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Jo h n L yo n s

P r o fe s o r d e L in g ü ís tic a
U n iv e rs id a d d e Sussex

INTRODUCCIÓN
AL LENGUAJE
Y A LA LINGÜISTICA
V e r s ió n esp a ñ o la
R a m ó n Cerdá
Ca te d rá tic o d e L en gu a E sp a ñ o la
U n iv e rs id a d de B a rc e lo n a

EDITORIAL TEIDE - BARCELONA

T itu lo

original:

L A N G U A G E A N D LIN G U IS T IC S
g ) C a m b r i d g e U n i v e r s i t y P r e s s 1981
IS B N :

D erechos

0 521 230 34 9 / 0 521 2 9 7 7 5 3

de

!a

versión

C) E d ito ria l T e id e ,
IS B N :

en

A.

len gu a

U niversitat,

Legal

B.

española:

- V ilad om at.

84-307-7446-7

G ráfiqu es
D ipósit

S.

Printed
S.

A.

15.395-84

291
in

- Barcel<>n;i-29,

1984

S p a in

- Arqu im ed es.

3 - SANT

A D R IÁ

DEL

UESóS

Prólogo a la versión española

E n cuestión de pocos años, hem os pasado de una acuciante penuria en trata­
dos in tro d u c to rio s a la lingüística hasta una p rolife ra ció n que ronda p o r am­
bos lados los lím ite s del exceso. Afortunadam ente, los avances indiscutibles
y los cam bios de perspectiva llevan una aceleración tal que p ro n to queda
espacio disponible para nuevos manuates atentos a las novedades. Y no sólo
eso. Pues los m ism os manuales que años atrás servían para uso de noveles
e incluso iniciados universitarios ya se em plean en los niveles de la enseñan­
za media. Con lo que el espacio disponible tam bién ha aum entado m ucho en
este sentido.
E l presente lib ro no pretende, desde luego, desplazar a ninguno de sus
m ú ltip les congéneres en esta carrera, aunque es raro que no lo haga. Com o
todos ellos, aspira no sólo a c u b rir ese com etid o global que tan bien detalla
su p ro p io a u tor en la in tro d u cción , sino tam bién a ser, al m ism o tiem po, un
te stim o n io fie l sobre las actitudes del m om en to. Quizás, a este respecto, ha­
bría que repa rar en el tra ta m ien to más bien sum ario que recib e en él la sin­
taxis o en la om isió n de la llamada lingü ística del texto, que pugna con ím petu
crecien te en tre algunos de nuestros estudiosos. Sin em bargo, tratándose de
John Lyons, uno de los lingüistas más traducidos, citados y, cabe deducir,
m e jo r con ocid os de todos los tiem pos en países de habla hispana, no sería
de extrañar que este lib r o tam bién m arcase con más o m enos prem editación
unas pautas y unos fo cos de atención inéditos para el fu tu ro inm ediato. Lugar
no fa lta para ello : véase, si no, la extensa cob ertu ra tem ática que ofrece.
D e n tro de la obra de Lyons, esta Introdu cción al lenguaje y a la lingüística
no desplaza siquiera a su aparente antecesora, la m em orable y todavía bien
vigente In trodu cción en la lingüística teórica (1971). Constituye, eso sí, un re­
llano más bajo, leve, holgado y, en consecuencia, cóm od o (de donde la p rep o­
sición ‘a’, en lugar de 'e n '). La relación entre ambos lib ros recuerda la que
existe, d e n tro del á m b ito más red ucido de la semántica, entre otras dos obras
del m ism o a u tor: Sem ántica (1980) y Lenguaje, significado y contexto (1983).

P o r lo que atañe al m arco h istórico, no tengo reparo en a firm a r que esta
síntesis, p o r el talante de sus ob jetivos, la trabazón del con ten id o y la p e ri­
cia de la exposición para in cita r continuam ente al lector, sigue la trayec­
toria de los célebres tratados de F. de Saussure, L. B loo m field , Ch. H ock e tt
o L. H jelm slev.
Desde el punto de vista estricto de la traducción, apenas hay nada que
consignar fuera del habitual y consabido em peño en fa cilita r al le c to r una
plácida y fru ctífe ra com prensión. Las aclaraciones, las adaptaciones ilu stra ti­
vas o la traducción de los ejem plos, las actualizaciones y añadidos b ib lio g rá fi­
cos y todo lo demás se han encaminado a ello, y aun a la consecución de un
estilo espontáneo que logre hacer olvidar, a la postre, que se trata de un tex­
to originariam ente urd id o en inglés. P o r este lado, sólo el le c to r m ism o tiene
la palabra, en especial a la luz de cuanto se dice sobre la tra ducción en las
secciones finales del lib ro.
Las interpolaciones de alguna entidad aparecen siem pre en tre corchetes.
Son más bien escasas, dado el tono generalizador de toda la obra. De vez en
cuando, he recu rrid o a algunos signos de tra nscripción fonética, cuya p rin c i­
pal ju stifica ció n consiste en señalar más la existencia de diferencias de p r o ­
nunciación entre expresiones que la especificación precisa de dichas diferen­
cias. P o r ello, no m e ha parecido indispensable describirlos n i enum erarlos
en una tabla especial. Tales signos están extraídos del A lfabeto F o n ético In ­
ternacional (A F I) y pueden consultarse en la inmensa m ayoría de tratados ac­
tuales de fonética o bien en los fo lle to s y opúsculos que edita la A sociación
Fonética In tern a cion a l (véase B ibliografía).
P o r lo demás, he de a d m itir que m e alienta la ín tim a esperanza de haber
con trib u id o a la adaptación de una obra que ejercerá un im p orta n te benefi­
cio en el am biente lin g ü ís tico hispánico y aun será recla m o efectivo para
cualquier m ente tocada p o r la curiosidad.
R amón C erdA
Barcelona, enero de 1984

Prefacio

E l presente lib ro está pensado para un curso del m ism o títu lo que m is cole­
gas y yo im p a rtim o s en la Universidad de Sussex a los alum nos de p r im e r año.
M u y p ocos de estos estudiantes llegan a la Universidad con la in te n ción de
especializarse en lingüística. Y aunque algunos, anim ados p o r el cu rso, se de­
cid en p o r ella y abandonan o tro s derroteros, la inm ensa m ayoría continúa
en la especialidad p reviam ente elegida al fo rm a liz a r la in scrip ción . P o r ello,
la fina lid ad del m encionado curso consiste en in tro d u c ir a los alum nos en
los con cep tos teóricos más im p orta n te s y en los hallazgos em p írico s de la
lin gü ística actual, en un nivel relativam ente no técnico, con el p ro p ó s ito de
p o n e r de relieve las conexiones que existen én tre la lin gü ística y las num erosas
disciplinas académ icas igualm ente interesadas, si bien con o b je tiv o s y pers­
pectivas diferentes, en el estudio del lenguaje. C o n fío en que este lib r ó resul­
tará tam bién prov ech o so para cursos sim ilares que so b re el lenguaje existen
hoy díá en m uchas universidades y escuelas superiores p olité cn ica s y pedagó­
gicas ta nto en nuestro país c o m o en el extra n jero. Y aún espero que despierte
asim ism o el interés d e l le c to r en general que desee aprender algo sob re la lin ­
gü ística m oderna.
E l lib ro presenta un con ten id o más am plio, y m enos exigente en sus ca­
p ítu lo s centrales, que m i In trodu cción en la lingüística teórica (1971). Resulta,
en consecuencia, m enos detallado en el tra ta m ien to de m uchos temas. E n cam ­
bio, he añadido a cada ca p ítu lo una lista de sugerencias b ib liográ fica s para un
adecuado desa rrollo temático'. E n tie n d o que esto ha de' ser su ficie n te para
que los lectores y profesores usuarios del lib ro hagan una selección de acuer­
do con. sus co n o cim ien tos sobre cada asunto y con sus p referencia s teóricas.
Pueden incluso añadir a la lista de lib ro s una serie de im p orta n tes artícu los
aparecidos en revistas especializadas cuya m ención yo he o m itid o p o r norm a
a m enos que se hayan reeditado en publicaciones más accesibles. La B ib lio ­
grafía está en consonancia con las m encionadas sugerencias para una A m p lia ­
c ió n B ib lio g rá fica y viene a representar p rá ctica m en te todos los pu n tos de
vista concurrentes. Pensando en los estudiantes que u tilic e n el lib r o sin o rie n ­

ta ció n especiatiz&da y en el le c to r general interesado en p rofu n d iza r sobre
un determ in a d o tema, he señalado unos veinte manuales y algunas c o le c c io ­
nes de a rtícu lo s de la B ib lio g ra fía con un asterisco. Con ello he p rocu ra d o
ha cer una selección representativa tanto de las distintas concepciones co m o
de los niveles de exposición.
Cada ca p ítu lo lleva una serie de Preguntas y E je rc icio s . E n algunos casos
se tra ta de sencillas cuestiones de revisión que n o req u iere n ninguna lectu ra
u lte rio r. E n o tro s — especialm ente cuando se refiere a citas de o tro s lib ro s
de lin gü ística — el estudiante se verá obligado a considera r y evaluar o p in io ­
nes distintas a las que p resen to en el lib ro. Algunas de las preguntas son bien
d ifíc ile s y n o espero que el a lu m n o las conteste sin ayuda, contand o sólo
c o n un curso de lin gü ística de diez semanas. P o r o tr o lado, entiend o que es
im p o rta n te que los estudiantes de estos cursos p ercib a n el talante de la lin ­
gü ística en sus niveles más avanzados, aunque n o necesariam ente más té cn i­
cos. ¡H ay que v e r lo que se consigue a veces con un p o c o de m anipulación
so crá tica !
L o m is m o d iría con resp ecto a un p rob le m a que he in clu id o ( tras el capí­
tu lo de G ra m á tica ). L o in venté hace m uchos años cuando enseñaba en la
U niversidad de Ind iana y se ha venido em pleando, p o r m í y p o r otros, co m o
un e je rc ic io rela tiva m en te c o m p le jo en el análisis lin gü ís tico. ¡Q uien ap orte
una s o lu ció n que satisfaga las exigencias de adecuación observacional y ex­
p lica tiv a en m enos de dos horas no necesita leer los ca p ítu los prin cip a les del
lib r o !
A unque In trod u cción al lenguaje y a la lingüística resulta m uy d is tin to
de m i In trodu cción en la lingüística teórica, ta m bién está in fo rm a d o p o r el
m is m o sentid o de con tin u id a d en la teoría lingüística, desde las épocas p r im i­
tivas hasta la actualidad. N o he in clu id o ningún c a p ítu lo que tra te espe­
cia lm e n te sobre la h is to ria de la lingüística, p e ro d e n tro de los lím ite s dis­
p on ib le s he p ro cu ra d o situ a r los temas teóricos más im p orta n te s d e n tro de su
c o n te x to h is tó ric o . H e redactado asim ism o un breve ca p ítu lo sobre estru ctu ­
ralism o, fu n cio n a lism o y g en era tivism o en lin gü ística p o rq u e las relaciones
e n tre estos m ov im ie n to s apenas si reciben, a m i ju ic io , atención, o bien apa­
recen m al interpretad as en la m ayoría de m anuales al uso. E n p a rticu la r, la
g ra m á tica generativa suele confund irse, p o r una parte, con un c ie rto tip o
de gra m á tica tra n sform ativo-generativa form alizada p o r Chom sky y, p o r otra,
con lo que yo lla m o aqu í 'gen era tivism o', igualm ente propagado p o r Chom sky
so b re todo. E n la breve exp osición que hago sob re la gra m á tica generativa, lo
m is m o que en m i lib r o Chom sky (1974) y en otras partes, in te n to m antener
las necesarias distinciones. P ersonalm ente, estoy del to d o a fa v o r de los ob­
je tiv o s de quienes em plean las gram áticas generativas — p o r m otiv os te ó ri­
cos, más que p rá ctico s — c o m o m od elos para la d e scrip ció n de la estructura
g ra m a tica l de las lenguas naturales.• C om o se p on d rá bien de m anifiesto a lo
la rg o del lib ro , yo rechazo m uchos de los dogm as del generativism o, p o r no
d e c ir todos. A pesar de ello, los p resento del m od o más im p a rcia l y o b je tiv o
posible. M i p ro p ó s ito ha sido con ced er en todas las instancias una im p o rta n ­
cia idéntica a las bases ta nto cultura les c o m o b iológicas del lenguaje. L o digo

Penny C árter de la Cam bridge U niversity Press. y más cuando — m e alegra decla ra rlo públicam ente— todavía discrepam os en una serie de asuntos teóricos. Falm er. en cam pos que ellos dom inan m e jo r que yo. M e gustaría expresar asim ism o que m e siento deudor de m i esposa. sino tam bién p o rq u e ha actuado co m o un m odelo de le c to r general en diversos capítulos y ha c o rre g id o la m ayoría de pruebas. Una vez más. Los dos han leíd o toda la ob ra en b o rra d o r y m e han hecho m uchos com entarios c rí­ ticos de gran utilidad. no sólo p o r haberm e deparado el apoyo m ora l y el a m or necesarios m ientras escribía el lib ro. y m e han aconsejado. R ic h a rd Coates y el D r. N i que d e cir tiene. G erald Gazdar. D ebo d ejar constancia de m i a p recio p o r la ayuda prestada al es crib ir el lib ro hacia m is colegas. Jerem y M y n o tt y de la Sra. he tenido la suerte de co n ta r con el con s ejo ed itorial experto y com p ren sivo del D r. no hay que considerarles responsa­ bles p o r ninguna de las op iniones sostenidas en la versión -final del lib ro.p o rq u e se observa una recien te tendencia a destacar las últim as en detrim en­ to de las prim eras. a quienes debo m i sin ce ro agradecim iento. además. el D r. Sussex E n ero de 1981 .

vida?». la presunta significación de una pregunta com o «¿qu é es la vid a »? — el su­ puesto de que todos los seres vivientes com parten alguna propiedad o con­ ju nto de propiedades que los distinguen de lo no viviente— establece los lí­ m ites del quehacer del biólogo y ju stifica la parcial autonomía de su disci­ plina. Presenta más bien un halo filosó­ fico. que preguntar «¿q u é es la vid a ? » proporciona a la biología su verdadera razón de existir. Áun cuándo puede decirse. al menos a prim e­ ra vista. ¿puede consi­ derarse que la lingüística. . lo que nutre las especulaciones y la investigación cotidiana del biólogo no es tanto la pre­ gunta misma com o la interpretación concreta que el biólogo le atribuye ju nto con el esclarecim iento de sus im plicaciones más detalladas en el m arco de alguna teoría aceptada por él. y él biólogo. Desde luego. Ahorá bien. L o m ism o sucede con el lingüista con respecto a la cuestión de «¿qu é es el lenguaje?». suele estar dem a­ siado inm erso en los detalles de algún que o tro problem a concreto para ponderar todo lo atingente a cuestiones tan generales com o éstas. de una definición bien sim ple que aparece en la m ayoría de manua­ les y de obras generales sobre e l tem a.1 ¿Qué es el lenguaje? L a lingüística es el estudio cien tífico del lenauaie. en este sentido. tal co m o se m anifiesta en la actualidad. El lenguaje 1. Se trata. «¿q u é es la vid a »? n o es el tip o de pregunta que los biólogos se plan­ tean constantem ente en sus tareas diarias. N o obstan­ te. ¿qué ha de entenderse exactam ente por ‘lenguaje’ y p o r ‘cien tífico’ ? Y .1. constituye una ciencia? La pregunta sobre «¿q u é es eL len gu aje?» puede com pararse con otra — para algunos. cuyas presuposiciones circunscriben y unifican las ciencias biológicas. ciertam ente. p o r o tro lado. co m o los dem ás científicos. mucho más profu n d a ren todo caso— com o «¿q u é es la.

swahili. Acabo de em plear los térm inos ‘lenguaje’ y ‘lengua natu ral’ y ello nos lleva a otro asunto. Recuérdense a este propósito frases com o ‘ lenguaje de las señales’. de que no cabe poseer (o u tilizar) el lenguaje natural sin poseer (o uti­ lizar) alguna lengua natural.). Resulta bastante intere­ sante. de dos palabras: cf. etc. pero im por­ tante. francés ‘langage’. esto es el sentido de una capa­ cidad para la com unicación o bien el de un sistem a concreto o lengua natural. Así. Ciertas lenguas europeas disponen. «¿Q ué es una lengua?». En este capítulo exam inarem os más de cerca el contenido de esta afirm ación. fin inglés. acerca de los cuales hay opiniones bastante controvertidas. italian o ‘lin gu aggio’. el francés ‘langage’ fren te a ‘langue’. sólo quiero destacar el hecho evidente. sistemas de notación que son artificiales y no natu­ rales. m alayo. al menos desde la perspectiva del inglés. E l lingüista se ocupa prim ordialm ente de las lenguas naturales. La m ayoría de la gente diría seguram ente que se trata de un uso m eta fórico o figu rativo de la palabra ‘len gu aje’. Existen además otros sistemas de com unicación humanos y no humanos in con trovertiblem en te naturales y no artificiales. que en inglés cabe la posi­ bilidad de decir. esto es ‘ lengua’. psicólogos y lingüistas suelen insistir en que la pose­ sión del lenguaje es lo que más claram ente distingue el hom bre de los demás animales. ma­ layo. pero que no parecen lenguas en un sentido estricto del térm i­ no. etc. inventado a finales del pasado siglo para fa cilita r la com unicación internacional. los m atem áticos. pero pueden distinguirse entre sí a base del artículo: cf. que en todos estos casos las lenguas diferen ciadoras recurran a la form a que corresponde a ‘ lenguaje’ (cf. entonces. ‘lenguaje co rp o ra l’ o ‘lenguaje de las abejas’. el italiano ‘linguaggio’ frente a ‘lingua’. pues se em plea para hacer referen cia no sólo a la capacidad com unicativa en ge­ neral. existe una sola expresión. com o en español. La Dalabra ‘lengua’ no sólo se aplica al español. P o r ejem plo. Con la p rim era de estas expresiones se alude al sentido general y con la segunda al particular. chino. m ediante una sola palabra. etc. etc. «W h a t is language?». y para usos determ inados. L o m ism o sucede con el esperanto. lógicos y técnicos en inform ática construyen con frecuencia. Por de pronto. hu­ manos o no. Ocurre. «¿Qué es el len gu aje?». swahili. las preguntas «¿Q u é es el len gu a je» o «¿Q ué es la lengua?» parten del supuesto de que los varios m illares de lenguas naturales que cabe distinguir en el . E llo se debe a que esta form a es más general que el o tro m iem bro de la oposición. que alguien no sólo posee una lengua (español. para ambos sentidos. sino también a una diversidad de sistemas distintos de comunicación. a los que se aplica la palabra inglesa language’ en un sentido al parecer am pliado. Los filósofos. aun cuando se funde en lenguas naturales pre­ existentes y sea indudablem ente una lengua. ‘language’. — es decir. sino tam bién la capacidad del lenguaje. aunque se aluda a ellos m ediante la palabra ‘len gu aje’. sino tam bién a los sistemas com unicativos naturales o artificiales. frente a «W h a t is a language?».Lo prim ero que hay que distinguir acerca de esa cuestión es la posibilidad de entender un sentido más o menos general. a los sistemas propiam ente adm itidos com o len­ guas— .). chino. al m argen de que se les llam e correctam ente lenguas o no. por ejem pio.

P o r otra parte. tanto si se han hecho en form a de definición com o si no.2 Algunas definiciones de ‘lenguaje’ y ‘lengua’ N o es d ifíc il encontrar definiciones sobre el lenguaje y la lengua. Todas ellas proceden de obras clásicas y de lingüistas de gran reputación. Vam os a exam inar algunas. Las precisiones que siguen. establecen uno o más puntos de vista que más ade­ lante tom arem os en consideración. en con­ traste con la de Sapir. miradas. hace hincapié en su función social y con ello. entonces. a estim ar esenciales en el lenguaje. com o verem os más adelante. nos servirán para establecer alguna indicación prelim in ar sobre las propiedades que los lin­ güistas tienden.» Esta definición adolece de diver­ sos defectos. desea saber si todas esas lenguas naturales tienen algo en com ún que al propio tiem po n o esté presente en los demás sistemas de co­ municación. queda en p ie la duda de si se trata de algo exclusivamente humano y no instintivo. una m uestra concreta de algo más general. Es lo más im ­ portante que cabe destacar en la definición de Sapir. al menos. puede preguntarse acerca de las lenguas propiam ente dichas. Por m uy am plios que sean ios sentidos atribuidos a los térm i­ nos ‘ idea’. sobre todo ‘idea’. que autorice la aplicación del térm ino ‘lengua’ en form a exclusiva.mundo son. P o r ejem plo. que es esencialm ente im preciso. ‘ em oción’ y ‘ deseo’. algo tan específico. Pero esto m ism o. Tom adas conjuntam ente. pretirien do asi los demás sistemas co­ municativos. De todo ello tratarem os en el nresente cauítuip. (ii) En su O utline o f L in g u is tic Analysis Bloch v T ra g er escribieron (1942: 5): «L a lengua es un sistem a de sím bolos vocales arbitrarios p o r m edio del cual fcoopera un grupo social. En cam bio. humanos o no. em ociones y deseos Dor m edio de sím bolos producidos vo lu n ta ria m e n te . presenta un as­ p ecto más bien reducido de la fu n ción que la lengua desem peña en la socie­ . se basen en lenguas naturales preexistentes.— parece satisfacer este aspecto de la definición de Sapir. es que no alude más que indirectam ente y p o r im ­ plicación a la función com unicativa del lenguaje.» L o qu e sorprende en esta definición. com o el esperanto. Desde luego. lo que h oy se entiende popularm ente p o r m edio de la expresión ‘lenguaje corporal’ — que recurre a gestos. 1. etc. com o verem os. salvo cuando. E l lin­ güista. posturas. parece evidente que mucho de lo que se comu­ nica p o r m edio d el lenguaje no queda cu bierto p er nin gu n o de ellos. en cada caso. existen muchos siste­ mas de sím bolos voluntariam ente producidos que sólo consideraríam os len­ guajes en un sentido am pliado o m e ta fó rico del térm ino. (i) Según Sapir (1921: 8): « E l lenguaje es un m étodo puram ente humano y no instintivo para la com unicación de ideas.

pero puede usarse un lenguaje sin nece­ sidad de hablar. al recep tor y al em isor de las señales fónicas que iden tifi­ camos com o enunciados lingüísticos). se subraya la propiedad de la arbitrariedad. hay una relación estricta entre ambos. al menos tal com o las conocemos. sin em bargo. razones históricas. L o más notable de la definición de H all. adm itiendo que el lenguaje es lógicam ente inde­ pendiente del habla. Tam bién volverem os a la relación que hay entre len­ guaje y habla. (iii) En su Essav on Language. hace unos treinta años. si no totalm ente inservible. tra ta é l len­ guaje com o institución humana y nada más. Actualm ente suele adm itirse que se trata de una teoría. por cierto. sí de aplicación muy restringida tanto a la lingüística com o a la psicología del lenguaje. En e l m arco teóri­ co del conductismo. A l propio tiem po. muchos manuales de lingüística adolecen de su em pleo más o menos. declara que el lenguaje es «la institución con que los humanos se comunican e intereactúan entre sí p or m edio de sím bolos arbitrarios orales. especialm ente en Norteam érica. La definición de B loch y Trager difiere de la de Sapir en que recoge la propiedad de la arbitrariedad y en que lim ita el lenguaje a la lengua hablada (con lo que convierte en contradictoria la frase ‘lengua escrita’). anterior a la escritura. que se m encion e tanto la comu­ nicación com o la interacción (esta últim a en un sentido más am plio y. al que atenderem os en seguida. hay buenas razones para decir que. el habla es históricam ente. E l térm ino ‘arbitrariedad’ aparece em pleado aquí en un sentido un tanto especial. es el em pleo del térm ino ‘ de uso habitual’* para el que no faltan. H all. por tanto. y quizá biológicam ente.dad. al menos por im plicación. en todas las lenguas naturales. el térm ino institución' pone de m anifiesto que la lengua que em plea una determ inada sociedad form a parte de la cultura de esta misma sociedad. De todo ello m erece destacarse. p or lo que muestran un com prom iso. La m ayoría de lingüistas acepta este punto de vista. de teorías conductistas basadas en la correlación entre estím ulo y respuesta. La lingüística y la psicología del lenguaje recibieron una intensa influencia. pues se em pleaba con referencia a porciones de com portam iento identificables com o respuestas estadísticam ente predictibles ante determ inados estímulos. . en lo atingente a las lenguas naturales. más adecuado que el de ‘ cooperación’) y. y auditivos de uso h abitual». en p rim er lugar. pues sólo se distingue de éste en que alude tanto al oyente com o al hablante (es decir. Ahora bien. Y una vez más. con una u otra versión de la teoría conductista del estímulo-respuesta transferida al uso y adquisición de la lengua. sin hablar en una determ inada lengua). el habla presupone el lenguaje. que el tér­ m ino ‘oral y au ditivo' puede tom arse com o si fuese más o menos equivalente a ‘ fó n ico ’. técnico. lo m ism o que Sapir. H all (1968: 158). ya que no puede hablarse sin utilizar algún lenguaje (esto es. Lógicam ente. A qu í basta decir que. Y com o este térm ino acuñado p or los conductistas llegaba a com ­ prender muchas cosas que nunca atribuiríam os a la acción de ningún hábito. el térm ino ‘hábito’ adquirió un sentido un tanto parti­ cular. en segundo lugar.

alguna teoría general sobre la lengua v el análisis lingü ístico». Si p o r ‘ sím bolo’ se entiende. la posibi­ lidad de que puedan entrar en el vocabu lario de una lengua nuevas palabras 1. Un rasgo fundam ental de la lengua consiste precisam ente en que. no hay una conexión entre palabras y situaciones tal que pueda prede­ cirse situacionalm ente la aparición de una palabra dada del m ism o m odo que cabe p red ecir un com portam iento habitual a p a rtir de las situaciones mis­ mas. Más adelante habrem os de exam inar un poco más de cerca la noción de extensibilidad infinita. al contrario. Con ello verem os la necesidad de establecer una distinción entre extensibilidad y m odificabilidad de un sistem a y extensibili­ dad o m odificabilidad de los productos de este sistema. técnicam ente o no. a menos que presupongan. afirm a con razón que esas definiciones «tie n ­ den a ser triviales y carentes de in form ación. com o verem os más adelante.. basados casi p o r com pleto en una convención pura o a rb itra ria ». (iv ) Robins (1979a: 9-14). no los enunciados lingüísticos.» En la última edición ‘adaptables’ sustituye a ‘infinitamente extensibles'. Conviene recon ocer asim ism o que. no solem os p rod u cir un enunciado con la palabra ‘p á ja ro ’ cada vez que nos encontram os con un p ájaro. P o r ejem plo. . P ero es evid en te que en la actualidad carece de sentido em plear. es infrecuente asociar el térm in o ‘h áb ito’ con el com portam iento adap­ table. A lo largo de las sucesivas ediciones de su manual.. p o r su parte. es enum erar y exam inar una serie de hechos relevantes que «d e ­ ben ser tenidos en cuenta en toda teo ría d el lenguaje que se precie de seriedad». Después de todo..1 Tal vez no hay in com patibilidad lógica entre el punto de vista de que las lenguas son sistemas fundam entados en el hábito (entendiendo ‘há­ b ito ’ en un sentido particular) y la concepción de Robins. en lo que atañe al sistema. La lengua. P o r ejem plo. L o que sí hace.. 1971: 13). N o obs­ tante.Cuando H a ll habla de ‘sím bolos’ lingüísticos seguramente se refiere a las señales fónicas efectivam ente transm itidas del em isor al receptor en el pro­ ceso com unicativo e interactivo. precisa que las lenguas son «sistem as de sím bolos. sería erróneo suponer qu e el hablante utiliza p o r sim ple h áb ito tal o cual palabra en tal o cual ocasión. En ediciones anteriores (1964: 14. sino las pa­ labras o frases de que se com ponen dichos eñunciadós. no hay dificultad en adm itir que un sistem a de hábitos cam bie a lo largo del tiem po en virtu d de las necesidades cam biantes de sus usuarios. ciertos tipos de extensión y m odi­ ficación son teóricam ente más interesantes que otros. no fa cilita ninguna definición fo r ­ m al de la lengua. dice: «Las lenguas son infinitamente extensibles y modificables a partir de las necesidades y condiciones cambiantes de los hablantes. es i n d e p e n d i e n t e del estímulo. p o r lo co­ mún. no es m ayor la pro­ babilidad de usar la palabra ‘p á ja ro ’ en esos casos que en cualquier o tro tipo de situación. en rigor. en cam bio. y luego hace un especial hincapié en su flexibilidad y adap­ tabilidad. él térm ino ‘hábito’ com o si los enun­ ciados de la lengua fuesen hábitos en sí m ism os o consecuencia de algún hábito.

según Chomsky. La tarea del lingüista. (v ) La últim a definición que vam os a aducir aquí pulsa una nota bien diferen te: «D e ahora en adelante consideraré que una lengua es un conjunto (fin ito o infinito) de oraciones. Han de estar presentes en el conocim iento del niño. si puede. concentra su atención en las propiedades puram en­ te estructurales para p ropon er que deben investigarse desde un punto de vista m atem áticam ente preciso. tanto en estilo com o en contenido. p o r tanto. en caso afirm ativo. en sentar cuáles son estos límites. En cambio. 7. pues los ha de u tilizar en el proceso misjno de adquirirla. que distinguen las lenguas naturales de lo que. que nin­ gún niño em peñado en la adquisición de la lengua nativa puede aprenderlas de la nada. Uno de los temas centrales de la lingüística con­ siste en determ inar si hay lím ites en este últim o tipo de m odiñcabilidad y. en contraposición. todas las lenguas naturales. sino que son tan abstractas. cabe denom inar lenguas no naturales. son lenguas en el sentido de su definición. en form a hablada o escrita. cada oración puede represen­ tarse com o una secuencia finita de sonidos (o letras). las propiedades estructurales. y (b ) porque. En contraste con las demás definicio­ nes. cuáles constituyen oraciones y cuáles no. H em os citado con cierta am plitud la definición de Chomsky sobre ‘ lengua’ p o r el contraste que o frece con las demás definiciones. A su vez. entre sus secuencias de elem entos. en algún sen­ tido. com plejas y específicas en su finalidad.» Esta definición procede de Syn tactic S tru ctu re s (1957: 13) de Chomsky. cuya publicación inauguró el m ovim iento denom inado gram ática tran sform ativa.en cualquier m om ento presenta un interés muy in ferio r a la posibilidad de que puedan aparecer. en el supuesto de que se escriba en un sistem a alfabético). nuevas construcciones gram ati­ cales a lo largo del tiem po. en caso de haberlas. N ada m enciona sobre la función com unicativa de las lenguas. si bien puede haber un núm ero infinito de oraciones en la lengua. Chomsky está persuadido — y ha acentuado esa postura en su obra más reciente— de que no sólo existen realm ente estas propiedades estructurales. consiste en describir una lengua natural para determ inar. trata de abarcar mucho más que las lenguas naturales. P o r este m otivo. naturales o no. la tarea del lingüista teórico que interprete la pregunta «¿Q ué es la len­ gu a?» en el sentido de «¿Q u é es la lengua natural?» consiste en revelar. com o tam poco sobre la naturaleza sim bólica de sus elem entos o secuencias. Ahora bien. Una de las principales contribuciones de Chomsky a la lingüística consiste en haber concedido una especial atención a lo que él m ism o llam a la d e p e n d e n c i a e s t r u c t u r a l de los procesos aue configuran las oraciones de las lenguas naturales y en haber form ulado uña . antes e independientem ente de que éste tenga experiencia alguna con una lengua natural.4). Más adelanre volverem os a esta cuestión (cf. Chomsky se considera racionalista y no em pirista. cada una de ellas finita en longitud y compues­ ta por un conjunto finito de elem en tos. puesto que (a ) toda lengua natural presenta una cantidad finita de sonidos (y una cantidad finita de letras. y realm ente aparezcan.

parte del cual. en el apartado titulado ‘ E l punto de vista sem iótico’ . Lo que p o r el m om ento nos interesa es saber si existe alguna propiedad o conjunto de propiedades. Como verem os. com o en inglés. en consecuencia. Tanto eT lenguaje en general com o las lenguas en concreto pueden concebirse com o un com portam iento o actividad. por no decir siem pre. en todo caso. típicam ente interactivo y com unicativo. hablantes y oyentes en el caso de la lengua hablada). a la ‘ len­ gua’ y aun a la ‘ lingüística’ ). es am biguo (pues se refiere al ‘ lenguaje’. se confunden en un solo térm in o ]. conviene mantener aparte ambos sentidos. La ma­ yoría estim a que las lenguas son sistemas de sím bolos diseñados. (L o m ism o sucede con expresiones com o ‘ aprendizaje lingüístico' o ‘adquisición lingüística’ . que distinga las lenguas naturales de otros sistemas s e m i ó t i c o s.) Casi siem pre el contexto basta para deshacer la ambigüedad. para la comunicación. pero. en el m om ento de producirse. En su debido m om ento añadirem os otras. P or ejem plo. cabe la posibilidad de que los observadores externos lo reconozcan aun en . que ha em pleado Chomsky y a partir de él otros para referirse al dom inio que una persona tiene de una determ inada lengua.es la disciplina o ram a de estudio que se ocupa de in­ vestigar el com portam iento sim bólico y com unicativo. Y a m e he referid o a la distin­ ción entre lenguaje en general y una determ inada lengua. la flexibilidad y la modificabilidad. Por lo demás.6). de sentar algunas distinciones de sen­ tido necesarias entre ‘ lenguaje’ y ‘lengua’ [d a d o que en algunas lenguas. esencialm ente com unicativo. la semiótica. no sólo por los propios interlocutores (esto es. aunque el com portam iento lin­ güístico sea casi siem pre.3 Comportamiento lingüístico y sistemas lingüísticos H a llegado el m om ento. sin em bargo. al menos. Entre las ya mencionadas se cuentan la arbitrariedad. 4. E l a d jetivo ‘ lin­ gü ístico’. com o si dijéram os. es observable y reconocible com o c o m p o r t a m i e n t o l i n g ü í s t i c o . la libertad con respecto al control de estím ulo v la dependencia estructural. Las cinco definiciones de ‘ lengua’ que acabamos de citar y examinar bre­ vem ente han servido para introducir algunas propiedades que los lingüistas consideran rasgos esenciales de las lenguas tal com o las conocemos. sino el lenguaje en general. Usar una lengua y no otra equivale a com portarse de una m anera y no de otra. Y en 1.4 tratarem os sobre la relación entre lengua y habla. Tam bién nosotros adoptarem os este supues­ to más abajo. sino también p o r los observadores no directam ente im plicados en ese com portam iento. 1. no ya una lengua con­ creta. se em plearía con no menos soltura en el inglés [ y otras lenguas] de todos los días para aludir a la ha­ bilidad o facilidad con que alguien adquiere o utiliza.teoría general de la gram ática basada en una cierta definición de esta pro­ piedad (cf. la frase ‘com petencia lingüística’.

entonces. Cuando decimos que alguien habla español. no es más que la palabra que significa «len gu a». se deja sin traducir a menudo cuando se em plea técnicam ente en el sentido saussureano. la distinción entre ‘langue’ y ‘ parole’. E i térm ino fran ­ cés ‘ langue’. que estableció Saussure en francés. p o r una parte. p o r cuanto . Pero no vamos a detenernos en ello por ahora (c f.caso de ignorar la lengua utilizada y de no poder interpretar. com o una ram a de la psicología del cono­ cimiento. al menos al principio. N osotros em plearem os el térm ino 'sistema lingü ístico’ en lugar de aquél [o de ‘lengua’ ]. Dicho así. o una institución. y establecerem os un contraste con el de ‘com porta­ miento lingüístico’ [en lugar de ‘habla’ ]. 7. Lo que Saussure llamaba ‘langue’ se refiere a la lengua comúnmente com partida por todos los m iem bros de una c o m u n i d a d l i n g ü í s t i c a dada (esto es p o r todos los hablantes reconocidos de la misma lengua). gran parte de la form ulación más detallada del propio Chomsky sobre la noción de com petencia lingüística resulta enorm e­ m ente controvertida. pero también desde otros dos más. por muy holgadam ente que se entienda el térm ino ‘com petencia lingüística’. por tanto. v entre lo social y lo individual. com o vemos. IT com o la lingüistica se ocupa de la identificación y el examen teóricam ente satisfactorio de los determinantes de la com petencia lingüística. que. S i aludi­ mos a lo prim ero mediante a c t u a c i ó n v a lo segundo mediante c o m p e ­ t e n c i a . querem os decir una de dos: o bien (a ) que de un m odo habitual u ocasional se entrega a un determ inado tipo de com portam iento.4). por lo menos. podem os afirm ar que la actuación presupone la competencia. a principios de siglo.2). tal com o Saus­ sure contrastaba ‘ langue’ y ‘ parole’. En cambio. Uno de ellos tiene que ver con la distinción term inológica de Chomsky entre ‘com petencia’ y ‘actuación’. Un s i s t e m a l i n g ü í s t i c o es un fe­ nóm eno social. según Chomsky. Aquí basta con notar que para Chomsky lo que realm ente hacen los lingüistas cuando describen una determ inada lengua no es describir la actuación m ism a (es decir. debe clasificarse. p o r otra (cf. A su vez. m ientras que la com petencia no presupone la actuación. 7. puramente abstracta en sí misma. un tanto distinta. ta l com o la em itió o rig i­ nalm ente Saussure. Las más im portantes se referían a la distinción entre lo potencial y lo actual. La com petencia lingüistica equivale. al igual que la acla­ ración u lterior de Chomsky de que. con la distinción. puede considerarse legítim am ente desde el punto de vista del com portam iento o de la conducta (si bien no necesaria­ mente desde un punto de vista conductista). debe adm itirse que en el com portam iento lingüístico de la gente a menudo concurren muchos más factores de los que cabe atribuirle. entre ‘ langue’ y ‘p a ro le’. encubre una serie de distinciones lógicam ente dependien­ tes. los enunciados producidos por él. la distinción entre com petencia y actuación no parece ofrecer dificultades. o bien (b ) que tiene la capacidad (tan to si la eiercitá com o si no) de em prender este particular tipo de com portam iento. sino la com petencia de sus hablantes (en lo que tiene de puram ente lingüístico) que subyace a la actuación y la hace p o­ sible. el otro. al saber que se tiene acerca de una lengua. pues. el com portam iento). E l lenguaje o la lengua.

Hasta hace poco. si la transferencia de una señal lingüística de un m edio a o tro se ha llevado a cabo con corrección o no. pn m ordialm ente. V olverem os a ello en el capítulo 2. lo que Chomsky denomina com petencia lingüística se identifica con bastante naturalidad. Y en tanto que lengua es independiente del m edio en que discurren las señales lingüísticas. precisam ente. depende de otras con las que contribuye a dar flexibilidad y adap­ tabilidad a los sistemas lingüísticos. Una propiedád de la m ayor im portancia. que la lengua deba identificarse con el habla. que la lengua hablada es más básica que la escrita? ¿ Y a qué se debe que tantos lingüistas tiendan a con­ siderar com o un rasgo definitorio de las lenguas naturales el de ser sistemas de señales fónicas? En p rim er lugar. ocupado casi exclusivam ente de la lengua literaria y apenas han atendido el habla coloquial. com o verem os. los gram áticos se han. com o a lgo no gram atical. descuidado e incluso ilógico. P o r el m om ento advirtam os tan sólo que cuando decim os que el lingüista se interesa p o r el lenguaje. direm os que tiene la propiedad de la t r a n s f e r i b i l i d a d de m edio. P or ello. viceversa. sin em bargo.carece de existencia física. Hasta cierto punto. Otros. anotar lo que se dice. p o r cierto. Los hablantes nativos ilustrados pueden decir. pues. Y dem asiado a menudo han tratado el uso litera rio com o si fuese la norm a de corrección para la lengua y han condenado el uso coloquial. Dero aue se realiza ocasionalm ente en el c o mp o r t a m i e n t o l i n g ü í s t i c o de los miembxQ&_de la comunidad.4 Lengua y habla Uno de los principios cardinales de la lingüística m oderna afirm a que la len­ gua hablada es más básica que la escrita. entonces. Y com o Saus­ sure hizo un especial hincapié en el carácter social o institucional de los sis­ temas lingüísticos. sino con el conoci­ m iento que el hablante típico tiene de dicho sistema lingüístico. consideraba la lingüística más cerca de la sociología y de la psicología social que de la psicología del conocim iento. E sto n o significa. 1. por la estructura de los sistemas lingüísticos. Muchos lingüistas han adoptado el m ism o punto de vista. en la m edida en que difiere del li­ terario. es posible leer en voz alta un texto escrito y. los lingüistas parecen arrogarse la m isión de co rreg ir las desviaciones de la gram ática y la enseñanza tradicional de la lengua. en cam bio. ¿En qué sentido cabe entender. han sostenido que los sistemas lingüísticos pueden y deben estudiarse independientem ente de sus im plicaciones psicológicas o sociológicas. no con el sistem a lingüístico. A lo largo del siglo pasado hubo un gran progreso en la investigación sobre la evolución . querem os decir que se interesa. en general. Así. aun cuando se le haya prestado una atención dem asiado exigua al analizar la naturaleza de la lengua. hay que es­ tablecer una distinción entre las señales lingüísticas y el m e d i o en que se manifiestan dichas señales.

N o existe ni ha existido en el pasado. no obs­ tante. m ientras que . no hay m otivo para pensar que alguna de estas versiones haya de derivar de la otra. deter­ m inada p o r su form a ortográfica. ‘básico’ ? La p r i o r i d a d h i s t ó r i c a del habla sobre la escritura no o fre ­ ce apenas dudas. en con­ secuencia. han sido total o casi totalm ente analfabetas. es mucho menos im portan te que otros tipos de prioridad im plicados p o r el térm ino ‘básico’ en este contexto. Y aunque las lenguas. no menos regulares o sistem áticos que las lenguas literarias más encumbradas y que tienen sus propias normas de corrección inmanentes al uso de sus propios hablantes nativos. p o r ejem plo. etc. todas las grandes lenguas literarias del mundo derivan de la lengua hablada p o r una determ inada comunidad. Más aún. ninguna sociedad humana conocida sin la capacidad de hablar.h istórica de las lenguas. pues alude a una presunta prioridad estructural.. aquellos que con los siglos transfor­ m aron el latín en francés. aquí. en documentos legales y religiosos y en la literatura. ¿qué significa. funcional y. los dialectos de otras regiones o de otras clases sociales reciben frecu entem ente un trato discrim in atorio com o de variantes in feriores de aquella lengua. p o r lo general. que se adopte el prin cip io de que la lengua hablada es más básica — y no sim ple­ m ente no menos básica— que la escrita. al parecer. de un estilo de escritura cada vez más arcaico. pueden ser es­ critas o habladas. las diferencias de estilo que cabe en contrar entre lenguas escritas y habladas correspondientes y adopta­ mos el supuesto de que toda oración hablada aceptable puede transferirse a o tra oración escrita tam bién aceptable. Podem os aclarar com o sigue la supuesta p r i o r i d a d e s t r u c t u r a l de la lengua hablada. Si om itim os. com o no sea p o r circunstancias puram ente históricas. hasta hace bien poco. qu e se sepa. que los lingüistas apenas pue­ den convencer a los profanos de que los dialectos no reconocidos resultan. sin pensar que la pronunciación de una palabra o una frase esté. español. E l deseo de co rregir el eq u ilib rio en fa vo r de la investigación sin pre­ ju icio s del habla y de la lengua hablada no justifica. italiano. La continuidad y la ubicuidad del cam bio lingüístico quedan considerablem ente oscurecidas en los textos es­ critos del pasado a causa del conservadurism o de las tradiciones ortográficas de muchas culturas y p or el uso secular. Una de las prim eras y más difíciles tareas que deben em prender los estudiantes de lingüística consiste en consi­ derar la lengua hablada en sus propios térm inos.— podían explicarse a base de cam bios ocurridos en la lengua hablada. p o r supuesto. sólo por sim ple accidente h istórico el habla de una región o de una clase social se convierte en la base de una lengua literaria estándar para determ inadas comunidades y. o deba estar. la inmensa m ayoría de las sociedades. L a estructura de las oraciones es­ critas depende de distinciones reconocibles de form a gráfica. Los estudiosos llegaron a com prender m e jo r que nunca que los cam bios producidos en la lengua de los textos escritos en dis­ tintos períodos — como. En últim o térm ino. Y a todo esto. com o si dijéram os. y a la inversa. tal com o las encontram os hoy en la m ayor parte del mundo. La fu erza de los preju icios tradicionales en fa v o r de la lengua estándar en su form a escrita es tan potente. biológica. La p riorid a d histórica. de m om ento.

escrito en caracteres tradicionales. es mas o menos prealctíble en las lenguas que emplean un sistem a de escritura alfabético si se atiende a la asociación de las form as con los sonidos v a la capacidad com binatoria que presentan en el habla los propios sonidos. sino con las palabras enteras. de restricciones más concretas que valén sólo para la lengua en cuestión. en parte. com o tam poco todas las de sonidos. Él hecho de que a lo largo de la historia se hayan em pleado textos escritos para esta clase de altos designios y de que sean más fidedignos y duraderos que los enuncia­ dos hablados (a l menos m ientras no se han instaurado m étodos m odernos para la grabación del sonido) ha contribu ido a conferir. N o todas las com binaciones de letras son admisibles. . para el chino clásico. Aun hoy. en muchas culturas. una m ayor solem nidad y prestigio a la lengua escrita. La capacidad com binatoria de los sonidos u tili­ zados en una lengua depende. escrito en jeroglíficos. la lengua hablada se em plea para una serie de com etidos más extensa que la lengua escrita.la de las oraciones habladas se basa en distinciones reconocibles de sonido. la capacidad de las letras para com ­ binarse entre sí resulta totalm ente im p redictib le a juzgar p or su aspecto ex­ terno. o para el antiguo egipcio. de que hubiese una correspondencia biunívoca entre las oraciones escritas y habladas de. Pero hay una im portante diferencia. Y com o precisam ente. Las razones que dieron lugar a la invención de la escritura eran para asegurar la com unicación fidedigna a distancia y conservar docum entación im portan te de tipo legal. de las propiedades del m edio m ism o en que se manifiestan (hay com binaciones ae sonidos impronunciables o muy difíciles de pronunciar) y. en parte. al menos para el chino. con ciertas com binacio­ nes de sonidos. N o sirve. poco fiable o ineficaz la comunica­ ción vocal-auditiva. Tam bién la invención del teléfono y del m agnetófono ha facilitado el uso de la lengua hablada en circunstancias en que antaño se hu­ biese em pleado la escrita. por ejem plo. a este res­ pecto. la lengua naDiada es estruc­ turalm ente más básica que la escrita^ aun cuando ambas pueden ser isomórficas. cada letra estará en correspondencia con un determ inado sonido. si las oraciones escritas em­ plean un sistema de escritura alíabético. en general. escrita sería i s o m ó r f i c a (es decir. Sin em bargó. una m ism a lengua escrita puede ponerse en correspondencia con dialectos hablados muy distintos entre sí y aun mutuamente incom pren­ sibles. E n este aspecto^ por tanto. H ay que tener en cuenta aquí que esto no cuenta para las lenguas qu e utilizan sistemas de escritura donde las form as no establecen una correspondencia con los sonidos. A su vez. en la más culta de las sociedades industrializadas y burocratizadas. y las distintas combinaciones de letras se corres­ ponderán biunívocam ente. Por ejem plo. m ientras que ésta sirve de sustituto funcional del habla sólo en situaciones que hacen im posible. tendría la misma estructura interna) con la correspondiente oración hablada. teóricam ente ideal. En el caso. en un ideal teórico al m enost y en un plano de unidades superiores com o palabras v frases. La p r i o r i d a d f u n c i o n a l es más fácil de describir y de com pren­ der. cada oración. entre letras y sonidos. no hay prioridad estructural de la lengua hablada sobre la escrita. una lengua. religioso o com ercial. com o sílabas o palabras.

Tan to si esta hipótesis es correcta com o si no. resulta m uy sugestiva. si bien no a otros tipos de sonido. que com prende la producción de una gama más am plia de so­ nidos de lo que contiene el habla de quienes están en contacto con el niño. v com o parte del mismo proceso. En la m ayoría de la gente dom ina el h em isferio iz­ quierdo. en un m om ento dado de la evolución de la especie. los datos aducidos en el párrafo anterior apuntan a la conclusión de que. tam-_ Sien. ocurre que los dos hem isferios del cerebro humano son funcionalmente asim étricos a partir de la niñez. pues cada uno de ellos se vuelve dominante con respecto a la ejecución de deter­ minadas operaciones. (H oy es sabido ya que los chimpancés. Y así es. no sólo para em plear el tér­ mino de ‘órganos del habla'. dientes. es el medio natural o biológicam ente básico en que se realiza el lenguaje.Con ello llegamos a la cuestión más controvertida de la p r i o r i d a d b i o j ó__g i c a.— cumplen ante todo una función biológicam ente más básica que la de produ cir señales fónicas. aun poseyendo un aparato fisiológico muy sim ilar no muestran la misma predisposición para produ cir o distinguir los sonidos característicos del habla humana. Ésta puede ser la razón principal por la que han fracasado los intentos de enseñar la lengua hablada a chimpan­ cés. Si es así ciertam ente. sino. y que las señales gesticulares parecen estar mucho más copiosam ente diferenciadas que las llamadas vocales: cf. no puede explicarse satisfactoriam ente por la sim ple im itación de papagayo. de los sonidos que oye a su alrededor. los lingüistas quedan justificados. el sonido. lengua.3). en su hábitat natural. Los más cercanos parientes del hom bre entre los prim ates superiores. en efecto: los pulmones se em plean para respirar. de distinguir sonidos de habla y que se hallan pre­ dispuestos. A menudo se ha señalado que los llamados órganos del habla — pulm o­ nes. y responde m e jo r al tratam iento de los sonidos del habla. cuerdas vocales. se comunican entre sí mediante gestos acompañados de gritos. Además. 1. o siste­ mas comunicativos. para prestarles atención. a p a rtir de las prim eras semanas de vida. el cual lleva a cabo gran parte de la interpretación de señales lin­ güísticas. y más en concreto la gama fónica audible que pueden produ cir los órganos de fonación. todos los niños empiezan a barbotear cuando alcanzan los pocos meses de edad (a menos que sufran algún trastorno m ental o físico que se lo im pida). 8. para el hom ­ bre. Y lo que no es menos im portante. por así decirlo. aun cuando se haya alcanzado un cierto éxito al enseñarles lenguas. . De acuerdo con una hipótesis plausible. para produ cir y reconocer sonidos de habla. etc. en su actual estado de desarrollo evolutivo. y el gorjeo. aun sin ser concluyente.7)» Finalmente. Este tipo de evidencia. sino también para postular una relación no con­ tingente entre las lenguas y el habla. que el hem isterio derecho (ct. por parte del niño. y no faltan rabones para im aginar p o r qué habría ocu rrido así. y así sucesivamente. H ay muchos indicios que sugieren que los seres humanos es­ tán genéticam ente program ados no sólo para adqu irir el lenguaje. el lenguaje humano se desarrolló. ya se ha dem os­ trado experim entalm ente que los niños pequeños son capaces. a partir de un sistem a com u­ nicativo gesticular y no vocal. los dientes y muelas para m asticar la comida. con señales que se producen manualmente y se in terpre­ tan visualmente.

la diferen cia de gram ática y de vocabulario es m uy considerable. Los térm inos ‘coloqu ial’ y ‘litera rio ’ son bien reveladores. dem asiado peso a la prioridad biológica del habla. en cuanto a la descripción de las lenguas. pues en algunas lenguas la distinción entre diferencias de m edio ( ‘escrito ’ fren te a ‘hablado’) y diferencias de estilo ( ‘ coloqu ial' fren ­ . P o r lo demás.. con diferencias de acento. el lingüista tiene buenas razones para tratar las correspondientes m odalidades escritas y ha­ bladas com o si fuesen más o menos isomórficais. ‘con el espíritu en abundancia de ínclitos designios’). ej. sino tam bién los adultos. seguramente nos referiríam os a este sistem a co­ m unicativo com o si se tratara de una lengua. aprender una lengua escrita sin tener un dom inio p revio de la correspondiente lengua hablada. la diferen cia entre la prioridad biológica y la p rioridad lógica. hay que establecer una clara distinción entre ‘coloqu ial’ y ‘h ablado’. y entre 'lite ra rio ' y ‘ escrito ’. la lengua tiene. En principio. A pesar de todo. en grado sumo.. m ientras que la lectura y la escritura son habilidades especiales en las que los niños reciben una instrucción igualm ente especial basada en el conocim iento previo de la lengua hablada. p o r con­ siguiente. en general. H ay que prestar asim ism o el debido reconocim iento a í hecho de que siem pre hay diferencias tanto funcionales com o estructurales entre las correspondientes m odalidades escritas y habladas. p o r una par­ te. entonación. en virtu d de unas dotes biológicas y sin ninguna preparación especial). aunque no habitual. hay palabras. pueden aprender a leer y a escribir sin ex­ cesiva dificultad. pero no totalm ente. Los signos de puntuación y el em pleo de cursiva o mayúsculas cum plen el m ism o com etido en la lengua escrita aue el acento y la entonación én la lengua hablada. Com o hemos subrayado ya. La extensión de la diferen cia varía. el isom orfism o com pleto no es más que un ideal teórico.Queda en pie. sin em bargo. N o hay que conceder. Menos notable resulta en inglés.] P ero aun en español. com o sucede con algu­ nos sistemas em pleados p or los sordom udos. no sólo los niños. ‘se la dio con queso’ ) o. frases y construcciones gram aticales que se consi­ deran dem asiado coloquiales para figurar en la lengua escrita (p. N o existe sistem a ortográfico (al m argen de los sistemas de transcripción que los fonetistas han diseñado para este p ropósito) capaz de representar todas Tas distinciones im portantes del habla. ej. los niños adquieren naturalm ente un dom inio de la lengua habla­ da (esto es. p o r m o­ tivos históricos y cultúrales. Desde luego. la propiedad de la tran sferibilidad de m edio. Cabe incluso la posibilidad de aprender sistemas gesticulares de com unica­ ción no basados en ninguna lengua escrita o hablada. etc. p ero los recursos gráneos nunca pueden representar adecuadarñente todas las diferencias fónicas significativas. haya diversas maneras de pronunciar una m ism a oración escrita. pero que nunca se hubiese reali­ zado en el m edio hablado. Si llegáram os a descubrir una sociedad con un sistem a de com unicación escrito o gesticular que tuviera las demás propiedades distintivas del lenguaje. de una a otra lengua. dem asiado literarias para la lengua hablada (p. De ahí que. Com o se ha dicho antes. y aun es posible. es d ifíc il de m ante­ nerla en la práctica. En árabe y en tam il. por otra. En el curso norm al de las acon­ tecim ientos. a la inversa. [ Y quizás aún menos en español. por ejem plo.

del com portam iento sim bólico o de los sistemas de comunicación. naturales y artificiales. p o r el tipo o gam a de m ensajes codificables. 1.). Desde este punto de vista. Se transm ite una s e ñ a l de un e m i s o r a un r e c e p t o r (o grupo de re­ cep tores) por un c a n a l de comunicación. y aun sobre la am plitud del tér­ m ino ‘com unicación’. etc. Lo m ism o sucede con la distinción entre diferencias de m edio y diferencias de dialecto ( ‘ estándar’ fren te a ‘ no estándar’. sím bolos y señales. H ay conceptos que son pertinentes para la in vestigación de todos los sistemas com unicativos. A veces se han hecho com paraciones más bien absurdas. contra lo que ocu rre con los códigos utilizados p o r muchos animales. son im portan­ tes para establecer la com paración y qué otras son insignificantes o menos im portantes. y así sucesivamente. las lenguas naturales son códigos y admiten. p or lo que parece p referib le com ­ parar códigos p o r el grado en que se presenta o actúa una determ inada propiedad que no a base tan sólo de si tal o cual prop ied a d se halla o n o presente. o es­ tructura. Para nuestro inm ediato propósito. S ólo así puede hablarse de com unicación anim al sin levantar cuestiones filosóficas controvertidas. poco hay que decir. 1. p o r tanto. entre las lenguas y los sistemas de com unicación de determ inadas especies de pájaros y otros animales p o r eleg ir una propiedades en vez de otras y no prestar aten­ ción a su graduabilidad. salvo que. v darem os a ‘com uni­ cación’ un. humanos y no humanos. p o r la form a. La señal tendrá una determ inada f o r m a y tran sm itirá un cierto s i g n i f i c a d o ( o m e n s a j e ) . o de los sistem as com unicativos en que éstos operan. E l postulado teórico del isom orfism o entre lengua escrita y hablada form a parte de lo que más abajo denom inam os la ficción de la ho­ m ogeneidad (cf. de las señales. E l problem a se agrava porque muchas de las propiedades que cabría considerar decisivas son graduales.5 E l punto de vista semiótico Es corriente que la sem iótica reciba una diversidad de definiciones: com o ciencia de los signos.te a ‘ litera rio ’ ) carecen casi de sentido. La dificultad radica en determ inar qué propiedades de los códigos.6). En su p ro p io cam po ha habido grandes polém icas sobre la di­ feren cia entre signos. atribu irem os a la sem iótica el estudio de los sistemas de comunicación. La cone­ xión entre la form a y el significado de una señal vien e determ inada p or lo que (en un sentido más bien general del térm ino) suele denom inarse en se­ m iótica el c ó d i g o : el m ensaje es codificado p or el em isor y descodificado p o r el receptor. Con respecto al canal de comunicación. si no . una com paración con otros códigos en todos los aspectos posibles: en cuanto al canal p o r el que se transmiten las señales.sentído más bien extenso que no im pliqu e forzosam en te la i n t e n ­ c i ó n de in form ar.

form u la r preguntas o em itir opiniones. la dualidad. de la tran sferí bilidad de m edio. P o r muy paradójico que parezca a prim era vista. aumenta la flexibilidad y la versatilidad del sistem a com unicativo habida cuenta que la extensión del vocabu lario no se ve constreñida p o r la necesidad de em parejar form a y significado a p a rtir de algún prin cip io más general. entre la señal y el mensaje. para p ed ir ayuda a los com pañeros. ya que tanto la lengua escrita com o la hablada pueden transm itirse a través de una gran variedad de ca­ nales. ( i) Aquí. ‘ tartaja’. la conexión no arbitraria que hay entre la form a y el significado de palabras onom atopéyicas com o ‘bisbiseo’. Es im portante. desde luego. Y a hemos tratado este asunto en el apartado anterior. todos y a cada uno de los sistemas lingüísticos). p or lo que la conexión entre su form a y su significado es arbi­ traria. para dar ór­ denes. ya que. p o r cierto— se refiere al vínculo que hay entre form a y significado. el hecho . a menudo se reservan cuatro para una m ensión detallada: la arbitrariedad. en muy alto grado. Podem os referirnos al pasado. cuando em pleam os el térm ino ‘ m edio’ . en vez de ‘ canal’t no nos referim os a la transm isión real de señales en un m om ento dado. la discreción y la pro­ ductividad. E n tre las propiedades más específicas que contribuyen a dar flexibilidad y versatilidad a la lengua (esto es a. ‘ murmuración'. En todas las lenguas existen casos esporádicos de lo que p or tradición se denomina onom atopeya: v.. para amenazar y prom eter. Ningún otro sistema de comunicación. la lengua tiene la propiedad. humano o no. gr. P ero la inmensa m ayoría de palabras en todas las lenguas no son ono­ m atopéyicas. el español hablado puede también transm itirse p or vía escrita (si bien no m uy satisfactoriamente. É l caso más evidente de a r b i t r a r i e d a d en la len­ gua — y uno de los más socorridos. pues las propiedades del m edio derivan de las que tiene norm al­ mente el canal de transmisión. es im posible predecir el significado y. Las nociones de m edio y canal se hallan. en este sentido. sino a las diferencias funcionales y estructurales sistemáticas entre lo típico de la es­ critura v lo típico del habla oral. una vez dada la form a. distinguir ambas nociones con referencia a la lengua. a cosas muy rem otas del lugar de la enunciación e incluso a cosas que pueden no existir o que no pueden existir. en un sentido un tanto espe­ cial. en espa­ ñol. viceversa. una vez dado el significado. Es evidente aue la arbitrariedad. Po­ dem os u tilizar la lengua para desahogar nuestras emociones y sentimientos. Así. el térm ino ‘a rb itra rio ’ se utiliza. a pesar de todo. para significar que algo resulta «in explicable con relación a algún prin­ cipio más gen eral». es im posible predecir la form a. con la orto­ gra fía al uso).por todos. Tal vez la característica más destacada de la lengua en com paración con otros códigos o sistem as-com unicativos sea su flexibilidad y versatilidad. intrínsecam ente conecta­ das entre sí. P o r otra parte. al presente o al futuro. parece contar con un grado compa­ rable de flexibilidad y versatilidad. el español escrito puede transm itirse p or un canal vocal-auditivo (es decir p o r m edio del habla) y. a su vez.

Tam ­ bién esto ofrece ventajas e inconvenientes para los usuarios norm ales del sis­ tema. este tipo de arbitrariedad presenta tanto ventajas com o inconvenientes. en tanto que puedan establecerse. sean arbitrarios en el sentido propuesto. en la m ayoría de sistemas com uni­ cativos desanímales hay un vínculo no arbitrario entre la form a de una señal y sus significado. a la asociación entre form a. pues m ientras hace más flexible y adap­ table el sistema. los seres humanos poseen genéticam ente el conocimientcT de lo£~principios generales supuestamente ar­ bitrarios que determ inan la estructura gram atical cle todas" las TengiiasHCcT único que cabe añadir aquí a esta hipótesis es que no todos los lingüistas aceptan qué tales principios generales. y en un gra do considerab le . las ventajas habrán superado a los inconvenientes en el desarrollo de la lengua. sería mucho más fácil de lo que es apren­ der lenguas extranjeras. A ju icio de Chomsky. la m antendré en adelante a lo largo del libro. N ótese que he introducido una distin­ ción term inológica entre ‘elem ento ’ y ‘ unidad’ no dem asiado habitual en la lingüística. Su única función con- . tam bién lo hace más d ifícil y laborioso de aprender. en gran parte de la estructura gram atical. podem os considerar que los elem entos de la lengua habla­ da son sonidos (m ás exactamente. en el sentido de que no puede explicarse ni predecirse a p a rtir de las funciones de la lengua. Desde un punto de vista sem iótico. Más controvertida es aún la tesis de Chomsky de que buena parte de lo que es común a la estructura gram atical de todas las lenguas humanas. en cuanto a que las lenguas difieren gram a­ ticalm ente entre sí. N o obstante.de que el vínculo entre form a y significado en el plano de las unidades de vocabulario del sistema lingüístico sea. las condiciones ambientales en que se adquiere y usa. Tam bién se presenta. incluso un tipo m uy específico de dependencia estructural. y significado. entonces. arbitrario da lugar a que la m em oria deba soportar una considerable carga en el proceso de la adquisición lingüística. La asociación de una form a y un significado dados debe aprenderse independientem ente para cada unidad de vocabulario. La arbitrariedad no se lim ita. com o se precisará en el capítulo 3. Ocurre asim ism o que la arbitrariedad en un sistema sem iótico hace las señales más difíciles de in terpretar a quien las intercepta sin conocer el sistema. (ii) Por d u a 1 i d a d_ se entiende la propiedad de tener d o s _ n i v e 1 e s de estructura tales que las u n i d a d e s L del nivel prim ario se com ponen de e l e m e n t o s del n ivel secundario. En cambio. y que cada uno de dichos niveles tiene sus propios principios organizativos. De momento. en la lengua. Presum iblem ente. y que muchas de las investigaciones actuales en lingüística teórica se dedican a probar que no lo son. la naturaleza de los procesos cognoscitivos humanos en general o cual­ qu ier o tro fa cto r sem ejante. por lo común. De o tro modo. fone­ mas). V olverem os a este asunto én el capítulo 8. es tam bién ar­ bitrario. com o es útil para la exposición. Los sonidos no tienen significado p or sí mismos.

m ayores y de un n ivel superior. Ahora bien. suelen tener uño distinto e identificable. siendo más pequeños y de un nivel inferior. en gene­ ral. p or lo demás. a base de vein ticin co o cuarenta elem entos— . un cierto significado. dificultad en produ cir un sonido vocálico que se encuentre a m itad de cam ino de las vocales que norm alm ente aparecen en la pronunciación de estas dos palabras [esto es. a lo sumo. al parecer. pero ellas no se com ponen necesariam ente de elem entos. pues en la m ayoría de contextos la aparición de una de . en principio. N o hay. en el significado viene a intensificar la discreción de la diferen cia form al recíproca. un sonido interm edio entre a y o ] . que dos pa­ labras mínima. Aunque la discreción no depende lóeicam ente de la arbitrariedad. P ara ilustrarlo rápidam ente. Todos los sistemas de com unicación contienen dichas unida­ des primarias. sería posible. coñsütuye una propiedad de jos elem entos secun-_ daños. distintas en la form a fuesen asim ism o muy sim ilares en significado. digam os que ‘ cal’ y ‘co l’ difieren en fo r­ ma. habrem os pronunciado algo que no puede reconocerse en absoluto com o una palabra o bien que cabe entender. el núm ero de señales distintas transm itibles — y. Sólo cuando un sistema presenta al m ism o tiem po unidades y elem entos tiene. com o una mala pronunciación de cualquiera de aquellas otras dos. y los que sí la tienen no utilizan las uni­ dades para com binarse entre sí tal com o hacen las palabras para fo rm a r fra­ ses y oraciones en todas las lenguas humanas. carecen de significado. y no tam bién m í­ nimamente. La ventaja de la dualidad es evidente: pueden form arse grandes canti­ dades de unidades distintas a p a rtir de un núm ero reducido de elem entos — muchos miles de palabras. si en el m ism o con­ texto sustituimos las vocales de ‘c a l’ y ‘ co l’ por este sonido vocálico interm e­ dio.siste en combinarse entre sí para configurar unidades que sí tienen. la propiedad de la dualidad. Y si estas unidades prim arias pueden com binarse sistem ática­ m ente del m odo que sea. no de más o menos. La identidad de la form a en la lengua es. a su vez. p o r ejem plo. no hay lím ite para el núm ero de señales lingüísti­ cas distintas que cabe com poner en una lengua dada. esto no sucede: ‘ cal’ y ‘c o l’ no se parecen más en significado que o tros pares de palabras tom ados al azar del vocabulario del español. actúa conjuntam ente con ella para aum entar ía flexibilidad y la versatilidad de los sistemas lingüísticos. La m ayoría de sistemas com unicativos en animales no la tienen. P or ejem plo. La razón p o r la cual los elem entos se describen com o secundarios y las unidades com o prim arias estriba precisam ente en que aquéllos. pero discretam ente. E l hecho de que las palabras con diferencias mínimas de form a suelan distinguirse considerablem ente. P o r lo general. en consecuencia. ( iii) La d i s c F e c T ó n se opone a la continuidad o variación continua. En el casó de~la lengua. en general. el n ú m eio de m ensajes distintos— aumenta enorm em ente. tanto en la lengua escrita com o hablada. En rigor. Como verem os en seguida. m ientras que éstas. no p or ello habrem os pronunciado una tercera palabra distinta de aque­ llas dos o que reúna las cualidades de ambas. un asunto de todo o nada.

En la más recien te bib liogra fía lingüística. en que no es tanto la capacidad de construir enunciados inéditos lo que reviste una im ­ portancia crucial en la evaluación de los sistemas lingüísticos. todos los sistemas com unicativos perm iten construir y com pren der un núm ero indefinidam ente grande de enunciados inéditos. En los sistemas de com unicación de anim a­ les la ausencia de discreción (esto es. está r e g u l a d a . que quizá son en parte universales y en p a rte p ropios de cada lengua. a una edad m uy temprana. esta com ­ p lejid ad y h eterogen iedad no carece de constricciones. hay una variación continua en las señales. sobre todo con relación al problem a de describir la adquisición lingüística en los niños. acceso el usuario. decir que el sistem a com unicativo que em plea la a beja de m iel al indicar la situación de una fuente de néctar tiene la propiedad de la produ ctividad es bien errón eo si con e llo se qu iere dar a entender que el sistem a resulta. P o r o tro lado. más que nadie. ( iv ) La productividad de un sistem a com unicativo es la propie- 4a<Lj}ueuRo. y el sistem a no puede ser utilizado p o r la abeja para tran sm itir in form ación sobre algo que no sea la distancia y la dirección de la fuente de néctar. la variación continua) suele relacionarse con la no arbitrariedad. en rigor. P or ejem plo. La abeja produce una cantidad inde­ finidam ente grande de señales (que varían con respecto a las vibraciones de su cuerpo y al ángulo que adopta en relación con el sol).sjMl¿tajiucj3n^me«i?¿^ decir de señales con_las cuales no ha hab ido un contacto previo y que no. E l hecho de que los niños. lo que dis­ m inuye la posibilidad de que haya una m ala com prensión en condiciones de­ ficientes de transm isión de señal. Pero. la im portan cia de la produ ctividad ha cobrado un gran interés.se encuentran en ninguna lista — por muy larga que sea— de señales prefabricadas a. ha subrayado. a propósito de la produ ctividad. la que tenga. a este respecto. sean capaces de p ro ­ du cir enunciados que nunca han oído antes es prueba de que la lengua no se aprende tan sólo p o r im itación y m em orización. com o Chomsky. los hablantes nativos de una lengua tienen plena libertad para actuar creati­ . es la extrem a com plejidad y heterogeneidad de los principios que la constituyen y aseguran su funciona­ miento. y en especial la de Chomsky.ellas será m uchísim o más probable que la aparición de la otra. Dentro de los lím ites establecidos p or la gra­ mática. p or cuan­ to se m anifiesta en su estructura gram atical. La m ayoría de sistemas com unicativos en anim ales parecen m uy restringidos en cuanto al núm ero de señales diferentes que sus usuarios pueden em itir y recibir. p or el contrario. H ay que hacer hincapié. L o más notable de la productividad de l'ás lenguas naturales. esto es no oídos ni leídos con anterioridad. sino que. un vínculo no arb itra rk ) entre la señal y el mensaje. A hora bien. igual que las lenguas humanas.

son. dualidad. depende m uchísim o de las propiedades que se quieran tener en cuenta y considerar cruciales para definir la lengua. ademanes. privativa del hom bre? La respuesta a esta pre­ gunta.4) y ha desempeñado un papel de la m ayor im portancia en el desarrollo del generativism o. otra serie de f enómenos no fón icos (m ovim ien­ tos de ojos. inclinaciones de cabeza. de ser así. y~Ios par alingüís ticos. sino que también actúan en grado sumo. Superpuestos a la cadena de palabras (es decir a la parte v e r b a l ) . Tam bién apareceránTiunto con la enunciación hablada. el zoólogo y el sem iotista probablem ente subrayarán las segundas.vamente — lo que Chomsky considera un rasgo distintivo del hom bre— en la construcción de enunciados indefinidam ente numerosos. 7.) que determ inan u lteriorm ente la estructura o el significado del enunciado resultante y que pueden tam bién" considerarse paraüngüSticos7"E riingüista sólo se ocupa Habltualmente d ^ o F T e n ó m e n o s prosódicos. además de los rasgos verbales. M erece la pena notar tam bién que estas cuatro propiedades. Es tan legítim o acentuar las notables diferencias cualitativas y cuantitativas que separan lo lingüístico de lo no lingüístico que destacar sus sim ilitudes. ¿es. dualidad. no menos notables por cier­ to. el psicólogo y el filósofo acaso tiendan a en fatizar las p ri­ m eras. Claro que. L os rasgos prosódicos com prenden. etc. Las cuatro propiedades generales que acabamos de enumerar y describir brevem ente — arbitrariedad. discreción y productividad — o al menos no las manifiestan en el m ism o grado que la parte verbal de la lengua— di­ chos rasgos guardan más sem ejanza con los de diversos tipos de comunica­ ción animal. etc. discreción y productividad— se rela­ cionan entre sí de diversas maneras. lo m ism o que la respuesta a si « e l hom bre es especial entre los ani­ m ales». no parecen tener la misma eficiencia ni cooperar del m ism o modo. en toda enunciación hablada habrá dos tipos más o menos distinguibles de fenóm enos fón icos: los p r o s ó d i c o s y los p a r a l i n g ü í s t i c o s . Esta noción de creatividad regulada se halla en estrecha conexión con la de productividad (cf. Y en tanto que carecen de las cuatro propiedades gene­ rales de la arbitrariedad. form an parte integral de todo com portam iento lingüístico en el m edio hablado. expresiones faciales. por lo que sa­ bemos. E l lingüista. Si se encuentran o no en cualquier o tro sistema com unicativo es asunto discuti­ ble. por ejem plo. posturas corporales. menos cafa c F é n s n c is ^ é n 'Ia T p á rté n ñ o 'v ^ b a r'd e 'ia s ^ e n a le F lm g ü ís ticas. el etólogo. los enunciados rio ‘ sé’ cÓmponen”fán sóIo*c[e'~secuencías” 3e palabras. fenómenos tales com o el ritm o. totalm ente independientes tanto del canaT~como“ cíéÍ m edio. En efecto. N o sólo se encuentran. por su parte. Tan to los fenóm enos prosódicos com o los paralingüístícos. la intensidad. sin em bargo. el acento y la entonación. entonces. . en todas las lenguas. pues los considera un producto del propio sistema lingüístico. La lengua. sin em bargo.

cabe la posibilidad de definir el térm ino ‘com unidad lingüística’ de m odo que se desprenda de la propia definición la ausencia de diferencias sistemáticas de pronunciación. lo re­ lacione con ‘ lengua* diciendo que una lengua dada puede com ponerse de distin t o s d ía le c to s . sobre todo si el dia­ lecto en cuestión ha tom ado.1. entonces depende de la observación em pírica establecer si todos los m iem bros de la com unidad lingüística ha­ blan o no del m ism o m odo en todos los respectos. Y conviene asimismo com pren der que. no acepta. que un extranjero quede inm ediatam ente identificado por el acento. no sólo ya en la pronunciación. Aunque el lingüista utilice el térm ino ‘dialecto* y. H ay que establecer una dis­ tinción. tienden a acentuarse mucho más de lo que sucede hoy. Esto o curre con frecuencia. en__el resto existen siem pre diferencias más o menos evidentes de a c e n t o y de d i a l e c t o . el español. no o frec e consecuencias graves. por sí misma. E incluso es posible que dos hablantes nativos hablen un m ism o dialecto. que desde un punto_de_yistá h istórico el dialecto estándar — al que el lego tenderá a lia- . p or el contrario. p. la m ayoría de habitantes cultos nativos de In gla terra hablan un dialecto que se aproxim a más o menos a un determ inado tipo de inglés estándar. entre ‘ acento* y ‘ dialecto*. al menos en el uso cotidiano. esto es la creencia o la~suposxcioñ~3e que todos los m iem bros de una m isma com unidad lingüística hablan exactamente la m ism a lengua. las im plicaciones que típicam ente acom pañan al térm ino ‘ dialecto* en el uso diario. p o r la gram ática y el vocabulario. y aun nada tiene de raro. por razones históricas. el rango de lengua e st á n . es posible. si bien con un acento claram ente distinto. el francés o el ruso. las diferencias de dialecto. P ero conviene com prender que un dialecto dado que se mantiene idéntico en los dem ás aspectos.. P or ejem plo. sin em bargo. d a r nacional o regional. puram ente term inológica. el inglés. Muchos lin­ güistas. en la m ayoría de comunidades lingüísticas de habla inglesa [o española]. P o r ejem pío. pero lo pronunciarán con un acento que revelará su proveniencia geográfica o social. puede pronunciarse de maneras n o t^ jg m e n te distintas. De estos térm inos. gram ática o vocabulario en el habla de sus m iem bros. ej. pongamos. sino también en la gram ática y el vocabulario. Esta cuestión. com o el profano. pues sabe. aun cuando su lengua resulte indistinguible. Salvo en las m ás pequeñas comunidades lingüísticas del m undo. el prim ero es más restrin gido que el segun­ do. P ero si el térm ino se interpreta con referencia a cualquier grupo de personas a quienes se atribuye el habla de una m ism a lengua. Desde íuego. con respecto a la de los hablantes nativos.6 L a ficción de la homogeneidad Hasta aquí hemos procedido con lo que denom inaré la ficción de la hom oge­ neidad. en cambio. Én especial. pues se refiere tan sólo a la manera com o se pron uncia la lengua y nada tiene que ver con Ija gram ática y el vocabulario. donde no hay una lengua estándar nacional o regional reconocida y bien establecida. rechaza que el dialecto de una región"o~uná clase social sea ung m era versión envilecida o degenerada deT dialecto estándar. incluyen las diferencias de acento dentro de las de dialecto.

tam poco el propio idiolecto queda fijado de una vez p o r todas cuandq se supone^que^ . en tanto que desempeñe una gam a considera­ blem ente am plia de funciones en la vida diaria de la localidad o de la clase social en que actúa. de que la com prensibilidad no es siem pre sim étrica. P o r diversos m otivos. E n última instancia. aunque sí en su desa­ rrollo ulterior. Sucede con gran frecuencia que una determ inada varia­ ción dialectal se extiende gradualm ente. bien dos dialectos situados en regiones adyacentes. pero ambos se distinguen entre sí más que. aun cuando no haya ningún punto in term edio a los dos dialectos que provoqu e la ruptura de la Íntercom prensibilidad. por un vasto territorio. y con más o menos continuidad. en la~j^amaTíca. cuando ambos conversan en sus respectivos dialectos. aunque en m enor grado.o culturales. la distinción suele basarse prim o rdialm ente en consideraciones políticas . Y a hemos aclarado estas cuestiones con anterioridad. para introducir alguna que otra caracterización— en los capítulos pos­ teriores del lib ro: m irado desde un punto de vista contem poráneo social y cultural. Es igualm ente consciente de que. Pero tam bién aquí sur­ gen inconvenientes. en su caso. para am pliarlas y ejem plificarlas — y. si investigam os bien el tema. P o r m uy estrictam ente que circunscribam os el área dialectal a 'partir de criterios sociales e incluso geográficos. En el uso cotidiano de los térm inos ‘ dialecto’ y 'lengua'. p or ejem plo. lo que es aún más sorprendente. T o d o id io lecto difiere de todos los demás sin duda en vocabulario _y en pronunciación y qui­ zá también. frecuentem ente presentados com o lenguas diferentes. Así. esto es que cada uno tiene su propio i d i o l e c t o . y es incluso bastante com ún que X com prenda la m ayor parte de lo que dice Y y que Y apenas com prenda nada de lo que dice X . los dialectos no estándares no son menos sistem áticos que el estándar regional o nacional. pongamos. el flam enco y al africaans. Se trata precisam ente del principal criterio que esgrim iría el lingüista em peñado en esclarecer los lím ites de una com unidad lingüística. Volverem os a ellas. En realidad. a menudo es m uy d ifícil trazar una distinción precisa entre lenguas distintas y entre dialectos diferentes de una m ism a lengua. es adm isible considerar un dialecto estándar regional o nacional m uy distinto en carácter de los dialectos no estándares afines con los que guarda una relación histórica. entonces. Y a ello hay que añadir el problem a. com o dicen los lingüistas. siem pre nos encontrarem os. los hablantes de dos regiones alejadas entre sí pueden ser incapaces de com prenderse. habrem os de* adm itir que cada cual tiene su propio dialecto individual. en vez de ‘ dialecto’— no es. en su origen. ni tam poco un asunto de todo o nada. reputados hablantes del m ism o dialecto. sucede muy frecuentem ente que no _ p_ugdan_dgliroitarse. Cabría pensar qu e el criterio de la intercom prensibilidad bastaría para trazar una línea decisoria política y culturalm ente neutra en la dem arcación de las lenguas.m ar ‘lengua’. que el holandés. se e s tim a q u e e F m andarín y el cantonés son dialectos del chino. Cabe m uy bien la posibilidad. de distinto tipo con respecto a los dialectos no estándares. una cierta cantidad de variación sistem ática en el habla incluso de quienes so n . aún más dificultoso. D ebido a ello. P o r lo demás. el danés y el noruego o.

desde la sim plicidad a la com plejidad. son. el propósito o la naturaleza de lo que tenem os que com unicar y algunos otros factores más. la n oción entera de evolución cultural desde la barbarie hasta la civilización es extrem adam ente dudosa. se ha m anifes­ tado com o un sistem a co m p lejo y altam ente desarrollado de comunicación. L a verdad es que toda lengua estudiada hasta el presente. las relaciones entre nosotros y la persona o personas a que nos dirigim os. está suje to a m odificaciones y am pliaciones a lo largo de toda la v ida. Tan to si las opciones estilísticas que hacem os son conscientes com o si no. L o que sí podem os decir es que no se ha des­ cubierto aún una correla ción entre los diferentes estadios de” JesaTrolío^cultura í p or lo s q u e f í añ discurrid o laT "sociedades y el tipo de lengua hablada en cada estadio en cuestión. de la otra distinción entre lengua escrita y hablada. p o r con­ siguiente.lengua"es estilísticam ente m u ítilin gü e. existe otra dim ensión de variación^ sistem ática en la enunciación de los m iem bros de una com unidad lingüística: el_ e s t i 1o . en (^irrcTpi6”~s’uponer qüe cada dialecto constituye un sistem a lingüisfico_ a^parre. según la situación. Así corno vale. Pero no corresponde al lingüista pronunciarse sobre su validez. al margen de lo p rim itiva ~o incivilizada q ue pueda parecem os la sociedad que la em plea. Aparte de esta especie de escala a base de lengua-dialecto-idiolecto. p o r otro._termina el perío d o de la adqu isición lingüística. 1. al menos en lo que atañe a la estructura gram atical en su conjunto. aun sin co in cid ir con ella.7 N o hay lenguas primitivas Todavía es bastante com ún o ír hablar al p rofan o sobre lenguas prim itivas y aun rep etir el m ito ya desprestigiado de que hay pueblos cuya lengua consta de un par de centenares de palabras com plem entadas p or gestos. por un lado. Saben muy bien que. por el contrario. si acaso ha existido alguna . no existe algo así com o un tipo de lengua de la Edad de Piedra o. En el siglo pasado hubo abundantes especulaciones sobre el desarrollo de las lenguas desde la com plejidad a la sim plicidad estructural o bien viceversa. o de las modernas sociedades industria­ lizadas. un tipo de lengua p rop io de las sociedades reco­ lectaras o ganaderas. tom ar las opciones constituye una parte im^ portante del uso co rrecto y efectivo de la lengua. a pesar de todo. distinción que deriva. tambTén~válF^— y no menos razonablem ente— suponerlo de cada estilo reconocible. En cierto modo. En cuan­ to hablam os o escribim os en nuestra lengua nativa lo hacemos en un estilo y no en otro. P or ejem plo. todo hablante nativo' aéHuñá. L a gran m ayoría de lingüistas actuales se abstiene de especular sobre el desarrollo evolu tivo de las lenguas en térm inos tan generales. Por supuesto. H em os aludido ya a las d iferen ­ cias estih'sticás~aí dislin gu ir entre lo literario y lo coloquial. sistem á­ ticas'e~ld entificab lesL Más aún. L o cierto es que hay mucha más variación estilística aún.

hasta el presente. com o el latín y el griego. p ero im portantes. que. v el cerebro aumentaría en tamaño y capacidad para especializarse en funciones de elaboración com pleta en el hem isferio dominante. los debates de finales del x v m por el filósofo francés Condillac v el filósofo alemán H erd er propiciaron el camino para una m e jo r comprensión de la interdependencia entre lengua. pensamiento y cultura. por diferencias. j>roblem a que ha tenido ocupada la mente y la imaginación del hombre desde tiempo inm em orial. com o hemos visto. la m ayoría de lingüistas. pero se comunican entre sí en la selva con gran profusión de gestos. Acaso es aún prem aturo hablar de soluciones. liado a partir de un sistem a gesticular en una época en que los antepasados del hom bre adoptarían una posición verdea!. en el sentido de no religiosos o sobrenaturales. Del estudio de los fósiles se desprende también que los organos vocales del hom bre de Neanderthal se parecían más que los nuestros a los de los chimpancés y otros primates. Parte de esta evidencia se funda en el éxito que han tenido los psi­ cólogos al enseñar a los chimpancés a com prender y utilizar sistemas gesti­ culares bien com plejos y. y por razones biológicam ente v e rio s ím iles^ e l sistema gesti­ cular se habría convertido en úñ sistema vocal. com o hemos visto. al menos en ' parte.direccionalidad en la evolución del lenguaje desde sus orígenes. Pero existe otra evidencia. hasta cierto punto. en la prehis­ toria del hombre. Lo único que puede decirse. los cuales tienen una gama lim itada de llamadas fónicas. con lo^que a d q u ir ir ía ^ con­ tinuación la propiedad de la dualidad. en parte nueva. Desde el siglo pasado. Fue extensamente debatido en términos seculares. La razón se debe a q ue. Muchas de las prim itivas especulaciones de los estudiosos sobre la evolución de las lenguas adolecían de un prejuicio en favor de las llamadas lenguas flexivas. a fo largo del siglo xix"fos~~lingüistas se percataron de que. f i stos y o tros datos sugieren que la lengua puede haberse desarro-. por los filósofos griegos. perm ite una . con la que el origen del len-. es_menester decir afeo sobre el origen del lenguaje. v luego en diversas ocasiones. de base lingüística. no obstante. guaje se ha convertido de nuevo en tema de discusión científica. no hay indicios de tal direccionalidad a partir del estudio de las lenguas actualmente habladas o de aquellas más an­ tiguas sobre las que tenemos noticia. desde puntos de v ista básicamente sim ilares. han tendido a desechar el tema del origen del lenguaje por considerarlo fuera del alcance de la investigación lingüística. es que ahora parece mucho más plausible que hace unos años la idea de que el lenguaje se originaría com o un sistema de comunicación gesticular y no fónico. Resulta con ello que el fracaso de los chimpancés para adquirir el habla en experim entos simpares del pasado se explica. En un momento dado. Llegados a este punto. era im p osib le"dÍscern ir en ellas "indicios de progreso evolutivo desde un estado más p rim itivo a otro más avanzado. por mucho que se remontaran en la h is to ria de las lenguas mediante lo s textos documentales conservados. con muy pocas excepciones. relativamente pequeñas. con la que quedarían las manos 1ibres. entre los órganos vocales del chimpancé y del h om bre. especialmente en el siglo x v m . A su vez. Las prim eras discusiones llegaron incluso a de­ sempeñar un im portante papel en la configuración de la gramática tradicional.

'sino que también acrecienta su propia com plejidad gram atical. que el principio de que no hay lenguas prim itivas n o.olraJbmgua-£Qmán. pero cuando. riécesidades.de_una_ sociedad. que no sólo en todas las lenguas conocidas el canal vocal-auditivo es lo que se utiliza prim ordial y naturalm ente para la transmisión. no sólo se procura un vocabulario más extehsó. de estructura rud imentaria— q ue cualquier otra de los miles de lenguas naturales que no se originaron. p o r su propia naturaleza. lo que ha em pezado siendo un pidgin llega ajJtüizarse c o m o ^ lr a g ^ ^ a itS n M M lC iiS a " com unidad lingüística. Éstas pueden parecer. P or esto. e v identemente. cam biará la lengua respectiva para cu brir aquellas.-La -característica de los pidgins es que tienen una gram ática sim plificada y un vocabulario m uy restrin gido con relación a la lengua o lenguas en que se ÍTasan. Significa ban sólo que no se han em pleado. o al menos un vocabulario especializado. hayan estádcTpresentes desde el principio y que lo lingüístico haya surgido e fe ctivam ente de lo no lingüístico. para estudiar determ inado tem a o disertar sa­ tisfactoriam ente sobre él. en conclusión. El hecho de que muchas lenguas habladas en países que se consideran subdesarrollados carezcan de palabras para los conceptos y los productos m ateriales de la ciencia y la tecnología m odernas no im plica que las lenguas en cuestión sean más prim itivas que las lenguas dotadas de tales palabras. El_ yocabulario se am pliará bien p o r el préstam o de palabras de. o sonar. y no p or su origen.3).."Claro que se uTífizan para com etidos muy lim itados. Puede estimarse que todas las lenguas vivas son. al menos de m om ento. pero no~están más próxim as a las lenguas prim itivas — es decir. 9. De ahí que quizá no todas las propiedades características de la lengua. puede suceder que una lengua esté m e jo r jadaptada que otra para determ inados propósitos. L a única excepción con respecto a este últim o postulado se encuentra en las lenguas p i d g i n .Jos lingüistas han distinguido J a s lenguas pidgin de las líamadas c r i o l l a s. en muy gran m edida como~pI3gins. Se trata de lenguas especializadas en el com ercio . tal com o las conocemos. Conviene destacar. diferencias considerables entre los vocabu larios de las lenguas. por parte de quienes intervienen en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. P ero esto no significa que unlTTerigua sea m Tfíñsecam ente"m ás rica que otra. En este sentido.coo stitu ye tanto un hallazgo em píric o de la investigación Ungüística com o una hipótesis de trabajo.lenguas o bien creando otras nuevas a p a rtir de las ya existentes. sino tam bién que todas ellas ofrecen una com plejidad aproxi­ m ada en estructura gramatical. p or lo que sabemos.. j a e c e n ^dgi. Hem os de adm itir la posibilidad de que las lenguas difieran efectivam ente en com plejidad gram atical y que los lingüistas no hayan descubierto estas diferencias hasta el presente. " " Q u e d a en pie. N o sería . com o ha ocurrido a menudo.v actividades análogas que utilizan J os qwe. De ahí que sea necesario aprender otra lengua. otras. sin em bárgo. com o pidgins (cf.oyjiansión m uy considerable de vocabulario. sistemas eficientes de comülircaHonr~Y~asf~como cambian las necesidades com unicati­ vas . Existen.

capítulo 3. En la Bibliografía se incluye. Cherry (1957). Hockett & Áltmann (1968).-1974a). Yllera (1983). Otros temas aludidos en este capítulo aparecen también tratados con mayor extensión en los capítulos 8-10. capítulo 4. . Robins (1974). Sebeok (1968. Linden (1976). capí­ tulos 1-3. Sobre los sistemas sígnicos empleados por los sordos.4. capítulos 1-2. Sobre el origen del lenguaje. Lyons (1970). y algunos de los tratados generales sobre fonética enumera­ dos en la Ampliación bibliográfica del capítulo 3. Hinde (1972). Vachek (1949. capítulo 1. añádanse Aitchison (1976). capítulo 1. capítulos 1-5. cf. capítulo 1.] En cuanto al punto dé vista semiótico (junto con la comunicación en los ani­ males). muchos de los cuales contienen capítulos y apartados pertinentes. Thorpe (1974).] Para trabajos recientes con chimpancés.1-3. también Hewes (1977). 1973).14. Stam (1977). cf. Pueden luegÓKproseguir con alguno de los manuales y libros de la Bibliografía que llevan asterisco. Akmajian. véanse también Basso (1974). y desde distintos puntos de vísta. López Morales (1983). junto con otras referencias bibliográficas. [Además. consúltense Klim a & Bellugi (1978). Demers & Hamish (1979). Rumbaugh (1977). com o tam poco lo sería decir que el latín es intrínsecam ente más noble o más expresivo que el hotentote o cualquiera de las lenguas de los aborígenes australianos. 1970). Haas (1976). los temas tra­ tados en este capítulo 1. capítulos 1-2. Gelb (1963). Crystal (1971). Householder (1971). 4. Elgin (1977).científico negar que esta posibilidad existe. Stokoe (1961). Clark &Clark (1977: 520-3). una selección de ellas. Los principiantes pueden empezar por Aitchison (1978). Akmajian. Fromkin & Rodman (1974). Hockett (1960). Fowler (1964). capítulo 1. Lieberman (1975). Wescott (1974). Mounin (1969. Uldall (1944). Premack (1977). Eco (1976). [Y Eco (1980). Chao (1968).3. [También Co­ seriu (1977a. Lyons (1977b). apartados 3. A M P L IA C IÓ N B IB L IO G R Á F IC A La mayor parte de introducciones generales al lenguaje y a la lingüística compren­ den más o menos detalladamente.] Sobre el habla y la escritura. capítulo 14. 1981). Móorhouse (1965). McNeill (1970). Malmberg (1982). en todo caso.2. capítulo 13. Lyons (1977b). Siple (1978). Smith & Wrlson (1979). más abajo. Brown (1970). Pottier (1977). Demers & Hamish (1979). apartados 3. Householder (1971).

por el contrario. ¿Q u é le parece el español com parado con otras lenguas que conozca en cuanto a la relación entre ortografía y pronunciación? ¿Q u é argum entos aduciría en favor y en contra de una reforma ortográfica? . 2. cuando.'el profano piensa que escribir e s algo m ás básico que hablar. si e s que la hay. 8). 5. La lengua se denom ina a ve c e s ‘com portam iento ve rb a l’. ¿Q u é distinción podría establecerse. de codificar por escrito. ¿h á y oraciones am biguas en el habla.. y en qué grado. Com éntese. C o m é ntese la adecuación de la expresión con respecto a (a) 'com portam iento' y (b) a ‘verbal’. 3. ¿R ecu erd a alguna oración en español que sea am bigua por escrito pero no cuando se expresa oralm ente? Y al revés. 6. constituyen el español escrito y el español hablado una m ism a len gu a? ¿Q u é clase de inform ación e s im posible. m ientras que la com petencia no presupone la actuación» (p. ¿E n qué sentido. entre c o m p e t e n c i a y f l u i d e z lin g ü istic a s? 4. Expóngase qué se entiende por ‘independencia del estím ulo'. o m uy difícil. se codifica fácilm ente y con naturalidad en el habla? 7. pero no en la lengua e scrita ? (¿E n qué afectan a esta cuestión sobre la transferibilidad de medio (a) las diferencias de acento y dialecto y (b) el hecho de dar el debido reconocim iento a la distinción entre com ponentes ve rbales y no verbales de la lengua?) 8. «. Y e s casi lo contrario» (Hockett. C o m é ntese (sob re todo con relación a ‘b á sic o ’ y a ‘c a s i’).. 1958: 4). «Con bastante fre cue ncia. la actuación presu pone la competencia.1.

9. 1976: 72). lo que apoya la idea de que ontogénica y filogenéticam ente esta m os dotados para el lenguaje gesticular antes que para el habla» (Linden. . la entrevista para un mejor em pleo» (Bu rgess. «todos lo s [ s e re s ] hum anos norm ales adquieren el lenguaje.. sin embargo. «El paralelism o m ás extensó y sorprendente es el que hay entre la lengua y la danza de las abejas. 1972a: 66). «Hay lugar para los dialectos regionales y para el inglés de la Reina. 1958: 549).. a la afirm ación de que (a) un extranjero y (b) un hablante nativo «no tiene acento»? (E sta s preguntas pueden contestarse no técnicamente aquí. 1975: 16).. cf. la recepción. 9. ¿E x iste una relación necesaria entre la d u a l i d a d 13. viceversa.. « A la ley no le importa que cam bie la pronunciación de mi apellido. 18. C ítense ejem plos cotidianos de transm isión del español escrito por un canal vocal-auditivo y.) 20. ¿E n general. y es adecuado para la taberna. en otros respectos inteligente» (Chom sky.debo acudir al juzgado a legalizarlo. m ientras que la adquisición de s u s m ás escu eto s rudim entos está fuera del alcance de un mono. El inglés de la Reina lo es para la d iscu sión radiofónica sobre el existencialism o. también Hockett. 1958: 581)... en qué se distinguen los acentos de los dialectos? ¿Q u é sentido podem os atribuir.2. Com éntese. 1971: 353. El ámbi­ to del acento regional es el m ism o donde se ha formado. Y la opinión pública apoya a los abogados al cien por cien. ¿H a quedado refutada esta afirmación por la investigación actual so bre los chim pan cés? 17. del español hablado por medio de la escritura..» (Householder. pues am bas tienen productividad. com o lingüistas. el cam po de fútbol y el baile del pueblo. ¿Q u é otros tipos de no arbitrariedad existen en las lenguas naturales adem ás dél a o n o m a t o p e y a ? 12. Expóngase lo que se entiende por d i s c r e c i ó n escritura y (b) al habla. cf. 10. ¿ S e da generalmente el caso de que sólo la lengua escrita reciba reconocim iento legal? 11. cierto distanciam iento y algo de especialización» (Hockett. Com éntese.. «Tanto los niños so rd o s com o los chim pancés aprenden su primer signo m ucho antes de que los niños norm ales digan su prim era palabra. Com éntese. entre creatividad? y la significación? con referencia (a) a la productividad y 15. 16. pero si cambio la manera de e scrib irlo . si es que hay alguna. 14. ¿Q u é “ distinción hay. ¿ E s correcto llamar lenguas naturales a los siste m a s síg n ico s utilizados por lo s s o rd o s ? 19.

el ámb (to g eñ er^ ~ d ^ ~ T ^ H n g u ística puede divid irse en distintos com partim entos según el punto de vista que se adopte o según el interés especial que quiera concederse a un determ inado conju nto de fenómenos. P o r ejem plo.2. Pero ello no . desde luego. para refu tar o confirm ar la hipótesis. Hay. sino que desean produ cir una gram ática de con­ sulta o un diccionario por necesidades puram ente prácticas. el lingüista descriptivista debe operar con un cierto concepto de ‘n om bre’ y ‘verb o ’ proporcionado p o r el lingüista general. Ahora bien.1 L a s ramas de la lingüística Como hemos visto. el lingüista general podría form u lar la hipótesis de que todas las lenguas tienen nom bres y verbos. tanto el lenguaje en general com o las lenguas en particulár pueden estudiarse~d^3e'*3TvérsdTpuntoslie vista. que en el"'capítu lo arTterior hemos considerado com o la principal cuestión definitoria de toda la disciplina.g e n e r a l de la' lingüística d e s c "r ip tT iv ~ a ""y ^ c o lre s p ó liH e "¡T T iT ^ rfé re n c ia que hay entre estudiar el lenguaje en general y describir las lenguas en concreto. La lingüística 2. pues cada una depende explícita o im plícitam ente de la otra. Muchos de los que trabajan en la lingüística descriptiva no lo hacen con el propósito de fa cilita r datos al lingüista general ni de com prob ar teo­ rías e hipótesis en conflicto. E l descriptivista. La lingüística general proporcionaJos^ conceptos y las categorías a partiF3e~lós*cüales ¿¿“pueden "analizar íás dirersás lenguas: a su vez. la pregunta «¿qu é es el lenguaje?». toda suerte de razones para describir una determ inada lengua. La prim era distinción separa la lingüistica. podría refu tarla p o r m edio de piuebas em píricas y m ostrar que hay por lo menos una lengua en cuya descrip­ ción no puede establecerse la distinción entre nom bre y verbo. por supuesto. p o r su parte. L a lingüística general y descriptiva no carecen. En consecuencia. Así. la lin -1 güística descriptiva aporta los “ciatos que confirm an o refutan las proposicio­ nes y ’ te o rfís presenteclas~pbr la" lingüística general. resulta más apropiada para la lingüística general. de relación.

apenas hay diferen cia entre los térm inos ’ liñgüfstica te ó n c a ’ 'y 'liH g ü ís tic irgéñ ei^ C p u es la m ayoría de los que utilizan el p rim ero "dan p o r sFnr¿3o~^u™ s^''propoñeñ la "fo rm u la c ió n de una te o n a ^ a tis fá c to r r á ^ o b r é lá ” éslm H ü rá ’ d é r i e i ^ á j é 'e n 'g e n e r á l T É n cu anto]a ^ lin g ü ís t ic a aplicada. la m acrolingüística se ocupa de todo lo que pertenece de algún m odo al lenguaje y a las lenguas. en tre las que se incluye la enseñanza de lenguas.. sin tener en cuenta cóm o se adqu ieren las lenguas. Es evidente que en la lingüística histórica. En su sentido m áxim am ente am plio. A lo largo del siglo pasado. de m odo que utilizarem os los térm inos ‘ microlingüística’ y ‘m acrolingü ística’. sus editores. la distinción entre teoría y aplicación es independiente de las otras distincio­ nes establecidas hasta aquí. En su sentido m áxim am ente estricto. Conviene m encionar a este propósito los térm inos más técnicos 'diacrón ico’ y ‘ sin crón ico’. para decir que en la m i c r o l i n g ü í st i c a. ‘ diacrón ico’~equivakT-a~rh iston co ’. el_más_ am plio. sin atender m ás q ue al sistem a lingüístico considerado (c o m o Saussure o.tiene p or qué afecta r la interdependencia entre los campos com plem entarios de la lingüística general y descriptiva. com o en la no histórica. se adopta el punto de vista más estricto y en la m a c r o l j n g ü í s t i c a. . m ientras que la lingüística aplicada se propone en prim er lugar al aprovecham iento de jo s conceptos y hallazgos de la lingüística en una variedad de tareas prácticas. en resumen. acuñados p~or~~Saussure (a cuya distinción entre ‘ langue’ y ‘p a role’ aludim os en el capítulo a n terioi^ _L a descripción d i a c r ó n i c a de una 1engua ~escudr i ñ a~e 1 desarrollo histórico de la misma y registra los cambios que ha experim entado entre sucesivos puntos d e l _ t i e m p o o r tanto. La descripción s i n c r ó n i c a de una lengua nó es'K IstóncaT ya que presenta un estado de lengua tal com o se encuentra en ún determ in ado punto del tiem po. lo expusieron) en sí m ism o y p or sí mismc». En principio. la m icrolingüística se ocupa tan sólo de la estructura de lo s sistemas lingüísticos. mejor. es evidente que se basa tanto en la general com o en la descriptiva7"" ‘ L a"cú arta y últim a dicotom ía distingue entre una visión más estricta y más am plia del ámb ito de investigación. H ay una tercera dicotom ía entre lingüística t e ó r i c a aplicada. N o hay una distinción term inológica generalm ente aceptada para ello. Brevem ente. ‘se alm acenan en el cerebro o se em plean en sus diversas funciones. uno también puede interesarse p or el lenguaje en general o por las lenguas en particular. y sin atender^ tam poco a la interdepen­ dencia que hay entre lengua y cultura ni entre lo s mecanism os fisiológicos y psicológicos que intervienen en el com portam iento lingüístico. En la práctica. la lingüistica teórica estudia' el lenguaje y„ías lenguas con el "ob­ je tiv o de construir una teoría sobre su estructura y funciones sin prestar aten­ ción a ninguna de las aplicaciones prácticas jque podría te n e r la investigación. La rama de la dis­ ciplina que trata de estos temas se conoce ahora por la lingüística h i s t ó r ic a. los lingüistas se preocuparon mucho por inves­ tigar los detalles de la evolución histórica de determinadas lenguas y p or form ular hipótesis generales acerca del cam bio lingüístico.

‘ cien­ cia s'] t tiené~un ‘sentido *más estricto” que sus equivalentes de traducción con- . entonces. etc.2 ¿ E s una ciencia la lingüistica? La lingüística suele definirse com o la ciencia del lenguaje o. etnolingüística.1). entonces. explícita­ mente destinado a exam inar la condición científica de la disciplina no debe pasar por alto. com o la enseñanza de las lenguas. en lugar del más estricto. En la actualidad. el resto se ocupará de la lin­ güística histórica y de una serie selecta de aspectos m acrolingüísticos. la palabm '~ p á rá"«ciéricia ». y probablem ente nunca exista. La razón por la que se dedica un apartado. que en Ciertas áreas de la lingüística apli­ cada.— no necesitan jus­ tificar la pretensión de llam arse ciencias. Casi la m itad de este lib ro se dedicará a este aspecto crucial. la gran m ayoría de lingüistas d iría que la m icr^ iñ gu istica sincrónica teórica es lo que constituye el núcleo m edular de su discip lina v lo que le confiere unidad v coherencia.cultural. no es raro que se levanten las suspi­ cacias del lector. Sucede. en inglés. que la lingüística debería asumir el punto de vista más am plio posible sobre su propio cam po de estudio. sociológico7. sobre la estructura y las funciones de las lenguas. en este lib ro y en otras introducciones a la lingüística. En capítulos sucesivos atenderem os a algunos otros aspectos de la ma­ crolingüística. es esencial adoptar el punto de vista más amplio. Y en cierto modo.Como existen muchas otras disciplinas. aquellas disciplinas cuya condición científica está fuera de duda — la física. la quím ica. Conviene subrayar que la distinción entre m icrolingüística y m acrolingüística es independiente de la que se establece entre lin güística teórica y aplicada. un marco teórico satisfactorio dentro deí cual podamos contem plar el lenguaje^ al m ism o tiem po desdé un punto de vista psicológico.''scién cé.~[Io m ism o que el plural del español. la biología. así es. psicolingüística. el estudio científico del lenguaje (cf.. E l problem a es que to davía no existe. estético y neuropsicológico (para no m encionar otros puntos de vista igualmente pertinentes). A esto se debe que algunos autores hayan incorporado lo que aquí denominam os m acrolingüística a la lingüística aplicada. etcétera. 1. no es sorprendente que ciertas zonas interdisciplinarias se hayan identificado con la m acrolingüística y hayan recibido una denomi­ nación específica: sociolingüística. ¿P or qué. que se aplican al lenguaje. se preocupa la lingüística de validar su condición científica? ¿ Y a qué se debe que al de­ fender sus credenciales científicas el lingüista dé tan a menudo la im presión de protestar en exceso? Ante todo ello. Después de todo. además de la lingüística. a ju zgar por la reconocida im portancia del lenguaje en tantas disciplinas. estilística. 2. Un asunto previo al que conviene atender consiste en que. de o tro m odo . En pnñcipIoT’Eay uh~áspecto~~téonco en tocias las ramas de la ma■crolingüística. Podría pensarse.

«cien tífico». /ciencias del com portam iento’ e incluso ‘ciencias humanas’. coinciden en cuanto a las principales diferencias que hay entre el estudio científico y el estudio no científico del lenguaje. ‘nauka’ en ruso e incluso ‘science’ en francés. de las especulaciones de los filósofos antiguos y m edievales». p i r i c a .vencionalm ente aceptados en otras lenguas. ‘W issenschaft’ en alemán. a escaso trecho. no científico. son actitudes muy poco naturales que derivan. . válido. Existe toda suerte dé prejuicios sociales. Pueden discrepar acerca de algunas de las im plicaciones del térm ino ‘ cientí­ fico’. como. acaso parezcan m eras perogru ­ lladas. a menudo se con­ sidera que una determ inada pronunciación o un cierto dialecto de una lengua ha de ser inherentem ente más puro que otro. P ero com o B loom field (1935: 3) subrayó acerca de las actitudes llenas de sentido común en los estudios lingüísticos. A menudo le resultaría menos fáciles de aplicar o menos evidentes si averiguara un poco su origen. Pero. p ero se trata de un punto de vista. las especulaciones filosóficas del lenguaje. com o algo fa­ m iliar. las palabras ‘ sciéñce’ y 'scientific*. damos por sentada la iengua7~de una manera práctica e irreflexiva. sufre más que la m ayoría de las otras disciplinas por las im plicaciones tan ’ específicas que contienen. . Esta fam iliaridad práctica con la lengua tiende a pre­ valecer incluso cuando se em prende su examen ob jetivo. E l p rim ero y más im portan te consiste en que la lingüística es e m . en inglés. La m ayoría de lingüistas que suscriben que la definición de su disciplina equivale al estudio científico del lenguaje lo hacen p ensando en qüé~Bá y lIir 'ig o 3 ó T íé ñ t ífic5~y~ otro distinto. Por ejem plo. se trata «m ás de mascaradas que de sentido común y. Y así ocurre. así. pues. p o r ejem plo. Em pecem os. E l em pirism o así entendido constituye para la m ayoría ía marca distintiva más genuina de una ciencia. con los aspectos del acuerdo.^ ^ r a con datos verificabíes o btenidos po r observación o experim entación. si es que no abandona enteramente. entonces. ¿H em os de inter­ pretar. de hacer las cosas. Com o m ínim o. com o sucede entre filósofos e historiadores de la ciencia. desde la niñez. En general.' Muchas de las ideas sobre las lenguas que el lingüista pone en tela de juicio. o bien que una cierta lengúa es más prim itiva que otras. hay que p reterir este tipo de creencias y exigir que térm inos com o ‘ p u ro’ y ‘p rim itivo ’ se definan con claridad o sean rechazados. la palabra ‘ ciencia’ tal com o aparece en el título de este ipárrafo en el sentido de sim ple «disciplina académ ica»? Desde luego. a la postre. aquí hay más hechos incursos de lo que sugiere esta in ter­ pretación. Claro que no todos los lingüistas com parten una opinión tan negativa sobre. L a lingüística. culturales y de inspiración nacionalista en las concep­ ciones de los profanos acerca de las lenguas. y no es p rc u la H v a ^ 'T ñ fiB T n fi^ i ’^ e ic ir . que se refieren prim ordialm ente á las ciencias naturales y a sus m é­ todos característicos de investigación. en realidad. aun cuando se vayan ha­ ciendo cada vez más comunes expresiones equivalentes a ‘ ciencias sociales'. Los térm inos con que el profan o se ex­ presa sobre la lengua y las actitudes que sostiene a este respecto tienen su historia. p o r lo general. En estrecha relación con él se halla asim ism o la o b j e t i v i d a d.

