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UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

LA VOZ EN LOS LAZOS SOCIALES
PULSIÓN, COMPONENTES Y DESTINOS

Lizeth Fernanda Bermúdez Granados

Los psicoanalistas Sigmund Freud y Jaques Lacan coinciden en que la pulsión
no se refiere en ningún sentido a la necesidad de satisfacción de los procesos
biológicos básicos para la supervivencia y mucho menos se debe confundir con
instinto. Dice Freud (1915) que es una frontera entre lo anímico y lo somático,
pues si bien existe un empuje corporal, este está dado por una exigencia desde
lo anímico. La pulsión pues, es una fuerza que no obliga un comportamiento
determinado como sí las necesidades biológicas de hambre- comer, sed- beber,
etc. Lacan (1989) refiere que la pulsión es una fuerza constante cargada de
ficción, con ficción me refiero no a un engaño sino a una representación
convencional que se mantiene siempre que se permita la interpretación de lo
real. Entonces, la pulsión es un agente psíquico que busca satisfacer una
demanda corporal fuera de lo biológico.
Freud caracteriza la pulsión en cuatro unidades inherentes que a su vez son
independientes, es decir, son elementos inconjuntos que supieron ensamblarse
como un collage surrealista (Lacan, 1989) para configurar la Trieb. El primero
de ellos, el Drang (empuje),
es aquello que nos mueve en pro de la
satisfacción de una necesidad de excitación. El Ziel (meta) se refiere a la
necesidad ya satisfecha. Esa complacencia se alcanza usando varios caminos,
eso significa que el medio no necesariamente es concreto, pero el objetivo sí.
Aparece entonces el Objekt, que es simplemente el instrumento que lleva al
cumplimiento de la meta, esto no implica que deba tener una estrecha relación
con ella ya que está dado de acuerdo a la pérdida del estímulo inicial y con el
tiempo puede ir cambiando, sin embargo, dice Lacan (1989) que este objeto en
algún momento debe fijarse. Por último, tenemos la fuente de la pulsión que se
refiere al órgano exitante sobre el cual se fija la meta de satisfacción, este es el
único que emerge del cuerpo, esto no significa que sea de origen fisiológico, es
en resumidas cuentas una zona erógena, es decir, su génesis es somática.
Aunque el desarrollo lógico de una pulsión es tener una fuente estimulable que
empuje a satisfacer una necesidad de placer por medio de diferentes objetos,
la ruta puede ser traslocada, en ese sentido Freud (1915) expone los conocidos
destinos de pulsión. Inicia con el trastorno hacia lo contrario, donde se
transforma la meta, dejando que la satisfacción que es inicialmente activa
tome un papel pasivo, como el exhibicionista que disfruta mas ser mirado que
mirar. Habla también de la vuelta a la persona propia, por ejemplo el sadista
que llega a su meta viendo ese sadismo aplicado sobre él mismo (haciéndose
masoquista). El tercer destino de pulsión es la represión, en este punto, se
evita a toda costa la satisfacción de la meta ya que lo que esto generaría al

pues esta se satisface tomando como objetos elementos externos al sujeto como la pintura. la ciencia. la literatura. etc.individuo sería displacer. . Con todo esto llegamos a que la pulsión como fuerza constante es ciertamente irreprimible ya que a partir de los destinos (incluso la represión) siempre va a haber algo que empuje a una satisfacción que se alcanza por distintos medios según el sujeto. Termina Freud refiriéndose a la sublimación como la desexualización total de la meta.