SOPA DE GANSO

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La trama en sí misma desempeña un papel más bien anecdótico:
simplemente encuadra la multiplicidad de gags, en su gran mayoría físicos.
En este aspecto, la película es completamente deudora del cine mudo. Por
otro lado, el humor que en ocasiones encierran los diálogos está casi
siempre basado en “juegos de palabras” y “malentendidos”. Clara herencia
de recursos del teatro clásico (juegos de dobles, figura del gracioso) que
han perdido gran parte de su sentido actual.
Existe, por otro lado, un leve atisbo de parodia a los sistemas de gobierno,
que es lo que otorga la unidad. Pero se encuentra demasiado infantilizada,
demasiado oculta entre bromas físicas y en personajes inverosímiles para
poder escandalizar mínimamente a un espectador contemporáneo. Sin
embargo, la sátira se apoya certeramente en el decorado escénico,
destacando ya en la primera escena los planos generales de un enorme
salón que encarna la parafernalia que implica muchas veces el poder. Sopa
de ganso carece de un sentido de la comedia más contemporáneo, basado
en la sátira y en el lenguaje, en el diálogo en sí. Se satiriza prácticamente
sólo sistemas que más bien se pueden considerar muertos, o en todo caso,
muy ajenos. Y se hace mediante un personaje que resulta ridículo en sí
mismo y que no sirve para ridiculizar de verdad, ya que no refleja (ni
caricaturiza) a un gobernante real.
Por otra parte, resulta particularmente acertado el final, que subraya lo
absurdo de toda la narración: un final absurdo, aleatorio, inesperado, que
funciona muy bien como cierre de una historia que cumple esos rasgos
definitorios.

FORAJIDOS
Las narraciones detectivescas se han, en cierta medida, desvirtuado por
todas las series que producen material en esa línea, en masa y poco
trabajado. Esta producción en concreto supone un soplo de aire fresco
respecto a todos esos intentos fallidos, un perfecto ejemplo de la esencia
misma del género. Es dificilísimo que una película cumpla tantos tópicos y
que aún así siga gustando. De alguna manera, no nos chirría ese pañuelo
que hace de “prenda” de la enamorada; ni el joven boxeador (al que sólo le
falta llamarse “Jimmy” para cumplir cada tópico del cine americano) que cae
en desgracia tras una lesión; ni ese detective lleno de talento que resuelve
un caso imposible, pero al que su jefe no da más que dos días de descanso.
Todos esos motivos (escuchados una y mil veces) armonizan perfectamente
con el conjunto. Y una de las claves es quizás esa maravillosa sensación
(que sólo se da en lo mejor del género) de ir de la mano del detective
durante su investigación, y que se consigue en parte gracias a una
estructura trepidante, repleta de saltos en el tiempo y cambios de
perspectivas. La fotografía no ha hecho sino ganar con el tiempo. Ahora

esta obra intenta ser compleja. inevitable. REBELDE SIN CAUSA Es bastante triste “pillar” a un director intentando impregnar a su película de transcendencia. introducir cualquier tema “relevante” en la cotidianidad de los personajes. A no ser que se juegue a ser Richard Linklater y se incluyan diálogos interminables en boca de dibujos animados. Falla porque no se entiende toda esa profundidad tan evidente y desvergonzada exhibida desde la hora del desayuno ante desconocidos. pero acaba por resultar inverosímil y demasiado evidente. En definitiva. de cigarrillos y de música jazz. Podría disfrutarse si se obvian todas esas confesiones espontáneas tan poco creíbles que encierran los diálogos. y se construye sobre personajes totalmente arquetípicos (tanto los tres principales como los secundarios. En definitiva. que para colmo desvelan traumas del todo predecibles y preocupaciones de corte teen-pseudoexistencialista que hacen un poco de gracia. es una historia espléndidamente narrada. completamente idealizada. pero enteramente basada en personajes muy básicos en su supuesta complejidad. Conforme avanza la película. llena de diálogos ágiles y giros sorpresivos. imbuida de cierto romanticismo. que no decepciona y cumple toda expectativa dentro de su género. La historia en sí está bien hecha. oscila desde una canción de Nirvana hasta caer irremediablemente hacia el abismo de “This is me”. Lo interesante y a la vez lo complicado de la ficción es que es necesario. de Demi Lovato. de los que la protagonista dice que “son solo así cuando están juntos”).constituye un retrato perfecto de una sociedad pasada. y repleta de sombreros. Rebelde sin causa falla porque parece que sus personajes están gritando que son seres complejos e incomprendidos a cada segundo de metraje. Y sobre todo falla porque ni siquiera es profundo realmente. .