¿Cómo reaccionas cuando te

ofenden?
Mario Pereyra

“Si tu hermano te hace algo malo, habla con
él a solas y hazle reconocer su falta. Si te
hace caso, ya has ganado a tu hermano”
(Mateo 18:15, VP).
América González hace un esfuerzo para levantarse a la mañana. Tiene dolorido
todo el cuerpo y la cara llena de moretones. La noche pasada, Correa, su esposo,
se puso furioso y le propinó una nueva paliza. Mirándose al espejo, coloca gran
cantidad de maquillaje sobre los hematomas y zonas inflamadas, cambiando la
raya del pelo para tapar el ojo amoratado, a fin de mostrar una imagen más
presentable al cumplir sus tareas de mucama en el hotel donde trabaja.
José está furioso; Ricardo, su compañero de trabajo, ha presentado un proyecto
al consejo directivo de la empresa donde trabajan los dos, recibiendo
importantes reconocimientos y un incremento del sueldo. La ira de José es
causada porque él es el verdadero autor de la propuesta presentada por
Ricardo, que le refiriera en un momento de amigable conversación. José vive
pensando cómo vengarse de su colega y cobrarse el escamoteo sufrido.
Gladis recibió una llamada anónima que le informó que Raúl, su esposo, la
engañaba con su secretaria. Cuando Raúl regresó del trabajo, lo confrontó con
las evidencias del engaño y él admitió la infidelidad. Fue una experiencia
traumática para el matrimonio. Después de varias semanas de terapia conjunta y
mucho diálogo, lograron superar la crisis. Aunque la experiencia fue muy
dolorosa, ambos reconocen que contribuyó a fortalecer el matrimonio.
Estos tres ejemplos representan patrones de comportamiento típicos ante las
situaciones de agravio. América González se somete a la violencia, encubriéndola
con una cosmética de silencio y disimulo, que de alguna manera la alimenta y
perpetúa. José actúa agresivamente ante la injuria, siguiendo la ley del Talión,
“ojo por ojo, diente por diente”. Por su parte, Gladis enfrenta con valentía la dura

la idea y los sentimientos relacionados con el agravio sufrido. la respuesta es retardada. por ejemplo. Moreno y Pereyra. tratando de proporcionar al ofensor un castigo similar o superior al padecido. En varias de nuestras investigaciones hallamos la presencia de ocho actitudes peculiares. acometiendo al agresor en el mismo acto de la ofensa. Sin embargo. padeciendo una crisis dolorosa hasta lograr recuperar su matrimonio. Venganza: Aplicación de la ley del “ojo por ojo y diente por diente”. 1999. A diferencia de la actitud anterior. que se manifiestan en distintas conductas. Perdón: Esta respuesta también se centra en la comunicación. venganza o . subordinándose al vituperio o a la actitud reprobatoria del ofensor. 6. sin llegar a realizar actos directos de revancha como en la venganza. 2. porque cierra las puertas a las acciones de hostilidad.realidad del adulterio. 2003. realizando justificaciones humillantes o autodescalificadoras. el agraviado va más allá de la aclaración satisfactoria de las causas de la controversia. 2001). Se trata de superar el diferendo por medio del diálogo esclarecedor. Resentimiento: Conservar los sentimientos de enojo y odio. cómo reacciona la gente cuando es ofendida. 2000. los trastornos que producen las desavenencias y las vías para superar las disputas (Moreno y Delfino. la reacción agresiva y la conducta de negociación y reconciliación. Las actitudes son modalidades de comportamiento que reflejan disposi-ciones del ánimo. Argentina. sosteniendo conductas de enemistad y encono hacia el culpable. pudiendo pasar bastante tiempo hasta la consumación de la represalia. 1996. Pereyra. 7. recordando frecuentemente el mal sufrido. Tres respuestas típicas: la actitud pasiva. Negación: La exclusión consciente del recuerdo. 5. del pensamiento y de la voluntad. 1993. Reacción hostil: La predisposición a reaccionar con violencia. “Me lo merezco” o “Es mi culpa”. Sometimiento: La aceptación pasiva del ultraje. Ocho actitudes Podemos definir estas actitudes en los siguientes términos: 1. Es una actitud primaria que quizás no deje resquemores en el sujeto. haciendo un esfuerzo por “olvidar el asunto”. 3. 4. La búsqueda intencional y planificada del desquite. justificaciones o motivos que expliquen su proceder. Explicación: Enfrentar al perpetrador para reclamarle una explicación. Desde el año 1992 venimos investigando juntamente con un equipo de colegas de la Universidad Adventista del Plata (UAP). aunque probablemente agrave el conflicto con quien sufrió esa descarga emotiva.

