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LAS VILLAS AGRÍCOLAS PÚNICOTURDETANAS DE LA CAMPIÑA

GADITANA (CÁDIZ-ESPAÑA)
Pedro Carretero Poblete
Pedro A. Carretero Poblete

RESUMEN:
PALABRAS CLAVE:

ABSTRACT
KEY WORDS:

[3]

destinadas

serían

La Campiña Gaditana se sitúa sobre unas tierras de gran riqueza agrícola debidas a las
características litológicas de las denominadas “albarizas” que tapizan gran parte de todo el
territorio. Las tierras albarizas se sitúan sobe las famosas moronitas, margas y arcillas con
diatomeas que ocupan casi toda la Campiña. Su característica principal es que poseen un
tono blanquecino y una textura arcillosa que permite retener la humedad. A ello se une
que son suelos con gran cantidad de microorganismos silíceos1. Por lo que son las más
aptas para los cultivos del olivo, la vid y los cereales, que son los cultivos que tradicionalmente han ocupado sus campos.
Se trata de una zona con explotaciones agropecuarias desde época prehistórica2 por
sus recursos agrícolas y acuíferos (ríos Guadalete, Guadalquivir o Majaceite), pero será a
partir del siglo V a.C. cuando en esta zona debió de surgir una gran explotación agrícola de
forma intensiva, produciéndose una gran expansión y multiplicación de los asentamientos
agrícolas asociados a las grandes vías de comunicación y los centros principales centralizadores del momento: Asta, Évora, Doña Blanca y Asido.
Se trata de una serie de asentamientos a los que hemos denominado villas agrícolas,
ya que tienen el aspecto de tales, todas siguiendo un mismo patrón y creadas de forma
novedosa desde el siglo V a.C. o transformando barrios existentes con anterioridad: gran
patio central para el secado y selección del producto obtenido del campo, alrededor toda
una serie de estancias de las mismas características en todos los asentamientos donde
destacan las habitaciones destinadas a vivienda, en algunos casos lagares con piletas para
la decantación de líquidos, grandes estancias alargadas para el almacenamiento de las
ánforas tanto vacías como llenas a la espera de su comercialización, zonas industriales
destinadas al prensado del aceite y su depuración, y grandes cisternas para la recogida de
agua de lluvia, tanto para el consumo humano como para el proceso transformador de
la producción.
Son villas por tanto destinas al cultivo intensivo agrícola y al control de toda la cadena
de producción y comercialización de los elementos obtenidos, es decir, se transforma lo
recogido del campo, se crean envases adecuados para su diferenciación en los mercados
y se exportan en estos envases a otros puntos del sur Peninsular y norte de África, donde
van a ser consumidos.
J. M. GUTIÉRREZ MAS; A. MARTÍN.; S. DOMÍNGUEZ y J. P. MORAL, Introducción a la Geología de la provincia de
Cádiz, Cádiz, 1991.
2
J. A. RUIZ GIL y J. J. LÓPEZ AMADOR (coords.), Formaciones sociales agropecuarias en la Bahía de Cádiz. 5000
años de adaptación ecológica en la Laguna del Gallo, El Puerto de Santa María. Memoria Arqueológica de Pocito Chico I
(1997-2001), Cádiz, 2002.
1

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LAS VILLAS AGRÍCOLAS PÚNICO-TURDETANAS DE LA CAMPIÑA GADITANA (CÁDIZ-ESPAÑA)

INTRODUCCIÓN

Pero como nos muestra la cultura material recogida en estos asentamientos, no solo
estamos ante zonas productoras, sino que también son receptoras de otras producciones
sobre todo occidentales, además de redistribuidoras, ya que los grandes asentamientos
como Asta, Asido o Doña Blanca controlan también las vías de comunicación hacia el
interior a través de caminos naturales, esteros y grandes ríos que jalonan la zona. Algo que
se aprecia en la abundancia de cerámica tipo Kuass, producciones cerámicas de la Bahía y
numerosas ánforas de diferentes lugares de fabricación como los tipos Mañá-Pascual A4,
Mañá C2, Carmona, etc. (Fig. 1)

LAS CIUDADES FENICIO-PÚNICAS EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL. []

