You are on page 1of 7

Wunenburguer, J.-J., Antropología del imaginario, edic. del Sol, Buenos Aires, 2008.

INTRODUCCIÓN
El arduo y complejo proceso de hominización es inseparable de la adaptación
inteligente a lo real a través de la tecnología y, esencialmente, del lenguaje, pero
también parece serlo de la necesidad de evadir lo dado por mediación de los sueños, los
recuerdos, las emociones, el arte o el mito 1. Es nuestra intención subrayar el
polimorfismo del mito, un hecho que le permite orientar y estructurar las
representaciones del mundo y el accionar de tales representaciones. Como en su
momento hicieron relevantes estudiosos como Gillo Dorfles o Roland Barthes, el mito
se resemantiza, se transforma o se reescribe de continuo, y es posible emplearlo en la
comprensión de la cultura, incluso la más actual (p. 9).

EPÍLOGO. MITOS MODERNOS
Las modernas ideologías, particularmente políticas, como interpretaciones globales y
dogmáticas que emplean explicaciones no argumentadas, sino estereotipadas, así como
diversas imágenes, suelen estar preñadas, por tanto, de mitos. Se trasluce, sin ir más
lejos en la función del proletariado en la ideología marxista, que adquiere una
semejanza funcional con la pasión de Cristo, un sufrimiento también liberador, como la
lucha de clases, para la humanidad2. En el imaginario social se articulan ideas e
improntas míticas en los discursos políticos.
Las creaciones ficcionales contemporáneas, sean literarias pero sobre todo
audiovisuales, conforman una transfiguración de los mitos, una libre recreación de los
mismos, con intenciones ficcionales, pero también vitales. El elemento lúdico de la
cultura humana, presente desde antiguo, es hoy mayormente captado y vivenciado por la
televisión, fuente primordial del imaginario cotidiano de nuestra actualidad. El
espectáculo televisivo, así como los juegos, evaden de la vida común y responden a un
mundo propio (con su particular espacio-tiempo) que es responsable de transmitir una
serie de mágicas ilusiones al espectador3. La difusión de historias, ficticias o no, a través
de la televisión y de su poder de animación audiovisual, es un moderno reemplazo de la
ritualidad de los cuentos y los mitos de antaño. Los entretenimientos audiovisuales,
además, propician experiencias “religiosas”, de trance, éxtasis (los musicales, por

1

Al respecto es crucial Morin, E., Le paradigme perdu, la nature humaine, edic. Seuil, París, 1973, p. 35.

2

Véase Thomas, J., Introduction aux méthodologies de l’imaginaire, edit. Ellipses, París, 1998, pp. 301302
3

Véase al respecto, Wunenburger, J.J., L’Homme á l’age de la télévision, edic. PUF, París, 2001, en
específico, pp. 23-24.

