Para poder determinar si la situación de una empresa ha mejorado o no

respecto a un período a otro, o simplemente para evaluar si la situación de
una empresa es buena o no, se evalúan dos aspectos: la situación financiera
y la situación económica. La situación financiera está compuesta por la
liquidez y el endeudamiento. Si una empresa está en buena situación
financiera no tendrá problemas de pago de sus obligaciones y tendrá altas
probabilidades de conseguir financiamiento en el momento que lo desee.
Por lo tanto, una alta liquidez le permitirá a la empresa una buena
reputación en el manejo de acreencias operativas y con las corporaciones
financieras.
En este sentido, la liquidez es la cualidad de los activos para convertirse
fácilmente en dinero. Por lo tanto, aunque tengamos muchos bienes y
recursos, si no tenemos facilidades para convertirlos en efectivo para pagar
las obligaciones de corto plazo conforme se venzan, no tenemos liquidez.
Las razones son: Razón circulante (Activo circulante / Pasivo a corto plazo),
Prueba ácida (Activo circulante – Inventarios / Pasivo circulante), Capital
Neto de Trabajo (Activo circulante - Pasivo a corto plazo)
Por ejemplo, si un almacén tiene un activo de corto plazo de $130 millones e
inventarios de mercancía con valor de $60 millones y su pasivo de corto
plazo es de $100 millones. La razón corriente arroja el siguiente resultado:
130 / 100 = 1.3 veces. La interpretación práctica de este resultado es que
por cada peso que la empresa debe pagar a más tardar en un año, en su
activo de corto plazo tiene un peso con 30 centavos. Debido a que cuenta
con más de un peso por cada peso que debe, el indicador puede
interpretarse como favorable.
Por su arte, la prueba del ácido arroja el siguiente resultado: 130 – 60 / 100
= 70 / 100 = 0.70 veces. La interpretación práctica de este resultado es que
por cada peso que la empresa debe pagar a más tardar en un año, en su
activo de corto plazo, descontados los inventarios, tiene 70 centavos. Es
decir, en términos inmediatos el negocio ya no se ve tan bien como lo
sugería la razón de liquidez: tiene poca liquidez y pudiera (aunque no
necesariamente, pues habría que analizar su caso más a fondo) llegar a
tener problemas para pagar sus deudas.
Los indicadores de endeudamiento indican el grado en que una compañía
ha sido financiada mediante deudas. Expresa el porcentaje que los
acreedores han financiado por cada peso que los accionistas han invertido
en el negocio. Así mismo, miden el grado de endeudamiento y la capacidad
para cumplir con el servicio de la deuda. Las razones son: Razón de deuda
(Pasivos totales / Activos Totales), Deuda a Patrimonio (Pasivos Totales /
Patrimonio).
Por ejemplo, si un fabricante de zapatos deportivos cuenta con: Activos
Totales: $100 millones y Pasivo Totales: $ 40 millones. La razón de deuda
arroja el siguiente resultado: 40 / 100 = 0.40 x 100 = 40%. La interpretación
práctica de este resultado es que por cada peso que han invertido los socios

en el negocio de fabricación de zapatos, sus acreedores han financiado
40%, o bien 40 centavos. En sí misma, esta situación no es buena ni mala;
de hecho, una empresa que se endeuda cuenta con más recursos para
invertir. Para dimensionar el apalancamiento hay que ponerlo en contexto;
por ejemplo, comparándolo históricamente para saber si ha crecido o
decrecido a lo largo del tiempo, o contra el apalancamiento de un
competidor.
El apalancamiento financiero surge cuando se financia una inversión a
través de endeudamiento. Si la rentabilidad obtenida de la inversión es
mayor al gasto financiero del endeudamiento, mejorará la rentabilidad,
siendo el efecto apalancamiento positivo. Entre más deuda use la empresa,
mayor será su apalancamiento financiero, lo cual aumenta los riesgos de la
operación, dado que provoca menor flexibilidad o mayor exposición a la
insolvencia o incapacidad de atender los pagos.
En general, el analista financiero está más interesado en las deudas de largo
plazo, puesto que éstas comprometen a la empresa a una serie de pagos
durante un largo tiempo, ya que se tienen que satisfacer los derechos de los
acreedores antes que se distribuyan las ganancias de los accionistas. Es
más, algunos accionistas en la actualidad están más atentos en observar la
capacidad de la empresa para hacer frente a sus obligaciones que ver sus
rendimientos en sus utilidades.