Crisis Ecológica, Colapso de la Civilización y

Lucha de Clases.
Una discusión desde el Marxismo.

Miguel Fuentes

Primera Parte
La realidad actual de la Crisis Ecológica y sus perspectivas.
Datos científicos, proyecciones y consecuencias.

1. REALIDAD DEL PROBLEMA CLIMATICO
Año 2013: Total de artículos académicos en torno al calentamiento global
10.085: Origen antrópico (humano)
2: Origen natural (no humano)
LA DISCUSION CIENTIFICA HA TERMINADO
IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático)
Calentamiento global es irreversible sin implementar grandes obras de
Geo-ingeniería (Septiembre 2013. Quinto Reporte Oficial)

Gases de Efecto Invernadero y Calentamiento Global
(Bloomberg)

UN CAMBIO EN EL TONO DE LA DISCUSION INSTITUCIONAL SOBRE EL
CAMBIO CLIMATICO :
DE LA GRADUALIDAD… A LA CATASTROFE
IPCC deja el problema del cambio climático en manos de tecnologías
fantasiosas
(Truth-Out sobre técnicas de Geo-ingeniería, Abril 2014)
Futuro de la Humanidad depende de las misiones a Marte
(Jefe de la Nasa, Time, Abril 2014)
La única oportunidad de sobrevivencia para la humanidad está en el espacio
(Stephen Hawking, diversas intervenciones)

Stephen Hawking
Los peligros a los que se enfrenta la humanidad

Link
https://www.youtube.com/watch?v=lFDvgFEppMs

2. LA MAGNITUD DEL PROBLEMA CLIMATICO
Las cifras del calentamiento global
• Cuanto ha aumentado la temperatura global?
Entre 0,8 y 0,9 grados centígrados hasta principios de siglo XXI
1.2 c en 2015-2016*
(Un porcentaje de este salto se explicaría por el factor ENSO)*
• Cuanto podría aumentar la temperatura global durante este siglo?
Hasta 6 y 7 grados entre hoy y fines de siglo, esto dependiendo de los
diversos modelos predictivos y la implementación de medidas de
reducción de los gases de efecto invernadero (IPCC)

• Fines del 2007: IPCC: 1 °C para el 2100
• Fines de 2008: Centro Hadley: 2 °C centígrados para el 2100
• Mediados de 2009: ONU: 3,5 °C para el 2100
• Octubre 2009: Centro Hadley: 4°C para el 2060
• Noviembre de 2009: Global Carbon Project: 6°C y 7°C para el 2100
• Diciembre de 2010: ONU: 5°C para el 2050
• 2012: Agencia Internacional de la Energía (AIE): 2°C en el 2017
• Noviembre de 2013: AIE: 3,5°C para el 2035

Pero que tan grave es un aumento de 2, 4 o 6 grados?
• La Humanidad jamás ha experimentado un aumento de la temperatura
mundial superior a los 3.5 grados centígrados
• La diferencia entre la época de las glaciaciones (pleistoceno) y la era actual no
fue de mas de 5 o 6 grados centígrados por debajo de la actual línea de base
• El ritmo de aumento de la temperatura global que podríamos presenciar
durante las próximas décadas tendría pocos parangones en la historia de la
vida en la tierra (salvo ciertos eventos como el PETM)
• Un aumento de 3 grados centígrados pone a la tierra en un contexto similar al
periodo geológico eemiense (150.000 años atrás)
• Se espera que alcancemos los 3 grados de aumento entre el 2030 y el 2040

Posibles efectos del calentamiento climático global
(Referencia Libro Six degrees, Mark Lynas)
• 1 grado: Ártico sin hielo la mitad del año, severas sequías e inundaciones inéditas en
diversas regiones del globo. Crisis del agua inicial. Extinción del 70% de los arrecifes
coralinos, los cuales alimentan a una tercera parte de la vida de todos los océanos. Mayor
cantidad de eventos climáticos extremos como tornados, inundaciones, etc.
• 2 grados: Subida del nivel del mar hasta unos 5,5 metros. Ciudades costeras como
Londres, Venecia, Nueva York, Boston, Shanghai, Bombay, perderían la mayor parte de su
superficie urbanizada. Intensificación de los eventos climáticos extremos: sequias,
inundaciones, tornados, hambrunas. Cambio estructural del clima en vastas regiones del
globo.
2 grados de calentamiento global representa el límite catastrófico de aumento de la
temperatura global (ICCP, ONU, Banco Mundial)

• 3 grados: Muerte de la casi totalidad del plancton existente en los océanos (base
de la cadena alimentaria de los ecosistemas marinos). Desaparición de un
importante porcentaje de las plantas terrestres. Crisis alimentaria estructural
mundial. Migraciones super-masivas producto de la escasez de recursos y el
aumento del nivel de los mares, pudiendo comprender a mas del 50% de la
población mundial. Desaparición del Amazonas.
• 4 grados: Imposibilidad de cultivos agrícolas en la mayor parte del planeta. Únicas
zonas cultivables se trasladan a las zonas polares o circumpolares. Aumento del
nivel del mar en mas de 50 metros en todo el planeta. Comienzo de un proceso
de reducción drástica de la población mundial. Súper eventos catastróficos
cotidianos: por ejemplo un nuevo tipo de tormentas grado 6.
3 y 4 grados de aumento representaría el limite de existencia de nuestra
civilización (Peter Wadhams, Universidad de Cambridge). 4 grados estaría
asociado al inicio de un proceso de extinción humana inmediata (The Guardian)

• 5 grados: Mayor parte del planeta inhabitable para el hombre. Un
planeta radicalmente diferente tomaría forma. Todas las selvas
tropicales se habrían quemado y desaparecido. Humanos quedarían
aislados en zonas habitables cada vez más pequeñas.
• 6 grados: Extinción de la casi totalidad de las especies en la Tierra. El
planeta se transformaría en inhabitable para el hombre en
condiciones naturales. Reducción drástica de los niveles de oxigeno.
5 y 6 grados de aumento podría constituir el punto de inicio de un
fenómeno de extinción masiva comparable a la pasada extinción
pérmica que aniquiló el 95% de la vida en la Tierra, o algo peor (Guy
McPherson y otros investigadores)

3. CUAL ES LA GRAVEDAD ACTUAL DE LA CRISIS CLIMATICA?
A. Las temperaturas promedio más altas jamás registradas durante los
años 2014, 2015 y 2016 ininterrumpidamente (+ 0.9 a 1.2 grados c)

B. Niveles minimos de deshielo en el Artico

C. Superacion de la barrera de los 400 ppm de C02 en la atmosfera
Nivel no visto en la Tierra en los últimos 800.000 años.

Concentraciones no
compatibles con la vida en
la tierra tal como la
conocemos hoy en el
mediano plazo. Limite de
viabilidad en 350 ppm
(James Hansen)
Link
http://www.climatecentral.org/news/400
-ppm-carbon-dioxide-spiral-20748

D. Aumento de los niveles de Metano (CH4)

Incrementos exponenciales en
todos los modelos.
Peligro inminente de grandes
liberaciones de metano en el
Ártico como producto del
derretimiento del permafrost.

E. Aumento de las temperatura oceánica, caída de los niveles de
oxigeno y zonas muertas

F. Desecación de lagos, ríos y fuentes de
agua

… entre otros indicadores

4. ALGUNOS EFECTOS INICIALES DE LA CRISIS CLIMATICA
A. Inicio de un ciclo de eventos climatológicos extremos
Ciclones como el que afectó hace un año a la isla de Vanuatu, cuya destrucción fue definida
como “apocalíptica”.
Eventos extremos tales como los aludes que han venido afectando el Sur de Perú y el Norte
de Chile.
Cambio en los patrones de marejadas tales como las vistas recientemente a lo largo de
varios países americanos, incluyendo Chile.

B. Crisis del Agua Mundial

Sequías en California, Sao Paulo, Centroamérica, Uruguay, Chile, España,
Taiwan, por mencionar algunas.

scripts.mit.edu

C. Incremento Exponencial de Incendios

Aumento en el número y frecuencia de los incendios de
gran magnitud (mega incendios), aquello como producto de las sequías, la
introducción de especies arbóreas exógenas proclives a la propagación de siniestros y
de cambios estructurales de los eco-sistemas.
Incremento (y propagación fulminante) de incendios en ciertas áreas afectadas por
liberaciones de metano: por ejemplo en el norte de Canadá o Rusia.

En preparación

D. Aumento de Erupciones Volcánicas,
Terremotos y Tsunamis
Incremento en la frecuencia de terremotos y erupciones volcánicas como efecto del
desarrollo de modificaciones al nivel de las líneas de tensión de las placas tectónicas,
esto como producto de la desaparición de masas de hielo en diversas regiones y el
cambio en los patrones de lluvia.
Aumento de tsunamis como efecto de las alteraciones tectónicas y geológicas
referidas.

En preparación

D. Crisis de los alimentos

Colapso o amenaza de regiones agrícolas y aumentos en los
precios de los alimentos.
Rebeliones del Hambre

E. Crisis Económicas, Geopolíticas y Sociales
Colapso o amenaza de los sistemas productivos, tensiones geo-políticas y
estallidos sociales.
Fenómenos históricos en los cuales se da una imbricación entre los factores
económicos, políticos y sociales de crisis tradicionales en el marco capitalista…
y los efectos del inédito tipo de crisis climática mundial que está comenzando
a desarrollarse.
Los ejemplos de la Guerra Civil Siria y el Problema Migratorio Europeo.

Cambio Climático y Guerra en Siria
(Ejemplo)
Kelley et al. 2015: Climate change in the Fertile Crescent and implications of the recent
Syrian drought
Se discute la existencia de una posible relación entre el cambio climático y el actual
conflicto sirio, haciéndose énfasis en el desarrollo de una serie de inéditas sequias
como uno de los elementos de desestabilización estructural que se encuentran en la
base de la actual guerra civil.

5. DONDE ESTAMOS?

A. Niveles de CO2 a las puertas de un Salto Exponencial
Súper Catastrófico
2016: 400 ppm
Próximas décadas: Posiblemente valores de hasta 600 ppm*
*600 ppm: Inicio del colapso de los niveles de oxigeno producto de un salto en la
acidificación marina
1000 ppm: Fines de siglo
Posibles Efectos:
Aceleración del Calentamiento Global, Crisis del Oxigeno, Degradación inicial de
las funciones cerebrales humanas

B. A las puertas del Deshielo total del Ártico en Verano

Colapso del Efecto Albedo
Aceleración Exponencial del
Calentamiento Global
Derretimiento del Permafrost
Liberaciones Super-Masivas de Metano

C. Derretimiento Inminente del Permafrost y Posibles Super-Liberaciones de Metano
(Límite potencial 1.5 grados c)

Link
https://www.youtube.com/watch?v=aDYIOlEAQwk

Conclusión:
En las Puertas de un Salto Súper-Catastrófico del Calentamiento Global

2 Grados: Limite de No Retorno
3-4 Grados: Colapso de la Civilización
5-6 Grados: Extinción

El Factor Petróleo
2 grados centígrados, limite de no retorno de la crisis climática
Equivalentes a la quema de 565 giga-toneladas de combustibles fósiles
565 se quemaran durante el periodo 2015-2030
Reservas de la industria petrolera ascienden a 2790 giga-toneladas
2790 gigatoneladas representan más de cinco veces la cantidad necesaria para rebasar el limite de los 2
grados.
Shell, Chevron, Exxon han confirmado sus intenciones de poner en el mercado todas sus reservas!
Proyección del Calentamiento Global:
http://www.climatecentral.org/news/temperature-spiral-update-20399

Puede ser peor?

Segunda Parte
La lucha de clases ante el Colapso de la Civilización.
Algunas Ideas desde el Marxismo.

1. LA FIGURA DE THOMAS MUNTZER Y SU SIGNIFICADO PARA EL PRESENTE
Müntzer constituye uno de los primeros referentes del
ideario comunista en la lucha de clases (Siglos XV y XVI).
Federico Engels
La Guerra de los Campesinos en Alemania (1850)
Precedentes:
Dulcino de Novara (Siglos XIII y XIV) y Sectas Herejes
Igualitarias Cristianas
Muntzer, Dulcino y otros referentes del ideario comunista
medieval enfrentaron la opresión, la desigualdad y la
injusticia desde una perspectiva mística-mesiánica
basada en el enfrentamiento del Apocalipsis.

La Batalla de Frankenhausen y el Armagedón
La lucha comunista ante el Fin de la Historia
El momento decisivo se acerca

Hoy, casi cinco siglos después de la Batalla de Frankenhausen,
somos nosotros quienes deberemos enfrentar el Apocalipsis,
aunque esta vez no uno que reside en las cabezas de los revolucionarios,
sino que uno objetivo: el colapso de la civilización y la posible extinción total

Crisis Climática, Colapso y Apocalipsis
El circulo (milenario) del desarrollo teórico-político comunista, comienza a cerrarse:
La idea de un próximo fin del mundo vuelve al centro de la elaboración estratégica.
La resolución de la disputa entre la burguesía y la clase obrera se decidirá en un Armagedón Histórico.
El Apocalipsis constituye el enemigo último,
al fin descubierto, de la Revolución Socialista.
El Capitalismo sintetiza, en su fase de decadencia absoluta, todos los males de la sociedad de clases:
adquiere una fisonomía totalmente maligna.
La Revolución y la Clase Obrera encarnarán, tal como lo planteado por Walter Benjamin, un significado (literal)
de Redención y Mesías.
Cayendo en el abismo,
la victoria final de la clase obrera podría presentarse al modo de un martirio histórico.
Se acerca la batalla final de la lucha de clases y de la prehistoria humana.
El triunfo del Comunismo representa la luz de la historia (la esperanza del paraíso en la Tierra)…
la derrota, el Infierno.

Que significa todo esto en términos del proceso histórico?
Fundamentalmente, que la lucha de clases, la revolución y la clase obrera se enfrentan a dos grandes peligros.
1
El Colapso
Asociado al derrumbe del modo de producción capitalista, la desintegración del sujeto obrero
y el fin de la posibilidad revolucionaria moderna.
2
La Extinción
En otras palabras, la desaparición de la humanidad o el Fin de la Historia
Estas eran las sorpresas que nos tenia preparadas el Capitalismo en su minuto final:
la aniquilación total!

2. IDEAS PARA UNA CARACTERIZACION MARXISTA
DE LA CRISIS ECOLOGICA
A. La Crisis climática constituye un factor histórico catastrófico
de nuevo tipo, de carácter terminal.
Factor que podría ser comparable al que jugó la amenaza de Guerra
Nuclear durante la segunda mitad del siglo XX, aunque más
incontrolable, con un carácter independiente y con efectos que ya
comienzan a sentirse alrededor del mundo.

Ministro Británico:
Peligro del Cambio Climático
podría ser tan destructivo
como el de una Guerra
Nuclear (The Guardian)

El Pentágono, la CIA, el Foros de Davos y el Vaticano, entre otros órganos
del poder imperialista, se encuentran ya discutiendo el cambio climático
como un desafío estratégico para las próximas décadas.

Estabilidad social profunda
Migraciones en gran escala
Caída de estados o crisis
Conflictos inter-estatales
Desempleo
Falla de instituciones financieras
…entre otros

Foro de Davos

B. Interrelación entre crisis climática con factores catastróficos
tradicionales: Crisis económica, Guerras y Revoluciones
Cambio climático como catalizador de las crisis económicas, sociales y políticas tradicionales del capitalismo.
Factor capaz de llevar dichas contradicciones hacia un nuevo escenario histórico: el colapso.
Ni problema medio-ambiental
Ni problema “verde”
Ni problema ecológico
Por el contrario:
El Principal Problema Estratégico Programático de la Historia de
la Lucha de Clases

Los ejemplos de la Guerra Civil Siria y el Problema Migratorio Europeo

ECOLOGIA
CRISIS CLIMATICA
ECONOMIA
SOCIEDAD
POLITICA
LUCHA DE CLASES

C. Claves para un análisis desde el Marxismo (Siglos XIX – XX)
Primera Parte
-Marx, Engels, Rosa Luxemburgo y otros marxistas clásicos entregaron una serie de
claves con las cuales seria posible discutir aspectos de la actual crisis climática y un
posible fenómeno de colapso capitalista, esto a modo de intuiciones teóricapolíticas.
-Otros referentes marxistas tales como Walter Benjamin, también aportan ciertas
claves analíticas.
-Diversos desarrollos en las ultimas décadas provenientes del ámbito del EcoSocialismo: por ejemplo las elaboraciones de Michael Lowy o Bellamy Foster en
torno al problema medio-ambiental constituyen también aportes claves.

c.1. Algunas de dichas intuiciones y claves teóricas

Idea 1:
Capitalismo, Trabajo y Naturaleza
Distintas nociones desde el Marxismo con respecto al
concepto de naturaleza y su papel en el marco de la
dinámica capitalista y su relación con el trabajo

En los Manuscritos de 1844 y El Capital, Marx plantea:
“La naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre, es decir, la naturaleza en cuanto no es
ella misma el cuerpo humano. El hombre vive de la naturaleza; esto quiere decir que la
naturaleza es su cuerpo, con el que debe permanecer en un proceso continuo, a fin de no
perecer. “El hombre no está en la naturaleza, sino que es naturaleza” (Manuscritos
Económico-Filosóficos, 1844).
“En este trabajo de conformación, el hombre se apoya constantemente en las fuerzas
naturales. El trabajo no es, pues, la fuente única y exclusiva de los valores de uso que
produce, de la riqueza material. El trabajo es el padre de la riqueza, y la tierra la madre” (El
Capital, Libro Primero, Vol 1).

En las frases anteriores, Marx reconoce no solamente el papel
estructural de la naturaleza como “madre” de la riqueza material (es
decir, del desarrollo de las fuerzas productivas), sino que además la
posibilidad implícita de un fenómeno de colapso del capitalismo (y de
extinción humana) como producto de una ruptura continua entre el
hombre y su medio natural.

Idea 2:
Posibilidad del Colapso del Capitalismo
Planteamientos al nivel de diversos referentes del
Marxismo con respecto a la posibilidad del colapso
del capitalismo como resolución negativa de la lucha
de clases moderna

Marx-Engels (Manifiesto Comunista)
“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días,
es la historia de las luchas de clases.
Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y
siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y
oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una
lucha constante, velada unas veces y otras franca y
abierta; lucha que terminó siempre con la transformación
revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de
las clases en pugna.
Idea de una posible auto-destrucción mutua de la clase
obrera y la burguesía, en el seno de uno de los pilares de
la teoría revolucionaria moderna.