la propiciación de la luz sacra por la que se invoca a la divinidad. en concreto. legitimando su institucionalidad y propia historia. E. y los mitos insertos en él. La misma fundación de las ciudades no escapa de los mitos de origen. pueden convertirse en una vía que posibilita pensar cuando el saber ya flaquea. 1975. Le Seuil.. 47-48). propiciando el acceso al plano supraconceptual y metalingüístico del sentido. 1973. edit. (pp. MITO E HISTORIA El imaginario de un mito. El visionado televisivo (panorámico. y que propicia comportamientos verdaderamente ritualísticos: la reunión de personas. 45). París. La significación simbólica suele remitir a una cierta universalidad (pp. las vivencias humanas en torno a la manifestación de seres invisibles SÍMBOLO El símbolo oculta dimensiones misteriosas y reveladoras. Langage et mythe. al margen de las fronteras de lo finito. edic. Por su mediación resuenan conductas arcaicas asociadas con el imaginario de lo sacro5. pero también del lenguaje y de la semántica del mismo. siendo la imagen la que nos hace pasa de la subjetividad de las creencias a la objetividad de lo que se muestra (p. en particular. los silencios o comentarios verbales grupales.. puede nutrir el pensamiento4. asociada a una interiorización espiritual. de Minuit. Entre estos elementos míticos se destaca la asociación del espacio urbano al 4 Un superfluo entretenimiento se puede profundizar en procesos simbólicos por los que se puede activar el pensamiento y el autoconocimiento. la metonimia y hasta el oxímoron.. en el específico marco urbano. al modo de las miradas de los antiguos dioses). integral. 36-37. El imaginario de una persona. 5 Las antenas serían un recuerdo del mítico axis mundi. es esencialmente inseparable de las grandes simbologías. y Cassirer. La métaphore vive. las instituciones de poder y las transformaciones sociales. que son los que establecen su destino. pero también un espacio abierto hacia fuera. así como de la mitología política que impregna sus representaciones nacionales. Véase Ricoeur. porque nos permite adentrarnos en mundos imaginarios.ejemplo). También. 31-32). Los seres humanos hallamos motivaciones extra en relación a las normas de la vida social (respeto a las autoridades o sujeción a las leyes). sería análoga a los fluidos cósmicos (p. pp. el imaginario. . París. los horarios específicos. como el de una narración histórica. P. a través de los mitos. lo que significa que la vivencia de las imágenes. El medio televisivo es un espacio de reposo e intimidad. en ese caso el historiador. Es capaz de organizar. Subyacente a los textos operan figuras y esquemas que son matrices de sentido. sinóptico. pp. depende del poder de las imágenes que sean usadas por el historiador. p. Así. 270-272 y ss. en una regular ritualidad. no está lejos de un viaje chamánico. 74). el encendido. que vincula con el mundo externo. además de operadores que provocan el traspaso de un sentido universal a uno particular y viceversa. en la que es frecuente ver la utilización de la metáfora. 74). la energía eléctrica que permite su funcionamiento.

por ejemplo. Son incontables los casos en los que la historia efectiva de un pueblo o nación. además. sobre el ámbito mítico de la democracia. creando una dinámica de pluralización que garantiza la pregnancia del mito en la cultura. y Castoriadis. 1992. los valores y estilos de la sociedad. pleno de mitos. las utopías confirieron un contenido figurativo y sensible a las ideas abstractas. concretamente. París. el de los afectos al mundo natural de los animales6. materialismo hedonista y religiosidad maniquea y de tipo mesiánico. suele ser una justificación de factor de cambio de las estructuras sociales. Modernamente. Como nuevos elegidos esos primeros ciudadanos se perciben míticamente como hombre de extrema bondad e intachable moralidad. 45-48 y ss... Une utopie de la raison. los mitos dominantes de una época. se convirtió en un modelo ideal. encarnado en el indio de las praderas durante el proceso de conquista del oeste. mantienen como señas propias símbolos. procedimiento simbolizado. ancestro del Estado. al modo de la tradición francesa. De esta manera. pp. hecho que se constata en el propio imaginario estadounidense. La tarea es hacer fructificar las riquezas naturales. que deben velar por la imposición del bien sobre el mal. que ha privilegiado un universo infantil. edit. que conformaron sus raíces culturales. 2002. Se sobrevalora ahora la imagen materna como figura nutricia (tras el derrumbe del padre inglés). el culto mitológico al dinero. Veamos otro ejemplo más moderno. así como sus narraciones míticas de retrospectiva se suman para conformar el imaginario propio de esa población.J. Véase. sin ir más lejos. Partidos políticos. en el dólar. el gusto. en especial. la ritualidad constituyente y la instauración de un nuevo mundus que reactualiza la dialéctica natura-cultura o ley-desorden. París. mitos y hasta una iconografía de identificación. como asociaciones de distinto tipo o grupos deportivos. J. Wunenburguer. la antigüedad.. La Table ronde. como actor de la historia. Los mitos estadounidenses. Incluso la igualdad no procede de la institucionalidad civil. el sustituto “mundano” del paraíso perdido (pp. La imaginación política. 76-78. al menos desde el siglo XVI. el de Mickey Mouse. Es ese imaginario. inmaduro. . el que nutre la memoria cultural nacional y modela ejemplarmente. se convierte en el soporte de la utopía que vio en ella. Por su parte. el de los cómics. C. E. in la que la institucionalidad no es posible. la sensibilidad. estuvieron signados por una peculiar mezcolanza de política puritana. edic. 52-53).mundo divino. Les mythes fondateurs de la nation américaine. pp. París. expresado a través de la moneda nacional. Las instituciones socio-políticas y muchos de los ideales de la vida colectiva han encontrado expresión en hipotiposis que ejemplifican lo planteado como contenidos 6 Véase Marienstrass. edic. 1979. Complexe. culturalmente hablando. Los Padres fundadores de los ideales estadounidenses trasmitieron a los colonos blancos europeos una fe de misión y mesiánica inspirada en el calvinismo. L’institution imaginaire de la societé. La emancipación de la servidumbre autoritaria europea se convirtió en el leiv motif para el nacimiento de una nueva historia que debía eliminar la previa. sino de la expresión (mítica) de una naturaleza fraternal cercana a Dios. Es así como el atlas geo cultural medieval europeo recibe. Los retornos cíclicos de conjuntos míticos a lo largo de la historia han servido como nuevos interpretantes de las experiencias sociales. la urbe. Seuil.

