Le

Journal Spirite
LA REVISTA DEL CÍRCULO ESPÍRITA ALLAN KARDEC DE NANCY - FRANCIA

N°78 - OCTUBRE - NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2009 - 5,00e

los mediums y la ciencia...

SUMARIO

N° 78 - OCTUBRE 2009

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EDITORIAL : 2012 y los falsos profetas DOSSIER : Los mediums y la ciencia Las condiciones experimentales en los pioneros de la mediumnidad Florence Cook Elisabeth d'Espérance Stanislawa Popielska Eleonora Piper, un extraordinario caso de estidio William Crookes y el médium Daniel Dunglas Home Eusapia Palldino "la diva de los eruditos" et Cesare lombroso El reverendo Stainton Moses

DOSSIER :
Los mediums y la ciencia

40 Mil y una noches espíritas en Varsovia: Jean Gusik y Franek Kluski 44 La incorporación en el Círculo Allan Kardec 47 La extraordinaria historia de Kate Fox y Estelle Livermore 51 Stefan Ossowiecki 54 POESÍAS 56 MIRADA SOBRE... El estrés y las enfermedades 59 ANCIENS N° DU JOURNAL SPIRITE 60 SUSCRIPCIÓN: LE JOURNAL SPIRITE

TRADUCCIÓN: Ruth Neumann LE JOURNAL SPIRITE

Director de publicación : Jacques Peccatte email : j.peccatte@free.fr Suscripciones : Jean-Claude Thirion 22, boulevard d'Haussonville 54000 Nancy Tél : 03 83 21 52 47 Sede social : Cercle Spirite Allan Kardec 3, rue Jules Ferry 54770 Dommartin sous Amance Tél : 03 83 35 60 54 Impreso: Apache Color - F-54000 Nancy Comición paritaria N° 0608 G 88981 FOTOS E ILUSTRACIONES Archivos CSAK
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N° ISSN 1152-9572

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EDITORIAL
por JACQUES PECCATTE

2012 Y LOS FALSOS PROFETAS

“¡Según el decir de varios oráculos, el fin del mundo estaría previsto para el 2012! El calendario maya se acaba el 21 de diciembre de 2012, fecha que indica un cambio radical y global a escala mundial. Será el fin del mundo o el fin de un mundo… Asistiremos a una actividad excesiva del sol, a numerosas catástrofes naturales y guerras… La Tierra cambiará el eje y su campo magnético se invertirá, la Tierra se saldrá de su órbita… Los extraterrestres descenderán sobre la Tierra y se llevarán a los mejores de nosotros… Los mayas han profetizado los acontecimientos, Nostradamus igualmente, la Biblia también anuncia el fin del mundo…”

Así pues resurgen las profecías milenaristas entre los aficionados al esoterismo que nos reinventan el fin del mundo o el advenimiento de una nueva era. Los autores son prolijos, y cada uno en su versión anuncia lo mejor o lo peor, según su grado de optimismo o de pesimismo. Las grandes profecías están de vuelta, a pesar de los repetidos fracasos del pasado y, puesto que el año 2000 no produjo nada de particular, se ha encontrado otra fecha tope cuyo vencimiento habrá que volver a retrasar cuando después del 2012 hayamos comprobado que, ni la transformación radical de la humanidad, ni el fin de un mundo, están inscritos en las cifras. Algunos seres humanos se complacen jugando con las fechas, como si simples cifras pudieran tener el menor significado. Soñamos con que los calendarios
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la gente a veces queda decepcionada, pero la mayoría de las veces se tranquiliza cuando comprende que el espiritismo es asunto de responsabilidad y libertad, al margen de toda predicción buena o mala. En todo caso, eso significa que el espiritismo no es lo suficientemente conocido por la imagen de lo que es, pues tiene aún la representación indefinida de una nebulosa mística o mágica. Por otra parte, algunos malos adeptos del espiritismo mantienen la confusión, lo cual puede comprobarse en varios sites de Internet donde todos los conceptos espíritas, esotéricos y ocultos son mezclados alegremente sin distinción, con una total ignorancia de los principios fundamentales de la filosofía espírita. LA NECESIDAD DE ADIVINACIÓN Ante sus torpezas existenciales, el ser humano ha necesitado con frecuencia de la magia, la adivinación y la predicción, ya sea para tranquilizarse, o para producir espanto, como en las películas de ciencia ficción. Si bien el pensamiento mágico ha sido sustituido por el pensamiento racional, no se puede impedir que las viejas creencias resurjan como para expresar una búsqueda espiritual mal definida. El espiritismo había llegado para reconciliar la ciencia y la fe, lo racional y lo irracional, dentro de una complementariedad filosófica donde el corazón se unía a la razón; pero con frecuencia se prefiere distraerse con cuentos de nunca acabar para soñar y espantarse con los grandes misterios.

son diferentes según las civilizaciones y, por ejemplo, la era cristiana sitúa el año cero en el presunto año del nacimiento de Jesús (que por otra parte es inexacto) mientras que el antiguo calendario chino comienza en el 2637 antes de nuestra era. Buscando en el calendario maya se han encontrado nuevas fuentes anunciadoras de predicciones de fechas, que esta vez no corresponden más que a cifras redondas como el año 1000 o el año 2000, una vez llevada la fecha al calendario cristiano. Como último recurso, se buscan fechas más exóticas en otras civilizaciones, olvidando simplemente que las grandes fechas no han sido más que convenciones arbitrarias según los puntos de partida de calendarios que son diferentes según las culturas. Estas fechas son sólo hitos históricos que nos facilitan la vida, así el calendario cristiano nos permite ubicarnos en los períodos de la historia con números de los siglos antes y después de Jesucristo. Pero es muy evidente que si quisiéramos fechar la historia a partir de la aparición de los primeros hombres, tendríamos que contar varios millones de años sin conocer exactamente su comienzo. Es así, algunos seres humanos siempre han tenido esa necesidad de mezclar la metafísica o la búsqueda espiritual con datos cifrados, astrológicos o numerológicos, como si el mundo y la vida pudieran descifrarse a partir de convenciones aritméticas que nosotros mismos hemos fabricado. Es así como ha vivido el esoterismo, tratando siempre de hacer coincidir el estado intelectual y moral de la humanidad, con cálculos que no tienen ninguna relación con la psicología humana. Y además, el ser humano siempre ha necesitado ser tranquilizado acerca de su porvenir, de allí esa curiosidad por los datos proféticos que estarían inscritos en las conjunciones astrales o en los misterios de los calendarios. Como espíritas, evidentemente estamos lejos de esas consideraciones esotéricas de otra época, pero todavía necesitamos repetirlo y justificarlo… En efecto, en la percepción común y errónea del espiritismo, la gente siempre hace la amalgama con la magia, la astrología, el ocultismo y todas las variantes del esoterismo. Prueba de ello es que regularmente nos plantean preguntas muy en serio respecto a la inminencia del 2012, como si los espíritas debiéramos estar mejor informados que los demás sobre lo que se ha convertido en una certeza… ¡sí, la certeza de un gran descalabro en el 2012! “Y ustedes, los espíritas, ¿qué precisión adicional nos pueden dar sobre el 2012? ¿Qué predicen los espíritus? Etc.” Se nos hace la pregunta como si se tratara ya de una evidencia para todo el mundo, y sobre todo para nosotros… pues estamos asimilados a un movimiento esotérico como los demás, y naturalmente, pues, deberíamos estar en primera línea en esta esfera de influencia profética. Cuando damos algunas explicaciones acerca de lo que es el espiritismo y sobre todo acerca de lo que no es,
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Révélation 20:12 de la bible : Illustration du jugement dernier pour la Bible de Tours par Gustave Doré

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Sabemos que si la evolución del mundo siempre ha sido caótica, sin duda lo será todavía mucho tiempo más antes de que una sociedad globalizada alcance la armonía deseada. El progreso del género humano no será dominado por grandes fechas, sino por la evolución general en los planos intelectual y moral. De modo más inmediato y sin hacer pronósticos, estamos evidentemente en un momento decisivo en lo que se refiere a las finanzas, la economía, la ecología y la política mundial. Luego de la crisis financiera que ha debilitado los equilibrios mundiales, estamos esperando una nueva situación a sabiendas de que las finanzas y la economía muy bien podrían volver a caer en los extravíos del pasado sin que nadie extraiga la más mínima lección de los hechos recientes. Si la recuperación esperada se cumple sobre las mismas bases con un sistema bancario idéntico, será sólo una reactivación destinada al final a las mismas consecuencias. Dentro de la perspectiva más optimista, se podría esperar un cambio radical del funcionamiento de las finanzas mundiales por un nuevo sistema económico todavía inédito. Y se podrían situar entonces las transformaciones más importantes a fines del 2012, de modo que los milenaristas se saldrían con la suya diciendo: “¡Vean que ha pasado tal cosa excepcional!” Si hiciera falta que esta simple hipótesis se convirtiera en realidad, eso no sería de todos modos más que un desarrollo progresivo que se decide en un período de varios años. Y si verdaderamente importara que el año 2012 representara un momento decisivo para la humanidad, sólo sería un azar del calendario. Deseemos pues que a la vista del 2012, sobrevengan cambios significativos, pero es sólo un deseo, desdichadamente muy frágil y que no tiene nada de profético… En cuanto a los trastornos astronómicos a nivel del sistema solar tal y como se proyectan en estas predicciones, no tienen como fuente más que la imaginación de algunos iluminados.Y aun cuando hubiera alguna modificación del campo magnético terrestre o alguna erupción solar, esos no serían sino fenómenos conocidos, independientes de la situación espiritual de la humanidad en su conjunto. Se mezcla todo como para dar testimonio de un castigo divino que se traduciría en cataclismos, con el salvamento por los extraterrestres de los humanos más meritorios como premio… Olvidemos pues todos estos cuentos fantásticos, dejemos la ficción a las creaciones literarias y al séptimo arte, y volvamos a los valores que hacen nuestra filosofía. A pesar de los tormentos de una humanidad en busca de sentido, dirijamos todas nuestras esperanzas a un futuro por construir. El espiritismo deberá encontrar allí su lugar, continuando su lucha dentro de su participación en el mundo por medio de la oración, la acción del pensamiento, la toma de conciencia y la enseñanza de sus principios capaces de conducir a la humanidad hacia otros horizontes.

JEANNETTE HA REGRESADO AL MUNDO DE LOS ESPÍRITUS
Reparamos aquí el olvido de una información que debió aparecer en la última revista, la del fallecimiento de Jeannette Thomas, ocurrido en marzo del 2009. Jeannette nos dejó a la edad de 83 años, después de una trayectoria de 28 años dentro de nuestra asociación. Adherida al círculo de Nancy en la época en que se fundaba, ella vivió gran parte de nuestra historia común, desarrollando por su parte una facultad de clarividencia. Ahora se ha reunido con los espíritas que han partido ya, a veces demasiado prematuramente, y entre ellos nuestros más antiguos como Gaston y Odette Debever, Marcelle Pigois y Paulette Frache. Le dejaremos la palabra de despedida recogiendo un extracto de sus testimonios publicados en nuestra cartilla destinada a los simpatizantes en 2006 y 2008: “Mi llegada al Círculo Allan Kardec no fue una casualidad, pues siempre he pensado en lo más profundo de mí que la vida no podía terminar después de un solo paso por la Tierra. Para mí no podía existir la nada, era imposible que todo terminara así. Por relación, entré en contacto con el Círculo Allan Kardec. Allí conocí a Michel y a Jacques. Después de discusión y por fin, respuestas sensatas a mis preguntas, decidí unirme al grupo. En 28 años, practiqué la clarividencia mediúmnica y la liberación de espíritus en turbación y espíritus endurecidos. Actualmente, participo en la redacción de la cartilla de los simpatizantes. Lo que he comprendido, es que estamos en el mundo para realizarnos armoniosamente en todos los planos, ya sean éstos físico, psíquico, intelectual, afectivo o espiritual y para cumplir el objetivo que la mayoría de de nosotros se ha fijado antes de reencarnar. Dios nos ha creado perfectibles y la reencarnación es un medio para avanzar en el camino de la perfección”.
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DOSSIER

los mediums y la ciencia...
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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

ETIENNE BERTHAUT

LAS CONDICIONES EXPERIMENTALES EN LOS PIONEROS DE LA MEDIUMNIDAD

“Cada uno tiene sus preferencias y su manera de investigar. Lo importante es que se busque, pues no hay otra manera de encontrar. Es la suma de todo lo que se encuentra lo que constituye la ciencia”. Charles Richet - 1911 En materia de espiritismo el experimento siempre ha sido el pilar fundamental, el zócalo indispensable sobre el cual ha sido estudiada la mediumnidad. Por su esencia misma, la mediumnidad no se puede separar de la observación de hechos, eventos o fenómenos, a través de sesiones preparadas o por el contrario de manifestaciones espontáneas; la observación pura, rigurosa, minuciosa y sistemática de las cosas fue pues un esbozo de metodología empleada desde el comienzo por Allan Kardec. Si bien él mismo no era científico de profesión, su rigor, su trayectoria, así como su personalidad, le hicieron adoptar los principios elementales de la metodología experimental en una época en que la ciencia moderna no estaba más que en sus primeros balbuceos. Fue pues muy natural que, entre los años 1885 y 1925correspondientes a la edad de oro de la experimentación espírita, todos los grandes científicos que se dedicaron al tema con minuciosidad y seriedad aplicaran los mismos criterios de experimentación científica, los que ya habían utilizado en sus propios trabajos. Frente a los fenómenos que se presentaban ante sus ojos, ya fueran experimentadores o médiums como sujetos de estudio, todos estos pioneros establecieron y respetaron entonces condiciones experimentales tan inéditas como draconianas.
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Teoría y método experimental
Desde el principio con Allan Kardec, partiendo de la teoría espírita definida como hipótesis de trabajo y extraída de la observación de hechos registrados, los fenómenos espíritas encontrados, para ser pasados por el tamiz, se vuelven entonces explicados o explicables: cualquiera que sea el orden en que sean provistos por las circunstancias uno puede darse cuenta, comprender la posibilidad, conocer las condiciones en que pueden producirse y los obstáculos que se pueden encontrar. Derivando lógicamente de esta conducta, es la repetición experimental lo que se pone en marcha entonces y que debe permitir invalidar o confirmar la teoría inicial, siendo ésta susceptible de modificaciones a lo largo de las comprobaciones ulteriores provistas por esos mismos experimentos. Este enfoque fenomenológico define entonces exigencias que no tienen que ruborizar la mirada científica moderna de los más grandes sabios de hoy. Corresponde además a la esencia misma del proceso científico, del cual he aquí en resumen las principales etapas: l Observación imparcial y sistemática de los hechos, l Sometimiento de los hechos a la experimentación dentro de la capacidad de repetición y renovación de las observaciones, l Establecimiento de una teoría como hipótesis de trabajo, l Comprobación experimental de la hipótesis y de ser necesario ajuste de la tesis de inicio, l Establecimiento de una ley general que considere la relación de causa a efecto, debiendo las mismas causas generar los mismos efectos. En cada momento de ese proceso, se trató de establecer condiciones experimentales imparciales, apropiadas para reproducir, analizar y validar los hechos señalados. Esas condiciones fueron establecidas así, entre otras, para los fenómenos más difíciles y más logrados en ese momento de la fenomenología espírita, a saber las experiencias de materialización y ectoplasmia. Numerosos médiums prestaron entonces su concurso —y sobre todo sus cuerpos— en múltiples sesiones, plegándose sin resistencia a las necesarias coacciones —incluso hasta a la dureza— de los rigurosos protocolos experimentales establecidos por científicos de renombre.

espíritas, los problemas no pueden ser resueltos ni por una indiferencia demasiado fácil, ni por bromas más fáciles todavía, sino por experimentos bien conducidos. Era entonces verdaderamente importante para estos investigadores insistir sobre este valor de exigencia en la experimentación para poder imponerse, a semejanza del discurso que pronunció el profesor Ch. Richet el 24 de junio de 1925 cuando ya viejo, se preparaba a dejar su cátedra en la Facultad de Medicina de París. Fisiólogo durante casi 40 años en el laboratorio de fisiología de la Facultad, premio Nobel de fisiología, miembro de la Academia de Medicina y de la Academia de Ciencias, y pionero de la metapsíquica o metapsiquis, quiso dar su última lección sobre esta disciplina, la metapsíquica, término que él mismo había creado en 1897 para designar esta ciencia de los fenómenos espíritas. Con solemnidad, dadas las circunstancias, se expresó entonces en estos términos: “En el momento en que, por las justas leyes sobre el límite de edad, voy a terminar mi enseñanza, quisiera, antes de partir, y desde lo alto de esta cátedra que he ocupado por tanto tiempo, darles a conocer por medio de una exposición muy breve los lineamentos de una ciencia nueva, la metapsíquica, que no entra todavía en la enseñanza oficial de la fisiología… Por supuesto, es preciso, antes de admitir la realidad de estos hechos inverosímiles, inusuales, observar una disciplina severa, feroz e implacablemente severa. Pero en fin, cuando el hecho está allí, inexorable, dominante, desafiando todas las objeciones, es preciso aceptarlo, so pena de dar un estridente mentís a todos nuestros principios científicos, a las leyes imperiosas del método experimental. ¡Obsérvenlo bien, es el profesor de fisiología quien les habla! Ahora bien, él no admite otro guía que la experiencia. He sido alumno de Claude Bernard, de Vulpian, de Marey, de Berthelot, de Wurtz, y me consideraría deshonrado científicamente si no siguiera los ejemplos y lecciones de esos maestros ilustres, y si no aceptara constantemente la experiencia como soberana dueña de mis opiniones. Así armado, puedo desdeñar —y ese es un precepto tanto de moral como de ciencia—, los clamores de la opinión pública. Es necesario repetirse que todas las conquistas de la ciencia han sido, en su origen, perseguidas, ridiculizadas, abucheadas, condenadas a las gemonias… …He terminado, señores, esta exposición sumaria sobre una ciencia nueva. Me imagino que una de las grandes tareas del siglo XX será dar a la metapsíquica, toda su amplitud. Pesada tarea, pero gran obra. Estábamos tentados a creer que el porvenir, el inmenso porvenir de la ciencia consistiría sólo en termómetros más delicados, en galvanómetros más sensibles, en microscopios más penetrantes, en telescopios de amplio foco. Pues bien, la ciencia irá mucho más lejos. No se contentará con estas mediocres conquistas. Mundos imprevistos se abren ante ella”.

El rigor de los protocolos experimentales
Muchos de estos científicos, como el naturalista Alfred Wallace, el físico Oliver Lodge o hasta el profesor Charles Richet para no citar más que estos, tuvieron al principio prejuicios negativos en su comprensión de los fenómenos espíritas. No hay que olvidar —y es un argumento de peso— que ellos tenían todo el interés en tomar las precauciones más minuciosas para ponerse en guardia contra la menor de las supercherías, ¡simplemente para no comprometer a la ligera su reputación de experimentadores! Iba en ello su propia credibilidad —incluso de su carrera— frente a una comunidad científica llena de detractores que no habrían hecho la menor concesión y no habrían dejado de señalar la menor debilidad en la metodología experimental utilizada. En el campo difícilmente accesible de los fenómenos
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En la oscuridad de un laboratorio…
Fue pues dentro de un rigor extremo que todos estos especialistas pusieron en marcha los temibles protocolos

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experimentales de precisión e imparcialidad, tanto en las condiciones de desarrollo de las sesiones y en el análisis y observación de los hechos como en la actuación y vigilancia de los médiums. Estos criterios debían permitir por una parte excluir de manera irrefutable el fraude potencial de los médiums y por otra, de ser posible, tener el control de un máximo de parámetros en juego para evitar ese imponderable, ese factor desconocido, ese pequeño grano de arena que, al final, no permitiera concluir con certeza sobre la realidad —o la no realidad— del fenómeno estudiado. Durante todos aquellos años de estudio, la multiplicidad de las experiencias permitió establecer condiciones experimentales completamente probadas. En diversos lugares de Europa, no se trató de algunas sesiones dispersas y discretas que se efectuaron, sino decenas y centenas, durante semanas y meses, con múltiples experimentadores y médiums, que se cruzaron y se cambiaron. Entonces los científicos se intercambiaron sus experiencias, confrontando tanto sus fracasos como sus resultados positivos, rehaciendo series de pruebas con los médiums ya probados por otros, etc., perfeccionando sin cesar los protocolos perfectamente dominados. La repetición y los intensos intercambios permitieron una evaluación confirmada del conocimiento de los médiums y de las condiciones necesarias para el éxito —dentro de lo posible— de estas experiencias tan particulares. El relato de las experiencias de control relativas a los fenómenos ectoplásmicos con la médium Eva Carrière en París en 1922, ayudada por una cierta Juliette Bisson, artista plástica, resume perfectamente lo que se acostumbraba hacer para cumplir con las exigencias del rigor científico. Extracto: “Para satisfacer estas exigencias, se preparó una cámara oscura en el laboratorio de fisiología de la Facultad de Ciencias, según las indicaciones de la Sra. Bisson. En esta sala (2,6 m. x 2,5 m., altura 3,3 m.) se colocó un techo de madera ennegrecida a 2,4 m. del suelo, en un ángulo, y sobre una varilla se colgaron dos cortinas negras, a fin de delimitar un gabinete de 1,2 m. por 1,1 m., donde pudiera colocarse la butaca de la médium. Una bombilla roja, de encendido exterior, se colgó en este gabinete, con objeto de poder iluminarla débilmente si era necesario. En el exterior se colocó, en el techo de la habitación, un dispositivo de iluminación con reflector y difusor, un poco delante de la

vertical del ángulo anterior de la cabina, para no iluminar la parte superior del cuerpo de la médium, y además, por pedido de la Sra. Bisson, se colgó en este ángulo anterior una cortina fija que bajaba 1,2 m., donde se juntaban las dos cortinas móviles sobre las varillas, unidas por una pinza, eso para evitar que un poco de luz pudiera filtrarse por la hendidura. Dos reóstatos conjugados, situados en el circuito de la lámpara, permitían graduar, en límites muy amplios, la iluminación de la sala, que la Sra. Bisson regulaba ella misma, manejando los reóstatos. Todas las paredes de la sala estaban ennegrecidas, y hasta se pegó papel negro sobre los cristales de un armario para evitar fenómenos de reflexión luminosa. Con la iluminación adoptada habitualmente, la agudeza visual en el exterior de la cabina era alrededor de la mitad de lo normal. A nivel de la cabeza de la médium, dentro de la cabina, con las cortinas abiertas, reinaba una semi-oscuridad, la agudeza visual estaba reducida a un décimo, por lo que era muy débil el poder de visión directa, y el único color perceptible era el rojo saturado. Finalmente, en el interior de las cortinas la oscuridad era grande, la visibilidad implicaba una agudeza inferior a un quincuagésimo, y ningún color, ni siquiera saturado, podía ser percibido. Desde el punto de vista del control, encontramos satisfactorias las propuestas de la Sra. Bisson que siempre dirigió su esfuerzo hacia el rigor científico. La médium se desnudaba completamente delante de uno de nosotros, en un gabinete situado frente a la sala de experimentos, al otro lado de un pasillo, y se vestía con un jersey negro de una sola pieza, abrochado en la espalda, que no dejaba al descubierto sino las manos, el cuello y la cabeza, jersey previamente examinado y conservado en el laboratorio. Luego la nariz y la garganta eran examinadas, los cabellos soltados y examinados. Luego, la médium, vuelta a peinar rudimentariamente, entregaba sus dos manos a un controlador que la llevaba a la sala de experimentos, donde se instalaba en su butaca. Allí, la Sra. Bisson la dormía tomándole los pulgares y sujetándolos por algunos segundos [nota: probablemente hipnosis], luego pasaba las manos a los controladores. Las cortinas eran cerradas entonces con una pinza, a un metro del suelo, las manos y piernas de la médium quedaban en el exterior y permanecían visibles. Las manos eran sostenidas, ya fueran las dos por un solo operador, o cada una por un controlador diferente, y no eran soltadas nunca a lo largo de todo el transcurso de la sesión, descansado, o sobre las rodillas de la médium, o sobre las rodillas de los controladores. Además, a partir de la sexta sesión, de acuerdo
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con la Sra. Bisson, para facilitar el control sin entreabrir las cortinas, uno de nosotros [nota: los experimentadores] se instalaba en una silla, en la cabina, al lado de la médium. Después de la sesión, la Sra. Bisson se llevaba a la médium al gabinete de al lado, donde la despertaba soplándole sobre la nuca y donde se volvía a vestir”. Es importante precisar aquí que una de las grandes dificultades de estas experiencias procedía de la acción nefasta de la luz sobre la producción de los fenómenos, pues molesta y perturba el “trance” del médium. Contraría el proceso mismo de las materializaciones. Hay una relación inversa entre la intensidad de la iluminación y la perfección de las materializaciones: el destello de magnesio de las fotografías o la luz violenta suprimía radicalmente y sin demora todo fenómeno. Por otra parte, esta exigencia de oscuridad, ampliamente reseñada en el relato, fue esgrimida en múltiples oportunidades por los detractores para justificar el fraude. ¿Cómo conciliar entonces las exigencias de una observación que exigía el control simultáneo por medio de la vista y el tacto? La experiencia mostró que muchas soluciones sólo tenían poca eficacia (luz roja, tamizado de la luz, pantallas al sulfuro de cinc o de calcio…). Entonces se propuso una idea con la utilización de una luz fría, luz viviente producida por caldos de cultivo de microorganismos fosforescentes. Por otra parte, el estudio de la ectoplasmia hacía aparecer un fenómeno curioso y frecuente: la producción de fenómenos luminosos antes de y durante las materializaciones. Esta luz orgánica, llamada no actínica, parecía inofensiva, y era utilizada también por las entidades producidas para alumbrarse (por ejemplo las experiencias con el médium polaco Franek Kluski). Para liberarse finalmente del control visual por el experimentador, se desarrolló y experimentó con éxito un sistema de fotografía con disparador automático por corte de haces infrarrojos durante experimentos realizados en noviembre de 1930 por el Dr. Eugène Osty con el médium austriaco Rudi Schneider en el IMI (Instituto Metapsíquico Internacional). Arreglo y vigilancia de las salas de experimentación realizados con la mayor atención: puertas y ventanas selladas, ausencia de escondrijos y zonas de sombra, recinto cerrado con llave entre dos sesiones por el único propietario, comprobación cuidadosa de la sala y del gabinete realizada antes y después de los experimentos l Reunión de 5 a 10 personas, a veces más, que pueden formar una cadena dándose la mano, l Empleo de harina o aserrín esparcidos sobre el suelo para detectar cualquier pisada del médium o de un cómplice. l En el interior del recinto, utilización de una jaula como la utilizada por ejemplo en los experimentos de P. Gibier (0,94 m. x 0,87 m. por una altura de 2,04 m.): compuesta de cinco paredes (tres lados + fondo + techo), construida en fuerte malla metálica extendida sobre un marco de madera, y con una puerta del mismo material y provista de bisagras y de un candado (puerta cerrada con llave y sellada durante toda la sesión). Utilización de aparatos diversos y variados: aparatos de medición (miliamperímetros, higrómetros, galvanómetros…) aparatos automáticos registradores o de control, rayos infrarrojos para la fotografía, reóstatos para la intensidad luminosa, cascabeles enganchados en las cortinas, balanza de Marey para detectar algún cambio de peso… por ejemplo, Pierre Curie tuvo la idea de instalar un anemómetro bastante sensible para medir los soplos fríos que se sentían con frecuencia alrededor del médium pero murió trágicamente antes de concretarlo. En los célebres experimentos de moldeados ectoplásmicos realizados en los años 1920, 1922 y 1923 por el Dr. Gustave Geley con F. Kluski, ya fuera en Varsovia, o en París en el IMI, se utilizaron cubetas de parafina caliente en las que se hundían las formas ectoplásmicas. Enfriado luego, después de la desmaterialización de la sustancia se obtenía entonces un molde de parafina que podía ser llenado de yeso para reproducir el moldeado de la forma materializada. La hipótesis de fabricación de moldes fuera de la sesión —si es que se hubieran podido fabricar— traídos discretamente por el médium o un cómplice fue excluida luego mediante el empleo de colorantes o sustancias químicas, que eran introducidas en la parafina a última hora, en secreto y únicamente por los experimentadores a espaldas del médium (por ejemplo, la colesterina y su color rojo-marrón identificable con un reactivo apropiado). Hay también una condición experimental, más sutil y menos evidente, por ser más del dominio de lo espiritual, pero sin embargo de importancia, que condiciona ampliamente
l