Es la respuesta de los que manifiestan la agresividad procurando dañar a quienes los han herido. mostrando exteriormente una apariencia tranquila. Es el caso de quien se “traga” o guarda sus emociones. la tercera forma de responder es la disposición a canalizar las emociones por medio del diálogo y la negociación. Abarca las tres actitudes últimas: explicación. la “procesión va por dentro”. estado civil. 1998). como ocurrió con América. Por el contrario. respondemos con tres patrones generales de comportamiento. José y Gladis.rencor. venganza y resentimiento. en definitiva. De allí se infiere que las conductas de diálogo. perdón y reconciliación. aunque. El primero de ellos incluye las actitudes de sometimiento y negación. La segunda orientación corresponde a las conductas de hostilidad. Reconciliación: La actitud de superar la discordia por la vía del diálogo y con disposición perdonadora —igual que las dos reacciones anteriores—. Finalmente. que se interpretan como la orientación a interiorizar los impulsos hostiles. Precisamente en una investigación realizada con una muestra de adultos jóvenes normales (n=126). se encontró que aquellos que declaraban tener más síntomas psicosomáticos exhibían mayores puntajes en las escalas de Venganza y Rencor. reprimiéndolos o negándolos. como hizo Gladis. descubrimos que esas formas específicas de reaccionar. creencias y procedencias. perdón y reconciliación se corresponderían con buena salud. sexo. Cuando somos víctima de una afrenta. las respuestas de Perdón/Reconciliación correlacionaron negativamente con síntomas de “neuroticismo” (Pereyra y Kerbs. Consiste en buscar superar los conflictos preservando las buenas relaciones interpersonales y manejar el malestar por la vía de la comunicación. 2000]) con personas de diferentes edades. . 8. pero intentando recuperar el vínculo de afecto hacia el ofensor y restablecer las buenas relaciones. se correspondían a tres modos básicos. el CASA [Moreno y Pereyra. Los hallazgos de la investigación Múltiples informes científicos reportan que tanto la represión o negación de la agresividad —primer patrón de respuestas— como la exteriorización violenta de las emociones hostiles —segundo patrón de respuestas— pueden asociarse con graves trastornos de la salud mental y física. Tres respuestas generales Cuando procesamos estadísticamente los centenares de estudios realizados con un test elaborado para medir esas actitudes (el Cuestionario de Actitudes ante Situaciones de Agravio. Se trata de los “volcánicos” y disgustados que mantienen el enfado hasta que pueden descargarlo.

Entre ellas son frecuentes los infartos. como también a los comportamientos que tendían al diálogo y a la búsqueda del perdón y la reconciliación. donde las actitudes de sometimiento fueron altamente significativas en los pacientes con cáncer. La literatura ha denominado “Personalidad de tipo A” a esas personas reactivas. volcando fuertemente las emociones. enfáticas. También se ha descubierto que el descargar la ira en forma explosiva. disminuyendo las defensas para enfrentar con éxito la acometida de los agentes inductores de esa enfermedad maligna. realizado con una muestra de 863 personas de 5 países americanos y de distintas convicciones religiosas. son susceptibles a las enfermedades de cáncer. Donde más se evidenciaron las diferencias fue en relación a las respuestas agresivas: los no religiosos obtuvieron más altos puntajes de venganza. las diferencias fueron significativas en los tres factores. 1999). en tratamiento ambulatorio. 2000).En otro trabajo realizado por A. Por su parte. descubrió en los suicidógenos un puntaje altamente significativo en las tres escalas agresivas. especialmente en las “Respuestas Pasivas”. Bernhardt y Fontana. La literatura especializada ha encontrado múltiples evidencias que aseguran que las personas que jamás expresan sus emociones.). sofocar los fuegos ardientes del espíritu produce quemaduras interiores que dejan vulnerabilidades. Investigando esa correlación. El mismo resultado se encontró en otro estudio realizado con pacientes renales crónicos que estaban en hemodiálisis (Pereyra. También. sino que las guardan fuertemente en su alma. Por último. como si reprocharan a la divinidad el estar sufriendo la enfermedad (Moreno y Pereyra. que entran fácilmente en erupción como un volcán cuando son provocadas. exhibieron diferencias altamente significativas en todas los tipos de actitudes ante el agravio. puede producir trastornos como infartos u otros síntomas cardiovasculares. Barchi (1999). los creyentes mostraron mayor disposición para el sometimiento y la negación. en contraste con quienes no tenían ninguna creencia. donde comparó pacientes con intento suicida con una muestra control. otro estudio muy interesante (íbid. de ambos sexos. Estos datos no predicen lo que ocurrirá a una persona concreta. rencor y hostilidad. encontró que aquellos que confesaron tener una creencia religiosa práctica activa. los accidentes cerebro-vasculares o algún otro tipo de perturbación car-diaca. los tales resultaron más negadores. en forma muy superior en el ámbito de su relación con Dios. . sólo marcan una tendencia entre el manejo de la agresividad y cierta facilitación para esas enfermedades. administramos el CASA a 50 pacientes que padecían diferentes tipos de cáncer y a 50 pacientes con diversos trastornos cardiovasculares. en cambio los cardíacos fueron más hostiles y rencorosos. De alguna manera. Los resultados fueron compatibles con la bibliografía.