En rigor. no obs­ tante. A menudo han carecido también de perspectiva cron ológica al no tratar la gram ática tradicional a partir de los objetivos que ella m ism a se había propuesto. Conviene precisar asim ism o que la llam ada ‘ gram ática tradicion al’ — es de­ cir la’ teóríá lingüística occidental qu é sé rem onta. com o cualquier otra disciplina. P ero en la actualidad ya existen historias de la lingüística que ofrecen un panoram a de los fundamentos y el progre­ so de la gram ática tradicional más satisfactorio de lo que cabía disponer en la generación de Bloom field y sus inm ediatos sucesores. Que­ dan. ¿es tan em pírico y o b jetivo com o pretende ser? Es. a -través del R enacim iento y "la 'E d a d M edia. hay buenas razones para adm itir tal distinción y señalar que muchas in terp r e t a r a n ^ p. En el apartado siguiente enumeraremos y e x ^ íh a T é lrio s ’ algunas' ae eflas. en la práctica.N o vamos a analizar la historia de la lingüística en este libro. E l térm ino mismo de ‘ m étodo cien­ . al menos en un plano más refinado de discusión. ai g r ie g o ^ es múcfio más d ispar y. han pasado por alto la continuidad de la teoría lingüística occidental a p a rtir de los tiempos más prim itivos hasta la actualidad misma. En el próxim o apartado exam inarem os con más detalle algunas de estas actitudes y supuestos. sobre la naturaleza de la o b jetivid a d científica y la aplicabilidad del supuesto mé­ todo científico al estudio del lenguaje. se fundam enta en el pasado no sólo poniendo en duda y refu tando las doctrinas tradicionales. Hastá~ el pensam iento rom ano_y. Incluso cabe la posi­ bilidad de discrepar. muchas investigaciones p o r hacer sobre las fuentes origi­ nales de los períodos prim itivos. Ahora bien. ¡Desde luego. in correctas y com unes en nuestra sociedad. sino j a m b ién desarrollándolas y jró lyiéim ola s _a_ form ular. que la lingüística. En lds introducciones a la lin­ güística es habitual sentar una distinción nítida entre g r a m á t i c a t r a ­ d i c i o n a l y lingüística m oderna con o b jeto de contrastar la condición cien­ tífica de la últim a con ía no científica He la prim era. dudoso. En los últim os años los lingüistas han em pezado a adqu irir una visión más justa de la contribución de la gram ática tradicional — vam os a Icontinuar utilizando el térm ino— en el desarrollo global de la disciplina. indudablem ente más em pírico y o b jetivo en actitudes e im plicaciones que el de la gram ática tra­ dicional. tienen su explicación histórica en los supuestos filosóficos y culturales que se im pusie­ ron en el desarrollo de la grainática^tradjcional. desde luego. V olvam os ahora al estado actual de la lingüística. aún antes.n to m o a las lenguas. aun cuando se im pongan algunos com entarios generales. lo que se ha enseñado eri la éscuéia a generaciones de alumnos reluctantes y desinteresados a menudo no es más que una versión m al com prendida y tergiversada.m atizada' de fo que habitualmente se a d vierte. desde luego. al d escrib ir los principales avances realizados duran­ te los últim os cien años en la investigación científica del lenguaje. Más aún. N o debe olvidarse que los térm inos ‘ciencia’ y ‘cien tífico ’ (o sus precursores) se han utilizado de un m odo diferen te en distintos períodos históricos. los científicos y filósofos de la ciencia ya no aceptan tan fá cil­ mente com o antes la idea de que hay un m étodo único de investigación apli­ cable a todas las ramas de la ciencia. i Muchas obras re­ cientes sobre lingüística. H ay que subrayar.

N o existe observación ni allegam iento de datos al m argen de la teoría y de alguna hipótesis previa.tífico' parece un tanto pasado de moda. e n este contexto. Sin "ún cie rto ^ o ñ ó c im ie n to de e llo — no necesariam ente m uy detallado o profu ndo— . esto es lo que mucha gente sobreentiende en el . Ja observación está necesariam ente. aproxim adam ente. evidentem ente no im plica que el cien tífico deba abstenerse de teorizar y form ular hipótesis generales m ientras no haya almacenado una cantidad suficiente de datos. La observación supone una atención. incluso en las ciencias naturales. Se produ jo com o reac­ ción a la concepción radicalm ente em pirista de la ciencia propuesta por los positivistas lógicos en el p e r ío d o . más en concreto. E l p rim ero presenta una historia más extensa y es mucho más in- . ~Pero son pocos los científicos que han tra­ bajado realm ente de esta manera. La frase es sugestiva. además. Para decirlo con una expresión de m oda originada en Popper. Cualquiera que sea el sentido que se atribuya a la o b jetivid a d científica. en su in terpretación tradicional. sino tam bién entre otros científicos sociales (cf. Los datos científicos. presentado. 7. no pueden com prenderse los aspectos teóricos y m e­ todológicos que” cafacterízan las escuelas Hngüísticas de la actualidad. de la percepción y los datos sensoriales. en lo posible. «in te le c to » o «ya zón »— .la_. com o se ha subrayado a menudea no.términQ_lm étpdo cien tífico '. que las polém icas afectan al conjunto de la ciencia y no sólo a la lingüística. Se ha indicado a veces que la investigación científica ha de proceder necejéu-jgmente _p_pr m edió de la g e n e jr y i^ c ió frin d u c tív a n s ó ¥ re J a ^ b a s ^ d e ja iw ^ ^ e n ^ ió n _ jio _ rn a nipulada teóricam ente. incluso decim onónico. al ‘racionalism o’ — del latín ‘ra tio ’. sino que se tom an de ía experiencia. " ~ N o " e s ñecésarió" esllibTeceY aqürñín gú n a distinción en tre em pirism o y po­ sitivism o.4). «m en te». en una invete­ rada controversia filosófica. de un m odo im parcial y sin com prom iso con ninguno de los cam­ pos de la controversia. se. En realidad. V olverem os a algunos de los aspectos más concretos de esta controversia a propósito del generativism o (cf. selectiva. pero también controvertida. que significa.experien\cjá. im buida de teoría. y desde el m ism o principio. 7/. E l térm ino ‘em pirism o’ se refiere a la concepción de que todo conocim iento p rovien e de la experiencia — la pala­ bra griega ‘em p eiría ’ significa. H ay que añadir. Los estudiantes de lingüística no deben ign orar el e m p i r i s m o y el p o ­ s i t i v i s m o . precedente a la Segunda Guerra Mundial. dan. E l em pirism o im plica mucho más que la adopción de m étodos em píricos de verifica ción o confirm ación. «exp erien cia »— y. de ahí que deba establecerse una distinción crucial entre ‘em pirista’ y ‘em p írico ’. «con ocid o independientem ente de la ex p erien cia») a p a rtir de los cuales la m ente inter­ preta los datos de la experiencia. En particular. jS e opone. defienden la existencia de ciertos conceptos o proposicio­ nes a p riori ( ‘a p r io r i’ significa. Lo que sigue constituye un m ín im o necesario de in form ación básica. ya que los últim os progresos en lingüística y en filosofía del lenguaje prom ovidos p o r la obra y las ideas de Chomsky han ejercid o una influencia m uy considerable en la discusión generalizada acerca del em pirism o y el positivism o no sólo entre filósofos y psicólogos._en.4). Los r a c i o n a l i s t a s destacan el papel que la m ente desempeña en la adquisición del conocim ien­ to.

. Y a desde el siglo x v n — a p a rtir de Descartes y Hobbes— algunos filósofos de la ciencia habían expresado sus dudas sobre la pretensión positivista de explicar los procesos mentales a p a rtir de m étodos y conceptos característi­ cos de las ciencias físicas.nujuiuii.r _ . en realidad. p o r su extraordinaria adhesión al em pirism o y al positivism o. E l positivism o des­ cansa en la distinción entre los llam ados datos positivos de la experiencia y la especulación trascendental de diversos tipos. y asi sucesivamente-—’ por lo q ue' 'én ”la” gran S ín tesis de ía ciencia unificada. en virtu d de diferencias irreductibles en el p rop io o b je to de estudio. El. É l estaba. m ientras que el del reduccionism o ha perdido el res­ paldo de científicos y filósofos de la ciencia en com paración a cuando B loom ­ field escribió su clásico manual de lingüística en 1933. reduccionism o y. De ahí que exista. . reinterpretarse a p a rtir de ellpg)^ É l reduccionism o. Existen aun dos principios mas concretos en esta empresa. se han visto afectadas p o r este espí- .Hi_mii i o d e v e nrmimfi iu c a c i !■ó_■»»—n«iim . Y más que nadie.. en últim o térm ino. M enciono a Bloom field. „ u | * ____ _________ ninguna afirm ación tiene sentido a menos que pueda verificarse por la obser­ vación o p or m étodos científicos aplicados á los datos de la observación.do. r nimsegún el cual » T nr—rrr tn rT ~ rriir r. era característico de un grupo más am plio de estudiosos que trascendía a los p ropios m iem bros del Círculo de Viena hace unos cua­ renta años. en el . estrecham ente relacionado con el m ovim iento de la Unidad de la Ciencia y suscribía totalm ente el principio del reduccionismo. r— |. a la larga. contra lo que sucede con el principio de la verificación. sino que puede resultar incluso justificable. el.________i.Tiende a ser agnostíco’ vr ahtim etafísico de perspectiva y rechaza todo recurso a entidades no físicas. los conceptos y proposiciones de las ciencias menos básicas debían red u cirse. segundó se refiere al principio del r e d u c c i o n i s m o.i.. la biología más básica que la p sicología y la sociología.cual .tp. lo que no es sorprendente.a los conceptos y proposiciones de las más básicas (esto es. m ás_ en general. H o y se piensa más bien que no existe algo así com o un m étodo cien tífico único aplicable a todos los campos. 5.. sobre todo en N orteam érica. impuso a la lingüística un ideal suprem o de ciencia. un legado h istóricam ente explicable de em pirism o y positivism o. el _ cuerpo""del saber positivo quedaría rep resentado. El prim ero se refiere al ahora célebre p r i n c i p.6).. y que la diversidad de procedim ien tos no sólo debe tolerarse p or su m era necesidad inm ediata en cada disciplina. en nuestra disciplina. P ero am bos son aliados naturales y marchan estrechamente unidos en todo lo que aquí nos interesa. la física y la quím ica serían m ás básicas que' la biología.. Gran parte de la psicología y la sociología del presente siglo.E j. según eP cu a T h a y ciencias más básicas que otras — así. lo m ism o que la lingüística.p ositivism o han perdido atractivo ante la m ayoría dé científicos actuales. como uñ conjunto de proposiciones rigurosam ente formuladas. Actualm ente se ha abandonado el prin cip io de la verificación (pese al im­ portante * p á p é r ^ F 'E á '^ e s e m ^ ñ a 3 o ^ ñ ~ íá ~ form ación de la teoría veritativa del significado: cf.elusivo com o actitud filosófica. Así se desprende claram ente del segundo capítulo de su manual. El ob jetivo de los p o s i t i v i s t a s l ó g i c o s del Círculo de Viena consistiría en producir un sistem a único p a r a j a ciencia entera.

lógicos. Pero sobre todo en la lingüística. sin que im porte cóm o haya llegado a ella. puede sujetarse a "controles m etodológicos satisfactorios. En resumen. equivalencia o no equivalencia de enunciados. Nosotros adoptarem os la distinción entre conceptos preteóricos y teóricos en diversos momentos de los capítulos subsiguientes y adm itirem os que la observación.condicionados sobre la aceptabilidad o inaceptabilidad de enunciados. la observación considerada en sí misma. En rigor. al igual que la realidad de los constructos teóricos de la física o la bioquím ica. estaba en lo cierto al poner en duda la claridad de esta distinción y. Veam os ahora los aspectos polé­ micos.ritu positivista. Toda ciencia bien establecida em plea conceptos teóricos característicos y m étodos propios para obtener e in terpretar los datos. y así sucesivamen­ te^ H ubo un tiem po en que algunos lingüistas pensaron que cabía. y la construcción de la teoría entendida com o una m era generalización inductiva. apelando al lla­ mado m étodo científico. E l ' térm ino ‘ intuición* contiene asociaciones más bien desafortunadas. en cambio. la idea de que la observación y la colección de datos pueden y deben realizarse an­ tes de form ular toda hipótesis. L o que Popper quería decir iy estaba precisam ente criti­ cando era la distinción tajante de los positivistas. en princi­ pio. Ahora bien. teóricam ente neutra. o m itir las intuiciones de los hablantes nativos sim plem ente allegando un .. si es que alguna vez lo fue. puede ponerse en entredicho la realidad de tales constructos. entre. Evidentem ente. preguntarse por el propósito explicativo que cada constructo teórico postulado trata de cu m plir con respecto a los datos. Es más provechoso. aun cuando sea necesariam ente selectivá. la invalidez de la idea sobreT íá observación y colección no selectiva de datos tam poco im pide que pueda establecerse una distinción entre conceptos pretóricos y teóricos. Todo lo dicho hasta aquí sobre el em pirism o. n o'h a y que am pliar el térm ino ‘ teoría’ hasta el punto de abarcar en él todas las concepciones previas y las expectativas con que el científico aborda y selecciona lo observable. hipótesis q ue el científico desea verificar. A menudo. la cuestión de si una disciplina es o no científica ya no puede contestarse satisfactoriam ente. Desde luego. la lingüística com o en otras ciencias basabas en ía experiencia em pírica.. E l prim ero se refiere a las implicaciones contenidas en la noción de Popper sobre la observación im buida de teoría. T o que en el capítiilo áñ ten or denominábamos ficción — ef sistem a iinguistic o ^ puede describirse en térm inos científicam ente más precisos com o c o n s t‘r u c t o'" t e ó r i c o . sucede que la selección de datos está determ inada po r alguna. O tro aspecto de la controversia — y uno de ios que han cobrado especial -‘im portancia en la lingüística actual— se refiere a l papel de ía intu ición y a los problemas’ m étodologicós derivados de ella. el positivism o y el estado actual del llam ado m étodo científico pertenece a lo que hemos considerado más o menos evidente e incontrovertido. Cuando aludimos a las intuicio­ nes del hablante nativo acerca de su lengua nos referim os a los ju icios es­ pontáneos y nq . el positivism o ha recibido liltin S iñ éñ te'u 'n serio atáqüe~como me todo irrealizable o estéril. Aquí la controversia radica en el uso del térm ino ‘ teoría’. tanto en.. en especial.

Pero estos inconvenientes no son más serios que los de quienes trabajan en psicología. adm itiendo sin reparos una consi trucción com o estaba en tre tú y yo. Sin em bargo. en que la fiabilidad de las intuiciones del hablante n ativo o de las introspecciones del propio lingüista no plantea ningún problem a serio. tan** poco fiables. en lugar de estaba en tre ti y m í). P ero la m ayoría de lingüistas probablem ente no aceptaría las intuiciones del hablante nativo com o dato fehaciente para la descripción. O curre incluso con frecuencia que un hablante nativo rechace por inaceptable un cierto enunciado propuesto por el lingüista y más tarde se le oiga produ cir justam ente el m ism o enun­ ciado en algún contexto natural de uso. inacep­ tables. E l p rim ero consiste en determ inar si las intuiciones a que se refiere el co rp u s 1ingüTslá"foñ5a5rpartirefécfí^mé5t<r'aelá~c6m^ hablante n ativy. en la descripción de cual­ qu ier lengua. hay qu e a d m itir que son. hay graves inconvenientes m etodológicos a la hora de alle­ gar datos fidedignos en todo el ám bito de la lingüística teórica. . Pero sus ju icios son más proclives al distorsionam iento precisam ente porque sabe las im plicaciones que tienen para éste o aquél o tro asunto teórico. sociología o en las ciencias sociales en general. p or razones lingüísticam ente no pertinentes. al menos. 7. por el contrario. aun cuando no ocurra así con la observación directa de la conversación espontánea. V o lverem os a este asunto al tratar del gene­ rativism o (c f. que. el recurso a las pruebas intuitivas continúa con trovertido en un par de aspectos. Desde luego. aspectos muy am plios. el lingüista se encuentra más cóm odam ente que la m ayoría de científicos . en ciertos respectos. además. Los propios hablantes nativos no sólo discrepan entre sí acerca de lo que es o no aceptable. En cuanto a las in trospecciones del lingüista sobre sü propia lengua. sino que. p o r muy grande que sea. además. a ju zgar p o r la definición de Chomsky de ‘com pe­ tencia’ y su form ulación sobre los o b jetivo s de lingüística. esas intuiciones deben en trar en la descripción de la lengua. capaz de contener ejem plos de todos los tipos aceptables de enunciado. a menudo incluso p o r otras razones. Los lingüistas reconocen en general que estos juicios. Si -es así. En la actualidad m uy pocos suscribirían este punto de vista. Puede decirse. son muy poco fidedignos. e incluso que no hay ningún corpus de m aterial. aun cuando no hay razones para pensar que hablan dialectos diferentes. Es evidente que muchos enunciados dichos con naturalidad resultan. com o las intuiciones del lego. Acaso el lingüista esté menos pendiente que el p rop io lego de las con­ venciones del uso corrpcto (p o r ejem plo. Las introspec­ ciones del lingüista sobre el com portam iento p rop io y ajen o pueden muy bien estar imbuidas dé teoría. sus ju icios varían a lo largo del tiem po. Existen.suficientem ente copioso de datos obtenidos con naturalidad y so­ m etiéndolo a un análisis exhaustivo y sistem ático.sociales. pues se distingue con claridad qué parte de lo observado pertenece al com portam iento lingüístico y qué parte no le per­ tenece. La segunda parte del litigio se re fiere a la fia b ilidad de los juicios del ha­ blante nativo cóm b~reflejo~o pronpistico del com portam iento lingüístico pro­ pio y ajeno. al menos en ciertos aspectos.4).

se objeta que esta term inología o jerga de la lin­ güística es más com pleja de lo necesario. en principio. La m ayoría de térm inos técnicos que em plean los lingüistas aparecen en el curso de su obra y son fácilm ente com prensibles si se atienden con atención y sin prejuicios.3 Terminología y notación Toda disciplina dispone de su propio vocabulario técnico. a la sociología y a las demás ciencias sociales. y la lingüística no es una excepción. no incurra a veces en una pedantería ter­ m inológica fuera de lugar. no se con form a con hablar de sonidos. ciencias sociales y humanidades. a que los térm inos corrientes sobre la lengua — muchos de los cuales. Muchos lingüistas. Pero la lingüística no se pres­ ta fácilm ente a ninguna división académica que distinga entre ciencia y arte ni entre ciencias naturales. A veces. al decir que constituye una ciencia no se niega en absoluto su estrecha relación tem ática con disciplinas tan húmañas~como lia ''iSfósóWá'^ a' critica literaria. si el vocabulario espe­ cializado de la lingüística se em plea con m oderación y con propiedad sirve . los inconvenientes m etodológicos que apare­ cen en el curso de la investigación lingüística. incidentalm ente. esto no im pide que el lingüista. ‘ m orfem as’ y ‘clases de fo rm a ’ ? E llo se debe. Como la lingüís­ tica moderna. p o r tanto. 2. ‘ ciencias del com portam iento’. la lingüística o frece vínculos naturales con una gama muy am-’ plia de disciplinas académicas. en su m ayor parte. ¿Por qué es tan proclive el lingüista a la creación de térm inos nuevos? ¿P or qué. La cuestión de si la lingüís­ tica. El uso creciente de expresiones tales com o ‘ciencias de la vid a ’. estos principios se contraponen con frecuencia a los que determ inaron las actitudes y supuestos característicos del gram ático tra­ dicional. ‘ ciencias humanas’ o ‘ciencias de la tierra' indican que muchas disciplinas sienten la necesidad de agruparse por razones estratégicas o tácticas que poco tienen que ver con las distinciones convencionales. En el apartado a n terior nos hemos referid o a la psicología. evi­ dentemente. com o otros especialistas. pueden considerarse derivados del ideal científico de la objetividad. Desde luego. com o asignatura universitaria. no obstante. se encasilla m e jo r en una facultad o en otra constituye un m ero asunto de conveniencia adm inistrativa. al afirm ar su objetividad. N o obstante. palabras y partes de la oración en lugar de inventar nuevos térm inos técnicos com o ‘ fonem as’. En apartados subsiguientes examinaremos una serie de principios que los lingüistas de hoy suelen tom ar p or válidos y que. se ha declarado tan a menudo al margen de la tradición. clasifi­ carían su disciplina entre las ciencias sociales. Por ello. Com o se ha señalado antes.N o hay que exagerar. acaso la mayoría. se form aron com o térm inos técnicos de la gram ática tradicional— son im precisos o ambiguos.

distinguirem os entre «m esa » y mesa. Ésta es también una de las form as de progresar en toda disciplina. no n orm ativa) supone que el lingüista trata de descubrir y alm acenar las reglas que siguen realm ente los m iem bros de una com unidad lingüística sin im pon eríes"otras reglas. la ventaja de inducir al lingüista a m editar con cuidado distinciones que de otro m odo podrían pasar inadvertidas. a ‘gen eral’ com o a ‘h istórico’. Más adelante introducirem os otras convenciones que perm itan distinguir las form as habladas de las escritas. y entre cada uno de estos aspectos y la palabra misma. para lo que se escribe entre espacios com o una se­ cuencia de letras en un texto escrito. puede surgir la necesidad de dis­ tinguir entre el significado de una palabra y su form a. p o r tanto. ya que evita la ambigüedad y los po­ sibles malentendidos. sí al menos muy útiles para aludir a los datos lingüísticos y precisar de qué se está hablando. además. Este contraste es el que se establece entre d e s c r i b i r cóm o son las cosas y p r e s c r i b í r cóm o deberían ser. desafortunadamente. en general. En este lib ro recurrirem os al uso de com illas simples. com illas dobles y cursiva. un gru­ po generalm ente adm itido de convenciones notacionales que perm ita esta­ blecer éstas y otras distinciones. Y no existe. extrañas) de corrección. entre el significado y la form a (o una de las form as) de la palabra 'mesa'. A firm ar q ue la lingüística es una ciencia descriptiva (es decir. es ‘n orm ativo’. si no absolutam ente esenciales. podemos mantener separados. con razón o no. y las form as habladas de un cierto tipo (fo n ético) de las habladas de o tro tipo (fo n o ló gico ). Será útil. lo utilizan así. Gracias a estas convenciones. ilustrar la diferen cia entre am bos tipos de reglas . com o verem os más adelante. y así sucesivamente. el segundo. respectivam ente. O tro térm ino equivaTénte á~F^ esS Tpn voT~eñ ^posicíoír~an áloga a ‘d escriptivo’.para clarificar y no para ensom brecer. M uy a menudo resulta d ifícil aplicar con absoluta coherencia una determ inada convención notacional.o “normas” T3ívérsas^"y. P o r ejem plo. no prescriptiva Aquí em pleamos el térm ino ‘d escrip tivo’ en un sentido d ife rente y opuesto tanto. com o acabo de hacer. Ofrecen. N o hay más rem edio que u tilizar la lengua para hablar tanto del lenguaje en general com o de las lenguas en particular. Por ello necesitam os identificar con exactitud a qué partes o rasgos de una lengua aludimos.de los senti­ dos de la palabra ‘palabra’ : el prim ero. lo que lleva a veces a replantear la distinción teórica para la cual se había establecido al principio. Los lingüistas. E l em pleo de notaciones especiales facilita muchísim o esta labor. 2. al menos d os. Por ejem plo. Lo m ism o puede decirse con respecto a la notación." p or tanto. es que las diversas convenciones son. ' ' Quizá resulte confuso em plear. para lo que aparece en el diccionario de la lengua. el térm in o ‘ regla’ con dos significados tan diferentes. Lo que aquí nos interesa establecer. para distinguir.4 L a lingüística es descriptiva.

en el sentido de que las reglas son i n m a n e n t e s al com portam iento real. « N o me p o rto m a l» )] « N o debe escin dirse el in fin itiv o » (c o m o en I want you to cleariy understand. Por lo demás. no norm ativo) en la investigación de dicho com porta­ miento. es la que separa las reglas trascendentes (o prescriptivas) 5e las inmanentes (o descrip­ tivas). «N u n ­ ca term in a r oración con p rep o sició n » (n o T h a t's the m an I was speaking to. A algunos segu­ ramente les resultarán fam iliares muchos de los preceptos norm ativos de la gram ática tradicional: «L a segunda persona singular del indefinido nunca ter­ mina en -s» (no cantastes. por principios determinables — si los miembros los obedecen o no. Pero tales reglas (si es que cabe llam arlas-' así) son muy distintas en condición. «N o hay que confundir los numerales partitivos con los ordinales» (n o E l lib ro está en la doceava ed ición). si los maridos y las esposas son igualmente fieles o no a sus compañeros. en caso de necesidad. puede haber diferen­ cias entre el modo com o la gente se comporta y como afirma o incluso cree comportarse. si es así. [E n el o rigin al. . sino cantaste). ''ser/estar''. sin em bargo. «H a y que respetar la correspondencia entre d eícticos» (n o Pásame esto que llevas a h í). Todas estas diferencias guardan correlación con el com porta­ miento lingüístico. sino ! am n o t m isbehaving. «L a form a a in 't es in c o rre c ta » [(n o A in ’t m isbeh avin g. en la práctica. Las afirmaciones y negaciones prescriptivas son órdenes (¡D i / Ñ o digas )¿7)7 mTéñt7iiJ~^TTás*^fírma£Ío^es y negaciones descriptivas son simples áse^ racloñ esT £ á “ ^n /e"3¿cF7 no dice X ). o no in­ manentes) del com portam iento sexual. a los hablantes de la lengua respectiva. «Q u ie ro que (lo ) entiendas clara­ m en te». en tanto que el com portam ien­ to de un grupo dentro de la comunidad esté gobernado. « N o h ice n a d a »). «E l o b jeto indirecto pro­ nominal carece de concordancia de género» (n o La escribió una postal). o son cons­ cientes de ellos— . Ahora bien. extrañas. y así sucesivamente. se consignan las siguientes n o rm a s :] «N u n c a debe em plearse u n egativa d o b le » (n o / d íd n ’t do n oth in g.' n 1. de las reglas de conducta que podría prescribir la relación establecida o una cierta m oralidad convencional. «H ay que evitar la ambigüedad entre antecedente y cláusula de relativo» (no Es el ch ico del vecino que estu­ vo aquí)-. «E s el h om bre con quien estu ve h a b la n d o »). de qué manera y desde qué edad. El gram ático con­ cebía su tarea com o la form ulación de pautas de corrección y su imposición. al a p lica r esta regla debe correg irse í t ’s m e p or I t is /. E ITn ofivo"prfñ^ípall3F ^ü elóTTingm stás actuales insistan tanto en la distin c ió ñ ^ iíffg ~ r ^ la s ~ d H c ñ p t iM s ~ y ^ fe s m ^ w á s " reside en q u é lá gram ática tradicional presentaba un talante fuertemente norm ativo. «S o y y o »). don de -clearly está in tercalado en la form a [c o m p u es ta ] de in fin itivo to u n dersta nd). puede o no amoldarse a esta suerte de reglas t r a s c e n d e n t e s (es decir. trataremos de averiguar cómo se comporta realmente la gente a este respecto: si practican el sexo prematrim onial y. La distinción más importante. « E l verb o ‘ to b e ’. exige el m ism o caso antes y después» (p o r tanto. podemos decir que está regulado. si no en contenido. La gente. sino T h a t's the m an to w h om l was speaking. Si nos interesa el punto de vista puramente descriptivo (es decir. sino í d id n 't do anything.— llamémoslas inmanentes y trascendentes. respectivamente— a través de algo que“ ñaclá—tíérieTqué ver con la íefrfgli á7"E xami ríemo s"el com portam iento sexual de la gente en una sociedad dada. en la práctica.

Así ocurre. la lógica se con vierte en una suerte de orácu­ lo. Sófocles. m ientras que en otros constituye. se ha argum entado que dos negaciones equivalen a una afirm ación. ocurre que las form as a que se aplica el térm ino ‘ in fin itivo’ contienen una sola palabra en griego y en latín. delata una incom prensión palm aria de lo que es la lógica y de cóm o opera. que. no puede des­ cribirse adecuadam ente sin tener en cuenta rasgos com o el acento y la en­ tonación. la construcción correcta. En p rim er lu­ gar. en fin. si bien el acento y la en­ tonación evitan la confusión. p or ejem plo. si do o n o th in g se pronuncian con un acento especialm ente enfático. em pleado en . H ay dialectos del español en que nunca aparece el llamado laísm o (es decir. Incluso el más prestigioso dialecto del griego antiguo — el grie­ go clásico. Esgrim iendo la lógica. lo m ism o qu e en francés. Cuando se aducen razones para condenar el laísm o u o tro fenóm eno similar en nom bre de algún principio descriptivo que lo descalifique por vul­ nerar alguna prem isa necesaria. italiano. En los dialectos en que I didn’t Ido n o th in g (con acento n orm al) puede significar « N o hice n ad a» también tom a los significados del inglés estándar. que son muchas las lenguas donde la llam ada construcción negativa doble se produce precisa­ mente en el dialecto literario: por ejem plo. ruso. o bien.. el propio A ristóteles— tenía una construcción negativa doble. español o ruso — p o r no m encionar sino algunas de las m odernas lenguas europeas más familiares— . el uso de la en vez de le ). desde un punto de vista puram ente descriptivo. Así. en francés. Tam bién conviene mencionar. L o único que vale con­ signar aquí es que no hay nada intrínsecam ente iló gico en íai construcción n e g a t iv a dobig En los dialectos en que se em plea con regularidad actúa sis­ temáticamente según reglas y principios gram aticales de interpretación que son inmanentes al com portam iento de las respectivas comunidades dialecta­ les. a p rop ósito de la construcción negativa doble. tal com o funciona en ciertos dialectos del inglés.las obras de Platón. alemán. Las reglas del inglés estándar (esto es las reglas inmanentes al com ­ portam iento lingüístico de los hablantes de un determ inado dialecto del inglés) perm iten / did n’t do n othing (con el significado aproxim ado de « N o es cierto que y o no h iciera n a d a ») siem pre y cuando d i& f’t se acentúe. si bien no tenemos por qué en trar ahora en la naturaleza de los axio­ mas lógicos ni en la com pleja cuestión de cóm o se relaciona la llam ada lógica natural del com portam iento lingüístico ordin ario con los sistemas ló ­ gicos que construyen e investigan los especialistas. . ju n to con otras im plicaciones o presuposiciones. to clearly understand) o de I t ’s m e— derivan de la aplicación de principios y categorías que en un m o­ mento an terior se habían establecido para la descripción del griego y el latín. Tucídides y aun del padre de la lógica. ¡Y a fin de cuentas la gram ática tradicion al se origin a en la descrip­ ción de los dialectos literarios de la antigua G recia! Otros preceptos norm ativos de la gram ática tradicion al — com o [e n in­ glés] la condena de la escisión del in fin itivo (. al p roscribir las construcciones de doble negación (algo así com o N u n c a 'n o ha ven id o) en ciertas lenguas com o en inglés [o en latín clásico].E l exam en de estos ejem plos dem uestra de inm ediato qué tienen un ca­ rácter bien heterogéneo. Esto m erece algunos com entarios.. Puede observarse.

com o un verb o que signifique «s e r». esto es hablante que confunde 11 (v.. que rige actualmente las formas pronominales de nominativo (v. p o r ign orar su cobertura. en prin­ cipio. com o to understand.2 Estas cons­ trucciones violan otra tradicional regla prescriptiva del inglés: «L o s verbos y las preposiciones rigen su o b jeto en acusativo». Se in terpreta. la posibi­ lidad de escindir una form a (en el sentido en que se utiliza con respecto al infinitivo [en in g lé s ]) es uno de los principales criterios que aplica el lin­ güista para decidir si se trata de una o de dos palabras. Entre tú y yo lo haremos) tras una situación vaci­ lante hasta ñnales del xvu (v. H e to ld you and I.. en cam bio. gr. Com o verem os más adelante. Es interesante notar que muchos hablantes de un inglés que los gram á­ ticos tradicionalistas considerarían bueno' dirían y escribirían betw een you and I [en lugar de betw een you and m e ). lo cierto es que las llamadas diferencias de caso de la gram ática tradicional (y o fren te a me. a veces. Cf. en lugar de Viva yo.] . gr. «T ú y yo irem os ju n tos». « D ijo a ti 2.. e$to es la am pliación de una re­ gla o principio. En cuanto a la proscripción de I t ’s m e. Además. tú frente a te. al parecer. en las lenguas con casos y verbos equivalentes ál latín ‘esse’. de lo que se denomina u l t r a c o r r e c c i ó n .. E llo da lugar no sólo a lo que la gram ática tradicional aceptaría. «en tre tú y y o ».. « ir » . gr. Estaba entre ti y m í). al inglés ‘ to b e’ [o al español ‘ ser’ ]. y ni siquiera algo que quepa identificar. «S o y y o ». Y dado que p o r otros m otivos y por las convenciones ortográficas de la lengua escrita los llam ados infinitivos del inglés son form as de dos palabras. p o r el con trario (para no pasar p o r hablante de un inglés deficiente) com o una n orm a para sustituir you and m e (o m e and y ou ) p o r you and I en todas las posiciones. denuncia inm ediatam ente lo que es: una regla n orm ativa basada en el latín que no se sostiene en criterios más generales. lo. etc. ni H e told I. sobre tod o porque muchos hablantes que dirían con naturalidad Y ou and m e w ill go.5. «M í iré ».español. «en tre tú y y o ». «com p ren d er». « L o d ijo a t r y a m í». to go. [Algo semejante sucede en español con ‘entre’. ignorada la naturaleza de la regla prescriptiva. por su función y sus características gramaticales. Derivan. aun cuando su función sólo pueda com pararse en parte con la de los in fi­ nitivos latinos. etc. etc. M e w ill go. Tradicionalm ente. gr. sino tam bién a lo que con­ denaría. et­ cétera. las form as de dos palabras. «M e d ijo a y o ». ha de escribir < ll> donde él pronuncia [y ]. sin duda semianalfabeto y yeísta. él fren te a le. m í. a fenóm enos a los que o rigin al­ m ente no se aplicaba. etcétera. cayó) en favor de y (y pronuncia [kayó] en am­ bos casos).] 3 [U n ejemplo de ultracorrección en español se encuentra en una grafía como Viva lio. pongam os por caso.) no se encuentran en todas las lenguas. « E l verbo ‘ to b e’ tom a el m ism o caso antes y después». nota 3. etc. la diversidad de construcciones posibles es tal. se corrige-indebidamente al aplicar en exceso (en una forma de ‘yo’) la nor­ ma ortográfica que ha de aplicar todo yeísta de que. así.3 Queda.. nunca dirían. «T ú y m í» ( = y o ) irem os». se denom inan tam bién in fin itivos. Y o u and 1 w ill go tegether. no cabe objeción. 6. H e to ld y ou and I [en lugar de H e told you and m e]. cuyo autor. para separarlas. ti. que la tradicional regla. calló) e y (v. between you and I.

Podem os decir igualm ente. estaba subordinada a la tarea práctica de hacer acce­ sible la literatu ra p rim itiva a los que no hablaban. E llo se debe a que en períodos im portantes del desarrollo cultural europeo — desde la escuela alejandrina en el siglo n a. H e ío_íd you and I. ai m enos por la form a en que suele aplicar­ se. ü sta o p im ó ji no puede defenderse de ningún m odo. Todas Tas lenguas están sujetas al cam bio. que todo hablante de inglés que diga betw een you and I. Y no hay duda. haya realizado la ope­ ración de aplicar bien y mal. al m enos hasta hace poco. o no podían hablar p o r el paso del tiem po. Desde luego. contribu ir al con ocim ien to de la naturaleza del lenguaje. De ahí que la tarea de la lingüística h istórica consista en investigar todos los detalles po­ sibles del cam bio lingüístico y. sin em ­ bargo. E l p reju icio litera rio de la gram ática tradicional no sólo se explica por estos hechos históricos. Pero carece de sentido en la descripción gram atical de las lenguas habladas m o­ dernam ente. de que se origin aron en un proceso de ultracorrección.y a y o ». C. etc. la regla tradicional. p o r supuesto. ni la lógica ni la gram ática del latín sirven de tribunal de­ cisorio para d ecid ir si algo es o no co rrecto en inglés. m ediante una teoría explicativa. tam bién es índeienaiDie. H ay una opinión am pliam ente adm itida en nuestra sociedad. Pero sé conocen suficientem ente ya — desde m itad del siglo pasado^— para que no quepa duda de que. al m ism o ^tiempo. pautas absolutas de corrección. N o hay. según la cual el cam bio lin gü ístico supone necesariam ente un decaim iento o una corrupción de ia lengua. el dialecto del griego o del latín en que se basaba la len­ gua de los textos clásicos. al m enos en lo que atañe a la descripción del griego y del latín. Tam p oco puede a p e­ larse a la autoridad incuestionable de la tradición p o r la tradición (« A s í m e los énséñáron a m i. si se m ira sin p reju icios el cam bio en la lengua. está in vestido de un don especial para el conocim iento seguro y certero de las reglas trascendentes de corrección p o r encim a de los demás hablantes. a m is padres y a los padres de m is p a d res») o al uso de los escritores más reputados de la lengua. no hay más que observarlo. Los factores que determ inan el cam bio son com plejos y hasta ahora sólo parcialm ente com pren didos.. en la lengua. En cuanto al prin cip io de seguir los criterios de los escritores más con­ sagrados. Podem os decir que un ex tra n jero ha com etido un e rro r si dice algo que viola las reglas inm a­ nentes al uso de los hablantes nativos. sino que resulta aun. N o nav razón para creer que un escritor. p rim ero del griego y luego del latín. De ahí que la gram ática tradicional tenga un verdadero p reju icio litera rio en sus 'bases de com paración. lo qu e en un m om ento se condena com o corrupción o decaim iento de criterios tra­ dicionales de uso puede siem pre ponerse en correlación con o tro cam bio an terior del m ism o tipo que dio origen al uso que los propios tradicionalistas consideran genuinam ente correcto. etc. hasta el hum anism o renacentista— la descripción gram atical. ju stifica­ ble. p o r m uy genial que sea. L o que no im plica. Estas construcciones son tan comunes en el habla actual de la clase m edia y alta del inglés estándar de In gla terra que seguramerite^ las han aprendido con toda naturalidad la m ayoría de los que las utilizan. si nos .

En la actualidad se está realizando a escala ace­ lerad a y den tro de la p olítica oficial en algunas naciones en vías de desarrollo de' Á fric a y Asia. la precisión y el potencial estético. . Y este supuesto requ iere justificación. sino sólo en relación con un cierto m odelo que. el ám b ito de expresión. P o r e l con trario. Ahora bien. y puede ser con servador o progresista p o r tem peram ento. el lingüista no m ega el establecim ien to y la pres­ crip ció n de norm as de uso. el lingüista tendrá sus propios preju icios. que el hablante de un dialecto social o regional no es­ tán dar se ha expresado de una fo rm a no gram atical si su enunciación vu l­ nera las reglas inm anentes a lengua estándar. p o r razones de p restigio social o p o r alguna ven ta ja educativa. un cam po im portan te de la soc iolingüística aplica3a. y acepta ciertam en ­ te qu e el uso de un dialecto o lengua p o r cada hablante y escritor puede ser más o menos efectivo. estandarizar y p ro m o ve r una determ in aba lenguá o dialecto a expensas de ofras está lle na de difacultades p o líticas y sociales. al menos. tam bién ha de a d m itir que la ma­ y o ría de estos ju icios son extrem adam ente subjetivos. Para evita r m alentendidos. Pero al expresarnos así adop­ tam os. E l lin gü ista se lim ita a poner en tela de ju icio la apelación irreflexiva a crite­ rios em píricam ente desacreditados. debía h aberlo qu erido. m uchos lingüistas manifiestan un particu lar interés p o r la in­ . de evalu ar los dialectos y las lenguas p o r su flexibilidad relativa. „ E n cuanto a su actitud con respecto a la lengua literaria. desde luego. desea que adopten sus hijos. el lingüista im pliqu e que deba ser necesariam ente para bien. Esto no qu iere decir. el supuesto de que quería u tilizar la lengua estándar o de que. en prin­ cip io. una palabra o una construcción gram atical re­ probadas p o r los puristas. es­ pontáneos o derivados de su origen social. que las del profan o. el lingüista se lim ita a subrayar que la lengua se em plea para muchos propósitos y que estos em pleos no deben juzgarse a p a rtir de criterio s aplicables única o p ri­ m ord ialm en te a la lengua literaria. sabrá que co rrige algo n o inherentem ente in correcto. incluso. puede en contrar agradable o desagradable una determ inada p ro ­ nunciación o dialecto. si es consecuente con­ sigo m ism o. N o obstante. ¡Forma parte efe lo que se ha ven ido en Uaínar " p í a ^ T IT íc a c i ó n l i n g ü í s t i c a . cultural o geográfico. E ste proceso de estandarización ya ha tenido lu gar durante largos p eríod os en muchos países occidentales. Concede que cabe la posibilidad. E l problem a de seleccionar. E xisten evidentes ven tajas adm inistrativas y educacionales en el m undo m oderno si se estandariza un dialecto prin cip al para un determ in ado país o región. y a ju zgá r p o r la obra cien tífica más recien te sobre el lenguaje y las lenguas. con o sin la in terven ción d el gobierno. que sea h ostil a la literatu ra o a su estudio en la escuela y la universidad. al proced er así. c o rregir el habla de sus h ijos si los oye u tiliza r una pronunciación. P o r ejem p lo . Puede. al negar que todo cam bio en la lengua sea para mal. al distin gu ir en tre descripción y prescripción.em peñam os en ello. a este respecto. hem os de subrayar que. en absoluto. C om o m iem bro de una com unidad de hablantes. Sus actitudes hacia la propia lengua no serán menos subjetivas. T a m p oco debe pensarse que.

Esto quizá no resulta evid en te al profan o. im plica 'que las con­ sideraciones históricas carecen de relevancia para investigar los diversos es­ tados tem porales de una lengua. Según una escuela de filósofos griegos del siglo v. A l m argen del núm ero. en su m ayor parte. pero era dem ostrable por el filó so fo capaz de discern ir la realidad que subyace b a jo la apariencia de las cosas. y debe. T o d o esto acaso parezca dem asiado teórico y abstracto. 5us m entes se encuentran. pues [es la versión latinizada de la palabra griega ‘étym os’. describirse en sus p rop ios térm inos sin referencia a sus ante­ cedentes ni a sus probables consecuencias. aunque luego vu elva a ella. A l com ienzo del capítulo (cf. la naturaleza o el ord en de los m ovim ientos anteriores. (En realidad. E llo no obs­ tante. a sus significados. introdujim os los térm inos de 'sin cron ía y *diacronía’.) N o im p orta por qué cam ino llegan los ju gadores a un determ inado estado de juego. que significa «verd a ­ d e ro » o «r e a l». p or lo que concierne a la tradi­ ción gram atical de O ccidente. característico.1). descubrir el origen de una palabra . el estado del ju ego queda afectado. L o m ism o sucede^ según Saussure. pero contiene im plicaciones bien prácticas. y no p o r convención. p o r haber m ovido el rey de su posi­ ción inicial. L a prim era se refiere a lo que cabe llam ar fa 1 a c i a e t i m o l ó g i c a . Podem os pasar p o r alto estos deta­ lles m enores que in frin gen la analogía de Saussure. Todas cam bian constantem ente. E sto fo rm a parte — muv im portante.5 Prioridad de la descripción sincrónica E l prin cip io de lá p riorid a d de la descripción sincrónica. en cada m om ento puede describirse sin residuos la situación de ju ego a p a rtir de las posiciones ocupadas p o r las piezas. por lo que se refiere a las posibilidades de enrocar. 2.vestigación de los usos litera rios a que se aplica la lengua y al m odo de cul­ m in ar dichos usos. E l p rop io térm in o de ‘ etim ología’ es bien revelador. La situación del tablero cam bia cons­ tantem ente a m edida que cada ju ga d o r realiza su m ovim iento. P ero cada estado sucesivo de una lengua puede. puede describirse cada posición sin necesidad de hacer ninguna referencia a ellos. estim aron. Com parem os el desarrollo h istórico de una lengua con una partida de a jedrez que se ju ega ante nosotros. con el desarrollo histórico de las lenguas. las pala­ bras se asocian por naturaleza. C. Aquí vam os a u tilizar una de las analo|ías utilizadas p o r este autor para ilustrar la prio­ rid ad de lo sincrónico sobre lo diacrónico. 2. de la teo ría lingüística del presente siglo. P en etrar las apariencias a m enudo engañosas por m edio del aná­ lisis cuidadoso de los cam bios que habían tenido lugar en la evolución de la form a o del significado de una palabra. P o r ejem p lo. no es exac­ tam ente así. en las especulaciones de ciertos filósofos grie­ g o s del siglo v a. debidos a Saussure. La etim ología es el estudio del origen y evolución dé las" palabras. p o r cierto— de la r ama de la m acrolingüística conocida p o r e s t i l í s t i c a .

constituye una ram a bien respetable de la lingüística h istórica o diacrónica. y aun adm itirían que. 6. Como verem os en el capítulo 6. Y . Ahora bien.ei ^upuesto 'de que la form a _y el significado o riginarios de una palabra son necesariarnenteT v en v irtud de ello. TaI.3)— no es. cuya form a sería *d ekm y que significa asim ism o «d ie z ». que la etim ología es una ciencia en que las vocales no cuentan para nada y las consonantes para muy poco. las palabras de aquel estado anterior han evolucionado a su vez a p a rtir de otras también anteriores. En general. Y aun podem os relacionar esa palabra del antiguo inglés. podem os relacionar la palabra del in­ glés actual ‘ ten’. P o r ejem plo.supuesto sé encuentra a m pila men te~dífun d i d o . En el siglo x ix la e t i m o l o g í a adquirió un fundam ento mucho más sólido ^ ú ^ e n ~ ^ r ío 3 o s “ ánteríores71irai no es ju sto sostener. la fiabilidad de la reconstrucción eti­ m ológica es ciertam ente muy grande. En los casos más favorables. U n a s p e c to que descubrieron los etim ologistas del XIX y que los lingüis­ tas actuales dan" por sentado es que la m ayoría de las palabras del vocabu­ lario de una le^ no pueden rastrearse hasta su origen. los únicos correctos.y po r él su ver dadero significado equivalía a desvelar una verdad de la naturaleza. o no. basados en la cualidad y cantidad de evidencias qu e ello s m ism os aportan. com o se atribuye a Voftaíre. el árabe u otra lengua cual­ quiera. dispone de sus propios princi­ pios. Pién­ sese. con una pala­ bra reconstruida del protoindoeuropeo. en muchos casos (p . la palabra del protoindoeuropeo *dekm — el asterisco precisa que se trata de una form a reconstruida y no documentada (cf. y aquella palabra. Pero ya no cabe retroceder más allá de este punto. en la palabra . de alguna otra anterior de otra lengua. Desde luego. tom ando en préstam o form as de otras lenguas o utilizan do algún o tro principio. no son típicas del vocabulario en general ni evidente­ m ente del vocabulario más básico y no especializado de una lengua. haber significado «d ie z » — no hay m odo de averiguarlo— ) perteneciente al vocabulario de otra lengua. La posibilidad de descubrir la form a o el significado de estas palabras anteriores con las técnicas etim ológicas depende de los datos que hayan sobrevivido. el origen de todas las palabras derivadas de ella en las lenguas que pertenecen a la fam ilia indoeuropea. y así sucesivamente. «d ie z ». los etim ologistas no se preocupan en la actualidad p o r los o ríg e ­ nes más rem otos. el latín. el significado correcto de la misma ha de ser el que tenía en esa leni gua de origen. Las palabraTcreadas deliberadam ente. El argum ento es falaz porque carece de justificación e l su­ puesto im p lícito de que hay una correspondencia originalm ente verdadera o apropiada entre form a y significado. evi­ dentemente. en la cantidad de veces que se aduce el argum ento de que com o tal o cual palabra procede del griego. con la del antiguo inglés cuyas form as alternaban entre ten (con una vocal larga) o den. si no. P or falacia etim ológica entiendo. L o que hace el etim ologista actual es relacionar palabras de un estado sincrónica­ mente descriptible de una lengua con otras atestiguadas o reconstruidas de algún estado anterior de la misma o de alguna otra lengua. Tal com o se practica en la ac­ tualidad. ha de haber surgido a partir de otra palabra (que puede. sin em bargo. a su vez. ei-. a través de sucesivos estados hipotéticos.

E l paso del tiem po sim plem ente per­ m ite que su ihtera*ccíóñ**compTéja de lu gar a lo que más tarde aparece como una transición de un estado de lengua a otro. A veces los lingüistas hablan. tanto internos co m o externos a la lengua.. no tiene sentido indagar el o rigen de una palabra. la noción de paso d iacrón ico entre estados su ces ivo s jd e una lengua sólo adquiere 'sentido" si "sé ap lic a 'á éstacfos'lingüísticos relativa m en te alejados uno de o tro en el tiempc). en qu é puntó” ”del tiem po e T la tín h ablado se co n virtió en francés. N o obstante.. Toda partida de ajedrez. Ahora bien.-----. Las lenguas. M e he re ferid o ya a lo que he llam ado ficción de la hom ogeneidad (c f.. en cam bio.. H asta cierto punto. noi K a v d i r eccionalidad en la evolu ción d ia­ crónica de las lenguas.t ■rif ir ■-r1.. La partida de ajed rez diepeñde de reglas"éxplíc'itam enté"fónnuÍac[as“ y ^ e n t r o ^ e T o s * T í m i t e s im puestos p o r ellas. son sociales.n nr «'' mil —. . P ero in tervien en fa c­ tores m uy diferentes. ju gada y com p leta d a se^ún las reglas.. Quizá no era ésta íaTopinión de Sáüssure.m as~o” m enos <dgnificado der más antiguo antecedente con ocido o h ipotético de una pala­ bra dada.. i n n i in n » i nn^ i »i » > i » ~r—iru 11. Adem ás.. i ».. desde un pu n to de vista diacrónico. É sto nos lleva a una evid en te incongruencia con la analogía de Saussure. 1.. tal vez los más im portan tes. pongamos. ün “tanto ''conKs'aSñente.— do existan tales principios.^ i t in p r ^ u p o n e ^ r M ^ 3 S is >s 5 £ M ffi^ "p S re w o dé lo s estados sucesivos p o r lo s que han pasado las lenguas en el curso de su evo ­ lución. p o r ejem p lo. y luég5~evoíucionaran p o r su cuenta. Algunos. j . ^n'^ntTma instan^ ’cia. p ero h oy se acepta a m plia­ m ente en los supuestos sobre la naturaleza de los sistemas HngüísHcos.. si se en tiende q ue el cam bio lingüístico com p o rta la tran sform ación constante de lo aue en un m om ento fue un sistem a. N o áólo es falso (p o r l o que sabem os) que todas las lenguas partieran de una m ism a posición de taEife r o T por así decirlo.lingüísht i t m . sólo por m era convención o conveniencia decim os que el antiguo in glés y el inglés m oderno constituyen dos e stados de la m ism a lengua en lu gar. Pór~íó qu^"saBemós. de dos lenguas diferen tes.... Las lenguas. E xiste aún o tro aspecto p o r el q u e-se desm orona tam bién la analogía de Saussure. es tan ú til co m o ne­ cesaria. los ju gadores determ in an el curso del ju ego con referen cia a un final reconocido... " *' f ' ' . no pueden com pararse con las reglas de un luego a7 !I fi^ a r ^ o m o ~ *g I^ jF (Ífe ^ "V ^ lv é r e m o i~ ^ T a s ^ la m a 3 a s leyes del cam b io lin ­ güístico en e l capítulo 6..iirr—... Tam p oco podem os d ec ir en qué m om ento cesó de ex istir una lengua a menos que sea una lengua extinguida más o m enos de go lp e por la m u erte física de sus hablantes nativos.. sino que tam bién es im posible fechar él prin cip ió de 'u n a lengua com o n ^ sea m uy aproxim mente y p o r una convenc ió n a rb ítr á n a !“N o podem os decir.-. no tienen p rin cip io ni fin deTerminado. no. com p si bastara el paso del tiem p o para explicar el cambio lingüístico. E l prin cip io de la p riorid a d de la descripción sincrónica suele con cebirse en el ‘sentido dé que ñ d iiñ iitrar'la '^ S scn p H ií^ su M róñ ica 'es independiente áde la d escrip cióñ ’^¡S cn S iffc^ .---. Puede h ab er ciertos principios generales qu e determinan la transición de un estado a o tro de una lengua.6). L o que el e tim o lo ­ g í a puede decir...‘ ten’). italian o o es­ pañol antiguos. aun cuaniiii«»nmi » |"'inr n i r n>r-TTHi i u—ir-rnii >-Trmjii u r n. tien e un prin ­ cipio y un final. con .

en un determ in ado m om ento. A l lingüista que d escrib a la lengua sincrónicam ente en cu alquiera de estos dos puntos del tiem p o le será igualm ente leg ítim o o m itir el habla de la m in oría disidente. son estables y uniform es. habitual en _lin gü ística h istórica— es im p osib le tra za r una distin ción clara entre cam b io d iacrón ico y variación smcramc~á7~ En resum en. V o lverem o s de in m ediato a está' cüestióríT 2. recuérdese. probablem en te descu brirem os que íá m ayoria de las diferen cias en tre am bos ya se encuentran com o variación sincrónica en los p eríod os an teriores y posteriores. En tanto que. pero. Si ob serva m os dos estados de una lengua no excesivam ente separados en el tiem po. 1.'L o s. Desde el punto de vista m icroscóp ico — en tanto que d istin to d el m acroscópico. dam os ya el p rim er paso para e x p lica r teóricam ente la u bicuidad y la continu idad del cam ­ b io lingü ístico. pueden extenderse a la m a yor p a rte de la com u n idad en el curso de una o dos generaciones.rasgos característicos del habla de una m in o ría aparentem ente insignificante de m iem bros de una com unidad lin gü ística. A d op tem os lo dicho com o definición parcial del térm ino ‘ sistem a lin gü ístico ’ qu e hem os introducido.tico p erfecta m en te h om ogéneo.6 Estructura y sistema Una de las definicion es de ‘ lengua’ que m encioné en el capítu lo 1 a propósito de Chom sky la con sid era com o un «con ju n to (fin ito o in fin ito) de oraciones. debe aplicarse con sum o cu idado y con su recon ocim ien to total a la condi­ ción teórica d el co n cep to de sistem a lingüístico. p o r definición.2). todo el proceso d el cam b io en la lengua pa­ rece m ucho m ás m is te rio s o g e I^ g ü F ré á J m en ti£ es. son^ p o r el con trario. en la m ed id a éri que se apoya en la ficción de la hom ogeneidad. hay suficiente estabilidad y hom ogeneidad en el habla de los que razo­ nablem ente u tilizan la m ism a lengua para que la postulación de un m ism o sistem a lin gü ístico subyacente sea provechosa y científicam ente ju stificable. e l p rin cip io de la p riorid a d de la va ria ción sincrónica es pálido. constru ctos teóricos posíulados p o r el lingüista para dar cuenta de las regu laridades que halla en el com p orta m ien to lin gü ístico de los m iem bros de com unidades lingüísticas — más exactam ente. para solven tar en parte la am bigüedad de la palabra inglesa ‘ language’. cada una de ellas fin ita en longitu d y com puesta p o r un con ju n to fin ito de elem en to s» (c f. P e o r aún. . N o obs­ tante. las lenguas naturales existentes no son ni estables ni hom ogéneas. P ero si p ro ce d e así y luego continúa refirién dose diacrón icam en te a un sistem a lin gü ístico sincrónicam ente h om ogéneo qu e se tran sform a en o tro tam bién h om og én eo in cu rrirá en una d istorsión de los hechos. los sistem as lin­ güísticos no pueden iden tificarse con las lenguas naturales existentes. en las seña­ les lingüísticas p rod u cto de aquel com portam ien to— . co rrerá el rie sgo de crea r ciertos pseudoproblem as teóricos insolubles. En cuanto a d vertim o s qu e ninguna lengua es estable o u niform e. C om o hem os visto.

excepto cuando se trata explícitam ente de describir la variación sincrónica
y diacrónica. En el curso de los tres capítulos siguientes daremos por sen­
tada la noción de sistem a lingüístico tal com o la definimos y exponemos aquí.
. E n tre las señales lingüísticas que produce o produciría un hablante es­
pañol en un períod o dado de tiem po, algunas q uedarían clasificadas com o
o r a c i o n e s de la lengua, y otras n o T N o vale la pena in qu irir en este mo­
m ento en virtu d de qué criterios se establece esta división entre oraciones y
no oraciones. E videntem ente, se trata de principios que determ inan la cons­
trucción de textos y discursos más am plios. Además, algunos de estos prin­
cipios son tan básicos, que su vio la ción se entendería com o la ruptura de
las reglas de la lengua. Aunque no todos en la actualidad, la m ayoría de lin­
güistas m antiene el supuesto tradicion al de que mucho, si no todo, de lo
que se com pren de al decir que se conoce una lengua se refiere a la cons­
trucción e in terpretación de oraciones.
D igam os que las oraciones son lo que se puntuaría convencionalmente
com ó 'tales éri la Ien ^ á ^ é'scY itá rC om o'H ém bs visto, la sT eñguas naturales tienen la propiedad de la tran sferibilidad de m edio (cf. 1.4). Esto significa que,
por ío general, toda oración de la lengua escrita puede ponerse en correspóhdenciá cóñTuHa ’óraci<Ea“ clS~la lengua hablada, y viceversa. Las oraciones
habladas, por'sü p íiesto, ñ o "s e puñtüan p o r m edio de algo estrictam ente equi­
valente a la letra mayúscula inicial, el punto y aparte o la com a de las ora­
ciones escritas. Para nuestros propósitos, sin embargo, podem os establecer
una equ ivalen cia aproxim ada y sim ple en tré- los signosjde puntuación de una
lehgüá escrita~3^ ras~pautas^~de é r i T o n a c i ó n
de la correspondiente lengua hablada.
L o m ism o que en muchas otras disciplinas, el térm ino ‘ estructura’ fi­
gura de un m odo prom in en te en la lingüística moderna. Si adoptam os el
punto de v is ta que p rim ero expresó Saussure y hoy aceptan" quienes suscnben ios prin cip ios del e s t r u c t u r a l i s m o, direm os que un sistema lingü ístico no sólo tiene uná"éstmcTüraJ~sin o que es una estructura. P or ejem pló, e n t a ñ t ó q u e ei español ^escr ito ~y~ hablado son isom órficos (es decir, tienen la m ism a estructura), son la m ism a jlengua: no tienen en común más^
que su estructuraT E l sis te m é lin g ü ís tic o en sí, es, en principio, independiente
del m ed io en que se_ manifiesta.'^"es. ‘a este respecto, una, estructura., pura­
mente abstracta.
Los sistem as lingüísticos son estructuras de dos n iveles; tienen, pues,
la prop ied a d de la dualidad (c f. 1.5)i Las oraciones habíadas._no..son„ com bi­
naciones sólo de elem entos fo n o ló gicos, sino también de unidades .sintácticas.
La definición parcial de Chom sky sobre el sistema lingüístico com o conjunto
de oraciones, cada una de las cuales es finita en longitud y form ada p o r un
conju nto fin ito de elem entos, debe am pliarse para abarcar esa propiedad
esencial de las lenguas naturales. Cabe lógicam ente la posibilidad de que dos_
sistemas lingüísticos s e a n , isom órficos e n up nivel sjn_.serk>_en _eL_otro. En
rigor, com o se ha señalado ya, el hecho de que los llamados dialectos del
chino sean suficientem ente próxim os al isom orfism o sintáctico (aunque estén
lejos del isom orfism o fo n o ló g ico ) explica que la misma lengua escrita no

alfabética pueda ponerse más o menos en correspondencia con cada uno de
ellos. Cabe asimism o la posibilidad de que haya lenguas fonológicas, p erq no^
^ ^ á c t ir a n w n t ^ js o m ó ^ c a s . Ésta posibilidad se encuentra más o menos cuan­
do un hablante de español habla un francés gram aticalm ente perfecto pero
con un fu erte acento de su propia lengua. Más interesante aún es la in de­
pendencia de la sintaxis y la fonología que a menudo se pone gram atical­
mente de manifiesto en los procesos de criollización (cf. 9.3).
Las lenguas naturales, por consiguiente^ presentan jdos niveles de estruc­
tura independientes, en el sentido de que, la estructura fon ológica , de una
lengua no está determ inada p or su estructura sintáctica, del m ism o m odo
qué la estructura sintáctica tam poco está determ inada p or Su estructura fo n o ­
lógica. És im probable, por no decir im posible, que existan dos lenguas natura­
les cuyas oraciones habladas o escritas en una puedan oírse o leerse, una a
una, com o oraciones de la otra (con el m ism o significado o no). P ero sucede
a menudo, debido a la independencia de la estructura fonológica y sintáctica,
que la misma com binación de elem entos (sonidos en el habla, y letras en la
escritura alfabética) realice no una, sino dos o más oraciones. Las oraciones,
entonces, pueden distinguirse p o r m edio de la entonación o la puntuación, se­
gún sea el caso. Así,
(1)

Piensa Juan que todo saldrá bien

se distingue de
(2)

Piensa, Juan, que todo saldrá bien

en español escrito p or la puntuación, y en el hablado por la entonación. Pero,
aun sin diferencias de este tipo, cabe la posibilidad de que una m ism a com ­
binación realice más de una oración. Por ejem plo,
(3)

Ahí viene la lechuza de su suegra

pueden ser, al menos, dos oraciones'distintas en español, según que se afirm e
que su suegra posee una lechuza o que es (co m o ) una lechuza en algún sen­
tido pertinente. Más adelante tratarem os más de cerca el análisis sintáctico
de las oraciones. De m om ento, basta con haber establecido que las oraciones,
tal com o se definen tradicionaim ente, no pueden- identificarse ni distinguirse
e n t r e g a base dé los elém éntos fó ñ o ló g íc ó s jie que se com ponen. En realidad,
com o hemos podido observar en (3), ni siquiera pueden identificarse a partir
de las unidades sintácticas sin tener en cuenta otros aspestos. al menos. He la
estructura sintáctica, entre ellos la asignación de unidades a lo que tradicio­
nalmente se denominan p a r t e s d e l d i s c u r s o (n om bre, y e rb o .a d je tivo, etc).
Las unidades sintácticas que componen las oraciones, contra lo que ocu­
rre con los elem entos fonológicos, son muy num erosas. Ñ o obstante, com o los
elem entos fonológicos, son finitas en número. Digam os que todo sistem a lin­
güístico supone la existencia de un i n v e n t a r i o finito de elem entos y 3e

un v o c a b u l a r i o finito de unidades ( sim ples) ju nto con un conjunto de re­
(acaso de d iversosjtipos) que in terrelacionan ambos niveles de estructura
jr^recísaTriraue c o m ^ a c io r S s 'c íe unida3es‘"son"o r S i o nes del sistema lingüís­
tico v. po r implicación, si no explícitam ente, cuáles no lo son. Conviene notar,
como verem os más adelante, que el vocabulario de una lengua natural es mu­
cho más que un conjunto de unidades sintácticas, pero ninguna de las m odi­
ficaciones o de los afinamientos term inológicos que introduciré en capítulos
siguientes afecta sustancialmente lo que se ha dicho aquí.
P o r el m om ento, las llamadas unidades sintácticas pueden considerarse
f o r maTs, esto es, combinaciones de elem entos tales, que toda com binación
distinguible constituye una form a distinta. Ahora bien, las form as en este
se n tid o 'd eí' térm íñó^ienenTún significado y éste está lejos de ser independien­
te de su función sintáctica. Así aparece claram ente en el caso de form as com o
sobre. La concepción tradicional establecería que hay (a l menos) dos pala­
bras diferentes en el vocabulario del español, representables (entre com illas
sim ples) a base de ‘ sobre,’ y ‘ sobre2’ y que difieren tanto en significado com o
en función sintáctica, aun cuando com partan la misma form a (v. gr.. Hay un
sobre sobre la mesa). Más adelante precisarem os un poco m ejor esta distin­
ción tradicional entre una form a y la unidad de la cual es form a; con ello ad­
vertim os que el térm ino ‘ palabra’, tal com o lo utilizan los lingüistas y los pro­
fanos, es extrem adam ente am biguo (cf. 4.1).
Toda oración está b i e n f o r m a d a por d e finición, tanto sintáctica com o
fonológicam ente, en el sistema lingüístico del cual es oración. El térm ino ‘b ien
form ad o’ es más am plio que el más tradicional ‘ gram atical . y lo incluye, mientras que este últim o es más am plio a su vez que ‘ sintácticam ente bien forg la s

m^o^r^^^^l^^m^[^^^Er^F^r^ap7uIIoT~ScaimñáremoslanauIraIeza
y los"lím ites de la g'r a'm a tT ’c a 1 i d a d (esto es. la buena form ación gram a­
tical). Aquí basta con precisar que la buena fo rm ación (incluyendo la gra­
maticalidad) no de bir'ÍToñTum li r se~*con T a ~a c ep tab 111da d " poten cial ida d de uso
y ni siquiera significabilidad. Existe un núm ero indefinidamente grande de
oraciones en español y en cualquier otra lengua natural que, por diversas ra­
zones, no suelen aparecer. Pueden contener una serie inaceptable de palabras
obscenas o blasfemas, resultar estilísticam ente forzadas o excesivam ente com ­
plejas desde un punto de vista psicológico, o bien resultar contradictorias, o
aun describir situaciones que nunca se producen en el mundo habitado por la
sociedad que utiliza la lengua en cuestión. Toda com binación de elem entos
o unidades de una lengua dada., L, que no esté b ien formada..según. las rgglas,
de L está m a l f o r m a d a con respecto a L. Las com binaciones mal fo r ­
madas de elem entos o unidades pueden caracterizarse com o tales por medio
de un asterisco antepuesto.4 Así,
(4)

'-Feliciano la dio un susto

4.
E l uso de asteriscos para in dicar m a lfo rm a ció n no debe con fu n d irse con el em p leo
tam bién com ún y más arraiga d o que se hace en ia lin gü ística h istó rica para cara cterizar
form as recon stru idas [ o no docu m en tadas] (c f. 2.5). El c o n tex to aclarará, sin duda, a cuál
nos referim o s.

está m al form ad a y, en rig o r, es no gram atical con respecto al español estándar.
N o obstante, está gram aticalm en te bien form ad a en ciertos dialectos del es­
pañol. E ste e jem p lo ilu stra el p rin cip io más general de que pueden construirse
lenguas distintas a p a rtir de los m ism os elem entos y unidades, y lo que está
bien fo rm ad o en una lengua puede estar m al form ad o con respectó a qtra.
Pese a que se ha ilu stra d o con dos dialectos de la m ism a lengua, el p rin cip io
vale para lenguas d iferen tes. M ucho más podría decirse aún sobre la estruc­
tura de los sistem as lin gü ísticos, p ero es m e jo r d eja rlo para los capítulos de
fon ología, gram ática y sem ántica, donde cabe presentar gradualm ente y e jem ­
p lificar con m a yor d eta lle las cuestiones generales.5
H em os em pezado este apartado asum iendo la definición de Chom sky sobre
la lengua (es decir, el sistem a lin gü ístico) com o un conju n to de oraciones.
Es p referib le, sin em bargo, con cebir el sistem a lingü ístico com puesto de un
in ven tario de elem entos, un vocabu lario de unidades y unas reglas que deter­
m inan la buena fo rm a c ió n de las oraciones en ambos niveles. A ello vam os a
atenernos en lo sucesivo. A l parecer, con una definición adecuada de ‘ o ra ció n ’
coinciden am bas fo rm a s de con ceb ir los sistemas lingüísticos.

A M P L IA C IÓ N

B IB L IO G R A F IC A
(

En general, sirve la misma que para el capítulo 1. Además, Crystal (1971), capítu­
los 2-3; Lyons (1974).
De los textos que en la bibliografía aparecen con asterisco, Robins (1979a) es
el más comprehensivo y neutral en la presentación de temas controvertidos; Lyons
(1968) subraya la continuidad entre la gramática tradicional y la lingüística mo­
derna, se circunscribe a la microlingüística sincrónica y se inclina en favor de una
determinada versión (actualmente pasada de moda) de la gramática transforma­
tiva; Martinet (1960) se encuentra en la tradición del estructuralismo europeo; Gleason (1961), H ill (1958) y Hockett (1958), junto con Joos (1976), proporcionan una
buena descripción desde la llamada lingüística postbloomfieldiana; Southworth &
Daswani (1974) plantea magistralmente la relación de la lingüística con la sociolo­
gía y la antropología, y vale asimismo en la lingüística aplicada; lo mismo, aunque
menos comprehensivo, resulta Falk (1973); Akmajian, Demers & Hamish (1979),

5. L o s lin gü istas b ritá n ic o s , en esp ecial, u tiliza n con fr e c u e n c ia los té rm in o s ‘ estru c­
tu ra ’ y ~ ‘ s istem a ’ en un s e n tid o e sp ecializad o : ‘ sistem a ' se ¿ p lica a todo_ con ju nto^ d e e le ­
m en tos o un idades q u e p u ed en a p a rec er é ñ ' uña m is m a "p o s ic íó n f^ e s tru c tu ra ’ alu d e a to d a '
c o m b in a c ió n de e lem e n to s y un id ad es qu é resu lta d e la selección adecu ád á én d eterm in a -"
das p osicion es. D efin id os así, ‘ e stru c tu ra ’ y ‘ s istem a ’ son c o m p le m e n ta rio s y se p res u p o ­
nen re cíp ro c a m e n te . L o s sistem a s dan lu gar en d eterm in a d a s p osicion es a estru ctu ras, y
las estru ctu ras se id en tific a n a b ase d e las seleccion es hechas a p a r tir de lo s sistem as
(c f. B e rry , 1975). E n este lib ro , ‘ s istem a ’ y ‘ e stru c tu ra ’ tom an un sen tid o m ás gen era l.

& Rodman (1974) y Smith & Wilson (1979) se inspiran coherentemente en
Chomsky y, por lo general, hacen hincapié en el lenguaje biológico más que en el
cultural. Para las diversas corrientes y escuelas de la lingüistica moderna y refe­
rencias ulteriores, cf. el capítulo 7. [También Hágége (1981); López Morales (1974);
Newmayer (1982); Sánchez de Zavala (1982).]
En el capítulo 6 trataremos sobre la lingüística histórica (es decir, diacrónica)
y en los capítulos 8-10, sobre otras ramas de la macrolingüística.
Sobre la lingüística aplicada, cf. Corder (1973) y, para una presentación más
detallada, Alien & Corder (1975a, b, c).
F ro m k in

1. ¿E n qué sentido cabe considerar que la lingüística e s una cien cia ? ¿Im p lica
esto que no form a parte de las hum anidades?
2. «com o todas las ram as del saber hacen uso del lenguaje, puede d e cirse que,
en ciertos aspectos, la lingüística reside en el centro de todas ellas com o estudio
de la herramienta que deben utilizar» (Robins, 1979a: 7). Com éntese.
3. «Las únicas generalizaciones útiles sobre la lengua so n las inductivas» (Bloom ­
field, 1935: 20). Com éntese.
4.

¿P o r qué los lingüistas tienden a criticar tanto la gram ática tradicional?

5. « A menudo los filó sofos y lingüistas tienen la im presión de que las intuiciones
no so n ‘científicas' ni suscep tib les de una observación directa, y s í va ria b le s
y poco dignas de crédito. A nosotros n o s parece una objeción no válida...» (Sm ith
& W ilson, 1979: 40). Com éntese.
6. D isp ó n ga se un contexto adecuado para el enunciado en español estándar
No he dicho algo (con la estructura prosódica pertinente).
7. ¿Q u é tiene de incorrecto, si es que tiene algo, la locución entre t¡ y m í?
¿Puede explicarse por m edio de la lógica o dá principios tradicionales b a sa d o s
en el latín?
8. ¿Q u é diferencia hay entre la perspectiva d e s c r i p t i v a
v a (o normativa) en, la 'in ve stig a ción de la lengua?

y prescripti­

9. Ejemplifíquese, a s e r posible a través de la propia experiencia, el fenóm eno
de u l t r a c o r r e c c i ó n .

Deriva de una palabra latina que significa «sa lir al encuentro» y. ¿ E s esto lo que suele entenderse por ‘traducción lite ra l'? ¿P u e d e determ inarse por qué razones resulta poco realista esta concepción para las lenguas naturales? 14. E sta s té cn ica s criptográficas. e s una estructura puram ente abstracta» (p. ¿Pue de idearse un c ó d igo o cifrado sim ple que explote la independencia de ios d o s nive les estructurales del siste m a lingüístico y cam bie uno sin afectar por ello el otro? . 13. «La palabra ‘obviar’ su e le utilizarse incorrectam ente en la actualidad. C om éntese. Un concepto ingenuo so b re la traducción literal la entendería com o la su sti­ tución una a una de las fo rm a s de palabra de la lengua de que se traduce por las form as de palabra de la lengua a la que se traduce. Indíquese qué se entiende por prioridad del punto de vista sobre el d i a c r ó n i c o .. en lingüística. C o n sid é re se esta afirm ación con referencia al u so de c ó d ig o s y cifrados sim p le s basados en el principio de la su stitu ció n (a) letra a letra y (b) palabra a palabra en m ensajes escritos. no vale en el sentido corriente de «evitar. ne­ cesariam ente el i s o m o r f i s m o ? 15. H á ga se un com entario crítico so bre la fam osa com paración de S a u ssu re entre la lengua y una partida de ajedrez. 49). 11. por tanto.. ¿c o n se rv a n o destruyen.10. quitar de en medio». sincrónico 12. «El sistem a lingüístico en s í .

los gestos u o tro m edio lingüístico real o posible. esenciales para la com prensión de ciertos aspectos presentados en otras partes del libro. com o la sintaxis y la semántica. según sus diferentes teorías). N o pretendem os. acústico y auditivo. de los conceptos y categorías básicas de la fonética. desde tres puntos de vista: articulatorio. cabe definir la f o n é t i c a com o el estudio del m edio fónico. De ahí que el estudio del sonido haya adqu irido m ayor im portan­ cia en lingüística que el de la escritura. A esta gama lim itada de soni­ dos la llam arem os m e d i o f ó n i c o y a sus respectivos com ponentes. com o he­ mos visto.3. La fonología. no opera con el m edio fó n ico com o tal. Los sonidos de la lengua 3. y de su respectiva notación. Los tres prim eros apartados de este capítulo tratan. fo rm a parte del estudio y la descripción de los sistemas lingüísticos ju nto con otras partes. E l m edio fón ico puede estudiarse. hacer una introducción com pleta sobre una disciplina que en los últim os años se ha con vertido en una ram a muy extensa y sobre todo especializada de la lingüística.1 E l m edio fónico Aunque los sistemas lingüísticos son en gran m edida independientes del m e­ dio en que se manifiestan. del m ism o m odo que los sonidos del habla tam poco deben confundirse con los elem entos fonológi­ cos a que nos hem os re ferid o en apartados anteriores. a su vez. contra lo que ocu rre con la fonética. Sólo le interesan los sonidos en la medida en que desem peñan algún papel en la lengua. de la m anera más sim ple posible. s on i d o s d e l h a b l a . H ay que subrayar que la fonética no es la fonología. Se funda en los ha­ llazgos de la fon ética y los aprovecha (aunque de un m odo diverso. el m edio natural o prim ario del lenguaje humano es el sonido. al lingüista no le interesa ni el sonido com o tal ni toda la gam a de sus posibilidades. la fon ética acústica. estudia las propiedades físicas de . Así. por ello. al menos. A h ora'bien . La fonética articulatoria investiga y clasifica los sonidos del habla a p a rtir del m odo com o son producidos por los órganos de dicción. pero.

la fonética auditiva considera el ih ódo com o el oído y el cerebro del oyente percibe e identifica los sonidos dél habla. que la segmentación a partir de criterios puram ente acústicos o frec ería a menudo resultados bien distintos co n 'resp ecto a la stegmentación con criterios pura­ mente articulatorios (o auditivos). quizás. que ha experim entado un enorme progreso en los últimos veinticinco o treinta años— que nadie se­ riamente interesado por las lenguas puede perm itirse ignorar. desde un punto desvista físico (esto es acústico). sin em bargo. De estas tres ramas de la fonética. Y la sim ilitud fonética. la que tiene más larga tradición y la más desarrollada hasta hace poco es la articulatoria. cuan­ do el. naturalm ente. y no la identidad. y. como veremos en el apartado siguiente) Constituye un ideal [ o una quim era] teórica. el criterio con que se opera en el análisis fon oló­ gico de las lenguas. La fonética acústica ha confirmado asim ism o algo ya establecido antes en la articulatoria.las ondas sonoras generadas por la actividad de los órganos de fonación y propagadas por el aire. Conviene advertir. es multidimensional. las mismas palabras no suelen quedar separadas p or pausas (excepto. y aun así m antenerse los tres distintos. Dados tres sonidos de habla. no constituyen secuencias de sonidos separados. acústicas y audi­ . esto es que los enunciados hablados. acústico o auditivo. Existen. desde un punto de vista articula­ torio. no obstante. E l más im p or­ tante. z: x e y pueden ser máximamente sim ilares [o incluso idén ticos] en una dimensión. El habla continua queda segm entada en se­ cuencias de sonidos mediante transiciones más o menos discernibles entre un estado relativam ente permanente de la señal y o tro estado a n terior o pos­ terior también relativam ente permanente. los sonidos de habla producidos p or los seres humanos — incluso por los fonetistas m e jo r preparados— no hacen más que aproximarse a este ideal en m ayor o m enor grado. También nosotros adoptarem os la perspectiva articu­ latoria en la siguiente exposición. considerados com o señales físicas transmitidas por el aire. en la práctica. E l habla se compone de impulsiones continuas de sonido. De ahí que sea ía sim ilitud fonética. Para decirlo más en general con respecto a las tres ramas de la fonética las categorías articulatorias. hablante duda momentáneamente o adopta un estilo especial para el dictado o algún otro propósito). N o sólo no hay intervalos entre los sonidos que com ponen las palabras. es que las repeticiones de lo que se oye com o un m ism o enun­ ciado sólo son idénticas por pura casualidad si es que lo son en absoluto. mientras que y y z pueden serlo en otra. Uno de los principales y de mom ento más sorprendentes hallazgos de la fonética acús­ tica consiste en que no hay una correlación sim ple entre dim ensiones articula­ torias prom inentes del habla y parám etros acústicos tales com o la frecuencia y la am plitud de las ondas fónicas. por fin. ciertos hechos descubiertos o confirm ados por la fonética acústica y auditiva — en especial la prim era. La identidad fonética (fren te a la fonológica. La integración de las tres ramas de la fonética no es tarea fácil. Por este m otivo. x. Más adelante ejem plificarem os esto desde el punto de vista articulatorio. la m ayoría de términos que los lingüistas utilizan para aludir a los sonidos del habla tie­ nen origen articulatorio.

y entre fuerza e intensidad. Adem ás. p o r otro. los estudiosos em pezaron a sen tir la necesidad de confeccionar un sistem a estándar e internacionalm ente aceptable de tran scripción foné­ . es. su habla tiende a d eteriorarse tam bién. en gran parte inconscien­ tem ente. sin ayuda de ins­ trum entos científicos ni preparación especializada.2 Representación fonética y ortográfica H acia finales del siglo pasado. Parece que el niño recién nacido está dotado de una predisposición para concentrarse sobre ciertos tipos de información acústica y soslayar otros. sobre todo. y debe ser. justo es decirlo. p ero la correspondencia en tre ton o y frecuen­ cia. t. entre diversos tipos de con­ sonantes. un experto com petente en las tres ram as de la fonética. a la secular tradi­ ción in dia). P o r ejem plo. Las dim en­ siones auditivas de tono y fu erza se corresponden con los parám etros acústi­ cos de frecuencia e intensidad. m e jora su habilidad articu latoria y au ditiva verifican do las señales acústicas que él m ism o produce. en apariencia evidentes.tivas jno coinciden necesariam ente en tre sí. Esto no significa que las categorías de una ram a fon ética sean más o m e­ nos verosím iles o intrínsecam ente científicas que las de cu alqu ier otra rama. L a observación com ún dem uestra clara­ m ente que cuando alguien se vu elve sordo. Cada una aprovecha la retroacción de la otra. y en un á m b ito?!im ita d o del m ed io fónico. 3. digam os p. En la adquisición de la lengua perfeccion a la capacidad de p ro d u cir o iden­ tifica r los sonidos qué aparecen en el habla que o ye a su a lred ed o r y. En cierto m odo. La señal acústica contien e tpda la in form ación lingüística­ m ente relevante. para in tegrar la in form ación tan disím il con que operan las tres. cuando la fonética articu latoria re cib ió un auténtico im pulsó en O ccidente (gracias. los fonetistas sólo han descrito y explicado de un m o d o m uy in com pleto esa capacidad tan eficiente de integración que la vasta m ayoría de seres humanos adquiere en la niñez y practica a lo largo de su vida com o hablante. puede decirse qu e el niño en el proceso norm al de la adquisición lingüística. H asta ahora. Recuérdese que hablar y o ír no son actividades independientes. no aparecen com o un rasgo o conju n to de rasgos identificables en un análisis acústico de sus respectivas ^señales. no guarda üqa relación fija y válida para todos los sonidos de habla a lo largo de las dim ensiones pertinentes. las diferen cias arti­ culatorias y auditivas. p o r tanto. pero tam bién o tra gran cantidad de in form ación qjue no lo es. E llo se debe a que n orm alm en te controlam os la produ cción del ha­ bla m ientras la producim os ya que introducim os. o k. la in form ación acústica lingüísticam ente relevante deb$ ser in­ terpretada p o r los m ecanism os del hablante-oyente humano con trolados p o r el cerebro. p o r un lado. los reajustes necesarios en la posición del aparato a rticu la torio siem ­ p re que este proceso de con trol a d vierte al cereb ro que nó se cum plen las norm as auditivas.

L a tra n s c rip c ió n ancha. pongam os. n o ha d e ser n ecesa riam en te fo n é m ic a (c f. con un uso co rrecto y m oderado de diacríticos. no alcanzará a describir con toda precisión los m is m íni­ m os detalles fo n éticos que distingue una enunciación concreta de otra. P ero com o sabe muy b ien qu ien habla y lee. (E lijo deliberadam ente sím bolos del A F I con el m ism o v a lo r fo n ético. pese a que em plean esencialm ente el m ism o alfabeto. Respetarem os asim ism o la convención usual de co lo c a r las transcripciones fonéticas entre corchetes. ch ico [c ík o ]). basta una tra n scrip ción relativam en te a n c h a . Se in spira en el prin cip io de disponer de una letra distin­ ta para cada sonido distin gu ible de habla. A qu í reside una de las ven tajas de disponer de un a lfa b eto fo n é tic o estándar e internacionalm ente aceptado. etc. p o r su n aturaleza es p u ra m en te re la tiv a y n o a b s o lu ta ) con siste en qu e la p rim e ra fa c ilita m en os d etalles que la segunda. P o r ejem p lo . francés. En lo que sigue. 3. en la actualidad el más u tilizado p o r los lin­ güistas. ya que no hay qu e re la tiviza r la in terp retación de los sím bolos a una determ inada lengua o incluso a determ inadas palabras: «a com o en ita lian o». inglés. italian o o español (cf. L a con trap artid a para tan considerable ven ta ja consiste en que los usuarios del A F I se ven obligados a renunciar a todo tip o de supuestos sobre la m anera com o habría de pronunciarse tal o cual sím bolo de letra. com pu esto e instaurado p o r la Asociación Fonética In ­ tern acion al en 1888. En rigor. Aunque hubo y tod avía hay mucho que decir en fa v o r de los sistemas no a lfa b ético s de represen tación .. las letras distan m ucho de ten er un va lo r fon ético igual en todas estas lenguas. para otros. el especialista puede re­ p resen tar con su ficiente plu critu d las distinciones necesarias a cada p rop ó­ sito. Así. L a d ife re n c ia e n tre una tra n sc rip ció n an ch a y o tr a estrech a (q u e. etc. Así. el A F I p ro p o rc io n a al usuario un conju nto de d i a c r í t i c o s de d iverso s tipos que pueden añadirse a los s í m b o l o s a fin de establecer distin cion es más precisas de lo que perm itirían p o r sí solas las letras aisladas. con m odificacion es más o menos im portantes. Para ciertos com etidos. 1 E n lo sucesivo u tilizarem os el A F I para representar los sonidos del habla o form as tran scritas fonéticam en te.) La m ayoría de sím bolos d el A F I p roced en d el a lfabeto latino o griego. n os re fe rire m o s a [ p ] y [ k j .tica. que las letras p y k en los sistem as ortog rá fico s de la m ayoría de lenguas europeas. sólo in corp o ­ 1. es el A lfa b eto Fonético In tern a cio n a l (A F I ). conviene una tra n scrip ción m ás o m enos e s t r e c h a . un lím ite su perior tipográfica­ m en te ra zo n a b le) este p rin cip io no puede aplicarse de un m odo coherente. P o r ello. Desde luego. al m enos con aproxim ación. la m ism a letra no presenta n ecesariam en te un va lo r fo n ético constante ni aun en el sistem a or­ tográ fico de una sola lengua. [ c ] es un sonido m uy distinto del que1representa la letra c en inglés. un sonido k. « u com o en el fran­ cés lu ».4). p o r lo com ú n no hay razón para alcanzar este ideal. en lugar de re ferirn o s a un sonido p. Com o en realidad no hay lím ite para el nú m ero de sonidos de habla distinguibles y capaces de ser producidos p o r los órgan os hum anos de habla (al menos. pero. francés. . p o r lo dem ás. com o hemos hecho hasta aquí. italian o y español.

«g u ia r». coinciden en muchas hablas del inglés am ericano. en esp añ ol. en Canarias y p rá ctica m en te tod a la A m éric a hispana: [k á s a ].rarem os una pequeña cantidad de sím bolos de letra y unos pocos diacríticos. d on d e. b asada o rig in a ria m e n te en el h ab la de la gente culta de L o n d re s y el sudeste d e l país. rodé. y caught. «p a tio ». ] 4. «p a ­ d re». en la llam ada R eceived Pronunciation (R P ) [o pronunciación fo rm a l] del in­ glés británico. la form a hablada [le d ] corresponde a dos form as escritas. p o d ría e je m p lific a rs e a base de (a ) b a sto y va sto. p ro n u n cia d o [ l e d ] . no hay hom ofonía en ninguno de estos pares de form as. n o h a y m ás q u e una o p c ió n a p a r t ir d e ( c ) (e s to es. «m ás le jo s». E n esp añ ol. «cu na». Tam bién nos perm ite afirm ar algo así com o lo siguiente: la form a escrita < le a d > corresponde a dos form as ha­ bladas. caught y cot. 2 Aún podem os añadir o tro sistema: (c) en cursiva y entre paréntesis angulados. es la fo r m a de pasad o d el v e rb o ‘ le a d ’ . L o s d os puntos in dican un a la rga m ien to d el son id o exp resa d o p o r el s ím b o lo p re­ cedente. [ra u d ]. de las form as habladas foné­ ticam ente transcritas. un sistema de transcripción fonética. P ro p a ga d a p o r lo s c ole gio s p ri­ vados (d e p a g o ) y a d o p ta d a después de 1930 p o r la B B C p ara sus lo cu to res. «p lo m o ». e n tre casa y caza. y éstas de las form as cuya form a hablada o escrita no ofrece un interés inm ediato. un e je m p lo eq u iva len te capaz de re fle ja r los m ism os cruces sim ultán eos: led. M ás en p a rticu la r. [k á O a ]). todo ello perm ite distinguir las form as escritas. en p rin c ip io . en cam b io. aunque ya no g o za d el m is m o p red ica m en to de antes. father. fu e con sid era d a durante e l x ix c o m o la ún ica p ro ­ nunciación soc ia lm en te a cep ta b le de las clases educadas inglesas. 3. en esp añ ol. com o se v e rá a c on tin u a c ió n ). y road.4 En ciertas hablas escocesas. y c o m o fo r m a d el n o m b re ‘ le a d ’ . «ca b a lgó ». com o en el inglés led y lead. c o m o fo r m a de presente (e n tre o tra s ) d el v e rb o ‘ le a d ’ se pronu n cia [ l i : d ]. (b ). re sp e ctiva m en te — y sí en las hablas p en in su lares m erid ion a les (en zon a de ‘ c ec eo ’ . Es im portante advertir. esto es < le d > y < le a d > . entre corchetes. Tras habernos agenciado. que n o son h o m ó fo n a s en caste­ llano — [k á s a ] y [k á 0 a ]. y ( c ) < b a s t o > y < v a s í o > . co u rt. [k o t ]. sob re to d o en tre la juventud. p o r ejem plo. < le d > y < le a d > ? E ste tipo de correspondencias m últiples entre form as escritas y habla­ das se agrupa tradicionalm ente b a jo el nom bre de h o m o f o n í a («id e n ti­ dad de so n id o »): v. [ l i : d ] y [le d ]. [L o m ism o sucede. al igu al que led. [k o :t ]. Lead. gr. «ca m in o». [le d ] y [ l i : d ] . el ú ltim o p u n to d el te x to p rin cip al. y a la inversa. tien e d os o p cio n es. T o d a s las fo rm a s d e l in glés fo n é tic a m e n te transcritas en este lib r o tom an com o base la p ron u n cia ción con a cen to R P. Ahora bien.5 E l fenóm eno inverso a la hom ofonía. en Ja actua­ lid ad tiene m enos filia c ió n re gio n a l que los dem ás acentos d el in glés d e cu a lq u ier parte del m undo. con esta in fo rm a c ió n . (c ). al que los gram áticos tradicionales han prestado menos atención. [le d ]. S ólo en casos excepcionales recurrirem os a (c). (a). «a s id o ».. (b ) en transcripción ancha. otros como. (b ) [b á s to ] y [b á s to ]. [ N o hay. p o r tanto. entonces.] . R e­ léase. [ fá:&-a].. 5. disponemos de dos maneras de citar form as: (a ) en cursiva y escritura con­ vencional (o en transliteración) y sin corchetes. n o h ay h o m ó g ra fo s. que el inglés estándar se pronuncia de un m odo diferen te entre distintos grupos de hablantes y que los hom ófon os en la pronunciación de un grupo pueden no serlo en otro. La p ro n u n cia ció n R P d el inglés. pero m ientras fa th e r : fa rth e r y c o u rt : caught se dis­ tinguen. era la p ron u n cia ción d e lo s re cib id o s o a co gid os en la C orte. es el de la h o m o g r a f í a («id e n ­ 2. y fa rth er.

3 Fonética articulatoria Hem os señalado ya que los llam ados ó r g a n o s d e l h a b l a cumplen otras funciones sin conexión con el habla ni con la producción de sonido. y las ventanas nasales. y de hom ógrafos no hom ófonos. found¡ (form a de pasado del verbo ‘fin d’. p o r el otro. La m ayoría de sonidos de habla de las lenguas se producen m odificando. En la fonética articulatoria los sonidos del habla se clasifican a p a rtir de los órganos que los producen y de la m anera com o se producen. los órganos del habla vienen a constituir una suerte de sistema biológico secundario. hay razones gram aticales o semánticas para distinguir form as idénticas tanto en el m edio fón ico com o en el gráfico. o nuez) sirven. «fu n d a r ») son hom ófonos [fá u n d ]. Pero. son homónimos (parciales). y también hom ógrafos. Los pulmones proporcio­ nan oxígeno a la sangre. E n tre las consonantes sordas más frecuentes se hallan [ p ] . de algún modo. y entre las correspondientes sonoras. Ahora bien. la corriente de •aire em itida p or los pulmones. el aire pasa sin vibración de las cuerdas. a través de la tráquea y la g l o t i s (e l espacio que hay entre las c u e r d a s v o c a l e s ) . respectivam ente. ’ [ s ]. [ t ] . Cuando el A F I no proporcion a sím bolos dis­ . [ v ] . N o obstante. la lengua y los dientes se em plean para com er y masticar. la hom ofonía y la hom ografía exigen una atención especial al describir tales lenguas. p o r un lado. los hom ógrafos im p o rtu «im p orta ción ». p o r e l con­ trario. si. 3. y así suce­ sivamente.] A causa de la existencia. La gran m ayoría de vocales en todas las lenguas. Esto da lu gar a una de las principales variables articulatorias. [d ] . por un lado. [b ]. cuando se juntan. tanto de hom ófonos no hom ógrafos. «im ­ porta r». y que estas otras funciones son biológicam ente primarias. el sonido resultante es s o r d o . E l canal bucal discurre desde la laringe hasta los labios. las cuerdas vocales (situadas en la laringe. im p o rt2. ‘ find’ y ‘ foü nd’. aun cuando la distinción entre “sonoridad y sordez no siem pre sirva. en inglés y en muchas otras lenguas con sistema ortográfico conservador. son sonoras. el sonido que así se produce es s o n o r o . [ f ] . cuyos correlatos hablados difieren con respecto a la posición del acen­ to [[ím p o :t ] y [im p ó :t ]. y entre ellas las del español (excepto en el habla cuchicheada). las consonantes sonoras y sordas son comunes en todas las lenguas del mundo. «e n c o n tra r») y found2 (una de las form as de presente del verbo ‘ found’. a lo largo del c a n a l b u c a l. P o r ejem plo. para cerrar la tráquea y evitar que entre alim ento en ella. ya que las palabras de las cuales son form as. com o verem os más ade­ lante. com o parecé probarlo al menos su adapta­ ción evolutiva para la producción del habla. p o r otro.* vocales. [k ] . [ g j . para diferenciarlas en el m edio fónico. Si se mantienen juntas y se hacen vibrar las cuerdas vocales m ientras el aire pasa p or la glotis. [ z ] . com o sucede en es­ pañol.tidad de escritu ra»): cf.

4. puede recu rrirse a diacríticos para sentar gráficam ente la distinción. Epiglotis. etc. cama [k á m a ]. caña fk á p a ]). 7. [ e ] . gr. Labios. E n tre las posibles consonantes nasales cabe inclu ir [m ] [n ] y [p ]. el A F I establece que las vocales son sonoras a menos que se consigne explícitam ente su sordez. el aire puede escapar a través de la nariz al tiem po que sale tam bién p or la boca. Dientes. 9. Alvéolos. y [m ] con [ m ] . en contraste con los n o n a s a l e s ( u o r a l e s ) . 8. 13. tam bién [ m ] . son los correlatos sordos de las vocales sonoras [ a ]. P o r ejem ­ plo. Conviene n otar que. N orm alm en te. Si el v e l o o pa­ ladar blando desciende hacia el fondo de la garganta y d eja abierto el canal que la conecta con las cavidades nasales. 10. 11. Ápice de la lengua. 6. la relación fonética entre [ a ] y [ a ] o entre [ e ] y [ g ] es exactam ente la misma que hay entre [ b ] y [ p ] o entre [ d ] y [ t ] . Paladar blando (ve lo ). Cuerdas vocales. etc. [n ]. D el m ism o m odo que [ b ] se halla en contraste con [p ] . La nasalidad es otra im portante variable articulatoria. [ § ] . 12. Faringe. 3. cana [k á n a ]. Los sonidos de habla así producidos son n a s a l e s . E l diacrítico que indica sordez con­ siste en un pequeño círculo debajo del sím bolo correspondiente.tintos para a liid ir a sonidos sonoros y sordos. Raíz de la lengua. [ i ] . [ j ] . en cuanto a la voz. a menos que aparezcan marcadas com o sordas con el diacrítico apropiado: [m ]. [ji]. las con­ sonantes nasales son sonoras. Üvula. 5. 2. Los órganos del habla: 1. Figura 1. en cuya producción no hay em isión de aire p or la nariz. etc. Paladar duro. de m odo que [ a ]. todas ellas presentes en es­ pañol (v. aunque se utilicen diacríticos en un caso y no en el otro. Dorso de la 'lengua. Esófago..

En lugar de u tiliza r el diacrítico del A F I para la aspiración. P o r lo que respecta a la articulación. [ k ] . en­ tre las fricativas. [p ] . [ é ] . entre ellas el inglés. labios. m ientras que en la produ cción de vocales no hay obstru cción ni constricción. cuando los labios se juntan entre sí. [ t ] . Entre los lugares de articulación de que se valen el inglés y otras len­ guas fam iliares (con o sin articulaciones secundarias de diversos tipos) pue­ den citarse los siguientes: B i l a b i a l (o sim plem ente l a b i a l ) .. depende de la aparición o desaparición de sonoridad de otros procesos articu latorios simultáneos. [ p ] y [ m ]. seguirem os la práctica actualm ente común de poner una pequeña hache ele­ vada después del sím bolo norm al. en que lo s. ninguna lengua utiliza más allá de un pequeño núm ero de ellos. Las consonantes tam bién se clasifican en virtu d de o tra dim ensión articu latoria. ya que. De un m o d o análogo. [ e ] . Aun así. existen consonantes aspiradas. De hecho.) En muchas lenguas. [ f ] y [ s ] . generalm ente sordas. dientes. Los sonidos a s p i ­ r a d o s se distinguen de los correspondientes n o a s p i r a d o s porque los prim eros se realizan con un pequeño soplo de aliento. la labialización. Así.órga n os a r t i c u l a d o r e s pueden obstru ir la corrien te de aire: cuerdas vocales. y no faltan sonidos del habla con entidad interm edia. . Son innum erables los lugares. E n tre las oclusivas más típicas se hallan [ p ] . etc. [so b re todo en algunas lenguas germ án icas]. [ b ] . etc. la diferen cia fon ética entre consonantes y vocales no es absoluta. es necesario com pren der que [ b ] . es pre­ fe rib le tratar la aspiración com o un aspecto de la distinción entre sonoro y sordo que com o una varia b le totalm ente independiente. la velarización .se halla en contraste con [b ]. lengua. [ d ] . puede establecerse [ d ] : [ t ] :: [n ] : [ jj]. en cuanto a la nasalidad. Una tercera dim ensión articu latoria es la aspiración. p o r ejem plo. Si la obstrucción es total se produce una consonante o c l u s i v a ( o i n t e r r u p t a ) . Se considera que las vo­ cales son orales a m enos que aparezcan explícitam ente marcadas com o na­ sales p o r m ed io de una tild e [ ~ ] encim a del correspondiente sím bolo. etcétera. [p h] es el co rrela to aspirado de [p ] . el sonido resultante se denom ina f r i c a t i v o ( o c o n t i n u o ) . a lo largo del canal bucal. las c o n s o n a n t e s difieren de las v o c a l e s porqu e son producidas p o r obs­ trucciones o constricciones de la corriente de aire en su paso p o r la boca. Las consonantes pueden su bdividirse en varios grupos según la naturaleza de la obstrucción de la co rrien te de aire. la palataliza­ ción. Así. [ a ] . N o vam os a entrar aqu í en otras articulaciones secundarias com o la glotalización. la del l u g a r d e a r t i c u l a c i ó n . com o verem os más adelante. (En rigor. Una vez más. son los correlatos nasales (son oros) de [ a ]. H asta aquí hem os ven id o utilizando los térm inos tradicionales de ‘conso­ n ante’ y ‘ voca l’ sin más explicaciones. etc. según la zona de la boca en que se produce la obstrucción. y [ m ] con Qp]. [ t ] y [n ] presentan foné­ ticam en te una relación idéntica a la que existe en tre [ a ] [ a ] y [ a ] . si es parcial y se form a con ello una fricció n audible. En esta breve y sim ­ plificada exposición de los principales conceptos de la fonética articu latoria no cabe en trar en tales detalles. [m ].

Las consonantes iniciales del inglés th ick [0 ik ] y this [S is ] son fricativas dentales. [ j ] . m ientras [p ] . por ejem plo. por ejem plo. [J ] y las fricativas [ q]. en caso de necesidad. cuando el ápice de la lengua se pone en contacto con el alvéolo superior (la prom inencia situada inm ediatam ente detrás de los dientes supe­ riores). sin e m b a rgo . [ s ] . pero se encuentra com o consonante final en la pro­ nunciación escocesa de loch y es común en alemán y castellano. en las oclusivas [k ] . que se transcriben a base de [6 ] y [5 ]. o uvular. por ejem plo. [q u e son den tales]). [ t ] . [m ] son oclusivas. [d ] y [n ] de la m ayoría de hablas en inglés (en casi todas las posiciones de la palabra) son alveolares (fre n te a los sonidos [ t ] . p o r ejem plo. [z ] . [ t ] . suele pron u n ciarse com o fric a tiv o p ostvelar. [ f ] . pero en ciertas posiciones (igu al que en mu­ chas otras lenguas) se aproxim an a las palatales com o por ejem p lo en key [ k i : ] y cue [k ju :]. que en el A F I se tran scrib e c om o [X ] . E n castellan o. P a l a t a l . A l v e o l a r . [d ] . pueden utilizarse los m ism os símbolos.L a b i o d e n t a l .6 La fricativa velar sonora [ y ] es más rara en las lenguas indoeuropeas que su correlato 6. Conviene notar que. español e italiano. [ f ] . mientras que los sonidos [ t ] . [8 ]. La frica tiv a vela r sorda [ x ] no aparece en la pronuncia­ ción form al del inglés. Ahora bien. p ero también existen. para las oclusivas dentales y alveolares. en una transcripción an­ cha. [ v ] son fricativas. [ v ] . p o r ejem plo. en las oclusivas [ c ] . p o r ejem plo.) D e n t a l . entre labiales y dentales o en­ tre dentales y palatales). variedades de velares. aun cuando el A F I disponga de diacríticos para distinguir las dos clases. cuando el dorso de la lengua se aplica contra el paladar duro. es sim plem ente de grado (más que. Los sonidos que en el sistem a ortográfico del inglés corresponden a las letras < k > y < c > son. (Las fricativas bilabiales y' las oclusivas labiodentales. la fricativa palatal sorda [ g ] se encuentra [en el español de C h ile]. [b ]. orales y nasales. cuando el dorso de la lengua se pone en contacto con el velo o pa­ ladar blando. en muchos dialectos del alemán y aparece asim ism o com o una de las posibles pronunciaciones form ales dé la conso­ nante inicial en una fo rm a del inglés com o hue [h ju : ] (la letra < h > en in­ glés com prende una gam a de sonidos cuya cualidad queda m uy determ inada por la vocal que le acom paña). [n ]. . son menos comunes. V e l a r . [n ]. com o entre dentales y alveolares. [ d ] . cuando el ápice de la lengua se apoya en la parte posterior de los dientes superiores. [ d ] y [n ] del ruso o [ t ] y [ d ] del francés. [5 ]. respectivam ente sorda y so­ nora. [y ]La diferen cia entre palatales y velares. cuando el labio in ferio r toca los dientes superiores. Aunque las palatales en general no suelen aparecer en ciertas posiciones de palabra en español. [ g ] y las fricativas [ x ] . en la m ayoría de contextos fonéticos.

los símbolos para las nasales sordas se forman añadiendo un diacrítico al correspon­ diente símbolo de letra. Como las cuerdas vocales no pueden vibrar cuando están com pletam en­ te cerradas. desde un cierto punto de vista fonético. respectivam ente. incluso en la pronun­ ciación form al). Para la clasificación de las consonantes el A F I establece muchos otros lu­ gares de articulación. por ejem ­ plo en la oclusiva P ] y las fricativas [h ] y [fi] . se trata de una consonante perfectam ente adm isible e in­ dependiente que no debe confundirse con [ t ] y que se encuentra en diversas lenguas del mundo. G 1o t a 1.) . entre otras de Londres (cockney) Manchester. Birm ingham y Glasgow (lo m ism o que en ciertos contextos fonéticos. pero aparece en [español y ] griego m oderno (y en ciertos dialectos del ruso). no hay oclusivas glotales sonoras. pues. J g m "D n n «ji V f e s ? TZ t t. Es im portante subrayar. en los que pasa inadvertida. P or lo demás. Algunas consonantes transcritas según el AFI. Análogamente. (N o se representa la aspi­ ración debido a que siempre se simboliza mediante diacríticos. que. butter.sordo. sorda y so­ nora. cuando las cuerdas vocales se juntan momentáneaménte. en muchas pronunciaciones urbanas de Inglaterra y Escocia. aunque sí fricativas glotales sordas o sonoras. algunos innecesarios para una cabal descripción foné­ tica del inglés [ y de muchas otras lenguas]. c k X h Sonoras 3 a V z j r fi Tabla 1. Se percibe una oclusiva glotal com o variante socialmente estigm atizada del sonido [ t ] entre vocales en form as com o city. united. las consonantes presentadas bastan para ilustrar los principios generales de la clasificación TABLA 1 Lugar de articulación bilabiales labiodentales dentales alveolares palatales velares glotales Fricativas Oclusivas Modo de articulación Nasales Orales Sordas Sonoras Sonoras Sordas P b b d d.

La m u ltidim ensionalidad del lla­ m ado m o d o d e a r t i c u l a c i ó n . es no labializada. en lo sucesivo. los fonetistas recurren al sistema de v o c a l e s c a r d i n a l e s . etc. Así. no labializadas. Las vocales l a b i a l i z a d a s se pronuncian p o r el redondeam iento de los labios. la anterio­ ridad y la labialización siem pre se produce en m ayor o m enor grado. la cual varía de un m odo infinito en tres dim ensiones convencionales a base de cerradas : abiertas (o bien ja ita s : ba­ jas). Así. com o cada dim ensión es continua. en contraste con la unidimensionalidad esencial del lugar de articulación. Los sím bolos utilizados (ju nto con algunos m ás) aparecen en la tabla 1. [ s ] y [ a ]. m ientras que oclusivas y fricativas se subclasifican aún com o sordas y sonoras. vibrantes. [ i ] y [ a ] son anteriores. líquidas.articulatoria. Así. al ser m áxim am ente abierta. [ o ] y [ o ] son labializadas. no presentan un lugar de articulación com o las consonantes. Gracias a ellas puede sentar hechos com o el siguiente: la vocal de la form a p ie del francés. Com o las vocales (en oposición a las consonantes) se caracterizan p o r la ausencia de obstruc­ ción en la corriente de aire a su paso p o r la boca. el punto más alto de la lengua. Hay una disposición jerárquica. hay que considerar la confi­ guración entera de la cavidad oral. para estandarizar las referencias. la diferencia entre dos vocales cualesquiera en virtu d de la abertura. En cam bio. N o lo olvidem os. p rim ero entre oclusivas y fricativas. En las vocales c e r r a d a s ( o a l t a s ) las mandíbulas se m antiéhen juntas (porqu e la lengua se eleva en la boca). luego las oclusivas se subdividen en orales y nasales. Adviértase que m ientras la dim ensión vertica l de la tabla repre­ senta una parám etro articu latorio único (s i om itim os la coarticulación y las articulaciones secundarias). [ i ] y [u ] son cerradas (altas). La vocal cardinal núm ero 5. [a ]. N o obstante. resultaría todavía más evidente si lle­ váram os más lejos la clasificación consonántica (distinguiendo entre clases com o rehilantes. anteriores : posteriores y labializadas : no labializadas. H agam os ahora unas breves precisiones sobre esta clasificación tridim en­ sional de las vocales. [ e ] . [ a ] y [ a ] abiertas (bajas). se aproxim a más a la [ i ] cardinal que la prim era parte de la vocal en la pro­ . y [u ] y [a ] posteriores. Volvam os ahora al análisis articu latorio de las vocales. En p rim er lugar. que podem os tran scribir a base de [p i ] .). la producciórí'-de las vo­ cales a b i e r t a s ( o b a j a s ) com porta la abertura de la boca (porqu e la lengua baja). [u ]. las vocales p o s t e r i o r e s com portan la refracción de la lengua. lo que no ocurre en las vocales no labializadas. en contraste. Éstas no deben confundirse con las vocales de ninguna lengua real. ya que su raíz está fija ) hacia la parte anterior de la boca. Las vocales a n t e r i o r e s se em iten m anteniendo la lengua (más exacta­ mente. [ i ] . no ocu rre así con la dim ensión horizontal. pues constituyen sim plem ente puntos teóricos de refe­ rencia a p a rtir de los cuales el fonetista establece los sonidos vocales de las distintas lenguas.