…rigurosas condiciones experimentales
Es difícil enumerar de manera exhaustiva todas las condiciones experimentales utilizadas en aquellas sesiones múltiples y variadas, pero todas comprenden principios genéricos similares. Así podemos resumir algunos criterios comúnmente utilizados: l Las sesiones siempre tienen lugar en casa de los experimentadores, en su laboratorio,
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el éxito o no de los protocolos experimentales de orden material. La experiencia de enfrentar fracasos, como los estrepitosos habidos luego de sesiones realizadas en la Sorbona a comienzos de los años 20, puso en evidencia las especificidades de la fenomenología espírita en la que ciertos hechos escapan a una conciencia científica demasiado rígida. En efecto, en espiritismo se tiene trato con inteligencias que tienen su libertad y que a cada instante demuestran que no están sometidas, como objetos de laboratorio, a los solos deseos del experimentador. El espíritu que se manifiesta tiene su propia individualidad, su propia libertad, y su propia voluntad. Los fenómenos espíritas pueden entonces, o faltar, o presentarse en un orden completamente distinto al esperado “sobre el papel”. Paralelamente, para conseguirlos, estos fenómenos exigen recurrir a personas dotadas de facultades especiales — los médiums— que pueden variar al infinito según las aptitudes y el estado de los individuos, pero también según los experimentadores y los participantes presentes. En este contexto, un ambiente negativo, una desconfianza manifiesta, o una ausencia de simpatía y de respeto por parte de los experimentadores hacia el médium, pueden adquirir una resonancia muy particular en el fracaso de este tipo de fenómenos físicos. Como en toda sesión de espiritismo, se encuentra allí la necesidad indispensable de armonía fluídica donde el pensamiento, la voluntad y el estado de ánimo de los participantes en comunión provisional (quizás también hasta ciertas afinidades de temperamento) tienen una influencia preponderante en la manifestación de los espíritus. Por lo tanto, todas estas experiencias de carácter psíquico siempre son, y seguirán siendo, difíciles y delicadas: el espiritismo es una ciencia muy humana y no una ciencia de probeta. Estas consideraciones fueron comprendidas pronto por numerosos científicos de la época, al menos por los que tuvieron la inteligencia y la amplitud de miras para comprenderlo. si bien eso no prueba nada, resultados que cambian de un experimentador a otro, resultados contradictorios entre dos sesiones, conclusiones incompletas o demasiado apresuradas por parte de los experimentadores… Todo científico que se respete lo sabe perfectamente, pero desgraciadamente eso alimentó siempre el escepticismo o las burlas de los detractores. Una anécdota característica: aunque sin embargo, éste nunca fue pillado en flagrante delito, un informe acusó al médium polaco Jean Guzik de fraude basándose en una hipótesis, la de la liberación de una pierna del médium que se había soltado durante la experiencia y de que era ella la que había producido todos los fenómenos registrados. Ahora bien, entre los hechos obtenidos, los hay que eran inexplicables por la sola acción de la pierna no sujeta… Se utiliza entonces un episodio desafortunado para anular todo el resto y el implacable razonamiento sometido a la opinión por los detractores de todo género se resumía así: “Ha habido un falso médium de efectos físicos, entonces todos los productores de fenómenos metapsíquicos físicos, y hasta intelectuales, son impostores… Un excelente experimentador ha sido embaucado, en condiciones de observación defectuosa, ha sido engañado pues siempre ha sido y siempre será engañado, aun en buenas condiciones de observación… La prueba científica indiscutible falta siempre”. En los años 20 por ejemplo, cierto Paul Heuzé, redactor del periódico La Opinión, llegó a esta famosa conclusión, cuando menos simplista, después de un “profundo estudio” de los experimentos de la época: “Cuando el médium no es controlado, hay fenómenos. Cuando el médium es controlado, los fenómenos disminuyen en la medida en que el control aumenta. Cuando el control es completo, ya no hay más fenómenos en absoluto”. ¡Todo está dicho! Pero, tampoco hay que omitir ya que en aquellas múltiples sesiones, realizadas en todas las grandes capitales europeas, desdichadamente existió el verdadero fraude. Fue muy evidente y sistemáticamente denunciado sin complacencia por los propios científicos. En muchas ocasiones se engañó a los experimentadores más sinceros y más serios — lo cual no deja todavía de alimentar rumores y lanzar oprobios sobre tal o cual científico, a pesar de que en otras circunstancias éste hubiera podido analizar y confirmar fenómenos notables y perfectamente controlados. La célebre médium italiana Eusapia Paladino, conocida al parecer por su carácter caprichoso, ya había mostrado que era capaz de hechos extraordinarios si se la privaba de todos los medios normales de actuar, pero también que no vacilaba, y con una audacia cándida, en hacer fraude si se le daba la facilidad: por ejemplo, fue pillada en flagrante delito ejercitándose en desplazar peones de ajedrez con el cabello (caso de experimentos de telequinesia)… El relato de otros experimentos hechos con ella en Cambridge en 1885 por Frederick Myers y miembros de la Society for Psychical Research (los doctores Sidgwicik y Hodgson) concluye también como ejemplo de fraude. Todos los buenos observadores de este sujeto —que por lo demás
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Hay fraude… ¡…y fraude!
En aquella edad de oro de la experimentación libre e independiente, los detractores siempre encontraron materia de que hablar para invocar el fraude caracterizado, fuera éste incuestionable o imaginario. Manejando sabiamente el calor y el frío, echando mano a todo para llegar a conclusiones que a veces se valían de contradicciones apenas verosímiles, sabían agitar fácilmente una opinión pública a menudo muy poco enterada de la realidad concreta de las experiencias realizadas en los aposentos oscuros y cerrados de los laboratorios, si no es que tenían una ignorancia total de las condiciones elementales de la experimentación. Como en toda nueva ciencia que se explora, siempre hay, por supuesto, una parte de fracasos, azares, incidentes e incertidumbres, que de todas maneras ayudan a comprender y a hacer progresar la investigación: contradicciones entre ciertos hechos en las actas y las conclusiones de los experimentadores, acumulación de resultados negativos

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fue uno de los que produjo los fenómenos más convincentes— aprendieron enseguida que nunca se debe dar crédito a ningún médium y que, sin embargo, hasta el más honesto debe seguir siendo objeto de experimentos que excluyan automáticamente el fraude. Otros médiums, otras experiencias más: en 1924, fue demostrado el fraude por el Dr. G. Geley en el médium italiano Pasquale Erto cuando éste produjo resplandores, ¡que no era raro encontrarse al frotar una pluma sobre pequeños trozos de ferro-cerio! El Dr. E. Osty pilló igualmente in fraganti a cierta Albertine B. al encender súbitamente la luz (lo cual por otra parte no carece de riesgo para el médium en caso de manifestaciones reales): dotada para la mistificación, la médium representaba las apariciones cambiando ligeramente su peinado, su traje o su actitud… El médium Slade, por lo demás confirmado como auténtico, con frecuencia se hacía sospechoso para el profesor Ch. Richet por cuanto no estaba bajo la influencia de controles absolutos (caso de experiencias de aportes). Los anales de estos pioneros revelan así una diversidad de actas de fraude confirmado. El médium es pues considerado automáticamente como el principal “punto débil” de la experimentación y convertido entonces en objeto de todas las atenciones y vigilancias por algunas reglas de sentido común, pero indispensables: l Aceptación del médium con un mínimo de casos que estén registrados sistemáticamente (no demasiados que pudieran contener una superchería), l Imposibilidad material absoluta para el médium de preparar cualquier mistificación, nunca es dejado solo sin vigilancia, y jamás entra de primero o solo al aposento o al gabinete de los experimentos, l Examen profundo del cabello, de todas las cavidades ORL (otorrinolaringología), del ombligo, llegando también hasta el tacto vaginal y rectal (al cual, sin embargo, algunos se negaron), l Ropa del médium, después de haber sido desnudado completamente, con un simple traje de trabajo, suerte de jersey completo y calzoncillo largo, negro, sin bolsillos, y cosido o atado en la espalda con hilo blanco —a veces este pijama era fluorescente para poder controlar mejor los posibles movimientos del médium en la oscuridad del gabinete (por ejemplo experimentos con R. Schneider), l Objetos de experimentación y aparatos de laboratorio mantenidos siempre fuera del alcance del médium, l Instalación del médium caminando hacia atrás sobre una silla o una butaca, en el gabinete (o la jaula si fuera el caso), generalmente con los pies y las manos atados separadamente a la silla. Sobre este último punto relativo, el control de los miembros del médium, en otras circunstancias, éstos son mantenidos con frecuencia directamente fuera del gabinete por los experimentadores o por un controlador, él mismo controlado naturalmente por su vecino. En los experimentos realizados por el Dr. G. Geley con F. Kluski (éste estaba además en absoluta inmovilidad durante las sesiones), a cada instante los controladores debían decir: “Estoy seguro de sostener la mano izquierda… Estoy seguro de sostener la mano derecha”. Los pies del médium también podían ser encerrados en una caja sellada, y a veces hasta los pies de todos los participantes eran atados unos a otros y a las sillas (por ejemplo los experimentos del profesor W. J. Crawford en Belfast en el Círculo Goligher en 1921). Pies y manos fueron pues objeto constante de una vigilancia y un control rigurosos, y cuando eran sujetados, estaban muy a menudo fuera del gabinete y a veces eran iluminados (utilizando pantallas o cordones fosforescentes durante los experimentos del Dr. G. Geley con J. Gusik en 1923). Ante la hipótesis de una manifestación producida por alguna cosa que hubiera sido tragada de antemano y luego regurgitada por el médium en sesión, se acostumbraba hacer también las mejores verificaciones posibles: l Empleo de una sustancia colorante y de vomitivos: se hacía tragar al médium compota de arándano inmediatamente antes de las sesiones, los ectoplasmas
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E C O S

El médium Henri Slade y Paul Gibier

Henri Slade

El médium Henri Slade nació en 1836 en Norteamérica. “Siendo niño, durante mi permanencia en la escuela, escribe, los raps se hacían oír por todos lados y hasta dentro de mi pupitre, lo cual me acarreaba a menudo severos castigos, porque era acusado de hacer el ruido con mis pies”. Recorrió América, Europa y Australia. Fue como médico que Paul Gibier lo conoció. Este doctor, alumno de Pasteur, fue director adjunto del Museo de Historia Natural, fundador y director del Instituto Pasteur en Nueva York. Se exilió después en los Estados Unidos a causa de su toma de posición en favor de la realidad de los fenómenos mediúmnicos y falleció en Nueva York en 1900 a consecuencia de un accidente en un coche. El Dr. Gibier hizo experimentos con el médium Slade, tomando todas las precauciones para evitar la posibilidad de fraude. Entre los numerosos fenómenos que estudió, hubo golpecitos, movimientos de objetos con y sin contacto con el médium, objetos quebrados, materializaciones de manos y escritura directa sobre pizarra.

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salidos de la boca seguían siendo de una blancura resplandeciente; se administraban vomitivos enseguida después de las sesiones exitosas, los vómitos no contenían nada sospechoso. l Empleo de la radiografía: el examen con rayos X demostró que el estómago y el esófago son normales y funcionaban normalmente. Ahora bien, el tubo digestivo y su funcionamiento presentaban las anomalías características de los sujetos que se ponen a regurgitar así. No obstante, el punto “positivo” del fraude —si es que lo hay— es que fue también gracias a él que los protocolos experimentales supieron perfeccionarse con el pasar del tiempo, una experiencia tras otra, los fracasos de unas alimentando los éxitos de otras. La imaginación de los experimentadores no tenía límites entonces para mejorar y complicar dentro de lo posible las condiciones experimentales. Por una parte, eso permitía reducir a cero las posibilidades de fraude (por ejemplo: inspección íntima de los médiums, utilización de jaulas selladas, de colorantes, sesiones decididas súbitamente o improvisadas para mantener un carácter íntimo y convincente…), pero por otra parte, eso permitía también liberarse tanto como fuera posible de la incertidumbre humana y del error de interpretación bien conocidos en la experimentación científica (por ejemplo: la fotografía disparada automáticamente por corte de un rayo infrarrojo). Dicho esto, no todos los médiums se prestaron evidentemente al fraude, y muchos de ellos fueron de una conciencia, un escrúpulo y una paciencia extraordinarios, a ejemplo de R. Scheider, espírita convencido, estudiado con cuidado por los doctores E. Osty y A. von SchrenckNotzing, y que tuvo un comportamiento ejemplar: “Instituyan todos los medios de control que quieran, los acepto todos, pero imagínenlos tan plenamente satisfactorios que, si los fenómenos paranormales se producen, tengan la absoluta certeza de que han sucedido sin artificio de mi parte”. rigor del proceso científico experimental, todos estos investigadores de lo invisible supieron concluir sobre la realidad de los fenómenos analizados y llevando así, sin ambigüedades, la demostración de la supervivencia del alma más allá del cuerpo físico. Hasta tal punto que “la supervivencia se vuelve tan verosímil que la obligación de la prueba incumbe más bien al que niega que al que afirma”, como aseguraba el gran filósofo Henri Bergson. Muchos de ellos reivindicaron además sus convicciones espíritas, al aportar la prueba de la existencia del espíritu tanto en el plano teórico como en el experimental. Es pues un homenaje de apoyo que hay que rendir a todos estos científicos, que no tienen nada que envidiar a sus homólogos actuales: la ciencia de hoy no difiere de la de ayer más que por la evolución de los medios, las técnicas y un mejor conocimiento de ciertas leyes físicas y materiales, pero el enfoque fenomenológico por el método de la observación experimental sigue siendo completamente el mismo. Entonces, para ellos, dejemos resonar las palabras pronunciadas por el profesor y cirujano J. L. Faure durante el único discurso fúnebre pronunciado en las exequias de Charles Richet en 1935: “Era ante todo, un espíritu libre y si, como el viajero que busca una tierra nueva a través de mares tenebrosos, él se ha lanzado, él, el sabio, el experimentador, a la persecución de problemas y quizás hasta de quimeras, a riesgo de romperse los riñones, si ha tenido el coraje de enfrentar las sonrisas y los sarcasmos, es porque sabía que al lado de las verdades profundas y definitivas que los sabios han extraído para siempre de la noche del pasado, hay todavía muchas cosas que desconocemos y que debemos tratar de conocer. Y sus arriesgadas carreras son precisamente uno de los testimonios más poderosos de su sinceridad de sabio y de la independencia de su espíritu…”

Homenaje a todos estos científicos
Sobre todos estos experimentos realizados por estos pioneros de la mediumnidad a lo largo de decenios, se ha acumulado pues un considerable patrimonio científico: se han escrito libros enteros, memorias, informes de congresos, tratados de investigación y observaciones sobre las materializaciones de fantasmas, sobre la penetración de la materia, o hasta sobre otros fenómenos psíquicos rigurosamente observados y registrados. Se han redactado actas, que excluyen de manera absoluta la posibilidad de fraude, haciendo intervenir numerosos testigos, personajes influyentes, juristas, científicos, eminentes especialistas, escogidos por su moral y su honestidad intelectuales que en ningún caso podían ser cuestionados. Con una ética irreprochable, en el sentido noble del espíritu científico, integrando todo el

Charles Richet

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

IGOR MANOUCHIAN

FLORENCE COOK
La historia del espiritismo está inscrita en el inmenso trabajo de Allan Kardec en Francia pero igualmente, más tarde, en Inglaterra gracias a los trabajos de eminentes científicos tales como William Crookes que estudió varios médiums entre ellos Florence Cook. Joven todavía adolescente, su facultad permitió obtener la materialización completa de un espíritu llamado Katie King. Ante todo un poco de historia sobre esta joven. ¿Quién era ella y cómo aparecieron los signos de esta mediumnidad? Florence (o Florrie, como la llamaba su madre) nació en el este de Londres en 1856 y desde su niñez, afirmó que podía oír la voz de los ángeles. Más tarde su madre confirmaría el hecho de que su hija siempre había estado consciente de la presencia de espíritus, pero sus dones psíquicos no comenzaron a manifestarse sino hacia los quince años, durante experiencias en el domicilio familiar donde se observaban fenómenos de apariciones y desplazamiento de objetos. Florence Eliza Cook fue la hija mayor de Henry Cook y su esposa. Su pequeña hermana Kate Selina también se iba a revelar como médium. En 1873 Florence tendría (dijo) diecisiete años, cuando conoció a Crookes, pero sin duda hizo alguna trampa sobre su edad, para ilustrar mejor que el valor de un médium no depende del número de años. Es poco probable, aunque haya sido así, que fuera en 1870, el año en que apareció su mediumnidad, una chiquilla de quince años, todavía alumna en la clase de la señorita Eliza Cliff, en Hackney, (por otra parte, ella debió abandonar la escuela cuando sus poderes se hicieron manifiestos). La madre, Emma Cook, fue
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visiblemente la instigadora e institutriz mediúmnica. Las primeras sesiones tuvieron lugar en Hackney, en el domicilio de los Cook. Florence fue entrenada por el médium Herne, del tándem Herne y Williams. Tanto Herne como Williams, “materializaban” un espíritu que decía llamarse John King. Escuchado porque ellos lo hacían escuchar y tocar, y a veces aparecía una mano supernumeraria, una mano que no pertenecía a ninguno de los presentes. Si bien uno y otro de los médiums, y los dos juntos en la época de su asociación, fueron desenmascarados con frecuencia, Herne y Williams no fueron por ello menos célebres en el espiritismo. Florence dio sesiones de aparición con Herne y Williams hasta 1872. Fue durante estas sesiones que se manifestó por primera vez el fantasma de Katie King, hija de John King. En esta etapa la aparición mostraba un brazo y su carita fresca, desde atrás de la cortina negra del gabinete mediúmnico donde estaba Florence supuestamente inconsciente y atada. Los primeros relatos sobre la mediumnidad de Florence fueron publicados, desde 1871, por Thomas Blyton, secretario de la Dalston Association of Inquirers into Spiritualism, un grupo espírita de Dalston y Hackney que fue fundado en 1870. En 1872, William Crookes intervino en el momento del paroxismo de las experiencias cuando un espíritu se manifestaba de manera tangible y completa gracias al aporte mediúmnico de Florence. Este espíritu se manifestaba y hablaba. Él, o más bien ella, se llamaba Katie King y explicó que durante su última vida, fue Annie Morgan Owen, hija del pirata Henry Morgan que había sido

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ennoblecido y nombrado gobernador de Jamaica y que en el más allá se hacía llamar John King. En homenaje a su padre, deseaba manifestarse retomando el nombre de King y añadió el nombre de Katie. El objetivo de este espíritu era probar al mundo la supervivencia del alma utilizando las facultades de Florence Cook. He aquí el extracto de una interesante entrevista a Gabriel Delanne realizada por el Dr. Paul Heuzé que fue un escéptico de la gran época (años 20) cuando la experimentación psíquica era realizada por eruditos sobre grandes médiums. En particular es el autor de ¿Viven los muertos? en dos tomos. La entrevista fue publicada en el periódico L’Opinión junto con la del doctor Geley y la de Camille Flammarion. Las principales objeciones hechas por el doctor Paul Heuzé son la no-cientificidad del espiritismo que se apoyaría en un acto de fe y la atribución de fenómenos psíquicos a los desencarnados cuando todo sería reductible a los vivos. Entre otras cosas, Gabriel Delanne le respondió sobre estos dos puntos. En su libro, Heuzé lo presenta e introduce la entrevista de la siguiente manera: “Gabriel Delanne, cuyo nombre es conocido y reputado, no sólo en el mundo de los espíritas sino en el mundo a secas es, desde hace muchos años, presidente de la Sociedad Francesa de Estudios de los Fenómenos Psíquicos, director de la revista científica y moral del espiritismo y presidente de la Unión Espírita Francesa. Por supuesto, no fue por un interés en la evocación de los fantasmas, sino por el contrario, con una tendencia muy prosaica al realismo integral, que atravesé, un luminoso día de primavera, las pintorescas y verdes avenidas de la villa de Montmorency. Gabriel Delanne quiso recibirme allí con la más amable cordialidad…” La entrevista también se encuentra en el libro de G. Bourniquel, de 1921, Los testigos póstumos. He aquí algunos extractos: “Gabriel Delanne: ¿Nuestros instrumentos de prueba? Como en cualquier otra ciencia, la observación y la experimentación. Siendo el hecho capital la manifestación después de la muerte, es allí donde nos hemos dedicado a experimentar. De allí, el fenómeno de las materializaciones que ustedes conocen, por lo menos en su forma. ¿Cuál es, para nosotros, el mecanismo de la materialización? Este: el alma (del muerto) pide prestadas al médium materia y energía, los dos elementos que ya no tiene, puesto que ya no tiene cuerpo, se sirve de su periespíritu como un molde para reconstituir exactamente el cuerpo que tenía. Paul Heuzé: ¿Sin duda quiere decir la apariencia del cuerpo que tenía? Delanne: Digo el cuerpo, es decir un conjunto de órganos en pleno funcionamiento, un corazón que late,

pulmones que respiran, sangre que circula. William Crookes, teniendo como médium a una joven de 17 años, la señorita Florence Cook ha logrado la materialización (y por otra parte, desde entonces no se ha visto nada mejor) de cierta Katie King, hija difunta del pirata Morgan, que iba y venía por su laboratorio y que tenía su personalidad absolutamente distinta de la de la señorita Cook, al punto de que la señorita Cook tosía por haber pescado un resfriado, y Katie King no tenía ningún síntoma del mal. Crookes tomó más de treinta fotografías de Katie King. Lombroso, el doctor Gibier y Charles Richet obtuvieron materializaciones del mismo género. Este fenómeno, aunque extremadamente raro, al contrario de lo que se dice, no se puede negar. Les haré observar aquí, además, entre paréntesis, que estos hechos de experimentación no vienen más que a unirse a los hechos de observación que la historia nos relata en gran número y de los cuales ahora no tenemos ninguna razón de dudar: las apariciones, las transfiguraciones, las supuestas resurrecciones. La vida de Jesús, la de Mahoma, las vidas de los santos pululan de estos hechos; y lo que es notable, es que siempre se han desarrollado con las mismas características. Estudien la historia, les impactará esta verdad”. William Crookes fue quien observó de cerca el ejercicio mediúmnico de Florence Cook. Desde las primeras experiencias, los asistentes comprobaron la materialización de un espíritu vestido de blanco, que declaró llamarse Katie King. Se manifestó durante los tres años que duró la experimentación que ella misma deseó durante su primera aparición. Se tomaron todas las precauciones para evitar el fraude, el erudito y sus asistentes a las sesiones tuvieron la posibilidad de asegurarse con sus manos de la realidad tangible del fantasma. Pudieron cortar bucles de su cabello y trozos de su vestido. Pudieron contemplar a la luz de una lámpara de fósforo a Katie King sonriente y jovial, hermosa y esbelta, rubia y serena en su vestido blanco mientras su médium dormida, Florence Cook, pequeña y morena, estaba vestida de terciopelo negro o de lana azul. Ante la extraordinaria, aunque muy real, aventura de Katie King, William Crookes tuvo esta conclusión en forma de afirmación: “¡Yo no digo que es posible, digo que es!” Mientras tanto, Florence Cook se convirtió en Florence Corner por el vínculo matrimonial y se perdió su rastro en la historia. Sin embargo, semejante facultad mediúmnica no podía apagarse con el tiempo. Es pues más que probable que siguiera trazando su camino permitiendo al mundo de los espíritus, quizás bajo otra forma, comunicar a los hombres y a la humanidad su devenir espiritual.
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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

R É G I S B E R TA U D

ELISABETH D’ESPERANCE

EL ESPIRITISMO, UNA CIENCIA La comunicación con el más allá ha existido desde siempre; no es una circunstancia moderna, suerte de efecto de moda; hasta donde podemos remontarnos en la historia, las civilizaciones recurrían a los espíritus: los brahmanes de la India, los sacerdotes de Egipto, China, Persia y Grecia, los primeros cristianos, la escuela neo-platónica, los indios de América… En todo lugar y en todas las épocas los seres humanos se han comunicado con los espíritus. Pero en 1847, al otro lado del Atlántico cuando se hicieron públicas las primeras manifestaciones, las hermanas Fox estuvieron a punto de convertirse en las primeras mártires del espiritismo al evitar por poco el linchamiento por parte de la comunidad norteamericana de Rochester. Rápidamente, los fenómenos llegaron a Europa. Asistimos en esa época a una revolución espiritual y científica y fue así como vio la luz un número creciente de círculos espíritas. A través de los médiums, la comunicación con los muertos y las pruebas de la supervivencia aportaron la certeza del fenómeno y reemplazaron una creencia alimentada hasta entonces por una fe ciega. Sin embargo, la mediumnidad revestía un carácter muy particular, no se podía estar seguro inmediatamente de la procedencia de la comunicación. ¿Era el inconsciente el que hablaba? ¿Era el médium? ¿Era un espíritu?
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Los científicos, en su mayor parte de tendencia materialista, atribuyeron las manifestaciones espíritas a diferentes causas como histeria, el subconsciente, la lectura del pensamiento; para ellos el cerebro era, según toda evidencia, la herramienta productora de todas las manifestaciones. Hubo numerosos escollos en este campo: engaño, error de interpretación; pero hubo también revelaciones sorprendentes. Es que, sostener que todas las manifestaciones son de orden espírita y suponer que las comunicaciones deberían ser atribuidas únicamente a la manifestación de los espíritus, equivaldría a cometer el mismo error que los científicos que afirman lo contrario. La ciencia se aproximaba así a este fenómeno con duda y circunspección, pero iba a abordarlo mal por estar mal preparada. El espiritismo no necesita escalpelo ni microscopio; como la astronomía, la etnología o la geología, el espiritismo es una ciencia de observación. Además, para cambiar todo fenómeno de observación potencialmente influenciable y que genere una posible alucinación, las herramientas científicas de medida han reemplazado los medios naturales de percepción. Para probar objetivamente las posibilidades espíritas se han utilizado herramientas como balanzas para registrar el peso del cuerpo del médium, moldes de parafina para condensar una manifestación tangible o fotografías para capturar el espíritu apenas

