Tratamientos

Bulimia y Anorexia
El éxito de la terapia para los trastornos de la alimentación (Eating disorders) depende de
muchos factores: la propia personalidad del paciente y el deseo de cambio, la duración de su
trastorno, la edad en que comenzó la enfermedad, su historial familiar, su nivel de habilidades
sociales y vocacionales, la complicación con otros trastornos como la depresión y, sobre todo,
depende del tipo de tratamiento. Es importante comprender que cuando hablamos de
trastornos de alimentación básicamente estamos hablando de la adicción a comer o no hacerlo.
Todotrastorno alimentario, sea bulimia, anorexia, la coexistencia de ambas, es básicamente
una adicción, una compulsión irrefrenable a no comer o hacer una ingesta compulsiva, a
vomitar, a hacer purgas, a estar obsesionados con las calorías, el espejo y nuestra imagen
corporal.
El Método de Fundación Manantiales® es un tratamiento de avanzada y superador de
algunos modelos que se presentan en nuestro país, ya que son tratamientos personalizados.
Básicamente son una síntesis de estos aportes, mas los desarrollos de Comunidades
Terapéuticas profesionales, las terapias cognitivas- conductuales, las terapias grupales, el
psicodrama, la terapia familiar sistémica, la PNL, el análisis transaccional, la terapia gestáltica y
los aportes de las neurociencias y psiquiatría, fusionándolos y mejorándolos, lo que nos permite
obtener uno de los porcentaje de recuperación más alto de Latinoamérica.

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Objetivos:
Mitigar los síntomas físicos que representan una amenaza para la vida.
Enseñar al paciente a comer normalmente.
Investigar y cambiar los pensamientos destructivos en relación con la comida y el peso.

Diagnóstico y Evaluación: Antes de que alguien inicie un tratamiento debe ser evaluado su
estado físico y mental general, la gravedad de su trastorno, la eventual existencia de trastornos
concurrentes
y
de
su
voluntad
para
cambiarlos.
Cuestionario: Se entrega un cuestionario especializado para evaluar al paciente que ayuda a
evaluar las actitudes de alguien hacia el peso y la figura, y clarifica las características
psicológicas como los rasgos de personalidad, grado de desempeño social y problemas
similares.
La entrevista: La entrevista de evaluación ayuda a obtener una idea mas clara del estilo de
vida de la paciente, su peso actual, historial de dieta y fluctuaciones de peso, hábitos de la

ingesta y actitudes hacia el peso y la familia, la pareja o los amigos. Los intereses y
ocupaciones exteriores también son tomados en cuenta porque profundizan sobre sus
habilidades de desempeño, el grado de independencia y la medida de su aislamiento.
Es fundamental la recuperación del peso y los hábitos alimentarios adecuados. Se hace
hincapié en los aspectos nutricionales y en los factores psicológicos.
También es importante que se rompan los círculos viciosos de conductas familiares que
mantienen el trastorno alimentario. Por ejemplo, hay que tratar en algunos casos que los
padres sean menos exigentes y sobre protectores con sus hijos. De esta manera, la persona se
sentirá más libre y podrá forjar su propia identidad, aunque difiera de las expectativas de sus
padres (recordemos que generalmente nunca se aleja demasiado de lo que ellos esperan).
El tratamiento se focaliza en la estabilización del peso, el restablecimiento psicológico y la
prevención de recaídas. Es fundamentalmente ambulatorio, siendo más eficaz para pacientes
jóvenes y con una evolución corta del trastorno, y su duración varía de acuerdo al caso.
Deben desaparecer los atracones y las conductas compensatorias, y para lograrlo, las técnicas
psicoeducativas son de gran eficacia. La conducta alimenticia restrictiva es un factor de riesgo
para la instauración de un trastorno bulímico, aunque no en todos los casos. También hay que
sumarle otros factores desencadenantes como la ansiedad, determinados tipos de alimentos,
depresión,
aburrimiento
y
frustración.
También se le explica al paciente la función que cumple su síntoma dentro de la familia, lo que
permitirá entender las conductas bulímicas como dirigidas a una finalidad y no como algo
descontrolado, y es esto lo que facilita que el paciente sienta que puede modificar su conducta.
En
otros
casos,
el
terapeuta
intenta
modificar
la
estructura
familiar.
Existen una serie de comportamientos, actitudes y síntomas que alertan la presencia de un
trastorno
alimenticio,
y
cada
uno
posee
diferentes
señales
de
alarma.
Utilizamos técnicas adecuadas y eficaces para este tipo de trastornos. Los aspectos
conductuales comprenden las técnicas para favorecer la desaparición de conductas anómalas
como los malos hábitos alimentarios, el aislamiento social y los conflictos interpersonales. Los
aspectos cognitivos hacen referencia al tratamiento de las creencias irracionales hacia la
comida y el aumento de peso, preocupaciones excesivas y autocríticas.

Tratamiento de la imagen corporal y sus técnicas
Relajación: En pacientes con anorexia o bulimia nerviosa que han padecido experiencias
negativas y/o de abuso sexuales es frecuente que presenten dificultades para relajarse, y
sobretodo para percibir adecuadamente sensaciones de relajación y de tensión de su cuerpo.
Técnica del Espejo: Consiste en confrontar progresivamente al paciente con su imagen
(vestido y/o en traje de baño).
Procedimiento de marcado de la silueta: El paciente tiene que marcar en una foto deformada
de su imagen el tamaño que estime de sus partes corporales. Permite investigar los ideales y
las distorsiones cognitivas.
Terapia psicomotora: Incluye técnicas como expresión corporal, respiración, etc., siendo su
objetivo principal lograr que el paciente se sienta satisfecho con su figura.

Video confrontación: Su objetivo es disminuir la ansiedad de los pacientes al observar su
propia
imagen
a
medida
que
aumentan
de
peso.
Tratamiento grupal: Facilita los procesos de identificación, lo que a su vez favorece la
cohesión del grupo, el apoyo mutuo y contribuye a crear una actitud más colaboradora y menos
defensiva
en
los
pacientes.
Terapia familiar y Grupos Multifamiliares: La familia debe aceptar intervenir en el
tratamiento, ya que es frecuente que la mayoría niegue el problema. También es fundamental
su educación en las consecuencias físicas y psíquicas de los trastornos alimenticios. La terapia
familiar se basa en el supuesto de que quien sufre las consecuencias de estas enfermedades
no es sólo el paciente, sino toda su familia. Además, la conducta de la misma contribuye al
mantenimiento de los síntomas. El objetivo es modificar la estructura disfuncional de la familia.
Los grupos multifamiliares permiten que las familias adquieran herramientas para sobrellevar el
tratamiento, detectar conductas propias del trastorno y compartir experiencias.
Modalidad del tratamiento: De acuerdo al diagnóstico y evaluación del paciente realizado por
el equipo terapéutico se indica el dispositivo adecuado a seguir: Internación, Hospital de Día o
Tratamiento
Ambulatorio.
Los grupos terapéuticos y talleres: Se realizan en grupos de 8-10 personas y se tratan los
ideales de belleza en influencia sociocultural, y se hace hincapié en las ideas sobrevaloradas
erróneas
como:
"delgadez=
felicidad
y
salud".
Consecuencias negativas del uso de conductas de purga: Producen problemas
gastrointestinales, lesiones en el esófago, erosión del esmalte dental y deshidratación, entre
otras
cosas.
Es imprescindible la normalización de la ingesta como primer mecanismo para detener el
círculo
vicioso
de
atracones-vómitos.
Plan de alimentación: De acuerdo al paciente se entrega un plan de alimentación. Como
primer paso, hay que interrumpir el círculo vicioso normalizando la ingesta. Para ello, resulta
eficaz seguir estos pasos:
Desayunar no más tarde de una hora después de levantarse.
No deben pasar más de 3 a 4 horas entre el desayuno y la comida.
Merendar algo ligero.
Cenar no muy tarde (entre las 20:00 y las 21:00 hs.).
Las comidas deben considerarse como medicinas y tener prioridad.
Comer en función de un esquema predeterminado (1º plato, 2º plato y postre), y no en función
de que se tenga mayor o menor hambre.
No saltarse ninguna comida.

Trastornos de la alimentación: bulimia y
anorexia
Los trastornos alimenticios implican más que simplemente hacer dieta para perder peso o intentar hacer
ejercicio físico todos los días. Se trata de comportamientos alimenticios extremos: por ejemplo, dietas que
nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas. O personas que no pueden salir con
amigos porque creen que es más importante salir a correr para contrarrestar la ingesta de un dulce.

Los dos tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa y la bulimia
nerviosa (más conocidas simplemente como “anorexia” y “bulimia“). Pero actualmente, se están
detectando otros trastornosrelacionados con la alimentación que no solían ser tan comunes, como
el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a
determinados alimentos.
Anorexia
La gente que sufre de anorexia tiene mucho miedo de engordar y tiene una imagen distorsionada de
las dimensiones y la forma de su cuerpo. Por eso es que no pueden mantener un peso corporal normal.
Algunaspersonas anoréxicas restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio
físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.
Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: comen grandes
cantidades de alimentos y tratan de deshacerse de las calorías obligándose a vomitar, utilizando
laxantes o haciendo ejercicios físicos en exceso.
Bulimia
La bulimia es similar a la anorexia ya que la persona que la padece se da grandes atracones de
comida y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito forzado o el ejercicio
físico excesivo, para evitar subir de peso. Con el tiempo, estas medidas pueden resultar peligrosas.
El diagnóstico de bulimia se da cuando una persona se atraca y se purga de manera regular, al
menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no son los que pueden
darse en una fiesta, cuando comes cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decides ir al gimnasio

y comer más sano. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida (con frecuencia
comida chatarra) de golpe y suelen hacerlo a escondidas. La persona suele sentirse incapaz de dejar
de comer y sólo logra detenerse cuando está demasiado llena para continuar comiendo. La mayoría
de las personas que padecen bulimia después recurren a los vómitos, los laxantes o el ejercicio físico
excesivo.
Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y
con peso inferior al normal, pero las que sufren de bulimia pueden tener un peso normal o estar un
poco excedidas en peso.