17) recomiendan un procedimiento que incluye a uno o más mediadores. Los estudios que hemos realizado indican que las personas con convicciones religiosas tienden a resolver los desacuerdos personales mediante la conversación privada. VP). 27). Sin embargo. Y si no se logra la reconciliación. la Biblia declara que la búsqueda de solución debe recibir prioridad por sobre el cumplimiento de los deberes religiosos (versículos 23. Jesús nos insta a resolver el problema rápidamente. Mantener una red extendida y satisfactoria de buenas relaciones con el prójimo es sinónimo de salud mental y un procedimiento para sostener el bienestar y preservar la alegría de vivir. el encuentro debe realizarse en condiciones adecuadas. pero si después de un tiempo razonable no actúa. La responsabilidad de buscar solución al caso pasa ahora al agraviado. Los dos versículos siguientes (Mateo 18:16. Pero el silencio después de la ofensa puede a veces profundizar la herida y engrosar los muros de separación. considerándolos merecedores de juicio y condenación (Mateo 5:22). Por todas estas razones conviene recordar la sabia exhortación del apóstol Pablo: “Hasta donde dependa de ustedes. Para subrayar la urgencia de reparar la relación dañada. ¿qué podemos hacer? La Palabra de Dios también toma en cuenta esta situación. hagan cuanto puedan por vivir en paz . Puesto que el enojo y la agresión son autodestructivos. cuando los arrebatos de la furia se han aplacado y la conciliación puede rescatar la amistad por sobre los enconos y las ofuscaciones. facilitar la armonía y salvar las relaciones de la disolución. En Mateo 18. le corresponde a la víctima dar el primer paso. entendemos que la iniciativa debe primero partir del agresor. dejar de lado las diferencias y seguir adelante como si nada hubiera ocurrido. En cambio. pensando que es la mejor solución. Al leer juntos los pasajes de Mateo 5 y 18. el diálogo ayuda a desactivar la turbulencia emocional. Jesús censura severamente el insulto y la agresión. Para alcanzar ese objetivo. Jesús se refiere a la víctima de una ofensa: “Si tu hermano te hace algo malo. cumpliendo el consejo de Jesucristo. se ha de buscar por lo menos un acuerdo con el adversario para prevenir que la situación llegue a ser sometida a la decisión de un juez (versículos 26. también hay un alto porcentaje de personas que prefieren olvidar lo sucedido. habla con él a solas y hazle reconocer su falta” (Mateo 18:15. 24).La sabiduría bíblica La Biblia nos sorprende siempre con sus conceptos certeros e iluminadores. Si el causante del agravio no toma la iniciativa para resolver el problema o no se entera de haberlo causado. Los resultados de nuestras investigaciones confirman lo que la Palabra de Dios enseña sobre la fractura en las relaciones interpersonales y su resolución. En el Sermón del Monte.

Cómo reparar los vínculos dañados (Montemorelos. Bernhardt y A. Pereyra y M. Cuestionario de Actitudes frente a Situaciones de Agravio.com. control de la agresividad y salud mental en adventistas y no adventistas”. pp. México. Validación y administración. Universidad Adventista del Plata. M. 54-65. renales crónicos y psiquiátricos con intento suicida”. 63-71. Universidad Adventista del Plata. Fontana (1999). Prevention and Control of Aggression and the Impact on its Victims. 13:2. E. E. Reconciliación. Moreno y M. Estrategias y técnicas de reconciliación (Buenos Aires: Psicoteca Editorial). 377-384. organizado por la Sociedad Interamericana de Psicología. “Aplicaciones clínicas del CASA: Estudio comparativo con pacientes cardiológicos. Pereyra. M. Moreno y M. Delfino (1993). Moreno y M. Pereyra (1996). esperanza-desesperanza. M. Pereyra (2003). Pereyra (2000). M.mariorpereyra. E. Psicología y salud. oncológicos. © Comisión de Apoyo a Universitarios y Profesionales Adventistas (CAUPA) . E.con todos” (Romanos12:18. Mario Pereyra (doctorado por la Universidad de Córdoba) es director del Departamento de Psicología en la Universidad de Montemorelos. Enfoques 5:1-2. Theologika. agresividad y esperanza en intentos de suicidio”. E. “Esperanza-desesperanza y manejo de la agresividad en pacientes renales crónicos en hemodiálisis”. 113. validation and research”. Barchi (1999). “Estudio sobre el significado referencial de la noción de perdón”. “Attitude toward offenders scale: assessment. en Manuela Martínez (editora). (Nueva York: Kluwer Academic/ Plenum Publishers). Libertador San Martín. Pereyra (1999). “Personalidad. México Publicaciones Universidad de Montemorelos). “Organización familiar. REFERENCIAS A. Pereyra (2001). Venezuela. Argentina. Su sitio en la red: www. Argentina. pp. Tesis de licenciatura de Psicología. Agüero de Kerbs (1998). Trabajo presentado en el XXVII Congreso Interamericano de Psicología. VP). Fundamentación teórica. 330-355. Moreno y C. realizado en Caracas. pp. pp.