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COMENTARIO DEL MAPA: ''La Guerra de los Treinta Años

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En este mapa se ve representada la
Europa de mediados del siglo XVII. Es
de carácter político, ya que en él se
ven representadas las fronteras e
imperios de la época. La leyenda sitúa
en color naranja las posesiones que
tenia España por Europa; en morado,
las tierras perdidas en 1648; en rosa,
las tierras perdidas en 1659; en verde,
el imperio de los Habsburgo en Viena;
y con la flecha naranja, el territorio recorrido por los tercios.
En el caso de la Guerra de los Treinta Años la causa fundamental fue, en sus
comienzos, la religión. La política exterior de los Austrias menores,fue una acumulación
de errores por las numerosas guerras en las que intervino y de fracasos militares que
desencadenaron una serie de derrotas sucesivas en todos los frentes europeos y la
pérdida de la hegemonía española en Europa a favor de Francia.
En 1618, el rey Felipe III envió un ejército en apoyo a sus parientes, los Habsburgo
austriacos, frente a los cuales se había sublevado Bohemia. Era el comienzo de la
Guerra de los Treinta Años (1618-1648) que pondría fin a la hegemonía española en
Europa.
La mayor parte el reinado de Felipe IV se vio sumida en la Guerra de los Treinta Años.
Tras la muerte de Isabel Clara Eugenia (tía de Felipe IV), sin descendencia, la Corona
española recuperó la soberanía sobre los Países Bajos. En los primeros años de la
guerra la situación fue favorable a los Habsburgo; la situación cambió a partir de 1635,
cuando Francia entró en guerra en el bando protestante. El refuerzo de este bando
protestante y antiespañol se reflejó en una serie consecutiva de derrotas: Canal de la
Mancha (1639), y los tercios en Rocroi (1643). Todo ello dio como resultado la firma de
la Paz de Westfalia en la que España se vio obligada a reconocer la independencia de
Holanda (Países Bajos).
El fin de la Guerra de los Treinta Años no supuso el fin de la guerra con Francia. El
desmantelamiento de los tercios españoles obligó a firmar la Paz de los Pirineos (1659)
en la que España cedía a Francia el Artois y algunas zonas en los Países Bajos
españoles en la frontera con Francia, el Rosellón y la Cerdaña catalanas. Además, se
firmaba el compromiso matrimonial del rey francés Luis XIV con la infanta Mª Teresa
(hija de Felipe IV). El último rey de la dinastía Habsburgo fue Carlos II, quien tuvo que
hacer frente aún a las pretensiones francesas, en las llamadas Guerras de Devolución.
Estas finalizarán con la Paz de Ryswick (1697), en la que España no perderá posesiones
y recuperará algunas a cambio de reconocer a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, como
heredero de Carlos II, muerto sin descendencia.