INTRODUCCIÓN

UN PROCESO REVOLUCIONARIO ÚNICO
A partir de 1808 se abre en todo el mundo hispánico una época de profundas transformaciones.
En España comienza la revolución liberal, en América el proceso que va a llevar a la
Independencia. Fenómenos de una importancia fundamental que plantean varios problemas
explicativos. El primero es su relación recíproca. En la mayoría de los casos, estas profundas
rupturas han sido estudiadas como si se trataran de dos fenómenos independientes. QuÍzá
porque aún contemplamos estos fenómenos con los ojos de los historiadores del siglo XIX, ya
fuesen americanos o españoles, para los cuales el marco de referencia era el Estado-nación. Para
los primeros, a través de las «revoluciones» de Independencia, se trataba de legitimar la
emancipación de las nuevas «naciones» hispanoamericanas y la formación de regímenes
políticos modernos. Para los segundos, la revolución liberal era el tema central y suficiente para
una España desgarrada por un paso traumatizante a la Modernidad. Todos olvidaron muy pronto
la estructura política que había precedido su existencia como Estados separados: esa estructura
política del Antiguo Régimen que era la Monarquía hispánica, con—como se decía entonces— sus
dos pilares, el español y el americano. Existían ciertamente referencias en los estudios sobre
América a los acontecimientos peninsulares y en los españoles a los problemas americanos, pero
en ambos casos se trataba más bien de una referencia contextual, sin verdadera importancia
explicativa. Era ciertamente importante saber cuál era la política española con respecto a
América, pues ella determinaba en parte la lucha emancipadora; también lo era, aunque menos,
en España el recordar la existencia de la insurgencia americana para situar los problemas
militares o financieros, pero esas referencias obligadas remitían en ambos casos a causas
exteriores. Esta óptica nos parece insuficiente, puesto que los dos fenómenos, la revolución
liberal española y las independencias hispanoamericanas aparecen continuamente imbricadas
en todas las fuentes. Como intentaremos mostrarlo en estas páginas, se trata de hecho de un
proceso único que comienza con la irrupción de la Modernidad en una Monarquía del Antiguo
Régimen, y va a desembocar en la desintegración de ese conjunto político en múltiples Estados
soberanos, uno de los cuales será la España actual.
El carácter global de este proceso se puede comprender mejor ahora que hace unos años,
puesto que acabamos de ver cómo la crisis de otro gran conjunto político —aunque de
naturaleza diferente—, la URSS, acaba por dar origen a una multitud de nuevos Estados. El
segundo problema atañe a la naturaleza de ese proceso. Para sus protagonistas, y para una larga
tradición historiográfica, se trata, sin ninguna duda, de un proceso revolucionario. Para los
americanos, y desde el principio, se trata de la época revolucionaria por excelencia.
Para los españoles, y también desde sus inicios, su carácter revolucionario no ofrece la menor
duda. Ahora bien, el consenso terminológico sobre el carácter revolucionario de estos fenómenos
esconde diferencias considerables que dependen de lo que se entiende, o se ha entendido, por
revolución. Cierto para sus protagonistas, el carácter revolucionario de nuestro período tiende a
difuminarse y llega incluso a ser totalmente problemático, cuando la revolución se ve ante todo,
como una radical transformación de las estructuras sociales y económicas, o como el acceso al
poder de una nueva clase social.
Así, como en América la Independencia trajo consigo pocas modificaciones substanciales de las
estructuras económicas o sociales profundas, se ha tendido últimamente a infravalorar su
carácter revolucionario. La revolución de Independencia ha pasado a ser considerada, por
muchos autores, como un fenómeno «puramente político» y por tanto de importancia
relativamente secundaria con respecto a las permanencias estructurales. Lo «puramente
político» se refiere aquí tanto a la ruptura del vínculo con la metrópoli, como a la sustitución en
el poder político de los peninsulares por los criollos.