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visible. Nacía otra ciencia y sin embargo, pocos seguían esta idea y muchos sin haberla practicado la despreciaban al punto de expresar opiniones y teorías sin haber buscado nunca ninguna observación en presencia de un médium. A fines del siglo XIX, Sir William Crookes decía: “Yo no digo que eso es posible sino que es”. La razón principal por la que la ciencia en su mayoría no se ha atrevido a avanzar en el estudio de los fenómenos se basa en primer lugar en un valor fundamental que es la valentía moral. Esta facultad tiene la desventaja cierta de hacer pasar la causa por la que se lucha por delante del ego. Para la mayoría, el temor al ridículo ha ocultado el proceso puramente científico. La inconstancia del fenómeno y el problema de la incomprensión de su mecanismo desanimaron a muchos que no querían ser el hazmerreír de una eventual superchería. Evidentemente, los charlatanes siempre se han nutrido de la credulidad de una naturaleza humana a veces demasiado entusiasta y fácilmente crédula. Pero, ¿no hay charlatanes en todos los campos? Algunos, sin que por ello asistan a sesiones de espiritismo, han preferido trabajar por analogía. Estudiaron la mediumnidad en su laboratorio con casos que se parecen, de cerca o de lejos, al comportamiento de los médiums, es el caso, entre otros, de los histéricos. Solamente si hay una ciencia en el espiritismo, si hay una ley fundamental, ésta es de orden espiritual y los protocolos materialistas difieren profundamente. La señora d’Esperance da en su libro Al país de las sombras su opinión respecto a tal actitud: “No critico a los anti-espiritualistas… pero critico al hombre que rechaza una cosa que le es incomprensible porque no ha tenido ninguna experiencia personal. Encuentro arrogante y presuntuoso al hombre que, sin tener experiencia ni conocimiento respecto a un asunto, duda de aquellos que han invertido mucho tiempo en cuidadosas investigaciones y en experimentos, cualquiera que haya sido el objetivo”. LA MÉDIUM ELISABETH D’ESPERANCE Ciertos científicos como Crookes, Aksakoff, Zöllner… participaron en el estudio de los fenómenos espíritas. Para hacerlo fueron al encuentro de los intermediarios del más allá: los médiums. El miramiento nunca ha sido de rigor para con los sensitivos, nada debía dejar lugar a la duda. El doctor Gibier recordaba en su libro El espiritismo, la forma en que fueron maltratadas, psíquica y físicamente, las hermanas Fox por comisiones que se comportaban ofensivamente hacia ellas. Sin embargo, fue en esas condiciones que fueron tratados los primeros médiums, sin medir todos los riesgos que eso podía tener sobre su equilibrio psíquico y físico. Todavía hoy, la mediumnidad es una circunstancia espiritual particular que exige una atención y una vigilancia de primer orden. He aquí, con ese propósito, un extracto de mensaje que aporta una precisión en cuanto a la naturaleza mediúmnica: “…El médium es un sujeto sensible, por lo general particularmente nervioso, a menudo con la consciencia exacerbada. Su vitalidad no es grande. Su energía física es poco importante, lo que le permite liberarse más fácilmente que otros del estado carnal, del estado de materia. Sí, queridos amigos, los médiums son sujetos de gran fragilidad…” Entre tantos médiums que han asumido esta dura tarea está la señora d’Esperance. Ella conoció a los espíritus a la edad en que las niñas juegan con muñecas. Deambulando por las habitaciones, tejiendo en los rincones de la casa, un mundo invisible se convirtió muy pronto en la cotidianidad de esta pequeña; rápidamente, su entorno condenó las incesantes observaciones de una niña sincera que decía solamente lo que veía. Era entonces por miedo, no a los espíritus sino a los hombres, que Elisabeth callaba lo que veía, haciéndola caer en un mutismo que se volvería desequilibrante para ella. Emprendió entonces una lucha contra dos mundos; por un lado, ocupaba su tiempo hasta agotarse para huir de ese diablo de quien se le había hablado, de ese mundo que se le aseguraba que sólo existía en su cabeza. Por otra parte, luchaba también para no mostrar lo que seguía viendo, ese universo de la sombra, esa vida invisible incesante y omnipresente. Así, hacia los 14 años, era una niña de un carácter anémico, cansada por el exceso de energía empleada en parecer una niña como las demás. Paradójicamente, buscando la normalidad se convirtió en la niña de lo extraño, lívida y nerviosa que necesitaba ocuparse lo más rápido posible para devolverle los colores de la vida. Pero sus facultades seguían haciéndole ver otras cosas, como la visión de barcos fantasmas o hacer cosas increíbles como redactar una disertación de naturaleza tan profunda que trastornó al cuerpo docente que debió resignarse ante la exactitud de los rasgos grafológicos de la escritura de la niña. LAS MESAS GIRANTES Pasó una adolescencia más bien alejada de los fenómenos para encontrarse muy pronto en su vida de joven adulta junto a la mesa de los espíritas. E. d’Esperance nunca había hecho la conexión entre lo que veía y las manifestaciones de los espíritus que se desarrollaban en las sesiones. Sus primeras participaciones fueron pues las de una incrédula que deseaba identificar rápidamente, cuando mucho, la intervención del fluido de un magnetizador. Pero, tuvo que admitir muy pronto que los fenómenos eran inteligentes, que las mesas giraban, volaban y respondían preguntas. LOS ESPÍRITUS MISTIFICADORES Durante algún tiempo, las reuniones a horas fijas reunían así a jóvenes espíritas inexpertos, cuyo único interés era vivir manifestaciones sorprendentes, las preguntas eran de orden personal y aparte de algunas anécdotas,
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las respuestas de los espíritus eran las más de las veces engañosas. Así falsos tesoros y falsas revelaciones hacían girar en redondo a la crédula asamblea. Progresivamente aquellos novicios del espiritismo se daban cuenta de la presencia de espíritus mistificadores. Al respecto, poca gente comprendía aún que la calidad de los pensamientos de los participantes era determinante para la calidad de las presencias de los espíritus. A las actitudes ligeras se vinculaban espíritus ligeros. Fue sólo en el transcurso de las experiencias que hicieron su aparición ciertos espíritus más serios que otros, incluso más instruidos, como el de Stafford. PRIMERAS EXPERIENCIAS DE SONAMBULISMO Como en todo grupo espírita de la época, E. d’Esperance vivió múltiples experiencias entre ellas la del sonambulismo magnético. El magnetizador pasó sus manos sobre los ojos de los espíritas sentados en círculo, para favorecer una eventual visión. No hizo falta más para que E. d’Esperance se encontrara sumergida en el pasado, reviviendo una experiencia de doce años atrás de uno de los miembros del círculo. El asombro ante de la veracidad de los hechos hizo entrever lo posible de sus capacidades. A partir de ese momento, esos fantasmas que ella rechazaba por temor al juicio, por temor a adquirir una locura cualquiera como se le atribuía, sí todo era cierto. Liberada finalmente de sus culpabilidades de la infancia, tuvo el cuidado de instruirse para comprender el espiritismo. Descubrió allí tanto el bien como el mal pues, toda cosa buena puede tener su contraria y muchas obras espíritas no estaban hechas para tranquilizar a los neófitos en este campo. Autores como Andrew Jackson Davis y Robert Dale Owen sirvieron para su instrucción espírita. LA ESCRITURA AUTOMÁTICA Rápidamente E. d’Esperance fue considerada como la médium del grupo. Buscando otro medio de recepción diferente a los golpecitos, las comunicaciones evolucionaron luego hacia la escritura automática. La mediumnidad automática se caracteriza por la pasividad absoluta del médium durante la comunicación. El espíritu que se manifiesta actúa indirectamente sobre la mano, por los nervios que corresponden; le da a ésta un impulso completamente independiente de la voluntad del médium; sigue así sin interrupción, por tanto tiempo como el espíritu tenga algo que decir y sólo se detiene cuando ha terminado. Los movimientos de la persona que recibe la comunicación son puramente automáticos. Los médiums pueden sostener una conversación mientras su mano escribe maquinalmente. En ese caso la inconsciencia constituye la mediumnidad mecánica o pasiva, y no puede dejar ninguna duda sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
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Cada escritura posee su forma caligráfica y los sujetos tratados tienen toda su individualidad. He aquí el testimonio de E. d’Esperance referente a lo que sintió de la manifestación la primera vez: “Cuando llegó mi turno, observé en primer lugar toques, picor y una sensación dolorosa en el brazo tal y como puede sentirse cuando se golpea el codo; luego experimenté una sensación de adormecimiento que se propagó hasta el extremo de mis dedos. Mi mano se puso toda fría e inerte; podía pellizcarla y morderla sin sentir ningún dolor. Algunos momentos después, comenzó a moverse lenta y laboriosamente, imitando los movimientos de la escritura”. La particularidad de E. d’Esperance era que no estaba nunca inconsciente durante las recepciones mediúmnicas: “Llenaba rápidamente páginas enteras de caracteres claros y bien formados, mientras nosotros charlábamos LOS CIENTÍFICOS Y EL ESPIRITISMO El Sr. Barkas, un erudito de las ciencias y las artes, era reconocido como una celebridad de su tiempo y decidió unirse a la intimidad de este grupo espírita. Era en su época lo que los conferencistas de hoy, que trataba diversos asuntos como electricidad o biología, organizador de exposiciones de arte; filántropo le encantaba enseñar. En cada evento llenaba la sala. Barkas ya era espírita pero buscaba algo nuevo. Fue durante una tarde de sesión en plena discusión sobre los temas de sus próximas intervenciones públicas que la mano de la Sra. d’Esperance se puso a escribir. Se manifestó el espíritu Stafford. Él era uno de los principales espíritus que venían con frecuencia y deseaba elevar las discusiones por medio del grupo. Se dirigió a Barkas y solicitó algunas precisiones sobre los próximos temas de las conferencias. Stafford indicó entonces experimentos a realizar en electricidad antes de las próximas conferencias de Barkas para corregir algunas falsas ideas en este campo. Muchas veces Barkas se encontró en jaque frente al espíritu Stafford; a su lado la Sra. d’Esperance, que tenía la particularidad de permanecer despierta durante las sesiones, no seguía por mucho tiempo aquellas discusiones que se volvían demasiado técnicas. Más tarde Barkas hizo venir colegas curiosos por estas manifestaciones inteligentes. Se hicieron preguntas a cual más compleja sobre los temas. Así, temas como la acústica, la armonía y los sonidos fueron discutidos entre el espíritu Stafford y el grupo científico. Para ilustrar la calidad de los intercambios, he aquí un ejemplo de entrevista entre Stafford y los científicos en ocasión del estudio sobre el sonido: P - ¿Por qué dos sonidos idénticos pueden dar silencio, mientras que dos sonidos no idénticos no producen este resultado?

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R. - Porque al encontrarse dos ondas sonoras idénticas y de sentidos opuestos, anulan recíprocamente su movimiento vibratorio. Tomad en cada mano un diapasón igual, percutid estos diapasones con una fuerza igual y apoyad las varillas en las esquinas de una mesa; veréis entonces las dos ondas, caminando una hacia la otra, absorberse recíprocamente por sus vértices. Estos experimentos bien merecen ser hechos. P. - ¿Podéis decirme cómo es posible calcular la relación que une entre sí los redobles específicos del aire, tomados bajo un volumen constante y bajo una presión constante, según la velocidad del sonido y de la luz, observada por medio de la fórmula de Newton? R. - Esta relación no puede ser calculada sino de la siguiente manera: supongamos que se percuten simultáneamente dos cuerdas o dos diapasones; si la intensidad del sonido es la misma o aproximadamente la misma para los dos, los redobles se producirán en la forma siguiente, admitiendo que el número de vibraciones sea por una parte de 228, y por otra de 220 por segundo, el número de redobles que alcanzará el oído será de 228-220 = 8 por segundo. Eso dará 8 redobles por segundo; es el máximo número de redobles que puede llegar al oído. ¿Cómo considerar siquiera la idea de que un médium de instrucción media pueda en un instante dar estas informaciones? EL MÉDIUM Y LA HISTERIA Para muchos científicos, los médiums eran considerados como histéricos. La histeria es una enfermedad que produce un comportamiento más ininteligible que profesoral. Sin embargo, en ese período, los estudios de los científicos Janet y Binet querían demostrar lo contrario. En efecto, en sus estudios sobre esta enfermedad, obtenían toscamente ciertos parecidos con rasgos de la mediumnidad. Uno de los parecidos con la escritura automática era la célebre “garra del diablo” que volvía un miembro completamente independiente del resto del cuerpo del enfermo. Se creía reproducir el principio de la escritura automática insuflando bajo hipnosis fuertes sugestiones al histérico y apoyándose en esa particularidad que es la garra del diablo. Así, como en muchas teorías, prevalecía el principio de analogía y todos los médiums se convertían en histéricos. Pero entre el estudio y la evolución del conocimiento de esa enfermedad, muy pronto se reconoció la evidencia de la imposibilidad de la relación entre histéricos y médiums entre los cuales he aquí los principales puntos de divergencia: - En los histéricos, la salud general está seriamente perturbada; los fenómenos subconscientes no se desarrollan en forma de escritura sino después de una educación bastante larga. La escritura no relata sino hechos conocidos por el sujeto, y el contenido no es sensiblemente superior a su capacidad intelectual. El histérico nunca sabe lo que escribe. Es una operación involuntaria e inconsciente. Finalmente, nunca se han podido conseguir estos fenómenos con hombres. En los médiums, la salud es normal. Generalmente no se comprueba ninguna anestesia ni pérdida de recuerdos; la inteligencia no es alcanzada para nada, y hasta la facultad cesa a durante una enfermedad, lo contrario de lo que sucede con los histéricos. Los fenómenos de la escritura se producen espontáneamente y sin sugestiones verbales o táctiles. Generalmente no hay ninguna influencia electiva por parte de los asistentes, ni necesidad de relación magnética alguna; el médium sabe lo que escribe, su movimiento es involuntario pero consciente; se consiguen indiferentemente mensajes escritos por mujeres y por hombres. Con frecuencia, los médiums dan, por medio de la escritura, informaciones que les son desconocidas igual que de los asistentes, y que luego se comprueba que son exactas. Es preciso reconocer la evidencia de que la Sra. d’Esperance no estaba ni histérica ni hipnotizada y que no se podía haber hecho ninguna sugestión sin que ella lo supiera. EL MÉDIUM Y LA LECTURA DEL PENSAMIENTO Otros asumían la tesis de lectura de pensamiento, principio psíquico que permite al médium leer en el cerebro de una persona sin que ésta lo sepa. Sin embargo, Barkas presente en esas sesiones, habla en estos términos: “¿Me pedís que indique las preguntas a las cuales ni yo, ni ninguno de los asistentes hubiera podido contestar? En
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la primera de las sesiones dedicadas a la música, ninguna de las personas presentes era capaz de dar una respuesta sensata. Nadie hubiera podido responder tampoco a las preguntas sobre química, anatomía, sobre las que se referían al ojo, al oído a la circulación de la sangre, al cerebro, al sistema nervioso y muchas otras relacionadas con las ciencias físicas. Salvo el Sr. Bell que tenía algunas nociones de química práctica, pero que no se expresaba fácilmente, y yo que conocía los principios elementales de la física, las personas que asistían a las sesiones eran absolutamente profanos en estas materias”. EL CONOCIMIENTO DEL MÉDIUM ¿Podría ser que las preguntas y respuestas fueran conocidas por el médium? El testimonio de Barkas da cuenta de lo contrario: “Durante toda la duración de las sesiones, el médium parecía estar en su estado normal. Esta dama charlaba todo el tiempo con nosotros y respondía con un aspecto completamente natural cuando se le dirigía la palabra en materia de simple conversación. La influencia oculta que la dominaba sólo se manifestaba en el movimiento automático de la mano. Doy testimonio de que yo mismo he concebido y planteado la mayoría de las preguntas, y que por consiguiente el médium no podía tener conocimiento de ellas por adelantado; aparte de yo mismo, nadie de la asistencia conocía su contenido; con frecuencia las preguntas eran hechas sin premeditación, y las respuestas las escribía la médium ante nuestros ojos; le hubiera sido materialmente imposible proveerse por adelantado de cualquier información respecto a las respuestas a ser dadas. Añadiré que ella nunca ha recibido un penique de remuneración por todas las horas —un centenar por lo menos— que ha dedicado con tanto desinterés al estudio de sus notables fenómenos medianímicos”. LA TELEPATÍA Lo que diferencia la lectura de pensamiento de la telepatía, es la connivencia de los individuos que practican esta última facultad. Pero la telepatía no funciona de manera perfecta en la medida en que generalmente no induce más que reacciones semejantes pero no auténticas. Ello se traduce en imágenes o sensaciones. Siendo necesarias respuestas científicas que son precisas, no bastarían entonces simples sensaciones. TESTIMONIO DEL PROFESOR AKSAKOFF Finalmente Barkas quiso valorar el grado de conocimiento del espíritu Stafford. ¿Habría un científico contemporáneo capaz de suministrar la misma calidad de conocimiento? Entonces, Barkas se dirigió a Aksakoff, eminente científico abierto a los estudios espíritas que respondió así:
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“Señor, usted me pregunta en primer lugar si yo mismo podría responder de un modo tan preciso como lo ha hecho el médium a las preguntas de física que le he planteado; y luego desea saber más allá de qué punto las respuestas recibidas por intervención del médium ya no deberían ser consideradas como un efecto de lectura cerebral. En lo que respecta a la física, debo decir que hubiera podido responder a cierto número de preguntas propuestas al médium, pero menos bien de lo que él lo ha hecho; tratándose de ciertas especialidades, yo no hubiera tenido recursos, en este momento, ni una fraseología tan técnica y tan precisa; esto se refiere más particularmente a la descripción del cerebro y la estructura del sistema nervioso, la circulación de la sangre, la estructura y el funcionamiento de los órganos de la vista y del oído. Las respuestas recibidas por el médium estaban, en general, notablemente por encima de mis conocimientos científicos de entonces, y son superiores a las que podría dar hoy —es decir después de doce años— si debiera escribirlas sin prepararme de antemano”. Así, sin duda alguna, las respuestas aportadas no eran del nivel ni del médium ni de la asamblea espírita, y ni del conocimiento científico de esa época. No obstante, es sorprendente escuchar a un científico decir que el conocimiento actual no le permite responder a preguntas a las cuales el espíritu ha respondido espontáneamente. ¿Los espíritus estudiarán en el más allá? ¿Su conocimiento sobrepasará al de los más grandes científicos? He aquí un extracto de mensaje de Max Planck de 1986, recibido en sueño magnético: “Es el espíritu Max Planck. Está muy cerca de mí. Me saluda. Me señala con el dedo un grupo un poco más atrás. Son espíritus investigadores. Se les podría llamar los físicos del más allá. Todos han trabajado en física en la tierra y ahora la siguen trabajando en el mundo de los espíritus”. Los espíritus trabajan en el más allá y tratan de intercambiar su saber con el mundo de los encarnados, el espíritu Pierre Michaut viene a confirmar este hecho en un mensaje de 1986: “Todos estamos a nuestro nivel y en campos muy diferentes de inventores. Desgraciadamente lamentamos la falta de comunicación entre nuestro mundo y el vuestro. Sería necesario que nuestros dos mundos se interpenetraran sin cesar. Sería una gran riqueza para los hombres y sobre todo una fuente de avance. Queremos llevar todos nuestros pensamientos, todo nuestro saber a los investigadores en la tierra. Queremos facilitar vuestra cotidianidad…” Luego, por razones de salud inherentes a la naturaleza mediúmnica de la Sra. d’Esperance, las sesiones llegaron a su fin. Un poco más tarde, Barkas dio cuenta de sus

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E C O S

y los desplazamientos de objetos
Una vez, en pleno día, un baúl situado a 75 centímetros de la silla donde Slade estaba sentado, se puso en movimiento, primero muy lentamente, apartándose del muro donde estaba recostado. No había ningún contacto entre ese mueble y los objetos que lo rodeaban. Luego vino a golpear violentamente contra la mesa; Slade le daba la espalda al baúl. Por un instante aquel mueble macizo parecía animarse de una vida propia. El mismo día, una silla situada al lado del mueble en cuestión fue volcada, unos instantes más tarde, a unos dos metros del médium. Inmediatamente después de cada movimiento, el Dr. Gibier se aseguraba, mediante el examen del piso, los muros y los muebles, de que ninguna hipótesis física o mecánica podía explicar, de manera satisfactoria, estos desplazamientos.

Paul Gibier

Alexandre Aksakoff

trabajos espíritas y dio una conferencia pública sobre el tema: “Respuestas extraordinarias a preguntas sobre asuntos científicos, dadas por una joven mujer de educación muy común”. A la muerte de Barkas, se envió el conjunto de notas tomadas por su encargo a la Sra. d’Esperance, pidiéndole que no llevara nada al gran público. La cuestión del espiritismo ha sido tratada de diferentes maneras por los eruditos, por los que se han tomado el trabajo de examinar las cosas de cerca y no se han dejado desalentar desde el comienzo de sus investigaciones, al contrario de los que no ha abordado el estudio de los fenómenos en cuestión sino con ideas preconcebidas. Estos últimos que se han mantenido en experiencias poco satisfactorias y se han contentado con tomar de otros una opinión conforme a sus propias ideas, y a ellos, debemos pedirles cuenta de su actitud; si eran falsos, había que desenmascarar su falsedad mediante demostraciones serias y no mantenerse cerca de ellas. Entonces, aquellos que revestidos de un carácter científico, han venido a decirnos que estos hechos no existían, son culpables de leso progreso y promotores del oscurantismo. Elisabeth d’Esperance, como tantos otros médiums que han muerto en el olvido y la negación, ha sufrido por la causa de lo absoluto. La ciencia se ha alimentado de sacrificios humanos, pero la verdad es a menudo difícil de admitir cuando pone en duda un conocimiento que ha fomentado el orgullo y perfilado los títulos. Hoy esperan ser exhumados los trabajos de investigación impulsados por científicos como Russel Wallace, Aksakoff, Lodge, Edison y tantos otros. Todavía hoy, pocos saben lo que estos hombres lograron conseguir como pruebas, pruebas mucho más elocuentes aún que las que impulsaron a los Copérnico, Galileo y Kepler a la hipótesis heliocéntrica. Hoy, no es ni a los médiums ni a los científicos a los que ya no nos falta el valor moral de hombres y mujeres impulsados por la voluntad de conseguir una sola cosa: la verdad en provecho de la humanidad.

La escritura directa sobre pizarras
El Dr. Paul Gibier compraba pizarras que firmaba para identificarlas. Un trozo de tiza o un pequeño lápiz no usados eran colocados entre dos pizarras, puestas una contra la otra. El médium Slade ponía la punta de sus dedos sobre las pizarras y al cabo de 20 a 30 segundos, había una escritura. Se oía el ruido de rascaduras como si se escribiera en el interior. Al fin, separando las pizarras, se comprobaba el desgaste del lápiz y la inscripción de mensajes. El doctor Gibier experimentó ese fenómeno alrededor de quinientas veces.

