La esfinge perpleja

Salvador Elizondo

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TODO JUICIO se sustenta en nuestras pasiones.

Un hecho sólo proyecta una imagen congruente de sí mismo cuando su objetividad coincide con nuestra subjetividad.

A veces la inteligencia se hace tan penetrante que percibe cabalmente la falacia del mundo. Esa mentira se convierte entonces en una verdad irreductible de la inteligencia.

El hombre sensible está condicionado por sus recuerdos. En esto es profundamente empírico. Lo extraño es que no sea capaz de identificar memoria con experiencia.

Los inválidos, los deformes nos turban espiritual-mente porque son la prefiguración de una de nuestras posibilidades.

Hay ciertos recuerdos que constituyen una experiencia de la memoria sin la experiencia de la experiencia.

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Las mujeres son mayoritariamente adictas a la cocaína; esa droga que les produce la sensación de poseer las virtudes del hombre.

El opio es una droga que en sus niveles más superficiales, provoca en el hombre la sensación de ser una mujer feliz.

El hashish es una droga inocua porque sus efectos no trascienden los límites de la Naturaleza, o los límites que la propia experiencia impone a la Naturaleza.

Siempre que los hombres han deseado ser mujeres, han deseado -esencialmente- ser putas.

Sólo ciertas mujeres pueden ser absolutamente obsesionantes. Poseen esa cualidad que siempre nos remite no a la atracción fatal y desafiante de la esfinge, sino a su esencial animalidad.

La poesía amorosa es una de las grandes necedades de la literatura de Occidente: es una carta sin destinatario.

La razón no puede formular un juicio sobre un cono si concibe a éste equilibrado sobre su cúspide. Es preciso para ello que sea concebido asentado sobre su base. 4

La razón es el asiento de la capacidad de realizar un análisis exhaustivo de la realidad mediante los sentidos.

Sólo lo que es irracional -lo que. es inanalizable por los sentidos, pero que tiene cualidades sensibles-, puede ser obsesivo.

La cantidad -el número abstracto- es sensible; sin embargo es irracional.

El drama de la inteligencia estriba en su incapacidad de analizar, mediante los sentidos, lo sensible.

Uno de los fines que persigue la poesía: ser el puente que va de las sensaciones a lo sensible.

La muerte quizá, el olvido, la nada, es lo que media entre la sensación y el hecho que la produce.

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¿En qué medida el número es sensible?

Los sentidos son los únicos medios de que disponemos para conocer la diferencia entre dos cantidades.

Es un error identificar el conocimiento derivado de las sensaciones con la intuición, porque justamente la intuición es una forma de conocimiento que se produce al margen de los sentidos.

El abismo subsiste. Es una brecha infranqueable entre el conocimiento intuitivo -válido como conocimiento- y la verdad.

Lo que no es orden es desorden y lo que es desorden pertenece al ámbito de lo irracional. El conocimiento entonces sólo tiene pretensiones de racionalidad en función de un orden supuesto.

EL conocimiento es inalcanzable porque es el término de un orden que no puede existir.

La verdad es el conocimiento en el orden pragmático. Es decir, cuando al conocimiento se le atribuye una función o una finalidad. 6

La verdad sólo puede ser un término final del conocimiento en general.

La pretensión de racionalidad, dentro de cualquier orden del pensamiento, es una prueba inmediata de irracionalidad.

El conocimiento matemático es un conocimiento sin finalidad. Sólo puede tener una finalidad si se le aúna un elemento irracional: la voluntad. (La voluntad de que tenga una finalidad.)

Esta finalidad no es inherente al conocimiento en sí, sino a la voluntad que lo detenta y que establece pragmáticamente esa finalidad.

La voluntad es lo único que es autónomo porque no puede ser regido desde el exterior: rige.

La voluntad siendo autónoma carece de motivaciones. Es gratuita; por lo tanto, irracional.

Como la voluntad determina la esencia del conocimiento y es, a su vez, irracional porque su orden está determinado por una ausencia de orden, no es orden pues.

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La noción de conocimiento es producto de la sinrazón.

Sólo puede existir la noción de conocimiento como término de un orden que no puede ser, a su vez, más que producto de la irracionalidad.