En España, el carácter revolucionario del proceso abierto en 1808, sigue siendo normalmente
aceptado, pero muchas veces el adjetivo «liberal» viene en cierta manera a disminuir la fuerza
de la palabra revolución, como indicando una revolución limitada: el tránsito del Antiguo
Régimen a la sociedad burguesa, considerada ésta y aquél fundamentalmente por sus rasgos
institucionales, sociales y económicos. En los dos casos, en España y en América, utilizando
criterios surgidos de las interpretaciones clásicas de la Revolución Francesa, se habla como
mucho de una revolución burguesa, realizada en España por una burguesía revolucionaria o en
América por una burguesía criolla.

Dado el carácter preliminar de estos ensayos trataremos poco de esos aspectos y. la marcha hacia un sistema social centrado en el individuo y hacia la democracia representativa no está ligada a una hipotética burguesía. clérigos. dispone de sus propias respuestas a este tipo de preguntas. Triunfa entonces una nueva legitimidad —la de la nación o la del pueblo soberanos—. .Pero este tipo de interpretaciones es cada vez más difícil de mantener. desgajado de los vínculos de la antigua sociedad estamental y corporativa. una nueva sociedad y una nueva política. se encuentran ciertamente algunos burgueses pero sobre todo nobles y patricios. sino regímenes nuevos destinados a poner coto. la expresión de un nuevo soberano. Sea cual fuera la profundidad de las medidas concretas de reforma y los avatares de la lucha entre los revolucionarios y sus adversarios. para irrumpir en plena luz. esté elaborado e impuesto por un grupo social determinado y que este grupo sea un grupo burgués? La respuesta está en gran parte dada. La burguesía triunfante es una burguesía introuvable. Este enfoque incluye necesariamente en el estudio la dimensión socio-económica como una de las variables que configuran al actor y a sus relaciones con los otros actores. la nueva política. Lo radicalmente nuevo no es tampoco la existencia de un nuevo sistema global de referencias en el que se combinan las ideas. Considerar sólo las medidas concretas de reforma institucional. de autoridad y de subordinación entre actores sociales. todas esas novedades habían ido surgiendo a lo largo del siglo XVIII en grupos restringidos de hombres agrupados en nuevas formas de sociabilidad. en tanto que se constituyen precisamente para conquistar esa nueva legitimidad. Reducir estas revoluciones a una serie de cambios institucionales. social o económica conduce a relativizar su novedad y también su eficacia. valores y comportamientos que deben configurar al nuevo hombre y a la nueva sociedad.. Como lo muestra claramente el ejemplo actual de los países del este europeo y de la URSS. la revolución lleva a su término muchos procesos comenzados durante el Antiguo Régimen. por tanto.. la ruptura es patente e irreversible.. Política en el sentido más fuerte de la palabra. Por esto hemos adoptado una óptica voluntariamente política y cultural. surgida de un nuevo pacto social. y sobre todo. La victoria de todas estas mutaciones. desde la más pequeña a la más amplia. Que estas relaciones poseen también un contenido económico es obvio. En gran medida. pero ya no podrán ser una simple vuelta al pasado. de abordar una nueva era. por códigos culturales de un grupo o de un conjunto de grupos sociales. sociales o económicos deja de lado el rasgo más evidente de aquella época: la conciencia que tienen los actores. Ese hombre nuevo es un hombre individual. Pueden existir después tentativas de restauración del Antiguo Régimen. sino la aspiración a un análisis más global. imaginarios sociales. casi todas tienen precedentes en la época de la Ilustración pues. Podemos ahora abordar el problema de la identidad de los actores. Pero la relación entre actores no sólo está regida por una relación mecánica de fuerzas. el pueblo. por primera vez. Toda relación social posee un contenido cultural fundamental: ¿Cómo está pensada o imaginada la sociedad? ¿Qué es lo que constituye el vínculo social? ¿Qué tipo de autoridad se considera legítima? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Qué poderes se le atribuyen comúnmente? ¿Cuáles son los derechos y deberes recíprocos entre gobernantes y gobernados? Toda unidad social. provisionalmente. profesores y estudiantes. como lo hizo notar ya Tocqueville a propósito de la Revolución Francesa. la nueva sociedad. a través de la competición de los que buscan encarnarlo o representarlo. y que todas las fuentes reflejan. En este campo. una sociedad contractual. una nueva política con actores de una clase nueva que. son las que crean esa ruptura profunda de la que nos han dejado constancia los propios actores. en un momento dado. todo un conjunto de hombres cuyo rasgo común no es una común situación socio-económica. que englobamos bajo el término sintético de Modernidad. sino a mutaciones culturales y políticas de los grupos dirigentes. sino su pertenencia al mismo mundo cultural. ¿Puede decirse que el nuevo sistema de referencias y las medidas concretas que él inspira. empleados públicos. a la política moderna y al nuevo sistema de referencias subyacente. y de la sociedad. es decir el de las relaciones de alianza y de oposición. sino también. Lo radicalmente nuevo es la creación de una escena pública cuando este nuevo sistema de referencias deja los círculos privados en los que hasta entonces había estado recluido. De ahí que una visión «política» no sea una negación de lo económico o de lo socio-económico. pueden ser llamados políticos. de los temas socio-económicos. de estar fundando un hombre nuevo. Cuando se examinan de cerca los medios en que progresa el nuevo sistema de referencias y los principales actores del proceso revolucionario.