Docteur Paul Gibier

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

PAT R I C I A S A L I B A

STANISLAWA POPIELSKA
“Nuestro conocimiento de las fuerzas y las leyes de la naturaleza es extremadamente defectuoso y no nos permite en absoluto juzgar lo que es posible o imposible en la naturaleza”. Dr. Schrenck-Notzing Las facultades de Stanislawa P. joven polaca de dieciocho años, cajera en un almacén de Varsovia, se manifestaron a la muerte de su amiga Sophie. La manifestación fantasmal de esta última al momento mismo de su muerte, fue el comienzo de una larga serie de fenómenos espontáneos, de golpecitos y desplazamiento de objetos. Muy pronto esos fenómenos inexplicables fueron considerados mediúmnicos y Stanislawa desarrolló sus facultades en un círculo espírita. Entre 1911 y 1916, el profesor Lebiedzinski estudió a la joven médium, reforzando los métodos experimentales a los cuales ya ella estaba acostumbrada. Los experimentos se desarrollaban con luz atenuada o roja, la médium tendida sobre una litera era atada por el cuello y por los pies con dos vendas tan cortas como era posible y selladas contra la pared. Otras veces, la médium era encerrada en una red, cuya abertura era igualmente cerrada, sellada y fijada a la pared. En estas condiciones tan difíciles, se producían las mismas manifestaciones. Algunos objetos encerrados en la red con la médium se encontraban en el exterior y de igual forma, objetos de la habitación reaparecían dentro de la red cuando ésta era desellada. Un fantasma se materializó, hablando en voz alta, y pudo elevarse por encima de las cortinas del gabinete negro a más de 2,50 m. arriba de la médium acostada y en trance. Los testigos de estas sesiones exigían ver al mismo tiempo al fantasma y a Stanislawa, sobre todo cuando decidieron no atarla más. Todos pudieron ver varias veces al mismo fantasma, desplazándose con la médium o con un asistente. Fue a partir de 1912 que Stanislawa partió para Munich para ser estudiada durante varios meses por el profesor Schrenck-Notzing. Éste observó los fenómenos telequinéticos o telequinésicos, es decir las acciones sobre objetos inanimados sin contacto corporal, movimiento de mesas, desplazamiento de objetos, golpecitos y materializaciones. Estas últimas corresponden a la creación de formas y sustancias, de fuerzas y de inteligencias externas a la médium, gracias a una materia orgánica, en términos espíritas, el fenómeno de ectoplasmia. Es a este grupo de fenómenos que pertenecen las excrecencias que han observado numerosos científicos como Oliver Lodge y Charles Richet sobre otros médiums de efectos físicos: la formación de hilos blancuzcos, de nubes, de nebulosidades de una sustancia semejante a la muselina y la aparición de manos, dedos y cabezas visibles y tangibles. El primer fenómeno visible es la aparición sobre el cuerpo del médium de una sustancia aglomerada, imprecisa como un fino humo blanco o gris. Cuando la sustancia se espesa se pone blanca para, en la medida en que se desarrolla, volverse compacta, parecida a un tejido orgánico. La estructura sigue siendo la misma, hilos gruesos y paralelos, cordones unidos por hilos transversales más pequeños. Esta materia es fría, pegajosa, viscosa y sobre todo móvil. Aun cuando el cuerpo del médium esté inmóvil, el velo membranoso recuerda en su elasticidad al caucho. Ese tejido parece atravesar el tejido del traje particular que porta el médium y se desarrolla a nivel de la boca. En Stanislawa P., la sustancia que salía de la boca se parecía a la lana o a un velo transparente. El diseño daba la impresión de algodón deshilachado, ligero. El 23 de junio de 1913, el plasma producido por la médium atravesó la redecilla negra que envolvía su cabeza sin desgarrarla a pesar de la rigidez de la sustancia. Estas producciones
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ectoplásmicas continuaron para ser observadas de nuevo por el profesor Liebedzinski cuando Stanislawa regresó a Varsovia, donde se encontraba igualmente Melle Tomczyk, otra médium de ectoplasma. En una sesión de febrero de 1916, fue recogido por el profesor polaco un fragmento de materia producida por Stanislawa. Brillante y sin olor particular, este pequeño fragmento parecía poroso. Fue dividido en dos partes y enviado para ser analizado en dos laboratorios distintos, uno en Varsovia y el otro en Munich. El resultado presentó el análisis de una sustancia albuminoidea conteniendo muchos leucocitos, además de un cuerpo graso y células semejantes a las del cuerpo humano. Esta materia recuerda al líquido linfático y al quilo del cuerpo humano sin tener todas las características de ellos. Stanislawa era una joven sencilla y modesta. Huérfana desde su más tierna edad, fue recogida por un jardinero. Al comienzo de sus experiencias mediúmnicas no sabía leer ni escribir del todo. A veces su timidez y su gran sensibilidad hacían difíciles los experimentos. Además, durante las sesiones, la médium sufría una gran pérdida de energía. La mediumnidad exige un trabajo de desarrollo y muy a menudo, los médiums son considerados como máquinas. Durante las sesiones con el Dr. Schrenck-Notzing, cada nueva medida de control le parecía ser un atentado a su honradez e implicaba lágrimas, insomnios, o sesiones negativas. Se puede comprender esta reacción cuando se conocen las comprobaciones hechas por los experimentadores: Solas las mujeres eran autorizadas a desnudarse completamente para ser examinadas y permitirles vestirse con el traje de sesión, negro en forma de delantal o de un jersey negro que le cubría todo el cuerpo. Éste se abotonaba en la espalda y se cosía al cuello un velo con anillos por los que pasaba un cordón que, una vez apretado, era emplomado. La cabellera, la boca, las orejas y la nariz eran inspeccionadas. La cabeza era rodeada por una redecilla o un capuchón. Las manos de la médium eran encerradas en un bolso de voile cosido a las mangas para impedir cualquier fraude. El tejido del jersey era tan transparente que eran visibles los matices del cuerpo y de la piel. El gabinete donde estaba sentada la médium era igualmente verificado. Stanislawa estaba sumida en estado de sonambulismo por hipnosis, y permanecía pasiva durante la sesión. Al fin de cada sesión, el Dr. Schrenck-Notzing y los asistentes examinaban de nuevo el cuerpo dormido y despertaban a la joven. Las fotografías al magnesio tomadas durante estas sesiones y ampliadas revelaron esa sustancia ectoplásmica. Dos películas de cerca de 400 cuadros, del 25 de junio y del 13 de julio de 1913, muestran cómo la sustancia se extendía y se estrechaba, nacía y desaparecía en la boca de la médium. La médium polaca organizó a espaldas de Schrenck-Notzing algunas sesiones en Viena en una casa particular. El doctor Hartier, célebre en su ciudad, da testimonio en una carta dirigida a Schrenck-Notzing: “Sabe usted, en la primera sesión (yo estaba sentado aparte) rompí a reír; pero en la segunda, quedé desconcertado, y luego en mí el Saúl se convirtió en Paúl. Esta segunda sesión con Stanislawa tuvo como consecuencia echar abajo toda mi antigua concepción de la vida, de la naturaleza, la vida entera tomó para mí otro aspecto. Me lancé con entusiasmo al estudio de la literatura de este tema, que entonces debí reunir de manera empírica; en medio de mis incertidumbres, le escribí para dirigirme a usted y usted ha tenido la amabilidad de darme puntos de referencia verdaderamente preciosos, por los cuales le estoy muy agradecido. Todavía hoy agradezco la suerte que, por casualidad, me permitió ver a la pequeña polaca, pues hoy sé que era un necio y un ignorante, que tenía a la ciencia oficial por la ‘última palabra’ de la sabiduría. Ahora estoy curado, aunque de vez en cuando, todavía soy atormentado por los escrúpulos y las dudas. Cuando me ocupo de este asunto, encuentro lo que me abandona en las ciencias exactas de la naturaleza, quiero decir que la fe tiene un alma”. El impresionante número de fotografías tomadas por Schrenck-Notzing presenta en las ampliaciones el esbozo de una mano, de dedos, de rostros. El aspecto de las producciones es tosco y presenta formas imperfectas semejantes, como dice el experimentador, a una mano de azúcar de la cual una mitad, en la zona del pulgar, se hubiera derretido. En febrero de 1913, un ramo de mimosas florido y fresco de 20 cm. planeó libremente rodeado por una mano chata y primitiva, muy diferencia a la de la médium. En otra oportunidad, un pañuelo que Schrenck-Notzing tenía en sus manos fue sujetado y sacado con cierta violencia mientras todos los miembros de la médium estaban inmóviles y visibles. Todas estas manifestaciones
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mediúmnicas no impidieron, como con otros médiums, la sospecha de fraude pero ninguna prueba pudo ser aportada en este caso, ni siquiera por los más hábiles prestidigitadores. Y entonces, ¿quiénes son estos escépticos capaces de desacreditar y de humillar a personajes serios, eruditos que han estudiado con pasión los fenómenos mediúmnicos? Seguramente no son científicos dignos de ese nombre, abiertos a todo fenómeno y sensatos como para barrer todo prejuicio antes de comenzar a estudiar lo que sea, en un verdadero paso científico no oscurantista. Pero, ¿quién es Schrenck-Notzing? Este médico, hijo del gran barón Walter Von Schrenck-Notzing, una de las más antiguas familias de Munich se instaló en esa ciudad donde fue el primer psicólogo. Apasionado de la hipnosis y la parapsicología, en 1886 fundó con Carl Du Prel la Sociedad de Psicología de Munich semejante a la SPR de Londres donde se hicieron numerosos experimentos. Erudito, trabajador obstinado, prosiguió sus investigaciones durante más de treinta años dentro de un rigor de condiciones experimentales. A cualquier parte donde los fenómenos mediúmnicos fueran interesantes de analizar, iba él a estudiarlos y observarlos, como los producidos por Eusapia Palladino. Nunca se dejó desalentar, ni aun ante las críticas o las injurias. Supo reducir al silencio a sus adversarios e incansablemente, con una sana curiosidad, profundizaba cada experimento. Schrenck-Notzing instaló un laboratorio donde estaban instalados hasta siete aparatos fotográficos para dejar a la investigación clisés de apariciones de ectoplasma. Stanislawa, Willy y otros médiums se dejaron estudiar aunque a veces las condiciones de control fueran difíciles para ellos. Charles Richet, miembro del instituto y amigo de Schrenck-Notzing, dijo de él: “La verdad siempre acaba por triunfar, y el experimento confunde a los que no aceptan un hecho porque es inusual y choca con sus ordinarias formas de pensar. Schrenck-Notzing ha tenido el coraje y la paciencia de querer convencer a sus colegas y cofrades alemanes para que acepten las teorías y hechos de la metapsiquis. Muchas sesiones han tenido lugar ante sabios profesores que han visto a Willy y han sido convencidos, profesores de física, de química, de zoología, de psiquiatría, de medicina. Es preciso leer su testimonio que es abrumador para los negadores”. Schrenck-Notzing aportó a sus investigaciones una inteligencia y una precisión que dejan a la posteridad un trabajo fundamental sobre la elaboración de la sustancia ectoplásmica, y supo establecer una relación entre la densidad visual de la sustancia y su grado de solidez. Fue también el primero en comprobar que la impresión de viento frío sentida por los asistentes a la sesión correspondía a una baja de la temperatura del aire que rodea al médium lo cual, por consiguiente, constituía una posible fuente de energía. Allan Kardec, en su introducción de El Libro de los Espíritus publicado en 1857 escribió: “Si los fenómenos que nos ocupan se hubieran limitado al movimiento de objetos, hubieran quedado en el campo de las ciencias físicas, pero de ninguna manera es así: les era dado llevarnos por el camino de un hecho extraño. Se creyó descubrir, no sabemos por qué iniciativa, que el impulso dado a los objetos no era sólo producto de una fuerza mecánica ciega, sino que en ese movimiento había la intervención de una causa inteligente. Ese camino, una vez abierto, era todo un campo nuevo de observaciones: era el velo levantado sobre muchos misterios. ¿Hay en efecto una causa inteligente? Esa es la cuestión.” Alexander Aksakoff, consejero de Estado en Rusia que estudió todos los fenómenos durante largos años, compara en su libro Animismo y espiritismo, la producción de ectoplasma con un parto “reversible”. A la pregunta hecha a los espíritus sobre la composición de la materia ectoplásmica, la respuesta fue la siguiente: “Es una cuestión fundamental que ha sido objeto de numerosos estudios y de numerosos experimentos. La materia ectoplásmica se parece en todo a la materia viva que anima y compone vuestra propia estructura molecular. Sin embargo, existe otra forma de materia ectoplásmica. Me refiero al ectoplasma que se solidifica y que, después de su exteriorización mediúmnica, permanece entre vosotros, que entonces podéis conservarlo. Me refiero también al ectoplasma que puede transformarse, que puede engendrar una materialización precisa a partir de la conciencia que se sabe dar, quiero decir su forma, su color y su estructura. Existe pues, en el plano ectoplásmico,
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una materialización solidificada que tiene toda la apariencia y todos los componentes de la estructura de la materia inerte. No hay que buscar en la fórmula ectoplásmica, cualquiera sea su naturaleza, cualquiera sea su manifestación, viva o inerte, más que un nuevo componente, un nuevo elemento químico que sería desconocido del mundo de la biología. En verdad, toda estructura ectoplásmica corresponde a las estructuras de la materia dentro de la cual vivís, y de la materia que animáis dentro de vuestra encarnación en el fenómeno vital. Para el fantasma ectoplásmico, la fórmula ectoplásmica es la fórmula acelerada de un nacimiento. La fórmula acelerada de la prolongación de un embrión que en el tiempo real da nacimiento al bebé, al niño, al adolescente y, más tarde, al adulto. El ectoplasma en su manifestación energética es pues la manifestación extraordinaria del poder del espíritu que comanda y que guía la materia. En el ectoplasma, también está la naturaleza de vuestros pensamientos, de vuestros fluidos, es también la fuerza de esos mismos pensamientos, la fuerza de esos mismos fluidos. Materia viva o materia inerte, la estructura ectoplásmica corresponde pues a todos los elementos de la materia que conocéis actualmente”. Los espíritus tienen la posibilidad de manifestarse bajo diversas formas, y en una época utilizaron mucho los fenómenos de telequinesia y de ectoplasmia a fin de aportar pruebas tangibles de sus manifestaciones y de sus realidades y ello delante de numerosos científicos que los estudiaron con mucha seriedad durante el período metapsíquico. Y sin embargo, en ese mismo período, los médiums sufrieron la crítica, la duda, el ridículo, algunos menos célebres murieron desesperados por no ser comprendidos. Otros, sin embargo, pudieron hacer trampa para cumplir con una permanente exigencia de manifestaciones del más allá. Un médium, cualquiera que sea su facultad, no es sólo una máquina física que responde a las exigencias y los caprichos de la sociedad que lo utiliza, es un ser humano sensible que merece respeto y comprensión. En su época, Allan Kardec comprendió que el espiritismo debía ser organizado, y la mediumnidad volverse moral y comprometer una conducta y una ética.

E C O S

Un ectoplasma negro

Allerton T. Cushman comunicó al boletín de marzo de la Society for the study of supranormal pictures una observación de lo más curiosa que hizo en el círculo de Crewe, con los médiums W. Hope y la Sra. Buxion. Abordando el examen del “ectoplasma negro”, el Sr. T. Cushman habló de una sesión de la que fue testigo en la casa de Hope. Aquel día se le ocurrió posar junto a una joven delante del objetivo del médium de Crewe. Cuando se hizo una impresión, W. Hope y la Sra. Buxton quedaron profundamente sorprendidos y declararon no haber conseguido nunca un efecto de esa clase. Una cinta ectoplásmica negra salía de la frente de la joven, serpenteaba y se volvía blanca y transparente al pasar sobre el antebrazo izquierdo, luego se dirigía hacia la región del corazón y volvía a ser negra. Las partes negras parecían envolver centros o núcleos más negros todavía. Estas partes parecían haber sido dibujadas con tinta china sobre la placa, antes de la exposición, como un intento de sombrear la cinta acentuando el modelo y la perspectiva. “Al primer examen, eso me pareció sospechoso. Pero al reflexionar, pensé que si el negativo hubiera sido entintado de esa manera, yo hubiera descubierto la superchería. Por otra parte, toda alteración en negro sobre el negativo, aparecería blanca en la impresión. Ahora bien, ese negativo, al que había controlado escrupulosamente, lo había revelado yo y sabía que la impresión era una reproducción fiel. Por añadidura y para responder a la hipótesis de un fraude, era imposible, haber preparado esos trazos negros, que Hope los hubiera podido colocar sobre la placa en el preciso lugar donde debían salir de la cabeza de la persona fotografiada. En efecto, este médium nunca impuso a sus visitantes que se sentaran en uno u otro sitio y cuando habían tomado lugar, nunca les hacía modificar la posición que elegían”. (Revista metapsíquica 1923).

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIAE
por

ISABELLE CHEVALIER

UN EXTRAORDINARIO CASO DE ESTUDIO

ELEONORA PIPER,

El espiritismo nació gracias a los trabajos de Allan Kardec quien, desde 1854, estableció sus preceptos filosóficos y reunió el fruto de su trabajo en doce libros principales. Para afirmar la existencia de una vida después de la vida, era necesario buscar las pruebas físicas. Fue allí donde intervino la ciencia, emprendiendo un extenso estudio sobre los fenómenos espíritas y sus protagonistas, es decir los espíritus y los médiums. Varios esclarecidos hombres de ciencia se convirtieron en defensores de la supervivencia del alma y de su posible manifestación. En este artículo veremos, a través de la médium Eleonora Piper, el tipo de observación científica que fue llevada a cabo, los objetivos, el desarrollo y por supuesto las conclusiones extraídas por los experimentadores. Eleonora Piper fue una de estos médiums potentes llamados de “efectos físicos” que permiten los sorprendentes fenómenos de la mediumnidad “de incorporación” y

de “escritura automática” con sus pruebas irrefutables. Eleonora Piper tuvo gran renombre a fines del siglo XIX en los Estados Unidos y en Inglaterra. Los fenómenos que producía atraían a sus sesiones a filósofos, médicos y sabios, que salían de ellas emocionados y transformados. Durante veintiún años, Eleonora se prestó de buena gana a la experimentación, sometiéndose a las exigencias del rigor científico con todas sus coacciones, a pesar del gran cansancio físico progresivo que tuvo que soportar. n ELEONORA, un cuarto de siglo al servicio de la supervivencia del alma Eleonora Simonds nació en 1857 en los Estados Unidos, en Nashua, New Hampshire, en una familia de origen inglés. A los ocho años, vivió su primera manifestación de golpecitos y clariaudiencia. Su tía, cuya muerte ella

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desconocía, aterrorizó a la niña al darle testimonio de su supervivencia con estas pocas palabras: “Tía Sarah, no muerta, aún cerca de ti”. Su madre debió rendirse a la evidencia de la veracidad del hecho cuando algunos días después del evento, recibió una carta que anunciaba la muerte violenta de tía Sarah ocurrida el día del testimonio de Eleonora. Esas manifestaciones espontáneas continuaron hasta la edad adulta, pero alcanzaron su desarrollo a partir de sus veinticinco años. En 1879 se casó con William Piper y se estableció en Boston, donde su marido trabajaba en un gran almacén. Nada parecía predestinar a esta mujer pragmática, madre de dos hijas, a convertirse en la más famosa médium norteamericana; y fue un curioso episodio lo que revelaría repentinamente sus aptitudes psíquicas. En 1884, chocó en un trineo, y luego de ese incidente, fue afectada por un tumor que ella temía fuera canceroso. Sus suegros la enviaron entonces a consultar con un médico llamado J. R. Cocke, y durante el examen perdió el conocimiento por unos instantes. En la siguiente consulta cayó en trance e hizo pasar un mensaje escrito que contenía informaciones aparentemente exactas sobre una de las personas presentes. Muy pronto fue solicitada en todas partes para sesiones. Al principio se limitaba a dar consejos médicos, pero luego comenzó a responder las preguntas que le hacían los asistentes y a revelarles detalles íntimos que sólo ellos podían conocer. Su fama llegó así hasta la Sra. Gibbens, suegra del filósofo William James. Esta última, habiendo venido a consultar a Eleonora, colocó una carta sobre su frente y tuvo la sorpresa de escuchar a la médium darle enseguida el nombre de su autor. Fue así como William James se encontró involucrado en el estudio de la más famosa médium norteamericana. Venido de incógnito, escuchó a la médium revelarle increíbles detalles respecto a su vida privada. Estas sesiones impulsaron la convicción de James; presentó a Eleonora a la American Society for Psychical Research (ASPR) y comenzaron los trabajos que se prolongaron por más de quince años. La sociedad científica americana se arruinó para invitar a los investigadores británicos de la S. P. R., durante mucho tiempo pagó al doctor inglés Hodgson, por aquel entonces el terror de los médiums por haber adquirido, gracias a su escepticismo, una reputación de infalible “desmitificador”. Él controló a la médium y filtró a sus visitantes, mientras que la S. P. R. contrataba estenógrafos para transcribir palabra por palabra los diálogos de las sesiones. Investigadores de Harvard y Cambridge, interesados en los fenómenos del trance y el sonambulismo, conocieron a Eleonora Piper y participaron en las sesiones con identidades ficticias. Myers, Arthur y Eleanor Sidgwick, Balfour, Hyslop, Pickering, Putnam, Eliot y Lodge, desfilaron por la cabecera del oráculo. Los presuntos dones de la médium fueron así objeto de un estudio profundo, probablemente sin paralelo en la historia de las investigaciones psíquicas, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo. El balance de estos trabajos es impresionante. La Sra. Piper no transmitía las informaciones mediúmnicas en forma esporádica; sino en forma regular, casi en cada sesión. La lectura del voluminoso expediente de 650 páginas que le dedicó Hyslop muestra especialmente que durante sus trances mencionó correctamente a más de doscientas personas desconocidas por ella. Si se quiere excluir aquí todo recurso a la mediumnidad, habría que suponer que Eleonora Piper se aprovechaba de informadores y que estos últimos estaban confabulados con Hodgson. Aunque la hipótesis fuera difícilmente creíble, los investigadores de la S. P. R. británica trataron de probarla. Hicieron vigilar a la médium y a su familia por un detective particular. Pero esas investigaciones no produjeron ningún resultado. Entonces, para apartarla de su entorno habitual y de sus parientes, la invitaron a ir sola a Inglaterra. Así sus encuentros podían ser estrictamente controlados. A pesar de todas estas precauciones, las manifestaciones continuaron; y hasta más claras. No quedó pues ninguna duda sobre la realidad de los fenómenos mediúmnicos atribuidos a Eleonora Piper. n Más de 500 sesiones catalogadas en América y en Inglaterra Sir Oliver Lodge describió con precisión en sus relatos los trances de Eleonora. Durante cinco a quince minutos, era sacudida por pequeñas convulsiones espasmódicas que se hacían cada vez más fuertes y terminaban en una pequeña crisis epileptiforme moderada, antes de caer en un estado de letargo, con respiración profunda y ruidosa. Luego salía bruscamente de ese letargo y comenzaba a hablar. Su voz era totalmente transformada y los testigos constataban un cambio de personalidad en lo que hoy llamamos incorporación. En los anales de la S. P. R., se dice que los espíritus que se encontraban con sus parientes eran atentos, y utilizaban los apodos o términos familiares que empleaban en vida, aportando así señales de identidad. Por supuesto, los experimentadores esperaban de los asistentes el veredicto del fraude o de la prueba. Otros investigadores que quedaron satisfechos con las pruebas recibidas se unieron igualmente a la enseñanza de los espíritus, cuyos principios formaban un perfecto y lógico sistema de pensamiento, de filosofía con derecho propio. Comentarios de Sir Oliver Lodge: “Los fenómenos de éxtasis, (nombre dado entonces a la incorporación) de la Sra. Piper, por tanto tiempo y tan cuidadosamente observados por el Dr. Hodgson y otros, creo que formaban el conjunto de pruebas psíquicas más notable de todas las que se han producido jamás en campo alguno”. En la obra de Frédéric H. MYERS, La personalidad humana, se refiere ampliamente el estudio comparativo de Eleonora Piper
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con otros médiums de efectos físicos. La obra describe las observaciones y deducciones hechas con respecto a la influencia y la implicación de la personalidad humana sobre los fenómenos mediúmnicos. Dicho Frederic Myers de otra manera, la influencia del consciente y el subconsciente de los médiums sobre las manifestaciones observadas. Fue preciso esperar los trabajos de Sigmund Freud para definir las características del inconsciente. Cada sesión era consignada y era objeto de comentarios pormenorizados tanto sobre los fenómenos producidos como sobre el médium. El doctor F. H. Myers señala esto respecto a Eleonora: “Presenta un ejemplo de automatismo extremo, donde la posesión no es solamente local o parcial, sino que afecta, por así decirlo, toda la región psíquica, donde el ‘yo’ se encuentra momentáneamente suprimido de manera completa y donde toda la personalidad sufre modificaciones intermitentes. En otras palabras, entra en un estado en que los órganos de la palabra y la escritura son guiados por una personalidad extraña. Las ‘posesiones’ de la Señora Piper pueden ser divididas en tres períodos: 1. El primero que se extiende desde 1884 a 1891 y durante el cual la principal personalidad directriz es conocida con el nombre de “Dr. Phinuit” (personalidad invisible que se manifestaba por la voz de la Sra. Piper y se atribuía a un doctor francés, fallecido a mediados del siglo XIX), y se servía casi exclusivamente de los órganos vocales, manifestándose en estado ‘de éxtasis’. 2. Durante el segundo período que se extiende desde 1892 a 1896, las comunicaciones se efectuaban principalmente a través de la escritura automática y bajo una dirección que llevaba el nombre de ‘Georges Pelham’ aunque el Dr. Phinuit se hubiera manifestado igualmente por medio de la voz. Georges P. era un amigo del Dr. Hodgson, fallecido accidentalmente algunos meses antes y durante los trances había suministrado detalles tan minuciosos que permitieron establecer su identidad intelectual y moral. 3. Durante el tercer período que comienza en 1897 el fenómeno era ejercido por personalidades bajo diferentes identidades, lo más frecuente a través de la escritura, a veces por medio de la palabra. Para la Sra. Piper, el comienzo y el fin de un éxtasis que, según la expresión de William James, eran acompañados al principio por ‘trastornos respiratorios y pronunciadas contracciones musculares’, se cumplen ahora tan tranquilamente como los hechos de dormirse y despertar. Su estado de vigilia no se resiente por su éxtasis, salvo un cansancio pasajero cuando el éxtasis ha sido demasiado prolongado, y de vez en cuando, un vago y difuso estado de bienestar semejante al que se experimenta a veces al despertar luego de un sueño agradable. La influencia sobre la salud, lejos de ser nociva, habría sido más bien saludable. En todo caso, después de los serios trastornos
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que experimentó a raíz de un accidente de trineo y las consecuentes operaciones, la Sra. Piper es actualmente una mujer cuya salud está en perfecto estado. Desde el punto de vista del carácter, presenta el tipo de la mujer norteamericana, tranquila y muy ocupada con su hogar y sus hijas. Según el Dr. Hodgson, la dirección que sufre por parte de inteligencias superiores a la suya ha aumentado su estabilidad y su serenidad”. El doctor Hodgson señala, entre otras cosas, la importancia del estado de ánimo en que deben estar los experimentadores y participantes en el acto de la sesión. Después de muchos años se dio cuenta de que si llegaba a la sesión con dudas, sospechas o malos pensamientos, entonces los fenómenos eran mucho menos llamativos que si experimentaba con espíritu abierto y positivo. Este importante comentario confirma las palabras de los espíritas de nuestra asociación que dan testimonio de la indispensable comunión del pensamiento serio y sincero en el acto de la sesión. Hodgson hizo minuciosos informes sobre el desarrollo de los extraordinarios fenómenos producidos por Eleonora. Algunos, a veces muy asombrosos, son relatados metódicamente en la obra de Gabriel Delanne Investigación sobre la mediumnidad: “El primer caso de escritura automática de Eleonora que me fue dado observar, Hodgson dixit, se produjo el 12 de marzo de 1892. El asistente, que era una dama, había traído como medio de prueba diversos objetos entre ellos una sortija que había pertenecido a una de sus amigas, Annie D. Phinuit dio informaciones sobre esta dama y pronunció el nombre de Annie. Luego, en el momento en que la sesión iba a terminar, la mano derecha de la Sra. Piper se puso lentamente en movimiento hasta que estuvo levantada sobre su cabeza. El brazo pareció fijarse con rigidez en esa posición, como contraído por un espasmo mientras que su mano era agitada por un rápido temblor. Phinuit exclamó varias veces: ‘Ella tiene mi mano’ y agregó: ‘¡Ella quiere escribir!’. Coloqué un lápiz entre sus dedos y un bloc de notas sobre su cabeza, por debajo del lápiz. No se produjo ninguna escritura hasta que por indicación de Phinuit de tomar la mano, la sujeté con firmeza por su punto de unión con la muñeca, deteniendo así su temblor o vibraciones. Entonces escribió: ‘Soy Annie D (el nombre fue dado exactamente), no estoy muerta sino viva, no estoy muerta… el mundo… hasta luego, soy Annie D’. Los dedos soltaron el lápiz y Phinuit comenzó a murmurar: ‘Bajad mi mano’. El brazo quedó contraído aún por algunos instantes en la misma posición, luego por fin, lentamente, como con cierta dificultad, cayó sobre el costado y Phinuit pareció haber retomado la posesión. Antes de ese hecho, yo había visto bien a Phinuit escribiendo un poco, pero no sabía que otro agente se había apoderado de la mano de la Sra. Piper mientras Phinuit se manifestaba al mismo

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tiempo por medio del cuerpo. En varias otras sesiones, durante las semanas siguientes, se obtuvieron muy bien muchas escrituras por el mismo procedimiento y parecía evidente que Phinuit experimentaba muchas menos dificultades. El 29 de abril de 1892, acerqué una mesa sobre la que pudo apoyarse sin cansancio el brazo derecho de la Sra. Piper. Entonces Phinuit anunció que Georges Pelham iba a escribir. Cuando el brazo es sujetado para escribir, así como al momento en que Phinuit toma posesión del cuerpo, se produce cierto número de movimientos espasmódicos, en algunos casos muy violentos, volviendo a lanzar en desorden sobre la mesa lápices y bloc de notas, siendo necesaria la intervención de una considerable fuerza para refrenarlos. Phinuit no necesita dejar de hablar mientras la mano escribe. En un caso, y en mi presencia, Phinuit escuchaba la lectura de la relación mecanografiada de una sesión anterior, haciendo observaciones y añadiendo detalles a los hechos relatados mientras, al mismo tiempo, la mano escribía libremente y con rapidez sobre otros asuntos, contestando las preguntas de otra persona. Eso duró más de 20 minutos. Durante otras sesiones, pude comprobar que la mano izquierda podía escribir y hasta que las dos manos escribían y que Phinuit hablaba, todo al mismo tiempo sobre asuntos diferentes con personas diferentes. Hice observar a Phinuit que no perdía las esperanzas de ver un día a cada dedo de la mano y del pie actuando bajo otros tantos agentes distintos, mientras él seguía dirigiendo la voz. En casos de este género, no hay ninguna razón que se oponga a que diversos seres espirituales puedan exponer sus ideas al mismo tiempo por medio del mismo organismo. El 18 de marzo de 1895, habiéndome hecho acompañar con ese fin por la señorita E., intenté una prueba que obtuvo un resultado muy satisfactorio. Su hermana fallecida escribió con una mano, Georges Pelham con la otra, mientras que Phinuit hablaba de todo, simultáneamente y sobre temas diferentes. Es cierto que la mano izquierda no escribió sino muy pocas cosas. Lo que pareció provocar este resultado es sobre todo que la mano izquierda no estaba adaptada en absoluto al papel de máquina de escribir”. A esta enumeración de fenómenos sorprendentes producidos por Eleonora Piper podríamos añadir otros relatos en los cuales es evidente la intervención de inteligencias extrañas a la médium. Sin embargo, si bien estas conclusiones fueron admitidas por numerosos científicos de la época, algunos vieron en estas manifestaciones la obra del inconsciente de la médium o de la transmisión del pensamiento por parte del conjunto de los asistentes. En el libro de Gabriel Delanne del cual se extrajo el relato de estas experiencias, el estudio de la mediumnidad considera todas estas posibilidades, diferenciando lo que proviene del inconsciente del médium de lo que procede de otra fuente. Concluiré este artículo con unas palabras del mismo Gabriel Delanne: “Sin embargo, fue al analizar escrupulosamente todas las manifestaciones espíritas de ciertos médiums, como los eruditos, incrédulos durante mucho tiempo, fueron convertidos. El doctor R. HODGSON, los profesores HYSLOP, Oliver LODGE, William JAMES y Frédéric MYERS, bien enterados de todas las causas que pueden intervenir, terminaron por ser convencidos de la acción de los Espíritus y valientemente lo confesaron, sin temor a rendir homenaje a la verdad”.

E C O S

Alexandre Aksakoff

Aksakoff se interesó en el movimiento espírita desde 1855 cuando apenas tenía veintitrés años. Estudió todo en detalle y en la literatura dedicada a los fenómenos físicos de materialización. Quince años más tarde, asistió a una primera sesión con el grupo que él mismo había formado y no se sorprendió al comprobar que los hechos eran conforme a lo que le había sido relatado por otros. Adquirió la profunda convicción de que esos hechos ofrecían una base sólida para el fundamento de una nueva ciencia, capaz quizás de suministrar al hombre la respuesta a la cuestión de su existencia. Afirmando alto y fuerte que lo que había visto y sentido, como miles de personas, era cierto, sabía también que aún se necesitaría tiempo para que todos estos hechos fueran aceptados. Cuando en 1890, a la edad de cincuenta ocho años, Aksakoff se hizo la pregunta sobre lo bien fundado de sus investigaciones y sus difusiones, a las que había dedicado tanto tiempo, recursos y trabajo, pudo responder que no sentía ningún remordimiento por haber perseguido toda su vida este objetivo y que su más hermosa recompensa era haber podido poner una piedra en el edificio del “templo del espíritu”. (Animismo y espiritismo, Aksakoff).nimisme et spiritisme, Aksakoff)

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

M A R I E - N O Ë L L E C O U RT I O L

WILLIAMS CROOKES DANIEL DUNGLAS HOME
Y EL MÉDIUM

EL MÉDIUM DANIEL DUNGLAS HOME Daniel Dunglas Home nació el 20 de marzo de 1833 en Currie, cerca de Edimburgo y falleció el 21 de junio de 1886. Fue uno de los más grandes médiums y videntes escoceses y se hizo célebre durante el siglo XIX gracias a numerosas exhibiciones de sus dones de levitación, videncia y mediumnidad. Desde la edad de cuatro años, Home había asombrado a su entorno al anunciar eventos algún tiempo antes de que se produjeran. Se suponía que tenía las facultades psíquicas de su madre, reputada ella también por sus dones de “doble vista”. A los nueve años, quedó huérfano y abandonó su aldea natal rumbo a Nueva Inglaterra en los Estados Unidos en compañía de su tía, la Sra. Cook que lo adoptó. Su salud era precaria pues sufría de tuberculosis. A los trece años, anunció la muerte de uno de sus camaradas, Edwin, que falleció tres días después. Algunos años más tarde comenzaron a producirse fenómenos perturbadores en la casa de su tía: sonaban golpes y las mesas parecían deslizarse ante la proximidad de Home. La repetición un tanto
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demasiado frecuente de estos incidentes llevó a su tía a echarlo a la calle pues lo consideraba poseído por el diablo. En esa época se hablaba de los extraños sucesos ocurridos con las hermanas Fox en Hydesville. Fue en ese año de 1851 que nació el espiritismo. Home tenía dieciocho años y sus capacidades comenzaban a llamar la atención del público que se apasionaba por esa nueva corriente. Home comenzó entonces una carrera internacional que le haría recorrer toda Europa. Se presentaba como un hombre dulce y simpático que se complacía con un cierto lujo, aunque siempre rechazó que le pagaran sus demostraciones. Era invitado a los más grandes salones y a las cortes de Europa; contaba entre sus admiradores y protectores al emperador Napoleón III, al zar Alejandro II de Rusia y al rey Maximiliano II de Baviera. En Italia en cambio, no era bienvenido, probablemente por razones religiosas, y las autoridades lo hicieron expulsar. En 1862, publicó sus memorias Revelaciones sobre mi vida sobrenatural. El 16 de diciembre de 1868, un acontecimiento marcó época en la carrera de Home.