Trastorno
por
atracón
compulsivo
El trastorno por atracón es un trastorno alimenticio similar a la anorexia y la bulimia porque
la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los
otros trastornos alimenticios, laspersonas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso
con purgas.
La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no
saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.
Anorexia
y
bulimia:
señales
de
advertencia
En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo
de pesocon la esperanza de ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos o de eliminar los
alimentos se potencia y se sale de control.
Quienes padecen anorexia o bulimia suelen temer verse gordos o creen que son gordos cuando, en
realidad, no lo son. Es posible que una persona anoréxica pese los alimentos antes de comer o que
cuente las caloríasde todos los alimentos de manera compulsiva. Si restringir la ingesta de alimentos
hasta llegar a un nivel no saludable parece “normal”, es probable que la persona tenga un problema.
Entonces, ¿cómo puedes saber si una persona tiene anorexia o bulimia? No puedes darte cuenta
simplemente por el aspecto de la persona. Alguien que baja mucho de peso puede estar sufriendo otro
problema de salud o tal vez esté bajando de peso con una dieta sana y ejercicio.

A continuación, encontrarás algunas señales de que una persona padece anorexia o bulimia:
Anorexia

se vuelve muy flaca, débil o escualida;

se obsesiona con los alimentos, la alimentación y el control del peso;

se pesa de manera reiterada;

controla las porciones de alimentos cuidadosamente;

sólo come determinados alimentos, evita los lácteos, la carne, el trigo, etc. (obviamente, muchas
personas alérgicas a determinados alimentos o los vegetarianos evitan algunos alimentos);

hace ejercicio de manera excesiva;

se siente gorda;

se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos; y

quizás esté deprimida, letárgica (sin energías) y sienta mucho frío.

Bulimia

teme aumentar de peso;

está muy insatisfecha con su cuerpo y su peso;

inventa excusas para ir al baño inmediatamente después de terminar la comida;

quizás sólo coma alimentos dietéticos o con bajo contenido de grasa (excepto cuando se da un
atracón);

compra regularmente laxantes, diuréticos o enemas;

pasa la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías; y

se aísla socialmente, en especial, evita las reuniones o celebraciones en las que hay alimentos.

¿Cuáles
son
las
causas
de
los
trastornos
de
la
alimentación?
Nadie está totalmente seguro sobre las causas de los trastornos de la alimentación; sin embargo,
existen varias teorías sobre por qué la gente desarrolla estas patologías. La mayoría de la gente que
desarrolla un trastorno alimenticio tiene entre 13 y 17 años. Éste es un período de cambios físicos y
emocionales, de presiones académicas y de mayor presión por parte de los padres. Si bien durante la
adolescencia se tiene un mayor sentido de la independencia, es probable que los adolescentes sientan
que no son capaces de controlar su libertad y, en algunos casos, sus cuerpos. Esto ocurre, en especial,
durante la pubertad.
En el caso de las mujeres, aunque es completamente normal (y necesario) aumentar un poco de peso
durante la pubertad, algunas reaccionan al cambio con mucho miedo de su nuevo. Algunas jóvenes
pueden sentirse obligadas a bajar de peso sin importar cómo.
Una
imagen
no
tan
perfecta
Estamos rodeados de imágenes de gente famosa muy delgada -gente que suele pesar mucho menos
que el peso saludable que deberían tener (y que, probablemente, tenga antecedentes de trastornos
alimenticios). Es fácil darse cuenta por qué a algunas personas les da miedo aumentar de peso, aun
cuando sea saludable y temporal.
Cuando se combina la presión por ser como los modelos famosos con el cambio físico normal de la
pubertad, no es difícil entender por qué algunos adolescentes tienen una imagen negativa de sus cuerpos.
Muchas personas que adquieren estos trastornos alimenticios pueden presentar también un
estado depresivo y ansiedad, o sufrir otros problemas de salud, como el trastorno obsesivocompulsivo. También existe evidencia de que los trastornos de la alimentación son un problema
hereditario. Si bien parte de estostrastornos tienen un componente genético, también se deben a que
aprendemos nuestros valores y comportamientos de nuestras familias.
El
deporte
y
los
trastornos
de
la
alimentación
Los atletas y bailarines son especialmente vulnerables a los trastornos de la alimentación durante la
pubertad, ya que es posible que deseen detener o reducir el crecimiento (tanto en altura como en peso).

Los entrenadores, la familia y otras personas que rodean a los adolescentes que practican algunos
deportes, como gimnasia artística, gimnasia acrobática, patinaje sobre hielo o ballet, los alientan a
mantenerse los más delgados posible. En ciertos casos, los atletas y corredores son alentados a
perder peso o eliminar la grasacorporal en un momento biológico en que deben incrementarla.

Los
efectos
de
los
trastornos
de
la
alimentación
Los trastornos de la alimentación son una enfermedad médica grave. Suelen estar acompañados
de estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Las personas que padecen trastornos de la
alimentación también pueden tener problemas físicos graves, como afecciones coronarias o insuficiencia
renal. Las personas cuyo peso es, por lo menos, un 15% menor que el estándar normal correspondiente a
su altura, seguramente no cuenten con la grasa corporal suficiente para mantener sus órganos y otras
partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar
desnutrición grave o, incluso, la muerte.
En el caso de la anorexia, el cuerpo funciona como si se estuviera muriendo de hambre y la falta de
alimentos puede afectar al organismo de muchas maneras:

caída de la presión, las pulsaciones y el ritmo de la respiración;

pérdida de cabello y rotura de las uñas;

ausencia de menstruación;

crecimiento de lanugo (pelo suave que crece sobre la piel);

mareos e imposibilidad de concentrarse;

anemia;

inflamación en las articulaciones; y

fragilidad ósea.

Los vómitos constantes y la falta de nutrientes característicos de la bulimia pueden provocar los
siguientes problemas:

dolor estomacal constante;

daño en el estómago y los riñones;

erosión del esmalte dental (debido a la exposición a los ácidos del estómago);

agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes;

ausencia de menstruación; y

pérdida de potasio (esto puede desencadenar problemas cardíacos e incluso la muerte).

Las personas con el trastorno por atracones que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de
padecer diabetes, afecciones coronarias y algunas enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

Los trastornos de la alimentación también pueden crear problemas emocionales. Cuando una
persona viveobsesionada con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Muchas veces, la
gente con trastornos de la alimentación se aísla y se vuelve menos sociable. Quienes padecen
trastornos de la alimentación no son capaces de disfrutar de comidas con amigos y familiares y,
por lo general, no están dispuestos a interrumpir su rutina de ejercicio para divertirse un poco.
Los individuos con trastornos de la alimentación invierten mucho tiempo y energía planeando qué
comer, cómo evitar los alimentos o su próximo atracón, gastan mucho dinero en alimentos, se
esconden por largo rato en el baño al finalizar la comida o inventan excusas para salir a dar largas
caminatas (solos) después de una comida.
El
tratamiento
para
los
trastornos
de
la
alimentación
Afortunadamente, la gente que sufre de estos trastornos puede mejorar y volver, gradualmente, a
comer de una manera normal. Dado que estos trastornos afectan tanto al cuerpo como a la mente, el
tratamiento y la recuperación casi siempre están a cargo de médicos clínicos, psicólogos (o
psiquiatras) y nutricionistas.
Las terapias son una parte crítica para el tratamiento de los trastornos alimenticios. En muchos casos,
la terapia familiar es la clave para la recuperación de hábitos saludables de nutrición. Los padres, y
otros miembros de la familia, cumplen un rol importante en hacerle ver a quien padece del trastorno que
tiene un cuerpo perfectamente normal y que ser excesivamente delgado puede ser peligroso.
Si deseas hablar con alguien sobre estos trastornos pero no te sientes cómodo haciéndolo con tus
padres, háblale a un maestro, un vecino, tu médico o cualquier otro adulto que te inspire confianza.

Recuerda que lostrastornos de la alimentación son muy comunes entre los adolescentes. Las
opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero existen muchas opciones
para que superes un trastorno alimenticio. La terapia puede ayudarte a retomar el control y a
aprender a aceptar tu cuerpo, tal como es.

RSS | - | Lunes, 31 de agosto de 2009 | Sin comentarios | |

Siguiendo una arumentación de los diferentes trastornos mentales, llegamos a los
trastornos asociados a la nutrición. Esta vez para dar una mayor dimensión de lo
dificil para quienes lo sufren, prefiero adjuntar un esplendido informe escrito
por Concepción Salcedo Meza es comunicóloga, divulgadora de la ciencia y desde hace
varios años trabaja en TV UNAM. Informe en formato de artículo, fuente
www.comoves.unam.mx

La adicción por la delgadez
Concepción Salcedo Meza
La anorexia nervosa y la bulimia son enfermedades devastadoras que han
cobrado una dimensión inusitada entre los jovenes de todo el mundo y de
todas las clases sociales,pero atrapan y golpean con mayor fuerza a las
mujeres.
“YO TENÍA ANOREXIA y creo que después bulimia. Quería a fuerza tener un cuerpo como el
de las modelos que pintan a la gente muy guapa. Pero creo que me obsesioné. Primero hice
dietas y después me negaba a hacerlas, entonces empecé a comer muchísimo y a vomitar.
Tenía pavor a engordar. Cuando me sentí muy mal fui a ver a un psicólogo para que me quitara
esa obsesión. No fue fácil”. Este testimonio refleja la influencia que tiene el modelo de la
delgadez entre las jóvenes, pero también evidencia que Erika quien nos relató esta
experiencia tenía un problema psicológico que la llevó a esa conducta.
Según datos médicos, de diez enfermos de anorexia o bulimia nueve son mujeres
de entre los 15 y los 26 años de edad, obsesivas, dependientes, obedientes y que
pertenecen a familias rígidas, estrictas y poco tolerantes a los cambios. Pero los
hombres también tienen su historia.
“Yo fui bulímico narra Ezequiel, de 19 años. Formaba parte del 5% de los bulímicos
del sexo masculino, ya que el 95% restante son mujeres. Comencé haciendo una
dieta bajo control médico porque estaba excedido de peso, pero pronto y sin darme
cuenta caí en la bulimia. Comencé a dejar de comer y aunque adelgazaba, seguía
viéndome gordo en el espejo. Empecé a provocarme vómitos, cada vez que me
daba un ataque de hambre y me comía todo. Luego incorporé los laxantes. Tomaba
ocho o diez por día. Esto produce gran irritación, tanto en los intestinos, como en la
faringe, lo cual puede ser causa de úlceras y cáncer. Seguí así por un año y varios
meses. De 85 kilos había bajado a 50, pero yo me miraba al espejo y me veía de
100. No podía sentarme en una silla de madera sin que me salieran moretones;
tampoco apoyar los codos en la mesa. Sentía terribles dolores abdominales por
causa de los laxantes y sólo quería estar dormido”.