LOS PRINCIPALES ASENTAMIENTOS AGRÍCOLAS DE LA CAMPIÑA GADITANA

Cerro Naranja (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Es un pequeño cerro con forma de media naranja en los límites de los conocidos en la
zona como Llanos de Caulina. Domina la gran llanura aluvial que es atravesada por el
arroya Salado. El tipo de suelos formado por calizas, arcillas y yesos, además de los cultivos actuales, parecen indicar que desde la antigüedad se tendió al cultivo del olivo y la
vid3. Fue excavado en 1985 y las estructuras publicadas nos muestran un gran patio central
en torno al cual giran el resto de dependencias, compuestas por almacenes de ánforas,
zonas industriales, una gran pileta para la recogida de agua4. Al ser un núcleo de reducidas
dimensiones pensamos que estaría destinado a recoger la producción agrícola de la zona
para transformarla en sus instalaciones y trasladarla desde aquí a los grandes centros redistribuidores de la zona que posiblemente era desde donde se controlaba la producción,
en este caso parece depender de Asta. Son muy abundantes en sus depósitos alargados las
ánforas olearias del tipo Tiñosa (T-8.1.1.2. Ramón 19955) y las del tipo Carmona (T-8.2. de
Ramón) que aún no sabemos que pudieron envasar en los asentamientos del interior, ya
que parece claro que en los hornos de la Bahía donde se ha documentado su fabricación
algo posterior estaban destinadas al envasado de salazones. (Fig. 2)
San Cristóbal (Puerto de Santa María, Cádiz)
Se trata de un asentamiento de carácter industrial, que se crea en el siglo V a.C. en la zona
R. GONZÁLEZ y D. RUIZ, “Prehistoria e Historia Antigua de Jerez”, en D. Caro (coord.), Historia de Jerez de
la Frontera. Tomo 1. De los orígenes a la época medieval, Cádiz, 1999, págs. 15-188.
4
R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, “Cerro Naranja. Un asentamiento rural púnico en la campiña de Jerez”,
Anuario Arqueológico de Andalucía 1985/III, Sevilla, 1987, págs. 90-95; R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, “Notas
sobre las excavaciones de urgencia realizadas en el yacimiento prerromano de “Cerro Naranja” (Finca
de Los Garciagos, Jerez de la Frontera)”, Cádiz en su Historia. VI Jornadas de Historia de Cádiz, Cádiz, 1987,
págs. 27-44.
5
J. RAMÓN TORRES, “Las ánforas fenicio-púnicas del Mediterráneo Central y Occidental”, Barcelona, 1995.
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Doña Blanca (Puerto de Santa María, Cádiz)
Debe estudiarse de forma conjunta con el poblado de San Cristóbal, ya que entendemos
sería uno de los principales núcleos del área gaditana, como demuestra la importancia de
los restos documentados y la singularidad de su localización8. Posee una fase púnico-turdetana que fue descubierta en la esquina sudeste del poblado en los años 1982 y 1983 y que
contó con unos 1.000 m² excavados9. La zona está perfectamente estructurada en calles con
manzanas y espacios abiertos, el mismo tipo de habitacional y de nuevo apareció un lagar.
Por la abundancia y riqueza de los materiales arqueológicos documentados no hay duda de
que estamos ante uno de los más importantes centros productores y redistribuidores de la
Campiña y Bahía gaditanas, con fluidos intercambios comerciales con su entorno inmediato, además de con el Levante Peninsular, Ibiza, Portugal y norte de Marruecos. (Fig.4)
Asta (Mesas de Asta, Jerez de la Frontera, Cádiz)
Otro de los centros nucleares de la zona que creemos no ha sido considerada hasta el
momento su verdadera importancia en el entorno. Por los abundantes materiales recuperados, la gran extensión y barrios satélite que tuvo y su continua alusión en las fuentes
D. RUIZ MATA y C. J. PÉREZ, “El poblado fenicio del Castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María,
Cádiz)”, Biblioteca de Temas Portuenses, 5, El Puerto de Santa María, 1995.
7
A. Mª NIVEAU DE VILLEDARY y D. RUIZ MATA, “El poblado de Las Cumbres (Castillo de Doña Blanca),
Urbanismo y materiales del siglo III a.C.”, Actas del IV Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos. Cádiz
1995, vol. II, Cádiz, 2000, págs. 893-904.
8
D. RUIZ MATA y C. J. PÉREZ, C. J. op. cit.
9
D. RUIZ MATA, “La formación de la cultura turdetana en la Bahía de Cádiz a través del Castillo de Doña
Blanca”, Actas de las I Jornadas sobre el Mundo Ibérico (Jaén 1985), Jaén, 1987, págs. 299-314; A. Mª NIVEAU DE
VILLEDARY, “Ánforas Turdetanas, Mediterráneas y Púnicas del S. III del Castillo de Doña Blanca (El Puerto de
Santa María, Cádiz)”, Actas del XXIV Congreso Nacional de Arqueología (Cartagena 1997), vol. 3, Murcia, 1999.
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LAS VILLAS AGRÍCOLAS PÚNICO-TURDETANAS DE LA CAMPIÑA GADITANA (CÁDIZ-ESPAÑA)