O tro aspecto que conviente precisar es que m ientras todas las vocales an­ teriores de la figura 2 son no labializadas. D en tro de poco considerarem os las cardinales secundarias. entre [a ] y [ a ] que entre [ i ] y [u ]. [ i ] difiere de [u ] más que [a ] difiere de [£ ] en dos de las tres dim ensiones (pues la labialización es irrele- . hay m e­ nos diferencia. O bsérvese que las cardinales 1. las hay. P or ejem plo. Este diagram a refleja esquem áticam ente el hecho de que. [ a ] . [ a ] . Esto no significa que no aparezcan vocales anteriores labializadas o p osteriores sin labializar. que tam bién cabe transcribir. p o sterio r no labializada [u i]. anterior labializada [ y ] . apro­ xim adam ente la vocal de la palabra tu del francés. se encuentran las vocales s e m i c e r r a d a s [ e ] ■y [ o ] y las s e m i a b i e r t a s [e ] y [o ]. En realidad. ■* Nótese. a base de [ p hi : ] . y [ u ] — constituyen los extrem os teóricos de las dim ensiones de abertura y an­ teriorid ad .. que aparece en ja ­ ponés. a base de [ p i ] o. además. Las vocales cardinales primarias.nunciación fo rm al de la palabra pea del inglés. en la dim ensión de ante­ rio rid ad y posteriorid ad entre vocales abiertas que entre cerradas. la equ ivalente secundaria de [ i ] es la núm ero 9. E n tre [ i ] y [ a ] y en tre [u ] y [a ]. cada vocal cardinal prim aria tiene su contrapar­ tida entre l^s v o c a l e s c a r d i n a l e s s e c u n d a r i a s (anteriores labiali­ zadas y posteriores no labializadas). tanto articu latoria com o auditiva. p o r ejem plo. la equivalente secundaria de [u ] es la núm ero 16. esto es hay m enos diferencia. con más estrecham iento (in dicando la aspiración de la consonante y la longitu d de la vocal. aproxim adam ente. Figura 2. aunque no su cualidad dipton gal no u n iform e). Ahora bien. L o m is­ ino sucede con respecto a la labialización. Las ocho vocales cardinales prim a­ rias aparecen en la figura 2. 5 y 8 — esto es [ i ] . por razones fisiológicas. enumeradas de 9 a 16. las correspondientes posteriores (salvo para la núm ero 5) son labializadas. Así. p ero se encuentran m ucho menos a menudo — especialm ente las poste­ riores no labializadas— en las lenguas europeas (la verdad es que el A F I y sus vocales cardinales tienen una cierta predisposición en fa vo r de las len­ guas europeas). 4. en intervalos supuestamente iguales. que las vocales de la figura 2 vienen dispuestas en un cu adrilátero con una base más estrecha que su parte superior.

(A p a r e c e n e je m ­ p lific a d a s la s o c lu s iv a s o r a le s s o rd a s a s p ira d a s . de [la b ia l] en la del lugar (p rim a rio ) de articulación y de [n asal] en la de nasalidad. A lg u n a s c o n s o n a n t e s a n a liz a d a s e n r a s g o s a r t ic u la t o r io s . de [so n o ra ] en la de la voz. pese al tratam iento selectivo del asunto. hay que subrayar de nuevo que el cuadrilátero vocálico re­ presenta un continuo de tres dimensiones. entonces. sonora. N o es sorprendente. presenta el valor de [o clu ­ siva ] en la dim ensión de la oclusión u obstrucción. consideradas com o s e g m e n t o s de habla. se l i m i t a n a tr e s lo s lu g a r e s d e a r t i c u l a c i ó n : la b ia l. dentro del cual. Segmentos fonéticos n. Por lo dicho hasta aquí. p e r o n o la s o c lu s iv a s s o n o ra s a s p i­ ra d a s .) . constituyen haces de r a s g o s articulatorios.van te en las vocales máxim am ente abiertas). A t í t u l o p u r a m e n t e ilu s ­ t r a t iv o . Rasgos articulatorios \ \ P s o n o ro — a s p ir a d o — nasal — p" b — + m + — 3 t t" d n e 5 k kh g + — — + + — + — — + — + in X Y + — + — 0 0 — — 0 0 — — 0 0 — + — — + 0 0 — — — + 0 0 — — — 0 0 0 o c lu s iv o + ■ + + 0 0 fr ic a tiv o 0 0 0 0 + + . + + + + 0 0 + + + + 0 0 0 0 0 + + 0 0 0 0 + + 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 la b ia l + + + + + + 0 d e n ta l 0 0 0 0 0 0 + + + + + + 0 0 0 0 0 0 v e la r 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 + + + + + + T a b la 2. más bien poco atendidas por el A F I y el sistema de vocales cardinales. Basta ya sobre la articulación de consonantes y vocales. cada uno de ellos equi­ valente al va lo r de una variable en una determ inada dimensión. d e n ta l y v e la r. Por ejem plo. especialm ente en el centro del continuo. n a s a le s u o r a le s . Finalm ente. Por lo de­ más. excepto en el ideal teórico. se habrá aclarado sobradam ente que las consonantes y las vocales. bilateral. nasal: esto es. [m ] es oclusiva. hay zonas. los sím bolos vocálicos del A F I indican zonas y no puntos. L a ta b la p u e d e a m p lia r s e f á c i lm e n t e h a s ta i n c l u i r la s c o n s o n a n t e s de la ta b la 1 y sus c o ­ r r e la t o s a s p ir a d o s . que las lenguas tiendan a form ar sistemas vocálicos asimétricos con menos distinciones entre vocales abiertas que entre cerradas. c o m o t a m p o c o la s n a s a le s s o rd a s .

. analizada desde el punto de vista de la fo ­ nética articulatoria. si una consonante es (prim ariam ente) labial no puede ser también (prim ariam en te) dental o ve­ lar. (N o se incluyen [s ] y [o ]. en in corporar a esta tabla la distinción entre sonoro y sordo y entre oral y nasal para las vocales. Una vez establecido esto. enton­ ces. aparecen com o m iem bros negativos. al no tener que distinguir entre semiabiertas y semicerradas. Así. a la vez sonoro y sordo. no cabe tratar los rasgos [d en ta l] o [v e la r ] com o si fueran negativos de [la b ia l]. Así. en un mom ento dado. i e a a o u y tu abierta — 0 + + 0 — — — posterior — — — + + + — + labializada — — — — + + + — Tabla 3. com o neutra. etc. en los demás valores. [n a sa l]. En futuras ocasiones las tablas 2 y 3 nos se­ rán útiles. la situación es diferente. mientras que [s o rd o ] [o r a l]. ‘ labial’. Las tablas 2 y 3 utilizan signos de más y menos para reflejar este hecho: [s o n o ro ]. La tabla 3 sólo representa las tres dimensiones de la clasificación articulatoria de las vocales a p a rtir de la configuración de la boca. Las tablas 2 y 3 reclasifican ahora com o conjuntos de rasgos algunas de las consonantes y vocales ya presentadas. aparece. indican que dichos térm inos funcionan com o rótulos de ras­ gos fonéticos.Los corchetes que encierran los térm inos ‘oclusiva'. En cuanto al lugar de articulación de las consonantes. etc. Hay que apreciar asimismo que debe establecerse una distinción entre los rasgos independientem ente variables y los que no lo Son. han sido elegidos com o m iem bros posi­ tivos de los pares de rasgos en correlación. o nasal y oral. Algunas vocales analizadas en componentes. no hay dificultad.. Sin em bargo. [e ] y [o ] quedan tratadas com o si fuesen neutras. en la tabla 2.) Conviene exam inar ah ora la segmentación en sí misma. Desde luego. Obsérvese que estos ras­ gos son simultáneos y no secuenciales (en cualquier sentido pertinente del térm ino). y no negativa. De un m odo sim ilar se procede con la distinción entre oclusiva y fricativa. et­ cétera. ¿C óm o precisar que una porción dada de habla. si se m arca positivam ente una consonante en uno de los valores de la dimensión de lugar de articulación. consta de tales y tales segm entos secuencialm ente or­ denados? E l principio determ inante de la segmentación fonética es muy sim- . un sonido de habla no puede ser. del pá­ rrafo anterior.

en m odo o en ambos. por ejem plo. etc. Más en general. podem os decir que hay una ten­ dencia entre segmentos sucesivos (m ien tras sean distintos según el criterio de más arriba) a a s i m i l a r s e en tre sí en lugar de articulación. de [la b ia l] a [d e n ta l]. pero m uy d ifíc il de aplicar sin tom ar una buena cantidad de decisiones más o menos arbitrarias en muchos casos.7 Además. P or ejem plo. [s o r d o ]. E l prin cip io presenta a menudo dificultades de aplicación debido a que los cam bios de valor no son siem pre claros y a que los tram os de sonido entre cam bios sucesivos de va­ lo r no constituyen estados perfectam ente constantes.lu gar de articulación) se describen com o h o m o r g á n i c o s -'(«produci­ dos p or el m ism o ó rga n o»). más bien fon o­ lógica que fonéticam ente. una desventaja de los sistemas alfabéticos de transcripción fonética consiste en que induce a los no especialistas a creer que el habla se com pone de sartas de sonidos separados.. de [s o n o ro ] a [s o r­ d o ]. en este sentido del térm ino. Es im portante tener esto bien presente cuando se opera con datos lingüísticos transcritos foné­ ticamente. lo m ism o que para los otros sonidos de habla repre­ sentados. Desde luego. L o s d ip ton go s se d istingu en fo n é tic a m e n te d e las llarijadás vocales puras. En general. [E s t o n o obsta p ara que a m en u d o se in ­ terp reten c o m o secuencias de vocales p u ras. E l usuario de un alfabeto foné­ tico debe avezarse a desalfabetizar. estable­ cem os una fron tera entre segm entos (estableciendo así los segmentos m is­ m os) en los puntos en que se produ ce un cam bio de va lo r en una o más va­ riables articulatorias. las sartas de sím bolos que representan enunciados hablados. P o r todo lo dicho está bien claro que cualquier rasgo fon ético puede afec­ tar a segmentos sucesivos y ser.] . p o r así decirlo. p o r s e r son idos con estados varia b les. suele restringirse el térm ino 'suprasegm ental' a aquellos rasgos que se clasifican. s up r a s e g m e n t a l . De ahí que la pregunta de cuántos sonidos de habla hay en uná form a dada — considerada sin referencia a la estructura fonológica del sistema lingüístico al que pertenece o a los sistemas lingüísti­ cos en general— no suele adm itir una respuesta precisa. de [p o s te rio r] a [a n te rio r]. 3. y así sucesivamente. [n a­ sal] lo es en [m a n ]. Estos rasgos no aparecen y desaparecen instantáneam enté1'entre [ t ] y [e ]. o entre [ m ] y [ á ] y entre [ á ] y [n ]. Cuando dos o m ás'segm en tos com parten así un m ism o rasgo (especialm ente si es consonánticoj y relativo al . ciertas tran­ siciones entre rasgos (p o r ejem plo. de [n a s a l] a [o r a l].pie de establecer. P o r ejem plo. ante [tem a n ] no sólo ha de ser capaz de analizar [ t ] en los rasgos sim ultáneos que lo Componen. la aparición de voz o de aspiración en las consonantes) no se tendrían en cuenta norm alm ente si no hubiese razones fonológicas para ello (cf. Ésto reviste una considerable im portancia en el análisis fo n o ­ ló gico de las lenguas. t o n o y a c e n t o o i n t e n - 7. que [s o n o ro ] y [n a s a l] afectan a tres segmentos. N o obstante. y así sucesiva­ mente. Debe notar inm ediatam ente que el rasgo [s o rd o ] discurre p o r dos segmentos. [d e n ta l]. o m onoptongos. p o r tanto.4). [s o n o ro ] es suprasegm ental en [a m b a ]. com o c a n t i d a d .

que cabe denom inar f o n é m i c a a m e r i c a n a c l á s i c a . Tiene. o más téc­ nicam ente a l ó f o n o s . este apartado a la exposición de las nociones claves de la foném ica am ericana clásica elaboradas en el períod o que siguió a la Se­ gunda Guerra Mundial. de un m ism o fonema. si bien ya la ha abandonado la m ayoría de lingüistas. y que. Pero. Existen diversas teorías de la fon ología. p o r tanto. H ay que señalar. no m e he propuesto o frecer una clasificación com pleta. De las distintas teorías foném icas. g l i d e s . De­ dicarem os. de las variables articulatorias. en cam bio. La consecuencia práctica de ello. Y sólo atenderem os a nociones y térm inos que sean ú tiles en adelante. ante tod o foném icas y no foném icas. 3.s i d a d. un análisis único y universalm ente aceptable sobre la fon ología de muchas lenguas. . la ven taja pedagógica de ser conceptualm ente más sim ple qu e otras. hay una. según que utilicen o no los f o n e m a s com o elem entos básicos de análisis. Com o hem os visto en el apar­ tado anterior. A l m argen de la im presión que o frecen muchos manuales de aquel período. es evidente que la foném ica am ericana clásica no llega a producir. ade­ más. quedan aún muchos cabos sueltos sobre el núm ero de fonem as y alófonos incluso después de invocar esos criterios suplem entarios. En un apartado p o sterio r volverem os a la noción de suprasegmentalidad en ambos sentidos. más abajo). ni siquiera en bosqu ejo. los fonem as se definen con arreglo a dos c rite­ rios principales: (a ) la s i m i l i t u d f o n é t i c a y ( b ) l a d i s t r i b u c i ó n (su jeto s a í crite rio p riorita rio. hay que recon ocer que hemos om itid o clases enteras de sonidos de habla: l í q u i d a s . presente en todas las teorías fonológicas del c o n t r a s t e f u n c i o n a l : cf. En la teoría en cuestión. sino tan sólo ilustrar los principios generales. Desde luego. a f r i c a d a s . o frec e una considerable im portan ­ cia para com pren der el desarrollo de las teorías más m odernas. A menudo se aplican criterios suplem entarios (qu e nosotros om itirem os). la sim ilitud fonética es una cuestión m ultidim ensional de grado. es que el analista se en frenta a menudo con diversas alternativas a la^ hora de decidir qué sonidos de habla fonéticam ente sim ilares deben agruparse com o variantes. no obstante. De ahí que un determ in ado sonido de habla pueda resultar sim ilar a o tro en una o más dim ensiones y al p rop io tiem po d ife rir de él y ser aun sim ilar a un tercer sonido tam bién en una o más dim ensiones diferentes.4 Fonemas y alófonos En lo sucesivo nos ocuparem os de la fonética (com o estudio del m edio fó n i­ co ) sólo en la m edida en que sea pertinente para el análisis f o n o l ó g i c o de los sistemas lingüísticos. Pasarem os. p o r alto muchos otros detalles. en lo que atañe al análisis foném ico. que en este lib ro hacemos un tratam iento m uy selectivo tanto de los segm entos com o de los rasgos suprasegm entales. et­ cétera. En cuanto a otros posibles segmentos. sin em bargo.

pues sin intersección distribucional no pueden cu m plir la función de distinguir una form a de otra. Las entidades no intersustituibles en ningún contexto se encuentran en d i s t r i b u c i ó n c o m p l e m e n t a r i a . en el resto de posiciones. Estos grupos nunca aparecen en la misma posición en las form as de palabra: [ d ] oclusiva se encuentra en posición inicial absoluta de enuncia­ ción. En tanto que las lenguas son sistemas regulados. el de [d ] oclusiva y el de [5 ] frica tiva (den tro del m ism o lugar prim ario de articula­ ción). muchas otras form as in existentes'qu e los hablantes de la lengua reconocerían com o potenciales de esta misma lengua. toda entidad lingüística sujeta a las reglas de un sistema presenta una distribución característica. aparecen en una m ism a posición — esto es son sustituibles entre sí. En pocas palabras. a los m odelos generales. 2. En todas las lenguas naturales hay form as reales de uso más o menos común (don frecuencia prestadas de otras lenguas) que no se ajustan a los modelos fonológicos más generales y hay. Las entidades intersustituibles en algunos contextos p ero no en todos se i n t e r ­ s e c a n en distribución. p o r un lado.Exam inem os ahora a la noción de distribución. y sólo si. En consecuencia. y fonem as p or otro. Dos o más entidades tienen la misma distribución si. es pertinente no sólo en fonología. conformes. si se entiende que «a lg ú n » incluye a «to d o ». Veám oslo con un ejem plo: [a b lá r] es form a de palabra potencial y real en español (en una transcripción fonética ancha). en m oda ([m o d a ] en lugar de [m ó 5 a ]) no pue­ de dar lugar a otra form a (aunque sí produ cir un efecto extraño propio de un hablante extran jero sin filiación determ inada). puede definirse en el ám bito de la ‘intersección’. que. reales o potenciales. H ay que tom ar el térm ino ‘en tidad’ en el sentido más general po­ sible. al p rop io tiem po. cf. tras [1] y nasal. En adelante la definirem os así. Por ejem plo. En p rim er lugar. la . operar no sólo con las form as reales del sistema lingüístico. Estam os ya en condiciones de aplicar estas nociones a la definición de los fonem as y sus alófonos. com o hemos visto a lo largo del libro. puede consi­ derarse com o el caso lím ite de intersección distribucional y. sino que está fonológicam ente mal form ad a (de ahí el asterisco) ya que no existen form as bien form adas en español que em piecen con [Ib ]. hablar. mientras que [5 ] se encuentra. [a b lé r ] es form a potencial pero no real. entre todas las oraciones de una len­ gua dada. norm alm ente. la distribución de una entidad es el conjunto de contextos en que aparece. En general pueden clasificarse en dos grupos. por tanto. sino también en gra­ mática y semántica. En el presente apartado incluye sonidos de habla y rasgos fonéticos. para la fonología. pongam os p o r caso. sino con el conjunto de form as fonética y fonológicam ente bien form adas. es decir. la sustitución de [S ] fricativa por [d ] oclusiva. hay que tener en cuenta que dos sonidos de habla no pueden hallarse en contraste funcional a menos que se intersequen en distribución. A su vez * [lb á r a ] no sólo constituye una form a de palabra irreal. Esto supone. o i n t e r s u s t i t u i b l e s— en todos los contextos (supeditados a la condición de buena form ación).6). la identidad distribucional. De manera sim ilar. La noción de distribución presupone a su vez la de buena form ación (cf. existen varios sonidos de [ d ] fonéticam en te distintos en la pronunciación norm al del español.

del principio del contraste funcional. Satisfacen las dos condiciones definitorias mencionadas antes para dar lugar a la noción de fonem a: sim ilitud fonética y distribución complementaria. aparte de su dificultad intrínseca. Lo que hace la sustitución de [ d ] por [ t ] en monda es cam biar la form a y no el significado. p o r tanto. las pala­ bras de las cuales m onda y m onta son form as).de form a sin correlación. N o m e m ueve una pedantería inm otivada al a d vertir sobre la formulación frecuentem ente im precisa del principio del contraste funcional. oclusivos o fricativos. si generalizam os el uso de las barras oblicuas (lo que haremos en efecto). presentan una distri­ bución regular. Los alófonos son subfonémicos. en algún lugar del sistema lingüístico. digamos. entre ellos [ d ] y [S ]. que una representación foném ica no equivale a una transcripción foné­ tica ancha. por no decir carente de sen­ tido. esto no es así. difieren en significado. en monda ([m ó n o a ] en vez de [m on ­ da]). tampoco produciría otra form a de palabra real o potencial. A pesar de todo. . Tam poco es la diferencia de significado el único criterio por el que se establece una diferencia de form a. en una transcripción estrecha. p o r ejem plo. Pero no constituyen elem entos del sistema lingüístico. de modo que los enunciados que las contengan tam bién d iferirán (generalm en te) en significado. com o seguramente se desprenderá de todo ello. esto es variantes posicionales fonéticam en­ te distintas. el fonem a del español /d/ pre­ senta como alófonos un conjunto de sonidos de habla fonéticam ente distin­ tos. Demasiado a menudo los manuales de lingüística ofrecen una form ulación imprecisa. disponemos de una nueva m anera de aludir a las formas: foném icam ente o. están en distribución com plem entaria. capaces de ser distinguidos. Para' los elem entos fonológicos es esencial que se hallen en con­ traste funcional al menos en un lugar del sistema lingüístico. La diferencia de form a no garantiza una diferencia de significado (cf. a este respecto.permutación de [ d ] por [5 ]. En térm inos más generales. mientras que la sustitución por [ t ] sí lo cambia. Es­ trictamente hablando. Por ejem plo. En efecto. con alguna diferencia de significado es un asunto controvertido. Convencionalmente. los fonemas se representan a base del símbolo de letra (con o sin diacríticos) más apropiado para la transcripción ancha de uno de los alófonos fonéticam ente distinguibles y colocando dicho símbolo entre barras oblicuas. que la sustitución de [ d ] oclusiva por [5 ] fricativa en m onda no cam bia el significado de monda. pertenecen al sistema lingüístico en tanto que se r e a l i c e en el m edio fónico. ya que la form a m onda cambia en la form a m onta. L a posibilidad de que haya diferencias . fonológicam ente. en caso de necesidad. y no de significado. en parte dependiente de cóm o se define ‘ significado’ . Queda otro asunto p o r aclarar. Llegan a insinuar. el fe­ nómeno de la sinonimia). ‘ monda’ y ‘ m onta’ (es decir. más en general. no se encuentran en contraste funcional. pues esta condición sólo corresponde (según las teorías fonémicas) a los fonemas. De ahí que quedan universalm ente asignadas como alófonos a un solo fonema. Así. P ero de lo que no cabe duda es que la form ulación del principio del contraste funcional afecta a la identidad y diferencia de form a. co m o todos los sonidos de [d ]. Es importante comprender.

Esta no­ ción. adoptó un punto de vista muy distinto. especialm ente en la fon ología y en la estilística. aun cuando tam bién se consideren segm entos m ínim os de los sistemas lingüísticos. están en variación lib re en posición final (y aun im p losiva): m ar [m a r ] o bien [m a r ]. L a validez de esté' hecho es independiente de la teoría. 7. P o r ejem plo. En este caso. hada fren te a anda). al realizar (en el m ed io fó n ico) las form as de que se com ponen las oraciones.3). no hallarse en contraste funcional. [ r ] y [ r ] . Es discutible que la descripción fonológica deba tom ar en consideración también la variación estilítica. [3 ] y [ d ] se hallan en contraste fu ncio­ nal en inglés (cf. Trubetzkoy. que se hallan en contraste en posición m edial intervocálica de palabra (cf. pero no suficiente. com o propugnaban los fonólogos de la Escuela de Praga (c f. Uno de los prim eros y más decisivos descubrim ientos de la fon ología consistió en a d vertir que los sonidos de habla que en una lengua. puesto que son haces (o conjuntos) de r a s g o s d i s t i n t i v o s sim ultáneos. la perm utación de [ r ] p o r [ r ] .La intersección distribucional constituye una condición necesaria. con algunas m odificaciones ulteriores. En rigor. p ero en distribución com plem entaria (con alguna posible variación estilística) en español (cf. fon ológica que lo form ule.5 Rasgos distintivos y fonología suprasegmental Según la teoría de la foném ica am ericana clásica a que hem os aludido en el apartado anterior. there. es decir. es decir. o viceversa. c a ro [k á r o ] : c a rro [k á r o ]). no son sus elem entos más pequeños.3). En lo que concierne al análisis foném ico. 7. Con frecuencia hay sonidos de ha­ bla fonéticam ente distintos e intersustituibles en un m ism o contexto y aun así pueden estar en v a r i a c i ó n l i b r e . durante la década de 1930 a 1940 (cf. uno de los m iem bros fundadores de la Es­ cuela Lingüística de Praga que desarrolló su propia versión del estructura­ lism o saussureano y ejerció una gran influencia. La idea fundam ental de la escuela fon ológica de Praga es que los fonem as. Por ejem plo. « a llí» fren te a daré. com o si dijéram os. el fenóm eno podría pasar bien inad­ vertido. a la fun­ ción de distinguir una form a de otra. fue adoptada en 1960 y años subsiguientes p o r los partidarios de la g r a m á t i c a g e n e r a t i v a . están en contraste funcional pueden estar en distribución com plem entaria o en va­ riación lib re en otra. los fonem as son los elem entos fonológicos m ínim os de los sistemas lingüísticos. 3. al form aliza r una doctrina que vin o a sustituir las nociones características de . para el contraste funcional. nunca da lugar a una form a de palabra distinta. En otros casos de variación libre. la elección de los hablantes en fa vo r de una pronunciación depende de factores estilísticos de diversos ti­ pos. pero lo im portan te es que las lenguas difieren considerablem ente con respecto a las distinciones foné­ ticas qu e ponen en ju ego. «a tre v e rs e »). puede entenderse que el ‘con­ traste fu ncional’ se lim ita a la f u n c i ó n d i s t i n t i v a . Los ejem plos podrían m ultiplicarse.

el conju nto de rasgos distintivos que defienen y caracterizan un fonem a será mucho más pequeño que el de rasgos fonéticos que caracterizan a cualquiera de sus alófonos. 7. los fon ólogos de la Escuela de Praga. Com o puede considerarse que. Ahora bien. prestaron asim ism o gran atención a otros tipos de función fon ológica que por ahora no nos interesan. contra lo que ocu rre con la fonética.la fon ética clásica americana. si bien relacionables (d e una m anera un tanto co m p le ja ) con ambos tipos. la descripción articulatoria de [ p ] es m uy incom pleta (a l lim itarse a los rasgos articu latorios de la tabla 2). Si el rasgo foném íco /— nasal/ no aparece en /p/ se debe a que la falta de nasalidad es predictible en español (aunque no en todas las lenguas) a p a rtir de la falta de sonoridad. E l térm ino ‘ rasgo’ nos es ya fa m ilia r desde el apartado que trataba de la fonética articu latoria (3. quizás habría que op era r con rasgos fonológicos ni articu latorios ni acústicos. auditivos. en principio. la fo n o lo gía no establece ningún com prom iso directo con el m edio fón ico (aun­ qu e los partidarios de la teoría de los rasgos distintivos tienden a soslayar esta concepción más bien abstracta de la fon ología).4). Lo m is­ m o vale con respecto a los rasgos fonológicos de la teoría de los rasgos dis­ tintivos.) Así. P o r otra parte. sin em bargo. (Aunque no constituye una práctica corriente. origin alm en te asociadás a la p rop ia gram ática gen erativa a causa de su herencia post-bloom fieldiana (cf. / + oclusivo/. e incluso con rasgos au ditivos cuando la fonética auditiva haya alcanzado un desarrollo m ayor del qu e tiene en la actualidad. /— nasal/ aparecería en /b/ para establecer su función distintiva en vano [b á n o ] fren ­ te a m ano [m á n o ]. /— son oro/}. [-(-o c lu s iv o ]. Los rasgos fonéticos de más arriba eran articu latorios. Y para distinguir los rasgos fon ológicos de los fo ­ néticos. no obstante. De ahí que podem os pasar a expo­ n er las ideas centrales de la teoría de los rasgos distintivos a p a rtir de lo dich o ya en los dos apartados anteriores.4). Para sim plificar la exposición u tilizarem os deno­ m inaciones articulatorias. pondrem os barras oblicuas y no corchetes alred ed or de los datos ar­ ticulatorios. donde se han emjpleado ya rasgos tanto articu latorios com o acústi­ cos. [ — so n o ro ]. que ahora se han enum erado tres rasgos distintivos y no cuatro para el español /p/. lo b o [ló fio ] fren te a lo m o [ló m o ]. es analizable a base del conjunto { / + labial/. pongamos. P o r ejem plo. E l térm ino ‘ d istin tivo ’ se refiere a la parte del contraste funcional que en los sistemas lingüísticos tiene que ve r con la distinción mutua entre fo r­ mas (cf. etc. en cam bio. A prim era vista quizá parezca que no hemos hecho más que realizar un m ero truco notacional al sustituir los corchetes p o r barras oblicuas y llam ar fo n o ló gico en lugar de fon ético al resultado de dicha sustitución. [ — n a s a l]}. pero igual­ m ente podían haber sido acústicos o incluso. 3. Los sonidos del habla pueden representarse com o conjuntos de rasgos fonéticos. Conviene advertir. En todo caso. la presentación que aquí hacemos de la teoría de los rasgos distintivos no pretend e atender a las distintas fases históricas de su desarrollo. . del m ism o m odo que el sonido [ p ] puede describirse a p a rtir de la tabla 2 de más arriba com o el conjunto { [ + la b ia l].3). fa cilita la claridad conceptual y perm ite d eja r abiertas ciertas opciones teóricas. tam ­ bién el fonem a del español /p/.

es distin tivo en hindi y en chino m andarín. se da el caso de que un rasgo com o [ + aspirad o]. sino tam bién a la fuerza es­ piratoria con que sale el aire tras la constricción labial. bilabial. en alba ca lvo). pero no cuando sigue a /l/ (p o r ejem p lo. a la espiración y a otros rasgos más que lo hacen reconocible com o [3 ] p o r la posición en que aparece. En el apartado a n terior hem os señalado que las lenguas difieren consi­ derablem ente en cuanto a la capacidad distintiva de los rasgos fonéticos que utilizan. en el conju nto de rasgos definitorios. m ientras que el rasgo fon ético [ + so n o ro ] se añadiría en todas las posiciones. /g/. Ahora bien. /— sonoro/. sonoro. ninguno de estos otros rasgos fonéticos es distin tivo en español hasta el punto de cam biar la reali­ zación fonética de una form a en la de otra. / + so­ noro/ —» [ + so n o ro ]. la noción de variación alofón ica se considera de una m anera tan diferen te en la teoría de rasgos distintivos. etc. cuya descripción articulatoria más com pleta habría de aludir no sólo a la fricación.el fonem a /b/ del español presenta entre sus alófonos [0 ] (v. según la concepción habitual. que puede ponerse en duda la aplicabilidad del térm ino. de /b/. es o b vio que no son necesarios al m ism o tiem ­ po / + fricativo/ y /— sonoro/ en un análisis de los rasgos distintivos del es­ pañol. L o crucial acerca del análisis en rasgos distintivos es que tod o fonem a difiera de los dem ás dentro del sistem a lingüístico p o r la presencia o ausencia de un rasgo al menos. sino con algo distinto con que serían concom i­ tantes la sordez o la fricación (o am bas). lob o. caso. /k/.. c o to de codo. L o que la fon ém ica am ericana clásica denom ina varia­ ción alofón ica aparece tratado en la teo ría de rasgos distintivos (especial­ m ente en la gram ática generativa) a base de reglas que (habiendo convertido en rasgos fonéticos el conju nto m ín im o de rasgos fonológicos suficientes para distin gu ir cada fonem a de los dem ás: / + labial/ —»■[ + la b ia l]. gr. N o obstante. /t/. En realidad. / + oclusivo/ distingue pardo de ja rd o (com o en español no hay fricativas labiales ni oclusivas labiodentales. que las vocales del francés son al m ism o tiem po dis­ .) añaden rasgos fonéticos no distintivos contextüalm ente adecuados a determ inadas posiciones de aparición.. más arriba) frica tivo. Esto es válido al m argen de la teoría fon ológica que lo form ule. es el rasgo que distingue paño de baño. /d/. pura­ m ente alofón ico en español. En cuanto a los tres rasgos reconocidos antes en la com posición de /p/. inglés y otras lenguas. y que el conjunto de rasgos definitorios de un fonem a perm anezca constante en todas sus posibles apariciones. oral. H e u tilizado el térm ino ‘a ló fa n o ’ al describir la relación entre los fone­ mas y los rasgos distintivos de que se componen. Después de todo. puede interpretarse que /f/ constituye el correlato / + fricativo/ de /p/) tapa de sapa (y zapa). en español no debe iden­ tificarse sólo con la sordez. el rasgo fon ético [ + o clu sivo ] se añadiría a la realización fonética del español /b/ en posición inicial absoluta de palabra (p o r ejem plo. / + labial/ (que corresponde a [ + la b ia l]) distingue (la pronunciación d e) paso de (la pronunciación d e) vaso. etc.. Cabe sostener que el rasgo que distingue /p/. a la duración de la constricción. P o r ejem plo. en vaso o en -bolso). etc.. cualquiera que sea el punto de vista a este respecto.

). al parecer. también form as com o mancha [m á p c a ]. en ninguna lengua natural y muchas com bi­ naciones de rasgos fisiológicam ente posibles extrem adam ente raras o incluso inexistentes. N o es más que uno de los muchos contextos en que alternan vocales entre sí con exclusión de las consonantes. Chomsky ha sugerido que esto se debe a que la fonología de las lenguas naturales. trozo. p or no decir miles. etc. que un determ inado rasgo. 7. / + labial/. y los com bina en un núm ero im previsible de m odos para fo rm ar sus propios fonemas. que todas las lenguas naturales existentes son susceptibles de recibir una descripción fonológica satisfactoria a p a rtir de una lista de algo más de una docena dé rasgos v ir­ tualmente distintivos. Este aspecto distribücional de los dos grupos de fonem as puede tratarse (d e una m anera fonéticam ente m otivada o condicionada) p o r m edio de una regla que oponga / + vocal/ a /— vocal/ o a / + consonante/. etc. hay muchos rasgos fonéticos que no son distintivos.4). otras veces prevalece un criterio etim ologista: in + váli­ do —> inválido. y así sucesivamente. Análogamente.) Con frecuencia sucede. que en estos ejem plos he utilizado térm inos — ‘ aspirado’. las form ulaciones recientes de la teoría de rasgos distintivos tien­ den a adm itir. Una notable ven taja de la teoría de rasgos distintivos en com paración con la foném ica americana clásica consiste en que proporcion a una des­ cripción m otivada de los principios qu e determ inan la buena form ación de secuencias de fonem as en una am plia gama de casos. ‘p osterior’. a ju zgar p or ciertas evidencias favorables. que caracteriza más fonemas que en cualquier lengua europea. com o si fuese 8. de lenguas habladas. están fuertem ente lim itadas p o r una predisposición específicam ente humana a operar con ciertos tipos de distinción y no con otros (cf. trampa. por lo que sabemos. p o d ría n re c ib ir una in te rp re ­ tación m uy d istin ta e n ' un á m b ito fo n o ló g ic o más a m p lio . */ tm -/. respectivam ente. P or ejem plo. un c h ic a ¿ík o ]. un vasoy[úm bá so]. en ciertos contextos. La teoría de los rasgos distin­ tivos com o tal no es incom patible con el supuesto de que hay un núm ero ilim itado de rasgos distintivos posibles de los cuales cada sistema lingüís­ tico hace su propia elección particular. Nótese. en lu gar de la sonoridad. Ahora bien. puede atribuirse a la presencia. en español. tras /t/ y /r/ iniciales dentro de la misma form a. puede interpretarse. la o rtogra fía registra a veces este fenóm eno: in + p o­ sible —» im p osib le. com o / + vocal/. también respectiva­ m ente. */trs-/. Desde luego. fren te a */trp-/. cf. de / + labial/ y / + palatal/ en el fonem a que condiciona la asim ila­ ción: en paz [ém pá0]. [E s to s e jem p lo s. trípode. sin em bargo. la asim ilación de /n/ a /m/ y /p/ en posición im plosiva ante /p/ o /b/ y ante /c/. pues. puede aparecer cual­ qu ier vocal.)etc. com o si dijéram os. lo m ism o que la sintaxis y la semántica. ‘nasal’— que tam bién se utilizan en la descripción de otros cien­ tos.tintivam ente anteriores y labializadas. tres. aducidos sólo a títu lo ilu strativo . / + na­ sal/ o / + sonoro/.] .8 (E n las com posiciones léxicas. ‘a n terior’. pero no una consonante (cf. que en muchas lenguas australianas la nasalidad es tan distintiva..

esto es com o si afectase a una secuencia de dos o más segmentos (foném icos). que constituían un problem a para la foném ica am ericana clásica. a los qu e atribu ye una condición teórica idéntica. «im ­ p ortación ». en el inglés hablado no puede tratarse con naturalidad com o una diferen cia entre fone­ mas segmentales. afecta a los rasgos con­ trastantes / + posterior/ fren te a /— posterior/ y /-(-labializado/ fren te a /— la­ bializado/. [L o m ism o puede decirse del español. por su parte. Los rasgos distintivos suprasegm entales de este tipo són lo que la t e o ­ r í a p r o s ó d i c a de la fon ología denomina. depósito. L a teoría prosódica. en un sentido especializado del. p r o s o d i a s . prestadas de otras lenguas) que no se ajustan al m odelo general. térm ino. Esta teoría. tienden a oscurecer las sim ilitudes. que hemos utilizado el térm ino ‘ suprasegm ental’ en un sentido no corriente. Tal co m o opera en turco. en principio. La diferen cia principal entre la teoría de rasgos distintivos digam os o rto ­ doxa y la teoría prosódica reside en que la prim era es esencialm ente fonémica o segmental. P o r ejem plo. las diferencias term inológicas. ahora. cuando em plean el tér­ mino ‘ suprasegm ental’.'] Y hay dos razones parcialm ente independientes para ello: en . deposito. la noción de suprasegm entalidad depende.s u p r a s e g m e n t a l . ¿qué decir sobre la posibilidad de que un rasgo distintivo sólo sea supresegmental en un sistem a lingüístico dado? N o se trata de una m era posibilidad teórica. Independientem ente de la longitud de la palabra — y p o r su estructura gram atical el turco tiene muchas form as largas de palabra— . lo que se conoce p or a r m o n í a v o c á ­ l i c a no es tan infrecuente. aunque com plem entaria. para no m encionar las de perspec­ tiva teórica en asuntos más generales. cuyo supuesto básico consistía en describir totalm ente la estructura de las palabras y las oraciones por m edio de elem entos fonológicos ordenados en secuencia. La diferen cia acentual entre la form a de nom bre im p o rt [Im p o c t]. para el contraste / ± labializádo/. se re fiere a elem entos com o el acento. com parte muchos aspectos con la teoría de los rasgos distintivos en sus más recientes progresos. En muchas lenguas se encuentran rasgos suprasegmentales de este tipo. «im p o rta r». / ± posterior/ y / ± labializado/ son suprasegmentales en el sentido expuesto. cf. el tono y la cantidad. depositó. y la form a de verbo ifn p o rt [im p o c t]. reconoce que. característica de lo q u e se ha dado en llam ar la Escuela Lingüística de Londres. de cada sistema lingüístico. Adem ás. L a m ayoría de lingüistas.*que excluye la com binación de /-(-labializado/ con el rasgo segmental / + abierto/ en las sílabas no iniciales. en los inventarios fonológicos de los sistem as lin­ güísticos. P o r des­ gracia. Ahora bien.' D ejando de lado ciertas form as de palabra (en su m ayoría. Conviene aclarar. pese a la tendencia general (p o r m otivos fonéticos) de ciertos rasgos a hacerse segmentales y otros suprasegm entales. com o la J on ém ica am ericana clásica. podem os decir que en turco todas las vocales en las sucesivas posiciones de la palabra deben presentar el m ism o va lo r para el contraste J ± posterior/ y debido a una condición u lterior. adm ite tanto elem entos foném icos (segm entales) com o prosó­ dicos (suprasegm entales).

«esta r sentado». Así. preceda o siga en el tiem po a la de sus ele­ m entos fon ológicos adyacentes. en determ inadas lenguas. la com p lejid a d de la relación entre el análisis fo n o ló gico y la transcripción fonética. su realización fon ética puede ser más corta que la vocal fonológica­ m ente corta de sit [s ít ]. la arbitrariedad de las decisiones en casos com o éste denuncia la inadecuación teórica del m arco en que se lleva a cabo el p ro p io análisis. que en muchas lenguas (las llamadas tonales) sirve para distinguir form as de un m odo m uy análogo a com o lo hace el acento en español. «asien to ». 3. se realizan com o segm entos fonéticam ente acortados cuando van seguidas de oclusiva /— sonora/. la estruc­ tura fonológica de la m ism a puede describirse a base de las relaciones entre los propios elem entos o bien de los diversos tipos de relación que hay entre conjuntos de elem entos fonológicos p o r un lado y com p lejos fonológicos m ayores. Evidentem ente. aunque sea al p re c io de tom ar decisiones arbitrarias. E n rigor. sino también. porque no puede decirse que la realización fonética del acento. lo m ism o que vocales largas. así. etc. L o im portante es que. y en segundo lugar. M e pro­ pongo tan sólo exponer lo que se entiende por ^estructura’ en este contexto y subrayar que los análisis fonológicos tienen una tarea m ucho más extensa que la de confeccionar inventarios de elem entos segm entales y suprasegmentales. form as u otras unidades gram aticales. p o r otro. «s e m illa ». aunque no todos. es fonéticam en te más co rto que el de seed [s í:d ]. [d e ’p o sito ].]. En cuanto a la cantidad. puede haber consonantes largas.[s ít ]. en una representación foném ica cabe señalar la ^diferencia acentual entre form as poniendo más o menos arbitrariam en te el correspondiente fonem a acentual antes (o después) del fonem a vocálico nuclear de la sílaba tónica en la realización fonética. [d e p o ’sito ].p rim er lugar. contra lo que ocurre con la de fonem as segmentales. consideraban y analizaban com o largas. el segmento vocálico de seat. en inglés (en la pronunciación fo r­ m a l) la cantidad de las vocales varía según la cualidad de las consonantes que les siguen en la m ism a sílaba. « v e r ». Dado un inventario de elem entos fonológicos para una lengua. si bien la segmentación siem pre puede llevarse a cabo en fonología. E sto viene a ilu strar no sólo la d iferen cia en tre cantidad fon ológica y duración fonética. L o que acabamos de decir sobre el acento vale igualm ente para el tono. más en general.6 L a estructura fonológica Se trata de un apartado dem asiado breve para un tem a inmenso. Las vocales que la tradición y algunos fonólogos. o see [ s í : ] . y puede haber incluso interdependencia entre la cantidad de ambos tipos de fonemas. [c f. . porque el acento constituye esencialm ente un fa ctor de m ayor prom inen cia de una sílaba con respecto a las demás sílabas dentro de la m ism a form a (o de las form as adyacentes).

no sólo con respecto al número de elementos fonológicos que aparecen en sus respectivos inventarios (y en su realización fonética). sino también en cuanto a las relaciones sintagmáticas que determinan la buena form ación fonológica de las com binaciones posibles.Las relaciones entre los propios elementos son de dos tipos. Puede suceder. Y así ocurre. esto es los sintagmas fonológicos. Con ello. sobre la nece­ sidad de recu rrir a unidades sintácticas en el análisis fonológico de las len­ guas o. en los sintagmas bien formados. en cambio. Las primeras se refieren a relaciones entre elem entos combinados entre sí en sintagmas bien form ados. Más contro­ vertido es averiguar si existen en todas las lenguas naturales o al menos en algunas sintagmas puram ente fonológicos com o las s í l a b a s (para no men­ cionar las frases' fonológicas) postulables para describir las estructuras fono­ lógicas de la lengua en cuestión y al m ism o tiempo definibles sin tener en cuenta la estructura sintáctica de la misma. Ahora bien. pero no confundible con él. aunque es históricam ente explicable y muy difundido. ‘ sintagmáticas’ y 'paradigmáticas'. cuyos componentes son precisam ente los elem entos fonológicos. pará sim plificar. sabemos que no todos los fonemas pueden preceder o seguir a todos los demás. para decirlo en térm inos más típicam ente modernos. que ciertas lenguas presenten sintagmas puram ente fonológicos y otras no. que los sintagmas fonológicos pueden definirse satisfactoriam ente com o secuencias de fonemas. las últimas se refieren a relaciones entre conjuntos de elementos in­ tersustituibles en un determ inado lugar del sintagma. más en general. Las reglas que determ i­ nan la buena form ación fonológica en cada lengua han de especificar cuáles son estas lim itaciones secuenciales y. no significa más que «com bin atorio». Como ‘ paradigm áti­ co ’. en adelante. En la actualidad hay mucha menos discusión. denomi­ nadas. lo cam biaré por ‘ sustitutivo’. ha­ blaré de relaciones s i n t a g m á t i c a s y s u s t i t u t i v a s . por descontado. Desde luego. etim ológicam ente relacionado con ‘sintáctico’. 7. a com ienzos del presente siglo. es mucho más fácil form ular las lim itaciones secuenciales de las consonantes del español a par­ tir de su posición en la sílaba. contiene la im plicación de que hay entidades mayores. El térm ino ‘ sintagm a’. El tér­ m ino ‘ sintagm ático1. que acabamos de em plear. Los lin­ güistas todavía discrepan en cuanto a la posibilidad y a la necesidad de pos­ tular sílabas y otros sintagmas puram ente fonológicos en la estructura de las lenguas. sobre la integra­ . Adm itiendo. a m e­ nos que nos refiramos específicam ente al estructuralismo saussureano.2). Uno de los principales logros de Saussure. Pero esto no agota todo lo que cabe esperar de la descripción fonológica. induce eventual­ mente a engaño. en efecto. qué elem entos pueden juntarse. los propios sirltagmas. consistió en aclarar. los sistemas lingüísticos pueden d iferir fonológicam en­ te. com o verem os en la exposición sobre el estructuralismo. Existen limitaciones contextúales que prohíben la aparición de los m iembros de un conjunto de fonemas al lado de los m iem bros de o tro conjunto. en la tradición saussureana. la interdependencia de las relaciones sintagmáticas y sustitutivas (cf. esto presupone una definición teóricam ente satisfactoria de las sílabas com o entidades fonológicas. Como hemos visto. y de qué manera.

H ay fen ó­ menos de juntura. cuya descripción debe apelar no sólo a las fronteras entre palabras. la aparición de [ z ] en [lez|om] les homm es. etc.6). A M P L IA C IÓ N B IB L IO G R Á F IC A La mayoría. Muchos fenóm enos del com ponente no verbal de las lenguas habladas que hemos considerado prosódicos (c f. «lo s h om bres». ya hemos incorporado im plícitam ente esta noción de dependencia entre nive­ les en apartados anteriores. Catford (1977) y Malmberg (1968). b a jo los supuestos sim plificadores de 2. com o el que tradicionalm ente se denomina 1 i a i s o n en francés. [Gili Gaya (1961)]. final. «D áselos a M aría». en este sentido del térm ino ‘palabra’. constituyen una subclase de formas. . 1. mucho más extensa de lo que seguramente hemos podido dar a entender.de obras generales que llevan asterisco en la bibliografía contienen capítulos sobre fonética y fonología. y aun así son fenóm enos fonológicos. medial. en la m edida en que estos elem entos prosódicos no se manifiestan en la escritura. entre dichas fron teras: v. no obstante. «L o s he visto». Y de ahí que si hay distinciones fonológicas sintácticam ente (y sem ánticam ente) relevantes no transferibles al m edio gráfico.5) — entre los que destacan el acento y la entonación— no pueden describirse idóneam ente a menos que se especifique su ám bito sintáctico.' Malmberg (1963). Fudge (1970). sino también a la relación sintáctica. [junto con Garde (1972). [Alarcos (1971)]. Com o hemos visto. La interdependencia de la sintaxis y la fonología es. Fry (1977). En muchas lenguas naturales.. Brosnahan & Malmberg (1970). Entre los tratados introductorios útiles cabe citar Crystal (1971:167-87). posiblem ente en todas. En efecto. En realidad. sino que tam bién nos hemos referid o con frecuencia a la posición de los fonem as — inicial. Hála (1966) y Martínez Celdrán (1984). desde el punto de vista sintáctico (y sem ántico). y [Jsslezevy] Je les ai vu. y las palabras. pues afectan a los elem entos segmentales y suprasegmentales del sistema lingüístico. si es que la hay.— en las palabras. hay depen­ dencias entre n i v e l e s de diversos tipos que form an tanta parte de la len­ gua com o las relaciones puram ente fonológicas ó sintácticas. Ladefoged (1974. en contraste con su ausencia en [d|DnleamaRi] Donne-les á M arie. gr. 1975). las correspon­ dientes lenguas escrita y hablada dejan de ser isomórficas.] (b ) Para la fonología: Fischer-J0rgensen (1975). Más amplios son: (a ) Para la fonética: Abercrombie (1966). Sommerstein (1977). hasta cierto punto. no sólo hemos introducido el prin ci­ pio de la buena form ación fonológica en las form as (es decir en los sintag­ mas fonológicos que son asim ism o unidades sintácticas. Henderson (1971). las correspondientes lenguas escrita y ha­ blada diferirán necesariamente. y en un nivel más avanzado.ción de las reglas fonológicas con las reglas sintácticas en los sistemas lin­ güísticos.

cf. Para la fonología prosódica. Demers & Hamish (1979). Gimson (1970) y Jones (1975). 1966. 1974). Fromkin & Rodman (1974). cf. Jakobson (1973). y Pal­ mer (1970) [y Contreras & Lleó (1982)]. Próximo a la Escuela de Praga en muchos aspectos se encuentra Martinet (1960).Los siguientes libros representan aspectos de la teoría y práctica de la fonolo­ gía: Bolinger (1972). J. Smith & Wilson (1979). Jones & Laver (1973). Kenstowic? & Kisseberth (1979) y Schane (1973). Fudge (1973). capítulo 4 y Robinson (1975). apartado 4. cf. Guitart & Roy (1980).] Para la fonología generativa consúltense las descripciones en Akmajian. Sobre la fonología de la Escuela de Praga la obra clásica es Trubetzkoy (1939). W. Hyman (1975). cf. Brown (1977). cf. [Y para la del español. Quilis & Fernández (1982). Para una selección de ejercicios de análisis fonológico. 1976). Palmer (1970) y Robins (1975a). Navarro Tomás (1961. El libro clásico es Chomsky & Halle (1968).4. Harris. . cf. cf. (1975). especialmente de su pronunciación formal. para los elementos y su ejemplificación. Para la fonética acústica. Sobre la fonética del inglés. Entre los más comprehensivos. Lyons (1962). Langacker (1972). Vachek (1974. Fry (1979) y Ladefoged (1962). Makkai (1972).

(ii) [p].. En qué difiere la f o n é t i c a de la f o n o l o g í a ? 3..u n experto com petente en las tres ram as de la fonética. 6. y debe ser. [ s ].no son de ningún m odo ó rgan os prim arios del habla» (O ’Connor. ¿C u á le s so n las ocho v o c a l e s c a r d i n a l e s pósito se utiliza e ste sistem a clasificatorio? prim a ria s? ¿ Y con qué pro­ . 1973: 22). ¿ C u á le s son las tres ram as principales de la fonética? 4. 7. sin o un vehículo para la lengua» (Abercrom bie.. (iii) [0].. [t]. ¿E n qué difieren (a) las v o c a l e s de las c o n s o n a n t e s y (b) las o c l u s i v a s de las f r i c a t i v a s segú n una clasificación articulatoria de los so n id o s del habla? * 8. A c lá re se y com éntese.. 1967: 2). [k]. . es.1. no constituye lengua por s í m ism o.» (p. «Un medio [de com unicación] .. [n ]. (iv) [m ]. [8]. 59). «Lo que llam am os 'ó rg a n o s vo c a le s' u ‘órganos del habla’.. Com éntese. [b ]. ¿Q u é rasgo articulatorio tienen en com ún los siguientes conjuntos de so n id o s del habla: (i) [p]. 5. Exponer y ejemplificar (utilizando form as distintas de las del texto y a partir de la propia experiencia en cualquier lengua) (a) la h o m o f o n í a y (b) la h o rn o g r a f í a. [fj. Com éntese. en el proceso normal de la adquisición lingüística. «El niño. [m ]. [ j i ] ? 9. 2..

zapato. (Por ejemplo. coche. ancho. horchata.10. (c) fricativa dental sonora. (iv] [apti]. ropa. rodar. alhelí. ribazo. circo.3 y especificar su ámbito de acción. pero la [labialidad] só lo afecta a [m b]. Escrib ir con sím bolos del AFI: (a) vocal labializada anterior cerrada. construir. cuñado. (b) oclu­ siva nasal velar. H ágase la transcripción fonética ancha de la propia pronunciación de las palabras máscara. droguería. 71) todos los ra sgo s h o m o r g á n i c o s contiguos siguiend o la clasificación de consonantes y voca les del apartado 3. (iii) [patetp. peñasco. (v) [a g k a ra ]. 11. (ii) [m ánoji]. en [ám ba]. el rasgo fonético [son orid ad] afecta a todos los segm entos. .} (i) [in d i]. anguila. hijos. exacto. cocinar. Extraer de las siguientes form as fonéticam ente transcritas (desalfabetizando las cadenas de sím bolos: c f. roba. p. henchido. 12. (d) oclusiva oral labial sorda.

A hora tendrem os ocasión de com prob ar que. Se trata ju stam ente de uno de sus sentidos tradicionales p róxim os a lo que se entiende corrientem en ­ te p o r ‘gram atical’. E l té rm in o ‘ m o r fo lo g ía ’ no s ó lo es d e recien te creación . la gra m á tica trad icio n al n o an d a fo rzo s a m e n te equ ivo ca d a a este resp ecto. las con cep cion es trad icio n ales son al m en os tan sa tisfa cto ria s c om o cu alq u iera d e las rép licas qu e lo s lin gü istas han opu esto c o n el tiem p o. lo que se o p o n e a la 'sin ta xis'. hay una dependencia entre niveles que im ­ pide la separación rígida de la estructura fonológica y la estructura sintác­ tica.1 1. La gramática 4. muchos lingüistas incluyen la ‘ fo n o lo gía ’ . C o n tra riam en te a lo que dan a e n ten d er m uchos m anuales d e lin gü ística. S i se exp lican ad ecu adam en te y se fo rm u la n con p recisión . . H em os visto ya que en algunas lenguas na­ turales. posiblem ente en todas. entre sintaxis (en el sentido tra d icion al) y fonología. este espacio queda cu bierto p o r el térm ino ‘flexión ’. uno fo n o ló gico y o tro sintáctico. e incluso la ‘sem ántica’. s in o la ‘ flex ió n '. H asta aquí hemos a dm itido el supuesto de que las lenguas presentan dos niveles estructurales. hay un vacío. en la gra m á tica tra d icio n a l. p or otro. no es la ‘ m o r fo lo g ía ’. en ciertas lenguas al m e­ nos. y con ‘ sem ántica’. im p lica una con cep ción nada tra d ic io n a l s o b re la estru ctu ra gra m a tica l d e las lenguas. P ero para e llo habrá que modificarlo^ a menos que aceptem os am pliar el concepto de fon ología o el térm ino ‘ sintaxis’ más allá de sus lím ites tradicionales. En la actualidad. com o si dijéram os. en la ‘ gram ática’ y esto puede inducir a confusión. en contraste con ‘ fon ología ’. por un lado. sino que. A l m argen d e sus in discu tib les d eficien cias. cu an d o c o n tra s ta con ‘ sin taxis’ — esp ecialm en te si se d efin e a p a r tir d el té rm in o aún más re c ie n te ‘ m o r fe m a ’— . En la gram ática tradicional. En lo que sigue rechazarem os tal supuesto.4. flexión y morfología H ay que a d vertir que en este capítulo y a lo largo del lib ró em plearem os el térm ino ‘gram ática’ (ex cep to en frases com o ‘gram ática tradicion al’ y ‘gra­ m ática generativa’) en un sentido relativam ente estricto.1 Sintaxis.

En general. en realidad. sing-.2) y en ocasiones la nota­ ción fonética o foném ica. canta. etc. suelen u tilizar el tér­ m ino ‘ fo rm a de cita' só lo para las de form as fon éticam en te variables. P o r o tro lado. los lingüistas. las cuales. 3. En otro. P o r ejem plo. aplicam os el p rim er sentido y contam os cada aparición concreta de canto. son lo que tradicioiíalm en te se denom ina­ ban f o r m a s f l e x i v a s . a saber ‘can tar’. com o elem entos aparte. etc. Y aunque no hay dificultad en distinguir la fo rm a de cita de la fo rm a de base. son f o r m a s d e p a l a b r a s (esto es. en general. de la que pueden d eriva r las demás p o r m e­ dio de las r e g l a s m o r f o l ó g i c a s de la lengua.. en cierto m odo sabem os qué significan. es im p ortan te distin gu ir cada una de ellas con respecto al lexema. a su vez. m ientras qu e cant. cantaría. cantas.) pero. y lo continuarem os haciendo. Estam os habituados a op era r con el térm ino ‘palabra’ y u tilizarlo. al u tiliza r la cursiva (sin corchetes: ¿f. en la escuela. ‘sing’. tam bién palabras). cuyas form as son canto.. tienen una form a de cita con que pueden ser aludidas. cantar ocupa una cierta posición de p rivileg io entre las form as de ‘ cantar’ . en caso de necesidad. cantas. canta­ mos. si se nos pide que escribam os un artículo de dos m il palabras sobre un cierto tema. a m antener separados los dos sentidos de ‘ palabra’. Las form as mismas pueden va ria r en ciertos res­ pectos según el con texto en que aparecen — el grado y la naturaleza de su variación fon ética en la lengua hablada viene determ inada p o r las reglas fo ­ nológicas— . canto. Y aun en caso de que los térm inos ‘sintaxis' y ‘flexión ’ no nos resulten fam iliares. tal com o lo hemos sobreentendido ya en apartados anteriores. lo que se entiende p o r ‘flexión’. L a form a de base es la form a. Presentem os ahora otra term inología destinada. pues. para muchos lingüistas. Y direm os que ‘cantar’ (nótese: ‘cantar’ y no ca n ta r) es un l e x e ­ ma . se consideran f o r m a s distintas de úna mism a palabra. La fo rm a de cita d e l lexem a es la que se em plea para alu dir al lexem a y qu e aparece en el listado a lfa b ético de los diccionarios convencionales. p o r lo demás. Em pecem os. ¿Cuántas palabras hay en español? Se trata de una pregunta ambigua. si nos preguntan cuántas pala­ bras contiene un diccion ario entendem os el térm ino ‘palabra’ en el segundo sentido. ya que se trata de la f o r m a d e c i t a . cantas. en dos sentidos bien distintos según lo que abarque. cantam os. la fo rm a de cita de un lexem a puede co in cid ir con la form a de base (cf. Aun así. la f o r m a d e b a s e . En un sentido.. etc. A sí se nos ha enseña­ do.Todos los diccion arios corrientes de las lenguas europeas antiguas y m o­ dernas establecen la distinción entre sintaxis y flexión. por la ‘palabra’. dirán que vienen o ven (fo rm a s del lexem a ‘ v e n ir’ ) se pronuncian . podem os referirn os a cualquiera de sus form as. com o en la gram ática tradicional. D irem os que canto. «ca n ta r». etc. en la práctica. Ahora bien. p o r cierto.. cantaría. form as que son. difieren entre sí en la m ayoría de lenguas euro­ peas m odernas lo m ism o que entre verbos y muchos nom bres y adjetivos en latín y griego. En inglés. Al igual que podem os referirnos a los lexemas. o una palabra de vocabulario. cantado y cantar cuentan com o palabras diferen tes. En rigor. cantado. así lo hemos hecho.sería. y en especial los fonetistas. si la hay.

más en particular. mientras que la m or­ fología se ocupa de su estructura gram atical interna. así com o la form a flexiva cantar se com pone de las unidades más básicas (m o rfem a s) cant y ar. vienen fieras [bjénerrj fjé ra s ]). los m orfem as. tam bién la form a derivacional cantante se com pone de 2. sino también la d e r i v a c i ó n . utilizada en obras recientes. según la foném ica americana clásica. P or ejem ­ plo. si no total. pues la distinción entre al­ veolar y labiodental no constituye contraste fonológicam ente distintivo entre las nasales del español. a saber. lo que no obsta para que ciertas variaciones contex­ túales com porten. E ntre sintaxis y flexión hay un nivel? o subnivel. ante una consonante labiodental com o [ f ] (cf. n i siqu iera d e pa­ labras co m o form a s d e p a la b ra cuya d istrib u ció n qu eda especificada p o r las reglas sintác­ ticas de la gra m ática tra d icio n a l. A p artir de la distinción entre el lexem a (o. ‘ (la fo r­ m a) singular (del lexem a) c h i c o ’ . a prim era vista. n o vam os a e n tra r aqu í en esta suerte de refin am ien tos te rm in o ló gic o s (c f. lexema de palabra) y sus form as podem os form u lar com o sigue la distinción tradicio­ nal entre s i n t a x i s y f l e x i ó n . 1974). s in o d e palabras en e l sen tido de estas entidades in ter­ m edias: p alabras m o rfo sin tá ctica s.con una nasal alveolar [n ] en la posición final de sus form as de cita. (d e la form a de) presente (del lexem a) c a n t a r ’ . según la cual la sintaxis se ocupa de la distri­ bución de las palabras (esto es de las form as de palabra). sobre todo en la fonología generativa. determinan la gram aticalidad (es decir la buena form ación gram atical) de las oraciones: la sintaxis especificandp cóm o se combinan los lexemas entre sí en las distintas c o n s t r u c c i o n e s . en todo caso. las reglas de flexión (en la m edida en que la gram ática tradicional disponía de reglas. Aún así. . la sustitución de un fonem a p or o tro (cf. post-bloom fieldiana) entre s i n t a x i s y m o r f o l o g í a .2 La distinción m oderna (y. muy sim ilar a la distinción tradicional entre sintaxis y flexión.5. pero pueden pronunciarse con nasal labiodental [n j]). ‘cantar’ y c a n t a r son variantes notacionales que se refieren exactam ente a la misma entidad. Este tipo de variación se llam a subfonémica. 3. M atth ew s. que será idéntica a la form a de cita de la form a fonéticam ente variable en cuestión o sim plem ente más sim ilar a la form a de cita que a cualquiera de las demás variantes fonéticas. la sintaxis y la flexión son com plem entarias y constituyen la parte principal. En ambos casos. hoy se habla de derivar o generar todas las form as fonéticam en­ te variables a partir de una f o r m a s u b y a c e n t e común. Aquí he introducido deliberadam ente una notación distinta para los lexemas. de lo que denominamos gram ática. de descripción al que se alude con expresiones com o ‘la tercera persona del singular. Pero difiere de ella en dos aspectos: (a ) la m o rfolo gía no sólo incluye la flexión. E strictam en te hablan do. Tom adas a la vez. más exactamente. en lugar de paradigm as) estableciendo qué form as del lexem a de­ ben aparecer en tal y tal construcción. nota 8). no se trata de palabras c om o lexem as. resulta. Conjuntamente. (b ) trata la flexión y la derivación por m edio de reglas que operan sobre las mismas unidades básicas.

p o r definición. en su versión más reciente ha ter­ minado adoptando una concepción más tradicional sobre la com plem entaridad de la sintaxis y la flexión de lo que adm itía en versiones anteriores. g r a m a t i c a l e s (es decir gram aticalm en­ te bien form adas: cf. que las unidades del n ivel prim ario se componen de elem entos del nivel secundario (1.5). 2. com o hacíam os en la form ulación anterior del principió de la dualidad. los m o r f e m a s — form as m íni­ mas— constituyen las unidades básicas de la estructura gram atical. en el m arco de la gram ática generativa. E n -los úl­ tim os veinte años se ha alcanzado más progreso en esta dirección que en cualquier Otro período de la larga historia de la lingüística.6). creada p o r Chomsky. bien asentada sobre la estructura gram atical de las lenguas humanas. en ambos casos se trata del m ism o proceso de a f i j a c i ó n. sino de la estructura del vocabulario (o 1 éx i c o ). Desde este punto de vista. a la form alización de una teoría de la sintaxis. Cualquiera que sea la teoría gram atical con que operem os. Además. L o m ism o puede decirse de la gram ática más tra­ dicional basada en la palabra. De ahí que una buena parte de la m orfología puede entrar en la sintaxis si se des­ p oja la palabra de su antigua posición de privilegio en la teoría gramatical. igualmente sorprendentes. si bien la teoría de la sintaxis de Chomsky se fun­ da en el m orfem a y no en la palabra. en otros aspectos. es decir de añadir un a f i j o a una form a de base. La relación entre los dos niveles es muchísim o más com pleja de lo que esta form ulación deja entrever. se observan sim ilitu­ des. Más adelante. de tal m odo que. Para nuestros inm ediatos propósitos pueden consi­ derarse s a r t a s d e p a l a b r a s (esto es secuencias) bien form adas de form as de palabra. cabe la posibilidad de gobernar esta com plejidad p or m edio de reglas. productividad y arbitrariedad Las oraciones son. volverem os con m ayor detalle sobre ello. por ejem plo. directa o indirectam ente. es evi­ dente que ya no podem os lim itarnos a decir. la m orfología derivacional no depende ahora del com ponente sin­ táctico central de la gram ática. que vienen a sugerir que al menos algunas de las reglas que determ inan o integran los dos niveles — y que los niños do­ minan en un período relativam ente corto durante la adquisición de la len­ gua— son comunes a todas las lenguas humanas. En particular. El problem a consiste en conservar las ven­ tajas de cada una dentro de una teoría coherente y. Existen argumentos en fa vor y en contra de la gram ática m orfém ica o basada en los m orfem as. .las dos unidades más básicas cant y ante. Aquí basta con advertir que. N o obstante. 4. Además. La m ayor parte de este progreso puede atribuirse.2 Gram aticalidad. a pesar de las considerables diferencias de estructura gram a­ tical y fonológica que hay entre las lenguas humanas.

Los lingüistas no se ponen de acuerdo en establecer qué can­ tidad de estructura prosódica de los enunciados hablados ha de atribuirse a la estructura de las oraciones. ¿Qué diferen cia hay.(1) Esta mañana se levantó tarde (2) Se levantó tarde esta mañana y son. *se tarde levantó son no gram aticales (d é ahí el asterisco: cf. Este principio no sólo abarca ora­ ciones. Conviene tener bien presente tod o esto aun cuando en muchas partes del lib ro hablemos com o si las oraciones que­ daran satisfactoriam ente representadas com o m eras sartas de palabras. Tam p oco im plica ninguna conexión directa entre gram aticalidad y prob a b ilid ad de apa­ rición. no im plica ninguna actitud norm ativa o prescriptiva ha­ cia la lengua. y p o r lo dicho en el párra fo anterior. la diferen cia entre dos versiones distintas en entonación tanto en (1) com o de (2) contará. pues nos interesam os por las reglas inmanentes que. donde cada m iem bro de la clase p re­ senta la misma estructura sintáctica. menos la parte que distingue las afirm aciones de la§: pre­ guntas y las órdenes. Una sarta no gram atical de palabra es aquélla cuya form ación no respeta las re­ glas gram aticales del sistem a lingüístico. sino con conjuntos de oraciones diferentes d el español hablado. admite. oraciones diferentes del español. no con oraciones únicas. tanto com o la diferen cia entre (1 ) y (2). L a m ayoría consideraría propia de la estruc­ tura oracional a l. *mañana esta. Evidentem ente. aunque no nos oblique a ello. en cam bio.6). no oraciones diferentes. una determ inada pauta de entonación) sin el cual no sería oración. al m argen de cualquier fa cto r in hibidor o distorsionante sin im portancia lingüística. Esta definición nos perm ite. las oraciones pueden definirse com o clases de sartas de form as de palabra. sino versiones alternativas de una m ism a oración. . sino tam bién frases: por ejem plo. en prin cip io. tam poco im plica la identificación entre gram aticalidad y significátividad. 2. aplican inconscientem ente los hablantes nativos de cada lengua. que deja abierta la posibilidad de que (1) y (2 ) se hallen en correspondencia. aunque poco aclaratoria. por definición. tratar (1) y (2) com o si fuesen. Veam os qué im plica esto y — lo que no es menos im portan te— qué no im plica. una conexión estrecha y esencial entre. entonces. se sigue que si las diferencias en el orden de plabras y en el contorno prosódico reciben igual peso com o índices de estructura gram atical. en lo que atañe a las oraciones. al menos. parte de la gram aticalidad de las oraciones y la significatividad de enunciados reales o potenciales. H ay que recordar asim ism o que toda oración de la lengua hablada lleva superpuesto a la sarta de form as de palabra un cierto c o n t o r n o p r o s ó ­ d i c o (en especial. N osotros aceptarem os en la práctica esta posturá. Desde un punto de vista teóricam ente más general y tradicional. Finalm ente. entre una sarta de palabras gram atical y otra no gram atical? La respuesta es sim ple. De ahí.

hay que m antener separadas estas dos p rop ie­ dades de las oraciones. (4) *T ard e se esta mañana levantó es indudablem ente no gram atical. com o el latín y el g riego eran lenguas con abundante flexión y m ucho de lo que evidentem ente atañe a la gram aticalidad puede es­ tablecerse directa o indirectam ente a p a rtir de categorías flexivas (género. L a m oderna teoría gram atical se ha propu esto ser explícita y com prehensiva. existe una ex­ tensísim a interdependencia del m ayor interés teórico entre gram aticalidad y significatividad. hasta un punto inim aginable para la gram ática tra­ dicional. De ahí la creen­ cia. hay que distinguirlas entre sí. bastante común. cod ificó un gran núm ero de construcciones gram aticales y aun a d virtió un núm ero todavía m ayor de hechos diversos que. aun cuando no pue­ da recib ir una in terpretación literal coherente. caían fu era de las reglas del sistem a lingüístico com o tal. de las leyes del pen­ . E l ejem p lo ya clásico de Chomsky. para u tilizar un térm ino grandielocuente. para ciertas lenguas bien estudiadas. aun cuando presum iblem ente no resulte menos fá cil de in terp retar que (1 ) o (2). núm ero. indudablem ente. N o obstante.). aunque sancio­ nados p o r el uso y. gram aticales en cierto m odo. La gram ática tradicion al sólo o frecía una presentación m uy parcial y a menudo poco exp lícita de la gram aticalidad. (3) Las verdes ideas incoloras duermen furiosam ente es una oración perfectam ente bien form ada del español. no tienen gram ática. caso. la ‘gram ática’. de que las lenguas no flexivas. L o único que nos inte­ resa señalar aquí es que.En el capítulo 5 exam inarem os con más detalle cóm o se expresan los di­ versos tipos de significado en las lenguas naturales. P o r el contrario. cualquiera que sea la conexión entre gram aticalidad y significatividad. tiem p o verbal. p o r tanto. era fu ertem en te p roclive al estudio de la flexión. m odo. el alem án [ y el esp añ ol]. y que una lengua com o el inglés. especialm ente en la form ulación de las reglas sintácticas. A certó a establecer muchos prin­ cipios específicos todavía útiles a los lingüistas y. tiene menos gram ática que el latín y el griego o incluso que el francés. etc. La m oderna teoría gram a­ tical opera con una noción de ‘gram ática’ desprovista de sem ejantes p reju i­ cios en fa v o r de las lenguas flexivas. Podríam os aducir innum erables casos más com plicados de lo que ejem plifican (3) y (4 ). con una m orfología flexiva relativam en te m enor. una vez establecidas las debidas con­ cesiones a la viola ción de las reglas sobre la posición relativa de las diversas clases de palabras en la oración. en su in terpretación tradicional. com o el chino clásico. Y ello porqu e. O tra razón de que la gram ática tradicional no proporcion ara — ni se p ro ­ pusiera tan sólo prop orcion a r— una exposición integral y totalm ente explí­ cita de la sintaxis de las lenguas que describió se debe a que gran parte de la sintaxis se consideraba explícita o im plícitam en te dependiente del sentido com ún o.

donde el papel estilístico que desempeña el orden de palabras es mucho me­ nor m ientras que se hace proporcionalm ente más im portante su función sin­ táctica. puede sostenerse en parte que el orden de palabras estilís­ ticam ente variable. más lógica que la de o tra se desmoronan en seguida. de sartas de palabras. se suponía que no necesitaba más explicación que la de que el orden de las palabras refleja el orden del pensamiento. Y . pero finita. en latín y en griego el orden de las palabras era en buena parte un asunto de variación estilística. tal vez más grande aún. Y es todavía más sorprendente.5). S i se pide a un inglés y a un es­ pañol que describan una chaqueta roja. consigue aprender. unos principios gram aticales en gran parte arbitrarios en virtu d de los cuales es gram atical un conju nto indefinidam ente grande. tal vez distinta de la de otra nación. más aún. m ientras que resulta gram aticalm ente m al form ad o o tro conjunto. en el sentido de que no pueden describirse a p a rtir de principios lógicos y psicoló­ gicos más generales (cf. m ientras que (para la m ayoría de a d jetivo s) se sigue el orden inverso en español (chaqueta roja )? Las explicaciones chauvinistas de que un orden dado de palabras está más en consonancia que o tro con las leyes del pensam iento y que la lengua de una nación resulta. m ientras que el español realizará estas operaciones mentales en el orden inverso? Parece im ­ probable. ¿cóm o explicar. en lugar de Tarde se esta mañana levantó. entre e lla s 'e l inglés. L o m ism o ocu rre con la hipótesis. m ientras que en sus equivalentes del irlandés sea el verbo el que va antes? O bien. sin que nadie se las enseñe. aún más arriesgada. aun así.5). Son muchas las lenguas. que en ora­ ciones declarativas estilísticam ente neutras del inglés el sujeto preceda al verbo. en es­ pañol.samiento. com o se ejem plifica en (1 ) y (2). la s reglas gram aticales de su lengua nativa. La tarea que em prende el niño durante el períod o de la adquisición lingüística consiste nada menos que en inferir. Pero. tienen tam bién la propiedad de la p r o d u c t i v i d a d (cf. en virtu d de su estructura gram atical. el niño pequeño. en consecuencia. de que cada nación tiene su lógica. Desde luego. de enunciados. por ejem plo. . E l hecho de que se diga Esta mañana se levantó tarde o bien Se levantó tarde esta mañana. habida cuenta que las lenguas naturales. a p a rtir de una muestra abundante. en el curso norm al de la adquisición lingüís­ tica. E l orden sintáctico de las palabras no es más que uno de los muchos as­ pectos de la estructura gram atical hasta cierto punto a r b i t r a r i o s . acaso infinito. D entro de ciertos lím ites. de sartas de palabras. Esta concepción se vuelve más y más d ifíc il de sostener al investigar seriam ente una muestra suficien­ tem ente am plia y representativa de las lenguas del mundo. ¿cóm o explicar que en frases nominales el adjetivo preceda norm alm ente al nom bre en inglés (re d coát). está determ inado por factores psicológicos y principios lógicos que cabe concebir groseram ente com o leyes del pensamiento. 1. ¿acaso el p rim ero pensará ante todo que es ro jo y sólo entonces que se trata de una chaqueta. y que esta lógica es la que determ ina los principios del funcionam iento sintáctico del orden de palabras en la lengua correspondiente. 1.

lo m ism o ocu rre con Chomsky y las ideas que le eran más fam iliares por su form ación en lingüística. E n un lib ro de esta naturaleza no podem os penetrar en los porm enores más técnicos de la gramática generativa. en su mayoría. en un capítulo pos­ terior. en contraste con el estructuralismo. es lo p rim ero que viene a las m ientes de quienes se re­ fieren. Com o la m ayoría de las definiciones de la gram ática tradicional. 7. sintácticos y semánticos que entran en conflicto tan pronto com o se aplican a una gama amplia de lenguas. el historicism o. Además. preposiciones. clases de forma y categorías gramaticales Lo que se denomina tradicionalm ente. en un próxim o apartado expondrem os sucintamente los principios más im portantes de la g r a m á t i c a g e n e r a t i v a de Chomsky (4. m ezclan criterios flexivos. 4. Y fue él tam bién quien presentó lo que luego se ha convertido en la más influyente teoría de la sintaxis de cualquier período. etc. partes del discurso [o de la ora ció n ] — nombres. de la lingüística.Chomsky fue. sobre tod o en sus versiones más recientes. si se tom an al pie de la letra. estudiaremos el llam ado g e n e r a t i v i s m o en su contexto histó­ rico (cf. En realidad. N o obstante.6) y. psico­ logía y filosofía: el generativism o chomskyano está m uy condicionado por el contexto intelectual y cultural en que se desarrolló. adjetivos. parte del pasado y deja intacto mucho más de lo que llegan a com prender los propios revolucionarios y la m ayoría de sus contem poráneos. que la lista tradicional de más o menos diez partes del discurso es muy heterogénea en com posición y refleja en muchos detalles definitorios rasgos específicos de la estructura gramatical del griego y del latín que distan de ser universales. La sintaxis chomskyana se form aliza en el m arco de la gra­ mática generativa y. de un m odo más bien engañoso.. verbos. correctam ente. Com o todas las revolucio­ nes. Pero de m om ento de­ jarem os a un lado estos asuntos más generales. sin em bargo. Es bien fácil encontrar deficiencias en las definiciones tradicionales: «E l .4). integra la sin­ taxis con la fonología y la sem ántica en una teoría com prensiva de la estruc­ tura de la lengua. alrededor de 1955. descansan sobre todo en el buen sentido y en la tolerancia de quienes las aplican y las interpretan.perfectam ente en griego o en latín. antiguo o m oderno. Así com o no puede com prenderse la filosofía aristotélica al margen del platonism o ni Descartes sin la tradición escolástica contra la cual reaccionó y de la que aceptó indudablemente tanto com o rechazó. el prim ero en apreciar el va lo r del do­ m inio que el niño ejerce sobre los determinantes sintácticos de la gram atica­ lidad. Muchas son verdaderos círculos viciosos y. E l generativism o. el funcionalism o. a la revolución chomskyana. Conviene advertir. et­ cétera— desempeña un papel crucial en la form ulación de las reglas gram a­ ticales de las lenguas.3 Partes del discurso. las definiciones mismas resultan a menudo lógicam ente insuficientes. ni siquiera funcionan .

‘a d jetivo '. dancing en shoes f o r dancing. etc. pues en la caracterización de la estructura de las lenguas naturales conviene que los lingüistas puedan hacer afirm aciones em píricam ente verificables para sentar que algunas lenguas presentan una distinción sintáctica entre a d jeti­ vos y verbos (español.). hem os de aclarar o tro aspecto de la teoría tradicio­ nal sobre las partes del discurso. son f o r m a s d e v e r ­ b o . es que ciertas form as de nom bre son. . etc. y así sucesivamente.. E l niño está desprendido. L os térm inos ‘n om bre’.) los adjetivos son gram aticalm ente más afines a los nom bres que a los verbos y en otras no (inglés. A pesar de todo. etc. de una m a­ nera más reveladora. « E l verb o es la palabra que denota acción». etc. p ero p o r su función sintáctica pueden ser adjetivos (c f. Considerados desde el punto de vista de la m o rfo lo gía flexiva. E l niño se ha desprendido. japonés. « E l a d jetivo m odifica al n om bre». « E l pron om bre susti­ tuye al n om bre». ‘verb o ’. en inglés los llam ados gerundios (o.sustantivo es el nom bre de persona. y los interpretan. que. et­ cétera. ruso. ‘a d je tiv o ’. ‘ven ir’ un verbo. etc. que vengo. chicos son f o r m a s d e n o m b r e . Más interesante aún. turco. diciendo que ‘ch ico’ es un nom bre. francés. muchos lingüistas todavía operan con los térm inos ‘n om bre’. inglés. etc. E l niñ o es (m u y ) despren­ did o). en the bishop’s m itre (construido com o «la m itra del tipo que llevan los o b isp o s») es sintácticam ente un adjetivo: cf. «zapatos de b a ile »). hom bres verb a les) son form as de verb o cuya función sintáctica es típica de los nom bres (cf. lugar o cosa». [en in glés] el posesivo bish op ’s. podem os d ecir que chico.) no la hacen. En tod o ello no hay un sim ple afán de coherencia term inológica. chino. pero otras (notablem ente la lengua india de Am é­ rica denom inada nootka. De un m odo análogo. de una m anera básicam ente tradicional. francés. desde una perspectiva sintáctica. inglés. c o m o nom bre u tilizado adjetivam en te en dancing shoes. vendrán.). Pero.. en otra ordenación. en este punto. ja ­ ponés. se em plean en la gram ática tradicional con la misma am bigüedad que ‘palabra’. tal com o la describió Sapir) al parecer no. latín. explícita o im plícitam ente. y esta am bigüedad ha p revalecido hasta algunos m odernos trata­ dos de sintaxis. qu e en algunas lenguas (español. Esto se hace bien patente en los participios (cu ya denom inación refleja ya su doble con­ dición). en otros aspectos no tradicionales. prefieren h ablar de clases de palabra en lugar de partes d el discurso. ma­ layo. «d e l o b isp o ». y.). «la m itra episcop al». malayo. Una de­ bilidad de la teoría tradicional de las partes del discurso radica én que. etc. «za p a ­ tos para b a ila r». hubo de recon ocer que ciertas palabras (térm ino que aquí u tilizo equívocam ente de un m odo deli­ b erado) pertenecían al m ism o tiem po a dos partes del discurso. al no establecer la distinción que acabamos de sentar. ‘verb o ’. turco. que muchas lenguas distinguen sintác­ ticam ente entre nom bres y verbos (español. ruso. venían. típicam ente adjetivas o ad­ verbiales. etc. chino. the episcopal m itre. m ientras que otras (chino. japonés. aunque sólo sea porqu e no se reconoce dem asiado ni en la gram ática tradicional ni en la m oderna teoría. Y con razón. vienes. son form as de verbo. P o r ejem plo. Si optam os p o r restrin gir el térm ino ‘ parte del discurso’ a clases de lexemas.

Si esta diferen cia de significado no estuviese en correspon­ dencia con una d iferen cia de distribución (esto es si la fo rm a de singular y de plu ral de los lexem as pudieran sustituirse entre sí en todas las oraciones del español sin altera r otras partes de las mismas ora cion es) no habría ninguna regla sintáctica del español que gobernase aquella distinción. En una gram ática m orfém ica el rótu lo de partes del discurso. puede aparecer en una serie de contextos. Este tipo de definición distribucional desem peñó un papel decisivo en el últim o períod o de la lingüística postbloom fieldiana y desbrozó el cam ino para la gram ática generativa chomskyana. . entre los cuales se halla (1) E l --------. ‘clase de fo rm a ' resulta. pero en especial en que el prim ero.está aquí m ientras que el ú ltim o. entonces. y sólo si. En virtu d de la función sem ántica que distingue c h ico de ch icos en la m ayo­ ría de contextos. y lo incluye. más am plio que ‘clase de p alabra’ o ‘parte del discurso’.m anifestaciones más peculiares e interesantes ha de ser capaz de con cebir la distribu ción de las form as independientem ente de su significado. la m ism a distribución. no hay inconveniente en h ab ilitar el térm ino ‘clase de fo rm a ’ (en uno de sus sen tidos) para aquellas clases de fo rm a que tienen una m ism a función sintáctica. dar una suerte de in terpreta­ ción distribucional a ‘fu n ción sintáctica’ : dos form as tienen una m ism a fun­ ción sintáctica si.N o cabe establecer ju icios coherentes acerca de hechos así sin distinguir entre asignar un lexem a a una determ inada parte del discurso e iden tificar sus fun­ ciones sintácticas en los distintos contextos. tienen la misma distribución (es decir si son intersustituibles: cf. Por ejem p lo. entre los que se halla (2 ) Los --------. en general. y que p o r ello la sin­ taxis y la flexión constituyen partes com plem entarias de la gram ática. y no el segundo. del m ism o m odo qu e lo pueden hacer las frases com puestas de va­ rias palabras. c h ico y ch ico s difieren distribucionalm ente en diversos sentidos. d irem os que c h ico es la fo rm a de singular y chicos la de plu ral de ‘ch ico’.están aquí.4) en todas las oraciones gram aticales (aunque no necesa­ riam ente significativas) de la lengua. Así. Podem os. puede aparecer en o tra serie de con­ textos. los m orfem as (esto es las form as m ínim as) pueden agruparse en dos clases de form as según el crite rio de la intersustituibilidad. Quien quiera com pren der la m oderna teoría gramatical» en sus . y n o el prim ero. 3. es la distribución en sí lo que interesa directam ente al gram ático. Pese a que hay una conexión intrínseca en tre el significado de las form as y su distribución. Com o el térm ino ‘ fo rm a ’ es más am plio que el de ‘fo rm a de palabra’. A l h aber reservado el térm ino ‘partes del discurso' para las clases de lexem a. Muchos tratados m odernos hablan de c l a s e s d e f o r m a en vez de partes del discurso. en consecuencia. En seguida observarem os que las diversas form as flexivas de un m ism o lexem a no presentan.

o incluso r a í c e s . se atribu iría prim ordialm ente a lo que la tradición denominaba t e m a s . son analizables m orfológicam ente. uno o más afijos derivacionales. turn. P o r el contrario. de verbo. etc. com o en el anterior. que se aplican. etc. ‘im p erativo’. Dos cuestiones más añadirem os en cuanto a las categorías flexivas de la gram ática tradicional.1). walk. ‘ acusativo’.). ‘ a d jetivo ’. man. expresada en los propios térm inos tradicionales. (L a diferencia entre te­ mas y raíces consiste en que las raíces no. que aparecen en el vocabulario com o temas nominales. ven dría dada directam ente por m edio de reglas sintác­ ticas. P o r ejem plo. Se trata. al basarse en los m orfem as. H ay lenguas sin tiem p o gra­ m atical. p o r lo demás. Sin embargo. table. quedaría cla­ sificada com o nom bre por ser el tem a de un conjunto entero de form as flexionadas de palabra. ‘ dativo’. verbales. Su distri­ bución. a temas de lexema y después a form as m ayores que los contengan o que sean sintácticam ente equivalentes.. m ientras que los temas pueden contener. et­ cétera). ‘ gen itivo’. de la categoría de t i e m p o . «m esa »/ «p on er sobre la m esa». en esencia. son muchas las catego­ rías no reconocidas p o r la gram ática tradicional y que existen en lenguas re­ cientem ente investigadas. ‘singular’ y ‘plural’ son térm inos de la categoría de n ú m e r o . etc. el inglés está lejo s de ser repre­ sentativo de las lenguas del mundo. boys y b oy ’s. «h o m b re »/ «d o ta r de h om bres».que hemos asignado a los lexemas. «p a seo »/ «p a sea r». boy.. Las versiones actuales de la gram ática generativa. ‘ in d ica tivo’. del sistem a adoptado en las versiones actuales de la gram ática generativa. y así sucesivamente. [en in glés] la form a boy. «ch ic o ». En este sentido. ‘ subjuntivo’. tam bién las c a t e g o r í a s flexivas o grama­ ticales lo son de las partes del discurso.) P o r ejem plo. digamos. etc. es una pura casualidad de la estructura gram atical del inglés que los temas de nom bre. sean siem pre form as de palabra (y aun de cita: cf. de la categoría de c a s o. E l segundo aspecto consiste en que ías antiguas categorías gram aticales en la gram ática m orfém ica serían tratadas p or lo común com o conjuntos de m o r f e m a s g r a m a t i c a l e s (fre n te a los m o r f e m a s l é x i c o s . ‘ n om in ativo’. otras sin caso. de la categoría de m o d o . «v u e lta »/ «v o lv e r». Resulta igualm ente contingente que en inglés (lo m ism o que. Las expresiones tradicionales de tipo ‘ prim era persona d el singular del presente de in dicativo del verbo s e r ' ejem plifican aquella concepción que. pero no en español o tu rco) un gran núm ero de form as puedan servir com o temas de nom bre o de verbo (c f. en p rim er lugar. de adjetivo. ‘presente’. En la gram ática tradicional basada en la palabra.. suponía que cada parte del discurso era flexionada en un de­ term inado conjunto de categorías gram aticales. así com o la flexión es com plem entaria de la sintaxis.. en chino. ‘verb o ’. y así sucesivamente. sin o m itir nin­ guna de las categorías tradicionales. otras sin género. operan con definiciones de ‘nom bre’. . que ninguna es universal en el sen­ tido de que se encuentre en todas las lenguas. etc. En p rim er lugar. ‘p retérito ’ y ‘fu tu ro’. 4. además de su raíz.

aun­ que bastante larga. En este párrafo enumeraremos y aclararemos brevem ente una serie de nociones gram aticales que los lingüistas han elaborado al intentar form ular para lenguas concretas y para el lenguaje en general. es im prescindible contar con una explicación sobre el concepto de gram aticalidad que dé cuenta de esa capacidad del hablante nativo (y de su adquisición p o r parte del niño). en el proceso m ism o de su generación. sino tam bién ejem plificar­ las y. y sólo ellas. Tal vez no se trate de la selección más correcta. la capacidad del habíante nativo para produ cir y com pren­ der un núm ero indefinidam ente grande y virtualm ente infinito de enunciados distintos entre sí en form a y significado. por no decir en todas las lenguas. N o todos serán utilizados en apartados u lteriores del libro. Sin em bargo. no sólo hay que com prenderlas. han optado p o r una cierta selección de ele­ mentos prim itivos. N o im porta dem asiado que el lector no fam iliarizado con la siguiente lista de nociones gram aticales no llegue a retenerlas en su m ayor parte.4 Algunos conceptos gramaticales más La función de las reglas gram aticales de una lengua consiste en especificar los respectivos determ inantes de la gram aticalidad (cf. poder aum entar la lista y m ostra r cóm o . exhaustiva. cuando se"em prende el estudio de la lingüística en un cierto n ivel de especialización. los determ i­ nantes de la gram aticalidad y el tipo de inform ación indispensable en las des­ cripciones estructurales de las oraciones. Si se considera p rim itivo un conjunto de nociones en este sentido lógico del térm ino. no es. 4. Nunca se insistirá bastante en que el lingüista — al menos en la actuali­ dad— no siente el m enor interés p o r la clasificación y la taxonom ía a secas. otras nociones pueden defi­ nirse a p a rtir de dicho conjunto. y asignando a cada una. En el presente estado de la teoría gram atical. le preocupa indagar «¿qu é es el len gu aje?» y.2). otros han aparecido más tarde. no cabe precisar cuántas nociones lógicam ente independientes o prim itivas se nece­ sitan para especificar los determ inantes de la gram aticalidad en una lengua dada. Muchos de estos conceptos tienen su origen en la gram ática tradicional. Com o verem os más adelante. a m enudo p o r razones puram ente históricas. la gram ática generativa los establece generando (en iin sentido que aclararem os) todas las oraciones de la lengua. directa o indirectam ente. ni de lejos. Pero aún hay otra razón aún más im portante. no puede considerarse concluida la cuestióh de si existe una selección correcta de datos — correcta.4. una d e s c r i p c i ó n e s ­ t r u c t u r a l . Las versiones actuales de la gram ática generativa. Como vim os al com ienzo. Des­ de luego. En todo caso. A este propósito. lo que no es menos im portante. en parte porqu e esta exposición sobre la estructura gram atical y la gram ática generativa será inevitablem ente muy elem ental y selecta en extrem o. Y es asim ism o fundam ental si se pretende responder de un m odo intelectual­ m ente satisfactorio a la cuestión de «¿qu é es el lenguaje?» La lista de conceptos gram aticales que presentam os a continuación. en el sentido de válida para todas las lenguas humanas— . suele haber num erosas o p cio­ nes disponibles a la hora de decidir cuál es el conjunto p rim itivo y cuál el derivado.

oraciones im perativas y órdenes. y luego. oraciones in terrogativas y preguntas.. (P a ra fa cilita r la exposición in troduciré aquí el térm in o (o ra ció n ) c o m b i n a d a para abar­ ca r al m ism o tiem po las com puestas y com plejas. sim ples o no. a su vez. toda cláusula de oración com p leja o com puesta es c o n s t i t u y e n t e de la oración com o un todo. peticiones. ju nto una . En las oraciones. etc. En p rim er lugar. e interrelacionadas. existen diversos tipos de relación entre la parte y el todo: se trata de las relaciones de c o n s t i t u c i ó n . sino dentro de las oraciones mismas. La razón p o r la cual aduzco esta lista considerablem ente larga de conceptos gram aticales en un lib ro que se supone elem ental y muy básico sobre el lenguaje y la lingüística es que muchas obras com parables no esta­ blecen lo que hem os sentado en el p á rra fo anterior. sólo indirectam ente de las oraciones de las cuales son constituyentes las frases). f r a s e s . en d e c l a r a t i v a s . luego. se em plea tradicionalm ente. ‘ subjunti­ vo'. la oración com p leja m ínim a consta de dos cláusulas. p o r tanto. podem os decir que es oración decla­ rativa aquélla cuya estructura gram atical es la de las oraciones que suelen utilizarse. Esto nos perm ite m antener distintas. Com o verem os en los apartados siguientes. i m p e r a t i v a s . Ningún tratado de teoría gram atical debe d eja r de in­ dicar con claridad que. pese a los grandes progresos recientes. para designar uno de los térm inos de la categoría gram atical de m odo. para hacer aseveraciones y así sucesi­ vamente. E l se­ gundo aspecto se refiere a que ‘ im p era tivo ’.5).noción dada presenta m atices comunes con otra o puede definirse a par­ tir de ella. una subordinada a la otra. entre s i m p l e s y no sim ples. etc. en com plejas y c o m p u e s t a s . la oración com ­ puesta m ínim a consta de dos o más cláusulas coordinadas. estam os to­ davía lejos de disponer de una teoría satisfactoria de la estructura gram a­ tical. y los grupos de palabras pueden constituir. En cuanto a la clasificación funcional de las oraciones hay que aclarar dos aspectos. com o verem os. en contraste con ‘ declara tivo’ e ‘ in terroga tivo’. todas las form as de pa­ labra (digám oslo así) son constituyentes. Las oraciones pueden clasificarse (y así aparecen clasificadas en la gra­ mática tradicion al) a p a rtir de las dim ensiones im bricadas de (a ) estructura y (b ) función. i n t e r r o g a t i v a s . muy generales y aplica­ bles rio sólo a lá clasificación de oraciones. según (a ). que son también constituyentes de la oración (d e m odo que las palabras son constituyentes de las frases y. Conviene señalar este doble em pleo de ‘ im p erativo’ aunque no sea más que p or la confusión que ha causado en la m oderna teoría gram atical. En el capítulo sobre sem ántica volverem os a esta distinción.) Las nociones m encionadas de subordinación y coordinación son. 5. esta noción de constitución. que si establecem os una distinción entre oraciones declarativas y aseveraciones. ju n to con ‘ in d ica tivo’. etc. Incluso un lib ro elem en­ tal ha de o frec er a sus lectores alguna idea sobre el ám bito y la com plejidad del tem a que expone. según (b ). las mxsim ples. La oración sim ple consta de una sola c l á u s u l a (con el contorn o prosódico adecuado). la estruc­ tura gram atical de las oraciones y la función com unicativa de los enunciados (cf. de un m odo característico.. P o r ejem ­ plo. en una oración sim ple.

incluyendo los verbos en la clase más am plia de p r e d i c a d o r e s y así subclasificar los predicadores según su v a 1 e n c i a. aunque no de los nom bres. tal com o la acabamos de utilizar. constituye una catego­ ría flexiva de los pronom bres. puede incorporarse a un concepto más am­ p lio de dependencia que no presuponga variación flexiva. pertenecen a este tipo. no presupone que lo s dependientes de un p redicador sean necesariam ente frases nominales. sino tam bién el sujeto. P o r ejem p lo.. se dice que el verbo r i g e su o b jeto (si lo tiene) de una determ inada m anera. en una determ i­ nada ¡construcción. P ero la no­ ción se encuentra latente en buena parte de la teoría gram atical. podem os establecer una relación de dependencia. sus dependientes. de una o más unidades. En el apartado a n terior hem os aludido a los verbos transitivos. tradicion alm en te llam ado acusativo (cf. p or así decirlo. las distinciones tradicionales entre s u j e t o y p r e ­ d i c a d o (d e la cláusula). H em os de adm itir asim ism o predi­ cadores con valencia 0.) Más en general. en cam bio. asim étrica. Inclu yendo no sólo el o b jeto directo a indirecto. nótese bien. en la form a apropiada. pues la categoría del caso. etc. La gram ática generativa chom skyana ha optado p o r la constitu­ ción. más énfasis en la dependencia. según se desprende de construcciones com o Llueve/E stá lloviendo. consiste en que des­ virtúa. un verb o tran sitivo com o ‘co m er’ tiene valencia 2. E n tanto que la agrupación de un regente y sus dependientes establece im plícitam en te una relación de parte a todo entre cada una de las unidades y la agrupación m is­ ma. entre los dependientes. aunque no aparezca realm ente el térm ino. y entre s u j e t o y o b j e t o (d el . p or una parte. E l aspecto más con trovertido y novedoso de la noción de valencia. siem pre que la aparición de una unidad. el regente. tal com o se ha ejem plificado antes. tú fren te a ti.. verbos com o ‘ dar’ o bien ‘ p o n er’ tienen valencia 3. O tro tipo de relación sintáctica — al que la gram ática tradicional atribuyó una im portancia particu lar— es la de d e p e n d e n c i a . que. en español. com o el ver­ bo ‘v e r ’. L o que tradicionalm ente se denominaba r é g i m e n . rige su o b je to en el ca so . Esta noción de valencia. Se trata de la re­ lación.con una versión algo más am plia del concepto tradicional de frase. a este respecto. Lo que tradicional­ m ente se llam aban com plem entos adverbiales de lugar y de tiem po. siguiendo. a B loom field y sus sucesores. tam­ bién entran en la definición de valencia. es decir p o r el núm ero y la naturaleza de sus unidades dependientes. etc. que existe (p a ra u tilizar una term inología m oderna) entre un r e g e n t e y uno o más d e p e n d i e n t e s . y así sucesivamente. etc. en español. podem os d ecir que un verb o intransitivo com o ‘m o rir’ tiene valencia 1. ‘n evar’. L a gram ática tradicional pone. puede sostenerse que verbos com q ‘ llo­ v e r ’. etc. sea precondición de la aparición. La dis­ tinción tradicional en tre verbos t r a n s i t i v o s e i n t r a n s i t i v o s puede generalizarse en dos sentidos: en p rim er lugar.'4 H asta hoy el térm ino ‘ valencia’ (tom ado de la qu ím ica) no se ha em pleado mucho en la b ib lio gra fía británica y am ericana sobre lingüística. constituye el núcleo m ism o de la form alización en la gram ática generativa chomskyana. al igual que todos los verbos transitivos del español. Por ejem plo. la constitución y la dependencia no son variables totalm ente independien­ tes entre sí. T e v i a ti fren te a * V i a tú.

el punto de vista que adoptó. sino com o entidades que podían u tilizarse (con un adecuado contorno prosódico) para fo rm a r enunciados m ínim os y. con lo que las form as de palabra se reconocían no com o unidades puram ente sintácticas. Este es. en esencia. H ay que ad vertir que estas distinciones son lógicamente in­ dependientes. E l niño c o rre fren­ te a * E l n iñ o corre n . la m o rfolo gía postbloom fieldiana era en sí m ism a un tipo de m o rfolo gía sintáctica. pues aplicaba los mismos prin­ cipios al análisis gram atical de las form as de palabra y al análisis sintáctico de unidades m ayores. com o ám bito de ciertos ras­ gos fon ológicos suprasegm entales (cf. p o r otra. aunque no siem pre de un m odo coherente.4). de la lingüística postbloom fieldiana (cf. E l sujeto del verbo es la unidad que. ‘clase de form a ’. m ientras que la sintaxis se ocu­ paba de la distribución de dichas form as en las oraciones bien form adas de la lengua o b je to de estudio.1). para no m encionar la ‘ constitución’ m ism a— y así disponer el camino para el tratam ien to de la gram ática generativa en el apartado siguiente. ‘ derivación ’.5 L a estructura de constituyentes En este apartado atenderem os a los aspectos de la estructura gram atical que se deducen de la noción de constitución. Pueden aducirse.verbo). determ ina la form a de aquél en lo que suele denom inarse c o n c o r d a n c i a entre su jeto y verb o (cf. y Los niños c o rre n fren te a *L os niños c o rre ). 3. com o frases y oraciones. Es preciso recordar que en la lingüística postbloom fieldiana la gramá­ tica se d ivid ió en m o rfolo gía y sintaxis (c f. otros criterios para hallar una noción más general de sujeto sintáctico aplicable a todas las lenguas. . ‘flexión’. 4. y de hecho se han aducido. ‘m o rfo lo gía ’. Aunque el concepto bloom fieldiano de estructura de constituyentes viene a ser ante tod o sintáctico. podem os m ostrar cóm o se aplica a form as de pa­ labra. term inaron por abandonar la distinción entre m o rfo lo gía y sintaxis al am pliar la defini­ ción de ‘ sintaxis’ . los lingüistas postbloom fieldianos. la sintaxis se co n virtió en el estudio de la distribución de los m orfem as (y no de las form as de palabra). L a m orfología estudiaba la estructura interna de las form as de palabra. Así. 7. Ahora bien. la gram ática generativa de Chomsky. al igual que el objeto. lo que no sucede con la segunda. en ciertas lenguas.6). O perarem os en el m arco de la gra­ mática m orfém ica siguiendo el punto de vista distribucionalista típico del úl­ tim o p erío d . A l adoptar esta perspectiva obtendrem os un doble beneficio. ‘ distri­ bución’. pues la prim era descansa en la división de la cláusula (en virtu d de supuestos tradicionales) en dos partes com plem entarias. pues luego podrem os ilustrar la aplicación de nociones im portantes ya presentadas — asociadas a térm inos com o ‘ m o rfem a ’. Pero la uni­ versalidad de algún tipo de sujeto sintáctico (o de alguna noción más general que los com prenda tod os) es tan con trovertid a ahora com o lo fue entre los lingüistas de finales del siglo pasado. com o parte de su herencia postbloom fieldiana. En realidad. aun siendo dependiente del verbo. 4.

P ero aún cabe describir más en la estructura constitutiva de las palabras a partir de sus m orfem as componentes. ya que se com pone de dos form as mínimas. es la que puede aparecer. Las form as ligadas que aparecen com o constituyentes de palabra son afijos: prefijos si preceden a la form a básica a la cual se añaden o afijan. sufijos si la siguen. excepto a m o r. (2) des en am or am iento Es preciso n otar que (1) y (2) son form alm ente equivalentes. N o todas las form as que la tradición ha reconocido com o palabras en español y que aparecen se­ paradas p o r espacios en el m edio escrito satisfacen esta definición. Muchas palabras del español y de otras lenguas presentan una e s t r u c t u r a j e r á r q u i c a interna que cabe representar form alm en te p or m edio de la noción m atem ática de e s t r u c t u ­ ra p a r e n t é t i c a . las palabras pueden repre­ sentarse com o sartas de uno o más m orfem as siendo los m orfem as form as mínimas y las palabras.En este apartado y en el siguiente hay que tom ar el térm ino ‘palabra' con referencia a form as de palabra. de los cuales to­ dos. en con­ traste con una form a l i g a d a . con un contorno prosódico adecuado. de un m o d o equivalente. Una form a l i b r e . f o r m a s l i b r e s m í n i m a s (esto es form as que no constan de otras form as libres más pequeñas). aunque es no lo sea). al no ser posible un nuevo análisis en el n ivel gram atical de descripción. a m o r y am iento. com o un enunciado (aunque n o necesariam ente com o una oración entera) en un contexto norm al de em pleo. m al es ta n to 'm o rfem a (p o r ser form a m ín im a) com o palabra (p o r ser form a lib re). que los C I de en a m ora m ien to son en. que los c o n s t i t u y e n t e s t e r m i ­ . pero es palabra (pues m al es form a libre. desenam oram iento es una pa­ labra com puesta de cuatro m orfem as. y. males no es m or­ fem a. Aquí va­ mos a recu rrir sólo a ejem plos que sí la cumplen. m al y es. Cada uno dice ni más n i m enos J o . Así. des-en-amor-amiento. en la definición clásica (só lo parcialm ente satisfacto­ ria) de Bloom field. la estructura constitutiva de la palabra desenam oram iento puede representarse a base de (1 ) [d es [e n -[a m o r]-a m ie n to ]] o. siguiente: que los c o n s t i t u y e n t e s i n m e d i a ­ t o s (C I) de desenam oram ien to son des y enam oram iento. son form as ligadas. a base de un diagrama arbóreo com o (2). En este sentido. P o r ejem plo.