puesto que la vuelta a la Edad de Oro ha sido a menudo uno de los principales motores de las revoluciones. Mientras que en España fueron los antiliberales los que acusaron a sus adversarios de «afrancesamiento». sino que fue un fenómeno social. ha sido objeto de un debate apasionado. la estructura política y territorial de la sociedad. el debate fue más tardío y en cierta manera surgió con signo contrario al español. contra su heredero. identificado con lo moderno. va a surgir progresivamente una escuela revisionista. para una época determinada. la composición y la amplitud de las élites. El plantear la filiación. el tema llega a convertirse en polémico precisamente en la época revolucionaria. esa impalpable y efímera combinación de ideas. un tercer problema: la relación entre la revolución hispánica y la Revolución Francesa que sólo 20 años separan. un modelo de sociedad ideal que puede situarse tanto en el pasado como en el futuro: que puede ser tanto una nostalgia como un proyecto. imágenes. . Pero. permite ponderar las diferentes variables explicativas: por ejemplo. Sea cual fuera las modificaciones que se proponían hacer al modelo revolucionario francés. y el acento puesto en la especificidad —cierta y evidente también— de la revolución hispánica.. El traumatismo original durará hasta nuestros días. En América. convirtiendo este tema en un verdadero tabú historiográfico. la relación entre la sociedad y el poder político. En España. Estamos aquí en el campo de los modelos o proyectos de sociedad íntimamente unidos a los principios de legitimidad y a los valores. ni todo lo español tradicional. Las modalidades y la cronología del debate han sido diferentes. sino como una exigencia de mayor inteligibilidad. a lo español. que será uno de los que más trataremos en estos estudios. es posible arriesgarse a definir lo que sería en un cierto momento. el captar y medir —geográfica y socialmente— la inevitable heterogeneidad cultural. identificado con lo tradicional. político y cultural tan nuevo que dominó — como modelo o como objeto de rechazo todo el debate político europeo de aquella época. Ningún país es culturalmente homogéneo y la tarea del historiador consiste precisamente en intentar. intentar una comparación entre los procesos revolucionarios. puesto que los que estaban siguiendo los pasos de la Revolución Francesa eran los mismos que estaban. campo primordial de estudio en el cual nuestra época ocupa un lugar privilegiado pues fue precisamente entonces cuando se produjeron esas radicales mutaciones que hacen de la época revolucionaria por excelencia del mundo hispánico. después de esa etapa.. no para desembocar en un juicio moral o en una reivindicación de primacía. el de los valores y comportamientos. en América fueron los liberales de la segunda mitad del siglo XIX quienes reivindicaron su filiación con la Francia revolucionaria. la fuerza de las pertenencias comunitarias o «nacionales». Se construye entonces una interpretación de la Independencia hispanoamericana que tendrá un vigor considerable. Tenemos aquí un vasto campo de estudio: el del imaginario social y político. más allá de las cuestiones sin fin de las «influencias» es posible. sin duda. La historia comparada.. en nuestro caso.Toda organización social lleva también consigo. La Independencia americana es hija de la Revolución Francesa y consecuencia de la difusión en América de sus principios. puesto que la Revolución Francesa no sólo trastocó el equilibrio político europeo. a la vez luchando. lo que a primera vista podría parecer como un tema de discusión académica. o el parentesco. las características de la cultura popular. el fondo de la polémica fue el oponer lo francés. a la Revolución Francesa o a la hispánica. aunque sólo sea implícitamente. que sea cual sea la posición adoptada. entre las dos revoluciones es inevitable. incluso en nuestros días. desde