de la Sierra del mismo nombre y que se sitúa a los pies del poblado de Doña Blanca6. Surge por tanto en dependencia directa de éste último, desde donde suponemos se dirigiría
toda la explotación agrícola. El lugar es un punto estratégico, ya que controla toda la zona
gaditana de la Campiña, además de la desembocadura y los esteros del río Guadalete. La
planta del asentamiento presenta las mismas características que el anterior, aunque su superficie excavada es mucho más amplia (1.500 m²) y por tanto el número de dependencias
más numerosa7. Además de los elementos descritos, en dos de las habitaciones aparecieron sendos lagares, lo que no tenemos muy claro es si sirvieron para decantar vino o algún
otro tipo de líquido. Pudo surgir como consecuencia del auge de la producción industrial
en la zona que motivaría una reorganización de espacios en el Poblado de Doña Blanca,
creando para ello un barrio nuevo con la función de ser el lugar de transformación de los
productos agrícolas. (Fig. 3)

escritas creemos que debió ser uno de los más importantes enclaves desde época fenica
hasta época romana10. Está situado en un punto estratégico para el comercio, sobre una
meseta que en la época púnico-turdetana estaría rodeada por una serie de esteros que serían navegables, al tiempo de poseer un domino territorial y visual sobre su entorno y de
controlar las vías de comunicación desde Cádiz hacia el interior. Las primeras campañas
las realizó entre 1942 y 1956 Esteve Guerrero11, con sondeos específicos que aportaron
numerosos materiales. En los últimos años se han realizado una serie de prospecciones
en toda su zona de influencia que han aportado gran cantidad de información12. Por las
numerosas referencias de las fuentes grecolatinas (Estrabón, Mela, Plinio, Ptolomeo, Marciano de Heraclea) creemos que no se trata solo de un gran centro comercial y agrícola,
sino que estaríamos ante un punto de vital importancia político-administrativa. (Fig.5)

LAS CIUDADES FENICIO-PÚNICAS EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL. []

Regajo (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Solo conocemos los materiales examinados en el Museo Arqueológico de Jerez y que fueron recogidos en prospección superficial por miembros de dicho museo13. No sabemos
por tanto mucho sobre la posible estructura urbana del lugar. Al tratarse de un lugar con
abundante agua potable y estar en el borde de lo que fue la antigua línea de costa y su
posición estratégica con respecto al acceso de la ciudad de Asta, puede que estemos ante
el puerto comercial de este importante asentamiento, desde el que se exportaría toda la
producción agropecuaria que controlaba Asta. Algo que parece ratificarse por las ánforas
y los restos de materiales constructivos documentados en superficie.
La Calerilla (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Se trata de un centro transformador muy próximo y Asta (menos de 1 km.), por lo que
pensamos que estamos ante un centro de similares características a Cerro Naranja o San
Cristóbal. No podemos precisar más en cuanto a su urbanismo porque las escasas noticias
R. GONZÁLEZ y D. RUIZ, op. cit.
M. ESTEVE GUERRERO, “Las excavaciones de Asta Regia”, Archivo Español de Arqueología XV, Madrid,
1942, págs. 245-247; M. ESTEVE GUERRERO, “Excavaciones de Asta Regia (Mesas de Asta, Jerez). Campaña
de 1942-1943”, Acta Arqueológica Hispánica, III, (1945); M. ESTEVE GUERRERO, “Excavaciones de Asta
Regia (Mesas de Asta, Jerez). Campaña de 1945-46”, Informes y Memorias, 22, (1950); M. ESTEVE GUERRERO,
“Excavaciones de Asta Regia, (Mesas de Asta, Jerez). Campañas de 1949-50 y 1955-56”, Centro de Estudios
Históricos Jerezanos, 19, (1962).
12
R. GONZÁLEZ; F. BARRIONUEVO; L. AGUILAR y D. RUIZ, “Prospección arqueológica superficial en el
entorno de las marismas de Mesas (Jerez de la Frontera, Cádiz)”, Anuario Arqueológico de Andalucía 1991/II,
(1993), págs. 71-77; R. GONZÁLEZ; F. BARRIONUEVO y L. AGUILAR, “Notas sobre el mundo funerario en la
Baja Andalucía durante el período turdetano”, Huelva Arqueológica, XIV, (1997), págs. 245-268.
13
R. GONZÁLEZ et al., art. cit.; F. BARRIONUEVO; L. AGUILAR y R. GONZÁLEZ, “Prospección arqueológica
superficial del extremo noroccidental de la Provincia de Cádiz. Campaña 1994”, Anuario Arqueológico de
Andalucía 1994/II, (1996), págs. 33-36.
10
11