El conocimiento -como noción de sí mismo- es irracional.

El conocimiento, como función, es imposible.

El conocimiento, como tal, es una palabra que denota lo imposible; o el imposible de la razón.

La razón es una forma de conocimiento empírico al margen de la experiencia, pero no de los sentidos.

Toda investigación filosófica fundada en cualesquiera de las formas de la lógica, tiene necesariamente que ser una investigación acerca de la naturaleza del lenguaje.

La naturaleza del lenguaje no puede ser expresada simbólicamente más que mediante la relación posible entre la realidad y la palabra.

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La naturaleza del conocimiento no puede expresarse más que mediante la relación hipotética o conjetural que existe entre la realidad y la verdad.

La relación entre la realidad y la verdad no puede comunicarse más que mediante el lenguaje (La relación entre realidad y verdad como posibilidad)-, pero el lenguaje no puede expresar esta relación más que simbólicamente, es decir: como posibilidad, pero no como actualidad; por lo tanto, el lenguaje no puede expresar el conocimiento, sino sólo la posibilidad de conocimiento.

Si bien la naturaleza del lenguaje no puede ser expresada simbólicamente (es decir: como posibilidad) mediante la relación posible entre la realidad y la palabra, esta relación en sí no puede expresarse más que mediante símbolos ajenos al lenguaje.

El lenguaje no puede expresar su propia naturaleza.

El lenguaje no puede expresar su propia naturaleza más que mediante símbolos que le son ajenos: letras, notación matemática, o bien, irracionalizando sus propios componentes (i.e. las palabras): poesía.

¿Con qué (palabras) se piensa a sí mismo el pensamiento? 9

Los componentes del lenguaje son aleatorios; por lo tanto, son inútiles al razonar.

Razonar es lo necesario. (Quizá racionalizar...)

Conocer es lo imposible a lo que tiende lo necesario.

Por un acto de voluntad trascendente (o voluntad trascendental), lo que quizá constituye una prueba de la existencia de Dios, lo necesario está condicionado por lo imposible.

El conocimiento matemático es absoluto; pero no trascendente.

Es evidente que la relación entre el conocimiento y lo irracional es racional y cognocible.

Porque: Se puede expresar la naturaleza del lenguaje mediante una desracionalización de sus componentes.

El conocimiento es la posibilidad de expresar la naturaleza (del lenguaje) de algo.

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La poesía expresa la naturaleza del lenguaje (mediante la desracionalización de sus componentes: las palabras), por lo tanto, la poesía es una forma de conocimiento.

La poesía es una forma de conocimiento ajeno a la razón.

La poesía es, por lo tanto, una forma de conocimiento imposible que sólo puede enunciar a sí misma como tal; pero no puede conocer la naturaleza de algo (en este caso del lenguaje), sino sólo expresarla.

Es posible, entonces, que la poesía sea una forma de conocimiento trascendente, pero no absoluto; es decir: relativo.

Pero:

Si el conocimiento es relativo no puede ser trascendente porque no expresa en tal caso la naturaleza de una relación; sino de una apariencia de esta relación.

Una apariencia puede ser, para los efectos de un conocimiento absoluto, la apariencia incontestable de ese fenómeno. Sin embargo, eso no es una apariencia trascendental.

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Todo lo que es aparente es absoluto como apariencia. Es decir: es absoluto fenomenalmente, pero por ser fenomenal está inscrito dentro del curso del tiempo. Esto quiere decir que se trata de algo que no es trascendente.

El tiempo sería una prueba de la inexistencia de Dios si el tiempo fuera probable (en el sentido de demostrable) o experimentable.

El tiempo, en el orden de las investigaciones lógicas, tiene necesariamente que ser absoluto y pantónomo.

El tiempo, para poder ser expresado por el lenguaje, tiene que ser absoluto; ésta es una proposición acerca de la relación imposible entre el tiempo y el lenguaje; porque el lenguaje que la expresa es el producto relativo de una operación absoluta: el pensamiento.

El lenguaje no puede (por lo tanto) más que expresar la necesidad de que el tiempo sea absoluto para poder expresarlo mediante el lenguaje; aunque de hecho no puede ser expresado.

