UNIVERSIDAD PANAMERICANA DEL PUERTO

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES
ESCUELA DE C ONTADURÍA PÚBLICA

Facilitador/Profesor.
M.Sc: Luis Gómez

Bachiller
Paredes Heidys

OCTUBRE 2.016

Es interesante examinar las numerosas implicaciones que existen entre la moral y
la economía, por cuanto son muy frecuentes las veces en que se las soslayan, y
es de suma importancia que se den ciertas condiciones para tener una economía
moral y no cualquier otra. Será bueno analizar entonces de qué manera algunas
doctrinas económico-políticas -aparentemente "positivas" o "beneficiosas"- atacan,
en realidad, y terminan destruyendo a la moral. Todo depende buscar un punto de
equilibrio claro está, pero primero iremos defiendo los términos básicos como ,
microeconomía y economía moral para dar una concluio satisfactoria.

La economía es la ciencia que estudia los comportamientos delas finanzas y de
los mercados para encontrar soluciones y maximizar las ganancias y operaciones
de las empresas o cualquier establecimiento, ella es un instrumento que nos
permite el mejor manejo de los recursos financieros y no financieros a través de la
estadística, contabilidad, presupuestos y mercadotecnia.

Microeconomía
La teoría de la oferta y la demanda por lo general supone que los mercados son
perfectamente competitivos. Esto implica que hay muchos compradores y
vendedores en el mercado y ninguno de ellos tiene la capacidad para influir en los
precios de los bienes y servicios. En muchos la vida real de las transacciones, la
hipótesis de un error porque algunos compradores y vendedores individuales
tienen la capacidad de influir en los precios. Muy a menudo un análisis sofisticado
es necesario para comprender la ecuación de oferta-demanda de un buen
modelo. Sin embargo, la teoría funciona bien en situaciones simples.
La economía convencional no asume a priori que los mercados son preferibles a
otras formas de organización social. De hecho, su análisis se dedica a los casos

en que los llamados fallos del mercado conducentes a la asignación de recursos
de menor valor por alguna norma (carreteras son el ejemplo clásico, rentables
para su uso para todos, pero no directamente rentables para cualquier persona a
la financiación). En tales casos, los economistas pueden tratar de encontrar
políticas que eviten los residuos directamente por el control del gobierno, de
manera indirecta por el Reglamento que induce a que los participantes del
mercado actúen de manera consecuente con el bienestar óptimo, o mediante la
creación de "mercados faltantes" para permitir una negociación eficaz donde no
existía anteriormente. Esto se estudia en el ámbito de la acción colectiva.
También hay que señalar que "el bienestar óptimo" toma generalmente la norma
de Pareto, que en su aplicación matemática de Kaldor-Hicks método, no se queda
en consonancia con la norma utilitarista en el aspecto normativo de la economía
que estudia la acción colectiva, es decir, la elección pública . El fracaso del
mercado en la economía positiva (microeconomía) es limitada en las
consecuencias sin mezclar la creencia de los economistas y de su teoría.
La demanda de diversos productos básicos por los individuos es generalmente
considerado como el resultado de un proceso de maximización de utilidad. La
interpretación de esta relación entre el precio y la cantidad demandada de un bien
es que, dados todos los otros bienes y limitaciones, este conjunto de opciones es
la que hace el más feliz de los consumidores.
Modelos Microeconómico
Se supone que todas las empresas son consecuencia de la decisión racional de
decisiones, y su objetivo es la maximización del beneficio. Teniendo en cuenta
este supuesto, hay cuatro categorías en que pueden ser considerados los
beneficios de una empresa en función de su estructura de costes fijos y coste
variables, y la demanda en el mercado de los productos que fabrica.

Una empresa se dice que está generando beneficio económico, cuando su
costo total promedio es menor que el precio de venta final de sus

productos. El beneficio económico es igual a la cantidad de unidades
vendidas multiplicada por la diferencia entre el costo total promedio y el
precio de venta.