“Friederich Engels dijo una vez: ‘La sociedad capitalista
se halla ante un dilema: avance al socialismo o regresión
a la barbarie. […] Hemos leído y citado estas palabras
con ligereza, sin poder concebir su terrible significado.
[…] Así nos encontramos hoy, tal como lo profetizó
Engels hace una generación, ante la terrible opción: o
triunfa el imperialismo y provoca la destrucción de toda
cultura y, como en la antigua Roma, la despoblación,
desolación, degeneración, un inmenso cementerio; o
triunfa el socialismo, es decir, la lucha consciente del
proletariado internacional contra el imperialismo, sus
métodos, sus guerras.”
La perspectiva del colapso de la civilización en Rosa
Luxemburgo

“Si la eliminación de la burguesía no se cumple antes del momento
casi calculable de la evolución técnica y económica (indicada por la
inflación y la guerra química), todo estará perdido. Hay que cortar
la mecha encendida antes de que la chispa alcance la dinamita”.
Walter Benjamin y el desastre inminente

Las advertencias de Walter Benjamin en cuanto al
desastre que se avecina constituyen un presagio de
colapso… Y que es el cambio climático, sino aquella
"Guerra Química" a niveles inauditos en contra de la
naturaleza, de la cual alertaba este pensador
marxista?

“De este modo, regresa la categórica disyuntiva
planteada una vez por Rosa Luxemburgo: ¡socialismo o
barbarie!, en momentos en que el rostro de esta última
refleja ahora el sello del siglo que empieza y asume el
semblante de la eco-catástrofe, el terror-contraterror, y
su degeneración fascista. Pero, ¿por qué socialismo, por
qué revivir esta palabra en apariencia destinada al
basurero de la historia por los fracasos de sus
interpretaciones del siglo XX?.

Michael Lowy - Joel Kovel
Posibilidad de un Eco-Suicidio Planetario

Por esta única razón: por muy golpeada e irrealizada que
esté, la noción de socialismo aún sigue en pié para la
superación del capital. Si el capital ha de ser vencido,
tarea que ahora tiene carácter urgente para la
supervivencia de la civilización misma, el resultado será
por fuerza "socialista", porque ése es el término que
significa el paso hacia una sociedad pos-capitalista”
Manifiesto Eco-socialista

Idea de una fractura en el equilibrio metabólico entre
Naturaleza y Sociedad

Bellamy Foster

“Por primera vez en la historia humana, nuestra especie
enfrenta un disyuntiva existencial extrema. Podemos
mantenernos en la senda de los negocios ya conocidos y
arriesgarnos a cambios catastróficos en el sistema – Tierra
(aquello a lo que Frederick Engels se refirió metafóricamente
como “la venganza” de la naturaleza), o podemos tomar la
ruta de transformación del sistema social, encaminada a un
desarrollo humano igualitario en co-evolución con los
parámetros vitales de la Tierra. Esto constituye el desafío
mayor de nuestro tiempo: llevar adelante medidas radicales
de reforma, que se opongan a la lógica del capital en el
presente mientras se fusionan con una prolongada
revolución para construir una nueva formación social y
ecológica que promueva el desarrollo humano sostenible”.
Marxismo y Ecología: fuentes comunes de una gran
transición

c.2. Algunas debilidades de los referentes anteriores
1. Marxismo Clásico
Las reflexiones en torno a la relación sociedad-naturaleza y la posibilidad de un
colapso capitalista se dieron al modo de un serie de intuiciones teórico-políticas
que no fueron integradas, de manera sistemática, ni con la teoría económico-social
del Marxismo a lo largo de los siglos XIX y XX, ni tampoco con su discusión
programática.
Lo anterior puede ser explicado, en gran medida, por el contexto histórico en que
dichas reflexiones fueron elaboradas.
Un ejemplo de lo anterior fue la carencia de dichas discusiones en el seno de las
Internacionales Revolucionarias durante los siglos pasados.

Las elaboraciones de algunos de los principales referentes del Marxismo clásico fueron
permeables, también por el contexto histórico en que fueron concebidas, por un sesgo
progresista-industrial exacerbado.
Ejemplos:
(a) Las posiciones iniciales de Marx y Engels ante los llamados pueblos sin historia y la
consecuente legitimación ideológica de ciertas intervenciones coloniales como las de
Inglaterra y Estados Unidos durante el siglo XIX (por ejemplo la guerra de los bóeres y la
invasión de México). Lo anterior desde una posición evolucionista-unilineal (corregida
más tarde) en la cual se atribuía a la expansión colonial-capitalista un papel
históricamente progresivo, esto sin considerar el problema de las luchas de liberación
nacional.

“En América hemos presenciado la conquista de México, la
que nos ha complacido. Cons|tuye un progreso, también,
que un país ocupado hasta el presente exclusivamente de s
í mismo, desgarrado por perpetuas guerras civiles e
impedido de todo desarrollo, un país que en el mejor de
los casos estaba a punto de caer en el vasallaje industrial
de Inglaterra, que un país semejante sea lanzado por la
violencia al movimiento histórico. Es en interés del
desarrollo de toda América que los Estados Unidos,
mediante la ocupación de California, obtienen el
predominio sobre el Océano Pacífico”
(Engels 1847).

(b) Las ideas de Trotsky
en torno a la naturaleza
como un ente pasivo
dispuesto a ser
moldeado
permanentemente por
la máquina.

“El muro que separa el arte de la industria, y también el que separa el arte
de la Naturaleza, se derruirán. Pero no en el sentido de Jean Jacques
Rousseau, según el cual el arte se acercará cada vez más a la Naturaleza,
sino en el sentido de que la Naturaleza será llevada cada vez más cerca del
arte. El emplazamiento actual de las montañas, ríos, campos y prados,
estepas, bosques y orillas no puede ser considerado definitivo. El hombre ha
realizado ya ciertos cambios no carentes de importancia sobre el mapa de la
Naturaleza; simples ejercicios de estudiante en comparación con lo que
ocurrirá. La fe sólo podía prometer desplazar montañas; la técnica, que no
admite nada “por fe”, las abatirá y las desplazará en la realidad. Hasta ahora
no lo ha hecho más que por objetivos comerciales o industriales (minas y
túneles); en el futuro lo hará en una escala incomparablemente mayor,
conforme a planes productivos y artísticos amplios. El hombre hará un
nuevo inventario de montañas y ríos. Enmendará rigurosamente y en más
de una ocasión a la Naturaleza. Remodelará en ocasiones la tierra a su
gusto. No tenemos ningún motivo para temer que su gusto sea malo”.
(Trotsky. Literatura y Revolución)

“El hombre socialista dominará la Naturaleza entera […] por medio
de la máquina. Designará los lugares en que las montañas deben
ser abatidas, cambiará el curso de los ríos y abarcará los océanos.
Los necios idealistas pueden decir que todo esto acabará por no
tener gracia ninguna, pero precisamente por ello son necios.
¿Piensan que todo el globo terrestre será parcelado, que los
bosques serán transformados en parques y jardines? Seguirá
habiendo espesuras y bosques, faisanes y tigres allí donde el
hombre decida que los haya. Y el hombre actuará de tal forma que
el tigre no se dará cuenta incluso de la presencia de la máquina, y
continuará viviendo como ha vivido. La máquina no se opondrá a
la tierra. Es un instrumento del hombre moderno en todos los
dominios de la vida. Si la ciudad es hoy “temporal” no se disolverá
en la antigua aldea. Al contrario, la aldea se alzará hasta el nivel de
la ciudad. Y ésa será nuestra tarea principal. La ciudad es
“temporal”, pero indica el futuro y muestra la ruta. La aldea actual
surge enteramente del pasado; su estética es arcaica, como si se la
hubiese sacado de un museo de arte popular”.
(Trotsky, Literatura y Revolución)

2. Walter Benjamin
Su producción se mantiene en el ámbito de la producción filosófica,
esta última con un alto contenido críptico.
Carencia de una perspectiva político programática revolucionaria.

3. Eco-Socialismo
No integración de las mas recientes informaciones del campo científico en sus
reflexiones, dando por resultado un análisis incorrecto con respecto a la
verdadera magnitud catastrófica del problema climático.
Las proyecciones del nivel catastrófico de la crisis ecológica son excesivamente
conservadoras.
El marco estratégico-programático del Eco-socialismo se encuentra cruzado tanto
por concesiones reformistas (por ejemplo respecto al programa revolucionario del
Marxismo Clásico), así como también por una perspectiva “soft” con respecto a la
magnitud de los peligros históricos que plantea la crisis ecológica para la lucha de
clases.

D. Claves para un análisis desde el Marxismo (Siglo XXI)
Segunda Parte
-Emergencia Estratégica!
Hoy, a diferencia del contexto histórico en que vivieron los marxistas
clásicos, la posibilidad del colapso se ha transformado en un peligro
histórico concreto e inminente. Esto como producto de la
imbricación de los efectos de la crisis ecológica global y la
agudización de las contradicciones tradicionales del sistema
imperialista.

La Internacional debe dejar de sonar en los
partidos revolucionarios, los sindicatos y las
organizaciones de la clase obrera y el pueblo
dando paso a un sonido de alarma
estratégica, esto tal como en el caso de una
ciudad a punto de recibir un bombardeo
masivo.
Esta es la gravedad de nuestra situación!
La clase obrera, la lucha de clases y la
revolución se encuentran hoy ante un peligro
mortal inmediato…. el mas importante al que
se han enfrentado hasta hoy.

- Las condiciones objetivas del Socialismo podrían comenzar a agotarse
Si Lenin y Trotsky enfrentaron un imperialismo maduro, caracterizado por la consolidación de las condiciones objetivas para
el desarrollo de la Revolución Socialista Mundial… hoy nosotros enfrentamos un tipo de “capitalismo muerto”, totalmente
senil.
Lo anterior quiere decir que, si bien las condiciones objetivas de la Revolución siguen estando activas, es posible vislumbrar
(en el futuro cercano) un proceso inverso al que hiciera posible la maduración de dichas condiciones : esto es, un fenómeno
potencial de disolución progresiva de las mismas y de "cancelación permanente" del horizonte revolucionario moderno.
Las bases de la Revolución Socialista han comenzado a pudrirse, esta vez ya no en el caso de un proceso revolucionario
particular, sino que en la base misma del proceso histórico.
Nos encontramos, por lo tanto, ante un punto de ruptura epocal, una falla fundamental del proceso histórico…. mas allá de la
cual el “horizonte de divergencia histórica socialista” (que se mantuvo activo en el último siglo) comenzaría a cerrarse.
Todos los programas revolucionarios del siglo XX están amenazados de caducar, aquello tal como ocurrió con los programas
revolucionarios del pasado al producirse una modificación sustancial de la base del proceso histórico (por ejemplo el ideario
jacobino o cartista).
Ahora bien, la perdida del horizonte socialista moderno podría implicar hoy no sólo el cierre de la posibilidad revolucionaria
moderna… sino que de toda posibilidad revolucionaria; en otras palabras, el cierre de la posibilidad misma del comunismo.

Agotamiento de las condiciones objetivas de la Revolución Socialista

El salto civilizatorio al comunismo se encuentra bajo amenaza

La posibilidad comunista se presenta así, haciendo una analogía con el pasado
remoto de la humanidad, como una Segunda Beringia:
es decir, un puente inestable (y fugaz) de divergencia histórica cuyo cruce
depende de condiciones concretas que han comenzado a revertirse.

Sin embargo, a diferencia de la Beringia fini-pleistocénica,
es hoy la propia sobrevivencia de la humanidad y la
civilización la que esta implicada.

La fase histórica del agotamiento de las condiciones
objetivas de la Revolución Socialista, propia de nuestro
siglo, se habría expresado embrionariamente durante el
siglo XX tanto en el avance de un primer periodo de
estancamiento de las fuerzas productivas, así como
también en el tipo de “explosiones históricas” asociadas
a dicho fenómeno: las Guerras Mundiales.
Rosa Luxemburgo y Walter Benjamin tienen el mérito de
haber sido algunos de los primeros pensadores marxistas
en intuir la relación existente entre dichos conflictos
bélicos y la maduración de las condiciones para un
fenómeno de colapso. En estos pensadores, las Guerras
Mundiales y el Fascismo (y podríamos agregar nosotros
los estallidos nucleares de Hiroshima y Nagasaki),
adquieren entonces un contenido histórico
premonitorio: es decir, pueden entenderse como las
semillas del derrumbe de la civilización.

En el caso de las elaboraciones de Lenin y Trotsky, aunque con un menor énfasis que el dado por Luxemburgo y
Benjamin a la posibilidad de un fenómeno de colapso, uno de sus aportes fundamentales habría consistido en un
primer “análisis programático” de la relación entre el estancamiento de las fuerzas productivas que caracterizó a la
primera mitad del siglo XX y su ligazón con el tipo de “salto catastrófico” que dio el proceso histórico durante dicho
periodo.
En los hechos, este salto catastrófico, definido por Lenin como una etapa de “crisis, guerras y revoluciones”, se
presenta entonces como una de las primeras “manifestaciones orgánicas” de la declinación histórica (terminal) del
modo de producción capitalista.
Ahora bien, tal como Marx y Engels confundieron los “dolores” del parto del capitalismo industrial
con los de su muerte… Lenin y Trotsky (y en cierta medida Luxemburgo y Benjamín) confundieron, también, las
primeras convulsiones de su declive con su metástasis final (propia de nuestro siglo).
Ejemplo de lo anterior fue una posible subvaluación en el análisis marxista de las capacidades de restauración
capitalista que tendría el Imperialismo norteamericano luego de la Segunda Guerra Mundial y los ascensos
revolucionarios que la precedieron, logrando aquel consolidar su poderío internacional tanto como resultado de su
triunfo en dicho conflicto bélico, así como también gracias a una posterior intensificación sin precedentes del ciclo
petrolero, la subordinación del resto de las potencias capitalistas a su hegemonía mundial y al desarrollo de nuevas
tecnologías (por ejemplo en el terreno agrícola).

Las Guerras Mundiales se presentan, desde aquí, con un contenido doble; por un lado, tal como señalaron
Lenin y Trotsky, como una primera manifestación orgánica de la declinación histórica del modo de
producción capitalista; por otro, como una expresión de las fortalezas propias de un imperialismo maduro
(“sano”) que fue capaz tanto de derrotar los procesos revolucionarios que inauguró la Revolución Rusa de
1917, así como también (posteriormente) de lanzarse a una disputa bélica (total) por la hegemonía global.
Con todo, esto último no quiere decir que la superación revolucionaria del capitalismo (perspectiva dada
por la madurez de las condiciones objetivas del socialismo) no fuera posible durante el siglo pasado. Por el
contrario, la victoria de la Revolución Socialista (que estuvo planteada en diversos grados durante todo el
siglo XX) se presenta hoy, retrospectivamente, como el único medio capaz de haber evitado el desarrollo de
las condiciones para el “salto híper destructivo” que la fase imperialista senil actual (totalmente
degenerada) estaría preparando en el horizonte histórico.
Derrotados los procesos revolucionarios de las décadas pasadas, el proceso histórico se encontraría así a las
puertas de un salto exponencial entre el tipo de estancamiento relativo de las fuerzas productivas y los
fenómenos históricos que caracterizaron al siglo pasado (crisis económicas, guerras y revoluciones)… a algo
infinitamente peor y, todavía, en gran medida indescifrable.

A partir de aquí, el proceso de restauración capitalista del último medio siglo se habría
caracterizado, especialmente a partir de las décadas de 1970 y como producto de este salto en el
carácter decadente-parasitario del imperialismo, por presentar en su base un fenómeno de
desarrollo de las fuerzas productivas de tipo “cancerígeno”, esto último visible, por ejemplo, en
el actual modelo capitalista chino.
Estamos hablando así de un tipo de restauración burguesa a partir del cual el estancamiento
relativo de las fuerzas productivas propio de la fase imperialista madura, habría dado paso hoy a
un fenómeno “explosivo” de degradación (y destrucción potencial) no sólo del estado de avance
general de las mismas, sino que de las propias bases de sustento de la civilización y la vida
humana.
Si asumimos aquí la caracterización de Lenin con respecto al Imperialismo como fase superior del
Capitalismo, el periodo neoliberal constituiría, por lo tanto, el estadio inferior final (declinante)
de dicha fase. No existiría entonces la posibilidad del desarrollo de nuevos ciclos de crecimiento
orgánico del capital, abriéndose con ello un periodo de colapso sistémico del mismo.

El Neoliberalismo no representa, por lo tanto, otro más de los
modelos económicos desarrollados en el marco capitalista.
Aquel constituye, por el contrario, la última manifestación
histórica (cancerígena) del modelo de producción capitalista,
así como también el último estadio (destructivo) de la
Revolución Industrial y la última expresión (suicida) del modo
de vida moderno.
Es decir, la negación dialéctica del primer liberalismo que
constituyera, en un primer momento, el motor de las
Revoluciones Burguesas anti-feudales, el nacimiento de los
regímenes políticos democráticos modernos y el avance de las
fuerzas productivas hacia una nueva fase de progreso humano.
El Neoliberalismo es, por lo tanto, la manifestación mas
palpable del estado de descomposición generalizada en que se
encuentra hoy el organismo capitalista, su tumor terminal.

Nos encontramos entonces en la antítesis del periodo que vivieron algunos revolucionarios del siglo
pasado, por ejemplo Trotsky, quien llegara a aceptar una posible “regeneración relativa” del
capitalismo como producto de una “resolución excepcional” de la Segunda Guerra Mundial, o bien
tal como en el caso de Gramsci, quien fuera capaz de entrever algunos de los mecanismos de
dominio que adoptaría el régimen capitalista de posguerra.
A diferencia de aquellos, la trayectoria histórica se presenta ante nosotros como algo totalmente
abismal, verdaderamente monstruoso y aterradoramente bestial.
Y esa bestia,
que deberemos enfrentar nosotros,
es el Siglo XXI!

Es precisamente de esta dinámica (terminal) de la cual se habrían alimentado durante la segunda mitad
del siglo XX una serie de expresiones artísticas, por ejemplo en el ámbito del cine. Ejemplo de aquello
fueron durante los 80’s y 90’s una serie de producciones cinematográficas tales como Koyaanisqatsi,
Mad Max y las numerosas películas de zombis, invasiones extraterrestres y desastres planetarios que se
han venido produciendo desde entonces.
No es casual que Japón, país que viviera en carne propia el ataque nuclear de Hiroshima y Nagasaki,
haya sido un campo de cultivo de dichas tendencias: por ejemplo en el caso del anime japonés y
algunas de sus producciones icónicas tales como la saga Robotech.
Tal como en el pasado, el arte ha sido así capaz de descifrar durante estas décadas, mejor incluso que
cualquier análisis marxista, el verdadero carácter que comenzaría a tener a partir de hoy la dinámica
capitalista: es decir su perfil apocalíptico.

Y todo esto como resultado del nivel de destrucción ambiental
sin precedentes generada por el capitalismo y, además, en el marco del inicio de un
periodo geológico distinto al cual han pertenecido todas las civilizaciones hasta hoy:
el Antropoceno…
o la Sexta Extinción Masiva.