Este testimonio refleja el infierno que viven los jóvenes que padecen bulimia.
Existen informes que evidencian que ya desde el siglo XIX había personas que se
provocaban el vómito, después de comer en forma excesiva. En 1940 este trastorno
se consideró un síndrome y en 1980 la Sociedad Americana de Psiquiatría incluyó a
la bulimia en el manual de psiquiatría como una enfermedad diferente a la anorexia.
Ambos trastornos vienen desde la Antigüedad, pero es ahora cuando se les ha
estudiado, tipificado y definido. Se sabe que son producto de múltiples factores, que
pueden incluir trastornos emocionales y de la personalidad, así como presiones
familiares, una posible sensibilidad genética o biológica y el vivir en una sociedad
en la cual hay oferta promisoria de comida y una obsesión por la delgadez. Esta
idea de la estética transmite a los jóvenes sistemas de valores que se basan en el
“buen look” y el problema es que puede derivar en una adicción por la delgadez del
cuerpo y producir enfermedades. Cierto es que esta estética, esta moda, es sólo un
disparador que afecta negativamente a algunos jóvenes con problemas familiares y
con desajustes de personalidad.
El pavor a engordar
El término anorexia nervosa proviene del latín y quiere decir sin apetito, y el
adjetivo nervosa expresa su origen psicológico. Sin embargo, no es cierto que los
jóvenes anoréxicos no sientan hambre, al contrario, la reprimen por el pavor que
tienen a la obesidad. Estos jóvenes rechazan en forma contundente el mantener un
peso corporal por encima de los valores mínimos aceptables para una determinada
edad y talla. “El miedo que experimentan hacia la obesidad los lleva hasta la
inanición y a la pérdida progresiva de peso. Y lo más grave es que no tienen
conciencia de su enfermedad”, señala la nutrióloga Marcela Palma, del Instituto
Nacional de la Nutrición Salvador Zubirán (INN). Los anoréxicos llegan a perder por
lo menos el 15% de su peso corporal y, en casos extremos, hasta el 60%, lo que
puede ocasionar la muerte. El trastorno tiene diversas caras y, según Marcela
Palma, puede clasificarse en etapas primaria y secundaria.
Las múltiples caras de la anorexia
En la etapa primaria sólo se tiene un miedo intenso a subir de peso y ésta se
caracteriza por dos tipos de padecimientos: la anorexia nervosa restrictiva y la
bulimarexia. En la primera, se utiliza el ayuno y la disminución exagerada de la
ingestión de alimentos para controlar el peso sin utilizar el vómito o los laxantes
como métodos de control. En la bulimarexia se combinan periodos de ayuno con
periodos de ingestión compulsiva y después se provoca el vómito, y se aplican
purgas y enemas para controlar el peso.
En la etapa secundaria, la anorexia nervosa es consecuencia de alguna enfermedad
psiquiátrica como la esquizofrenia o la depresión; en esos casos, la anorexia se
debe a una interpretación falsa de la alimentación y no a la búsqueda de pérdida de
peso. Por lo que respecta a la cantidad de casos de anorexia, se da más en los
países sajones que en las sociedades orientales. En Latinoamérica, y
específicamente en México, los estudios estadísticos y epidemiológicos son muy
pocos; carecemos de la información suficiente sobre la incidencia de los trastornos
de la conducta alimentaria, aunque en la actualidad diversos grupos investigan este
fenómeno.

El infierno de la bulimia
La palabra bulimia proviene del griego y significa “hambre de buey”. Generalmente
se presenta entre los 18 y 28 años de edad. Al igual que en la anorexia, el 95% de
los pacientes bulímicos son mujeres.
Según Marcela Palma, “este trastorno se caracteriza por la ingestión rápida de gran
cantidad de alimentos; la culpabilidad provocada por el abuso al comer y la
autoinducción al vómito; la utilización en forma indiscriminada de laxantes y
diuréticos y el ejercicio excesivo, debido a que estos jóvenes tienen pavor a subir de
peso. También es característico que durante mucho tiempo ellos nieguen estas
conductas”.
Según datos del INN, en muchos países la frecuencia de la bulimia es mayor que la
de la anorexia nervosa, pero en México tampoco se tienen cifras sobre la incidencia
de este trastorno, debido a que, aun cuando se han aplicado cuestionarios entre la
población de riesgo, se esconden los síntomas.
Enfermedades complejas, tratamiento integral
Los jóvenes que padecen anorexia o bulimia requieren de un tratamiento integral en
el que debe participar un equipo de especialistas como nutriólogos, psicoanalistas y
médicos o endocrinólogos, además de la familia. La participación de ésta es
fundamental, ya que los aspectos familiares son muchas veces la causa de estos
trastornos. Si algún joven sospecha que puede padecer este tipo de problemas,
debe recurrir a alguna instancia de salud pública o privada y evitar a tiempo el
infierno dantesco que hacen vivir la anorexianervosa y la bulimia.

Concepción Salcedo Meza es comunicóloga,
divulgadora de la ciencia y desde hace varios
años trabaja en TV UNAM.

La anorexia y la bulimia, ¿desafíos?
Entrevista con el Dr.Armando Barriguete Meléndez
“Los trastornos de la alimentación, sobre todo la anorexia y la bulimia, se presentan en la
adolescencia como parte de la crisis del desarrollo, del crecer, del descubrirse”. Así explica
este fenómeno el psicoanalista y psiquiatra Armando Barriguete Meléndez. Advierte que
también es producido por múltiples factores: neurobiológicos, socioculturales, psicológicos y
familiares. “Estos trastornos suceden dentro de una época de muchas crisis, de
redefiniciones sociales y personales. Vivimos en un entorno donde al afecto, a la intimidad y
a las relaciones no se les presta atención, los jóvenes inmersos en este entorno encuentran
problemas para redefinir su identidad y para poder describir, conocer e identificar sus
emociones”.
El especialista afirma que “La crisis del crecer de la adolescente va ligada a los cambios del
cuerpo. Su cuerpo evoca que llega una nueva etapa; que tiene nuevos deseos e inquietudes;
que tiene gran susto por crecer y desarrollarse y el pavor a aumentar en medidas y peso la
lleva a intentar detener su desarrollo mediante estas conductas alimentarias”.
“Algunos jóvenes no asumen estos cambios — asevera — debido a que implican una
manera de ser vistos y de ver; una manera de relacionarse con sus padres, de redefinir los
interjuegos de poder frente a ellos. El cuerpo escuálido de los anoréxicos, que no evoca

formas ni movimientos, va relacionado con el deseo de no manifestar lo que sienten. La
esbeltez representa — aclara — un desafío, un desacato a lo voluptuoso, al deseo. Las
jóvenes se autocastigan dejando de comer y dejando de expresar sus emociones y
sentimientos, que no es otra cosa que dejar de ser ellas mismas”.
Señala, además, que estos trastornos afectan entre el 1% y el 5% de la población
universitaria en los países desarrollados y que de esta cifra 95% son mujeres. ¿Por qué?
Armando Barriguete responde: “Durante mucho tiempo creímos saber lo que era
lo femenino a partir de la descripción del hombre. Desde hace unos 50 años la mujer se ha
dado a la tarea de reflexionar y escribir sobre sí misma. Se está descubriendo. Esto ha
generado la idea de que lo que se creía que era la mujer no lo es, pero tampoco lo que se
creía que era el hombre; son identidades que se están redefiniendo de manera mutua y
crítica. Sin duda, el ser mujer tiene un rasgo extra de crisis por la desigualdad social que
existe con respecto al hombre”.
Respecto a los factores familiares, el especialista subraya que “es en el contexto familiar
donde cohabitan tanto la crisis de pareja de los padres, como la crisis del adolescente.
Desafortunadamente, no siempre son manejadas en forma adecuada y las niñas con
anorexia o bulimia no han podido aceptar los cambios producidos en su familia”, señala.
El especialista en trastornos de la alimentación nos da su opinión acerca de la influencia que
ejercen los nuevos modelos femeninos promovidos por la cultura de masas y la moda: “La
moda por sí misma no propicia el trastorno, pero se suma a las dificultades que lo facilitan;
las verdaderas causas surgen de la compleja naturaleza humana”, concluye.
El doctor Armando Barriguete Meléndez es psiquiatra,
psicoanalista e investigador en la Clínica de los Transtornos de la Conducta Alimentaria, en el Instituto
Nacional de Nutrición.

Anorexia nerviosa. Caso clínico psiquiátrico (página 2)
Enviado por Roc�o C.