45-50. sobre todo. políticas y económicas. Boulogne. se impone como tecnología sociopolítica. y en qué contextos.P.E. Véase .. Utopian Thought in the Western World. la utopía configura imágenes que operan sobre ideas abstractas. tanto por desgaste como por derivación. en concreto. el utopismo occidental engendra posibilidades de ensoñaciones sociales que se orientan. imitadoras de sus topografías espirituales. París. nacen en un contexto histórico-cultural signado por la simbología del espejo y la luz. F. en lugar de arquetipos de un espacio espiritual. sociales. De esta manera. los mitos evolucionan. G. En sus derivaciones. Antropología…Ob. en particular. empleando algunos de sus elementos constitutivos. a partir del siglo XVI.cit. 56-58. ya separada de Dios. 1997. 112 y 114). París. F. más que hacia un pasado paradigmático originario. se imponen actividades productivas o se interiorizan leyes genéricas para todos los ciudadanos. como la uniformidad y la transparencia. Se mezclan dos búsquedas de ciudades. Flammarion. Las utopías han acompañado los progresos técnicos y los cambios morales y estéticos. La utopía política. Las tendencias culturales que generaron las utopías convergieron con la filosofía cartesiana.. Grenoble. sumandos a futurologías y profecías de distinto tipo. siguiendo las líneas maestras de un progresismo que fatiga la historia. a la par. Pero ahora. adquieren nuevas temáticas 7 En la utopía la imaginación se subordina y complementa a las informaciones racionales. y Durand. Presses Universitaires du Septentrion. como un ejercicio reglamentado de deducción científica. Utopies et civilisation. paisajes de carácter edénico propios del imaginario diurno. Ellug. y de las mitologías solares de la antigüedad.. 81-83 . En tal sentido. y seguidoras de los mitemas de la luz y la trasparencia. y Manuel. 8 Al respecto es interesante Wunenburguer. hacia un futuro más o menos lejano (pp. Un ejemplo notable de esto fueron los urbanismos pro soviéticos en la Europa del este. 1996. según las terminologías de Eliade y de Durand)8. CONCLUSIONES A estas alturas creemos estar conscientes de qué modos. se proyectan sobre la tierra. Puede aparecer como un verdadero avatar religioso tradicional y. diversas posibilidades de sueños sociales que. pp.intelectuales7. En cualquier caso. 1979. únicamente sufren eclipses temporales. tanto egipcia como griega (p. J. sin embargo. edic.. edic. 121-123. Belknap Press of Harvard University Press. derivada de los universales medievales (sobre todo las tradiciones franciscanas y agustinianas). Los espacios urbanos profanos. además. convirtiéndose en prototipos de las ciudades deseadas por el ser humano. & Manuel. pp. J. Nueva York. Champs de l’imaginaire. desarrolla en el ámbito del conocimiento del mundo la misma utopía que las que prescribían ciudades solares. en los que se estandariza el hábitat. espiritual e histórica. 1978. En algunos casos. amoldándose a las formas de la racionalidad imperante. que técnicamente suplantan las tierras sacras míticas harán presente. fueron versiones residuales de mitos religiosos. Las utopías modernas. no obstante. pp. en el que se impone un orden intelectual luminoso. entonces.-J. pp. 42. G. han proporcionado a la existencia sociopolítica histórica. así como seguros de que los mismos no mueren (sólo se camuflan.. Las utopías modernas. con el deseo expreso de reconocer el mundo para así exaltar el poder humano sobre la naturaleza. Les systémes mythologiques. p. permiten equilibrar un tanto el férreo mandato de la racionalidad crítica instituyente. 117118). Véase al respecto. Lapouge. como la literaria..