Todo era cierto!
La Ciencia Ficción de los años 80’s y 90’s no fue más que un preanuncio,
y no necesariamente peor,
de la dinámica ultra-destructiva que estaría comenzando a dar sus primeros pasos en el proceso histórico.

Si la Ciencia dialoga con el futuro
mediante la investigación sistemática de la realidad objetiva y
la contrastación metódica de sus elementos.
El Arte,
en cambio,
dialoga con aquel como un profeta...

Pero que significaría un fenómeno de agotamiento inminente de las condiciones
objetivas de la Revolución?
Entre otras cuestiones prácticas:
1. El inicio de un retroceso epocal del desarrollo de las fuerzas productivas, esto como
consecuencia del avance de la crisis ecológica planetaria y el colapso de la base
alimentaria y de producción de recursos básicos de la humanidad.
2. La multiplicación de fenómenos híper-catastróficos ante cuya magnitud, escala y
velocidad las consignas revolucionarias tradicionales deberían comenzar a
experimentar fallas generalizadas: por ejemplo la perdida de efectividad (y caducidad
progresiva) de la consigna de control obrero de la industria como respuesta a los
padecimientos materiales del conjunto de la humanidad (aquello por ejemplo ante un
escenario de derrumbe agrícola generalizado).

3. El agotamiento, quiebre y derrumbe del patrón tecnológico capitalistaindustrial, el debilitamiento de las cadenas productivas internacionales y la
caída del mercado mundial.
4. La crisis del marco imperialista y de los soportes estructurales del estado
nación.
5. Una disminución drástica de la población humana y la disolución
progresiva del sistema de clases sociales del capitalismo moderno.
6. La desintegración del sujeto obrero.

Agotamiento de las Condiciones Objetivas de la Revolución Socialista

Colapso

En otras palabras una involución epocal del desarrollo civilizatorio contemporáneo que se presentaría
al modo de una ruptura del espacio-tiempo histórico moderno

En el ámbito del Marxismo, esta ruptura espacio-temporal daría como resultado una falla generalizada
(creciente) al nivel de las leyes generales que han regido el curso de la Revolución Socialista hasta hoy,
sintetizadas en el acervo estratégico de las cuatro internacionales revolucionarias de los siglos XIX y XX.

Involución epocal?
Espacio-Tiempo Histórico?
Leyes generales de la Revolución Socialista?

…Pero qué puede significar todo eso?

-La idea de la distorsión del espacio-tiempo histórico y su importancia para el pensamiento estratégico
Durante los siglos XIX y XX, hemos vivido un proceso histórico de "leyes newtonianas": una especie de
dialéctica mecánica determinada por una evolución -relativamente lineal- (aunque no exenta de
exabruptos ni de quiebres) de los factores económicos, políticos y sociales. Todo esto condicionado por
una dinámica de desarrollo ascendente, mas o menos invariable, de las fuerzas productivas.
La Revolución obrera ha sido pensada así, hasta hoy, en el marco de una especie de movimiento
“orbital” (es decir medianamente predecible) al nivel de aquellos “cuerpos celestes” de la modernidad
industrial: los ciclos y contra-ciclos de la economía, la política y la lucha de clases.
Esto quiere decir que la tendencia (o “gravedad histórica”) del proceso social se ha mantenido hasta hoy
(por lo menos durante los últimos dos siglos) relativamente constante, aquello tanto al nivel de la
dinámica de desarrollo de las fuerzas productivas, así como también en el de las características del
marco medio-ambiental en el cual la civilización se ha desarrollado hasta hoy.
Lo anterior tiene una importancia estratégica clave ya que significa, entre otras cuestiones, que los
parámetros base a partir de los cuales la política revolucionaria fue concebida durante el pasado se
mantuvieron relativamente invariables: por ejemplo en el caso del ya mencionado marco geológico
holocénico.

Ahora bien, tal como los cuerpos súper-masivos son capaces de producir una modificación fundamental de los
espacios gravitacionales, alterando de raíz el comportamiento del “espacio-tiempo”, un fenómeno de colapso
civilizatorio (asociado entre otras cosas a un quiebre fundamental en el desarrollo de las fuerzas productivas)
debería implicar, por lógica, una modificación profunda de las leyes generales del tiempo histórico.
Esto último de modo análogo al de otras rupturas histórico-temporales previas: por ejemplo la caída del
Imperio Romano o el derrumbe de las civilizaciones americanas que produjeron una disrupción fundamental
no sólo del desarrollo económico, político y social de dichas sociedades, sino que al nivel de su propia
cosmovisión, identidad y representación subjetiva de la historia.
Con todo, la ruptura del tejido del espacio-tiempo que estaríamos a punto de presenciar debería contar con
una intensidad mayor al de las acaecidas anteriormente, esto si tomamos en consideración el escenario de
crisis ecológica y social sistémica (inédita) en que dicha ruptura podría tener lugar.
Serian así los propios fundamentos de la modernidad capitalista y de su estructura de clases: es decir la
revolución industrial y el nivel de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas, la domesticación creciente
del medio natural y la expansión económica permanente del capital, los cuales se hallarían en entredicho.
La relevancia de todo esto para el pensamiento marxista radica en que, a diferencia de siglos anteriores,
serian hoy los propio soportes basales del desarrollo capitalista (y de la estructura de clases contemporánea)
los cuales podrían comenzar a perder su consistencia granítica, adquiriendo un estado de fluidez sistémica.

En otras palabras, la física base del marxismo para un periodo de colapso debería ser repensada, esto
ya que aquel implicaría, tal como ya dijimos, una disrupción fundamental (creciente)
del tiempo histórico.
Todo esto de una manera un tanto análoga a la disrupción que imponen sobre las leyes de la física
clásica, por ejemplo, los agujeros negros, o bien el tipo de distorsión (o total anulación) que sufren
dichas leyes en el ámbito de los fenómenos cuánticos.

Tal como en el caso del espacio físico, el tiempo histórico podría también plegarse, estirarse, acelerarse o
enlentecerse, ocupando el desarrollo de las fuerzas productivas un lugar análogo al de la gravedad; es decir,
actuando como una de las fuerzas constitutivas fundamentales de un tiempo-histórico determinado y de las
leyes que rigen su desarrollo. Desde aquí, podemos decir que la dialéctica de la naturaleza volvería a tomar
un lugar preponderante como modelo de la dialéctica histórica.

Un ejemplo inicial de lo anterior último podría haberse visto en el desarrollo de ciertos
procesos históricos del siglo XX que, tales como las Guerras Mundiales, constituirían algunas
de las primeras “fisuras histórico-temporales” (germinales) de la modernidad industrial. Se
tiene en cuenta aquí el hecho de que uno de los factores causantes de estas últimas habría
sido, entre otros, el fenómeno de estancamiento de las fuerzas productivas que marcó el
inicio del declive del modo de producción capitalista: es decir, el desarrollo de una primera
“gran distorsión” en el curso del desarrollo histórico de este modo de producción.
Un caso semejante de “grieta histórica-temporal”, aunque en un sentido diametralmente
opuesto (progresivo), habría sido la germinación de los Soviets rusos y la victoria de
la revolución rusa.
Uno de los ámbitos mas evidentes en los cuales se expresó el desarrollo de estas fisuras
espacio-temporales, verdaderos antecedentes de la ruptura epocal que plantearía el presente
siglo (tensionado como nunca antes entre la posibilidad del comunismo y la aniquilación
total), habría sido durante la primera mitad del siglo XX el campo del Arte: por ejemplo en el
caso de las vanguardias abstractas rusas, el cubismo y el surrealismo.

Los problemas de la crisis ecológica y el colapso constituirían, por lo tanto, la última frontera teórica y
programática del Marxismo, cumpliendo algunos de sus principales referentes (por ejemplo Marx, Engels,
Lenin, Trotsky o Gramsci) un papel análogo al que tuvieron Copérnico o Newton para la Astronomía
y la Física Moderna.
Ahora bien, ante el peligro de una alteración fundamental de las leyes del “movimiento histórico” que dichos
pensadores sistematizaron en sus elaboraciones, se haría imperioso (urgente) que los laboratorios
internacionales del pensamiento proletario se preparen ya mismo para el desafío de avanzar hacia un “salto
einsteniano”, o más aún “cuántico”, al nivel de la teoría marxista. Esto con el objetivo de discutir una respuesta
programática ante un horizonte de “ruptura epocal” determinada por una posible distorsión (y quiebre) de los
propios fundamentos de la modernidad.
No debemos entender así el problema del colapso como uno más de los posibles productos del capitalismo.
Por el contrario, aquel tendría el carácter de un nuevo “actor histórico”, emergente, un tipo de “fuerza
disruptiva” capaz de “deformar” el propio tejido del espacio-tiempo en el cual ha tenido lugar la evolución de
la lucha de clases durante los últimos siglos.
Una de las consecuencias mas importantes de una alteración semejante del tiempo histórico seria, entre otras
cosas, un potencial bloqueo, distorsión o bien cancelación de la “dinámica permanente” de la revolución obrera
definida por Trotsky durante el siglo pasado.

Se sugiere así durante el próximo periodo el desarrollo de una posible distorsión progresiva del
proceso social, esto al modo de una serie de perturbaciones históricas que comiencen a afectar, de
raíz, las leyes generales que han regido la economía política y la lucha de clases durante el pasado.
Estas perturbaciones deberían comenzar (pronto) a cuestionar algunos aspectos básicos de la
comprensión marxista del desarrollo capitalista, esto por ejemplo ante el avance de una serie de
paradojas históricas de nuevo tipo, todavía inciertas y ante cuya magnitud, intensidad y naturaleza
el programa revolucionario tradicional quedaría, progresivamente, sin respuestas… esto por lo
menos en el caso de su elaboración moderna.
Un caso inicial (preparatorio) del tipo de paradojas históricas que podrían comenzar a multiplicarse
durante el presente siglo y a cuestionar en forma creciente la concepción marxista de la dinámica
histórica podría verse, de forma embrionaria, en el desarrollo inicial de las migraciones súpermasivas (por ejemplo en el caso de la Guerra Civil Siria), así como también en el surgimiento de
fenómenos híper-reaccionarios como el de ISIS.

El portal socialista ha comenzado a cerrarse…
Este es el peligro que pende sobre la humanidad y la civilización!
La amenaza es mortal!
Y es que de cerrarse,
no tendremos ya ninguna escapatoria.
Estaremos en un cuarto oscuro lleno de hienas que se lanzarán encima nuestro.
Y no podremos hacer nada…
porque quedaremos allí para siempre.
La cancelación de la posibilidad comunista, o el colapso,
podría presentarse así al modo de un fenómeno de “fijación histórica” de la evolución social
en un tiempo histórico detenido,
una especie de “dialéctica negativa”, cancelada indefinidamente.
Algo así como la fijación de una sombra radioactiva como producto de un estallido nuclear,
atrapada eternamente entre las ruinas de una humanidad reducida a algún tipo de barbarie final y la
posible extinción.
Otra analogía podría ser aquí la de una imagen atrapada indefinidamente en un juego de espejos.

A partir de lo anterior,
podemos decir que los conceptos de Fin de la Historia, Fin de la Lucha de Clases y Fin de la Clase Obrera…
se demuestran entonces como correctos.
Pero esto último no como la confirmación de los postulados originales a partir de los cuales
estas ideas fueron concebidas, refutados ya como como erróneos,
sino que al modo de una “intuición macabra”, es decir como una premonición histórica del capital
con respecto a su propia auto- aniquilación y la del conjunto de la civilización humana.
El colapso civilizatorio podría constituir, por lo tanto, la última victoria contra-revolucionaria de la burguesía,
esta vez tomando la forma de un suicidio histórico planetario.
Queda poco tiempo!
La burguesía esta a punto de volarse los sesos…
De apretar el gatillo, su triunfo (oscuro) será total.
Debemos impedirlo!
De la victoria de la Revolución Socialista depende hoy el destino de la civilización y de nuestra especie!

Tercera Parte
Una política para preparar la batalla final de
la lucha de clases

1. ESCENARIOS HISTORICOS

A. Tres escenarios históricos posibles se presentan ante nosotros al nivel de
la lucha de clases durante el siglo XXI, probablemente concatenados entre
sí y ligados al desarrollo de la crisis ecológica

a. Escenario Catastrófico Tradicional
1- Crisis orgánica del Capitalismo Mundial y enfrentamiento final entre
Revolución y Contrarrevolución
Los modelos climáticos indican un aumento del calentamiento global superior a los dos grados
centígrados para fines de la década de 2020, gatillando con ello un proceso de degradación
intensiva de los sistemas de producción alimentarios y de las fuentes de recursos básicos.
Este proceso se asociaría a un fenómeno de desestabilización aguda de los regímenes sociales
alrededor del mundo y de un salto exponencial de la lucha de clases internacional.
Estimación probable:
Décadas de 2020 y 2030
Posibles contra-tendencias:
Atenuación del cambio climático como producto de la implementación de planes agresivos de
reducción de los gases de efecto invernadero y medidas de emergencia medio-ambiental.

b. Escenarios de nuevo tipo
2-Colapso del Capitalismo y la Civilización
Los modelos climáticos indican un aumento del calentamiento global superior a los tres y cuatro grados
centígrados hacia mediados de siglo, constituyendo dicho aumento un nivel inviable para la continuidad del
capitalismo y de la propia civilización moderna.
Un planeta cuatro centígrados mas caliente que el de los siglos XIX y XX implicaría, salvo las áreas polares y
circumpolares, un mundo prácticamente inhabitable para el hombre.
Un fenómeno de este tipo se asociaría, progresivamente, tanto al derrumbe de los pilares estructurales de la
lucha de clases moderna, así como también a la cancelación de la perspectiva socialista, esto por lo menos en la
forma en que aquella fuera concebida durante los siglos XIX y XX.
Estimación probable:
Décadas de 2030 a 2050
Posibles contra-tendencias:
Destrucción revolucionaria y superación del capitalismo en décadas previas. Descubrimientos científicos
y avances tecnológicos.

3- Extinción Masiva
Los modelos climáticos indican un aumento del calentamiento global entre cuatro y siete grados
durante la segunda mitad de este siglo.
Un aumento superior a los cuatro grados centígrados daría inicio a un fenómeno de extinción humana
fulminante, asociándose además a una degradación fundamental de las condiciones biológicas para la
vida terrestre tal como la hemos conocido hasta hoy.
Desintegración final de los últimos restos de las sociedades holocénicas y posible reducción drástica de
los niveles de oxígeno planetario, esto como producto de la muerte de la casi totalidad del fitoplancton.
Estimación probable: Segunda Mitad del Siglo XXI
Posibles contra-tendencias:
Destrucción revolucionaria y superación del capitalismo en décadas previas. Descubrimientos
científicos y avances tecnológicos. Implementación de comunas tecnológicas y planes espaciales de
colonización y formación de hábitats en otros planetas.

c. El salto entre la crisis y el colapso
El salto entre un escenario de crisis capitalista tradicional y uno de colapso civilizatorio (y extinción
masiva) debería poseer un mayor rango de necesidad histórica en tanto la crisis climática (entendida
aquí como un factor catastrófico de nuevo tipo, de carácter terminal) se profundice.
Esto último al modo de una disminución progresiva (exponencial) del horizonte de divergencia
histórica del proceso social: por ejemplo el que pudiera relacionarse al desarrollo de una potencial
revolución socialista mundial en el corto o mediano plazo.
Dicha dinámica de disminución del nivel de contingencia histórica se presentaría, entonces, al modo
de una triángulo equilátero cuya base (asociada al periodo de crisis estructural capitalista) reflejaría
un horizonte de posibilidades históricas que se irían progresivamente “estrechando” (cerrando), esto
en la medida en que las condiciones de un fenómeno de colapso y extinción humana
se profundicen.
Esto quiere decir que el grado de necesidad e inevitabilidad histórica de un fenómeno de colapso y
extinción deberían aumentar en la misma medida en que la posibilidad
de la revolución socialista disminuya.

EXTINCION

Menor nivel de divergencia histórica

COLAPSO

CRISIS ESTRUCTURAL CAPITALISTA

Mayor nivel de divergencia histórica

d. La Revolución y el tiempo corto de la catástrofe inminente
Si tomamos en cuenta las proyecciones de los modelos climáticos relacionados al desarrollo de la crisis ecológica
durante el presente siglo, y si además intentamos interpretar estos datos a la luz de su posible imbricación
(general) con el proceso económico, social y político de las próximas décadas, sería entonces coherente plantear
(tal como se ha recalcado anteriormente) que nos encontraríamos ante un punto de falla inminente
del proceso histórico.
La Revolución tendría frente a sí, por lo tanto, un periodo de gestación limitado (de tiempo corto) antes del
desarrollo de un tipo de catástrofe ante la cual su propio triunfo, tal como aquel fuera concebido
durante el siglo XX, se volvería imposible.
Puede reconocerse entonces en la primera mitad de este siglo el momento en el que deberían librarse, si
tenemos en cuenta el carácter y dinámica de las transformaciones geológicas e históricas implicadas con el
cambio climático, las batallas finales no sólo de la lucha de clases moderna… sino que de
la lucha de clases en su conjunto.
Todo esto al modo de una probable re-edición de cada uno de los combates y peligros de la historia
revolucionaria… aunque esta vez sintetizados (concentrados) en un solo punto histórico, definitivo. Un momento
fugaz, de tiempos históricos revueltos, en el cual se harían carne, nuevamente, todos los enemigos (y aliados)
de los explotados en el pasado, cada uno de aquellos pugnando por el futuro (y a la vez cayendo en pedazos),
protagonizando con ello el episodio final de la lucha de clases holocénica.

2. UNA POLITICA PARA LA BATALLA FINAL DE
LA LUCHA DE CLASES
a. Es posible pensar una alternativa socialista ante el colapso?
Los desafíos que plantean los problemas asociados al cambio climático y al posible colapso de la
civilización constituyen una nueva (y última) frontera estratégica para la lucha comunista: aquellos
constituyen el producto final, definitivo, del curso del desarrollo capitalista y la sociedad de clases.
Se hace necesario avanzar, desde aquí, hacia un salto programático a la altura del que constituyera la
fundación del Socialismo Científico durante la primera mitad del siglo XIX, o bien el que lideraran
Lenin y Trotsky al consumarse la transformación del capitalismo de libre competencia
en capitalismo imperialista.
Con todo, a diferencia de los desarrollos estratégicos de los últimos siglos, enmarcados en los
avances de la teoría y la práctica revolucionaria del marxismo clásico (es decir el programa de la
revolución social durante la modernidad capitalista), la situación nos exigiría considerar un escenario
ante el cual podrían ser los mismos fundamentos de la época moderna los que
comiencen a derrumbarse.

Teniendo en cuenta lo anterior…
es posible preparar un salto teórico programático ante los desafíos que nos deparan las próximas
décadas?
Sí!
Este salto es posible!
El pensamiento comunista ha evolucionado ya, durante más de un milenio, a lo largo de otras
rupturas histórico-epocales que podrían servir hoy como una importante analogía para
las próximas décadas.
Desde Dulcino de Novara hasta León Trotsky,
ocho siglos de elaboración comunista podrían aportarnos claves fundamentales ante la necesaria
readecuación del programa socialista ante los nuevos peligros que se ciernen sobre nosotros.