7. todas las form as de la clase V s o n perm u­ tables al m enos en el ám bito de los contextos com prendidos en (3) o (4). ño suelen ten er una productividad independiente. d erram am iento.n a l e s de tod o el sintagma son des. expresar lo que acabamos de decir p or m edio de las siguientes reglas: (3) V -f. la p re­ fijación de des. nom bres abstractos y que sim bolizarem os a base de N a. L a cuestión es que si se da validez a un determ in ado análisis a base de criterios puram ente distribucionalés o no. nos dicen tam bién que en. P o r ejem plo. sino tan sólo ilustrar lo que se entiende p o r estructura de constituyentes. pongamos. De una m anera sim ilar. al cual puede p refija rse des. M uy peliaguda resulta. Im ­ . o perm utabilidad y generalidad. En prin cip io se basa (según los postulados del distribucionalism o postbloom fieldian o) en los criterios de sustituibilidad. etc. y en especial si se pretende co n vertir los criterio s distribucionales en p roce­ dim ientos m ecánicos de descubrim iento (cf.4). entonces. a las form as básicas de verbos). los m orfem as consti­ tuyentes en y (a )m (i)e n to . para r o t j u l a r clases de form a im plica que los m iem bros de dicha clase son perm utables en todos los contextos sujetos a cualquier regla que u tilice el rótulo en cuestión. Pero aquí no nos interesa abogar p o r el distribucionalism o com o tal. A su vez. en cam bio. en. N o m e propon go ju stificar con detalle la división parentética de desena­ m ora m ien to que asigno a (1) y (2). Procediendo de o tro modo. p or lo común. a m or y am iento.a una form a verbal (V ) o nom inal ( N ) constituye un proceso m orfológico extraordinariam ente productivo. entalla­ dura. asignem os arbitrariam ente el rótu lo N a al conjunto de form as que resulta de sufijar (a )m (i)e n to a los m iem bros de la clase de fo rm a V. en la práctica.(a )m (i)e n to —» N a o bien (4 ) en + V + (a jm (i)e n to Na Esto nos dice que.). ‘ n om bre’ o N. el uso de un determ inado térm ino o sím bolo. a m o r y am ien to pueden com binarse (en secuencia) para fo rm a r un constituyente inm ediato. con ello.para produ cir d esenam oram iento y. dar lugar a toda la fo rm a de palabra. La ju stificación distribucional de la estructura de constituyentes asigna­ da a la fo rm a de palabra desenam oram iento es relativam ente sencilla. con respecto a muchas otras form as de palabra. enam oram iento. aunque no necesariam ente solidarios (cf. pues en la gran m ayoría de form as en que aparecen no ofrecen. La form a desenam oram iento pertenece a una clase de form a (es decir a un conjunto de form as intersustituibles) que de­ nom inaremos. al menos en principio/ algo así com o a m o r a m iento o enam oradura). otras opciones constitutivas (d e ahí que no haya. utilizando una term inología tradicional. Podem os. En español hay muchos nom bres abstrac­ tos form ados por la adición del sufijo -(a )m (i)e n to a form as verbales (más exactamente. Los dos m étodos de representación (1) y (2) son neutros con respecto al análisis y a la síntesis de los sintagmas.

por el diagram a arbóreo de (7). Exactam ente la m ism a noción de estructura de constituyentes se aplica a las secuencias de palabras —-f r a s e s . gram aticalm ente bien form ados. en el sentido de que puede aplicar­ se a su propia salida ( N a) y fo rm a r así un núm ero in defin ido de sintagmas de com p lejid a d creciente: [ d es-enam oram iento]. tal com o fue desarrollado p or los lin­ güistas postbloom fieldianos. Antes de continuar conviene reparar en algo más. su' a p lica ción se extien d e a m uchas m ás clases en tera s. tanto en el sentido tradicion al com o cotidiano del térm ino— (según la concepción bloom fieldiana y postbloom fiel­ diana de la m o rfolo gía ). á su vez.3 Com o presum iblem ente no nos convendrá considerar desdesenamorar^iiento. es potencialnjiente r e c u r s i v a. que a su vez. haya caído en descrédito no significa que la no­ ción m ism a de distribución haya perdido relevancia en el análisis gram ati­ cal. citada en 1.2 y 2. la definición que dio Chomsky de ‘ lengua’. T o d o ello puede expresarse. etc. si no m o rfo ló ­ gicas. sin estos rótulos tradicionales. además.] . L a regla (5). [des[des-[d es-en a m or a m ie n t o ]]]. (7) 3.6). puedan ser infinitas en núm ero (c f.plica. totalm ente recursivas. P o r ejem plo. P o r o tro lado. que todos los m iem bros d^ la subclase N a son intersustituibles en los contextos com prendidos en otra regla com o 1 (5) des + N a —»• N a E l hecho de que el distribucionalism o. constituye la noción fundam ental en la form alización de la gram ática. p o r m edio de (6) [ sobre [la [ mesa m e t á lic a ]]] o. fren te a (3 ) y (4). aunque finitas en longitud. sobre la mesa m etálica es lo que tra­ dicionalm ente se denom ina f r a ^ e p r e p o s i c i o n a l . de un nom bre (m esa) y un a d jetivo (m e tá li­ ca). [d e s -[d e s -e n a m o ra m ie n to ]]. com puesta p o r una p r e p o s i c i ó n (so b re) y una f r a s e n o m i n a l (la mesa m etálica). de un m odo equivalente. pues en a m ora m ien to y 'desenam oram iento no ¡son m iem bros exac­ tam ente de la m ism a clase de form as. A l contrario. la regla (5) resulta técnicam ente de­ fectuosa. que se com pone. A ello se debe que las oraciones de una lengua. posiblem en te en todas las lenguas naturales hay muchas construcciones sintácticas. sobre la mesa m etálica [E n realid ad . : y aun menos desdesdesenam oram iento. et­ cétera. se cém pone del a r t í c u l o d e f i n i d o (la ) y la frase mesa m e­ tálica.

tom ados de la gram ática tradicional. son representaciones n o r o ­ t u l a d a s de una estructura de constituyentes. se emplean para indicar la pertenencia a una determ inada clase de form a— . P para ‘ preposi­ ción’. El segundo aspecto se refiere a los térm inos ‘ frase nom inal’ y ‘ frase pre­ posicional’. Más aún. Una frase nominal. en la gram ática tradicional. y una frase preposicional. aquélla cuyo regente o cabecera es una pre­ posición. pues. al igual que (1 ) y (2). A para ‘a d jetivo ’. N o obstan­ te. lo habitual es op era r con la noción de representaciones r o t u l a d a s — donde los rótulos. Se trata de algo distribucionalm ente justificable. sijbien más compactas. La representación de estructura de constituyentes en (8) y en (9) nada indica sobre la dependencia. pese a que determ inados principios precisan la secuencia relativa de nom bres y luego adjéítivos dentro de la misma frase en español.Tanto (6 ) com o (7). los lingüistas suelen uti­ lizar árboles rotulados. A rt para ‘artículo (de­ fin id o )’. son difíciles de leer. N o se basan en la noción de constitución. Vamos. a convertir (6) y (7) en una e s t r u c t u r a p a r e n t é t i c a r o t u l a d a y e n un á r b o l r o t u l a d o .4). no hay lím ite para el núm ero de adjetivos que pueden aparecer en tal posición. sino en la de dependencia (cf. los térm inos ‘ frase nom i­ . Adviértase que (8) (8 ) [pptp-sobre] [ FN[ Artta ] ÍN t H ^ e s a ] [ Am e fá //c a ]] ] ] y (9) son form alm ente equivalentes. FP para ‘ frase preposicional’. com o hemos visto antes. N o obstante. Com o las clisposiciones parentéticas ro­ tuladas. es aquélla cuyo regente o c a b e c e r a es un nom ­ bre. respectivam ente (8) y (9). utilizando sím bolos m nem otécnicos corrientes com o F N para ‘ frase nom inal'. (9) FP P FN N sobre la mesa A m etálica Dos hechos generales hay que sentar en cuanto a (8) y (9). A este respecto. E l prim ero es que representan la frase mesa m etálica com o pertenecientes a la misma clase de form as que mesa (N ). 4. hay dudas razonables sobre la estructura interna de las sartas de adjetivos en dichas posiciones.

lo que suele denom inar­ se (quizás inadecuadamente) c o n s t i t u y e n t e s d i s c o n t i n u o s y. b orrá ch o. Pero bastará una breve reflexión para advertir que aun cuando la mesa m etálica y la mesa tienen en general la m ism a dis­ tribución que los nom bres propios y los pronom bres. es m uy común en sintagmas extensos. p or otra. al margen de algunos detalles. en efecto. A l propio tiem po. no la tienen igual. Pocos lingüistas.u p. P o r ejem plo.. es indiscutible que existe algo así com o una estructura de constituyentes. y presum iblem ente en todas. la cuestión del orden secuencial.. Para terminar. creerían hoy en la posibilidád o en la utilidad de describir la sintaxis de una lengua en el m arco esbozado aquí sin invocar otras nociones adicionales. P o r ejem plo. pueden utilizar los llam ados nom bres comunes en singular sin artículo. «b u scó ». «a m a d o ». En particular. nada con­ trovertidos.en contra d o en De haberlo buscado bien. que los nom bres comunes de tipo mesa. ni otro m iem bro de la clase de form as que Hoy se deno­ minan d e t e r m i n a d o r e s . está. La discontinuidad viola el principio de la a d y a c e n c i a . looked. al menos en lo que atañe a las fiases preposicionales. En cambio. sin la m en o r duda. lo habría tal vez en contra do..borracho en Está. ha­ b ría. entre ellas. conviene mencionar.. en H e look the w ord up in the dictionary. en otras. En ciertas lenguas este principio no pasa de ser una m era tendencia estilística. sobreviene toda clase de problem as. en algunas lenguas naturales. En realidad. pa­ . La sintaxis teórica ha experim entado un considerable avance gracias al esfuerzo de la lingüística postbloom fieldiana para form alizar la noción de estructura de constituyentes con criterios distribucionales. p o r ejem plo.. la adyacencia misma se utiliza com o un m odo de probar la corrección sintáctica. Los ejem plos que he aducido aquí para ilustrar la noción de estructura de constituyentes son bien sencillos y. los participios de pasado de muchos verbos en alemán están form ados por la prefijación de gey la sufijación de -t o -en a la form a de base: ge-lob-t. en cambio.. respectivam ente.nal’ y ‘frase preposicional’ son inmotivados. el latín y el ruso. Parece. entonces. o en inglés. La discontinuidad dentro de la palabra no es extraña en lenguas flexivas. que los nom bres y las preposiciones resulta que no es así. frente a lo que sucede en español. es difícil integrar la estructura de constituyentes de las form as de palabra en la de sintagmas más am plios donde dichas form as aparecen com o cons­ tituyentes. según el cual las unidades (o las partes com ponentes de unidades) sintácticam ente conec­ tadas deben situarse juntas en las oraciones. si es qué los hay. Y para ciertas lenguas sí lo es. de­ finido o indefinido. si se adm ite que im ­ plican que las frases nom inales y las frases preposicionales tienen la misma distribución. Pero cuando se em prende el análisis de un conjunto represen­ tativo de oraciones en español y otras lenguas siguiendo el punto de vista adoptado en este apartado. por un lado. «h a b la d o». que no tienen artículo definido y. que el térm ino ‘frase nom inal’ resulta más apropiado desde este punto de vista. «B u scó la palabra en el diccion ario». Muchas lenguas presentan casos de cons­ tituyentes term inales o interm edios cuyas partes com ponentes aparecen se­ paradas p o r una sarta de una o más formas. ge-sproch-en.

aunque difícilm en te se puede ser generativista sin sentir interés p o r la gram ática generativa. Com o vere­ mos.6 L a gramática generativa El térm ino ‘gram ática generativa’. sino tam bién el principal in iciador del generativism o.. nótese bien. la form alización de Chomsky para la estructura de constituyentes. se utiliza en la actualidad en dos sentidos un tanto diferentes.seando p o r el cam ino se atribuiría p or adyacencia o proxim idad a Juan y no a M aría tanto en Paseando p o r el cam ino. se refiere a conjuntos de reglas que defienen diversos tipos de sistemas lingüísticos. aunque de ninguna manera todas. Así entenderem os en adelante la ‘gram ática generativa'. En su segundo sentido. más estricto y técnico. en la m ayor p a n e de palabras de todas las lenguas na­ turales. g e n e r a un conjunto (fin ito o infinito) de sintagmas (cada uno com puesto de un núm ero fin ito de unida­ des) y define cada sintagma bien form ad o a partir de la lengua c a r a c t e ­ r i z a d a p o r la gramática. etc. más am plio — para el que utilizarem os el térm ino ‘generativism o’— . Es preciso com prender que la noción de es­ tructura de constituyentes no im plica p o r sí misma la adyacencia de los coconstituy entes. ’ es perfectam ente posible interesarse p or la gram ática generativa sin suscribir los preceptos teóricos y m etodológicos más característicos del generativism o. ope­ rando sobre un vocabulario finito de unidades. en cambio. 4. Juan en con tró a M aría com o en Juan. se refiere a un corpus com pleto de supuestos teóricos y m etodológicos sobre la estructura lingüística. Una g r a m á t i c a g e n e r a t i v a es un conjunto de reglas que. N o cabe duda de que. P ero hay considerables diferencias entre las lenguas con respecto al uso que hacen del orden secuencial en sintagmas más extensos. cuya discusión posponem os para el capítulo 7. *en-am iento-am or-des. están bien form adas. Las gram áticas generativas que ofrecen m ayor in­ . etc. Ocurre que muchas ordenaciones secuenciales de form as en español.. En su sentido original. y para la estructura gram atical en general. N o sólo fue Chomsky el iniciador de la versión más difun­ dida de la gram ática generativa en la lingüística. paseando p o r el cam ino. considera tanto la adyacencia com o el orden secuencial necesariamente dependientes de reglas. * sobre m etálica mesa la. en co n tró a M aría (cuando se pronuncian con acento y entonación norm ales). Tam poco im plica que los co-constituyentes deban aparecer en un o r d e n s e c u e n c i a l fijo. el orden secuencial de los m orfem as constituyentes viene fija d o por reglas. dependen de una regla grama­ tical más que de una tendencia estilística. y es en esta función donde se ha m ostrado más influyente tanto en la lingüística com o en otras disciplinas. P o r ello. o bien frases com o * m etálica la mesa sobre. introducido en la lingüística p o r Chomsky en la década de 1950 a 1960. pues ninguna form a de palabra de tipo *am or-en-des-am iento.

Es precisam ente en este sen­ tid o abstracto del térm in o com o se entiende que las reglas de una gram ática generativa generan las oraciones de una lengua. Los conjuntos de sintagm as caracterizados com o lenguas por las gram áticas generativas son lo que los lógicos denom inan l e n g u a s f o r m a l e s . A qu í em pleam os la palabra ‘ m o d elo ’ en el sentido en que un econom ista podría h ablar de un m odelo. 13. Muchos lingüistas sostendrían que no lo son. de elem en tos) que no presentan necesariam ente un orden secuencial. H ay que entender el térm ino ‘generar’. de un m odelo de estruc­ tura m olecular. P ero esto no significa que las lenguas form ales no puedan utilizarse com o m odelo de las lenguas naturales. en el sentido que tiene en m atem ática. L o im portante es que ‘gen era r’. un sintagm a es una com binación de unidades gram aticales (o..}. aquí. di­ gam os. no guarda relación con ningún proceso de producción de oraciones llevado a cabo en la realidad p o r parte de hablantes (o máquinas). o un quím ico. no existen sintagmas en un estado in term edio o in­ deciso a este respecto. tam poco im plica que la gram ática generativa sea en absoluto pertinen te para describir lenguas naturales. interesada p o r lo que se consideran las propiedades esen- . . }. C om o hem os visto. T o d o sintagm a posible está o no bien form ad o. acorde con las concepciones tradicionales. pues u tiliza el térm ino ‘ sintagm a’ donde Chom sky utilizaría ‘ sarta’ o bien ‘ secuencia’. la función x2 + x + 1 (considerada com o un conju n to de reglas u operacion es) genera el conju n to {3 .terés para los lingüistas asignan además a cada sintagm a bien form ad o (y. definida p o r la descripción estructural que le asigna la gram ática. N o está claro que las lenguas naturales sean form ales en este sentido del térm ino. y tam bién que las dem ás propiedades es­ tructurales del m odelo puedan identificarse en la lengua natural a la que sirve de m odelo la lengua fo rm al en cuestión. en fonología. Una gram ática generativa con­ siste en una especificación m atem ática precisa de la estructura gram atical de las oraciones que ella m ism a genera. 3. en especial.. L o que la gram ática tradicion al consideraba una diferen cia de construcción. en rigor. es m uy razonable. Esta definición no lim ita la aplicabilidad de la gram ática generativa a las lenguas naturales.. la construcción del m odelo supone abs­ tracción e idealización. Para ilustrarlo. L o m ism o ocurre en lingüística. 2. a cada oración) una adecuada d e s c r i p c i ó n e s t r u c t u r a l . 7. De hecho. de com petencia im p erfecta. Basta con que la propiedad de la gram atica­ lidad. En todos los casos. utilizado en la definición. lo sea em píricam ente den tro de unos lím ites razonables. y. Aun cuando Chom sky define las oracio­ nes y las frases com o sartas (estructuradas). en la gram ática generativa se identificará com o una diferen cia de descripción estructural. pensar que se trata de sintagmas.. tod o sintagma bien fo rm ad o presenta una es­ tructura totalm ente determ inada. L a m icrolingüística sincrónica teórica. E sta definición de 'gram ática gen erativa’ es más general en un aspecto que la de Chomsky. esto es conjuntos de unidades reunidas en una determ inada construcción. N o es necesario en trar más en porm enores m atem áticos. veam os el siguiente ejem plo. aun cuando no quede totalm ente deterjninada. Adem ás. D ado que x pueda tom ar com o va lo r cualquiera de los núm eros naturales {1 . .

las gramáticas de estados finitos no son suficientem ente poderosas. O tro im portante aspecto que conviene subrayar sobre la definición ante­ rio r de gram ática generativa es que adm ite la existencia de muchos tipos di­ ferentes de gramáticas generativas. sobre todo. pues perm iten la form ulación de reglas que nunca se necesitan. Idealm ente. a que algunos de sus m odelos fueron confeccionados en la década de 1950 a 1960 por psicó­ logos conductistas. En su obra más prim itiva. pero ello se debe. en virtu d de ciertos supuestos razonables sobre la estructu­ ra sintáctica del inglés y otras lenguas. 2. y ello se encuentra . Y por m uy paradójico que pueda parecer a p ri­ mera vista. E ste su­ puesto suele darse por sentado. ya que pueden generar todas las lenguas form ales que generan las gramáticas menos poderosas y aun otras que éstas no pueden generar. en la descripción de una lengua natural. en la lingüística teórica. para la lingüística teórica. ¿cuál de ellos. utilizando un sentido un tanto distinto de ‘ m odelo’. P ero hasta hoy no hay m otivos para creer en ello. según dem ostró Chomsky. si es que hay alguno. puede perm itirse la om isión de muchos detalles y aspectos indeterm inados que otras ramas de la lingüística deben tener en cuenta (cf. Lo único que m erece decirse sobre las gram áticas de esta­ dos finitos es que. ya que existen numerosas descripciones asequibles con diversos niveles de especialización. en principio. algunas — y aun quizá todas— son demasiado poderosas. En particular. serviría de un m odo óptim o para m odelar la estructura gram atical de las lenguas naturales? Planteada así. Pero existen clases y más clases de gram áticas transform ativas. L a diferencia entre estos tres tipos de gramáticas generativas (q u e Chomsky. Y cabe. ante los cuales Chom sky tenía interés p o r evidenciar su inadecuación para describir la estructura gram atical de la lengua. las gram áticas transform ativas son ciertam ente bastante poderosas. la posibilidad de que haya tipos muy distintos de gram ática gene­ rativa efectivam ente aptos para describir tipos diversos de lenguas natura­ les. menos poderosas que las g r a m á t i c a s t r a n s f o r m a ­ t i v a s . capaces de aprender cualquier lengua natural. el hecho de que las lenguas naturales puedan no ser lenguas form ales no invalida p o r sí m ism o la aplicabilidad de la gra­ m ática generativa a la lingüística. Así. inapropiadas com o m odelo. dem ostró que las g r a m á t i c a s d e e s t a d o s f i n i t o s son menos poderosas que las g r a m á t i c a s d e e s t r u c t u r a f r a s e a l (de diversos tipos) y que éstas son a su vez. en principio. p or lo que sabe­ mos.1). la cuestión presupone que todas las lenguas naturales son sus­ ceptibles de m odelación p or parte de gram áticas del m ism o tipo. al menos. P o r o tro lado. para servir de m odelos en la descripción gram atical de los sistemas lingüísticos naturales. En principio. L a cuestión.cíales de los sistemas lingüísticos. actualm ente. consideró com o tres m odelos de descripción lin gü ística) no requiere un análisis detallado aquí. debe plantearse com o sigue: dentro del núm ero ilim itado de tipos distintos de gram áticas generativas. en apariencia. Una ra­ zón p o r la cual los generativistas lo asumen es que todos los seres humanos son. Chom sky dem ostró que ciertos tipos de gram á­ tica generativa son intrínsecam ente más p o d e r o s o s que otros. de algunas lenguas naturales. las lenguas form ales que generan re­ sultan.

el m arcador fraseal representa no sólo la estructura de constituyentes del sintagma y la clase de form a de cada cons­ tituyente. form alizada p o r Chomsky du­ rante los años siguientes a 1950. (Quedan igualm ente refle­ jadas en una gram ática transform ativa chomskyana.5. se necesita un tipo de gram ática ge­ nerativa cuyo poder llegue tan sólo hasta el punto de refleja r de un m odo directo y perspicuo las propiedades de la estructura gram atical de las len­ guas naturales que. sino también su ordenación secuencial relativa. Chomsky prestó una especial atención a dos propiedades. Aun cuando un de­ term inado tipo de gram ática transform ativa. haya dominado la sintaxis teórica durante los últim os veinte años. Ambas propiedades quedan reflejadas. d e jo aquí e l tratam iento del form alism o y el m odo com o operan las gram áticas de es­ tructura fraseal. y modificada en diversas ocasiones desde entonces.5 se han vertid o en el< fo rm ato de las reglas de estructura fraseal. im prescindibles para investigar el tipo adecuado de gram ática generativa: la recursividad y la estructura de consti­ tuyentes (cf. si es que hay alguno. Y el futuro de la gram ática transform ativa com o tal (si bien no la gram ática generativa) está hoy por hoy en situación dudosa.5). Estas disposi­ ciones parentéticas rotuladas se denominan m a r c a d o r e s f r a s e a l e s . P o r mucho que se haya sostenido durante años la opinión de que una versión de la gram ática trans­ fo rm a tiva serviría óptim am ente a este propósito (hasta el punto de que los térm inos ‘gram ática generativa' y ‘gram ática tran sform ativa' se han tratado con frecu encia com o sinónim os). (6) y (8 ). Y com o las gramáticas de estructura fraseal se form alizan en el m arco más am plio de las g r a m á t i c a s d e c o n c a t e n a c i ó n (es decir gram áticas que generan s a r t a s de unidades). En realidad. A l principio. lo cierto es que la función de las propias reglas transform ativas se ha visto continuamente restringida. 4. que un tipo de gram ática generativa puede presentar ventajas de que carece otro tipo. . son esenciales. en 4. la obra más reciente ha arroja d o serias dudas so b re los argum entos que llevaron a Chomsky y a otros a esta conclusión. en una gram ática de estructura fraseal. en cam bio. las reglas (3) a (5) de 4. de los muchos construidos e investigados en la actualidad servirá m e jo r com o m odelo para la descripción gram atical de las lenguas naturales. y que hasta ahora no puede precisarse cuál de ellos. Sí es preciso destacar. de un m odo directo y eficaz. Com o en un libro elem ental de esta naturaleza no vam os a en trar en las diferencias técnicas entre uno -y o tro tipo de gram ática generativa. del inglés y otras lenguas naturales. cuya función consiste en ge­ n erar sartas de sím bolos y asignar a cada una una disposición parentética rotulada del tipo que ya hemos ilustrado: cf. pues puede describirse aproxim adam ente com o una gram ática de estructura fraseal con una am plia­ ción transform ativa). en opinión de todos.en la misma médula del generativism o.

1978). 7. Como libros de consulta. Halliday. Hudson (1971). funcionalistas. Makkai & Lockwood (1973). la gramática sistémica tiene mucho en co­ mún con la gramática tagmémica. y (1977a). entre los manuales habituales sobre lingüís­ tica general se encuentra Robins (1979a). Lockwood (1972). También se recomienda. Fodor & Katz (1964). por un lado. y con la gramática estratificacio- .4). Martinet (1960. en ciertos desa­ rrollos. Gramática estratificacional: Gleason (1965). Culicover (1976). para quienes lean en alemán. Elson & Pickett (1962). Keyser & Postal (1976). Estos rótulos alusivos a puntos de vista y concepciones. Langacker (1972). Huddleston (1976). Longacre (1964). Para una exposición relativamente no técnica. Martínez Celdrán (1975). Halliday. sistémicas. etc. se encuentra estrechamente asociada al funcionalismo (cf. como un sistema generativo (cf. Sobre la morfología (incluyendo la flexión). Gramática sistémica: Berry (1975. Pilleux & Urrutia (1982). Así.] En tom o a la sintaxis (que para muchos incluye asimismo la m orfología flexiva). Householder (1972) contiene muchos artículos ya clási­ cos y presenta una buena introducción bibliográfica sobre el desarrollo histórico de la teoría sintáctica. Dik. En determinados aspectos de detalle. pueden inducir a error. ya que ofrece las ventajas y desventajas de la imparcialidad teórica. [Para algunos aspectos morfológicos del español. Hudson. 1977). 1976) y. en Matthews (1981) se halla una discusión crítica de los conceptos básicos con referencias completas. Nida (1949) constituye la presentación clásica (con ejercicios) en el marco teórico post-bloomfieldiano. el capítulo 7). Stockwell (1977). McIntosh & Strevens (1964). Baker (1978).Además de los contenidos pertinentes de las introducciones generales enumeradas para los capítulos 1 y 2. cf. 1976). cf. Sinclair (1972). capítulos 5-6. cf. D’Introno (1979). Bach (1974). Lyons (1970). en cuanto al estatuto de las estructuras profundas). [Para el español. la gramática sistémica puede formularse. Desde puntos de vista concretos: Sintaxis generativa: la mayoría de exposiciones de la sintaxis generativa de­ pende del generativismo o lo presupone (cf. Allerton (1979) y Brown & M iller (1980) constituyen valiosas excepciones. Hadlich (1973). aunque útiles. 1962). la sintaxis funcional no es nece­ sariamente antigenerativa (cf. incluyanse asimismo Akmajian & Heny (1975). capítulo 6. Jacobs & Rosenbaum (1970). Existen en la actualidad muchos manuales fiables que se hacen inmediatamente anticuados en determinados temas (por ejemplo. En­ tre las exposiciones. cf. Reibel & Schane (1969). pero que pro­ porcionan una buena introducción a los conceptos técnicos y al formalismo. Por ejemplo. ya que está muy actualizado y presenta un abundante e ilustrativo material junto con ejercicios. (cf.] Sintaxis funcional: Dik (1978). Gramática tagmémica: Cook (1969). Palmer (1971) resulta especialmente provechoso como pun­ to de partida. Especialmente útiles a este respecto son Koutsoudas (1966). Muchos de ellos incluyen problemas y ejercicios. pues los propios puntos de vista que dan Jugar a dichos rótulos no son forzosamente incompatibles. la m ejor exposición general ac­ tualmente disponible en inglés es Matthews (1974). Bergenholtz & Mugdan (1979). La mayor parte de las obras más especializadas en la teoría gramatical pueden clasificarse a partir de las distintas escuelas o movimientos: generativistas. en principio.

Robins (1979a). se fundamenta en la misma tradición de la gramática generativa chomskyana y se encuentra igualmente muy influida por ella. en todo el tratamiento. en todo caso. Sobre las categorías gramaticales: Lyons (1968). Leech & Svartvik (1972). gr. Fries (1952) ilustra esta perspectiva en una escala limitada con res­ pecto al inglés.. alemán (v. Sobre la gramática de dependencia y la noción de valencia. capítulo 10.nal. Greenbaum. 1959). Sobre las palabras y los morfemas: Matthews (1974). Fink (1977). Gramática inglesa: entre las obras clásicas de referencia se encuentran Curme (1936). la obra clásica es Harris (1951). capítulo 11. La llamada gramática de los casos. pero es fiable. capítu­ lo 5 —ambos con referencias muy completas a la bibliografía pertinente— . 1971) y ruso (v. Para una exposición completa sobre la dependencia en relación con la consti­ tución. en general. véase. Sobre las partes del discurso y las clases de formas: completar con Lyons (1977b). véanse Leech (1976). Sampson (1975). Leech & Svartvik (1972). En cuanto al sistema verbal inglés. Muchas de las preguntas y ejer­ cicios de este capítulo en relación con la estructura gramatical del inglés pueden contestarse en parte aprovechando la información de Quirk. véase Matthews (1981). . Las diferencias de terminología y de notación oscurecen con frecuen­ cia estas similitudes. Greenbaum. Jespersen (1909-49). hay muchas más obras asequibles en francés (donde el libro clásico es Tesniére. capítulo 7. Sobre la gramaticalidad en relación con la significación: añádanse Lyons (1977b).. Palmer (1974). además de los tratamientos que recibe en las obras de más arriba con arreglo a cada punto de vista. Sobre la perspectiva distribucional en el análisis gramatical. 1974) que en inglés. Helbig. capítulo 7. gr. a que se refieren muchos manuales recien­ tes é introducciones a la teoría gramatical. Apresjan. La obra reciente más comprehen­ siva para el inglés escrito y hablado (en términos exclusivamente sincrónicos) es Quirk. por otro. Poutsma (1926-9). teóricamente ecléctica. pues se basa en contribuciones procedentes de la mayoría de escuelas actuales de lingüística.

. etc. hom ófonas y hom ográficas. ¿Puede justificarse so b re una base d i s t r i b u c i o n a l el reconocim iento de tres form as distintas. (d) ¿C a b e la posibilidad de obtener que una cláusula com puesta actúe com o constituyente de una oración compleja y vice­ . una declarativa con una imperativa. Las definiciones de oración c o m p l e j a y c o m p u e s t a de m ás arriba valen para las oraciones com binadas m ín im as (de dos cláu sulas). de y (b) de la m o r ­ b a s e y la f o r m a de cita 4. Los m o r f e m a s se definen a v e c e s com o unidades significativas m ínim as. (b) C o n sid é re se si existen res­ tricciones sistem áticas en la correlación de cláu sulas declarativas. sobre? 7. ¿Q u é distinción. ¿E n qué difiere esta definición de la que dam os en el texto? 5. D istin g u ir claram ente entre la f o r m a de un lexema.) en oraciones com binadas mínimas. «chico y chicos difieren distribucionalm ente en diversos sentidos. B ú sq u e n se tantas diferencias d istríbuciona les com o se puedan (a) para las form as e scritas chico y chicos y (b) para las form as habladas [cíko ] y [c ík o s]. si es que la hay.. interrogativas e im perativas (esto es una declarativa con otra declarativa. sobre. 96). cabe establecer entre las p a r t e s d i s c u r s o y las c l a s e s d e f o r m a ? del 6.» (p.1. ¿E n qué se distingue la s i n t a x i s fología? (a) de la f l e x i ó n 3. ¿Q u é e s la g r a m á t i c a (a) en su sentido m ás am plio y (b) en el sentido en que se em plea en este libro? 2. (c) ¿C ó m o pueden am­ pliarse las definiciones para cubrir las oraciones com binadas no m ínim as (que contengan m ás de dos c lá u su la s?). sobre. (a) Ejemplificar cada una de e sta s cla se s de oración en español.

C om poner una lista de cincuenta lexem as en español cu yas form as de base term inen en -ble (com o ‘aceptable’.. ¿C u á le s so n . La gra­ mática tradicional pone.. (b) morfemas y (c) 11. 9. Una palabra. ‘com estible’. (e) ¿Q u é im portancia tiene el acento y la. (a) ¿Q u é reglas de orden pertinentes a un ejemplo a sí so n absolutas [en e sp a ñ o l]? (b) ¿C u á n ta s fra se s diferentes podría construir sustituyendo otras form as de palabras en cada p o sic ió n ? (c) ¿Pue de am pliarse añadiendo otros adjetivos entre el artículo y el nom bre? (d) ¿C u á le s son.1).. . m ás én fasis en la dependencia» (p. Ex­ póngase lo que se entiende por c o n s t i t u c i ó n y d e p e n d e n c i a en este contexto. 4. (a) Escrib ir una regla de form a X + ble -» Y (sustituyendo X e Y por rótulos adecuados de clase de form a) para generar tantas form as de base com o sea posible de las cincuenta pedidas al principio. ¿Presentan todas oraciones? las lenguas (a) palabras. 1935: 178) (a) El térm ino ‘palabra’ es am biguo (cf. ¿E n qué difieren s i n t á c t i c a m e n t e los nom bres propios de los nom bres com unes y pronom bres en españ o l? ¿E n qué se distinguen sintácticam ente los nom bres cuantificables de los no cuantificables? 13. lit. etcétera). (b) ¿Para cuántas form as de base de la lista anterior resulta la regla s e m á n t i c a m e n t e satisfactoria? 12. «Una form a libre que conste enteramente de dos o m ás form as m enos libres. ¿Q u é tipo de palabra trata de sa tis­ facer la definición de Bloom field? (b) ¿Existe n palabras tradicionalm ente recono­ cidas en español (en el sentido adecuado de ‘palabra’) que no satisfagan la defini­ ción de Bloom field? (g) ¿Q u é otros criterios se hallan in cu rso s en la definición de palab ras? 10. «las diez ca sa s de fina vieja piedra». e s una f r a s e . 1958: 175). 100]. s i e s que los hay. entonación para form ular e sto s p rincipio s? 14.» (Hill. Crystal.. Exponer lo que se entiende por g r a m á t i c a s u s objetivos principales? g e n e r a t i v a .v e rsa ? ¿ O bien una cláusula com puesta/com pleja actúe com o constituyente de otra oración com puesta/com pleja? (e) ¿Puede trazar un diagram a con las distintas po sib ilid ad e s? [f) ¿Q u é im plicaciones presenta para la distinción entre cláu sulas y o racion e s? 8. entonces.. 1971: 128-41). «todas las diez fina vieja piedra casas». e s una f o r m a l i b r e m í n i m a » (Bloomfield. Una forma libre que no sea una frase e s una p a l a b r a . «Hay reglas de orden que gobiernan la aparición de las palabras com ponentes de la frase all the ten fine oíd stone houses.. «La gramática generativa chom skyana ha optado por la constitución.... los principios que determinan el orden de las su b c la se s distribucionalmente distintas de adjetivos? (cf. en cambio. A lg u n a s de esta s reglas so n a b so ­ lutas.

gr. 110).. a partir de su regla? 19. ‘M ’ ‘ver­ bo m odal’ y ‘V ’.15. ¿ e s afirmativa o negativa. Lyons (1977a) o los m anuales corrientes. ‘¿Jugó su herm ano ai fútbol en el equipo na cio n a l?’) y viceversa. ‘verbo (léxico)'. ‘S u hermano jugó al fútbol en el equipo nacional') puede ponerse en correspondencia con una oración interrogativa (‘¿E stá C a rlo s en c a sa ?'. 18.. Com éntese. s e . Los paréntesis contienen datos opcionales. ¿P ie n sa que las lenguas naturales so n l e n g u a s contestación. toda o r a c i ó n d e c l a r a t i v a del español (v. ‘¿Ju g ó su herm ano al fút­ bol en el equipo n acio n a l?’) con una correspondiente o r a c i ó n n e g a t i v a (‘No le gustan el pescado y las patatas. -deber} V { abrir. ya clásico. ‘C a rlo s está en casa'. } En esta s reglas. ver. A partir de algunas de las lecturas recom endadas. En térm inos generales.) (a) Enum érense cinco sartas generadas por las reglas de m ás arriba indi­ cando su m a r c a d o r fraseal. 17. cf. poder.' ‘La chica del garaje no le sonrió dulce­ mente'. El tratado. A su vez. (b) ¿C u á n ta s sarta s diferentes generan las reglas para cada verbo léxico? . ‘La chica del garaje le sonrió dulcem ente’. Una g r a m á t i c a transformativa «puede describirse aproxim ada­ mente com o una gram ática de estructura fraseal con una am pliación transform ati­ va» (p. (Para m ás detalles. expliqúese la diferencia que hay entre las/g r a m á t i c a s d e e s t a d o s f i n i t o s y las g r a m á t i ­ c a s de e s t r u c t u r a fraseal.. incluía reglas com o las siguientes: Verbo — » A u x V A u x — ► Tiem po (M ) Tiem po {Presente. ¿P u e ­ de form ular una regla que ponga en correlación las oraciones declarativas con las interrogativas. las llaves com prenden conjuntos de datos de los cuales só lo uno será se le c­ cionado por las reglas de reescritura.h a n realizado d iv e rsa s propuestas para generar toda la gam a de form as ve rbales en inglés. levem ente modificado. de C h o m sky (1957). .. ‘¿ N o jugó su herm ano al fútbol en el equipo n a cio n al?’) y viceversa. venir. ‘A u x ’ representa m nem otécnicam ente ‘(verbo) auxiliar’. P asado } M —* { querer. y otra regla que haga lo m ism o entre afirm ativas y ne gativa s? ¿Q u é tienen en com ún am bas re g la s? ¿C u á l e s la correspondiente oración decla­ rativa de ‘¿L lam ó a lg u ie n ?’? ¿ Y la correspondiente oración afirmativa de ‘¿ N o vio a n a d ie ?'? La oración ‘Nadie llam ó’. formales? Razone su 16. gr. ‘Le gustan el pescado y las patatas’. También puede em parejarse toda o r a c i ó n a f i r m a t i v a (v. Dentro del com ponente de base de una gram ática transform ativa.

. Se g u ra ­ m ente será útil co n su lta r libros de lingüística general para la definición y aplica­ ción de e sto s térm inos. En su m ayoría utilizan só lo fragm entos aislados. Expliqúese y ejem plifíquese la noción de a m b i g ü e d a d s i n t á c t i c a . gr.] tixaw am pixep? (H ave you fínished hitting m e?) [ ¿ H a s term inado de p e garm e ?] jem tlw am pusu ivand? (W h y w ere you beating that drum ?) [ ¿P o r qué golpeabas aquel tam bor?] pul ap tiwampi ¡sulpíO in? (Since w hen have you stopped beating your husband?) [¿D e s d e cuándo ya no vapule as a tu m arido?] 5 ap piwampi issulpifin. quiere ver. pero sim ilar a mu­ c h a s otras lenguas naturales en alguna que otra Característica estructural. n ú m e r o y t i e m p o . A qué se debe que en las reglas no se hayan pre visto las distinciones de núm ero (singular/plural: v. tengo/tenem os) y de voz (activa/ pasiva/refleja: v.) [N o vapuleam os a n ue stras e sp o sa s.) [(Ella) vapuleaba a su m arido. podría haber abierto. etc. abre/abren.(c) ¿Q u é otras o pera cio n es se requieren para generar form as verbales como abrió. H ay que em pezar por a sig ­ nar los valores fonem áticos pertinentes a los datos. no com prendidos por las re­ g la s de m ás arriba? (e) j . (He beats h is w ife (regularly). en especial las categorías de c a s o . gr.. en español. Indíquese qué tipos de am bigüedad sintáctica pueden esta blece rse por m edio de una gram ática de estructura fraseal. (La traducción al inglés [y al e sp a ñ o l] e s m ás bien libre. aplicando el principio de la sim ilitud fonética y la distribución com plem entaria.) Bongo-bongo (In glés) [E sp a ñ o l] iwam pí isulpin. g é n e r o .? (d) ¿E x iste n o tro s ve rb o s auxiliares. ab re /e s abierto/se abre)? 20. ha visto.] . 21. M u c h o s m anuales contienen problem as sobre el a n á lisis gram atical de len­ gu a s reales o hipotéticas.) [(Él) suele vapulear a su mujer. (W e do not beat our w ive s. La ve rsió n que sig u e de lo que llamo bongo-bongo se ha com puesto expresam ente para que los estudiantes tengan la oportunidad de m anejar una lengua hipotética cabal. Las 'oraciones aparecen en transcripción fonética ancha. (She w a s beating her husband.] 6 iw am pusi isulpin.a s p e c t o . hay que establecer en todo lo que s e pueda la estructura m orfológica y sintáctica. distinta del in glé s [ y del españ o l] en m uchos aspectos. quisiera haber venido. Luego.

] 17 zgoldifini isurgo zalp.) [A c u e sto al bebé.] de 20 iharti ixayiyim kosi ¡zgoldín. (Those farm ers w ere getting rich: this farmer is rich (already).) [A q u e llo s am igos tuyos me hicieron levantar m uy temprano. (That friend of mine is here now.) [A q u e llo s agricultores se hacían ricos: este agri­ cultor (ya) lo es.] 18 pirdí isurgexo zalp. (Sh e w a s w earing that expensíve dress.] .) [Aquel amigo mío está aquí ahora.] 24 pul tixazim jek? (How long have you been up?) [¿C u á n to tiempo llevas levantado?] 25 uzgoldiQini bump bump ixazazimjexep.) A izeltu uxaxarpik pu iSam p. (They are in love with her.] 19 uholdifini ixayimkik. (They had fallen in love with us. (The books are on the table.) [Alfred o fuma (ahora) en pipa. (The girl over there is Fred’s fiancée. (Sh e alw ays d re sse s beautifully.] 12 ioungosu u/elt.) [La chica de allí es la prometida de Alfredo.7 ioilpixet.) [(Ella) se enamora de ti. (She is falling in love with you.] 10 sp u rje io ilp u z je lt . (Children love books. (That girl is reading a book.] 22 ixacengosu uwing usark. (We love this b o o k ) [N o s encanta este libro.] 13 uflimbí ¡Sungexo jelt.) [A lgu n o s am igos nuestros son fumadores pipa.) [L o s niños estaban en cama ] 16 pixaxarpíxe ifurj.) [(Ella) leía aquel libro.) [L o s libros están sobre la m esa ] IS ispurje ixaxarpus. (Fred is sm oking a pipe.] 21 11 pixaoilpixo ijelt. (The children viere in bed. (She w a s reading that book.) [El agricultor trajo a s u s am igos.) [Están enam orados de ella. (Those friends of yours got me up very early.] 26 uzgarti ihoncos: iharti ixahoncek.) [S e han enamorado de nosotros.] 9 ¡xaoilpixe.) [(Ella) siem pre se viste maravillosamente.) [Aquella chica lee (ahora) un libro. (The farmer brought h is friends.] 8 ixaoilpusip. (Som e ot our friends are pipe-smokers.] 23 icengo pirt sark. (I am putting baby to bed.] uOimbi ixajarcexe pird.) [A los niños le s entusiasm an los libros.) [(Ella) llevaba aquel vestido caro.

] 29 pinge iSanti skuld. [E sta s chicas guapas siem pre s e enamoran de agricultores ricos. (These pretty girls are alw ays falling in love w ith rich farm ers.27 zdarbu ufirt: ¡Sarbu pirt uxafirtik. (H ans is a Jady-killer: Kurt is a woif. (Ping is a fisherman.).) [Ping e s pescador. (R o se s are beautiful: this rose is really beautiful now.) [Las rosas so n herm osas: esta rosa e s bien bo­ nita (ahora).] 30 uwunt usturpi igantusi uhart isulpin.] .) [Aquellos ratones ciegos que v e s allí perseguían a la e sp o sa de aquel agricultor.) [H an s é s un donjuán: Kurt e s un calavera.] 28 kansi ¡5¡3¡lp¡ stimb: korti ioanti pirt stimb.] 31 ifirt istinribi iSilpi gonc zgart. (Those blind mice you se e over there w ere chasing that farm er's wife.

con la palabra ‘significado’ tiene algún tipo de existencia o realidad. com o si dijéram os. no tenga contéstación posible. lo tradicional es concebir así el significado. (a ) de existencia y (b ) de hom ogeneidad. B ien es verdad que esta suerte de ju icios adm ite una interpretación más refinada de lo que parece a sim ple vista. ¿en qué consiste el significado? Hace más de dos m il años que los filósofos llevan discutiendo el asunto con especial referen cia al lenguaje y. Podem os denom inar a estas presuposiciones. pues contiene dos presuposiciones com o m ínim o pro­ blem áticas: (a ) que lo que aludimos. com o el so­ nido. La semántica 5. Pero tom ada en su apariencia inm ediata resulta falaz y filosó­ ficam ente tendenciosa. si no idéntico. tal com o se plantea. Tal com o se em plea habitualm ente resulta demasiado . respectivam ente. en las form as de una u otra lengua. sin em bargo. Son muchas las introduc­ ciones a la sem ántica qué pasan p o r alto este hecho.1 L a diversidad del significado La sem ántica es el estudio del significado. que la lengua tiende un puente e n tre e l sonido y el significado.5. Quizá la pregunta. en español. En lo que sigue trata­ remos con cuidado de no com prom eternos en ninguna de ellas. existe independientem ente de la lengua y es hom ogéneo p o r naturaleza. nadie ha em itido una respuesta satisfactoria. sino únicam en­ te controvertidas desde él punto de vista filosófico. De acuerdo con una teoría am pliam ente aceptada sobre la semántica. (b ) que tod o cuanto se incluye en el significado es sim ilar o uniform e. En especial. pues induce a pensar que el significado. Ahora bien. La identificación entre significado y conceptos no ayuda a contestar la pregunta «¿q u é es el significado?» m ientras el térm ino ‘con cepto’ no quede claram ente definido. p o r naturaleza. los significados son ideas o conceptos qu e pueden transferirse desde la m ente del hablante a la del oyente encarnándose. N o pretendo decir que dichas presuposiciones sean falsas. com o hacen algunos manuales de lingüística. evitarem os decir. Desde luego.

N o hay pruebas en fa vo r de que las imágenes visuales. e incluso ‘n om bre’. ‘ escuela’. Aun en los casos en que parece verosím il concebir los conceptos com o im ágenes visuales. aun así. Y . la posibilidad de que al form u la r la pregunta «¿cu ál es el significado de ‘significado’ ?» en español. Muy a menudo. Y así es. ofrece una serie de ventajas. ‘ tres’. en cuanto a las presuposiciones de existencia y hom ogeneidad. poco o nada hay en común entre estas im ágenes mentales tan com plejas y personales. Naturalm ente. ‘escrib ir’. desde el m om ento que. no nos com prom ete. ‘pequ eñ o’. E videntem ente tam poco se gana nada aprovechando la gran vague­ dad del térm ino ‘con cep to’. ‘ para’. En lugar de pregu ntar «¿q u é es el significado?». Por ejem plo.. en la construcción de una teoría semántica. hemos de a d m itir que. ‘ para’. ‘n iñ o’. ‘y o ’. ‘ algo’. ‘sen tido’ y ‘ significación’ ]. p o r distintas p er­ sonas son variables y llenas de recovecos. Este cam bio de en foqu e que va de hablar del significado a h ablar del ‘ signifi­ ca d o ’. En nuestra discusión so­ bre el significado renunciarem os a toda referencia a los conceptos. que indudablem ente evocam os voluntaria o involuntariam ente en aso­ ciación con determ inadas palabras. no coincide ni con la distinción del francés en tre ‘signification’ y ‘ sens’. cabría decir razonablem ente que el con­ cepto asociado consiste en una cierta imagen visual. la gente utiliza palabras con un signi­ ficado más o menos idéntico. en lugar de hacerlo en otra lengua. ‘ desarrollo’. del inglés entre ‘ meaning’ y ‘ sense’ [o del español en tre ‘ significado. tal com o se interpreta ordinariam ente. evidentem ente. En p rim er lugar. y otros en que. O tra ventaja derivada del cam bio de perspectiva que va de hablar sobre las cosas a hablar sobre las palabras (s i acaso vale form u la r esa distinción un tanto toscamente entre palabras y cosas) es que previen e eficientem ente la posibilidad de que la palabra ‘ significado’ no tenga el m ism o ám bito de aplicación que cualquier otra palabra única en otras len­ guas. para soportar el peso requerido por su función de piedra angular en la tradicional teoría conceptualista del significado. sí nos com prom ete con respecto a la presuposición de existencia para la palabra ‘significado’ . Las imágenes mentales asociadas a una palabra. siquiera le­ vem ente.vago. gr. Peró. o general. ‘ n om bre’. form en parte esencial del significado de estas palabras o. v. no se puede. en al­ gún sentido claram ente definido del térm ino ‘concepto’. ‘año’.en español. en todo caso. sean pertinentes para la construcción de una teoría em píricam ente ju stificable de la sem ántica lin­ güística. plantearem os la cuestión d e un m odo un tanto d iferen te: «¿cu ál es el significado de ‘ significado’ ?». la distinción ordin aria entre ‘ Bedeutung’ y ‘ Sinn’. ¿Qué tienen en com ún los conceptos asociados a las siguientes palabras (traducidas de la prim era página de una lista de palabras más frecuentes en in glés): ‘ e l’. En realidad. crea más problem as que no resuelve. pero se trata de algo bien inocuo. tam poco hay pruebas para pensar que los conceptos. estem os influyendo. con respecto a lo que sea el ‘ significado’. ‘a lgo’ ? En algunos casos. no podríam os sostener esta idea con respecto a palabras com o ‘e l’. en alemán. ‘p rim ero ’. Cabe. en general. al menos. De un m odo sim ilar. hay contextos en que ‘significado’ puede tradu­ cirse al francés p or ‘ signification ’ o bien ‘ sens . . parte necesaria para su em pleo cotidiano. para evitar la refutación de una teoría sem ántica basada en él. ‘ escuela’. p o r el con­ trario.

Desde luego. la semántica es el estudio del significado. o no. desde el punto. y otros que circunscriben mucho más el ám bito de aplicación. H e sostenido que la pregunta «¿cu ál es el significado de ‘significado’»? no nos com prom ete en cuanto a la presuposición de hom ogeneidad. com o ‘fu erza’ o ‘energía’. T o d o el mundo aceptará que ciertos usos del térm ino ‘ signi­ ficado’ ofrecen más interés que otros para la semántica lingüística. Una im­ portante particularidad de muchas palabras cotidianas consiste en que no presentan un significado único y nítido. por una interpretación relativam ente am plia o estricta de ‘significado’. no hay m otivos para su­ poner que una palabra corriente com o ‘ significado’ se preste tal cual al uso científico m e jo r que cualquier otra. Hay quienes adoptan una concep­ ción am plia. Algunos filósofos han sostenido que los más obviam ente lingüísticos relativos al significado de palabras. La propia palabra ‘ significado’ tam poco constituye una excepción. N ada tiene de sor­ prendente. P o r ejem ­ plo. esto es de lo que com prende la palabra ‘significado'. N o se trata de una m era cuestión de optar. com o haré yo m ism o aquí. por tanto. Como acabo de decir los sen­ tidos que cabe distinguir en la palabra ‘significado’ pueden considerarse m ez­ clados entre sí.com o hemos dicho. el uso del verb o ‘ signifi­ car’ que se encuentra en (3 ) La palabra francesa ‘ fen étre’ significa «ven tan a» o en (4) La palabra francesa ‘ fen étre’ significa lo m ism o que la palabra es­ pañola ‘ ventana’ es más básico que el que se encuentra en (5) L e significó que el plazo había term inado. oraciones y enunciados no pueden explicarse satisfactoriam ente . ni siquiera un conjunto tal de signifi­ cados que cada uno pueda distinguirse claram ente de los demás. que haya tan poco acuerdo entre lingüistas y filósofos en cuanto a las fronteras de la semántica. que (1) ¿Cuál es el significado de ‘ la vid a ’ ? ilustra un em pleo más básico de ‘significado’ que (2) ¿Cuál es el significado de la vida? o bien que. El problem a es que hay usos interm edios tanto en ‘ significado’ com o en ‘significar’ sobre los cuales caben num erosos desacuerdos. de vista de la semántica.

más exactamente. m ientras que el significado de algunos lexemas. E l significado de un enunciado incluye y sobrepasa el de la oración que enuncia. con aproxim ación/contextúales. En adelante. Muchos estudiosos sostendrían que el significado del enunciado queda fuera del do­ m inio de la semántica lingüística com o tal. introduciré asimismo algunos térm inos más técnicos para aludir a estos últimos siem pre y cuando la ocasión lo reclame.6). satisfacen las lenguas. com o verem os más adelante. como palabra no especializada del es­ pañol corriente. en principio. de que a menudo el significado de una pa­ . En tanto que la lingüística se ocupa prim ordialm ente de la descripción de sistemas lingüísticos (cf. pues la noción de significado oracional parece depender. com o es intuitivam ente obvio y dem ostrarem os algo más abajo. A lgo más controvertida es la condición del s i g n i f i c a d o e n u n c i a ­ t i v o o del enunciado. por lo que no cabe dar una descripción com pleta del significado oracional sin relacionar. 5. a lo que se ha venido en llam ar p r a g m á t i c a (cf. Hasta hace poco. Una de estas distinciones evidentes se da entre el significado de las pa­ labras — o. Pero voy a concentrar la atención sobre ciertos tipos de significado y algunos de sus aspectos a los que suele concederse una gran im portancia en la lingüística. continuaré utilizando el térm ino ‘significado’ sin definición. de la noción de sig­ nificado enunciativo. 1. Ahora bien. es pertinente para determ inar su significado. El significado de una oración depende del de sus lexemas constituyentes (incluyendo los lexem as frasales. Otro grupo dé-distinciones se refiere a la variedad de funciones sem ióti­ cas o comunicativas que. uno de los filósofos de la lengua más influyentes en' la actualidad. Pero actualm ente ya no es así. lógica y m etodológicam ente. aun cuando se haya m encionado en el capítulo anterior (cf. 2. N o voy a insistir más en ello en esta breve y selectiva introducción a la semántica lingüística. también la estructura gram atical de las oraciones.2). p o r su naturaleza.com o no sea derivándolos de otros anteriores aplicables no sólo a la lengua.3). los significados léxico. por no decir de todos. Sé trata de un tema controvertido. 4. Este sobrante significativo viene realizado por una se­ rie de factores que cabe denominar. en todo caso. Hasta ahora no hemos introducido ninguna distinción entre oraciones y enunciados. N o todos adm itirían la propuesta de W ittgenstein. sino también a otros tipos de com portam iento s e m i ó t i c o (cf. N o obstante. quien se interese p o r la estructura y las funciones de la lengua debe com prender que existe una rica y com pleja tra­ dición filosófica vinculada de diversas maneras con temas fundamentales so­ bre el estudio lingüístico del significado. de ahí que debemos apoyarnos asim ism o en el s i g n i f i c a d o g r a m a t i c a l com o com ponente u lterior del significado oracional (cf. si los contiene: cf. H oy se adm ite en general que no cabe describir uno sin hacer lo propio con el otro. depende del de las oraciones en que aparecen.5). de los lexemas— y el significado de las oracio­ nes. gram atical y oracional entran claram ente en el ám bito de la semántica lingüística. pues com pete. 5. esto es entre el s i g n i f i c a d o l é x i c o y o r a c i o n a l .4). 5. las oraciones con sus posi­ bles contextos de enunciación. los lingüistas han atendido mucho más al significado léxico que al ora­ cional.6).

si no a aban­ donar. P o r ejem ­ plo. sea la única que describe o trata de . incluso. aunque no se afirm e. hasta cierto punto. derivarse todos los demás actos de habla. Los filósofos y gram áticos lo han advertido desde hace mucho. en muchas lenguas. hasta hace poco apenas se ha prestado atención a la naturaleza de esta correspondencia. p or tanto. tam bién podem os identificar el significado descriptivo de un enunciado con la p r o p o s i c i ó n afirm ada en las aseveraciones. la diferencia funcional entre aseveraciones. al menos. en otros actos de habla. están en correspondencia con ciertas diferencias estructurales de las oraciones. el supuesto tradicional de que la función básica de la lengua es co­ municar inform ación p r o p o s i c i o n a l o factual. interpretados. Un poco más adelante exam inarem os esta controversia todavía no resuelta (cf. otras funciones sem ióticas. se ha caído en la cuenta de que las aseveraciones.labra o de un enunciado puede identificarse con su uso.6).4. si constituyen efectivam ente esta clase especial y lógicam ente básica a p a rtir de la cual pueden. E l énfasis que puso W ittgenstein en esta conexión y en la m ultiplicidad de fines que desempeñan las lenguas tuvo el saludable efecto de anim ar tanto a filósofos com o lingüistas en las décadas de 1950 y 1960 a poner en duda. p o r tanto. y que puede asim ism o presentarse. Desde luego. p o r el contrario. 5. aun cuando sólo (6 ) la afirm e y. que no quepa u tilizar de este m odo otros sistemas sem ióticos. o bien. 5. algún tipo de conexión entre significado y uso. Puede suceder. en cierto sentido. preguntas y ór­ denes se corresponde. N o obstante. P o r ejem plo. Una de las polém icas más animadas de los últim os años en la se­ m ántica filosófica y lingüística se ha centrado en la cuestión de si las aseve­ raciones no son más que una clase de actos de habla entre muchas. sentar una distinción entre el s i g n i f i c a d o d e s ­ c r i p t i v o de las aseveraciones y el s i g n i f i c a d o n o d e s c r i p t i v o de otros tipos de actos d e habla. respectivam ente. esto es para em itir aseveraciones verdaderas o falsas según que la situación que vienen a describir tenga lugar o no. Además. las preguntas y las órdenes no son más que algunos de los muchos a c t o s d e h a b l a funcio­ nalm ente distinguibles y sistem áticam ente relacionados en una diversidad de modos. con la diferencia estructural que hay entre oraciones declarativas. Podem os. a la que no cabe conceder ningún tipo de prim acía lógica. evidentem ente. los siguientes enunciados. Lo cierto es que hay. in terrogativas e imperativas. com o una ase­ veración y una pregunta: (6) Juan se levanta tarde (7) ¿Se levanta tarde Juan? puede considerarse que presentan o m antienen la misma proposición. Pero las len­ guas realizan además. De m om ento. com o se ha m encionado ya. Algunas se relacionan sistem áticam ente con esa función de describir o em itir aseveraciones y. es innega­ ble que las lenguas realizan efectivam en te una función que cabe considerar descriptiva. especialm ente en las preguntas.

de diversas ma­ neras. p o r tanto. razonablem ente. no es proposicional en carácter y no puede ser tratado en función de la verdad. transm iten aquel tipo de significado no descriptivo que suele denom inarse e x p r e s i v o . y. presentarán un significado d escriptivo y a la vez no descriptivo. al menos algunos enunciados. en últim a instancia. com o verem os más adelante. la posi­ bilidad de form u la r aseveraciones exclam ativas. qué c o lm illo s más grandes tienes! Sí cabe. tanto si tienen significado descripti­ vo com o no. se im ­ brican entre sí y . 5.describir una situación dada. tanto si son . Las diferencias entre significado descriptivo y expresivo consisten en qu e el segundo. Un tipo de significado expresivo al qu$ han prestado particular aten­ ción críticos literarios y filósofos m oralistas es el significado e m o t i v o (o afectivo). En efecto. Gran parte de nuestro discurso cotidiano presenta este princip al ob jetivo. que puede incluirse bajo el térm ino de c o m u n i ó n ' f á t i c a (esto es «com u nión p o r m edio del h ab la»). Existe. E l significado expresivo se rela­ ciona con todo lo que entra en el ám bito de la ‘au toexpresión ’ y puede subdividirse. o sus sentim ientos.6). com o verem os. En rigor. preguntas y órdenes. con ¡O h abuelita. Esta . Desde luego. P o r lo demás. contra lo que ocu rriría. podem os decir. La propiedad definitoria de las proposiciones es que tienen un v a l o r v e r i t a t i v o concreto. En tanto que no podam os. en cam bio. aseveraciones com o no. en caso de que no lo sean. establecer una distinción entre una persona y su personalidad. se trata de una exclam ación que no puede em parejarse con ninguna aseveración corres­ pondiente en significado descriptivo. la sem ántica veritativa lim ita el ám bito del térm ino ‘ sem ántica’ hasta ocuparse tan sólo del significado descriptivo (cf. preguntas exclam ativas. pero no el prim ero. parece legítim o in terpre­ tar literalm ente el térm in o ‘au toexpresión’. pongamos. que esta persona está sorprendida (o n o ) y. Sería absurdo sostener que ¡válgam e D io s! describe las em ociones o el estado m ental del hablante tal com o lo hace Juan está sorprendido. que Juan está sorp rend id o (en el supuesto de que ‘Juan’ sea su n om bre) es una aseveración verdadera (o falsa). De hecho. es decir son verdaderas o falsas. com o así se ha hecho con determ inados propósitos. ¡vál­ gam e D io s! es un caso claro de lo que la gram ática tradicional reconocía com o exclam ación y trataba a menudo dentro de una clase de enunciados distinta de las aseveraciones. una conexión intrínseca entre significado descrip­ tivo y verdad.pueden considerarse interdependientes— es el s i g n i f i c a ­ d o s o c i a l . la exclam ación no es más que un m edio a disposición del hablante (o escritor) para e x p r e s a r s e o revela r sus sentim ientos. que se encuentra en el uso de la lengua destinado a establecer y m antener funciones y relaciones sociales. si alguien exclam a ¡válgam e D io s! con el acento y la entonación que indican sor­ presa. Proced er así sería incu rrir en lo que algunos filósofos llam an falacia naturalista o descriptivista. De lo dicho se desprende que. y así sucesivamente. actitudes. cabe sostener que la inmensa m ayoría de enunciados cotidianos. A lgo distinto del significado expresivo — aunque. por tanto. Por ejem plo. constituye la pie­ dra angular de la sem ántica condicionada a la verdad o s e m á n t i c a v e ­ r i t a t i v a . creencias y su personalidad entera. ór­ denes exclam ativas. Esta relación.

muchos otros tipos de significado. están m uy reguladas por normas socialm ente impuestas y reconocidas de com portam iento y categórización. en consecuencia. La m ayoría de actitudes. tanto lo que se dice com o el m odo de decirse están determinados. brindis.— los que presentan la función prim aria de facilitar la relación social. excusas. de ahí ‘com unión’. a la cual se subordinan todas las demás — incluyendo la descriptiva— . p ero la tricotom ía entre significado descriptivo. especialm ente en la conversación diaria. m antener o m odificar estas funciones y rela­ ciones sociales. Se han establecido. deliberadam ente restringida. y la lingüística en particular. Las len­ guas varían en cuanto al grado en que puede o debe expresarse el significado social en diversos tipos de oraciones. cuyos horizontes se circunscriben a la definición. frías y desapasionadas. Algunos los m encionarem os más adelante. cuyo significado expresivo asociado es m ínim o. Queda p o r hacer un par de observaciones generales sobre ella. Se encuentran tam bién en otros sistemas sem íoticos naturales. N o obstante. subraya las nociones de com pañerism o y participación en los ritos sociales comuni­ tarios. Al m ism o tiem po lo que puede considerarse expresión sirve tam bién para establecer. en lugar de ‘com unicación’. hay que tener* bien presente todo lo dicho para el resto del capítulo. y pueden aun establecerse. exam inarem os el significado social más en detalle. En general. Desde un cierto punto de vista. En igual m edida depende el significado expresivo de relaciones y funciones sociales. en d ejar el significado social al com etido del sociolingüista p or no o frec er sufi­ ciente interés para el estudioso de la m icrolingüística. 2. suelen contar entre sus finali­ dades la de captar adeptos e influir sobre. La segunda observación es que. tanto humanos com o no humanos.feliz expresión. 1. La prim era es que. expresivo y social bas­ tará por el mom ento. en este m ism o capí­ tulo. por las rela­ ciones sociales de los interlocutores y sus propósitos sociales.6). E l com portam iento lingüístico suele ser intencional. A esto m e refería cuando decía más arriba que el significado ex­ presivo y social son interdependientes. Y no son sólo los enunciados más evidentem ente ritualizados — saludos. acuñada p o r el antropólogo M alinow ski en la década de 1920 a 1930 y am pliam ente utilizada por los lingüistas a partir de entonces. com o el hom bre es un anim al social y la es­ tructura de la lengua la determ ina y m antiene su em pleo en la sociedad. A llí tuvim os ocasión de ver que el com ponente verbal de las señales lingüísticas es el rasgo que m e jo r las distingue de otros tipos de señales humanas y no humanas. del sistema lingüís­ tico com o un conjunto de oraciones (cf. m ientras el significado descriptivo puede ser exclusivo de la lengua. N o ha de pensarse.5). En los capítu­ los 9 y 10. los significados expresivos y sociales evidentem en­ te no lo son. es útil rem itirnos a la exposición anterior sobre la estructura de la lengua desde un punto de vista sem iótico (cf. la gente. la expresión en general. sentim ientos y creencias — la m ayor parte de lo que consideram os la personalidad o el yo— son producto de nuestra socialización. Puede indicarse ahora que el significado ex­ . etc. parece correcto considerar esto com o la función más básica de la lengua. A este respecto. Incluso las aseveraciones científicas. pero tam bién en toda situación lingüística.

lexem as cu­ yas form as son frases en el sentido tradicional del térm ino). o bien ambas cosas a la vez. los lexemas frasales se corresponden con expresiones frasales no idiom áticas (algunas o todas las expresiones cuyas form as son idénticas con las de los correspondientes lexe­ mas frasales). pues no form an parte del vocabulario de la lengua. Esta in form ación gram atical es de dos tipos: (a ) sintáctica.. P o r ejem plo. ‘ dar gato p o r liebre’. polisemia. y (b) m orfológica. sino de asociar a cada lexem a toda la inform ación requ erida por las reglas de la gramática. vas. esto es el estudio del significado en las lenguas naturales con las restricciones que ya van im plícitas en la propia postulación de sistem a lingüís­ tico (cf. evidentem ente. en principio. idiom ático o m etafórico del prim ero. de cualquier otra m a­ nera que distinga a los lexemas entre sí). en cualquier diccionario de español cabría esperar lexemas frasales com o ‘dar gato p o r lieb re’.). Esto refuerza lo que se decía al prin cip io sobre la relación entre lo que constituye o no la lengua: depende muchísim o del punto de vista personal o profesional de cada uno que se subrayen las sim i­ litudes o las diferencias. com o queda ilustrado por ‘cabeza de turco’. es decir su distribución en las oraciones de la lengua o su significado resulta im predictible a p a rtir de las propiedades sintácticas y semánticas de sus constituyen­ tes. en tanto que el des­ crip tivo se lim ita a este com ponente verbal. adoptar una concepción más amplia. para seleccionar o cons­ truir todas sus form as (voy. Cabría. incluyendo los temas. etc. el lexema del español ‘i r ’ llevaría asociada a su e n t r a d a l é x i c a : (a ) in­ form ación de que pertenece a una o más subclases de verbos intransitivos. etc. ‘cabeza de tu rco’. yendo. si bien no ex­ clusivamente. y (b ) la inform ación necesaria. ‘m eterse en camisa de once varas’. Ahora bien. sinonimia Toda lengua contiene un vocabulario. 5.2 Significado léxico: homonimia. las funciones de las lenguas se integran de una manera no menos estricta que sus com ponentes estructurales distinguibles. N o todos los lexemas lo son de palabra (es decir lexemas cuyas form as son form as de palabra). ido. com plem entario a la gram áti­ ca. fueron. o léxico.presivo y social viene expresado de un m odo característico. ‘pon er verde'. etc. ‘a pies ju n tilla s’. Estas expresiones frasales no idiom áticas no constituyen le­ xemas.6). En este capítulo nos ocupamos de la sem ántica lin­ güística. 2. Los lexemas frasales tienden a ser gram atical o sem ánticamente i d i o m á t i c o s . Muchos serán lexemas frasales (esto es. Cuando un lexem a frasal sem ánticamente idiom ático puede ponerse en correspondencia con una expresión frasal no idiom ática se dice tradicionalm ente que la últim a tiene un s i g n i f i c a d o l i t e r a l en contraste con el s i g n i f i c a d o f i g u r a d o. con el com etido no sólo de enumerar los lexemas de la lengua (p o r m e­ dio de sus form as de cita o de tem a o. . P o r ejem plo. en el com ponente no verbal de la lengua. íbamos. Por lo común. pero no p o r ‘a pies ju n tilla s’. ‘poner verd e’.

O tra razón se refiere a la dificultad de distinguir entre h o m o n i m i a y p o l i s e m i a . La polisem ia (o significado m ú ltiple) es una propiedad de los lexem as aislados. la definición tradicional de hom onim ia requ iere evidentem ente m ayor depuración para p rever diversos tipos de h om on im ia parcial. para ilustrar los diversos subtipos de hom onim ia absoluta y parcial. precisam ente. m ientras que el nom bre ‘cu ello' viene tratado en los dic­ cionarios corrientes de español com o un lexem a único con diversos significa­ dos distinguibles. aunque no todas (las form as com ­ partidas no necesitan in clu ir la' form a de cita o de base). más aún. lo que la diferencia. y esto es. Pero más adelante volverem os a la distinción entre significado literal y figu­ rado. y es incluso habitual que varios lexe­ mas com partan una o más form as propias. 3. aunque finito. es decir com o un p o l i s e m o . no hay di­ ficultad en in trod u cir las correcciones necesarias en la definición tradicional de hom onim ia a raíz de lo dicho en capítulos anteriores. que a veces se establece en relación con los significados distinguibles de los lexemas de palabra. N o existe un crite rio generalm ente aceptado que nos perm ita sentar una distinción nítida entre lexemas frasa­ les. de «m u eble para sentarse» e «in stitu ción fin an ciera») se consideran n orm al­ mente hom ónim os. a p a rtir de lo cual cada uno puede ser. pero ‘cu ello’. en principio. es decir de que haya hom ó­ fonos que no sean h om ógrafos y viceversa (cf. cuyos significados son aproxim adam ente «c u e llo . com o los le­ xemas pueden tener más de una form a. H ay que in terpretar el térm ino ‘ significado léxico'. H ay que subrayar aquí que. polisém ico.' y ‘banco2’ (co n el significado. Ahora bien. los lexem as de palabra consti­ tuyen sólo parte del vocabu lario de toda lengua natural. por otro. presente un tam año indeterm inado. Y aun con cualquier procedi­ miento. respectivam ente. «cu ello 2» = «p a rte de la camisa u otra prenda de ves­ . que aparece en el epígrafe de este apartado.2). p o r un lado. ‘banco. de hecho. com o «sign ificado de los lexem as».» = «p a rte del cu erpo».’ : ‘banco2’. aunque hablem os con aproxim ación del vocabulario de una lengua en el sentido de que contiene las palabras (es decir los lexemas de palabra) de dicha lengua. N o hay dificultad en captar esta distinción entre hom onim ia y polisem ia con nuestra notación convencio­ nal: cf. N o es más que una de las razones p o r las cuales el vocabu lario de toda lengua natural.N o vam os a añadir ya más sobre los lexemas frasales com o tales ni sobre los diversos tipos y grados de idiom aticidad que cabe encontrar en la lengua. Tradicion alm en te se dice que los hom ónim os son palabras (es decir lexem as) diferentes con una m ism a form a. habrá de tenerse tam bién en cuenta la posibilidad de que no coinci­ dan las unidades de la lengua hablada y escrita. daré por sentado que el lecto r m ism o puede hacerlo y aun prop orcion a r los ejem plos adecuados. pese a la abundancia de lexem as frasales evidentes en toda lengua. ‘banco. Sin em bargo. de la ho­ monimia. N o vam os a ocuparnos de este aspecto de la distinción entre hom onim ia y polisem ia. H em os de m encionar tam bién aquí que. Por ejem plo. y c l i c h é s o f r a s e s h e c h a s . en español o en otra lengua. así com o a las frases correspondientes no lexém icas y lexémicas. es proba­ ble que haya al menos un núm ero igual de expresiones frasales cuya condi­ ción lexém ica o no lexém ica sea discutible.

5). en la lingüística sincrónica (cf. Si no se cum ple esta condición.fácil de form ular. N o hay dificultad en v e r que m ientras la identidad de form a es una cues­ tión de sí o no. 2. «cuello. para distinguir la hom onim ia de la polisem ia. «c u e llo 3». el lex icó gra fo procederá com o si se tratara de una hom onim ia. ignora la cuestión teórica. P o r m uy atractiva que parezca esta propuesta a sim ple vista. etc. «cu ello 2». Por ejem plo. 1.). y ni siquiera principal. Los lexem as no ofrecen un nú m ero determ in ado de significados distintos. es d ifíc il de aplicar de un m odo coherente y fiable. es teó­ rica y prácticam en te más defen d ible que su alternativa. los significados-tléxicos se confunden entre sí y se hacen indefinidam ente extensibles. Más im p ortan te aún. com o hemos visto ya. ‘canto/ con el sig­ nificado de «acción o efecto de can tar». «extrem idad de una cosa». etc. P o r la esencia m ism a de las lenguas naturales. si nó 'únicamente. puede dem ostrarse que los significados de ‘pupila/ (« m u je r de la m a n ceb ía ») y ‘pupila2’ («ab ertu ra del iris en el o jo » ) tienen una conexión histórica. aunque . se consideran relacionados. nunca se ha tom ado com o condi­ ció n necesaria. ¿Pero. no resu elve de verdad los problem as cotidianos que afron ta el lexicógrafo. «cu ello 3» = «p a rte de la b o tella ». La consideración decisiva p rovien e de la relación de significados. sin em bargo. la relación de significado lo es de más o menos. son tratados com o lexem as diferen tes en la m ayor parte de diccionarios prim ordíalm en te. L a discreción en la lengua cons­ tituye una propiedad de la form a y no del significado (cf. aunque se hayan separado con el tiem p o hasta el punto de que ningún hablante m edio de español pen­ saría que se hallan sincrónicam ente relacionadas. ‘ cuello 2’. porqu e derivan de lexemas o hom ónim os ya en latín tardío. Y lo que buscamos es pre­ cisam ente la relación sincrónica. La m ayoría de lingüistas no suscribiría una solución tan radical. cóm o trazan la divisoria entre am bas? U no de los criterios es e t i m o l ó g i c o . «c u ello j». y dispondrá diversas entradas léxicas en el diccionario ( ‘cuello/. ‘cu ello3’. aunque haya le­ x icógra fo s que se m uestran partidarios de que la diferen cia de origen constitu­ ya condición su ficiente para la hom onim ia.. Acaso debam os re­ . en lugar de polisem ia. Esto daría com o resultado que «b a n c o ^ y «b a n co 2» se dividieran en dos significados (fácilm en ­ te distin gu ibles) de un m ism o lexem a sincrónicam ente polisém ico. en todos los casos.tir ». y no de p o­ lisem ia. Todos los diccionarios corrientes respetan la distin­ ción entre hom onim ia y polisem ia. P ero el crite rio etim o ló gico no es pertinente.» = «p a rte de la viga en los m olin os de a ceite». y ‘ canto/.5). etc. el problem a tradicional de la hom onim ia y la polisem ia consiste en abandonar totalm ente los criterios sem ánticos en la definición del lexem a y basarse únicam ente en criterios sintácticos y m orfológicos.). Por este m o­ tivo. Existe una dim ensión histórica en la relación de significa­ dos. y esto es lo que com plica el asunto. o qui­ zá de evitar. En todo caso.. Los di­ versos significados de un lexem a polisém ico único (v. Y . L a única m anera de resolver. Algunos tratados m odernos de sem ántica han abogado p or co rta r senci­ llam en te el nudo gordian o y postu lar hom onim ia. P o r ejem plo. la distinción en tre hom onim ia y polisem ia. gr.

un par o un conjunto de térm inos. expresivo y social (en la gama de contextos en cues­ tión). tienen la misma distribución y son com pletam ente sinónimos en todos sus significados y en todos sus contextos de aparición. en prin­ cipio. Si se define la s i n o n i m i a com o identidad de significado. por o tro lado. si. In vito al lector a que busque ejem plos sim ilares. Se observará que (con tra el proced er de la m ayoría de semantistas) he establecido una distinción entre sinonim ia absoluta y completa. com o ocu rre con los semantistas y los autores . ya que hay con­ textos en que suele utilizarse sólo uno de ellos. ‘ delgado’ y ‘ fin o ’ no son absolutam ente sinónimos. se reconoce que la sinonimia com pleta de lexem as es relativam ente rara en las lenguas naturales y que la sinonimia absoluta. en caso de ser aceptable. expresivo y social. En m i opi­ nión. ‘ fla co ’. en español o en otras lenguas. aunque coexistieron durante un tiem po com o fo r­ mas alternativas para muchos hablantes. El significado. Se dará cuenta. E l mis­ m o proceso puede observarse en la lengua cotidiana con respecto al vocabu­ lario creado para instituciones o inventos nuevos: ‘ coche’ ha elim inado casi por com pleto a ‘au tom óvil’. puede ser descriptivo. asimismo. ¿cuántos hablantes nativos de español utilizan con fam iliaridad estas dos palabras? Lo que tiende a ocu rrir en estos casos es que. En rigor. ‘ a eródrom o’ (y ‘campo de aviación') y ‘aeropu erto’. E l térm ino o térm inos oponentes o bien desaparecen o bien desarrollan un nuevo significado. la sinonim ia absoluta se lim ita probablem ente al vo­ cabulario muy especializado y puram ente descriptivo. Se ha com p ra d o un p erro flaco/delgado. y sólo si. entre especialistas y durante un tiem po más bien corto. uno de ellos term ina por im ­ ponerse sobre el o tro para el significado en cuestión. e incluso puede sentirse tentado. apenas existe. Tengo la im presión de que encontrará que. difieren actualm ente en significado descriptivo. insoluble. tienen el m ism o significado descriptivo. aun cuando puedan coexistir. muchos lexemas presentan una combinación de dos de ellos. Por ejem ­ plo. La sinonimia contextualm ente restringida puede ser relativam ente rara. Ha dibujad o una línea delgada/fina sobre el papel). p ero ciertam ente existe. y sólo si. tal com o se ha definido aquí. P ero hay también contextos en que parecen ser sinónimos al menos de dos én dos (cf.signarnos a pensar que la distinción entre hom onim ia y polisem ia es. aun cuando existe indudablem ente una cierta diferen cia de significado. se trata de una distinción im portante. entonces puede decirse que los lexemas son c o m p l e t a m e n t e s i n ó n i m o s (en una cierta gama de contextos) si. o incluso de los tres. podría dar lugar razonablem ente a alguna diferencia de significado (cf. com o vim os en el apartado anterior. Ahora bien. y su perm utación por otro. L e duele el intestin o delgado. de que no siem pre está claro cuándo hay o no una diferencia de significado. E l so­ nido de este in stru m en to es m uy fin o ). En general. a menudo es muy d ifícil asegurar en qué consiste esta diferencia. y a m editar sobre ellos. Pueden describirse com o a b s o l u t a m e n t e s i n ó n i m o s . Un ejem plo posible es el de ‘a ltim etría ’ : ‘h ipsom etría’ (con el significado de «m edición de la altura top ográfica»). Este es su p u n to flaco.

incluso. a veces. la diferencia es relativam ente clara y una pregunta com o ¿E s una señora o una dama? se presta a una fá cil in ter­ pretación. E l supuesto de que las connotaciones contextualm ente determ inadas de un lexema form an parte de su significado depende en gran m edida de lo am plia que sea la interpretación que estamos dispuestos a asignar al térm ino ‘significado’. los lexemas pue­ den ser descriptivam ente sinónimos sin tener un m ism o significado expresivo o social. hay ciertas diferencias de connotación. En o tro sentido. reconocer las violaciones que se hacen contra ellos. (E x iste también un em pleo más técnico de ‘connotación’ en semántica. p ero tam bién por todos. A menudo. El problem a se com plica por la evidente existencia de lo que popularm en­ te se denominan c o n n o t a c i o n e s de los lexemas. que no nos interesa aquí. [O a su p rim ir. lo que se atribuye a las connotaciones de un lexema entraría en el cam po de su signi­ ficado expresivo o social. p or lo común. a postular matices sutiles que diferen ­ cian las palabras entre sí. va más allá de la intros­ pección fidedigna.) E l em pleo frecuente de una palabra o frase en una gama de contextos en lu­ gar de otra tiende a crear ciertas asociaciones entre esta palabra o frase y cualquier elem ento distin tivo de sus contextos típicos de aparición.prescriptivistas sobre el uso correcto. Y . En particular — y éste es quizas el único caso de identidad de un tipo de significado. ya que refuerzan lo dicho anterior­ m ente sobre la indeterm inación parcial del significado léxico. especialm ente p or ora­ dores y poetas. dem ostramos conocerlos por el propio uso que ha­ cemos de la lengua. e incluso bien explotadas. aunque no siem pre.). Por ejem ­ plo. A l propio tiem ­ po. en tanto que sistema lingüístico determ inado. d iferen cias eviden tes según las con d icion es con textú ales: piénsese.] . Y lo m ism o que con las reglas gramaticales de una lengua sucede tam bién con las reglas o principios que determinan — en la m edida en que esté determ inado el significado léxico— el significado de palabras y frases. son bien reales. tam bién dem uestran que gran parte del conocim iento que se tiene de la lengua. aun así. pero no de otros. entre ‘ señora’ y ‘ dam a’. al margen del significado descrip­ tivo. La sinonim ia d e s c r i p t i v a (habitualm ente denom inada c o g n i t i v a o r e f e r e n c i a l) es lo que muchos semantistas consideran sinoni­ 1. cuando vam os en pos de nuestros propósitos cotidianos. pues se manifiestan en el com portam iento lingüístico y podem os. ‘ de m ie­ do'. En cierto sentido. etc.1 Estos descubrim ientos son saludables. (c f.5. La sinonim ia incom pleta no es en m odo alguno rara. al menos para determ ina­ dos grupos de hablantes. p o r e je m p lo . A veces. en la sinon im ia enunciativa (o p ra g m á tic a ) que puede p ro d u cirse en con d icion es ap rop iad as en tre p on d erativos com o ‘ e x tra o rd in a rio ’ . lás connotaciones no se dejan iden­ tificar tan nítidam ente. pues cuando se nos pide que los identifiquem os nos cuesta mucho trabajo y. sin embargo. clara y provechosam ente reconocible com o tal— . Con frecuencia. 5. evidentem ente no sabemos qué son estas reglas y principios. lo hacemos incorrectam ente. hasta un cierto punto de fiabilidad. ‘ fa b u lo s o ’ .

que también puede haber t a b ú e s sociales. Si lo m enciono aquí es p o r­ que afecta a los significados expresivos y sociales de los lexemas. pongamos. se encuentran ‘padre’. sin em bargo. con más claridad aún que el prim ero. 'servicios'. durante algún tiem po. o bien ‘tetas’ o ‘lim on es’ con respecto a ‘senos’ o ‘ pechos’ . En fin. ‘papá’. hemos de recon ocer que la traducción palabra por p a la b ra es im posible. algo hay que decir tam bién sobre la sinonim ia entre lexem as que pertenecen a lenguas diferentes. Sería absurdo m antener que no existe algo así com o una sinonim ia in terlin ­ güística (o incluso in terdialectal). lo que im plica. sentido y denotación En este apartado nos ocuparem os tan sólo del significado descriptivo. todos los m iem bros de un conjunto sinoním ico.2 Era y continúa sien­ do un tem a candente (si bien los térm inos ‘ U ’ y ‘no-U’ han pasado ya de m oda) especialm ente entre m iem bros de las clases m edias acomodadas. en general. existen todavía diferencias de significado so­ cial y expresivo que distinguen. etc.. Y . H ace algunos años la distinción entre el llam ado vocabulario ‘U ’ y el vocabulario ‘no-U’ (don d e ‘U ’ significa ‘upper-class’ «c la ­ se a lta ») era tema diario de conversación en la Gran Bretaña — gracias a la popularización. ‘ excusado’. a excepción de las subpartes más o menos especiali­ zadas de los vocabularios. ‘letrin as’. en es­ pañol. ‘lavabo'. en tre el significado descriptivo y no descriptivo. ‘p a p i’. E llo im plica una interdependencia sincróni­ ca. que operan de m odo que el em pleo de ciertas palabras indica la pertenencia a determ inados gru­ pos dentro de la comunidad. N a n c y M itfo r d fue una n o ta b le n o velista b ritá n ic a p ro ce d e n te de una fa m ilia a risto ­ crática que alcanzó c ierta n o to rie d a d p o lític a en vísp eras de la Segunda G u erra M u n dial. entre dos lenguas naturales cualesquiera. En la actua­ lidad. ya no estamos tan expuestos a que nos echen en cara el uso de alguna palabra obscena. Am bos conjuntos de sinónimos descriptivos ilustran el hecho de que no todos los hablantes de una lengua utilizarán necesaria­ mente. de N ancy M itfo rd — . . Las investi­ gaciones diacrónicas del vocabu lario han revelado la enorm e im portancia del e u f e m i s m o — la evitación de palabras tabúes— en el cam bio del sign ifi­ cado descriptivo de las palabras. ‘p o lla ’ o ‘ca ra jo ’ con respecto a ‘peñ e’. al menos. La función que desempeñan los tabúes sociales en el com portam iento lin­ güístico entra en el terreno de la sociolingüística. la presencia de dos com ponentes distinguibles: sentido y 2. 5. L a im portan cia teórica de este hecho nos ocupará más adelante. y el segundo ejem p lo dem uestra. ‘p a ’. pese a que puedan com prenderlos.m ia propiam ente dicha. aunque no invención. etc. de lo que los diccionarios bilingües inducen a creer. p o r otra parte. La sinonim ia descriptiva entre lenguas es aún mucho menos habitual.3 Significado léxico. E n tre los ejem plos de sinónimos descriptivos.

H asta hace poco. ‘o b ten er’. gr. N o voy a pen etrar en estas diferencias. ‘ro b a r’. ‘vaca’ se relaciona con una cierta clase de anim ales). tanto si hay com o si no tipos naturales (es decir agrupaciones de entidades independientes de la lengua). etc. ‘ to r o ’.. que los térm inos ‘ sentido’ y ‘ denota­ ció n ’ se han ven id o utilizando en form a diversa p o r parte de lingüistas y f i ­ lósofos. ‘va ca ’ denota una clase de entidades que es una subclase propia de la clase de entidades denotadas p o r ‘anim al’. ‘co m p ra r’.) y con entidades. los lingüistas apenas han atendido a los temas filosóficos que han llevado al recon ocim ien to de las distinciones que vam os a exponer. en prin cip io es posible saber el sentido de un lexem a sin saber su denotación. relaciones. cons­ tituyen conjuntos de lexem as con diversos tipos de relaciones de sentido. situaciones. L o m ism o ocu rre con cada una de las alternativas — y son mu­ chas— propugnadas a lo largo de la h istoria de la sem ántica filosófica. sostiene que la razón. es la fuente de con ocim ien to . p o r la gam a com pleta de lenguas humanas y p o r las diferen cias es­ tructurales entre ellas que son pertinentes para form u la r las distinciones en cuestión. en contraste con. sino que m e lim itaré a p re­ sentar m i propia concepción sobre el tema. ‘vaca' se relaciona con ‘an im al’. y ‘ tom a r’. p o r un lado. ‘vaca’. asim ism o. Esta concepción se h izo explícita en la doctrin a realista tradicion al de los t i p o s n a t u r a l e s (esto es cla­ ses y sustancias naturales) y se encuentra im p lícita en gran parte de la m o­ derna sem ántica filosófica de inspiración em pirista. a su vez. D irem os qu e un lexem a relacionado (d e m odo pertinen te) con otros lexem as presenta con ellos una relación de s e n t i d o . ‘anim al'. ‘v e rd e ’. ‘ tern ero ’. etc. esto es de que las palabras son nom bres o rótu los para las clases de entidades (com o vacas o anim ales) que existen en el m undo extern o e independiente de la lengua.denotación. ‘co b ra r’. del m undo ex terio r (v. se relacionan. gr. Es evidente que algunos lexemas. no siem pre se han ocupado. Así. P o r o tro lado. y no la experiencia sensorial. etc. ‘ to r o ’. etc. y que si la re­ lación entre palabras y cosas — o entre la lengua y el mundo— fuese tan d irecta y u n iform e com o a m enudo se ha im aginado.. ‘ r o jo ’. propiedades. ‘ tern ero ’. Existe una serie de aspectos controvertidos.. P o r ejem p lo. si no todos. ‘azul’. com o han hecho los lin ­ güistas. podríam os adoptar el punto de vista de que la den otación es el elem en to básico. con otros lexem as de la m ism a lengua (v. Los filósofos.. Tal concepción sería aceptable para un r a ­ c i o n a l i s t a — es decir para alguien que.. P o r ejem p lo. cabría ad op tar el supuesto de que fuese el sentido el elem en to básico y con ello sos­ tener que. y que un lexem a re­ lacionado (d e m odo p ertin en te) con el m undo ex terio r presenta una relación de d e n o t a c i ó n . que está en in ter­ sección con la clase denotada p o r ‘ tern ero’. H ay que recon ocer. Am bos térm inos provienen de la filo so fía y no de la lingüística. Está claro que sentido y denotación son interdependientes. la denotación de un lexem a vien e de­ term inada p o r su sentido y que. no habría dificultad en tom a r el sentido o la denotación com o elem entos básicos y definir cada uno a p a rtir del otro. y así sucesivamente. la cual difiere de la clase de entidades denotada p o r ‘ to ro ' (o bien 'ca b a llo ' o 'á rb ol' o ‘ pu erta'). y que para aprender el significado d escrip tivo de los lexem as basta únicam ente ¿p ren der qu é rótu los hay que asignar a cada clase de entidades. et­ cétera.el e m p i r i s t a .

especies biológicas y sustancias físicas): 'vaca'. y en segundo lugar. En cambio. p or tanto. gr. por la con­ cepción de que lo s sentidos de todos los lexemas de todas las lenguas son com plejos de conceptos atóm icos universales com parables a los rasgos pre­ . E l hecho de que ‘ sal’ denote una sustancia natural constituye una consideración lingüística­ m ente irrelevante. ‘o ro ’.. y así suce­ sivamente. 5. Muchos lingüistas se han sentido atraídos. en las lenguas humanas. y esto es lo más crucial. En el capítulo 10 volverem os a este tema. el lingüista debe hacer hincapié en los dos hechos siguientes: en p rim er lugar. la palabra latina ‘m us’ denota ratas y ratones (para no mencio­ nar otras especies de roed ores). roca u oro. si no la totalidad de su significado. P o r lo común son las distinciones cul­ turalm ente im portantes entre clases de entidades y acumulaciones más o menos hom ogéneas de m ateria. etc. ‘lim ón ’. Muchos provienen diacrónicam ente de la difusión cultural y otros se explican por la constancia. 2. y que el cloru ro sódico es una sustancia naturalm ente existente.1). según B loom field. en los últim os decenios. Algunos lexemas en español y en otras lenguas denotan efectivam ente tipos naturales (v. el examen más superficial de los vocabularios de las lenguas humanas revela de inm ediato que los lexemas de una lengua tienden a no presentar la m ism a denotación que los de otra. la palabra ‘ sal’ suele denotar el cloru ro sódico (C IN a). lo cierto es que si la palabra ‘ sal’ o frec e la denotación que efectivam ente tiene es sólo porqu e la sal desem peña una función distin tiva en nuestra cultura (p o r la cual tenem os ocasión de referirn os a ella con frecuencia). com o si dijéram os. A dm itien do que ésta sea su denotación. Filosóficam ente podría justificarse m ediante la identificación tra­ dicional entre el significado (es decir el sentido) de una palabra y la idea o el concepto m ental asociado (cf. Lo único que debe decirse aquí es que cualquiera de las escuetas alter­ nativas presentadas en el p árrafo anterior conduce a dificultades filosóficas insuperables. por el llam ado análisis com ponencial del sentido y. com o agua. pueden o no coin cidir con lim i­ taciones naturales. los lexem as que denotan tipos naturales lo hacen de un m odo inci­ dental e indirecto. más en particular. H ay m edios más depurados para sostener la prioridad lógica o psicológica del sentido o la denotación. no denotan tipos naturales. en una par­ te m uy considerable.(cf. Además. y. P o r ejem plo. léxicam ente no isom órficas (es decir difieren en estruc­ tura léxica) con respecto al sentido y a la denotación. pero no nos ocuparem os de ellos aquí. Desde luego. que adolecía de fuertes preju icios em piristas.. Consideremos cada asunto p o r separado. existen muchos ejem plos de equivalencia denotativa entre las lenguas. lo que determ ina la estructura léxica de las lenguas.2)— . R elativam ente pocos pueden atribuirse a la estructura del mundo físico com o tal. que la gran m ayoría de lexemas. ‘hom­ b re’. la palabra ‘m on o’ y la palabra del francés ‘ singe’ denotan lo que el inglés distingue entre ‘apes’ y ‘m onkeys’. que las lenguas son. a través de las culturas. En cuanto a la falta de isom orfism o léxico. pero no la vasta m ayoría. P o r ejem plo. de ciertas ne­ cesidades e intereses humanos.

‘azul’. podem os representar algunos de estos sentidos lexemáticos a base de componentes tal vez universales de sentido. etc. N o obstante. Esto es verdad con respecto a la parte del significado descriptivo que aquí llam am os sentido. P o r ejem plo. es una de las relaciones estructurales básicas de los vocabularios de las lenguas humanas. al tratar sobre la polisem ia. m obiliario. esto es la relación que hay entre un lexem a más especí­ fico y otro más general (en tre ‘ tulipán’. de color. y así sucesivamente). ya q u e la ‘antonim ia’ admite una interpretación más o menos estrecha. La antonimiá y la h iponim ia son relaciones sustitutivas [o paradigm áti­ cas] de sentido. y así sucesivamente. A lo sumo. Los pro­ nunciamientos teóricos de los adeptos al cam po léxico (co m o los de quienes . P ero tam bién podem os reconqcer provechosamente distintos tipos de r e l a c i o n e s d e s e n t i d o en los vocabularios de todas las lenguas humanas. diciendo. [ n o a d u l t o ] } . las relaciones de sen­ tido (de diversos tipos) sustitutivas y sintagmáticas^son las que confieren a los distintos c a m p o s l é x i c o s su particular estructura semántica. además.5). y ‘flo r’ . [ h e m b r a ] . entre ‘com er’ y ‘com ida’. existen diversos tipos distintos de oposición de sentido (cf. difiere de la que hay entre «n iñ o » y «h o m b re». N o menos im portantes son las numerosas relaciones sintag­ máticas entre lexemas (cf. Bastará una pequeña reflexión para com prender que este análisis deja sin aclarar que la relación entre «n iñ a » y «m u jer». Antes. En realidad. etc. hemos señalado que la relación de sig­ nificado es una cuestión de grado. Cualquie­ ra que sea la term inología que em pleem os y la am plitud o estrechez con que definamos ‘antonim ia’. lo teóricam ente im portante es que la incom patibilidad. [ n o h e m b r a ] . 3. «h o m b re» com o { [ h u m a n o ] . ‘m arido’ : ‘esposa’ .6). em pecem os por lo que tradicionalm ente se llam aba a n t o n i m i a (o bien oposición de sentido) y que hoy suele denom inarse h i p o n i m i a . Una parte m uy considerable de la investigación sem ántica más reciente se rige por el prin cip io de que el sentido de un lexem a está determinado por la red de relaciones sustitutivas y sintagmáticas que existen entre el lexema en cuestión y sus vecinos en el mismo cam po léxico. productos alimenticios. En concreto. ‘castidad’. son antónim os. ‘blanco’. pero ha sido bien acogido p o r lexicógrafos.). se ha podido comprobar que muy pocos de estos componentes de sentido com únm ente in­ vocados a este propósito son realm ente universales y. que relativa­ mente pocos lexemas son candidatos idóneos a figurar en el análisis componencial. en el supuesto razonable de que [ h u m a n o ] . Algunos autores la han am ­ pliado hasta cubrir todos los tipos de i n c o m p a t i b i l i d a d de sentido. «m u je r» puede analizarse cóm o el conjunto { [ h u m a n o ] . Tom adas en conjunto.. ‘ pa­ tada’ y ‘pie’. parentesco.suntamente universales de la fonología (cf. lógicos y lingüistas). ‘ ru bio’ y ‘ p elo ’ . que ‘ r o jo ’. y dem ostrar que no son isomórficos. [ a d u l t o ] } . y ‘virtu d’. [ h e m b r a ] y quizá tam bién [ a d u l ­ t o ] son componentes universales de sentido. ‘ rosa’. ‘ soltero’ : ‘ casado’. 3. [ a d u l t o ] } . etc. y sobre todo la oposición de sentido. en muchos contextos. etc. etc. ‘encim a’ : ‘ debajo’ . en tre ‘honradez’. A menu­ do pueden identificarse campos léxicos a lo largo de lenguas diversas (v. Igualm ente básica es la hiponimia (e l térm ino es reciente. ‘bue­ no’ : ‘malo’. «n iñ a » com o { [ h u m a n o ] . por ejem plo.). gr. [ h e m b r a ] .

1). Ahora bien. pues. 5. com o verem os en apartados sucesivos. resultan idénticos. no es posible adq u irir este conocim iento adicional sin saber asim ism o las reglas gram aticales de la lengua y su contribución.practican el análisis com ponencial) han resultado. m e jo r aún. razonable a d m itir que saber el sen­ tid o de un lexem a supone saber tam bién cóm o se relaciona con lasífexpresiones no lexem áticas pertinentes: saber. ‘m u jer que nunca/se ha ca­ sado’). con gran frecuencia.1). sino qu e. De un m odo análogo han procedido para la antonim ia y la hiponim ia y aun para todo el conjunto de relaciones sustitutivas y sintagmáticas relevantes. sino tam bién otras ex­ presiones más amplías compuestas de más de un lexema. los resultados em pí­ ricos obtenidos por ellos y sus seguidores han enriquecido inmensamente nues­ tra com prensión sobre la estructura léxica en general. en la form ación del sentido de expresiones sintácticam ente com ­ plejas. requ iere más ex­ plicación. 4. que ‘ soltera’ tiene el m is­ m o sentido que ‘ m u jer no casada' (o. olvidaba que el sentido de los lexemas no puede describirse adecuadam ente sin contar tam bién con las relaciones que se entablan en tre ellos y las expresiones más com plejas. 5. com o sería el caso entre (1 ) y .4 Semántica y gramática E l significado de una oración es el produ cto del significado léxico y gram ati­ cal. Esta afirm ación. E specialm ente im portante fu e su insistencia en conceder prioridad lógica a las relaciones estructurales en la determ inación del sentido de un lexema. Conocer el sentido de un lexem a equivale a conocer cuáles son sus diversas relaciones de sentido. Parece. esto es del significado de los lexemas constituyentes y de las construccio­ nes gram aticales que relacionan sintagm áticam ente los lexemas (cf. Una de las deficiencias de la investigación p rim itiva en sem ántica con­ sistía en que no sólo se lim itaba a la estructura léxica. si es que la hay. (1 ) E l p erro m ordió al cartero (2) E l cartero m ordió al perro Ambas oraciones difieren en significado. P ero esta diferen cia no puede atri­ buirse a ninguno de los lexemas constituyentes. dirían que la sinonim ia de los lexemas form a parte de su sentido. Exactam ente las mismas relaciones sustitutivas y sintagm áticas caben entre un lexem a y una expresión más com pleja no lexem ática que entre dos expresiones más com ­ plejas o que entre lexemas. p o r tanto. Re­ cuérdese que utilizam os los térm inos ‘ gram ática' y 'gram atical' en sentido es­ tricto a lo largo del libro (cf. poco plausibles y filosóficam ente controvertidos. N o sólo los lexemas pueden tener sentido. En lugar de decir que dos lexemas son (descriptivam ente) sinónim os porque presentan tal o cual sentido y que. Evidentem ente. p o r ejem plo.

com o verem os después.(3) E l perro m o rd ió al period ista o en tre (2) y (4 ) E l cartero apaciguó al p erro L a diferen cia sem ántica en tre (1) y (2) se describe tradicionalm ente diciendo qu e en (1 ) ‘el p erro ' es el s u j e t o y ‘ el ca rtero ’ el o b j e t o . p ero que difieren entre sí en alguna otra dim ensión. E l significado gram atical. Existe. en parte. no es necesariam ente descriptivo. Y aun muchas otras diferencias gram aticales en tre oraciones se hallan en correlación con diferen cias de significado no descriptivo. francés y alem án). de m o d o que sería quizá razonable pensar que estas diferencias gram aticales es lo único que distingue dos oraciones que tienen. un m ism o sig­ n ificado descriptivo. gr. el Rey.. E l em ­ p leo de estas form as. L a diferen cia sem ántica entre (1) y (2) es de significado descriptivo. etc. En el apartado que de­ dicam os a la relación entre oraciones y enunciados (5. H a y razones para incluirla dentro del significado ex­ p resivo y social. m ientras que en (2) estas funciones gram aticales aparecen invertidas. p o r o tro lado. se halla en correspondencia con oposiciones d e n ú m e r o (singular o plu ral) o de p e r s o n a (segunda o tercera). así lo disponem os o bien (7) P o r nuestra parte. exam inarem os cuál es esta o tra dim ensión. im ponen a los usuarios una distinción entre dos pron om bres de apelación (esp añ ol ‘ tú’ : ‘usted’. ya qu e puede establecerse.5). subjuntivo en vez de in dicativo en ciertas construcciones del español. el orden de las palabras desem peña una función expresiva en muchas lenguas. y que el uso de uno en lugar del o tr o está determ in ado. en ciertas circunstancias.4). pienso q u e .») . en muchas lenguas. Así ocu rre tam bién. En cuanto al significa­ d o social. p o r funciones y relaciones sociales (cf. a p a rtir de sus c o n d i c i o ­ n e s v e r i t a t i v a s (cf. 5. Así se ejem p lifica en español p o r m edio de (6 ) Nos.6). pensam os que los jóven es llevan razón en esto (en el sentido de « P o r m i parte. es bien sabido que muchas lenguas europeas.). ruso ‘ ty ’ : ‘v y ’. entre las cuales no se halla el inglés estándar. alemán ‘ d u ’ : ‘ S ie’. E n tre oraciones correspondientes declarativas e in terrogativas com o (1) y (5 ) ¿M ordió el p erro al cartero? p o d ría decirse razonablem ente que tienen el m ism o significado descriptivo. con el uso de un m o d o en oposición a o tro (v . sin em bargo. el llam ado plural de prim era per­ sona m ayestático o de m odestia. P o r ejem plo. francés ‘ tu’ : ‘vou s’ . 10.. además. p o r lo demás..

Y no es así. « N o nos ha hecho g ra c ia »). A le e Y o rk e . o bien en al m argen de todo esto.). entre las cuales cabe citar los artículos definidos (e l. Ahora bien. una reacción e je m p la r p o r e l fo r m a lis m o (Victoriano) m a n ten id o a toda costa en e l p lu ra l m a yestá tico . los en los tres días. e je m p lific a d o a base d e ] (6 ) W e h ave e n jo ye d o u rs e lf. además..En capítulos sucesivos añadiremos algo más sobre la m anifestación del signi­ ficado social y expresivo. h izo una im ita c ió n burlesca de la p ro p ia R ein a sin ad­ v e rtir qu e ésta lo estaba o b serva n d o . en principio. [L a referencia a la R ein a V ic to ria alude a c ie rta ocasión. y que. para. contribuyen en cierta m edida a configurar el signifi­ 3. Una característica de estas palabras funcionales es que pertenecen a clases de pocos m iem bros y que su distribución tiende a estar muy condicionada por las reglas sintácticas de la lengua. en que un m o zo de cuadra d e la corte. . de la diferen cia entre vocabulario (o léxico) y gramática. de (8 ) I have en joy e d m yself. algunas palabras funcionales tienen un carácter más léxico que otras. c o m o la R ein a V ic to ria nos h izo sab er (c f. así.) o las conjunciones (y. . « M e he d iv e r tid o » [e n su sen tido p ro p io ] en s ig n ific a d o social o exp resivo. en. de en Va en com pañía de su am igo.3 Aquí m e basta con haber establecido el principio general de que la diferencia entre significado léxico y gram atical no coincide con la que hay entre significado descriptivo y no descriptivo. adjetivos y adverbios) y las llamadas palabras funcionales de diversos tipos. los adjetivos y la m ayoría de adverbios. sin ser lexem as plenos. A veces los lingüistas establecen una distinción entre palabras plenas. Y muy a menudo desempeñan la misma función que la variación flexiva en otras lenguas.. las preposiciones (de. los verbos.. W e a re n ot am used. pertenecientes a las partes m ayores del discurso (nom bres. E l c o m e n ta rio real con stituye.. se adm ite que las palabras fun­ cionales son menos léxicas que los nom bres. verbos. no presenta ningún significado léxico: cf. .. pero. En el caso extrem o donde una palabra funcional no tiene más rem edio que aparecer dentro de una construcción sin­ táctica dada. fren te a en ( o al cabo de) de en tres días es sem ánticam ente com parable al uso del caso acusativo frente al ablativo en latín (tre s dies : tribus diebus). en 1889. « N o s h em os d iv e r tid o » [e n el sen tid o de « M e he d i­ v e r t id o » ] que se d istin gu e en sign ificad o d e s c rip tiv o de (7 ) W e h ave e n jo ye d ou rselves. entre el caso lím i­ te de las palabras puram ente gram aticales sin significado léxico y los lexemas plenos del o tro extrem o. Por ejem plo.] .) — para ilustrar la distinción a partir sólo del español— . hay muchas subclases de palabras funcionales que. [E n el o rigin a l. la. Hasta aquí hemos operado con el supuesto de que se trata de una diferencia palmaria. « N o s h em os d iv e rtid o » [e n su sen tid o p r o p io ] y.. La diferen cia entre significado léxico y gram atical depende. se alude al p lu ra l m a yes tá tic o d el inglés. En general.

En cuan­ to al tiem po verbal. gr. ‘fu tu ro’) ni en español ni en otra lengua bien estudiada. ‘presente’. Al aceptarlo así hemos de reconocer asim ism o que la naturaleza de la correlación entre la estructura gram atical y hj estructura sem ántica es. se utilizarían norm alm ente para traducir el verbo español ‘m atar’. la distinción léxica entre ‘m atar’ y ‘m o rir’ en español (q u e se corresponde también con una diferencia gram atical de valencia: cf. Com o hemos visto ya. Vale la pena tener esto bien presente. 4.4) en muchas otras lenguas equivale a una distinción gram atical entre un verbo c a u s a t i v o y un correlato no causativo. el significado de los lexemas tiende a ser más o menos indeterm inado (c f. Estos dos ejem plos. el tiem po. «m o rir». g r a m a t i c a 1 i z a-d o.3). que lo que en una lengua aparece l e x i c a l i z a d o en otra puede aparecer. P ero cabría sostener que no tiene exac­ tam ente el m ism o significado. Casi todas las denominaciones tradicionales para las categorías gra­ m aticales de las lenguas europeas más fam iliares son erróneam ente m eticu­ losas: el tiem po de pasado no se refiere necesariam ente al pasado. et­ cétera. y aun que la expresión española léxicam ente com pleja ‘causar la m uerte’ difere en significado del lexem a ‘m atar’ . carentes de tiem po gram atical. a prim era vista. L o que aquí indicam os com o una diferen cia entre palabras plenas y palabras funcionales en una gram á­ tica m orfém ica se expresa com o una diferen cia entre m orfem as léxicos y gra­ maticales (cf.( pasado o presente) otras. de todas las categorías tradicionales. es significativo que nadie haya conseguido todavía dar cuenta satisfactoria del significado de los tiem pos (tradicionalm ente id en tifi­ cados p o r m edio de térm inos com o ‘pasado’. Con relación a lo dicho sobre la dificultad de establecer una distinción tajante entre la gram ática y el vocabulario de una lengua.3). Y lo cierto es que el tiem po gram atical constituye. a menudo es m uy d ifícil precisar si una distinción léxica de una lengua es el equivalente se­ m ántico exacto de una distinción gram atical en otra lengua diferente. desde una perspectiva semántica. 5. a este respecto. «e n el pasado» o «ah o ra ».cado léxico de las oraciones en que aparecen. O bien lo que unas lenguas expre­ san p o r m edio de la categoría gram atical de tiem po (v. sobre todo a la vista de análisis sobre el significado de categorías gramaticales en lenguas menos estudiadas que la nuestra. Antes hemos indicado ya que hay una base indudablemente semántica en la distinción entre las partes del discurso y las categorías gram aticales (c f. P o r ejem plo. pongamos por caso. tales com o la causatividad. cuanto más en profundidad se estudia una lengua. Las form as causativas del verbo turco ‘olm ek’. En consecuencia. 4.2). el singular se em plea mucho más am pliam ente de lo que da a entender el térm ino m is­ . el m odo. resulta aún más indeterm inado. 4. más com pleja parece esta correlación. deben expresarlo p or m edio de lexemas que signifiquen. Pero el significado relativo a distinciones entre categorías gramaticales. ilustran además o tro dato que caracteriza el prin cip io de que una misma distinción semántica puede lexicalizarse o gramaticalizarse. puede afirm arse. extrem adam ente d ifícil de precisar. la más fácilm ente definible. no obstante. subrayando su trascendental im portancia teórica. En general.

no •por ello viola ninguna regla del inglés. Volvam os ahora. se­ ría distinta en significado a M y b ro th e r had a pain in his s t o m a c h lit. lit. se refieran a la m ism a persona. . «M i herm ano tuvo un d o lor en su estóm ago [d e é l ] » . «M i herm ano tuvo un do lor en su [d e e lla ] estóm ago» acaso parezca invalidar lo dicho sobre la llam ada concordancia de género. Ahora bien. com o ocurre a menudo. Pero (8) no es anómala ni sintáctica ni sem ánticamente.2). estrictam ente hablando. (Presum iblem ente. (E l sexo real del referid o es irre­ levante en principio. L o que se describe com o concordancia de género depende únicamente. P o r o tro lado. Péro. Pero esta es otra cuestión. brevem ente. Y no hay razón para creer que la situación sea distinta con respecto a las denominaciones que los lingüistas em plean en la descripción gram atical de otras lenguas. es mucho más fá cil proclam ar un principio general que aplicarlo. supone) que X es una m u jer que está actuando com o herm ano del propio Y en el escenario. su enunciación im p li­ caría incoherencia (o un cam bio de decisión en el curso de la propia enun­ ciación) por parte del hablante. En rigor. cabría sostener razonablem ente que se trata de una oración igualm ente bien form ada desde el punto de-vista se­ m ántico. enunciada en circunstan­ cias similares.) Una oración com o (8 ) M y b roth er had a pain in her stomach. de aceptación del hecho p o r parte de Y . Por ejem plo.) Quizá tam bién sería apropiado que Y enunciase (8) si X hubiese cam biado de sexo: consideraciones de cortesía. Si alguien confunde a una m u jer con un hom bre o vi­ ceversa y utiliza un pron om bre erróneo al referirse a ella o a él. en lo que atañe a los seres humanos adultos. «su [d e e lla ]». no viola ninguna de las reglas pura­ m ente sintácticas del inglés. 9) H e had a pain in her stomach. y her. contrariam ente a lo que suele decirse. si Y cree o considera (o. no dispone de la categoría gram atical de género. 5. etc. « [ É l ] tuvo un d o lor en su [d e ella ] estóm ago» es indudablem ente anómala. H e­ mos dicho ya que no deben confundirse estas dos propiedades de las oracio­ nes (cf. Queda todavía el trascendental tem a sobre la diferen cia entre la buena form ación sem ántica y la adecuación contextual. en el supuesto de que he. « é l». el im perativo se em plea en muchas construcciones que nada tienen que ve r con dar órdenes. el inglés.m o.. H ay diversos factores que com plican la si­ tuación. del sexo que se adscribe al referen te o r e f e r i d o (esto es a la entidad a que se hace referencia: cf. a o tro aspecto de la relación entre semán­ tica y gram ática: la cuestión de la significatividad y la gram aticalidad. Uno de ellos es que no todo constituye m ateria de regla gram atical aunque lo parezca a prim era vista. Lo que resulta extraño en (9 ) es que.5) en el m o­ m ento en que el hablante em ite el enunciado. sería per­ fectam ente aceptable que Y enunciase la oración (8). seguram ente determ inarían la diversa adecuación o no adecuación de (8) en distintas personas. 4. P o r ejem plo. lit. y así sucesivamente.