Partes: 1, 2

Las actividades en su trabajo se tornan más difíciles ya que no podía concentrarse. Empezó a notar que
perdía cabello, se le cayeron las pestañas y las cejas, empezaron a deteriorarse sus dientes,
constantemente se encontraba estreñida y cada vez, según referencia de la madre, ella estaba más
delgada y pálida; motivos por los que empezó a tener más control por parte de su familia para que no
vaya al baño o a su cuarto a vomitar después de las comidas. Sus familiares entonces la llevan obligada a
un centro sanitario donde es valorada por medicina interna. Según referencia de la paciente, le indicaron
que se encontraba con palidez mucocutánea, pérdida importante de peso y reflejos rotulianos disminuidos
concluyendo con los diagnósticos de úlcera péptica, gastritis y abolición en la secreción de ácido
clorhídrico yanorexia nerviosa, último diagnóstico que rechazó y no quiso aceptar; recibiendo en esa
oportunidad tratamiento con metoclopramida 10 miligramos vía oral, 1 comprimido 30 minutos antes de
las comidas, tratamiento que la paciente incumple pese al control que tenia de sus familiares en su
domicilio durante las comidas y su medicación.
Con esta conducta de vómitos postprandiales provocados continúa hasta los 20 años, escapando del
control de la familia, refiriendo que sentía que no tenía el peso adecuado y necesariamente debía bajar de
peso; continuando con la conducta de comer pocas veces al día tomando por lo menos un litro
de agua cada día y realizando ejercicios en forma intensa cada vez que podía incluso en su
fuente laboral. A los 21 años empieza una dieta de pan con té en la mañana y la noche y cuando se sentía
ansiosa y preocupada ella comía en forma exagerada, principalmente cuando sus familiares le llamaban
la atención respecto a su conducta, vomitando posteriormente todo el alimento que ingería. Durante
este tiempo no podía concentrarse en los estudios ya que pensaba durante el periodo de clases

qué alimentos comería al salir del colegio y luego llegar a su casa y considerar la forma más fácil de
vomitarlos.

Anorexia nerviosa. Caso clínico psiquiátrico

Autor:
Anorexia nerviosa. Caso clinico psiquiatrico.1
Anorexia nerviosa. Caso clínico psiquiátrico.
Dr. Ramiro Eduardo Guzmán Guzmán. Especialista en Medicina Familiar.
Introducción.
La anorexia nerviosa es una enfermedad grave que se manifiesta, fundamentalmente, por un rechazo
radical hacia la ingestión de alimentos, causa por la que los pacientes sufren pérdidas de peso de un 20 a
un 40% por debajo del peso que les correspondería por sexo, talla y complexión. La edad de inicio suele
estar entre los 12 y los 18 años y es mucho más frecuente en mujeres. La incidencia de la Anorexia
Nerviosa aumentó en las últimas décadas desde 0,37 por año y por 100.000 habitantes en los años 60 a
6,3 por año y por 100.000 habitantes en la década de los 80. Se estima que su prevalencia en España es
del 0,3% en mujeres de 12 a 21 años.
Se presenta este caso clínico por la importancia biopsicosocial que todo medico de consulta externa debe
tomar en cuenta, realizando un manejo de tipo integral y no solo de tipo biológico, porque todo
seguimiento y control de la enfermedad posterior a la internación de cualquier paciente con estas
características depende exclusivamente del Médico Familiar, que será el responsable de su evolución
global.
Datos personales.
Lugar y fecha de nacimiento : La Paz, prov. Murillo, 21/01/1978.
Edad : 28 años.
Sexo : Femenino.
Estado civil : Casada.
Residencia actual : La Paz - Bolivia
Ocupación actual : Administradora
Fecha de internación : 20 de marzo del 2007
Fuentes de información.
Es la propia paciente, que aporta información confiable en 3 entrevistas.
La madre de la paciente, que aporta información en dos entrevistas.

Motivo de internación.
Ha sido evaluada en consultorio externo e indicado posteriormente su internación en el servicio de
Psiquiatría. Los motivos de su ingreso fueron:

"Vomito todos los días", "Estoy deprimida", "He bajado de peso", "Ahora estoy con bulimia", "Quiero salir
adelante por mi hija", Irritabilidad, Vómitos postprandiales, Pérdida importante de peso, Alteraciones
menstruales, Ideas de desesperanza e impotencia
Historia de la enfermedad actual.
Paciente con un cuadro de evolución desde los 14 años de edad, época en la cual es víctima de burlas de
su profesor de educación física, quien le decía que estaba muy desarrollada y gorda; en inicio ella no hizo
mucho caso a estos comentarios pero empezó a sentirse despreciada y sentirse con sobrepeso cuando
sus amigas se burlaban de ella, pese a que ella refiere que sus familiares le decían que no estaba con
sobrepeso. Cada día al levantarse y mirarse al espejo ella percibía que tenía la cabeza muy grande y
redonda además consideraba que su silueta corporal era desagradable ya que no tenía la figura deseada
ni cintura: por esta razón decide alejarse de sus amigas de colegio y aislarse evitando de esta manera las
burlas que recibía de ellas, además le afecto demasiado en esa época el apodo de "moustrito" que sus
compañeros de colegio le dieron porque tenía los ojos hundidos y la consideraban gorda.
"Yo era coqueta" refiere pero al verme al espejo veía una persona que no podía ser bella por tener una
cara tan redonda con los ojos hundidos y un cuerpo sin forma, es por esta razón que empieza a ocultar la
comida que le daban en bolsas plásticas para después botarla a la basura.
Durante este tiempo nota que su periodo menstrual se torna primero irregular con periodos de catamenio
de 2 a 3 días, luego 1 a 2 días y finalmente desaparece por lapso de 10 años.
Comienza a trabajar en una fotocopiadora, lugar donde conoce a su primer enamorado, con el que
empieza una relación de bastante confianza. Él le decía que estaba un poco gorda y por eso la llamaba
"globito", "gordita", "garrafita", lo que empezó a preocuparla más. Su enamorado le decía que estaba
mejor que cuando la había conocido, pero ella desconfiaba de esa expresión por lo que decide intentar
provocarse vómitos después de ver un documental de televisión donde una joven se provocaba vómitos
metiéndose la mano a su boca. Primero intenta el vómito provocado con un dedo y una vez al mes, luego
la frecuencia fue aumentando a una vez a la semana, una vez cada dos días y finalmente en forma diaria
y sin darse cuenta ella menciona que incluso ya podía meter a la boca toda la mano para provocarse el
vomito, describiendo incluso que tenia marcas de los dientes en la mano y los dedos.
Las actividades en su trabajo se tornan más difíciles ya que no podía concentrarse. Empezó a notar que
perdía cabello, se le cayeron las pestañas y las cejas, empezaron a deteriorarse sus dientes,
constantemente se encontraba estreñida y cada vez, según referencia de la madre, ella estaba más
delgada y pálida; motivos por los que empezó a tener más control por parte de su familia para que no
vaya al baño o a su cuarto a vomitar después de las comidas. Sus familiares entonces la llevan obligada a
un centro sanitario donde es valorada por medicina interna. Según referencia de la paciente, le indicaron
que se encontraba con palidez mucocutánea, pérdida importante de peso y reflejos rotulianos disminuidos
concluyendo con los diagnósticos de úlcera péptica, gastritis y abolición en la secreción de ácido
clorhídrico y anorexia nerviosa, último diagnóstico que rechazó y no quiso aceptar; recibiendo en esa
oportunidad tratamiento con metoclopramida 10 miligramos vía oral, 1 comprimido 30 minutos antes de
las comidas, tratamiento que la paciente incumple pese al control que tenia de sus familiares en su
domicilio durante las comidas y su medicación.
Con esta conducta de vómitos postprandiales provocados continúa hasta los 20 años, escapando del
control de la familia, refiriendo que sentía que no tenía el peso adecuado y necesariamente debía bajar de
peso; continuando con la conducta de comer pocas veces al día tomando por lo menos un litro de agua

cada día y realizando ejercicios en forma intensa cada vez que podía incluso en su fuente laboral. A los 21
años empieza una dieta de pan con té en la mañana y la noche y cuando se sentía ansiosa y preocupada
ella comía en forma exagerada, principalmente cuando sus familiares le llamaban la atención respecto a
su conducta, vomitando posteriormente todo el alimento que ingería. Durante este tiempo no podía
concentrarse en los estudios ya que pensaba durante el periodo de clases qué alimentos comería al salir
del colegio y luego llegar a su casa y considerar la forma más fácil de vomitarlos.
Se casó a escondidas de sus padres y familiares en la ciudad de Cochabamba por lo civil a los 25 años
de edad con un varón de 23 años, manteniendo su estado civil en secreto de sus familiares por un mes,
después del cual formalizaron su relación. La relación conyugal de inicio fue adecuada, vivieron juntos por
el lapso de 6 meses, después de los cuales deciden ir a vivir con la madre de la paciente porque no
tenían los recursos económicos para solventar una familia en forma independiente.
El año 2003 sus relaciones conyugales se tornan conflictivas, debido a problemas relacionados con su
actividad laboral inestable, aparente robo de dinero de unos 1.000 dólares de la empresa de su cuñado y
conflictos familiares con la suegra porque empieza a traer objetos de valor a la casa, sabiendo que él no
trabajaba. Finalmente, con el problema aparente de robo de dinero y antecedente de haber sustraído
dinero de la suegra, el esposo decide ir a vivir con su madre hasta la fecha. Tuvieron 1 hija que
actualmente tiene 2 años y medio. Profesa la religión cristiana, la que practica. Busca consuelo hablando
con los pastores y otras personas sobre sus dolencias. Detalla sobre sus habilidades manuales: tejido,
repostería, cocina, lectura de la Biblia, actividades que aun las realiza. Su vida sexual no fue satisfactoria,
debido a que el esposo en muchas ocasiones la obligaba a tener relaciones sexuales, a pesar de que ella
se quejaba de fuertes dolores durante el coito (dispareunia). Actualmente no le atrae este tema.
Antecedentes familiares.
Padre: de 62 años, rentista jubilado de una fábrica de fósforos. Tiene el antecedente de haber sido
internado en esta institución por un aparente trastorno de adaptación ansioso depresivo hace unos 30
años posterior a accidente de trabajo que ocasiono ablación de 2º y 3er dedos de mano derecha.
Actualmente vive en la ciudad de Cochabamba. Separado con la madre de la paciente desde hace 10
años, debido a un problema de salud, por el diagnóstico de eritrocitosis. Mantiene una relación paternal
distante de tipo cordial y amable actualmente con la paciente.
Madre: de 59 años, realizo estudios solamente a nivel primario, desarrolla actividades laborales en su
hogar. Antecedente de controles en Consultas Externas de esta institución por haber presentado periodos
de desorientación, lenguaje incoherente, alucinaciones auditivas y visuales que siguen con un periodo de
amnesia, siendo diagnosticada posteriormente de Neurocisticercosis. Su relación con la madre es buena.
Los Padres de la paciente se encuentran separados desde hace 10 años, por malas relaciones
conyugales por consumo de bebidas alcohólicas, maltrato físico y por aparente infidelidad durante el
matrimonio de parte del padre. Sin embargo según la madre la separación que mantienen es debida
solamente a problemas de salud del padre de la paciente.
Es la última de cinco hermanos de padre y madre.
Antecedentes personales patológicos.
No refiere antecedentes quirúrgicos.
Diagnosticada y tratada por mastitis izquierda a la edad de 14 años. Antecedente de amenaza de aborto a
las 7 semanas de embarazo por emesis. Antecedente de internación por desnutrición y anorexia el año
2004 en el LUO y el año 2005 en el HMI.
No tabaquismo. No consume alcohol. Asegura no haber consumido drogas.
Antecedentes gineco-obstétricos.