Una empresa se dice que está haciendo un beneficio =, cuando su
beneficio económico es igual a cero. Esto ocurre cuando el coste medio
total es igual al precio de venta.

Si el precio está entre el costo total medio y el coste variable medio,
entonces la empresa se dice tiene una pérdida de minimización de
afección. La firma todavía debe continuar produciendo, ya que su pérdida
sería mayor si se tratara de dejar de producir. Si la producción continua, la
empresa puede compensar su coste variable y al menos una parte de sus
costes fijos, pero al detener completamente la producción perdería la
totalidad de sus costes fijos.

Si el precio es inferior al coste variable medio, la empresa debería parar la
producción. Las pérdidas se reducen al mínimo al producir nada, ya que
toda la producción no generar rendimientos suficientemente importantes
como para compensar los costes variables. Al no producir, la empresa sólo
pierde su costo fijo. Al perder este coste fijo de la empresa se enfrenta a un
desafío. Debe o salir del mercado o permanecer en el mercado y el riesgo
de una pérdida total.

Economía y Moral

Análisis hecho por Gabriel Boragina ©

Es interesante examinar las numerosas implicaciones que existen entre la
moral y la economía, por cuanto son muy frecuentes las veces en que se las
soslayan, y es de suma importancia que se den ciertas condiciones para tener una
economía moral y no cualquier otra. Será bueno analizar entonces de qué manera
algunas

doctrinas

económico-políticas

-aparentemente

"positivas"

o

"beneficiosas"- atacan, en realidad, y terminan destruyendo a la moral.
Comencemos, pues, con el populismo, con esta excelente cita:
"El populismo no solo es ineficiente como organización económica, sino que es
fundamentalmente inmoral porque su funcionamiento así lo requiere. Dentro de
este pensamiento autoritario en materia económica, que es una especie de
iluminismo económico y monopolio de la bondad de los políticos, no hay lugar para
entender que la competencia es un proceso de descubrimiento. Descubrir qué
demanda la gente, qué precios está dispuesta a pagar por cada mercadería y qué
calidades exige. Por eso el populismo económico inhibe la capacidad de
innovación de la gente y los “empresarios” millonarios son, en su mayorista,
simples lobbistas que hacen fortunas con negociados turbios gracias a sus
influencias con los corruptos funcionarios. Es en este punto en que el
intervencionismo deja de ser ineficiente para transformarse en esencialmente
inmoral porque los beneficios empresariales no nacen de satisfacer las
necesidades de la gente, sino de esquilmar los bolsillos de los consumidores. Y
como para esquilmarlos necesitan el visto bueno de los funcionarios públicos, ese
acuerdo se transforma enorme corrupción donde la riqueza surge de expoliar a la
gente mediante pactos corruptos.

La inmoralidad nace -como bien se observa- de la dinámica propia del
sistema intervencionista, que requiere del latrocinio para beneficiar a unos a costa
de otros. Incluso la inmoralidad surge aunque las intenciones del burócrata tengan
como base firmes convicciones acerca de la "corrección" de su actuación. Una
acción es intrínsecamente inmoral con independencia de que el agente que la
provoca conozca o no sus vínculos causales con la moral, en tanto y en cuanto,
desde el punto de vista objetivo, la intervención viole la regla moral.
De cualquier manera, en la mayoría de los casos donde intervienen los
gobiernos, las normas morales se violan en forma consciente de que se lo está
haciendo. No interesa demasiado que el político sepa o no que está vulnerando
las normas morales con sus políticas intervencionistas, lo relevante es de qué
modo sus acciones favorecen o perjudican –potencial o concretamente- a los
demás. Y, en tanto y en cuanto, se adopten políticas populistas (que siempre han
de ser -por definición- intervencionistas) hemos de tener por seguro que las reglas
morales han de ser transgredidas violenta o no violentamente.
Entonces, desde un punto de vista legal, los frecuentes contubernios
habidos entre funcionarios y empresarios, sindicalistas, o de cualquier otro sector
social, pueden ser jurídicamente válidos, lo que no quita ni quitará jamás que –
asimismo- sean moralmente repudiables. Para lo cual, no es necesaria –y esto es
importante reiterarlo y destacarlo- la existencia concreta de un perjuicio, sino que
basta la mera probabilidad de haberlo provocado. La acción será doblemente
inmoral si el daño -al final de cuentas- se consuma. Y basta que sea uno solo el
afectado para que la inmoralidad se materialice.
"Pero además de ser más eficiente la economía de mercado, su gran diferencia
con el intervencionismo es que está basada en principios morales y éticos en que
nadie se apropia de lo que no le corresponde. No se usa al Estado y a sus
funcionarios para que, con el monopolio de la fuerza, se desplume a trabajadores
y consumidores. No se hace de la corrupción una forma de construcción política
en que las voluntades se compran.

