y continuó su ruta. tengo una rica experiencia. una dulce sumisión por tu parte te reconciliará con él'. gracias a mis muchos años. verdad es que soy un s campesino y un pastor de cabras. Al enterarse de ello. 26. después de recorrer en pe- nosa marcha un largo camino . Psique no le con- testó. Intercambiados los abrazos y saludos mutuos. la llamó bondadosamente y la consoló con estas pala- bras amables: 'Hija mía bonita. ante todo. la palidez de tu cuerpo. tus constantes suspiros y. y le enseñaba a repetir las tonadas más diversas. estaba dise- minado su rebaño de cabras. tus pasos vacilantes. voluptuoso y sensible. Psique empieza así: '¿Recuerdas 3 el consejo que me disteis?: me dijisteis que un mons- . en el contorno. calma tu dolor. denotan un sufrimiento motivado por un gran amor. el mayor de los dioses. un atajo que ella no conocía la llevó a cierta ciudad donde reinaba el marido de una de sus her- manas. Psique manifiesta el deseo 2 de anunciar su llegada y presentarse ante su herma- na: se le hace pasar en seguida.e r a la hora del atar- decer-. invoca con hu- milde súplica a Cupido. su hermana le pregunta el motivo de la visita.

descubrí su semblante. bajo el estímulo de una pasión desenfre- nada y de unos celos criminales. Cupido. Pero en cuanto. se embarca al instante y se va 2 derecha a la consabida roca. en esto. devuélveme lo que es míon. por su voracidad. al verme armada con el fuego y el hierro. con la complicidad de la lámpara. por un desgraciado accidente. pobre de mí. . me convencisteis de que lo matara con un arma de doble filo antes de dejarme engullir. »Aún no había concluido Psique la frase y ya su hermana. <Llévate todo lo Que te pertenece. como 51. me vi ante un espectáculo maravilloso y verdaderamente sobrenatural: nada menos 'que el propio hijo de la diosa Venus. pasaba las no- ches conmigo. se preci- pita en inmenso salto diciendo: 'Acógeme. llévate todo lo que te 7 pertenece 5'. ahora me casaré con tu hermana -aña- diendo el nombre que tú tienes-. El dolor lo despertó bruscamente y. 4 »'También a mí me parecía buena la decisión. pendiente de su ciega esperanza. y con todo el cere- monial de un solemne matrimonio'. 27. Cupido en persona. 162 EL ASNO DE ORO truo. era la fórmula que proclamaba el divorcio entre los ro- manos. aunque soplaba un vien- to distinto. Acto seguido man- dó'a Céfiro que de un soplo me sacara del recinto de SU casa'. la lámpara vertió 6 sobre su espalda una gota de aceite hirviendo. inventa oportuna- mente una mentira para engañar a su marido: so pretexto de que le han llegado vagas noticias con la muerte' de sus padres. se me iba el sentido por exceso de felicidad y sufría de no poder agotarla. con el falso nombre de marido. s estaba allí dormido en apacible sueño. Extasiada frente a tan delicioso espectáculo. dijo: 'Por tu horrendo crimen. alé- jate inmediatamente de mi lecho.

al contrario. la amabilidad. 2 aquella ave de inmaculada blancura cuyas alas acari- cian en su vuelo las olas del mar. Céfiro. que su herida es grave y dolorosa. y tú. »La segunda parte de la dura venganza tampoco se 4 hizo esperar. la gaviota. sostén a su soberana'. que está muy decaído. que no hay matrimonios fecundos. »Entretanto. Allí estaba 3 precisamente Venus. la gracia. que su estado es alarmante. él para seguir a una mujer cualquiera en la montaña. vivía su segunda hermana. sus car- nes sirvieron de pasto inesperado a las aves de rapiña y a las fieras. tú para dedicarte a la natación en el mar. burdo. 28. reemprendiendo su marcha al azar. ni aun después de muerta pudo llegar 3 a su destino. y que. donde cayó y murió de la misma manera. tuvo la suerte que merecía: hecha pedazos. Efectivamente. llega a otra ciudad donde. bañándose y nadando. en con- diciones análogas. que por eso se s acabó ya la vida placentera. la gaviota se posa a su lado y le dice que su hijo ha sufrido una quemadura. no hay . Entonces. Con la S misma facilidad cayó ésta también en la misma tram- pa fraterna: la fiebre por suplantar a su hermana en un matrimonio criminal la llevó rápidamente a la roca. éste. Psique. mientras Psique recorría ansiosa- mente el mundo en busca de Cupido. se sumer- ge veloz en el profundo seno del Océano. resintién- dose de la herida de la lámpara. que en boca de todos los pueblos del 4 mundo corren ciertos rumores maliciosos. des- agradable. LIBRO v 163 tu digna esposa. sufría y guardaba cama en la habitación de su propia madre. que las ma- las lenguas tienen en entredicho a toda la familia de Venus: 'Dicen que ambos habéis desaparecido. todo se ha vuelto feo. que guarda cama. Sin embargo. Pues fue desgarrándose y desparramando sus miembros a través de las aristas del despeñadero.

9 »Entonces. señora -contestó-. desprestigiando el buen nombre de su hijo. y. dime el nombre de la que ha corrompido a ese menor tan cándido e inocente: (Es alguna de las incontables Ninfas? ¿Una de las numerosas Horas? ¿Forma parte del coro de las Musas? 60 es una de las Gracias que me sirven?'. dicen que está locamente enamorado de ella'. tan dicharachero como indiscreto. cuando eres todavía un niño. ya desde el umbral de la puer- 2 ta se pone a gritar a pleno pulmón: '¡Bonito compor- tamiento el tuyo -le dice-. el renacuajo ese me ha tomado por una alcahueta y se ha imaginado que yo le presenté a la niña para que la conociera'. 164 EL ASNO DE ORO vida social. cacareaba así al oído de Venus. lo que es más. por añadidura. con precoz atrevimiento ya te unes . uEl pájaro aquel. mi rival en hermosura. la corrup- ción no tiene límite. honda- mente indignada. no hay cariño entre los hijos. de tu reina! No quisiste mortificar a mi enemiga con amores in- 3 mundos: y. Venus. indignada. la usurpadora de mi nombre? Es decir. a tu edad. si mal no recuerdo. exclamó con la máxi- ma excitación: '¿De verdad? ¿Está enamorado de Psique. pues. remonta al instante sobre la superficie de las aguas y se va directamente a su rica morada. Ahora bien.c o m o se le había anunciado-. creo que la niña. y encontrando a su hijo enfermo . el bueno de mi hijo tiene ya un amor? Dime en seguida (tú eres la única que me sirve con cariño). exclamó interrumpiéndolo: '¿Así. Venus. 29. decaen las instituciones entre el hastío y el aburrimiento'. se llama Psique. digno de nuestra familia y de tu virtud! ¡Tenías que empezar pisoteando las órdenes de tu madre. 8 »El pájaro parlanchín no pudo callarse: 'No lo sé. »Chillando así.