Finalm ente. incurriendo probablem ente en un em pleo erróneo. una com binación gram atical­ m ente coherente de lexem as) es anóm ala en virtu d del significado de sus le­ xem as constituyentes y de la construcción gram atical que los reúne. O tro fa cto r que com plica los hechos se refiere al problem a de establecer si una determ inada c o l o c a c i ó n (es decir.4). más en particular. P or ejem ­ plo.V o lverem o s a ello cuando expongam os la relación entre el significado ora­ cion al y el significado enunciativo.. de establecer la fron tera entre los determ inantes lingüísticos y n o lingüísticos de la gram aticalidad. pertenece a una subclase de verbos intransitivos cu yo su jeto ha de contener un n om bre perteneciente al conju nto { ‘ año’. ‘la chica rubia’ y ‘la yegua baya' son colo­ caciones norm ales. ‘ d ía ’. su agram aticalidad puede explicarse fácilm ente a p a rtir de la valencia de ‘ tran scu rrir’.}. Este problem a aparece frecuentem ente fo rm u la d o p o r quienes suscriben los principios del generativism o a base de tra za r una divisoria entre el conocim iento de la lengua y el conocim iento del m undo o. Aquí sólo hemos dado un ejem plo para ilu strar que las sartas de palabras a las que se suele atribu ir una violación de las reglas gram aticales de una lengua pueden ser. viceversa. que recientem ente ha llam ado m ucho la atención de los lingüistas y ha desorientado a los filósofos durante m ucho tiem po. ¿acaso está gram aticalm ente m al form ada? Si es así. Ahora bien. p o r tanto. ‘ m es’ . si (10) vio la esta supuesta regla sintáctica y. cuyos autores se han precipitado un tanto al asignar el rótu lo de ‘agram atical’ a ciertas sartas de palabras. ¿Acaso se debe al significado — o. si el pelo de una yegua coincidiese exactam ente con el co lor del pelo de una persona ru­ bia. seguram ente evitaríam os predicar el a d jetivo ‘ ru bio’ del caballo en cues­ tión. no se puede sentar sin arbitrariedad la distinción entre una tendencia colocacional y una regla gram atical. ‘ siglo’ . podría decirse. Podríam os aducir un núm ero en orm e de ejem plos. cabe suponer que la siguiente sarta de palabras (con un contorn o prosó­ d ico adecuado) (10) H a transcurrido el presidente del gobierno A carecería de sentido para la gran m ayoría de hablantes de español. en realidad. Y . no constitu ye una oración gram atical del español. m ientras que ‘la yegua ru bia’ y ‘la chica baya’ no lo son. La cuestión es que hay m uchísim os lexemas en todas las lenguas cuyo significado no puede considerarse totalm ente independiente de las colocacio­ nes en que aparecen de un m odo m uy característico. a base de la distin ción técnica entre c o. oraciones gram atical y sem ánticam ente bien form adas.. o por alguna otra razón. seguram ente no utilizaríam os el lexem a ‘b a yo ’ para describir el p elo de aquélla. al sentido y denotación— de ‘bayo’ y ‘ ru bio’ ? Aunque el pelo de una persona tuviesé exactam ente el m ism o c o lo r dorado que el p e lo de una yegua. existe el problem a general.m p e t e n c i a y a c t u a c i ó n (cf. E l verb o ‘ tra n scu rrir’. En últim a instancia. Y aun así. entre ellos algunos tom ados de las obras más recientes sobre sem ántica y gram ática. 7. P o r ejem plo. .

Estos térm inos raram ente se em plean en la actualidad. podría sostenerse que para interpretarla — o para darle sentido— hemos de entender o ‘presidente’ o ‘ transcurrir’ en algún sentido no litera l o traslaticio. La interpretación más evidente tal vez con­ siste en tom ar ‘presidente’ con el significado de «presiden cia» (cf. y el m arco elaborado de las llamadas f i g u r a s d e d i c c i ó n (co m o la clasificación tradicional de las partes del discurso) está abierto a tod o tipo de crítica de detalle. Exam inem os ahora más de cerca la noción de significado oracional. lo que se consideraría com o una sinécdoque o una m etonim ia p o r el gram ático de talante tradicional. de los ejem plos teóricam ente más interesantes. y aun la posibilidad de in terpretar (11) más fácilm ente que (10). quizás. En tod o caso.(11) Han transcurrido tres presidentes sin que haya sucedido nada tam poco puede ser una oración. com o (10) y (11). los lingüistas últim am ente han venido a tratar con un cierto exceso de confianza la distinción entre el conocim iento lingüís­ tico y no lingüístico. H em os visto también que la distinción entre la significatividad y la gram aticalidad de las oraciones dista mucho de ser clara por di­ versas razones. que proceden con una .5 Significado oracional y significado enunciativo Ante todo hay que trazar una distinción entre el significado de las oraciones y el de los enunciados. tam bién agram aticales: se trata. los lím ites respectivos no son siem pre tan fáciles de identificar com o quisiéram os. Desde luego. Si decidim os considerarlas gramaticales. tres pre­ sidentes más tarde. Si la hemos m encionado aquí es p o r las im plicaciones que o frece para la relación entre semántica y gra­ mática. com o m ínim o. p o r m edio de razonam ientos semánticos. H em os tenido ocasión de ve r que pese a la evidente distinción entre ambos tipos de significado en ciertos casos. N o es tanto cuestión de exactitud com o de decisión teórica o m etodológica que (10) y (11) sean gram aticales o no. seguramente. etc. Lo im portante es que la inter­ pretación de (11) depende del conocim iento que tenemos sobre la interdepen­ dencia del significado de ‘ transcurrir’ y su valencia gramatical. V olverem os a ella en el capítulo 10. A l p rin cip io de este apartado decíam os que el significado de una oración es el produ cto del significado léxico y del gram atical. no carece de interpretación. discutible.). (11). p o r cierto. podem os explicar su anom alía. En térm inos generales. E l m odo co m o la estructura gram atical de las lenguas y del lenguaje en general se relaciona con el mundo es una cuestión filosófica genuinamente enrevesada. se dice que carecen de significado literal y que son. en artículos y tratados aparecen muchísimas sar­ tas de palabras que. están indudablem ente bien form adas gram atical y semánticamente. al m argen de lo que dicen de ellas sus autores. Muchas de las sartas de palabras supuestamente no gram aticales presentan una situación. Ahora bien. Muchos lingüistas y lógicos. De otras. 5.

La dependencia del contexto no im plica. determinadas condiciones de enunciación. p o r cuanto no tienen ningún vínculo con un tiem po y un lugar dados. en tanto que la abstracción. de una u otra manera. P o r ejem plo. unicidad espacio-temporal. en. P o r ejem plo. Sin em ­ bargo.6). Con el debido re­ conocim iento a las. inádvertidam ente o no. Quienes distinguen oraciones de enunciados suelen estim ar que las p ri­ m eras son entidades abstractas independientes del contexto. de la conversación diaria no constituyen oraciones enteras. Los generativistas chomskyanos tienden a identificar la distinción entre oración y enun­ ciado. son. dirían que. En este sentido. considerado así. ¿verdad? son casos típicos de lo que muchos lingüistas. sino q u e son. entendida com o carencia de vínculo con un tiem po o un lugar dados. hay un sentido perfectam ente norm al dentro del térm ino ‘o ra ció n ’ que refleja esta con tu sión en las referencias co­ tidianas a la lengua. identificar las ora­ ciones con lo que se enuncia. si puedo (2) ¿Y qué hay del de Pedro? (3) L o harás. acaso la m ayoría. producida por dicho com portam iento en un m om ento y lugar dados. y entre semántica y pragm ática. tam poco im plica com pleta independencia contextual. su significado es el m ism o que el de las oraciones enteras de las cuales supuestamente decivan .4).com p lejidades mencionadas. describirían com o oraciones incom pletas o elípticas. (1 ) El viernes que viene. que pasa del em isor al receptor a través de un canal de comunicación (c f. podem os d ecir que el signi­ ficado enunciativo es el producto del significado oracional y del contexto. 7. es indis­ cutible. Tam bién en este sentido — de que una oración es lo que se enuncia— . unida­ des del sistema lingüístico al qué pertenecen. H ay que añadir tam bién que muchos enunciados. N o obstante. es m uy fácil. evidentem ente. mientras el signi­ ficado oracional entra en el ám bito de la semántica. la investigación del sig­ nificado enunciativo form a parte de la p r a g m á t i c a (cf. 'enunciado' se refiere a una porción de com portam iento lin­ güístico o a la señal interpretable. elípticos. al igual que los gram áticos tradicionales. las oraciones son. En . Esto. N adie confundiría las oraciones con su enun­ ciación. A su vez. En rigor. (cf. por tanto. 1. 5. con la distinción entre com petencia y actuación. más o menos dependientes del contexto.5). P ero también son repetibles en distintos m om entos y lugares.interpretación más estricta de ‘ sem ántica’ de lo que es tradicional en lingüís­ tica y de lo que hemos adoptado en este libro. N o vamos a entrar en los inconvenientes de relacionar las oraciones de un sistema lingüístico con enunciados reales y potenciales. cabría decir que el p rim er párra fo de este apartado se com pone de tres oraciones. las oraciones equi­ valen a enunciados (el térm ino ‘enunciado’ se em plea para la lengua tanto hablada com o escrita) o a partes conexas de un enunciado sim ple. en suma.

Adem ás. La com petencia lingüística —^en cual­ quiera de los dos sentidos: «com peten cia en una lengu a» y «com peten cia para la lengua»— siem pre está orientada hacia la actuación. o abstractas. establecer una distinción entre el significado oracional y el significado enunciativo abstrayendo del p rim ero y atribuyendo a la parte no oracional del segundo todo cuanto tenga que ve r con contextos dados de enunciación: creencias y actitudes de las personas.general. en lugar de (5) ¡Cierra la ventana (p o r fa v o r)! . com o es de rigor. expre­ sar los sentim ientos del hablante. En realidad. hacer prom esas. etc. com o lingüistas. no obstante. para form u lar preguntas. conviene notar que los hablantes nativos de una lengua no tienen. referencia a entidades del m edio. i n d ¡ r e c ­ t a m e n t e . p ero podría m uy bien utilizarse. P o r ejem plo. Existe. Para tom ar un ejem p lo célebre. p o r lo común. en ese sentido del térm ino. las oraciones.. H em os reconocido.-pueden utilizarse oraciones declarativas. tal vez carez­ can de validez psicológica. pero si los hablantes no considerasen que las oraciones dotadas de la estructura gram atical que llam am os declara­ tiva están asociadas con el acto de habla de hacer aseveraciones — habiéndose establecido y m antenido p o r el uso regu lar este vínculo asociativb entre fo r ­ ma gram atical y función com unicativa— tales oraciones no se llam arían de­ clarativas. las in terro­ gativas con preguntas. por lo que sabemos. una conexión intrínseca entre el significado de una oración y su em pleo ca­ racterístico. es pedirles que em itan un ju icio intuitivo o razonado sobre enunciados potenciales. acceso al significado de las unidades descontextualizadas. de la teoría general de la gramática. de un m odo no característico e indi­ recto. em itir órdenes. (4) H ace fr ío aquí tiene la form a gram atical de una oración declarativa. y así sucesivamente. en circunstancias adecuadas. P ero no hay razón para suponer que los hablantes de una lengua puedan realizar esto en virtu d de su com petencia lingüística. H em os visto ya que ciertos tipos de oración guardan relación con ciertos tipos de enunciado: las oraciones declarativas con aseveraciones. lo que hacemos. en realidad. «¿S ign ifica esta (o ra ció n ) lo m ism o que esta otra?». más específicam ente. que se da por añadidura a lo que característicam ente significa. que en cualquier ocasión un hablante puede usar una ora­ ción de un m odo no característico para indicar algo distinto o algo. convenciones de cortesía entre grupos. H em os explicado la naturaleza de esta relación recu rriendo a la noción de u s o c a r a c t e r í s t i c o . el significado de un enunciado será más cum plido que el de la ora­ ción (u oraciones) de que deriva.). Cuando preguntam os a los hablantes nativos qué entienden por oraciones y examinam os sus reac­ ciones («¿ E s aceptable la siguiente oración?». A l p rop io tiem po. son constructos teóricos de los lingüistas y. etc. el uso no característico de una oración puede explicarse a p a rtir de su uso característico. del sistema lingüstico que el lingüista denomina oración. Pode­ mos. etc.

Pero no siem pre puede proceder así. H ay grados diversos a este respecto: v. y a la luz de los factores con­ textúales pertinentes. ante el reproch e de rudeza o com portam iento poco solidario... el recep tor deba realizar paso a paso la deducción del presunto significado in directo o no litera l a p a rtir del significado directo o literal. L a existencia m ism a del literalism o com o fenóm eno identificable (y so­ cialm ente reprobable) — ante el cual los lingüistas y filósofos se muestran corporativam en te proclives a él— justifica la postulación de las nociones. en parte o en todo. Por ejem plo. A menudo se dis­ tingue entre el significado inherente de una expresión y lo que el hablante pretende decir al em plear dicha expresión. con oraciones individuales. podría razonablem ente ser acusado de l i t e r a l i s m o . p o r una parte.. en su caso.? y ¿Le m olesta qu e. esto es com o una instrucción. el hablante puede u tilizar una expresión para dar a entender algo diferen te del significado que dicha expresión tiene en virtu d de su significado léxico y gram atical. (6) ¿Puede decirm e qué hora es? es más probable que se enuncie com o petición que com o pregunta. P ero se trata de nociones teóricas. es decir en el significado determ inado p or el uso característico de oraciones con una cierta estructura gram atical (y por e llo definido com o in terrogativo). por otra. que la noción de uso característico no se relaciona. en su presunto significado indirecto. (D e hecho.... (4) es más indirecta que (6 ) com o petición y requ eriría más apoyo contextual para ser tom ada así.? y ¿ E n co n tra ría algún fas­ tid io e n . sino con clases enteras de oraciones con una m ism a estructura gram atical. H ay que poner de relieve que ‘característicam ente’ no significa «la m a­ y o r parte de las veces» y. en este sen­ tido especializado del térm ino. de uso característico y no característico. Si el re­ cep to r respondiera diciendo S í sin cu m plim entar la petición y tratara de ex­ cusarse. P or ejem p lo . gr.? ) están m uy convencionalizados en su uso com o peticiones. de un m odo no característico o indirecto. Pero ésta bastará para nuestro propósito inm ediato. en el térm ino ‘ significado’ . puede aquél obtener conclusiones sobre su posible uso.? (en contraste con sinónimos más o 'm en o s exactos com o ¿Es usted capaz de. en principio. Muchísimas oraciones se u tilizan de un m odo no característico e in directo con enorm e frecuencia en el com portam iento lingüístico cotidiano. soste­ niendo que ha contestado efectivam ente a la pregunta. que los filósofos han estudiado. a p artir de la cual. E llo se debe a que (4) se em plea característicam ente para em itir una aseveración inter­ pretab le p o r el receptor. ¿Puede usted. teó­ ricam en te definidas. Son muchas las oraciones que deben tom arsé conven­ cionalm ente. de una oración. .fie una oración y su em pleo característico en enunciados puede generalizarse aún más.para que el receptor haga algo.. H abría tom ado el enunciado inadecuada­ m ente en su significado literal.) En un m om ento dado.. Esta conexión intrínseca entre el significado . N o debe suponerse que en cada uso no característico.. son varias las distin­ ciones relativas a sentidos conexos entre sí. y de actos de habla directos e indirectos. además.

la expresión ‘aquella vaca' puede u tilizarse en el contexto apropiado para h a c e r r e f e ­ r e n c i a a una determ inada vaca. Pero hay una im portante distinción entre denotación y referencia: esta última. N o sólo puede una m ism a expresión referirse a distintas unidades en distintas ocasiones. el nom bre p rop io ‘C arlos’ y cualquiera de las innumerables frases des­ criptivas de tipo ‘el que tom a un re fres co ’. com o la denotación. lo que con ella quiera decir debe guardar relación con su significado inherente. el cual está determ inado precisam ente por el uso característico. tal vez convenga m antener que el significado de las expresiones y las oraciones está asegurado p o r su em pleo característico. ‘el m arido de Josefa’. Por ejem plo. (7) M i am igo acaba de llegar puede u tilizarse para em itir una aseveración sobre una cantidad indefinida de individuos distintos. Ambas son interdependientés. la d e i x i s y su contribución al significado enunciativo. Hasta cierto punto. lo que se olvid a dem asiado a menudo. ‘eí lechero'. en contraste con la pri­ mera. Siendo esto así. está ligada al contexto de la enunciación. A menos que establezca algún acuerdo previo con el recep­ tor sobre la m anera de in terpretar una expresión. o que ‘m i a m igo’. La dependencia contextual de la m ayoría de expresiones referenciales tie­ ne com o secuela sem ánticam ente im portante que la proposición expresada p o r la oración enúnciada tiende a variar con el contexto de enunciación. Cuando hablam os de relaciones semánticas entre oraciones en función de su contenido p ro p o sicio n a f partim os del supuesto tácito o explícito de que la referen cia de todas las expresiones referenciales se mantiene constante. Aun cuando podem os rechazar la sim­ ple identificación entre significado y uso p o r la misma razón que rechazamos la identificación entre significado oracional y significado enunciativo.Tam poco es libre de usar una expresión con cualquier significado que se le ocurra atribuirle. pro­ piedades o situaciones del mundo externo (cf. etcétera. Y puede utili­ zarse en distintos contextos para aludir a distintas vacas. pueden tener la m ism a referencia entre sí. La inmensa m ayoría de e x p r e s i o n e s r e f e r e n c i a l e s en las lenguas naturales depende de una u otra manera del contexto. 5. en las circunstancias adecuadas. Así. ya que su referen ­ cia. sino que cabe aun la posibilidad de que distintas expre­ siones se refieran a la m ism a entidad. N i si­ quiera los nom bres propios tienen referencia única e independiente del con­ texto. Para concluir este apartado. según la referencia de ‘m i am igo’ en cada enuncia­ ción. La referencia. es una relación que se entabla entre expresiones y entidades. H a y que tener presente esto también. el pronom bre ‘ é l’. conviene decir algo sobre la r e f e r e n c i a .3). en cada ocasión concreta. la referen cia potencial de las expresiones está deter­ . está determ inada en parte p or su significado inherente (qu e incluye la denotación de ‘vaca’) y en parte p or el contexto en que se enuncia. la sem ántica en sen­ tido estricto no es lógicam ente anterior a la pragmática. P or ejem plo. pongamos p o r caso. esto es a sú r e f e r i d o .

en (8) M i am igo perdió su cartera (9) Como perdió su cartera. es decir la referencia a una misma entidad (o conjunto de entidades) por parte de expresiones diferentes o de diversas apariciones de una misma expresión. Por ejem plo. y convenciones y tendencias estilísticas. La deixis es com o la referencia. al propio tiem po. con la cual se im brica.deixis (el térm ino procede de la palabra griega que sig­ n ifica «señ alar» o «m o s tra r») es que determ ina la estructura y la interpretación de enunciados en relación con el tiem po y el lugar de su aparición. Por o tro lado. bien (12) Juan se ama a sí mismo o bien (13) Juan lo ama según que el sujeto y el objeto sean correferenciales o no. en general no se tom arían com o correferenciales (a menos que hubiera rasgos prosódicos y paralingüísticos a fa v o r) en (10) Perdió su cartera y mi am igo está desesperado Suele decirse. Pero la deixis es. El fenóm eno de la correferencialidad potencial ha sido o b jeto de extensos estudios en el m arco de la gram ática generativa durante los últim os años. y los objetos y eventos de la situación real . de un lado. la deixis no supone necesariam ente la referencia. que esto es m ateria de regla gram atical. En particular. acaso correctam ente. Ésta puede ser d e í c t i c a o no. una tendencia estilística que favorece. por su enlace con el contexto de aparición. que operan en las oraciones y aun en porciones más extensas de texto o discur­ so. de otro. sino también por reglas gra­ maticales. por su parte. m i am igo está desesperado y la referencia de ‘ m i am igo’ y de ‘ su’ puede ser la misma. mientras que.minada no sólo por su significado inherente y por factores contextúales. P o r su parte. estas reglas o tendencias (n o está siem pre claro si es asunto de gram ática o de estilo) gobiernan lo que ha venido a llam arse c or r e f e r e n c i a . La pro­ piedad esencial de la. más am plia y más estrecha que la referencia. relativa a la diferencia entre coordinación y subordinación. a lo sumo. no hay ninguna regla gram atical en español (aunque algunos lingüistas sosten­ gan lo contrario) que prohíba la construcción de oraciones com o (1) Juan ama a Juan Existe. com o los supuestos que com parten hablante y oyente. la iden­ tidad del hablante y el receptor. pero no necesa­ riamente.

L o m ism o ocurre con ‘a yer’ y muchas otras e x p r e s i o n e s d e í c t i c a s . el referid o de ‘aquel hom bre de a llí’ no puede identificarse com o no sea de acuerdo con el uso de la expresión p o r alguien que esté en un determ inado lugar y mom ento. La deixis se encuentra gramaticalizada en muchas lenguas en las categorías de persona y tiem po gram ati­ cales. Em pecem os distinguiendo el valor veritativo de una p r o p o s i c i ó n con respecto a las condiciones veritativas de una oración. de la función de tal y de la asignación a o tro de la función de receptor. la deixis es om nipresente en la gram ática y el vocabulario de las lenguas naturales.’ son también deícticos.6 Semántica formal Aunque el térm ino ‘sem ántica fo rm a l’ pueda utilizarse en un sentido muy ge­ nérico para referirse a una nutrida serie de enfoques teóricos sobre. así. ‘ese’ y ‘ aquel’ y. N o son más que ejem plos espe­ cialm ente evidentes de categorías y lexemas deícticos. el artículo definido ‘ e l. el signi­ ficado. ponerse en duda o creerse. y que se ha aplicado recientem ente a la investigación de las lenguas naturales. ‘a llí’. P o r ejem plo. En este sentido. A h o ra bien. que es invariable.de enunciación. ‘entonces’. que se origin ó en el estudio de lenguas form ales especialm ente construidas p or los lógicos. de la parte no puram ente veritativa del significado. de la ac­ tuación y no de la com petencia. mantenerse constantes a través de la pará­ frasis y la traducción y ser verdaderas o falsas. a su vez. p or parte del hablante.4 4. De esto ú ltim o nos ocuparem os aquí. tanto si proce­ demos correctam ente com o si no. se suele dar a una versión de la s e m á n t i c a v e r i t a t i v a . la semántica form al viene a considerarse com plem entaria de la p r a g m á t i c a — definida ésta muy diversam ente com o estudio de los enunciados reales.. ‘ ahí. L o que se d ice aq u í acerca de las p ro p o sicio n es es un ta n to person al. Es im ­ portante com pren der a fond o esto. Podem os cam ­ biar nuestro parecer sobre la verdad de una proposición: p o r ejem plo. pensando que no lo es. P ero esto no im plica que una proposición anteriorm ente verdadera se haya vu elto falsa. ‘mañana’. al menos en algunos de sus usos. la selección e interpretación (en este caso. pues es mucho más com plicado) por el m om ento de enunciación. L o único que debe decirse acerca de las proposiciones es que pueden afirm arse o negarse.. otras defin icion es d e ‘ p ro p o s ic ió n ’ ta m p oco a fe cta ría n su stan cialm en te a nada de lo que se afirm a en este ap artad o. Los dem ostrativos ‘ este’. el uso de un determ inado tiem po verbal está determ inado (digám oslo así. . en un m om ento dado creyendo que la tierra es plana y más tarde. L a verdad o falsedad de una proposición constituye su va lo r veritativo. L o m ism o ocurre con adverbios tem porales y locativos com o ‘ahora’. la referen cia) de ‘y o ’ o ‘ tú’ depende de la adopción. En realidad. del uso en vez del significado. cono­ cerse. en español. etc. 5.

que incluya térm inos tales com o ‘verdadero’. Com o vim os en el apartado precedente. para averiguar las con­ diciones veritativas de las oraciones no asociamos cadá oración con algún estado del mundo. si una oración . Lo que aparece en tre com illas sim ples en (2) es una oración declarativa del español. en principio. com o si dijéram os. Lo que hace. com o tales. etc. P or ejem plo. ‘ significado’. p o r lo general. la nieve es blanca L o que vem os en (2) es una aseveración hecha en español sobre el español. de valor veritativo. y (2) nos dice en qué condiciones esta oración de la lengua o b jeto puede u tilizarse para em itir una aseveración verdadera acerca del mundo — esto es qué con­ diciones debe satisfacer el mundo. Pero las oraciones pueden tener c o n d i ­ c i o n e s v e r i t a t i v a s . N o cabe la m enor duda de que hay una conexión intrínseca entre signi­ ficado d escriptivo y verdad. siem pre y cuando la metalengua contenga el vocabulario teórico necesario. Pero esto no nos lleva m uy lejos. la proposición que expresan depende.La m ayoría de oraciones carecen. consiste en subrayar y explicitar la conexión in tu itivam ente obvia entre verdad y realidad. podem os em plear cualquier lengua (una m e t a l en g u a) para decir algo de sí m ism a o bien de cualquier otra (la l e n g u a o b j e t o ) .4). o cualquier ejem p lo sim ilar. Evidentem ente. La sem ántica fo rm a l asume la existencia de esta conexión. De ello resulta que la sem ántica form al se asocia con especial naturalidad con una u otra versión de la gram ática generativa (cf. Para u tiliza r el ejem p lo clásico (d eb id o al lógico de origen polaco Tarsk i): (2) ‘ La nieve es blanca’ es verdadera si. la oración (1) M i am igo acaba de llegar puede utilizarse para afirm ar un núm ero indefinidam ente grande de proposi­ ciones verdaderas o falsas con arreglo a la referencia variable de ‘ m i am igo' (q u e incluye la expresión deíctica ‘ m i’) y al carácter deíctico de ‘ acabar d e’. Y asume asim ism o el principio de que conocer el significado de una oración equivale a conocer sus condiciones veritativas. y sólo si. para que resulte ver­ dadera la proposición expresada p or ‘ la nieve es b la n ca — . L o que hace (2). Ante todo. de la referen cia de las expresiones referenciales deícticas y no deícticas que contienen. la sem ántica fo rm a l es describir el significado de los lexemas según la contribución que hacen a las condiciones veritativas de las oraciones. hay que adm itir que tanto las oraciones de las lenguas naturales com o los estados del mundo constituyen conjuntos in defi­ nidam ente grandes y tal vez infinitos. y p roporcion ar un proce­ dim iento preciso para com putar las condiciones veritativas de cualquier ora­ ción arbitraria a p a rtir del significado de sus lexemas constituyentes y de su estructura gram atical. pero. 7. Puede aceptarse asim ism o que. es decir una exposición rigurosam ente especificable de las condiciones que determ inan el va lo r veritativo de las proposiciones expresadas p or ellas mismas cuando se em plean com o aseveraciones. así com o del tiem po gram atical. entonces.

5). hemos de adm itir que son no menos significativas que las oraciones declarativas. gr. es sistem ática y constante. Ahora bien. y además que la diferencia de significado en­ tre oraciones declarativas y no declarativas correspondientes. podríam os decir que ‘¿Está abierta la puerta?’ equivale lógicam ente (esto es. saber su significado equivale a saber qué estado del mundo viene a describir (en el supuesto de que se em plee para em itir una aseveración). esto es a oraciones com o (3) Prom eto pagarte m i deuda (4) Llam o a este barco ‘M ary Jane’ cuya función prim aria no consiste en describir un evento externo e indepen­ diente. Las oracio­ nes no declarativas de diversos tipos — especialm ente las im perativas o inte­ rrogativas— no presentan. Una de ellas com porta el tratam iento de las no declarativas com o si fue­ sen lógicam ente equivalentes a las declarativas del tipo. en 5. Austin denom inó e j e c u t i v a s (o perform a tiva s) ex­ plícitas. sino en ser un com ponente constitu tivo y efectivo de la acción en que se hallan insertas. Con el supuesto de que las oraciones no declarativas han de recib ir el m ism o estatuto lógico que las ejecutivas ex­ plícitas. Y aun así. L. hay que establecer una distinción entre significado oracional y significado enunciativo — donde el prim ero viene determ inado. Austin afirm ó que las oraciones de tipo (3 ) y .. com o uso característico. a menos que estem os dispuestos a aceptar una noción absurdamente estricta de significado.tiene condiciones veritativas. de ninguna manera. Com o tuvim os ocasión de ver en el apartado anterior. por el segundo a partir de la noción de uso característico— . em itir aseveraciones. que todas las ora­ ciones tengan condiciones veritativas y que su significado esté totalm ente con­ dicionado p o r la verdad. entre ‘M i am igo acaba de llegar’ y ‘¿Aca­ ba de llegar m i am igo?'). A prim era vista al menos. En el m arco de la se­ mántica form al se han propuesto diversas soluciones para resolver este pro­ blema. que el filósofo J. La noción de Austin acerca de las ejecutivas representó el punto de partida para la teoría de los actos de habla (que hemos m encio­ nado. parece que sólo las oraciones declarativas presentan condiciones veritativas (en virtud de su uso característico para hacer aseveraciones descriptivas). Pero de ahí no se sigue. aunque no descrito. siem pre que una correspondencia tal se dé (v. en últim o extrem o. presenta las mismas condiciones veritativas) que (5) Pregunto si la puerta está abierta y que ‘A bre la puerta' equivale lógicam ente a (6) T e orden o que abras la puerta y así sucesivamente. un tanto especial.

tanto si tiene éxito como si fracasa. com o de la cláusula metalingüística ‘ si. Ahora bien. Sin embargo. que es la que presum iblem ente trataba de u tilizar Tarski. Explota nuestros supuestos sobre la presunta interpretación tanto de la oración de la lengua o b je to ’ ‘ La nieve es blanca’. ciertam ente. Pero en ambos casos puede haber una interpretación deíctica (« L a nieve es (eventualm ente) blanca en el mom ento y en el lugar de enunciación») o no deíctica (o genérica) (« L a nieve es (por naturaleza) siem pre y en todas partes b lan ca»). vagos o indeterm inados en signi­ ficado. aun cuando concluyamos que en el significado hay más de lo que puede abarcar la semántica veritativa. ello no im pide. Durante los últim os años así se ha dem ostrad© una y otra vez. y sólo si. si es que. P o r ejem plo. no hace más que agudizar nuestra com prensión sobre los propios datos. la aplicación de la teoría de la semántica form al al análisis del significado en las lenguas naturales. Las expresiones deícticas (tam bién llamadas i n d é x i c a s ) han plantea­ do asimismo otros problem as. com plicaciones técnicas muy considerables. cuya referencia viene determ inada por la deixis. Todas las oraciones declarativas del español (lo m ism o que muchas no declarativas) tienen tiem po gram atical. de una form a aproximada. ¿cuán reciente ha de ser la llegada del referid o de ‘ mi am igo’ para que resulte ver­ dadero decir que acaba de llegar? Y la expresión ‘ acabar de’ no es. la nieve es blan­ ca’. nada atípica. Aun así. en un contexto dado de enun­ ciación. Y a he puesto de m anifiesto m i propia preferencia en fa v o r de una noción de sig­ nificado más com prehensiva y que no confiera al significado descriptivo un estatuto teórico más básico que el no descriptiva (c f. Para muchos lingüistas y filósofos. p o r supuesto. es una mera contumacia el em peño de tratar (5) y (6) com o si fuesen más básicas que ‘ ¿Está abierta la puerta?’ y ‘A bre la puerta'. su estatuto todavía las distingue de lo que podría­ mos denominar. (2).) E l punto de vista de Austin ha sido criticado por una serie de semantistas form alistas. pueden utilizarse también para em itir enunciados simples descriptivos. declarativas ordinarias. a los que no parecen adap­ tarse bien. tanto si decim os que tienen condicio­ nes veritativas com o si no. Lo m ism o ocurre con el hecho de que muchísimos lexemas de las lenguas naturales son. (1) expresa una proposición verdadera o falsa. Por lo demás. podríam os insistir en que. en últim a instancia.1). p or otra parte. que el sentido y la denotación de las expresiones lexémicas y no lexém icas . Pero in tro­ duce. no invalidan. es engañosamente sim ple a este respecto y aun muy poco representativo de las oraciones declarativas del español. debo sub­ rayar que el intento m ism o de am pliar las nociones de la sem ántica form al hasta cubrir los datos de las lenguas naturales. Incluso el ejem plo de Tarski.(4) carecen de condiciones veritativas cuando se utilizan com o ejecutivas. 5. en m ayor o m enor medida. Estos no son más que algunos de los problem as que vienen a com plicar. La exis­ ten cia de la deixis — y su ubicuidad en las lenguas naturales— no invalida la aplicación de la teoría veritativa de la semántica a la lingüística. y muchas de ellas contienen expresiones contextualm ente dependientes de varios tipos. (Evidentem ente.

Fodor (1977) presenta la m ejor y más asequible exposición sobre los estudios realizados en la gramática generativa chomskyana y contiene un espléndido capítulo general sobre semántica filosófica. recomiendo los siguientes: (a. Levinson (1981). Y . com­ plementarios (aunque difieran en determinados temas). de la investigación. Kempson (1977) y Levinson (1981) resultan. [Cf. Los tratados más recientes han mejorado a este respecto. Si dos oraciones tienen las mismas condiciones veritativas (en todos los mundos posibles). Palmer (1976). A M P L IA C IÓ N B IB L IO G R Á F IC A La gran mayoría de viejos manuales e introducciones a la lingüística son insuficien­ tes en semántica. ha reali­ zado un serio intento para dar contenido a lo que se había establecido. pero da por sentado un conocimiento técnico de la gramática generativa y es de difícil comprensión sin este requisito. Palmer (1976) es el más extenso y ecléctico. Lyons (1977b). abusa un tanto de una notación más bien particular. La sem ántica form al ha puntualizado mucho de lo que se había expresado con im precisión o se había tom ado sim plem ente p or sentado en las perspectivas más tradicionales del estudio sobre el significado.4): el significado de una oración es el produ cto del significado léxico y gram atical. De ellos. también Fernández. es que tienen el m ism o significado descriptivo: cf. De los muchos tratados dedicados exclusivamente a la semántica. al prin cip io de uno de los apartados anteriores (5. También difieren entre sí en cuanto al contenido atribuido a la ‘ semántica’ y a si establecen o no una distinción entre ‘ semántica’ y ‘pragmática’ (y aun.3).] (b ) Más avanzados: Fodor (1977). Lyons (1977b) constituye el tratado . Leech (1971). ‘ Carlos abrió la puerta' y ‘ La puerta fue abierta p o r Carlos’. Lyons (1981) conecta muy directamente con la bibliografía actual y con el más com­ prehensivo Lyons (1977b). Greimas (1970. Dillon (1977) ofrece un bosquejo relativamente no técnico de la semán­ tica desde una perspectiva generativa. 5. Waldron (1979). las expresiones en cuestión son des­ criptivam ente sinónimas.pueda form alizarse a base de sus condiciones veritativas. 1973). y pasajeras. Lyons (1981). en caso afir­ mativo. un tanto program áticam ente. esto es tienen el m ism o sentido. De ellos. Y lo hace tratando de fo rm u la r con precisión el m odo com o interactúan ambos tipos de significado. pero resultan más bien superficiales en ía exposición de los temas teóricos y prestan demasiada atención a las cuestiones más actuales. por lo general. Kempson (1977). Ullmann (1962) no ha sido aún superado en el trata­ miento de la semántica léxica desde un punto de vista estructuralista tradicional y europeo. una vez adm itida la indeterm inación de muchos lexem as (c f. capítulos 1-7. en el modo de establecerla). en sus últimos capítulos. lo que no es menos im portante. Si dos expresiones son perm utables en oraciones que ten­ gan las mismas condiciones veritativas. Trujillo (1976). Hervás & Báez (1977).) Elementales: Leech (1971).

Así ocurre también en Leech (1976) y Ullmann (1962). Klemke & Jacobson (1974). Martín (1976). En conjunto. aun cuando precise el concurso. Para adquirir la base filosófica necesaria.] Todos los tratados recomendados bajo el epígrafe de ‘Más avanzados’ contie­ nen referencias detalladas a los temas que estudian o simplemente mencionan. además. Pottier (1983). Hierro (1980. [Añádanse. proporcionan un extenso material para las preguntas y ejercicios que siguen.más completo hasta ahora publicado. Geckeler (1971). Coseriu (1977b. 1979). Olshewsky (1969) y Zabeeh. Galmich'e (1975). La mayoría de obras sobre semántica formal resultan demasiado técnicas para incluirlas aquí: Allwood. de obras enumeradas en Ullmann (1962) y presente concepciones abiertamente peculiares y un tanto controvertidas sobre determina­ dos temas. Anderson & Dahl (1977) presenta una exposición clara de los conceptos básicos y la notación. 1983). sobre todo para la semántica histórica. cf. Heger (1973). .

b. Com éntese la conexión entre el significado proposicional de lo s enunciados y la función descriptiva de la lengua en relación con la noción de verdad. C ítense y ejem plifíqudnse alguno s de los principales tipos de significado co­ dificados en las lenguas naturales. ni m ás ni m enos” » (Lew is Carroll. ¿ e s lo m ism o que lo que quiere decir su enunciación? N ótese que Hum pty Dum pty só lo parece preocuparse por el s ig ­ nificado de las palabras. no habrá ninguna diferencia importante entre el significado lingüístico y el significado del hablante. entre polisemia? homonimia ab­ y . El hablante. ¿Q u é distinción cabe establecer. (a) dice lo que quiere decir y (b) quiere decir lo que dice (n. 4. dijo Hum pty Dum pty en un tono m ás bien d e s­ deñoso. Ahora bien. ¿quiere decir siem ­ pre y necesariam ente lo que quiere decir su enunciación? ¿S ie m p re y necesaria­ mente quiere decir lo que d ice ? Lo que dice. ¿ A c a s o hay algo m á s? ¿ A c a s o Hum pty Dumpty. “significa lo que quiero que signifique. en esta ocasión. Pero si hablam os no literalmente. 1979: 230). implica específicam ente una distinción entre el significado de una oración y la interpretación de un enuncia­ do» (Smfth & W ilson. D em ers & Harnish.) 3. Alicia a través del espejo: cf.1. «El significado del hablante e s lo que el ha­ blante quiere decir al producir un enunciado. Akm ajian. 6. 5. si hablam os literalmen­ te y querem os decir lo que nu estras palabras quieren decir.. Com éntese. «en un tono m ás bien d e sd e ñ o so» )? (Cf. 1979: 148). querem os decir algo distinto de lo que quieren decir nuestras palabras» (cf.. «“Cuando uso una palabra”. Expóngase y ejem plifíquese la distinción del texto entre h o m o n i m i a soluta y parcial. 2. 1976: 4). si e s que la hay. Palmer. «La distinción entre com petencia y actuación.

de otro modo. nota 3) por pensar que e s una frase anóm ala? ¿C on tinú a pareciéndoselo? ¿Q u é efecto produce sustitu ir hizo por ha hecho con relación a la aceptabilidad y al significado? En el sup u esto de que ‘S ó cra te s’ aluda al fam oso filósofo griego del siglo V a. ¿queda Invalidado lo que se dice en el texto (cf. si la segunda pregunta e s m ás difícil de contestar que la primera. ‘m uchacho’ y ‘caballo’. etc. 1 34)? 14. ¿Q u é distinción haría. ¿ v i n c u l a n « X e s una flor»? Las proposicion es «X e s honrado/casto». y. de (b) ‘mujer’. ¿Puede usted confirmarlo (a) a partir de su uso coloquial cotidiano y (b) de un estilo elevado en el español estándar? Si no re­ sultan absolutam ente sinónim os. ¿S o n sin ó nim os ‘gu apo ’ y ‘bonito’ (cf. al m argen de la concordancia de género. 131). ¿tom a la serie de (1) a (4) com o oraciones o com o enunciados? .7.. con la permutación de (a) ‘bonito’ por ‘guapo’. Las proposicion es «X e s un tulipán/crisantem o». ‘papá’. en un contexto de tipo ‘Es un/a (b) muy (a). Sup on gam os que se propone el caso de ‘esco n der’ y ‘ocultar’ como ejemplo de s i n o n i m i a a b s o l u t a . 13. ¿Q u é diferencias de significado y aceptabilidad aprecia..» (p. 1971: 2 0 )? ¿ Y ‘m uchacho’ y ‘mozalbete’? 9. independiente y separadamente. ¿Puede usted ampliar esta lista? Com ponga otra sim ilar que em piece con ‘m adre’. si es que las aprecia. y denotación? componencial (también 12. si la hace.» p. de C. Haga un inform e crítico sobre el a n á l i s i s denominado d e s c o m p o s i c i ó n l é x i c a ) . ¿vinculan análogam ente «X es virtuoso»? S i no e s a sí o. C on sid é re se el efecto producido. p. ¿lo son com pletam ente? ¿S o n descriptivam en­ te sin ó n im o s? 8. entre: -t (1) (2) (3) (4) Só crates dice que Só crate s dijo que Sócrates dijo que Sócrates h a -d ich o nadie obra mal intencionadamente nadie obra mal intencionadamente nadie obraba mal intencionadamente que nadie obra mal intencionadamente A l contestar a esta pregunta.. ¿L e ha sorprendido leer «com o la reina Victoria nos hizo saber. ‘pa’. ¿C a b e reconocer algún factor expresivo o social que determ ine el em pleo de determ inadas expresiones en nosotros m is­ m os o en otros hablantes de e sp a ñ o l? ¿C o n stituye n el se xo y la clase social de los hablantes variables pertinentes? 10. «Entre los ejem plos de sin ó n im o s descriptivos en español se encuentran ‘pa­ dre’. también Leech. entre s e n t i d o 11. 137. ‘papi’. Razónese y ejem plifíquese (con c a so s distintos de los que se aducen en el texto) la a n t o n i m i a y la h i p o n I m i a.

147). ‘Este hom bre e s m ujer'] de modo que resulte factible el enunciado y no contradictoria la proposición que expresa (cf. (d) la opinión del autor sobre la interdependencia de la condicionalidad véritativa y la interpretación literal de las oraciones. ¿Puede usted contextualizar ‘[É l] tiene dolor en su [de ella] e stó m a go ’ [o bien. p. (c) la distinción entre oraciones y enunciados. entre cia y d en o t a c i ó n ? referen­ 20. Razónese la validez de la noción de u s o c a r a c t e r í s t i c o nencia para el aná lisis de los a c t o s d e h a b l a i n d i r e c t o s . 18. ¿E stá usted de acuerdo con ello? Justifique su con­ testación con arreglo a (a) una cierta interpretación de ‘necesariam ente’. ¿Q u é distinción encuentra. «la deixis es om nipresente en la gram ática y el vocabulario de las lenguas naturales» (p. (b) el significado del sujeto implícito. 1 3 9 )? ¿ E s inevi­ table que [é l] y su [de ella] s e refieran a una m ism a p ersona? 16. S e ha dicho que ‘Eres la crem a de mi café’ e s «una oración necesariam ente falsa» (Kem pson.15. . Com éntese. si la encuentra efectivamente. 1977: 71). y su perti­ 19. Expóngase lo que se entiende por una oración. pongam os. condiciones veritativas de 17.

Por ejem plo. L o im portante de la posi­ ción peculiar del latín. en cierto m odo. y lo que llam am os ahora lenguas rom ánicas — francés. etcé­ tera— tiene su origen en el latín. italiano. El cambio lingüístico 6. etc. basta con a dvertir que su universalidad y continui­ dad — el hecho de que todas lenguas existentes estén sujetas a cam bio y que el proceso m ism o esté perm anentem ente en marcha— pasó inadvertido para la m ayoría de la gente a cailsa del conservadurism o de las lenguas literarias de Europa y el talante p rescrip tivo de la gram ática tradicional (cf.4). N o obstante. se sabe que el inglés se ha desarrollado a partir del anglosajón. danés. H an com prendido tam bién que muchas lenguas m o­ dernas de Europa descienden. Los estudiosos se han percatado desde hace mucho de que las lenguas cambian con el tiem po. Más adelante exam inarem os con m ayor detalle estos tres aspectos del cam bio lingüístico. a lo largo del siglo x ix (cf. así com o a otras no derivadas del latín: inglés. 2. lo que sucede aún para muchos gram áticos a la antigua usanza. español. Incluso en el siglo x ix .6. al menos en sus líneas princi­ pales.1 L a lingüística histórica L o que hoy se denomina lingüística se form ó. 2. sueco. m ientras no se establecieron los principios de la lingüística histórica. en muy conside­ rable m edida. c o n t i n u o y. es que hasta bien transcurri­ do el R enacim iento los eruditos pensaban que había existido com o lengua viva más o menos sin cam bios durante unos dos m il años y que se había . A p a rtir del Renaci­ m iento fue dejando paso en estos com etidos a las nacientes lenguas románi­ cas. de otras más antiguas.1). alemán. La si­ tuación del latín es especialm ente im portante a este respecto. Aquí. gozaba de un pres­ tigio que le preservó contra la m ayoría de las otras lenguas. y para la adm inistración y la diplom acia internacional. holandés. pues se ha utilizado durante siglos en la Europa occidental com o lengua de cultura. siendo ya lengua muerta. r e g u l a r . en el presente contexto. no llegó a com prenderse en general que el cam bio lingüístico es u n i v e r s a l .

hablando m etafóricam ente. de 1820 a 1870 aproxim adam ente. basado en la pronunciación de siglos atrás. que su origen y desarrollo sólo podía explicarse según los principios que determinan la adquisición y uso de la len­ gua hablada asociada. más exactam ente. especialm ente en inglés y en francés. de m odo que. que a la m ayoría de nosotros aún nos cuesta pensar así sin una preparación consciente. si los hubo. por ejem plo. 9. no tiene sentido. más aún. com pren der plenam ente que. gracias al uso de la gente culta y a las reglas y preceptos de los gram áticos.3). los que com pren­ dieron debidamente que la transmisión de las lenguas literarias de Europa de generación en generación no tiene nada que ve r con el m odo com o la gente aprende durante la niñez la lengua nativa. d igam os. la term inología de la lingüística h istórica resulta en buena parte m etafórica. cuando se reconoció su aptitud para el uso literario— en el períod o post-renacentista. Agrupam os las 1.3). u tilizar la m ism a m e­ táfora orgánica o biológica para im aginar una lengua en estado de nacim ien­ to. . Tam poco se prestó bastante aten­ ción al hecho de que en muchas lenguas modernas. p o r un lado. Es tal la fuerza de las actitudes tradicionales y los hábitos escolares. P e ro esta in terp retació n m e ta fó ric a m ás o m en os aceptab le de ‘ p a te rn id a d ’ y ‘ n acim ien to ’ n o viene a cuento aquí. encontraremos sus obras más o menos incom prensibles si las oím os recitar tal com o era n orm al para sus autores. enmascara muchos de los cambios fonéticos y fonológicos que han tenido lugar en ellas. y que estas lenguas p ro gen itora s continú an exis­ tien d o al m argen de su p ro le (c f. realizado durante el siglo x ix . en lo que ahora denom inam os período clásico de la lingüística histórica. A p artir de esta escrupulosa investigación. y. o entre la lengua estándar y los dialectos no estándares. se llegó a la certidum ­ bre de que todas las grandes lenguas literarias de Europa se habían originado com o dialectos hablados. pad re. Las lenguas literarias recibieron una consideración m uy p o r encima de las no literarias y los dialectos. a lo sum o. a lo largo de este período. podem os considerarla lengua en estado agónico. no faltaron actitudes sim ilares con respecto a las m odernas len­ guas literarias de Europa cuando se form aron — o. por otro. eran frecuentem ente rechazadas y atribuidas al poco cuidado o a falta de educación. otra. que los p idgin y crio llo s han n acid o d e la un ión d e una lengua m adre y. el sistem a ortográfico respectivo. aun cuando una lengua puede extinguirse en un determ inado m om ento del tiempo. com o verem os. en cambio. Com o he­ mos visto. P o d ría argüirse. A menudo nos resulta dificultoso. los estudiosos pudieron com pren der algo m e jo r la relación entre las lenguas escritas y habladas. y entre las lenguas estándares y no están­ dares. Sólo tras un inm enso y minu­ cioso trabajo.quedado al margen de la corrupción. Si sabemos leer en inglés o en francés no nos causará ninguna dificultad especialmente grande leer Shakespeare o Ronsard. Fueron pocos. Muchas diferencias que los gram áticos perci­ bían entre la lengua literaria y la coloquial. y aplicando el llam ado m é ­ t o d o c o m p a r a t i v o (qu e-expon drem os en 6.1 Vale la pena sentar esta cuestión porque.

en el siglo x ix. contiene rasgos de los tres. com o tam poco existe ningún instante ¿n que el latín alum brase las lenguas rom ánicas m ientras continuaba existiendo com o lengua de cultura a lo largo de varios siglos.( ‘ sk ill’. el cual. L o cierto es que la transform ación de una lengua en otra no es instantá­ nea. desde el siglo ix. ‘ sky’ . la historia del inglés en tres períodos — antiguo in­ glés (o anglosajón). el nordum briano — en especial. al m enos. escribió en el dialecto londinense del inglés m edio. lo que ahora denom inam os inglés m edio había caído b a jo la influencia del francés normando. habiéndose fo rm ad o cerca del lugar donde concu­ rrieron tres de los cuatro principales dialectos anglosajones — m erciano. en el siglo xv. In glaterra había cobrado una gran conciencia de su identidad nacional y se había tra n sfor­ m ado de un estado feudal en un estado con una burguesía educada. «ellos/as». «p ie l». pongamos. Cuando. próspera y cada vez más poderosa. p o r una parte. «fa ld a ». Esto constituyó un fa cto r decisivo para la fo rm a ­ ción y creciente estandarización del inglés m edio literario. p o r otra— de lo que se aprecia en la actua­ lidad. inglés m edio e inglés m oderno— y a considerar dichos períodos alternativam ente com o si se tratara de tres lenguas diferentes o. y en gran parte del vocabulario. los legos conciben precisam ente así el origen de las lenguas. recibieron con frecuencia una in terpretación más litera l — debido a la influencia del rom anticism o alemán.lenguas en f a m i l i a s . Y . y del evolucionism o darwinista. y cuando vo lvió a utilizarse el inglés com o lengua literaria. em pezaba a em erger com o lengua nacional estándar. ‘ skin’. p o r ejem plo. sa­ jó n occidental y kentianp— . «su/s (de ellos/ / a s)». Sólo una m era convención y una decisión arbitraria nos lleva a divid ir. y muchas de las palabras que contienen el grupo ini­ cial sfc. their. E l p eríod o del inglés m edio queda separado del m oderno p o r el Rena- . d e tres estadios de una m ism a lengua. al menos en la lite ­ ratura y la adm inistración. el anglosajón se transform ase de pronto o diera lugar al inglés. sino gradual. las form as they.)— . H acia el final de la guerra de los Cien Años. ‘ skirt’. L o que actualm en­ te es el inglés estándar en los rasgos esenciales de su fonología y su gram á­ tica. Conviene observar que no existe ningún m om ento preciso en el que. la lengua de las clases dirigentes era él francés. them . a principios del x m . nó es más que un descendiente del dialecto de Londres que. en 1066. A proxim adam ente un siglo y m edio después de la conquista normanda. Existen razones lingüísticas y no lingüísticas para establecer de esta m anera la división. Contiene asim ism o algunos otros rasgos aisládos que derivan del cuarto dialecto principal. «a ellos/as». y decim os de las lenguas derivables de otra a n c e s t r a l (co m o las rom ánicas con respecto al la tín ) que tienen una r e l a c i ó n g e n é t i c a . en virtu d de la im portancia política y económ ica de la capital. etc. A l m argen de otras evoluciones más. fu ertem en te influido. del que se vio profundam ente afectado en el vocabu lario y en la gramática. sin em bargo. se in trodujeron estos térm inos en la lingüística. p o r la lengua de los vikingos. habían aparecido ya muchas diferencias bien notorias con respecto al anglosajón del períod o anterior. «c ie lo ». digam os. en virtu d de su d e s c e n d e n c i a común con res­ pecto a una l e n g u a m a d r e anterior. «destreza». Chaucer.

la Gran Bretaña em pe­ zaba a ejercer una acción cada vez más im portante en los asuntos mundia­ les. y. de Londres o de una pequeña aldea en algún enclave rem o to del país. en segundo lugar. es la coincidencia de diversos factores com o. entre el inglés m edio y el m oderno. Á frica del N o rte y parte de Asia) casi dos m il años atrás. L o que produce la ilusión de discontinuidad. el proceso del cam bio lingüístico es. las principales obras literarias del período isabelino y postisabelino. itálicas en un caso y germ ánicas en el otro. p o r otro. entre el anglosajón y el inglés m edio o. fueron escritas en inglés. donde era entonces la prim era lengua de la m ayoría de los colonos política y económ icam ente dominantes y sus descendientes. que desde los tiem pos más prim itivos los dialectos del inglés hablado eran m enos hom ogéneos y nienos nítidam en­ te separablés entre sí de lo que han dado a entender las exposiciones tradi­ cionales de la historia del inglés fundadas en la evidencia de los textos lite­ rarios. y no d ifería n en nigún detalle lingüísticam ente pertinente de los dialectos itálicos y germ ánicos de las tri­ bus vecinas. tanto es así.cim iento. por un lado. la relativa estabilidad de las lenguas literarias al cabo de p orcio­ nes m uy largas de tiem po. Apenas disponem os de testim onios escritos sobre los diversos dialectos del anglosajón y el inglés m edio. y p o r razones tam bién muy sem ejantes. Una de las más destacadas consecuencias en la esfera educativa y cultural fue la reaparición' del latín com o lengua literaria. Canadá. Las lenguas cambian más de prisa en unos períodos que en otros. Pero el latín y el inglés no eran en su origen más que dialectos locales de pequeñas tribus. en m enor medida. que si dispusiéramos (de un testim onio h istórico com pleto sobre cualquier dialecto hablado. el inglés era la lengua de la adm inistración. Incluso las lenguas literarias cam bian en el curso del tiem po. en el sentido más com pleto del térm ino— cam bian mucho más . En el períod o post-renacentista. incluyendo las de Shakespeare y el Paraíso P erd id o de M ilton. continuo. por ejem p lo. los huecos en la docum entación histórica entre diversos períodos y. M ientras tanto. el inglés ya se ha convertido en una lengua mundial de un m odo m uy sem ejante a com o lo había hecho el latín (en el llam ado M undo Antiguo de Europa. que las lenguas habladas que se adquieren en la niñez y se em plean a lo largo de la vida en una gran variedad de situaciones — las lenguas vivas. Y ya en el x ix . que alcanzó In gla terra hacia finales del siglo xv. seríamos incapaces de identificar un trecho concreto de tiem po en el que el dialecto en cuestión cám biase repenti­ nam ente de uno a o tro período. la educa­ ción superior y los negocios no sólo en los Estados Unidos. Aun cuando el latín continuaba gozando de un enorm e prestigio cultural hasta bien entrado el x ix . P ero podem os estar seguros de dos cosas: en p rim er lugar. Esta breve y excesivam ente sim plificada sem blanza de la evolución y ex­ pansión del inglés pretende dem ostrar el principio general de que aun ha­ biendo buenas razones para d iv id ir la historia externa e interna de una len­ gua en períodos más o menos diferentes. P ero se trató de un fenóm eno relativam ente efím ero. en sí mismo. En el siglo x v n se fundaron colonias de habla inglesa en Am érica del N o rte. Australia y N u eva Zelanda. sino tam­ bién en la In dia y otros países asiáticos y africanos den tro del Im p erio B ri­ tánico.

em pezaré p o r exponer la lingüística histórica tal com o la hubiese practicado (salvo en ciertos detalles que se han aclarado más re­ cientemente o que se refieren a la actualidad) alguno de los llam ados neogramáticos o sus sucesores. checo. polaco. las protolenguas son constructos hipotéticos. noruego. es crucial para explicar el cam bio lingüístico. alemán. Cuando proclam aron por prim era vez estos principios y m étodos se levantaron grandes polém icas. a la luz de la obra más reciente. danés. com o verem os más adelante. en muchos de­ talles de gram ática y vocabulario. A este respecto.6). servo-croata. 6. búlgaro. sueco. se postula el p r o t o g e r m á n i c o com o antecesor de las lenguas germánicas (inglés. En lo que sigue. En ambos casos disponem os de testim onios documentales en torno . pero que se postulan com o len­ guas de tal o cual estructura con el fin de ju stificar la relación genética entre dos o más lenguas documentadas.que las lenguas literarias. N o obstante. En la m ayoría de casos no tenem os noticia directa de la protolengua de la que descienden los m iem bros de una determ inada fam ilia o subfamilia. con respecto al de los textos incluso colo­ quiales que nos han llegado. pues aunque el dialecto del latín del que derivan seguram ente habrá diferido. y el p r o t o e s l a v o com o antecesor de las lenguas eslavas (ruso. han im perado duran­ te casi un siglo y todavía se encuentran en muchos supuestos cotidianos que el lingüista acepta sobre el cam bio de las lenguas y aún form an parte de los criterios que inspiran el tratam iento habitual de las fam ilias lingüísticas en enciclopedias y obras de referencia. y hay que adm itir que gran parte de la crítica dirigida contra ellos nos resulta en la actualidad perfectam ente justificada. que están genéticam ente relacionadas— equivale a reconocer que constituyen variantes divergentes o descendientes de una misma lengua ancestral común o protolengua. islandés. et­ cétera). lo que. 1. En térm inos generales. en gran m edida responsables de la form ulación de los principios y m étodos de la lingüística histórica que desde entonces han pre­ valecido en la m ayoría de obras de la especialidad. lo cierto es que disponemos de una idea mucho más cabal sobre la estructura del llam ado p r o t o r r o m a n c e que sobre mu­ chas otras protolenguas. uno o dos de los principios neogram áticos. so­ bre cuya existencia no hay pruebas directas. Junggrammatiker) eran un grupo de estudiosos afincados en la universidad de L eipzig a fi­ nales del siglo pasado. P o r lo demás.).2 Las familias lingüísticas D ecir que dos o más lenguas pertenecen a la misma fam ilia — esto es. etc. holandés. exam inarem os y reform u larem os. ninguna lengua viva es com pleta­ mente uniform e (cf. Los neogram áticos (en alemán. eslovaco. En los apartados postreros de este capí­ tulo. P o r ejem plo. las lenguas rom ánicas son muy poco típicas.

hay textos literarios bien extensos en los distintos dialectos del anglosajón (o inglés antiguo) que cu­ bren el período que va del siglo v i al x i. Com o verem os más adelante. p or aquel tiem po. p o r lo que muy a menudo la transición entre un dialecto y o tro no es brusca. al n orte de los Países B ajos. los especialistas pueden r e c o n s t r u i r . el testim onio más p rim itivo se encuentra en los textos del siglo ix escritos en antiguo eslavón eclesiástico. com o vim os en el apartado anterior. que. con razonable fiabilidad. aparece más direc­ tam ente relacionado con el frisio que con el holandés o el alemán y más con estos dos que con las lenguas escandinavas. con las inscripciones hititas. durante el siglo pasado. Pero en ningún caso hay nada tan p róxim o a la protolengua ancestral postulada com o la de los textos latinos llegados hasta nosotros y escritos en lo que seguramente sería el dialecto más popu lar del latín (a menudo denom inado latín vulgar) que llam am os protorrom ance. donde ha sufrido una intensa influencia. contamos con la traducción. además de una serie de antiguas inscripciones fragm entarias. del. R etrocedien do más aún para abarcar una gama más am plia de pruebas. en sus datos esenciales por los neogram áticos. Pueden. textos de antiguo alto alemán fechados a p artir de la segunda m itad del v m . y así sucesivamente. la figura 3 o frec e una representación esquem ática del desarrollo de las lenguas germ ánicas oficial­ m ente reconocidas y habladas hoy y del gótico. Aunque no constituye lengua na­ cional en el m ism o sentido qué las demás lenguas germánicas m odernas goza de un estatuto oficial en la provin cia de Frisia. E l frisio fue antes una lengua mucho más hablada que en la actualidad. podem os reconstruir parcialm ente la fo- . del holandés estándar. las tablillas del griego m icénico (descifradas en 1952) y. al menos en el vocabulario. los him nos védicos —^sobre cuya datación cabe aventurar la m itad del segun­ do m ilenio antes de nuestra era— . P o r ejem plo. que em pezó a declinar a prin­ cipios de la Edad M edia hasta desaparecer (ante el em puje de algún que o tro dialecto eslavo) unos siglos más adelante. casi tod o el sistema fónico y parte de la estructura gram atical del protogerm ánico y el protoeslavo. de la B iblia al gótico (hablado p or los visigodos que. A p a rtir de las pruebas disponibles y aplicando los principios elaborados. si es que no los distorsiona com pletam ente al o m itir p o r com pleto el fenóm eno de la convergencia y la difusión y representar la relación lingüística com o si fuese el resultado de una divergencia necesaria y continua. el d i a g r a m a " ' a r b ó r e o de fam ilias lingüísticas sobre la relación entre las lenguas tiende a sim plificar convencio­ nalm ente los hechos. Se advertirá que el inglés. se habían instalado en el curso b a jo del D anubio).a la historia anterior de la fam ilia. Tanto el inglés com o todas las demás lenguas m o ­ dernas de la figura se manifiestan \a base de ^diversos dialectos. los textos del antiguo islandés (o an­ tiguo noruego) sobre sagas del x n . Para: el eslavo. del si­ glo iv. reconstruir ciertos estados interm edios en la evolución de m iem bros atestiguados de una determ inada fam ilia lingüística a p artir de un supuesto antecesor común. para el sánscrito más p rim itivo . sino gra­ dual. Asia M en or (descifradas en 19Í5). estaba ya dialectalm ente diferen ciado en la época de los más prim itivos testim onios conservados. incluso. Para e l germánico.

con bastante. A su vez. tejer.* protogermánico Figura 3. etc. protocéltico. etc. Las protolenguas reconstruidas llevan asterisco. y. de todas las lenguas indoeuropeas antiguas y m odernas. P o r ejem plo. ( En el esquema se om iten muchos detalles. etc. perm iten iden­ tificar. incluso. condiciones clim áticas. ju nto a otras que se refieren a hilar. arar y otras ocupaciones agrícolas y ganaderas. Está bien claro. el h ipotético antecesor del protogerm ánico. protoitálico. que su sociedad era patriarcal y que adoraban un dios celestial y otros fenóm enos naturales divinizados. protoeslavo. «p e rr o ». antiguo alto alemán. no se distingue entre alto y bajo alemán. «o v e ja ». por ejemplo. L a existencia en el vocabulario recons­ truido del protoindoeu ropeo de estas palabras. «v a c a ». los datos arqueológicos más re- . y no aparecen los antece­ sores documentados de las lenguas modernas: anglosajón. muchas de las lenguas indoeuropeas más antiguam ente docum entadas tienen palabras que pueden rem ontarse a form as hipotéticas con el significado de «ca b a llo ». Podem os. Así. indica con cla­ ridad que sus hablantes llevaban una existencia relativam ente sedentaria. en ú ltim o extrem o. Las lenguas germánicas.) nología y algunas de las características gram aticales y de vocabu lario del p r o t o i n d o e u r o p e o. su hábitat geográfico. com binando datos lingüísticos y arqu eoló­ gicos. el cuarto m ilenio antes de nuestra era— . las ya extinguidas van en cursiva. dentro de ciertos lím ites. m ientras que el voca­ bulario común relativo a instituciones sociales y religiosas posibilita la in fe­ rencia de rasgos más abstractos de su cultura. en el espacio y en el tiem po — en las llanuras del sur de Rusia.. etc. localizar el protoindoeu ropeo. p o r ejem plo. podem os aún d ecir algo sobre la cultura de sus hablantes..verosim i­ litud. protoindoiran io. Las palabras que denotan flora y fauna. y.

Pese a que sin duda muchas de las delaciones entre las fam ilias indoeu­ ropeas pueden establecerse a p a rtir de las lenguas habladas m odernam ente. en efecto. tan fuerte. guarda con ambas una afinidad más fuerte. Ahora bien. la m etodología de la lingüís­ tica h istórica tal com o la conocem os ahora. un tanto rom ánticam ente. Podría sostenerse que no sólo la lingüística histórica. y su relación con el griego. yá no existe: por una razón sim ilar. pues son muchos los estudiosos escépticos ante la posibi­ lidad de decir nada concreto.» .cuarto m ilenio antes de nuestra era y hacia el Este en Irán algo más tarde. aunque no tan vigorosa. presentan testim onios escritos qué se rem ontan a cientos. Esto nos lleva a la segunda razón para el lugar p rio ri­ ta rio que ocupa la fam ilia indoeuropea en la lingüística histórica: fu e precisa­ m ente la reconstrucción d el protoindoeu ropeo y de las protolenguas in ter­ m edias de las subfam ilias indoeuropeas (en especial. con las evidencias hoy disponibles sobre el há­ b ita t y la cultura de hablantes tan rem otos en el tiem po. de años. equivale a pre­ suponer que la idea de agrupar lenguas en fam ilias se nos ha ocu rrid o ya y que. Esta hipótesis. En parte se debe a que muchas de las lenguas indoeuropeas. la germ ánica). y que el antiguo persa podría añadirse a la mism a fa m ilia . aun cuando carezcam os de testim onios sobre sus estadios más prim itivos. tiene una es­ tructura m aravillosa. sino la lingüística entera com o disciplina independien­ te y científica. aunque m ezclados con un idiom a muy diferente. una cultura de la Edad de Bronce que se extendió hacia O ccidente desde el sur de Rusia en la prim era m itad del. además. se origin ó en lo que cabe describir. en una sola fam ilia. sin em bargo. disponemos de un m étodo fiable para com pararlas y dem ostrar su relación genética. que ningún filó s o fo podría examinar las tres sin creer firm e­ m ente que han brotado de una fuente común que. p o r no decir todas. cóm o hemos visto. la antigua lengua sagrada y litera ria de la India. com o la búsqueda del protoin doeu ropeo en el siglo xix. qu izá la más plausible de cuantas se han em itido hasta ahora. si no a miles. los detalles de estas relaciones — sin los cuales el protoindoeu ropeo no se habría podido reconstruir hasta el grado en que se ha reconstruido— requie­ ren la evidencia de los textos más antiguos. es de suponer que tam bién el gó­ tic o y el céltico. tanto en las raíces verbales com o en las form as gram aticales. lo que p rop orcion ó la m otivación y. cualquiera que sea su antigüedad. L a razón por la que he m encionado tod o esto reside en que la fam ilia indoeuropea ocupa un lugar un tanto especial en la lingüística histórica. afirm ar la posibilidad de agrupar muchas de las lenguas in­ doeuropeas m odernas. en ú ltim o térm ino. más copiosa que el latín y más exquisitam ente refinada que las dos y. tu vieron el m ism o origen que el sánscrito. el latín y otras lenguas: « L a lengua sánscrita.cientes sugieren que los hablantes protoindoeuropeos pertenecían a la llam a­ da cultura Kurgan. de lo que posiblem en te podía haber sucedido p o r accidente. más p erfecta que el griego. E l com ienzo de la erudición sobre el indoeuropeo se suele fechar en la declaración que en 1786 h izo S ir W illia m Jones (1746-94) sobre el sánscrito. acaso. n o es um ver­ salm ente aceptada.

N o puede silenciarse. En tanto que el uso de ta­ les térm inos en lingüística histórica im p lica la existencia de una comunidad lingüística. especialm ente fuerte en Alem ania. Y a no cabía la posibilidad de sostener. com o ‘ germ ánico' e ‘ in doeuropeo’. tan evidente para Jones a finales del siglo x v m . que hablaba protogerm ánico o protoindoeu ropeo en algún m o­ m ento y en algún lugar del pasado. para no m encionar a James Burnett (1714-99). con el cual S ir W illia m Jones m antenía por entonces corresponden­ cia. en p rim er lugar. Al lingüista y al an tropólogo com pete co rregir la falsa concepción en que se basa este tipo particu lar de racismo. al pare­ cer. es razonable suponer que los m iem bros de estas comunidades podían considerarse pertenecientes a grupos culturales y étnicos idénticos.H ay diversos aspectos en esta fam osa cita que m erecen atención. a este respecto. Esta idea arraigó profundam ente en Alem ania y con­ tribu yó al desarrollo de un estado de opinión en el cual el estudio de las eta­ pas más prim itivas de la lengua alem ana pasó a fo rm a r parte integral de la afirm ación y autenticación de la identidad nacional de los pueblos germanos. A este propósito. y com o consecuencia de la expansión postrenacen­ tista de Europa. genéti­ cam ente definida. Carece de todo fundam ento pensar en la singularidad . con el m ism o graao de verosim ilitu d que en generaciones anteriores de eruditos form ados al estilo clásico. siem pre ha sido así— una im portan te m arca de identidad cultural y étni­ ca. En p rim er lugar. pero. y cultura o etnicidad. que todas las lenguas deben ser sim ilares en estructura. a fam ilias lingüísticas. Las ideas evolucionistas habían estado en v ig o r y se aplicaban a las lenguas desde m ediados del x v m por parte de estudiosos com o Condillac (1715-80). den tro de lo que se sabía sobre la diversidad lingüística. sobre la curiosa sim ilitud entre las len­ guas clásicas de Europa y el sánscrito — la hipótesis de su relación en una fam ilia— pudo no haber parecido tan evidente en otra época o incluso a otra persona con una form ación diferen te y unas concepciones menos liberales. e incluso racista. H ay térm inos. N o se aplican a lo que un antropologista físico podría considerar razas genéticam ente distintas. y esta explicación. H erd er había afirm ado que existe una conexión íntim a entre la lengua y el carácter nacional. que se refieren. in ició uno de los m ovim ientos genera­ les del pensam iento europeo de la época. Durante si­ glos. y su conexión con el naciona­ lism o. V a le la pena subrayarlo por dos razones. interesa subrayar la diferen cia entre lengua y raza. La posesión de una lengua com ún constituye — y. la im portancia del nuevo espíritu rom ántico. N o obstante. que pareció tan natural a S ir W illia m Jones y a sus contem porá­ neos tan pron to com o éste la propuso. ya que no hay ni nunca ha habido algo así com o una raza germ ánica o indoeuropea. se supo muchísimo más sobre la diversidad de las lenguas del mundo. lo que más la m erece es que esta explicación. se habían dado p o r sentadas las sem ejanzas entre el griego y el latín. H acia finales de siglo. la sorprendente sim ilitud del sánscrito con el griego y el latín requería una explicación. porque los tér­ m inos com o ‘germ án ico’ e ‘ in doeuropeo’ — o bien ‘n órdico’ y ‘ a rio ’— han re­ cib id o a menudo una interpretación racial. Pero no hay más que una conexión parcial y episódica entre raza. Rousseau (1712-78) y H erder (1744-1803). desde luego.

de las cuales algunas de las más conocidas constituirían sub­ fam ilias. P ero gran parte de esta clasificación y subclasificación genética tan com prehensiva es controvertible. las principales co­ rrespondencias estructurales entre las lenguas del mundo que a prim era vis­ ta vienen a apoyar la hipótesis de la monogénesis se explican con igual facili­ dad a p a rtir de la difusión y la convergencia (cf. en p rim er lugar. 10. de la misma manera que lo han hecho las len­ guas germánicas con respecto al protogerm ánico y éste. E l m odelo tradicional del árbol genealógico sobre las relaciones lingüísticas sólo prevé la divergencia continua de las lenguas a p a rtir de un antecesor común. a partir de la cual hayan deriva­ do todas las lenguas humanas. para adquirir el lenguaje. N o sabemos si algu­ na vez ha existido alguna protolengua única. la c a m i - . a su vez. con respecto al protoindoeuropeo. para explicar el cambio lingüístico. no concedieron la debida im portancia teórica a este hecho. com o seres humanos. en parte. etc. de una asunción innecesaria. el francés. Una de ellas. a la cultura.racial de los hablantes de lenguas indoeuropeas. lás cuales (a excepción del inglés. ‘eslavo’ o ‘ inglés’ y a cualquier o tro que se aplique. Por otro lado. no sólo los individuos. el español.5). sobre la naturaleza de la lengua. en condiciones sociales y cultu­ rales idóneas. Y se trata. Los grandes fundadores de la lingüística histórica del xix. De ahí que. a fam ilias lingüísticas y a lenguas. m iem bros de la misma fam ilia lingüística. Cabe m uy bien la posibilidad de que todas las lenguas se rem onten en un pasado m iiy rem oto — quizá m edio m illón dé años— a una lengua única ancestral y que resulten así. La segunda razón en fa vo r del supuesto de que no existe ninguna cone­ xión intrínseca entre raza y lengua — y que refuerza la prim era razón— es que nos proporciona un m e jo r conocim iento de com o están form adas las fam ilias lingüísticas y. Lo mismo hay que decir con respecto a térm inos com o ‘céltico ’. a quienes debemos la noción de fam ilia lingüística con que todavía operamos. en Á frica se hablan unas m il lenguas diferentes. el afrikaans. Más adelante verem os que la difusión y lá convergencia cultural no son m e­ nos im portantes. La transmisión de la lengua de una generación a la siguiente se debe. en parte. Por ejem plo.. pero no para adqu irir una lengua determinada. La fam ilia indoeuropea no es más que una de las m últiples fam ilias lin­ güisticas descubiertas y reconocidas hasta el presente. a la biología y. Algunos estudiosos han propuesto una clasificación de las lenguas del mundo en unas treinta fam i­ lias principales. en el sentido técnico del térm ino. com o mínimo. y aun menos ju stificar el uso que se hizo de la supuesta superioridad racial por parte de los apóstoles del nazismo en la década de 1930 a 1940. Tal vez estamos genéticam ente program ados. N i siquiera podem os relacionar con certitud las len­ guas indoeuropeas con alguna de las otras grandes fam ilias lingüísticas esta­ blecidas hasta ahora. por tanto. que la m igración de los pueblos y la divergencia. que se incorporaron durante la colonización europea) han sido recientem ente agrupadas 'en cuatro grandes familias. sino las comunidades enteras pueden adqu irir una lengua o dialecto que difiere del que hablaban sus antepasados. Suponían dem asiado a menudo que la propagación de las lenguas por una región extensa im plicaba grandes mo­ vim ientos de gente.

Pese a su lim itación. com o verem os. e l p eríod o clásico de la lingüística histórica. las lenguas b a n t ú e s (que incluyen el swahili. desarrollado y m ejorado.1).3 E l método comparativo E l procedim ien to corriente para dem ostrar la relación genética de las lenguas consiste en recu rrir al llam ado m étodo com parativo. aun perteneciendo a los m ism os rom ances y pudiéndose recon stru ir p o r el m étodo com parativo. H acia 1870. en consecuencia. Se obtienen constantes progresos en la agrupación de un núm ero cada vez m ayor de subfam ilias en un núm ero cada vez m enor de lo que cabe llam ar superfam ilias (o glosofilias). sino tam bién de que contam os con datos directos de la protolengu a de que derivan. que lo extendieron tem erariam ente sobre lenguas cuya relación distaba de ser evidente. a p a rtir de las lenguas románicas. 6.). N o obstante.s e m í t i c a (o a fro a siá tica ). Ahora bien. sardo. a menudo son com o m uy exiguos los datos para establecer agrupaciones m ayores. pues tiene la ven taja no sólo de que su relación está fu era de duda. catalán. a saber el francés. una subfam ilia de la fam ilia n í g e r . E jem p lifica ré el prin cip io de la correspondencia sistem ática.) sé consideran actualm ente y en general. L a tabla podría am pliarse h orizon ­ talm ente con las correspondencias de otras lenguas y dialectos rom ánicos (ru­ mano. difieren de las form as latinas atestiguadas. y verticalm en te añadiendo más grupos de palabras en correspondencia. de m om en­ to.c o n g o . . los estudiosos habían conseguido éxitos tan grandes en la aplicación del m étodo com parativo a los casos más claros de relación genética. N o todas las fam ilias lingüísticas reconocidas y rotuladas p o r los lin­ güistas han sido igualm ente bien establecidas. entre 1820 y 1880 (cf. 6. E ste procedim ien to se basa en que muchas de las palabras más evidentem en te relacionadas entre las len­ guas pueden ponerse en correspondencia sistem ática tom ando su estructura fon ológica y m orfológica. etc. La tabla 4 allega diversos conjuntos de palabras evidentem ente relacio ­ nadas (en sus form as de cita ortográficas) d el latín y tres lenguas románicas. el italiano y el español. el zulú. cuyos m iem bros más destacados son el árabe. si bien no universalm ente. ladino. en. Una si­ tuación básicam ente igual aparece con respecto a las lenguas habladas en otras partes del mundo.t o . a p a rtir de su m anifestación prim itiva. etc. la clasifi­ cación genética resultante es. no faltan casos de form as protorrom án icas que. contiene la fa m ilia s e m í t i c a . el hebreo y el am árico. tradicional­ m ente reconocida. que com prende todas las lenguas indígenas habladas al norte del Sahara. sirve para ilus­ trar el p rin cip io de la correspondencia sistem ática. De un m odo análogo. el latín. hipotética y com o tal debe tra­ tarse. portugués. e l xhosa. esto es.

las palabras pueden ca m b iar de significado en el curso del tiempo.) francés (f r . ‘c h e f’ significa « j e f e » . peyorativam ente. para sig n ifica r «r o c ín » o «ja m e lg o ». en la que radica el principio de la correspondencia siste­ m ática. Evidentem ente.. P o r esta razón pre­ . ‘caballus’ y ‘equus’ guardan una evidente relación de significado.) causa caput caballus cantare canis capra chose chef cheval chanter chien chévre cosa capo cavallo cantare cañe capra cosa cabo caballo cantar cabra (2) planta cía vis pluvia plante clef pluie planta chiave pioggia llanta llave lluvia (3) octo nox/noctis factum lacte huit nuit fait lait otto notte fatto latte ocho noche hecho leche (4) filia formosus filie figlia hija hermoso (1) Tabla 4. que tenía el significado más esp ecífico de «ca b a llo de ca rg a » y se utilizaba también. algo así ha ocu rrido tam bién con el español ‘ ca b o ’. Ahora bien. no queda c la ro — especialm ente en lenguas con menos datos disponibles que las ro­ m ánicas— si dos palabras tienen relación sem ántica o no. tam bién aquí hay una conexión intu itivam ente obvia en tre el significado del latín ‘capu t’ y los significados de sus descendientes. «ca b eza ». sino ‘ equus’. la palabra norm al del latín clásico para «c a b a llo » no era ‘caballus’.) español (esp. sin em bargo. aun cuando quepa algún desacuerdo en determ inados casos sobre la naturaleza de esta relación. Y a la inversa. los descendientes de la palabra latina ‘caput’. lo m ism o que el it. y es plausible suponer que ‘cab a llu s’ perdería su significado específico y los m atices peyorativos en el latín ta rd ío (es decir en el p roto rro m a n ce) y se convertiría en la palabra general y estilísticam ente neutra que ocupó el lugar de ‘ equus’. fr. Ante tod o debe observarse que las palabras de cada línea se relacionan no sólo en su form a.latín (l. gr. ) italiano (it. P o r ejem plo. Algunas correspondencias sistemáticas de form a entre el latín y tres len­ guas románicas. sino tam bién en el significado. de la tábla han adquirido una serie de sentidos más estrechos o m etafóricqs: v. ‘ca p o ’ . etc. A menudo. Sin em bargo. Ninguna de las palabras de la tabla presenta inconvenientes en cuanto a su relación sem ántica.

H ubiéram os podido pro­ . Esto explica los huecos de la tabla 4. las represen­ tam os ahora mediante sonidos. [ f ] = it. que nos in­ teresam os en principio. sin fo rza r dem asiado los hechos. no hay m odo de saber. ha sustituido la palabra derivada del latín ‘canis’ p or ‘p erro ’. [k l] = fr. el español moderno'. caballum . Es preciso notar asimismo que las palabras no sólo pueden cam biar de sig­ nificado con el tiem po. entre las form as de lexem as em parentados). que c le f se pronuncia [k le ]. m == it. pero [tJp en español. no p o r las letras. [ p i L (3) 1. sino p or los sonidos. sino tam bién caer en desuso y. entre grupos de letras: sp. y no de nom inativo. en tanto que la norm a ortográfica del francés se basa en la pronunciación de siglos atrás (lo m ism o que el sistem a ortográ­ fico del inglés). por tanto.cisamente. la que pro­ porciona el origen de las form as tem áticas románicas — canem. [ i t ] = it. [ f ] = fr. [k l ] = it. et­ cétera (donde [m ] fin al se perdió en latín tardío ó p rotorrom an ce)— . y ni el italiano ni el francés conservan en su vocabulario descendientes del latín ‘ form osus’ . H ay que tener en cuenta que en el español m oderno no hay ningún fonem a que se corresponda con la letra < h > . Pero se trata de discrepancias pequeñas y podem os proceder. que < c h > se pronuncia [ k ] en italiano. it. [h ] Tan to el francés < i t > com o el español < h > aparecen aquí con el va lo r foné­ tico correspondiente a períodos históricos anteriores: a esto m e refería al d ecir que tom aba la ortog ra fía en su sentido literal. [ k ] (2) 1. no (excepto en ciertas expresiones fija s). es­ pañol e italiano hay una discrepancia relativam ente m enor entre la ortografía y la pronunciación. m ientras n u it y lait. o que hu. [ k ] = esp. [ t j ] (4) 1. a llí en negrita. y así sucesivamente. [ f ] = esp. Estas correspondencias. tal com o aparecen directam ente. Las palabras apa­ recen en su form a de cita escrita. para nuestros propósitos inm ediatos. En latín. Volvam os a las correspondencias form ales de la tabla. p ero ch ef se pronun­ cia [jjE f]. en ciertos casos. ya que casi siem pre es la fo rm a de acusativo del n om bre y adjetivo. tom ando la o rtogra fía en su sentido literal.. y que hay pronunciaciones di­ versas para fait. [ k t ] := fr. podem os tom ar sus form as escritas. El francés presenta una si­ tuación m uy diferente. N o ha de inquietarnos que la fo rm a de cita latina de un lexem a ¡no sea la base de las form as diacrónicam ente relacionadas del francés. N o obstante. italiano y español. Conviene recordar. por diversas razones. < c h > . que en español e italiano la letra < c > se pronuncia de un m odo distinto en posiciones d ife­ rentes.it suele pronunciarse con una [ t ] final. P o r ejem plo. Así. ser sustituidas. [ k ] == fr. [ t t ] == esp. [ p l ] . con el supuesto de que hay una correspon­ dencia biunívoca entre las letras (o. < l l > . Com parando las palabras de la tabla 4 se observará que hay correspon­ dencias regulares entre form as em parentadas (es decir. < c h > . < g g i > ) y los fonem as. a p a rtir de sus convenciones ortográficas. el m étodo com parativo concede prioridad a la relación de form as. a base de (1) 1. [p l].

E l principio de la regula­ ridad del cam bio fónico no fue subrayado. además de la serie de (1) a (4). *d. hasta m ediados de 1870 a 1980. *t.» A prim era vista. precisa que: (a ) Las aspiradas sonoras protoindoeuropeias (pi-e. *h ] en pgm. [ v ] = it. * g ] — o también fricativas sonoras [*(3. Tom em os un célebre ejem plo — que no fue más que una excepción aparente. aun así podían esta­ blecerse las correspondencias sistemáticas.. reform ada a base de la fon ética a rti­ culatoria m oderna (y sim plificada en determinados aspectos). p o r otro. Se advertirá que. * Y] — en protogerm ánico (pgm . Jacob Grim m (uno de los dos hermanos más conocidos p o r sus estudios sobre el fo lk lo re germ ánico) señaló una correspondencia sistem ática entre las consonantes de las lenguas germánicas. [ b ] = fr. [ b ] (6) 1. * k ] en pgm.) [* b h. [*b . en su form a más rotunda e im penitente: «L o s cambios fónicos que podem os observar en la h istoria lin­ güística documentada proceden de acuerdo con leyes fijas que lio sufren nin­ gún trastorno com o no sea de acuerdo con otras leyes. H abía num erosos casos de palabras evidentem ente relacionadas que no presentaban las correspon­ dencias esperadas. * g ] se vuelven oclusivas sordas [*p . *0. *g h] se ¡vuelven oclusivas sonoras [*b . En 1822. Pero la obra de Grim m. la tesis de que las l e y e s f o n é t i c a s (co m o dieron en llam arse entonces) operaban sin excepción era falsa sin la m enor duda. todas estas correspondencias sistemáticas? La respuesta que dieron los forjadores del m étodo com parativo en el si­ glo x ix consistía en afirm ar que los cambios fónicos que tienen lugar en una lengua a lo largo de su historia son r e g u l a r e s . Esta ley. * k ] se vuelven fricativas sordas [* f . N o fue él el prim ero en percatarse de esta correspondencia: el m érito de la prim era observación debe concederse al es­ tudioso danés Rasmus Rask. [a ] = fr. *5. cabe ex­ traer aún otras correspondencias más: (5) 1. [a ] y así sucesivamente. sin embargo. ¿Cómo explicar. [ v ] = esp. *t. pero resultarían menos inm edia­ tamente evidentes. (b ) Las oclusivas sonoras pi-e. . [*p . entonces. [ e] =. p o r lo que las leyes fonéticas postuladas para aquellas correspondencias suelen conocerse com o la l e y d e G r i m m . al estar escrita en ale­ mán. *d. pues el problem a que planteaba fue brillan tem ente re­ suelto p or el danés K a rl V ern er en 1875— . Desde luego. fue mucho más accesible a los científicos extranjeros.). *d h. y de las demás lenguas indoeuropeas. [ a ] = esp. (c ) Las oclusivas sordas pi-e. it. cuando los neogram áticos proclam aron. por un lado.ceder igualmente con transcripciones fonéticas (o con representaciones fonológicas) de las form as habladas modernas.

sim plificando. Aquí. [ * k ]. las lenguas bálticas y esla­ vas. al­ gunas palabras perm anecen en la form a que tenían en el períod o anterior. Form ándola así. así com o el arm enio y el albanés: h ay ciertas dificultades para recons­ tru ir en pi-e. etc. la corrien te de innovación ha dejado inalteradas las consonantes germ ánicas. «v o m ita r ». p ero c f . la conservación de oclusiva sor­ da en palabras com o i.) tiene [ f ] donde el latín (1. según la convención establecida desde hace mucho en lingüís­ tica histórica. el griego (g r.Los asteriscos. indican que los sonidos en cuestión son reconstruidos y no d i­ rectam ente docum entados. *t. [ t ] . fo o t. representado p o r la letra < z > en la o rtografía. spew. pát/padas. la ley de Grim m . queda avalada por un núm ero m uy grande de correspon­ dencias sistemáticas. Bien. pes/pedis. i.). p ero nunca se realiza totalm ente en cada uno de ellos. no obstante. De un m odo análogo ocurre para el gm. sn. Si tom am os las palabras que significan «p a d re » y «h erm a n o » en varias lenguas germ áni­ . etc. sn. P o r ejem plo. pous/podós. he considerado oclusivas velares [ * g h. I. p o r tanto.. el p rop io G rim m había com entado: «L a m utación fonética se cum ple en la m ayoría de casos. 6. aparecen allí en segundo lugar dentro de grupos biconsonánticos. déka. gr. tal com o se resume en el p á rra fo anterior. o en protolenguas interm edias. que las oclusivas sordas [*p . *t. eight. gr. en aparente violación de la ley de G rifnm : 1. pues. «escu p ir». 1. stand. decem . S obre algunas de ellas. [ t ] = l. sn. o el antiguó alto alemán zehan y el antiguo sajón tehan (la [ t s] inicial del alemán. [ p ] del i. fa ther. dasa — el i. proviene de una palatalización del pi-e. tienen [ p ] : cf. gr. Se im pone. Inm ediatam ente nos ocuparem os de la noción de reconstrucción. así form ulada. resulta de la llam ada mutación fonética del alto alem án que probablem ente tuvo lugar hacia el siglo v i después de nuestra era )— . sn. el m oderno alem án zehn. la ley de Grim m . patér.» P o r ejem plo. aquí representado p o r < ¿ > . ten ha perdido la con­ sonante m edial. corresponde a [ p ] en Otras lenguas. i.). gr. * k ] en este contexto fon ético (o fo n o ló gico ).). P ero tam bién aparecían numerosas excepciones. pater. H ay que advertir. * k ]. spuo. dasa. sp ii. que en época m uy p rim itiva afectó a muchas subfam ilias orientales. spit/spew. i. [ t ] . E l sonido [ [ ] del sn. entre ellas el indo-iranio. Tan to el protoindoeu ropeo com o el protogerm ánico son.2). 1. lo que. sto/stare. des­ de luego. decim os — para in trod u cir una term inología más m o­ derna— que la ley de G rim m establece un cam bio de sonidos f o n é t i c a ­ m e n t e c o n d i c i o n a d o . com o d ijo G rim m . la corrien te de innovación las ha pasado p o r a lto. [ t ] : cf. pitar--.. * k ]. [*p . Más interesante resulta otra clase de excepciones aparentes. puede considerarse re­ gular. etc. *g. m odificar la form ulación anterior de la ley de G rim m de m o d o que ño se aplique a las d e r i v a c i o n e s germ ánicas (esto es los descendientes) del pi-e. el sánscrito (sn. da cuenta de que el inglés (i. stand: 1. cubre un gran núm ero de correspondencias. En efecto. etc. Tam bién establece la correspondencia de las consonantes iniciales y m ediales del gó tico taíhun. efe cti­ vam ente. pero no se refieren a la form ulación general ni a la validez de la ley dé Grim m . A l m argen de la evolución subsiguiente en determ inadas lenguas. constructos hipotéticos (c f.

e s to es con otra ley fonética. si las palabras pi-e. [ * 0 ]. para «p a d r e » y «h e rm a n o » eran distintas^ p o r el lugar del acento de pa­ la b ra .: *brÓ6ar- T ra d icio n a lm en te se considera que la ley de G rim m establece la transición d e ( i ) a (ii). una vez más.: *brÓOar- (iii) *fa b é r. i. p ero en tod o caso sonora y. diferen te de la frica tiv a sorda [0 ] de la palabra para «h erm a n o ». V a te r : B ru d er. Los cam bios fon éticos previstos conju ntam ente p o r las le y e s de G rim m y V ern er pueden explicarse en la^actualidad de un m o d o algo d istin to .) y. Se considera a sim ism o que am bas leyes han actuado antes del p eríod o que identificam os c o m o p rotogerm á n ico.cas distintas del inglés. com o sucede en sánscrito (p ita r. el cual se caracteriza p o r lleva r el acento de palabra a la sílaba inicial. E n el m ism o p erío d o en que se em itió la ley de V ern er aparecieron otras de las llam adas leyes fonéticas. el pi-e. T o d o e llo co m p o rta una secuencia de etapas com o sigue: (i) pi-e. Tam bién el antiguo in g lés presenta la m ism a d iferen cia : ant. com prob am os que difieren con respecto a la conso­ n an te m edial: gó tico fa dar : brodar. Consideradas en conjunto. [ 0 ] . [ * t ] debía d a r pgm . L o im portan te es qu e V ern er d em ostró que una clase entera de presuntas excepciones a la le y de G rim m quedaban asim iladas con una generalización suplem entaria. etc. *fa d e r. se vu elven sonoras a m enos que vayan inm ediatam ente precedidas p o r e l acen to de palabra. el antiguo alto alem án ( fa te r : b ru o d a r). sn. ej. al dem ostrar que. E ste problem a fu e resu elto p o r V ern er. según la ley de G rim m . E l hecho de que e l alem án. ten ga oclusiva sorda en la palabra qu e significa «p a d r e » y oclusiva sonora en la palabra para «h e rm a n o » pu ede explicarse.: *b ro 8 a r- (iv ) pgm . g. Más aún. C om o las correspondientes palabras de las lengu as indoeuropeas no germ ánicas no presentan tal diferen cia (1. p a te r : fr a te r . m ientras que la de V e rn e r vale para la de (ii) a (iii). C oncedam os que si a p a rtir de los datos disponi­ b les reconstru im os com o origen protogerm án ico de las palabras en cuestión. *fa d e r podía explicarse satisfactoriam en te p o r la actualm ente llam ada l e y d e V e r n e r . lo m ism o que su antecesor.: bhrá ta r-). la aparente excepción del p g m . p ita r -: bhratar. lo que representa < d > es una oclusiva [ d ] o una frica tiva [S ]. dieron a los estu­ d io so s una idea más cabal sobre la cron ología relativa de la evolu ción de las d istin tas ram as de la fa m ilia indoeuropea. *fád er. faeder/: bro\por. la palabra para «p a d r e » resulta irregu la r en cuanto a la con­ sonan te m edial.: bhrater- (ii) *faQér. consigu ieron que el fa ­ . p o r tanto. p.e tc . según la cual las fricativas sordas intervocálicas. * p 3 té r.y *brbQ ar. p o r la m utación fo n é tic a del alto alem án. si bien no en la inicial. p ero no tien e im p ortan cia en el presente contexto.

Conviene a d vertir al lector sobre las llamadas f o r m a s c o n a s t e r i s c o (es decir las form as hipotéticas prefijadas con asterisco: v. aunque en fecha relativam ente antigua. pronto fue aceptado. Sugieren. Acaso se regula­ riza ría de m odo independiente. La palabra latina docum entada para «ca b eza » era caput en su fo rm a de cita. y capit. P ero no disponem os de pruebas directas.. Y ello por varias razones. com o la auténtica base no sólo del m étodo com parativo.en su fo rm a tem ática. en cam bio.o bien pgm . En segundo lugar. pues. A este respecto. gr.4). *patér. español. Todas las lenguas se hallan. el protogerm ánico. N o deben confundirse con las form as reales del protoin doeu ropeo o de cualquier otra protolengua. Este priticip io suscitó grandes polémicas. N o hay razón para creer que el protoin ­ doeu ropeo. italiano. sino de toda la lingüística histórica. 6. en m ayor o m enor grado. *fa d e r-) que aparecen convencio­ nalm ente en la reconstrucción. De m om ento nos ocuparem os de la técnica de reconstrucción histórica p o r el m éto d o com parativo. Como mínimo. Forzó a quienes lo suscribieron a establecer una distinción entre cam bio fonético cond icion ado y no condicionado y a fo rm u la r con la máxima precisión las condiciones en que debía tener lugar un cam bio fonético condicionado. el m étodo com parativo parte del supuesto de que cada m iem b ro de una fa m ilia de lenguas em parentadas se encuentra en línea di­ recta tras la protolengua respectiva y que a lo largo del tiem po no ha man­ tenido ningún contacto con otras lenguas y dialectos análogos. nada de lo que se diga sobre e llo debe tom arse en detrim en to de su im portancia m etodológica. el m étodo com parativo tiende a exagerar el grado de regu laridad de un sistem a lingüístico reconstruido. Ninguna lengua rom ánica conserva la m enor evidencia del tem a final [ t ] . Sin em bargo. p o r la m ayoría de los que estaban en la corrien te científica principal. Luego tendrem os ocasión de exam inar más críticam ente el princi­ p io de la regu laridad del cam bio fon ético y el uso que hicieron los neogramá­ ticos del térm ino ‘ley ’. en las distintas ram as de la fam ilia rom ánica. los neogram áticos y sus partidarios apelaron a dos factores explicativos: la analogía y el préstam o (cf. Ahora bien. a este propósito. en térm inos generales. etc. Bien. que la fo rm a protorrom a n ce fue * c a p u (m ): véase la tabla 4 de más arriba. el protoeslavo y las demás protolenguas pos­ tuladas com o o rigen de fam ilias y subfam ilias de lenguas documentadas es­ . L o im portante es que las irregu­ laridades tienden a desaparecer con el tiem p o y que. Así se desprende p o r las diferen cias en tre ciertas form as latinas documentadas y los protorrom ances de las que supuestamente derivan las form as correspondientes en francés. pi-e.m oso p rin cip io neogram ático de la regu laridad absoluta del cam bio lingüístico pareciese m ucho más verosím il de lo que se habían figurado los filólogos historicistas de la generación anterior. es m uy probable que el nom bre irregu lar ‘ caput’ quedase regularizado en el latín tardío. En p rim er lugar. el m éto d o com parativo no es capaz de reconstruirlas. se trata de un supuesto irreal. en cuanto se enunció alrededor de 1875. diferen ciadas dialectalm ente. Y dejó sobre ellos la responsabilidad de explicar las form as que no habían evolucio­ nado de acuerdo con las leyes fonéticas cuyas condiciones parecían satisfacer.

es una analogía en este sentido del térm ino. no hay m odo de saber si todos los sonidos de una form a hipotética aparecieron en realidad al m ism o tiem po y en un m ism o dialecto de la p ro ­ tolengua. podem os construir ecuaciones proporcionales com o la . A menos que se reconozca así. y esta evidencia es enorm em ente variable. no sólo en m atem áticas. Siem pre que pueda. Para nuestro propósito. entre ellas ía gramática. N o podem os penetrar más en los entresijos m etodológicos del tema ni en los diversos criterios que deban sopesarse en el proceso de reconstrucción. no sólo más regular desde el punto de vista m orfológico. 2) tales que la prim era dividida p or la segunda es igual a la tercera dividida p or la cuarta (6 : 3 = 4 : 2).4). hay partes de la reconstrucción con más fundam ento que otras. el paradigm a ju m p . y sus seguido­ res. cabe la posibilidad. sino también en el desarrollo de otras ramas científicas y filosóficas. las protolenguas reconstruidas han de consi­ derarse constructos hipotéticos cuya relación con las lenguas realm ente ha­ bladas del pasado es más bien indirecta. «regu laridad p roporcion al». E l razonam iento analógico fue profusam ente utilizado por Platón y A ristóteles. De ahí que el sistema lingüístico reconstruido proba­ blem ente será. y entre 4 y 2. jum ps. pues se trata de una relación de cuatro cantidades (6. de reconstruir rasgos de la estructura gram atical de las proto­ lenguas. ju m p in g y ju m p ed (es decir las form as que com ponen la conjugación del verbo del inglés ‘ju m p ’. en casos favorables. Para concluir. entre m atem áticos y gram áticos.tuviesen indiferenciadas desde el punto de vista dialectal. más en concreto. Por éstas y otras razones. ninguna parte puede aportar más fundam ento que la propia evidencia que contiene. 3. Procede de la pa­ labra griega ‘ analogía’. «sa lta r». tom ado aquí com o m odelo: el térm ino ‘ paradigm a’ procede precisam ente de la palabra griega que significaba «m o ­ d elo » o «e je m p lo »). p o r ejem plo. que significa «regu la rid a d » y. p or un lado.4 Analogía y préstamo El concepto de a n a l o g í a se rem onta a la antigüedad. basta con haber señalado que toda reconstrucción histórica tiende a idealizar y a sim­ plificar los hechos. Dado. pues suponían que rasgos gram aticales com o las desinencias flexivas no podían pasar dé una a otra lengua p o r sim ple préstam o (cf. sino también dialectalm ente más uniform e que ningún sistema lingüístico real. En cuanto a las form as hipotéticas con asterisco. 4. 6. la regu­ laridad proporcion al que hay entre 6 y 3. además. Además. 6. Fueron precisam ente las correspondencias m orfológicas entre lenguas em parentadas lo que im presionó tanto a la prim era generación de filólogos historicistas. p o r otro. P o r ejem plo. el m étodo com parativo reconstruirá una sola p roto form a para todas las form as documentadas. hemos de m encionar tam bién que. aun cuando aquí nos hemos concentrado en la reconstrucción léxica. p a r a d i g m a . es im posible com pren der un principio tan básico de la gram ática tradi­ cional com o el d e l .

en cam bio. «cab a lga b a ». « i r » ] . sino tam bién de form as in­ correctas ocasionales com o rided [en lugar de rodé. dificultad en resolver estas ecuaciones asignando a las incógnitas ( x . i. «ca n ta ». En rigor. «ayu d a r». que form a p a rte del fundam ento sobre el que los neogram áticos proyectaron su propia n oción de analogía y la función que ésta desem peña en la evolución histórica de las lenguas. walked. «cab a lga b a ». luego. rodé. form an el tiem po pasado añadiendo un sufijo a la raíz de presente (cf. i. T om em os un ejem plo. menos regulares que los débiles. ej. om iten el sufijo de pasado-. «ib a ». de uno u o tro m odo. a veces confusa y desorientadora. N o es necesario en trar en los porm enores de esta polém ica. al. jum p ed . podem os decir que los analogistas defendían la idea de que la relación entre la form a y el significado está gobernada p o r el prin cip io de la regu laridad proporcional. establece una distinción entre lo que p o r conveniencia se denominan verbos débiles y ver­ bos fuertes. En térm inos aproxim ados. helped. lo m ism o que el alemán. «sa lta ». «sa lta b a ». lo que se entiende p o r ‘ analogía’ en la gramá­ tica tradicional y. «can ta b a ». y. «a m a b a »). p or ana­ logía con algún m iem bro típico de la clase regular de verbos débiles ( ju m p : ju m p e d — rid e : x. ju m p in g ). más en particular. v. etc. al.. p o r lo general. la produ cción de estas form as incorrectas. reit-et. sang. «ca b a lga ». «ca n ta b a »): Los verbos fu ertes se dividen en diversas subcla­ ses según la naturaleza de la alternancia vocálica que distingue las form as respectivas de presente y pasado. Los prim eros. «c a b a lg a b a »] o goed [en lu gar de went. Sí conviene com prender. «a m a b a »).. p o r muy paradójico que parezca a prim era vista.). jum p-s. gr. del in glés]. E sto es. presentan una diferen cia de uno u o tro tipo en las vocales de las correspondientes raí­ ces de presente y pasado y. ritt. E l inglés. los últim os. loved. N orm a lm en te se consideran irregulares. pues. ju m p : ju m p ed = help : y. lieb-t. en la controversia entre analogistas y anom alistas. en consecuencia. sing-s. ride-s. jum p-ed. «cam in ab a». a su vez. En cuanto a la adquisición de la lengua. sang. la evidencia de que el niño dom ina la regla para la form ación de las form as de pasado p o r sufijación viene corroborada p o r la produ cción no sólo de un gran núm ero de form as correctas (p. «c a n ta ». efectivam ente. L a prueba de la produ ctividad sincró­ nica de la regla en cuestión provien e en parte de la adquisición lingüística de los niños y en parte de la capacidad del hablante adulto para constru ir la fo rm a de pasado para verbos nuevos que encuentra por p rim era vez en fo rm a de presente (o de pa rticip io de presente. «ca b a lga ». pasado de go. «sa l­ ta b a ». x = rid e d ). etc. N o hay. [a par­ tir de form as análogas del verb o ‘help'. hasta los tiem pos m odernos ejercien do siem pre tina pro­ funda influencia sobre el desarrollo de la teoría lingüística.siguiente: ju m p : ju m p s — help : x. carac­ terístico de los verbos débiles (c f. etc. «a m a ». constituye una prueba más convincen­ te de que el niño aplica una regla que la m era producción de una cantidad . suscitada en el siglo I I antes de nuestra era y prolongada. m ientras los anom alistás sostenían la opinión opuesta. Y són. que constituyen m ayoría. lieb-te. sing-t.) sus valores apropiados ( helps. los cuales han aumen­ tado durante siglos y se am oldan a lo que desde hace mucho se ha con vertido en regla sincrónicam ente productiva.

podría haber m em o riza d o y record a d o com o datos no analizados (cf.2). i.brach-te. leíp-o. find -et. es fu erte (h ilf-t. V a le la pena observar.4). cuando difiere de la fo rm a correspondiente d e pasado. half. léloip -a . begun : al. «o b tu v o ». i. «d a r ». ge-fund-en. y. «e n c o n tra r». «a y u d ó ». n o obstante.cu alqu iera de form as correctas de pasado que. 6. en este punto. began. [pasado de g e í] fu e sustituido! p o r el inglés m odern o helped. etc. kryper. g ot. se halla más cerca del alem án que d el inglés: begin-t. vond. 8. ge-holf-ert). la analogía ha actuado en sentido in­ verso . gab. gib-t. tanto en las raíces verbales com o en las form as gram aticales. i. fand. begon. begin-s. el verb o equ ivalente del alemán. beginn-t. b egon n-en «e m p e za r». b rin g t. ‘h ilfe n ’. de m odo que. aum entando el núm ero de alternancias vocálicas y haciendo m enos sistem á tica la correspond en cia en tre las form as de ciertos verbos que en pe­ río d o s anteriores. el cual. co m o vim os an teriorm en te (c f. begann. gave. gebrach-t. k ru p it «a rra stra rse». b ro u g h t : al. es dove en vez de dived. Los cam bios fon éticos que han tenido lugar indepen­ d ien tem en te en las distintas lenguas germ ánicas han produ cido tam bién su e fe c to . aum entando el núm ero de verbos débiles a expensas de los fuertes: | p. « t r a e r » . pé-poith-a. Incluso las lenguas ger­ m ánicas septentrion ales tienen verb os fuertes cuyas form as de pasado y de p a rtic ip io pasado pueden ponerse en conexión ccin las de presente m ediante altern an cias vocálicas más o m enos regulares: cf. ej. que el hecho de que ciertos verbos evid en tem en te relacion ados del inglés y el alem án presenten el m ism o fen ó­ m en o de alternancia vocá lica constitu ye una baza particu larm ente notable en fa v o r de la h ipótesis de que estas dos lenguas están.¡ «p ersu a d ir». sueco sk river. breng-t. en algunos dialectos am eri­ canos la fo rm a de pasado para ‘ d iv e ’. 6. skrev. dove es la fo rm a innovada. el inglés m edio h o lp (cf. fo u n d : al. C om o se indicaba al final del apartado anterior. vind-t. find-s. i. en realidad. L o m ism o ocu rre en holandés. en principio. ge-brach-t. con trariam en te a lo que cabría suponer.) L a analogía ha actuado in­ d ep en d ien tem en te en inglés y en alem án durante siglos para red u cir la inci­ d en cia de la alternancia vocálica. giv-en : al. Quedan. sin em bargo. esta suerte de altern ancia vocálica se rem onta. ge-vond-en. de lo que posiblem en te podía h ab er sucedido p o r a ccid en te» (c f. En la vasta m ayoría de casos.2)— fue . k rop . é-pith-on. « t r a e r » . p o r ejem plo. brach-t. bring-s. «e m p e za r». «za m b u llirse». etc. genéti­ cam en te em parentadas: cf. give-s. «en c o n tra r». E n la h istoria d el inglés hay casos de verbos débiles convertidos en fu er­ tes p o r la presión de la analogía. Adviértase que d iv e d —y dove no es en m en o r m edida resu ltado de la presión analógica que h o lp —*■ helped. é-lip-on «ir s e ». s k riv it «e s c r ib ir » . en ú ltim o térm ino. P o r ejem plo. en alem án e inglés. al p eríod o protoind o eu ro p eo : cf. com o casi siem pre sucede en alemán. docenas de verbos qu e presentan to d a v ía una alternancia vocálica sim ilar. L a len gu a o fre c e dos pautas de fo rm ación y cualquiera de ellas sirve de para­ d ig m a para la am pliación analógica. En realidad. griego p eíth -o. (H e añadido la fo rm a de p a rti­ c ip io pasado. m ientras ‘h elp ’ es d éb il en inglés m oderno. begonn-en. este tip o de correspon d en cia — que S ir W illia m Jones calificó de «afin idad m ás fu erte. ge-geb-en..

de la tradición — . [s ] in tervocálica se v o lv ió [ r ] en germ ánico. éstos sólo se inclinaban a in vocar la influencia de la ana­ logía para solven tar las excepciones m anifiestas a alguna de sus leyes foné­ ticas postuladas. algunos llegaron a sentar incluso una distinción entre el cam b io fó n ico com o proceso fisiológicam en te explicable y la analo­ gía com o resu ltado de la in terven ción esporádica e im predictible de la mente humana. Curiosamente. Ante todo. en algunos casos. muchos de los verbos fuertes presentaban una di­ feren cia sim ilar. pero antes de la aparición de los prim eros textos. «n osotros éram os». « y o era ». Lo que tradicionalm ente se describía com o una regu laridad proporcion al puede inscribirse en el principio más general de la regu larización a p a rtir de m odelos previos de correspondencia e n tre fo rm a y significado. que no cabe una distinción tan tajante. incluso. p o r lo que h on or. (a p a rtir de *h onosem . a su vez.quedó generalizado com o raíz de todas las form as flexivas. honos. *honosis. en cuanto a la lengua. a in vertir) cambios fó n i­ cos que de o tro m odo serían regulares. se ha com pren­ dido más claram ente. etc. que la analogía — en el supuesto de que se in terprete según el espíritu. E n rigor. en el latín tardío. las leyes fonéticas eran com parables a las llam adas leyes naturales.3). en p rim er lugar.). la form a de pa rticip io pasado). actúa en el plano tanto fonológico com o gram atical de la estructura lingüística. En la actualidad. no sería descabellado identificar la no­ ción de estructura en Saussure y la n oción generativista de la creatividad re- . ha rem odelado la ra íz del singular p o r analogía con la del plural: ich w ar : w ir waren. etc. entre lo físico y lo psicológico. : w ij w aren. 6. E n realidad. E ste cam bio fónico explica la letra < r > — todavía pronunciada com o [ r ] en algunos dialectos— en el plural del tiem p o pasado del verb o ‘ to b e ’. y las dem ás form as del m ism o n om bre: honorem . la [ s ] final históricam ente regular del singular ha quedado susti­ tuida p o r esta [ r ] históricam ente irregu lar.lo que tanto im presionó a los fundadores de la filosofía comparativa. Tam bién aquí la analogía ha generalizado una u otra raíz (o. E l alemán. en inglés. honoris. La segunda cuestión sobre la analogía es que constituye un fa ctor más poderoso en la evolu ción lingüística de lo que llegaron a pensar los neogra­ m áticos. «h o n o r». tras la actuación de la ley de V ern er (c f. de donde se explica el contraste del latín clásico entre la form a de nom inativo singular. «s e r». En este caso. P o r ejem plo. una que recibió particular atención entre los neogramáticos: que la analogía a m enudo im p ide (o llega. Luego. Tam b ién m erece la pena añadir que la analogía es la cau­ sante de que el verb o ‘ to b e’ sea el único verb o del inglés m oderno estándar con una d iferen cia entre la raíz de singular y la de plural para el tiem po pa­ sado. y en segundo lugar. lo que explica la fluc­ tuación tan considerable que hay entre los dialectos del inglés y aun en el uso espontáneo de sus hablantes. Adem ás. Para quienes sostenían este punto de vista. y no según la letra. honos cedió ante h on or. Pero volvam os a la analogía para puntualizar un par de cuestiones más. también la [s ] in tervocálica del latín arcaico se con virtió en [ r ] . en contraste con lo que m uestra la antigua [s ] de la ortog ra fía para el singular: w ere : w as. E l h o­ landés presenta el m ism o contraste (p e ro sin alteración vocálica): ik was. En el inglés m edio.

shed. N ótese que los dobletes léxicos m uy raram ente constituyen sinónim os descriptivos (cf.) y que cons­ tituyen excepciones a la ley fonética que cambia [s k ] en [ J ] ante vocales palatales en inglés (c f. «habilidad». «p a tró n » : ‘ shipper’ . ha tom ado una enorm e cantidad de préstam os. N o faltan incluso d erivacion es m ás extensas: cf. Ahora bien ¿tiene algún sentido proceder com o si hubiese una distinción nítida entre form as nativas. P ero esto es un asunto peliagudo y con trovertido (cf. 6.) Los pares de palabras afines llegadás por vía norm al y de préstam o se denominan a menudo d o b l e t e s . hemos de d ecir que. Por ejem plo. al que no se aplicaban las leyes fonéticas en cuestión. ‘ skirt’ : ‘sh irt’. muchas de las pálabras del inglés que em piezan p o r sk. 7. E llo se debe a que ‘cap.2)— . a p a rtir de étim os latin os. fueron tomadas en préstam o de alguno de los dialectos escandinavos llevados a In glaterra durante las invasiones vikingas y que tu vieron una con­ siderable influencia en el habla de la región de Danelag. La 2.guiada con una versión debidam ente m odernizada del concepto tradicional de analogía. también se encuentra en francés m oderno la palabra ‘cap’ (c f. a lo largo de su historia. Otro fenóm eno al que recurrieron los néogram áticos para explicar algu­ nas de las excepciones manifiestas a las leyes fonéticas era el de p r é s t a m o . ‘ rá p id o ’ y ‘ ra u d o ’ . En particular.). [E n español pueden citarse. sino tam bién en la gram ática y en la fonología. ‘ c á te d ra ’ y ‘ c ad era’. La form a cap viola claram ente las tres leyes fonéticas (apar­ te de la pérdida de la vocal fin al) que derivan ch ef a p a rtir de *capu. ‘skip per’. Análoga­ mente. además de la palabra ‘ch ef’. -este ú ltim o to m a d o en p résta m o d el fra n c és . ‘ h os­ p ita l’. al igual que la analogía. «b a rc o ». ‘ p la te a ’ y ‘ p la za ’. «d e pies a cabeza»). g rie g o s o árab es. shirt. « je fe » . d ob letes com o 'ra d io ' y ‘ ra y o ’ . d e s p o ja r s e ». etc.en su form a escrita (cf. (H asta hoy. Si se tom a el inglés sólo com o lengua germ ánica occidental — com o así se considera convencionalm ente (cf. ship.] . etc. buena parte del vocabulario de los dialectos locales del n orte de In glaterra y del sur de Escocia tiene un claro origen escandinavo. de otras lenguas y dialectos. et­ cétera). ‘ h ostal’ y ‘ h o te l’. si bien lo que nos interesa son los préstamos al inglés estándar. cuya form a de cita protorromance podía m uy bien haber sido * c a p u (m ) (véase la tabla 4).4). ‘de pied en cap'. «a rm a d o r». ‘ c íta ra ’ y ‘ gu ita rra ’ . etc. Lo m ism o que se ha dicho de la analogía puede decirse del préstam o: se trata de un fa cto r mucho más im portante en el cam bio lingüístico de lo que llegaron a suponer los néogram áticos (y muchos de sus sucesores). no debe considerarse tan sólo com o un sim ple m edio para fa cilita r la explicación sobre excepciones a las leyes fo ­ néticas.2. que hemos consignado más arriba com o descendiente francés del latín ‘caput’. skirt. «fa ld a ». [norm ales o heredadas] y no nativas? Desde hace mucho se sabe con certeza que los diagramas arbóreos convencionales para la clasificación evolutiva de las fam ilias lingüísticas pueden inducir a serios errores si se toman com o m odelos fidedignos de los procesos históricos. sky. «c ie lo ». skill. «cam isa». ‘ c a p ítu lo ’ y ‘ c a b ild o ’ .fue tom ada en préstam o (en época bastante p rim itiva ) del provenzal. no sólo en el vocabulario.

