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Crótalo

Gustavo Díaz Solís
Había sido un día caluroso y ahora estaba puesto el tiempo y el viento gemía tristemente y las
ramas de los árboles se agitaban con repentina violencia y se oían los truenos severos rodando
lejos por el cielo. Sin embargo, el suelo permanecía seco y tibio porque no había llovido en
muchos meses y la piedra desde la que vigilaba despedía un calor agradable.
Tan inmóvil como la piedra, ella había estado mirando buen rato hacia la cabaña. No sabía por
qué. Sólo sabía que cuando el hombre bajó los escalones y caminó hacia el galpón y la mujer se
quedó en el corredor con el niño en los brazos, ella tuvo que detenerse en su excursión de caza y
mirar hacia la mujer y el niño, y que su cabeza había comenzado a oscilar como un fusil que
apunta hasta quedar a ras del piso de la cabaña donde estaban los pies de la mujer. Algo
después, cuando la mujer entró, su cuello como de cera fue depositando lentamente la cabeza
sobre la arena tibia. Entonces sintió que en las fauces se le inquietaban los curvos colmillos y
que segregaba con mayor abundancia su veneno en las bolsitas receptoras que pronto empezó a
sentir

bastantes

cargadas.

Así estuvo largo rato vigilando detrás de la piedra, mientras el veneno rezumaba secretamente.
Oía por el suelo el ruido de carpintería que hacía el hombre en el galpón y por la lengüita
bifurcada que palpaba el aire percibía de la cabaña un crepitar inaudible que ocurría en las
maderas

que

se

resecaban

en

el

sol.

Así estuvo largo rato -el cuerpo en 8 y la cabeza sobre la arena mientras la lengua palpaba el
aire

intermitentemente.

Poco a poco cesó el viento y los truenos se fueron alejando. El sol comenzó a declinar hacia las
lejanas lomas del oeste y vino un sosiego al lugar y un lado de la cabaña y los árboles tomó
sombra

y

la

hierba

seca

y

la

tierra

se

volvieron

del

color

de

su

piel.

Y así, con la fatalidad del día que termina, llegó el momento en que desde atrás de la piedra ella
comenzó a ¬huir espesamente y en silencio cruzó el claro de la cabaña con un suavísimo
movimiento que sólo podía vérsele a los costados como el viento cuando pasa sobre los
trigales.Se desplazó de una manera impecable, y fue sólo cuando llegó a los escalones y se
revolvió en una rápida vuelta y se enrolló apretadamente en el recodo que hacían con el zócalo,
cuando sacudió la punta de la cola donde sus ocho crótalos vibraron con un chischeo seco y
corto,

lleno

de

melancolía

y

de

misterioso

imperio.

Mas no se detuvo allí sino el tiempo necesario para tomar respiro y apreciar la nueva situación.
Subió en seguida por un lado de los escalones, como creciendo, y se deslizó por el piso del
corredor

y

pasó

apretadamente

por

debajo

de

la

puerta.

lista para golpear. casi al mismo tiempo que se oyó un suave y acompasado ronquido que venía del cuarto de al lado. Y. No podía engañarse. Por la lengua y por los ojos percibió la luz que había en la sombra. la tenue humedad. desde la cuna donde el niño saltaba. sin embargo. la lengua palpó el aire en los sitios clave y la cola sacudió sus crótalos con confianza. Aquella sombra fresca le era extraña.Entonces los ojitos opacos le brillaron un poco. más recio cada vez.Adentro se detuvo completamente. Se estaba muy callado un momento y en seguida comenzaba a lalear alegremente. de pronto. mientras brincaba sobre el colchón y hacía movimientos torpes con un brazo fuera de la cuna tratando de alcanzar con la mano un osito que estaba patas arriba en el suelo. oyó y constató la inalterabilidad de un goteo de agua que venía de más lejos y que no podía ver y oyó los últimos truenos que se alejaban. . Y ahora era otra vez esa mano que se le acercaba. De nuevo empezó a desplazarse. y vio al niño. Estaba parado y en pañales y se agarraba con las manos al borde de la cuna. Otra cosa parecía haber en aquella habitación que requería su más íntimo y secreto deseo. Se veían muchas patas de muebles y objetos pequeños por el suelo. se sintió molesta y contrariada. más pungentes. sin saber por qué. La otra habitación parecía tener más cosas adentro y tuvo que detenerse otra vez para tomar nota del sitio antes de seguir. se lo decían su lengua agitada y los crótalos que no dejaban de sonar en una recia y continua vibración de alarma. Avanzó sin proponérselo.y. sin verdadera voluntad para repelerlo. atraída por unas vibraciones muy fuertes. el niño la vio. además. que parecían originarse en una habitación contigua. muy difícil contenerse. mientras el resto de su cuerpo se desenvolvía en una larga línea recta. evidentemente la había sorprendido. Los músculos del cuello estaban tensos en una curva muy cerrada. Levantó entonces un poco la cabeza. Reunió después todas estas sensaciones dispersas y se las reservó y las puso a trabajar en su interior hasta que su sangre se tranquilizó y pulsó acompasadamente otra vez. Atraída hacia el niño -cuyos movimientos estimaba injustificadamente agresivos. cuando estuvo cerca de la cuna. que se movía tanto y hacía tanto ruido y que parecía querer salirse de la cuna doblándose pronunciadamente sobre el borde y estirando el brazo y la mano hacia abajo. Brincaba sobre el colchoncito cuyos resortes hacían un rítmico chirrido. Sí. hacia ella. sus colmillos querían incorporarse. Pero sólo podía ver al niño. Pero esta vez se desplazaba por el piso con el cuello retraído en una profunda curva. como si alguien de un soplo los hubiese desempolvado. el silencio que reposaba entre los muebles quietos. separó los olores que permanecían allí después del almuerzo de ese día y aun captó otros. Podía apreciarlo y. agrandándose. Le era difícil. y los pequeños odres del veneno estaban a rebosar. Ella vio todo esto y.