Menarquia: 13 años Gesta 01 Para 01 Abortos 0 Cesáreas 0. Fecha última menstruación: 20/04/063/05/06. Catamenio: irregular: entre los 13 a 14 años tuvo un periodo regular, amenorrea desde los 14 a
24 años. Desde los 25 años hasta la fecha mantiene periodos menstruales irregulares con diferentes
fechas al mes y con periodos de duración que oscilan entre 1 a 2 días, 3 a 5 días, 5 a 6 días.
Examen físico de ingreso.
Paciente en mal estado general. Mal estado nutricional. Piel y mucosas pálidas, levemente deshidratadas.
Facies pálida, terrosa. Los signos vitales: TA 90/60 mmHg, FC 84 latidos por minuto, frecuencia
respiratoria 24 ciclos por minuto. Peso 32 kg., Talla l.55m. Índice de masa corporal (IMC) 13.3 kg/m2.
Cabeza normocránea, relación cráneo facial conservada. Conjuntivas pálidas, labios resecos, pelo sin
brillo, opaco, piezas dentarias residuales en mal estado de conservación. Cuello con relieves musculares
acentuados, no adenopatías ni ingurgitación yugular. Glándula tiroides de aspecto normal.
Tórax simétrico, con ruidos cardiacos taquicárdicos, rítmicos, normofonéticos. No soplos. Murmullo
vesicular conservado sin adventicios. Se advierten relieves óseos marcados. Abdomen excavado,
simétrico blando, depresible, doloroso a la palpación profunda a nivel de epigastrio. No se palpan
visceromegalias. Ruidos hidroaéreos normoactivos.
Genitourinario: puñopersusión bilateral negativa, puntos renoureterales superiores y medios negativos.
Miembros con tono y trofismo disminuidos. No edemas ni trayectos varicosos. Relieves óseos realzados.
Al examen neurológico paciente orientada, con FCS conservadas, memorias conservadas, praxia y gnosis
conservadas. Glasgow 15/15. Sin datos de alteración en pares craneales. El sistema motor conserva la
movilidad de las cuatro extremidades. Reflejos musculo-tendinosos simétricos. No reflejos patológicos.
Reflejos superficiales conservados. Sin datos de irritación meníngea. Adecuado control de esfinteriano
anal y vesical. Marcha normal. Romberg negativo.
Examen mental de ingreso.
Paciente con regular presentación personal. Aparenta enfermedad física y mental. Aparenta menor edad
de la que tiene cronológicamente. Coopera poco con la entrevista. El sensorio: orientada en persona,
espacio y tiempo. Memorias en apariencia conservadas. Presta poca atención a la entrevista. Realiza las
pruebas de abstracción y cálculo. Su expresión emocional: irritabilidad y tristeza, con tendencia al llanto.
Manifiesta sus preocupaciones acerca de persistir con los atracones y los vómitos. Ha referido ideas
depresivas de desesperanza, impotencia, minusvalía. Confiesa haber meditado pensamientos recurrentes
de muerte. Con una severa alteración de la imagen corporal. No ideas delirantes ni alteraciones
sensoperceptivas.
Diagnóstico de ingreso.
Ejes:
Anorexia nerviosa F50.0
Diferido
Desnutrición moderada, anemia clínica
Sin estrés agudo identificable
Grado de actividad funcional actual del 55%.
Examen físico actual.

Paciente en regular estado general. Mal estado nutricional. Piel y mucosas pálidas, levemente
deshidratadas. Facies pálida, terrosa. Los signos vitales: tensión arterial (TA) 90/60 mmHg, frecuencia
cardiaca 84 latidos por minuto, frecuencia R 24 ciclos por minuto. Peso 31.500kg., Talla 1.55m. Índice de
masa corporal (IMC) 13.13 kg/m2.
Cabeza normocránea, cabello seco sin brillo, fácilmente desprendible y quebradizo. Conjuntivas tarsales y
bulbares pálidas, labios resecos. Ojos hundidos. Boca con labios delgados, levemente pálidos, mucosa
oral normo coloreada piezas dentarias residuales en mal estado de conservación. Cuello delgado, con
evidencia de relieves óseos. No se palpan adenopatías cervicales ni glándula tiroides, no ingurgitación
yugular. Tórax caquéctico, simétrico, corazón con ruidos cardiacos rítmicos regulares, no se auscultan
soplos. Pulmones con ruidos respiratorios conservados en ambas regiones infraescapulares sin
adventicios. Se advierten relieves óseos marcados. Abdomen excavado, simétrico blando, depresible,
doloroso a la palpación profunda a nivel de epigastrio. No se palpan visceromegalias ni masas
abdominales. Ruidos hidroaéreos normoactivos. Genitourinario: puñopercusión bilateral (-), puntos
renoureterales superiores y medios (-).
Miembros con tono, trofismo y fuerza muscular disminuidos. No edemas ni trayectos varicosos. Relieves
óseos realzados. Se evidencia notable disminución de masas musculares.
El examen neurológico:
Examen del estado mental: paciente atenta que es evaluada adecuadamente. No se evidencia déficit
cognitivo. Orientada en tiempo, espacio y persona. Las memorias a corto, mediano y largo plazo,
habilidades verbales y matemáticas, juicio y razonamiento conservados. Es capaz de seguir órdenes
complejas que implique tres partes del cuerpo, discrimina entre izquierda y derecha. Conserva la
denominación de objetos simples y partes del cuerpo. Sin alteraciones en lectura, escritura y repetición.
Exploración de los pares craneales: sin alteraciones.
Exploración del sistema motor: no déficit motor. Atrofia muscular y tono disminuido en las cuatro
extremidades. La fuerza muscular: disminuida. Coordinación sin alteraciones. La postura es normal. La
marcha sin alteraciones. Sensibilidad: superficial y profunda conservadas. Sin datos de irritación
meníngea ni focalización neurológica. Dominancia cerebral derecha.
Examen mental actual.
Con aseo y arreglo personal adecuados. Aparenta su edad cronológica. Aparenta enfermedad física.
Coopera con la entrevista en forma adecuada. El sensorio: orientada en tiempo, espacio y persona. Sin
deterioro en memorias. Mantiene un foco adecuado de atención a la entrevista. Realiza en forma
adecuada las pruebas de cálculo y abstracción. Su expresión emocional es de ansiedad, preocupación,
indicando que los problemas con su familia la ponen en ese estado, debido a que su madre y su hermana
le recriminan el haber bajado de peso en los últimos días, refiriendo que ella tiene un problema
psicológico del cual no podrá establecerse. Continúa conflictuada con la actitud de su esposo, el cual la
presiona para que desista en la decisión de separarse de él. En estos días refiere que se siente más
ansiosa debido a que se ha enterado que su madre reacciona con agresividad y no tiene paciencia con su
hija por lo que ha considerado el ir a vivir con su hija a otro departamento. Periodos esporádicos con
estado de ánimo de tristeza con tendencia al llanto. Sin alteraciones psicomotoras. Lenguaje coherente,
no acelerado. Relativa autocrítica de su enfermedad. No ideas delirantes. Niega alteraciones
sensoperceptivas al momento.
Diagnóstico.
Ejes:
Anorexia nerviosa tipo compulsivo purgativo (CIE–10: F 50.0; DSM IV: 307.1).

Familia disfuncional
Diferido.
Desnutrición secundaria
Anemia carencial secundaria
Enfermedad por reflujo gastroesofágico
Severo infrapeso
Factor estresante aparente: problemas en su relación conyugal y problemas familiares con la hermana y
su madre
GAF actual del 60%.

