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Colegio «Juan Pío Montúfar».
Quito – Ecuador.

Paul Zurita Ch.
Primer año del B.I. «A».

Ensayo:
Etapas finales del dominio musulmán en España: Contexto político en Iberia y alÁndalus a finales del siglo XV; conflictos internos y alianzas en Granada a finales del
siglo XV.

Lic. Sonia Córdova.

Año lectivo 2016 – 2017.

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Etapas finales del dominio musulmán en España: Contexto político en Iberia y alÁndalus a finales del siglo XV; conflictos internos y alianzas en Granada a finales
del siglo XV.
La fase de expansión árabe por Europa dejó su huella más grande en España,
evidenciándose claramente en el extenso legado cultural de los musulmanes heredaron
dentro de la península ibérica. Con el fin de expandir el islam al resto del mundo, los
musulmanes llegaron a España por el estrecho de Gibraltar en el año 711, la conquista
se desarrolló con rapidez, aprovechando la precaria división interna de los visigodos, en
conjunto con la del gobierno que estaba fragmentado entre los seguidores del rey Don
Rodrigo y los de Witiza. Este último se alió con los musulmanes con el afán de derrotar
al rey Don Rodrigo. La batalla de Guadalete fue determinante en este proceso, los
visigodos no opusieron resistencia y en cuatro años los musulmanes tomaron el control
de gran parte de la península. (Instituto de Educación Secundaria Bachiller Sabuco,
2015, p. 1). Los musulmanes se quedaron con casi todo el poder, así como Witiza y sus
aliados que conservaron sus recursos y rango. Mientras que el ala afín a Don Rodrigo
fue despojada de sus pertenencias y tuvo que emigrar al norte para refugiarse en las
cordilleras de Asturias y Cantabria, creando una franja de resistencia que ocuparía los
territorios desde Galicia hasta los Pirineos.
El reinado de Witiza acabó a finales del 710, no está claro del todo sobre cómo
acabó ya que no existe evidencia explícita acerca de las circunstancias de la sucesión.
Sin embargo, con la información existente es pertinente afirmar que no fue pacífica
(Fouracre, 2005, p. 368). Rodrigo lo sucedió al ser elegido y proclamado rey en Toledo
por el senado visigodo, aunque contó con la oposición de otro pretendiente al trono,
Agila II. En estas condiciones, se dio una situación conflictiva que embarcó la península
ibérica a una guerra civil entre Rodrigo y otras personas que anhelaban el trono

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visigodo. Identificándose estos últimos como partidarios del difunto Witiza y su familia
(Real Academia de Historia, 1992, p. 432). A los pocos meses de que don Rodrigo haya
tomado el poder, se produjo la invasión musulmana. Con la llegada de los musulmanes
a España, ahora conocida por ellos como al-Ándalus, se reformaron muchas
instituciones: políticas, sociales, administrativas, religiosas y culturales, destacando la
incursión del islam frente al cristianismo. Por tanto, España quedó dividida en dos
espacios culturales con distinta religión: al sur de la península, un espacio de carácter
musulmán, donde los líderes religiosos se sumieron ante el islam en un tipo de herejía
que recibió el nombre de «adopcionismo». Asimismo, la mayoría de la población abrazó
la nueva religión. En el norte de la península los reinos cristianos organizaron una
resistencia, sus autoridades religiosas cortaron los lazos con el sur, los cuales se
desvanecieron paulatinamente. El sur y el norte de la península ibérica quedaron
fuertemente divididos. (Marín, 2006, p. 56-57).
La decadencia de al-Ándalus comenzó en el siglo XI con el comienzo de la
Reconquista cristiana. En 1085, Alfonso VI conquistó exitosamente Toledo y los
almorávides y almohades trataron de parar su avance. Sin embargo, los reyes cristianos
decidieron aliarse para acabar con la amenaza musulmana, así, Alfonso VIII de Castilla,
Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra lograron derrotar al califa almohade en
1212, evento conocido como la batalla de las Navas de Tolosa. Los musulmanes
decidieron refugiarse en Granada, mientras que los reinos cristianos consolidaron con el
tiempo las cuatro grandes coronas medievales: Castilla, Aragón, Portugal y Navarra.
(Santillana Educación, 2006, p. 136). A finales del siglo XV, Castilla y Aragón se
convirtieron en los reinos más importantes de la península ibérica, y con el matrimonio
de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 los dos reinos lograron
consolidarse en la unidad. Esta alianza matrimonial se dio principalmente por causas