5.…” “el viento gemía tristemente…” 6. Observa. reanudó alegremente sus ruidos y saltos y volvió a sacar el brazo fuera de la cuna hacia ella que estaba tratando de pensar en otra cosa. La mano del niño la haló repentinamente a su propósito anterior.  En ese momento el niño dejó de saltar y de hacer ruidos. ¿Quién cuenta la historia? Identifica el tipo de narrador (1ª. Actividades Descubriendo el texto 1. En este instante se oyó un tumbo y el niño había desaparecido. ¿Qué sensación te produjo la lectura del cuento? ¿Qué fue lo que más te llamó la atención? Razona tus respuestas. sedosos. y quizá moriría. Tendría que luchar. Los había visto al fin— después de ocho largos y tediosos crótalos. en el primer párrafo. 3. Se paró en una esquina de la cuna. inmediatamente. Sintió entonces que si no lograba morder en aquellos sonrosados talones por lo menos se había movido certeramente hacia ellos. Oyó voces y pasos que se acercaban. Observa en el texto las expresiones que describen el lugar. Y fue tan fuerte aquel estímulo que la cabeza se le armó sobre el cuello y toda ella tomó la forma precisamente necesaria para dar un golpe súbito y certero. Lo supo. Fue una revelación esclarecedora. se quedó muy quieto y serio un rato mientras gradualmente el pañal mojado se le descolgaba pesadamente entre las piernas. Pero apenas pasó esto. ¿Dónde transcurre la historia? 4. Identifica los recursos literarios presentes en las siguientes expresiones: “Tan inmóvil como la piedra. se agarró de los bordes con las manos gordezuelas y relumbrosas. torneados. el uso de una expresión coloquial en función literaria: . 2ª o 3ª persona). y se ensimismó en aquella inesperada claridad. resistiendo otras muchas tentaciones. Fervorosamente comenzó a prepararse para ambas cosas. 2. ¿Abundan las descripciones del ambiente a lo largo del texto? Ejemplifica. y doblando apenas las piernitas rollizas. Rápidamente se reorientó y siguió con la vista aquella figura que corría atropelladamente hacia la puerta y alcanzó a verle los talones —rosados.

• “…cuando sacudió la punta donde sus ocho crótalos vibraron con un chischeo seco y corto. llegó el momento en que desde atrás de la piedra comenzó a fluir espesamente”. Observa las siguientes expresiones e interpreta su significado: • “… y con la fatalidad del día que termina. . son los personajes recursos ¿Qué del cuento? emplea el tentación ¿Quién es el narrador la personaje para movía principal? identificarlo? a actuar? 11. ¿Qué 14.“Había sido un día caluroso y ahora estaba puesto el tiempo…” ¿Qué significa esta expresión? Explica. ¿A nivel de las acciones. ¿Qué 10. Crea tu desenlace. lleno de melancolía y de misterioso imperio”. 7. A 15. de el ¿te un final imaginabas final abierto? del relato? el final? ¿Por qué? 16. ¿Cuál es la relación que guarda el título con el contenido de la historia? 13. Prepárate para reescribir el final del cuento. 8. ¿Se características medida puede que hablar tiene leías. ¿Quiénes 9. cómo se logra el clima de suspenso en el relato? 12. Toma las tres últimas líneas del cuento para comenzar.

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