No podemos olvidar que, lejos de constituir una elaboración propiamente moderna, el
pensamiento y la lucha comunista han sido capaces de atravesar y teñir el curso del
proceso histórico a través de diversas épocas y periodos: por ejemplo la edad media, el
nacimiento del mundo moderno, las revoluciones burguesas y el capitalismo industrial.
Y no podemos olvidar tampoco que una de las características, ocultas, del programa
revolucionario de la generación de marxistas clásicos de la primera mitad del siglo XX fue
haber dado una respuesta estratégica, justamente, a la serie de procesos en que se
expresó un importante cambio en el carácter del modo de producción capitalista y el
inicio de su decadencia histórica: es decir, tal como hemos recalcado anteriormente,
una primera manifestación (germinal) de un “quiebre fundamental” en la
línea de desarrollo del capitalismo y del propio tiempo moderno.

Ahora bien, antes de referirnos a la necesidad de un nuevo marco programático socialista
para hacer frente al desastre que se avecina, es necesario decir, de manera inicial,
algunas cuestiones respecto a cual ha sido hasta ahora la política
de los capitalistas y la izquierda ante el mismo...

b. Cual es la política de los capitalistas ante el desastre?
La política de los capitalistas es el desastre mismo!
Fallo de los protocolos de Kyoto (1997)
Fallo de acuerdos en cumbre climática de Copenhague (2009)
Fracaso de los acuerdos de la cumbre de Paris (Diciembre 2015)
El acuerdo climático entre Estados Unidos y China firmado el 2015 no es sólo insuficiente, sino
que irreal. Se ha proyectado su entrada en vigor para mediados de la década de 2020!
Lo anterior cuando han sido las mismas agencias climáticas las cuales han venido reconociendo
la imposibilidad de frenar un aumento inmediato de la temperatura global a 2 grados,
hablando ya hoy de un aumento casi seguro de 4 grados en el mediano plazo
Y todo esto, además, cuando EEUU ha firmado (bajo la administración de Obama) un decreto
de explotación de combustible en el Ártico en beneficio de Shell (2015)!

Y todo esto, otra vez, en el marco de la
reciente elección del ultra-derechista
Trump como futuro presidente de
Estados Unidos y el avance de sectores
ultra nacionalistas en Europa y otras
partes del mundo, todos ellos
caracterizados por una posición
recalcitrantemente negacionista con
respecto a la realidad del
cambio climático.

La política de los capitalistas es el desastre mismo!

c. Cual es la política de la Izquierda ante la crisis climática?
Los casos testigos de Chile y Argentina.
La política de una gran parte de las organizaciones de Izquierda en Chile y
Argentina ante el problema de la crisis climática puede resumirse, en
general, a dos grandes posiciones… esto cuando existe algún tipo de
posicionamiento.
a-Ceguera + Reformas Capitalistas Ecológicas
(o Reformismo Capitalista Verde)
B-Ceguera + Reformas Socialistas Verdes
(O posicionamientos Greenpeace disfrazados de
estrategia marxista)

a-Ceguera + Reformas Capitalistas Ecológicas
(o Reformismo Capitalista Verde)
Es decir un posicionamiento basado en un
desconocimiento casi total del carácter
y los peligros asociados a la crisis ecológica, así
como también en un programa de reformas
democrático-capitalistas “pro-ecológicas”.
Algunos exponentes de este tipo de respuestas
serían en Chile el Partido Comunista,
Revolución Democrática, Movimiento
Autonomistas e Izquierda Libertaria.

B-Ceguera + Reformas Socialistas Verdes
(o posicionamientos Greenpeace disfrazados
de política obrera)
Un exponente de este tipo de respuesta ante la
crisis ecológica en Chile seria el PTR y su
organización internacional: la Fracción
Trotskysta (Cuarta Internacional)

El Caso de la Fracción Trotskysta – Cuarta Internacional
Nula discusión en los principales órganos de elaboración teórica- estratégica de esta
corriente internacional sobre esta problemática.
Ejemplos de lo anterior:
El silencio de la X Conferencia de la FT y del último número de la Revista Estrategia
Internacional (editada en momentos de la conferencia climática COP21) ante el
problema de la crisis ecológica y sus perspectivas para la lucha de clases.
Nula integración de la crisis climática al nivel de los análisis internacionales y la
discusión política programática de esta organización: por ejemplo ante el caso de la
guerra civil siria, el surgimiento de ISIS o el problema migratorio europeo.

La Traición de Myriam Bregman y el vacío político de Bárbara Brito ante el
problema de la crisis ecológica (Argentina y Chile)

Bregman se negó a rechazar el acuerdo de la COP21 en el Parlamento

Casos de Traición Política:
Myriam Bregman en el
Parlamento Argentino
negándose a votar el
rechazo de los acuerdos
imperialistas de la COP21 de
Paris desde una perspectiva
obrera y socialista, esto a
pesar de que otros
diputados del FIT argentino
como Pablo López votaron
en contra.

Vacío político e Ignorancia
programática:
La casi total ausencia del problema
de la crisis ecológica en la reciente
elección de Bárbara Brito como vicepresidente de la FECH, expresado lo
anterior asimismo en la completa
ausencia de este problema en las
candidaturas de Edward Gallardo y
Alternativa Obrera en la CUT.
El PTR junto a la UNE y el Partido Comunista en la FECH

Una muestra adicional de lo anterior puede encontrarse
en la pasada lista de federación del PTR para las
elecciones universitarias del ex Pedagógico en Santiago:
la Lista F (De Frente, por una FEP diferente).
Demostrando la matriz greenpeace encubierta con que
el PTR trata el problema de la crisis ecológica, aquella
fue reducida al nivel de la propaganda a unos cuantos
“afiches verdes” en pro del “cuidado” del medio ambiente.
El principal problema de la lucha de clases hoy…
reducido a un ridículo afiche medio-ambiental (con
plantita germinante incluida)!
A esto reduce el PTR la discusión programática en torno al
desastre planetario que se aproxima! A esto… y a unas cuantas
consignas adscritas al ámbito de la farsa anti-neoliberal
(tal como se demuestra más adelante) del llamado
anti-extractivismo.

Tres ejemplos sintomáticos de la miseria estratégica del PTR ante la crisis ecológica:
Vicente Mellado, Pablo Torres y Alejandra Valderrama
Vicente Mellado
Frente Intelectual

Vicente Mellado acostumbra subordinarse a las castas académicas

En una reciente nota de Vicente Mellado en La
Izquierda Diario (Chile) titulada ¿Por qué tiene
sentido construir el trotskismo en el siglo XXI?,
aquel se refiere a la existencia (permanencia) en
la escena internacional de condiciones objetivas
maduras para el socialismo como una de las
condiciones claves de la vigencia de la estrategia
trotskysta. Ahora bien, Mellado introduce esta
discusión desconociendo, de manera total, el
papel que podría jugar la crisis ecológica, tal
como hemos discutido anteriormente, en el
debilitamiento (o completa disolución) de dichas
condiciones, por ejemplo en el caso de que esta
desemboque en un fenómeno de colapso.

El análisis de Mellado se transforma así, al desconocer uno de
los factores claves, centrales, para discutir la viabilidad del
horizonte socialista durante este siglo, en una mera
enumeración mecánica de indicadores basado, en gran
medida, en la ignorancia.
Un tratamiento del factor ecológico como aspecto esencial de
la discusión sobre la posibilidad socialista durante este siglo
puede encontrarse, por el contrario, en diversos intelectuales
marxistas tales como Michael Lowy. Otro intelectual de
izquierda que ha desarrollado este punto ha sido Noam
Chomsky, quien ha llegado a decir que la crisis ambiental es
mas peligrosa que la crisis económica.
Vicente Mellado pretende discutir la validez del Trotskismo
como una estrategia revolucionaria para el siglo XXI sin
referirse, nada menos… que a la principal crisis de este siglo!
Vicente Mellado es un Timador Estratégico!
Noam Chomsky

Pablo Torres
Análisis Internacional
En la reciente charla por una izquierda
internacionalista de los trabajadores
organizada por el PTR en la Facultad de
Derecho de la Universidad de Chile,
siguiendo su método característico de
retransmisión de las discusiones
internacionales del PTS argentino,
Pablo Torres intentó abordar algunos de los
principales ejes de la situación
mundial actual.
Nuevamente, tal como en el caso de Mellado,
la discusión referente al cambio climático y
sus repercusiones para la situación política
internacional (por ejemplo visible en el caso
sirio) estuvo completamente ausente.

Pablo Torres retransmitiendo las discusiones internacionales
del PTS de Argentina

Ignorante de la importancia clave que el problema
climático ha comenzado ya a jugar como uno de los
principales desafíos para la seguridad internacional,
esto tal como lo atestiguan diversos informes
públicos del Pentágono, la CIA, el Vaticano y
algunos personeros del establishment político
mundial: por ejemplo el ex secretario de estado
norteamericano John Kerry, Pablo Torres pretende
“analizar” las perspectivas internacionales de la
izquierda dejando de lado, precisamente, una de las
amenazas claves para la estabilidad imperialista.
John Kerry

Totalmente incapaz de ir unos centímetros mas allá del tipo de análisis internacional prefabricado
que lo caracterizan, Torres deja de lado uno de los factores claves desde los cuales puede
entenderse el curso particular que han tenido algunos de los fenómenos geo-políticos mas
importantes del último tiempo: entre otros la ya mencionada guerra civil siria y el problema
migratorio europeo.
De hecho, es el mismo Pablo Torres quien da cuenta de la importancia de dichos fenómenos para
la realidad internacional actual… aunque esto sin ser capaz de integrar en el análisis de los
mismos el problema climático, reconocido ya por importantes organismos como uno de sus
factores motrices. Se le habrá ocurrido a este retransmisor mecánico de la FT preguntarse por
qué, tal como él mismo afirma, la crisis migratoria europea representa ya el mayor
desplazamiento forzado de personas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, esto sin existir
aún conflictos o alteraciones socio-políticas de la envergadura que tuvo aquella?
No Pablo! La explicación no es simplemente el “carácter reaccionario” que ha tomado la guerra
civil, sino que tiene que ver, además, con las sequias inéditas que envolvieron a varios países de
la región… y que fueron uno de los factores dinamizadoras del proceso migratorio!
Pablo Torres es un Timador Estratégico!

Alejandra Valderrama
La Izquierda Diario Chile

Valderrama dio cabida a la
posición del gobierno
neoliberal de Bachelet en su
explicación sobre la probable
causa de la pasada crisis en
Chiloé

Finalmente, podemos mencionar
aquí el caso de Alejandra
Valderrama del PTR y su análisis
pro-gubernamental (indirecto) del
pasado problema chilote, aquello
dando cabida a la hipótesis del
gobierno en torno al papel de la
marea roja como causante de la
crisis ecológica.

Haciéndose eco del intento de engaño por parte del gobierno que planteó el
factor de la marea roja como causa principal de la inédita mortandad de fauna
marina en Chiloé, Valderrama fue totalmente incapaz (sin duda por ignorancia)
de ligar dicho fenómeno, por el contrario, con el de las altas temperaturas
oceánicas que por esas fechas causaban estragos similares en diversas regiones
del mundo.
Con lo anterior, Valderrama jugó un papel cómplice (aunque indirecto) en la
propagación en el campo de los trabajadores y el pueblo de uno de los
argumentos principales utilizados por Bachelet para naturalizar la crisis, aquello
mediante su aceptación explícita de la posición del gobierno como una de las
“hipótesis probables” en la explicación del desastre ecológico.

La Farsa Estratégica de la Sección Medioambiental de La Izquierda Diario
(Argentina)

En los hechos, el único espacio en el cual esta organización (Fracción Trotskysta) ha venido dando
cabida a una discusión mas sistemática en torno a la crisis ecológica ha sido la recientemente creada
sección ambiental del periódico digital La Izquierda Diario (Argentina).
Con todo, el tratamiento que se le ha dado aquí a este problema no ha ido mas allá, en lo fundamental,
de la elaboración de meras notas de información general sobre algunos aspectos de dicha crisis, esto
último sin intentar avanzar hacia una reflexión estratégica con respecto a los desafíos que implica
aquella para el movimiento obrero: por ejemplo los riesgos del colapso y la extinción humana.

Debe mencionarse que algunos de los principales gestores de este espacio (entre otros Roberto
Andrés o Andrés Arnone) eran hasta hace algunos meses casi completamente ignorantes con
respecto a la profundidad del actual problema ecológico. Estos últimos desconocían, por ejemplo, la
importancia de los actuales niveles de CO2 en la atmósfera para el avance del calentamiento global, o
bien la influencia que tuvo el mismo en el estallido de la guerra civil siria. Otros impulsores de la
sección ambiental de LID Argentina tales como Ramiro Thompson se caracterizan, entre otras cosas,
por dar a los problemas relacionados con la crisis ecológica un tratamiento cercano al “ecologismoverde” (aunque disfrazándolo de consignas obreras).

Recientemente, la sección ambiental de La Izquierda Diario Argentina ha lanzado una propuesta
de manifiesto político en el cual, lejos de ofrecer una discusión a la altura de la gravedad del
problema climático en curso, lo reducen a un mero problema de “modelo extractivista”.
El posicionamiento político de esta sección se resumiría así a una repetición mecánica de un
programa socialista general, sumado a la defensa de medidas progresivas parciales (entre otras el
cierre de la mega minería y el control obrero) y a una apelación abstracta a ciertos “principios
ecológicos”: por ejemplo el llamado re-establecimiento (ya totalmente inviable) del “equilibrio
orgánico” entre el hombre y la naturaleza, aunque todo esto sin integrar los principales peligros
que plantea la crisis ambiental en el mediano plazo (por ejemplo el problema del colapso) en el
contexto de una verdadera discusión programática. En otras palabras, una discusión que de
cuenta de la imbricación de los peligros que traería aparejada la crisis ecológica para las próximas
décadas y los distintos aspectos de la teoría, el programa, la política y la táctica revolucionaria.

Los impulsores de la sección ambiental de LID Argentina podrían definirse así, entonces,
como “oportunistas programáticos”, esto ya que a pesar de que algunos de sus exponentes
serian ya conscientes de la gravedad de la crisis ecológica y de los peligros que plantea para
la lucha de clases, continúan subordinando la necesaria discusión programática en torno a
aquella a sus direcciones políticas (totalmente ignorantes respecto de la misma).
Un ejemplo de lo anterior fue el silencio que los impulsores de esta sección guardaron ante
la ausencia de esta problemática en la organización del reciente acto de Atlanta del Frente
de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). Otro caso de lo mismo fue la complicidad del
conjunto de la sección climática de LID (Argentina) con la traición política de Myriam
Bregman (ex diputada del PTS) a la lucha en contra del cambio climático, esto al haberse
negado a votar en el Parlamento Argentino el rechazo de los acuerdos imperialistas de la
COP21 de Paris.

Otra muestra del oportunismo estratégico de la sección climática LID Argentina
puede verse en el hecho de que sus integrantes no han sido capaces hasta ahora, ni
siquiera, de plantear la necesidad de este debate al interior de su propia
organización, siendo visible esto último en la inexistencia de ningún posicionamiento
público del pasado congreso partidario del PTS sobre este punto.
Y todo esto, como hemos dicho… aún cuando los propios integrantes de la sección
climática de LID Argentina serian ya conscientes del rol del cambio climático como un
importante factor de inestabilidad mundial.

Un ejemplo adicional de la impotencia que ha venido
demostrado la sección climática de LID Argentina
para llevar adelante esta discusión al interior del PTS
puede verse, entre otras partes, al nivel de la
elaboraciones de su máxima figura dirigente: Emilio
Albamonte, fundador de la FT.

Albamonte no dice una palabra sobre el problema climático

En semanas recientes, Albamonte ha hecho publico el
prólogo de su próxima publicación La imperiosa
actualidad de la estrategia. Sin ir mas lejos, en su
apelación a un supuesto “Marxismo Estratégico”,
Albamonte ni siquiera menciona, en una sola línea,
no sólo la importancia clave del problema climático
como desafío económico, social, político y militar
mundial para las burguesías imperialistas y la
estabilidad geopolítica en la actualidad… sino que (tal
como ha demostrado el caso de la Guerra Civil Siria)
su importancia para la propia dinámica guerrerista de
este siglo!

Emilio Albamonte ni siquiera menciona el problema de cambio climático como uno de los
“problemas” de su “Marxismo Estratégico”… esto cuando en días recientes ha sido el propio
Foro Económico Mundial el que lo ha reconocido como la principal amenaza para
la estabilidad global!
Emilio Albamonte ni siquiera menciona el problema del cambio climático como uno de los
“factores” de su “Marxismo Estratégico”… esto cuando en tiempos recientes han sido los
propios generales del Pentágono quienes han hecho hincapié en la grave amenaza que significa
el cambio climático para la seguridad nacional!
Este es el contexto, de creciente miseria estratégica, ante el cual la sección climática de LID
se ha venido subordinado!

El Foro Económico Mundial 2017 al cambio climático como una de las principales amenazas para la estabilidad global
Global Risks Report 2017

El Pentágono y las Fuerzas
Armadas de Estados Unidos han
reconocido ya al cambio
climático como una de las
principales amenazas a a
seguridad nacional de Estados
Unidos y el Mundo.

Warriors and weather: Climate change and national security in America

Casos de “oportunismo programático” parecido en otros grupos de la Fracción Trotskysta, aunque
todavía peores debido a que se combinan con la inexistencia en sus respectivas organizaciones de
un intento de discusión tal como el que lleva adelante la sección ambiental de LID en Argentina,
serian los de la ya mencionada Alejandra Valderrama y Domingo Lara del PTR en Chile, Farid Reyes
del MTS en México y Soren Geti de la FT en Alemania.

Cabe recordar que la existencia de la sección ambiental de La Izquierda Diario Argentina,
único espacio en donde se ha intentado dar un debate mas sistemático en torno al
problema de la crisis climática al interior del PTS, no constituye, ni siquiera, la expresión
de una política internacional sistemática por parte de este medio de prensa (y menos de
la Fracción Trotskysta), careciendo la mayor parte de los países en que se encuentra
dicho periódico digital de secciones semejantes.