a mis años. ¿Qué puedo esperar si. Marte tiene ya en ti su habitual proveedor de jovencitas? Pero yo te haré arrepentir pronto de tus travesuras. a quien tantas veces he ofendido por satisfacer las exigencias de ese niño? Además. yo misma me veo diariamente al descubierto por tu culpa. hasta tu propia madre. además. . me da horror visitar a esa mu. 30. para tormento 2 de mi vida de enamorada. LIBRO v 165 a ella como si pretendieras imponerme esa enemiga como nuera. Sin duda te figuras. me desprecias como mujer abandonada por su marido y ni sientes el menor respeto por tu padrastro. »'Pero de momento he quedado en ridículo. eres un parri- cida. que tú solo guardas la virtud de nuestra raza y que yo. 4 52 «El heroico y sin par guerrerou es Marte. que es Vulcano. es decir. tienes manos muy ligeras y has mal- tratado muchas veces a tus mayores sin el menor res- peto. capftulo 6. y será mucho mejor que tú. como se dirh más adelante en el libro VI. Pues nada de lo que has heredado procede 6 de los bienes de tu padre. Pues bien. yo te haré sentir la acidez y amargura de tu matrimonio. voy a adoptar a uno de los esclavos criados en casa y le voy a dar tus alas. sí. bribón seductor y 4 antipático. me has pegado muchas veces. todo ese equipo que es mío y que yo te había entregado para fines muy distintos. para mayor vergüenza tuya. frente a su marido legítimo. tu arco y tus flechas. {Qué 3 puedo hacer? ¿Qué partido he de tomar? ¿Por qué procedimiento podría dominar a este astuto camaleón? ¿Pediría auxilio a mi enemiga la Sobriedad. el heroico y sin par guerrero". ya no puedo tener descen- dencia. tu antorcha. has de saber que voy a tener otro 5 hijo. el amante de Venus. »'Pero tú has sido malcriado desde tu más tierna infancia.

al ver su rostro congestionado. . por descubrirme a esa Psique que vuela por el espacio huyendo de mí. 166 EL ASNO DE ORO jer tosca y sucia. se lanza al exterior. Ella les contesta: 'Llegáis en el preciso momento. ella castigará con todo rigor a ese bribón. deshará el nudo de su arco. bien enteradas de lo ocurrido. os lo suplico. Pues no dejaréis de conocer la sonada infamia de mi casa ni las hazañas del que ya no merece llamarse hijo mío'. le vaciará el carcaj. furibunda. le preguntan el motivo de aquella mueca truculenta que restaba tanta gracia 2 a sus chispeantes ojos. sí. con la bilis exaltada. además. 31. Haced todo lo posible. a ella y a nadie más. le quitará las flechas. no lo dudo: queréis dar a mi corazón ardiente la satisfacción que reclama. proceda ésta de donde proceda. en que a tu hijo le guste sonreír a una muchacha bonita? ¿Ignoras acaso que es un varón y que es joven? ¿O te has olvidado de los años que tiene? ¿Acaso te sigue pareciendo un niño por conser- 5 var la gracia de la infancia? Tú eres madre y. apagará la llama de su antorcha y. 5 A esa mujer he de acudir. Me daré por satisfecha de esta ofensa cuando la Sobriedad haya rapado esa cabellera que mis manos frotaron tantas veces con lociones de oro. Pero no he de menospreciar el con- suelo de la venganza. ila bilis de Venus! Muy a punto se encuentran con ella Ceres y Juno. »Después de esas palabras. cuando haya trasquilado esas alas que mi seno ha perfumado con caudales de néctar'. dinos. en una palabra. 3 »Las diosas. inten- taron calmar así la violenta furia de Venus: '¡Qué delito tan grande ha debido cometer tu hijo. cuando tú pones tal empeño en contrariar sus impulsos y hasta 4 ansías la perdición de la mujer que él ama! ¿Qué hay de malo. frenará todos sus impulsos con enérgicos re- 6 medios.

»He ahí cómo las diosas. por temor a las saetas de 7 Cupido y para congraciarse con él. contrariar sus amores y condenar en esa pre- ciosidad de hijo tus mismos métodos y tus propios encantos? ¿Qué dios. defendían su causa y halagaban al ausente. qué mortal podría tolerar que 6 tú sigas sembrando pasiones por el mundo cuando en tu propia casa prohibes el amor a los Amores y les cierras una escuela que está abierta para todos: la del mundo femenino y sus debilidades?'. las deja plantadas y se va a la suya. LIBRO v 167 mujer sensata: ¿Vas a inspeccionar siempre de cerca las diversiones de tu hijo. . indignada de ver- las tomar a broma las ofensas de que era objeto. Pero Venus. echarle en cara sus galan- terías. Acelera el paso en dirección al mar.

pero nin- guna la socorre por no disgustar a Venus. en seguida le vuelve a dar aliento la esperanza y la vehemencia de su pasión. aminora la marcha. Invoca a Ceres. Ya 3 había alcanzado briosamente la elevada cumbre y se hallaba en el santuario al pie de la estatua. Cuando. va por todo el mundo en busca del esposo perdido. dijo: '¿Quién sabe si no vive allí mi rey?' Y allá dirige sus apresurados pasos. a cuantas divinidades encuentra a su paso. si no de aplacar su cólera con las caricias de una esposa. Había . »Psique. Por último se pre- senta a la propia Venus: ésta la somete a duras pruebas por ver si se desespera y pone iin a sus días. 1. Venus acaba perdonán- dola y el Olimpo celebra con gran solemnidad la boda de Psique y Cupido (1-24). entretanto. a pesar del sostenido es- fuerzo. que los vuelven a su cueva y deliberan sobre la venganza que han de tomar (25-32). corría a la ventura. Lucio y la doncella cautiva intentan escapar: en su huida topan con los ladrones. en busca de su marido. noche y día.-Psique. LIBRO VI El cuento de Psique (fin). en su desgracia. Pero la piedad y la bondad de la joven enternecen al cielo. a Juno. Viendo a lo lejos un templo en la cima de un abrupto monte. Ve espi- gas de trigo dispuestas en montones o trenzadas for- mando coronas. al menos de desar- 2 marlo con los ruegos de una esclava. también ve espigas de cebada. su corazón inquieto sentía un creciente deseo.

al contrario. como a la hora del calor suelen dejar sus he- rramientas los trabajadores cansados. bañándolos en copiosas lágrimas y barriendo el suelo con la cabellera. piensas en todo menos en tu salvación! '. la diosa nutricia. le dice: '¿Cómo? ¡Infeliz de ti! ¡Venus. en descuidado des- orden. 2 recorre ansiosamente el mundo entero en busca de tu rastro: te reclama para el último suplicio y pone en juego todo el poder de su divinidad para vengarse de ti. por su desaparición para contraer un tene- broso matrimonio. la sorprende en la tarea y. tú. ha de implorar la benévola compasión de todas ellas. »Mientras así arregla las cosas con solícito cui- dado. LIBRO VI 169 igualmente hoces y todo un equipo de segador. por los inviolables secretos de tus ces- tas. velas por mis intereses. arrodillándose a los pies de la 3 diosa. acude en auxilio de la infortunada 53 La leyenda del rapto del Prosérpina es bien conocida: crecía feliz entre las Ninfas y en compañía de sus hermanas. por la tierra que se resiste a soltarla. pone cada cosa en su sitio y todo debidamente ordenado: sin duda piensa que no debe descuidar el templo ni el culto de ninguna divi- nidad y que. entonces. 2. »Psique. entretanto. en una larga y espontánea exclamación. por los surcos de los campos de Sicilia. por el regreso de tu hija hallada gracias a la luz de tus antorchas. pero 4 todo tirado por el suelo al azar. por todos los demás misterios que guarda en silencio el santuario de la ática Eleusiss. por la carroza alada de los dragones que te sirven. implora su gracia con las más fervientes oraciones: 'Te conjuro por tu mano que 4 derrama frutos sobre la tierra. hondamente irritada. por el ritual alegre de la recolección. Ceres. Psique recoge 5 con cuidado los objetos. . por el carro s que arrebató a Prosérpina.