3) o la h a p l o l o g í a (p érd id a de una de dos sílabas sucesivas fonéticam en te sim ilares: p. inglés *E nglaland. ej. del m arco cultural y social en que se desenvuelve. una veiídad a m edias. tam bién relaciona el p rop io sistem a lingüístico con la cultura y la sociedad a cuyo servicio se encuentra.4)— . que relaciona fo rm a y significado en un sistem a lingüístico. de bilingüism o y diglosia (c f. (b ) entre factores internos y externos. pues no son más que . es evidente que los neogram áticos establecieron una dis­ tinción dem asiado firm e entre lo que podía tratarse m ediante leyes fonéticas y lo que requ ería una explicación a base de analogía y préstam o. com o la a s i m i l a c i ó n (p o r la cual diversos sonidos sucesivos se vu elvefí idén­ ticos o más parecidos en lu gar o m odo de articulación: cf. C om o hemos visto. en el m e jo r de los casos. Incluso los procesos más o m enos fisiológicam ente explicables. algunos de los principales factores que los lingüistas han argüido para explicar el cam bio lingüístico. en últim o térm ino: la función com unicativa de la lengua. P ero no hay que lleva r dem asiado lejo s estas distinciones.5 L a s causas del cambio lingüístico ¿P o r qué cam bian las lenguas a lo largo del tiem po? N o hay una respuesta generalm en te aceptada sobre ello. y cam bios gram aticales y léxi­ cos. Sea com o sea. si es que producen cam­ bios perm anentes en el sistem a fón ico de una lengua. Podem os ahora subrayar que mucho de lo que los neogram áticos atribuían a las leyes fo n é­ ticas puede explicarse por la acción conjunta de estos dos factores. otros tipos de cam bio lingüístico resulta. e l concepto tradicional de préstam o quizá resulte inaplicable. Son varias las teorías propuestas. de la tabla 4 del apartado 6.ob ra más recien te en dialectología y sociolingüística ha precisado la im p or­ tancia de la variedad sincrónica dialectal y estilística dentro de una com uni­ dad lingüística com o fa c to r eficaz de cam bio lingüístico. Aquí podem os m encionar y co­ m entar. [ paralelepípedo > *p a ra lep íp ed o']). En el apartado a n terior hem os aludido ya a dos de los factores más ge­ nerales para el cam bio lingüístico: la analogía y el préstam o. requ ieren el soporte de otros factores más generales. 9. A pesar de todo. dependiente de si se abstrae el sistem a lingü ístico. 6. p o r o tro . com o tal. p o r un lado. «p a ís de los anglos». p ero ninguna tiene en cuenta todos los hechos. En condiciones de variación sincrónica — y. En esta clase de discusión es costum bre sentar dos distinciones p o r se­ parado: (a ) entre cam bio fón ico. En cuanto a la distinción en tre factores externos e_ internos. la gran m ayoría de tratados sobre la evolución h istórica de las lenguas continúa a este respecto la tradición neogram ática. tam ­ p o co se sostiene. ant. n otte. italian o o tto . Las leyes fonéticas no tienen por sí mismas va lo r explicativo. a lo sumo. etc.. la concepción de los neogram áticos de que el cam bio fó n ico es radicalm ente d iferen te de . > E ngla nd . más en especial.

al m enos en la tradición neogram ática. E l p rim er prin cip io (a l que pueden incorporarse fe­ n óm enos fisiológicam en te explicables com o la asim ilación y la haplología. Un ejem p lo de ello se encuentra en la ex­ ten sión analógica de la vocal de b u tter. Se apreciará sin duda que el p rim e r tip o de ultracorrección. y n o el segundo. in­ dicados más arriba.2. «e n tr e ti y m í» ] . que tod o cam bio fón ico haya de explicarse así. [C f. sobre todo a los conti­ nuos reaju stes que ejecu ta un sistem a lin gü ístico al pasar de un estado d e e q u ilib rio (o de qu asi-equilibrio) a otro. a este p ro p ó s ito . sem ióticos autorregulados. Una solu ción u ltra c o rre c ta q u e to m ó carta de n a tu ra lez a es la de 'M a llo r c a ' ( < M a j o r í c a ) en lu gar d e ‘ M a y o rc a ’ . el cam bio produ cido puede re­ su lta r bastante regu lar (en el sentido que los neogram áticos y sus partidarios otorga b a n al p rin cip io de la regu laridad). en una d eterm in a d a com u nidad lin gü ística) en tre dos puntos dados de tiem po. «m a n teq u illa ». la investigación de ca m b ios fó n icos que tienen lugar en el presente ha dem ostrado que pueden origin a rse en una o más palabras prestadas y propagarse por analogía a otras en un determ in a d o p eríod o de tiem po. Esta suerte de u ltra corrección fon ética no difiere. así com o la tendencia a a b revia r las form as de m ayor 3. en inglés m eridional a palabras com o b u tch er. U no de los in dicios de este proceso de cam bio lingü ístico es el que suele lla m a rse u l t r a c o r r e c c i ó n . de la u ltracorrección que determ in a que los hablan­ tes de la clase m edia. Uno de los defensores más p rom i­ nentes de este punto de vista ha sido el estudioso francés A ndré M artinet.3 Con e llo no qu erem os decir. contrapu esto a fenóm enos presuntam ente esporádicos. Los lingüistas qu e destacan la distinción en tre factores internos y ex­ tern os — especialm en te los que suscriben los p receptos del estructuralism o y el fu n cion alism o (c f. L o que qu iero pun­ tu aliza r es sim plem en te que puede in terven ir una diversidad de factores determ in an tes para p rod u cir a la postre un m ism o resultado: algo de lo que suele considerarse cam b io fó n ico regular y. N o obstante. por supuesto. 7.4. [en lu gar de betw een you and me.] .. 2. y en especial el fón ico. del inglés m eridion al estándar d igan betw een you and /. a m enudo educados. tom ado en p résta m o ) la pronunciación R P de a q u ella clase de palabras. entre hablantes del n orte de In glaterra qu e han a d q u irid o (esto es. en cuanto a m otivación .3)— tienden a asignar tod o lo que pueden del ca m b io lin gü ístico a factores considerados internos.ín dices de lo o cu rrid o en una determ inada región (m ás exactam ente. H em os de a d m itir todavía la posibilidad de que con el tiem ­ p o se fo rm e una t e n d e n c i a f o n é t i c a gradual e im p ercep tib le en to­ das las palabras en qu e aparece un determ in ado sonido. com o la ana­ lo g ía y el préstam o. «c a rn ic e ro ». qu ien trató de ex p lica r el cam bio lingüístico. 7. Con­ sid era d o retrosp ectiva y m acroscópicam ente. n ota 3.. gobern ados p o r los principios com plem entarios del m ín im o esfuerzo y la cla rid a d com u nicativa. a p a rtir d e su con cepción de que las lenguas son sistemas. «e n tr e tú y y o ». p o d ría conducir al fin a un cam b io fó n ico m acroscópica y re tro s p ectiva m e n te regular.

P o r ejem plo. por así decirlo. En tanto que la distinción entre com petencia y actuación puede asi­ . las oclusivas sordas pi-e. Se funda en la convicción de que las regularidades parciales y las asim etrías sincrónicamente observables pue­ den explicarse con relación a lo que en un período anterior eran procesos productivos. el generativism o nace de una cierta versión del estructuralism o y en parte la continúa. [ * b h. «ca b a lga r». iniciarían el proceso. P o r ejem plo. se volviesen fricativas? ¿O fue más bien que las oclusivas sordas pi-e. podríam os in fe rir que las regularidades parciales que aparecen en los verbos fu ertes de esta lengua (cf. *d h.p redictibilidad) dará lugar a la reducción del número de distinciones fono­ lógicas y a potenciar su función. sin em bargo. rin g : rang : rung. no se ha dem ostrado de manera convin­ cente todo el p o d er explicativo que sus partidarios le atribuyen. * g ]. [*b .. a la ley de Grim m . al perder su aspiración. pérdida o reordenación de las reglas que determ inan la com petencia lingüística del hablante.). refrenado p o r la ne­ cesidad de m antener un núm ero suficiente de distinciones a fin de salvaguar­ dar enunciados que de o tro m odo podrían confundirse en las condiciones acústicas en que se utilizan las lenguas habladas. P ero al m enos reconocen debidam ente que los distintos cambios enumerados en la ley de G rim m son susceptibles de re cib ir una conexión casual. en la actualidad. Com o verem os más adelante. etc. [*p . ¿acaso las aspiradas sonoras pi-e. pese a que no tuviéram os evidencia com parativa a que acudir ni testim onios de las etapas anteriores de la evolución del inglés. hacia los lugares que iban quedando vacíos? T a l vez no haya contestación para estas preguntas.. ride : rodé : ridden. hicieron que las oclusivas sonoras no aspiradas pi-e. sin embargo. drive : d rove : driven. *t. atrayendo a las dem ás tras sí. * k ]. para ejem plificarlo. perdieran su sonoridad para hacer que. Volvien do. «co n d u cir». Se verá. L o que ahora se entiende p o r r e c o n s t r u c c i ó n i n t e r n a (en con­ traste con la reconstrucción p o r e l m étodo com parativo) puede colocarse tam bién en el haber del estructuralism o. *d. totalm ente regulares. han llegado a precisar que las distintas partes de la ley de G rim m (o de la gran mutación vocálica. de un sistema flex ivo del verbo. La reconstrucción in ter­ na ya constituye. Tam bién han suscitado interesantes plan­ team ientos en to m o a los tipos de r e a c c i ó n e n c a d e n a que parecen haberse produ cido a lo largo de diversos períodos en la evolución histórica de las lenguas. com o si dijéram os. La contribución más destacada de los estructuralistas y funcionalistas a la lingüística histórica p rovien e de su insistencia en que cada cam bio pos­ tulado en un sistem a lingüístico debe evaluarse a p artir de las repercusiones que provoca en el sistem a entero. a su vez.. que tuvo lu gar en la transición del inglés m edio al prim itivo inglés m oderno) deben considerarse conjuntam ente. H asta ahora. eran reliquias. antiguam ente m ucho más regular. Una característica del generati­ vism o consiste en con ceb ir el cam bio lingüístico com o una adición. «ca n ta r». «so n a r». sing : sang : sung. Se trata de una noción intuitivam ente atractiva que se ha aplicado con éxito a una serie de cambios fónicos. *g h]. una parte reconocida de la m etodología de la lingüística histórica tras haber m ostrado su valía en diversas ocasiones.

sobre todo los que trabajan en el campo de las lenguas románicas. 7. com o las olas de un estanque. sino que debe inferirlas a p a rtir de las pautas de correspondencia entre form a y significado que descubre en las enun­ ciaciones que oye en torno suyo. la distinción chomskyana de com petencia y actuación y la distinción saussureana de lengua y habla difieren en que la prim era se presta m e jo r que la segunda a una interpretación semántica. pueden irradiarse a p a rtir de un cen­ tro de influencia. sin em bargo. es que el generativism o ha facilitado a la lingüística histórica una concepción más precisa sobre los u n i v e r s a l e s form ales y sustantivos. Pero sí han exam inado más cuidadosamente que otros el proceso de la adquisición lingüística a ten or de la naturaleza de las reglas indispen­ sables en etapas concretas de este proceso. ej. y en especial las fónicas. Los generativistas no han sido los prim eros en buscar una explicación para el cam bio lingüístico en la transmisión de la lengua de uña a otra ge­ neración. ¿es gradual o repentino? ¿Se origina en la com petencia o en la actuación? En cuanto a la prim era pregunta. L o más im portante. la contribución realizada a la teoría y a la m etodología de la lingüística histó­ rica por los generativistas puede considerarse com o una depuración y un desarrollo de la concepción estructuralista del cam bio lingüístico. La noción estructuralista de autorregulación ha quedado aquí reem plazada por la de reestructuración de las reglas del sistema lingüístico y por una tendencia hacia la sim plificación. de donde . salvo de una manera ocasional y asistemática. Por el lado negativo.2). y señaló que las innovaciones de to­ dos los tipos.. En ambos casos se concede preferencia a los denominados factores internos. habida cuenta que hasta hace poco los aspectos sintácticos del cam bio apenas se han tratado. Han hecho hincapié en que el niño. en relación con los cuales los cam bios postulados de etapas p re­ históricas o no documentadas de la lengua pueden evaluarse en una escala de m ayor o m enor probabilidad. por diversas razones. Es ciertam ente d ifícil apreciar diferencias fundamen­ tales entre ambas nociones. los generativistas. Además. la proclividad del niño a decir andó en vez de anduvo) se interpreta desde el generativism o com o parte del proceso más general de la adquisición de las reglas. ni el estructuralism o ni el generativism o han llegado a prestar suficiente atención a la im portancia de la variedad sincrónica com o fa cto r del cam bio lingüístico.milarse a la de lengua y habla del estructuralism o saussureano (cf. Como verem os. hace más de cien años que Johannes Schm idt impugnó el concepto de árbol genealógico! que los neogram áticos asumían para la filiación de las lenguas. en cuanto em pieza a adqu irir la lengua nativa. ju nto con el fonológico y el m o rfo ló g i­ co. han em pezado a inves­ tigar con detalle el cam bio sintáctico. N o obstante. Lo que tradicionalm ente se ha considerado falsa analogía (p. En las décadas posteriores. los estudiosos. perdiendo fu erza a m edida que se alejan más y más de él. esto ha dado lugar a pseudo-problemas com o los siguientes: E l cam bio lingüístico. Al margen de cualquier otra consideración. no tiene aprendidas las’ reglas del sistema subyacente. se han preocupado mucho p o r el pro­ blem a de la adquisición lingüística en los niños.

Y al igual que* los individuos pueden vacilar en el uso de una fo rm a más antigua o m oderna. 9. Esto no qu iere d ec ir que todo cam bio lingüístico haya de explicarse así. Podem os concluirlo repitien d o ló que se ha dicho en un capítulo a n terior (cf. hóy ya se acepta que el b i l i n g ü i s m o y la d i g l o s i a — y aun la p i d gi^n i z a c i ó n y la c r i o l l i z a c i ó n — pueden haber desem peñado una fu nción m u­ cho más am plia en la form ación de las fam ilias lingüísticas d el m undo de lo que se pensó en o tro m om ento (cf. m acroscópicam ente. En general. 9. im itación de form as o expresiones de la clase alta.4). „ H em os em pezado este apartado con la pregunta de p o r qué las lenguas cam bian a lo largo del tiem po. Los dialectólogos m ostraron tam bién que. los Sociolingüistas han dem ostrado que cuanto se ha dicho para la difusión geográfica de variedades fonológicas. dem os­ traron que lo que ha dado en llam arse t e o r í a d e l a s o n d a s del cam­ b io lingüístico proporcion aba una explicación más satisfactoria de los hechos. a otras regiones..se obtenían abundantes pruebas tanto sincrónicas com o diacrónicas. sirve igualm ente para su difusión a través de las clases socialm ente distinguibles de una com unidad dada. no son sólo las fron teras geográficas o -incluso políticas las que im ponen lím ites en el grado de intercom unicación entre la gente que vive en la m ism a región. En realidad. social puede su frir m odificaciones p o r el contacto con otro. gram aticales o léxicas. etc. Los dialectos sociales pueden d ife rir entre sí tanto com o los de base geográfica. . con sus supuestos inherentes sobre una divergencia repentina y luego continua entre dialectos em parentados. Siendo así p o r lo común. Después de todo.3. en condiciones sociales adecuadas (descom posición de una sociedad tradicionalm ente estratificada.). P o r o tra parte.5): la ubicuidad y la continuidad del cam­ bio lingüístico resultan m enos enigm áticas en cuanto se com pren de que no hay lengua natural estable o u n iform e y que gran parte de lo que cabe des­ cribir. es evidente que la cuestión de si el cam bio fón ico es gradual o repentino p ierd e gran parte de su sentido. sino tan sólo que los factores so­ ciales son indudablem ente mucho más im portantes de lo que se había im agi­ nado en épocas pasadas. al m enos en muchos casos. se ha com pren dido que los factores sociales (d e l tipo que exam inarem os en el capítulo 9) soní. un dialecto.mucho más im portantes en el cam b io lingü ístico de lo que se había supuesto ante­ riorm en te. lo m ism o ocu rre con la cuestión de si los cam bios lingüísticos se origin an en la com petencia o en la actuación. siguiendo las líneas de com unicación. com o cam bio lingüístico es produ cto de una va­ riación sincrónica socialm ente condicionada. Más recientem ente. lejo s de aplicarse sim ultáneam ente a todas las palabras a que eran aplicables. que la t e o r í a d e l á r b o l g e n e a l ó g i c o más ortodoxa. 2. los cam bios fónicos podían iniciarse tan sólo en una o dos y luego extenderse a otras y aun.

la Encyclopaedia Britannica. Francis (1967). Bynon (1977: 281-2) añade referencias bibliográficas. para todos los asuntos tratados en este ca­ pítulo. 1983). [También Martinet (1974. Lass (1969). Bloomfield (1935). Las introducciones más recientes a la lingüística histórica como tal compren­ den a Aitchison (1981). [En español. Aitchison (1981) pone de relieve :el papel de los factores sociales en 'el cambio lingüístico. capítulos 18-35. (1974). Baugh (1965). 15. por temas. es la obra más útil para cualquier referencia. Bynon (1977). Renzi (1982). y V illar (1971). Iordan (1967). cf. Para diversos aspectos externos de los pueblos indoeuropeos. Lehmann (1973). en francés.] Sobre la historia del inglés (en diversos niveles de detalle y especialización). merece todavía una lectura para una visión esencialmente neogramática. En especial. Barber (1972). Iordan & Manoliu (1972).] . Y para el español. Sobre otras lenguas y familias lingüísticas. pueden ser útiles Hjelm slev (1968) y W olff (1971). Para las lenguas románicas.* ed. Potter (1950). Traugott (1972). Benveniste (1969). Lapesa (1980).A M P L IA C IÓ N B IB L IO G R Á F IC A La mayoría de manuales e introducciones a la lingüística contienen capítulos sobre el cambio lingüístico. Strang (1970). con muchos ejemplos hoy clásicos del inglés y otras lenguas.

Com éntese.. H ágase un inform e so b re la l e y d e G r i m m (mediante ejem plos distin­ to s de los que se dan en el texto) y m uéstrese su relación con la l e y d e V e r n e r . el húngaro. inglés m edio e inglés m oderno? 2. com o el francés. es una lengua i n d o e u r o p e a . Expóngase el propósito de la r e c o n s t r u c c i ó n en lingüística histórica. rom ánica y eslava. del finés. ¿P o r qué concedía S i r W illiam Jo n es tanta importancia a lo que llamó «las raíces verbales» y las «form as gram aticales» (cf. etc. el ruso. 9. entonces. 3. ¿Q u é e s una p r o t o l e n g u a ? 4. 5.1. 8. el vascuence. 1 6 4 )? 7. p. ¿S o b re qué b a se s cabe reconocer tres períodos diferentes en la historia del inglés: inglés antiguo (anglo -sajó n). 1935: 405). ¿Q u é se entiende por regularizacíón a n a l ó g i c a irre g u la re s? de form as sincrónicam ente 10. S e dice que el español. el turco. el hindi. realm ente? ¿ Y qué decir. ¿Q u é co n se cu e n cia s cabe extraer sobre la historia de una lengua a partir de la existencia de d o b l e t e s l é x i c o s ? C o m p ón gase una lista de diez do­ . arroja mucha luz sobre el origen de nuevas form as» (Bloom field.. el inglés. A partir de la inform ación obtenida en enciclopedias u otras obras de refe­ rencia. «Una de las razones m á s firm es para adoptar el supuesto del cam bio fonético regular e s que la constitución de los vástagos.. ¿Q u é quiere decir e s to ? ¿ E s así. el tam il? 6. enum érense los principales m iem bros existentes de la familia germánica.

entre dobletes léxicos y formas coexistentes y gramaticalmente equivalentes de un mismo lexema (freído : frito)? ¿C óm o clasificaría las alternancias de tipo hipermercado : supermercado según aquella distinción? 11. Com párese y contrástese la t e o r í a d e l á r b o l g e n e a l ó g i c o y . Por ende. ¿Qué indican sobre etapas ya superadas del español y sobre su s tendencias? 12. ¿Q u é contribución han hecho a la lingüística histórica (a) la a d q u i s i c i ó n l i n g ü í s t i c a y (b) los p i d g i n s y las lenguas c r i o l l a s ? (Esta pregunta puede abordarse mejor tras la lectura de los capítulos 8 y 9). 16. Yo me gusta (frente a A mí me gusta). D em ers & Harnish. «El cam bio lingüístico. «Tal vez la contribución m ás importante hacia la com prensión del m ecanis­ mo real del cam bio lingüístico proviene de la investigación detallada en so cio lin­ güística sobre com unidades lingüísticas vivientes» (Bynon. Hay expresiones hechas en español moderno. 'ojo avizor’. Indíquese de qué manera puede el p r é s t a m o actuación regular de una ley fonética. ¿Puede enum erar otros ejem plos sim ila re s? 13. que conservan antiguos significados para algunos de s u s componentes. Bendito sea. por tanto. ¿Qué distinción establecería. 19. Com éntese. ‘el día de autos'. C om éntese lo dicho a propósito de la noción de los generativistas sobre la r e e s t r u c t u r a c i ó n . Expóngase y ejemplifíquese la noción de reconstrucción interna. S o pena de. en el sentido de que está regulado» (Akmajian. 1977: 198). explicar excepciones a la 14. com o 'd e cabo a rabo’. Evalúese la contribución del estructuralismo y del generativismo a la teoría y metodología de la lingüística histórica. .bletes en español. 15. en caso de reconocerla. ofrece pruebas importantes so bre la na­ turaleza del lenguaje humano.la t e o r í a d e l a s o n d a s (W ellentheorie) para la evolución de las lenguas 18. 17. Hágase un comentario sobre las siguientes formas y construcciones m ás o menos fosilizadas: Descanse en paz. 1979: 226).

o actitudes. Repárese en que tanto el lib ro de Jespersen com o la quinta edición de los P rin z ip ie n de Paul son posteriores en algunos años al postum o C ours de lin g u is tiq u e générale de Saussure.1 E l historicismo En este capítulo exam inaré una serie de m ovim ientos lingüísticos del pre­ sente siglo que han configurado algunas de las actitudes y supuestos actuales. E l p rim ero.7. suele ser con­ siderado más bien p rop io del pensam iento lingü ístico anterior. para muchos. en cuanto uno intenta escrutar su interconexión [d en Zusam m enhang] para co m pren der los fenóm enos [d ie Erscheinungen]. el fu n cion alism o y el generativism o son las principales tendencias. cuya p rim era edición data de 1880 y cuyo conten ido constituía. . y en que son sólo unos años anteriores a la fundación del Círculo Lin gü ístico de Praga. de que nos ocuparem os en este capítulo. con el que se inauguró el m ovim ien to que hoy conocem os com o estructuralism o. Algunas escuelas y movimientos actuales 7. En 1922. Su principal interés a este propósito radica en qu e preparó el advenim iento del estruc­ turalism o. se pen etra en el d o­ m in io de la historia. al que im pon dré la etiqu eta de h i s t o r i c i s m o . E l estructuralism o. la biblia de la ortod oxia neogram ática. aparecida en 1920) de que «e n cuanto se sobrepasa la m era enunciación de los hechos individua­ les. el gran lingüista danés O tto Jespersen em pezaba una de sus más interesantes y controvertidas obras generales sobre el lenguaje con la siguien­ te declaración: « E l rasgo distin tivo de la ciencia del lenguaje tal com o se concibe en la actualidad consiste en su ca rácter h istoricista». Con ello Jes­ persen expresaba el m ism o punto de vista que H erm ann Paul en sus P rin zip ien d er S pra ch geschichte («P rin c ip io s de la h istoria d el len gu a ge»). en el cual el estructuralism o se com bina con el fu ncionalism o y con algunas de las ideas q u e dieron origen al actual ge­ nerativism o. aunque quizá sin darse cuenta». Se trataba de la idea (p a ra expresarla tal com o aparece en la quinta edición del lib ro de Paul.

Es conveniente observar, de paso, que B loom field, en Language (1935),
m ientras reconocía los grandes m éritos de los P rin zip ien de Paul, lo critica­
ba, no sólo por su historicism o, sino tam bién p or su m entalism o y porqu e
sustituía la generalización indu ctiva a p a rtir del «estu dio lingüístico descrip­
t iv o » p o r lo que dio en llam ar «pseudoexplicaciones filosóficas y psicológicas»;
L o curioso del caso es que la rueda ha dado un giro com pleto, ya que, com o
verem o s más adelante, el d e s c r i p t i v i s m o bloom fieldian o (que pode­
m os tom ar com o peculiar versión am ericana del estructu ralism o) propició
el am biente en que nació, com o una reacción en contra, el generativism o
chom skyano. En un lib ro de esta naturaleza es im posible hacer ju sticia a las
co m p leja s relaciones que hay en tre las escuelas actuales de lingüística y a
la influencia que cada una ha ejercid o sobre las demás. L o que sigue en este
ca p ítu lo es muy selectivo e incluye, inevitablem ente, una cierta dosis de in­
terp reta ció n personal. Desde luego, es una perogrullada pensar que no puede
alcanzarse una perspectiva genuinam ente histórica sobre las ideas y las acti­
tudes contem poráneas. ¡E l m ero hecho de in tentarlo puede constitu ir ya un
tip o de historicism o!
A hora bien, ¿qué es, en rigor, el historicism o, en el sentido en que em-_
pleam os aquí el térm ino? T a l com o lo expresó, con tanta contundencia, Paul
en e l pasaje citado más arriba, es la idea de que la lingüística, en tanto„que_
es o intenta ser científica, presenta un carácter necesariam ente, h istórico.
M ás en particular, el h istoricista adopta el supuesto de que el único tip o de
esclarecim ien to vá lid o en lingüística es el que daría un historiador, en el
sen tid o de que las lenguas son lo que son porqu e en el curso del tiem p o se
han visto som etidas a una diversidad de fuerzas causales, internas y externas,
d e l tip o que se describió en el ú ltim o apartado (6.5) del capítulo anterior.
A l su scribir esta concepción, los grandes lingüistas del siglo pasado no hacían
sin o reaccion ar contra las ideas de los filósofos del S iglo de las Luces francés
y sus predecesores, quienes form ab an una larga tradición que se rem ontaba,
en ú ltim o térm ino, a Platón, A ristóteles y los estoicos, y cuyo o b je tiv o con­
sistía en deducir las propiedades universales del lenguaje a p a rtir de p re­
suntas propiedades universales de la m ente humana.
E l historicism o, tal com o se entiende aquí, no im p lica n ec esa ria m e n te
e v o l u c i o n i s m o , esto es el supuesto de que existe direccionalidad en
e l d esa rro llo h istóricofd e las lenguas. En rigor, el evolucionism o e je rc ió una
g ra n influencia en la lingüística de finales del x ix ; el p rop io Jespersen, en
e l lib r o aludido más arriba, defiende una determ inada versión del m ism o.
L o s idealistas d e diversas escuelas han propuesto, asim ism o otras variantes,
in clu so los marxistas, desde luego, en el m arco del m aterialism o dialéctico.
N o obstante, es probablem en te legítim o decir que, con m uy pocas notables
excepcion es, la m ayoría de lingüistas del siglo x ix ha rechazado el evolu cio­
n ism o (cf. 1.4). E l h istoricism o, com o verem os en el siguiente apartado, cons­
titu y e uno de los m ovim ientos al que se opuso el estructuralism o y en rela­
c ió n al cual puede definirse éste.

7.2

E l estructuralism o

L o que suele denom inarse e s t r u c t u r a l i s m o tiene, especialm ente en
Europa, un origen múltiple. Existe la costum bre y aun, al parecer, la conve­
niencia de fech ar su nacim iento com o tendencia lingüística a^pajrtir de la
publicación del Cours de lin gu istiq u e générale de Saussure, en\1916\ Muchas
de las ideas que Saussure allegó en las clases que dio en la Urriversidad de
G inebra entre 1907 y 1911 (en las que se basa el Cours) pueden rastrearse en
el siglo x ix y aun antes.
Algunas de las distinciones constitutivas del estructuralism o saussureano
habían sido ya aducidas (aunque no siem pre con la misma term inología).
Bastará recordarlas al lector y m ostrar su ensambladura. H abiendo presen­
tado ya los rasgos del historicism o, es natural em pezar con la distinción en­
tre el punto de vista sincrónico y diacrónico en el estudio de las lenguas
(c f. 2.5).
Com o hem os visto, los neogram áticos partían del supuesto de que la
lingüística, en tanto que científica y explicativa, debe ser necesariam ente
histórica. C ontra esta postura, Saussure sostenía que la descripción sincró­
nica de las lenguas podía ser igualm ente científica, y aun explicativa. La ex­
plicación sincrónica difiere de la diacrónica, o histórica, p o r ser e s t r u c ­
t u r a l y no causal, pues responde de una manera diferen te a la pregunta
«¿ P o r qué son así las cosas?» En vez de rastrear la evolución histórica de las
form as o los significados, dem uestra cóm o se interrelacionan estas form as
y significados en un determ inado punto del tiem p o y en un sistem a lingüís­
tico dado. Es im portan te com pren der que, al oponerse al criterio neogram ático, Saussure no negaba la validez de la explicación histórica. É l m ism o
había alcanzado una gran reputación, siendo todavía m uy joven, con una
brillan te reconstrucción del sistem a vocálico protoindoeu ropeo y, en reali­
dad, nunca abandonó su interés p o r la lingüística histórica. L o que sostenía
en sus clases de G inebra sobre lingüística general era que la perspectiva
sincrónica y diacrónica de explicación son com plem entarias, y que la últim a
es lógicam ente dependiente de la prim era.
Es com o si se nos pidiera explicar p o r qué, pongamos p or caso, el m otor
R olls R oyce de tal m odelo y año es de aquella manera determ inada. Cabría
dar una explicación diacrónica, a p a rtir de los cam bios que hubiesen tenido
lugar al cabo de los años en el diseño del carburador, el cigüeñal, etc., todo
lo cual sería una contestación perfectam en te acorde a la pregunta. Pero, por
o tro lado, tam bién cabría describir la función que desempeña cada com po­
nente en el sistem a sincrónico, con lo que se explicaría el ajuste del m otor
y su funcionam iento. En este caso, se trataría de; una explicación no histó­
rica, estructural (y funcional) de los hechos. Ahora bien, com o las lenguas
no han sido planeadas y, al menos en la concepción de Saussure, no evolu­
cionan en el tiem po con arreglo a ningún propósito externo o interno, hemos
de tener cuidado en no tom ar esta analogía del m otor dem asiado al pie de
la letra (co m o tam poco la del p rop io Saussure con el ju ego de ajedrez:
cf. 2.5.). H acien do abstracción de la ausencia de diseñador y de la diferencia

entre una máquina y una institución social, podemos decir con legitim idad,
aunque m etafóricam ente, que la descripción estructural de la lengua describe
cóm o funcionan conjuntam ente todos sus componentes.
H ay ciertos aspectos controvertidos, p o r no decir paradójicos, en la
distinción de Saussure entre la visión diacrónica y sincrónica; en especial,
el aserto de que el estructuralism o no tiene aplicación a la lingüística his­
tórica. Lo que es bien paradójico, a la vista de que la obra prim eriza del
propio Saussure sobre el sistema vocálico del protoindoeuropeo, que data de
sl87^) puede estimarse com o un preludio de lo que más adelante se denom i­
nara reconstrucción interna, m étodo que, com o hemos visto, fu e u lterior­
mente m ejorado y aun adoptado por estudiosos que se consideraban estructuralistas y que debían su inspiración al menos en parte, a Saussure (cf. 6.5).
N o obstante, parece que el propio Saussure creía, con o sin razón, que todos
los cambios tienen lugar al m argen del propio sistema lingüístico y que no
sufren lo que más adelante se han llam ado presiones estructurales, que ope­
rarían dentro del sistema com o factores internos determinantes de cam bio
lingüístico. N o es necesario añadir nada más, a este respecto.
Poco hay que decir sobre la dicotom ía saussureana entre l e n g u a (lan ­
gu e) y h a b l a (parole), esto es entre el s i s t e m a l i n g ü í s t i c o , y el
c o m p o r t a m i e n t o l i n g ü í s t i c o , respectivam ente (cf. 1.3, 2.6). Sí debe
consignarse, en cambio, el carácter abstracto de la concepción de Saussure
sobre el sistema lingüístico. La lengua, afirmaba, es form a, no sustancia.
E l térm ino ‘fo rm a ’ ha arraigado, con este sentido, en la filosofía y guarda
relación, p o r un lado, con la noción de W ilhelm von H um boldt sobre la form a
in terior de una lengua (innere S prach form ) y, por otro, con la noción de los
form alistas rusos sobre la form a, en oposición al contenido, en el análisis
literario. Pero todo ello puede inducir a interpretaciones erróneas (cf. 3.6).
N o violentam os el pensamiento de Saussure si decimos que una lengua es
una e s t r u c t u r a y con ello entendemos que es independiente de la sus­
tancia física, o m edio, en que se realiza. Así, ‘estructura’ equivale más o m e­
nos a ‘ sistem a’, pues una lengua constituye un sistema de dos niveles de
relaciones s i n t a g m á t i c a s y s u s t i t u t i v a s
(o p a r a d i g m á t i ­
c a s ) (c f. 3.6). Es justam ente este sentido de ‘ estructura’ — por el que se o to r­
ga una im portancia especial a las relaciones com binatorias y contrastivas
internas del sistema lingüístico— lo que propicia el térm ino ‘ estructuralism o’
para diversas escuelas del presente siglo, las cuales pueden variar entre sí en
varios aspectos, entre ellos p o r el carácter abstracto de su concepción de sis­
tema lingüístico y su postura en cuanto a la ficción de la hom ogeneidad (cf.
1.6). Com o verem os más adelante, incluso el propio generativism o representa
una cierta versión del estructuralismo, en este sentido tan general.
Pero hay, además, otros rasgos más distintivos en el estructuralism o
saussureano. Uno de ellos consiste en la afirm ación de que « e l único y ve r­
dadero o b jeto de la "lingüística es el sistema lingüístico [la langue], conside­
rado en sí m ism o y p or sí m ism o». En rigor, esta célebre frase dél ú ltim o
pasaje del Cours quizá no refleje con precisión el punto de vista de Saussu­
re, ya que la expresión parece haber sido añadida por los editores al m argen

de las enseñanzas del maestro. Existe una cierta duda asim ism o en cuanto
a lo qu e se entiende exactam ente p o r «e n sí m ism o y p o r sí m ism o » («ellem ém e et p ou r elle-m ém e»). En la tradición saussureana suele tom arse en
el sentido de que todo sistema lingüístico constituye una estructura que pue­
de abstraerse, no sólo de las fuerzas históricas que la han producido, sino
tam bién del m arco social en que actúa y de los procesos psicológicos p o r los
que se adqu iere y se hace apta para el uso en el com portam iento lingüístico.
Con esta interpretación, el lem a saussureano, tanto si se debe al p rop io
m aestro com o si no, se ha utilizado a m enudo para ju stificar el prin cip io de
la a u t o n o m í a de la lingüística (esto es su independencia de otras disci­
plinas) así com o una distinción m etodológica, del tip o que hemos estable­
cido en un capítulo anterior, entre m i c r o l i n g ü í s t i c a y m a c r o l i n g ü í s t i c a (cf. 2.1). Tam bién se ha identificado a veces con el lem a, un
tanto diferen te, pero no menos típicam ente estructuralista, de que tod o sis­
tem a lingü ístico es único y ha de describirse en sus p ropios térm inos. Más
adelante, volverem os a este asunto (10.2).
Parece que hay un cierto conflicto en tre la concepción de Saussure (si
es que realm ente la tu vo) de que el sistem a lingüístico ha de estudiarse al
m argen de la sociedad en que actúa y la concepción (q u e ciertam ente sos­
tu vo) de que la lengua es un hecho social. E l conflicto sólo existe en apa­
riencia, ya que, si bien es un hecho social — en e l sentido en que em pleaba
este térm in o el gran sociólogo francés É m ile D urkheim (1858-1917), contem ­
poráneo de Saussure— , tiene sus principios constitutivos propios y especí­
ficos. Com o hem os visto, no ha de confundirse el análisis estructural de un
sistem a lingüístico con la exposición causal de cóm o éste ha llegado a ser
com o es. A l d ecir que los sistemas lingüísticos son hechos sociales;. Saussure
sostenía diversas cosas: que son diferen tes de los o b jetos materiales, aun
cuando sean no menos reales que ellos; que son ajenos al individu o sobre el
que ejercen su fuerza constrictiva; que son sistemas de valores m antenidos
p o r convención social.
Más en particular, adoptó el punto de vista de que son sistemas semióticos donde lo significado ( l e s i g n i f i é ) está arbitrariam en te asociado a
lo que significa ( l e s i g n i f i a n t ) . Se trata del célebre prin cip io de Saus­
sure sobre la arbitrariedad del signo lingüístico (l’arb itraire du signe), que
ya hem os considerado, independientem ente del estructuralism o saussureano,
en un capítu lo anterior (cf. 1.5). Es preciso señalar, lo que es esencial para
com pren der el estructuralism o saussureano, que el signo no constituye una
fo rm a dotada de significado, sino una entidad com puesta que resulta de la
im posición de una estructura sobre dos tipos de sustancia p o r las relaciones
com binatorias y constrastivas del sistem a lingüístico. Los significados no pue­
den ex istir independientem ente de las form as a las que se asocian, y vice­
versa. N o hay que concebir la lengua com o una nom enclatura, afirm a Saus­
sure, es decir, com o un conjunto de nom bres o de rótu los para ciertos
conceptos, o significados, preexistentes. E l significado de una palabra — o,
m ejor, el aspecto de su significado que Saussure llam aba el ‘ signifié’ (aquel
que es totalm ente interno al sistem a lingüístico, esto es su sentido, no su re­

feren cia o denotación: cf. 5.3)— es e l producto de las relaciones semánticas
que entabla dicha palabra con las demás del m ism o sistem a lingüístico. In ­
vocand o la distinción filosófica tradicion al entre esencia y existencia, deriva
n o sólo su esencia (lo que es), sino tam bién su existencia (e l hecho de1 que
sea) de la estructura relacion al im puesta p or el sistema lingüístico sobre la
sustancia de pensam iento, que, de o tro m odo, carece de estructura. Análo­
gam ente, lo que Saussure llam a el ‘ signifiant’ de una palabra — su aspecto
fon ológico, com o si d ijéram os— deriva, en últim o térm ino, de la red de con­
trastes y equivalencias que im pone un determ inado sistem a lingüístico so­
b re el continuo fónico.
N o es necesario p rofu n dizar ya más en el estructuralism o saussureano
co m o tal. Cuanto se ha dicho hasta aquí resultará, sin duda, d ifíc il de com ­
p ren d er con la form u lación tan general que hemos em pleado. Seguram ente
se hará más com prensible, en lo que atañe a la im posición de estructura sobre
la sustancia fónica, si se recu rre a la distinción que hemos establecido antes
en tre fonética y fon ología (cf. 3.5). Es, en cambio, dudoso que pueda hablarse
con legitim id a d de im posición de estructuras sobre la sustancia del pensa­
m ien to, de una m anera análoga^
E l supuesto saussureano sobre la unicidad de los sistemas lingüísticos
y la relación entre estructura y sustancia conduce con 'n a tu ra lid a d , aunque
n o inevitablem ente, a la tesis de la r e l a t i v i d a d l i n g ü í s t i c a , esto es
de que no existen propiedades universales para las lenguas humanas (distin ­
tas de propiedades sem ióticas tan generales com o la arbitrariedad, la pro­
du ctividad, la dualidad y la discreción: cf. 1.5) o de que toda lengua es, p o r
así decirlo, una ley en cuanto a ella misma. T o d o m ovim ien to o actitud en
lingü ística que acepte este punto de vista conviene con el r e l a t i v i s m o
y se opon e al u n i v e r s a l i s m o . E l relativism o, en su form a más o m e­
nos radical, se ha asociado a la m ayoría de escuelas estructuralistas del
p resen te siglo. En parte, puede considerarse com o una reacción m etod oló­
gicam en te sana contra la tendencia a describir las lenguas indígenas del
N u e v o M undo a p a rtir de las categorías de la gram ática tradicional europea.
A h o ra bien, el relativism o se ha defen d ido asimismo, ju n to con el estructu­
ra lism o, en el contexto más con trovertid o de la discusión de temas filosóficos
tan tradicionales com o la relación en tre lengua y pensam iento, y la función
qu e desem peña la lengua en la adqu isición y representación del conocim ien­
to (cf. 10.2). Tanto el relativism o filosófico com o el m etodológico han reci­
b id o el rechazo de Chom sky y sus seguidores, com o verem os, al fo rm u la r los
p rin cip ios del generativism o (cf. 7.4). P ero también es preciso destacar que,
aun cuando hay una conexión h istórica muy fu erte entre estructuralism o y
relativism o, son muchos los estructuralistas — en especial Rom án Jakobson
y o tro s m iem bros de la Escuela de Praga (cf. 7.3)— que nunca han aceptado
las m anifestaciones más extrem as del relativism o. Y esto vale no sólo para la
lin gü ística, sino tam bién para otras disciplinas, com o la an tropología social,
en la que el estructuralism o ha ejercid o una im portan te influencia.
N o vam os a pen etrar en la relación entre la lingüística estructural y el
estru ctu ralism o en otros cam pos de investigación. Conviene notar, no obs­

tante, que el estructuralism o constituye, en gran parte, un m ovim iento inter­
disciplinario. E l estructuralism o saussuerano, en particular, se ha revelado
com o una poderosa fuerza en el desarrollo de una aproxim ación típicam ente
francesa a la sem iótica (o sem iología) y en su aplicación a la crítica literaria,
p or una parte, y al análisis de la sociedad y la cultura, p o r otra. Tom ando
el térm ino ‘ estructuralism o’ en un sentido más general, podem os decir, com o
, el filósofo E rnst Cassirer en 1945: « E l estructuralism o no es un fenóm eno
aislado; es, más bien, la expresión de una tendencia general del pensamiento
que, en estas última's décadas, se ha vu elto cada vez más preem inente en
casi todos los campos de la investigación científica.» Lo que caracteriza el
estructuralism o, en este sentido más general, es una m ayor preocupación
p or las relaciones entre entidades que p o r las entidades mismas. A este res­
pecto, hay una afinidad natural entre el estructuralism o y las m atem áticas;
no en vano una de las críticas más comunes contra el estructuralism o sos­
tiene que exagera el sentido del orden, la elegancia y la generalidad de los
m odelos relaciónales en los datos que investiga.

7.3

E l funcionalismo

Los térm inos ‘funcionalism o’ y ‘estructuralism o’ se em plean a menudo, en
an tropología y en sociología, para referirse a teorías o m étodos de análisis
diferentes. En lingüística, no obstante, el ^ u n c i o n a I i s m o se considera
com o un cierto m ovim iento 'dentro del estructúraíismo. Y se caracteriza p o r
él. supuesto~de qu e.la"estru ctu ra'''7qñoI3gícá, gram atical y sem ántica de_ las
lenguas queda determ inada p o r las funciones que han de realizar en sus rejpectivas sociedades. Los representantes más famosos del funcionalism o, en
este sentido del térm ino, son los m iem bros de la E s c u e l a
de P r aga,
que tuvo su origen en el Círculo Lingüístico de Praga, fundado en 1926, y
e jerció una especial influencia en la lingüística europea durante el período
a n terior a la segunda guerra mundial. Incidentalm ente, no todos los m iem ­
bros del Círculo Lingüístico de Praga estaban afincados en Praga, ni siquiera
eran todos checos. Dos de sus m iem bros más influyentes, Rom án Jakobson
y N ik ola i_T ru b etzk oy, eran exilados rusos, que enseñaban, respectivam ente,
en B rno y Viena. Desde 1928, cuando se presentó el manifiesto de la Escuela
de Praga (co m o cabe llam arlo) al p rim er Congreso Internacional de Lingüis­
tas, que tuvo lugar en la Haya, hubo estudiosos de muchos otros países
europeos que em pezaron a adherirse más o menos al m ovim iento. Siem pre
se ha recon ocido la deuda de la Escuela de Praga al estructuralism o saussureano aunque haya tendido a rechazar los puntos de vista de Saussure en
ciertos asuntos, especialm ente en la n itidez de la distinción entre la lingüís­
tica sincrónica y diacrónica, y en la hom ogeneidad del sistema lingüístico.
La Escuela de Praga detu vo su éxito más inm ediato en la fonología. En
rigor, la noción de contraste funcional, que hemos invocado más arriba al

se debe esencialm ente a Trubetzkoy. tono.. Ñ o sirven para distinguir form as entre sí.sentar la distinción entre fonética y fonología. m odificado p o r Jakobson y más tarde p or H alle (en colaboración con Chomsky). su predisposición a em prender el análisis com ­ pleto de las funciones expresivas e interpersonales de la lengua en el cam po . cosa que los fonólogos a menudo han pasado por alto. polaco. 5. Ahora bien. com o sucede en muchas lenguas. la aparición de estos fonem as sirve para indicar la existencia de fron tera entre m orfem as. se ha in corporado a la teoría de la fonología generativa (c f. probable­ mente es legítim o tratar la función expresiva de la lengua en pie de igualdad con su función descriptiva (c f. entre ellas el inglés. /h/ apenas aparece en inglés (salvo en nom bres propios) com o no sea al prin cip io de un m orfem a. P o r tanto. su incidencia sobre una sílaba y no otra no p erm ite identificar fronteras de palabra. Los m iem bros de la Escuela de Praga no sólo dem ostraron su funcio­ nalismo y. la f u n c i ó n d i s ­ t i n t i v a de los rasgos fonéticos no es más que uno de los tipos lingüísti­ camente relevantes de función reconocidos por Trubetzkoy y sus partidarios. El hecho de que no todas las secuencias fonem áticas constituyan form as po­ sibles de palabra en una lengua tiene su im portancia para la identificación de aquellas form as que aparecen efectivam ente en los enunciados. en térm inos saussureanos. en inglés. al com ienzo de palabra. Pero dado que la posición del acento prim ario en fo r­ mas de palabra del inglés sólo puede predecirse en parte. etc. P o r ejem plo. entre una y otraHforma en el curso del habla. cantidad. y no d is­ tintiva. A menos que lim item os la noción de significado lingüístico a lo que es pertinente para em itir enunciados verdaderos o falsos. no hay más que un acento prim ario en cada form a de palabra. m ientras que /r¡/ nunca aparece sin otra consonante detrás. cuyo concepto de r a s g o d i s t i n t i v o . P o r ejem plo. A pe­ sar de todo. 3. P o r ejem plo. Puede decirse con certeza que toda lengua^ pone un abundante arse­ nal de recursos fonológicos a disposición de sus usuarios para la expresión de sentimientos. gr. com o ocurre en las lenguas (v. 'Muchos de~ los rasgos suprasegmentales aludido s más arriba — acento.5). un cierto tipo de pronuncia­ ción enfática. lo m ism o que la aparición de determinadas secuencias fonemáticas. Existe. en mu­ chas lenguas. excepto al final. Y no son sólo los rasgos prosódicos los que tienen función dem arcativa en el sistema lingüístico. checo o finés) con el llam ado acento fijo . el acento de pala­ bra no es 'd is tin tivo en francés ni realiza una función dem arcativa. m arcando la frontera. paradigm ática) de"contras té r iiih o ^ ü e ^ e fu g r ^ n Iá~cohésioñ^f5laolo^ca~déTas~formas y " con­ tribuyen identificarlas sintagmáticam ente com o unidades. ( c f. en la dim ensión sustítutiva (o . en determ inados sistem as lingüísticos: son lo que Tru betzkoy llam aba señales dem arcativas (Grenzsignale). el acento de palabra realiza una im portante función dem arca­ tiva. a la que se atribuye una fu nción ex­ presiva.5)— presenfan una función dem arcativa. no obstante. 3.1). Por función expresiva de un rasgo fonológico se entiende J a indicación de los sentim ientos o actitudes del hablante. más en especial. Conviene m encionar asimismo la f u n c i ó n d e m a r c a t i v a y la f u n ción expresiva.

7. Se ha señalado ¿n un capítulo a n terior que (1 ) Esta mañana se levan tó tarde (2 ) Se levantó tarde esta mañana y podrían considerarse versiones diferentes de la m ism a oración o.. 4. oraciones diferen tes (c f. han ven ido a subrayar la m u l t i f u n c i o n a l i d a d de la lengua y la im portancia de sus funciones expresivas. en consecuencia. fren te a esta inform ación básica. En tanto que se considere m ateria de sin­ taxis el orden de las palabras. al m enos en algunas len­ guas. en una definición de ‘oración ’ que im plicaría que (1 ) y (2) son oraciones diferen tes) está determ inada p or la disposición com unicativa de cada enunciado y.taca. según la cual la lengua es la exteriorización o expresión d el pensam iento (donde p o r ‘ pensam iento’ se entiende el pensam iento p rep osicion a l). sociales y volitivas (o conativas).de la fonología.des. dos hechos destacan con claridad: en p rim er lugar. no sólo los lingüistas de la Escuela de Praga. com o n u e v o para el oyente y. los lingüistas de la Escuela de Praga han introducido consideraciones de este tipo. p o r tanto.2). en segundo lugar.término^que_. en contraste con su función descriptiva o. genuinamente inform ativo. Después de todo. consabido o d a d o com o in fo r­ m ación básica y lo que se presenta. E l intelectualism o.4).. sino otros que tam bién se han con­ siderado funcionalistas. com o funcionalista. c ión funcionalista de la in vestigación sobre el tem a). que los contextos en que se enunciaría (1) difieren sistem áticam ente de aquellos en que se enunciaría (2). en una in terpretación estricta de ‘significado’. en particular. la estructura sintáctica de los enunciados (o de las oraciones. d e j{.la-motiva-. es uno de los com ponentes de este co m p le jo y h etero­ géneo m ovim iento de la lingüística m oderna al que asignam os el ró tu lo de ‘ generativism o’ (cf.jLc-S-P. ha s i 3 ^ e L .SLti. sim plem ente. sostener qu e la es­ tructura de los sistemas lingüísticos está determ inada p o r su adaptación teleológica a aquella función única o prim aria. sin em bargo. N o hay contradicción lógica en tre fu n cion alism o e intelectualism o. ade­ más de ella. Por ello. el intelectualista podría ad op tar e l supues­ to de que la función única o prim aria de la lengua es la expresión del pen­ samiento proposicional y. Cualquiera que sea e l punto de vista adoptado. Desde el principio.1). al definir lo que han dado en llam ar la perspectiva funcional de la ora­ ción. se opusieron decididam en te al historiéism o y al positivism o de la concepción neogram ática de la lengua. que (1 ) y (2) son veritativam ente equivalentes y. podem os decir que. com o verem os. p o r el con­ trario.. 5. aun así. pero tam bién al intelectualism o de la tradición filosófica occiden tal a n terio r al x ix . p or lo que se da p o r supuesto. U no de los em peños más duraderos de la Escuela de Praga e n jo jju e ^ a te ñ e a la estructura"girám aticaFcteTas lenguas. En la práctica. pueden considerarse idénticas (cf.¿~a f u n c i o n a l de la o ra ción (p a ra u tilizar el. E xisten diferen cias term inológicas e interpretativas que dificul- .£.

el funcionalism o se ha m ostrado p roclive a "en fatizar el 'ca rácter ~ m si_n ^ eñ tal de la lengua. En ciertos casos se ha advertido que la presencia de una p rop ied a d aparentem ente a rb rtra rla ~ "eh ü n a leñ gua tiende a im p lic a r la pre­ sencia ó lá~ausencia de ~ot ra~pYopieHacf"aparentem ente arb itra ría tam bién.4 E l generativismo A qu í u tilizam os el térm in o ‘ gen erativism o’ para referirn os a la teoría de las lenguas desarrollada hace más de veinte años p o r Chom sky y sus partidarios. los ú á i~ATéTs a . 7. Y lo cierto es que mu­ chos lingüistas qu e se autodenom inan funcionalistas^ tienden a adoptar alguna de esas versiones más m oderadas. ¿acaso es verdad. y más en particular. en ú ltim o térm i­ no. qu e e l verb o se coloqu e al final de las cláusulas subordinadas en alemán. que hay una buena dosis de arbitrariedad en los com pon entes no verbales de los sistemas lingüísticos. tal com o lo he­ m os definido antes. al menos h asta'ah ora. De ahí no se sigue. que el a d jetivo preceda al nom bre en las fra­ ses nom inales del inglés. l e s i m p T i c a t i v o s de este tip o no han recib id o aún "una explicación satisfactoria en térm inos funcio­ nales. y así sucesivam ente. pero que norm alm ente siga al nom bre en español. qu e tam bién sean insostenibles otras versiones m ás m oderadas del fu ncio­ n alism o según las cuales la estructura de los sistem as lingüísticos está de­ term inada. Es posible que los lingüistas hayan exagerado a veces la arbitrariedad de los procesos gram aticales y no hayan sabido valorar debidam en te las consideraciones funcionales. su estructura no resultaría arbitraria a este tenor. de hecho. que la estructura de las lenguas naturales está determ inada p o r las diversas fun­ ciones sem ióticas interdependientes — expresiva. P ero. desde luego. más bien. al describir determ inados fen ó­ m enos. que haya una afinidad natural entre esta concepción y la del sociolin gü ista. podernos decir que. com o afirm an los funcionalistas. Cabe asim ism o la posibilidad de que se encuentren. de m om ento. el fu ncionalism o se opone firm em ente al gen eratrnsm o' (c f Y Á ~ A h ora bien. En éste y otros respectos. si no idénticos. en parte. social y descriptiva— que és­ tas realizan? Si así fuese. 7. y que el fu ncionalism o. p ero no en todo. parecen bien arbitrarios: p o r ejem plo. “ " E n general. en lingüística. . en estructura.tan la com paración de los diversos tratam ientos funcionalistas sobre la dis­ posición com unicativa de los enunciados en un m arco teórico común. cT'de' aq üeII5s~firósoCos de la lengua que situlTéT com portam iento lingüístico en la noción más am plia de la interacción social. pues. N o es raro. Parece. no puede sostenerse. en la m edida en que distintos sistemas lingüísticos realizaran unas m ism as funciones sem ióticas.4). explicaciones funcionales para muchos hechos que. Pero todos ellos com parten el convencim iento de que la estructura de los enun­ ciados eirrá ~ g é té fm iñ ^ á ~ p o r"é l"u s o r para~el que se aducen y p o r el contexto com u n icativo en que aparecen. p o r la función. en su estructura gram atical (cf. cabría suponer que han de ser sim ilares.

N o obstante. p ro pio Chom sky llegó a com prender más^ adelante. 0 ^ r e 3 0 e i i g ú a . Hasta cierto punto.5)— se sigue que el conjunto de posibles enunciados en una lengua dada es literalm ente infinito.6). son más aceptados que otros. se lim ita a tom ar. aunque la adopción de los preceptos del generativism o im plique necesariamente un in­ terés p or la gram ática generativa. El generativism o proclam a la utilidad y viabilidad de describir las len­ guas humanas por m edio de gram áticas generativas de uno u o tro tipo. una conexión lógica entre sí. Com o se ha señalado ya. la influencia del gene­ rativism o chom skyano en la m oderna teoría lingüística ha sido tan profunda y om nipresente.En este sentido. de que los niños aprenden la lengua nativa reprodu ciendo total o parcialm ente los enunciados de los ha­ blantes adultos. Pero. la psicología y otras disciplinas que se ocupan del lenguaje. m uy extendida entonces. M e lim itaré a escoger y a co­ m entar brevem ente los com ponentes más im portantes del generativism o ac­ tual propiam ente chom skyano. En otros aspectos. En rigor. 1. a p a rtir del supuesto de que las lenguas humanas tienen la propiedad de la r e c u r s i v i d a d — lo que parece un supuesto válido (cf. en. que incluso quienes rechazan alguno que o tro de sus aspec­ tos lo hacen precisam ente en los térm inos que el propio Chomsky ha pro­ porcionado. a p a rtir de una edad bastante . son relativam ente pocos los lingüistas atraídos por las ventajas técnicas y el valor heurístico del sistem a de Chomsky sobre la gram ática transformativo-generativa. si los niños. Evidentem ente. Chom sky ya llam ó la atención sobre esto al criticar ia opinión. Pero tam bién contiene mucho más que esto. lo contrario no es válido (cf. M erece tam bién la pena subrayar que estos supuestos y doctrinas no guar­ dan. en su m ayor parte. tam poco es necesario intentarlo. Algunos. sino también en la filosofía. rasgos del estructuralism o post-bloom fieldiano que nunca han recibido dem asiado fa vo r en otras escue­ las lingüísticas. com o el. 4. en el sentido de que perm iten la construcción y com prensión de un núm ero indefinidam ente grande de enunciados que nunca se han presen­ tado anteriorm ente en la experiencia de los usuarios (c f.5). ha ejercid o una enorm e influencia no sólo en la lingüística. sin la debida crítica. cuando la adujo p or prim era vez hacia finales de la dé­ cada de 1950 a 1960. com o indicaré más abajo. m u chos-aspectos el generativism o también constituye una vuelta a concepciones más antiguas y tra d i c ^ n a l l . es justificado contem plar el origen del generativism o lingüís­ tico desde este ángulo.. La verdad es que. que estén explícitam ente adheridos a los supuestos y doctrinas que actualm ente se identifican con el nom bre de generativismo. E l generativism o suele presentarse com o un m ovim iento iniciado contra la escuela anteriorm ente dom inante del llam ado descriptivism o americano post-bloom fieldiano. los sistemas lingüísticos son pro­ ductivos. Es im posible tratar satisfactoriam ente las conexiones his­ tóricas entre el generativism o chom skyano y las concepciones de sus prede­ cesores en un lib ro com o éste. 4. para nuestros propósitos inm ediatos. En sus prim eros trabajos. Com o he advertido en el capítulo 1. En efec­ to. esto es una versión particular del estructuralismo.

H a señalado que buena parte de su vocabu­ lario técnico ( ‘estím ulo’. 1. son capaces de produ cir enunciados inéditos que un hablante com ­ petente de la lengua considera gram aticalm ente bien form ados. ‘condicionam iento’. por hábitos de e s t í m u l o . pues. H a afirm ado — y a tenor de la evidencia disponible correctam ente— que la lengua es independiente del c o n t r o l d e e jsJ: í m u 1o. C om o el propio B loom field llegó a aceptar el conductism o y aun abogó explícitam ente por él com o base del estudio científico de la lengua en su manual clásico (1935). com o respuesta a algún estím ulo identificable.temprana. H a m ostrado que el rechazo de los conductistas a adm itir la existencia de todo lo que no son objetos y procesos físicos y observables sé apoya en un p reju icio pseudocientífico ya superado. en el sentido técnico de estos términos. lingüística (c f. Aquí basta con a dvertir que. en principio. Se trata de térm inos clave én la escuela de psicología conocida con el nom bre de c o n d u c t i s m o. o gram aticalidad. De­ ben haber inferido.r e s p u e s t a del m ism o tipo que el condicionam iento con que los psicólogos experim entales enseñan a las ratas de laboratorio a cir­ cular por un laberinto. ‘refu erzo ’. Los enunciados que producim os tienen una cierta estructura gram atical. si se tom a al pie de la letra. etc. es. muy influyente en A m érica antes y después de la segunda guerra mundial. lingüístico o no. Según los conductistas. es necesario suponer que hay algo más que una mera im itación en tod o el proceso. la creatividad es un atributo peculiar del hom bre. se proporcion a un análisis científicam ente satisfactorio de esta propiedad de la lengua — su productividad (cf. aprendido o adquirido de otro m odo las reglas grama­ ticales que garantizan esta buena form ación de sus enunciados. todo lo que suele describirse com o un producto de la m ente humana — incluyendo la lengua— puede describirse satisfactoriam ente por el refu erzo y condiciona­ m iento de reflejos puram ente fisiológicos y. H e utilizado deliberadam ente las palabras 'estím ulo' y 'respuesta’ en este contexto. Bien. 8. por lo que sabemos.). no sólo por los psicólogos. A ju icio de Chomsky. A esto se refiere. im p redictib le y no puede describirse adecuadamente. tanto si Chomsky tiene razón com o si no acerca de otros temas conexos. carece de pertinencia en la adquisición y uso del len­ guaje humano.4). En un ca­ pítulo posterior volverem os a examinar la adquisición. gobernada por reglas. es evidente que los niños no aprenden los enuncia­ dos lingüísticos de m em oria para reproducirlos a continuación en respuesta a estímulos del m edio ambiente. sino tam bién por los lingüistas. durante el llam ado período post-bloom fieldiano. precisam ente. estos principios fueron am pliam en­ te aceptados en N orteam érica. en la m edida en que se consigue especificar estas reglas de buena form ación. esto es se adecúan a una reglas ^específicas de buena form ación. Y aquí es donde la gram ática generativa se justifica mas plenam ente. Pero se trata de una creatividad r e g u l a d a . Chomsky ha contribu ido más que nadie a dem ostrar la esterilidad de la teoría conductista de la lengua. ‘ respuesta’. en últim o térm ino.5)— que posibilita el . de otros ani­ males. cuando ha­ bla de C r e a t i v i d a d>: el enunciado que alguien produce en una ocasión dada. p o r el que se distingue de las máquinas y.

P ero la posición de Chom sky es curio­ sam ente distinta de la de sus predecesores en la m ism a tradición . Y en su opinión la lingüísti­ ca tie n e 'u n im portante com etido que desem peñar en la investigación de la naturaleza de la mente. Conviene ad vertir que la produ ctivid ad no debe confundirse con la creatividad. que tanto B loom field com o Saussure condena­ ron p o r especulativa y no científica. E l com prom iso de B lo o m field con el conductism o apenas e je rc ió un efe cto práctico sobre las técnicas de des­ cripción lingüística que tanto él com o sus discípulos desarrollaron. 7. Chomsky se siénte mucho más atraído p o r aquellas propiedades universales de la lengua que no cabe describir así: en suma. 8. ya trasnochada. M ientras tanto. N o sólo los conductistas. de 1660. p o r su parte. sino tam ­ bién psicólogos. Los generativistas. el m entalism o de Chomsky. La creatividad en el uso de la lengua — esto es la libertad con respecto al control de estím ulo— sé circunscribe a los lím ites que im pone la p rodu ctividad del sistem a lingüístico. p o r lo que es universal y a r b i t r a r i o (cf. las reglas que determ inan la produ ctividad de las lenguas deben sus propiedades form ales precisam ente a la estructura de la m ente humana. Adem ás. A este respecto. p o r cierto. Esto nos lleva al m e n t a l i s m o . un com ponente crucial del generativism o chom skyano— .2). E l m entalism o de Chomsky trasciende la oposición. y filósoFoT“de"lIIversa" filiación. aun cuando haya una conexión intrínseca en­ tre ambas. no es d el tip o que (para cita r a B loom field) «suponga que la variabilidad de la conducta humana se debe a la in terferen cia de algún fa cto r no físic o ». y un gran núm ero de tratados lingüísticos del siglo x v m — . Chomsky.ejercicio de la creatividad. intenta estudiar el lenguaje en el m arco de conceptos y supuestos derivados de las ciencias naturales. com o verem os. A pesar de todo. no menos que B loom field. el gen erativism o retorna a la antigua tradición de la gram ática universal — representada especialm en­ te p o r la gram ática de Port-Royal.5). hay diferencias im portantes entre el gen erativism o chomskyiano y el estructuralism o bloom fieldian o y post-bloom fieldiano. Una de ellas se refiere a las actitudes respectivas en cuanto a los u n i v e r s a l e s l i n ­ g ü í s t i c o s . M ientras aquéllos tendían a deducir las propiedades esenciales de la lengua a p a rtir de lo que consideraban categorías universalm ente válidas de la lógica o la realidad. en la concepción de Chomsky — lo que constituye. D entro de poco volverem os a ello (c f. han rechazado la distinción que suele establecerse entre cuerpo y mente. O tra diferen cia consiste en que concede más im portan cia a las propiedades form ales de las lenguas y a la naturaleza .2). se sienten más interesados por lo que las lenguas tienen en común. B loom field y sus partidarios subrayaron la diversidad estruc­ tural de las lenguas (com o la m ayoría de estructuralistas post-saussureanos: cf. Chom sky p a rte del supuesto de que se trata de una distinción válida (aun sin aceptar necesariam ente los térm inos en que se ha form u lado en el pasado). p o r el contrario. vale la pena a d vertir que hay mucha menos diferen cia de lo que ca­ b ría esperar entre las concepciones de B loom field y de C hom sky sobre la naturaleza y los objetivos de la lingüística. entre lo físico y lo n o físic o que invoca aquí Bloom field. 1.

pues. A h ora bien. aun así.de las reglas indispensables para su descripción que a las relaciones entre la lengua y el mundo. ju n to con los m ecanism os psicológicos y fisiológicos que in tervien en en la producción de enunciados. el generativism o se encuentre 'más cerca del estructuralism o saussureano— se refiere a la distinción que C hom sky establece entre c o m p e t e n c i a y a c t u a c i ó n . creencias acerca del mundo> actitudes em o­ cionales del hablante hacia lo que dice. suposiciones acerca de las actitudes d el in terlocu tor. S i existen en efecto propiedades form ales universales en la lengua. La com peten­ cia lingüística del hablante consiste en la parte de su conocim iento — acerca del sistem a lingüístico— en virtu d de la cual es capaz de produ cir el conjunto indefinidam ente grande de oraciones que constituye su lengua (en la defini­ ción que hace Chom sky de lengua com o conjunto de oraciones: cf. E sta distinción entre com petencia y actuación se encuentra en el m ism o m e o llo del generativism o. es el com portam iento lingüístico. su búsqueda y el em peño por construir una teoría general de la estructura lingüística que pudiera integrarlas ha dado lugar a obras de lo más interesante en la lingüística. a este respecto.. En la m e­ dida en que m odela con exactitud propiedades de la com petencia lingüística tales com o la capacidad de produ cir y com pren der un núm ero indefinidam en­ te grande de oraciones. Así. en el sentido de que no sirven a ningún propósito conocido ni pueden deducirse com o no sea de lo que sabem os acerca de los seres humanos y del mundo en que viven.6). Tal com o se ha presentado en los últim os años. hay propiedades form ales com plejas que se encuen­ tran en todas las lenguas y. Así. o fre c e la siguiente relación con el m entalism o y. sino tam bién p o r una diversidad de factores no lingüísticos entre los cuales se incluyen convenciones sociales.. del tip o que han postulado los generativistas.el universalism o. etc. tanto teórica com o descriptiva. O tra diferen cia entre generativism o y estructuralism o bloom fieldian o y post-bloom fieldiano — aunque. M uchos de los resultados obtenidos son valiosos incluso al m argen de si sustentan o no la hipótesis de Chomsky sobre el carácter innato y peculiar a la especie de la facultad lingüística. del que se dice que está determ in ado no sólo p o r la com petencia lingüística del hablante. la gram ática que construye el lingüista sobre el sistem a en cuestión puede con cebirse com o un m odelo de la com petencia del hablante nativo. de los últim os años. Según Chomsky. 2. esto es genéticam ente trans­ m itid a y única a la especie. L a razón de este cam bio de atención se debe a que Chomsky busca evi­ dencias para apoyar su opinión de que la facultad lingüística del hom bre es i n n a t a y p r i v a t i v a d e l a e s p e c i e . sirve de m odelo de una facultad o potencia de la . La realización. p o r o tro lado. puede descartarse de este punto de vista toda propiedad universal de la lengua que se ju stifiqu e por su utilidad fun­ cional o p o r refleja r la estructura del mundo físico o las categorías de la ló­ gica. La com pe­ tencia lingüística consta de un conjunto de reglas que el hablante ha cons­ tru id o en su m ente al aplicar su capacidad innata para la adquisición de la lengua a los datos lingüísticos tom ados del entorno durante la niñez. es aun im posible de determ inar. son arbitrarias.

mente. Al p ropio tiem po. al sistem a lingüístico.6. el generativism o choms­ kyano constituye. puede descartarse toda objeción. 1.6). para am ontonar todo lo demás en el ca­ jó n de sastre de la ‘ actuación’ . y de actuación. con­ fuso circu nscribir el térm ino ‘com petencia’. concretam ente lo que atañe a la estructura gram a­ tical y fonológica: el análisis sem ántico es más problem ático (c f. tam bién hay que reconocer que los térm inos ‘com petencia’ y ‘actuación’ son inapropiados y mendaces con respecto a la distinción entre lo lingüístico y lo no lingüístico. o com petencia. En cuanto a las diferencias. ha insistido desde el principio en que la capacidad de produ cir y com prender oraciones sintácticam ente bien form adas constituye una parte central — en rigor. 8. Con la m ism a salvedad podem os descontar tam bién la crítica de que Chomsky establece una distinción dem asiado tajante entre la com peten­ cia lingüística y otros tipos de conocim iento y capacidad cognoscitiva incursos en el uso de la lengua.6). si es que dicen. más perceptible. puede adm itirse que se inscribe en la psicología cognoscitiva y aporta su peculiar contribución al es­ tudio del hom bre. sin duda. siendo universal (y arbitraria). lo que más ha excitado la atención de psicólogos y fi­ lósofos. com o hacen los generativistas chomskyanos. La distinción entre com petencia y actuación. pues. se considera innata. si la ‘validez' se interpreta según el provecho obtenido al describir y com parar lenguas. tal com o la establece Choms­ ky se parece a la de Saussure entre langue y parole. o com portam iento lin­ . se refiere a la función asignada a las reglas de la sintaxis. es precisam ente este aspecto del generativis­ mo. la parte central— de la com petencia lingüística del hablante. p or un lado. Algunas aluden a la validez de lo que he denominado la ficción de la hom ogeneidad. por su parte. H ubiese sido preferib le hablar de com petencia lingüística y no lingüística. Desde luego. presupone diversas clases de capacidad cognos­ citiva. Saussure da la im pre­ sión de que las oraciones de una lengua son casos de p a r o l e . con la reinterpretación y la revitalización del concepto tradicional de gram ática universal. tanto él com o sus seguidores hablan de la l a n g u e com o un sistema de relaciones y apenas dicen nada. muchos de sus seguidores han concebido el sis­ tem a lingüístico com o una entidad muy abstracta y distinta del conocim iento que el hablante idealizado tiene de ella. un paso adelante con respecto al estructuralism o saussureano. Chomsky. com o m ínim o. y que una de ellas es el saber del hablante acerca de las reglas y el vocabulario del sistema lingüístico. Y en la m edida en que la teoría de la gram ática generativa establece y construye un m odelo para aquella parte de la com petencia lingüística que. A dm itiendo que el com portam iento lingüís­ tico. Ambas se basan en la posibilidad de separar lo lingüístico de lo no lingüístico y ambas suscriben la ficción de la hom ogeneidad del sistema lingüístico (cf. ahora bien. 5. La distinción de Chomsky entre com petencia y realización ha provocado muy abundantes críticas. O tra diferencia. resulta. cabe sostener que la distinción de Saussure tiene menos im ­ pronta psicológica que la de Chomsky. en tanto que sistem ático. A este respecto. si bien el propio Saussure dista de ser claro a este respecto. sobre las reglas indispensables para generar oraciones.

el p rop io Chomsky distingue la com petencia gram atical de lo que llam a com petencia pragmática. [Para una edición crítica. Mounin (1969). en sus trabajos más recientes. Sommerfelt & Whatmough (1961). Tam bién se encuentra más próxim o al estructuralism o saus­ sureano y a algunas de sus derivaciones europeas en su actitud hacia la se­ mántica. añádanse Culler (1976). [Szemerényi (1979)]. 'con la que ha venido a asociarse actualm ente en diversos aspectos. p o r o tro. ajenos a la misma. Malmberg (1964).1). del que em ergió.4). con el estructuralism o post-bloom fieldiano. si bien muchos otros lingüistas.2). Cf. exige una correcta discrim inación an­ tes de evaluar sus m éritos. Lepschy (1970). Com o hemos visto. o incluso con otras escuelas lingüísti­ cas. Demasiado a menudo vem os que el generativism o es presentado com o un todo integrado donde los detalles técnicos de la form alización se com bi­ nan con una serie de ideas lógicam ente inconexas sobre la lengua y la filosofía de la ciencia. A M P L IA C IÓ N B IB L IO G R Á F IC A Sobre la historia reciente de la lingüística. De ahí que m erece la pena señalar que. Para los lec­ tores de francés. Lañe (1970). el generativism o chomskyano está más próxim o al estructura­ lism o saussureano y post-saussureano p or el requ isito de trazar una distin­ ción entre el sistema lingüístico y el uso de este sistem a en un contexto dado de enunciación.Hawkes (1977)..semánticas) puede igualm ente adscribirse a la herencia post-bloom fieldiana. p o r cierto. Los aspectos más controvertidos del generativism o apuntan sobre todo a su conexión con el m entalism o y a la reafirm ación de la doctrina filosófica tradicional del saber innato (cf. Lo que. Robins (1979b). Leroy (1963). asimismo Comeille (1979). Su concepción sobre la autonom ía de la sintaxis (es decir. entre ellas el estructuralism o saussureano y la Escuela de Praga.güístico real. 2. Ehmann (1970). Koerher (1982). cf. evidentem ente. 4. Mohrmann. aun sin abrazar los principios del funcio­ nalismo. cf. Mauro (1973). la idea de que cabe describir la estructura sintáctica de las lenguas sin recu rrir a consideraciones. 8. tam bién se ha inspirado decisivam ente en las nociones fonológicas de la Escuela de Praga. P o r ejem plo. continúa la tradición de la sintaxis post-bloom fieldiana al partir del m orfem a com o unidad básica de análisis y conceder más im portancia a las relaciones de constitución que a las de dependencia (cf. Sanders (1979) proporciona una excelente introducción al Cours de Saussure y a las ediciones críticas y comentarios más especializados. Norman & Sommerfelt (1963). En cuanto al estructuralismo saussureano y post-saussureano.] . Y en fin. Muchos los com parte. Ivic (1965). En cuanto a la parte más estrictam ente lingüística del generativism o (la m icrolingüística: cf. tam bién sobran elem entos polém icos. han adoptado la misma postura.

A las obras enumeradas hasta aquí pueden añadirse: Matthews (1979).Sobre el estructuralismo y él funcionalismo de la Escuela de Praga.] Sobre el generativismo chomskyano. Piattelli-Palmarini (1980). errónea o sin actualizar. Las publicaciones más recientes del propio Chomsky tienden cada vez hacia una mayor especialización. por su enérgica crítica a los preceptos centrales del generativismo. Vachek (1964. Jakobson (1973). pero Chomsky (1979) contiene una actualización gene­ ral de su postura. Smith & Wilson (1979). . Y además Halliday (1970. véanse también Garvín (1964). Lyons (1977a) es una sencilla introducción a las ideas y trabajos de Chomsky. 1079) por su trátamiento en parte independiente. con una bibliografía y sugerencias para profundizar en. 1966). [Añádanse Fontaine (1980) y Tm ka et alii (1971). que desarrolla y en parte modifica a Sampson (1975). y en su mayor parte también controvertida. los datos. la bibliografía de divulgación y especiali­ zada se ha vuelto inmensa. con una presentación animosa y agradable de la lingüística desde un punto de vista choms­ kyano.

«el estructuralism o s e basa. D istín g a se claram ente entre ‘estructuralism o’ en su sentido m ás en el sentido en que s e opone a ‘ge nera tivism o’. m uy enga­ ñoso. ¿Q u é e s el h i s t o r i c i s m o ? ¿E n qué difiere del e v o l u c i o n i s m o ? ¿Q u é influencia han ejercido am bos en la form ación de la lingüística del p resen­ te s ig lo ? 2. m ientras que el resto es superficial. Com éntese. por desgracia. Nunca qu ise decir tal cosa» (C hom sky. en com probar que si las acciones o producciones hum anas tienen un significado e s porque ha de haber un sistem a subyacente de co n ven cio n es que hagan posible éste significado» (Culler. 1973: 21-2). ante todo. lo s ra sg o s m ás im portantes del estructuralism o sa ussu re a n o ? 3. Com éntese. ¿ C u á le s son. esterilidad de la teo­ * 7. a su juicio. carente de importancia. Ha inducido a m u ch o s a pensar que las estructuras profundas y s u s propie­ dades so n totalm ente ‘p ro fu n d a s’ en el sentido no técnico de la palabra. «El térm ino ‘estructura profunda’ ha resultado ser. variable de una a otra lengua. 1976: 82). y a s í sucesivam ente. 5. en particular con relación a la obra de la Escuela de Praga. Expóngase lo que se entiende por f u n c i o n a l i s m o en la lingüistica. 198).1. « C h o m sk y ha contribuido m ás que nadie a dem ostrar la ría conductista de la lengua» (p. general y 4. ¿C ó m o estableció C h o m sk y la d istinción entre lo p r o f u n d o y lo s u p e r f i c i a l en A s p e c t s (1 9 6 5 )? ¿E n qué situación se encuentra hoy la obra del propio C h o m sky y de otros ge n e ra tivista s? . 6.

de la competencia» (Matthew s. 10. si nos fijamos en aquéllos redescubrirem os las virtudes genuinas de la gramática generativa com o una técnica de descripción lingüística. «hay mucha m enos diferencia de lo que cabría esperar entre las concepcio­ nes de Bloomfield y de C h o m sky sobre la naturaleza y los objetivos de la lingüís­ tica» (p. 199). y no com o un m odelo.8. «Tenem os bastante ya con atender a nuestros propios problemas. Com éntese. 1979: 106). ¿justifican la co n clusió n? . ¿P o r qué concede C h o m sk y tanta importancia a la noción de u n i v e r s a l e s formales? 9. ¿ E s justo este com entario? Los argum entos aducidos. Ahora. especialm ente adecuada para la sintaxis.

según el contexto. En cuanto a la lógica. se puso de m anifiesto que había mucha m ayor diversidad de estruc­ tura gram atical entre las lenguas del mundo de lo que habían supuesto los estudiosos de generaciones anteriores. y no faltan versiones más refinadas de una id ea así a lo largo de siglos de filosofía. H ubo quienes. P o r su parte. una diferen cia radical entre gram ática y lógica. la gra­ m ática quedaba supeditada a la lógica b a jo el supuesto de que los principios lógicos habían de tener validez universal. los lingüistas del siglo pasado se m ostraron más bien rea­ cios a aceptar una gram ática universal filosóficam ente fundamentada. el m ism o n om bre revela su re­ lación con lo que se ha convertido en una disciplina extraordinariam ente rigurosa y más o menos independiente: la palabra griega ‘lógos’ guarda rela­ ción con el verb o que significa «h a b la r» o «d e c ir » y puede traducirse. en un plano teórico. en el x v m — se propusieron diversos siste­ mas de lo que vin o a llam arse la g r a m i t i c a universal.1). En todos los casos. 7. incluso.8. E l p rop io sentido com ún y la introspección apoyan el supuesto de que el pensam iento constituye una suer­ te de habla in terior. com o la lógica (el estudio del razonam iento) y la epistem ología (la teo­ ría del conocim iento). P o r otro. al cabo de los 2000 años que ha do­ m inado en O ccidente lá gram ática tradicional a través de sus diversos cen­ tros institucionales. Desde luego. donde se hacía una conexión explícita entre lógica y gram ática al tiem po que se aducía una cierta ju stificación filosófica de tal proceder. Por un lado. más adelante. . com o «ra zon a m ien to» o bien «discu rso». esta cone­ xión histórica no tiene nada de sorprendente. nunca se estableció.1. el espíritu de la época y los logros solidísim os de la flam ante lingüística diacrónica favorecieron la des­ cripción histórica a expensas de la filosófica (cf. L a gramática universal y su pertinencia Desde los tiem pos más prim itivos ha habido una estrecha conexión Centre la filosofía del lenguaje y otras ramas de la filosofía tradicionalm ente reconoci­ das. Lenguaje y mente 8. En determ inados períodos — especialm ente en el siglo x m y. De hecho.

pues. en lugar de hacerlo viceversa» (S m ith & W ilson. En tanto que el o b je to de estudio es el propio lenguaje y no otra facultad o m odo opera­ tivo de la m ente humana. en sus as­ pectos más teóricos. de la lógica tradicional.4). durante los últim os vein te años ha sido resucitada. Ahora bien. y no griego. con lo que se vincula. E llo introduce una diferen cia profunda en el m odo de argum entar — aun cuando el conte­ n ido sea evidentem ente tradicional— por ejem plo. dentro de lo que he llam ado generativism o. p o r Chom sky y sus seguidores (c f. La origin alidad de Chomsky a este respecto ha quedado clara­ m ente resum ida en una reciente introducción a su teoría del lenguaje y de la lingüística: «p robablem en te ha sido el p rim ero en sum inistrar argum entos detallados. p or el otro. p or un extrem o. E ste punto de vis­ ta tenía m ucho que ver con los de H erd er (1744-1803) y de W ilh elm von H u m b o ld t (1762-1835). considera que el estudio em p írico de la lengua debe más a la filosofía de la m ente de lo que la lógica tradicion al y la filosofía del lenguaje deben a la lingüística. EL cam po de investigación es vasto. Trendelen bu rg (1820-72) em itió la idea de que si A ristóteles hubiese hablado chino o dakotano. estaban incluso dispuestos a sostener que la mente del llam ado salvaje funciona de un m odo distinto con respecto a la del hom bre civilizado. A qu í conviene quizá subrayar qu e tam bién el historicism o — para no m encionar el evolucionism o darwinista— d ejó su im pronta. 10.2). N o sólo era habitual hablar de la evolución de la cultura desde un estadio de barbarie hasta el de la civilización. desde la naturaleza del lenguaje hasta la naturaleza de la mente. resulta de la intersección de la psicología y la lin­ güística y se apoya igualm ente en ambas. Com o el m ism o térm ino im plica. se ha desarrollado una subdisciplina enteram ente nueva durante los últim os años denom inada p s i c o l i n g ü í s t i c a . aunque a m enudo desde distintos puntos de vista. el clasicista y filó so fo alemán A. Sin em bargo. com o Levy-Bruhl. sino que algunos investigadores. p erd ió el fa vo r de los científicos a lo largo del siglo pasado. Más adelante volverem os a tratar este asunto en conexión con la llam ada hipótesis w horfiana (c f. con la n e ur o l i n g ü í s t i c a (el estudio de las bases neurológicas del lenguaje) y la c i e n c i a d e l c o n o c i m i e n t o (cf. si la facultad de la lengua es o no innata.6) y. de inspiración aristotélica. en las disciplinas nacientes de la an tropología y la psicología. La versión chom skyana de la gram ática universal establece el m ism o supuesto que las versiones prim itivas acerca de la universalidad de la lógica y la interdepen­ dencia en tre lengua y pensam iento. a finales del siglo x ix. 7. P o r diversas razones. filósofos y psicólogos.em pezaron a preguntarse si serían realm ente universales las categorías lógi­ cas. quienes habían ponderado tanto la diversidad de la estructura lingüística com o su influencia en la categorización del pensam iento y la experiencia. 8. la gram ática universal. las categorías de la lógica aristotélica hubiesen sido radicalm ente diferentes. H acia 1860. en la obra desplegada en el cam po de la lógica y la filo so fía del lenguaje. p ero tam bién radica. con la s o c i o lingüística. y al m enos hasta el . M ucho de lo que se consideraba dentro de la filosofía de la m ente — in­ clu ida la epistem ología— lo estudian hoy en día conjuntam ente. 1979: 9). en el sentido tradi­ cional.

En la enseñanza cristiana tradicional suele describirse la m ente com o una potencia del alma. afirm a que no existe más que m ate­ ria. A pesar de todo. se em plea con profusión para aludir al o b jeto de una determ inada rama de la filosofía. las em ociones y la vo­ luntad. una distinción entre m ente y alma. Ante todo. H ay que tener esto bien en cuenta. Se trata. Vale la pena señalar tam bién que la existencia de la mente y su relación con el cuerpo en que habita. menos común en la actualidad que a finales del siglo pasado y com ienzos del presente. la m em oria. p o r otro. pero. Como doctrina filosófica. ha habido una tendencia en trabajos recientes sobre lingüística teórica y filo­ sofía del lenguaje a conceder una interpretación excesivam ente estricta a ‘m ente’ (y a ‘ m entalism o’ ). un sim ple com entario sobre el uso de la palabra ‘m ente’. presum iblem ente a causa del apuntalamiento reli­ gioso qu e tiene en la tradición cristiana.presente no existe aún un m arco generalm ente aceptado de criterios a partir del cual pueda diseñarse un program a interdisciplinario y coherente para la investigación. E l dualista sos­ tiene no sólo la existencia de la mente. ‘com prensión’ y ‘ju ic io ’— que el sentido más o menos técnico que tiene en la filosofía de la m ente y (para los psicólogos que utilizan el térm ino) la psico­ logía. o con el que mantiene alguna asociación. ‘ pensa­ . según el cual no existe algo así com o la m ente y que los térm inos mentalísticos com o ‘m ente’. de una palabra corriente en español. el d u a l i s m o se rem ite en especial a Platón y Descartes. el m aterialism o. E l m a t e r i a l i s m o . En la lengua cotidia­ na. Una versión especial del m aterialism o aparece en el c o n d u c t i s m o [o . al m ism o tiem­ po. cons­ tituye un problem a filosófico pertinaz y controvertido. por un lado. De los distintos in­ tentos conocidos para form u la r y. sobre todo porque. resolver el llam ado pro­ blem a de la m ente y el cuerpo podem os m encionar los siguientes: el dualis­ mo. sino tam bién los sentimientos. Los dualistas han aducido diver­ sas teorías para dar cuenta de la interdependencia que parece existir entre los fenóm enos som áticos y corporales. a p a rtir del inglés. especialm ente en el estudio de la percepción del habla y de la adquisición de la lengua. constituye también el credo tácita e irreflexivam en te aceptado del hom bre de la calle europeo. en ú ltim o extrem o. pues la palabra ‘ p sy jé’ com prendía ambas cosas. su sentido se ha vu elto más estricto — y próxim o al de ‘ in telecto’. sino también que ésta difiere de la m ateria p o r su naturaleza no física. en algún caso. com o verem os. beh aviorism o]. En este capítulo trataré de hacer una breve exposición divulgativa sobre los principales temas teóricos en relación con el estudio del len­ guaje y de la m ente para introducir al lector en parte de la obra em pírica más actual llevada a cabo en la neurolingüística. desde luego. Ahora bien. ‘ razón’. p or m edio de propiedades puram ente físicas de los cuerpos m ateriales. la adquisición de la lengua y lo que ha venido a llam arse ciencia del conocim iento. el idealism o y el monismo. Para Platón y los griegos no se estableció. En estas disciplinas com prende no sólo la facultad humana del razo­ nam iento. y de la psicología. se ha progresado en determinados aspectos. en cam bio. y que cuanto entra en los supuestos fenóm enos mentales se explica.

proclam a la uni­ dad de lo real. ‘em oción’. y gracias a la exposición detallada que B loom field hizo de él. de la existencia de la mente. sino tan sólo aspectos d ife­ rentes de algo más neutro y fundamental. Sin em bargo. lo más norm al es preservar el térm ino ‘m onism o’ para aludir a la concepción de que ni lo fí­ sico ni lo m ental constituyen la realidad última. Con ello tam poco se adhieren al supuesto de que la m ente sea una entidad no física distinta del cerebro u o tra parte del cuerpo. . psicología y cien­ cia del conocim iento ligados a la investigación de lo que tradicionalm ente se conoce p o r el lenguaje y la m e n te. al menos necesariamente. E l aspecto ne- . O tro térm ino utilizado en lugar de ‘ idealism o’ es el de ‘ m entalism o’. 8. el i d e a l i s m o niega la existencia de lá m ateria y sostiene que todo cuanto existe es m en­ tal. considerarse versiones distintas de monismo.4). por tanto. 8. Así com o el m aterialism o niega la existencia de la mente. estas definiciones nos ayudarán a evaluar parte de los trabajos más recientes en lingüística. sino también. idealistas ni tam poco. aun siendo inade­ cuadas desde el punto de vista filosófico. nunca llegó a imponerse bien en la lingüística europea. Tanto el m aterialism o com o el idealism o pueden. Pero Chomsky y sus partidarios no son. sobre todo al suponerse que ‘m entalism o’ equivale a ‘ idealism o’ o a ‘ dualism o’.2). En cam­ bio.m iento’. En fin. ‘ voluntad’ y ‘ deseo’ han de interpretarse com o una alusión a determinados tipos de com portam iento o. N o obstante.4). 7. aun cuando e je r­ ciese cierta influencia en la filosofía (cf. Pero. a predisposiciones para com portarse de una determ inada manera. en la lingüística norteam ericana prechom skyana (cf. dualistas. 7. Lo que sostienen es que la adquisición y el uso de la lengua no pueden explicarse sin apelar a principios que en la actualidad están más allá de una explicación puram ente fisiológica de los seres humanos. que insisten en que todo cuanto tradicionalm ente se describe com o mental “es m ero resultado de sim ples procesos físicos. Es evidentem ente im posible expresar todo el contenido de un térm ino filosófico p or m edio de una definición tan general. en contraste con el dualismo. el m o n i s m o . racionalismo e innatismo Chom sky y quienes con él suscriben los principios del generativism o han afirm ado que la lengua constituye una prueba en fa vo r del m e n t a l i s m o . con un sentido más bien confuso y no tradicional (cf. 1949). rechazan los prejuicios m etodológicos de aquellos psicólogos.. en los últimos años este ú ltim o ha venido a utilizarse.2 Mentalismo. Así lo utilizaba precisam ente B loom field (cf. Ryle. de los cuales el últim o es el más interesante y controvertido. En numerosas ocasiones se ha malinterp retado este principio. en todo caso. Y . esto es. evidentem ente. especialm en­ te entre lingüistas. en especial conductistas. p or o tro lado. E l m entalism o chomskyano contiene un aspecto negativo y o tro positivo. H em os señalado ya que el conductismo recibió un im portante im pulso no sólo en la psicología nortea­ mericana.

durante las prim eras dé­ cadas del presente siglo. cóm o en B loom field. por lo que la lingüística ha ganado en riqueza de matices y en interés. en últim a instancia. una postura típicam ente decim onónica sobre las ciencias físicas.conceptos teóricos de una ciencia m enos básica han de definirse. esto es. esta actitud apenas se prodiga entre lingüistas. que hay ciencias más básicas que otras. P o r ejem plo. y así sucesivamente. que los térm inos teóricos de la biología deben encontrar su definición en la química. e incluso de que ha llegado a disuadir a muchos lingüistas de em prender una actividad seria en sem ántica y de colaborar con psicólogos y filósofos en el estudio de lo que tradicionalm ente cubría la rúbrica del lenguaje y la mente. Com o ya hemos visto en un. Desde luego. esto es. A pesar de todo. Com o hemos visto. Aunque a veces puede exagerarse la im portancia del conductism o en B loom field y en la lingüística post-bloomfieldiana. erróneam ente. poco prom etedor. Y en ello el p rop io Chomsky puede atribuirse el m érito de haberle quitado gran parte del apoyo de que gozaba en lingüística y en psicología hace tan sólo una generación. con la doctrina filosófica conocida p o r r e d u c c i o n i s m o . Pero el tip o de conductism o por el que abogó B loom field.4). com o m ínim o. dado que la física es más básica que la química. Skinner. por la biología. la física y la quím ica. junto con el que ha criticad o Chomsky en su fam osa recensión al lib ro V erb al B ehavior (1957) de B. F. el conductism o es tan sólo una versión particular del m aterialism o por la que se restringe el o b jeto de la psicología a la conducta humana y se in­ tenta explicar todos los tipos de conducta. consiste en el antifisicalism o o antim aterialism o y. no cabe duda de que ha ejercid o una poderosa influencia en la psi­ cología americana. -í . es. que la postulación de en­ tidades y procesos no descriptibles en térm inos físicos tienen algo de poco científico. no faltan versiones depuradas más o menos sostenibles. Tal supuesto se em parejaba a veces. M uy pocos filósofos de la ciencia adm itirían en la actualidad la doctrina del reduccio­ nismo... 7. p o r el estatuto de la lingüística com o ciencia (cf. entre ellos el híabla — pues el pen­ samiento se deñnía com o habla interiorizada— .gativo. etc. etc. en el sentido de que los. Gracias en gran parte a Chomsky. a p artir de procesos psicoló­ gicos y biológicos determ inistas (cf. N o debe pasarse por alto ni subestimarse lo que acabo de presentar com o aspecto n egativo del m entalism o. la biología más que la psicología. dentro del contexto de la ideología previam ente dom inante en la lingüística y la psicología americanas. Seguram ente no hay dificultad en com prender cóm o puede asociarse esta concepción con el m aterialism o y con lo que hoy se considera. el reduccionism o sostendría que los térm inos teóricos con que operan los psicólogos han de definirse. más en particular. capítulo anterior. o crítico. en ú ltim o extrem o. son muchos los adeptos y teóricos de las ciencias sociales que todavía parecen pensar. en general.2). Muy a menudo han concluido que toda disciplina con pretensiones cien­ tíficas debía m odelarse necesariam ente a p artir de las ciencias más rigurosas. los lingüistas se han preocupado mucho. 2. en su ánticonductism o. a partir de los conceptos teóricos de otra ciencia más básica. . la quím ica más que la b io ­ logía.

pero cuya estruc­ tura im pone restricciones a la creatividad del escultor. por otro. que los seres humanos están dotados de una m anera innata (es d ecir genética) de una capacidad para fo rm a r ciertos conceptos y no otros y que la form ación de conceptos es una precondición para adqu irir el significado de las pala­ bras. P ero el interés de Chomsky por la lengua difiere del que se desprende de sus predecesores ‘racionalistas en dos sentidos. pues. Los que destacan el com etido de la razón. adop­ ta el punto de vista — com o muchos otros racionalistas— de que los princi­ pios p o r los cuales la m ente adquiere el conocim iento son i n n a t o s . la posesión de los conceptos apro­ piados. más origin al e im portante su contribución al examen filosófico del tema. supone tom ar conciencia de conceptos pre­ viam en te ignorados. Así. sino que debe concebirse. o la razón. pues.Basta ya. según la concepción tradicional. Com o sus predecesores en la tradición racionalista. aquel aspecto de la adquisición de la lengua nativa que consiste en aprender el significado de las palabras form a parte integral. A su vez. Chomsky adopta el supuesto de que las lenguas sirven para expresar el pensam iento. En p rim er lugar. para u tilizar un térm ino más neutro. p o r lo que hay una clara conexión entre descubrir o fo r­ m ar conceptos nuevos (en el supuesto de que sea ello p o sib le) y aprender el significado de las palabras. en opinión de muchos. com o Locke o Hum e. al papel que la mente. lo fije ? A la vista de tales consideraciones no tiene nada de sorprendente que la adquisición de la lengua haya desem peñado un papel tan señalado. com o un blo­ que de m árm ol que puede ser labrado de diversas form as. desempeña en este proceso. lo que hace. ¿constituye una precondición para adqu irir y usar. de la adquisi­ ción de los demás tipos de conocim iento. Uno de los problem as cruciales de la filosofía de la m ente se refiere a la adquisición del conocim iento y. En efecto. la conexión en tre lengua y pensamiento. son conocidos p o r e m p i r i s t a s . La adquisición de la lengua constituye un caso particular del proceso más general de adqu irir conocim iento. en los debates que se han produ cido entre racionalis­ tas y em piristas. la im p or­ tancia p rim ord ia l de la experiencia. p o r cierto. m ientras que quienes subrayan. son tradicionalm ente conocidos por r a c i o ­ n a l i s t a s . adq u irir conocim iento. com o Platón o Descartes. a lo la rgo de los siglos. y la experiencia de los sentidos. correctam ente el vocabu lario de la propia lengua nativa? Dicho de o tro m odo. ha dejado sentado que aprender (o. esto es que la m ente no es una tabla rasa donde la experiencia im p rim e su ca­ rácter. las propuestas positivas constituyen lo más origin al y polém ico de lo que doy en llam ar m entalism o chom skyano. Y . o de los datos sensoriales. a d q u irir) la estructura gram atical de la lengua nativa requiere . psicología y filosofía p o r parte de Chom sky y de quienes han recibido su influencia. ¿es tal que no pueda establecerse siquiera una distin ción lógica entre estar en posesión de un determ inado concepto y co­ nocer el significado de alguna palabra que lo identifique y. p o r así decirlo. A l p rop io tiem po. p o r un lado. siguiendo el sím il de Leibniz. además. Chomsky se alinea entre los prim eros. sobre el aspecto negativo o crítico contenido en la rea­ firm ación del m entalism o en lingüística. más en particular.

