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En defensa del fervor

Adam Zagajewski

http://www.acantilado.es/catalogo/en-defensa-del-fervor-112.htm

«Fervor»,

«inspiración»

o

«sublime»

son

términos

frecuentemente

maltratados por la crítica literaria. Nadie mejor que uno de los mejores
poetas de nuestros días, un apologeta del poder de aquella iluminación que
distingue a la mejor poesía, para restituir sus virtudes a la cultura
contemporánea. En los trece ensayos recogidos en el presente libro, Adam
Zagajewski llama a defender la serenidad, la valentía, la pasión crítica, la
belleza y la seriedad metafísica de la ironía con elocuencia, erudición y
punzante sentido del humor.

Notas de prensa
"Milosz, Szymborska y Herbert tienen su continuación en Zagajewski, un
poeta que cumple hoy en Europa la misma función que en los años treinta
del pasado siglo Eliot desempeñó: la de defender la tradición, aunque ello
implique ir a contracorriente."

el abuso de la ironía. y en esta "defensa del fervor" Zagajewski apunta a un cometido argumental donde reflexión y semblanzas se combinan para tratar de responder a una dicotomía que el siglo XXI no resuelve: la necesidad de mirar lo concreto. El País "Hay en los textos de Zagajewski una melancolía poética. y la noción de pérdida espiritual. la desconfianza frente a los grandes relatos. el poeta polaco Adam Zagajewski escucha un concierto de cámara de una obra de Mozart. que es la que hoy despreciamos por tenerla justo delante de nuestras romas narices occidentales. en un pueblo de la Toscana. ABC "Adam Zagajewski es uno de esos vates procedentes de la Europa del Este. una angustia llena de fuerza. La Vanguardia LETRAS LIBRES Leonardo Valencia 28 febrero 2006 Un verano. El nexo entre estos . Conocíamos ya su prosa sugerente en el ensayo. no menos reveladores. a los que el forzado adiestramiento en el silencio y el dolor les han hecho sensibles a la belleza invisible.Jaime Siles. 2003). de urgencia por una dimensión profunda paralela a una elevación del lenguaje literario." Tamara Djermanovic. En aquel libro el placer de su lectura estaba dispuesto como un recorrido sinuoso por la percepción del poeta en fragmentos dispersos a modo de un diario sin cronología. semejante a la que brota del lenguaje cinematográfico de su compatriota Krzysztof Kieslowski. La interpretación es impecable pero los aplausos resultan apáticos y el poeta reacciona." Francisco Calvo Serraller. En la belleza ajena (Pre-Textos. ¿Por qué esa respuesta poco entusiasta del público por una pieza tocada con maestría? Esta pregunta sencilla es el detonante del cuestionamiento que Zagajewski trata de responder en esta recopilación de ensayos estratégicamente articulada.

dos polos lo recorre Zagajewski a partir de la poesía y la condición de lo sublime desde su educación sentimental bajo los desaparecidos regímenes totalitarios de Europa del Este. Cracovia. Una cierta pulsión clásica hay en el poeta aunque sin olvidar su paso por una serie de infiernos históricos y de periferia que elegantemente disimula y que son los que le permiten la síntesis de su perspectiva comparada. con un alcance espiritual mayor y con una diferencia: vuelve insistentemente a Polonia y su tradición con la mirada de alguien que supera las discusiones internas con la serenidad de una distancia rigurosa y. "Contra los poetas". y recuperar una dimensión más intensa y auténtica. título de uno de sus ensayos más personales sobre la constitución espiritual de un hombre exiliado que ya no puede volver. la necesidad del enigma. En este sentido. aunque sí históricos. Es importante notar que Zagajewski insista en los recorridos sinuosos: señala de entrada los ámbitos en los que ha vivido (Liov. y en cuanto poeta observa qué "dicción" tiene la poesía en un mundo que tiende a uniformizar la cultura y el lenguaje. de allí que su mirada plantea si es posible superar el escepticismo contemporáneo. señala Zagajewski. forma parte de aquel grupo humano que Todorov denominó el hombre desplazado. Zagajewski no es un neoconservador ni un nostálgico. sino que busca la sintesís de un nuevo reto poético. sus necesarias pero demasiado fáciles ironías. pero la libertad te vuelve idiota". pero cuidándose de no incurrir en la grandilocuencia y los riesgos patéticos y simplificadores de las tendencias reaccionarias o la ingenuidad lírica. De hecho. cálida y cercana. Zagajewski es más sutil y su defensa del fervor recurre a términos menos políticos. al mismo tiempo. que planteaba el dilema político entre los escritores del Este y los de Occidente: "La opresión te vuelve loco. otro escritor polaco residente en París. Su particular defensa de la poesía retoma el título provocador del artículo de Gombrowicz. París y Estados Unidos). y habla a su . y en sus tensos dilemas que importan tanto hoy: la asunción o decantación de las tradiciones en un mundo globalizado que se configura sin centro estable. "Cada época tiene su dicción". este ensayo tiene la ventaja de revisar una literatura rica en intercambios culturales como la polaca. Precisamente Todorov citaba en El hombre desplazado a Kasimierz Brandys.