Vete. Eleusis fue el lugar del rapto (las distintas tradiciones sitúan la escena en puntos muy diversos). se acerca a la puerta sagrada. Interviene nuevamente Júpiter y logra un compromiso por el cual. tus súplicas me conmueven. Pero Venus es parienta mía y. . 3. su tío. sin preocuparse de matrimonio.Prosér- pina abandonará el Infierno con los primeros brotes primave- rales para irse con su madre. Psique se da media vuelta y continúa su marcha a través de un bosque sagrado mediana- mente claro y situado en una hondonada. Ve allí ofrendas de alto valor. justo para dar tiempo a que se calme la desbordada ira de la eminente diosa. colgando de las ramas de los árboles y de las jambas de la puerta. además. aunque sólo sea por unos días. Plutón. con una antorcha en cada mano. con la ayuda de Júpiter. la raptó y la llevó a los Infier- nos. 170 EL ASNO DE ORO 6 Psique que te invoca con toda su alma. en busca de su hija. ha de solicitar el favor de cual- 4 quier divinidad. No quiere perder ninguna ocasión. cultivo con ella una antigua y estrecha amistad. pues. o al menos para que mis fuerzas agotadas por largo aje- treo tengan el alivio de un intervalo de paz'. por dudosa que parezca. bajo este montón de espigas. &eres le contesta: 'Tus lágrimas. pero volverá al reino de las sombras en la temporada de la sementera. sin que ésta aparezca por parte ninguna. de mejorar su suerte. Ceres emprende una larga peregrinación. 3 »Defraudada en su esperanza y bajo el peso de una doble desolación. en seguida de mi templo y date por muy satisfecha con que no te de- tenga y te meta en la cárcel'. Permíteme esconderme. entre ellas había. unas telas con inscripciones de oro donde se consig- naba el agradecimiento por el favor recibido y el nom- bre de la diosa a quien iban dedicadas las ofrendas. entonces ve a lo lejos un templo de bella arquitectura. se enamoró de ella y. por añadidura es buena persona 2 y no puedo ofenderla. es mi deseo ayudarte.

Lucina (Juno Lucina). pronuncia la siguiente oración: 4. Tengo en- tendido que sueles acudir gustosa en auxilio de las mujeres encinta cuando las ves en peligro'. abrazando el altar tibio aún del sacrificio y enjugándose previamente las lágrimas. tú. alude a Juno como divi- nidad protectora del matrimonio. alude a la misma divinidad en su calidad de protectora de los alumbramientos o nacimientos. Además hay leyes que me prohiben 51 Hera.S tad de Venus. ya te halles en las riberas del fnaco. sin hacerse esperar. que poder acceder a tus ruegos! Pero las conveniencias me impiden ir contra la volun. que se atribuye la exclusiva gloria de haberte traído al mundo. Sigue en la invocación de Psique la cita de los prin- cipales centros de su culto en los países mediterráneos. líbrame del inminente y espantoso peligro. reina de los dioses y protectora de las ilustres murallas de Argos. derivado de lux. »'¡Hermana y esposa54 del gran Júpiter! Ya habites tu antiguo templo de Samos. se identifica con la Juno romana. »Tal era su súplica. sé para mí la Juno Salvadora en mi desesperada situaciów me hallo cansada. . mi nuera. a quien siempre he querido como a una hija. que te 2 proclama esposa del señor del trueno. tenlo por seguro. agotada de tanto pensar. es decir. postrándose de rodillas. 4 Juno en persona se le aparece en toda la majestad de su augusto poder y le dice: ' ¡Qué más quisiera yo. 55 Hera Zygia es el equivalente del latín Juno iugalis. haber oído tus vagidos y haberte amamantado. hija de Kronos y Rhea. LIBRO V I 171 Psique. a quien todo Oriente venera con el nombre de 3 Zygias y a quien todo Occidente invoca como Luci- na56. el adjetivo. derivado de iugum (ayugoa). ya frecuen- tes las felices moradas de la altiva Cartago. cuando. que te honra como Virgen y celestial viajera montada sobre un león. como divinidad que une a los sexos bajo el yugo del matrimonio.

doblegando sus cueI1os de matizadores colo- res. 6. procuras calmar con humildad su 4 exacerbado furor? ¿Quién sabe. . entre las muchas que anidan en torno al tálamo de su reina. te entregas voluntariamente a tu soberana y. mejor dicho. 2 Cuatro palomas blancas. ¿a dónde he de dirigir mis pasos? ¿Qué refugio. Los gorriones acompañan el carruaje de la diosa formando un sé- . se uncen al yugo de piedras preciosas y emprenden 3 felices el vuelo llevándose a su reina. qué tinieblas pueden ocultarme para escapar a la ineludible vigilancia de la poderosa Venus? ¿Por qué no te armas ya de varonil energía. ella pensaba en el preámbulo de su futura súplica. en casa de su madre?'. a pesar de su buena voluntad. se remonta al cielo. Sin poder alcanzar ya a su marido alado. determinada a afrontar la arries- gada capitulación. Así.en mi desgracia? ¿A quién he de acudir si ni las mismas diosas. Manda equipar el carro que el maravilloso orfebre Vulcano había fabricado con todo el esmero de su arte y le había ofrecido como regalo de boda antes de consumar el matrimonio: era un admirable trabajo de lima. se adelantan en alegre ademán y. la ruina inevitable. renunciando a proseguir su investigación por vía terrestre. y abandonando toda esperanza de salvación. han podido ayu- 3 darme? Si me envuelven tantas redes. renuncias heroicamente a ese resto de vana esperanza.Ese nuevo golpe del destino acaba de agotar a Psique. 5. delibera así 2 en su fuero interno: '¿Qué más puedo intentar. 172 EL ASNO DE ORO dar refugio al esclavo fugitivo con perjuicio de su amo'. si l a persona que tanto tiempo llevas buscando no está allí. o. aunque tarde. sin embargo. además. »Venus. al que la herramienta había ido poniendo valor en la misma medida que iba desgastando el oro.