Com o vim os anteriorm ente. cuyas reglas sean estructural­ mente dependientes en el m odo requ erido (cf. se funda en el reconocim iento decisivo de la dependencia estructural com o propiedad aparentem ente universal de las lenguas humanas y de la necesidad de m ostrar cóm o llegan los niños a dom inar dicha propiedad en la adquisi­ ción y uso de la lengua. En la concepción de Chomsky. a base de reglas transform ativas. y a la psicología de la adquisición lingüística. Cuando se dice de una regla. con relación a los m ar­ cadores fraseales que form alizan su estructura de frase (en un cierto nivel de descripción ). 4. cuya m anifestación más evidente se realiza en la sintaxis. Am bos aspectos están relacionados. ej. ‘Carlos escribió el lib ro ’ y ‘ ¿Fue es­ crito p o r Carlos el lib ro ?’. aquéllas pueden generarse m ediante una gram ática de estructura fraseal. De ahí también que su form alización de diversos ti­ pos de gram ática generativa haya alcanzado nuevas cotas de precisión para los que quieren evaluar la com plejidad estructural de las lenguas humanas en relación con otros sistemas com unicativos (cf. que son más poderosas que las reglas de estructura de frase e incluyen una noción más com pleja de dependencia estructural. En segundo lugar. Lo im portante es que la positiva contribución de Chomsky a la filosofía de la mente.5). pero que se asem eja a ciertos órganos corporales com o el corazón o el hígado en que madura de acuerdo con un program a genéticam ente determ inado de desarrollo en interacción con el m edio en que se desenvuelve.). por otro.4). las relaciones entre oraciones correspondientes de distintos tipos (p. etc.6). ha puntualizado que la naturaleza de la lengua y el proceso de la adquisición lingüística son inexplicables sin postular la existencia de una facultad innata para dicha adquisición. Además. L o que hemos venido llam ando facultad lingüística (en el sentido en que se em plea tradi­ cionalm ente el térm ino ‘ facu ltad’ ) es una de estas muchas estructuras men­ . Chomsky basa sü argum entación sobre el innatismo y la especificidad de la facultad lingüística en la universalidad de ciertas propiedades form ales arbitrarias de la estructura lingüística (cf. Los detalles técnicos de la dependencia estructural y su form alización por m edio de algún tipo de gram ática generativa no nos interesan aquí. lo que llam am os men­ te adm ite una descripción óptim a a base de un conjunto de estructuras abs­ tractas cuyo soporte físico es todavía relativam ente desconocido. p or un lado.. 1. o de un principio. que es estructuralm ente dependiente quiere indi­ carse que el conjunto o secuencia de objetos a que se aplica posee una es­ tructura interna y que la regla o principio en cuestión hace una referencia esencial a dicha estructura com o condición de su aplicabilidad o com o de­ term inación sobre el m odo de aplicarse. dado que las oraciones de una lengua tengan el tipo de estructura sintáctica que hoy los lingüistas describen m ediante la noción de constitución.una explicación análoga a la del proceso de em parejar el significado de una palabra con su form a. 7. ‘Carlos escribió el lib ro ’ y ‘ ¿E scribió Carlos el lib ro?’ . pese a que puede encontrarse tam bién en la fonología y la m orfología. P o r ejem plo. pueden precisarse. Estas propiedades form ales suelen inscri­ birse b a jo el epígrafe más general de d e p e n d e n c i a e s t r u c t u r a l .

a la llamada etapa p r e o p e r a t i v a . com o hemos visto. que se haya desarrollado e invocado últim am ente con respecto a la adquisición lingüística. Piaget ha ejercido una influencia no menor. ¿Es todo esto correcto? La respuesta más inmediata. manipularse y transform arse los o b jetos tangibles.tales. P or una parte. Y no está fuera de lugar que cuanto se ha venido m anifestando a lo largo de los siglos com o un debate puram en­ te filosófico term ine por replantearse com o una investigación em pírica in­ terdisciplinaria. determ inado por lo que cabría llamar. tom a las distintas etapas del desarrollo cognoscitivo com o un proceso exclusivo de la especie y genéticam ente program ado (esto es. Mu­ chos psicólogos encuentran que lo más atractivo del pensam iento de Piaget es su evidente conexión con el funcionalism o (c f. que ‘em p írico’ no presupone ningún com prom iso con el em pirism o! La particular versión de Chomsky sobre el m entalism o no es en absoluto la única. no es clara. Se­ gún Piaget. que dura hasta la edad de unos dos años y en la que el niño experim enta con los objetos tangibles de su m edio. Conviene subrayar. Chomsky ha argüido que la evidencia no apoya a Piaget en esto. ¡Y recordem os. e incluso lo que identifica. 7. dentro del propio mentalismo. en un sentido m oderno del p rim i­ tivo térm ino racionalista. destaca la im portancia de la experiencia — especialm ente la senso­ m otriz— y por otra. y totalm ente insa­ tisfactoria. La evidencia más asequible — tom ada de indagaciones sobre la adquisición de la lengua. pues la estructura sintáctica en par­ ticular no puede describirse a base de térm inos funcionalistas. que dura hasta alcanzar . cada una de las cuales está altam ente especializada con respecto a la función que desempeña. Así. no sin rego cijo (en térm inos más característicos . en ambos res­ pectos. sin em bargo.el período conocido por el uso de razón (hacia los siete años). la teoría del psicólogo suizo J. ideas innatas). que la acumulación de eviden­ cias se halla en continuo crecim iento. sobre todo chimpancés.3) e incluso su intento de describir la adquisición lingüística a partir de principios más generales de desarrollo mental. Es justo añadir. Tam bién de un m odo sem ejante. durante la cual el niño llega a m anejar palabras y frases a p a rtir de su com prensión previa sobre el m odo com o pueden com pararse. es crucial el paso de la etapa s e n s o m o t r i z . a este propósito. de casos prototípicos de alteraciones lingüísticas de diversas clases. p o r ejem plo. no obstante. nunca ha negado el papel esencial que desempeña la experiencia en la adquisición del conocim iento. que son muchos los lingüistas y psicólogos que sostendrían que dicha evidencia. es que puede que sí y puede que no. Para la adquisición lingüística. de experim entos con otros prim ates. existen cuatro etapas en el desarrollo de los procesos mentales del niño. Ahora bien. aunque el propio Chomsky se llam e racionalista. La teoría de Piaget sobre el desarrollo m ental suele considerarse situada entre los extrem os tradicionales del racionalism o y el em pirism o. y la adquisi­ ción lingüística no parece verse afectada por las diferencias de capacidad intelectual en los niños. de progresos alcanzados en la neurofisiología del cerebro y de otros campos diversos de investigación— no parece conclusiva. en su opinión.

Ahora bien. L a parte externa de ambos hem isferios consta de m ateria gris — el c ó r t e x— que contiene unas 1010 de neuronas o células nerviosas. E l h em isferio de­ recho controla el lado izquierdo del cuerpo (a cuyas señales responde tam­ bién ).1). a Des­ cartes com o racionalista y a L ocke com o em pirista se han escindido en una variedad de planteam ientos más concretos susceptibles de respuesta sólo a p a rtir de una investigación em pírica m ultidisciplinaria. Quizás el com entario final más ju icioso para este apartado sería el de apuntar que el debate tradicional entre racionalistas y em piristas se ha transform ado mucho. digam os. unidas (en condiciones norm ales) p o r el c o r p u s c a l l o s u m . E l cerebro humano es m uy co m p lejo y sólo en parte se ha llegado a com pren der cóm o realiza sus diversas funciones. . m ientras que el h em isferio izqu ierdo controla el lado derecho. El c e r e b r o se divide en dos m itades. las cuales se hallan co­ nectadas entre sí p o r m edio de un conjunto igualm ente ingente de fibras en la m ateria blanca. las señales del lado derecho del cuerpo sólo pueden ser tratadas p or el h em isferio izquierdo y viceversa. para el tratam iento de la epilepsia hasta que se han revelado sus consecuencias negativas— . que se encuentra b a jo el córtex.3 E l lenguaje y el cerebro H o y p o r hoy nadie.solem os denom inar mentales. hasta el punto de que hoy ya no es po­ sible u tilizar ninguno de aquellos térm inos tradicionales sin añadir alguna otra cualificación que caracterice debidam ente cualquiera de las posiciones defendibles sobre los asuntos que enfrentan a ambos grupos de filósofos y psicólogos. en un principio muy generales. neurofisiología y psicología. es e l cerebro el que desem peña la función prim ordial en las operaciones que. Resulta que. auditivas o visuales— deben ir al h em isferio apro­ piado antes de proceder a su in terpretación en el o tro a través del corpus callosum. com o procesos de desen­ cadenam iento y configuración. que habían servido para etiquetar. entre todos los órganos del cuerpo. denominadas h e m i s f e r i o s . 8. incluso recientem ente. cualquiera que sea su concepción sobre el celebrado pro­ blem a de la m ente y el cuerpo (c f. durante los últim os años se ha obtenido un considerable progreso a este respecto. gracias al progreso reciente en ge­ nética. pues im plica que la versión actual de una postura atribu ible p o r su p rop io au tor al em pirism o o al racionalism o ha de tom ar en consideración una serie de evidencias que no estaban al alcance de los grandes filósofos del pasado. 8. Los temas. Y las señales recibidas en una parte — táctiles. negará probablem ente que. si p or m edio de la cirugía se secciona el corpus ca­ llosum — técnica que se ha em pleado a veces.de la psicología em pirista e incluso conductista). P o r esta razón una herida o una em bolia en un h em isferio puede p rovo ca r la parálisis de los m iem bros del lado opuesto del cuerpo. Y hay que considerar esto com o un avance. in­ cluso sobre detalles muy pertinentes para el tem a central de este capítulo.

) El proceso de lateralización es de naturaleza m adurativa. si bien no tod os) entre el lenguaje y el h em isferio izquierdo. Som etida a un tratam iento b a jo el cuidado de psicólogos y lingüistas. Actualm ente tam bién suele adm itirse que la lateralización es una précondición (filogen ética y ontogen ética) para la ad­ quisición de la lengua. a m enos que el proceso se em prenda en el m om ento en qué el niño alcanza la edad en cuestión. parecía haberse refu tado la hipó­ tesis de la edad crítica. lo está el derecho. o sin un pleno dom in io de sus recursos. personas. era que no sabía hablar. se piensa que em pieza cuando el niño tiene unos dos años y se com pleta en algún período situado entre los cinco años y la aparición de la pubertad. Pero la lateralización parece exclusiva de los seres humanos. Aunque no todo el mundo acepte el supuesto de que hay una edad crítica para la adquisición de la lengua. lo cierto es que tam bién se ve avalado por el caso im presionante y lam entable de la jo ven conocida en la bib liogra fía p o r Genie. Además. al menos en lo más esencial. Durante este tiem po sus padres la habían m antenido en un total aislam iento frente a las. p or lo que aun así existe lateralización. en térm inos muy generales (y para la m ayoría de la gente). Tam bién parece corrob o ra rlo el hecho de que la adquisición de la len­ gua se vu elve cada vez más d ifíc il una vez sobrepasada la edad en que ter­ mina" la lateralización. aun cuando requ iere tiem po para su desarrollo. P o r lo demás. muchos procesos m adurativos de este tipo en el desarrollo b io lógico de todas las especies. (E n la escasa m inoría de casos res­ tantes. Para la lengua. En 1970.. siguió las mismas etapas en la adquisición del inglés com o cualquier o tro niño norm al en la edad norm al. está especializado para el lenguaje. que hay algo ¡así com o una e d a d c r í t i c a para la adquisición de la lengua. entre zurdos. aunque su me- . en el que experim en tó un rápido progreso inicial. la golpeaban dura­ m ente cuando provocaba el m enor ruido y aun la hacían víctim a de toda clase de vejacion es em ocionales y físicas. cuando tenía trece años. la lateralización no es el único tipo de especialización funcional que tiene lugar en los seres humanos al fa vo recer un determ inado hem isferio del cerebro a expensas del otro. em prendió el proceso de la adquisición de la len­ gua. Sin em bargo. por lo que se inform a. hasta el punto que podem os de­ cir. Genie fue descubierta en Los Ángeles por unos asistentes sociales. cuando viene a acabarse dicho pro­ ceso. P o r lo común. $n los que el hem isferio izquierdo no. Hay. en rigor. se supone que constituye una précondición evolutiva para el desarrollo de una in teli­ gencia superior en el hom bre. El proceso por el cual se especializa un h em isferio del cerebro para el desempeño de ciertas funciones se conoce p or el nom bre de l a t e r a l i z a c i ó n . en el sentido de que está genéticam ente preprogram ado. Parece. por supuesto. que la lengua está gobernada por este hem isferio. A prim era vista. En apoyo de esta idea podem os alegar que la adqui­ sición lingüística em pieza más o menos con el proceso de lateralización y se com pleta.Desde hace más de cien años se ha sabido que existe una relación espe­ cial (para todos los diestros y la gran m ayoría de zurdos. Una de las consecuencias. en el sentido de que la lengua no será aprendida en absoluto. desde luego. en general.

tras el estudio más detenido del com portam iento lingüístico de quienes han perdido el h em isferio izqu ierdo durante la prim era niñez. Esto sugiere que el com portam iento lingüístico integra diversos pro­ cesos neurofisiológicam ente distintos. De ahí que los psicólogos y los filósofos se encuen­ tren todavía divid idos en to m o a la cuestión de si existe o no una facultad lingüística genéticam ente transmitida. que la evidencia neurofisiológica es relativam ente exigua hasta el presente (aunque aumente sin cesar) y está lejos de ofrecer respuestas conclusivas. los sonidos del habla suelen pasar al hem isferio izquierdo. digám oslo así. la parte más específicam ente lingüística de la lengua se asocia al hem isferio izquierdo (cf. En térm inos generales.los chimpancés y otros prim ates. pese a los determinantes genéti­ cos de la lateralización. no llegan a adqu irir . que. sino tam bién para el reconocim iento de las pautas de la en­ tonación y. el h em isferio derecho puede in terpretar sin dificultad palabras aisladas que denoten entidades físicas. Cuanto hem os presentado en este apartado guarda una evidente cohe­ rencia con la hipótesis chom skyana de que la facultad lingüística es una capacidad únicam ente humana y genéticam ente transm itida que se distin­ gue de otras facultades m entales aun cuando coopere con ellas. si es que se adquiere. H asta hace poco se había pensado que. p o r así decirlo. . aunque los sonidos no lingüísticos reciben un tratam iento directo y eficaz en el hem isferio de­ recho. m ientras se considera el h em isferio izquierdo m e jo r dotado para el razonam iento asociativo y ana­ lítico. en caso de que el cerebro sufriera algún daño o alguna ope­ ración quirúrgica— siem pre y cuando esta necesidad surgiera antes de ter­ m inarse el proceso de la lateralización. Debem os m encionar ahora — aun sin entrar en dema­ siados detalles— que determ inados aspectos del tratam iento lingüístico pa­ recen más característicos del h em isferio izquierdo que otros. en consecuencia. antes de al­ canzar la edad crítica y tam bién el que. N o obstante. para la interpretación de la mú­ sica.5). estas personas encuentran dificultades con ciertas construcciones gramaticales. aunque no se pone inm ediatam ente de m anifiesto. sin em bargo. H em os de subrayar. sino también la idea de ¿que la facultad para la adquisición lingüística depende de otras capacidades intelectuales. H asta aquí hemos tratado la lateralización de la lengua desde una pers­ pectiva muy general. el derecho es más efectivo no sólo para el tratam iento de señales es­ pacio-visuales. más espe­ cializado para ellos. Es quizás éste el com ponente que debe adquirirse. P o r ejem plo. con otros criterios. Parece tam bién significativo que. había. lo que es bastante interesante.m oría de vocabulario es excelente y su desarrollo intelectual es globalm ente satisfactorio. podem os decir que lo que cabe considerar. Se ha afirm ado. De un m odo análogo. 1. encuentra dificultades salvo en los aspectos más simples de la estructura gram atical del inglés. que el caso de Genie no sólo confirm a la hipótesis de la edad crítica. pero no es tan eficiente a la hora de interpretar frases gram aticalm ente com plejas. hoy se admite. suficiente plasticidad para que el o tro h em isferio asumiera las funciones aun sin su predisposición natural — p or ejem plo.

de la adquisición considerada norm al para la propia lengua nativa (c f. a través del conocim iento y el uso de lenguas concretas. a la hora de extraer conclusiones generales a p a rtir de la adquisición que hace el niño monolingüe de su lengua na tiva en 'condiciones normales. ¿A qué se debe que la m ayoría de psicólogos y lingüistas de hoy . continuarem os ha­ cien do uso de él. no se adquiere: crece o faadura naturalm ente o. el térm ino ‘adquisición lingüística' se em plea sin caracterizar en absolu to el proceso que da lugar al conocim iento de la lengua o las len­ guas nativas. com o ‘adqu isición ’ se ha convertido en un térm ino corriente. H em os de ser cautos. A esto m e refería en el p rim er apartado de este libro cuando decía que no se puede poseer (o u tilizar) el lenguaje sin poseer (o utilizar) una lengua dada (cf. presenta consecuencias neurofisiológicas im portantes. L o que suele aludirse con la adquisición del lenguaje se manifiesta. a raíz de-observaciones clínicas sobre in dividu os bilingües con daños cerebrales.4 L a adquisición del lenguaje V o y a em pezar este apartado estableciendo una cuestión puram ente term i­ nológica. com o quizá diría Chomsky. Aun cuando aceptem os que. E n realidad. y de aplicarlas al problem a de la enseñanza de lenguas extranjeras. Y aunque puede ponerse en duda esta afirm ación desde un punto de vista filosófico. p o r tanto. que la adquisición de una segunda lengua. (p o r no decir toda ella) es adquirida (s i bien no nece­ sariam ente aprendida) p o r quienes han llegado a utilizarlas com o lenguas nativas. Ahora bien. el ruso. tam-. ahora se ha reform u lado de un m odo (especialm ente al precisa r ‘en condiciones norm ales’) sin duda im pecable. quienes sostendrían que. Es concebible que la adquisición de una lengua extranjera. sin em bargo. en con­ diciones norm ales. el inglés. E l térm ino ‘adquisi­ ción lin gü ística’ puede interpretarse tanto en el sentido de «la adquisición del len gu a je» com o en el de «la adquisición de una lengua». p or razones neurofisiológicas. poco evita las malas interpretaciones. Y hace poco se ha sugerido. 1. quizás haya o no ar­ gu m entos en fa vo r del llam ado m étodo directo para la enseñanza de lenguas en la escuela. la adquisición de la lengua nativa después de la presunta ‘edad crítica ’ puede diferir. p e ro ' sí puede decirse que uno de los que suelen invocarse . aunque ‘ adqui­ sición ’ es más neutro que ‘ aprendizaje’ en los aspectos más relevantes. podem os suponer ra­ zon ablem ente que la m ayor parte de la estructura del español. en cierto m odo.1). etc. Si la lengua es innata. lo que Chomsky y otros han denom inado facultad lingü ística) no se adquiere. ya que supone llegar a poseer algo que antes no se tenía.8. En general. el lenguaje (esto es. siendo uno adulto o todavía niño. Por ejem plo. N o faltan. com o hemos visto. procede de un m odo muy distin to. apren did a sistem áticam ente en la escuela o no. el francés. prefieran hablar de a d q u i s i c i ó n de la lengua más que de aprendizaje? L a razón reside sencillam ente en que ‘adquisición’ es neutro con respecto a ciertas im plicaciones que han venido a asociarse al térm in o ‘apren dizaje’ en psicología.3). orgánicamente. Tam bién hay que insistir en o tro asunto no puramente term inológico. 8.

ni en la com prensión ni en la producción. com o tal. al menos a veces. en su conjunto. E l progreso que hacen es. sea innata. no están claros los criterios que deberían adoptarse: ¿será la capacidad del niño para em plear adecuadam ente palabras aisladas o bien para construir enunciados de dos palabras a p a rtir de alguna operación productiva y regular? Se trata tan sólo de dos criterios éntre muchos y. Una vez más. Adem ás. Cabe pensar. tam poco aquí es conclusiva la evidencia. este progreso no se ve.— «ta l com o aprendió la lengua n ativa»— es claram ente falaz. Tam ­ bién ocu rre que la transición entre una y otra etapa identificable del desa­ rro llo lingüístico es gradual y no abrupta. H ay aun la com plicación adicional de que la producción del niño puede estar en desa­ cuerdo con su com prensión. Pese a que podam os recon ocer una secuencia relativam ente estable de etapas — en la adquisición de la fonología. afectado p o r diferencias de inteligencia ni de procedencia social y cultural. es d ifíc il registrarlo de un m odo com pleto y sistem ático. la gram ática y el vocabulario de la lengua p o r parte del niño— no parece tener sentido suponer que pasa de pron to de una a otra etapa. suele adm itirse que la com prensión siem pre precede a la producción en la secuencia evolutiva. no hay m otivos para p re fe rir uno sobre otro. es im posible afirm ar cuándo un niño em pieza exacta­ m ente a hacerlo. Em pecem os p or establecer unos hechos. hasta llegar hacia el segundo año de vida. desde luego. com o suelen notar tanto padres com o m aestros. 3. en consecuencia. En p rim er lugar. recientem ente se ha dem ostrado que los chim pancés m uy jóvenes tam bién son capaces de responder a la m ism a dis­ tinción acústica. De ahí que los enunciados espontáneos de un niño pueden no re fleja r directam ente el co­ nocim iento que va adquiriendo de la lengua.5). Todos los niños normales adquieren la lengua que oyen hablar alrededor sin contar para ello con ninguna instrucción especial. y otros resultado de laboriosas investigaciones y experim en­ tos. algunos o b jeto de la observa­ ción cotidiana. Esto se ha tom ado a veces com o una prueba en fa v o r del conocim iento inna­ to del niño sobre los rasgos distintivos presuntam ente universales de la fo ­ nología (cf. que com o los chimpancés no desarrollan el habla y los niños no aprovechan la distinción fonética de la sonoridad. Em piezan a hablar aproxim adam ente a la misma edad y discurren p o r las mismas etapas de desarrollo lingüístico. sino ya a la diferen cia entre consonantes en correlación de sonoridad y sordez. Es sabido actualm ente que los niños ya en los p rim eros días de su vida postnatal (si no antes) son sensibles no sólo a la vo z humana com o tal. Sin em bargo. Aunque acabo de decir que los niños em piezan a hablar aproxim adam en­ te a la m ism a edad. tan rápido que. Más bien sería una capacidad com ún a los seres humanos y a los prim ates superiores. con la particu laridad de que sólo los seres humanos saben investirla de función distintiva en virtu d de su expe­ riencia con lenguas donde aquella distinción sea funcional. En rigor. En lo que sigue nos vamos a ocupar de la adquisición lingüística en su sentido normal. no se trata de una distinción fon ológica propia de la especie que. P ero esto no significa que el inna- .

al m argen de la lengua a que esté expuesto el niño. parlotean igual que los niños oyentes.. L a m ayoría de estas distinciones fonológicas quedarán perfectam ente asim iladas cuando el niño tenga ya los cin co años. las oclusivas orales preceden a las na­ sales. ya que los sonidos que se em iten al gritar y gorjear. tam bién los niños sordos gritan. pues hay una considerable variación de edad en las distintas etapas de la secuencia evolutiva. [d a d a ]. A los seis meses de vid a postnatal el niño suele pasar sucesivamente de los gritos y vagidos a los g o r j e o s y de los gorjeos al p a r l o t e o . para las consonantes. E l habla inicial. [b a m a ]. [ k i k i]) o a ju n tar consonantes con el m ism o lugar (o m o d o ) de articulación (p. p o r lo que la di­ feren cia entre parloteo y habla se hace entonces m uy evidente. las oclusivas preceden a las fricativas. Cuando el niño alcanza unos nueve meses — no hay que o lvid a r que ha­ blam os del niño ordin ario. Existen tam bién ciertas generalizaciones acerca de la dim ensión com ­ bin atoria o sintagm ática. si bien. ej. sin em bargo. hay una polém ica sobre si esto debe considerarse com o su función b iológica prim aria. y en la prim era parte del p eríod o de parloteo. En cuanto a las distinciones segmentales. p o r o tro lado. En algunos casos. p o r lo demás no hay razón para creer que esta variación repercuta sobre su fu tu ra com petencia lingüística o su capacidad intelectual— com ienza a dar pruebas de haber em pren dido la construcción del sistema fon ológico de su lengua nativa. H acia el final del períod o de parloteo.. se cuenta ya con una secuencia bastante bien establecida (q u e confirm a en parte las predic­ ciones que Rom án Jakobson em itió hace casi euarenta años): p o r ejem plo. Sin em bargo. el p a rlo teo se m ezcla durante un tiem po considerable con el proceso de adqu irir y u tiliza r las distinciones fonológicas. funcionalm ente más com ­ plejas pueden quedar sin una adquisición plena m ientras el niño no se hace m ucho m ayor. que a m enudo el niño dis­ .tism o y la especificidad estén fuera del alcance de la investigación em pírica. consta de palabras sin agrupaciones consonánticas que tien­ den a la reduplicación (p. en el caso de la estructura prosódica. y es posible que pueda darse pronto una respuesta definitiva. Aunque es evidente que el parloteo en cierto m odo prepara el cam ino del habla. las pruebas van acumulándose sin parar. [g a g o ] en lu gar de cam a y ga to). las labiales preceden a las dentales/alveolares y velares. la m ayor parte de los niños habrán adqu irido algunas de las pautas de entonación de la lengua nativa. N o cabe apenas duda de que esta secuencia evolutiva está determ inada de una m anera innata. Al contrario. ej. Particu­ larm ente interesante es que durante el períod o de parloteo (que dura hasta que el niño norm al tiene unos doce m eses) pueden em itirse muchos sonidos de habla que no se em plean en la lengua del m edio en que se desenvuelve y que luego incluso le crearían dificultades en caso de aprender una lengua extranjera que los contenga. al menos de m om ento. H eñios de destacar. no dependen del m edio lingüístico en que se cría el niño y. Pero algunas distinciones fonéticam en te más d ifíciles o. no hay pruebas de que las pautas de entona­ ción superpuestas a una enunciación parloteada tengan función com unica­ tiva distintiva (a pesar de que los adultos lo in terpreten así con frecuencia). gor­ jean y.

durante el cual el niño produce lo que tradicionalm ente se han considerado oraciones de una sola palabra (de donde deriva el térm ino ‘h olofrástico’ ). Tam bién se ha extendido longitudinalm ente. hay una secuencia evolutiva independiente de las estructuras de la lengua am biental en que se desenvuel­ ve el niño. L o m ism o que de la fonología puede decirse de la gram ática: hay prue­ bas de que. com o si dijéram os. más neutralm ente. sal y tal) taun cuando puede tratarlas com o hom ófonos en su propia habla. Este período puede durar desde los nueve a los dieciocho meses aproximadamente.. los gorjeos y el parloteo de la secuencia evolutiva. donde no hay variación m orfológica. más o menos com o en el lenguaje telegráfico. y da paso al períod o subsiguiente denom inado t e l e g r á f i c o . a la de los adultos. en ambas direcciones. mal. el vietnam és). durante el período telegráfico. de la etapa de dos palabras a etapas u lteriores caracterizadas por la producción de enunciados más largos. H em os de subrayar.. su papel en la in­ teracción social y su repercusión en las creencias del niño sobre el mundo.. dos unidades) E l térm ino ‘ telegráfico’ proviene de la observa­ ción de que el habla del niño a ló largo de este período carece de inflexiones y de las palabras llamadas funcionales (p. A m edida que el niño pasa.. em ocional y social. que se inicia con la producción de enunciados de dos palabras (o. las irá utilizando cada vez más adecuadamente. habría que decir. preposiciones. E l o b je tiv o de los estudios sobre el lenguaje infantil se ha am pliado re­ cientem ente para abarcar no sólo la fonología. quizás. H o y existe un buen núm ero de investigaciones en torno a los determ inantes prelingüísticos de la adquisición de la gram ática en las etapas de los gritos. su habla se aproxim a más y más. de m odo que cuando llegue hacia los cuatro años su habla. ya no puede describirse com o telegráfica. ej. P rim ero llega el llam ado p eríod o h o l o f r á s t i c o . sin em bargo. Y se ha lle­ gado a com pren der que gran parte de la estructura gram atical de la lengua . L a si­ tuación cam bió radicalm ente cuando Chom sky dem ostró que las lenguas están som etidas a r e g u l a c i ó n (especialm ente en la gram ática) y cuando se com pren dió que las teorías existentes sobre el aprendizaje no eran capa­ ces de explicar adecuadamente la adquisición (y el uso creativo) de sistemas regulados dotados de la propiedad de la productividad. la gram ática y el vocabulario. sino tam bién la estructura sem ántica de los enunciados. determinantes y conjunciones). ej.tingue palabras del habla adulta cuando las oye (p. pero el estado general de Ja opinión ha cam biado desde entonces en fa v o r de la idea de que es im posible estudiar aisladam ente la creciente com petencia gram atical del niño sin tener en cuenta su desarrollo cognoscitivo. A lo largo de aquel decenio los psicolingüistas se interesaron casi exclusivam ente p or la gramá­ tica en sus estudios sobre el lenguaje infantil. que el térm ino im presionista ‘ telegráfico’ tiene poco va lo r d escriptivo en relación con las lenguas llamadas aislantes (p. si bien todavía deficiente en com para­ ción con la de los adultos. H asta com ienzos de la década de 1960 a 1970 no hubo apenas investiga­ ciones sistem áticas sobre la adquisición de la estructura gram atical. con respecto al orden de palabras. al menos en las prim eras etapas. etc. Si la lengua que adquiere tiene flexiones y palabras funcio­ nales. ej.

la distinción entre el sistema lingüístico. 8. Los m ateriales didácticos para la escuela prim aria pueden asim ism o m e jo ra r si se ensamblan. sino tam bién p o r la gram ática. Es­ to s té r m in o s n o se habían utilizado antes de la aparición. no sólo p o r el vocabulario. 7. C o m o hem os visto. d e c o m p ro b a r en el acto cualquier síntom a de sordera parcial ó de incipiente d isle x ia o bien.ta n to que la edad m ental del niño con que trabajan los educadores queda determ inada al menos en parte p or pruebas y cues­ tion a rios de tipo lingüístico. A causa de sus im plicaciones en el estudio de la naturaleza del lenguaje en relación con la m ente humana es p o r lo que hemos exam inado en este capítulo la adquisición lingüística. por descontado. a m ediados de la d é c a d a d e 1960 a 1970-. de diagnosticar algún retraso m ental o déficit lin g ü ístico acaso in ad vertido p o r culpa de pruebas poco seguras. en . N o obstante. Hay. de la llamada teoría estándar de la gram ática trans­ fo r m a t iv a . la teoría general de Chomsky sobre el lenguaje se fu n d a en la distin ción entre c o m p e t e n c i a y a c t u a c i ó n (c f. y el uso de d ic h a s re g la s en ur* com portam iento lingüístico concreto. aunque expresada . ninguno de los temas profundos de la te o r ía qu e tienen planteados la lingüística o la psicología o aun la filosofía d e la m en te. muchas otras razo­ nes prácticas que tam bién justifican este interés. en muchos casos. com o tam ­ poco la hipótesis adicional de que la facultad lingüística está separada de otras capacidades mentales del hom bre. Es especialm ente im portante que los profesores y tod o el qu e se interesa p o r la educación de los niños nunca dejen. Los trastornos de índole lingüística de los niños — y. en tod o caso. puede averiguarse si las pruebas en cuestión son vá lid a s y fidedignas. aun cuando quizá no hayan lle g a d o a resolver. p o r un lado.puede perm anecer sin un dom inio adecuado p o r parte del niño (incluso sus construcciones pueden ocultar los signos más evidentes de agram aticalidad) hasta que no alcanza la edad de diez años o más. es com plicar la argum entación.4). en la com petencia lingüística de los niños a los que van destinados.5 O tros campos de la psicolingüística L a a d q u is ic ió n del lenguaje no constituye el único cam po de interés para la p s ic o lin g ü ís tic a . p o r o tro lado. N i siquiera es el único que h^ experim entado una revolu ­ c ió n c o n el adven im ien to del generativism o chomskyano. entendido c o m o u n c o n ju n to de reglas conocido de los hablantes nativos. L o que sí hace. Los traba­ jo s m ás recien tes en el cam po de la adquisición lingüística han contribuido m u ch o a m e jo ra r la fiabilidad de la evidencia. hasta el presente. de los adultos— no pueden diagnosticarse ni tratarse idóneam ente p or los terapeutas del habla com o no sea a p a rtir de una m e jo r com prensión de la adquisición lingüística nor­ m al y anorm al. E ste descubrim iento no invalida p or sí m ism o la hipótesis del innatismo y la especificidad. Adem ás.

) P o r ejem plo. conjuntos de reglas del tipo que form ulan los lingüistas en la m odelación generativa qu e hacen de los sistemas lingüísticos? Para decirlo de una m anera tosca (y aprovechando lo que el m ism o Chomsky considera una am bigüedad sistem ática. ¿llevam os una gram ática generativa en la cabeza? Esta es la prim era cuestión. 7. sino tam bién el conocim iento no lingüístico. La segunda (q u e presupone una respuesta afirm ativa a la p rim era ) es com o sigue: ¿qué función desempeñan estas reglas. Su im portan­ cia. y. se dem ostró experim entalm ente que los hablantes nativos reaccionan más de prisa ante las oraciones activas que ante las pasivas y tam bién más de prisa ante las oraciones afirm ativas que ante las negativas. o com peten­ cia. esto es «p a la b ra de cuatro letras». era suficientem ente clara desde mucho atrás. sino tam bién para el estudio del com ­ portam iento humano en general. ‘mente’.en otros térm inos. (D ebe recordarse que la propia definición de Chomsky sobre la ‘actuación’. ‘mind’. quien p r o ­ pagó las ideas de Chomsky. es calificada de ‘four-letter word'. 5. que subyace a dicho com portam iento. en el sentido de que incluye no sólo el com ­ portam iento real. p o r consiguiente. 1960) e incluso colaboró con el propio Chomsky en al­ guna de las prim eras obras teóricas sobre m odelos de actuación. no sólo para la psicolingüística. fue debidam ente reconocida.5. si es que desem peñan alguna.4).] . en general. E l famosc> com entario de M ille r sobre el im pacto que le había producido el pensamien+ to de Chomsky a él y luego a muchos colegas suyos bien m erece una cita: «A h o ra estoy convencido de que la m ente es algo distinto de una palabrota de cinco le tr a s . M iller. en la produ cción y com ­ prensión de enunciados-—. en virtu d de la cual podem os em plear el térm ino ‘gram ática’ para aludir tanto al m odelo com o a aquello dé lo cual es m odelo). las dio a conocer entre sus colegas (cf. la distinción entre oraciones y enunciados: cf. [En el original. tienen efectivamente esta particularidad ortográfica. que 1. se di­ vide en dos aspectos bien diferenciados según la distinción chomskyana en­ tre com petencia y actuación. p o r el em inente psicólogo am ericano G eorge M iller.»1 ' Gran parte de las investigaciones de los prim eros psicolingüistas inspi­ radas p o r el generativism o chom skyano se encam inaron al esclarecim iento del llam ado problem a de la r e a l i d a d p s i c o l ó g i c a . Galanter & Pribram . (A l m argen de todo ello. tam poco se apreciaba. más o menos de inm ediato. expresión con que coloquialmente se alude en inglés a los términos obscenos o escatológicos. en muchos casos. en la producción y com prensión de enunciados? r Una parte de la investigación psicolingüística p rim itiva influida p o r el generativism o chom skyano se orien tó hacia la segunda de estas cuestiones y se basaba en el supuesto (qu e Chomsky no había em itid o ) de que todas las reglas requeridas para generar una oración eran tam bién em pleadas por los usuarios de la lengua en su actuación — es decir. al­ macenados neurofisiológicam ente en sus cerebros. ¿Tienen los hablantes nativos en sus mentes y. ha provocado mucha confusión: cf. En rigor. además. que.

De un m odo sem ejante. conocim iento factual y preju icios ideo­ lógicos. en la produ cción y com prensión de enunciados. A m enos que estas predicciones queden invalidadas — de lo que no nos dam os cuenta a menos que entren en contradicción con otra in form a ­ ción contenida en la señal que hem os ido a escoger en el m uestreo— . P o r éstas y otras razones. aunque el p rop io Chom sky mantenga la postura de que hasta ahora los lingüistas deben continuar desestim ando todo lo que se sabe sobre m ecanism os y procesos psicológicos para configurar la com petencia lingüís­ tica. m otivación e interés. esto es. más bien trivial. y com o se desprende de la observación diaria y aún puede dem ostrarse experim entalm ente. aun estando evidente­ m ente vinculados al com portam iento lingü ístico (lim itaciones de la atención y la m em oria. H em os de consignar asim ism o que. aunque llevam os efectivam en te una gram ática generativa de la lengua nativa en la cabeza. etc. En el supuesto de que las gram áticas generativas sean psicológicam ente reales. Más tarde se cayó en la cuenta de que concurrían otras variables potencialm ente pertinentes y que cuando éstas eran debidam ente introducidas. En todo caso. se ponen en ju ego otras re­ glas o estrategias psicológicas que nos perm iten pasar p or alto algunas de las reglas gram aticales propiam ente dichas.la diferen cia entre los tiem pos de reacción para las oraciones afirm ativas activas y para las negativas pasivas podía deducirse com binando las d ife­ rencias para las oraciones activas y pasivas.). em pezam os estableciendo predicciones sobre la estructura gram atical de los enunciados (para no m encionar la es­ tructura fon ológica y el significado) en cuanto nuestro in terlocu tor se pone a hablar. En la . Y a que. son bastantes ios gram áticos generativistas que discrepan de él. es razonable suponer que. a lo largo de la década de 1960 a 1970 se hizo evidente que. está bien claro (p. de que tendem os a no notar erratas de im pren ta o descuidos en la d icción ) que la com prensión lingüística se basa en el m uestreo y no en el tratam iento com pleto de la señal de entrada. en la m edida de lo posible. los resul­ tados eran m enos nítidos. no son expresam ente pertinentes para definir la buena form a ­ ción en las distintas lenguas ni para form u la r los hechos generales sobre la naturaleza del lenguaje. en efecto. no nos es im p rescindib le exam inar toda la estructura lingüística de un enun­ ciado para com pren derlo. De hecho. ej. y para las oraciones positivas y negativas. de que tengamos sistemas de reglas n eu rofisiológicam en te alm acenados en el cerebro. la investigación del llam ado problem a de la realidad psicológica ha resultado ser m uchísim o más com p leja de lo que llegaron a en trever los psicólogos de hace dos decenios.. el lingüista om ite de un m odo deliberado todos aquellos factores que. p o r el hecho. p o r un lado. p o r otro. es probable que la estructura del m odelo que elabora el lin ­ gü ista para esta gram ática no re fleje las operaciones que se realizan e fe cti­ vam en te en el tratam ien to lingüístico. A l prin cip io esto se in terpretó com o una con­ firm ación un tanto espectacular de la hipótesis de que el tratam iento m ental de las oraciones incluía reglas tales com o la de form ación pasiva y de inser­ ción negativa (form uladas com o reglas transform ativas en la prim itiva ve r­ sión de la gram ática generativa chom skyana).

sería erróneo suponer que todos los psicólogos que trabajan sobre el lenguaje se han dejado im presionar por la validez de tal o cual m odelación generativa del sistem a lingüístico. Com o verem os . el em pleo chom skyano del térm ino ‘ conocim iento’ en relación con la com petencia lingüística. se ha defendido contra críticas filosóficas de esta clase. el saber que se manifiesta en form a de com ­ p o rta m ien to) es d iferen te del tipo de conocim iento que cabe describir com o convicción genuina. la in terpretación de enunciados am bi­ guos.— . en la m edida en que las lenguas nacionales de la humanidad difieren en vocabu lario y en estructura gram atical. en relación con las estrategias perceptivas. conservan su validez. Este últim o. Más en general.. com o hemos visto. si no rechazar. E sta postura fue puesta en tela de ju icio en el siglo x v m p o r los filósofos franceses Condillac (1746) y Rousseau (1755) y algo más tarde. lengua y m em oria. y de que..actualidad. ej. uno de estructura profunda y o tro de es­ tructura su perficial) hayan sido abandonadas. en particular. adoptó la idea de que la lengua y el pensam iento han evolucionado conjuntam ente. Aunque. la teoría de Chomsky sobre la estructura lingüística fue el hecho de que daba lugar a hipótesis experim entalm ente com probables. puede afirm arse que la teoría de Chomsky sobre la m ente es intelectualista en demasía. L o que hizo tan atractiva. La inves­ tigación ha continuado indagando muchos de los temas tradicionalm ente reconocidos en la psicología del lenguaje — lengua y pensamiento. etc. En cuanto a la cuestión del lenguaje y el pensamiento. siendo por ello inseparables. la investigación psicolingüística esté fuertem ente influida por el generativism o durante los ú ltim os años. Existen también razones filosóficas para poner en entredicho. N i que decir tiene. contra las concepciones tradicionales de la estructura de la mente. Se ha afirm ado que la com petencia (esto es. Chomsky. E l p rop io Chomsky. la teoría m ism a no es en absoluto invulnerable desde un punto de vista lingüístico más estricto. en su célebre tratado sobre el origen del lenguaje. la de que los enunciados Son tratados en dos niveles de análisis. en diver­ sas ocasiones. Muchos de los resultados experim entales. nada dice acerca de las facultades no cognoscitivas: las em ociones y la voluntad. pues. deter­ minan y reflejan unos esquemas nacionales de pensamiento. aun a pesar de que las diversas hipótesis que dieron lugar a los experim entos (p. la fun­ ción de la m em oria de corto alcance. el m ovim iento en fa v o r de lo que se denomina la gram ática psi­ cológicam ente real parece ganar fuerza. en el m arco de teorías que no operan con la distinción de com petencia y actuación o que son indiferentes a su form ulación específica­ m ente chomskyana. adopta la concepción tradicional. de que la lengua sirve para expresar un pensamiento preexistente totalm ente articulado. Cualquiera que sea la posición adop­ tada en cuanto al problem a de la realidad psicológica — en sus dos interpre­ taciones— y en cuanto a su relevancia para la lingüística. por el estudioso alemán H erd er (1772). etc. característica de los raciona­ listas del siglo x v n . no hay la m enor duda de que la investigación psicológica sobre el almacenamiento y el trata­ m iento lingüístico ha alcanzado un considerable progreso durante los últimos años gracias a la influencia del generativism o chomskyano. para los psicólogos ante todo.

lo que capacita al ordenador para im itar un com portam iento inteligente. por descontado. que abarca la filosofía. ello no significaría que el hom bre no es más que una máquina.es neutra p o r sí misma con respecto a la oposición en­ tre el dualismo y el m onism o. el problem a tradicional de la mente y el cuerpo. y entre el m aterialism o y el idea­ lism o. y que concibiendo el cerebro humano vivo com o un orden ador especial­ mente program ado podem os salvar. En el supuesto de que atribuyam os una interpretación sufi­ cientem ente am plia a ‘inteligencia’.. . a su vez. según la cual la lengua que se habla influye en el pensamien­ to. que en ella nos ocupamos de «la ciencia que hace que unas máquinas hagan cosas [cu ya realización] requiere inteligencia si las hacen los hom bres». Los propios térm inos de ‘ciencia cognoscitiva’ e 'inteligencia artificial’ resultan un tanto engañosos. siguiendo a M insky (1968: v ). Y no se inmiscuye en la dignidad humana ni en el lib re al­ bedrío.más adelante. un ordenador no puede hacer nada de algún interés al respecto. 8. un em inente teórico dentro de esta disciplina. 10. N o faltan quienes sostendrían que el program a guarda casi la misma relación con el ordenador com o la m ente con el cere­ bro. ante todo.6 Ciencia cognoscitiva e inteligencia artificial El m otivo principal que nos ha animado a tratar en un breve apartado espe­ cial la c i e n c i a c o g n o s c i t i v a y la i n t e l i g e n c i a a r t i f i c i a l radica en la necesidad de llam ar la atención sobre una disciplina evidente­ mente autónoma. Y una de estas cosas. Sin program ación. Aunque se llegara a conseguir que un orden ador hiciese todo lo que actualmente se adscribe a procesos mentales cuando lo hace el hom bre. Es el program a (e l ‘ softw are’ ) y no la es­ tructura física (e l ‘hardw are’ ). ‘ciencia cog­ noscitiva’ no facilita ninguna indicación sobre el m odo peculiar de em pren­ der el estudio de la m ente y de los procesos mentales que se practica en esta disciplina. así com o la cibernética. hay que hacer hincapié en que la inteligencia artificial. aunque no lo determina. pues pa­ recen reducir el ám bito de estudio a aquellos procesos mentales que tradi­ cionalm ente se adscribían a la facultad de razonar. es la producción y com prensión de lenguaje. quienes han popularizado unas tesis esencialmente iguales sobre la determ i­ nación y la relatividad lingüísticas en la Am érica del presente siglo (cf. si bien no puede clasi­ ficarse bajo ninguno de estos epígrafes. En cualquier caso. si no resolver. la psicología y la lingüística. Pero hagamos. y en plena expansión actualmente. L o único que debe mencionarse de m om ento es que la llamada hipótesis whorfiana ha sido o b jeto de bastante investigación experim ental y que los resultados obtenidos están en concordancia con la versión más m oderada de la hipótesis. podem os decir. hay un desarrollo lineal desde H erder hasta Sapir y W horf. y. una advertencia.2). por una parte. p o r otra.

un organism o o una institución social. la sim ulación del tratam iento lingüístico por m edio de ordenadores no ha tenido un im pacto decisivo en el desarrollo de la teoría lingüística o psicolingüística. tiem pos de reacción. 'M a t e r ia lis m o '. entre ellos los que intervienen en la producción y com prensión de enunciados lingüísticos. [ T a m b i é n F e r r a t e r (1 9 7 9 ).] P a r a la p s ic o lin g ü ís t ic a e n su s e n t id o e s c u e to . 'I d e a l i s m o '. aportando al menos una cierta m edida de la com plejidad que o fre ­ cen distintas operaciones incursas en la elaboración lingüística y del tiem po que se requ iere para llevarlas a cabo. está encam inado a acrecentar nuestra com prensión sobre el lenguaje y la mente. Pero ha ejercid o una notable influencia en el debate sobre el problem a de la realidad psicológica. las estrategias perceptivas. de nuestros cotidianos procesos mentales. cualquier logro en la sim ulación del tratam iento lingüístico a través de ordenador. v é a n s e A it c h is o n (1 97 6). Más im portante aún. Gran parte de la im portancia que atribuim os a la ciencia cognoscitiva y a la inteligencia artificial depende de nuestra propia actitud sobre la capa­ cidad explicativa de la m odelación en las ciencias naturales y sociales. encontram os que nuestra atención atiende a factores que de otro m odo podríam os dar p o r sentados debido a que (para decirlo en lenguaje cibern ético) están co­ nectados al hardw are o preprogram ados com o subrutinas genéticam ente de­ term inadas [y pertenecen a la m em oria interna del ord en a d or]. en ciertos aspectos. S lo b in (1971). G r e e n e (1 9 7 2 ). P o r o tro lado. c f. a la vista de que cada paso ha de ser especificado con tod o detalle. cuanto más co m p lejo es el com portam iento y más diversificados los puntos de contacto entre el m odelo y lo que se conoce de la entidad m odelada. más seguros podem os esta r de que se hallan en correspondencia estructural. A M P L IA C IO N B IB L IO G R Á F IC A P a r a la s b a s e s filo s ó fic a s . e tc . a que hemos aludido en el apartado anterior. sin tener necesaria­ m ente la estructura interna de la entidad de la cual es m odelo. si es que las hay. etc. en gran parte oculta. P o r este criterio. a p a rtir de lo que la psicología puede allegar sobre la m em oria. E d w a r d s (1 9 6 7 ) s o b r e 'P r o b l e m a d e la m e n t e y e l c u e r ­ p o '.. P ero está fuera de nuestro alcance saber si algún día el ordenador llegará a sim ular todos los procesos mentales que intervienen en la producción y com prensión del lenguaje. Un m odelo puede im itar con éxito el com portam iento de un sistema físico. Y nos acom ete un m ayor respeto todavía p or la com plejidad. H asta el presente.Una de las prim eras y más saludables lecciones que se extrae al intentar com poner aun el más sim ple program a de ordenador consiste en com pren­ der que hay muy pocas cosas simples en ello. t o d o s e llo s i n t r o d u c t o r io s y a m e n u d o c o m p le m e n t a r io s e n ­ . y lo que la lingüística pueda decir sobre la estructura del lenguaje.

E l l i o t (1 98 1). S c h a ff (1 9 6 7 ). 1982). c o n s ú lt e n s e B o b r o w & C o llin s (1975). J o h n s o n -L a ird & W a s o n (1 97 7). [T a m b i é n L e n n e b e r g (1975. E n B la k e m o r e (1 9 7 7 ) s e e n c u e n tr a m u c h a in fo r m a c ió n p e r t in e n t e en f o r m a d iv u lg a t iv a . P ia g e t (1 9 6 6 ). [H ó r m a n n (1973. A ñ á d a n s e . [ T a m b i é n A c e r o .] S o b r e la a d q u is ic ió n lin g ü ís tic a . 1977). S o b r e C h o m s k y en r e la c ió n c o n P ia g e t. C h a r n ia k & W ilk s (1 97 6). c a p ítu lo 9.] E n t o r n o a la c ie n c ia c o g n o s c it iv a y la in te lig e n c ia a r t ific ia l. C r y s t a l (1 9 7 6 ) d a u n a v is ió n n o té c n ic a d e lo s te m a s t e ó r ic o s y d e lo s p r in c ip a le s h a lla z g o s . O ld fie ld & M a r s h a ll (1968). E n t r e lo s m a n u a le s (a d e m á s d e lo s tr a ta d o s m á s e x te n s o s s o b r e p s ic o lin g ü ís t ic a ) h a y q u e a ñ a d ir D a le (1 9 7 6 ). V é a s e ta m b ié n D o n a ld s o n (1978). v é a s e P ia t t e lli. j u n t o c o n la s o b r a s c ita d a s m á s a r r ib a p a r a la p s ic o lin g ü ís t ic a y e n e l c a p ítu lo 7 p a r a e l g e n e r a t iv is m o .P a lm a r in i (1979). F o d o r (1975). S lo m a n (1 97 8). a d e m á s . p u e d e r e c o m e n d a r s e V illie r s & V illie r s (1979) c o m o in tr o d u c c ió n b r e v e . 3. e c o n ó m ic a y s u g e s tiv a . c o n ­ s ú lte s e G r e e n e (1 97 2).] . 1982).] S o b r e le n g u a je y c e r e b r o . [S in g h (1 9 7 2 ). W in o g r a d (1972).“ p a r t e . c a p ítu lo s 9-10 y . L y o n s (1 97 7a ). H a r m a n (1974). C h o m s k y e t a lii (1 9 7 0 ). c o m p e t e n t e y a c tu a liz a d a s o b r e la t e o r ía y la in v e s t ig a c ió n se e n c u e n ­ tr a e n F le t c h e r & G a r m a n (1 9 7 9 ).t r e sí. M á s e x t e n s o es C la r k & C la r k (1977). F o u c a u ld (1968). B u s to s & Q u e s a d a (1 98 2). C h o m s k y (1971. B o d e n (1 97 7). c o n e s p e c ia l a t e n c ió n a la s n e c e s id a d e s d e p r o fe s o r e s y lin g u o -te ra p e u ta s . M in s k y (1 96 8).] E n c u a n to a la in flu e n c ia d e C h o m s k y s o b r e la f ilo s o fía y la p s ic o lo g ía . R it c h ie (1 9 8 0 ). H o o k (1969). H a c k in g (1 9 7 5 ). M c N e ill (1970). J a k o b o v its & M ir o n (1967). L a p a n o r á m ic a m á s c o m p le t a . W ilk s (1972). c a p ít u lo 13 y F r y (1 97 7). p a r a u n a v is ió n d e c o n ju n t o e le m e n ta l. a fa s ia y n e u r o lin g ü ís tic a . D e m e r s & H a r n is h (1979). v é a n s e A k m a jia n . [F r a n c e s c a t o (1 9 7 1 ).

. lateralización con referencia a la 4. debe considerarse. 1979.. «El conocim iento del lenguaje e s consecuencia de la correlación entre estruc­ turas inicialm ente dadas de la mente. por lo que se sabe. etc. sabio. 1972b: 26).. Com éntese. Com éntese. ¿Q u é e s la a f a s i a ? H á ga se un inform e no técnico sobre los sín to m as de s u s tipos m ás com unes. hubo. ¿E n qué asp ecto s difiere el m e n t a l i s m o chom skyano de otras doctrinas m ás tradicionales a fas que se aplica el m ism o térm ino? 3. . a este propósito. [p o r el contrario].. 8.. supo. facilidad y regularidad con que lo s niños aprenden su prim era lengua. com o prueba de p ro greso norm al en fa adquisición lingüística. a decir escribido.. La segunda.1. 2. 249-51). p ro ce so s de m aduración y la interacción con el medio ambiente» (Chom sky. inclu so entre aquellas que. carecen de relación histórica y geográfica.» (Sm ith & W ilson. Expliqúese por qué el aparente retroceso del niño al pasar de decir escrito. 7. ¿Q u é indican acerca de los fundam entos neuroanatómico s del habla y del lenguaje? 6. etc. sirve para explicar la rapidez. ¿H a sta qué punto depende el desarrollo lingüístico del desarrollo cogn osciti­ v o ? C om párense. habió. ¿Q u é evidencias hay en favor de la existencia de un p e r í o d o para la adquisición lin gü ística ? crítico 5. lo s puntos de vista de C h o m sk y y de Piaget. da cuenta de las so rprendentes sim ilitudes que hay entre las lenguas hum anas.. Expóngase lo que s e entiende por adquisición y tratamiento lingüísticos. «El concepto de adquisición lingüística desem peña dos funciones en la teoría chom skyana: primero..

9. el niño pequeño recibe una e s­ timulación lingüística simplificada» (Villiers & Villiers. ¿Q u é pueden esperar aprender sobre el lenguaje el lingüista y el psicólogo de la investigación en la c i e n c i a c o g n o s c i t i v a y en la i n t e l i g e n c i a artificial? . ¿Q u é función desempeña el refuerzo paterno por medio de prem ios y castigo s en la adquisición de la lengua por parte de los niños? 10.. 15. incluso en las sociedades no occidentales donde los herm anos m ayores asum en buena parte del cuidado de los niños.m e n t a l . 11. «. ¿Q u é enseñanzas pueden extraerse sobre el almacenamiento y elaboración de la lengua a partir de la observación de los errores de habla? 14. refieren? ¿C ó m o se puede acometer su estudio? ¿ A qué se 13. C ítense y evalúense algunas de las pruebas experimentales que tengan re­ lación con la r e a l i d a d p s i c o l ó g i c a de las gram áticas generativas. 1979: 99). Los psicólogos hablan con frecuencia del l é x i c o . ¿Puede usted facilitar una explicación plausible sobre el uso de la llamada h a b l a t e l e g r á f i c a por los niño s? 12. Com éntese la función del llamado [en otras partes] m a t e r n é s [esto es. ‘lengua m aterna'] en la adquisición lingüística infantil..

o tros sostendrán que. com o Chomsky y los gerierativistas. Más aún. subrayarán los puntos de contacto entre la lingüística y la psicología cognoscitiva. com o m ínim o.1 Sociolingüística. Es na­ tural que un determ inado grupo de estudiosos adopte. M erece la pena no o lvid a r esto. P ero hay que condenar.9. P ero son muchos los que abogan p o r un tipo más m oderado de reduccionism o y conceden p riorid a d a un determ inado vínculo entre la lingüística y alguna de las diversas disci­ plinas que se ocupan de la lengua. p or polarización p ro ­ fesional. Actualm ente existen diversas ramas reconocidas de la m acrolingüística — psicolingüística.. Algunos. ¿n ú ltim o térm ino.2).— . hay m otivos incluso para dudar. la tendencia en que incurren quienes presentan una determ inada actitud com o si fuese la única científicam ente justificable. de que pueda diseñarse nunca un m arco teórico así. uno de estos dos puntos de vista con preferen cia sobre el otro. com o el social. etnolingüística y psicolingüística H asta el presente no existe un m arco teó rico generalm ente aceptado y den­ tro del cual quepa estudiar m acrolingüísticam ente la lengua desde puntos de vista distintos e igualm ente atractivos. Contra lo que se a firm a en los tratados más tendenciosos. En la actualidad pocos lingüistas suscribirían los principios positivistas del reduccionism o tal com o los propugnaron B loom field y sus seguidores hace m edio siglo en los Estados U nidos (c f. ya que. 2. que son interdisciplinarias. el b iológico. el psicoló­ gico. tal com o se cu lti­ van en el presente. ninguna distinción entre lingüística y sociología o antropología social. congregan el uso de técnicas y conceptos teóricos p roce­ dentes de dos o más disciplinas. etc. Lengua y sociedad 9.1). form ación u otros intereses más concretos. (c f. sociolingüística. . la lingüística no guarda ninguna predilección ni proxim idad m etodológica intrínseca con una u otra de las disciplinas con que colabora en la investigación m acrolingüística. etc. no cabe establecer. 2. com o la lengua es una institución que funciona y se m antiene en la sociedad. etnolingiiística. el-cultural. desde luego.

De ahí se sigue que. Cada ram a se vuelve más estricta si se añade a su res­ p ectiva definición la condición de que la teoría y la in vestigación han de orien tarse prim ordialm en te hacia la lingüística y no tanto a la sociología. puede crear d ificú lteles en especial si se define la p s i c o l i n g ü í s t i c a de un m odo lato com o el estudio de la lengua y la mente. la división de contenido entre este capítulo y el siguiente resultará un tanto arbitraria. A su vez. Com o en muchos otros campos. p o r un lado. 1. depende de la cultura. en este sentido. ambas ram as de la m acrolingüística se superponen en muy considerable m edida. por ejem plo. p o r otro. En la actualidad. la antropología. está en boga qu e la psicolin­ güística tenga más p redilección por lo universal y biológicam en te determ ina­ do que p or las variaciones derivadas de lo social y cultural. E n un plano sem ejante. Según la definición más am plia de s o c i o l i n g ü í s t i c a (q u e muchos especialistas rechazarían precisam ente por ser tan am plia). Así. presupone la existencia de la sociedad. ningún capítulo llega a a barcar tod o el ám bito tem ático a que se aplica.. De cualquier m odo. más en general. De ahí que m e lim ito a se­ leccion ar algunos de los temas o b je to de reciente tratam ien to e investigación y a tratarlos en virtu d de su relación más o menos inm ediata con la estruc­ tura de las sociedades o con sus creencias y costum bres. y sociolingüística o etnolingüística. M ucho de lo que hoy aparece en distintas ramas de la m acrolin­ güística se hubiese clasificado treinta años atrás com o o b je to de la psico­ lingüística. en consecuencia. cabe d ecir que es « e l estudio de la lengua en relación con la sociedad» (cf.1). esta distinción es inevitablem ente artificiosa a veces. Muchas de estas disciplinas se encuentran enzarzadas en conflictos de delim itación entre ellas y aun en controversias internas. 10. m ientras que la sociedad. tam bién existen m odas pasajeras en estos asuntos. pues. la sociolingüística propende a ocuparse casi exclusivam ente de la variedad lin­ . la etnolingüística y la psicolingüística. p o r ejem plo.1). a su vez. .N o sólo falta un m arco teórico generalm ente adm itido dentro del cual puedan interrelacionarse satisfactoriam ente todas las disciplinas que tienen qu e v e r con la lengua. O cóm o se in tegra la psicología cognoscitiva en la psicología social. 1980: 1). etc. puede definirse la e t n o l i n g ü í s t i c a com o el estu dio de la lengua en relación con la cultura. y que. la cultura. deben circunscribirse ante todo a la pregunta de «¿Q u é es el len gu aje?» (cf. P o r tod o ello. Las preguntas de este talante afectan inevitablem ente a la propia concepción sobre sectores interdisciplinarios com o la sociolingüística. las ciencias sociales (c f. N o debem os sorprendernos. Hudson. cabe preguntarse cuál es la diferencia entre la sociología y la antropología. P o r su p rop ia natu­ raleza. la psicología. ante di­ feren cias de opinión sobre el m odo de definirse y deslindarse estos sectores y ante el hecho de que tales diferencias se reflejen en los manuales más corrientes. a p a rtir de las definiciones más am plias de ‘ sociolingüística’ y ‘ etnolingüística’. Claro que esta con­ d ició n adicional tam poco reduce de un m odo significativo aquel grado de in­ tersección. tom ando ‘cultura’ en el sen­ tid o en que lo em plea la an tropología y. Incluso la distinción en tre psicolingüística. Ahora bien.

que se han realizado indagaciones a partir de la llam ada hipótesis de W h o rf o de Sapir-W horf (cf. del m ism o m odo que todo el mundo habla con uno u o tro acento. En principio. Y cabe aun la posibilidad de que distintas personas hablen un m ism o dialecto con acentos muy d ife­ renciados. no biológicos. claramente. sin em bargo. a la inversa. em plean un dialecto que para todos los efectos prác­ 1. aun cuando convendría igualmente bien bajo la de ‘Lenguaje y m ente’. dialecto e idiolecto A nteriorm en te ya nos hemos referid o a la variedad lingüística en la escala lengua-dialecto-idiolecto a propósito de la ficción de la hom ogeneidad (cf. no hay m otivo para que la psi­ colingüística no se ocupe de la diversidad y variabilidad de las lenguas hu­ manas o. Hem os presentado asim ism o la distinción entre acentos y dialectos. Por ejem plo. Acento. para referirse a «un acento distinto de la ‘Received Pronunciation’ » (cf. de todo el que hable un inglés estándar con algo propio de un cierto acento regional se dirá que habla en dialecto. ‘geord i’ (e l habla de N ew castle y Tyn eside) y ‘ scouse’ (el habla de L iverp o o l) para aludir a quienes. de la estructura lingüística.6). A qu í em pleam os la frase ‘ en dia lecto’ en ün sentido vulgar para aludir a «un dialecto distinto del inglés estándar». Por su parte. no hay que pensar tam poco que estas diferencias de actitud y predilección m etodológica sean cruciales en la definición de ‘psico­ lingüística’ o ‘ sociolingüística’.güística. 9. mientras que el segundo com prende tam bién diferencias de gram ática y vocabulario. Ahora bien.1 T od o el mundo habla en uno u o tro dialecto. p o r su gram ática y vocabulario. y especialm ente en Inglaterra. 1. 3. En el capítulo anterior sobre el lenguaje y la m ente apenas hemos dicho nada sobre los determinantes sociales y cul­ turales. [ A l d ec ir de N a v a rro T om á s (1961: 8). la frase «con acen to» se utiliza análogamente en la Gran Bretaña.] . es­ tu diada esp ecialm en te en e l am b ien te u n iv e rs ita rio m a d rile ñ o ». Señalamos.5). En este apartado tratarem os sobre la im portancia social de estos tipos de variedad lingüística. La diferen cia más evidente entre los térm inos ‘ acento’ y ‘ dialecto’ radica en que el p rim ero se aplica sólo a variedades de pronunciación.2. e l e q u iva len te d e la R P en e l esp añ ol pen in ­ sular se situ a ría en la p ron u n ciación «ca stella n a sin v u lga rism o y culta sin a fectación . De ello nos ocuparemos con más dete­ nim iento en el capítulo 10 bajo la rúbrica de ‘Lengua y cultura’. 8.2) o bien a «u n acento distinto al que yo tengo por habitu al». para que la sociolingüística no se interese por los universales lingüísticos y sociales. Con gran frecuencia se em plean [en in glés] térm inos com o ‘ cockney’ [(e l habla suburbial de L o n d res)]. Pero en el uso cotidiano se confunden a menudo.

2 En seguida observarem os la sig­ nificación social que tiene actualmente la distinción entre dialectos estándares y no estándares (cf. ya que ésta fue la m odalidad de inglés estándar que sirvió para la adm inistración y la educación en todo el Im p erio Británico. between you and I [en vez de betw een you and me. ‘caribeño’ o ‘ de la In d ia ’ ). etc. iré contigo (c f.] 3. particip io pasado del verbo ‘g e t’. el vocabulario del inglés am ericano estándar y. son m u y num erosas las con stru ccion es y forjn a s léxicas discrepantes. del inglés britán ico estándar es único. . p an och o. » ]. «e l inglés de la R ein a». p ejin o . p o r e je m p lo . buenas razones sociopolíticas para p roce­ der así. Conviene señalar asimismo que a menudo se emplean dem asiado vaga­ mente. ‘ p a v o ’ y ‘ g u a jo ­ lo te ’ .] . «ad qu irir. p o r ‘inglés am ericano' se entiende «e l inglés estándar com o se habla (y se escribe) en los Estados U nidos». Desde luego. en el ám b ito h isp án ico. L o m ism o ocurre con la estructura gram atical. térm inos com o ‘inglés britán ico’ o ‘inglés ame­ ricano’ com o si se refirieran a dos dialectos relativam ente uniform es de una misma lengua.4). o en térm in os co m o ‘ coch e’ y ‘ c a rro ’ . ju n to a l sayagués. En cam bio. etc. cabe c ita r tam bién e f cheli y el lu n fa rd o . D en tro de una evid en te unidad. ‘ m e lo co tó n ’ y ‘ d u ra zn o’ . 9. «en tre tú y y o » ] m ove house [en vez de sólo m ove. . muchos de los autores que em plean el térm ino ‘inglés britán ico’ lim itan tácitam ente su sentido hasta considerarlo «e l inglés estándar com o se habla (y escribe) en la Gran B retaña». el térm ino ‘ inglés britán ico’ pasa p o r alto que el inglés escocés y el inglés ir­ 2. «m udarse de c a s a »]. Sin em bargo. 10. frente a ‘ lift ’. [C o n desigual ap roxim ación . etc. en usos p ro n o ­ m in ales a ltern a tivo s c om o Vosotros salís pronto fren te a Ustedes salen pronto o in clu so Ustedes salís pronto. desde luego. ‘ c h ic o ’ y ‘ p ib e ’ . «E s im portante que no v en g a s»]. Piénsese. etc. ‘The Queen’s English’.ticos vale clasificar com o inglés estándar. escocés o irlandés: ‘elevator’.). Aquí hemos de subrayar la im portancia de no confun­ dir. tales form as y construcciones no son num ero­ sas en los dialectos corrientes de ambos países y algunas ni siquiera se uti­ lizan en todas las regiones de Am érica y Gran Bretaña.) o típicam ente británicas (in hospital [en vez de in the hospital. en expresiones diarias.3 Contra lo que ocurre con el térm ino ‘ inglés am ericano’ (o ‘ australiano’.3). «ga so­ lina». etc. Y hay.. incluso entre lingüistas. digamos. En general. en especial.. [A lg o m u y an álogo puede decirse del llam ad o español de A m éric a con re sp e cto a l de E spaña (lo s cuales pueden a ltern a r con la den om in ación ‘ c astellan o ’ s igu ien d o pautas y trad icion es d e análisis p r o lijo ). ‘inglés britán ico’ resulta engañoso en o tro respecto también. galés. en tanto que pueda hablarse de él. N o obstante. en su m ayor parte. o bien Si vos te vas. iré con vos fre n te a Si tú te vas. g otten [en lugar de got. «en el h o sp ita l»]. existen numerosas diferencias léxicas entre el habla del am ericano educado m edio y de su réplica de inglés. Ahora bien. la R P con el ‘inglés estándar’ (tal com o suelen confundirse. «ascen sor». ‘gas’ frente a ‘p e tro l’. y el ‘BBC English’ «e l inglés de la B B C ») cuando se describe el habla de los habitantes de la Gran Bretaña y. de Inglaterra. aun cuando haya construcciones o form as de palabras típicam ente americanas ( I t is im p o rta n t that you n o t com e [en lugar de I t is im p orta n t that you don ’t com e.

landés guardan la m ism a relación con el inglés de In gla terra que el inglés
am ericano. Y aquellos dos difieren del inglés británico, en este em pleo usual
del térm ino, más que, p o r ejem plo, el inglés australiano o e l de la India. En
rigor, sería más razonable clasificar el inglés australiano o de la In dia b a jo
la denom inación de ‘inglés britán ico’ que hacer lo p rop io con el inglés esco­
cés e irlandés. Desde un punto de vista bastante general, pueden considerarse
com o variantes ligeram ente distintas de un m ism o dialecto. Y com parado con
muchas otras lenguas habladas en territorio s extensos, el inglés aparece muy
estandarizado en cuanto a gram ática y vocabulario (9.3).
Com o vim os antes, dos sistemas lingüísticos son iguales (al m argen del
m edio en que se m anifiesten) si, y sólo si, son isom órficos (c f. 2.6). Precisa­
m ente p o r ello, porqu e dos o más sistemas lingüísticos fonológicam ente idén­
ticos pueden realizarse de un m odo diferen te en el m edio fónico, es p o r lo
que cabe decir que un m ism o dialecto de una lengua se pronuncia con un
determ inado acento (cf. 3.4), pues ‘acento’ abarca todos los tipos de variación
fonética, incluido el subfoném ico, esto es, el que no alcanza el n ivel del con­
traste funcional, tal com o aplican esta noción los fonólogos. P o r ejem plo,
la presencia o ausencia de distinción fonética entre los llam ados alófon os os­
curos (es decir velarizado: cf. 3.3) y claro (o no velarizado) del fonem a /l/
en inglés no es funcionalm ente pertinente en el sentido estricto de ‘funcio­
nal’.4 En cam bio, sí lo es para iden tificar el acento de alguien. L o m ism o
sucede con la peculiar cualidad del alófon o en determ inadas posiciones: el
grado de velarización, ju n to con otras diferencias fonéticas, sirve para dis­
tinguir el acento de B ristol y el sudoeste de In gla terra fren te al de muchas
otras regiones (c f. Hughes & Tru d gill, 1979). Veam os o tro ejem plo. H a y un
grado bien perceptible de nasalidad en la pronunciación de las vocales, en
ciertas posiciones, en muchos acentos am ericanos, lo que constituye, p o r cier­
to, una de las diversas claves (ju n to con otras diferencias de tim bre vocá­
lico, para no m encionar otras de naturaleza prosódica: cf. 3.5) para distinguir
el acento am ericano de muchos otros no americanos.5 Una vez más, se trata
de un fenóm eno no funcional en el sentido estricto de la palabra.
Por el contrario, existen diferencias de acento que pueden alterar efe cti­
vam ente la identificación de form as. P o r ejem plo, la distinción fon ém ica que
aparece ejem plificada, en muchos acentos del inglés incluida la RP, en el con­
traste vo cá lico /to/ : / a / de p u t : p u tt, co u ld : cud, b u tch er : b u tter, etc., no
existe en los acentos del n orte y el in terio r de Inglaterra. En consecuencia,
hay form as — especialm ente infinitivo, presente sim ple y particip io presente
de ‘put’, «p o n e r », y ‘pu tt’, «em p u ja r su avem ente» [d e donde ‘ patear’, entre gol­

4. [S e re fie re a dos m o d alid ad es a lo fó n ica s con d icion ad as p o r el c on tex to , d e m o d o
que [1] c la ra ap arece an te vocales p alatales y [1] oscura en las dem ás posicion es. E n es­
p añol peninsular, en cam b io , un acento con [1] v ela riza d a den un ciaría, p o r ap ro x im a c ió n ,
el o rige n portu gu és o catalán del h ab lan te.]
5. [A lg o sem e ja n te sucede con la nasalid ad más gen era liza da de gran p a rte d e l esp a­
ñ ol ca rib eñ o .]

fis ta s ]— que se distinguen en la R P, pero no en la pronunciación de aquellas
otras zonas. P o r supuesto que las diferencias de contexto (ju n to con las sin­
tácticas que separan ‘put' de ‘ pu tt’) suelen aclarar, incluso en la lengua escrita,
si p u ttin g es form a de ‘put' o de ‘ pu tt’. A pesar de todo, se trata de una d ife­
rencia de acento en correspondencia con otra de dialecto, pues los sistemas
lingüísticos subyacentes no son isom órficos en el plano fonológico.6
En consecuencia, los térm inos ‘acento’ y ‘dia lecto’ no son com plem entarios,
co m o podría desprenderse de la exposición anterior sobre la posibilidad de
h ablar un m ism o dialecto — y en particu lar el inglés estándar— con uno u
o tro acento. En lo que atañe a la gram ática y al vocabulario, lo que consti­
tuye en esencia un dialecto u n iform e puede m anifestarse a base de sistemas
fo n o ló gico s más o menos distintos. Esto es lo que ocurre con el inglés es­
tándar. P o r ejem plo, los sistemas vocálicos de los respectivos acentos del
inglés escocés y del irlandés están lejo s del isom orfism o, según el crite rio
d el contraste funcional, fren te a la R P o a cualquier o tro acento inglés.
La especial im portancia sociolingüística que adquiere la noción de acen­
to, aun cuando queda parcialm en te solapada con la de dialecto, reside en
qu e los m iem bros de una determ inada com unidad lingüística a m enudo reac­
cionan igual ante diferencias subfoném icas y foném icas de pronunciación que
ante indicios de procedencia regional o social del hablante. Y en tanto que así
sucede, conscientem ente o no, puede decirse que las llamadas diferencias
subfoném icas resultan socialm ente, ya que no descriptivam ente, significati­
vas (c f. 5.1). Contra lo que han dicho muchos lingüistas, a los hablantes nati­
vos de una lengua no siem pre les pasan p o r alto las variedades puram ente
alofónicas. P o r ejem plo, la pronunciación de una oclusiva glotal entre voca­
les co m o a lófon o de /t/, característica de muchos acentos urbanos de In gla­
terra y Escocia (en tre ellos los de Londres, M anchester y G lasgow ), es tan
evid en te para la m ayoría de hablantes de inglés com o pueda serlo la supre­
sión de /h/ aspirada en el com ien zo de palabra. En cam bio, la aparición de
oclu siva glotal en otras posiciones acaso no sea tan perceptible.7
La cuestión es que la sociedad puede estigm atizar ciertas diferencias fo ­
néticas entre acentos, tal com o sucede entre dialectos con ciertas d iferen ­
cias léxicas y gram aticales. A menudo, los padres y educadores procuran evi­
ta r tod o lo que denota condición social in fe rio r o regionalism o. Y aun cuando
n o lo consigan, es evidente que desem peñan su parte en la perpetu ación de
la creencia, dentro de la com unidad lingüística en general, de que tal o cual
pronu nciación denuncia una cierta in ferio rid ad social o educacional, lo que
con trib u ye a intensificar la sensibilización de la gente hacia ello. E n tre las
num erosas diferencias de acento, ante las cuales la m ayoría de m iem bros de

6. [P ié n s e s e en la o p o s ició n en tre /s/ y /0/ {los a : lo z a ) d el esp añ ol p en in su lar sep­
te n trio n a l, casi in ex isten te en el resto d el d o m in io .]
7. [U n a in te rp reta c ió n an á log a p o d ría a trib u irse en esp añ ol p en in su lar a la a s im ila ­
ció n d e /r/ an te /I/: h a c e rlo [a 0 é l:o ]; la su p resión d e /d/ in te rv o c á lic a en d eterm in a d a s
fo r m a s p a rticíp a le s: salvado [s a ljjá o ]; la a sp iració n d e /x/: m u je r [m u h é ], e tc .]

la comunidad responde de un m odo global, sin advertir a veces qué rasgos
recusa exactam ente en el habla de los demás p or distinguirse de los propios,
algunas son particularm ente im portantes y fáciles de identificar. En In glate­
rra entran dentro de esta categoría la falta de aspiración inicial en la pa­
labra y las oclusivas glotales intervocálicas, especialmente entre quienes
aspiran a un nivel social superior al que consideran que de otro m odo les
correspondería. La elim inación de [ r ] ante consonante en form as com o farm ,
fa rth er, etc., queda proscrita por razones sim ilares en Nueva Y ork , p ero no
en Nueva Inglaterra, ni, desde luego, en Inglaterra, donde constituye preci­
samente un rasgo característico de la R P.8
T o d o esto ha quedado consignado hace ya mucho no sólo por lingüistas,
sino incluso p o r cualquier lego observador e inteligente. Tam bién se ha ad­
vertid o que, en numerosos países, pero m uy especialmente en Inglaterra, se
encuentra mucha más variedad regional en el habla de los estratos más bajos
de la escala social que de los demás. Se ha estim ado que no más del 3 % de
la población de In glaterra habla habitualm ente inglés con el acento propio
de la RP, el cual suprime todo indicio sobre los orígenes regionales de los
hablantes y constituye el producto, en muchos casos, de la educación esco­
lar. Un porcentaje muy superior de la población acusa un acento que se
aproxim a a la R P en muchos aspectos fundamentales (la pronunciación de
bath, etc.), pero contiene asim ism o indicios de algún origen regional. Los tra­
bajos sociolingüísticos más recientes han confirm ado estos extrem os, así
com o tam bién que, en la inmensa m ayoría de casos, cuanto más b a jo es el
nivel en la escala social (m ed id o a p a rtir de la educación, ingresos económ i­
cos, profesión, etc.), tanto más difiere el acento con respecto a la R P y más
regionalizado aparece.
N o obstante, se ha descubierto algo m uchísim o más im portante con las
técnicas de seguim iento utilizadas ante todo por W illia m Labov en Am érica.
Y es que el acento y el dialecto individuales varían sistem áticam ente con la
form alid ad o in form alidad de la situación. P o r ejem plo, los neoyorquinos
no pueden clasificarse sólo por si pronuncian o no [ r ] ante consonante en
farm , fa rth er, etc. La m ayor parte de neoyorquinos de clase m edia ofrecen
ambas pronunciaciones. En térm inos generales, cuanto más alto es el nivel
social m ayor será la incidencia de form as con [ r ] preconsonántica en el ha­
bla poco cuidada y espontánea. Cuando se trata de situaciones digam os más
solemnes, sin em bargo, se ha hallado que los hablantes de la clase m edia baja

8.
[D e n tro de estas actitudes glob ales, a veces cam bian tes, pueden citarse en españ ol
p en in su lar la p red ile cc ió n p o r el seseo (p o r el qu e masa y maza se pronuncian [m á s a ]),
d elib era d a m en te gen era liza d o a veces e n tre can tantes y en d etrim en to d el ceceo, a m e­
n udo d en o stad o (p o r el que masa y m aza se pronu n cian [m á 0 a ]). De v ez en cuando, y
ap aren tem en te p o r razon es de falso casticism o o d e in terés p ed agógico, b ro ta n d efen so res
de la restau ración p ara < v > de [ v ] la b io d en ta l, desap arecida ya en el x vi. P o r el con ­
tra rio , la su p resión d e /d/ en p osición fin a l — v. gr., verdad [b e rS á ]— p arece gan ar adep­
tos y aun p re s tig io a costa de la solu ción [b e rg á B ], algo m ás defen d ida en o tros tie m p o s.]

presentan más incidencia de [ r ] preconsonántica que los de clase m edia su­
perior. Esto se ha interpretado plausiblem ente com o consecuencia de una
m ayor sensibilización de los socialm ente menos seguros y más am biciosos.
Otras conclusiones más o menos sim ilares aparecen tam bién en la investiga­
ción sociolingüística de acentos y dialectos en la Gran Bretaña (c f. Tru d gill,
1978). Especialm ente interesante resulta el descubrim iento de que, tanto en
A m érica com o en Gran Bretaña, las m ujeres tienden a adoptar más que los
hom bres el acento o dialecto que en general se considera p rop io de niveles
sociales más altos.
Existen diversas razones por las que las m ujeres resultarían más recep­
tivas a las normas y a los niveles sociales que los hom bres en las m odernas
sociedades occidentales, desde el punto de vista lingüístico y aun en otros
respectos. E ntre las propuestas, apoyadas p o r una cierta evidencia em pírica
en lo que atañe a la R P en Inglaterra, hay que citar la de que, m ientras la
conservación de un acento local confiere virilid ad y lealtad al grupo entre
m uchos hom bres de las clases obreras del norte, el em pleo de la R P por par­
te de las m ujeres de la misma región les otorga una consideración más fa­
vo ra b le a los ojos de los demás en una serie de parám etros de evaluación,
n orm alm en te asociados a la masculinidad algunos (com petencia profesional,
dotes de persuasión, etc.) y otros a la fem inidad. Tanto si éste es o no el
fa c to r determ inante en la diferenciación del habla de hom bres y m ujeres
ante una m otivación de prestigio social en sentido lato, lo cierto es que el
sexo es una de las principales variables sociolingüísticam ente pertinentes en
todas las lenguas. H ay muchos casos bien documentados en la bib liogra fía
especializada de diferencias dialectales debidas al sexo que no reflejan nece­
sariam ente las mismas actitudes hacia el n ivel o los com etidos sociales de
h om bres y m ujeres, com o se ha apreciado eri la sociedad británica. La rela­
j ó n en tre la variedad lingüística y sus correlatos sociales es tal que su am­
p lia ció n a base de parám etros com o el sexo, la edad y la clase social da lugar,
en determ in ados casos, a un conocim iento más detallado e interesante sobre
la estructu ra de distintas sociedades y las actitudes (esto es la cultura) de
sus m iem bros.
P o r tod o lo dicho aquí es evidente que la noción de i d i o l e c t o resulta
m enos provechosa de lo que tal vez parecía a prim era vista. N o sólo ocurre,
co m o se ha indicado antes, que cada individuo es capaz de m odificar y am­
p lia r sus idiolectos a lo largo de su vida, si bien menos fácilm ente, desde
luego, a m edida que se vuelve vie jo (cf. 1.6). Más im portan te resulta aún el
hecho de que, com o acabamos de ver, un individuo puede disponer de un re­
p e r to r io de variantes dialectales y pasar de una a otra según la situación en
que se encuentra. A l menos desde un punto de vista sociolingüístico, es mu­
ch o m ás ven ta joso im aginar un individuo que domina, en su com petencia
lin gü ística, un conju nto de dialectos parcialm ente isom órficos y que com par­
te en cada caso con los m iem bros de un grupo social u otro, que no con­
c e b ir lo s llam ados dialectos com o conjuntos de idiolectos en intersección.
L a va rie d a d lingüística en los individuos y en el seno de la com unidad cons­
titu ye las dos caras de una m ism a moneda.

T o d o ello reviste gran im portancia para lo que se ha dicho en torno al sig­
nificado expresivo y social en el capítulo dedicado a la semántica, esto es,
que se funden y se hacen interdependientes (cf. 5.1). En tanto que m anifes­
tamos nuestra personalidad e individualidad a través del com portam iento
lingüístico, lo hacemos a p a rtir de categorías sociales codificadas, com o si
dijéram os, en la variedad lingüística de la comunidad a que pertenecemos.
Además, el significado social asignado a las variables de acento y dialectos
viene determ inado, en su m ayor parte, por los llam ados e s t e r e o t i p o s .
Cabe asociar un cierto acento o dialecto — para no m encionar la cualidad de
la voz, aun cuando sea un fenóm eno dependiente en parte de factores pura­
m ente anatómicos— con un determ inado rasgo de personalidad (p o r ejem plo,
inteligencia, sim patía, v irilid a d ) y, en la m ayor parte de nuestro trato coti­
diano con la gente, ju zgarlo con referencia al estereotipo. Se ha dem ostrado
que los m iem bros de un grupo social dado reaccionan positiva o negativam en­
te ante ciertos acentos o dialectos y, sin llegar a ver o conocer para nada al
hablante, em iten ju icios sobre su personalidad a partir de la voz. Especial­
m ente interesante resulta que no siem pre se evalúe el acento o el dialecto
característico del p rop io grupo social, en cuanto a las dim ensiones de la per­
sonalidad o el carácter, más favorablem ente que el de o tro grupo social re­
conocible. A l menos en ciertos casos, los m iem bros de un grupo social in fe­
rio r parecen adm itir la validez del estereotipo que les atribuyen los m iem ­
bros de grupos socialm ente m ás dominantes.
Las im plicaciones que derivan de este p reju icio lingüístico — si cabe lla­
m arle así (cf. Hudson, 1980: 195)— para la educación y las perspectivas de
fu tu ro profesional son bien evidentes. Más adelante volverem os a este as­
pecto del asunto (cf. 9.5). L o que aquí conviene subrayar, sin em bargo, es el
hecho más general de que la personalidad resulta ser, al menos en parte,
produ cto de la s o c i a l i z a c i ó n , esto es, del proceso p o r el cual nos con­
vertim os en m iem bros de una sociedad y partícipes de la cultura que la ca­
racteriza. Y lo que denom inam os expresión del yo no es más que la proyec­
ción de una u otra im agen socialm ente interpretable. De ahí que el significado
expresivo y el social, tanto en la lengua com o en los demás tip os de com ­
portam ien to com unicativo, se confundan en últim o término. Com o hem os vis­
to en este m ism o apartado, las diferencias de acento y dialecto pueden desem­
peñ ar un im portante papel en la proyección de determ inadas imágenes
sociales. Y aunque lo hemos ilustrado a través del inglés [ y el españ ol], todo
ello es igualm ente válido para ám bitos más generales. Más abajo tendrem os
ocasión de com probar que el inglés — en parte p o r su gran estandarización
y en parte porque se habla com o lengua internacional prioritaria— resulta
extrem adam ente raro, en muchos respectos, com o espécim en de lengua hu­
mana. La variedad dialectal en la India, por ejem plo, presenta un aspecto
bien distinto (cf. Burling, 1970: 103 y ss.). N o obstante, al m argen de las di­
ferencias de estructura social (p o r ejem plo, la pertenencia a una casta en la
sociedad india), lo que se ha dicho aquí sobre la im portancia social de las
diferencias de dialecto sería vá lid o en la India y en todos los países donde
existe alguna suerte de variedad dialectal apreciable.

9.3

Estándar y vernáculo

A l presentar la distinción entre lenguas y dialectos he afirm ado que, aun
cuando desde un punto de vista histórico el dialecto estándar de una lengua
(s i es que lo hay) no o frec e diferencias cualitativas con respecto a los demás
dialectos no estándares, hay razones sociales y culturales para adoptar otra
postura en la descripción sincrónica de las lenguas (Cf. 1.6). Ahora es el m o­
m ento oportuno para precisar la afirm ación de muchos lingüistas sobre la
igualdad de todas las lenguas. Para nuestro propósito, u tilizaré el térm ino
‘ vernácu lo’ en el sentido cotidiano para aludir no sólo a los dialectos no es­
tándares de una lengua dada, sino tam bién a dialectos sin relación genética
entre sí y que en ciertos países guardan la m ism a relación funcional con
respecto al estándar com o la que en otros guardan los dialectos genética­
m ente em parentados. Algunos sociolingüistas han em pleado el térm ino ‘ve r­
náculo’ en un sentido más estricto y técnico.
La estandarización de un determ inado dialecto en relación con uno o
más vernáculos no es consecuencia forzosa de una acción p olítica prem ed i­
tada. P o r ejem plo, el inglés estándar em ergió com o tal a lo largo de los si­
glos en virtu d de la hegem onía política y cultural de Londres, m ientras que
el francés h izo lo p rop io gracias a la preponderancia de París. En ambos
casos, el estándar se basa en lo que al prin cip io constituyó el habla de las
clases superiores de la corte o que vivían en la capital. E sto no significa que
la estandarización del inglés y del francés no fuese, en parte, una acción
deliberada. La Academ ia Francesa, fundada por el cardenal Richelieu en 1635,
no era más que una de las corporaciones creadas en E u ropa al ca lo r del
R en acim iento con la encom ienda de estandarizar la lengua literaria nacional
m ediante la com pilación de gram áticas y diccionarios de autoridades; com e­
tid o que aún continúa vigente, p o r cierto. En los países de habla inglesa no
existe un organism o com parable, p o r lo que la cuestión de si algo es o no
p rop io del inglés estándar no puede dilucidarse tan fácilm ente. A pesar de
todo, diversas instituciones, entre las que se cuentan escuelas, universidades
y editoriales, influidas p o r los gram áticos preceptivistas del siglo x v m y sus
sucesores, han desem peñado una función cuasi-oficial en la Gran Bretaña, Es­
tados Unidos y otras partes m uy sim ilar a la de las academ ias literarias de
Francia y otros países europeos. Ahora bien, por razones de índole política,
el francés y el inglés, com o lenguas escritas, se hallan en un estado de estan­
darización m ucho m a yor que algunas de las otras grandes lenguas de Euro­
pa. Así, p o r ejem p lo, com o la unificación política de Ita lia es relativam ente
reciente, todavía existen diversos focos de prestigio cultural con un estándar
litera rio más o m enos propio.
En todos estos casos, nótese bien, la lengua escrita tiende a ser mucho
más estandarizada que el habla correspondiente de quienes la utilizan. N o
obstante, una vez dada la existencia de un estándar aceptado para la lengua
escrita, ésta puede servir de m odelo de propiedad y corrección para el habla
de la gente culta en toda sociedad donde dom inar dicha lengua escrita con­
fiere p restigio o posibilidad de prom oción. Las lenguas literarias de Europa,

En consecuencia. ‘ lengua nacional’ y ‘ lengua oficial’ no son sinónimos. y aun etnicidad. Aunque se haya designado oficialm ente el hindi com o lengua nacional (con algunas otras lenguas igualm ente reconocidas en diversas regiones). La desventaja en que se incurre al resolver el proceso de la estandarización por decreto oficial. Evidentem ente. no se da. si ello com porta opción en fa vo r de uno de los vernáculos ya en uso. es que sitúa a los hablantes de dicho vernáculo en una posición de favor. esto es. p o r su parte. En situaciones menos form ales. en gram ática y vocabulario. En cuanto a la distinción entre . Existen lenguas extrem a­ damente estandarizadas que no son ni nacionales ni oficiales (si bien pueden h aberlo sido). la diferencia entre es­ tándar y vernáculo es tan nítida en muchas sociedades que su diferenciación funcional. los térm inos ‘ lengua estándar’. algunos gobiernos se han esforzado por acelerar o acortar el proceso histórico escogiendo y estandarizando un determ inado vernáculo para la educación. de identidad política y cultural) o queda designada p or el gobierno para el uso oficia l tenderá a estandarizarse. L o inverso. A las ventajas prácticas que supone contar con un solo estándar para tales m enesteres.que en muchos casos se originaron com o vernáculos con respecto al latín. la estandarización de un dialecto dado para com etidos o fi­ ciales es ventajosa. Num erosas naciones recientem ente independizadas se hallan ante problem as sim ilares. Israel.1). no está al alcance de muchos que se expresan en o tro vernáculo genéticam ente in­ conexo. política y socialm ente. han ejercid o durante siglos su propia influencia estandarizadora sobre los dialectos hablados de la gente educada. cuando decimos que alguien habla inglés o francés estándar querem os decir que el dialec­ to que em plea en situaciones form ales es más o menos idéntico. quiérase o no. A esto se debe que el inglés se em plee tan extensam ente en el ám bito nacional de la India. puede m uy bien recu rrir a un vernáculo más o menos local o social­ m ente más restringido. tanto si son com o si no dialectos de una misma lengua. Los casos más claros se encuentran en algunas de las grandes lenguas clásicas de Europa y Asia (cf. al estándar escrito. etc. el inglés y el francés se estandarizaron al cabo de un largo período de tiem po me­ diante una suerte de proceso histórico que en buena parte podem os consi­ derar natural. lo ha resuelto con la adopción del hebreo clásico.4. M uy pocas lenguas del mundo han alcanzado así un estado análogo. las asambleas públicas. aparece clasificada com o un tipo distinto de bilingüism o en la más reciente bibliogra­ fía sociolingüística. 9. Esta influencia es tanto más poderosa cuan­ to más form ales son los estilos del habla. la radiodifusión. hay que añadir la fuerza de la aso­ ciación histórica entre lengua y nacionalidad. especialm ente en un estado dem ocrático m oderno que se im ponga el ideal de la educación para todos. Como hemos visto. com o condición previa o com o consecuencia del m ism o hecho. Su conexión reside en que la lengua que aceptan los hablantes com o sím bolo de nacionalidad (es decir. en cam bio. Com o verem os más adelante. com o d i g 1o s i a (cf. frente a los hablantes de los demás. Desde luego. N o obstante. las publicaciones oficiales. sin em ­ bargo. e indirectam ente sobre vernáculos de los cuales sirven de estándar.). 10.

En realidad. . Finalm ente. se siente en p eligro de ex­ tinción. un país designará oficialm ente una lengua dada com o lengua nacional. y lenguas oficiales y nacionales. el b retón o el vasco) que. no podem os pasar por alto los p i d g i n s y los c r i o ­ l l o s . es preciso observar que las lenguas pueden convertirse en oficiales en un plano in ferio r al nacional o para una gama relativam ente estricta de com etidos oficiales. el galés. por o tro. N o sólo las naciones recientem ente independizadas han de afron tar el llam ado problem a de la lengua. engañoso. o los sentim ientos de quienes hablan una lengua nacional (p o r ejem plo. etc. P o r ejem ­ plo. y en un plano no político. acerca de la naturaleza de la lengua. deriva del inglés utilizado por traficantes y m isioneros para co­ municarse con pueblos de lenguas que aquéllos ignoraban. el estatuto de estándares. español. Pero. Puede. francés. gran parte de su estructura. prop orcion a r a los gobiernos una inform ación pertinente para su solución (en la m edida en que sean políticam ente solubles). Más en general.lenguas oficiales y nacionales. ruso. en muchas partes del mundo existen pidgins basados en el inglés. la lengua que vendrá a utilizarse en co­ m etidos oficiales dentro del ám bito nacional. Si somos hablantes nativos monolingües de una de las pocas lenguas del mundo muy estandarizadas y que sirven al m ism o tiem po com o lenguas nacionales y oficiales (inglés. Tanzania ha adoptado el sw ahili com o lengua o fi­ cial de la nación. Los pidgins más conocidos se han form ado por contacto entre pueblos con lenguas no comunes. com o se dem ostró más arriba. En ciertos casos. quizá no lleguemos a com prender qué relación existe entre el estándar y los diversos vernáculos en nuestras propias comunidades. Pero no tiene p o r qué tratarse de una lengua nacional en el sentido más profundo. al menos hasta el momento. en cambio. ni sirve ni puede servir com o sím bolo de nacionalidad ni de identidad cultural para la gran m ayoría de ciudadanos del país p o r la sencilla razón de que éstos pertenecen a una enorm e variedad de grupos étnicos y lingüísticos distintos. japonés. form ados com o vernáculos muy localizados de un cierto tipo. menos nítidam ente definida que la prim era. del térm ino. en el sentido de que parte de su gram ática y vocabulario. esta últim a categoría resulta. pue­ de aumentar la com prensión de cada cual. acaso m ayoritaria. p o r su propia naturaleza. tanto si ha recibido respaldo oficial com o si no.mundo. C laro que afirm ar que se basan en el inglés puede resultar. por un lado. en determ ina­ das circunstancias. Por ejem plo. puede muy bien suceder que sostengamos ideas bien falaces sobre las dem ás lenguas y el papel que desempeñan en sus respectivas sociedades. En conclusión. era Uamar la atención sobre la com plejidad del asunto y sobre la diversidad que existe con respecto a los posibles estándares y vernáculos en la m ayor parte del . E l propósito de estas observaciones sobre la conexión entre lenguas es­ tándares. esto es. Existe ya una buena parte de in form a­ ción de este tipo sobre diversos países. La investigación sociolingüística no puede resolver por sí misma los problem as. suele proceder de otras fuentes. inclusive la del lingüista teórico. quizás. y menos fácil de definir. cuando no su estructura fonológica.). com o en el caso de la India. pero que en su condición de criollos son susceptible^ de alcanzar. En rigor.

4). P o r ejem plo. el de H aití. entre los de base española y negroportu gu esa]. hasta el punto de que es ya razonable describirlos com o sistemas lingüísticos plenos. Se conviene en que. podem os decir con más propiedad que se trata de lenguas m ez­ cladas o combinadas. 9. respectivam ente. para una gama de com etidos muy restringida y eran. Cuando aludim os a la pidgi­ nización y a la criollización (para no m encion ar la descriollización parcial tal com o se presenta en el inglés n egro de A m érica o en/los dialectos hablados p o r algunos inm igrantes de la In dia occidental en la Gran B retaña) en tér­ minos más generales. basado en el francés [o el papiam ento de Curasao. entre un latín estándar y diversos criollos basados en el p rop io latín? Planteando así la pregunta. Ciertam ente. a lo la rgo de un p eríod o de tiem po. podem os apreciar que gran parte de la diferen ciación dialectal que tradicionalm ente se rem ite al m odelo del árbol genealógico para explicar la evolución lingüística en la lingüística histórica puede ser el resul­ tado de procesos esencialm ente idénticos. L o m ism o vale para otros pidgins basados en otras lenguas europeas. «p id gin ta lk » es decir «h a ­ bla p id g in ») y el krio han alcanzado la oficialidad com o lenguas estándar en Nueva Guinea y Sierra Leona. ya no se conciben los procesos de pidginización y criollización com o factores más bien marginales en el desa­ rro llo de las lenguas y dialectos del mundo. E l pidgin de m elanesia ( ‘ tok pisin ’. parece que se em plean. A l m argen de los detalles relativos a sus orígenes. podem os ver que no hay nada en la pidgin i­ zación y en la criollización que nos induzca forzosam ente a asociarlas tan sólo con la llam ada expansión de Europa o el com ercio de esclavos. Siendo así. hay muchos aspectos co n troverti­ dos en la noción de p i d g i n i z a c i ó n.En general. por tanto. . H oy se acepta en general que el inglés de los negros — el dialecto vernácu lo de los negros de clases in fe­ riores urbanas en el norte de Estados Unidos— debe muchos de sus rasgos estructurales a los criollos hablados p o r los antepasados esclavos de sus usua­ rios. gram atical y léxicam ente. aun cuando a m enudo es d ifíc il averiguar el origen y la proporción de los componentes. igualm ente restringidos en vocabulario y gramática. basado en el inglés.cuando los niños aprenden un pidgin com o lengua nativa estam os ante un criollo. al menos al principio. N o es raro que la diglosia se am plíe y que el cam bio de código aparezca en comunidades donde los criollos se em plean com o vernáculos ju n to con otras lenguas o dialectos de mucho m a yor prestigio (cf. Sin em bargo. E n tre los ejem plos más notables puede men­ cionarse el crio llo de Jamaica. ¿hay que considerar las lenguas románicas com o un producto' de la coexistencia. S ólo en la más reciente actualidad han em pezado a estudiarse los pidgins y criollos com o sistemas lingüísticos con entidad propia y no com o dialectos degenerados y reducidos de las lenguas europeas de las que se sabía o se suponía que derivaban. aunque resulte en este caso menos pertinente que en otros. algunos pidgins han llegado a u tili­ zarse en determ inadas comunidades para cubrir necesidades más am plias y se han desarrollado. En consecuencia. constituye ni más ni m enos lo m ism o que cualquiera de los demás dialectos sociales o regionales del inglés.

cambio de código y diglosia Algunos países son oficialm en te bilingües (o m ultilingües) en el sentido de que tienen dos (o m á s) lenguas nacionales o regionales oficialm ente recono­ cidas (c f. se hayan asim ilado por separado. respectivam ente. no puede considerarse bilingüe una com unidad a menos que haya un núm ero suficiente de m iem bros bilingües en ella. para cuando los dos sistemas lingüísticos se integren en uno. 8. aunque no d erive de cuanto hem os dicho hasta aquí. en caso de que lo sea efectivam ente. L a m ayoría de los países del mundo pertenecen a esta últim a categoría. En los casos más alejados del bilingüism o perfecto. es extrem a­ dam ente raro. En este apartado nos ocuparem os del bilingüism o en las com unida­ des. E l bilingüism o perfecto. o bien. 9. aunque no ne­ cesariam ente consciente. Dos casos b ien conocidos de países oficialm ente bilingües son Canadá y Bélgica. cuáles son sus im plicaciones neurofisiológicas (cf. Ahora bien. En tales casos. pueden clasificar­ se. la m ayor parte de países. Esta clasificación del bilingüism o puede fundarse o no en algún criterio p sicológico y neurofisiológico.4 Bilingüismo. según que hayan aprendido las dos lenguas sim ultáneam ente durante la niñez o en épocas diferentes. Se ha sugerido incluso que el uso de la lengua subordinada com porta un proceso de traducción a partir de la lengua dom inante en un nivel relativam ente superficial. com o ideal teórico. tam­ poco son raras las personas capaces de aproxim arse al bilingüism o perfecto con una com petencia igual en ambas lenguas para una gam a bastante exten­ sa de situaciones. donde no se han planteado. H asta el m o­ mento. una de las lenguas será d o m i n a n t e y la otra s u b o r d i n a d a .3). E videntem ente. N o se trata.3). la posibilidad de que exista un bilingüism o perfecto. si bien no oficialm ente bilingües (o m ultilingües). O tro ejem p lo bien conocido de país oficialm en te m u ltilingüe. disponen de dos (o más) lenguas distintas habladas dentro de sus fronteras. es Suiza. definible com o una com petencia com pleta en dos lenguas tal com o se atribuye en una de ellas al hablante m onolingüe. Adem ás.9. ni siquiera sepan. naturalm ente. donde han tenido lugar problem as lingüísticos del tipo a que nos hem os re fe rid o en el apartado anterior. com pren den com unidades enteras bilingües (o m ultilingües) en el sentido de que sus m iem bros suelen u tilizar dos (o m ás) lenguas en la vida cotidiana. desde el punto de vista psicolingüístico. tanto si son oficialm ente bilingües (o m ultilingües) com o si no. desde el m om ento en que apenas habrá individuos con capa­ cidad de u tilizar una lengua en una gama com pleta de situaciones y circuns­ tancias y adquiera así la com petencia indispensable. más de una lengua. de que todos los ciudadanos de un país oficialm ente bilin gü e (o m u ltilin gü e) utilicen. pro­ blem as análogos. no está claro si se trata de una dicotorrya genuina y. en un cierto nivel relativam ente profundo de organización psicológi­ ca. entendiendo en adelante que ‘bilingüism o’ incluye asim ism o el multilingüism o. O tros países. E llo no obstante. en cam bio. ¿qué qu iere d ecir qu e un in dividu o sea bilingüe? Podem os adm itir. si existe. pero hasta el presente ha servido de guía para . de la configuración psicológica de enunciados. com o bilingües c o m p u e s t o s o c o o r d i n a d o s .

Y no es así. En p rim er lugar. Sin em ­ bargo.buena parte de la más reciente investigación. vale para poner de manifiesto la existencia de muchos tipos de individuos bilingües. Y en últim o térm ino. P or ejem plo. puede haber una serie entera de vernáculos interm edios social o geográficam ente determ inados que los vinculen. Hasta aquí. en efecto. Por ejem plo. aunque aparecieran dos distintos estándares literarios. o incluso en la m ism a casa cuando se hallan presentes personas extrañas (q u e a su vez pueden ser también bilingües) o bien cuando el tema de conversación no es dom éstico. Una alteración situacional en el valor de una de las variables que definen un dom in io puede dar lugar a un c a m b i o d e c ó d i g o . en la In dia durante la co- . si una lengua dom ina en algunos m iem bros. pero no en otros. tam il u otra de las muchas lenguas locales. puede ocu rrir que se u tilice otra lengua fuera de casa. existen muchos tipos de comunidades bilingües. Esta noción de dom in io (que cabe concebir com o si aglutinase una serie de situaciones típicas y recu rrentes) resulta intuitivam ente atrac­ tiva. bengalí. En segundo lugar. entre inglés e hindi/urdu. en el sentido de que siem pre se em pleará para hablar coloquialm ente con otros m iem bros de la fa m ilia en casa y sobre temas dom ésticos. al m argen de todas estas diferencias. gran parte de la obra teórica y descriptiva realizada en el cam po de la sociolingüística e inspirada p o r Fishman (1965) se propone iden­ tificar para cada sociedad las variables que definen estos dom inios intuitiva­ m ente reconocibles. hemos procedido com o si la diferencia entre una y otra lengua fuese siem pre tan tajante com o lo es entre el inglés y el francés. una cosa tienen en común todas o casi todas las comunidades bilingües: una diferenciación funcional relativam ente nítida de las dos lenguas con respecto a lo que mu­ chos sociolingüistas llam an d o m i n i o s . etc. sino tam bién los interlocutores. aun cuando la diferen cia entre dos estándares (lenguas o dia­ lectos. en la comunidad portorriqu eñ a de Nu eva Y ork . y así sucesivamente. uno de tales dom i­ nios es el hogar. en este apartado. el hindi y el urdu. la aplicación del térm ino ‘ lengua’ en relación con el de ‘ dialec­ to ’ está sujeta a una diversidad de consideraciones políticas y culturales. en Paraguay. o no. en la ma­ yoría de sus m iem bros. y así sucesiva­ mente. Sin em bargo. el tema de la conversación y otras variables pertinentes. de m odo que resulte im posible establecer si están más íntim am ente relacionados con uno u o tro estándar. P o r ejem plo. definido no sólo co m o el lugar donde tiene lugar realm ente la conversación. hindi/urdu y tamil. si ambas lenguas se han adqu irido sim ultáneamente o no. entre español y guaraní. Con ello una lengua puede ser la lengua 'del hogar. a un vernáculo local. Y . que se caracterizan por si una lengua dom ina claram ente. en tre inglés y español. no im p orta ) sea suficientem ente clara. dos altos ejecutivos que discuten en inglés sobre negocios en Tanzania pue­ den cam biar de pronto al sw ahili o. al bilingüism o perfecto. cuando el tema de conversación pasa de los negocios a otros asuntos más personales. De un m odo sem ejante. En muchas otras co­ munidades se ha advertido e l m ism o tipo de cam bio de código: en la India. o no. el español y el guaraní. si algunos m iem bros se acercan. si son m iem bros de un m ism o subgrupo étnico y lingüístico.

el noruego y el danés. el uso de uno u o tro está determ inado. no por la clase social de la persona misma (aunque esto depende de la sociedad en cuestión). En gran parte de Europa. E l alemán estándar se relaciona análogamente con el alemán suizo en Suiza. Lo m ism o sucede en muchas partes de Europa. p or lo demás. cuyos m iem bros suelen u tilizar un dialecto en situaciones más bien públicas o solemnes y o tro en situaciones más in form ales y colo­ quiales. para los que tienen una com petencia suficiente en A y en B. y en algunos casos el tip o de estándar que llam a­ mos c l á s i c o . la urbani­ zación. etc. por un lado. En todos estos casos. el dialecto A puede considerarse en cierto m odo com o una versión más correcta o pura de la lengua misma. si am pliam os el térm ino ‘bilingüis­ m o ’ para incluir la com petencia en dos (o más) dialectos no estándares de la misma lengua. hay que subrayar que la distinción entre dialec­ tos A y B no constituye una diferencia entre dialectos sociales. una vez más. desde luego. por razones culturales. y otros más. otros vernáculos interm edios entre el hindi/urdu y el bengalí o entre otros dos estándares regionales ge­ néticam ente em parentados y con una frontera común en el subcontinente indio. la lengua sagrada del Islam . P o r ejem plo. tal com o se da en-el árabe clásico. el inglés y el escocés. Antes conviene atender a un cier­ to tipo de bilingüism o (en el sentido lato). por otro se desvirtúa mucho la distinción entre monolingüism o y bilingüismo. el katharevusa con el dem ótico (dhim o tik i) en Grecia. o en un dialecto estándar y en o tro no estándar de la misma lengua. Y . podem os distinguir un dialecto alto (A ) y un dialecto b a jo (B ) siguiendo este criterio puram ente funcional. con respecto al holan­ dés y el bajo alemán (Plattdeu tsch). En seguida volverem os a esta cuestión. mientras que el dialecto B será norm alm ente un vernáculo local. en buena parte de la Europa prerrenacentista el latín era el dialecto A con respecto a las lenguas rom ances que iban em ergiendo poco a poco. En otros. que los lingüistas. Dando por sentada la validez de la distinción entre lo fo rm al o so­ lem ne y lo coloquial (que puede definirse para cada sociedad a p a rtir de dom inios pertinentes). a p a rtir de F er­ guson (1959). la distinción entre hindi y urdu com o vernáculos. la educación y la alfabetización prácticam ente universal. carece de sentido. a p a rtir de su estruc­ tura. o un dialecto que se le acerque [en muchos o algunos respec­ to s ]. con d i­ versos dialectos coloquiales en varios países de habla arábiga. Y hay que re­ conocer que también aquí. denominan actualm ente d i g l o s i a . el francés estándar con el criollo francés en H aití. el árabe clásico se relaciona funcionalm ente así. el italiano y el francés (n o estándar). el aumento de m ovilidad y otros factores han dado lugar a la p ola ri­ zación de vernáculos adyacentes hacia los estándares nacionales o regionales con que las comunidades se asocian política o culturalmente. A menudo el dialecto A será un estándar literario. Puede suceder que en muchos casos sólo las clases educadas tengan plena com petencia en A y en B. Existen muchas com u­ nidades bilingües. sino por la situación en que sd . de A a B. N o obstante. Existen.Ionización británica en el siglo pasado (y se hayan diferenciado más desde la independencia de la India con la división política de la India y el Paquistán).

se han visto influidos p or el inglés estándar. La m ayoría de casos considerados de diglosia se encuentra en com uni­ dades que. hay que es­ tablecer una diferen cia entre el inglés estándar y los diversos dialectos re­ gionales y sociales. a las com unidades de hábla francesa en Francia no se les suele atribu ir el fen óm en o de la diglosia. P o r ejem p lo. hay una distinción bastante nítida entre el dialecto A del fran ­ cés estándar que se enseña en la escuela y se em plea en las ocasiones so­ lem nes. fonológicas. p ero en plano de igualdad. algunos criollo s basados en el inglés. política o cultural­ mente. Si se aplica el concepto de diglosia a estos dos dialectos no vernáculos del francés. com o en el resto. discreparían. y ni siquiera com o bilingüism o.encuentra. deb ido a la dificultad de d eterm in ar qué cuenta. quizás. y léxica). com o lengua distinta. esto es com o de habla arábiga. etc. Y ninguno de los dialectos no es­ tándares (salvo. Aquí. al m enos en la m ayor parte de lugares donde se habla esta lengua. aunque satisfacen la definición am pliada de ‘bilin gü es’. desde el punto de vista funcional. Desde luego. especialm ente en el m edio escrito. Y así llegam os a la conclusión final. Y aun den tro del inglés estándar existen diferen cias lé­ xicas y gram aticales que están en correlación con diferencias funcionales dentro de la escala que va de lo fo rm a l a lo coloqu ial. Las diferen cias no son sim plem ente léxicas. p ierde mucha fu erza la distinción entre dialectos y estilos (c f. A lo sumo. sería errón eo referirn o s al dia lecto B de los círculos educados parisienses com o si se tratase de un vernáculo no estándar. Pero apenas cuenta com o diglosia. son muchas las que se encuentran en una tierra de nadie en tre los dos extrem os. Y aunque es el dia lecto A el que más se acerca al estándar litera rio . suelen tra­ tarse com o m onolingües. otros. y en particu lar los dialectos re­ gionales. P o r ejem plo. del grado de diferen cia fon ológica. 9. lo que sí se encuentra son individu os capa­ ces de cam biar del inglés estándar a un dialecto no estándar y viceversa en función de la com unidad en que se desenvuelven. gram atical. A y B son dialectos. dado el grado en que los vernáculos no estándares. N o es un caso infrecuente. Sin em bargo.6). en cam bio. griega. A hora bien. Desde el punto de vista estructural (es decir. En otros casos. si se clasifican den tro de los dialectos de esta len gu a) se halla respecto al inglés estándar en relación de A a B. Más im portan te es p a rtir de lo que tienen en común los diversos casos de diglosia que separarlos según que se den o no en lo que suele considerarse com unidades m onolingües. en cuanto a si sus m iem bros son m onolingües o no. sino tam bién gram aticales y. y el dialecto B coloqu ial y c o ti­ diano. ahora bien. para algunos hablantes al menos. quizá previsible: adem ás de las co­ munidades en que la diglosia existe evidentem en te y de aquéllas donde tam ­ bién evidentem en te no existe. la d ife ­ rencia entre fo rm a l y coloqu ial es menos tajan te para los hablantes de inglés estándar que para los de francés estándar. con el alem án estándar. incluso en la propia com unidad. puede no haber un acuerdo definido. Tam bién aquí las co­ . pueden considerarse m eros estilos. parece entqnces que no cabe aplicarlo al inglés. hay quienes dirían que el alemán suizo es una lengua aparte relacionada.

y en tre estándares y vernáculos. In clu so pueden llegar . resulta bien p erti­ n en te p ara cam pos recon ocidos de la lingüística aplicada. En particular. es esen­ c ia l to m a r un pu n to de vista m acrolin gü ístico (c f. Tam bién hay que c o n ta r con la co n trib u ción de la sociolingüística. La psicolingüística ayu d a m u cho a co m p ren d er có m o se adquieren las lenguas com o lenguas n a tiva s en la n iñez y com o segundas lenguas tras el p eríod o norm alm ente co n s id e ra d o c r ític o para el ap ren d iza je lingüístico (c f. todavía se tiende a enseñarlas sin p resta r la debida atención a la diferen cia en tre lengua ha­ b la d a y escrita. 2. 8. 9. alim en tan ciertos preju icios.4). En rigor. aunque la situación en m u chas partes d el m undo está cam biando en la actualidad. Tam bién ha m e jo ra d o la en señ anza de lenguas extran jeras en escuelas y u niversidades del m undo de h a b la inglesa.1).1).5 Aplicaciones prácticas U n a de las cu estiones tratadas antes a propósito de la distinción en tre lin­ g ü ís tic a te ó ric a y aplicada era la de que.m u n id a d es de habla inglesa resultan un tanto atípicas entre las com unidades lin gü ística s del m undo. L o qu e ocu rre — y e llo constituye la principal lección que se desprende h o y p o r h oy de la in vestigación sociolingüística— es que no existe algo así c o m o una com u n idad lin gü ística típica. Aduciendo en p ri­ m e r térm in o la enseñanza de lenguas extranjeras. hay tanta diversidad entre las com u nidades lingüísticas de habla inglesa que debe procederse con sumo cu id a d o antes de hacer generalizaciones im prudentes sobre la fu nción que d esem p eñ a en inglés en las sociedades donde se em plea com o lengua única o p rin cip al. La en señ anza d el inglés co m o lengua extra n jera ha experim en tado una gran m e­ j o r a en los ú ltim os años gracias a la preparación de especialistas en las con­ cep cion es y aptitudes apropiadas. entre ellos la aplicación de los hallazgos d e la lin gü ística teó rica y d escriptiva a la enseñanza de las lenguas. P a rece bien p rob a d o que los profesores. si se observa desde Una p e rs p e c tiv a tanto psicolin gü ística com o sociolingüística. aunque no en igual medida. 9. lo m ism o que la m ayoría d e los m ie m b ros más cultos de la com unidad al m argen de sus p ropios o rí­ gen es sociales. g r a n p a rte de lo qu e se ha dich o en este capítulo. en una variedad de form as. p o r una parte. p o r otra. L a enseñanza de la lengua m aterna plantea problem as de un orden di­ v erso . en mu­ ch o s tip os de lin gü ística aplicada. en la m edida en que su dis­ tin c ió n con la psicolin gü ística sea algo más que un m ero asunto de p referen ­ c ia m e to d o ló g ica y de m odas académ icas pasajeras (c f. así com o al em pleo de gram áticas de con­ su lta y m a teriales didácticos con inform ación^m ás precisa que antes sobre e l in glés están dar en su versión fo rm a l y coloqu ial. con­ t r a los d ia lecto s region ales y sociales no estándares. aun cuando sea en p rin cip io muy d ife r e n te de la que existe en tre m icrolingüística y m acrolingüística.

por su naturaleza. el niño de clase obrera se en­ cuentra en clara desventaja dentro de la escuela. Pero. sino tan sólo diferentes. N i el p rop io niño puede librarse de la influencia que ejerce sobre él esta suerte de ju icios negativos. utiliza más expresiones elípti­ cas y pronom bres.inconscientem ente a ju zga r poco dotado un niño por el m ero hecho de que su dialecto (o aun su acento) esté menos extendido que el de sus compañe­ ros. cabe la posibilidad de que una me­ jo r com prensión de la naturaleza de la relación entre estándares y vernácu­ los llegue a redu cir esa discrim inación e injusticia involuntarias. y (b ) hay menos disquisi­ ciones. la distinción entre código elaborado y restringido no se corresponde con la distinción entre dialectos estándares y no estándares. no puedan resolver. por tanto. pues en las situaciones en que se pone a prueba la com petencia de los niños el estándar elaborado se com para con el no estándar restringido. aunque no siem pre repetido p or sus partidarios. pero resulta m uy controvertible desde un punto de vista sociolingüístico. Quienes defienden que los dialec­ tos no estándares no son deficientes. De acuerdo con esta teoría. si no en la práctica sí de principio. entre el código restrin gido y los dialectos no es­ tándares. y que el tipo de com petencia com unicativa que sus usuarios suelen m anifestar también . Se ha sostenido que los niños procedentes de las clases obre­ ras presentan un cierto d é f i c i t l i n g ü í s t i c o frente a los niños de las clases m edias y altas. contra lo que sucede en las clases más altas. Com o es probable que los niños de clases obreras adopten una actitud defensiva cuando se enfrentan a in­ vestigadores predom inantem ente de clase media. que dan p o r sentado la capacidad del oyente para com ­ pensar la in form ación con textu al) en contraste con lo que caracteriza a un código elaborado. Además. aun cuando. En ú ltim o térm ino. puesto que los m iem bros de la clase traba­ jadora. Se afirm a que el código restringido es poco explícito y que depende del contexto (es decir. sólo em plean el código restringido. y en general un em pleo de la lengua funcionalm ente más restringido. en los hogares típicos de las clases bajas fren te a los de las clases medias y altas. pues los propios investigadores tienden a pasar por alto la com ­ p lejid ad estructural y el potencial com unicativo de un dialecto no estándar com o el cockn ey o el inglés de los negros. Pero hay otros asuntos más profundos que la teoría y la investigación sociolingüísticas pueden ilum inar. debido a que: (a ) el dialecto no estándar que han apren­ dido es deficitario en com paración con el estándar. donde se supone que el có­ digo elaborado es indispensable. cabe la posibilidad de que sus resultados sean poco fiables fren te a los que arrojan los niños de la§ clases su periores con más seguridad ante el código elaborado. con serio detrim en to para sus expectativas edu­ cacionales. p o r o tro lado. Son asuntos de un interés m uy actual y con una dim ensión clara­ m ente política. Una versión de la teoría del déficit lingüístico se apoya en la distin­ ción sentada p o r Bernstein (1971) entre el llam ado c ó d i g o r e s t r i n g i d o y el c ó d i g o e l a b o r a d o . La obra de Bernstein ha ejercid o una podero­ sa influencia en tre los pedagogos. está en consonancia con ella. loá adversarios de la teoría han afirm ado que ha habido una confusión. T a l co m o lo form u ló el p rop io Bernstein.