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Encontrándose en Inglaterra hizo una demostración solares y terrestres. Se le deben ingeniosos instrumentos: sorprendente ante cuatro testigos, Lord Adare, Lord el fotómetro de polarización y el microscopio espectral. Lindsay, el capitán Wynne y Smith Barry. En estado de En 1855, la Sociedad Real de Londres lo admitió en el trance, su cuerpo en posición horizontal comenzó a número de sus miembros activos y le otorgó un apoyo elevarse por los aires, salió por la ventana, flotando así para proseguir sus trabajos sobre la fotografía de la luna. a veinte metros sobre el suelo y entró luego al pequeño Además, se ocupaba también de medicina y de higiene salón contiguo por otra ventana. Regresó entonces (Informe sobre la prevención y la curación de la peste a la habitación con Lord Adare, que no comprendía vacuna). En 1861 descubrió el talio, cuyas propiedades cómo es que había logrado pasar por la ventana medio definió rigurosamente, lo cual promovió un poco más abierta, Home repitió esta hazaña una segunda vez. Esta tarde, en 1865, nuevos conocimientos con respecto al demostración no era sin embargo la primera. Ya, en 1866, oro. Home se había elevado hasta el techo de una habitación En 1863, Crookes fue elegido miembro de la Sociedad y había trazado una cruz con un lápiz para probar a los Real, de la que recibió en 1875 una medalla de oro. El testigos que no habían sido víctimas de una alucinación segundo gran descubrimiento de Crookes fue probar que colectiva. Durante su carrera, habría presentado así sus los rayos catódicos son partículas electrizadas (1878); capacidades de levitación unas descubrimiento que permitió cincuenta veces y siempre delante comprobar que existe otro estado de testigos. de la materia y que precedió al Su popularidad y su carácter descubrimiento de la radioactividad. excepcional influyeron A comienzos del siglo XX, más sustancialmente en el número de precisamente en 1904, gracias a hechos auténticos que se refieren a sus investigaciones en el campo sus capacidades y manifestaciones. de la física y de la química, fue En efecto, sobre él existen ennoblecido por la Reina Victoria centenares de testimonios. Una y recibió el título de “Sir”. Un año comisión enviada por la universidad después llegó a ser inspector del de Harvard dio testimonio de que en departamento de Meteorología presencia del médium, una mesa se del observatorio de Radcliffe trasladó y se elevó varios centímetros, en las afueras de Manchester, mientras que el piso vibraba. Varios y diez años más tarde fundó el testimonios confirman que Home Quartely Journal of Science. En estaba sujeto a crisis de trances y 1872, Crookes descubrió la acción que en su presencia se producían repelente de los rayos luminosos, y William Crookes diversas manifestaciones: levitación, entre 1873 y 1874, preocupándose clarividencia, elongación del cuerpo, materialización de ya por los fenómenos espíritas, inventó el radiómetro. objetos y de ectoplasmas, telequinesia o desplazamiento La presentación de su trabajo relativo al cuarto estado de objetos situados lejos de él, música que se escuchaba en de la materia, en la Sociedad Real en 1878, fue un el piso, diversos fenómenos luminosos, voz que provendría acontecimiento científico de repercusión internacional; de espíritus, capacidad de tocar brasas incandescentes sin esto le valió una recompensa de la Academia de Ciencias quemarse, etc. Daniel Dunglas Home falleció en 1886 a de Francia. Admitido en la Sociedad Química de Londres, consecuencia de la tuberculosis que sufría desde su niñez. se convirtió en una de las figuras más grandes de esa Durante su carrera de médium, ningún fraude flagrante institución, sobre todo después de su estudio sobre la pudo prosperar contra él. naturaleza de los cuerpos simples. Crookes fue elegido Fue en 1870 cuando Sir William Crookes oyó hablar de luego presidente de esa misma institución y consultor Home e, intrigado y fascinado por sus hazañas, decidió del gobierno británico. 1870 fue el año en el cual Crookes probar sus capacidades. provocó un impulso científico sobre las investigaciones espíritas, con Daniel Dunglas Home, Kate Fox (una del célebres hermanas Fox), la Sra. Guppy, la Sra. Clayer, Eva EL EXPERIMENTADOR: WILLIAM CROOKES Annie Fay, J. J. Morse, Stainton Moses, William Hope, David Sir William Crookes nació en Londres el 17 de junio de Duguid y Florence Cook. Al principio, Crookes confesó 1832 y falleció el 4 de abril de 1919. estar interesado en tales investigaciones porque pensaba Estudiando en el Colegio de química, William Crookes que las manifestaciones psíquicas podrían ser obra de se convirtió, a los veinte años, en profesor suplente del simuladores. Pero muy pronto adquirió las convicciones Colegio Real. Publicó interesantes informes sobre la luz que le llevarían a colocarse bajo la bandera del espiritismo. polarizada; fue uno de los primeros en estudiar, por medio Durante tres años, Crookes asistió en su laboratorio del espectroscopio, las propiedades de los espectros de Londres, a la materialización integral de Kate King.
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Midió, pesó y examinó al espíritu en forma meticulosa, oscuros y apariciones fantasmales tangibles, traslado de comprobando la realidad tangible de la inmortalidad del materia a través de la materia: un timbre pasó de la sala alma y el poder extraordinario del espíritu para utilizar la vecina a la sala de experimentos a través de una puerta materia para hacerse tan real como los encarnados. Su cerrada, una flor se desprendió sola de un ramo y atravesó investigación con la señorita Florence Cook y el espíritu de una mesa, etc. Katie King le pareció tan fantástica a sus contemporáneos Estos experimentos fueron realizados entre 1870 y 1873, que no lo podían creer. Por supuesto, algunos científicos por medio de aparatos creados para la circunstancia por que no tienen el verdadero “espíritu científico”, estudiaron el propio William Crookes para medir con precisión cada la fenomenología espírita pero no tuvieron el coraje de categoría de fenómeno y asegurarse así de su realidad. Crookes y se subordinaron a las conveniencias de los Publicó sus resultados en los números de febrero, marzo prejuicios sociales. Crookes no procedió de esa manera. y mayo de 1874 del periódico espírita londinense The No utilizó evasivas ni inventó términos ambiguos: afirmó Spiritualist, lo cual provocaría un clamor general de y dio las pruebas Baste decir que su libro Researches into protesta entre los incrédulos eruditos, nada se le perdonó the Phenomena of Spiritualism, traducido al francés bajo y hasta se habló de privarlo de su calidad de miembro de el título, Recherches sur les Phénomènes du Spiritualisme: la Royal Society. En adelante se mostraría más prudente en nouvelles expériences sur la Force sus declaraciones públicas hasta que Psychique, ¡aún no ha sido refutado! su situación profesional no fuera De hecho, este libro que reúne inamovible. artículos publicados en el Quartely William Crookes dijo esto Journal of Science, muy bien podría refiriéndose a Daniel Dunglas Home: ser considerado, al igual que muchos “De todas las personas dotadas del otros libros, como un tratado de poder de desarrollar esta fuerza ciencia espírita. Durante mucho psíquica, y que son llamadas tiempo, con el rigor de aquellos médiums, el Sr. Daniel Dunglas que practican la verdadera ciencia, Home es el más notable. Y es Crookes realizó experimentos con principalmente a causa de las la médium Florence Cook. Los numerosas oportunidades que he éxitos no dejarían ningún lugar a las tenido de hacer mis investigaciones objeciones. William Crookes deberá en su presencia, que he podido una gran parte de su reputación a afirmar de una manera tan positiva la materialización del espíritu de la existencia de esta fuerza. Las Katie King. En su discurso de 1898 pruebas que he intentado han sido durante el congreso de la Asociación Daniel Dunglas Home muy numerosas; pero a causa de Británica, Crookes hizo referencia a sus investigaciones en el campo del espiritismo: “No nuestro conocimiento imperfecto de las condiciones tengo nada que rectificar respecto a estas experiencias. que favorecen o contrarían las manifestaciones de esta Mantengo mis comprobaciones ya publicadas, y hasta fuerza, de la manera caprichosa en apariencia en la que se ejerce, y por el hecho de que el Sr. Home mismo está puedo añadirles muchas cosas”. En 1907, recibió el premio Nobel de Química y en 1910 sujeto a inexplicables flujos y reflujos de esta fuerza, es sólo raramente que ha ocurrido que un resultado la condecoración del Orden y el Mérito. obtenido en alguna ocasión, haya podido ser confirmado subsiguientemente y controlado con los aparatos construidos para este fin especial”. LOS EXPERIMENTOS CON EL MÉDIUM DANIEL DUNGLAS HOME Varios fenómenos notables se producían bajo la influencia William Crookes procedió a experimentar con el médium de Home. El que más impresionaba y al mismo tiempo se Daniel Dunglas Home, logrando inmediatamente prestaba mejor al examen científico era especialmente resultados convincentes tales como la alteración del peso la ejecución de melodías con instrumentos musicales del médium, la levitación del médium, la ejecución de (generalmente el acordeón, a causa de su facilidad de melodías sin contacto de las manos sobre los instrumentos transporte), sin intervención humana directa, y bajo musicales (acordeón encerrado en una jaula, armónica, condiciones que hacían imposible todo contacto o toda guitarra, piano cerrado con llave, etc.). Se observaron manipulación de las teclas. No fue sino después de haber igualmente movimientos de objetos y de muebles a pesar sido con frecuencia testigo de estos hechos y de haberlos de estar alejados del médium; fenómenos luminosos: escudriñado con toda la profundidad y rigor de que era globos, llamas, nubes, resplandores, materializaciones capaz, que William Crookes quedó convencido de su de órganos humanos, vaporosos o carnales, luminosos u verdadera realidad. Pero, deseando que en este asunto
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no hubiera sombra de duda, en muchas oportunidades invitó a Home a su casa, para someter estos fenómenos a experimentos decisivos en presencia de algunos eruditos investigadores. Las reuniones tenían lugar en la noche, en una gran habitación iluminada con gas. Los aparatos preparados a fin de comprobar los movimientos del acordeón consistían en una jaula formada por dos círculos de madera, de un diámetro de un pie diez pulgadas y de dos pies respectivamente, unidos por doce listones estrechos, cada uno de un pie diez pulgadas de largo, a fin de formar la armazón de una especie de tambor, abierto arriba y abajo. Alrededor fueron enrollados cincuenta metros de hilo de cobre aislado en veinticuatro vueltas, cada una de las cuales por lo menos a una pulgada de distancia de su vecina. Luego estos alambres horizontales fueron sólidamente unidos con un cordel, de manera que formaban mallas de algo menos de dos pulgadas de ancho por una de alto. La altura de esta jaula era tal que podía deslizarse debajo de la mesa del comedor, pero la parte superior quedaba demasiado cerca como para permitir que una mano se introdujera en el interior, o que un pie se deslizara por debajo. El acordeón era nuevo: William Crookes lo había comprado él mismo para estos experimentos. Home no había visto ni tocado el instrumento, antes de comenzar las pruebas. Los investigadores presentes con motivo de este experimento eran un eminente físico, de alto rango en las filas de la Sociedad Real, que se denominará doctor AB; un muy conocido doctor en derecho, que se llamará CD; el hermano de William Crookes, Walter, y su ayudante de química. Home se sentó al lado de la mesa, sobre un diván. Frente a él, debajo de la mesa, se encontraba la jaula, y a cada lado se encontraban sus piernas. Crookes se sentó cerca de él a su izquierda, otro observador fue puesto cerca a su derecha; el resto de los asistentes se sentó alrededor de la mesa, a la distancia que le convino. Durante la mayor parte de la noche, y particularmente cuando ocurría algo de importancia, los observadores que estaban a cada lado de Home mantuvieron sus pies sobre los de él, a fin de poder descubrir el más ligero movimiento. La temperatura de la habitación oscilaba entre 68° y 70° Fahrenheit. Home tomó el acordeón entre el pulgar y el dedo del corazón de una de sus manos, y por el extremo opuesta a las teclas. Luego de que Crookes hubo tocado previamente la clave de fa, la jaula se sacó de abajo de la mesa, justo lo necesario para permitir introducir el acordeón con sus teclas vueltas hacia abajo. Fue devuelta luego a su sitio, tanto como lo permitió el brazo de Home, pero sin esconder su mano de los que estaban cerca de él. Pronto, los que estaban de cada lado vieron al acordeón balancearse de manera curiosa, luego de él salieron sonidos, y finalmente fueron tocadas varias notas sucesivamente. Mientras que esto sucedía, el ayudante de William Crookes se deslizó debajo de la mesa y dijo que el acordeón se alargaba y se cerraba. La asistencia comprobó al mismo tiempo que la mano de Home, que sujetaba el acordeón, estaba completamente inmóvil, y que la otra reposaba sobre la mesa. Luego los que estaban a cada lado de Home vieron al acordeón moverse, oscilar y girar por toda la jaula y sonar al mismo tiempo. El doctor AB miró entonces debajo la mesa y dijo que la mano de Home parecía completamente inmóvil mientras que el acordeón se movía y dejaba oír sonidos claros. Como tal resultado no podía ser producido sino por las diferentes teclas del instrumento puestas en acción de manera armoniosa, todos los que estaban presentes lo consideraron como una experiencia decisiva. Pero lo que siguió fue todavía más sorprendente: Home apartó completamente su mano del acordeón, la sacó enteramente de la jaula y la puso en la mano de la persona que se encontraba cerca. Entonces el instrumento siguió tocando, sin que nadie lo tocara y ninguna mano estuviera cerca de él. El acordeón prosiguió entonces sin ningún contacto visible con la mano de Home. Éste la apartó completamente del instrumento y la colocó sobre la mesa donde fue sujetada por la persona que estaba cerca. Todos los presentes veían bien que sus dos manos estaban allí. Dos de los asistentes y Crookes percibieron claramente al acordeón flotando aquí y allá, dentro de la jaula sin ningún soporte visible. Después de un corto intervalo, el hecho se repitió una segunda vez. Entonces Home volvió a meter su mano en la jaula y tomó de nuevo el acordeón que empezó a tocar, primero acordes y arpegios, y luego una dulce melodía muy conocida, que ejecutó perfectamente y de manera muy hermosa. Mientras se tocaba esta pieza, Crookes sujetó el brazo de Home por debajo del codo, e hizo deslizar suavemente su mano hasta tocar la parte superior del acordeón. Ni un músculo se movía. La otra mano de Home estaba sobre la mesa, visible a todos los ojos, y sus pies estaban debajo de los pies de los que estaban a su lado.

OTRO EXPERIMENTO REALIZADO CON WILLIAM CROOKES El experimento se sitúa un domingo mientras William Crookes se encontraba en el campo en compañía de Daniel Dunglas Home. A la vuelta de un paseo se trajeron algunas flores y se colocaron en un vaso en medio de la mesa del comedor. Home, que acababa de llegar, no había visto las flores. En la noche se organizó una sesión y después de varias manifestaciones, un mensaje obtenido gracias a la técnica del alfabeto les dijo esto: “es imposible a la materia pasar a través de la materia, pero les vamos a mostrar lo que podemos hacer”. En ese preciso momento, una aparición luminosa vino a planear sobre el ramo, entonces un tallo de hierba se elevó lentamente en medio de las demás flores, bajó sobre la mesa entre el vaso y Home. Todos la vieron hasta que atravesó completamente la mesa.
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Entonces la hierba desapareció. La señora Crookes, sentada al lado de Home, vio entre ambos una mano que salía de la parte inferior de la mesa, sosteniendo el tallo de hierba. Luego, la mano la tocó varias veces sobre el hombro y desapareció. Todos oyeron los ruidos y sólo dos personas pudieron ver la mano, pero todos los asistentes percibieron el movimiento de la hierba. Las manos de Home descansaban tranquilamente sobre la mesa. Ésta era de ranuras, pero no se alargaba; se abría con un tornillo y la unión de las dos partes dejaba en el centro una estrecha hendidura. Fue a través esa hendidura que pasó la hierba. El tallo era demasiado grueso para poder pasar por allí sin romperse y sin embargo, tras el examen, no ofrecía el más ligero rastro de presión o de erosión. Estas apariciones de manos fueron muy frecuentes. Los libros de Home y de su viuda han suministrado numerosos ejemplos, pero lo más curioso de este fenómeno, es la diferente forma en que es percibido por los asistentes. William Crookes dice esto: “Las manos y los dedos no se me aparecen siempre en forma de cuerpos sólidos y vivos. A veces se presentan más bien como un vapor, con la vaga apariencia de una mano, y esta aparición no es visible uniformemente para todo el mundo. Si se la ve mover por ejemplo, una flor u otro pequeño objeto, alguna de las personas presentes verá encima una nube luminosa, otra percibirá la forma vaporosa de una mano, mientras que otras verán solamente la flor en movimiento. Más de una vez he tenido la oportunidad de observar primero el movimiento del objeto; luego se formaba una nube luminosa alrededor; por último, la nube se condensaba en una mano perfectamente natural. Cuando se presenta la ocasión, digo que este es uno de los fenómenos más notables de los que he sido testigo personalmente; en una sesión que Home quiso dar en mi casa, durante una de sus visitas a Ginebra, en el verano de 1873, vi un dedo —un bonito dedo rosado de tamaño mediano— pasar rápidamente frente a mí, rozando el borde opuesto de la mesa; otras personas también lo vieron, más o menos bien, mientras que quien tenía enfrente, el pastor T. —el más cercano a la aparición— declaró haber visto la mano completa. Este fenómeno, que había sido precedido y fue seguido por diversos otros, tales como trepidación del piso y de las sillas, toques, ronda de campanillas, etc., todavía hoy lo tengo presente, como si hubiera tenido lugar ayer y no hace 23 años. Las diferencias en la forma de percibir este género de apariciones son, tal como lo hace notar la señora Dunglas, la prueba más evidente de que no puede ser impugnado este fenómeno por el empleo de algún truco, por ejemplo de una mano o un guante manipulados por medio de un hilo, como a veces se ha sugerido irónicamente. Yo he sujetado una de estas manos en la mía, muy decidido a no soltarla; ella no hizo ningún esfuerzo por liberarse, pero pareció convertirse poco a poco en vapor y escapó así a mi apretón”.
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E C O S

Los detractores transformados en convencidos

Eleonore Piper

James Hyslop

En su estudio sobre las facultades de la Sra. Piper, el doctor Hodgson, adversario declarado de la mediumnidad en todas sus formas, había comenzado su investigación con el objetivo de desenmascarar lo que consideraba una impostura. Declaró haber proseguido sus observaciones durante doce años, en numerosas sesiones, en el transcurso de las cuales se manifestaron ciento veinte personalidades invisibles, entre otras George Pellew, su amigo de la infancia, miembro como él de la Psychical Research Society, y fallecido hacía varios años. Esas personalidades le revelaron hechos desconocidos por todo ser viviente sobre la tierra. También dijo: “La demostración de la supervivencia me ha sido hecha de tal modo que me quita hasta la posibilidad de una duda”. Los profesores Ch. W. Elliot (rector de la Universidad de Harvard), W. James, profesor de psicología en la misma Universidad, Newbold (profesor de psicología en la Universidad de Pensilvania), y otros eruditos participaron en estos experimentos y refrendaron esas declaraciones. En una obra más reciente, el profesor Hyslop de la Universidad de Columbia, Nueva York, se pronunció en el mismo sentido respecto a la Sra. Piper, a quien observó durante numerosas sesiones. Éstas se realizaron dentro del mayor secreto. El profesor era presentado con el nombre de Smith. Llevaba una máscara negra, que hubiera impedido que su amigo más íntimo lo reconociera, y se abstuvo de pronunciar una sola palabra, de manera que ni la Sra. Piper ni ninguna otra persona podía ser puesta sobre la pista de su identidad. En estas condiciones el profesor consiguió, por medio de la Sra. Piper en trance, entrevistas con sus padres fallecidos, llenas de detalles precisos, de particularidades olvidadas por él, sobre su vida íntima. Por eso concluyó en estos términos: “Cuando se considera el fenómeno de la Sra. Piper, es preciso eliminar la transmisión de pensamiento y la acción telepática. Considerando el problema con imparcialidad, no hay otra explicación que la intervención de los muertos”. (En lo invisible, Léon Denis).

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

EMMANUELLE PÊCHEUR

«LA DIVA DE LOS ERUDITOS»

EUSAPIA PALLADINO,

Y CESARE LOMBROSO

En la historia del espiritismo fueron numerosos los médiums de efectos físicos. Los experimentos realizados durante sesiones rigurosamente controladas, ponen en evidencia la realidad de las manifestaciones del espíritu. En este artículo vamos a dedicarnos a describir brevemente la historia de una médium a quien se apodaba “la diva de los eruditos”, pues trabajó con numerosos científicos en Europa pero también en Norteamérica. Sin embargo, fue su encuentro con el doctor Lombroso en Italia lo que recordaremos más particularmente. Ante todo presentaremos al Dr. Lombroso, luego a la médium Eusapia Palladino, para terminar con algunos extractos de informes de sesiones donde los espíritus se manifestaron produciendo también muchos fenómenos físicos, visuales y táctiles, así como sonoros. Son citados en el libro de Arthur Conan Doyle Historia del espiritismo del cual he aquí el comentario: “La mediumnidad de Eusapia Palladino es semejante a la de los demás médiums, pero ella ha tenido la ventaja de asegurarse la atención de hombres influyentes, cuyos informes publicados relativos a sus fenómenos han pesado mucho más que los comentarios de personas menos conocidas. Lombroso, en particular, publicó sus convicciones en su célebre obra After Death - What? (Después de la Muerte - ¿Qué?) aparecido en 1909. Eusapia fue el medio por el cual se demostró la realidad de ciertos hechos que la ciencia ortodoxa no iba a aceptar. Para el mundo, era más

fácil negar estos hechos que explicarlos y, por otra parte, esa siguió siendo la línea generalmente adoptada”. EL INVESTIGADOR EN CRIMINOLOGÍA Cesare Lombroso Cesare Lombroso nació en Verona en 1835. Su familia, de origen judío, siempre vivió en el norte de Italia. Lombroso hizo luego estudios de medicina en Pavía, Padua y Viena, para regresar finalmente a Pavía donde obtuvo su doctorado en 1858. De 1863 a 1872, cumplió una carrera hospitalaria en Pavía, Pesaro y Reggio de Emilia. A partir de 1876 enseñó medicina forense e higiene pública en la universidad de Turín, donde fue nombrado profesor de psiquiatría en 1896, luego profesor de antropología criminal en 1906. Murió en Turín en 1909. Bajo la influencia de los positivistas franceses y de la teoría evolucionista de Darwin, llegó a la conclusión de que la desviación y el crimen son fenómenos biológicos. Para él, los caracteres anatómicos y fisiológicos del criminal permiten diferenciarlo claramente. Por otra parte, éste es considerado más como una supervivencia del “salvaje primitivo” que como un descarriado social. Utilizando el método experimental para inventariar los caracteres del criminal, en su libro El hombre criminal, (L’uomo delinquente, 1876), Lombroso redactó una tipología y en ella distingue cinco tipos: los criminales alienados, los criminales de costumbre, los criminales de ocasión, los criminales por pasión y los criminales natos, por los cuales más se interesó.
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El doctor Lombroso era muy escéptico respecto a los fenómenos mediúmnicos y la manifestación de los espíritus. No fue hasta 1890 que aceptó la invitación del profesor Chiaia de Nápoles, que en 1888 publicó en una revista romana una carta que describe en detalle sus experimentos e invita al célebre alienista a examinar al médium por sí mismo. Y, en febrero de ese mismo año, Lombroso tuvo dos sesiones con Eusapia en Nápoles. Se convirtió y escribió: “Estoy lleno de confusión y disgusto al pensar que he combatido con tanta perseverancia la posibilidad de los hechos llamados espiritualistas”. Su conversión llevó a muchos eruditos europeos de importancia a estudiar el tema, y de allí en adelante, la Cesare Lombroso Sra. Palladino no dejaría de trabajar durante muchos años en sesiones experimentales. Las sesiones de Lombroso en Nápoles en 1891 fueron seguidas por las de la Comisión de Milán en 1892 que contaba entre sus miembros al profesor Schiaparelli, director del Observatorio de Milán; el profesor Gerosa, cátedra de física; Ermacora, doctor en filosofía natural; el Sr. Aksakoff, consejero de Estado del Zar; Charles du Prel, doctor en filosofía en Munich y el profesor Charles Richet de la Universidad de París. Diecisiete sesiones tuvieron lugar. Vinieron luego las investigaciones en Nápoles en 1893; en Roma en 1893-1894; en Varsovia y en Francia en 1894, bajo la dirección del profesor Richet, de Sir Oliver Lodge, de F. W. H. Myers y del Dr. Ochorowicz; en 1895 en Nápoles; y el mismo año en Cambridge en Inglaterra, en la residencia de F. W. H. Myers en presencia del profesor y la Sra. Sidgwick, de Sir Oliver Lodge y del Dr. Richard Hodgson. Siguieron en Francia, en 1895, en la residencia del coronel de Rochas; en 1896 en Tremezzo, en Auteuil y en ChoisyYvrac; en 1897 en Nápoles, Roma, París, Montfort y Burdeos; en París en noviembre de 1898 en presencia de Flammarion, Charles Richet, A. de Rochas, Victorien Sardou, Jules Claretie, Adolphe Bisson, G. Delanne y G. de Fontenay, entre otros; luego, en 1901 en el Minerva Club de Ginebra, en presencia de los profesores Porro, Morselli, Bozzano, Venzano, Lombroso y Vassalo, entre otros. Hubo muchas otras sesiones experimentales con eruditos, tanto en Europa como en América. ¿QUIÉN ES LA MÉDIUM EUSAPIA PALLADINO? “La carrera de médium de esta humilde napolitana analfabeta, de un interés superior y de una importancia extrema por sus resultados, suministra un ejemplo mayor de la utilización de un ser modesto como instrumento destinado a hacer añicos las sofisticaciones de los
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eruditos. Eusapia nació el 21 de enero de 1854 y murió en 1918. Su mediumnidad empezó a manifestarse hacia los catorce años. Su madre murió de parto, así como su padre cuando ella tenía sólo doce años. Se refugió en casa de amigos y allí, como se la persuadiera de sentarse en compañía junto a una mesa, al cabo de diez minutos la mesa levitó, las sillas se pusieron a bailar, las cortinas de la habitación se hincharon y los vasos y las botellas se desplazaron. Se puso a prueba a cada uno de los presentes para descubrir quien era responsable de los desplazamientos y, al final, se decidió que Eusapia era la médium. Ella no tenía ningún interés en las operaciones y consintió en tener otras sesiones sólo para complacer a sus anfitriones y evitar que la enviaran al convento. No fue antes de su vigésimo segundo o vigésimo tercer cumpleaños que comenzó su educación espiritualista la cual, después de Flammarion, se desarrolló bajo la dirección de un ardiente espiritualista, el Signor Damiani. Respecto a este período, Eusapia cuenta un incidente singular. En Nápoles, una dama inglesa que se había casado con el Signor Damiani, recibió durante la sesión el mensaje de un espíritu que se presentó bajo el nombre de John King, y le ordenó buscar a una mujer de nombre Eusapia, precisando la calle y el número de la casa. Afirmaba que era una poderosa médium a través de la cual tenía la intención de manifestarse. La Sra. Damiani se encaminó a la dirección indicada y descubrió a Eusapia Palladino de quien nunca antes había oído hablar. Las dos mujeres hicieron una sesión donde John King controló a la médium, de la que seguiría siendo guía o registrador hasta el fin”. (Extracto del libro de Arthur Conan Doyle Historia del espiritismo, capítulo XV). He aquí lo que decía el profesor Chiaia en su carta al profesor Lombroso: “El caso al cual hago alusión es el de una inválida que pertenece a la clase social más humilde. Tiene casi treinta años y es muy ignorante; además no es ni fascinante ni dotada del poder que los criminólogos modernos llaman irresistible; pero cuando lo desea, ya sea día o noche, puede entretener a un grupo de curiosos durante casi una hora con los más sorprendentes fenómenos. Aunque esté atada a una silla, o sólidamente sujeta por las manos de los curiosos, atrae hacia ella los muebles que la rodean, los levanta y los mantiene suspendidos en el aire como el ataúd de Mahoma, y los hace volver a bajar con movimientos ondulatorios como si obedecieran a su voluntad. Les aumenta o disminuye su peso a capricho. Golpea o bate sobre los muros, los techos o el piso, con