Ahora bien, las posiciones de la Fracción Trotskysta-Cuarta Internacional ante la crisis
climática no se explicarían, simplemente, por el vacío programático existente con
respecto a este tema al nivel de sus direcciones partidarias, lineamientos programáticos
y elaboraciones políticas.
Por el contrario, aquellas serian una expresión de un problema más general
existente al nivel de toda la izquierda anti-capitalista: en otras palabras un vacío
estratégico fundamental transversal al campo revolucionario.
Es toda la izquierda obrera y popular la que se encuentra en crisis estratégica
ante este problema!

d. La crisis estratégica de la izquierda obrera y popular ante el problema
de la crisis ecológica y el riesgo de colapso
Una gran parte las organizaciones anti-capitalistas a nivel internacional se han venido
demostrando como incapaces hasta ahora no solamente de comenzar a dar una respuesta
programática ante los nuevos desafíos que plantea la crisis ecológica y el posible fenómeno de
colapso civilizatorio que aquella traería aparejado, sino que además han estado lejos incluso de
intuir la gravedad del mismo.
Tal como veíamos anteriormente, una parte de dichas organizaciones presenta al nivel de sus
lineamientos estratégicos un grave vacío programático ante este problema, aquello cuando no
terminan como furgón de cola, derechamente, de algún tipo de reformismo capitalista verde.
Ahora bien, existirían otras dos variantes de vacío programático ante este problema, aunque
esta vez disfrazados bajo los ropajes del llamado anti-extractivismo (estrategia ecológica de
corte anti-neoliberal) y por las corrientes tradicionales del Eco-socialismo (de línea reformista).

La Farsa Anti-Neoliberal del Anti-Extractivismo y sus versiones utópica y socialista vulgar.
El Anti-extractivismo como trampa anti-neoliberal
Según la teoría marxista del carácter histórico del modo de producción capitalista, una de las
características fundamentales de este último no es solamente la explotación continua de la
fuerza de trabajo, sino que además la propia enajenación del mismo del medio natural, el cual
es entendido como una fuente de recursos para el proceso económico-productivo.
Desde aquí, tal como planteara ya Rosa Luxemburgo a comienzos del siglo pasado, la propia
genética del sistema capitalista es, por naturaleza histórica, extractivista. En otras palabras, un
sistema social que lejos de remitir el proceso de extracción de recursos a limites sustentables
que aseguren tanto su propia reproducción, así como también el equilibrio del mismo como
medio natural, busca una expansión constante (dañino) en detrimento de este último.

“Desde su origen, el capital ha utilizado todos los
recursos productivos del globo […] tiene necesidad
de disponer del mundo entero y de no encontrar
límite ninguno en la elección de sus medios de
producción”. (Rosa Luxemburgo, 1912).

La posibilidad de un tipo de capitalismo no extractivista se presenta así
como una imposibilidad teórica. Una de las razones de esto tiene que
ver con los límites estructurales que impone la competencia mercantil
y su insaciable necesidad de materias primas de bajo costo. En otras
palabras, la existencia de un sistema capitalista en equilibrio con la
naturaleza se encuentra en contradicción con las necesidades de la
valorización del capital. Otro de estos límites estructurales serian
asimismo los condicionantes de la disputa inter-imperialista y el propio
carácter degenerado (vicioso) de las clases capitalistas
contemporáneas.
Ahora bien, incluso en el caso de asumir la posibilidad (aberrante) del
desarrollo de un tipo de eco-capitalismo, basado por ejemplo en el
desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas formas de explotación autosustentables del medio ambiente, la crisis ecológica poseería ya tal
magnitud que no existirían ni los medios tecnológicos, ni el tiempo
necesario, para hacer efectiva hipotética transición entre un
capitalismo industrialista salvaje y otro basado en el respeto de los
macro eco-equilibrios.

De este modo, una política anti-extractivista entendida como un tipo de reforma del sistema
capitalista para adaptarlo a las necesidades de un programa de protección medio-ambiental, se
presentaría así no sólo como imposible, sino que además como una trampa ideológica.
Esto último en tanto se aceptaría la posibilidad de un nuevo modelo de desarrollo, respetuoso de
la naturaleza (o al menos no tan destructivo), aunque sin cuestionar las bases fundamentales del
propio modo de producción que se encuentran, justamente, en las bases de la actual
crisis ecológica. Desde aquí, un programa anti-extractivista de este estilo se relacionaría con un
tipo de marco estratégico anti-neoliberal basado en la reivindicación de derechos sociales,
ciudadanos y de un estado capitalista democrático con énfasis social. En otras palabras, una
perspectiva opuesta por el vértice a una estrategia anticapitalista y socialista de toma del poder
por el proletariado y de conquista de la dictadura del proletariado.
Exponentes de este tipo de política anti-extractivista se pueden encontrar en diversos referentes
neo-desarollistas burgueses, ONG’s, organizaciones ecológico-ciudadanas, etc. Un ejemplo de este
tipo de organizaciones en Chile es la Fundación Terram.

El anti-extractivismo como utopía social
Otra variante de corrientes anti-extractivistas es el de
todas aquellas organizaciones, colectivos o instancias o
tendencias para las cuales el enfrentamiento del modo de
producción capitalista pasaría mas por el desarrollo
(usualmente autónomo) de “proyectos” de ingeniería
social, que por el enfrentamiento revolucionario de los
explotados y la conquista del poder.
Generalmente con un contenido de clase pequeñoburgués y con referentes fundamentalmente académicos,
estas instancias harian un excesivo hincapie en el
desarrollo de nuevas tecnologias y proyectos
comunitarios auto-sustentables de todo tipo,
fundamentalmente ligados a la agro-ecologia y formas de
vida a menudo ecologico-artesanales de respeto por el
medio ambiente.

A nivel teórico, estas tendencias se abrevarían de una serie de tendencias de tipo antidesarrollista, desaceleracioncitas y anti-modernistas, renegando en muchos casos de la lucha
política de partidos común al marco capitalista. Una característica importante de estas
organizaciones seria renegar de los métodos de la lucha de clases, la violencia revolucionaria y
de la definición de la clase obrera como sujeto de la revolución.
Por sus semejanzas estructurales con las elaboraciones y perfil del socialismo moderno pre
científico, se define aquí a estas organizaciones como proyectos anti-extractivistas utópicos,
haciendo una referencia a las corrientes revolucionarias de fines del siglo XVIII y comienzos del
siglo XIX denominadas por Marx y Engels como Socialistas Utópicos.

Dicho lo anterior, debe reconocerse que tanto por corresponder a corrientes con una larga experiencia y
trayectoria en la reflexión en torno a modelos de sociedad alternativas al capitalismo, superior en
muchos casos a la mayoría de las organizaciones marxistas que han considerado hasta ahora dichas
reflexiones irrelevantes (influenciadas por un esquema tradicional anclado en el siglo pasado), aquellas
representarían un importante referente punto de referencia y aprendizaje para las organizaciones
revolucionarias.
Lo anterior seria especialmente relevante en el ámbito de la discusión en torno al desarrollo de modelos
de sociedad no capitalistas, la aplicación de nuevas tecnologías productivas y el énfasis ecológico de sus
propuestas. Es importante aclarar que la importancia de estas reflexiones no tiene que ver con un mero
“problema reflexivo”. Por el contrario, es precisamente porque seria el propio curso de la lucha de clases
y el proceso histórico el cual, aproximándose a un punto de ruptura radical con la modernidad
capitalista, pondrá en el tapete de la discusión estratégica, con cada vez mas fuerza, estas cuestiones.
A diferencia del Socialismo Utópico de comienzos del siglo XIX, cuyos planteamientos fueron eclipsados
con cada vez mas fuerza por la consolidación del sistema capitalista industrial y por la dinámica de la
propia lucha de clases, seria justamente el posiblemente pronto proceso de debilitamiento estructural
de este sistema (por ejemplo de avanzar un fenómeno de colapso), el cual comenzaría a conferir cada
vez mayor validez a los postulados de las actuales utopías anti-extractivistas.

No debe descartarse tampoco, al calor de un
posible ascenso revolucionario mundial, una posible
radicalización de un sector de estas corrientes: por
ejemplo a partir de la conformación de verdaderas
guerrillas ecológico-urbanas, o incluso a un nivel
más avanzado el desarrollo de comunidades autosustentables militarizadas, pudiendo todas estas
experiencias llegar a confluir en algún punto con la
la lucha de las clases revolucionarias.
Un posible preanuncio de una tendencia como esta
podría estar representada hoy en el actual
movimiento Deep Green Resistance y su
reivindicación de los métodos de acción directa en
contra de las corporaciones.

En el ámbito de la discusión política, una muestra de la posibilidad de un diálogo
entre las corrientes anti-extractivistas utópicas y las corrientes de izquierda
tradicional es la reciente publicación del libro La Izquierda ante el Colapso de la
Civilización Industrial, de Manuel Casal Lodeiro. Desde una perspectiva critica,
aunque desde un punto de vista que dejaría de lado la perspectiva de una
revolución socialista y la toma del poder por los trabajadores, se plantea en este
libro la necesidad que tendría las organizaciones de izquierda de comenzar a
reflexionar y a pensar una salida ante el inminente fenómeno de colapso al que
se estaría acercando la sociedad industrial.

El anti-extractivismo como socialismo vulgar
Se define aquí por socialismo vulgar el intento de una unificación acrítica, mecánica y
superficial del programa obrero revolucionario ya sea con uno de contenido antiextractivista anti-neoliberal o utópico, aunque sin intentar llevar adelante una discusión
estratégica que de cuenta de las reales implicancias de la actual crisis ecológica para la
lucha de clases y la dinámica revolucionaria.
En general, lo anterior se daría mediante una operación de pastiche político-reivindicativo
en el cual el único ejercicio que le cabria a la estrategia marxista seria “adornar” la
política obrera ya sea con discusiones provenientes de la esfera del eco-socialismo o la
discusión científica, ya sea con consignas y luchas medio-ambientales, aunque esto
ultimo “elevando” la política ecológica a un programa de reivindicaciones revolucionarias.

Ahora bien, la “elevación” de un programa
ecológico a uno socialista se traduciría en los
hechos, tal como dijimos, a una operación de
reducción mecánica en la que sólo bastaría
“sumar” el problema climático-ecológico al
programa revolucionario, aunque esto sin siquiera
intentar una reflexión con respecto a las
implicancias disruptivas que comenzará a tener el
problema ecológico para la lucha de clases durante
las próximas décadas. En otras palabras, esta
“elevación” del programa ecológico al socialista
consistiría en nada más que… pintar la cara de
Marx con un color verde pasto.
Veamos un ejemplo de lo anterior: el caso (otra
vez) de la sección climática de La Izquierda Diario
Argentina.

El Socialismo vulgar de la sección climática de La Izquierda Diario (Argentina)
Uno de los casos mas evidentes de adopción de un marco socialista vulgar en este ámbito puede
encontrarse, nuevamente, en la ya mencionada sección ambiental de La Izquierda Diario Argentina.
Veamos por qué.
En primer lugar, tal como se señaló previamente, es necesario enfatizar el hecho de que el impulso
de esta sección se ha dado de la mano de una total carencia de un debate programático con
respecto a la cuestión ecológica al interior de la organización de la que forma parte, esto tanto al
nivel del partido al que pertenece (PTS), así como en el caso de su organización internacional: la
Fracción Trotskysta-Cuarta Internacional.
Lejos de constituir un referente interno que haya defendido, a nivel público, la necesidad de que
el PTS y la FT den un verdadero debate programático ante este problema (la crisis ecológica), la
posición de la sección climática de LID ha sido la de mantener éste último en un ámbito marginal,
exótico y remitido muchas veces a cuestiones teóricas meramente generales: por ejemplo el
“concepto de naturaleza en Marx”… o bien a disquisiciones semi-escolásticas del orden de si los
permacultivos constituyen (o no) un “desarrollo de las fuerzas productivas”.

La subordinación de los integrantes de la sección climática de La
Izquierda Diario ante el vacío programático y estratégico de sus
direcciones se hace evidente, además, en el hecho de que no hayan sido
capaces hasta hoy, ni siquiera, de constituirse como un Grupo de Opinión
al interior del PTS, esto para dar una presencia orgánica a sus posiciones.
Y esto aún cuando algunos de aquellos, como dijimos, serian ya
conscientes de la gravedad del problema climático!

En tanto exponente del tipo de Socialismo vulgar al que nos estamos refiriendo aquí, el
posicionamiento de la sección climática de LID podría reducirse a la siguiente formula (o receta):
primero un poco de datos científicos (ignorados hasta hace algunos meses) en torno a la
gravedad de la crisis climática actual, luego otro poco de discusiones teóricas en torno al
concepto de naturaleza en Marx y de las posibles “definiciones ecológicas” que pueden existir en
los autores del Marxismo clásico, y finalmente una que otra pizca de ideas eco-socialistas (por
ejemplo tomando como referente a Bellamy Foster) y de la discusión (importantísima) en torno a
la agro-ecología y los permacultivos.
Todo lo anterior revuelto (mecánicamente) con el marco estratégico del Trotskysmo, en el cual de
paso no existe una sola tesis programática en torno a la importancia de la crisis ecológica actual y
el posible riesgo de colapso civilizatorio, y sazonado con frases sustanciosas en torno al antiextractivismo, el control obrero de la producción y la necesidad del apoyo a las
luchas medio-ambientales.

El resultado?
Una mezcla incoherente, bien picante y sazonada, entre eco-socialismo tradicional
(reformista), anti-neoliberalismo de cuño anti-extractivista, guiños al desaceleracionismo
utópico, trotskysmo y el necesario apoyo a luchas reivindicativas.
A todas luces, un chicle programático!
Otra vez… una farsa estratégica!

Pero por qué todo aquello seria una mezcla incoherente?
Esto por varios motivos, veamos algunos.
A nivel programático, el tratamiento del problema ecológico se presentaría aquí, tal como ya recalcamos, como una
sumatoria acrítica (mecánica) de concepciones programáticas caracterizada por un diálogo estratégico
inconsistente entre tradiciones teóricas y políticas contrapuestas.
Una de las razones fundamentales de esto seria la carencia de una discusión (aunque sea a modo inicial) en torno
al posible impacto que podría tener sobre la lucha de clases la actual crisis ecológica y el riesgo de colapso
asociado a esta última, así como también con respecto al impacto de la misma sobre el cuerpo programáticoestratégico del marxismo. Lo anterior, por ejemplo, con relación a las posibles alteraciones que la crisis ecológica y
el fenómeno de colapso puedan producir sobre los ritmos, tiempos y dinámicas de los futuros escenarios
catastróficos del desarrollo capitalista, las perspectivas de la toma del poder, la lucha de clases y de la construcción
de partidos revolucionarios, los desafíos programáticos de una política anti-capitalista y, en definitiva, sobre la
propia posibilidad del comunismo.
Como es posible confirmar en el caso de la sección climática de LID, de estas discusiones… nada. Es decir, como
decíamos antes, ellos simplemente toman a Marx (o a Trotsky) y les pintan la cara con pasto, esto sin dar cuenta de
la necesaria ”adaptación orgánica” que debería hacerse de dichos referentes de cara a las nuevas condiciones del
proceso histórico. Esto ultimo de una manera similar a lo hecho por Lenin y Trotsky quienes adaptaron la teoría
revolucionaria de Marx y Engels para un nuevo contexto histórico: el Imperialismo.

Es sobre este vacío estratégico sobre el cual se produce la mencionada
mezcolanza programática de tradiciones teóricas y políticas contrapuestas; es decir, no una
síntesis estratégica tal como aquellas que han caracterizado el desarrollo
del Marxismo en el pasado.
Se cumpliría aquí otra vez, como vemos más abajo, con la afirmación de Lenin en torno a que un
centímetro de error en la teoría equivaldría a un kilómetro de error en la práctica. Con todo,
esta vez el error en la teoría ni siquiera consistirá en un simple centímetro, sino que de varios
metros, aquello si consideramos que los problemas asociados a la crisis ecológica y el colapso…
ni siquiera han sido considerados ni por la sección climática de LID Argentina, ni por el partido
del cual es parte: el PTS.

Un centímetro de error en la teoría equivale a
un kilómetro de error en la práctica.
V.I.Lenin

Refiriéndonos ahora al contenido de esta mezcolanza programática, reconocemos aquí los
siguientes elementos. Por una parte, un marco programático socialista general (y trotskysta en
particular) cuyos respectivos “núcleos teóricos” serian ajenos a una reflexión en torno a los
desafíos actuales de la crisis ecológica sobre la lucha de clases. Por otra parte, basado en la
existencia de este vacío estratégico, existiría asimismo una adopción acrítica de ciertas
concepciones provenientes de marcos programáticos ajenos al propio marxismo,
expresándose esto último en el desarrollo de una serie de concesiones estratégicas parciales.
Algunas de dichas concesiones serian la adopción de un tipo de “política anti-extractivista”
que haría ciertos guiños ya sea a la posibilidad implícita de un modelo capitalista “no
extractivista” (concesión anti-neoliberal), o bien, por otro lado, a una “concepción socialista”
del anti-extractivismo en la cual se pasarían de contrabando (bajo el ropaje de una supuesta
política obrera) una serie de postulados de corrientes ecológicas de cuño desaceleracionistas
utópicas y verdes, los cuales serían integrados (mecánicamente) al programa marxista.

Cabe recordar, sin embargo, que la sección climática de LID Argentina no ha
desarrollado hasta ahora una real discusión programática respecto a su postura
referente al problema ecológico, presentándose sus concepciones (y sensibilidades)
ante este tema, por el contrario, al nivel de notas de prensa disgregadas o semimanifiestos políticos. Lo anterior debe entenderse como otra expresión de la
verdadera crisis estratégica en la cual se encuentra la organización de la cual dicha
sección forma parte ante este tema: es decir el PTS y la FT.

Casos de guiños parciales al anti-neoliberalismo en el tipo de elaboración que ha
caracterizado a la sección climática de LID pueden encontrarse en el uso acrítico, muchas
veces difuso, que se le da al término de anti-extractivismo, esto último sin una real
delimitación estratégica del contenido implícito anti-neoliberal (no anti-capitalista) que se le
da frecuentemente a aquél.
Una muestra clarísima del contenido anti-neoliberal que posee este término (antiextractivismo) puede encontrarse, como queda claro a continuación, en una entrevista
realizada por LID al intelectual Eduardo Gudynas (Mayo 2016), defendiendo allí este último la
necesidad de un “nuevo modelo de desarrollo” para América Latina, por ejemplo el que
propiciaron inicialmente algunos gobiernos supuestamente anti-neoliberales.

Los extractivismos se han fortalecido precisamente por esa divergencia entre izquierda y
progresismo. Por izquierda me refiero a los movimientos y agrupamientos que lograron detener los
gobiernos neoliberales, y triunfaron en elecciones en varios países. Era una izquierda abierta, plural,
y que, por ejemplo, ponía en discusión las estrategias de desarrollo, exploraba la radicalización de la
democracia o tenía íntimas relaciones con los nuevos movimientos sociales. La izquierda que se
ubicó dentro del Estado, dentro de los gobiernos, poco a poco se convirtió en progresismo […]
El progresismo, para decirlo muy resumido, renunció a debatir sobre el desarrollo, insiste en un
Estado compensador que descansa en esquemas de asistencialismo, la lucha por la justicia quedó
encerrada en ayudar en dinero a los más pobres y el consumismo popular. Los ensayos para
radicalizar la democracia se detuvieron, muchos se conformaron con el mero seguimiento a un líder
que esperan se perpetúe en el poder. Políticamente han hecho todo tipo de acuerdos y convenios
con actores conservadores.
Entrevista a Eduardo Gudynas
“Consecuencias del extractivismo en América Latina”
Roberto Andrés (Izquierda Diario), 13 de mayo de 2016.