cuyo sentido se halla esencialmente en sus personificaciones e identificaciones (con nombres propios en las mitologías). que permite la circulación del saber narrativo. y Lyotard. Inseparable de la creatividad colectiva y de la cultura viviente. U. 1990. como se ha visto. El mito es mito-fórico. únicamente. parcial. cuyo campo de acción está constituido tanto por los actos mentales como por los sociales de sus relatos 9. mensaje y medio a la par. ha contribuido a su continuada fecundidad y a la producción de otros nuevos. edic. Los objetos del mundo físico aparecen despersonalizados. Madrid. J.en otros esquemas narrativos. París. sus propiedades se revelan en virtud del medio. emplea nombres propios que son el fundamento para un poderoso vínculo social. manifestaciones de seres sensibles. sino indefinidos. renovando. Ariel. edit. PENSAMIENTO MÍTICO En la comprensión mítica lo dado no es disgregado o fragmentado y. siendo categorías abstractas de las que se suelen extraer leyes. y de los que no se puede llevar a cabo una representación conceptual precisa en tanto objetos. 23-24 y ss. los mitos y su pensamiento no se reducen. sino absorbido en una totalidad que es incapaz (o no participa de) de disociar lo virtual de lo real. sino que le proporciona nueva vitalidad por mediación de sus efectos culturales. Lo visible es. pp. se reactivan y sufren distorsiones. En tal sentido. nunca periclitan. y tanto la mito-grafía como la mito-logía en el discurso que las ciencias humanas ha ejercido sobre el mismo. . La racionalidad científica se fundamenta en una ontología según la cual el verdadero conocimiento viene dado por la existencia de seres identificables en un espacio-tiempo. L’homme et son mythe. J. pp. mientras que las ciencias humanas historiaron la teología. el semantismo mítico más tradicional.. pp. o captan otras series míticas. por ejemplo. conceptualizado. por tanto. en concreto.-F. dogmáticos. Tales nominaciones. Los seres físicos no se separan de su manifestación. 1968. lo invisible de lo visible. Aubier-Mantaigne. El discurso teorético-científico no vacía el mito se sustancia. en tal sentido. a su modo. funcionan como conceptos genéricos. local. La condición postmoderna. en concreto. edit. Cátedra. y lo meta empírico de lo fenoménico. Obra abierta. en la reactivación de mitos del psicoanálisis con la intención de hacer de ellos herramientas para la auto comprensión del hombre actual. los mitos son una práctica social narrativa. 91-92. asumió como herencia el imaginario de la mitología pagana. Barcelona. al margen de sus accidentes y entorno. una manifestación particular. y hasta momentánea... 1987. Inserto en el triángulo yo-tú-él. Piénsese. de lo que no se ve. La teología cristiana antigua y medieval. el mito se presenta como un concreto y particular modo de actividad lingüística e intelectual que es capaz de exponer sentidos que no se pueden expresar convenientemente en la razón 9 Véase al respecto Eco. pero nunca se van. Así. 34-36 y ss.. de transformación y de existencia. Los mitos pueden reactivar su sentido adormilado en contextos culturales nuevos. que les confiere funciones. El pensamiento mítico pre comprende y capta el mundo natural por medio de las manifestaciones fenoménicas. Dournes. repetitivos e inmutables. a textos cerrados. Lo real en el mito se instala en un continuum en el que lo visible cobra sentido al asociarse con lo no visible.