[8]

conocidas proceden de prospecciones realizadas14 y del estudio de los materiales allí localizados. Debió de funcionar como un barrio destinado a la recuperación y transformación
de los productos agrícolas del entorno de Asta, como el aceite, vino y cereales. Es muy
importante el número de ánforas encontradas en superficie, sobre todo las olearias del
tipo Tiñosa. (Figs. 6-7)

Guadalcacín (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Es muy posible que se tratara de una nueva villa agrícola de la Campiña al este de Jerez.
Controlaría un gran territorio cultivable, prácticamente hasta la serranía. Pocos son los
datos que poseemos ya que se hicieron una serie de intervenciones de urgencia ante la
inminente construcción de un embalse en esa zona18. Son muy numerosos los materiales
depositados en el Museo Provincial de Cádiz de ánforas de época púnico-turdetana (fig. 9),
R. GONZÁLEZ et al., art. cit.; F. BARRIONUEVO et al., art. cit.
J. L. ESCACENA; G. de FRUTOS, y C. ALONSO VILLALOBOS, “Avance al estudio del yacimiento del Cerro del
Berrueco (Medina Sidonia-Cádiz)”, Anales de la Universidad de Cádiz, (1984), págs. 7-32.
16
A. PADILLA MONGE, “Aproximación a la economía de Asido (Medina Sidonia, Cádiz) y su comarca en
época orientalizante”, Habis, 22, (1991), págs. 7-18.
17
A. Mª NIVEAU DE VILLEDARY, “La cerámica “tipo Kuass”. Avance a la sistematización del taller gaditano”,
Spal, 7, (1998), págs. 115-134.
18
J. MARTÍ SOLANO, “Informe de la excavación de urgencia en el pantano de Guadalcacín. Cádiz”, Anuario
Arqueológico de Andalucía 1992/III, Sevilla (1995), págs. 107-111; F. BARRIONUEVO, “Excavaciones arqueológicas
de urgencia en el pantano de Guadalcacín, 1992 (Jerez de la Frontera, Cádiz)”, Anuario Arqueológico de
Andalucía 1992/III, 1995, págs. 100-106.
14
15

[9]

LAS VILLAS AGRÍCOLAS PÚNICO-TURDETANAS DE LA CAMPIÑA GADITANA (CÁDIZ-ESPAÑA)

Cerro del Berrueco (Medina Sidonia, Cádiz)
Son muy escasos los restos que conocemos de Asido para época púnico-turdetana, aunque también es debido a las pocas intervenciones que se han realizado en el entorno15. Su
situación estratégica dominando las vías de comunicación de la Campiña Gaditana es evidente, controlando además amplias zonas cultivables y la salida a los esteros navegables.
El Cerro del Berrueco es el único punto de Asido que por el momento indica ocupación
clara en este período, aunque muy destruido por la intervención de una cantera. Su estructura procede al menos desde época fenicia16, continuando en época púnico-turdetana
como demuestran los materiales aparecidos: cerámica tipo Kuass de barniz17, platos de
pie inclinado, cuencos de cuello estrangulado, ánforas Mañá-Pascual A-4 (Series 11 y 12 de
Ramón), del tipo Tiñosa (T-8.1.1.2), Carmona (T-8.2.) y Mañá C2 (S-7). Todos estos materiales parecen de fabricación gaditana, entendiendo como tal las zonas de producción de
la Bahía y la Campiña. Con los escasos datos conocidos no se puede avanzar mucho más
sobre la funcionalidad de este espacio dentro de la importante ciudad que debió de ser
Asido en esta época. (Figura 8)

que hablan sin lugar a dudas del centro productor y redistribuidor que debió ser. Abundan ánforas de las Mañá-Pascual A4 (series 11 y 12 de Ramón), olearias del tipo Tiñosa y
algunos ejemplares del tipo Carmona fabricadas en la Campiña, además de la típica vajilla
de la época: cerámica de barniz rojo tipo Kuass, de importación ática, lebrillos y cuencos
decorados, etc. (Fig. 9)
Se trata de un cerro situado en el término municipal de Espera, justo en las primeras
estribaciones de la serranía gaditana y por tanto controlando un gran territorio cultivable,
además de vías de comunicación fluviales y terrestres fundamentales en época púnico-turdetana. Hay noticias sobre las posibilidades agrarias de esta zona en época romana que deben
de proceder al menos de su ocupación desde el siglo V a.C. como nos indica la recogida en
superficie de un fragmento de ánfora olearia del tipo Tiñosa (T-8.1.1.2.). Lo que nos puede
estar indicando que en esta zona habría un centro de explotación agraria importante.