El lenguaje sólo puede expresar la imposibilidad de expresar.

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El lenguaje es la única expresión del imposible.

Por lo tanto el lenguaje es conocimiento.

Todo lo que expresa lo imposible es la tentativa de ser un lenguaje.

El lenguaje es el conocimiento.

El conocimiento es la expresión, mediante el lenguaje, de su propio imposible.

El conocimiento no puede expresar (en el lenguaje) (o con el lenguaje) más que lo siguiente: el conocimiento es imposible (mediante el lenguaje).

El conocimiento tampoco puede trascender su imposibilidad. Sólo puede expresarla.

Quizá el lenguaje sólo puede expresar su propia naturaleza si tal naturaleza es la imposibilidad de conocimiento.

El lenguaje sólo puede expresar su propia naturaleza si ésta es la imposibilidad de expresar su propia naturaleza como lenguaje y no como conocimiento. 13

La inteligencia no trasciende los límites del juicio que aniquila la supuesta supremacía del sentimiento.

El sentimiento no se manifiesta en su forma absoluta, en su apariencia total, más que en el coito.

El coito es el mayor atentado contra la razón que ha sido concebido.

El coito es el ámbito ideal de la feminidad porque el coito es el mayor atentado contra la razón que la razón es capaz de concebir.

Lo necesario es lo que tiende a lo imposible.

Las mujeres no son tal cual, sino tal como.

La filosofía no admite la sistematización más que en el caso de los problemas que no tienen ninguna importancia.

Lo necesario es lo imposible.

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El mal es siempre una actividad de orden estrictamente utilitario. La crueldad es necesariamente una actividad de orden hedónico.

La naturaleza del sueño es un imposible.

La naturaleza esencial del sueño es su imposibilidad de ser concretado en términos de espacio y tiempo.

La llamada "inteligencia para el mal" no es una forma de la inteligencia porque produce una disminución.

En términos cuantitativos: el mal es disminución; el bien es incremento.

La realidad es inexpresable.

La realidad es la noción subjetiva, indemostrable, de un hecho conjetural o hipotético.

Una de las nociones más inquietantes que pueden ser concebidas por la mente humana es la de que la contrición no es posible, aunada a la de que el Purgatorio no existe. 15

Esta idea es inalienable a la de libre albedrío y en ella está implícita la concepción de la libertad humana.

A veces resulta ineluctable pensar que el ideal humano es la disolución, la obliteración de todos los llamados "valores". La libertad sólo cobra realidad mediante la aceptación de nuestra condenación.

La tragedia griega expresa la sujeción del héroe a la fuerza del destino.

La tragedia cristiana -el auto sacramental- expresa la sujeción del hombre a su imposibilidad.

El horror del infierno reside en su condición esencialmente física y no metafísica. Esta idea parece haberla intuido Dante.

El Purgatorio no existe porque no está en. la naturaleza de Dios hacer concesiones.

El infierno no es infinito, sino eterno.

Un desarreglo de los sentidos sería cuando tenemos la conciencia de que las cosas se desplazan en el tiempo y transcurren en el espacio.

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Todo desarreglo de los sentidos es un desarreglo del lenguaje.

El Infierno es una tortura física de la inteligencia.

El silencio es una de las manifestaciones más profundas del alma.

La muerte es la conclusión de un silogismo cuyas premisas casi siempre son confusas.

Sólo las religiones que ofrecen una recompensa después de la muerte a los elegidos conciben la igualdad humana de manera esencial: pero no social.

Muchas veces, en su afán de convertirse en una ciencia exacta, la lingüística se desentiende del significado de las palabras.

La naturaleza del hombre es su vulnerabilidad; de ahí la idea de inmortalidad que siempre se asocia al significado de la vida del héroe.

Si se realizaran nuestras aspiraciones secretas se despoblaría el mundo.

Nuestro ideal está hecho de la suma de nuestras pasiones inconfesables. 17

La solidaridad, o el afán de solidaridad social, es el síntoma inequívoco de una deficiencia. La miseria del hombre es autosuficiente.