ahora. pasiones y juicios de valor de los múltiples actores de un país en una época determinada. el modelo era inconfesable pues proporcionaba a sus adversarios un argumento muy eficaz dado el carácter nacional de la guerra. favorable o desfavorable. Queda. en fin. Contra esta versión liberal de finales de siglo. el peso de la religión.. Sólo. aunque los orígenes de esta oposición dualista se remonten al siglo XVIII o incluso al XVII. De ahí la invocación ritual de los precedentes españoles. o ambos a la vez. Curiosamente. al poner en evidencia las semejanzas y las diferencias. un argumento polémico en los debates políticos a ambos lados del Atlántico. Napoleón Bonaparte. En ambos casos. Vair du temps. ni inversamente. Avancemos. es conceptualmente imposible el identificar una posición ideológica a un supuesto «espíritu» nacional: ni todo lo francés es moderno. que insiste al contrario sobre el carácter «hispánico» —identificado a lo tradicional— de las revoluciones de Independencia. aunque los términos del debate de hecho no lo fuesen.

triunfa el acontecimiento singular —la caída del muro de Berlín. indica que hay una toma de conciencia de todo lo que ignoramos aún sobre esta época clave y de la insuficiencia de las interpretaciones clásicas. París. que. que estos ensayos son también una primera aproximación a otra interpretación de las independencias americanas. era ya. ni lo local.La óptica comparativa puede entonces intentar explicar. sin olvidar las otras. potencialmente irreversible l. La multiplicación en los últimos años de los estudios sobre este tema. En el nuestro. Muchos estudios realizados en una óptica de historia social y económica. bastante olvidado desde hacía varias décadas. cualesquiera que sean —económicas. explican de manera satisfactoria la característica esencial de las independencias: es decir su simultaneidad y la Semejanza de los procesos. Pero. Es por tanto en el campo de lo político y de lo cultural donde. ni las estructuras explicar las bruscas rupturas. modifica de modo irreversible las situaciones políticas. En estos períodos. De ahí también viene la importancia fundamental que hay que dar a la cronología. los años 1808-1810. no estando aún consumada. han aportado numerosos elementos para comprender las estrategias de los múltiples actores de la época. movimientos populares y casos locales. habrá que buscar las causalidades primeras. en una óptica más antropológica. ni lo económico-social. no hay que dejar de lado la perspectiva global. ya sea regional o más global. por ejemplo:¿por qué el paso a la Modernidad se hizo por vías diferentes en el mundo latino y en el mundo anglosajón? ¿y cuáles fueron sus consecuencias? Añadamos explícitamente. para terminar. por su carácter único. La pluralidad y la diversidad no pueden explicar la unicidad de un fenómeno. dentro de una tipología lo más general posible de un conjunto de fenómenos análogos. empezando por las abdicaciones reales de Bayona que abren la crisis de la Monarquía hispánica. a pesar de lo diversas que son las economías y las sociedades americanas. en los que estos acontecimientos fueron particularmente numerosos y tanto más importantes cuanto que provocaron en 1810 una ruptura que. Otros muchos le seguirán después. a nuestro modo de ver. insoslayable en toda la historia política y muy particularmente en las épocas revolucionarias. por ejemplo en nuestros días—. Si los estudios en el «tiempo largo» convienen a las estructuras. Lo que todas las regiones de América tienen entonces en común es su pertenencia a un mismo conjunto político y cultural. Otros están analizando con gran pertinencia. las rupturas exigen el «tiempo corto». el por qué de un caso particular. pues. sociales mentales—. pero en este trabajo nos centraremos sobre todo en este período clave. La época que vamos a estudiar está toda línea de este tipo de acontecimientos. mayo de 1992 .