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primero es proporcionado por el Dr. Joseph Venzano en los Annals of Psychical Science (vol. VI, p. 164, septiembre de 1907). La luz provenía de una vela que permitía que se viera la silueta de la médium: “A pesar de la debilidad de la iluminación, podía ver claramente a la Sra. Palladino y a mis colegas presentes. De repente, sentí que detrás de mí había una forma, bastante grande, que apoyaba su cabeza sobre mi hombro izquierdo sollozando violentamente, al punto que las personas presentes podían oír los sollozos; me abrazó repetidas veces. Distinguía distintamente los contornos de aquel rostro que tocaba el mío y sentía sobre mi mejilla izquierda el contacto de cabellos muy finos y abundantes, de tal suerte que yo estaba absolutamente seguro de que se trataba de una mujer. Entonces la mesa comenzó a moverse y, por tiptología, dio el nombre de una pariente cercana que nadie conocía excepto yo. Había muerto algún tiempo antes y, debido a una incompatibilidad de caracteres, yo había tenido graves desacuerdos con ella. Estaba tan lejos de esperar esta respuesta tiptológica que pensé que se trataba de un caso de coincidencia de nombres pero, mientras mentalmente me hacía esta reflexión, sentí una boca, con su aliento tibio, tocar mi oreja izquierda y murmurar, en voz baja y en dialecto genovés, una serie de frases de las que para los demás participantes sólo era audible el murmullo. Esas frases eran cortadas por accesos de llanto y su sentido general era pedirme perdón cada vez por las heridas que se me habían infligido, con un lujo de detalles vinculados a asuntos de familia que únicamente la persona en cuestión podía conocer. El fenómeno parecía tan real que me sentí obligado a responder con testimonios de afecto a las excusas que se me presentaban y a mi vez pedir perdón si el resentimiento nacido de los daños sufridos había resultado excesivo. Pero apenas había pronunciado las primeras dos sílabas, cuando dos manos se posaron sobre mis labios con una exquisita delicadeza y me impidieron proseguir. Luego la forma me dijo ‘Gracias’, me tomó entre sus brazos, me abrazó y desapareció”. Hay materializaciones más hermosas que esta con otros médiums y con mejor luz pero, en este caso, hay una prueba de identidad interior, mental. El último ejemplo que daremos ocurrió en París en 1898, durante una sesión a la que asistió Flammarion, y donde Le Bocain se dirigió en árabe a un espíritu materializado: “Si realmente eres tú, Rosalie, que te encuentras entre nosotros, tira tres veces seguidas de mi cabello detrás de la cabeza”. Diez minutos más tarde, cuando Le Bocain casi había olvidado completamente su petición, sintió que le tiraban tres veces del cabello, exactamente como lo deseaba. Dijo: “Garantizo este hecho que, además, representa para mí la prueba convincente de la presencia
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buen ritmo y hermosa cadencia. En respuesta al pedido de los espectadores, brotan de su cuerpo algo parecido a relámpagos eléctricos y lo envuelven o se enrollan alrededor de los espectadores de esas maravillosas escenas. Dibuja sobre tarjetas que usted le presenta todo lo que se desea —personajes, firmas, números, frases— simplemente extendiendo la mano hacia el lugar indicado. Si se coloca en una esquina de la habitación un envase con una capa de arcilla blanda, al cabo de un momento se descubre la huella de una mano, grande o pequeña; la imagen de un rostro (de frente o de perfil) de los que se puede hacer un moldeado de yeso. De este modo, se han conservado retratos de un rostro visto desde diferentes ángulos y los que lo desean pueden dedicarse a estudios serios e importantes. Esta mujer se eleva por los aires, cualesquiera sean las ataduras que la retienen en tierra. Parece tendida en el aire como sobre un diván, desafiando todas las leyes de la gravedad; toca instrumentos de música —órgano, campanas, panderetas— como si fueran tocados por sus manos o accionadas por el soplo de gnomos invisibles… Algunas veces esta mujer puede aumentar su altura en más de diez centímetros”. ALGUNOS EXTRACTOS DE LOS NUMEROSOS INFORMES DE SESIONES CON EUSAPIA PALLADINO He aquí la relación de la Comisión de Milán (1892) después de los experimentos: “Es imposible contar el número de veces en que ha aparecido una mano y ha sido tocada por uno de nosotros. Baste decir que la duda ya no era posible. Lo que vimos y tocamos era realmente una mano humana viva, mientras que al mismo tiempo el busto y los brazos de la médium permanecían visibles y sus manos eran sujetadas por los que se encontraban a cada lado de ella”. He aquí, a guisa de conclusión dos relatos, entre muchos otros, de materializaciones convincentes. El

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muy cerca de nosotros de un espíritu familiar”. Agregó que no era necesario señalar que Eusapia no comprendía el árabe. Los experimentos realizados junto a Eusapia Palladino con el profesor Lombroso y otros científicos muestran, una vez más, la multitud de pruebas materiales aportadas por los espíritus. Fueron numerosos estos últimos en dar pruebas tangibles de su supervivencia junto a médiums sometidos a rudas pruebas y que, bajo presión, de vez en cuando tuvieron la tentación de hacer fraude. Pero las pruebas son muy reales y los científicos, como Lombroso, que supieron poner a un lado su escepticismo materialista, no pudieron más que rendirse a la evidencia: el espíritu sigue viviendo después de la muerte y puede, en ciertas circunstancias, a través de médiums, aportar la prueba de su supervivencia.

E C O S

Un dictado mediúmnico
La Sra. Curran, norteamericana de una pequeña ciudad de Illinois, abandonó la escuela a los catorce años y no mostró nunca ni aptitud literaria ni gran cultura. En 1913, recibió mensajes a través de un cuadrante alfabético provisto de una aguja en su centro. Muy pronto, se convirtió en una increíble intermediaria del espíritu Patience Worth, inglesa cuando vivía, y produjo doce novelas históricas, un drama y numerosos poemas entre ellos uno idílico de 60.000 palabras titulado “Telka”. Este último, obra maestra de 270 páginas, necesitó sólo treinta y cinco horas de trabajo y fue escrito en dialecto anglosajón del siglo XVII. El editor Yost, testigo de las sesiones hizo las observaciones siguientes:

Pearl Curran

“Telka es único, no sólo por la pureza de la lengua anglosajona, la combinación de formas en dialectos de diferentes épocas y sus conocimientos gramaticales, sino también por las alteraciones y extensiones conferidas a diferentes vocablos. A veces Patience Worth, como Shakespeare, emplea un adverbio a modo de verbo o de nombre o de adjetivo. Esta observación constituye una prueba suplementaria para demostrar que Patience Worth está en total acuerdo con su época, hasta en las anomalías gramaticales”. Durante las sesiones, la Sra. Curran repetía en voz alta las palabras que oía y un secretario las registraba. Lo más asombroso es que al mismo tiempo la médium era capaz de fumar o discutir con los participantes sin que eso perturbara el dictado mediúmnico. Además, de una sesión a otra, el dictado se reanudaba donde se había detenido. Cuatro novelas fueron dictadas al mismo tiempo, cada uno en un lenguaje diferente, pasando de una a otra. Walter Franklin Prince asistió a esas sesiones y precisa lo que Patience Worth dictaba: “Ella tomó a dos personajes de dos novelas diferentes y los hizo hablar juntos, de manera que el personaje de una de las novelas parecía responderle al otro y discutir con él. Cuando los pasajes de las dos novelas fueron desenredados y asignados a sus respectivos textos, se comprobó que cada uno de ellos se adaptaba perfectamente a la parte que debía ocupar en el texto”. Varias hipótesis se han planteado sobre el enigma de Patience Worth, como la desagregación psíquica o una doble personalidad que habría escrito una “novela subliminal”, lo cual no explica cómo obras ricas en ideas filosóficas, impregnadas de una gran espiritualidad, pudieron proceder de una persona casi inculta. Puesta en estado de hipnosis por Charles Richet, la Sra. Curran no manifestaba ningún conocimiento de teología, griego o latín, ni de la vida en Palestina en la época de Jesús, tema de The Sorry Tale, (La triste historia). Esta novela histórica presenta el drama de la crucifixión de Jesús con exactos detalles históricos, geográficos y de la vida diaria de la época. Ernest Bozzano, en Literatura de Ultratumba concluyó: “Racionalmente deberá concluirse que el problema no puede ser resuelto sin admitir la intervención de una entidad extraña a la médium, que conoce bien la lengua de la que tan correctamente se ha servido”.

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

MARIE-NOËLLE COURTIOL

EL REVERENDO STAINTON MOSES

Pastor de la Iglesia anglicana, el reverendo Stainton Moses, muy imbuido de los dogmas de la teología protestante, fue un excelente médium escribiente mecánico. Hoy en día lo llamaríamos escritura automática. En su obra Enseñanzas espiritualistas, expone el estado de ánimo en que recibía las comunicaciones del mundo invisible. Todas las ideas nuevas contenidas en los mensajes que recibía, provocaban rechazo en él y necesitó muchas luchas interiores para finalmente aceptarlas como las más conformes a la justicia y la bondad de Dios. Siempre hizo un esfuerzo supremo para evitar que sus propios pensamientos interfirieran con las palabras recibidas, es por esa razón que se dedicaba a leer obras griegas en el momento en que su mano recibía la escritura. Entre él y sus instructores espirituales, existían tales diferencias de puntos de vista, que realmente no es posible atribuir esas personalidades distintas a desdoblamientos inconscientes del médium. He aquí uno de estos casos, extraído de su libro: “El 29 de marzo de 1894, fue escrita una comunicación en mi cuaderno. La escritura me era desconocida, muy

temblorosa y entrecortada; parecía trazada por una persona extremadamente débil y anciana. La firma permaneció como un enigma hasta que fue descifrada. Este mensaje provenía de una anciana de quien nunca había oído hablar; había muerto hacía más de 90 años, en una casa no muy alejada de aquella donde se reúne nuestro círculo. El nombre de la residencia donde habían transcurrido los primeros años de esta mujer, su edad y la fecha de la defunción, fueron dados muy exactamente. El espíritu había abandonado la tierra hacía algunos meses. Al despertar en el espacio, le había atraído su antigua morada, luego el círculo que se encontraba en la vecindad inmediata”. Otro ejemplo, extraído del Diario de Stainton Moses, nos muestra cómo el reverendo fue llevado a comprobar las informaciones que le eran transmitidas: el 25 de marzo de 1874 un espíritu se manifiesta por raps (golpecitos) y da detalles sobre su vida, detalles precisos y totalmente desconocidos por cada uno de los participantes. Al día siguiente, el reverendo hizo preguntas a su sujeto por medio de la escritura y se le respondió que el nombre

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había sido dado correctamente; que esta Charlotte Buckworth no tenía ninguna conexión especial con él ni con sus amigos, pero hablaba como si estuviera presente. El hecho de que la víspera él hubiera estado en compañía de cuatro personas, todos más o menos médiums, había impedido la regularidad de las comunicaciones e introdujo un elemento de confusión. Se le dijo que Charlotte Buckworth, el espíritu en cuestión, había sido privado súbitamente de la existencia terrenal en 1773, en una fiesta en casa de un amigo en Jermyn-Street. Se enteró entonces de que ella sufría de una debilidad del corazón y había muerto mientras bailaba. El espíritu amigo que escribía no podía decir en casa de quien, pero se fue y luego volvió y le dio la información: fue en casa del Dr. Baker, el 5 de diciembre. No podían verificar la información y no pensaron más en ella. Sin embargo, mucho tiempo después, el Dr. Speer tenía en casa un amigo a quien le encantaba registrar libros viejos. Una tarde hablaban los tres, en una habitación donde había muchos libros que raramente se usaban, ordenados en anaqueles, desde el suelo hasta el techo. M. A. (como él lo llama) se subió en una silla para alcanzar el último anaquel que estaba ocupado por los volúmenes del Annual Register. Tomó uno en medio de una nube de polvo y observó que esta publicación era una preciosa colección de acontecimientos. “Allí se encuentra de todo”, dijo. En cuanto él pronunció estas palabras, la idea de que era una oportunidad para comprobar si se había registrado la muerte de Charlotte Buckworth, cruzó enseguida como un relámpago el espíritu del reverendo. El acontecimiento debió interesar y en uno de esos volúmenes debía encontrarse el obituario. Su impresión era tan fuerte —le parecía que le hablaba su voz interior— que se puso a buscar el volumen de 1773. Allí encontró, en medio de otras muertes notables, el registro de aquel hecho que había causado sensación debido a su ocurrencia en una fiesta del mundo elegante y a su terrible inmediatez. Los hechos habían sido dados exactamente. El libro estaba cubierto de una espesa capa de polvo y evidentemente no había sido movido desde que se le colocó en ese anaquel. Se recordó que los libros habían sido ordenados cinco años antes; y desde entonces habían permanecido tal cual. Nadie los hubiera tocado a no ser por los gustos de anticuario de M. A.… La verificación fue tan sugestiva de una indicación espiritualista como la comunicación misma. Stainton recibió en forma inesperada otras pruebas del mundo invisible. He aquí lo que nos dice: “Me ha sido concedido, varias veces, otro género de prueba, consistente en recordar incidentes menudos ocurridos hace mucho tiempo, y que por ningún medio imaginable, podrían haber llegado a mi conocimiento, o existir en mi memoria Cierta noche, el 8 de abril de 1874, hice una pregunta a propósito de lo que acababa de ser escrito al momento, cuando la mano comenzó a dibujar, o más bien a recorrer el papel al azar, como ocurría a menudo, cuando
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llegó un nuevo espíritu… Yo me encontraba entonces en el campo, y el espíritu que se comunicaba había sido conocido de la dueña de la casa, así como de mí: para ser más exactos, diré que, veintinueve años antes, me había conocido de niño. Dio su nombre completo, y me preguntó si la recordaba. Pues no. Añadió que era prima de la dama en cuya casa me encontraba. Había fallecido el 15 de mayo anterior. En respuesta a mis preguntas, agregó que había estado casada, y poco después dio su apellido de soltera. Recordé perfectamente ese nombre de soltera y el de la localidad donde vivía. Dio entonces todos los detalles acerca de su vida, con la fecha y lugar de su nacimiento, la descripción muy exacta de la casa donde había vivido, y el nombre del ocupante actual; detalles sobre su vida de mujer casada, la fecha y el lugar de su muerte, así como su edad. Siguió luego el relato de una aventura muy vulgar de mi niñez, un día que había ido a visitarla. Durante ese relato, fueron recordados los más mínimos incidentes, y se dieron detalles tan insignificantes, de los que yo no sabía una palabra, y que no es posible imaginar que pudieran ser encontrados por alguien que imitara a un espíritu. Más tarde, controlé sus afirmaciones, recurriendo a dos fuentes distintas, y comprobé que cada particularidad era rigurosamente exacta. Le pregunté, además, si no tenía ningún objetivo al manifestarse a mí. Si deseaba transmitir un mensaje a X…: ‘He perdido muchas oportunidades de progresar, porque he buscado demasiado satisfacer los apetitos carnales. Eso me ha hecho retroceder. Es preciso que retome el curso de mi progreso. Encuentro que mi vida actual no difiere mucho de la vuestra; soy casi como vosotros. Quisiera poder ejercer influencia sobre X…, pero no puedo llegar allí’. Le pedí otras pruebas, y me dijo que no las podía dar. En el momento de irse: ‘¡Deteneos! Pedidle a X… noticias de D*** y de la trampa’. Yo no tenía ninguna idea de lo que eso podría significar, y le pregunté si se encontraba bien en su estado actual. ‘Tan feliz como se puede estar en este estado’. Le pregunté cómo me había encontrado. Vino, me respondió, errando alrededor de su amiga y se dio cuenta de que le era posible entrar en comunicación. Le pregunté si podía serle útil. Respondió pidiendo la oración habitual. Más tarde, pude asegurarme que el incidente de la trampa respecto al que se me había pedido que me informara, era uno de aquellos ínfimos detalles de la vida de cada día, ocurrido treinta años antes que me pareció muy propio para suministrar las mejores pruebas de identidad. Ese incidente ridículo al cual había hecho alusión, no podía ser conocido por nadie más que aquellos que lo habían protagonizado. Es preciso decir que tuvo lugar cuando yo tenía unos cinco años. La persona a la que me dirigí no recordó el incidente de la trampa sino con gran dificultad y después de una noche de reflexión”. Stainton Moses desencarnó el 5 de septiembre de 1892, dejando tras de sí, libros, manuscritos inéditos, relatos y testimonios que el Sr. Myers consignó en los Proceedings en forma de un estudio completo y pormenorizado.

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

JEAN-LOUIS PETIT

JEAN GUSIK Y FRANEK KLUSKI

MIL Y UNA NOCHES ESPÍRITAS EN VARSOVIA:

En los años 1920, después de los años negros de guerra y destrucción, Europa redescubrió el espiritismo. Todas, o casi todas, las ciudades disponían de sus círculos espíritas como en los tiempos de Kardec.Varsovia también poseía los suyos. Numerosas sesiones, esencialmente nocturnas atraían a los curiosos pero también a eruditos y elites intelectuales, sobre todo cuando se trataba de sesiones animadas por médiums prestigiosos, como Jean Gusik o Franek Kluski. Stefan Ossowieski también sería parte de esa extraordinaria “pista a las estrellas”. En la presente revista le está dedicado un artículo especial. Jean Gusik: un meteoro descartado demasiado pronto. Al principio Jean Gusik conoció horas de gloria. Muy dotado, era capaz a la vez de ver y de conversar con los espíritus, de ofrecerse a ellos en encarnación; también estaba dotado de psicokinesia y ectoplasmia, lo cual es mucho más raro. En fin, ofrecía un verdadero panteón de apariciones del reino animal, perros, gatos, felinos y otras criaturas extrañas que asombraban a la asistencia. Rápidamente su renombre se hizo internacional, llevándolo a

desplazarse por todas las capitales de Europa, a las que ofrecía una verdadera pirotecnia de apariciones y ectoplasmas. Así fue observado por el Dr. Geley quien había asumido la dirección del Instituto Metapsíquico Internacional, creado en 1919, gracias al considerable legado de Jean Meyer. En esa época, Geley y el IMI creían siempre en los espíritus y las apariciones, y mantenían la exigencia de protocolos experimentales de estudios rigurosos. Entonces, primero se realizaron numerosas sesiones experimentales con Jean Gusik tanto en Varsovia como en París. Durante treinta sesiones en 1922 y cincuenta en 1923, impuso un severo protocolo experimental al médium que se prestaba de buena gana, bajo la mirada de una numerosa asistencia, entre ella miembros de la Academia de Ciencias y de la Academia Francesa, que quedaban muy entusiasmados.Y cómo no estarlo, después de las innumerables manifestaciones de huellas, contactos y roces, sonidos y luces extraños y ectoplasmas diversos. La convicción de aquellos eruditos fue tal que en 1923 firmaron un “Manifiesto de los 34”, todas firmas prestigiosas que proclamaban su creencia en auténticos fenómenos paranormales reveladores de un más allá convertido para ellos en verdadero. Por desgracia para esos nuevos apóstoles del espiritismo, un resonante escándalo
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vino rápidamente a poner término a las esperanzas cifradas en Gusik. Invitado a presentarse en la Sorbona, fue pillado en flagrante delito de tentativa de trucaje, bastante infantil, ante la flor y nata científica y mundana reunida por sus éxitos anteriores. Convicto de impostura, a pesar de los años de sesiones severamente controladas, cayó inmediatamente en el olvido de la historia y sobre todo de la ciencia, infligiendo de paso un golpe muy severo al Manifiesto de los 34, así como a los esfuerzos de Geley y sus colegas del IMI. Felizmente para él, y para nosotros, los Espíritus todavía disponían en Varsovia de un nuevo canal igualmente prodigioso. Franek Kluski, un gigante de la mediumnidad frágil y casi inigualado Detrás de Franek Kluski, reconocido internacionalmente como uno de los médiums más grandes de la época, se escondía un hombre humilde y soñador, más bien solitario, nacido en Varsovia en 1873. Se llamaba en realidad Téofil Modrzejewski. Como muchos grandes de la mediumnidad, desde su más tierna infancia vivió constantemente en contacto con el otro mundo y multiplicó las experiencias de salida de su propio cuerpo y los encuentros con seres y animales fallecidos, que para él eran igualmente reales y tratables. Cuenta en particular el ritual del contacto con el “topo”, que proponía regularmente a sus pequeños camaradas: Disponía en la tarde dos sillas que cubría con un largo mantón, e invitaba a ir a ver al “topo” bajo esta madriguera improvisada. Los testigos referían, por ejemplo, la visión de una suerte de niebla azul salida de la estufa, que venía a rodear al niño. Éste reconocía allí a su amigo el “topo” al que ubicaba muy lejos bajo tierra. Otros contactos permitieron a esos mismos testigos reconocer bajo la improvisada tienda de campaña, alumbrada por una luz inusual, a un hermanito fallecido, animales y parientes idos al más allá, así como una profusión de paisajes irreales. Además, Franek adoraba los bosques y los cementerios donde podía entregarse durante horas a sus visiones, para la gran desesperación de sus padres, poco halagados por sus dones poco usuales. Se convirtió en un adulto muy cultivado, que hablaba varios idiomas y ejercía de manera completamente normal la profesión de banquero. En sus horas libres, manifestaba verdadero talento de poeta y escritor. Nacimiento de una vocación Atraído por el renombre de Jean Gusik, Franek Kluski continuó regularmente las sesiones y se adhirió al Instituto Metapsíquico Internacional, del cual llegó a ser uno de los corresponsales en Varsovia. Su destino dio un vuelco una tarde de 1918 cuando Jean Gusik debió interrumpir una sesión particularmente rica en resplandores y manifestaciones ectoplásmicas. Franek propuso continuar la sesión y consiguió inmediatamente resultados muy convincentes. Aceptó entonces reconocer su mediumnidad que ejercería por un período limitado de siete u ocho años. Actuó primero en Polonia donde su reputación se hizo tan grande que el IMI comenzó a estudiarla. Muy pronto fue llamado a París donde grandes eruditos como Charles Richet, De Gramont y el Dr. Geley le impusieron un draconiano protocolo de estudios que él aceptó de buena gana. Así se realizaron catorce sesiones bajo la égida del IMI. Precauciones draconianas para evitar el fraude El médium, bien vigilado, es conducido al gabinete de trabajo ya inspeccionado meticulosamente, es registrado sistemáticamente delante de testigos, antes y después de la sesión; debe permanecer lo más inmóvil posible bajo una luz ambiental roja que no moleste las manifestaciones, pero que permita no perder de vista al médium. Kluski hasta pidió trabajar completamente desnudo, para probar su buena fe. Dos testigos notables sostienen las manos del médium y dan cuenta regularmente de su control firme y eficaz. Otros están encargados de observar los pies. Todo este lujo de detalles no impide en absoluto a Franek Kluski sumirse rápidamente en un trance que se vuelve cada vez más profundo. Muy pronto llegan resplandores, luces, ruidos, roces y contactos invisibles, y luego materializaciones ectoplásmicas ricas y variadas. La asistencia estupefacta ve aparecer animales: por ejemplo, perros y gatos, que con frecuencia son reconocidos como de familiares fallecidos de miembros presentes de la asistencia a quienes hacen fiestas. Hubo un león, más verdadero que la vida real, acompañado de rugidos y de un olor fuerte característico del felino. Muchos se dejaban fotografiar, tocar y palpar, por los más valientes. En los archivos se encuentran también magníficos testimonios de un halcón que voló por la habitación tropezando con las paredes y buscando la salida, como un verdadero volátil introducido en un cuarto sin luz. Hay disponibles numerosos informes de sesiones. He aquí un extracto de notas del Dr. Geley: “Sesión del viernes 5 de mayo, (1922) a las doce y media de la noche. Controlo la mano izquierda (de Franek Kluski). Presentes: Ossowieski, Sra. A. E., coronel Okolowicz, Dr. Guirard, Srita. Ludomira Grzeliak. Trance muy rápido (algunos minutos); luces muy diversas y numerosas se muestran alrededor de los asistentes, a veces muy arriba. Son múltiples, polimorfas, de tamaño muy variable, desde un guisante hasta una nuez. A veces son puntos muy luminosos, a veces nebulosidades fosforescentes con lugares de condensación; en fin, otras veces son rosarios de luces que comprenden cuatro a seis puntos luminosos formando guirnaldas. Varias veces se ve una niebla luminosa sobre la cabeza del médium. Parece elevarse como un humo. Con frecuencia soy tocado por las luces y entonces siento el contacto de manos o dedos”. Como se ve, este no es ciertamente el estilo de Alexandre Dumas; se trata de un protocolo de estudios científicos. Los resultados dependen mucho de la salud del médium que es frágil. Se observa así: “Sesión del 24 de abril de 1922… Kluski no había dado ninguna sesión desde hacía seis meses. Además, los fenómenos han sido relativamente poco intensos. Control absolutamente perfecto”.