Justificación diagnóstica
Anorexia nerviosa tipo compulsivo purgativo (CIE–10: F 50.0; DSM IV: 307.1).
La anorexia nerviosa es una enfermedad grave que se manifiesta, fundamentalmente, por un rechazo
radical hacia la ingestión de alimentos, causa por la que los pacientes sufren pérdidas de peso de un 20 a
un 40% por debajo del peso que les correspondería por sexo, talla y complexión.
La restricción de alimentos puede ser tal que haga peligrar su vida o, sin llegar a esos límites, que sufra
síntomas físicos como el estreñimiento con frecuente abuso de laxantes y/o diuréticos, vómitos y otros
como debilidad muscular, enlentecimiento del ritmo y volumen cardíaco, así como trastornos en la
menstruación. Estos enfermos muestran tendencia a retraerse de la vida social y a negar su enfermedad:
se consideran normales y se enorgullecen de las pérdidas de peso; tienen mucho miedo a aumentar de
peso (fobia de peso), presentan hiperactividad motora y, a pesar de su mal estado físico general, son
capaces de realizar actividades deportivas intensas.
La edad de inicio suele estar entre los 12 y los 18 años y es mucho más frecuente en mujeres. La
incidencia de la Anorexia Nerviosa aumentó en las últimas décadas desde 0,37 por año y por 100.000
habitantes en los años 60 a 6,3 casos por año y por 100.000 habitantes en la década de los 80. Se estima
que su prevalencia en España es del 0,3% en mujeres de 12 a 21 años. No existen datos paralelos
respecto a la población masculina ni adulta de ambos sexos. Es casi inexistente en países del tercer
mundo.
Algunas de las características distintivas de la anorexia nerviosa son:

Comienzo, en general, en la pubertad o la adolescencia

Disminución de peso superior al 25% del peso ideal

Actitud obsesiva respecto a la alimentación.

Persistente deseo de adelgazar sin considerar el peso que se tiene

Distorsión de la propia imagen (siempre se ve gorda)

Negación de la enfermedad

Ausencia de otra enfermedad, física o psíquica, que justifique los síntomas
Al menos otros dos síntomas de la serie siguiente:
- amenorrea (falta de la menstruación)
- lanugo (alteración de la calidad del cabello, con aparición de vello fetal)
- trastorno endocrino, hormonal, alopecia...
- bradicardia (ritmo cardíaco lento)
- hiperactividad física o intelectual.
- vómitos autoinducidos o espontáneos
- uso compulsivo de laxantes y/o diuréticos
Los criterios diagnósticos del DSM IV son:

Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando
la edad y la talla (peso inferior al 85% del esperado, no ganancia del peso esperado en prepúberes).
Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso.

Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la
autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

En mujeres postpuberales, presencia de amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos
consecutivos).
Distingue dos tipos:
Tipo restrictivo: durante el episodio no recurren regularmente a "atracones" (apetito irrefrenable) o
purgas (vómitos inducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas).
Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio recurren regularmente a atracones o purgas.
Los criterios diagnósticos del CIE-10 son:

Pérdida de peso significativa. En prepúberes, fracaso en la ganancia de peso esperable.

La pérdida de peso es autoinducida mediante evitación de alimentos que engorden y dos o más
de los siguientes síntomas: vómitos autoinducidos, toma de laxantes, exceso de ejercicio físico, uso de
inhibidores del apetito y/o diuréticos.

Una psicopatología específica según la cual persiste como idea sobrevalorada e intrusiva el
horror a la gordura y/o la flacidez, y la paciente se impone un umbral de bajo peso.

Un trastorno que involucra el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que se manifiesta en la mujer
como amenorrea y en el varón como falta de interés sexual e impotencia. Puede haber niveles elevados
de GH y cortisol, cambios en el metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anormalidades en la
secreción de insulina.

Si la aparición es prepuberal, se interrumpe el crecimiento. En las niñas no se desarrollan los
pechos y hay amenorrea primaria, en los niños los genitales permanecen juveniles. Con la recuperación
generalmente se completa la pubertad pero se retrasa la menarquia.
Tipo purgativo/compulsivo:
Este subtipo se utiliza cuando el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (o ambos). La
mayoría de los individuos que pasan por los episodios de atracones también recurren a purgas,
provocándose el vómito o utilizando diuréticos, laxantes o enemas de una manera excesiva. Existen
algunos casos incluidos que no presentan atracones, pero que suelen recurrir a purgas, incluso después
de ingerir pequeñas cantidades de comida. Parece ser que la mayoría de las personas pertenecientes a
este subtipo recurren a conductas de esta clase al menos semanalmente, pero no hay suficiente
información para poder determinar una frecuencia mínima.
Estos sujetos tienen más probabilidades de presentar problemas de control de los impulsos, de abusar del
alcohol o de otras drogas, de manifestar más labilidad emocional y de ser activos sexualmente. El curso y
el desenlace del trastorno son muy variables. Algunas personas se recuperan totalmente después de un
único episodio, otras presentan un patrón fluctuante de ganancia de peso seguido de recaídas y otras
sufren un deterioro crónico a lo largo de los años.

Diagnóstico diferencial
En enfermedades médicas (como enfermedad digestiva, tumores cerebrales, neoplasias ocultas y
síndromes de inmunodeficiencia adquirida) puede producirse una pérdida de peso importante, pero las
personas con estos trastornos generalmente no tienen una imagen distorsionada del cuerpo ni un deseo
de adelgazar más.
El síndrome de la arteria mesentérica superior (caracterizado por vómitos postprandiales
secundarios a obstrucción intermitente del vaciamiento gástrico) debe diferenciarse de la anorexia
nerviosa, aunque este síndrome aparece algunas veces en individuos que presentan aquélla (debido a su
emaciación).
En el trastorno depresivo mayor puede haber una pérdida importante de peso, pero la mayoría de
los individuos con este trastorno no tienen deseo de adelgazar ni miedo a ganar peso.
En la esquizofrenia, se observan patrones de alimentación bastante raros; los enfermos adelgazan
en ocasiones de forma significativa, pero rara vez temen ganar peso ni presentan alteración de la imagen
corporal (necesarias para establecer el diagnóstico de anorexia nerviosa).
Algunas características de la anorexia nerviosa forman parte de los criterios para la fobia social,
trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno dismórfico. Los enfermos se sienten humillados y enojados al
comer en público (al igual que en la fobia social); pueden presentar obsesiones y compulsiones con
relación a los alimentos (al igual que el trastorno obsesivo-compulsivo) o pueden estar muy preocupados
por un defecto corporal imaginario (como en el trastorno dismórfico).
Cuando el individuo anoréxico tiene miedos sociales limitados a la conducta alimentaria, no debe
establecerse el diagnóstico de fobia social, pero si existen fobias sociales no relacionadas con la conducta
alimentaria es necesario realizar el diagnóstico adicional de fobia social.
Debe efectuarse el diagnóstico adicional de trastorno obsesivo-compulsivo si el anoréxico presenta
obsesiones y compulsiones no relacionadas con el alimento.
Debe diagnosticarse con trastorno dismórfico sólo si la alteración no está relacionada con la silueta
y tamaño corporal.

En la bulimia nerviosa los individuos presentan atracones recurrentes y conductas encaminadas a
no ganar peso (como vómitos) y se encuentran muy preocupados por su silueta y peso corporal. Sin
embargo, a diferencia de los enfermos con anorexia nerviosa (tipo purgativo/compulsivo) los bulímicos
mantienen su peso igual o por encima de un nivel normal mínimo (DSM-IV).
Este diagnóstico diferencial debe realizarse sobre la base del peso, episodios de sobreingesta, método de
control de peso preferido, distorsión perceptiva, insatisfacción y evitación de situaciones por la imagen
corporal, comidas prohibidas y ansiedad después de comer.
Al menos otros dos síntomas de la serie siguiente:
- amenorrea (falta de la menstruación)
- lanugo (alteración de la calidad del cabello, con aparición de vello fetal)
- trastorno endocrino, hormonal, alopecia...
- bradicardia (ritmo cardíaco lento)
- hiperactividad física o intelectual.
- vómitos autoinducidos o espontáneos
- uso compulsivo de laxantes y/o diuréticos
Los criterios diagnósticos del DSM IV son:

Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando
la edad y la talla (peso inferior al 85% del esperado, no ganancia del peso esperado en prepúberes).
Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso.

Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la
autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

En mujeres postpuberales, presencia de amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos
consecutivos).
Distingue dos tipos:
Tipo restrictivo: durante el episodio no recurren regularmente a "atracones" (apetito irrefrenable) o
purgas (vómitos inducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas).
Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio recurren regularmente a atracones o purgas.
Los criterios diagnósticos del CIE-10 son:


Pérdida de peso significativa. En prepúberes, fracaso en la ganancia de peso esperable.
La pérdida de peso es autoinducida mediante evitación de alimentos que engorden y dos o más
de los siguientes síntomas: vómitos autoinducidos, toma de laxantes, exceso de ejercicio físico, uso de
inhibidores del apetito y/o diuréticos.

Una psicopatología específica según la cual persiste como idea sobrevalorada e intrusiva el
horror a la gordura y/o la flacidez, y la paciente se impone un umbral de bajo peso.

Un trastorno que involucra el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que se manifiesta en la mujer
como amenorrea y en el varón como falta de interés sexual e impotencia. Puede haber niveles elevados
de GH y cortisol, cambios en el metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anormalidades en la
secreción de insulina.