La vida es un aprendizaje de esencias sin validez.

La infinidad de Dios es la de una estatua entre dos espejos.

Lo último que Pavese pide a la vida es un gesto. ¿No se trata quizá de una caricia?

El suicidio de Pavese no constituye un drama de la inteligencia, sino de la voluntad. Los intelectuales del siglo veinte sólo han heredado los aspectos ideales del romanticismo.

Las mujeres son necesarias al orden del universo por la naturaleza esencialmente excretoria del hombre.

El orgasmo es un acontecimiento de orden estrictamente físico; prueba de ello es que dura muy poco y cualquier cosa puede provocarlo.

La diferencia entre raciocinio y método:

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El método es una intuición inconsciente del raciocinio.

Todo pesimismo es sospechoso dado que la condición del hombre es deplorable. El único pesimismo válido es el de Dios.

El coito es la consumación del amor; es decir; el fin del amor.

El amor platónico es la embriaguez sin saciedad. El coito es la saciedad sin embriaguez.

No podemos concebir el amor platónico al margen de la muerte. La posibilidad de su muerte es el gran incentivo de todas esas pasiones.

Tal parece, a veces, que el hombre es un animal de esperanzas frustradas.

Toda Weltanschauung es subjetiva; por lo tanto, objetivamente improbable, es decir: lógicamente errática.

El leitmotiv del pensamiento de Occidente: conciliar nuestras sensaciones con lo que suponemos que es la realidad; es decir: conciliar una forma de subjetividad con otra, identificar un hecho ambiguo con una actividad imprecisa.

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No podemos concebir el carácter objetivo de la realidad más que geométricamente (en sentido cartesiano), es decir, idealmente: es decir, desde el punto de vista de nuestra experiencia, erróneamente.

Dios es experimentable sólo en la medida en que lo privamos de sus atributos propios que son todos de inexperimentabilidad para conferirle los atributos más tangiblemente aprehensibles que tienen los sátiros, los verdugos y los criminales.

El fundamento de toda poesía es la concepción no-empírica del mundo. Esto significa que el poeta actúa como si no fuera un hecho incontestable que mañana va a salir el sol.

Siempre que encuentro a alguien que tiene por principio manifestar, aunque sólo sea de una manera retórica, la alegría de vivir, experimento la sensación inquietante de estar ante alguien que trata de engañarme.

La inquietante atracción de lo real: fundamento del ansia de comprobar nuestra existencia dentro de una dimensión perceptible o experimentable por otros. En ello concurren las falacias del espacio y del tiempo que son deducciones obtenidas a partir de presupuestos no experimentables.

Somos reales sólo en la medida en que somos un solipsismo nuestro de nosotros mismos.

Todo goce se sustenta o termina en un acto excretorio.

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El amor romántico, siendo como es "la suprema embriaguez de que es capaz el alma humana", no es sino eso, una falacia, un desarreglo momentáneo de los sentidos, una suspensión virtual de la agonía, un vuelco del corazón que se resiste a seguir latiendo hacia su aniquilación, hacia la descomposición, hacia su término ineluctable de carroña.

Nuestras pasiones se enriquecen de lo incomprensible. Si las analizamos nos quedamos desiertos de ellas.

Todo conocimiento tiende a llenar un gap dentro del mind pattern.

Lo que no es infinito no es trascendente. Por ello el orgasmo es el más popular de todos los deportes.

Una nueva teoría del conocimiento que determinará el valor gnoseológico de la relación entre dos experiencias que constituyen los polos de la sensación: el orgasmo y el suplicio.

Es preciso desafiar a todos los que exaltan el amor como una dimensión trascendente del espíritu a producir un orgasmo que dure eternamente.

El orgasmo es la medida de nuestras limitaciones temporales. Nada expresa tan rigurosamente el carácter efímero de las sensaciones y de la vi da corporal.

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Todo atractivo en los sexos es hipotético porque presupone la posibilidad de un orgasmo infinito.

Toda polaridad es una forma de identidad.

El fin del bien es la muerte; el mal no tiene término.

El mal, como Dios, es apasionante porque es Infinito.