Es una historia cerrada. las discusiones en la jabonería de Vieytes. Arqueología de un fervor contradictorio. en cambio. un ensayo arqueológico de la política argentina. de la conquista de la libertad del pueblo. Es en esta perspectiva donde se sitúa el pensador Dardo Scavino en su análisis sobre las revoluciones y el proceso de la independencia de los pueblos hispanoamericanos en su nuevo libro Narraciones de la independencia. Desde esta perspectiva. Narraciones.UN ANÁLISIS DE LA HISTORIA AMERICANA 200 AÑOS DE CONTRADICCIONES Más que un libro de historia. y allí. Cornelio Saavedra y Mariano Moreno irremediablemente enfrentados. de nuevo. los hechos debían entrelazarse con una sola dirección. Una arqueología. la sorprendente conciencia política de Cabral antes de su muerte. Es un acercamiento monolítico. Perdura aún en el imaginario argentino un relato escolar de la Revolución de Mayo y del proceso de la independencia. el pueblo en la plaza. de la conformación de un único pasado argentino. casi por segunda vez. La lluvia. Después vendrá San Martín. Que la objetividad de los documentos (y de sus efectos) es el relieve que se eleva por sobre los relatos que componen la historia. recién publicado. no busca encadenamientos causales sino condiciones históricas de posibilidad de un saber. que elabora una historia coherente y homogénea. etcétera. el cabildo. el Himno Nacional. que reflexiona. más tarde Tucumán y los brazos en alto y al fin la libertad. poco de diferencia y más de unidad y clausura. “La expresión ‘fervor contradictorio’ la tomé de Octavio Paz. quien la acuñó para hablar de la ambivalencia afectiva de los criollos en relación con indios y españoles” “Esta ambivalencia se . sobre las ambivalencias del relato revolucionario. Esto no significa desactivar la verdad histórica sino entender que esta verdad es el desenlace de una textura discursiva. arqueología. el reclamo por saber de qué se trata. contradictorio: esos son los conceptos que le permiten dar cuenta de un quiebre de sentido. a partir de textos. Dardo Scavino propone en “Narraciones de la Independencia”. comprender la historia ya no como una sucesión documentada de hechos con pretensiones de objetividad y coherencia sino como la composición de un relato que los agrupa y reúne. con imágenes de abnegación y patriotismo. de una discontinuidad narrativa en el origen mismo de las repúblicas americanas. ser continuos y permeables a causas definidas en nombre del espíritu patriótico. Es decir.

los pieds noirs. De modo que aquí los autores no son tan importantes como las narraciones. que más bien fueron instrumentados por él. Pero el problema es cómo conquistaron antes la hegemonía política que les permitió lograrlo. no lideraron las revoluciones de independencia. Para ellos. Entonces la dicotomía civilización y barbarie expresada por Sarmiento en el Facundo está presente ya en una de las narraciones de . El primero es la palabra inclusiva de la diferencia. Si el indio y el afroamericano eran parte de los americanos que luchaban contra la monarquía española. Durante la independencia ambas solían coexistir en un solo y mismo texto. sí. Son relatos antitéticos. en este caso. que no son sucesivo sino contemporáneos uno del otro. el equivalente francés de los criollos. los patriotas se presentan. buscaban controlar el aparato de Estado. a la vez. La sucesión de esta hegemonía criolla será vista por Scavino en el devenir político argentino posterior a la revolución: en la obra de Alberdi. tuvieron que hacer las valijas y volverse a la metrópoli. en la narración criolla. Los criollos. por esta doble identidad de ser nacidos en América y. En Argelia. Eso lo dicen muy claramente Bolívar. Esta es. la definición de revolución: otra clase social pasa a controlar ese