Amores de un charco

(Grupo 5)
Cierta vez en lo cálido y sabroso del pantano vivía una rana coqueta y muy
hermosa, pretendida por los sapos de un charco ya que con su linda voz enamoraba a
todo aquel que la escuchaba.
Un día llego al charco un sapo que venía de muy lejos y estando allí, aprovecho la luz del
sol para agarrar un poco de energía, en ese instante, escucho aquella linda voz entre las
ramas, los juncos y la niebla de aquel charco, no podía ver aquella musa de inspiración,
en su desesperación saltaba y saltaba “ poing, poing”, de repente con el mayor de sus
impulsos logro llegar de un salto donde estaba aquella voz que lo deslumbró, al mirarla
se dio cuenta que aquella voz provenía de una rana hermosa y en un envión de su
corazón rompe el silencio y expreso:
-¡oh mis grandes ojos no habían podido perderse más de la razón, con tan bella
presencia abrume mi corazón!

Pero la rana pretenciosa sin pensarlo dos veces de un salto se marchó.

Quedando el pobre sapo aventurero y valiente en desdicha por razones del corazón, y
en el transcurso del tiempo en el charco el sapo se enamoró.
Un día el sapo recostado en las hojas del charco en una noche despejada, con la luna,
conversó:
- ¿Cómo podre enamorar a esa hermosa rana tan esquiva, que cada vez que la veo a mi
corazón cautiva?
-Escuchándolo la luna con su gran sabiduría exclamó:
-¡Amigo sapo! para el corazón de la rana cautivar una melodía debes entonar.
-¡Eureka! Qué gran consejo majestuosa luna ¿Estás segura que entonar una melodía su
corazón cautivaría?

-Por supuesto compañero no hay cosa más poderosa que enamores a una diosa con
versos y prosas.
-Muchas gracias hermosa luna por tan gran consejo y tu ayuda desde hoy te debo una.
- Entonces el sapo inteligente pensó.
- Llevando una serenata, a esa rana hermosa le robare el corazón.

Ni corto ni perezoso el sapo valiente, emprende por el pantano la búsqueda de aquel
que fuera fuente de inspiración. Dando resultado esta noble causa, al sapo toro
consiguió.
Buen día compañero, será que está muy ocupado para pedirle un favor.
El sapo toro muy recostado en su hamaca de junco le respondió.
Pues camarita, pues si, pensando en cosas de la vida, como comer más moscas de un
solo jalón de lengua, para satisfacer mi pasión.
Bueno amigo, me han dicho que usted es bueno en asusto de canción y melodía para
aquellos faltos de amor.

El sapo toro muy pretencioso expone su razón.
Pues ese mismo soy yo, no ha podido dirigirse sino al mejor, no hay nadie en este
pantano que pueda conmigo, se lo digo yo camarita, que en cuestiones del oído, no
existe ser alguno que no caiga rendido por mi majestuosa entonación tocando cuatro y
maracas siempre he sido el mejor.
Exclamo el sapo
Entonces usted es el que necesito, para conquistar a mi amada, y lograr mi misión.
Y en cuestión de minutos, aquel sapo valiente, convenció al sapo toro y con cuatro y
maraca en mano, partieron a entonar aquella canción, que llamaría el amor de la rana
coqueta, siendo el triunfo de la perseverancia de aquel sapo saltador.
Llegando la noche, en presencia de aquella sabia luna en la roca más alta del charco,
suelta la canción, la rana coqueta presta atención aquel canto maravilloso que se
escucha desde aquel rincón.

Aquella rana ante aquel acto sublime de amor y dulzura, se acercó ante aquella voz
melodiosa y romántica. Llena de incertidumbre y cuestionada, se da cuenta, que el
dueño de aquella melodía es el sapo valiente que tanto la pretendía. Me doy cuenta que
la vida está llena de alegría, y tú las ha llenado con esa linda melodía. Que me deja
cautiva ante semejante acto de valentía y se apodera de mi corazón.

Y desde ese momento la rana y el sapo, juntos vivían enamorados de la vida, con el sapo
toro se reunían a cantar ante la sabia luna para agradecerle por la fortuna de aquel sabio
consejo que esa linda amiga en ese momento le propino y poder entonarle bellas
melodías que en todo el charco producía dulzura y armonía.

FIN