IV

LAS CIUDADES FENICIO-PÚNICAS EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL. []

Cerro de las monjas (Trebujena, Cádiz)
Se trata del núcleo agrícola productivo situado más al norte de Cádiz, justo en el límite de la
Campiña gaditana con la sevillana, ambas con terrenos muy apropiados para el cultivo del
olivo, la vid y el cereal, como demuestran los restos anfóricos encontrados. Puede tratarse
de una de las muchas villas de carácter secundario que jalonarían la zona, aunque según
las noticias que tenemos estaríamos ante un yacimiento de unos 14000 m² de extensión19
situado en la cima y la ladera de un cerro que domina un gran estero del Guadalquivir. De
los materiales recogidos en superficie se deduce que al menos estuvo ocupado desde el
Bronce Pleno y con ocupación continuada hasta finales de época púnico-turdetana, como
indican las ánforas del tipo Mañá-Pascual A-4 y olearias del tipo Tiñosa documentadas.
Su posición estratégica sobre el mar, las marismas, el río Guadiana y las vías terrestres es
evidente, además del contacto posiblemente directo que debió tener con Asta. (Fig. 10)

CONCLUSIONES

Como se puede apreciar en el apartado anterior, parece clara la relación existente entre
los asentamientos analizados. Unos tendrían un carácter centralizador (caso de Asido,
Asta, Doña Blanca o Évora), mientras que otros serían villas agrícolas satélite, creadas
ex novo desde el siglo V a.C., para la transformación de los productos agrícolas obtenidos
en la Campiña.

Mª L. LAVADO FLORIDO, “El comercio a través del Guadalquivir en época antigua, el yacimiento de Las
Monjas (Trebujena, Cádiz)”, Actas del IV Congreso Internacional de Estudios Fenicios y Púnicos (Cádiz 1995), vol. I,
Cádiz, 2000, págs. 385-393.
19

[10]

F. LÓPEZ PARDO y J. SUÁREZ PADILLA, “Traslados de población entre el Norte de África y el sur de la
Península Ibérica en los contextos coloniales fenicio y púnico”, Gerión, 20, (2002), págs. 113-152.
21
J. L. LÓPEZ CASTRO, “El Bronce de Lascuta y las relaciones de servidumbre en el sur de Hispania”, en C.
González Román (ed.), La Sociedad de la Bética. Contribuciones para su estudio, Granada 1994, págs. 345-364; J.
L. LÓPEZ CASTRO, Hispania Poena. Los fenicios en la Hispania romana, Barcelona, 1995.
20

[11]

LAS VILLAS AGRÍCOLAS PÚNICO-TURDETANAS DE LA CAMPIÑA GADITANA (CÁDIZ-ESPAÑA)

Esta red de asentamientos no es novedosa, ya que en su estructura vamos a ver que se
siguen los patrones impuestos años antes por Cartago en sus colonias de carácter agrícola,
destinadas sobre todo al cultivo del olivo, de Malta, Ibiza, Sicilia, Cerdeña y los alrededores de la propia metrópoli. Este es uno de los principales motivos que nos ha hecho
pensar que estas villas agrícolas, todas ellas fortificadas o construidas en altura, pudieron
ser creadas siguiendo una serie de patrones púnicos y con la misma inclusión de colonos
cartagineses20. Los centros nucleares aparecen como centralizadores de la política económica de explotación agraria intensiva de época turdetana; mientras que el resto de villas
serían de carácter secundario y con claras estructuras de transformación de la producción
para su exportación. Se trata de explotaciones agrícolas que recuerdan los fundi, donde
un administrador controlaría todo lo relacionado con la producción en el asentamiento y
donde posiblemente los trabajadores estarían adscritos a la tierra, como parece indicar el
Bronce de Lascuta21 (López Castro 1994 y 1995). Pudo tratarse de explotaciones agrarias
dirigidas bajo unas directrices bien marcadas, como denota la organización de los espacios,
además de definidas en cuanto al tipo de cosechas y la transformación de la producción,
con el control de los recursos obtenidos por parte del órgano centralizador que serían
canalizados a estos grandes núcleos. La similitud en toda la Campiña de los recipientes
contenedores en que eran exportados los productos obtenidos puede indicarnos también
un control por parte de estas ciudades de toda la producción a través del envase, con unas
medidas y forma preestablecidas.