aparato. Dos narraciones: por un lado la epopeya popular americana. cuando éstas concluyeron. los conquistadores. Y es más. Pero no lo hicieron. en la “conquista” mortífera de Roca. por otro la novela familiar del criollo. en los discursos de Lugones o en las ideas de Héctor Murena. -Según Tulio Halperín Donghi la hegemonía criolla responde a una necesidad económica en la administración del Estado. el segundo. otro gallo habría cantado. si se entiende literalmente el vocablo: hubo una vuelta a los orígenes. Estamos de acuerdo. Miranda o Monteagudo dicen “nosotros”. por ejemplo. La revolución tenía que restablecer el “contrato originario” de América que eran las “capitulaciones”. en cambio. “En la narración americana. contradictorios. ¿quién habla en esa voz? ¿Quién enuncia la revolución. Ya a principios del siglo XVIII esta contradicción había sorprendido a dos agentes secretos de la corona española. Después podemos discutir si. Basta comparar la independencia hispanoamericana con lo que sucedió en otros continentes. el nombre originario de este suelo o el hijo de los españoles? Porque en ellos la voz de la lucha política está tomada por esta oscilación. los criollos instrumentaron el relato indigenista. si eran iguales frente al poder del imperio. como descendientes de los indios conquistados y otras. la revolución venía a restablecer la superioridad de los criollos”. por ejemplo. Cuando Bolívar. en cambio. los criollos. ¿hubo realmente una revolución? -Desde la perspectiva de la narración criolla la revolución debía traducirse en una restitución de los derechos que los Reyes Católicos y Carlos V les habían acordado a sus ancestros. Ambos discursos son heredados. Yo me inclino a pensar que no. El problema es que ellos mismos dicen a veces lo contrario: la revolución no es el restablecimiento de los derechos de los conquistadores sino de los conquistados. la revolución venía a establecer la igualdad entre los diversos grupos. es decir. esa igualdad se pierde bajo el poder del criollo que defiende su superioridad. -Si en la narración criolla la revolución es una repetición de la conquista española. Teresa de Mier o Viscardo y Guzmán. ¿No puede ser esta la razón de esa contradicción narrativa? -Los propietarios de los medios de producción. oriundos de España. de los conquistadores españoles. Mi diagnóstico. es más bien político”. A propósito de la conquista. la voz de una hegemonía elitista que va a perdurar en el tiempo. Si se hubiesen presentado a sí mismos como los hermanos de los argelinos en lucha contra el opresor francés. que también tenían sus conflictos con esa administración metropolitana que les imponía sus funcionarios y sus gravámenes.explica a mi entender por la existencia de dos narraciones antitéticas que llamo la ‘epopeya popular americana’ y la ‘novela familiar del criollo’ y que se remontan a la colonia. encontraban una identidad compartida contra un enemigo común. por haber nacido en esta tierra. a veces. si todos ellos. O’Higgins. Y desde mucho antes de las revoluciones. escribe Scavino en su libro y analiza cómo la igualdad republicana deviene en hegemonía política criolla. como sostienen algunos. para advertir que no alcanza con tener la propiedad de los medios de producción para conquistar esa hegemonía. anteriores al proceso revolucionario pero sobre los cuales va a asentarse la práctica política de quienes llevaron adelante las luchas por la independencia. Sólo puede hablarse de revolución. Entonces para Scavino el soporte de la revolución está dado por un andamiaje narrativo que lo antecede y que define el sujeto de las prácticas revolucionarias como oscilante y de identidad fragmentada. después de todo. se trataba de un claro síntoma de la chifladura de los criollos. abandonando sus propiedades.