deja caer estas palabras: 'Bien sabes. indícame qué señales permi- tirán identificarla con seguridad para que. hondamente pre- ocupada. en la suprema altura. En el acto. el dios de la voz sonora. Corre de pueblo en pueblo por el mundo y cumple la misión encomendada con el siguiente pregón: 'Si alguien 2 57 «El hermano arcadio» es Mercurio. . pues. her. y las demás aves. 8. en tono soberbio. el cortejo armonioso de la gran Venus no se asusta ante los gar- fios de las águilas o de los gavilanes que pasan a su lado. Ya no me queda más solución que di- vulgar por tu ministerio de heraldo la promesa de una recompensa para quien la descubra. para un asunto importante. de armonioso canto. Venus era hija de Júpiter y Dione. »Mercurio no faltó a la obediencia. Apresúrate. Las nubes se retiran. Acto seguido se retira direc- tamente a su palacio. LIBRO V I 173 quito juguetón y estrepitoso. Venus triunfante desciende del cielo en compañía de Mercurio y. 4 a cumplir mi encargo. habia nacido en el monte Cileno. anuncian la llegada de la diosa. 4 el Cielo abre las puertas ante su hija. 7. no pueda alegar ignorancia en la defensa'. en Arcadia. le reclama los servicios de Mercurio. »Venus se dirige directamente al real palacio de Júpiter y. hijo de Júpiter y de la ninfa Maya. que t ú hermana Venus nunca hizo nada sin la asistencia de Mercurio. si alguien se hiciese responsable de encubrimiento ilegal.3 mano arcadios7. Al mismo s tiempo ella le entrega una ficha con el nombre de Psique y otros detalles. El negro entrecejo de Júpiter no se opone 2 a la solicitud. acoge con júbilo a la diosa. tampoco ignoras cuánto tiempo llevo buscando en vano a esa esclava desaparecida. lanzando suaves y dulces melodías. y el Éter.

»Y. estás bajo la mismísima zarpa del Infier- no y en seguida vas a sufrir el castigo de tu rebeldía'. ésta. soltó una ruidosísima carcajada. exclama con 6 toda la potencia de su voz: ' ¡Por fin. «tras el templo dedicado a Venus en el valle Murcia». la arrastraba sin que Psique opusiera la menor resisten- cia. cuando se encontró con una de las sirvientas de Venus. maldita criada. llamada Psique. la esclava desapare- cida de Venus. Ya estaba llegando a la puerta de su soberana. siete dulces besos de Venus en persona y uno más. para recibir. 4 *Tal fue el anuncio de Mercurio. que ese tal se presente ante el heraldo Mer- 3 curio. llamada Costumbre. o indicar dónde se oculta. cuya vida está en peligro como conse- cuencia de la herida que le causaste? Pero tranquilí- «Tras las columnas murcianasn. te has dignado venir a salu-' dar a tu suegra? O ¿has venido más bien a visitar a tu marido. En cuanto la introdujeron y presentaron a Venus. movimiento la cabeza y rascándose el oído de- 2 recho: '¿Por fin -dijo. el deseo de tan preciada recompensa había suscitado en todos los mortales una celosa rivalidad. sin preámbulo. entre el Aventino y el Palatino. 174 EL ASNO DE ORO puede detener a la hija del rey. es decir. fijando en ella su mirada. Ésta. con la pun- tita de la lengua'. empiezas a comprender que tenías un ama! Y. 9. como premio de su denuncia. dado el desparpajo que te caracteriza. ¿fingirás ignorar también todas las fatigas que nos ha costado correr 7 en tu busca? Por suerte has caído precisamente en mis manos. . cogiéndola brutalmente por los cabellos. que será pura miel. como hace la gente locamente enfurecida: luego. tras las columnas murcianas ". Esta circunstancia fue decisiva para acabar con todas las indecisiones de 5 Psique.

abuela feliz con el glorioso fruto de su vientre! ¡Gran felicidad en efecto la de oírse llamar 5 abuela en la mismísima flor de la vida y cuando el nieto de Venus resulta ser el hijo de una vil esclava! Pero ¿qué estoy diciendo. Siguiendo las órdenes de la soberana. eso suponiendo que te dejemos llegar al término de la gestación'. Venus. arrancándole el ca- bello.tenlos debidamente clasificados antes 59 Un esclavo no podía contraer matrimonio legal. entre nuevas 4 risas. tendrás de mi parte la acogida que se merece una buena nuera como tú'. al parecer. manda que le traigan trigo. »Concluidas estas palabras. ambas se pusieron a fla- gelar cruelmente a la pobre Psique y a infligirle toda clase de tormentos. sin el consentimiento paterno. hace trizas sus vestiduras y. quiero probar yo también lo que vales. Entonces. . 6 blar de nieto: la condición de los contrayentes es ile- gal". Luego. cebada. lentejas y habas. Arréglate este 3 montón de semillas entremezcladas. además. lo mezcla todo en un solo montón y le dice: 'Me parece que una criada 2 tan fea como tú no puede conquistarse a sus amantes si no es sirviéndolos con esmerada eficacia. y por consiguiente el hijo que nazca será bastardo. no puede considerarse legitimo. Y añade: '¿Dónde están mis esclavas Inquietud y Tristeza?'. semillas de ama- pola. añade: '¡Mirad. se abalanza sobre ella. LIBRO V I 175 zate. pretende enternecerme con la exhibición de su oronda plenitud ya a punto de hacer- me. pues bien. tonta de mí? No puedo ha. garbanzos. un matrimonio verificado en el campo. la llevan otra vez a pre- sencia de la soberana. sin testigos. separa los granos uno por uno y . le golpea la cabeza sin piedad. 10. luego. mijo. Las llamó y les 3 entregó a Psique para que la atormentaran.

echándole un amargo pedazo de pan. no es obra de tus manos. Venus regresa del banquete nupcial.entretanto. 176 EL ASNO DE ORO del anochecer: una vez concluida la tarea. acudid rápi- damente en su auxilio'. 1 1 . Venus se fue a un banquete nupcial. compadeció a la compañera del gran dios del Amor y maldijo la crueldad de la suegra. en un alarde de actividad. se queda estupefacta. »A primera hora de la noche. sin decir palabra. Al observar la actividad que su- 2 ponía la prodigiosa tarea. aislado en el sótano del pala- cio y cautivo en su habitación. tened compasión de la esposa del Amor: es una joven- cita hermosa y está en peligro. En oleadas sucesivas. Entonces. guirnaldas de rosas ceñían todo su cuerpo con intenso colorido. es obra de aquel a quien tú has enamorado para des- gracia suya'. de prisa. se va a dormir. clasifican todo el montón de gra- nos uno por uno: los separan. 3 ~Cupido. la hormiga. »Psique ni siquiera acerca la mano a esa masa informe e inextricable: aterrada por lo monstruoso de esta orden. dice: 'Este trabajo no es obra tuya. este ejér- cito de las seis patitas se lanza en masa y. corriendo activamente de un lado para otro. »Después de asignarle la faena de un montón de semillas tan diversas. activas hijas de la tierra fecunda. te daré mi aprobación'. estaba sometido a un duro asedio. Y. bien enterada de la dificultad que suponía semejante tarea. saturada de vino y destilando perfumes. ese minúsculo habitante del campo. tanto para evitar que su loca petulancia . los distribuyen. los agrupan por especies y en un instante desaparecen de la escena. no. trasto inútil. convoca y reúne a toda clase de hormigas por los alrededores: 'Tened compasión.