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Cuando el médium está muy en forma, los fenómenos son alucinantes de verdad y de vida aparente: “Un momento después, magnífico fenómeno luminoso: una mano se pasea lentamente por delante de los asistentes. Tiene, en su palma, por la semi-flexión del pulgar y los dedos, un cuerpo luminoso, como un trozo de cristal luminoso. Toda la mano aparece iluminada y transparente. Se ve el color carne. El fenómeno se reproduce tres veces”. Un perro más verdadero que la vida real vino a saltar con naturalidad sobre las rodillas de un miembro de la asistencia, al que aparentemente conocía particularmente bien; ¡se trataba de su antiguo dueño, todavía vivo! Cuando las apariciones estaban en capacidad de hablar, lo hacían en diversas lenguas, que eran las suyas durante su vida precedente. El diálogo con los participantes en las sesiones era frecuente, animado y cortés. Aunque el tono de voz estuviera a menudo más cerca del murmullo, los interlocutores presentados por Kluski siempre eran claramente audibles. ¡El león, ya evocado, se animó hasta a lamer muchas manos en la asistencia! La vuelta del Pitecántropo Hubo también una serie de sesiones muy ricas en colores y emociones con un personaje medio humano, medio simiesco, rápidamente bautizado el Pitecántropo al cual sin duda se parecía mucho. Se dispone de varias fotos de esta aparición que pronto se convirtió en un asiduo del lugar. Iba y venía con mucha curiosidad, levantando las cortinas y moviendo los muebles. Su afecto por la asistencia le llevó pronto a lamer manos y rostros, lo cual fue moderadamente apreciado. Algunas sesiones debieron ser abreviadas, especialmente una de ellas durante la cual se mostró desbordante de entusiasmo respecto a una mujer, ¡que se puso a gritar de espanto! Se expresaba por medio de gruñidos y onomatopeyas y rápidamente fue conminado a guardar cierta distancia, lo que hizo más soportable su olor acre y fuerte. Gabriel Delanne da testimonio así en su libro La Reencarnación, de aquellos memorables momentos pasados con el Pitecántropo: “Se le describe como de la talla de un hombre, rostro simiesco, pero con una frente desarrollada y recta, la cara y el cuerpo cubierto de pelos, brazos muy largos, manos fuertes y largas… Siempre parece emocionado, toma las manos de los asistentes y las lame como haría un perro… En la sesión del 20 de noviembre de 1920, uno de nosotros, sintió la gran cabeza velluda apoyarse pesadamente sobre su hombro derecho y contra su mejilla. Esa cabeza estaba guarnecida de cabellos recios y duros. Un olor a fiera, a perro mojado se desprendía de él”. Todas estas manifestaciones estaban acompañadas de un fortísimo olor a ozono, así como de una fuerte baja de temperatura. Diversas medidas y tests probaron finalmente que la aguja de una brújula se enloquecía totalmente, y eso cuanto más se la acercaba al médium que permanecía siempre inmóvil y en profundo trance. En cambio, él terminaba siempre cubierto de sudor y extenuado, por lo cual necesitaba a veces una interrupción más o menos larga de las sesiones de trabajo. Otra vez, al parecer, el cuerpo del médium dormido fue sustraído por las apariciones, que lo depositaron en un lugar más tranquilo donde fue descubierto, aún profundamente dormido. Su salud inquietaba al Dr. Geley que la seguía de cerca: “Él vuelve en sí espontáneamente, en cuanto se aumenta bruscamente la iluminación. Entonces está agotado. Su postración es tal que debe permanecer tendido en un diván, como en inminencia de síncope, sin moverse… Después de las sesiones, el sistema nervioso de Franek muestra grandes signos de agotamiento y al mismo tiempo de sobrexcitación. El insomnio es la regla. A veces, repetidos vómitos de sangre imponen largas interrupciones a su mediumnidad”. Los moldeados de ectoplasma asombran a la comunidad científica Pero, disponemos de testimonios aún más increíbles sobre estas sesiones realizadas con Geley. El científico no se contentó con relatos, con protocolos firmados y contra firmados, con múltiples testimonios, ni siquiera con fotografías. Pidió, y consiguió, de sus interlocutores del más allá, un testimonio todavía más concreto, por medio del moldeado en sesión de aquellos ectoplasmas tan reales. Siempre muy dispuestos a ayudar a la ciencia, Kluski y sus “invitados” accedieron de buena gana. Las notas de Geley dan cuenta del evento de manera siempre muy científica (se trata siempre de la rica sesión del 5 de mayo de 1922): “De repente, vemos dos puntos luminosos flotando a 1,50 ó 2 metros por encima de la cubeta de parafina. Cuando toda la atención se fija sobre ellas, estas luces bajan lentamente dentro de la cubeta. Se oye el chapoteo en la parafina. Las luces vuelven a salir, flotan un instante por encima de la cubeta; se vuelven a sumergir y chapotean de nuevo; salen, siempre visibles a través de la capa de parafina, luego, finalmente, vienen a depositar en mis manos un molde caliente. La misma acción se repite tres veces. Ahora bien, después de la sesión, encontramos tres moldes de manos entrelazadas”. En noviembre de 1920 se realizaron cuatro series de sesiones de ectoplasmia en París, en la sede del IMI, luego en septiembre de 1921, en abril-mayo de 1922 y junio de 1924 en el propio apartamento de Kluski, en Varsovia, en las mismas condiciones de rigor descritas anteriormente (apartamento y médium revisados, sesiones con registradores que sujetan al médium que está sentado delante de una cubeta que contiene parafina derretida flotando sobre agua caliente). Los resplandores mencionados por Geley toman poco a poco la forma de pies, de manos, de rostros, y todo dentro de un fortísimo olor a ozono (aparentemente característico del fenómeno de ectoplasmia) y con una luminosidad particular. Invitada a materializarse, la entidad sumerge una parte
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de una transmisión por el más allá. Solamente una desmaterialización por un espíritu, después de pasar por la cubeta en estado materializado, puede explicar el hecho de disponer de un guante vacío. El yeso cuidadosamente vaciado en este frágil guante restituye todos los detalles de una mano, de un pie o de la parte baja de un rostro con vida intensa, con sus arrugas, pliegues, pilosidades, uñas etc. Geley triunfó y publicó sus resultados en un libro titulado: La ectoplasmia y la clarividencia. Desgraciadamente para él, y sobre todo para nosotros, comenzó a volverse incómodo. Un accidente de avión, en junio de 1924, regresando de Varsovia, interrumpió prematuramente su carrera y dio un nuevo golpe a la demostración “objetiva e irrefutable”, según los términos de Gustave Geley, que constituyen estas experiencias de ectoplasmia. Franek Kluski continuó todavía por algún tiempo su actividad de médium en Polonia, antes de abandonarla, por razones de salud. Murió en 1949. Testimonios eruditos sobre Kluski que terminarían por ser clasificados sin continuación. En el transcurso de su vida fue estudiado también por otros sabuesos además de Geley. En el IMI, durante las sesiones efectuadas con Kluski, participaron con frecuencia el Dr. Richet (premio Nobel de fisiología y medicina), Camille Flammarion, el Dr. Osty, etc., a menudo encargados de controlar la exactitud del protocolo así como de efectuar un control de las sesiones. El Profesor F. W. Pawlosky, eminente especialista norteamericano en parapsicología, asistió a numerosos experimentos y dio a conocer su creencia en la realidad de los fenómenos así como en su origen, innegablemente signado, según él, por el más allá. Citemos un extracto de su testimonio luego de las sesiones con Kluski en 1924: “Los ojos luminosos lo miraban fijamente. (a él, asistente a las sesiones), y se proyectaban en sonrientes cabezas humanas. Numerosos rostros de tamaño natural, luminosos por sí mismos, que parecen de seres humanos de pie, con el cuerpo invisible, fueron percibidos detrás del médium o a sus lados, con la mirada viva, la fisonomía seria y una severa dignidad”. Esta magnífica colección de moldeados, aún visible aunque bien guardada y poco explotada, permanece en las colecciones del IMI, que tomó la decisión de alejarse del espiritismo. El Instituto dedica un artículo bastante pormenorizado a estos experimentos en su site. Lo dejo a la sagacidad de ustedes. Las conclusiones del Instituto me dejan estupefacto: “Si bien se han expuesto algunas pistas explicativas para explicar estos moldeados, ninguna ha permitido dar cuenta en serio de los hechos, y los célebres moldeados siguen siendo todavía hoy una de los más curiosos enigmas de la historia de la metapsíquica”. (Artículo: “Ojeada histórica a las actividades del IMI”). Está claro que el IMI prefiere lavarse las manos, ¡y sin parafina!

Moulage ectoplasmique et photo de Gustave Geley

materializada en la parafina, que se pega instantáneamente captando todos los detalles de la mano, el pie o la parte baja del rostro, luego vuelve a salir para tocar generalmente las manos de la asistencia, depositando en ellas grandes gotas de parafina. El guante de parafina que envuelve el ectoplasma viene a depositarse, por fin, vacío, sobre la mano de uno de los controladores. Para evitar toda discusión sobre el resultado, Geley añade a la parafina, secretamente y de antemano, un aditivo (colesterol), que toma luego un color característico solamente cuando se le prueba. Todos los moldeados referidos fueron inspeccionados y procedían de la parafina de la cubeta y no podían haber sido sustituidos. La cubeta fue pesada antes y después de la sesión; el peso de los moldes correspondía a la pérdida de parafina, teniendo en cuenta también las numerosas proyecciones, calculadas casi al gramo. Durante las sesiones parisienses, Geley hizo probar los moldes y moldeados por un vaciador profesional quien, después de un largo examen técnico, concluyó: “Moldeados tan perfectos, con tal fineza de detalles, con indicios de contracción muscular activa y los pliegues de la piel, no han podido ser conseguidos sino sobre una mano viva. Son moldeados de primera operación, de los originales y no de segundos vaciados”. El hecho de obtener tal guante constituye para Geley, así como para sus numerosos colegas científicos, la prueba fehaciente de la realidad de un ectoplasma y
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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

ISABELLE CHEVALIER

LA INCORPORCIÓN EN EL CÍRCULO ALLAN KARDEC

En febrero de 1974, en la escuela San-Louis de Montfort-l’Amaury, Jacques Peccatte y Michel Pantin descubrieron la comunicación espírita por medio de una oui-ja, compuesta de trozos de papel y una caja de fósforos a guisa de tablilla. Diez días más tarde, Michel vivió el fenómeno de la incorporación, llamado entonces “encarnación”. Este artículo relatará los comienzos de la incorporación en nuestro Círculo, y el desarrollo y el proceso físico y espiritual que de él se derivan. Para ello, me apoyaré en los comentarios esclarecedores de Jacques en su libro Al encuentro de los Espíritus, en el cual relata el nacimiento de la asociación y su desarrollo. Luego, estos testimonios serán relacionados comparativamente con los experimentos efectuados con Eleonora Piper. Finalmente, aportaré mi testimonio personal referente a esta forma de mediumnidad. Pero dejemos que Jacques nos presente el caso: MICHEL - Descripción de la primera sesión de incorporación: “…Nadie duda que el médium es Michel. Se tiende en la cama. Algunos minutos de espera, la respiración de Michel se hace cada vez más fuerte, su cuerpo es presa

de sobresaltos, de convulsiones, es un verdadero trance. Y luego la tensión cae, el cuerpo está en reposo, me acerco, ya no percibo la respiración. Michel permanece rígido, como inanimado durante uno o dos minutos. Y la fuerte respiración retorna y se incrementa en un trance muy violento. Y de un salto Michel se pone de pie, tiene la rigidez poco segura de un autómata. Mis ojos que se acostumbran a la oscuridad pueden seguir sus desplazamientos, se dirige hacia mí, su mano temblorosa sujeta mi hombro con fuerza y una voz ronca y fuerte sale de su boca. Las sílabas cortadas y guturales forman algunas palabras: ‘Al-lan Kar-dec les dice per-se-ve-ren’. La tensión física cae bruscamente, el cuerpo de Michel se desploma inanimado. Tengo justo el tiempo de alcanzar el cuerpo con el brazo y acostarlo en la cama. De nuevo es sometido a dos trances sucesivos con algunos minutos de intervalo. Y Michel, con la agitación de alguien que se despierta bruscamente, vuelve en sí gritando ‘¡Luz!’.” Eleonora - Comparamos con los casos catalogados de “éxtasis” William James dice esto: “Al principio, el comienzo y el fin de un éxtasis eran acompañados por desórdenes respiratorios y contracciones musculares pronunciadas.
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El primer período de observación se extiende de 1884 a 1891, la principal personalidad directriz conocida por el nombre de ‘Dr Phinuit’ se sirve casi exclusivamente de los órganos vocales”. Por esta primera vez comprobamos los mismos efectos en Michel con Allan Kardec. MICHEL - Seguimos con Jacques: “El conjunto del fenómeno ha durado alrededor de unos diez minutos. Cuando Michel vuelve en sí, tiene el recuerdo preciso de lo que ha sentido y vivido durante este breve momento. Se sintió oscilar hacia atrás y luego fue aspirado en una espiral descendente que le pareció interminable. Después se encontró a la entrada de un largo túnel que recorrió, mientras le llegaba una música muy hermosa. Al final del túnel, percibió un minúsculo punto luminoso que se agrandaba a medida que él avanzaba. Al extremo, dentro de una intensa luz amarilla, se encontró frente a una multitud de personajes. Uno de ellos se apartó de la muchedumbre. Michel reconoció a su abuelo que venía a su encuentro. El espíritu de su abuelo le hizo comprender que acababa de franquear el paso para entrar en el mundo de los espíritus, pero que era necesario que regresara muy rápido a su cuerpo. Efectuando el viaje en el sentido opuesto, Michel se sintió impulsado por el túnel, luego en una espiral ascendente para reintegrarse a su cuerpo”. Jacques no precisa en su relato la sensación experimentada por Michel en el plano físico. Pero por haber hablado a menudo con nuestros médiums, al final de la incorporación se siente fuertemente el cansancio físico que corresponde a un gasto intenso de energía. ELEONORA - William James precisa que: “Su estado de vigilia no se resiente por su éxtasis, salvo por un cansancio pasajero cuando el éxtasis ha sido demasiado prolongado y a veces, un vago y difuso estado de bienestar semejante al que se experimenta al despertar luego de un sueño agradable”. Allí también hay semejanza. Sin embargo, en ningún momento se mencionan en el testimonio de Eleonora sus percepciones, sus sensaciones durante las incorporaciones. Es también de hacer notar que los experimentadores de la época no tenían noción de la intervención del periespíritu (explicado sin embargo por Allan Kardec) entre los trances de Eleonora y la llegada de Phinuit. Así, por mucho tiempo, buscaron la explicación de la doble personalidad antes de ser convencidos de la presencia de una personalidad ajena a la del médium. Puede deducirse que Eleonora desarrolló la semi incorporación durante la cual estaba todavía presente en su cuerpo, en un estado segundo, pero ya sin dominio de sus acciones, gestos y palabras. El espíritu que hablaba entonces por su boca utilizaba la voz de Eleonora, modificada pues en el caso de la semi-incorporación, el espíritu transmite las inflexiones de voz y las entonaciones que le son propias. Retomemos la descripción de Frédéric MYERS que nos guía hacia esta explicación: “La Sra. Piper presenta un ejemplo de automatismo extremo, en el cual la posesión
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no es solamente local o parcial, sino que afecta, por así decirlo, toda la región psíquica, donde el ‘yo’ se encuentra momentáneamente suprimido en forma completa y donde toda la personalidad sufre modificaciones intermitentes. En otras palabras, entra en un estado en el cual los órganos de la palabra y la escritura son guiados por una personalidad ajena”. MICHEL - En su libro, Jacques hace un primer balance luego de tres semanas de sesiones diarias. “En tres semanas se nos presentaron varios aspectos de mediumnidad, sin ningún conocimiento previo de nuestra parte. Los movimientos intermitentes de un dedo sobre una caja de fósforos, son ya el automatismo utilizado en la técnica de la tablilla oui-ja y son ya el preludio de la escritura automática”. Efectivamente, algún tiempo después, Michel pudo ponerse a disposición de los espíritus a través de la oui-ja, la escritura y la incorporación. Encontramos esta semejanza con Eleonora. ELEONORA - “Durante el segundo período que se extiende de 1892 a 1896, las comunicaciones se hacen principalmente a través de la escritura automática y bajo una dirección que lleva el nombre de ‘Georges Pelham’ aunque el Dr. Phinuit se manifestó igualmente durante este período por medio de la voz”. W. JAMES. Terminaremos estas comparaciones diciendo que si los trabajos de los precursores espíritas permitieron sacar a la luz la mediumnidad, hubo veinticinco años de investigaciones con Eleonora Piper, Hodgson y James. Jacques y Michel, en las primeras semanas, comprendieron poco a poco lo que sucedía estudiando las experiencias y enseñanzas del pasado aun cuando todavía les quedaba mucho por descubrir. Observamos pues, a través de las experiencias de ayer y de hoy, que la mediumnidad es un desarrollo constante. Esta constante se encontrará más adelante en todas las otras formas de mediumnidad donde son de rigor ejercicios y paciencia y Eleonora no escapó a ello. Por mi parte, conocí el Círculo Allan Kardec en 1986 y asistí a mi primera sesión de incorporación en abril del mismo año. Michel practicaba la clarividencia, la oui-ja, la escritura y la incorporación. Karine, otra médium de la asociación, ejercía la escritura automática desde hacía tres años. Con el paso del tiempo, al afinarse su mediumnidad, desarrolló progresivamente la semiincorporación. En efecto, durante sus sesiones, ella perdía cada vez más la conciencia de sí misma y de su entorno y podíamos ver dibujarse la presencia física de los espíritus por la transformación de la voz y las actitudes que ella ya no dominaba. Sin embargo, permanecía consciente de lo que vivía y decía no poder actuar por su voluntad. A partir de 1995, la semi-incorporación dejó lugar a la incorporación total. En cada trance que marcaba el

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antes y el después de la incorporación, el cuerpo de Karine era presa de violentos sobresaltos, piernas y brazos se agitaban y se necesitaba llamar a dos o tres para sostenerla y mantenerla. El mismo fenómeno se producía en cada sesión con ella y también con Michel. Lo encontramos igual en ELEONORA quien, con el tiempo del desarrollo, vivió la incorporación total: “Cuando el brazo era tomado para escribir, así como en el momento en que Phinuit tomaba posesión del cuerpo, se originaba cierto número de movimientos espasmódicos en algunos casos muy violentos, que producían en la mesa un revoltijo de lápices y blocs de notas, y que requerían de la intervención de una fuerza notable para ser refrenados”. Desde hace unos quince años, hemos comprobado que la transición entre el primer trance que marca la salida del espíritu y el periespíritu de los médiums y el segundo trance que marca la llegada de los espíritus a sus cuerpos físicos, se volvía tenue y suave. Uno y otro se desincorporaban en dos y hasta tres minutos. Concentrados en su misión se dejan llevar por la música. Lentamente, sus torsos oscilan hacia adelante, los brazos cuelgan a lo largo de las piernas mientras que sus espíritus oscilan hacia atrás. Sostenido por uno de nosotros, el espíritu del médium abandona su cuerpo con suavidad. Pasan algunos segundos y el cuerpo se endurece de nuevo, los brazos y las piernas se extienden, el cuerpo se apoya sobre sus piernas… el espíritu está allí. Todo no ha tomado más tiempo que un trozo de música. Es difícil describir la emoción que embarga nuestros corazones en ese momento, sin embargo, en el grupo está presente la consciencia de la seriedad del momento y del extraordinario encuentro. En conclusión, la mediumnidad forma parte integrante de la ciencia en lo que ella contiene de leyes y reglas para su buen funcionamiento. Allí también, nuestros médiums, siempre fieles a la misión que se han fijado antes de reencarnar, son el motor indispensable del espiritismo aunque la trinidad Espíritu-médiumespírita es inseparable para aportar a la humanidad la certeza de su supervivencia.

E C O S

El fantasma estrecha las manos de los asistentes

En Liverpool, Inglaterra, en círculos particulares pudieron vivir extraordinarias manifestaciones como lo testimonia Louisa S. Nosworthy en 1876, luego de una sesión en septiembre del año anterior en presencia del Dr. William Hitchman, presidente de la Sociedad de Antropología de Liverpool: “Como de costumbre, fuimos invitados a disponernos en semicírculo y a entonar cantos, después de que el médium se había retirado detrás de la cortina. La lámpara de parafina daba bastante luz para permitirnos vernos unos a otros. Poco después de la desaparición del médium, la cortina se abrió y en la abertura se percibió una nube que tenía un vago parecido con una forma humana. Ese vapor se hizo cada vez más denso; de él se desprendió la forma de una cabeza y de una mano. La mano se puso a trabajar la masa nebulosa que se encontraba debajo de ella y modeló una forma humana, la de un hombre de gran porte, vestido de blanco. Este fantasma, aunque nacido de una nube formada ante nuestros ojos, por así decirlo, pronto nos dio pruebas de que ya no estaba compuesto de un vapor impalpable: se adelantó hacia el medio del recinto y nos apretó fuertemente la mano a cada uno”. Lo más increíble estaba por venir. En efecto, los asistentes a esta sesión aumentaron la luz y percibieron a un hombre anciano, de barba y cabellera blancas, que permaneció un momento fuera del gabinete de sesión para regresar luego al entorno donde se había formado. Entonces ese fantasma hizo señas a todos los asistentes para que se mantuvieran al lado de él y del médium. George Thomson, uno de los asistentes, escuchó salir de la boca del fantasma “Que Dios te bendiga”, lo cual le provocó una verdadera emoción. Luego otras figuras se mostraron en las mismas condiciones, apretando las manos de los asistentes y permitiendo que las tocaran. Una de las apariciones hasta distribuyó granos de pimienta. Luego reapareció el primer fantasma. Se tomó una fotografía conjuntamente con el Dr. Hitchman que describió las precauciones tomadas para estos clisés donde se ve al mismo tiempo al médium sentado, sumido en un profundo trance Continúa en la página 49 >> y la forma materializada.

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

CHRISTOPHE CHEVALIER

LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DE KATE FOX Y ESTELLE LIVERMORE

Maison de Hydesville où vivaient les sœurs Fox

La historia del espiritismo es fuente de riqueza de informaciones, experimentos y búsquedas sobre la supervivencia del alma para quien quiera detenerse en él. Muchos hombres y mujeres, procedentes del mundo científico, filosófico y artístico del mundo entero se han inclinado por este tema y han contribuido a la puesta en evidencia de una realidad que investiga la humanidad desde siempre: la vida después de la muerte. Existen numerosos libros que relatan los experimentos que se han realizado a través del mundo, y cada uno de ellos ha sido objeto de rigurosos controles a fin de probar la veracidad y la realidad de la experimentación. La mediumnidad de Kate Fox pone en evidencia que una forma materializada, animada, dotada de inteligencia tiene una individualidad propia y prueba así la supervivencia del alma. Vamos a proponerles un pequeño recuerdo histórico sobre el origen del descubrimiento de la comunicación inteligente y post-mortem por las hermanas Fox luego de relatar más particularmente el importante episodio de la vida de Kate Fox que marcó el comienzo del espiritismo por venir. Detengámonos en el inicio de esta historia. Ella comienza en marzo de 1848, en Hydesville, pequeña ciudad del estado de Nueva York con las hermanas Kate y Margaret Fox. ¿Quiénes son ellas? Tienen 22 y 15 años respectivamente y su historia
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corresponde al principio del espiritismo con extraordinarias manifestaciones de las cuales son testigos pues todo sucede en la casa familiar con fama de estar encantada. Fueron probablemente las primeras en dar a la “tiptología”, es decir la comunicación por medio de golpecitos, un lenguaje coherente que tiene como origen una fuente inteligente. En efecto, en la casa se oían ruidos y golpes, y ellas comenzaron a pensar en un método que permitiera una comunicación rápida y estructurada. Se había convenido con el espíritu que habitaba los lugares que se detuviera sobre una letra del alfabeto que se le recitaba para obtener palabras y luego frases completas. Fue así como pudieron obtener información acerca del origen del encantamiento de la casa. Se trataba de un espíritu llamado Charles B. Rosma, vendedor ambulante de 31 años que afirmaba haber sido asesinado y enterrado en el sótano de la casa. Se efectuó la búsqueda en el sótano y después de haber cavado más de 1,50 m., las hermanas Fox, así como numerosos testigos y curiosos, descubrieron efectivamente los restos de un cadáver. Este descubrimiento y esta historia marcaron el comienzo de un extraordinario entusiasmo por el espiritismo al otro lado del Atlántico, con más de 3 millones de simpatizantes espíritas en apenas algunos años. Luego en Europa y muy particularmente en Francia con los trabajos de Allan Kardec que permitió codificar el espiritismo. En efecto, si es posible comunicarse con un espíritu, en este caso un buhonero, en ciertas condiciones hasta entonces desconocidas, existe una

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multitud de espíritus, buenos o malos que pueden aportar informaciones ricas en enseñanzas sobre el más allá y sobre el objetivo de la encarnación. Se asistía allí, al nacimiento de la filosofía espírita. He aquí que el comienzo de la gran aventura espírita de Kate Fox va a tomar un nuevo giro sacando a la luz facultades mediúmnicas aún insospechadas. Aparecerán a medida que se desarrollen las sesiones que tuvo oportunidad de realizar hasta 1851, fecha en que fue a trabajar exclusivamente para un banquero norteamericano de Nueva York, el Sr. Livermore. Este hombre había perdido a su esposa, Estelle, hacía algún tiempo. Habían sido muy unidos y Livermore sufría terriblemente por esa separación; es preciso hacer notar que en su lecho de muerte, Estelle le había manifestado su deseo de volver para probarle que la vida continúa después de la muerte del cuerpo. El doctor John F. Gray, espírita de la primera hora, que había seguido a Estelle desde su juventud hasta su último suspiro, le propuso asistir a una sesión espírita para aliviar su dolor en la medida en que él consintiera en asistir. El pobre doctor tuvo por única respuesta “un violento sarcasmo contra la trapacería del espiritismo”. Sin embargo, la sinceridad, la perseverancia y la creencia sin reservas del doctor John F. Gray en la supervivencia del alma, llevaron a Livermore a otra reflexión y se dijo entonces que podría haber algo de seriedad en aquella creencia y de ser así, siguiendo los consejos del doctor, se decidió a pedirle una sesión a Kate Fox. Este fue el punto de partida de una de las más fabulosas experiencias espíritas que iba a cumplir con todas las exigencias de la crítica más meticulosa. En efecto, ese encuentro iba a producir 388 sesiones que se prolongarían por 5 años que tuvieron todas como objetivo, para Estelle Livermore, demostrar la persistencia de su individualidad después de la muerte de su cuerpo. Sería demasiado largo relatarles aquí todas las sesiones, pero vamos a recoger los momentos más convincentes en cuanto a las diferentes formas de manifestación del espíritu de Estelle Livermore y las facultades mediúmnicas de Kate Fox. Las sesiones tuvieron lugar ya sea en casa de Livermore, o en casa de Kate Fox inútil es decir que fueron tomadas todas las precauciones por el propio Livermore. Para que nadie pudiera ni entrar ni salir, las puertas y las ventanas fueron rigurosamente cerradas y las habitaciones visitadas a fondo para no dejar lugar a ningún engaño. Citemos algunos de los controles que Livermore realizaba antes de cada sesión: las puertas y las ventanas eran cerradas cuidadosamente, luego se sellaban con cera. Delante de cada puerta, él deslizaba un mueble muy pesado. Las manos de la médium Kate Fox eran sostenidas siempre por Livermore. Luego, para los testimonios de observación, asistían a las sesiones dos personas suplementarias. Comenzó entonces la primera sesión y Livermore oyó por primera vez los misteriosos ruidos, golpecitos comúnmente llamados “raps”. Es importante saber que al comienzo de estas sesiones estaban presentes tres o cuatro testigos, pero no tardó en comprobarse que los