Si la aparición es prepuberal, se interrumpe el crecimiento. En las niñas no se desarrollan los
pechos y hay amenorrea primaria, en los niños los genitales permanecen juveniles. Con la recuperación
generalmente se completa la pubertad pero se retrasa la menarquia.
Tipo purgativo/compulsivo:
Este subtipo se utiliza cuando el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (o ambos). La
mayoría de los individuos que pasan por los episodios de atracones también recurren a purgas,
provocándose el vómito o utilizando diuréticos, laxantes o enemas de una manera excesiva. Existen
algunos casos incluidos que no presentan atracones, pero que suelen recurrir a purgas, incluso después
de ingerir pequeñas cantidades de comida. Parece ser que la mayoría de las personas pertenecientes a
este subtipo recurren a conductas de esta clase al menos semanalmente, pero no hay suficiente
información para poder determinar una frecuencia mínima.
Estos sujetos tienen más probabilidades de presentar problemas de control de los impulsos, de abusar del
alcohol o de otras drogas, de manifestar más labilidad emocional y de ser activos sexualmente. El curso y
el desenlace del trastorno son muy variables. Algunas personas se recuperan totalmente después de un
único episodio, otras presentan un patrón fluctuante de ganancia de peso seguido de recaídas y otras
sufren un deterioro crónico a lo largo de los años.
Diagnostico diferencial
En enfermedades médicas (como enfermedad digestiva, tumores cerebrales, neoplasias ocultas y
síndromes de inmunodeficiencia adquirida) puede producirse una pérdida de peso importante, pero las
personas con estos trastornos generalmente no tienen una imagen distorsionada del cuerpo ni un deseo
de adelgazar más.
El síndrome de la arteria mesentérica superior (caracterizado por vómitos postprandiales
secundarios a obstrucción intermitente del vaciamiento gástrico) debe diferenciarse de la anorexia
nerviosa, aunque este síndrome aparece algunas veces en individuos que presentan aquélla (debido a su
emaciación).
En el trastorno depresivo mayor puede haber una pérdida importante de peso, pero la mayoría de
los individuos con este trastorno no tienen deseo de adelgazar ni miedo a ganar peso.
En la esquizofrenia, se observan patrones de alimentación bastante raros; los enfermos adelgazan
en ocasiones de forma significativa, pero rara vez temen ganar peso ni presentan alteración de la imagen
corporal (necesarias para establecer el diagnóstico de anorexia nerviosa).
Algunas características de la anorexia nerviosa forman parte de los criterios para la fobia social,
trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno dismórfico. Los enfermos se sienten humillados y enojados al
comer en público (al igual que en la fobia social); pueden presentar obsesiones y compulsiones con
relación a los alimentos (al igual que el trastorno obsesivo-compulsivo) o pueden estar muy preocupados
por un defecto corporal imaginario (como en el trastorno dismórfico).
Cuando el individuo anoréxico tiene miedos sociales limitados a la conducta alimentaria, no debe
establecerse el diagnóstico de fobia social, pero si existen fobias sociales no relacionadas con la conducta
alimentaria es necesario realizar el diagnóstico adicional de fobia social.

Debe efectuarse el diagnóstico adicional de trastorno obsesivo-compulsivo si el anoréxico presenta
obsesiones y compulsiones no relacionadas con el alimento.
Debe diagnosticarse con trastorno dismórfico sólo si la alteración no está relacionada con la silueta
y tamaño corporal.
En la bulimia nerviosa los individuos presentan atracones recurrentes y conductas encaminadas a
no ganar peso (como vómitos) y se encuentran muy preocupados por su silueta y peso corporal. Sin
embargo, a diferencia de los enfermos con anorexia nerviosa (tipo purgativo/compulsivo) los bulímicos
mantienen su peso igual o por encima de un nivel normal mínimo (DSM-IV).
Este diagnóstico diferencial debe realizarse sobre la base del peso, episodios de sobreingesta, método de
control de peso preferido, distorsión perceptiva, insatisfacción y evitación de situaciones por la imagen
corporal, comidas prohibidas y ansiedad después de comer.
Factor estresante aparente: problemas en su relación conyugal y problemas familiares con la hermana y
su madre.
GAF actual del 60%.
El deterioro en lo social, laboral, conyugal es evidente. Su grado de actividad funcional corresponde a la
cifra porcentual.

Conclusiones
La anorexia nerviosa constituye un trastorno relevante dentro del grupo de los diversos trastornos de la
conducta alimentaria. Es una enfermedad multicausal donde interaccionan aspectos biológicos,
psicológicos, familiares y socioculturales con una falla en la adaptación al medio social que intenta ser
compensada por conductas patológicas vinculadas a la alimentación y preocupación excesiva por el
cuerpo.
En este trastorno, en algún momento aparecen trastornos orgánicos, aún cuando el organismo mantiene
un equilibrio a pesar de la pérdida de peso cuantiosa por mecanismos de autorregulación. Incluso se
observan alteraciones clínicas y de laboratorio a partir de pérdidas de peso mayores al 25% pudiendo
llegar a ser mortales. Quienes desarrollan anorexia nerviosa son mujeres con problemas de autonomía,
baja autoestima, perfeccionistas pero con miedo a madurar y rasgos familiares con poca comunicación.
Este trastorno incide en mujeres adolescentes y jóvenes que reciben gran influencia social y cultural,
respecto a la moda y en prototipo de belleza. El sentirse gordo es una de las causas más frecuentes de la
aparición de trastornos alimentarios, no es necesario que lo sea en realidad, sino que el individuo lo
considere y que esto le afecte.
Observamos que el entorno de las relaciones interpersonales, sobre todo la familia desempeña un rol
decisivo - en muchos casos- en la aparición y mantenimiento del trastorno.Los rasgos familiares que
pueden conducir a producir anorexia son poca comunicación, imposibilidad de resolver conflictos,
sobreprotección de los padres, reglas rígidas, límites generacionales inexistentes y alta expectativa hacia
los hijos, entre otros.
Es necesario brindar un tratamiento integral que incluya a diversos profesionales de la salud, ya que si
bien es cierto en un inicio tiene origen social y psicológico, una vez que está presente en la vida de una
persona la variable biológica desempeña un rol trascendente en el mantenimiento de este trastorno.

Tratamiento propuesto
El tratamiento de la anorexia no corresponde a una única especialidad, debe basarse en la cooperación
del médico de familia, psiquiatras, psicólogos, endocrinos y ginecólogos. Estos podrían ser los pilares
fundamentales:

Reeducación de hábitos alimentarios: prescribir una dieta inicial de 1000-1500 calorías e ir
aumentando el contenido calórico hasta cubrir sus necesidades. La paciente no debe comer sola ni
saltarse ninguna comida, sin presionarla.

Control de peso: pesarla desnuda o en ropa interior para evitar engaños bajo la ropa. La
ganancia esperada es de 250-500 gramos por semana.

Ejercicio físico: eliminarlo inicialmente e introducirlo progresivamente

Control analítico para vigilar las complicaciones.

Terapia farmacológica: no hay actualmente ningún fármaco específico para la anorexia nerviosa.
Se usan antidepresivos, benzodiacepinas, neurolépticos, según el cuadro clínico predominante en la
paciente. Estudios realizados con Fluoxetina y Amitriptilina frente a placebo no demostraron eficacia
alguna de estos fármacos. El tratamiento con ISRS tras la recuperación de peso parece relacionarse con
una disminución en las recaídas. No hay estudios sobre la eficacia de los neurolépticos.

Psicoterapia: encaminada a modificar los pensamientos y hábitos respecto al peso, imagen
corporal y la alimentación. Se usan: la terapia cognitiva-conductual, la psicoanalítica, la interpersonal y la
de grupo, que puede usarse en combinación con las otras o como único tratamiento. Los estudios
comparativos existentes no encontraron diferencias significativas entre los distintos tipos de terapia.
Existen también las asociaciones de familiares donde intercambiar experiencias, conocer mejor la
enfermedad, etc.

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos67/la-anorexia/la-anorexia2.shtml#ixzz3tMsjwnmJ

HomeEnfermedadesPsiquiátricasBulimia
Última actualización: Miercoles 04 de Noviembre de 2015 - a las 18:20h

Bulimia

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Preguntas y Respuestas
Qué es
Causas
Síntomas
Prevención
Tipos
Diagnóstico
Tratamientos
Otros datos

Qué es
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza
porque las personas que la padecen suelen darse atracones recurrentes en los
que ingieren grandes cantidades de comida en un espacio corto de tiempo, es
decir, comen más cantidad de comida que la mayoría de personas en el mismo
tiempo.
Los bulímicos son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer y
tienen la sensación que no pueden parar de comer. Sin embargo, el sentimiento
de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una
purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos),
regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las
abundantes comidas y evitar engordar.
Estas personas tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana
y, en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad.
En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.

Causas
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y
socialesque desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a
un gran temor a engordar.

El enfermo de bulimia siempre está muy preocupado por su peso, aun cuando
es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Además, los bulímicos no
se encuentran bien consigo mismos (no sólo físicamente, tampoco se
valoran).Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas
dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el
propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad
patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el
desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores
desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las
burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia,
como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas,
la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las
ideas distorsionadas del propio cuerpo.
Por último, los factores socioculturales, como los ideales de delgadez que se
imponen desde los medios de comunicación, y las modas hacen que la sociedad
tienda a intentar conseguirlos y cuando no se logra provoca la frustración. Ésta se
incrementa en la época adolescente.
Es importante aclarar que los trastornos de la conducta alimentaria no suelen
aparecer cuando se manifiesta uno de estos factores sino que es la confluencia de
varios lo que puede llevar a que aparezca la bulimia.

Síntomas
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado
numerosas dietas sin control médico. Los bulímicos tratan de ocultar los vómitos y
las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante
mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:

Atracones o sobre ingesta de alimentos: El enfermo come una gran
cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto y no tiene control sobre
la ingesta: presenta tal ansiedad que cree que no puede parar de comer.
Los bulímicos no sienten ningún placer al comer ni tienen preferencias en cuanto al
tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que hay
comida y procuran comer solos, por lo que su comportamiento suele ser asocial,
tienden a aislarse y la comida es su único tema de conversación. Además, la falta
de control sobre los alimentos les produce grandes sentimientos de culpa y
vergüenza.

Uso de laxantes: Para prevenir el aumento de peso y compensar el
atracón o el exceso de comidas, el enfermo se provoca vómitos, utiliza laxantes,

diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso,
como la práctica abusiva de actividades deportivas.

Repetición: Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de
dos veces por semana.

Baja autoestima.
Además de las manifestaciones generales se pueden distinguir:
Alteraciones psicológicas
Los enfermos con bulimia nerviosa se caracterizan por una gran impulsividad y
un bajo autocontrol. Esto puede provocar que, además de los atracones, los
bulímicos tiendan a meterse en situaciones peligrosas o a entrar en discusiones
con facilidad, teniendo grandes cambios de humor.