Pero desde el cauce de aquel río la verde Caña. a distancia y en distintos departamentos. suelen estar poseídas de una truculenta rabia y. no pretendía cier- tamente cumplir la orden de Venus. era la siguiente profecia: Tsique. LIBRO VI 177 no agravara la herida como para impedir posibles citas con su amor. los dos enamorados pasaron una triste noche bajo el mismo techo. cuando el sol haya perdido su 4 fuerza de mediodía y el rebaño descanse tranquilo res- pirando las frescas emanaciones que desprende el agua. calmada su furia. incluso con sus mordiscos envenenados. con su testuz de roca y. órgano de melodiosa armonía. no intentes tampoco acercarte en este momento a las temibles ovejas: mientras reflejan 3 los ardientes rayos del sol. en 5 cuanto las ovejas. no mancilles la santidad de mis aguas con tu desgraciada muerte.5 flejan en las aguas que tienen debajo? Por allí andan pastando. aunque sometida a tan crueles prue. en cuanto la Aurora llegó al trote de 4 sus corceles. Tráeme inmediatamente un 6 mechón de aquella preciosa lana. a veces. unas ovejas cuyos vellones tienen el auténtico brillo del oro. pues. . con sus acerados cuernos. Así. atacan a los mortales hasta dejarlos muertos. sino precipitarse al río desde una roca y acabar con sus penalidades. te bastará sacudir la enramada de los árboles que tienes a tu lado para encontrar esa lana de oro: 9 -12 . un leve susurro entre ligeras brisas. En cambio.2 bas. 1 2 .Psique se puso en marcha. se entreguen al reposo. »Ahora bien. y. dejó oír. podrás ocultarte muy bien bajo este frondosísi- mo plátano que bebe las mismas aguas que yo. Venus llama a Psique y le dice: '¿Ves aquel bosque que se extiende a lo largo del río ocu- pando toda la ribera y cuyos últimos arbustos se re. por divina inspiración. sin pastor. arréglatelas como puedas: tal es mi voluntad'.

Pero el éxito de esta segunda prueba tampoco mereció la aprobación de la soberana. revelaba a la desgraciada Psique un medio de salva- ción. De sus mismas entrañas. con humana sencillez. Pero. Pero ahora voy a probar de una vez la energía de tu 4 carácter y lo excepcional de tu prudencia. Venus dijo así: 'Tampoco en esta ocasión logra engañarme tu pérfido consejero. recobra ánimos y. arrugando el 3 ceño y con amarga sonrisa. 14. »He ahí cómo la Caña. ate- niéndose estrictamente a las indicaciones. 13. esta roca vomitaba . al contrario. ¿Ves el agudo picacho que remata aquella altísima montaña? Allí brota una fuente tenebrosa cuyas aguas negruzcas se recogen en la cuenca del valle inmediato para pasar a la laguna del Estigio y alimentar la estruendosa co- s rriente del Cocito. Al mismo tiempo le entrega una jarrita de cristal tallado. Bien aleccionada por esos consejos (nunca le pesará de haberles hecho caso). acelara el paso dirigiéndose a la cumbre de la montaña: allí encontraría por lo menos el fin de su mísera existencia. ve la magnitud de la empresa y las dificultades mortales que supone. decidida. »Psique. alta. y en el mismo punto en que el agua helada sale a la superficie de la tierra. en cuanto alcanza las proximidades de la consabida cresta. inaccesible por lo accidentado o lo resbaladizo del terreno. 2 »Pues había una roca de tamaño descomunal. llena esta jarrita y vuelve inmediatamente a traérmela'. le resulta fácil hacerse furtivamente con la sedosa lana dorada 2 y volver ante Venus con el delantal bien repleto. 178 EL ASNO DE ORO pues queda diseminada por el bosque enredada en la espesura'. Sube a la cumbre aquella. añadiendo encima las más graves amenazas.

Por otra parte. no podía acudir ni al supremo consuelo de las lágrimas. honrar al divino Cupido socorriendo a su esposa en peligro. LIBRO VI 179 impresionantes chorros cuyas aguas. Psique 6 se quedó de piedra: aunque materialmente presente. el águila arrebatadora. volando bajo la mirada de la joven. . pues. había rap- tado a un joven frigiom para ser escanciador de Júpi- ter. le dice: '¿Cómo? Sin sombra de picardía. se defendían a sí mismas gritando sin parar: ' ¡Retírate! ¿Qué haces? ¡Cuidado! ¿En qué piensas? ¡Ojo! ¡Huye! ¡Te vas a matar!'. raptado por el águila de Júpiter para servir de escanciador en el Olimpo. el ave real de Júpiter. 15. Abandona. A derecha e izquierda. y ahora quería. con las alas desplegadas. en unas cuevas excavadas 4 en la roca. y las pupilas expuestas a la luz en per- manente acecho. Efectivamente. en cuanto sur. sin experiencia 3 en esta clase de asuntos. se deslizaban por la pendiente.3 gían de las concavidades en desnivel. pues. »Pero las tribulaciones de esta alma inocente no pasaron inadvertidas a la atenta mirada de la bendita Providencia. sin pestañear. que sabían 5 hablar. »Así. ante lo insuperable de la tarea. jesperas poder robar aunque sólo sea una gota de esta fuente tan sagrada como 60 Alusión a la conocida fábula de Ganimedes. las aguas. de improviso apa- reció. se abrían paso por estrechas canalizacio- nes subterráneas y reaparecían al caer en el vecino valle. sus sentidos se hallaban ausentes. bajo la dirección de Cupido. las empíreas rutas del alto firmamento y. he aquí que se asoman estirando sus largos cuellos unos furiosos dragones con los ojos abiertos. Recordaba el antiguo servicio 2 por el cual. aplastada bajo el peso del insoslayable peligro. con una oportuna intervención.

así como los mortales juráis por el poder de las divi- nidades. aunque sólo sea la mínima ración de un solo día. el nuevo servicio que me vas a pres- tar. Coge esta cajita -se la dio. muy versada en magia. el águila inventa un cuento diciéndoles que ha venido por orden de Venus. pero tampoco ahora pudo 2 aplacar la cólera de la enfurecida diosa. la engancha entre sus garras y. incluido el propio Júpi- ter. le ordenan que se retire sin profanarlas. 5 Pues lo que ella tenía se lo ha gastado y consumido hasta agotarlo cuidando a su hijo enfermo'. balanceán- dose sobre sus pesadas alas extendidas como remos a derecha e izquierda. . le dice con infernal sonrisa: 'Ahora veo que debes ser una gran hechicera. a cuyo servicio está adscrita. pasa entre los dragones rozando sus mandíbulas armadas de furiosos dientes y sus len- 6 guas en que vibra un triple dardo. encan- tadora chiquilla. para poder cumplir tan pronto 3 órdenes como las que yo te doy. Amenazándola con mayores y peores suplicios. Pero no tardes mucho en volver: me hace falta esa crema para arreglarme e ir a una representación teatral a la que asisten muchos dioses'. Pero he aquí. Allí en- tregarás la caja a Prosérpina y le dirás: 'Venus te ruega que le mandes un poquito de tu hermosura. hasta la tenebrosa morada de Orco. 16. El águila se la coge.y vete corriendo al 4 infierno. se sobrecogen ante las aguas del Estigio? ¿Y que. los dioses tienen la costumbre de jurar por 5 la majestad del Estigio? Dame tu jarra'. y cuando las aguas. »Psique recogió con alegría la jarrita llena y la llevó carriendo a Venus. 180 EL ASNO DE ORO 4 horripilante? {Esperas al menos llegar a ella? ¿No has oído decir que hasta los dioses. Ahora ya tiene mayores facilida- des de paso. resistiéndose y profiriendo amenazas.