ha optado por dar mayor ranking de audiencia a los Settembrini de las columnas de los periódicos de gran tirada y las entrevistas de televisión. Al parecer seguimos siendo una especie de Hans Castorp que. El poeta advierte que la banalidad chistosa. contra los lirismos azucarados de una poesía sin resonancias mayores. incluyen al irónico humanista Thomas Mann. obtusa y rastrera. esta novela que reta el confort de la legibilidad contemporánea pero que no abandona nuestros problemas fundamentales. Es de Thomas Mann de quien retoma el duelo intelectual entre Settembrini y Naphta en La montaña mágica. no deja de entreverse una alusión a otras expresiones: "Sólo me enoja la poesía pequeña y pusilánime. cargadas de una dimensión espiritual demoníaca.vez "Contra la poesía". Su ensayo sobre Cioran lo títula "La poesía y la duda". la reflexión en torno al fervor y lo sublime no debe desaparecer porque es parte de nuestra naturaleza dual. y su inmediato envejecimiento. entregada a la fatuidad. o mejor dicho. la banalidad sin memoria y la comodidad de réditos inmediatos por seguir las corrientes de época superficiales sin ningún discernimiento. y que. efectista o calculadora se teñirá de un envejecimiento rápido. sino contra la ligereza posmoderna. aquel burócrata desidioso que revolotea a ras de tierra envuelto en una nube sucia de ilusiones". El suave poeta termina siendo enérgico y en su reproche. como la poesía. No es gratuito que el adjetivo "amarillismo" implique sensacionalismo. Pero no sólo contra ella. además de Gombrowicz. aunque esté específicamente dirigido a cierta poesía. Es justamente esa perspectiva de superar el amarillismo. y sobre todo sin espíritu de disidencia y sin un registro de humor con mayor calado. Señalo que no sólo se refiere a la poesía porque también son otras las figuras que aborda. una poesía que escucha servilmente lo que le sopla el espíritu de la época. y los novelistas que trata. a Jünger y Dostoievski. pero que sigue necesitando a los Naphta de revistas marginales que sacuden con visiones realmente incorrectas. lo que Zagajewski traslada del enfoque poético a la reflexión sobre nuestra época. éxito fácil y rápida decadencia otoñal. tantos años después de haber abandonado el sanatorio de Davos y luego de atravesar la Segunda Guerra Mundial. que decanta lo esencial frente a lo secundario y fungible. .

En defensa del fervor rescata las convicciones de la crítica histórica y la sensibilidad y nos alerta para no abandonar a lo pueril el territorio del lenguaje y las pasiones. por sí sola un argumento— son reservas necesarias y provocadoras para asumir con equilibrio el bombardeo de discursos políticos y culturales polarizados y autodeclarados triunfantes. pero el show retórico dura sólo quince minutos y necesitamos de concreciones menos efectistas y. Infiltrado en Occidente. En todos ellos encuentra que convive una dualidad: una dimensión humana muy concreta —como en la descripción de Czapski repartiendo por París los pequeños encargos de sus amigos y cultivando su capacidad de admiración— y una necesidad de misticismo. Hay atributos que a lo mejor no sabemos o no queremos reconocer y a los que no damos nuestro voto de confianza. Esta ductilidad mental y su plasticidad admirable —no puedo menos que celebrar la precisión de la prosa de Zagajewski. plagada de dudas. por qué no. ni mucho menos. y con una experiencia vital donde el contraste de épocas. - . Suena moderno ser un hombre sin atributos y sin convicción. Zbigniew Herbert y Czeslaw Milosz. de un misterio ocasional que lo lleva a revisar de nuevo los conceptos de inspiración y de estilo sublime. Zagajewski forma parte de una última generación de escritores de Europa del Este que funcionan como alarmas de sensatez pero también como puentes de flujo constante que rehúyen la rendición espiritual de Occidente. es más bien tensa.La respuesta de Zagajewski no es rotunda. Zagajewski pone en jaque los emblemáticos versos de Yeats cuando éste decía que los mejores carecen de convicción mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad. pero quizá en esa duda es donde encuentra una oportunidad que no quiere dejar escapar. Ni escéptico ni apasionado. Así revisa de manera provocativa la figura de Nietzsche —el más atrevido de los filósofos del estilo y el más manipulado— y la de tres artistas y poetas polacos: Czapski. diferir los fáciles placeres y los chisporroteos de un lenguaje devaluado y funcional. regímenes y lenguas permiten una posible convicción que no se diluya en una monotonía nihilista "a la Houellebecq".