Además, como la autoestima la tienen muy baja es frecuente que aparezcan
síntomas dedepresión y ansiedad y que abusen del alcohol y las drogas. Los
bulímicos también pueden ser cleptómanos y ludópatas.
Síntomas físicos
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se encuentran la
debilidad,dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el aumento de las glándulas
salivales, sobre todo las parótidas, problemas con los dientes, mareos, pérdida
de cabello, irregularidades menstruales, y bruscos aumentos y reducciones de
peso, aunque generalmente no sufren una oscilación de peso tan importante como
la que se manifiesta en la anorexia. La bulimia puede ir acompañada de otros
trastornos, como la promiscuidad sexual.

Las consecuencias clínicas son:









Arritmias que pueden desembocar en infartos.
Deshidratación.
Intestino irritable y megacolon.
Reflujo gastroesofágico.
Hernia hiatal.
Caries dentales.
Pérdida de masa ósea.
Perforación esofágica.
Roturas gástricas.
Pancreatitis.

Prevención
La prevención de la bulimia tiene que realizarse con un enfoque multidisciplinar.
Los especialistas destacan la importancia que tiene la prevención social y la

colaboración de modelos, diseñadores, presentadores de televisión, publicistas y
deportistas, entre otras profesiones para reducir los mensajes que se lanzan a la
población que inciden en la pérdida de peso de forma no responsable y engañosa
y en las tallas de la ropa.
A nivel familiar conviene insistir en que las familias sigan una dieta equilibrada,
como lamediterránea, y que se evite la obsesión por la dieta, el peso o la imagen
corporal.
Por otro lado, es recomendable que no hay una protección excesiva de los padres
sobre los hijos. Esto facilitará la autonomía del adolescente y que éste sea capaz
de resolver problemas y tomar sus propias decisiones.
Por último, desde la escuela se puede educar a los niños sobre alimentación y
nutrición así como fomentar la autoestima, las habilidades sociales y
comunicativas.

Las personas bulímicas se caracterizan por una gran impulsividad y un bajo autocontrol: no pueden parar de
comer.

Tipos
En esta enfermedad se pueden distinguir dos subtipos:

Purgativo
Durante el episodio de bulimia nerviosa el enfermo recurre a los vómitos u otros
métodos purgativos, como laxantes y diuréticos, para evitar el aumento de peso.
No purgativo
En este caso el bulímico emplea otras conductas compensatorias como el ayuno o
el ejercicio físico compulsivo, pero no recurre a vómitos, diuréticos o laxantes con
el fin de no engordar.

Diagnóstico
El médico sospecha de una bulimia nerviosa si una persona está demasiado
preocupada por el aumento de su peso y presenta grandes fluctuaciones, en
especial si existen signos evidentes de una utilización excesiva de laxantes.
Otras pistas incluyen tumefacción de las glándulas salivales de las mejillas,
cicatrices en los nudillos por haber usado los dedos para inducir el vómito, erosión
del esmalte dental debido al ácido del estómago y un valor bajo de potasio
sanguíneo. Sin embargo, el diagnóstico dependerá de la descripción del paciente
de una conducta con la comida que sugiera la ingesta excesiva y la purga
posterior.
Sin embargo, el diagnóstico resulta complicado ya que los episodios de
voracidad yvómitos se ocultan con facilidad. Además, algunos síntomas pueden
ser confundidos con los de otras patologías.
Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que
desvele la percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la relación que
mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración física completa
para detectar los trastornos fruto de su comportamiento alimenticio.

Tratamientos
El tratamiento de este trastorno de la alimentación tiene que ser multidisciplinar
y adaptarse a cada paciente de forma individual.
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es
mejor que la psicoterapia la realice especialista con experiencia en alteraciones de
la conducta alimentaria. Éste decidirá además si el paciente necesita seguir una
terapia con antidepresivos que ayude a controlar la bulimia nerviosa.
En virtud de la gravedad, el paciente puede requerir a un tratamiento ambulatorio o
ser hospitalizado.

Los primeros pasos deben encaminarse a evitar los vómitos, normalizar el
funcionamiento metabólico del enfermo y enseñarle a mantener una dieta
equilibrada y tener unos buenos hábitos alimenticios.
Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, paralelamente se
desarrollará una terapia psicológica con el fin de reestructurar las ideas racionales
y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo.
El tratamiento también implica la colaboración de la familia, ya que en ocasiones el
factor que desencadena la enfermedad se encuentra en su seno.
La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es
una enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La mortalidad en esta
enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de
los vómitos y el uso de purgativos.

Servicio desde:

26€
Consulta de Endocrinología y Nutrición
Ver los 293 centros

Servicio desde:

26€
Consulta de Psiquiatría
Ver los 211 centros

Un servicio de

Otros datos
¿Cómo pueden actuar las personas cercanas al enfermo?
La mejor forma para ayudar a una persona bulímica es tomar conciencia de que
tiene un trastorno de la conducta alimentaria. Algunas recomendaciones que
puede seguir su entorno son:

Evitar comentarios críticos sobre el peso, la comida, etc.

Entender que la bulimia es un problema grave, no tonterías de la persona
que lo sufre.

Intentar no controlar al enfermo todo el tiempo y hablarle únicamente del
problema. De esta forma evitarán que se sienta agobiado y fomentarán que tenga
la percepción de apoyo y comprensión.

Dejar de lado chantajes como “si comes, te compraré algo que quieres”.
Estas fórmulas no sirven de nada y empeoran la situación.
La anorexia, la bulimia y la vigorexia son trastornos de la
conducta (alimentaria en el caso de la anorexia y la bulimia y de hábitos
relacionados con el ejercicio físico en el caso de la vigorexia) producidos por
diversos factores que tienen que ver con una percepción distorsionada del propio
cuerpo o con atracones nerviosos de comida debido a la ansiedad. Las tres
enfermedades comparten ciertos factores pero son diferentes; sin embargo
todas representan un grave riesgo para la salud física y mental.
El experto en psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Jesús Padín,
define la anorexia y la bulimia como “trastornos de conducta alimentaria
caracterizados por lapreocupación exagerada de los pacientes por su cuerpo y
un miedo excesivo a serobesos, razón por la que tienen un control exagerado
del peso”. Por su parte, la responsable de la Unidad de Trastornos de la
Alimentación del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid,

Marina Día-Marsá, afirma que la anorexia es una patología que se caracteriza por
“una restricción abusiva de la ingesta, lo que da lugar a un índice de masa
corporal bajo”; mientras que la bulimia es “la aparición de episodios de
atracones de comida, en general con un alto contenido calórico, seguido de
un sentimiento de culpabilidad, lo que lleva a las purgas, como la inducción del
vómito”. En el caso de la bulimia, “el índice de masa corporal suele ser
normal”.
La vigorexia, según Padín, es “una alteración de la imagen corporal que induce
a las personas que la padecen a pensar que tienen una apariencia débil o floja,
a pesar de estar musculosos”. Esta falsa percepción genera conductas como
“acudir al gimnasio de forma excesiva o desarrollar una obsesión por la comida
sana”.

Perfil del enfermo
Según Díaz-Marsá, las personas que suelen presentar estos trastornos
“tienen baja autoestima y hacen de su cuerpo la principal fuente de
identidad”. La inseguridad y lanecesidad de control también son atributos
recurrentes del perfil del paciente que sufre estas enfermedades.
El especialista en psiquiatría del Ramón y Cajal explica que “la anorexia suele
iniciarse en lapubertad y adolescencia, mientras que la bulimia tiende a
aparecer más tardíamente, sobre los 20 años”. En el caso de la bulimia, añade,
“el desencadenamiento de emociones negativas y las situaciones estresantes
pueden poner en marcha el sentimiento de descontrol, la ansiedad y la aparición
de los episodios de atracones de comida”.
La vigorexia, afirma el experto “suele ser más frecuente en hombres entre los
18 y los 35 años, de los cuales un alto porcentaje acuden al gimnasio de forma
regular, tienen un perfil narcisista y tienden a la irritabilidad y a presentar
actitudes agresivas”.
Esta terapia consiste en poner delante de los pacientes los alimentos que les
provocan el hambre bulímica y los episodios de atracones, e impedir que los
coman.
En 1989, el grupo de Anita Jansen, de la Universidad de Limburg, en Maastricht,
Holanda, describió el caso de una paciente bulímica tratada de forma eficaz
mediante exposición de señales. Un poco más tarde, este grupo realizó un trabajo
que confirmó en más pacientes la eficacia, incluso a un año de seguimiento. Los
investigadores holandeses partían de una hipótesis bioquímica, midiendo
la respuesta fisiológica (hiperinsulinemia) de estas pacientesante los alimentos,
y cómo conducía al descontrol alimentario.

El psiquiatra Josep del Toro retomó esta estrategia, pero basándose en la premisa
de que en la bulimia la comida provoca ansiedad, que desencandena el
atracón. "La comida vendría a ser el objeto de una fobia, salvo que en este caso
se come, pero produce una ansiedad, un malestar incoercible", explica. Sobre esta
base, Del Toro llevó a cabo un estudio piloto que aplicaba el tratamiento a seis
pacientes bulímicas muy graves y resistentes a la terapia cognitiva
conductual, la de mayor eficacia basada en la evidencia. Los resultados fueron
muy positivos y animaron a comenzar nuevos estudios, esta vez con pacientes
adolescentes; uno de ellos, publicado en 2007 en International Journal of Eating
Disorders, se realizó con 22 pacientes bulímicas a las que se había añadido la
exposición de señales al tratamiento habitual.
Esteban Martínez Mallén, del Hospital Clínico de Barcelona, ha presentado en las
jornadas los datos de otro trabajo en marcha que evalúa a dos grupos de
pacientes bulímicas tratadas, a los que se añadía o no la terapia de
exposición. Los trabajos indican una reducción de la ansiedad, así como de los
atracones y de las purgas, lo que refrenda esta terapia como un posible abordaje
eficaz en determinadas pacientes bulímicas.