y sus 2 puertas entreabiertas dejan ver una senda intransita- ble. no dista mucho de aquí: en unos parajes solitarios de su demarcación se oculta la caverna del Ténaro 61: bús- cala. según la leyenda. . se la embarcaba a las claras y directa- mente para la muerte. Cuando hayas recorrido buena parte 4 de la ruta que lleva al país de la muerte. al sur del Peloponeso. Pero no debes ponerte en marcha 3 con las manos vacías entre aquellas tinieblas: debes llevar en cada mano un pastel de harina de cebada amasado con vino y miel. pero de ninguna manera te será posible salir de allí y regre- sar. si se le obligaba a ir por su propio pie a presentarse espontáneamente en el Tártaro y entre los Manes? Sin más titubeos se 2 dirige a una torre muy elevada. en cuanto traspases el umbral y te adentres un poco. ¿Cómo no. conducía al Infierno.s 6' En el promontorio del Tenaro. pero tú. Es un respiradero de la morada de Plutón. te encontra- rás con un asno cojo. e irás también con dos mo- nedas en la boca. ilustre ciudad de Acaya. este último trabajo? Cuando tu espíritu se haya separado 4 del cuerpo. cargado de leña.Más que nunca sintió Psique que había lle- gado la última hora de su destino y comprendió que. existía una cueva que. Escúchame: 18. igualmente cojo. irás ciertamente al fondo del Tártaro. un pasillo te llevará directamente al mismísimo palacio del Orco. Pero la torre se soltó 3 a hablar de improviso: '¡Pobre chiquilla! -le dice-. jte rindes por las buenas ante esta última prueba. para precipitarse des- de allí: creía que sería la vía más directa y más her- mosa para bajar a los Infiernos. Inmediatamente des. . ya sin rodeos. LIBRO V I 181 17. pasa de largo en silencio. te rogará que le alargues unas ramas que van colgando de la carga. sin decir pala- bra. »lacedemonia. su conductor.

pero no te dejes llevar por la compasión: está prohibida. un viejo muerto. Y no te vayas a figurar que carece de impor- tancia una mala tarta de cebada: la pérdida de una de las dos supone el que se te niegue definitivamente 3 el regreso a la luz del día. una de tus dos mone- das. en su tarea de tejer. sin más requisitos. monstruoso y for- midable animal. 182 EL ASNO DE ORO pués. no hace nada gratis. debe proveerse del importe de su viaje. te supli- carán que les eches una mano. nadando sobre la superficie. sobre las perezosas aguas. tenderá hacia ti sus manos en descomposición y te suplicará que lo subas a la barca. el pobre. a quienes ya no puede hacer ningún daño. está siempre al acecho. suscitará todas esas trampas y otras muchas para que sueltes al menos uno de esos 2 pasteles. a título de peaje. a cuyo frente está Caronte. hay un perro colosal con tres cabezas enormes.de la muerte. Pues Venus. en su astucia. Es 6 decir. y si casualmente no va por delante la moneda en la mano. 4 Para dominarlo. sólo un momento: pero tampoco tienes derecho a tocar su obra. sembrando un vano terror ante el mismo umbral y el atrio sombrío de Prosérpina: guarda la morada desierta de Plutón. Otro detalle no menos importante: en la travesía. el poderoso y divino recaudador de Plutón. llegarás al río . y. transporta a los viajeros a la orilla opuesta en su barca de cuero cosido. pero cuidando un detalle: que él con su propia 8 mano saque la moneda de tu boca. . échale como cebo una de tus tartas . En efecto. »Pasado ya el río y avanzando un poquito más. hasta entre los muertos sigue en vida la avari- cia. éste empieza por reclamar el importe del viaje. que con su garganta atronadora ladra a los muertos. al morir. y Caronte. unas viejas hilanderas. A ese viejo asqueroso has de darle.19. no se le per- 7 mite exhalar el último suspiro.

hasta te invitará a sentarte cómodamente a su lado y a tomar un suculento almuerzo. 7 he aquí. Pero entre todas mis recomendaciones. ésta te acogerá amable y bondadosa. pide un simple pedazo de pan negro y cóme- telo. adelanta en silencio al tullido conductor del 2 asno. »Tal fue la minuciosa profecía de aquella torre previsora. desciende a toda prisa por la senda infernal. LIBRO VI 183 y te será fácil pasar y entrar ya directamente en casa de Prosérpina. Sin pérdida de tiempo. cuando hayas atravesado su río. Fueron a llenar y cerrar la cajita en secreto. debidamente preparada. paga al barquero con la . después anúnciale el objeto de tu visita. y entra en la morada de Prosérpina. vuelve sobre tus pri- meros pasos hasta alcanzar nuestro cielo con su coro de estrellas. Engaña al perro tapándole la boca con la segunda tarta. a mi parecer. Psique. Líbrate del 6 perro cruel con la tarta que te queda. sin aceptar nada. recoge lo que se te dé y emprende el regreso. la más importante: no intentes abrir la caja y ver lo que llevas dentro: encierra un tesoro de divina hermosura: que tu curiosidad no haga experimentos con él'. sentándose a sus pies en el suelo y conformándose con un triste pedazo de pan. desprecia las insidiosas súplicas de las hilanderas. 20. adormece la es- pantosa rabia del perro dándole a comer la tarta. Pero tú siéntate en S el suelo. con las monedas y tartas consabidas. La diosa hospitaliaria 3 le ofrece un asiento confortable y una comida exqui- sita. Psique 4 la recibe al instante. le refiere la misión que Venus le ha confiado. no tiene en cuenta la instancia del muerto que flota sobre la superficie de las aguas. dale después al avaro barquero la moneda que te has reservado y. Psique se dirige al Ténaro. da al transbordador la moneda para cruzar el río.

Pero no pier- das tiempo. repuesto ya y sin poder aguantar más la prolongada ausencia de su Psique. de todo lo demás me en- cargaré yo personalmente'. al contrario. »Dichas estas palabras. 184 EL ASNO DE ORO moneda que le queda y sube del Infierno mucho más 5 animosa que cuando bajaba. envolvió todos sus miem- bros en una densa nebulosa soporífera y la hizo des- plomarse en plena marcha. acude junto a Psique. ¿Tengo en mis manos la divina hermosura y no voy a coger para mí una pizquita así? Con esto. 2 »Yacía en el inerte suelo. el auténtico sueño del Estigio. »Pero Cupido. estaba tan dormida como un cadáver. Pero allí no había absolutamente nada: ni rastro de belleza. supe- rando su propia velocidad de vuelo. gustaría a mi hermoso amante'. 21. desgraciada chiquilla. que invadió a Psique en cuanto se levantó la tapa. tan sólo había un sopor infernal. aunque tenía prisa por coronar la tarea encomendada. a lo mejor. se fugó por el tra- galuz superior de la estancia en que esta recluido. lo encierra de nuevo en la cajita. recoge con cuidado el Sueño. abre la cajita. cuya herida había cicatrizado por completo. »Y. como estaba antes. su alma se dejó 6 llevar de una temeraria curiosidad: '¡Qué tonta soy! -dijo-. despierta a Psique con una inofensiva picadura de su flecha y le 4 dice: 'Mira.antes de terminar la frase. . Al recobrar y adorar la luz resplandeciente de este mundo. sus 3 alas se habían robustecido por el largo reposo. el amante alado levantó el vuelo y Psique lleva corriendo a Venus el obsequio de Prosérpina. una vez más has sido víctima de tu curiosidad habitual. cumple con diligencia la misión que mi madre te ha encomendado.