Hay cierta belleza en la realización del mal, como la hay en una jugada de ajedrez realizada hábilmente. No hay nada más triste que el Mal mal hecho.

A veces creemos encontrar el mal inscrito dentro de algo. Falacia radical. El Mal es el ámbito dentro del que está inscrito el Universo.

El coito siempre alude al asesinato o a la cirugía.

Toda polaridad es una imposibilidad de la dialéctica.

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El filosofar es la actividad de la conciencia que establece o determina la relación de identidad entre lo polar.

"' ... Nos convictions les plús inébranlables ne le sont que du fait qu'elles proviennent d'un resentiment."

El dolor corporal, como el amor y el mal, no tiene término ni límites. La tortura es su expresión tangible y su demostración.

El cuerpo es el ámbito en el que lo antagónico se vuelve idéntico.

Todos tenemos que soportar el peso de una ausencia: la ausencia del Yo, la ausencia de Dios, la ausencia de un amor, la ausencia de la realidad. Tratamos de colmar ese hueco con palabras y con pensamientos; también con acción. Lo único capaz de colmar esa ausencia es la muerte y, aunque nos percatamos de ello, aunque tenemos esa certidumbre, nuestro juicio funciona de tal manera que esta verdad le parece informulable, inaceptable, falsa.

Solamente los malvados pueden invocar justificadamente el perdón, la piedad, la misericordia.

Las mujeres no son válidas como expresión tangible de la vida, como una parte visible del mundo, más que en tanto que son una invención o un hecho imaginado por el hombre.

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Toda mujer esconde un secreto turbador. Ésa es la función esencial de su cuerpo.

El amor es la nostalgia del asco.

El espacio es demostrable.

El tiempo no es demostrable; sólo es la referencia que nos permite interpretar o pensar los acontecimientos.

Las verdades de la ciencia, si bien son demostrables, están inscritas dentro de un proceso de evolución histórica. Esto quiere decir que esas verdades sólo son demostrables en la medida en que son transitorias.

Es un hecho demostrable que las verdades demostrables siempre son transitorias.

La eternidad es lo indemostrable. Es por ello que no tenemos, ni podemos tener la certidumbre en el orden de lo trascendental.

Hechos y personas indemostrables: Dios, el coito, el amor, el tiempo, el poder, el mal, el bien, la belleza.

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Hechos demostrables: la muerte, el asco, la tortura, el odio, el teorema de Pitágoras, el espacio.

Existen ciertos desarreglos de los sentidos que son r la evidencia de que la intoxicación es un estado superior de lucidez.

La locura es un estado de lucidez superior provocado por el conocimiento de la esencia del mal.

Fin de la obra de arte (quizás): expresar las fuentes del delirio.

El sabio aspira a una lucidez total; el poeta a una lucidez superior.

La lucidez es la capacidad de admitir la verdad de lo indemostrable.

La fe es la capacidad de creer en el destino demostrable de lo irreal.

Morir es un instante eterno, tal vez.

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El drama sexual se revela en el hecho de que el coito, si bien nunca decepciona, tampoco, casi nunca, satisface.

La muerte es un instante de soledad más intensa que la vida.

La muerte es una soledad más grande que la vida.

La muerte se produce, tal vez, en el instante en que la vida llega a su punto de máxima intensidad.

Todo amor requiere de una lucha feroz contra el recuerdo.

Si el bien es absoluto, el mal tiene necesariamente que ser relativo.

En todo poeta se oculta la obsesión de un cineasta.

De acuerdo con las exigencias de la piedad religiosa, la oración debería ser más efectiva bajo los efectos de alguna droga.

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Las cuatro personas que intervienen en el acto sexual son: la tortura, la muerte, el amor y el pecado.

El cristianismo es válido sólo en función de que su fundador se sometió a la tortura de los hombres.

El mal primero asusta, luego fascina, luego vuelve a asustar.

El mal es el término que explica el universo de la misma manera que el peso faltan te en la aporía de los tres estudiantes que toman un cuarto de hotel.

Una manera de acabar con el cristianismo: vulgarizar la crucifixión como procedimiento para las ejecuciones capitales.

El tiempo es la conciencia de él.