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políticas, ya que cada uno heredaba sólo él mando sobre su reino propio, y al final del
gobierno conjunto de los reyes católicos, Castilla y Aragón seguirían independientes.
Dentro de la alianza, aunque Aragón era más avanzado que Castilla, quedó sumido a los
intereses de este último debido a su falta de poderío militar y demográfico. Con el
crecimiento del poder, los reyes católicos decidieron poner fin a la Reconquista: en
1482 cayó Alhama, en 1487 fue Málaga y en 1492 derrotaron al último rey moro en
Granada. La victoria fue sucedida por la expulsión de los judíos del territorio cristiano
logrando así España la unidad religiosa. Esta unidad religiosa acarrearía varios
inconvenientes al desterrar a las minorías religiosas del territorio de la Corona de Isabel
y Fernando. Algunas fuentes indican que hubo una gran crisis económica debido al
retiro del capital financiero y económico, junto con la pérdida de especialistas. El sector
agrícola también sufriría por la expulsión de los árabes que se oponían a la conversión,
sin embargo, Pérez (1997, p. 215) discrepa al respecto: «Se han exagerado mucho las
consecuencias para España de la expulsión judía. No llenó las cajas del Estado; tampoco
acarreó una catástrofe económica; como máximo, provocó en varias partes una crisis
pasajera en los negocios y en las recaudaciones fiscales.».
La balanza del poder interno español también sufrió cambios por parte de los
reyes católicos. La corona de Castilla tomó una postura autoritaria al arrebatar
privilegios de la nobleza y la burguesía, mientras que Aragón decidió reafirmar los
elementos contractuales de su constitución. En 1476 las Cortes de Madrigal crearon un
cuerpo policial llamado la Santa Hermandad (Kamen, 2015). En 1480 las cortes de
Toledo brindaron un mayor poder al Consejo de Castilla, esencialmente para debilitar el
poder político de la nobleza sin afectar sus intereses económicos y sociales (Ezquerra,
2001, p. 98). A partir de 1501 comenzó a acentuarse una crisis agraria y económica
debido a un exceso de hidalguías. Los hidalgos eran generalmente plebeyos con dinero

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que compraban el título nobiliario para obtener una exención del pago de impuestos,
empobreciéndose en el proceso. Con respecto a la iglesia, la corona hizo lo posible para
someter esta institución bajo sus intereses. A cambio de ayuda militar y política, la
iglesia concedía permisos a la corona, eventualmente acabando por subordinarse
políticamente a las órdenes de España. Es destacable la incursión de políticas
monopolistas dentro del tráfico de lana, al entregarse al Consulado de Burgos en 1494
para facilitar el cobro de tributos.
A finales del siglo XV España estaba en una de sus mejores épocas, y destinó sus
esfuerzos a la formación de un Imperio. Su eficiente tributación le proveía de los
recursos económicos que necesitaba, mientras que su economía ligada a la ganadería
garantizaba la disponibilidad de material humano: personas desempleadas que estarían
dispuestas a embarcarse y partir para colonizar los territorios más distantes, y
especialmente América. La sociedad de Europa medieval, de carácter feudal, tenía dos
personajes importantes: señores y vasallos. A finales de la Edad Media esta estructura
entró en crisis por el desarrollo de las urbes. El señorío peligraba debido a la liquidez
que la circulación monetaria generó en el campo. La reducción demográfica debido a
enfermedades y falta de alimentos debido a las malas cosechas también supuso un fuerte
golpe para los señores feudales, los cuales, en su afán de salvar sus intereses, decidieron
explotar aún más a sus trabajadores y subir los costos de la tierra, lo que generó
protestas por parte de los campesinos. (Santillana Educación, 2006, p. 154-156). El
señorío se debilitó considerablemente y los campesinos comenzaron lentamente a
independizarse de sus señores. La crisis económica también afecto a las ciudades.
Comenzó en el siglo XIV y se extendió hasta el siglo XV, provocó la regularización de
los artesanos y una disminución de la producción, lo que llevó a que estos abandonasen
sus actividades para dedicarse a comprar terrenos y títulos nobiliarios. Así, España

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termina una etapa importante en su historia, marcada por constantes altibajos, guerras de
cristianos contra musulmanes y crisis de diversos tipos. La herencia cultural de los
musulmanes es inmensa, y los cientos de años que pasaron en la península ibérica
legaron a este territorio con vocabulario, tradiciones, técnicas del labrado de la tierra,
entre otras. España no salió completamente airosa de las crisis que la azotaron, pero sus
gobiernos trataron de hacer lo posible para mitigarlas y recuperarse, como siempre, de
acuerdo a sus intereses políticos y económicos. Al hacerlo crearon varias instituciones
para tratar de mejorar el orden y la seguridad pública. A finales del siglo XV, España
atravesó una etapa en la cual tenía recursos y personal para comenzar su campaña
expansionista, lo que acabó configurando las raíces de lo que sería el Imperio Español, y
tendría grandes repercusiones sociales, políticas y económicas a nivel global,
especialmente en Latinoamérica.
Bibliografía.
Ezquerra, J. (2001). Diccionario de historia de España. Madrid, España: Editorial
Istmo.
Fouracre, P. (2005). The New Cambridge Medieval History. Volume I c.500-c.700. New
York, E.U.: Cambridge University Press.
Instituto de Educación Secundaria Bachiller Sabuco. (2015). La Península en la Edad
Media: Al-Ándalus. Albacete, España: Autor. Recuperado el 28 de agosto de
2016 de http://bachiller.sabuco.com/historia/Al%20Andalus.pdf
Kamen, H. (2015). Fernando el Católico: 1451-1516: vida y mitos de uno de los
fundadores de la España moderna. Madrid, España: La Esfera de los Libros.
Marín, R. (2006). Sociedad, política y protesta popular en la España Musulmana. San
José, Costa Rica: Editorial UCR.

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Pérez, J. (1997). Isabel y Fernando: Los reyes católicos (F. S. Fontenla, Trad.), San
Sebastián (Donostia), España: Editorial Nerea. (Trabajo original publicado en
1988).
Real Academia de Historia. (1992). Boletín de la Real Academia de Historia; Tomo
CLXXXIX, Cuaderno III. Madrid, España: Autor.
Santillana Educación. (2006). La enciclopedia del estudiante: tomo 2: historia
universal. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Santillana S.A.