»Entretanto. ante el horror de verse al instante entregado por su madre a la Sobriedad. Júpiter.5 mas de bondad y dado que te he visto crecer entre mis brazos. pero a con- dición de que sepas ponerte en guardia para no tener imitadores y que. revistiendo los rasgos augustos de mi persona con el vergonzoso disfraz de la serpiente. me pagues con ella el favor que hoy te hago'. »Así habló Júpiter. Esta amenaza hizo que se llenara en seguida a La lex Julia de adulteriis. Manda luego a Mercurio que convoque inmediatamente a todos los dioses para una asamblea. Cupido se sentía devorado por un exceso de amor. . presenta al gran Júpiter su súplica y consigue de él la aproba- ción de su causa. que nunca me 3 has conferido los honores que por consentimiento de los dioses me corresponden. te concederé cuanto me pides. promulgada por Augusto hacia el año 17 antes de J. asiendo la mejilla 2 de Cupido y acercándola a sus labios. el dolor se reflejaba en su rostro. entonces. del ave o de una manada de bestias. del fuego. advirtiendo que si alguno faltara a la cita divina incurriría en una multa de diez mil ses- tercios. y tú en cambio hieres continuamente con tus golpes ese corazón y 10 deshonras con sus frecuentes caídas bajo el impulso de terrenas pasiones. imponía duras sanciones al adúltero. del animal salvaje. infringes la 4 legalidad y concretamente la ley Juliaa y la moral pública. no obstante. mi corazón ordena las leyes que rigen los elementos y el curso de los astros. ilustre hijo mío. 23. comprometes con torpes adulterios mi honor y mi reputación. C. si ahora en la tierra hay alguna muchacha de excepcional hermosura. teniendo en cuenta mis nor. le da un beso y le dice: 'Es verdad.. vuelve a hacer de las suyas: en rápido vuelo alcanza la bóveda del cielo. LIBRO VI 22.

pronuncia el siguiente discurso: 2 »'Dioses c o n s c r i p t o ~ ~ ~ . a quienes se llamaba patres conscripti. seguía Júpiter con su esposa Juno. y sucesivamente todos los dioses en orden jerárquico. a Júpiter se la ofrece su escanciador. Cupido nunca romperá los lazos que a ti le ligan: el matrimonio que os une es indisoluble'. Psique. he aquí a un jovencito a quien yo he criado con mis propias manos. Ofreciéndole una copa de ambrosía. y. »Se sirve al instante un espléndido banquete nupcial. Júpiter. inmediatamente. E. He considerado conveniente poner un freno al ardor impetuoso de su primera juventud. su amor'. bastante mala fama ha promovido ya el escándalo diario a que dan lugar sus adulterios y sus 3 desórdenes de todas clases. y sé inmor- tal. le dice: Toma. . que esta alianza con una mortal no inspire reparos a tu ilustre linaje. guárdela como suya. nombres figuran en el CUYOS blanco tablero de las Musas. que es el vino de los dioses. haré que la unión sea legítima y conforme a las normas del dere- 5 cho civil'. YO igualaré la categoría de los contrayentes. el consabido 63 Parodia del tratamiento usual dado a los senadores ro- manos. Presidía el convite el recién casado. majestuoso. manda a Mercurio que rapte a Psique y la traiga al cielo. 186 EL ASNO DE ORO el anfiteatro del cielo. Y. vol- viendo su mirada hacia Venus. sentado en su elevado trono. 2 Circula la copa de néctar. sea 4 para siempre feliz unido a Psique. Hay que suprimir toda ocasión y contener su libertinaje juvenil sujetándolo con los lazos del matrimonio. 24. »'Ha elegido a una muchacha y se ha hecho con su virginidad: sea para él. añade: 'Y tú. como sin duda todos sabéis. no te apenes lo más mínimo. hija mía. con Psique en sus brazos.

Apolo cantó al son de la cítara. Luego. cuando estábamos hartos de subir 4 cuestas y dar vueltas -ya al anochecer. y un discípulo de Pan acompañaba con su caramillo. regularizada ya su 4 situación. nos sacan a la calle al caballo y a mí para cargar aquellas cosas. lamentaba de veras no tener a mano tablillas y estilete para anotar tan delicioso cuento. y . Las Horas revestían todo 3 con la púrpura de las rosas y otras flores. están impacientes por ir a recoger el resto de su cargamento que. quedó Psique en poder de Cupido. . dejando en casa a los heridos para curarse. Tenían tanta prisa y nerviosismo que. y acto seguido. un Sátiro tocaba la flauta. Liber es para los latinos el dios del vino. LIBRO V I 187 joven pastorM. a quien llamamos Voluptuosidad. recuérdese la nota 60. según decían. En aquel momento y tras no sé qué duro combate. yo. Venus exhibió su gracia en la danza al compás de la deliciosa música cuya orquesta ella misma había organizado así: las Musas formaban el coro. estaba escondido en cierta cueva. Así.nos meten en una cueva y.» 25.las Musas hacían oír sus voces armoniosas. las Gracias derramaban el perfume del bálsamo. Engullen 3 rápidamente su almuerzo. sin darnos tiempo a respirar. nos sacan otra vez cargados a1 instante con un sinfín de cosas. sin embargo algunos -los más decididos naturalmente-. Vulcano guisaba. a latigazos. saturada de vino. a fuerza M Sobre el escanciador de Jdpiter. 2 llegan los ladrones cargados de botín. si- tuado a corta distancia. He aquí lo que contaba a la niña cautiva aquella vieja extravagante. en cambio a todos los demás los ser- vía Líber. A su debido tiempo tuvieron una hija. como Baco para los griegos.