Somos, quizás, la actualización de un presagio.

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Actualidad es la condición de la verdad en el tiempo. Realidad es la condición de la verdad en el espacio.

Del análisis profundo de ciertas percepciones: que la lucidez no tiene límites.

La más destructiva de todas las tentaciones del espíritu es la de pretender concebirse de acuerdo a los rasgos de un pasado extinto: ésta es la condición suprema de la nostalgia.

Las gentes que se inclinan a considerar la mayor parte de los hechos de la realidad como deleznables son frecuentemente gentes deleznables.

La soledad es la medida de todas las cosas; fundamentalmente porque es nuestra propia medida.

La noche está poblada de los espectros del pasado: las formas tenebrosas de la soledad que se materializan en la representación tradicional de los verdugos: la cagoule, los guantes tersos de piel de perro, la voz que invoca al cielo detrás de la máscara de burdo paño rojo. Es, en realidad, un tiempo propicio a la nostalgia.

Si consideramos demasiado tiempo el misterio que representa el espejo en que nos miramos, tarde o temprano volveremos la mirada hacia el infierno que está detrás de nosotros.

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La tortura sólo es tal si su fin no es la muerte. Un supliciado a muerte es, inequívocamente, la más alta torpeza del verdugo.

El amor es el único sentimiento sobrenatural que se origina en el ámbito de lo estrictamente natural.

Los únicos pecados que quedan por explorar son los pecados de la voluntad.

De todos los hechos que propone la vida, seguramente uno de los más terribles es el de las cartas depositadas, irremediablemente, en los buzones.

La imaginación siempre empieza donde la inteligencia termina.

Sólo podemos deplorar lo que no hemos intentado, lo que nos es ajeno.

La condición sensible del dolor es la que siempre nos es inalienable.

El pensamiento chino es obsesionante, porque sabemos que los chinos hablan una lengua que ellos comprenden difícilmente.

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Ante la necesidad de la muerte el suicida invariablemente se pregunta si ella es una vocación o un destino.

Sólo la muerte es unívoca, sin embargo.

Nos es imposible imaginar un esplendor mayor del que creemos que ya nos pertenece.

La agudeza de nuestra conciencia sólo puede existir en la medida de la intensidad de nuestras obsesiones.

El afán de universalizar nuestras experiencias interiores una de las formas supremas de la estupidez.

No cabe duda de que el aforismo es una de las formas más elevadas de la escritura literaria. La esencia de este género y su excelencia suprema residen en el hecho de que leyendo aforismos nos es imposible leer entre líneas. Un aforismo es lo que leyendo otros géneros creemos leer entre líneas.

Uno de los grandes defectos de la caridad cristiana y de los buenos sentimientos en general es que casi siempre son de mal gusto.

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Todos, los grandes intentos literarios son intentos de concretar la experiencia de la. muerte. Ello demuestra el carácter imposible de la literatura.

Un gran aforismo expresa, invariablemente, un gran lugar común.

Los aforismos más ciertos son siempre los aforismos menos brillantes.

El aburrimiento consciente es la única forma tolerable de la esterilidad.

Un aforismo es una definición siempre arbitraria de algo improbable, pero cierto.

.El fundamento de todo juicio certero es la admisión a priori de que es falso.

La esencia de la desesperación es la ausencia de límites.

El fundamento de toda demencia es siempre una investigación de orden astronómico. Nadie puede ver conscientemente las estrellas sin volverse loco.

Los grandes poetas siempre se refugian en las pequeñas ciudades.

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La línea divisoria entre a priori y a posteriori es la muerte.

La otredad es una jerarquía en el orden del universo. El rango O es la carencia absoluta de otredad. Somos en la medida en que nos diferenciamos y mientras más nos diferenciamos más somos.

Existen hombres que desconocen la categoría absoluta del verbo ser. Exigen invariablemente un atributo que lo vuelva tangible y dicen: "¿qué somos?" Les parece poca cosa decir simplemente: "Somos".

La lucidez es una forma rarificada y refinada de la falta total de alegría.

Saber sufrir es sufrir dos veces.

El pecado posee la extraña cualidad de ser inolvidable.