Tal vez este problem a puede paliarse. tam bién es cierto que es más fácil form ular los térm inos de esta ordenación. Carecería de sentido. en ciertos casos. E l bilingüism o y el biculturism o presentan. que saber siquiera cóm o llevarla a térm ino. ventajas. sería ina­ ceptable. indígenas o incluso foráneas. declarándola política y socialm ente beneficiosa. H o y se adm ite más abiertam ente que antes. utilizando m ateriales cuidadosamente confeccionados con el fin de aprovechar lo que tienen en común el estándar y los dialectos no estándares regionales y so­ ciales. sino tam bién — y de un m odo creciente en los últim os años— para las necesidades de las m inorías étnicas y lingüísticas en las sociedades industrializadas. descriptiva y aplicada— ha realizado ya una m agnífica contribución para el conocim ento de las im plicaciones educaciona­ les. que llevarla a térm ino. por ejem plo. y no obstáculos com o si fuese una barrera para la integración de sus hablantes a la com uni­ dad dom inante. N adie niega. que la lengua m aterna de las m inorías étnicas debe recib ir protección. de una gama aceptada y a veces inadvertida de variedades dentro del propio estándar. en muchos países. siquiera hasta cierto punto. p or razones sociales y políticas. La sociolingüística — teórica. Escindidos entre dos culturas. sociales y políticas de éste y otros aspectos de la p l a n i f i c a c i ó n l i n g ü í s t i c a . Es probable que esta contribución sea todavía m ayor en un futuro inm ediato. Claro que ello com porta com poner distintos m ateriales de lectura para determ inados subgrupos. Gran parte del vocabulario y de la estructura gram atical de los m ateriales empleados para enseñarles a leer pueden resultarles extraños. Hughes & Trudgill. para ciertas lenguas al menos. sin em bargo. que un p ro fe so r agudizara los problem as de aprendizaje de un hablante de un dia­ lecto no estándar de Edim burgo o Glasgow instándole a usar los verbos auxi­ liares tal com o lo haría un hablante de inglés estándar del sur de In glaterra (cf. ju nto con los inconvenientes. no sólo en los países en desarrollo. cabe la posibilidad de aprove­ char la existencia. los niños que llegan a la escuela hablando un dialecto demasiado distinto con respecto al estándar se enfrentan a un problem a que no tienen los que ya hablan di­ cho estándar. ya que los llam ados problem as lingüísticos form an parte del problem a mucho más am plio de la . tal com o están ahora las cosas. Los problem as se vuelven aún más graves para los hijos de inm igrantes y otras m inorías étnicas. P or o tro lado. m ientras no se interpongan en el desarrollo educacional y social del niño. Así sucede. que. por lo que respecta al inglés. salvo quizás oralm ente y en un régim en muy li­ m itado en la escuela prim aria. En la m ayoría de sociedades.es diferen te del que supuestamente se exige de los niños en la escuela han esgrim ido argumentos bien sólidos contra la teoría del déficit lingüístico. o in­ cluso. evidentem ente.). Ahora bien. aun cuando sea una lengua altam ente estandarizada en com paración con muchas otras. L o que comúnmente se denomina m a n t e n i m i e n t o l i n ­ g ü í s t i c o constituye ya la política oficial de muchos países prácticam ente para todas sus lenguas m inoritarias. em plear un dialecto no estándar com o m edio de enseñanza. lo que resulta im practicable en regiones donde hay una población m ovediza y mezclada. pueden llegar a ser bilingües im perfectos en dos dialectos no estándares. 1979: 20 y ss.

se ha vu elto más urgente que antes en num erosos países. es decir. 1. C om o hem os visto ya. podem os hablar de nuevo de variación estilística. Sin em bargo. Podem os. P ero si no difieren. En lo que atañe a la opción entre lexemas. no obstante. com o hem os visto. en dich o con­ texto. que incluye la sinonim ia com pleta. si una de dos expresiones sinónim as n o puede aparecer en un determ inado contexto.7. Y esto. decir que esta suerte de expresiones no com pletam ente sinónimas son v a r i a n t e s e s t i l í s t i c a s o. raras veces es com pleta y ni siquiera absoluta (c f. Cabe la posibilidad de que dos palabras o frases sean descriptivam ente equi­ valentes y. p o r m otivos políticos. A hora bien. así. donde los determ inantes de la aceptabilidad contextual son más num erosos y más diversos de lo que ocu rre en el uso cotidiano e irreflex ivo de la lengua. O bien las expresiones en cuestión d iferirá n en cuanto al grado de aceptabilidad. d ife r ir en cuanto a significado social y expresivo (cf. H em os de contar asim ism o con expresiones com pletas. la sinoni­ mia. D e-estos dos tipos de sinonim ia no absoluta el ú ltim o de ellos — el que depende d el con­ texto— es el más pertinente a todas luces para lo que concierne a la varia­ ción estilística. la variación no es estilísticam ente significativa. 5.4). 5. La variación com pletam ente libre. p ero no absolu­ tam ente sinónimas. con las diferencias de acento y dialecto y. el caso de ‘ padre’ fren te a ‘ p a p i’).6 Variaciones estilísticas y estilística La noción de v a r i a c i ó n e s t i l í s t i c a apareció ya en el capítu lo 1 en contraste. 1.2). adecuación o norm alidad. con las de m edio (cf. sobre todo en la literatura. P o r descontado. pero no en todos. Un m odo de abordar el fen óm en o de la variación estilística consiste en considerar que con frecuencia el sistem a lingüístico p roporcion a a sus usua­ rios diversos m edios altern ativos para d ecir una m ism a cosa. 9. podem os h ablar de sinonimia. es relativam ente rara. aún caben dos posibilidades más que distinguir. . C laro que la decisión de si se trata o no de una equivalencia sem ántica o estilística de­ pende de si se adopta una definición más am plia o más estricta de ‘ significa­ d o ’ y de ‘ sem ántica’ (c f. Si difieren efectivam en te. dado que dos o más expresiones sinónim as sí sean aceptables en un cierto contexto. con lo que se tra­ tará de un caso de v a r i a c i ó n c o m p l e t a m e n t e l i b r e . la cuestión de si existe. o bien (b ) que difieren con respecto al ám bito de contextos en que pueden aparecer. expresiones que (a ) son sem ánticam ente equiva­ lentes en algunos de sus significados. el térm ino ‘variación lib re’ suele em plearse en fon ología para designar lo que ahora cabe iden tificar com o un tipo particu lar de variación lib re incom pleta.discrim inación social y cultural. p o r un lado. más exactam ente. una opción estilísticam ente significativa entre alternativas sim plem ente no se plantea.1). p o r otro. variantes estilísticam ente no equivalentes. o bien no diferirá n .

4).) y las preguntas de recabam iento (¿ N o habrás vis to m i re lo j. N o s ve m o s mañana. M uchos autores incluirían en el contexto de un enu nciado.d o n d e la n oción de contraste funcional queda restrin gida a la función de d istin gu ir una fo rm a de o tra (c f. Los lingüistas de la Escuela de Praga h an ten ido siem pre una concepción más am plia de contraste funcional. la personalidad es produ cto de la so cia lización y que su expresión es la proyección de una u otra im agen social­ m e n te in terp retab le (cf. a la pronunciación. hay muchos más casos de asim ilación . es so­ cia l y en tra en el á m b ito de la noción sociolingüística definible com o d o m i ­ n i o de discurso (cf. E x iste una in veterada polém ica entre críticos litera rio s y epecialistas en estética acerca del gra d o en que el uso claram ente crea tivo de la len­ gua p o r p a rte de los escritores queda constreñ ido p o r fa cto res sociales. no sólo las variables sociolingüísticas más evidentes (estado. A fecta n asim ism o a la gra m á tica y. p o r el contexto social. edad. En la b ib lio g ra fía actual pueden en co n tra rse otras definiciones de ‘ re g istro ’. cabe in trod u cir la siguiente p re­ cisió n pu ram ente d efin ítoria: en tanto que la variación estilística está de­ term in a d a .3). A h ora bien. en el caso de la lengua hablada. en tra en el ám bito del co n c ep to sociolin gü ístico de r e g i s t r o . esta sugerencia d eja en pie la po­ s ib ilid a d de qu e ciertos in dividu os resulten más capaces que otros de explotar o su p era r las lim itacion es sociales que com porta el uso de cada sistem a lin­ gü ístico.4). inm anentes y n o trascendentes. ¿vale?. en am bos casos. 3. etc. Y en cuanto a la pronunciación. 7. 2. Conviene co m p ren d er que los regis­ tros más in form a les d el español y de otras lenguas están r e g u l a d o s de una m anera esencialm ente igual a com o lo están los registros más solemnes. D e nuevo « g ra cia s» p o r la velada de ayer. sexo de los in terlocu tores. los enunciados elíp tico s (¿D e com pras?. y así sucesiva­ m en te. e tc . Es m en ester igu alm en te no con fu n d ir los registros más in form ales de una len gu a dada con los dialectos no estándares de la m ism a lengua (cf. en el habla coloqu ial es­ pon tán ea qu e en el estilo más cuidado. Gran p a rte de lo que com pren de el térm ino ‘co n tex to ’.2). en la m esa con los dem ás m iem bros de la fam ilia. 9. eh?. son más frecu entes en el español co ­ lo q u ia l qu e en el fo rm a l. Sin p r e ju ic io para la resolu ción de la polém ica. 9.). en conson ancia con su interés p o r la variación estilística de todos los tipos (c f. ha ven id o a enm ascarar este hecho y ha p ro m o vid o la especie de qu e los usos in form a les son desordenados y a rb itrarios (c f. etc.. y la de registro en particular. etc. no cons­ titu yen una sim ple cuestión de escoger un vocabulario.). pero la que utilizam os aquí es segu ram en te la más adm itida. al m enos en parte. Los h ab lan tes de español estándar em plearán el registro in form a l adecuado a una ga m a en tera de situaciones claram ente in form ales: en la charla con am igos o colegas. o condicionada. E n su m a y o r parte. ca rácter fo rm al o coloqu ial de la situación. sino tam bién los sentim ientos y las intenciones com unicativas del em isor. L a acción n ociva de la gram ática tradicion al prescriptiva. si no todo.4). L a va ria ció n estilística en general. o n orm a tiva . Los dialectos no estándares pueden acaso carecer de una gam a sim ilar .3). Y a h e apu ntado antes que. P o r eje m ­ p lo. las reglas en cuestión son. 9. de form as abreviadas.

la indig­ nación. resulta estilísticam ente más neutra que (2). lo que no siem pre se ha recon ocido al tratar temas com o la d ife­ rencia en tre los llam ados códigos de la lengua socialm ente dependientes y códigos elaborados (c f. tam bién (1) puede tener una función expresiva adicional expresada p o r la superposición de una determ inada configuración prosódica. (3) es estilísticam ente neutro. Tien e que ve r más bien con lo que los lingüistas de la Escuela de . o neutra. En este caso. 9. si no com o oraciones.. 9. A pesar de todo.5). o bien enunciando una oración declarativa con una pauta de entonación característica de anticadencia. P o r sí mism a. conserva su validez. en el inglés escrito. (2) presenta adem ás otra expresiva de indicar o revelar la sorpresa. De ahí que los lingüistas puedan discrepar en cuanto a si (2 ) constituye una oración declarativa enunciada con el propósito de form ular una pregunta (c o m o y o he h ech o) o si constituye más bien una cierta clase de oración in­ terrogativa. resultan parcial. Desde luego.4). la distinción entre dialectos y estilos p ierde buena parte de su rig o r (cf. [a lg o así co m o «¿D e m odo que llu e v e ? »]. es estilísticam ente m a r c a d o (esto es no neu­ tro). m ientras que (4). Por ejem plo. (2): (2) (1 ) I t ’s raining? Is it raining? } «¿ L lu eve? » E l signo de in terrogación in corporado a (2 ) no es más que una representa­ ción convencional. de su pauta distintiva de entonación. en inglés las preguntas pueden form ularse bien enunciando una oración interrogativa. A l m argen de su función interrogativa. significativas en gram ática y pronunciación. no obstante.de registros com o el dialecto estándar p o r la sencilla razón de que hay una serie de situaciones oficiales o sem ioficiales en que no suelen em plearse di­ chos dialectos no estándares. O tro tipo de variación contextualm ente condicionada puede ejem plificar­ se [e n esp añ ol] a base de (3 ) Querem os beber en contraste con (4 ) L o que querem os es beber De los dos ejem plos. y en contraste con (1). com o (2). pero no to­ talm ente. del hablante. en las co­ m unidades lingüísticas donde hay d i g l o s i a . Carece de im portancia este desacuerdo para lo que aquí inte­ resa. Com o hem os señalado más arriba. En realidad (1) y (2) difieren en sus respectivas estructuras gram atica­ les y. com o enunciados. (1 ). etc. no se consideraría p o r lo general que com porta va­ riación. T o d o lo dicho antes sobre la variación estilística en relación con diversos tipos de sinonim ia no absoluta vale igualm ente para las diferencias estilísti­ cam ente. la diferen cia estilística entre la construcción m arcada y no m arcada. la angustia. equivalentes.

la diferencia entre lo form al. quien tenga en español una com petencia tal que pueda reconocer que tanto (5) H e leído este libro com o (6) Este lib ro he leído están bien form adas gram aticalm ente. Los hablantes no cam bian entre registros discretos cuando pasan de un tipo de situación. P o r ejem plo. La más reciente investigación ha mostrado* que las normas de la con­ gruencia estilística son. aunque quepa identificar ciertas expresiones o construcciones com o form ales o coloquiales. Claro que esta suerte de desviación de la norma no hace sino dem ostrar que existe ante todo una norma. en su m ayor parte. La capacidad del hablante para controlar las opciones significativas de registro y ajustar la estructura de los enunciados a cada contexto. . P o r ejem plo. Aun cuando (3 ) y (4) son veritativam ente equivalentes y. a ten or de sus intenciones cqmunicativas. de naturaleza estadística. por ejem plo. ju nto con diferencias de acento y entonación. no son equivalentes con respecto a los contextos en que nor­ malm ente aparecerían. Una razón por la cual (4) resulta más efectivo que (3) reside en que da por sentado. o dom inio. menos com petente 'en español que otro capaz de u tilizar e in ter­ pretar (5 ) y (6 ) com o lo haría un hablante nativo. Depende sobre todo dé la proporción entre alternativas más form ales o más coloquiales en cada texto y discurso. al yuxtaponer dos expresiones es­ tilísticam ente marcadas. y lo coloqu ial en espa­ ñol no tiene que ver. es decir de su conocim iento acerca de una u otra lengua. a este respecto. en consecuencia. p o r lo que respecta a la lengua hablada. generalm ente. Gran parte de la variación estilística que manejan los lingüistas m ediante la noción de perspectiva funcional de la oración o de significado tem ático consiste en va­ riar el orden de palabras u optar entre distintas construcciones gram atica­ les. a otro. que la persona o personas que enuncian (4) desean algo. una coloquial y la otra literaria. 7. tienen el m ism o significado descriptivo o proposicional. P o r o tro lado. será. en concreto algo de beber.Praga han llam ado p e r s p e c t i v a funcional de la o r a c i ó n y otros han tratado com o una suerte de significado tem ático de los enunciados o de su estructura in form ativa (c f. pero ignore que (6 ) está estilística­ mente marcada y sea incapaz de contextualizarla debidam ente. form a parte integral de su com petencia lingüística. los humoristas y los poetas vienen a sacar partido del m ism o fenóm eno. o im plícito en el contexto. Los hablantes no nativos de una lengua suelen denunciar su condición por incu rrir en alguna i n c o n ­ g r u e n c i a e s t i l í s t i c a . con que lo uno contenga expresiones y construcciones qué lo o tro no contenga.3). La incongruencia estilística se reconoce com o tal y consigue sus efectos en relación con las normas de la congruencia estilística.

‘Quiero decir con esto . se acostum bra a evitar en la redacción de trabajos científicos las oraciones con sujetos en prim era perso­ na del singular ( ‘H e decidido. com o es normal ya.. 2.. lo con­ trario con respecto a lo que cabe identificar com o el español científico. no sólo en el español de todos los días.) y a sustituir­ las por sus correspondientes impersonales o con sujetos en prim era persona del plural ( ‘Se ha decidido. podría discurrir así: la estilística es eílestu dio dé-v-laf^arier? dad de estilos en las lenguas y del m odo com o sacan partido de ella losíusuaí • rios. fren te al singular. que el térm ino ‘enunciado’ ha de entenderse en el sentido de que cubra to­ dos los textos y no sólo los productos de actos únicos de enunciación. p or escrito. Algunos autores.. tam­ bién los propios térm inos ‘litera rio ’ y ‘literatu ra1 pu edeii& ecibir una jinferpré^ tación más o menos amplia. En este sentido.. sucede. al estu­ dio de la lengua que se em plea en los textos literarios. podríam os buscar sutilezas en los térm inos ‘b ello ’ y ‘ notable’.‘ la* estilística quedaría totalm ente incorporada ai dom inio de la sociolingüística (en su sentido lato: cf. icón «Mr sin otras cualificaciones... una definición más general de ‘ literatu ra’. a la e s t i l í s t i c a l i t e r a r i a. Como indicaba Bloom field (1935: 21-2): «L a literatura. quedarían bien com placidos con una interpretación así. pues com pren de. la definición de Bloom field ofrece la ventaja de m ostrar que lo que solemos considerar literatura en nuestro marco cultural es una m era mani­ festación de algo que se encuentra en todas las culturas.. etc. y aún cabe pensar. Más habitualmente. no es de ningún m odo universal ¿n la hu­ manidad. A pesar de ello. todo lo que pueden alcanzar a desear quienes em plean :. una rama más o menos bien es­ tablecida de ia macrolingüística (cf. de una definición bien general. se lim ita el térm ino ‘estilística’ .’.. esto es. que no se circunscribe a la lengua escrita ni a las categorías y géneros de nuestra cultura.dicho térm inos Bérót precisamente por ello es demasiado comprensiva. a su vez.» Desde luego.’. Pero. en cam bio. consta de enun­ ciados bellos o notables por alguna otra razón. sin em bargo.-dicho sea de paso. Con ello llegam os a la e s t i l í s t i c a . esto es. tanto si se presenta en form a hablada o. Según esta definición. Así.'. 5.1) y de la pragm ática (cf.. no obstante. incluso. ‘Queremos decir con esto. Se trata.6).’.1)..que mu­ chos suscribirían. por ejem plo. la literatura no sólo es culturalm ente univer­ . en virtud de sus propiedades estéticas o dramáticas. La literatura. resul­ ten estilísticam ente marcadas. Una de sus definiciones. 9. repetición y com entario que otros. Hay. T od o esto reviste la m ayor im portancia desde el m om ento en que el efecto que se consigue con el em pleo deliberado de una expresión o construcción estilís­ ticamente marcada depende de que lo sea precisamente para el registro del contexto en que aparece y no para el sistema lingüístico en su totalidad.| v . desde luego. Aunque las oraciones con sujeto en prim era persona del plural. sino también en muchos" otros registros form ales o no. el recono­ cim iento de que ciertos enunciados y textos son más dignos de conservación.H ay que subrayar asimismo que lo que cuenta com o estilísticam ente marcado en relación con lo estilísticam ente neutro variará según el registro apropiado a cada contexto. tal com o se entiende el| tétm in ó' en nuestros esquemas culturales. etc).

ni siquiera el más básico. capaces de distinguirlas entre sí. el em p leo audaz de m etáforas. 2.4. y a las pretensiones exageradas que han in trod u cido determ inados lingüistas y críticos literarios acerca de los o b je tiv o s y logros de sus respectivas disciplinas. Los lin gü istas ya no ponen tanta en ergía en proclam ar la condición científica de su disciplin a (cf.. que dependen en últim o extrem o de las p ropiedades d el m ed io fón ico. al m enos. Y aunque la in com p ren sió n y los p reju icios aún perduran en determ inados bastiones de am bos lados. L a esti­ lís tic a litera ria acom ete la tarea de describir estos recursos. Y algunos críticos litera rio s. tam bién es verdad que van reduciéndose paulatinamente. el m etro.— el estudio de la va ried a d de estilo en las lenguas y el m odo com o sacan partido de ella los usuarios— com p ren d e igualm ente la estilística literaria. el ritm o. tal com o se in­ terp reta n p o r lo com ún estos térm inos en nuestras escuelas y universidades. la asonancia.4).sal. hay muchos estu diosos qu e trabajan en el cam po de la estilística literaria cuyos intereses p rofesion a les com pren den la lengua y la literatu ra p o r igual. Lam en tablem en te. sin o qu e es tam bién una de las más im portantes características definitoria s de las culturas. p o r no m encionar la aliteración. en los ú ltim os años parece que se ha abierto un va­ c ío en tre la lin gü ística y los estudios literarios. no son más que algunos de los recursos m ás ob via m en te lin gü ísticos que un poeta o un o ra d o r puede allegar en la p rod u cción de «enu n ciados bellos o notables por alguna otra razón». y andan con más cautela al form u lar el prin cip io de la p rio rid a d de la lengua hablada y en la crítica contra la obstinación literaria y p rescrip tivista de la gram ática tradicion al (cf. En las obras citadas en la am pliación bibliográfica se encontrarán abundantes ejem p lificaciones de tod o ello. . En realidád. al menos en prin­ cip io . L a incongruencia estilística. son conscientes de que la insistencia del lingüista en qu e el uso de la lengua en la literatu ra no es el único. puesto qu e el uso litera rio de las lenguas puede considerarse com o a q u el cuya explotación de recursos en todos los niveles de estructura es par­ ticu la rm en te e fe c tiv a y creativa. no obstante. la am bigüedad delib era d a .2). E n este apartado nos hem os lim itado a hacer una referencia superficial a los p rop ó sito s de la estilística literaria. En buena m edida se debe a la in com pren sión y a los preju icios. que la de­ fin ició n general de ‘estilística ’ que hemos dado más arriba . 1. no desvirtú a en absoluto su concepción de que las funciones literarias d e la lengua son especialm en te dignas de estudio. Es evidente. p o r una parte. 2. etc.

Albert & Obler (1978). Un libro ya clásico es Weinreich (1953). Hough (1969). Rosen (1972). añadir Burling (1973). Añádanse. Wilkins (1972). se recomiendan las siguientes como introducción a la sociolingüística: Bell (1976). 1976). cf. Hymes (1964). Sobre variación estilística. Sobre bilingüismo y diglosia. Leech (1969). Chambers & Trudgill (1980). Crystal & Davy (1969). Fowler (1966). Fishman (1972a). Fishman (1970). 1973). Haugen (1972) Hymes (1977). Sobre planificación lingüística. Pero hay que hacer también referencia a las obras citadas en el capítulo 2 para la lingüística aplicada y aun a otras como Mackey (1965). cf. Haugen (1973). añadir Chatman & Levin (1967). Bell (1976). Labov (1972). Entre los compendios de artículos influyentes escritos por distintos estudiosos se incluyen Emeneau (1980). Bernárdez (1982). Trudgill (1974). añadir Fishman (1972c). Halliday & Mclntosh (1966). Hudson (1980). Lope Blanch (1969)]. añadir Bernstein (1971). Érvin-Tripp (1973). Widdowson (1976. Sobre lengua y nacionalismo. Dillard (1972). Ullmann (1964). Ferguson (1959). son Cashdan & Grudgeon (1972). Johnson (1976). DeStefano (1973). Sobre estilística literaria. Dittmar (1976). Gumperz (1971). Todd (1974). Para algunas sugestivas precisiones sobre los aspectos neurofisiológicos del bilin­ güismo. Turaer (1973). Fishman (1968). Sobre acentos y dialectos. Dos libros que tratan específicamente las implicaciones educacio­ nales de la lingüística. [Ninyoles (1975)]. Gumperz & Hymes (1972). Valdman (1977). . Beinhauer (1968. capítulo 5. Pride & Holmes (1972). [Marcos Marín (1979)]. Quirk (1968). Trudgill (1978). Shuy & Fasold (1973).Además de los tratamientos que se encuentran en las obras más generales citadas en los capítulos 1 y 2. añadir Fishman. Rubin & Shuy (1973). Petófi & García Berrio (1978). Quirk (1968). Lawton (1968). Para el inglés de los negros (en América). Laver & Hutcheson (1972). Love & Payne (1969). [Para la llamada ‘ lingüística del texto’. Pride (1971). cf. Widdowson (1974). Robinson (1972). Hughes & Trudgill (1979). Culler (1975). además. Véanse también Vildomec (1963). Sebeok (1960). Greenberg (1971). Giglioli (1972). Talens et alii (1978). además Bailey & Robinson (1973). Ferguson (1971). Édwards (1976). Freeman (1970). Pécheux (1969). además Bailey & Robinson (1973). Giles (1977). 1978). Ferguson & Das Gupta (1968).] En muchas de las obras enumeradas más arriba se consideran las implicacio­ nes educacionales y las aplicaciones prácticas de la sociolingüística y la estilística. Granda (1978). junto con la sociolingüística y la psicolingüística. Sobre la lengua y las clases sociales (con especial referencia a la noción de códigos restringidos y elaborados). Sobre pidgins y criollos. [Alvar (1973. además Hymes (1971).

etc. teniendo en cuenta el punto de vista de (a) la sociedad y (b) el individuo?) 2. alemán. informalmente. [q u e ] un nú­ m ero creciente de hablantes utiliza construcciones como: He’s played for us last year. “Lo han hecho hace tres a ñ o s” » (Trudgill. el in glé s británico.1. Com éntese.. 3. 238). y (b) ¿puede im aginar contextos que los harían perfectamente aceptables para u ste d ? ¿ E n ­ cuentra otros u so s de la o posición entre perfecto y pasado sim ple en inglés don­ de la variación sincrónica sea indicio de lo que cabe considerar un cam bio lin­ gü ístico desde el punto de vista diacrónico? Los estudiantes que sep an francés. « C ie rtos lingüistas británicos han observado. [ L o s estudiantes de lengua española pueden reali­ zar un ejercicio sim ilar com parando ejem plos de tipo Lo he visto hace un mo­ mento frente a Lo vi hace un momento. . inglés australiano. A lg u n o s lingüistas y otros hablan indiscrim inadam ente de inglés británico.] 5. . el año pasado”. 1978: 13).. (a) ¿puede decir por qué?. in­ g lé s americanó. ¿ S e refieren a dialectos relativam ente ho­ m ogén eos de la m ism a lengua? ¿E n qué consiste. “Ha jugado para nosotros. italiano o griego m oderno pueden exam inar lo m ism o en relación con una o m ás de esta s lenguas. C om é ntese la importancia social que tienen las diferencias de acento y dia­ le cto dentro de una com unidad lingüística. ¿L e parecen e sto s u so s del perfecto (a) norm ales o bien (b) anóm alos para el in glé s está ndar? S i le pa­ recen. They've done that three years ago. al m enos al principio. (¿C um p len un com etido generalm ente beneficioso o nocivo. en rigor. el inglés am ericano y el In g lé s australiano? 4. «La variedad lingüística en lo s individuos y en el seno de la com unidad c o n s­ tituye las dos caras de una m ism a moneda» (p. extraños. Expóngase claram ente la diferencia que hay entre la RP y el in glé s estándar.

C o n sid é re n se las tres definiciones sig u ie n te s de estilística: (a) «La estilística. so cio lin gü ística y aún que toda la lingüística es. ¿c ó m o ? 11. . 16. si e s que la ve. 15. ¿ Q u é distinción trazaría. y constituye una rama de lo que se ha dado en llamar so cio lin gü ística » (Widdow son. e s un fenóm eno so c ia l? 8. ¿Q u é e s la p l a n i f i c a c i ó n l i n g ü í s t i c a ? R esu m a lo s objetivos y descu b rim ien to s de uno o m ás de los c a s o s de estudio allegados en la am pliación bibliográfica. 1974 : 202). 1973 : 7). (b) «La estilística e s la parte de la lingüística que s e ocupa de la va­ riedad en el uso de la lengua. « C o n o ce r las cond iciones en que sería adecuado recibir al Prim er M in istro con un am igo Wotcher no n o s parece m ás atingente a la lingüística qué cono­ cer las con dicione s en que se ría adecuado guiñarle el ojo» (Sm ith & W ilso n . o debe ser. psicolingüística. entre b i l i n g ü i s m o 10. e s el estudio de la función social de la lengua. Com éntese. con e s­ pecial atención a los u so s m ás co n scie n te s y com plejos de la lengua en la literatura» (Turner. Exponga lo que s e entiende por e s t a n d a r i z a c i ó n ¿C o n v ie n e prom overla? Y si e s así. en cuanto que se m anifiesta en el com portam iento lingüístico. de los c r i o l l o s ? cambio de código. a menudo. o debe ser. Indique lo que significa blantes m o n o lin g ü e s? y diglosia? de las lenguas. ¿E stá usted de acuerdo en que la personalidad. pero no exclusivam ente. so ciolin güística- 7. H aga una referencia crítica a la teoría de Bernstein so b re lo s c ó d i g o s r e s t r i n g i d o s y e l a b o r a d o s en conexión con la h ip ó te sis del d é f i c i t I i n g ü í s t i c o. S e ha indicado que toda la lingüística es. ¿E n qué difieren los pidg ins 12. 1979: 194). ¿Q u é p iensa usted de todo ello? 9. 14. ¿ S e da o no entre ha­ 13.6... E xp ó ngase y ejem plifíquese la noción de e s t e r e o t i p o s m ente pertinentes.

¿ A c a s o definen las tres la m ism a gam a de fe n ó m e n o s? ¿C u á l prefiere usted.(c) «La estilística se ocupa de lo s valores exp re siv o s y evocativos de la lengua» (Ullm ann. s i e s que la halla. entre la estilística li­ teraria y no literaria? . 1962: 9). y por q u é ? ¿ Q u é d istinción establecería.

A rrem e­ tió especialm ente contra el supuesto de que la cultura europea del x v m . en español. Este concepto de historia. Rem ozada p o r los humanistas del Renacim iento. Se funda. en una form ulación más antigua y radical del contraste. quien d ijo del equivalente alemán de ‘ cultura’ : «n ada hay tan indeterm inado com o esta palabra. Y pese a que no existe un equ ivalente aceptado en inglés. en las buenas maneras y en las instituciones sociales. en p rim er lugar. Lengua y cultura \----------------------------------------------------- 10. en ú ltim o extrem o. esta concepción clásica fue subraya­ da por los pensadores de la Ilu stración. en la concepción clásica de la excelencia en el arte.1 ¿Qué es (a cultura? L a palabra ‘cultura’ (y sus equivalentes en otras lenguas europeas) contiene diversos sentidos afines. Es el sentido que aparece. N o obstante. re­ cib ió las críticas de H erder. tam bién ‘ Ku ltu rsprache’ se utiliza de un m odo simi­ lar. la actitud sobre la que descansa el uso de tales expresiones no es menos habitual en las so­ ciedades anglohablantes. a este propósito. 1976: 70). que los erudi­ tos franceses suelen em plear la expresión ‘ langue de culture' [lo m ism o que. se opone a ‘b a rb arie’. su equ ivalente ‘lengua de cu ltu ra'] para distinguir lo que se con­ sidera una lengua cu lturalm ente más avanzada con respecto a otras más atrasadas. representase el punto culmi­ nante del progreso humano. y asociada a su visión de la historia de la hum anidad com o progreso y desarrollo. cuando se dice de alguien que es persona ‘culta’ o ‘ cultivada’. m erece la pena que volvam os a exa­ . C om o vim os en un capítulo anterior. dos de los cuales conviene m encionar y distinguir aquí. En alemán. In teresa notar. ju n to con Otros típicos de la Jlustración. en la li­ teratura. do­ m inada p o r el francés y p o r ideas francesas. el sentido p o r el que ‘cultura’ resulta más o menos sinónim o de ‘civiliza ción ’ y. H ay. 1. én el x v m .10. ni tan engañoso com o su aplicación a todas las naciones y p eríod os» (cf.7). en español. la m ayoría de lingüistas de la actualidad asumen el supuesto de que no existe algo así como lenguas prim itivas (cf. W illiam s.

esto es tanto el saber hacer algo com o el saber* que algo es o no así. éste es el sentido que propuso' Herder. de una de las m últiples derivaciones que componen el com plejo desarrollo histórico de la llamada hipótesis de Sapir-W horf. y. puede describirse com o el conocim iento socialmente adquirido. Pese a que actualmente en las ciencias sociales. p o r ejem ­ plo. cada sociedad tiene su p ropia cultura. por cierto. de m odo que. con respecto al conocim iento teorético o proposicional. lo cierto es que aún puede definirse. por otra. esto es. Así lo haremos más adelante (cf. por una parte. no en el sentido clásico. cultura'' así entendida estaba articulada con su tesis sobre la interdependencia del lenguaje y el pensamiento. Es costum bre trazar una distinción entre transmisión cultural y trans­ misión b iológica (es decir. ‘cultura’ aparece sin im plicar nin­ guna suerte de progreso líüimaño u nilaterarén tre la barbarie y la civilización n fiiin g u n ju ició p re v í^ ^ ’e"\ ^ 6 r con respecto'ala~calfc(a"d’ esta c a o intelectual dénáTfg7'rá"IiféfatuTá7 ÍS^ñsWí^ioneC"et(^_de^jañ^jdete£miiad^ soc^dad. Además. com o el conocim iento que uno tiene p or su condición de m iem bro de una determ i­ nada sociedad~TcfrH irdson. con la concepción de que la~Tengüá y~Ta ’cuítura de una nación son manifestaciones^de su espíritu o mentaliclaH espécíEcos. sino en otro que cabe considerar más o'"menos antropológico. que debe entenderse en el sen­ tido de que abarca el conocim iento tanto práctico com o teorético. 10. en relación con la m ayoría de culturas. otras subcülturas distintivas.é jfférder^‘eñ"*favor“3e la palaBra*. que ha concitado toda la discusión sobre la lengua y la cultura.~ErrTo~que~coñcierne al len gu aje cabe muy bTerTTá posibilidad de qüe haya una facultad innata para íá adquisición . Eñ~ éste sentido del térm ino. la verdad de una determ inada opinión religiosa o m itológica se evalúa de un m odo diferen te a com o se evalúa la exposición de un m ero evento fac­ tual. Dos aspectos^hay que"señalar aquí acer­ ca de la palabra ‘conocim iento’. En lo que sigue.' La^apoÍogía"3. Ante todo. y no la verdad o falsedad real de ese algo.5).m inar el asunto con especial referencia a esa concepción clásica de la cultura. Muchos otros escritores del m ovim iento rom ántico sostuvieron Tdeas“ Tfm ilares a este respecto. En segundo lugar. ^H eticay. Se trata. En virtu d de la definición que adoptarem os en adelante. de varias maneras diferentes. hemos de adm itir distintos tipos o niveles de verdad. no hay que conceder ninguna prioridad al conocim iento científico sobre el que deriva del sentido común y aun de la-superstición. 19807T4T. y aun sobre el lenguaje y el pensamiento. lo que cuenta es la creencia de que algo es verdad.2)."qué deslíe^ la antropología se ha extendido a las demás ciencias sociales. el térm ino ‘cultura’ se em plee en el sentido que acaba­ mos de precisar. y en especial p o r parte de los antropólogos. Y en cuanto a la discusión sobre las relaciones entre lenguaje y cultura. por no decir de todas. interpretarem os la palabra ‘cultura’. 10. de form a que los diversos subgrupos que com prende pueden tener. Vista así. Con esta interpretación. técnicamente. aun cuando hasta sólo unos ochenta años después no empezaran a adoptarlo los antropólogos que escri­ bían en inglés. bn realidad. de hace una generación (cf.^a^su vez. la misma ciencia form a parte de la cultura.

ya no cabe pensar en la dis­ tinción nítida entre naturaleza y crianza o educación. C oncibió la diversidad estructural de las len g u a sJ su jfo rm a in terior ) com o consecuencia de una facultad u m versalm en te. 1966: 2) los ini­ cios del generativism o y. subrayó tanto lo universal com o lo particu ­ la r en el lenguaje. sea com o sea.4). desem peñó un im portante papel en el desarro­ llo del e s t r u c t u r a l i s m o (c f.1). en unas condiciones qu e no m enoscaben seriam ente el progreso cogn oscitivo y em ocional del niño. Ahora bien. a través de Franz Boas: 18481942) que. las creencias religiosas. entra en el ám bito de nuestra definición de cultura. com o hemos visto. L a tradición se rem onta al m enos hasta H erd er y tuvo en W ilh elm von H u m boldt uno de sus p rim eros y más influyentes representantes (cf. se adquiere) aunque no necesariam ente se aprende. aun cuando haya una c iéríá facultad lin ^ ís t íc a “ geneficaníeñte transm itida. basta reflexion ar un poco para recon ocer que la com ­ petencia lingüística de cada uno. E l m ovim iento se caracteriza p o r la importancia que concede al va lo r positivo" de la diversidad cultural y lingüística y. al m argen de su fundam ento biológico. 7. y específicam ente humana de la mente. más en particular.lingüística (cf. En efecto. Conviene recordar bien este hecho al consi­ derar la adquisición y la estructura de la lengua a p a rtir de la oposición entre lo b io lóg ico y lo cultural. E llo supone que hay una interdependencia entre lo cultural y lo b io lóg ico en el len gu aje.2 L a hipótesis de S ap ir-W h orf E l gran lingüista y a n tropólogo norteam ericano E dw ard Sapir (1844-1939) y su discípulo B enjam in Lee W h o rf (1897-1941) heredaron una tradición del pensam iento europeo (co n toda probabilidad. no basta para dar lu­ g a r a la adquisición y al conocim iento de una lengua. 7. de su propia concepción sobre la creatividad (c f. 10. al universalism o y ál iritelectüálism o ex­ cesivo de la Ilustración. no cabe duda de que el cono­ cim iento que se tiene de la p ro pia lengua nativa se transm ite p or vía cultural. tienen tanta base biológica exclusiva de cada especie co m o la misma lengua.— . al menos.. esto es. Y desde luego.2). 8. en virtu d de la pertenencia a una d é t e ir a a ^ d F s d a é d ^ r M á in E c liá ^ .operativa. en general.4). Y puede suceder m uy bien que otros tipos de conocim iento socialm ente adquirido — incluyendo el m ito. En cualquier caso. De ahí que Chomsky reconociese en H u m boldt (« q u e se encuentra en l a m ism a encrucijada del pensam iento ra­ cionalista y rom án tico y cuya obra constituye en muchos aspectos el punto culm inante y aun term inal de estos m ovim ien tos». presum iblem ente. Chomsky. su adhesión a los principios del~ idealism o rom ántico! “ 'Aun siendo hostil al-clasicism o. H u m b o ld t. 8. la versión del prin cip io de H erd er . a menos que la socie­ dad en que se desenvuelve el niño no proporcion e los datos sobre los que actúa dicha facultad y lo haga. la tradición de H erd er y H u m boldt no llevó su hos­ tilidad hasta el extrem o de negar la existencia de universales lingü ísticos y culturales. etc.

antropólogos y psicólogos americanos agregaron en la década de 1950 a 1960 el rótu lo de ‘hipótesis de Sapir-W horf’. la hi­ pótesis" d¡T" Si^iFWHOTy^puéBe^áé^ r i S i r s e ' com o “siqfie: (a ) Estam os. H um boldt se acerca más al d e t e r m i n i s m o l i n g ü í s t i c o . Aunque he incorporado expresiones d el p rop io Sa­ p ir en la form u lación de más arriba. si es así. h oy ya nadie apoyaría el determ in ism o o la relativid ad en ninguna de sus versiones más extrem as. dicha tesis se alzó en uno de los rasgos más sobresalientes de sus versiones americanas. la hipótesis en su fo rm a más rotu nda choca con el hecho indiscutible de qu e los hablan­ tes bilingües no presentan síntom as evidentes de operar con visiones del mun­ do radicalm en te in com patibles entre sí. entre ellas. La^ h ip ótesis de Sapir-W horf en su presentación más corrien te con cierta el determ in ism o lin gü ístico’ (<<Lá Í e n ^ a dererm m a Tr'pensam igat5^Tf^on~ la Y B ¿ t iv id á d n r n ^ ^ ic a J(l<Ño^Tra^Tírmté para la diversidad estructural de las len gu as»). y en tod o caso sen tir». ^jue lo expresado en una len­ gua puede expresarse igu alm ente en otra. si no siem pre. que el h ablante bilin gü e tien e dos visiones incom patibles del m undo y que pasa de una a otra al cam b iar de una a otra lengua. Cabría argüir. el célebre pasaje de donde proceden (S ap ir. la versión ra d ical de la hipótesis. (b ) las categorias y dístinciones codificadas erT~un s i^ e m a 'iin g ü ís tic o son peculiares a dicho sistem a e incon­ gruentes con las de o tr o s sistem as. pues no podem os sino « v e r y oír. y de que a m enudo proclam an la ca­ pacidad de d ecir una m ism a cosa en cualquier lengua. M erece notarse que. H erd er enunció la interdependencia de la lengua con el pensam iento (c f. 1947: 162) contien e asim ism o otra serie de precisiones que cualifican y redu cen aquella contundencia. que acabamos de o frecer. En su m anifestación más ra dical. «a m erced de la lengua que ha venido a convertirse en el m edio de ex­ presión de [n u estra ] sociedad». en función de las categorías y distinciones codificadas en la lengua. Pero queda aún m ucho p o r de­ c ir en ?ávor“3é uñía vé«i<S ñ~m Si~ mo3¿ra3a — y filósóficám én té menos Tñterésarité-^ de la h ipótesis de S apir-W horf"eñ~qü é_ sé^"modifiquen sus tesis constitutivas.) Probablem en te.y H u m boldt sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. E l in terés de los psicólogos p o r la influencia de la lengua sobre el pen- . Tam b ién los traduc­ tores adm itirán . la de la escuela post-bloom fieldiana. N o obstante. C om o vim os anteriorm en te. aun con esa form ulación tan extrem a. m uy a m enudo». N o puede asegurarse con certeza si Sapir o W h o rf habrían suscrito la hipó­ tesis hasta este extrem o.1). m uy a menudo. (E n seguida m e ocuparé de la puntu alización de « s i no siem pre. desde luego. 8. en todos nuestros pensam ientos y para siem pre. C om encem os p o r el determ inism o. al que los lin­ güistas. se relaciona habitual­ m ente con la tesis de la r e 1 a t i v T tT a ci i r ^ g ü T F r f c X ~ Y ^ u n q u e no sea forzosam en te c o ñ c o i^ t a ñ t e 'w ^ e T e s t r u c t u r a lis m o en sí. no excluye p o r sí m ism a la p o sib ilid a d de a d m itir el bilingüism o.

en especial cuan­ do se trata de una com unidad tan com pleja. Es bien sabido que los vocabularios de las lenguas tienden a ser. C onviene retener bien esto. La codificabilidad. no o frece palabras más específicas que ‘n ieve’ y ‘arena’. p o r ejem p lo. etc. difusa y variada com o la de los hablantes nativos de español. Y en tanto que así es. P o r ejem plo. se aproxim an a la situación de lexem as y hacen que ciertos fenóm enos resulten más fácilm ente codificables para los m iem bros de estos grupos que para el resto de hablantes en general. parece que la m ayoría de lenguas australianas tam poco disponen de una palabra con el significado de «a ren a ». A pesar de todo. es decir las cosas que entran en el ám bito de palabras y expresiones muy asequibles. E l español. se dem ostró que la m ayor codificabilidad de ciertas . es cuestión de grado. T a l pretensión es evidentem ente falsa con respecto a muchas lenguas y culturas. ‘ nieve p rim a vera ’. 5. Lo que entra en la denota­ ción de una sola palabra habitual (p. Por ejem plo. al m e­ nos en principio. hay cosas más codificables en una lengua que en otra. A hora bien. en este sentido.3). en ma­ y o r o m enor medida. La razón es evidente en ambos casos.sam iento antecede a la propia form ulación de la hipótesis de Sapir-W horf. ej. las cuales. los esquiadores. en virtu d del uso repetido y la fijeza de denotación en un determ inado grupo. que sienten un interés p or la nieve sem ejante al de los esquim ales. ej. del mis­ m o m odo que se dice que en esquim al no existe una palabra única para la nieve. tam bién para re ferirse a distintas clases de arena. respectivam ente. Desde hace mucho se ha com probado que la m em oria y la percepción se ven afectadas p o r la disponibilidad de palabras y expresiones adécuadas. los experim entos han dem ostrado que los recuerdos visuales tienden a d eform arse de m odo que se hallen en más estricta correspondencia con expresiones comunes. m ientras no olvidem os que hablam os. podem os continuar u tilizando el concepto de codificabili­ dad com o si se tratara de una propiedad global de los sistemas lingüísticos. D em asiado a menudo se establece la correlación entre lengua y cultura en un plano m uy general y con el supuesto tácito o explícito de que quienes hablan una m ism a lengua han de com partir asim is­ m o la m ism a cultura. no isom órficos en tre sí (c f. y que la gente tiende a a dvertir (y a recordar) las co­ sas que son c o d i f i c a b l e s en su respectiva lengua. en principio.. ‘herm ano del padre o de la m adre’ ). pueden em plear expresiones com o ‘nieve pol­ v o ’. N o menos im portan te resulta el hecho de que la codificabilid ad no es un m ero asunto de existencia o no existencia de lexemas form ad os p o r una sola palabra. La codificabilidad no es necesariam ente cons-^ tante y u n iform e en el m arco de una com unidad Íingüística. Cuando en la década de 1950 a 1960 los psicólogos investigaron la hipó­ tesis de Sapir-W horf. L a diferen cia entre un tipo u o tro de nieve o de arena reviste gran im portancia en la vida cotidiana de los esqui­ m ales y de los aborígenes australianos.. sino varias. ‘ tío ’. en español) resulta más fá cil­ m ente codificable que algo cuya descripción exija una frase expresamente construida (p.. sino muchas para distintos tipos de nieve. de grupos y no de naciones enteras y que los recursos produ ctivos del sistem a lingüístico pueden p erm itir a los m iem bros de un grupo in crem en tar p o r sí m ism os la codificabilidad de lo que reviste especial interés para ellos.

pro­ cedían con un con cep to radicalm ente diferen te del tiem po con respecto al modo de actuar los hablantes de lenguas europeas. N o obstante. Como la tesis del determ in ism o lingüístico ya no es o b jeto de tan inten­ sas discusiones com o lo fue hace una generación. es así. la falta de numerales superiores al cuatro en mu­ chas lenguas australianas se ha considerado a menudo com o una evidencia sobre la incapacidad de los hablantes de dichas lenguas para op era r con el concepto de núm ero. Y . Seguram ente es ju sto pensar que la m ayoría de psicólogos. pero no en zuni. Puede decirse que las experiencias en cuestión han confirm ado parcial­ m ente la hipótesis de Sapir-W horf. esto es que la estructura de la propia lengua influye sobre la percepción y el recuerdo. Con ello.). Por ejem plo. y aun sobre nuestra m anera cotidiana de pensar. Acaso puede sorprender que sea más fá cil trazar ciertas distinciones en una lengua que en otra. Y quizás añadirán que /gran p a rte de la argum entación de W h o r f y otros en fa v o r de una versión más extrem a y m etafísicam ente más interesante de la tesis adolece de m ala traducción y constituye un círcu lo vicioso. cuya lengua carece de la categoría gram atical de tiem po. lingüistas y filósofos adm iten que la lengua ejerce efectiva m en te el tipo de influencia que acabo de indicar sobre la m em oria. Y parece que esta diferen cia ejerce una cierta influencia sobre la percepción y la m em oria en tre las lenguas. esto no daba lugar a que los hablantes de zuni no fuesen capaces de distinguir la diferen cia entre un o b jeto am arillo y o tro naranja cuando se les pedía que los comparasen. Es un dato que no debe o lvid a rse tam poco. Slobin. el propio W h o rf sostenía que los indios hopis. es d ifícil saber cuál es el estado de opinión en tre los estudiosos acerca de ella. una lengua am erindia que no codifica la diferencia entre el naranja y el am arillo. P o r ejem plo. se vo lvió a con­ firm ar la versión más m oderada de la hipótesis. Sin em bargo. la ''^rcepcii5ñ~y~eT~p1Tfisamíeñto. L o m ism o vale para los experim entos realizados entre 1950 y algo después de 1960. De m anera análoga. nunca dio pruebas independientes y satisfactorias sobre diferencias de conducta o pau­ tas de pensam iento que justificasen tal asertos Cabe tam bién la posibilidad de que exagerase la d iferen cia entre la categoría gram atical de m odo en hopi y lo que. 1971: 131 y ss. o las pautas deí pensam iento. entre ellos uno especialmente interesante enca­ m inado a co m p rob ar el efecto de las diferencias de estructura gram atical más que puram ente léxica (cf. los hablantes m onolingiies de zuni. objetos de un co lor fácilm ente codificable en inglés. pero no brindan evidencias en fa v o r de su versión más radical. ante cualquier versió n más rotunda de qu e la lengua.distinciones de co lo r en una lengua frente a otra ejercía el efecto esperado sobre la m em oria y la percepción. y qiie se m ostrarán escépticos. se ha considerado tiem po en las lenguas euro­ peas. sin em bargo. P ero sucede que los aborígenes australianos que apren­ den inglés com o segunda lengua no hallan dificultad en los num erales y pue­ den utilizarlos para calcu lar y realizar operaciones con la m ism a facilidad . presentaban más dificultades que los hablantes m onolingües de inglés o que los hablantes zunis que sabían también inglés para v o lver a identificar. tras un cierto período de tiempo. según la tradición. d eterm ina las categorías.

hem os de rechazar cualquier versión de la tesis de la relativid ad lingüística — y. etc. él espació. «p eca d o ». al parecer. práctico y teórico. aun cuando no pueda decirse que en sus prim eras fases ejerza un efecto apreciable sobre el sistem a lingüístico. al fin term ina p o r provo ca r una am pliación de vocabulario. etc.2). p o r su frecuente uso en determ inados con­ textos. sóciálineñte lr^sm itído^'yi3e~~qG e varían consi­ d erablem ente de una a o tra cultura. Dixon.~ — — E llo no supone. T o d o el mundo adm ite que los conceptos culturalm ente dependientes de e ste tipo resultan. pueden adq u irir en buena m edida la m ism a especificidad de significa­ do que los lexemas. En suma. 1980: 107). Muchas expresiones com plejas cons­ truidas com o tales llegan a em plearse más y más am pliam ente ( ‘ carrera de arm am en to’. válidos entre esquiadores de habla española. Este proceso constituye un aspecto de lo que hemos aludido anterior­ m ente co m o extensibilidad y m odificabilidad de las lenguas (cf. con lo que al cabo del tiem po él lexicógra fo estim a con razón que han entrado en el vocabu lario p or derecho propio. y al m argen de las afirm aciones contrarias de los partidarios del de­ term inism o radical. _etc. 6. En este contexto. «p a ren tesco». Se trata de un proceso que funciona constantem ente en el com portam ien to lingüístico cotidiano. al menos en lo que concierne a los conceptos más profundos y filoi^ñci m é ñ t e ^ áF'interesáiítes 'comó'r~eOfempo. etc. Considérense. conceptos com o «h o n ra d ez». O tra m anera de am pliar el propio sistema lingü ístico consiste en el p r é s t a m o de lexem as a p a rtir de otras lenguas (cf. muchos de los conceptos con _que actuamos sé hallan Usados a la cultura.).. son t a­ les ~qué~ hay cosas que pueden decirse en unas lenguas y n o en otras. 7. a m enudo cabe la posibilidad de aum entar la codificabilidad recu rriendo a las fuentes del p rop io sistem a lingü ístico y constru­ yendo expresiones com plejas que. el número. Antes hemos aducido ejem plos com o ‘n ieve polvo. 1.’. «h o n o r». no se ha encontrado todavía una buena razón para dese­ char el punto de vista más tradicional de que los hablantesi^dg lenguas distintas tienen esencialm ente una m ism a visión del mundo. Evidentem ente.que cualquier hablante m edio de inglés (c f. ‘ ley del más fu e rte ’. E l proceso p o r el cual se aumenta así la codificabilidad depende de la p rodu ctividad de los sistem as lingüísticos y de lo que Chom skv ha denom inado crea tivid ad regu­ lada (c f. ¿Es esto cierto? C om o hem os visto. com o si d ijé ­ ram os. ‘adicción a las drogas’. en el sentido de que para su com prensión dependen del cono­ cim iento. no obstante. tod o argum ento que pretenda refu tarla— que vaya en contra de este tipo de extensibilidad y de m odificabilidad. co m o m ínim o. o un esquem a conceptual básico. ‘nieve prim a vera ’. ‘ o ferta y dem anda’. Y hay que subrayar que. Los partidarios dé 'la tésiÍ5~'He'la "relatividad lingüistica dirían que muchas cíe las dTJ^éñcias díT estructura gram atical jr léxica q ue ofrecen las len guas-. sin em bargo. En efecto. ‘crisis n erviosa’. p o r ejem plo. p o r lo m ism o.4). la m ateria.4). m ucho m as'cotlífícab les en unas lenguas que en o tras. m erecen un particular interés los llam ados c a l c o s d e t r a - . que los hablantes de distintas lenguas ten­ gan la m ism a visión del mundo con respecto a otros conceptos menos bási­ cos.

y a menudo son. 8. gracias al proceso bosqu ejado en el p árrafo anterior. Las lenguas pueden ser. para no m encio­ n ar a predecesores suyos. Com o m ostrarem os en un apartado posterior. L o que ahora nos interesa señalar es que la capa­ cidad de am pliar e l vocabu lario de una lengua m ediante préstam os y de m o d ificar el significado de palabras y frases ya existentes p o r m edio de cal­ cos de traducción presupone ciertos cam bios en la estructura léxica del sis­ tem a lingüístico. las mismas consecuencias. m ientras qu e en las demás. si acaso puede decirse algo así es sólo p o r préstam o. Quizá parezca un tanto trivia l esto a prim era vista. esto es la ausencia de ^palabras adecuadas) dificultan y a veces im piden la traducción exacta entre lenguas. gram aticalm ente no isom órficas. existen tam bién o tros ti­ pos más sutiles y menos evidentes de calcos de traducción producidos p o r contacto cultural (cf. P o r ejem plo. P o r haberlo pasado p o r alto se ha robustecido la im presión de que e l grado de tradu ctibilidad en tre lenguas es m uy su perior al que hay en rea­ lid a d (c f. a excepción del español. Por ejem p lo . M od ifica r el vocabu lario p o r préstam o o p o r calco de traducción equivale a cam biar la lengua en otra más o m enos distinta. etc. en lo que atañe a la traducción. etc. com o el tiem po. la elección de ‘press co n feren ce’ en inglés. com o Trendelenburg. E ste ejem p lo ilustra o tro hecho de gran im portan cia com o es que el calco de traducción se ve fa cilita d o por la existencia de palabras form alm en ­ te afines o relacionadas. Así. Tal vez todo ello no resulte tan im portante. sino tam bién que haya cosas que n o pueden decirse en ciertas lenguas sim ple­ m ente porqu e no existe en ellas el vocabulario apropiado para decirlas. desde un punto de vista filosófico. en alem án ‘ Gipfelk on feren z'. Pero suscita. [en español ‘ conferen cia en la cu m b re']. 10. [ ‘con­ feren cia de prensa’ en esp añ ol] se debía sin duda a la relación fo rm a l con ‘ co feren c e’. ante tod o en el uso de diplom áticos y periodistas. queda fácilm ente dem ostrado no sólo qu e ciertas cosas son más codificables en unas lenguas que en otras. cuyo significado puede incluso d ife rir fu era de los contextos creados por el calco m ism o. siendo las cuatro palabras. 10. buena parte de lo qu e se considera traducción norm al no es más que un in evitable calco de traducción.5). ‘ conférence de presse’ en francés.1). el m odo.5). préstam os léxicos d el latín. com o pensaban W h o rf y sus partidarios. . Una vez a d m itid o esto. pero. ‘Pressekon ferenz’ en alemán. En efecto. reviste más trascendencia de lo que parece. que la incongruencia léxica. al que hem os citado antes (cf. diacrónicam ente. con respecto a categorías sem ánticam ente pertinentes. o incongruentes. en tod o caso. el núm ero. entre los cuales destacan los que im plican la traducción de las partes constitutivas de un palabra o frase de otra lengua. tras qu edar más o menos lexicalizada la frase inglesa ‘ sum m it co n feren ce’. N o sólo las diferencias de estructura léxica (en tre las que destacan los v a c í o s l é x i c o s .d u c c i ó n. com o verem os más abajo. hay m iles de lenguas con las que no puede com pon erse una frase co m o «M a tó a volapié con la m uleta b a ja » por la razón expuesta. se ha in corporado a muchas otras lenguas a base de una traducción literal: en francés ‘conférence au som m et'.

P o r ejem plo. c ab ría trad u cirlo tam bién p o r ‘ m a rea d o ’^ ( y aun ‘ lo c o ’ ).) En cuanto a las diferen cias gram aticales. destacó diferencias tanto lé­ xicas com o gram aticales de estructura. si está acostado. L o que sucede. esquim al v ponca) exigirían un cierto añadido de in form a ción (d istinta. por un lado. a la m ayoría de lenguas del m undo) una frase en español que contenga un artícu lo definido justam ente porque el ruso no gram aticaliza la distinción o las distinciones semánticas que en español se han gram aticalizado p o r m edio de la presencia o ausencia de determinante. Y si no puede recuperarla por el contexto y la estim a im prescindible. para cada lengu a) inédita en el o riginal: po r e jem plo. no tiene más rem edio que añadir algo a lo que realm ente dice el original.1 Siguiendo a Boas. ‘ la s ’ y ‘ es’ o ‘ sea’ ). han señalado el m ism o principio y han m os­ trado su validez de un m odo harto convincente. fue él quien utilizó precisam ente allí el ejem p lo sobre la existencia de distintas palabras para la nieve en esquim al que tantas veces se ha repetido en los manuales y en debates sobre lengua y cultura. N o q u ed a exclu id a. ‘ m a n ’ . Podríam os añadir ejem plos aún más notables. 2. É l m ism o tiene otros ejem plos igualmente persuasivos sobre relevantes diferencias de estructura léxica. «a q u el» o lo que sea. y dem ostró que su traducción a tres dis­ tintas lenguas am erindias ( kwakiutl. «ese». « E l h om bre está e n fe rm o ». L a traducción d e ‘ th e’ y ‘ is ’ p o r ‘ e l’ y ‘ e stá ’ . entre ellos Sapir y W h o rf en algunas de sus publicaciones. los adjetivos dem ostrativos del español y de muchas otras lenguas tienen un significado más específico que el artículo definido. depen de d e exigen cias estru ctu rales d el españ ol.3). muchos otros lingüistas. si la persona a que se refiere en el enunciado es visib le para el hablante o no. Boas (1911). p or lo demás. tal vez.Baste para ello un sencillo ejem plo: estrictam ente hablando. en la práctica. p or otra. y así sucesivam ente. en rigor. o incluso para indicar si el propio hablan­ te puede garan tizar la in form ación porqu e -ha presenciado los hechos o si habla tan sólo de oídas. y p o r la oposición entre artículo definido e indefinido. con la elección de una determ inada categoría gram atical en oposición a otra. [E n rig o r. en la in tro­ ducción tan influyente que escribió para el H andbook o f A m erican Iridian Languages («G u ía de las lenguas am erind ias»). resp e ctiva m en te ( y no. qu e se c o rres p o n d e bastan te bien con ‘ h o m b re ’. es que el traductor om ite a menudo toda la in form ación contenida en el artículo definido. E n cu an to a ‘ s ick ’ . (Incidentalm ente. podría recu rrir a un a d jetivo dem ostrativo con el significado de «e s te ». en cam bio. L o que. es im posi­ ble tradu cir al ruso (y. salvo. para indicar. p on ga m os. una trad u cción glob al d e ( ‘ T h e ) m an is s ick ’ a base d e a lg o a s í c o m o ‘ E l gén ero h um an o (¿c o n s a b id o? ) tiene arca d a s’. n o pu ede trad u cirse ninguna de las cinco palabras d el o rig in a l (esp ec ia l­ m en te si ap arecen e n tre c om illa s sim ples: cf. ni siqu iera al español. tom ó la oración sim ple del inglés ‘Th e man is sick'. sentado o en m ovim iento. En la m ayoría de contextos.] . p o r tan to. no se ha com prob ad o es que exista correspondencia entre diferencias de estructura gram atical y diferen cias de m entálídacf'entre^ Kablarites de ienguás gramati- 1.

queda en p ie la dis­ . en la década de 1950 a 1960. En los dos aparta­ dos siguientes ilustraremos esta cuestión a base de dos ejem plos un tanto distintos. todas las lenguas proporcionan a sus usuarios palabrás que perm iten aludir a determ inadas regiones de este con­ tinuo visual: en español. ‘ carm ín’. etc. y más notable su efecto. el azul se desvanece gradual e im ­ perceptiblem ente. m ediante térm inos de colores básicos com o ‘n egro ’. E l espectro crom ático constituye un continuo físico. P o r ejem plo. La dem ostración es tanto más fácil. Com o en este capítulo nos ocupamos prim ordialm ente de la lengua y la cultura. sería d ifíc il de jus­ tificar la idea de que la presencia o ausencia de artículo definido (c f. La traductibilidad puede dilucidar si hay o no diferencias correlativas de cultura entre dos comunidades lingüísticas. 5. ‘p a rd o ’ . en los lím ites de la discrim inación visual. conviene añadir que de ningún m odo pueden todas las diferencias léxicas y gramaticales de las lenguas atribuirse plausiblem ente a diferencias presentes.2). p or cuanto no hay dificultad en ais­ lar el significado puram ente descriptivo de los térm inos de co lo r con res­ pecto de su significado expresivo y social. De ahí tam bién qu e los psicólogos eligieran el vocabulario del color.. Presum iblem ente. en el sentido de que cada co lo r distinguible va transform án­ dose poco a poco y. Y asim ism o un continuo visual. 've rd e' ‘azul’. los significados descrip­ tivos parecen guardar relación con el mundo físico de la experiencia cotidia­ na. conviene exam inar el vocabulario del co lo r en relación con la tesis de la relatividad lingüística. en este sentido. en es­ pañol y en ruso) corre parejas con alguna característica cultural apreciable. etc. im p erceptible­ mente en sus adyacentes. en térm inos de denotación. P o r . de una manera mucho más sim ple que el de los lexemas de otros campos sem ánticos (c f.cálm ente distintas. y así todos lo s . el verd e en el am arillo. existen muchas diferencias de estructura tanto léxica com o gram atical que sí pueden hallarse en correlación con ciertas diferencias de las culturas a las que se asocian las lenguas respectivas. o incluso pasadas. con lo que nos encontrarem os en m ejor disposición para evaluar el papel que desempeña el com ponente cultural a la hora de determ inar la estructura de las lenguas.3). 10. en el verde. demás. y otros para colores no básicos com o ‘ turquesa’.3 Los términos de color P o r diversas razones. Aceptando esta im portante restricción e insistiendo debi­ damente en ella. para investigar la hipótesis de Sapir-W horf (cf. Desde luego. ‘ ro jo ’. Pero. 10. Hasta hace poco. de tipo cultural entre los respectivos hablantes. Además. ‘ blanco’ .ejem plo. no obstante. con s titu ía el do­ m inio predilecto al que los estructuralistas apelaban para dem ostrar que las lenguas humanas no son léxicam ente isom órficas. hemos d^'cCT^E s c e n d E r r a T S J v K S r ^ é 'ja s ^ m g j^ jpresentesT ante una versión m odificada de la tesis de la relatividad lingüística. ‘ co b rizo ’.

al menos de una m anera global.] . N o obstante. [ ‘ B r o w n ’ v a le tam b ién para ‘ m o re n o ’ o ‘ b ro n c e a d o ’ si se trata de la p iel hum ana cu rtid a p o r el sol. los traductores se ven forzados a frecuentes decisiones arbitrarias de este tipo. la tra­ ducción palabra p o r palabra de los térm inos de co lo r en tre lenguas a m e­ nudo resulta im posible. Es bien sabido que las lenguas difieren en cuanto al núm ero de térm inos para los colores básicos. pues existen diversos criterios posibles de elucidación. la oración ‘M i co lo r fa vo rito es el azul’ no puede traducirse al ruso (en cualquiera de los sentidos habituales atribuibles a ‘ tradu cir’) a menos que se decida arbitrariam ente entre ‘ síni'i' o bien 'golu bói'. tam poco hay otra en húngaro equivalente a ‘ red ’. pongo por caso. sobre todo si se com para con ‘ lim ón ’ o ‘albaricoqu e’. a su vez. aproxim ada y respectivam ente. «c h is te v e rd e ». no es d ifíc il averiguar cuáles son en cada caso. «p a r­ d o ». p o r consiguiente. ‘ naranja’. la zon a de lo ‘ a m o ra ta d o ’ . la frecuencia de uso com o térm ino de co lo r y la fam iliaridad que tiene entre la m edia de hablantes en la com unidad lingüística— nos llevarían evidentem ente a concluir que ‘ naranja’ sí es térm ino de co lor básico en es­ pañol. en inglés. Y también que. P o r ejem plo. conviene asim ism o subrayar que la incongruen­ cia estructural de los vocabularios de cada lengua con respecto a los tér­ minos de colores básico tam poco ha quedado refu tada y ni siquiera puesta en entredicho. En cam bio. español o italiano que se corresponda con ‘blu e’. la m ayor parte de las lenguas sí los tienen y. que cabe establecer una distinción entre colores básicos y no básicos en la term ino­ logía crom ática. T o d o e llo al m a rgen d e c o n tex tu alizacion es m ás re strictiva s. Concedamos. y así sucesivamente. p or su asociación con el co lor del fru to p odría considerarse térm ino de co lor no básico. no hay una palabra única en ruso. «p a p e l de estra za ». c o m o 'b ro w n p a p e r’ . En la práctica. Y cabe aún la posibilidad de que en virtu d de otros posibles criterios haya lenguas sin ningún térm ino básico de color. So­ lem os concebir la traducción com o un proceso que m antiene constante al 2.cusión sobre qué térm inos han de considerarse de colores básicos y qué otros de colores no básicos o secundarios. otros criterios — en­ tre ellos. ‘ B lu e ’ in vade. no hay en francés ninguna palabra que coincida plenam ente con ‘brow ri’. con independencia de ello. ‘ blue jo k e ’.2 Hasta la década de 1960 a 1970 se citaban hechos de esta índole para poner de m an ifiesto no sólo la incongruencia estructural o la falta de isom orfism o entre distintos sistemas léxicos. y la verdad es que en general ello no entraña graves consecuencias. sino también la arbitrariedad de las divisiones que cada sistem a lingüístico im ­ pone den tro de lo que se reconoce com o un continuo físico y visual (esto es. Com o en la actualidad existen ciertas razones para dudar de la arbitra­ riedad de estas divisorias. psicofísico). «azul oscu ro» y «azu l cla ro ». e tc . Por ejem plo. P o r ejemp>lo. debido a que no hay en una lengua una palabra que se corresponda con exactitud a otra palabra de otra lengua. « r o jo » . «a z u l».

en la vida cotidiana). (C om o se ha indicado antes. en el que presentaron pruebas en fa vo r de que las sim ilitudes y diferencias de las lenguas con respecto al m odo de dis­ trib u ir el espectro crom ático no son tan arbitrarias com o se había supuesto en un principio.) Detrás vienen el púrpura.m enos el contenido proposicional de lo que se dice [en el texto de p a rtid a ]. ‘ a m a rillo’ y ‘azul’. el rosa. P ero una buena parte de la traducción habitual no lo hace así. y cada vez más ‘ m a rrón ’ parecen denotar la región focal de ‘b ro w n ’. Ahora bien. el na­ . aquellos autores descubrieron tam bién que las distintas len­ guas tienden a coin cidir en las regiones focales de determ inados térm inos de colores básicos y que esto es vá lid o independientem ente del núm ero de térm inos de color contenidos en cada sistema. En 1969. P o r ejem plo. azul o verde. P or ejem p lo. B erlín y K a y publicaron un im portante libro. llam aron la atención sobre la conveniencia de atender a lo que dieron en llam ar el s i g n i f i c a d o f o c a l de un tér­ m ino en contraste con su significado p eriférico. cabe la posibilidad de precisar su significado foca l pidiendo a los hablantes que señalen sobre un catálogo de colores aquella parte que con­ siderarían un buen ejem p lo del co lo r en cuestión. Pero no hallan dificultad alguna en declarar qué es lo típica. sino que puede haber una lengua con menos térm inos análogos que presente. con restricciones contextúales. de que cada lengua im pone sus propias divisiones arbitrarias sobre el continuo crom ático. dada su peculiar naturaleza. «a zu l». ‘ blan co’ y ‘ r o jo ’. toda lengua dotada de seis térm inos de co lo r añadirá. «v e rd e ». Basic C o lo r T erm s («T érm in o s básicos de c o lo r »). e incluso discrepan­ cias entre ellos ante la propuesta de situar una fron tera en un determ inado punto del continuo. lo que B erlin y K a y descubrieron guarda p erfecta coherencia con la idea. En p rim er lugar. toda lengua que disponga sólo de tres térm inos de co lor será de tai m odo que éstos tendrán focos correspondientes a ‘n egro ’. Se dice que el foco del séptim o térm ino de co lo r en un sistema de siete térm inos sería el corres­ pondiente al inglés ‘b ro w n ’. m ien­ tras que p o r el contrario. y ‘ green ’. procediendo así) que hay una gran concurrencia entre los hablantes nativos sobre el significado fo ca l de los térm inos de los colores básicos en la lengua respectiva. los hablantes de inglés pueden sentirse in­ capaces de llegar a un acuerdo sobre la fron tera entre el azul y el verd e ante un catálogo crom ático (o incluso en la aplicación de las palabras ‘blu e’. «p a rd o ». en cam bio. puede haber grandes dificultades a la hora de de­ term inar por dónde pasa la fron tera entre dos térm inos. no sólo coincide la región focal del inglés ‘ re d ’. aun cuando cabe adm itir que ‘ brun’. ni puede. uno con una región focal coincidente tam bién con la de ‘re d ’ y sus congéneres en francés [y españ ol]. el francés ‘ rou ge’ [ y el español ‘ r o jo ’ ] (supo­ niendo que estas lenguas tengan el m ism o núm ero de térm inos de colores básicos). anteriorm ente sostenida por la m ayoría de estructuralistas. Más sorprendente resulta aún el hecho — si es que se trata de un hecho— de que existe una cierta or­ denación o una jera rq u ía universal entre los térm inos de colores que caben en cada lengua. Hasta aquí. los de ‘ verd e’ . a los tres focos mencionados. En cuanto a los térm inos de color. o focalm ente. Resulta. el francés carece de una palabra única equivalente a 'brow n '. Por ejem plo.

y. lo b io lógico y lo cultural son. de su diseño neurofisiológico. se infiere con claridad que la preem inencia tanto cultural com o sensorial.4). que dependen de la cultura. pese a que cabe una subestructura universal en el vocabu lario del color. psi­ cólogos y filósofos que han in terven ido en discusiones sobre la hipótesis de Berlin-Kay. desem­ peña una función decisiva en la identificación de los térm inos de color. Pero hasta el presente. interdependientes en la adquisición de la lengua (c f. a lo sumo. habrá también una super­ estructura no universal. con lo que un sistem a de ocho térm inos podría contener el púrpura. quizá mucho más extensa. y así sucesivamente. o focos. sean sensorialmente preem inentes para los seres humanos en virtud. La hipótesis de B erlín y K ay ha suscitado una gran controversia a pro­ pósito de su fundam ento experim ental. 8. en relación o no con la hipótesis de Berlin-Kay. Aun en el supuesto de que estas regiones crom áticas. y al margen de detalles que aquí hemos om itido.)— . Los seres humanos tienen una configuración (com o el resto de los anim ales) apta para responder neurofisiológicam ente a determ inados estím u­ los y no a otros. o tro el rosa. Aun cuando hemos hablado del co lo r com o un continuo visual. p or lo común. Dos aspectos es m enester m encionar atingentes a la hipótesis y asim ism o pertinentes para la tesis de la relatividad y la re­ lación entre lengua y cultura. en el sentido de que no pueden aprenderse sin aprender al m ism o tiem po su pertinente significación social. se ha m antenido incólum e ante nuevas com probaciones em píricas. son muchos los usos cotidianos de los térm inos de co lo r — y no sólo los más claram ente sim bólicos (e l blanco para la pureza. La diferen cia entre lenguas con un sistema relativam ente rico en térm inos de colores básicos y lenguas con un sistem a relativam ente pobre perm anece en pie. La im portan cia de tod o ello ha sido subestim ada por muchos lingüistas. P o r lo demás. o más exactam ente sus focos respectivos. el fundam ento . etc.ran ja y el gris. al menos en parte. Si acaso existe una subestructura de distinciones sem ánticas en él. el negro para el duelo. Finalmente. en cada lengua. De los tratados y discusiones de los antropólogos. esto es. y culturalm ente depen­ diente. com o hemos visto. pero sin una ordenación precisa en el conjunto. una evidencia com o la de que existe una cierta ordenación universal en la form ación de posibles térm inos de colores básicos se circunscribe. El segundo aspecto se refiere a la noción de las regiones focales. biológicam ente condicionada. E l p rim ero de ellos es que. al menos en parte. lo cierto es que tam bién hay otras regiones no universales ni tan preem inentes para la percepción en el continuo crom ático que igualm ente reciben un reconocim iento léxico y se integran totalm ente. en el seno del vocabulario del co lo r ju n to con las regiones más sobresa­ lientes. tam bién he­ m os com prob ad o que en un sentido m uy determ inante puede decirse que no es así. A quí puede encontrarse. Y lo que se observa en el vocabulario del co lo r parece igualmen­ te válido para cualquier o tro dom inio léxico que se escoja. es evidente que no hay también una superes­ tructura. el ro jo para el peligro. a las seis o siete denominaciones cro­ m áticas más comunes.

E l mundo de la experiencia no se nos presen­ ta en sí m ism o com o un continuo indiferenciado.. Tam bién hemos visto.3). que la m ayoría de lexemas en todas las lenguas no denotan tipos naturales. nosotros lo categorizam os. el tipo de significado. los tigres) carece de im portancia. al menos a prim era vista. en español ‘us­ . en lo que atañe a la estructura de la lengua. com o si no. 10. aprendemos el significado de ‘r o jo ’ asociándole en p rim er lugar su foco y luego am pliando su denotación hacia fuera sobre una región más o menos indeterminada. hay una distinción entre lo que convencionalmente se denominan pron om ­ bres de tratam iento de fam iliaridad y de respeto: en francés ‘vous’ : ‘ tu’ . Dichos focos actúan com o puntos de re­ ferencia a partir de los cuales estructuramos el resto del continuo físico.. ej.para la especial preem inencia de unos focos crom áticos y su universalidad (cf. y segundo. la sal) o especies biológicas en virtu d de su capacidad para alim entarse y reprodu ­ cirse (p. Ahora bien. el ‘ ro jo ’ puede definirse prototípicam ente en este sen­ tido con referencia a la sangre o al fu ego (com o hacen en realidad muchos diccionarios). si bien no en inglés estándar (ta l com o se •utiliza por la m ayoría de grupos para la m ayoría de com etidos). P o r ejem plo. E l que las sus­ tancias sean tipos naturales en virtud de su com posición física (p.4 Los pronombres de tratamiento En este apartado nos ocuparemos de un fenóm eno que ha m erecido un en or­ me interés por parte de lingüistas y otros estudiosos ta nto p o r sí m ism o com o en el ám bito más am plio de las distinciones culturalm ente determ inadas en las lenguas. 1977: 526 y ss. En la bibliografía reciente. De ahí que ten­ damos a asociarlo con algo que nos resulte fam iliar en nuestro am biente habitual: por ejem plo. tanto en sem ántica filosófica com o en psicolingüística y sociolingüística.). a menos que estas sustancias y especies reciban un reconoci­ m iento cultural com o tales. 5. m ediante lo que tradicionalm ente se llamaban t i p o s n a t u r a l e s (c f. que la denotación de aque­ llos que sí lo hacen precisa de un soporte cultural para ello. lo dicho para los térm inos de color vale tam bién para el vocabulario en general. en el sentido tradicional del térm ino. en italiano ‘le i’ : ‘ tu’. al menos hasta cierto punto. en ruso ‘vy ’ : ‘ ty’. en la m edida en que imponemos efectivam ente alguna estructura sobre él. ej. En la m ayor parte de las lenguas europeas. Lo he colocado aquí porque. Y . Clark & Clark. prim ero. social y expresivo. se ha llam ado mucho la atención hacia el papel de los prototipos culturalm ente establecidos para definir el significado de las palabras tanto si denotan tipos naturales. otra vez. el significado prototípico o focal de ‘ r o jo ’ continúa funcionando com o un punto de apoyo en el futuro. Y sir­ ven además de prototipos en la adquisición de los térm inos de color. en alemán ‘ S ie’ : ‘du’. Como hemos visto en un capítulo anterior. al que nos referirem os contrasta nítidam ente con el significado descriptivo de los térm inos de color.

N o obstante. el cam bio des­ crito más arriba se ha produ cido indudablem ente en m om entos más o m e­ nos diferen tes y a un ritm o tam bién diferente. pues no siem pre se tom ó directam ente del p rop io latín. esto era lo n orm al entre las fam ilias francesas de clase alta en tiem pos pasados. De hecho. son de naturaleza estadística. com o casi siem pre. a base de las letras T y V . Dada la actual distribu ción p o r la m a yor parte de lenguas europeas.ted' : ‘ tú'. en parte p o r la propagación de actitudes más igualitarias o dem ocráticas en las so­ ciedades occidentales. den tro de lo que aparecen cóm o grupos sociales com parables en distintos países de Europa. y especialm ente en Francia. excepto entre adultos y niños que no son m iem bros de la m ism a fam ilia y en uno o dos casos especiales más. En térm inos generales. no obs­ tante. respectivam ente. y de tratam ien to recíp roco y no recíproco. Desde luego. H o y en día es extrem adam ente raro. el uso recíproco de T entre colegas y conocidos ha crecid o enorm em ente durante los últim os años y en todos los niveles so­ ciales. y en parte por la im portancia crecien te del fa cto r de la solidaridad. 10. nos re ferirem o s a los pronom bres de fam iliarid ad y de respeto. en todo caso. Sin em bargo. Ahora bien. m ien­ tras éstos utilizarán V para él. al m argen de la lengua que se considere. Esto se explica históricam ente. una persona socialm ente su perior o. con respecto a la libertad de uso de T. . En las socie­ dades donde existe un tratam iento no recíproco. Los orígenes de esta distinción son inciertos. etc. p o r otro. p o r el uso recíproco de T. por un lado. sexo. sino. pero sobre todo entre los jóven es y los partidarios de opciones p o lí­ ticas más liberales o de izquierda. a las demás lenguas. Conviene subrayar que estas generalizaciones sobre el paso gradual del po d er a la solidaridad. En muchos países d e 1Europa. en épocas diversas. y con los siglos hubo lenguas con esa distinción que han experim entado la influencia de otras que tam bién la te­ nían. más poderosa utilizará T para sus in feriores. se advierte con claridad un proceso de préstam o. Existen asim ism o diferen cia. com o fa cto r dom inante para el cam b io que ha tenido lugar en el em pleo de T / V en las lenguas europeas durante los últim os cien años aproxim adam ente. nos encontram os con que el préstam o se debe a la d i f u s i ó n c u l t u r a l (cf. que los m aridos y sus esposas em pleen V en tre sí o que haya tra­ tam iento no recíproco entre padres e hijos. podem os decir que el trata­ m iento no recíproco indica una diferen cia reconocida de rango. Los psicólogos sociales han investigado el em pleo de T y V a p a rtir de los conceptos de poder y solidaridad. el tratam ien to no recíp roco se ha ven ido debilitando en la m ayoría de lenguas europeas desde el pasado si­ glo. que se inició en el latín durante el ú ltim o períod o del Im p e rio Rom a­ no o a com ienzos de la Edad M edia y que luego se in corporaría. p o r ejem plo. y aun consti­ tuye una práctica no totalm ente desaparecida. afinidades políticas.5). etc. más en particular. Aquí. no cabe pred ecir con toda seguridad si dos personas dadas u tilizarán T o V en una situación tam bién dada a p a rtir tan sólo de una in form a ción sobre su cla­ se social. m arcado no sólo p o r el tratam iento recíp ro co com o tal. Se dice. Para nuestro p rop ó sito y de acuerdo con una práctica común en la actualidad. se trata de un préstam o en diferentes planos.

hindi o javanés. cua­ lesqu iera que fuesen los lazos de parentesco o am istad entre los interlocu­ tores. etc. H ay que dar incluso in form ación sobre la interpretación de T / V en la estructura gra­ m atical de cada lengua y su em pleo con o sin títulos.4). Una prueba más bien curiosa de ello puede hallarse en la literatura rusa del siglo pasado. un conocim iento socialm ente adquirido. basada en el parentesco. el m atrim on io. im itaban el tratam iento de la clase alta francesa del m ism o período.H em os elegido este ejem p lo para ilustrar el hecho de que hay. por lo dem ás. y no proposicional o teórico. pero no en todas. alemán o ruso.3 Y cuando se pasa a es­ tablecer el significado de T o V en una determ inada lengua. L o cierto es que había una diglosia en esta época entre los m iem bros de la aristocracia rusa. que en algunos dialectos de la Italia m eridional aparece aún otra distinción den tro de V. perm itía fácilm en ­ te el paso desde el T del largo alcance de la solidaridad a un V de 'corto alcance. Práctico. de un m odo global. o puede haber. donde el francés era la lengua A y el ruso la lengua B (cf. 9. 1968). e incluso. fren te a lo que ocurre. tanto sincrónica com o diacrónicam ente. que en las propiam ente europeas. E l fa ctor de largo alcance consistía en lo que se ha iden­ tificado. E l fa cto r de corto alcance dependía del talante o la em oción del m om ento: el ruso. hay en ciertas construcciones gram ati­ cales una distinción de im perativo/subjuntivo ju nto con la distinción T/V. en contraste con el francés. Cuando hablaban francés entre sí. hay otra distinción añadida e in­ dependiente de singular/plural. em pleaban T o V. que en algunas de las len­ guas con distinción T/V . recíproca­ m ente entre sí y no recíprocam ente con sus in feriores sociales o subordina­ dos. Puede haber ciertas diferencias de significado entre T y V de una o otra lengua. Pero vale la pena a d vertir que en italiano y en español. trem endam ente significativo. com o en japonés. aunque no nos interese eso aquí. sino tam bién la estructura grama­ tical de las lenguas. pues entra en el ám bito de la destreza para el desenvolvim ien to social. Friedrich. de cólera y desdén. el sentido general está bien cla ro: el significado social y expresivo de T y V depende sin duda de la cultura y constituye. com o si dijéram os.2.] . com o solidaridad. una correlación entre la es­ tructura social y. P ero cuando hablaban en ruso. nom bres. utilizaban recíprocam ente V . p or tanto. apelativos y otras fórm ulas de tratam iento. Com o consecuencia de e llo tanto los hom bres com o las m ujeres se encontraban o no en térm inos de T con cada uno de sus conocidos. 9. entre ‘ le i’ y ‘v o i’. digam os. es forzoso tener en cuenta más detalles sobre la estructura social y las funciones sociales de lo qu e com prenden las nociones globales de poder y solidaridad. A pesar de todo. Esta correlación resulta mucho más extensa en otras lenguas. la am istad. en francés. perm itía que una solidaridad de corto alcance des­ 3. especialm ente en las novelas de T o lstoy (cf. p o r ejem p lo. [C f. no sólo el vocabulario. n ota 3. y así sucesivamente. A este respecto. E l tratam ien to recíproco estaba determ inado por factores tanto de largo com o de co rto alcance.

tal com o lo hacían ha­ blando en ruso los propios contem poráneos de Tolstoy. Muchas de estas transiciones revisten gran im portancia. En p rim er lugar. no sólo tienen lugar transferencias que indican un cam bio de largo alcance de V a T en m om entos reconocibles y m uy significativos. por lo que concierne a la distinción T / V em pleaban dos sistemas distintos e incongruentes en sus vidas cotidianas. quedan explícitam ente anotadas com o tales p o r el autor. En cambio. no todas. no todos los personajes principales se relacionan entre sí en térm inos de T. «v o s o ­ tra s ». especialm ente en sus últimas novelas. puesto que no hay m odo de expresarlas en inglés. debía entenderse com o si se hubiese sostenido en francés. pueden tener lugar cam bios de T a V durante las riñas sostenidas en ruso. Los lectores actuales de la obra perderán mucho de ella a menos que ad­ quieran la sensibilidad de reaccionar adecuadamente. ni de lejos. de m odo que la recon ciliación o el enternecim iento quedan indicados p or la vuelta a T. si bien escrita en ruso en el original. pues.4 P ero esto difícilm en te podría adm itirse com o traducción. una form a T constituye (con sólo un par de excepciones explicables p o r el con texto) una indicación segura de que se está hablando en ruso (cf. com o no sea a base de un fo rza d o ‘ thou’ : ‘yo u ’.] . com o si dijéram os. Una de las claves consiste en el pronom bre de tratam iento em plea­ do. respondían a estas claves más o menos automática­ m ente. 1980). junto con el p rop io conocim iento jde las variables sociolingüísticas. de mañera que. Fu era d e ellos. [L a fo r m a ‘ th o u ’ p ara « t ú » es arcaica y s ólo se em plea en con tex to s p oético s o b íb lic o s m u y re strin gid o s . Eran bilingües en ruso y en francés y. en lugar de T : V. tal com o se aplicaban al habla de la clase a que pertenecía. La razón era que. N o sólo vino a respetar estas diferencias en sus obras. y en diálogos entre alguno de los princi­ pales personajes. y algunas. y para los que escribió durante dicho período. Bien. respondían sin vacilar y en buena p arte inconscientem ente a los casos en que había una transición de V a T en ruso o viceversa. ‘ y o u ’ e q u iv a le a « t ú ». deducir si una determ inada parte del texto se ha com puesto com o para representar el fran­ cés o no. «u s te d e s ». P o r ejem plo. nada eq u iva len te] no puede evitar la om isión de tan im portantes transiciones. a ju zgar p or la evidencia interna. «u s te d ». en Ana Karenina. Y en segundo. quien lea una traducción al inglés [don d e no hay. To lstoy era bien consciente de las diferencias contenidas en la distinción T / V en ruso y en francés. N orm alm en te es posible. Lyons. el em pleo de una form a V no im plica p o r sí m ism o que la conversación haya de entenderse com o si fuese en fran­ cés.truyera las barreras sociales. com o se ha m encionado más arriba. N i siqüie- 4. sino también. sabiendo si una form a V del texto tenía el significado del francés V o del ruso V. sin otra posible cualificación en todo el texto. en ciertos m om entos de em oción culm inante y triunfara sobre el m odelo de tratam iento no recíproco y de largo alcance. sino que en ciertas ocasiones llam a la atención del lector sobre ello. gran parte de la conversación. Los rusos de la clase a la que pertenecía Tolstoy. «v o s o tro s ».

Pero no es d ifíc il de­ m ostrar que fracasan en el empeño (cf. el significado de expresiones exóticas y culturalm ente dependientes de otra lengua. si no universales. a quienes no saben ni ruso n i francés apelando a nociones muy generales. E n el próxim o apar­ tado volverem os a este asunto y lo generalizarem os. Desde luego. el lector m edio francés no suele serlo. ‘ m eta len gu a’ : 5-6). no es necesario que sea bilingüe. A ctu alm en te suele em plearse el térm in o 'm e ta lin g ü ís tic o ’ con el sign ificad o de « p e r ­ ten eciente a la d escrip ció n o al análisis del lenguaje o de una le n g u a » (c f. que guardan relación con el rango social. Éste es el o b jeto del ejem plo. el amor. sino del de hace unos cien años. dentro de la cual se em plea cada lengua. los sociolingüistas y críticos literarios para describir. en un grado suficiente y en varios aspectos pertinentes. Com o hemos visto. la amistad. La inmensa m ayoría de lenguas. no obstante. Podría pensarse que una traducción al francés solventaría m e jo r el pro­ blema. pero sí ha de ser. si no to­ das. Aquí. mientras el lector ruso de la época de Tolstoy era bi­ lingüe en ruso y en francés. Y lo que se ha dicho en el apartado anterior sobre la com binación de una subestructura presuntam ente universal con una superestructura culturalm ente dependiente y no universal resulta también vá lid o con respecto a este tipo de significado. 1980). . si bien no necesariamente. E l significado suele ser. Lyons.5 5. más o menos adecuadamente. no del actual. Las aclaracio­ nes metalingüísticas no deben confundirse con la traducción. o frec e distinciones de estructura gram atical o léxica que determ inan un significado en virtu d de su correlación con distinciones funcionales de la cul­ tura. T a m b ién lo han e m p lead o lo s estructu ralistas p ost-b lo o m field ian o s con re fe re n c ia a l estu­ d io d e las lenguas en sus con textos culturales. la distinción T / V en ruso difiere de la dis­ tinción T/V en francés. A m b o s sen tid os son p ertin en tes aquí. social y expresivo. bicultural. el parentesco. Y quien lee una traducción que em plee 'vous' m etódicam ente para el ruso ’vy ' y 'tu ’ para ‘ ty ’ ha de in terpretar algunos de los pronom bres a p a rtir del sistema del ruso y otros a p a rtir de un francés bien distinto. Pero la diferencia en cuestión sólo puede transm i­ tirse. De un m odo muy sem ejante proceden los antropólogos. etc.ra cabría conseguir un efecto equivalente incorporando form as cariñosas u otras expresiones de tratam iento como nom bres de pila. así se procede en las traducciones al inglés estándar. no descriptivo. con­ viene destacar que la habilidad para transm itir una distinción gram atical o léxica culturalm ente dependiente de un m odo más o menos satisfactorio y por m edio de otra lengua que carezca de un recurso equivalente no im plica que dicha distinción pueda representarse en una traducción. De vez en cuando. Ahora bien. a lo sumo hasta cierto punto. y en cierto m odo así es. o subcultura. con tal de in vertir lo que hizo el propio Tolstoy.

en­ tonces ella m ism a form a incuestionablem ente parte de la cultura. este grado de im bricación no es de ninguna m anera m ínim o. en un plano no in ferior. es un co­ n ocim ien to social (cf. el proceso de la adquisición de la lengua es tal. sino que se engasta totalm ente en ella. existe un gra­ do más o menos grande de i m b r i c a c i ó n c u l t u r a l . aun cuando resulte quizás im posible tra n sferir todas las oraciones de una lengua a todas las oraciones de otra lengua sin distorsiones ni componendas im provisadas. hemos expuesto y ejem plificado la idea de que la lengua es un fenóm eno tanto b io lógico com o cultural.1). que la transm isión b iológica de lo universal también depende. p o r las facul­ tades cognoscitivas genéticam ente transm itidas de la m ente humana y. En ge­ neral. acaso no sea m ayor del que se desprende de lo culturalm ente universal.5 Imbricación y difusión cultural y traductibilidad A lo largo de todo el capítulo. entre ellas p o r lo que los antropólogos denominan d i f u s i ó n c u l ­ t u r a l . y la cultura de un texto origin al se haga una idea más o menos satisfactoria incluso sobre expresiones culturalm ente dependientes que se resisten a ser traducidas a la lengua que le es fam iliar. La subestructura universal viene determ inada. la afirm ación no menos im portante de que. Cada lengua. es no universal y cul­ turalm ente dependiente. Sin em ­ bargo. H asta el presente no hay certeza sobre si existe tam bién una facultad para la adquisición lingüística (c f. y quizá también en la fonología. Esto guarda relación con los dos ejem plos tán dis­ pares de los apartados anteriores. y una superestructura no universal. Com o tam bién la guarda. la traductibilidad está en función del grado de im bricación cultural. p or la propia naturaleza biológica del hom bre y por las sim ilitudes globales de m edio am biente que hay en todo el mundo habitable. A hora bien. que no sólo se asienta sobre aquella subestructura. p o r lo común cabe la p osibilidad de conseguir que aun alguien que ignore la lengua. y. entre dos sociedades cualesquiera. com o hemos visto e n 'e l ejem p lo sobre los pronom bres de trata­ . 8. del proceso de la transm isión cultural. y en realidad del lib ro entero. presenta una subestructura universal. En un extrem o.10. 10. desde luego. puesto que gran parte del significado de las expresiones. S i la com petencia en una lengua dada im ­ plica la capacidad de produ cir y com pren der oraciones de esta lengua. no sólo se transm ite esta parte de la com petencia de una a otra generación p o r m edio de las instituciones de una determ inada socie­ dad. En cuanto a la superestructura no universál de las lenguas. tanto descriptivo com o expresivo y social. no hay duda de que se trata sobre todo de una transm isión cultural. en dos sentidos d ife­ rentes. p or impulsos y apetitos humanos genéticam ente deter­ m inados. P ero p o r diversas ra­ zones. En efecto. paira ser efectiva.4). sin duda en la gram ática y en el vocabulario. en parte. p o r la interacción de estos factores cognoscitivos y no cognoscitivos biológicam ente determ inados con el mundo físico tal com o éste se presenta a los seres humanos. sino que lo transm itido constituye además un com ponente im portante en la cultura de dicha sociedad. E sto es posible porque. al parecer. en parte.

P o r ejem plo. todo esto parece m uy distante de lo que cabe encontrar en las com unidades de habla hispana.1. sin em bargo.— . aun cuando hagan más uso de nom bres de fam ilia y títulos que de los pronom bres mismos. javanés. en que se desenvuelve la lengua en cuestión. tam bién funcionan en nuestra propia cultura. puede re ferirse a sí m ism o p o r m edio del p rop io apelativo o títu lo p o r el que es tratado (c f. 10. las lenguas proporcion an las claves para asim ilar la cultura res­ pectiva. las lenguas no pueden captarse p o r sí mism as fu era d el contexto de las culturas en que se insertan in extricable­ m ente. y eñ la m edida en que se dé. aunque éstos no se dejen tradu cir satisfactoriam ente al español. que la com prensión general de la estructura sem ántica de otras lenguas así aprehensible va más allá de un conocim iento superficial. es discutible que los o b jetivos y m étodos más tradicionales de la enseñanza de lenguas se basaban en una concepción suficientem ente am­ plia de cultura. el uso de ‘ papá’. L o m ism o se hubiera podido decir. Incluso el estudio en nuestros colegios y universidades de lenguas foráneas — consideradas sin excepción lenguas de cultura (cf. las descrip­ ciones de estructura sem ántica de otras lenguas que aparecen en la b ib lio ­ g ra fía sociolingüística y an tropológica (c f. en muchas sociedades de habla española. lo que nos p erm ite com prender. E l argum en­ to no puede ponerse en duda com o form ulación de un prin cip io general. no sólo está determ in ado el em pleo de apelativos recíprocos y no recíprocos y de títulos. A prim era vista. La com pren sión plena de los diversos tipos de significado codificados en la gram ática y el vocabu lario de una lengua sólo se produ ce ju n to con la com ­ prensión tam bién plena de la cultura. ‘ m am á’ o ‘ señ orita’ : ¿ N o te ha d icho papá/mamá/la señorita que guar­ dases los lib ro s ? ). P ero esto es. no sólo en sociolingüística y etnolingüística. de ahí que lengua y cultura se estudien conjuntam ente. a la descripción de nuestra propia cultura. para este térm ino) en el sentido más estrecho de ‘ cu ltu ra’— se ju stifica tradicionalm ente p o r m otivos esencialm ente igua­ les. p o r los m ism os fac­ tores. Es esta suerte de im bricación cultural. o sobre aquéllas que. coreano. com o el japonés.. H ym es.m iento en ruso y en francés en la obra de Tolstoy. de la fo rm a que sea. parentesco. en todo caso. en conexión con los pronom bres de tratam iento. y en especial la literatura. sino tam bién en crítica literaria. Cada lengua va h istóricam en te asociada a^una o varias culturas deter­ minadas. un asunto diferen te. no hay gran dificultad en describir su em pleo a los hablantes m onolingües de español recu rriendo a nociones bas­ tante generales que convienen también. etc. pero no el in ferior. aunque en un grado más lim ita d o y sin repercutir tanto en la estructura gram atical y el vocabulario del español. tienen igualm en­ te pron om bres honoríficos. ej. Desde luego. P ero los parám etros culturales que determ inan el tratam ien to no recíproco — superioridad social. T o d o e llo es un sim ple lugar común. edad. E l aprendí- . 1964). S ería erróneo su­ poner. thai y muchas otras del sudeste de A sia). o culturas. sobre ciertas lenguas que disponen de una abundante colección de térm inos h o n o r í f i c o s (p. sino que hay incluso circunstancias en que (co m o sucede aún más en ja p o n és) sólo el superior. salvo en diferencias de detalle. sexo.

im aginem os que una oración que con­ tenga el a d jetivo ‘sophós’. Algunos aspectos de la interdependencia entre lengua y cultura no han recibido un reconocim iento tan cabal com o sería de esperar. podría in terpretar aquella afirm ación como si ‘sabio’ se em please con el m ism o sentido que. por otro. muy pertinente para la traductibilidad. 10. se verá obligado a u tilizar ‘ sabiduría’ por . la m e jo r traducción al es­ pañol de aquella oración griega sería ‘ H om ero es m e jo r poeta que H esíod o’. aparece en el texto de un autor com o Platón y que se expresa en español a base de ‘ H om ero fue más sabio que H esíodo’. p or cierto. en ‘ Quevedo fue más sabio que V illegas’. en caso de m ere­ cerlo. y a veces suprime. sin ser sabio. Uno de ellos. un poeta o un estadista. Pero.zaje de lenguas puede y debe ponerse en conexión con determ inados pro­ pósitos. entre ellos el de adentrarse y participar cuanto sea posible en una cultura distinta de aquella en que uno ha crecido y se ha form ado. la traducción de una a otra lengua no siem pre puede respe­ tar los usos normales. Lo convencional sería traducirla p or ‘sabiduría’. H em os m encionado ya las consecuencias lingüísticas más evidentes de la difusión cultural: el préstam o y el calco de traducción (cf. conviene satisfactoriam ente a la m ayoría de contextos. la cual. Fuera de contexto. pues ‘ sophía’ cubre indudablemente lo que en español actual com prende el significado de ‘ sabiduría’ y. en rigor. pongamos. aunque puede escapar a lo regular. y posiblem ente tam poco buen doctor. Y . se refiere al grado en que la difusión cultural reduce. carpintero o poeta. Pero ‘sophía’ y ‘ sabiduría’ no tienen el m is­ m o ám bito de significado/ En muchos contextos. pero lo cierto es que lo que suele deno­ minarse ‘sabiduría’ en español tam poco es ciertam ente un atributo esencial del buen zapatero. Si se traduce uno de los muchos pasajes de los diá­ logos platónicos en que aparece la pregunta que en español suele form ularse a base de «¿Pu ede enseñarse la virtu d ? » (en relación con la célebre paradoja socrática «N a d ie actúa m al a sabiendas» y con muchas otras tesis igualmente fam osas no sólo de la filosofía griega. las diferencias semánticas entre las len­ guas. parece realm ente que esto se ajusta al m áxim o a lo que el griego qu iere decir cuando em plea ‘ sophós’ en su sentido p r o t o t í p i c o . de la traducción corriente y. Ahora bien. p o r tanto. que traducim os al español un texto en griego clásico y que nos encontram os con la palabra ‘ sophía’. p or cuanto a menudo es d ifíc il de distinguir. alguien carente de un buen conocim iento de griego o fa lto de in form ación suficiente sobre el trasfondo social y cultu­ ral en que se escribió la frase.2). sino ya de toda la tradición filosófica occidental derivada de aquélla). relacionado sintáctica y sem ánticam ente con ‘so­ phía’ com o ‘ sabio’ lo es