DEPÓSITOS HIDROTERMALES

Son aquellos formados a partir de soluciones procedentes de la consolidación de un
magma y también por la circulación de soluciones acuosas en la corteza terrestre, las
cuales pueden estar constituidas por aguas magmáticas primarias o por mezcla de éstas
con aguas meteóricas.
Por tanto se pueden formar yacimientos en conexión con sistemas hidrotermales
magmáticos, relacionados con plutonismo profundo a intermedio (profundidades entre
500-3000m), y con sistemas hidrotermales meteórico-magmáticos, ligados a complejos
volcánicos y subvolcánicos (profundidades entre 100-1000m).
Las aguas hidrotermales pueden ser:
- Juvenil. La existente en el manto.
- Magmática. La procedente de la consolidación o enfriamiento de un fundido
magmático.
- Metamórficas. Las procedentes de la deshidratación de los minerales durante
el metamorfismo.
- Connata. Es el agua atrapada durante la deposición de los sedimentos y
posterior diagénesis.
- Meteórica. Son las que pueden filtrarse a través de la corteza terrestre,
alcanzando profundidades donde, calentada y enriquecida en elementos
lixiviados en su recorrido, adquieren el carácter hidrotermal.
Análogamente el agua de mar puede penetrar a través de las dorsales en la
corteza oceánica hasta grandes profundidades, donde se produce una celda
convectiva con descargas en el fondo marino.
El transporte de elementos en soluciones hidrotermales se realiza mediante iones
complejos, formados por metales y ligandos, “ligands” (aniones y moléculas neutras
unidos al catión metal central), en solución.
En la formación de depósitos, dos tipos de complejos juegan un papel importante,
sulfuros y cloruros, y otros menos comunes como: sulfatos, fluoruros, hidruros, nitratos
y algún complejo orgánico (ácido húmico).
La precipitación de elementos tiene lugar como consecuencia de variaciones de
temperatura, cambios de presión y ebullición, reacciones entre roca de caja y
soluciones, cambios químicos por mezcla de fluidos.
De acuerdo con la temperatura se han dividido los yacimientos hidrotermales en:
catatermales (400-300ºC), mesotermales (300-200ºC), epitermales (200-100ºC) y
teletermales (100-0ºC).

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Los depósitos catatermales se forman a altas temperaturas. La distancia que existe
desde éste a la superficie es considerable. La consolidación del plutón tiene lugar
lentamente, en un mismo lugar se mantiene la misma temperatura durante mucho
tiempo y los depósitos pueden extenderse en un amplio intervalo vertical. Su
composición mineral es muy simple y no contienen sulfuros complejos, estando
formados esencialmente por arsenopirita, pirrotina, pirita, blenda (con Fe), calcopirita y
galena. También existen filones con cuarzo y Au. La ganga más frecuente es el cuarzo.
En la roca de caja aparecen, como minerales de nueva formación, anfibol, clorita, albita;
e incluso piroxeno, mica parda y turmalina.
En los depósitos mesotermales se presentan sulfuros simples y sulfosales; a veces
tienen más de 1000 metros de extensión en vertical. La mineralización no es tan regular
y constante, ya que el gradiente de temperatura es más agudo y el enfriamiento más
rápido. Las gangas más frecuentes son el cuarzo, siderita y ankerita. La sericitación,
como alteración hidrotermal de la roca de caja es lo mas frecuente.
El grupo de los depósitos leptotermales, entre la meso y la epizona abarca la zona de
temperatura más baja de los depósitos mesotermales. En estos aumentan los sulfuros
complejos y las sulfosales de Ag.
Las disoluciones que forman los depósitos epitermales son alcalinas, excepto si por
alteración de los sulfuros se vuelven ácidas. La roca de caja presenta caolinitización y
los filones cambian rápidamente de composición con la profundidad. Suelen tener un
intervalo de profundidad entre 300-900m.
Los depósitos teletermales abarcan las formaciones termales de temperatura más baja,
próximos a la superficie, y que no suelen ser de origen magmático. En ellos los plutones
pueden presentar emisiones lávicas. Debido a las altas temperaturas que las emisiones
volcánicas producen en la roca de caja pueden producirse formaciones complejas (Sn en
forma de sulfoestannatos de Pb).
Estas formaciones se completan con los depósitos xenotermales, formados a alta
temperatura y baja presión, en las cercanías de la superficie.

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Cuando las disoluciones hidrotermales penetran en una fractura, los primeros minerales
depositados lo hacen a lo largo de las paredes, creciendo hacia el interior de la misma
hasta su total relleno. Los diferentes minerales originan una marcada simetría del filón,
respecto a su zona central, o bandeado mineral, con diferentes minerales de las paredes
al centro. En ocasiones, este relleno pudo no completarse totalmente cuando cesó el
flujo hidrotermal, quedando, en el centro del filón, cavidades ocupadas por fluidos
(“vugs”), donde se forman espectaculares ejemplares cristalinos.

Evidentemente, cualquier roca susceptible de fracturarse puede albergar
mineralizaciones filonianas pero las calizas merecen una especial atención. Estas
albergan, además huecos y cavidades que pueden ser rellenadas por diferentes menas.
También pueden formarse depósitos de reemplazamiento, en forma similar a los
metasomáticos de contacto.
Debemos resaltar la influencia del gradiente térmico en la formación de las paragénesis
minerales. En niveles profundos, las asociaciones minerales, se depositan espaciada y
separadamente unas de otras y muy distantes entre sí en dirección vertical. Por el
contrario, en niveles subvolcánicos, las paragénesis minerales presentan solapes o
“telescoping”.
En los últimos años, han tomado gran importancia los yacimientos hidrotermales de Au,
que para la corteza continental los más importantes se han localizado en, ambientes
mesotermales, epitermales en volcánicas y epitermales en sedimentos.

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Bibliografía:
“Geología Económica de los Recursos Minerales”. Fernando Vázquez Guzmán. Fundación Gómez Pardo. Escuela Técnica Superior
de Ingenieros de Minas de Madrid.

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