Las entidades políticas tienen una existencia simbólica: cosas en nombre de las cuales actuamos o tomamos decisiones. No porque la historia sea cíclica y se repita sino porque. Pero el problema es que entre Sepúlveda y Neruda cambió la definición de lo humano: animal racional. A lo mejor. de algún modo. . Aunque la conquista haya sido un episodio nefasto. en el otro. con ciertas di ferencias. desde siempre. de la lucha de Latinoamérica por su emancipación. hay millones de sujetos que se sienten interpelados por el gentilicio latinoamericano. que define siempre una nueva barbarie sobre la que hay que intervenir políticamente para “normalizarla” de acuerdo con las necesidades del mercado. O en todo caso es la historia de un presente que. Jorge Volpi decía: ‘Latinoamérica no existe’. como el chileno Francisco Bübao. Para Scavino. ¿Cómo se entra en la historia? Patriotas como Monteagudo lo decían claramente: a través de la integración en el mercado mundial. -¿Cree que el relato de la epopeya americana podría haber tenido otro destino? -Supongo que el significante Latinoamérica no habría sido adoptado. cuando los norteamericanos invadieron por primera vez Nicaragua y algunos escritores. Para Scavino las narraciones contrapuestas que sostuvieron aquella emancipación siguen siendo en el presente. si los franceses hubiesen logrado quedarse en México extendiendo el imperio de Maximiliano hacia el sur. en Ernesto Laclau. prefiguración. más recientemente. ¿Por qué? ¿Cree que esto se mantiene a lo largo del siglo XX? – Sí. en la historia humana. Mi libro no se inscribe en la perspectiva de Edward Said y los estudios llamados poscoloniales. para él. – El concepto (significante) América Latina supone la reunión de estas contradicciones y la hegemonía europea. Ergo. de cultivar y cosechar sus campos y de internarse en sus minas”. latinoamericano no se oponía tanto a americano sajón como a indo o afro-americano. Dardo Scavino escribió más un ensayo arqueológico sobre la política argentina que un libro de historia. el que no esté integrado en el mercado mundial… Es sobre este relato de una élite ilustrada que se labra el discurso liberal y burgués de América Latina del siglo XX.la independencia. doscientos años después. Neruda piensa que sin esta peripecia América no hubiese entrado en la historia universal. escribe ahí. Esta hegemonía va a venir acompañada por un relato en el cual la lucha de ese pueblo fue. sustituyeron en la epopeya popular americana el enfrentamiento entre América y España por un antagonismo entre la América latina y la sajona. por una prodigiosa inversión dialéctica. o el colombiano Torres Caicedo. interlocutor de Urquiza.“La luz vino a pesar de los puñales”. No hace mucho. fuera de aquellas planicies monocordes de próceres valientes situados en un pasado lejano. se inscribe siempre en una oposi ción. apareció en un momento preciso: en 1856. animal histórico. Esto no significa que todos los interpelados estén de acuerdo con la significación de ese significante. de hecho. las mismas poblaciones se ocupan de limpiar las casas de los criollos. los verdugos se convierten en redentores o los opresores en liberadores. imperiosa. en un caso. como toda entidad simbólica. del imperialismo yanqui. Y como su cedía ya en muchos textos de la independencia. Y aclara: “La hegemonía no es para mí el discurso dominante o colonial. Yo sigo aquí una tradición que se remonta al joven Marx y que encontramos. Casi sobre el final escribe en su libro: “Doscientos años después de las revoluciones de la independencia que suprimieron el pongo. El gentilicio latinoamericano recordaba nuestra filiación europea. siempre fue la misma. Pero Neruda concluye su relato de la conquista con un poema intitulado A pesar de la ira. Pero el proceso hegemónico podría haber sido otro y contar. con otros rostros pero bajo los mismos enunciados. Se inscribe en una tradición historiográfica fértil. y sobre todo no habría asumido ese valor anti-imperialista. retrospectivamente. Alguien puede señalarnos que entre decir que los indios eran seres “sin alma racional” y decir que eran seres “sin historia” hubo un gran progreso. otra historia”. la lucha por la conquista de esas reivindicaciones y derechos. Para él. uno de los efectos políticos de estas narraciones contradictorias es “la aparición de la propia Latinoamérica. Se trata de una de las versiones más grandiosas de la epopeya popular americana. Así que. Pero del mismo modo que Volpi existe porque hay alguien que responde a ese nombre. no deja de ser el efecto de las mismas narraciones y de la misma contradicción. Eso sí. Una parte de la sociedad es hegemónica cuando sus reivin dicaciones y derechos se convierten en las reivindicaciones y los derechos de toda la sociedad. en estas mismas páginas. Con un detalle interesante. Este nombre. el yanaconazgo y la mita. Neruda empieza denunciando la opresión inicial: la conquista. Fíjese en el Canto general de Neruda.