Ahora bien, quizás lo mas relevante de esta entrevista no es que La Izquierda Diario se haya prestado
como tribuna de posiciones claramente anti-neoliberales, sino que la total incapacidad que tuvo el
entrevistador (en este caso el principal referente de su sección ecológica) para realizar una necesaria
diferenciación programática (… aunque sea por medio de alguna pregunta al entrevistado!) desde
una clara perspectiva anti-capitalista.
Otro ejemplo de los guiños al anti-neoliberalismo por parte de la sección ecológica de LID los
encontramos en otra de sus publicaciones, esta vez de puño y letra del mismo Eduardo Gudynas. En
dicha nota cuyo título es: Una izquierda latinoamericana, sin ecología, caerá de nuevo en la crisis de
los progresismos, Gudynas llega a reivindicar los “aportes ambientalistas” del “primer período” de
una serie de gobiernos supuestamente “anti-neoliberales” tales como los de Alianza País en Ecuador,
el PT en Brasil, el MAS en Bolivia, y el Frente Amplio en Uruguay y del Chavismo en Venezuela.
Aunque es cierto que dicha nota fue publicada en la sección de “Tribuna Abierta” de LID, destaca
nuevamente la total incapacidad que ha tenido hasta ahora la sección ecológica de Izquierda Diario
Argentina para realizar una necesaria delimitación estratégica anti-capitalista con dichas posiciones.
De hecho, no existe hasta hoy ninguna polémica por parte de esta sección en contra ni de Gudynas,
ni de otros referentes ecológicos anti-neoliberales del mismo tipo.

En preparación

e. Diez Ideas fuerza para una política marxista ante la crisis ecológica
1.
Emergencia Estratégica!

La crisis ecológica, económica, política y social capitalista se encuentra a las puertas de un salto
catastrófico.
El Capitalismo avanza en una marcha acelerada al abismo…
de no haber ya caído!
Hay que declarar un Estado de Emergencia Estratégica entre la Izquierda Revolucionaria!

Es necesario iniciar un proceso de discusión teórica, programática y políticotáctica generalizada en el seno de las organizaciones del proletariado y los
pueblos del mundo, esto para reflexionar ante los desafíos del nuevo periodo
histórico que esta a punto de abrirse: el colapso civilizatorio y la extinción
humana.
Tenemos poco tiempo para reaccionar!

2.
La Izquierda Revolucionaria se encuentra en una crisis programática

Mientras el Pentágono y el Foro de Davos han comenzado a discutir el cambio
climático como un desafío estratégico… la mayor parte de las organizaciones
revolucionarias lo sigue reduciendo a un mero “problema verde”.
Y esto aún cuando la la crisis climática constituya ya el desafío mas importante
a los cuales se ha enfrentado la lucha de clases no sólo desde el estallido de las
Guerras Mundiales… sino que desde los orígenes mismos de la civilización!
Nunca antes los explotados han enfrentado un peligro de esta envergadura!

Basta!
Debemos comenzar a discutir, ya mismo, un programa a la altura del gran desastre
que se aproxima!
La teoría, la política y la táctica del programa marxista deben ser actualizadas,
aquello teniendo en cuenta las perspectivas asociadas a la crisis ecológica.
De no integrar a tiempo esta importante discusión,
el programa de transición y la teoría de la revolución permanente están condenados a
caducar en el corto plazo.

Parafraseando a Rosa Luxemburgo,
podemos decir hoy que el marxista que no tome en cuenta la crisis ecológica,
es no sólo falto de amplitud,
sino que carece de estrategia

3.
Hay que preparar levantamientos políticos al interior de nuestros partidos!

Los problemas estratégicos asociados a la crisis ecológica deben entenderse como una de las prioridades
programáticas de las organizaciones anti-capitalistas.
La amenaza es mortal!
Los revolucionarios debemos preparar “levantamiento políticos” al interior de todas nuestras
organizaciones, esto para imponer a sus direcciones la discusión de este problema.
Todos aquellos dirigentes que no impulsen este debate,
se preparan para la traición de la causa del proletariado!
Antes de que dicha traición se consume,
debemos hacerlos a un lado!

Que los dirigentes de las organizaciones revolucionarias,
especialmente los provenientes de la clase obrera,
tomen esta discusión en sus manos…
O que se preparen para la batalla política!
Hay que preparar levantamientos políticos internos en todas
las organizaciones del proletariado!

Los revolucionarios proletarios tenemos el deber de comenzar a levantar ya mismo
Grupos de Opinión, Tendencias y Fracciones
al interior de nuestros partidos!
Hay que llevar,
por la fuerza,
la discusión programática con respecto al problema de la crisis ecológica y el colapso
a todos los frentes de intervención revolucionaria!

Los sindicatos, las universidades, las barriadas populares, las
organizaciones feministas, el ámbito intelectual… deben ser permeados
por esta problemática!
Basta de complacencia hacia nuestros dirigentes!
Que tomen la discusión en sus manos!
O que se preparen para ser barridos!

4.
Por una Segunda Conferencia de Zimmerwald!

La situación actual es en algún sentido similar, aunque todavía con
un carácter preparatorio, a la que enfrentaron los revolucionarios durante el estallido de la
Primera Guerra Mundial.
Tal como en 1914,
nos encontramos ante un salto catastrófico inédito de las contradicciones del capitalismo,
implicando esta vez dicho salto (ahora en sentido literal) una amenaza de vida o muerte
para el conjunto del proletariado.
Los peligros que se perfilan ante la clase obrera y los pueblos del mundo plantean así para el
campo revolucionario un desafío estratégico incluso mayor al que enfrentó el marxismo
a comienzos del siglo XX.
Ahora bien, lo anterior se daría hoy en el marco de un dinámica destructiva potencialmente
mucho mayor a la que planteó en su momento dicho conflicto bélico.

Un gran desastre es inminente!
La clase obrera y los pueblos del mundo deben prepararse para luchar…
en las peores circunstancias!

Otras semejanzas de la situación actual con aquella que enfrentaron los marxistas
revolucionarios al producirse el estallido de la I Guerra Mundial estarían dadas, además, por
la ausencia de procesos revolucionarios clásicos a nivel internacional, así como también por
la inexistencia de partidos revolucionarios de masas y por el retroceso subjetivo del nivel de
conciencia del proletariado y sus organizaciones.
Ahora bien, la situación subjetiva de la clase obrera seria hoy incluso peor a la que
enfrentaron los marxistas revolucionarios al producirse la traición de la II Internacional. En
otras palabras, a pesar de que dicha traición significó que el conjunto de los partidos obreros
a nivel internacional asumieran una política nacionalista reaccionaria, colaborando con ello
al fortalecimiento de la oleada chovinista que se apoderó del proletariado europeo en 1914,
las derrotas estructurales que impuso la ofensiva neoliberal en las ultimas décadas habrían
constituido un golpe todavía mayor sobre la subjetividad del movimiento revolucionario.
Expresión de esto último seria la inexistencia en la escena internacional, durante las últimas
décadas, de un Partido Mundial de la Revolución Socialista, habiéndose disuelto la última de
aquellas (o IV Internacional) hace más de medio siglo.

Ante este escenario, marcado por los efectos de la ofensiva neoliberal; es decir,
por una de las peores derrotas a las cuales se ha enfrentado la clase obrera,
adquiriría otra vez actualidad histórica una de las respuestas mas audaces dadas por el
movimiento revolucionario para un momento signado por la doble necesidad tanto de preservar
los hilos de continuidad del marxismo revolucionario, así como también de preparar una
nueva ofensiva futura de las fuerzas proletarias:
La Conferencia de Zimmerwald!

Defendemos la necesidad de una Segunda Conferencia de Zimmerwald entendiéndola como
una respuesta internacionalista desde donde avanzar a la rediscusión (y actualización) del
programa de la revolución socialista de cara a los nuevos e inéditos peligros a los que la
humanidad parece aproximarse.
No podemos olvidar aquí que fue justamente en Zimmerwald en donde el marxismo sentó
las bases para el impulso de una política a la altura del desastre que significó el estallido de la
I Guerra Mundial; en otras palabras, la materialización histórica del nuevo tipo de amenazas
propias de la fase imperialista. Es entonces en una instancia similar en donde, tal como ayer
cuando la humanidad comenzaba a ser envuelta en las tinieblas de un desastre de
magnitudes hasta ese momento inconcebibles, debemos empezar a dar una respuesta a los
grandes desafíos que se aproximan.

En otras palabras, una Segunda Zimmerwald en donde,
tal como en el pasado cuando los partidos marxistas se vieron obligados a
enfrentar una situación histórica signada por el avance de las fuerzas reaccionarias
y de un horizonte histórico catastrófico de dimensiones imprevistas, sea posible
sentar los jalones político-programáticos de una respuesta revolucionaria mundial
ante la gran crisis global que se avecina. Esto último teniendo como perspectiva
fundamental, además, la refundación (en el corto y mediano plazo) de un gran
partido mundial de la revolución socialista.

Hoy,
en un momento de peligro extremo,
se hace urgente recordar el ejemplo de los fundadores de la III Internacional y decir:
Es necesaria la convocatoria de una Segunda Conferencia de Zimmerwald!

5.
Se acerca la última batalla de la Lucha de Clases

Las derrotas del pasado nunca fueron una mera “cantera de enseñanzas”…
sino que las pagaremos con sangre!
La clase obrera y la revolución se hayan a un paso de la aniquilación total!
Aun así,
todavía tendremos una ultima oportunidad más,
aunque quizás en condiciones distintas a las previstas en el siglo pasado.
Pero esta vez…
o vencemos,
o la humanidad se extingue.
La Consigna de Socialismo o Muerte adquiere hoy una vigencia literal para nuestra especie.

Que una verdad comience a ser divulgada entre las filas internacionales del proletariado…
La conflagración final de las clases fundamentales se acerca,
a paso rápido…
y serán el movimiento obrero y los explotados los encargados de luchar en ella!
Que todos los que se resistan a esta verdad,
sean llamados traidores!
Ninguna vacilación debe ser permitida…
Se acerca el momento de las definiciones fundamentales,
nuestra tarea debe ser el triunfo implacable de nuestra causa.
La voluntad del comunismo debe ser impuesta,
de manera absoluta!
Esta es la única esperanza que le queda, aún,
a los pueblos del mundo!

6.
Una nueva dinámica permanentista: Las Revoluciones Bi-epocales

Se hace referencia con el concepto de “Revoluciones bi-epocales” al hecho de encontrarnos
ante una situación histórica con perspectivas radicalmente diferentes a las que enfrentó la
revolución socialista en el pasado, esto incluso en los escenarios más adversos.
Tal como ya hemos mencionado, este escenario podría relacionarse al avance de un potencial
fenómeno de derrumbe o colapso del capitalismo y la civilización, aquello como producto de
la combinación de los efectos del cambio climático y el factor catalizador que podría jugar
aquel en las futuras crisis económicas, sociales y políticas mundiales.
Destacamos en este punto, por lo tanto, la posibilidad del estallido de revoluciones sociales
que podrían verse inmersas, de iniciarse un fenómeno de colapso civilizatorio, en una
situación de disolución progresiva de las bases objetivas de la revolución obrera y la lucha de
clases moderna, esto tal como fueran concebidas por Marx y Engels en los
orígenes del Socialismo científico.

Una perspectiva como la anterior se hallaría en contradicción con algunos de los elementos
matrices de la teoría de la revolución permanente y el programa de transición.
Originalmente, uno de los postulados centrales de esta teoría consistió en que
las tareas de las Revoluciones Burguesas sólo podrían ser cumplidas hoy, íntegra y
efectivamente, en tanto la clase obrera fuera capaz de conquistar el poder de sus respectivos
estados nacionales, aquello acaudillando al resto de los explotados y dando paso así a un
programa de transformaciones socialistas. Todo esto como paso previo a una Revolución
Mundial que hiciera posible la superación del capitalismo.
Ahora bien, el problema de la crisis ecológica plantea una serie de posibles interferencias
estructurales: esto al modo de bloqueos parciales, o bien de una anulación total, de esta
dinámica durante las próximas décadas, aquello dependiendo de como se vayan
desarrollando los ritmos de un potencial fenómeno de colapso civilizatorio y el consecuente
debilitamiento estructural del sujeto obrero, los estados nacionales y de otros pilares de la
modernidad (por ejemplo el sistema urbano contemporáneo).

Esto quiere decir que podrían ser justamente los elementos base de la dinámica
permanentista definida por Trotsky en el último siglo: por ejemplo, como ya mencionamos,
el sujeto obrero y los estados nacionales, los cuales podrían comenzar en algún punto en las
próximas décadas… a desintegrarse.
Y todo aquello probablemente antes, durante (o incluso después) de la conquista del poder
por el proletariado, planteando lo anterior así no sólo diversos escenarios para el desarrollo
de la lucha revolucionaria durante el siglo XXI, sino que además oportunidades y peligros
con contenidos posiblemente contrapuestos.

Con todo, a pesar de este potencial escenario con tonalidades híper-catastróficas cada vez más acusadas,
pensamos que sería posible todavía llegar a “extender” los límites del horizonte revolucionario moderno
más allá, incluso, de la propia vigencia de las condiciones objetivas que lo hicieron posible. Lo anterior, por
lo menos, durante un cierto periodo y bajo circunstancias específicas.
Resaltamos así la posibilidad teórica del estallido de futuros procesos revolucionarios de naturaleza “biepocal”; es decir, revoluciones sociales que, aunque originadas en el marco histórico moderno, sean
capaces de atravesar (en el contexto apropiado) los límites de este último, aquello en la medida en que el
propio mundo moderno que permitió su desarrollo inicial comience a desmoronarse.
La dinámica de estas revoluciones definidas como bi-epocales (un tipo de dinámica permanentista
extendida o sui generis de la revolución socialista) podría graficarse, entonces, al modo de una flecha
impulsada por una fuerza de aceleración originada en un contexto pasado (mundo moderno) y que,
gracias a un fenómeno particular (inducido) de inercia histórica, se encontraría capacitada para continuar
su trayectoria hasta su objetivo final. Aquello hasta el momento en que dicha fuerza de inercia se agote, o
bien hasta que la flecha en cuestión pueda encontrar, en condiciones favorables, una nueva “plataforma
de lanzamiento” desde donde ser reimpulsada.

Siguiendo esta metáfora, la fuerza mecánica originada por un determinado
instrumento de disparo simbolizaría las condiciones objetivas (modernas) que harían
posible el avance inicial de dichos procesos revolucionarios, constituyendo la fuerza de
inercia de estos últimos el papel del factor subjetivo en un escenario histórico en fase
de derrumbe: es decir, que presenta bases objetivas en estado de disolución.
Finalmente, los “puntos de apoyo” que pueda alcanzar la revolución socialista ante un
potencial escenario de colapso civilizatorio (o bien, en términos de nuestra metáfora,
las plataformas de lanzamiento desde las cuales sería posible reimpulsar nuestro
“proyectil revolucionario”), requerirían ser alcanzados (construidos) con anterioridad al
momento de colapso en sí; en otras palabras, durante el periodo de crisis capitalista
estructural previa. Esto al modo de las trincheras construidas en un campo de batalla,
antes de la batalla misma.

Las ideas anteriores deben entenderse como una extensión y necesaria reformulación
(exploratoria) de algunos aspectos de la aritmética base de la Teoría de la Revolución
Permanente de Trotsky, esto tanto para un periodo de colapso, así como también para
el periodo de crisis capitalista previa que debería antecederle.
La expresión programática de estas ideas y su desarrollo al calor de la lucha de clases
deberán ser una de las tareas de la discusión estratégica del movimiento obrero ante
su mas grande y fundamental desafío: la lucha por la sobrevivencia humana y la
civilización.

7.
Los conceptos de Dictaduras Proletario-Jacobinas y Terror Eco-socialista

Ha sido el capitalismo el responsable de la actual crisis ecológica y de que nos encontremos
a las puertas del colapso y la extinción.
No existe así otra política justa para enfrentar la crisis que se avecina que
el anti-capitalismo consecuente.
Muerte al Capital!
Hay que enfrentarlo en todas sus variantes!
Ninguna respuesta vendrá de la implementación de una u otra reforma ecológica, así como
tampoco del desarrollo de “iniciativas verdes” aisladas del curso general de la lucha de
clases.
Muerte al Capital!
Esta es la primera y mas fundamental tarea de cualquier “política ecológica”!

Guerras mundiales, bombardeos atómicos, carrera nuclear, conflictos regionales, golpes de estado
sangrientos, hambrunas continentales, miseria abismal, explotación sin límites, destrucción medioambiental a escala planetaria.
Década tras década,
ha sido el mismo capitalismo el cual ha venido cavando no sólo su propia tumba,
sino que la de cada habitante y especie natural de este planeta.
Ha sido el capitalismo, en definitiva,
el que ha venido preparando, paciente y cotidianamente,
un descalabro de proporciones bíblicas.
Y no podemos olvidar aquí que, al no haber sido frenado a tiempo por los procesos revolucionarios
del pasado, el desenfreno capitalista se ha desarrollado a un ritmo tan enloquecido e insospechado
que sólo un idiota (o un ciego) tendría problemas para reconocer que hoy, efectivamente…
lo peor es posible.

No puede sorprendernos, por lo tanto, el hecho de que nos veamos ahora ante
la escabrosa tarea de pensar la revolución ante escenarios que, tal como han
comenzado a sugerir algunos de los más importantes centros de investigación
alrededor del mundo, podrían ponernos prontamente ante una realidad que
pareciera ser sacada más bien de una novela o película futurista.

Proponemos aquí el concepto de dictaduras proletaria-jacobinas como una manera de dar cuenta
del perfil histórico que debería caracterizar al poder obrero ante el salto
de descomposición actual (en curso) del modo de producción capitalista y las clases dominantes.
La utilización de este término (dictaduras proletaria-jacobinas) haría así alusión, entonces,
al hecho de que el movimiento revolucionario tendría ante si la tarea de abolir un régimen burgués
caracterizado por un nivel de degeneración terminal parecido (o incluso peor) al que enfrentó la
Gran Revolución Francesa de fines del siglo XVIII al emprender la supresión
del régimen feudal y el absolutismo europeo.
En otras palabras, si Lenin, Trotsky o las revoluciones de mediados del siglo XX debieron enfrentar,
tal como ya dijimos previamente, un sistema imperialista “maduro”, nosotros tenemos ante nosotros,
en cambio, uno absolutamente degenerado.