Aún discutían mi muerte los caritativos personajes. Un tercero replica: «Por mi parte está decidido: en cuanto. llaman a sus compa- ñeros que. me hicieron tropezar contra una piedra que había junto al camino. pues el pánico había cambiado mis cascos en alas. Uno de los ladrones dijo: «¿Hasta cuándo va- mos a mantener inútilmente a este burro reventado y ahora cojo por añadidura?». 188 EL ASNO DE ORO de golpes y empujones. la muerte más cruel 6 es lo que te aguarda por decreto de los ladrones. v se vuelven corriendo a completar el acarreo sobre sus propias espaldas. se habían quedado antes en casa. Retiran rápidamente la carga que llevábamos y. no era pequeña mi preocupación pensando en la muerte que amenazadoramente se me había prometido. Y la ejecución no exige demasiados esfuerzos: mira los des- peñaderos que hay al lado y sus agudísimas y promi- nentes aristas: desgarrarán tus carnes y dispersarán tus miembros antes de que tu caída sea completa. por las buenas o por las malas. según decían. y reflexio- né: «¿Por qué pierdes el tiempo. cuando ya estábamos en casa. pues. lo llevaré a despeñar: será un magnífico regalo a la voracidad de los'buitres~. sin interesarse lo más mínimo por nuestra vida ni tampoco por mi misma muerte. aunque flaqueándome lastimosamente la pata derecha y el casco izquierdo. 26. Lucio? ¿Qué haces ahí esperando lo peor? La muerte. por estar heridos. tan sólo hemos cosechado heridas y la muerte de nuestros mejores». Y otro agregó: «¿No os parece que él es quien nos ha traído la mala pata? Desde que lo tenemos. haya transportado esta carga. con una lluvia de palos bien asentados me hicieron levantar. Sin embargo. nada bueno y lucrativo ha caído en nuestras manos. esta- 5 ban hartos de nuestra lentitud. 7 Pues aquella famosa magia te ha dado tan sólo el .

nadie excepto la joven cautiva. no siento la menor compasión y. Pero yo. bien tonta y 9 en verdad muy digna de un asno. . ¿qué viajero no se llevará. lo que dijo antes en librir 111. ésa. atraída por las 5 voces.. te ha revestido con una fina membrana de sanguijuela 65. Pues. Pero su llanto era inútil. desple- gando una audacia superior a su sexo y a sus años. Y en el acto. una montura si la encuentra?». Pero no el recio cuero del asno. la hago desplomarse en seco.D.2 ciones de los ladrones. por inadvertencia. A la vez empezó a chillar desaforada- mente.3 dida en el suelo. aunque ten. ¿O temes acaso la vigi- lancia de esa vieja moribunda. sin olvidar las fatales inten. ¿Por qué no te armas de varonil energía y velas por tu vida antes de que sea tarde? Tienes la gran oportunidad de huir ahora que 8 los ladrones están ausentes. Ella. 'No obstante. LIBRO VI 189 aspecto y las miserias del asno. encantado. lanzando contra ella los cascos de mis patas trase- ras. me fue imposible escapar a la vista de gavi- lán de la maligna vieja.4 ba. al contrario. al verme suelto. capitulo 24: amis pelos se endurecen como cerdas. se agarraba tenazmente a la correa hasta el punto de seguirme un buen trecho. cogió las riendas y peleó por hacerme dar la vuelta y volverme atrás. pidiendo el auxilio de un brazo más vigoroso. arrastrada en mi carrera. Ésta. 27. de un estirón.. sale corriendo y asiste a una escena verdadera- mente inolvidable y digna de verse: juna Dirce vieje- 65 El narrador contradice aquí. porque no había allí nadie que pudiera socorrerla. rompo alegremente la correa que me sujetaba y me lanzo a galope. inútil el escándalo que arma. a la que podrás despa- char de una sola coz aunque sea con la pata coja? ¿Pero en qué dirección has de huir? ¿Quién querrá darte hospitalidad? Consideración.

deja ya tu crueldad. rey de Tebas. los jóvenes arrojaron el cadáver a una que desde entonces llevó el nombre de Dirce. suspirando hondamente y miran- do al cielo con angustia. mataron a ataron a Dirce a las astas de un toro. Lykos y su mujer. y tú. se llevó a su corte. para vengar a su madre. luego. ésta tuvo dos hijos en el cautiverio. . te peinaré bien e Lykos. amparo de mi libertad y de mi vida. date por satisfecha con 4 los tormentos que me has hecho padecer. se arriesga a una brillantísima 6 hazaña. despiadada Fortuna. acudid por fin en mi auxilio en este supremo momento de peligro. Dirce. el suelo resonaba al compás de mis cuatro cascos y yo trataba de armonizar mis relinchos con la deliciosa voz de 2 la jovencita. había derrotado y dado muerte a Epopeo. con palabras melosas detiene mi impetuosa carrera. En cuanto a ti. pero los niños se salvaron por los cuidados de un pastor. sino de un asno! Armán- dose de viril arrojo. por los golpes que ella me daba de vez en cuando para animarme. dice: 3 «Dioses de las alturas. yo corría a velocidad de caballo. 28. llamada Antíope. A veces. Al ansioso deseo de huir se unía ahora en mí el afán de liberar a la joven. Arranca la correa de las manos de la vieja. 190 EL ASNO DE ORO cita 66 colgaba no de un toro. mandaron expo a los recién nacidos y maltrataban a su madre Antíope. además. cuando fueron adultos. simulando rascarme la espalda. a la esposa del mismo Epopeo. hijos que había concebido de Zeus antes de sarse con Epopeo. ladeaba la cabeza y besaba los preciosos pies de la niña. Ella entonces. en tensión. ¡qué agradecida te voy a quedar! ¡Qué de honores te voy a conferir! ¡Qué 5 piensos te voy a servir! Para empezar. si me llevas a casa y me devuelves sana y salva a mis padres y a mi hermoso pretendiente. que destrozó su acto seguido. como cautiva. monta resuelta sobre mi espalda y me incita a reanu- dar la carrera.

desenredaré esas greñas de tu frente. ante la au- tenticidad de tu caso. no te ha de faltar el recuerdo glorioso de tu gesta. y. cuajado de colgantes de oro. separándolas con una raya bien hecha. se ahogó sobre ese mismo mar. La leyenda de Europa. huyó cabalgando sobre un carnero a través de las aguas del mar. . además. LIBRO V I 191 esta melena y la adornaré con mis collares de soltera. bri. La pin. las tablas que entronizaré en el atrio de mi casa representarán mi huida en este instante. El poeta logró una última oportunidad para entonar una Última canción sobre la cítara y.). 67 Frixos. C. 29. se arrojó al mar: un delfín. pero. donde consagró a Marte el legenda- rio vellón de oro. 2 timonio de mi aventura de hoy y de la divina provi- dencia. He de consignar en un cuadro el perenne tes. El poeta lírico Arión (siglo VII antes de J. se vio asaltado por los marineros de la nave en que había embarcado: pretendían matarlo para robarlo. . Su hermana Hele. la pluma de los literatos celebrarán . te daré un banquete diario por ser mi salvador. encantado por la música del artista. con el reposo más absoluto y con toda la felicidad de la vida. lo recogió y lo transportó al cabo Ténaro. ya creeremos que Frixo ha nave- gado sobre un borrego. llamado desde entonces Heles- ponto. la tradición. que Arión ha pilotado a un delfín y que Europa ha viajado a cuestas del toro". así llegó a Cólquida.Cuenta con manjares deliciosos. en mi mandil de seda te llevaré almendras y apetitosas golosinas. 6 liarás como las estrellas del firmamento y serás reci- bido en triunfo en medio de la desbordante alegría popular. acto seguido. eternamente la sencilla historia de La joven princesa que huye del cautiverio sobre un asno. forma sucios pelotones: me cuidaré en seguida de dejarlo flamante. 3 tura. viajando desde Italia hacia Connto. la crin de tu rabo. Serás una más 4 entre las maravillas del remoto pasado. cuando se le iba a inmolar en el altar de Zeus. por falta de agua. que lo acompañaba.

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