Un niño es la muerte al revés.

Un aburrido es un hombre que no fascina.

Sólo haciéndolas perder su conciencia de clases pueden éstas desaparecer de la sociedad. 32

El infierno es guardar conciencia de la putrefacción de lo que fue nuestro cuerpo.

Escribir una autobiografía es imposible, porque mientras estamos escribiendo cosas que pasaron en el primer capítulo, nos están pasando las que tal vez nunca relataremos en el tercero.

El infierno es la falta de costumbre.

Lo inexplicable es lo que no puede representarse.

El infierno es estar despertando, en todo momento, en un quirófano de cárcel o de manicomio.

Antes de abolir la pena de muerte será necesario abolir la pena de prisión, que es peor que la pena de muerte.

Inclusive las copias más perfectas son la manifestación de un estilo la; de otra manera serían el original mismo.

El infierno es un lugar sin tradiciones.

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Todos hemos cometido, muchas veces, el crimen perfecto.

Seguramente la caligrafía, o el carácter caligráfico de las formas, es uno de los más altos destinos de la expresión pictórica en la cultura de Occidente; destino ya realizado por la cultura de Oriente.

Hubiera querido crear, si hubiera sido pintor, una pintura para ser vista sólo en la penumbra o a la luz de la luna.

La belleza es lo que, encontrado en la vigilia, emite una sensación semejante a aquella que nos hace conscientes de la realidad que contienen los sueños.

El amor es la forma suprema de la susceptibilidad.

La locura es la forma limítrofe de la melancolía.

De los dos pecados originales, el de Caín es infinitamente más grande que el de Adán.

No podemos manifestar nuestra interioridad más que en forma inusitada; por eso la visión de vísceras siempre nos estremece.

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Toda identidad es antagónica de las demás de su especie.

La verdad es menos que la certidumbre.

El equilibrio no es una propiedad de las cosas en función de una de sus diferencias, sino un atributo de las cosas que permite su comparación.

¿Qué pasa cuando por vanidad nos fingimos bondadosos?

Las esposas están definitivamente mal adaptadas para ser las amantes de sus esposos.

Los chinos son inmortales; por eso el mundo no puede terminar. La muerte, nuestra muerte, no es sino el despertar de un chino.

El significado de la poesía es que no tiene significado. Es la expresión pura de una idea.

La crítica de arte no es válida, en ninguno de sus aspectos porque innegablemente toda crítica de arte es la expresión de una academia que pugna por crearse a sí misma.

El Único crítico certero sería aquel que careciera de gusto. 35

El espejo es el símbolo de todo porque el espejo es una afirmación que contiene dos certidumbres: el reflejo y el reflejado.

La mitad de la población del mundo es de chinos que están soñando a la otra mitad que somos los demás.

" ... L' Etat c’est moi" significa que nadie más que el Rey puede formular ideas políticas de cualquier orden y; además, que los ciudadanos son infinitamente más felices por ello.

Más allá de su ridiculez, el torero, siempre tiene cierta grandeza. Es como un veterinario sublimado.

El apetito nunca es mayor que aquello que lo sacia.

La mayor parte de nuestros apetitos se satisfacen con buenas razones.

El pensamiento no es más que un exceso de escrúpulos de nuestra conciencia moral.

La locura es la persistencia del ideal romántico en nuestro siglo.

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Todo aquello que se repite constituye ya una serie.

En resumidas cuentas el mundo no es más que el producto de una acalorada discusión acerca de los límites de la lingüística.

Lo malo del infierno es que es eterno. Por lo demás se debe estar bien allí.

La única diferencia entre el Cielo y el Infierno es que aquél es infinito y éste es eterno.

El concepto de infinito es la barrera que el hombre ha inventado, como idea, contra el cauce imperioso de los sentimientos, que siempre están contaminados de eternidad.

Uno de los grandes ideales de la disciplina intelectual es el de llegar a poder jugar, efectivamente, una partida de ajedrez mental contra sí mismo.

Orgasmo es cuando el hombre se vacía y la mujer se llena. La mujer siente que la están llenando. El hombre no siente que se está vaciando. Siente que está llenando.

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