La diferencia entre la economía de mercado (o economía liberal conforme
preferimos llamarla) y los demás sistemas es que, aunque no existieran normas
legales, siempre van a preexistir normas morales que deben ser respetadas, y en
el punto donde se quebranten será en ese mismo momento y lugar donde habrá
desaparecido la economía de mercado, capitalista o liberal. El tema se entronca
con el de la ley moral, que se diferencia de la ley inmoral. Ambos tipos de leyes
podrán tener por igual imperio legal, pero sólo será justa la ley moral y no la
inmoral. La moralidad del capitalismo se encuentra en que cada ser humano
respeta el fruto del trabajo ajeno, en tanto que en todos los demás sistemas que lo
adversan ocurre exactamente lo contrario. Es esto lo que hace del capitalismo un
régimen moral superior a los demás.
"Como se ve, no estamos hablando solo de eficiencia económica cuando
hablamos de capitalismo versus populismo. Estamos diciendo que la economía de
mercado es un imperativo moral frente a la inmoralidad del populismo
intervencionista, dado que en este último imperan la corrupción y el saqueo. La
decencia, la honestidad en la función pública y la transparencia en los actos de
gobierno no son la esencia del populismo. Por eso el populismo no solo es
ineficiente como organización económica, sino que es fundamentalmente inmoral
porque su funcionamiento así lo requiere.
La idea básica, entonces, es que un robo no es ilegal porque la ley jurídica
así lo declara, sino que es ilegal porque infringe la ley moral. Las leyes jurídicas no
pueden hacer "legal" (ni menos aún "moral") lo que la ley moral declara ilegal. Y
menos todavía -como hemos consignado- la ley legal puede hacer "justo" lo que
moralmente es injusto. Y de esto se trata precisamente la moralidad del
capitalismo, en contraste con la inmoralidad de todos los demás sistemas
anticapitalistas, como son los populismos e intervencionismos de distinto signo.
Son inherentemente inmorales, aunque sean declarados "legales" desde lo
jurídico. Y todos los entramados anticapitalistas están basados en el robo y el
latrocinio, reconocidos incluso en documentos tales como sus Constituciones y
códigos.

Las economías expuestas aquí a pesar de ser diferente tiene un aspecto en
común ellas regulan, estudian las interacciones finacieras de las empresas,
analizan los mercados dando su conclusiones usando como herramientas las
estadísticas, contabilidad y el marketing, con el fin de mejorar las situaciones de
las empresas y maximizar sus ganancias y minimizar sus costos actuales,
descartando las decisiones tomadas anteriormente antes del estudio económico
financiero; la diferencias de ellas se ve en como la manejamos, la economía es
como el volante del automóvil si lo usamos con prudencia y adecuadamente no
somos un peligro para la sociedad en la vía; de igual forma si usamos la económia
eficientemente, de una manera honesta ella resolverán y mejoraran la situación
financiera de cualquier empresa, negocio u/o institución.

REFENCIAS BIBLIOGRÁFICAS DEL PRESENTE ENSAYO
http://www.enciclopediafinanciera.com/teoriaeconomica/microeconomi
a.htm

http://www.accionhumana.com/2015/09/economia-y-moral.html
escrito por Gabriel Boragina año 2.015