adquiere una nueva poiética en las nuevas prácticas culturales. Aun en este sentido. no obstante. Plon. supuso un proceso de desmitificación cultural general. que recuerdan los famosos residuos invariantes de Pareto11. . que permite evitar la pérdida de sentidos y de valores. 560-561). 60. no dejan de ser un particular modo de perpetuación del mito. especialmente. p. sobre todo..cit. sobre todo. en el que se mueve libremente la creatividad individual. tomo IV. París. Confrontado con el logos y acuciado por su literalización. 11 Freund. como la artística y hasta la filosófica. Tal proceso mimético no inhibe. Seghers. La tradición mítica se caracteriza por el mimetismo. 120 y 121). J. Pareto. L’homme nu. Por consiguiente. en auténticos meandros. Aunque la intelectualización discursiva elimina la especificidad interior de los mitos. sometiéndolos al poderío 10 Se podría inferir aquí que de una lógica profunda. derivaría la racionalidad de identidad de las ciencias. que pretendió poner fin a la mediación de la imaginación mítica ante la razón analítica confrontadora de datos experimentales y de los conceptos abstractos. (Véase Dournes. MITO Y FILOSOFÍA El nacimiento de la filosofía occidental. edit. M. como se podría pensar. porque está diseminado en la totalidad que. edit. Lévi-Strauss. es inaccesible e incomprensible en función de nuestras capacidades intelectivas. reguladora de imágenes y conceptos. el invariante. configurarse como mecanismos de acercamiento a la verdad. p. En tal sentido. En ese contexto. con la intención de beneficiar un raciocinio que acabará dando lugar a una escisión entre pensamiento y vida.. el pensar mítico se conjuga en plural: un mito es tema indicador más que texto obligatorio. con los procesos cognitivos (pp. la creación estética. (Véase Cazenave. entre otras varias. en concreto. J. el mito cambia de significación. 49-50). aunque el contenido de la misma debe ser reinterpretado de continuo. pp. en tonos y matices concretos. de modo que su flujo de sentido se difunde por innumerables canales que le proporcionan las singularidades necesarias para su (necesaria) diseminación (pp. 84-86). sobre un plano sincrónico y diacrónico al tiempo. puede interferir. La desmitificación filosófica inicial.. 1976. 186 y 187.abstracta y analítica. no pudo evitar una hermenéutica instauradora de sentido ya en la misma antigüedad (Platón). sin desaparecer. París. entonces. Albin Michel. Op. edit. naturalmente. C. p.. sin embargo. sería una forma unilateral de racionalidad posible. que acabó proyectando un discurso mítico en forma narrativa y hasta argumentativa. La science et l’ame du monde. 1974. París. No debe olvidarse que las producciones inmateriales son muy ricas en seudomorfosis y recurrencias.. Mythologiques. 1971. analógico y simbólico. Las narraciones míticas pueden. la théorie de l’équilibre. cercana en el tiempo al de la creación literaria. que posee un doble nivel de organización. no es una locura señalar que el pensamiento mítico. además de la distracción. limitadas y finitas10. Compuesto de orden y desorden a la vez. la función mítica también recrea. y el probabilístico (de novedad y variedad). siendo rehabilitado literariamente. la continua y progresiva creatividad del pensamiento mítico. Por consiguiente.

a formas apriorísticas de cualquier imaginación. medieval y moderna. El discurso científico y teorético le confiere al mito. personalidades y situaciones paradigmáticas que incorporaron el patrimonio míticosimbólico en las creencias y representaciones de las sociedades. R. Un ejemplo notable es. Mythes et mythologies politiques. edit. París. (p. descubriendo sus propios límites. ha de dar lugar al mythos como fundador de todo el sentido (p. la tradición exegética.noético del conocimiento reflexivo. uniéndose así a universales. 1990. 90). Seuil. PUF. El logos. El mito se metamorfosea en virtud de su calidad de materia psíquica y realidad arquetípica que atraviesa transversalmente tiempos y culturas. .. antigua. 1981. la inclusión social de los mitos a través del imaginario de las ideologías políticas 12. A. como se ha mencionado. se encargó de no olvidar nutrir la cultura con vastas colecciones de relatos.. Mythes politiques modernes. por efecto cultural. 96). véase Retzler. París. 12 Sobre este particular. nuevas vitalidades: la abstracción inoculada en el mito por la hermenéutica de las ciencias humanas provocó un procedimiento dialéctico que proporcionó a la misma ciertas peculiaridades psicosociales y antropológicas. entonces. y Girardet. edit.