Malditos Cerdos!
La Burguesía Dominante!
Ese 1% parasitario de la población mundial cuya sed enferma de ganancias los ha llevado
a acumular riquezas mas grandes a las que posee el otro 99% de la humanidad!
Malditos Cerdos!
Los Ricos!
Ese 1% de víboras que controlan los destinos del mundo,
y que en su decadencia nos conducen a un desastre de magnitudes inconcebibles!

Se debe aclarar que la alusión que se hace en este punto al jacobinismo no implica
una modificación ni del contenido de clase, ni tampoco del programa político o ideológico
asociado tradicionalmente a la concepción marxista del poder obrero.
En otras palabras,
el uso de este termino haría referencia entonces, única y exclusivamente, al tipo de
tareas históricas que debería adoptar el campo de la revolución para asegurar su poder
ante una clase burguesa ya no sólo totalmente reaccionaria, sino que se encontraría,
tal como en el caso de la nobleza europea durante el siglo XVIII, en un estado de aguda
descomposición (putrefacción) histórica.

Es importante entender además el uso dado aquí al terminó –jacobino- no como una referencia
a un sector político específico: es decir como una expresión política de la pequeño-burguesía
revolucionaria hacia comienzos de la Revolución Francesa, sino que, por el contrario, como una
alusión amplia a todo el ala radical de dicho proceso histórico representada por algunos
personajes tales como Robespierre, Saint Just, Marat, Hebert o Roux.
Fue justamente el perfil histórico que caracterizó a dichos revolucionarios en su lucha en contra
de un enemigo totalmente degenerado, así como también su defensa del necesario extremismo
anti-nobiliario en la implementación del Terror Revolucionario, lo que adquiriría hoy, ante una
situación de emergencia histórica inédita, una renovada vigencia histórica para la lucha de clases
y las próximas revoluciones que se avecinan.

En el ámbito de la discusión programática asociada al problema de la crisis ecológica
y su posible imbricación tanto con el desarrollo de la actual crisis capitalista y el curso de la lucha de
clases durante la próximas décadas, proponemos la integración del concepto de Terror Eco-Socialista
como una de las definiciones fundacionales de una futura política ecológica
anti-capitalista consecuente.
En otras palabras, una política que se plantee enfrentar decididamente tanto las raíces de la actual
crisis ecológica (el capitalismo), así como también la implementación de todas aquellas medidas
necesarias para enfrentar desde el campo de la Revolución Socialista, de manera despiadada, la crisis
planetaria que se acerca.
Se establece en este punto una analogía entre esta próxima crisis histórica (de carácter terminal) y el
periodo del llamado Comunismo de Guerra durante la Revolución Rusa. Desde aquí, el término de
Terror Eco-Socialista podría ser asimilable, también, al de Eco-Socialismo de Guerra.

El Capitalismo ha traspasado el limite último de su decadencia!
Y seremos nosotros,
los pueblos del mundo,
quienes tendremos que pagar su pecado mortal
Muerte al Capital!
La Burguesía nos lleva al infierno
mostrémosle por tanto nosotros antes al Demonio…
nuestra Venganza!
Y que la Revolución se prepare,
nuevamente,
para recitar su versículo supremo…
Que el Terror esté a la orden del día!

¿Hasta cuándo el furor de los
déspotas será llamado justicia y la
justicia del pueblo, barbarie o
rebelión?

8.
Clases declinantes, Estados obreros condenados y Revoluciones muertas

Tal como señalamos previamente, un fenómeno de colapso civilizatorio debería asociarse
durante las próximas décadas, inevitablemente, a un proceso de disolución progresiva de las
bases objetivas de la revolución obrera y los pilares de la lucha de clases moderna. En otras
palabras, un debilitamiento estructural (y posterior desintegración) del sujeto obrero, los estados
nacionales, el sistema urbano y otros de los productos históricos de la revolución industrial.
En términos de la teoría de la dictadura del proletariado, lo anterior posee implicancias
profundas en términos de la naturaleza del estado obrero durante este siglo y las posibles
dinámicas históricas asociadas a la conquista del poder y la transición al socialismo.
A diferencia de la conceptualización marxista tradicional del avance de la revolución mundial
como una conquista progresiva de estados nacionales y el consecuente enfrentamiento
ascendente (internacional) entre el campo de la revolución y la reacción burguesa, pudiendo
resolverse este enfrentamiento en la destrucción revolucionaria del modo de producción
capitalista, la cuestión del poder obrero se presenta durante este siglo de manera
mucho menos “cristalina”.

Como ya dijimos, el problema del colapso plantea no sólo un “límite temporal” a la posibilidad
de la conquista de un estado obrero y su posterior extensión en la arena internacional, sino
que supone además una dinámica en la cual la creación de aquellos podría verse acompañada
de una rápida degradación de las condiciones objetivas del socialismo a nivel planetario,
alentando aquello una degeneración aguda de los mismos y su posterior derrumbe. Esto
último, una especie de repetición acelerada del proceso de degeneración de los estados
obreros del siglo pasado, incluso antes de que las condiciones objetivas del socialismo se
desintegren del todo como efecto de un fenómeno de colapso.
La posibilidad de la dictadura del proletariado se presentaría así ante nosotros, por lo tanto, al
modo de una carrera de velocidades múltiple: por un lado, una carrera de tiempo por la
conquista del poder en contra de la clase capitalista; por otro lado, una segunda carrera de
tiempo en pos de la consolidación (y extensión) de dicho poder en contra del colapso; y por
otro lado, una tercera carrera de la revolución en contra de la posibilidad de su propia
degeneración y derrumbe.

Una analogía con esta situación de potencial degradación de las condiciones objetivas de
la revolución socialista durante las próximas décadas podría encontrarse, aunque con una
menor envergadura y con un contenido histórico cualitativamente distinto, en el proceso
de burocratización que experimentó la URSS durante las décadas de 1920 y 1930,
alentado este último, entre otros factores, por un grave empeoramiento de las
“condiciones basales” de la situación revolucionaria (destrucción de la estructura
económica, guerra civil, atraso cultural, etc.).

Ahora bien, a diferencia del proceso ruso, el posible
fenómeno de perdida de base objetiva que podría afectar
la construcción de los estados obreros durante este siglo
tendría, tal como ya dijimos, una dimensión estructural
mucho mayor a la que afectó a la revolución
bolchevique. Esto último debido a que dicho proceso
estaría ahora caracterizado por poseer una magnitud
planetaria total: en otras palabras, no se remitiría (tal
como ocurrió en los procesos de burocratización y
derrumbe de los procesos revolucionarios del siglo
pasado) a una región particular del globo.

Finalmente, existiría todavía una cuarta carrera de velocidades a la cual se debería
enfrentar el movimiento revolucionario durante el presente siglo en su lucha por el
poder y la extensión de la revolución: esto es, una carrera de tiempo en contra de la
degradación y derrumbe de los propios estados capitalistas. Esto último comprendiendo
por derrumbe de estados capitalistas una de los manifestaciones más claras de un
fenómeno de colapso social en estado avanzado y, por lo tanto, un golpe a las propias
condiciones objetivas de construcción del socialismo.
Debe integrarse a este esquema, igualmente, la posible acción de sujetos históricos y
formaciones sociales de contenido histórico todavía impreciso que puedan surgir, entre
otras cosas, como fruto tanto de la descomposición de diversos tipos de regímenes
estatales (capitalistas u obreros), así como también de la disolución progresiva del
sistema de clases sociales moderno.

Relacionado con lo anterior destacaría la noción de clases declinantes, esto como una
referencia al periodo de lucha de clases inmediatamente anterior a un posible colapso
civilizatorio y en donde seria el conjunto de la estructura de clases moderna la cual debería
comenzar, entre otras cosas, a experimentar los efectos de la degradación (y pronta fractura)
de las condiciones objetivas del proceso histórico.
Se establece aquí una analogía entre el sistema de clases sociales de la modernidad industrial
y el estado de un individuo en edad avanzada que, aunque manteniendo el vigor de su edad
adulta, ha comenzado a experimentar ya una degeneración de sus facultades físicas. Lo
anterior al modo de un preanuncio de una fase mas avanzada
de deterioro terminal y muerte.

En términos de la lucha de clases, todo esto haría alusión a un
fenómeno de posible envejecimiento estructural (quizás cercano) de las
clases fundamentales del modo de producción capitalista: burguesía y
proletariado moderno. Una de las características de este potencial
“envejecimiento” estaría dada posiblemente por la contradicción cada
vez mayor (creciente) existente entre las condiciones objetivas que
marcaron el proceso de “nacimiento” y “maduración” de estas clases
sociales durante los siglos XIX y XX, por un lado, y el nuevo tipo de
desafíos (inéditos) que ha comenzado a plantear el presente, esto en
paralelo a una incapacidad progresiva de reacción tanto de las clases
capitalistas como del movimiento obrero ante aquellos.
Un ejemplo de lo anterior podría encontrarse, a modo de hipótesis, en
la mayor lentitud que han mostrado durante las ultimas décadas los
partidos obreros para integrar el problema del cambio climático y sus
peligros en el contexto de una verdadera discusión programática,
pudiendo compararse esta situación, quizás, a la reacción de un
individuo que ha comenzado a perder velocidad en sus reflejos básicos.

La idea de una dinámica declinante (o degradada) de la lucha de clases haría
referencia, en el terreno estratégico, a un periodo en el cual las clases fundamentales
del capitalismo, aunque manteniéndose vigente la dinámica de enfrentamiento entre
revolución y contrarrevolución (y por tanto de la posibilidad del proyecto socialista
moderno), comenzarían a perder, gradualmente, sus capacidades hegemónicas sobre
el conjunto de la estructura social. Lo anterior, posiblemente, al modo del desarrollo
de diversos “corto-circuitos” en el ámbito de los mecanismos de coerción y
hegemonía con que cuentan ambos sujetos sociales, esto especialmente en el ámbito
de la proyección estatal de sus intereses históricos.

En el ámbito capitalista, el declive de las
capacidades estratégicas de la burguesía
podría expresarse, por ejemplo, en un
futuro empeoramiento de las condiciones
de reproducción del poder imperialista
sobre regiones completas del globo. Con
todo, a diferencia de otros periodos en el
pasado, dicho deterioro de su situación
estratégica tendría esta vez en su base no
sólo una potencial agudización del conflicto
inter-imperialista o un empeoramiento de la
situación económica mundial, sino que
además una degradación generalizada
(progresiva) del propio modo de producción
capitalista y, por ende, de la
posición histórica de la burguesía como clase
dominante.

En el campo del proletariado, un debilitamiento
estructural de este tipo podría expresarse,
asimismo, en una mayor dificultad para ejercer
su papel de caudillo sobre el conjunto de las clases
explotadas, así como también en una menor
eficacia de los métodos tradicionales de lucha de
los trabajadores: entre otros la huelga general o el
control obrero de la producción. Un ejemplo de un
escenario como aquel podría darse en el caso del
desarrollo de crisis de subsistencia extremas que
sean capaces de destruir, de un momento a otro,
cadenas productivas locales, regionales o
internacionales completas, dando por resultado un
debilitamiento estructural de la posición objetiva
de la clase obrera. El reciente caso de la guerra civil
siria y la subsecuente migración de mas del 50% de
su población, desintegrando literalmente bastiones
completos del proletariado, podría tomarse como
un preanuncio de una dinámica semejante.

De fondo, uno de los aspectos centrales en los cuales se debería expresar esta dinámica de lucha
de clases en degradación seria, en forma creciente, en el de la capacidades estatales de las clases
capitalistas y el movimiento obrero: es decir, en el ámbito de la proyección de sus intereses
históricos en el campo de la administración (y en el caso de la clase obrera consolidación) de su
poder estatal.
Tal como hemos afirmado anteriormente, será probablemente en el ámbito de la “viabilidad
histórica” (en declive) de las formaciones estatales actuales (o estados nacionales) en donde
debería apreciarse durante las próximas décadas, con mayor claridad, el empeoramiento de las
condiciones históricas contemporáneas, esto en momentos previos al desarrollo de un fenómeno
de colapso.
En última instancia, dicho proceso debería decantar, en una fase avanzada, en el derrumbe del
propio estado moderno, aquello tanto en su modalidad nacional burguesa como obrera. Esto
quiere decir, entre otras cosas, que la dinámica de conquista del poder por el proletariado podría
darse durante este siglo no sólo en el marco general de una fase “declinante” de la lucha de
clases contemporánea, sino que además en el contexto de, tal como veremos más adelante, una
posible dinámica de estados obreros condenados.

Debe recalcarse aquí que un estadio de lucha de clases
declinante no debe entenderse como una anulación o
morigeración de la misma. Por el contrario, tal como sucede
en el caso de la violenta oscilación que experimentan
ciertos procesos vitales en el contexto de una falla
sistémica, una dinámica de lucha de clases terminal podría
asociarse en el futuro, en realidad, a un “salto exponencial”
(aunque quizás fugaz) de aquella.
De hecho, no es descartable suponer que ante una situación
de muerte inminente, tanto la clase obrera como la
burguesía (y el resto de sectores sociales involucrados en la
lucha de clases capitalista) puedan experimentar, en un
último puje por la supervivencia, un renovado ímpetu. Esto
quizás al modo de un ciclo final de lucha de clases salvaje,
virulenta y brutal en el cual los instintos de lucha de ambas
clases (puestas de cara ante el fin) adquirirán, por una
última vez, la tensión del acero. Una analogía alternativa en
este punto seria la de dos viejos tigres heridos de muerte
que se lanzan al combate.

En el caso de la idea mencionada mas arriba sobre una potencial dinámica de estados obreros
condenados, este concepto tendría como objetivo dar cuenta, tal como ya dijimos, de una potencial
dinámica de ascenso y posterior derrumbe de los estados revolucionarios que surjan durante el
periodo de crisis estructural que debería anteceder a un periodo de colapso.
Entendemos aquí que, producto de la intensidad sin precedentes que alcanzaría la emergencia
ecológica global en el futuro cercano, la próxima crisis capitalista podría llegar a ser agudizada y
llevada a un extremo insostenible no sólo para el sistema capitalista de conjunto, sino que además
para las propias formaciones estatales obreras que puedan desarrollarse al calor de la misma. He
incluso suponiendo como inevitable una pronta revolución socialista mundial que logre quitar de la
escena histórica al capitalismo, la gravedad del problema climático seria hoy de tal magnitud que
aquel podría terminar no sólo abortando el desarrollo de la misma, sino que además cancelando la
propia posibilidad de la transición al socialismo.
La razón de esto último debe encontrarse en los mismos factores que explicarían un pronto colapso de
los estados nacionales modernos: por ejemplo la crisis mundial de la agricultura y de la producción de
recursos básicos, la perdida de hábitats y eco-sistemas terrestre y marinos, el desarrollo de un
fenómeno de migraciones súper-masivas, etc.

Relacionado con el concepto de estados obreros condenados, se plantea aquí una posible
revitalización de la vieja teoría de la catástrofe malthusiana, la cual aunque refutada en su
momento por Marx y Engels, podría estar adquiriendo hoy un nuevo tipo de actualidad histórica,
alimentada esta vez por la propia descomposición y decadencia histórica del capitalismo.
Las bases de este peligro se encontrarían, parafraseando a Trotsky, en el desarrollo de
una dinámica en tijeras (exponencial) al nivel de las principales contradicciones estructurales del
presente, condensadas estas últimas en la doble contradicción capital-trabajo y capital-naturaleza,
la cual podría sintetizarse hoy, a su vez, en la aparición de un tercer tipo de contradicción epocal:
capital-existencia humana.

Una prueba de la existencia de esta
perspectiva estaría dada tanto por la
posiblemente pronta degradación de
una gran parte de los hábitats
terrestres hasta niveles no aptos
para la vida humana, así como
también por el crecimiento ultra
explosivo de la población actual (la
que se espera ascienda a mas de 10
billones de personas durante este
siglo) y el agotamiento terminal de
los recursos básicos (por ejemplo el
agua).

Ejemplo de lo anterior sería la actual situación caracterizada, entre otras cosas, por la
combinación de una inminente crisis ecológica y de recursos planetaria sin precedentes y,
por otro lado, la existencia de un estado de avance tecnológico cada vez más insuficiente para
lidiar con la magnitud que podría tomar aquella.
En otras palabras, nos referimos al posible desarrollo de una de las peores crisis de recursos a la
cual se haya enfrentado la civilización en su historia, retroalimentada al mismo tiempo por un
potencial crisis estructural (o quiebre) del patrón tecnológico-productivo que dio origen al
capitalismo moderno: la Revolución Industrial. Todo esto acompañado de un posible retroceso
cualitativo del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado
durante los últimos dos siglos.
En consecuencia, seria así la propia naturaleza del proceso revolucionario moderno
la cual adquiriría, aquello como reflejo dialéctico del grado de descomposición del sistema
capitalista actual, un carácter decadente. Desde aquí, podría concluirse entonces, de manera
complementaria, que la propia Revolución Socialista del Siglo XXI podría nacer, en gran medida…
muerta.

En otros términos, lo anterior quiere decir que si la revolución socialista ha significado durante los
últimos siglos una alternativa de progreso para el conjunto de la humanidad, estando capacitada para
satisfacer integra y efectivamente las necesidades materiales y espirituales del conjunto de la
población mundial, hoy la situación comenzaría a plantearse de una manera radicalmente diferente.
De hecho, si tenemos en cuenta la gravedad de la crisis que se aproxima, podemos afirmar que la
revolución mundial se encontraría a un paso, justamente, de perder dicho significado.
Esto quiere decir, entre otras cosas, que aunque la revolución socialista siga constituyendo una
alternativa de civilización para nuestra especie y para la conquista del comunismo durante las
próximas décadas, aquella podría estar ya perdida para una gran parte de la humanidad, la cual
poseería ya (por terrible que pueda ser este significado) un carácter ecológicamente inviable. Y esto
último con o sin revolución socialista mundial, con o sin control obrero y planificación internacional de
la economía... con o sin transición al socialismo.

Se destaca con lo anterior un
potencial fenómeno de clausura
dialéctica del ciclo de revoluciones
obreras inaugurado durante la
primera mitad del siglo XIX. En otras
palabras, si los levantamientos
populares de la llamada Primavera de
los Pueblos de 1848 constituyeron, en
cierta medida, revoluciones obreras
prematuras, las próximas revoluciones
socialistas podrían constituir su
opuesto histórico: es decir, por lo
menos en su acepción moderna,
revoluciones obreras seniles.

Las implicancias de las ideas anteriores para la dinámica revolucionaria son profundas,
planteando una perspectiva de la transición al socialismo radicalmente diferente a la del
siglo pasado. En términos sencillos, el tipo de crisis que estaría a punto de producirse a
nivel mundial podría significar que la revolución socialista se convierta, muy pronto, en un
tipo de “salvavidas histórico” inalcanzable para una parte importante de la humanidad.

