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La fiesta ajena, Liliana Heker

El fragmento de este cuento despierta muchas emociones en el receptor. El
suspenso, la tristeza y la empatía no dejan de mostrarse al leer este cuento.
Brevemente, haré una explicación del contenido: empieza con una niña, Rosaura,
hija de la sirvienta de una casa de ricos, estaba bastante emocionada por ir a la
fiesta de su amiga, quien realmente era la hija de la dueña de la casa donde
trabajaba su mamá; La mamá de Rosaura, no quería que su hija vaya a la fiesta
pero la niña, insistía de manera constante que la mamá al final accedió. En la
fiesta, Rosaura se divirtió muchísimo, repartía pastel, ayudaba al mago y ayudaba
a la mamá de la festejada a repartir las cosas. Al final cuando Rosaura iba a
retirarse, se había fijado de los regalos de recuerdos que le dan a los niños, ella
esperaba ansiosa por el suyo pero a cambio de eso le pagaron, por el trabajo que
ella había hecho.
Es un final muy triste, la mamá sabía por qué habían invitado a su hija pero la
niña, insistente fue con la intención de divertirse sin saber que la utilizarían, en su
inocencia ella no comprendía lo que pasaba. Para un niño es algo muy duro
porque solo piensan en juegos y divertirse, no comprenden los intereses de las
personas y menos los niños pobres que sus familias sirven a los ricos.
Enfocándolo a un contexto educativo, en las aulas escolares nosotros como
profesionales no deberíamos seleccionar a quién trataremos bien o a quien no;
quién merece algo y quién no solo por cuestiones personales o porque no nos
agrada. Todos los niños son iguales y se debe de respetar de igual manera dentro
de un salón de clases. No importa que tengamos problemas para controlarlo, son
niños, no deben de tratarlos mal, menos hacerlos sentir inferiores porque no
sabemos por lo que pasan en casa o de qué forma les afecta.