La lucha de clases moderna como una madre que carga en sí un hijo muerto…
y el capitalismo como un piloto maniático a punto de estrellar, a velocidad supersónica,
al planeta entero…
La burguesía como una clase esclerótica, incapaz de todo raciocinio,
y cuyo opuesto dialéctico seria una clase obrera que asemejaría ya a un viejo guardián del futuro
cuyos huesos amenazan con pudrirse…
Familia macabra de una era decadente!
Esta es la fisonomía que adquieren las clases fundamentales ante el “juego de espejos”
de la dialéctica histórica contemporánea…
Las clases fundamentales de la era capitalista han comenzando,
o comenzaran pronto… a morir.
Este es el carácter,
absolutamente degenerado, del proceso social actual!
Este es el abismo al que nos han arrojado tanto la burguesía como nuestras propias derrotas del pasado!

Ahora bien, a pesar de esta dinámica potencial de estados obreros condenados (es decir
destinados al derrumbe), del carácter declinante de la lucha de clases y de la naturaleza
“muerta” que podría adquirir en gran medida la revolución socialista durante el siglo XXI,
debe enfatizarse nuevamente la posibilidad (tal como se planteó en el punto anterior
referido a las revoluciones bi-epocales) de una extensión post-moderna
del horizonte socialista, esto por lo menos durante un tiempo.
Se entiende aquí por extensión post-moderna del horizonte socialista el periodo que iría
entre la desintegración final de las condiciones objetivas del socialismo moderno y el
punto de inercia máxima en que dichas condiciones (aunque ya extintas) sigan teniendo
validez, aunque ahora no como resultado de la “madurez” de las mismas, sino que como
producto del papel activo del factor subjetivo ante un escenario de derrumbe.

De acuerdo a esta idea, la clase obrera moderna,
aunque posiblemente ya “condenada”, estaría
todavía capacitada de conquistar (en su proceso de
derrumbe como clase social… o en otros términos
de muerte) una serie de “bastiones” que puedan
servir al movimiento revolucionario tanto para
“resistir” (por lo menos en algunos de sus sectores)
los golpes de un posible colapso, así como también
para aportar a la construcción (en un contexto ya
post-moderno) de una nueva base objetiva para la
transición al socialismo. Ahora bien, tal como
afirmamos anteriormente, dichos “bastiones”
requerirían ser alcanzados (construidos) con
anterioridad al momento de colapso en sí; en otras
palabras, durante el periodo de crisis capitalista
estructural previa, esto al modo de las trincheras
construidas en un campo de batalla,
antes de la batalla misma.

El reemplazo de la concepción marxista tradicional de la lucha por el poder y de la
transición al socialismo por una que tenga por base los conceptos de clases declinantes,
estados obreros condenados y revoluciones muertas, no es solamente formal, sino que
posee, tal como dijimos anteriormente, profundas implicancias estratégicas y
programáticas.
Algunos ejemplos de estas implicancias serían las siguientes: perdida de importancia
relativa (a mediano y largo plazo) de los estados nacionales modernos como
mecanismos de transición al socialismo, esto si asumimos un pronto debilitamiento
estructural de aquellos como efecto del avance de un fenómeno de colapso civilizatorio
inicial. Asimismo, si tenemos en cuenta las situaciones de emergencia extrema a las
cuales se enfrentará la lucha de clases en el futuro, una menor importancia programática
durante el próximo periodo de las reivindicaciones democrático generales (por ejemplo
la defensa de las libertades individuales) como catalizadoras de consignas transicionales.

En el campo de la lucha de clases propiamente tal, una dinámica como la anterior podría traer como
consecuencia, igualmente, una posible exclusión (forzada) de bastiones completos de la clase obrera
internacional del proceso de transición al socialismo, así como también un debilitamiento estructural
(y probable anulación) del rol del ejército industrial mundial de reserva como aliado potencial del
proletariado revolucionario.
Un sector del movimiento obrero probablemente perdido ante un posible proceso de lucha de clases
terminal podría ser, entre otros, el de todas aquellas ramas productivas no esenciales al nivel de la
base tecnológica-productiva del modo de producción actual: por ejemplo en el caso del sector
servicios. En el ámbito del ejercito industrial de reserva, una situación semejante podrían
experimentar los sectores que hoy componen las franjas de sectores desempleados en los países que
experimenten más tempranamente los efectos catastróficos del cambio climático y la crisis de
recursos.
Más todavía, una dinámica de “fractura estructural interna” del campo de los explotados como la que
se plantea aquí supondría, asimismo, un escenario paradójico ante el el cual la revolución socialista,
imposibilitada ya de ofrecer una alternativa de sobrevivencia al conjunto de las masas, podría no tener
mas remedio que enfrentarse defensivamente (de manera fratricida) al sector de aquellas que,
hundidas en el puro caos, puedan presentar una amenaza para su sobrevivencia. Esto ultimo, por
ejemplo, en un caso de una crisis agrícola extrema a nivel mundial.

Basta imaginar en este punto un probable escenario de migraciones súper masivas que
llegue a comprender a cientos o miles de millones, aquello en un contexto de
degradación aguda de las condiciones ecológicas planetarias, para vislumbrar que tipo
de amenazas extremas son las que podrían obligar a la revolución socialista a
desembocar en un escenario como este.
Puesta al límite de la sobrevivencia, la causa del socialismo y la civilización podría
plantear que el sacrificio de una gran parte de la humanidad sea ya inevitable.

Una analogía con esta posible paradoja histórica que
deberá enfrentar la revolución socialista durante el
presente siglo: es decir la necesidad de asegurar su
supervivencia (de manera fratricida) en contra de un
sector del propio movimiento obrero y de los pueblos
del mundo, podría encontrarse en el caso de los
tratados de Brest-Litovsk en los cuales la Rusia
soviética se vio obligada a ceder Ucrania y otros países
a la reacción alemana. Otra analogía histórica podría
encontrarse en la necesaria respuesta represiva que
dio el gobierno bolchevique a las oleadas huelguísticas
que afectaron a los principales centros industriales de
la URSS durante el periodo del Comunismo de Guerra.

Un nuevo Brest-Litovsk,
pero a una escala planetaria…
y con un enemigo mucho mas bestial que el káiser,
el colapso!
Este será el pago mortal que podríamos tener que asumir, pronto, por nuestras derrotas,
la destrucción inminente de bastiones enteros del proletariado, la entrega a la muerte
de pueblos completos!
Hace un siglo, un siglo!,
que Rosa Luxemburgo nos advirtió del desastre,
un siglo en el cual los capitalistas siguieron avanzando, paciente y cotidianamente... hacia el desastre.
La historia nunca fue una “cantera de enseñanzas” en la cual los revolucionarios debíamos
“aprender” de nuestras derrotas… esto como si aquella fuera una buena madre dispuesta a “esperar”
que nosotros, los marxistas, nos decidiéramos a cumplir nuestro trabajo:
la destrucción del capitalismo.
Y hoy podríamos pagar este error con sangre!
La sangre de nuestros hermanos

Esta podría ser la venganza de Clío, la enfurecida Clío,
en contra de una clase social que se ha demostrado incapaz,
en mas de dos siglos, en cumplir su mas sagrada tarea,
la victoria.
Este el castigo (final) en contra de nosotros,
los ineptos,
los que no hemos sabido vencer…
Este el precio del futuro!
Nuestro triunfo fratricida, maldito…
las Revoluciones Muertas del Siglo XXI

Es entonces el propio curso revolucionario y la lucha de clases lo que pareciera tomar a partir de hoy
un curso no solamente condenado, sino que además, si tomamos en consideración el tipo de
procesos históricos “bestiales” que parece preanunciar el siglo XXI, un carácter frankensteniano.
Luego de un siglo de experimentos mercantiles y transgresiones de la “naturaleza social”, luego de
traspasar (sin ningún derecho) el limite último de la barbarie, de hundir al planeta
entero en los productos de una avaricia infinita… luego de derribar todos los altares de la historia en
pos de esa nueva divinidad: el lucro, y de mancillar hasta el ultimo rincón virgen de la Tierra,
la maldita burguesía lo ha logrado.
El juego de los poderosos ha terminado,
y de la peor manera posible…
La historia se ha convertido en un monstruo!
Y ese monstruo, no detenido a tiempo, no sólo esta a punto de saldar cuentas con su clase creadora,
sino que además con su contraparte, es decir con sus supuestos y hasta ahora fallidos…
“sepultureros”.

El tiempo se ha acabado…
La clase obrera ha muerto!
El tiempo se ha acabado…
La revolución ha muerto!
No importa!
Triunfaremos entonces…
en la misma muerte!
Esta es la tarea de la revolución socialista durante
este siglo!
Nuestro martirio histórico como ofrenda a los que han
de venir, nuestra entrega expiatoria por el futuro.
Ha llegado el instante sagrado de que sea la propia
revolución quien haga carne una de las últimas
proclamas de León Trotsky y diga…
Triunfaremos!
Aunque sea por encima de nuestros desteñidos huesos…
le abriremos el camino a la victoria!

Ave Caesar, morituri te salutant

Ha llegado el momento de entonar el Stabat Mater del proletariado
Y que la clase obrera se convierta,
literalmente…
en el último mesías de la historia.

9.
Un Segundo Proyecto Manhattan a nivel mundial como tarea de la
Revolución Socialista ante el desastre!

En tiempos recientes, destacados científicos a nivel internacional tales como James Hansen
(ex director del Instituto Goddard de la NASA) y Peter Wadhams
(climatólogo de la Universidad de Cambridge), han venido alzando su voz para alertar sobre la
gravísima situación en la que se encuentra la crisis climática.
En el caso de Hansen, aquel ha indicado en una de sus últimas publicaciones la posibilidad
de un aumento de los niveles marinos en varios metros hacia fines de siglo, implicando lo
anterior el desplazamiento forzado de cientos o miles de millones alrededor del mundo durante
las próximas décadas.
En la misma línea, Wadhams se ha sumado a las voces de alarma ante los efectos inmediatos que
podría tener un inminente colapso del ártico en verano: por ejemplo, una posible aceleración
exponencial del calentamiento global como efecto de la reducción
del efecto albedo.

Más aún, Wadhams y otros científicos tales como Natalia Shakhova e Igor Semiletov de la
Universidad de Alaska Fairbanks, han postulado la posibilidad de masivas liberaciones de carbono
desde el ártico, esto como producto de la desestabilización de las reservas de hidratos de
metano en los lechos marinos y del derretimiento del permafrost.
De acuerdo a dichos científicos, una liberación masiva de 50 gigatoneladas
de metano desde Siberia podría ser inminente, gatillándose con ello un posible aumento
de la temperatura global en alrededor 0.6 grados, esto de forma casi inmediata.
Debemos recordar aquí que la cantidad de metano contenido en la atmosfera, un gas
de efecto invernadero cien veces mas poderoso que el dióxido de carbono en el corto plazo, no
supera los 5 gigatones, existiendo en cambio en los lechos marinos árticos reservas de dicho gas que
ascenderían a miles de gigatoneladas.

Ahora bien, una posible liberación de 50
gigatones de metano a la atmósfera y la
consecuente aceleración del calentamiento
global que aquella traería consigo podría
significar, a su vez, una potencial
desestabilización del resto de reservas de
metano existentes en el Ártico, las cuales
podrían ascender a varios centeneras de
gigatoneladas.

Cientos de gigatoneladas de gases de efecto invernadero podrían comenzar a ser
liberadas, en cualquier momento, desde el Ártico!
Cientos de gigatonaledas que podrían constituir el “golpe de gracia” de la crisis
climática, enviando de golpe al capitalismo, la civilización
y la especie humana... al carajo!
La situación es tan grave que científicos tales como el ya citado Peter Wadhams
han llegado a afirmar que, para evitar el colapso de nuestra civilización, seria
necesario impulsar, ya mismo, un Segundo Proyecto Manhattan.

Peter Wadhams tiene razón!
Es necesario un Segundo Proyecto Manhattan,
esta vez a nivel mundial, para enfrentar el
desastre que se avecina!
Es necesario centralizar todo el conocimiento,
las ciencias y el desarrollo tecnológico, la
capacidad creadora de la clase obrera y los
intelectuales, así como también la voluntad de
las masas y los pueblos del mundo, al servicio
de nuestra más fundamental tarea: la
preservación de la civilización y de nuestra
especie!

Un plan de emergencia científico-tecnológico a nivel mundial que haga posible:
-Desarrollar un modelo energético-productivo de transición entre el uso de los combustibles
fósiles y formas de energía ecológicamente sustentables, por ejemplo la energía solar.
-Avanzar hacia la implementación de un plan de geoingeniería global para mitigar los impactos
del cambio climático, por ejemplo mediante la aplicación de técnicas continentales de captura y
procesamiento de CO2.
-Desarrollar sistemas tecnológicos que permitan incrementar el efecto albedo terrestre, esto
último para compensar la reducción del mismo como producto de la perdida de masas de hielo
en los polos y el retroceso de la línea de nieves en los sistemas montañosos.
-Implementación de medidas para la reducción de los niveles de acidificación marina en todos
los océanos.
-Creación de plantas desalinizadoras sustentables para extraer agua potable de los mares.

-Desarrollar especies transgénicas y otras formas de agricultura modificada genéticamente para
permitir la creación de cultivos en zonas afectadas por un deterioro estructural de sus
condiciones ecológicas.
-Planes de colonización de las zonas circumpolares y septentrionales (por ejemplo Siberia y
Alaska) y de regiones del polo sur, aquello teniendo en cuenta la posible transformación de una
gran parte de las áreas meridionales del globo en inhabitables durante el futuro próximo.
-Planes de recolonización de hábitats terrestres y oceánicos que podrían ser pronto no aptos
para la vida como producto del avance del calentamiento global.
-Implementación de comunas tecnológicas auto-sustentables en todos los continentes para
permitir la vida humana en condiciones ecológicas degradadas.
-Implementación de un programa de manipulación genética programada que capacite a nuestra
especie para subsistir en condiciones naturales terrestres posiblemente inviables.

Sin embargo, no será de la mano de los gobiernos del capitalismo decadente y sus clases
dominantes parasitarias, preocupadas de disputarse los productos del trabajo asalariado y los
recursos naturales alrededor del mundo, quienes puedan llevar a cabo esta tarea.
La economía capitalista, basada en la explotación de la fuerza de trabajo y la competencia
mercantil, esta estructuralmente incapacitada para llevar a cabo una tarea de centralización
productiva y científico-tecnológica como la necesaria para resistir el verdadero Armagedón
climático que se aproxima!
Solamente un gobierno obrero y de los explotados a nivel global, la dictadura del proletariado,
conquistada por una gran revolución mundial, puede asumir sobre si el cumplimiento de
este objetivo supremo!

Solamente el poder de los productores puede garantizar el grado de planificación y centralización
necesarios para poner todos los recursos de la ciencia y la tecnología, el trabajo humano y las
capacidades creativas de nuestra especie, al servicio de esta tarea.
Es necesario un Segundo Proyecto Manhattan, esta vez a nivel mundial, para enfrentar el
desastre que se avecina!
Un Segundo Proyecto de Manhattan que, a diferencia del proyecto que fuera la génesis de la
primera bomba atómica, sea capaz de unificar las mentes mas brillantes de las ciencias y la
tecnología a nivel mundial con el impulso creador del proletariado y los sectores productivos,
esto en pos de los intereses vitales del conjunto de la humanidad.

Es necesario que el proletariado levante la consigna
de un Segundo Proyecto Manhattan como bandera de lucha ante el gran desastre
que se aproxima!
No tenemos otra opción!
Que los imbéciles, los ciegos y los cobardes duden ante esta verdad!
Es esto!
O posiblemente asumir la extinción del conjunto de nuestra especie!

10.
La Revolución Socialista a las estrellas!

La posible extinción de la especie humana es un peligro cada vez mas inmediato,
y esto no para un futuro indefinido, sino que posiblemente para este siglo.
Algunos de los mas grandes genios de la historia, por ejemplo Stephen Hawking,
han comenzado ya a plantear la colonización de otros planetas como una posible alternativa
para la preservación de nuestra especie
En la misma línea, John Grunsfeld, uno de los directores científicos de la NASA,
ha planteado que la humanidad debe conquistar otros planetas a fin de sobrevivir.

“Veo un gran peligro para la raza
humana […] Actualmente estamos
entrando en el periodo mas peligroso
de nuestra historia”
Link
https://www.youtube.com/watch?v=lFDvgFEppMs

Debemos escuchar a Hawking!
Debemos prestar atención a la ciencia!
Los peligros a los que nos aproximamos plantean que la Revolución Socialista tiene
un nuevo problema, práctico, entre manos…
Y este problema práctico es la necesidad de asegurar la propia continuidad
de la especie humana en este planeta… o mas allá si es necesario!

Hay que llevar la Revolución a las Estrellas...
o perecer!
Esta es la disyuntiva final que plantea el cambio climático actual
(último producto destructivo del capitalismo) para la humanidad.
Que los imbéciles vociferen!
Que los cobardes griten delirio!
... pero sin una nueva carrera espacial, organizada por un Gobierno
Revolucionario Mundial, el destino del socialismo podría ser nada más que uno:
la barbarie.

Una Nueva Carrera Espacial como tarea prioritaria
de la Revolución Socialista del siglo XXI para
asegurar la continuidad de nuestra especie, la
civilización y la posibilidad misma del comunismo!

Link
https://www.youtube.com/watch?v=GojqulHzlCg

Esta es la tarea final de la lucha de clases
holocénica: dirigir el gran salto de la
humanidad a la conquista del tiempo!

Link
https://www.youtube.com/watch?v=pzBagIhRrjA

Una Nueva Carrera Espacial como vía para la
creación de comunas terrestres en los confines del
universo, aquello para enfrentar un posible quiebre
de las condiciones de vida en nuestro planeta!

La Revolución Socialista del siglo XXI comenzará en los
sindicatos, las barriadas populares y las universidades,
pero deberá terminar, esto si no quiere acabar en
nada más que esqueletos y escombros…
en las estrellas!

Cuarta Parte
Algunas ideas finales y un llamado a la acción

1. Cambio Climático: Última Advertencia!
El Capitalismo ante un nuevo horizonte destructivo.

Si la eliminación de la burguesía no se cumple antes del
momento casi calculable de la evolución técnica y
económica (indicada por la inflación y la guerra química),
todo estará perdido. Hay que cortar la mecha encendida
antes de que la chispa alcance la dinamita
(Walter Benjamin).

Cuanto tiempo nos queda? La analogía de la montaña

El Siglo XXI y la última chance del Comunismo

2. El programa revolucionario y el diálogo con los antiguos

Las tradiciones revolucionarias

La idea-reivindicación del tiranicidio

3. Hay que pasar a la acción ya, en todos los frentes!

En la discusión teórica estratégica

En la discusión programática

En todos los frentes de intervención política-ideológica de la lucha de clases

En todos los frentes de lucha de los explotados

Ir a todas las clases

4. Otra vez… el programa, la política y la táctica.

En preparación