Kate Fox

resultados eran mucho más convincentes con un solo testigo, muy pronto pues, Livermore estaría solo en las sesiones. Eso amerita una explicación para comprender que todo lo que siguió no provenía de la imaginación de Livermore, hombre inconsolable por la muerte de su querida esposa. No es posible por razones fluídicas asistir a una sesión con sentimientos de curiosidad o de incredulidad pues el espíritu que se manifiesta y el médium que es su intermediario, necesitan una gran fuerza, muchas energías que extraen del mundo invisible y de los participantes. Es preciso entonces estar recogido y consciente de la importancia de esa presencia. Es probable que los participantes en las sesiones no se hayan involucrado lo suficiente, incluso que por su actitud demasiado ligera hasta se hayan convertido en una molestia más que en una ayuda. Con Estelle y Charles Livermore las manifestaciones siempre funcionaron a solas. Pasó una decena de sesiones en las que hubo manifestaciones que podrían calificarse de ordinarias con caricias del espíritu, desplazamiento de objetos pesados y finalmente escritura. Esta escritura era de Estelle que informaba a su marido que si perseveraba, ella llegaría a hacerse visible para él. En las sesiones siguientes, se vieron aparecer y desaparecer resplandores fosforescentes, luego, en la vigésima cuarta sesión, se pudo percibir una forma humana de contornos claramente delimitados. Tres días más tarde, Estelle dio el siguiente mensaje a su esposo: “Ahora tengo la certeza de que podría hacerme visible para ustedes. Vengan mañana en la noche; asegúrense bien de que las puertas y ventanas estén cerradas, pues quiero que la prueba no deje absolutamente ninguna duda, para el bien de ustedes y el de los demás”. Desde el día siguiente, antes de la sesión, Livermore cumplió la tarea que se le había encomendado, cerró todo con llave y selló puertas y ventanas, y arrastró delante de ellas los muebles más pesados. Luego de una última inspección, comenzó sesión y él recibió el siguiente mensaje: “estoy en vías de formación” y enseguida apareció un globo luminoso para tomar la forma, algunos instantes más tarde, de una cabeza con un velo. Livermore reconoció inmediatamente los rasgos de su esposa Estelle. Luego se hizo visible una forma completa iluminada por resplandores
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eléctricos en toda la habitación. Más tarde, en la sesión cuarenta y tres, apareció en el suelo una sustancia parecida a la gasa que, poco a poco, tomó la forma de una cabeza. Luego el ligero tejido cambió de forma y fue sostenido por la mano de una mujer para velar la parte inferior de un rostro. La parte superior del rostro era de Estelle. Livermore fue invadido por una fuerte emoción en el momento que la reconoció. He aquí su testimonio: “era la propia Estelle, sus ojos, su frente, con su expresión indiscutible”. Durante esa misma sesión la forma renovó su aparición repetidas veces y cada vez el parecido era más exacto, hasta el punto de que la cabeza de Estelle se apoyó en la de su esposo, mientras que él podía sentir el cabello de Estelle cubriendo su rostro. Todas estas sesiones y las manifestaciones tuvieron su razón en el sufrimiento de Livermore y Estelle le dirigió el siguiente mensaje: “Mi corazón está lleno de alegría. Nunca podremos agradecer bastante al soberano. Por todos sus favores. He leído en tu corazón. Las tinieblas que lo llenaban han sido expulsadas por una gloriosa luz. Sé feliz, no temas a nada y que la paz reine siempre en ustedes”. Y las experiencias no se detuvieron allí, seguirían cada vez con más pruebas y con manifestaciones cada vez más impresionantes. Las facultades mediúmnicas de Kate Fox fueron explotadas en su totalidad. Las apariciones continuaron, Estelle apareció completamente varias veces, con tal nitidez que su cuerpo entero se reflejó en un espejo en una habitación iluminada por un halo de luz acompañado de crepitaciones semejantes a las que produce la electricidad. Esa luz era provocada por el mundo invisible. Otra vez, Estelle apareció, llevando en la mano un ramo de flores cuyo perfume parecía percibir. Su cuello y su pecho estaban completamente cubiertos de rosas y violetas. A la pregunta de su esposo que preguntó de dónde venían todas esas flores, ella respondió: “Nuestro mundo es la contraparte del de ustedes. Tenemos todo lo que ustedes tienen, jardines y flores espirituales en abundancia”. Estelle apareció sola hasta la sesión 116 donde a su lado había una forma vestida con un traje de paño de color sombrío. Kate Fox estaba visiblemente muy agitada en ese momento lo cual probablemente impidió a esa forma hacerse más visible y desapareció completamente. Fue necesario esperar hasta la sesión 162 para conocer la identidad de este personaje que apareció muchas veces. Fue por medio de golpecitos que se dio esta identidad, se trataba de Benjamin Franklin. Por otra parte, Livermore no tardó en reconocerlo durante una sesión posterior. En efecto, la aparición era muy clara, como iluminada por una luz que parecía ser sostenida por otro personaje. Llevaba un traje negro de corte antiguo y una corbata blanca. Su cabeza muy desarrollada estaba guarnecida de cabello blanco o entrecano aguantado detrás de las orejas. He aquí el comentario de Livermore: “Si es permitido formarse una opinión según los retratos auténticos de un hombre, no era posible equivocarse sobre su identidad”. Se trataba, claro, de Benjamin Franklin co-redactor y firmante de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América de 1776 y uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, de los que se convirtió en el primer embajador ante Francia. El fantasma de B. Franklin aparecería todavía una docena de veces, pero al resplandor de un fósforo con la comunicación siguiente: “He aquí lo que hemos preparado desde hace tiempo. Ahora puede decir que me ha visto por medio de una luz de origen terrenal. Regresaré pronto y le daré nuevas pruebas”. Esta promesa fue cumplida muy pronto con una nueva aparición que se realizó en el despacho de Livermore. Benjamin Franklin se encontraba sentado en una gran
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E C O S

>>Continuación de la página 46 “En cuanto a las fotografías de las figuras materializadas, éstas se han obtenido con luz eléctrica. Varios aparatos completos estaban dispuestos especialmente para nuestros experimentos. Tenían varias cámaras oscuras, que permitían respectivamente emplear la placa entera, la media-placa o el cuarto; había también cámaras binoculares y estereoscópicas; se las colocaba detrás de los espectadores lo cual permitía no sólo enfocar al fantasma siguiendo la línea visual de los asistentes, sino hasta fotografiar al mismo tiempo al médium, cuando los personajes aparecidos consentían, a pedido nuestro, en apartar la cortina. Creo haber adquirido la certeza más científica que era posible obtener, de que cada una de esas formas aparecidas era una individualidad distinta del envoltorio material del médium, pues las he examinado por medio de diversos instrumentos: comprobando en ellas la existencia de respiración y circulación, he medido su talla, la circunferencia del cuerpo, tomado su peso, etc. Soy de la opinión de que debe haber alguna existencia espiritual, en algún lugar, y de que los seres inteligentes que se presentaban a nuestras sesiones tomando una apariencia ‘corporal’ poseían una realidad objetiva, pero de naturaleza diferente a la forma material que caracteriza nuestra vida terrenal, estaban dotados de conciencia, de una inteligencia semejante a la nuestra y poseían el don de la palabra, la facultad de locomoción, etc. Habiendo tenido con frecuencia la ocasión de estar entre el médium y el ‘espíritu materializado’, de estrechar la mano de este último y charlar con él durante cerca de una hora, ya no me siento dispuesto a aceptar las hipótesis fantasiosas, como invenciones de la vista y el oído, actividad mental inconsciente, fuerza psíquica o nerviosa y todo lo demás; la verdad, en lo que respecta a las cuestiones de la materia y el espíritu, no podrá obtenerse más que a fuerza de investigaciones”. Dos días más tarde terminó en estos términos otra carta también dirigida a Aksakoff: “Los esfuerzos de la razón, de la lógica, de la argumentación, etc., sin investigación práctica, son sólo una pérdida inútil de tiempo y de energía”.

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butaca delante de la ventana que estaba enmarcada por una gran cortina negra. Su rostro y su cuerpo estaban iluminados por un farol suspendido en el aire. Su cuerpo entero era perfectamente visible, cada detalle del rostro y de la piel tenía apariencia de vida. Pero la aparición no tardó en desaparecer bajo el efecto de la luz de naturaleza terrenal. Es de subrayar que las apariciones son más largas con una iluminación de origen espiritual. En la misma sesión, B. Franklin dejó un mensaje en una tarjeta que decía: “Hijo mío, deseo que el mundo saque provecho de todo esto. Es con ese propósito que he actuado”. Contrariamente a lo que podría suponerse, este mensaje no fue escrito por la médium Kate Fox. Se trata en este caso de una escritura directa. Trataré de explicarles un poco más los diferentes principios involucrados en las diversas manifestaciones durante estas sesiones. En la sesión siguiente, una tarjeta que estaba en el bolsillo de Livermore fue sacada de éste para encontrarse justo en medio de un ramo de flores. Se trataba de una rosa roja, follaje y miosotis. Eran muy hermosas y parecían completamente materiales. Livermore tuvo todo el tiempo para examinarlas durante varios minutos, apagó y avivó el gas hasta que comenzaron a desvanecerse. Apareció un resplandor que no provenía del gas ni de la vela, que tomó entonces el relevo y el ramo quedó claramente visible. Un mensaje procedente de golpecitos dijo: “No aparten la vista de la parte superior de las flores, miren muy atentamente”. Lo cual no dejaron de hacer y poco a poco las flores disminuyeron de volumen para volverse sólo puntos y desaparecer por fin completamente sin dejar ningún rastro. Es preciso destacar que todas las observaciones hechas no tenían por testigos más que a Kate Fox y por supuesto a Livermore. Es natural que el testigo principal pensara que las observaciones tendrían mucho más valor si pudieran sumarse otros además de él. Fue para ese testimonio que se sumaron dos personas suplementarias en la persona del doctor Gray y su cuñado, el Sr. Groute. Antes de asistir a estas sesiones, el doctor Gray se ocupaba con interés del estudio de los fenómenos espíritas, de magnetismo y por supuesto de la filosofía espírita. Las sesiones continuaron, con las apariciones regulares de Estelle y de Benjamin Franklin que cada vez traía nuevas pruebas de su identidad, pero también una profunda reflexión sobre la supervivencia del alma. Fue en la sesión 388 cuando Estelle se mostró a su esposo por última vez, aunque siguió testimoniándole su cariño en numerosas otras comunicaciones. Pero él nunca más vería a su fantasma. Para concluir este artículo, es importante aportar algunas explicaciones sobre los fenómenos de luces de origen espiritual, sobre la escritura directa, la aparición de flores, los ruidos y los golpecitos. Los acontecimientos surgidos de esta serie de experiencias son hechos incontestables por dos razones: no cabe duda sobre la moral de Charles Livermore y fueron utilizados por él todos los medios para impedir cualquier fraude. Además, Livermore tuvo gran cuidado en dejar por escrito los informes de cada una de las 388 sesiones de las que Gabriel Delanne tuvo conocimiento luego de su
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publicación por Robert Dale Owen, político y embajador norteamericano y del Sr. Coleman, escritor inglés. Habría que esperar los trabajos de Allan Kardec para comprender cómo pueden tener lugar todas estas manifestaciones y cuáles son las leyes que las rigen. El Libro de los Espíritus y El Libro de los Médiums son las obras en que es analizado y aclarado el contenido de las sesiones y la mediumnidad. Los espíritus requieren a los vivos en todas las formas que pueden estimular sus sentidos. Entonces, ¿cómo hacen para golpear, para aparecer, para escribir o para materializar toda clase de objetos? Fue Allan Kardec quien daría la respuesta: la materia está compuesta de fluido universal, el espíritu se sirve de su energía vital y la condensa para darle una densidad que combina con su voluntad para conseguir el efecto que desea: el golpecito, la escritura directa, los efectos luminosos o las materializaciones de cuerpos. La fuerza y el tamaño de la manifestación se hacen con arreglo al grado de evolución del espíritu en el dominio de su materia periespiritual y su energía vital con su entorno cercano. Detendremos allí nuestra explicación porque es muy compleja. Desde el nacimiento de nuestra asociación fueron dados detalles complementarios y pueden ser objeto de un artículo completo. Sin embargo, estando basada nuestra revista en las mediumnidades y los mecanismos de que ellas se valen para realizarse, unas explicaciones complementarias les permitirían a ustedes comprender el fenómeno que sigue siendo siempre para nosotros una extraordinaria fuente de interés y descubrimiento.

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DOSSIER

LOS MEDIUMS Y LA CIENCIA
por

J O C E LY N E C H A R L E S

STEFAN OSSOWIECKI
Algunas notas biográficas Stefan Ossowiecki nació en Moscú en 1877 de padres polacos. En esa época Polonia, su futura patria, no existía como Estado. Su familia era acomodada, su padre era propietario de una gran fábrica de productos químicos. Era un niño que tenía la facultad, que conservaría toda su vida, de ver el aura, suerte de halo ligeramente coloreado que aureola el contorno de los cuerpos de las demás personas. Se asombraba de que sus padres no percibieran esa “luz alrededor de la gente”. Ellos, pensando que su hijo sufría de alguna alteración de los ojos, lo llevaron a consultar a los especialistas. A pesar de los diversos tratamientos, con frecuencia dolorosos, ninguno llegó a hacer desaparecer el fenómeno. Stefan podía leer los pensamientos y se entretenía adivinando las cifras o frases pensadas por sus compañeritos. A los 17 años ingresó al Instituto de ingenieros de Petrogrado para hacerse ingeniero químico. Uno de los procedimientos de examen utilizados por la escuela, era hacer sacar a los estudiantes sobres sellados que contenían las preguntas a ser tratadas. Para sorpresa de sus profesores, Stefan Ossowiecki respondía sin haber abierto el sobre y su respuesta correspondía a la pregunta planteada. A los 21 años conoció a un célebre vidente llamado Wrobel que le dijo, entre otras revelaciones: “Tú, ves el aura alrededor de la gente”. Wrobel le explicó lo que era un aura y Ossowiecki comprendió entonces que no tenía ningún defecto en la vista. Las enseñanzas de Wrobel le hicieron darse cuenta de que su facultad de clarividencia era algo más que un entretenimiento. Durante dos años y hasta 1899, fecha de la muerte de Wrobel, este anciano le enseñó las técnicas y la práctica del yoga y la de la concentración del pensamiento sobre un objeto cualquiera. Después de haber obtenido su diploma, Ossowiecki volvió a Moscú donde hasta la Revolución desarrolló el imperio industrial heredado de su padre. Esto terminó con la llegada del nuevo régimen. Rico capitalista y amigo del Zar, fue encarcelado, tenía entonces 40 años. Condenado a muerte, fue salvado a última hora. Al ser liberado lo había perdido todo: posición social, bienes y fábrica y, totalmente desprovisto, fue obligado a emigrar a Polonia, origen y cuna de la familia Ossowiecki. Habiendo reflexionado sobre muchas cosas en el aislamiento de su celda, escribió: “Fue entonces cuando empecé a comprender el Valor del Don que me había ofrecido el Creador: Gracias a la utilización de este
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Don, de ahora en adelante puedo ayudar a mi prójimo”. Ossowiecki trabajó como ingeniero químico en Varsovia. Ponía gratuitamente sus facultades al servicio de aquellos que venían a solicitar su ayuda. Tomando un objeto como soporte, podía responder toda clase de preguntas y así tranquilizar, informar u orientar a sus consultantes. Sus facultades Ossowiecki tenía la posibilidad de conocer el contenido de sobres sellados o de documentos encerrados en un sobre o en un estuche opaco. Durante sus estudios, se había dado cuenta de que poseía, además de la clarividencia, la facultad de la telequinesia. Los objetos se desplazaban alrededor de él, lo que asustaba a sus compañeros. Esta facultad perduró hasta los 35 años, entonces disminuyó y desapareció. Varias veces encontró objetos perdidos o robados. Puesto en contacto con la persona que había perdido el objeto, podía decir, después de

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Geley aprovechaba pues un encuentro con él, en casa de amigos comunes, o en el restaurante, para presentarle uno de los sobres sellados. A lo largo del experimento, Gustave Geley no perdía de vista al clarividente. Éste tomaba el sobre en su mano, concentraba su pensamiento, paseaba de un lado a otro por la habitación y luego, al cabo de cinco, diez o quince minutos, daba generalmente el contenido exacto. Le tomó más tiempo conocer el papel contenido en el tubo de plomo; necesitó dos sesiones y considerables esfuerzos. En diez experimentos, tuvo ocho éxitos completos, uno incompleto y un fracaso. Informes de tres sesiones Estas sesiones son relatadas por el doctor Geley en su libro La ectoplasmia y la clarividencia. El propio Gustave Geley dirigió los experimentos. “1º experimento, el 12 de septiembre de 1921, hacia las 11 de la noche Después de una cena íntima en casa de amigos comunes, presenté al Sr. Ossowiecki, en presencia de los convidados reunidos en la sala, el paquete de cartas preparadas de antemano que había traído conmigo. Había ocho sobres sellados, de los que dos eran míos y sabía lo que contenían. Desconocía completamente el contenido de los seis restantes. Le tendí el paquete al clarividente: extrajo, aparentemente sin elegir, uno de los sobres. Ossowiecki tenía el sobre en su mano. Marchaba a grandes pasos a través de la sala. Se sentó, se levantó. Hacía un visible esfuerzo de pensamiento. Terminó por decir las siguientes palabras, que fui anotando: ‘Es muy corto… algunas palabras’. (Silencio de algunos minutos). ‘Es un hombre que lo escribió’. (Breve silencio). ‘Es un asunto de Polonia’. (Silencio muy corto). ‘Son deseos’. (Silencio muy corto.) ‘Es todo. No está firmado’. Entonces lo abrí y leí, sobre una tarjeta doblada en cuatro (con la escritura en el centro): ‘Buenos éxitos a Varsovia’. Agrego que yo pensaba en cualquier otra cosa menos en este simple deseo. 7º experimento, 23 y 24 de septiembre de 1921 Después de una cena en el restaurante, le entregué al Sr. Ossowiecki, una de las cartas que había preparado la Sra. Geley cuyo contenido yo desconocía. Me dijo: ‘Es una carta de una dama. Es de su esposa. Son cumplidos y una invitación… Precisaré mañana. Guarde esta carta’. El día siguiente, en casa del príncipe Lubomirski, le entregué de nuevo el documento. He aquí el contenido de la carta de la Sra. Geley: Señor Ossowiecki, lo felicito por poseer dones tan maravillosos, y le agradezco cordialmente que dé al doctor la oportunidad de estudiarlos. Espero que pronto nos dé el gusto de vernos en París. Mientras tanto, reciba, con todos mis cumplidos, la seguridad de mi más distinguida consideración. A. Geley, París, 22 de agosto de 1921.
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algunos instantes de concentración, dónde se encontraba, en qué condiciones había sido extraviado y describir a la persona que lo había encontrado o robado. Podía revelar a ciertas personas hechos referentes al pasado, el presente y el porvenir. Cuando se encontraba en contacto con alguien cuya muerte estaba cercana, veía alrededor de su cuerpo una suerte de aura sombría que no lo engañaba, aun cuando la salud aparente de la persona fuera perfecta. Repetidas veces, e involuntariamente, le ocurrió que se desdoblaba. Con el profesor Stanislas Poniatowski, titular de la cátedra de etnología de la Universidad de Varsovia, hizo un trabajo de investigación por medio de objetos guardados en los museos de Polonia. Describió la historia y el origen de estos objetos. El fin de Stefan Ossowiecki fue trágico. Probablemente fue muerto por la Gestapo en la insurrección de Varsovia, el 5 de agosto de 1944. Su cuerpo nunca fue encontrado. Los experimentos Gustave Geley y Charles Richet conocieron a Stefan Ossowiecki en Varsovia, en abril de 1921, gracias a un amigo común. Se intentaron algunos experimentos simples y tuvieron éxito. Luego tuvieron lugar otras pruebas más precisas, ora en París, ora en Varsovia. Durante una estancia en Varsovia, en septiembre de 1921, se realizó una serie de experimentos con el doctor Gustave Geley, que confirmó plenamente la primera, realizada en el mes de abril anterior por el profesor Richet y el doctor Gustave Geley. Este último presentó sucesivamente a Stefan Ossowiecki documentos, preparados todos por adelantado lejos de su presencia. Estos documentos estaban constituidos por sobres sellados que contenían, cada uno, una pieza para leer. Esta pieza estaba a su vez doblada en medio de varias hojas de papel opaco. Es decir que era imposible tener conocimiento de ella por medios normales. Finalmente, en un caso, la pieza por leer no había sido colocada en un sobre, sino encerrada en un grueso tubo de plomo. Entre los documentos presentados a Ossowiecki, algunos eran de Gustave Geley, otros le habían sido confiados por amigos desconocidos del clarividente y Gustave Geley desconocía su contenido. Los experimentos tenían lugar en las condiciones más diversas. Ossowiecki estaba extremadamente ocupado, y no podía participar en sesiones regulares. Gustave

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He aquí el informe de las palabras del Sr. Ossowiecki: Una mujer de (aquí la edad exacta de la Sra. Geley) años, escribió esta carta. Esta carta se dirige a mí… Es algo de afecto. Son ideas de ella de admiración y de deseos… Una de sus hijas estaba a su lado mientras escribía. Fue escrita en el 2º piso. La mujer tiene un aire cansado… Escribió en su gabinete donde hay sillas cubiertas de cuero oscuro… La carta fue escrita el 22 de agosto. Esta dama, en su admiración por mí, está contenta de conocerme y tiene la esperanza de verme pronto… La carta fue escrita entre las 4 y las 5 de la tarde. Todo es exacto, excepto las sillas cubiertas de cuero. Estas sillas existen en una habitación contigua. Pero es de hacer notar que la Sra. Geley había pasado la mayor parte el día en esa habitación. En efecto, la carta fue escrita entre las 4 y las 5 del 22 de agosto, en el 2º piso, en presencia de una de mis hijas. Efectivamente, la Sra. Geley estaba muy cansada aquel día. 10º experimento Este último experimento fue el que se hizo con un tubo de plomo. Esta idea y su realización pertenecen al conde Guy du Bourg de Bozas. Hizo fabricar un tubo de plomo, cuyas paredes tenían un espesor de tres centímetros. Rogó a uno de nuestros amigos, que hiciera introducir en el tubo, por un tercero, una dama que se iba de Varsovia el mismo día, una carta, secreta para todos nosotros. Hizo soldar la abertura y me envió el objeto. Una primera tentativa tuvo lugar el 28 de septiembre, en el restaurante, después de una copiosa comida. He aquí lo que dijo Ossowiecki entonces: ‘Es una mujer quien ha escrito. Es algo referente a la naturaleza, en relación con el hombre y el sentimiento. Está en medio de la creación. Fue escrito en condiciones muy originales’. Le pregunté al clarividente: ‘¿Hay que cortar el tubo?’ Y él respondió: ‘No, espere, no estoy satisfecho. Deseo una nueva sesión’. Esa segunda sesión tuvo lugar en casa del príncipe Lubomirski, a las 6 de la tarde, el 30 de septiembre, en presencia de otras personas. A duras penas, al principio, luego más fácilmente, Ossowiecki dijo: ‘La creación… la gran creación… la naturaleza” (largo silencio). ‘Se trata de un hombre poderoso… Es el sentimiento del pueblo que es uno de los grandes hombres de este siglo… No puedo comprender. Veo dos cosas, hay algo escrito, escrito por una mujer. Y hay un dibujo. El dibujo representa a un hombre que tiene grandes bigotes y grandes cejas, no tiene nariz… Tiene un traje militar… Se parece a Pilzudski. El texto está en francés. Dice: Este hombre, no tiene miedo a nada, ni en la política, ni en ningún orden de ideas… como un caballero’. Inmediatamente, el tubo es cortado en presencia de los asistentes. Extraigo de él un papel que desdoblo. Contiene un dibujo esquemático que representa al mariscal Pilzudski, con grandes bigotes, grandes cejas, no hay nariz dibujada, tiene traje militar. Debajo del dibujo está escrito: El caballero sin miedo y sin reproche”. Comprobaciones de Gustave Geley Allí no podía haber ni superchería ni ilusión. Se habían tomado todas las precauciones. A lo largo de toda la duración del experimento, Stefan Ossowiecki estuvo vigilado. Jamás miraba el sobre sellado que tenía en su mano crispada. Palpaba, trituraba y amasaba la carta entre sus manos. Cuando la visión estaba terminada, los experimentadores abrían ellos mismos el sobre, después de haber comprobado que estaba intacto. Stefan Ossowiecki podía leer el contenido de cartas selladas, inaccesibles a las vías sensoriales normales, ya sea que estuvieran en un simple sobre o en un tubo de plomo. Leía con la misma soltura los documentos preparados lejos de él y los que se preparaban en su presencia. En resumen, parecía saber lo que la carta contenía, y se ayudaba con esa percepción. Establecía una relación con el que la había escrito. Podía describir entonces a este último, sus características, el ambiente. Al mismo tiempo, se refería al tiempo y el lugar donde la carta se había escrito y tenía entonces el conocimiento intuitivo más o menos completo del contenido del texto. G. Geley descartó como explicación de estos fenómenos, la lectura a través de cuerpos opacos. En efecto, Ossowiecki tenía cierta noción de la escritura; captaba perfectamente las ideas contenidas en el texto, pero no leía nunca textualmente, ni palabra por palabra. G. Geley descartó también como explicación, la lectura de pensamiento y la telepatía con la persona que había escrito la carta, o que conocía su contenido. Pues, carecía de importancia que las personas presentes estuvieran o no informadas del contenido o del autor de las cartas. Concluye que la facultad de Ossowiecki provenía sobre todo, le parecía a él, de la psicometría.
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E C O S

Gustave Geley nació el 13 de abril de 1868 en Montceau-lesMines. Realizó brillantes estudios de medicina en la facultad de medicina de Lyon. Laureado por ese establecimiento universitario, fue interno de hospitales y pasó su tesis de medicina. Obtenido su diploma, el joven doctor Gustave Geley se estableció en Annecy donde ejerció su profesión. El espiritismo estaba entonces muy en boga, le intrigaron fuertemente los fenómenos psíquicos y fue uno de los fundadores de un organismo destinado a la investigación experimental de la supervivencia del alma: el Instituto Metapsíquico Internacional. Nombrado director de ese establecimiento, trabajó a partir de entonces con un comité formado por eminencias científicas e intelectuales, compuesto entre otros por Charles Richet, Camille Flammarion, Sir Oliver Lodge o Ernest Bozzano. Los trabajos realizados en el IMI por estos investigadores alcanzaron resultados sorprendentes, especialmente en el campo de la ectoplasmia. Por otra parte, los dirigentes políticos de la época reconocieron al IMI como de utilidad pública en 1919. En 1924, al regreso de una sesión con el médium Franek Klusky, en Varsovia, durante la cual consiguió una nueva producción de impresiones de ultratumba, murió trágicamente en un accidente de avión estrellándose en los suburbios de la capital polaca.

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POESÍAS

SEñOR PRESIDENTE, Como una carta venida de un más allá De la que sospecha la fuente y el olor, Soy el cantor blanco de piel; Que, en el negro de sus noches sin oropel, Le observa y le espera en esos mundos invisibles y visibles yuxtapuestos en la ronda Que gira incesante en la lucha infinita, Por la Paz entre los hombres y la Vida. Le escribo since overworld, Because my soul dreams a wonderful world, El de Martin y Gandhi, El de Lincoln y Kennedy. I know the story, la de un pueblo en revuelta, Que sigue en busca de mi justicia Creyendo en lo posible en el fin del colt, Y que nazca una nación bajo la bandera que se pliega Y en vez se envuelve de palabra de amor, Para calentar los corazones sin distingo de raza. Del África en movimiento y en su llamada, Tierra de sus padres bajo un mismo cielo, Veo en sus ojos la lágrima de unión Donde el agua salada se hará para todos esos millones El alimento puro y vital para abrevar El pensamiento, el sentimiento, la hermandad. Señor Presidente, usted es mi acorde, Mi música, mi jazz y mi blues, Mi canción entonada al marino en el puerto. God is in your house, Spirit is in your house. El océano en las olas del tumulto, Es un puente entre los continentes, Para mi fin del desprecio y el insulto, Y en el mismo color de la sangre. Piense en nosotros los hacedores de lo posible, Hagamos revivir la esencia de las biblias, Evitemos la prédica de sombríos mentirosos Que se disfrazan como los malos actores. Señor Presidente, a quien puedo llamar hermano, Ya no soy más un hombre, sino un espíritu en oración, Que cree en usted como nunca Cuando Nairobi tenga el derecho de amar, Inscrita en la bandera estrellada de una estatua en libertad, El mundo en crisis encontrará su liberación Por la voluntad de uno solo, es la multitud que avanza. God bless you! Claude NOUGARO

COMPAñEROS DE RUTA Perros dotados de razón De amor fuerte y de pasión Para ustedes dueños de mansión Que dan caricias a montón En sus pelajes sensibles Sus patas dóciles al aire Sus ojos llenos de oración Y hacer lo necesario para gustar Fuera su cola bate el aire En libertad sobre la Tierra Dando a los Hombres lecciones El saber del compañero Perros dotados de pensamiento Vibrante al corazón sufriente Sintiendo a los desencarnados Entrar en vuestros hogares Fieles amigos de nuestras ayudas Fuente de ser y de ayudas Comprenden todo de la vida Todo del hombre al espíritu Que nadie le toque Conocerá rayo y furia Los que quieren vuestra piel Son cobardes y sapos Perros erguidos, seguros del Amor A la verdadera vida de siempre No muestren solamente los dientes Más que para morder en el viento. Louis ARAGÓN

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MIRADA SOBRE

por FA B I E N N E T O U Z E T

EL ESTRÉS Y LAS ENFERMEDADES

Hans Selye

“Estrés” es una palabra indisociable de su inventor, el endocrinólogo canadiense Hans Selye (1907-1982) quien fue uno de los primeros investigadores en interesarse por él a principios del siglo XX. Fundador del instituto de medicina y de cirugía experimental de la universidad de Montreal, H. Seyle publicó en 1956 un libro que lo hizo célebre: El estrés de la vida. Considerado por esto como el Einstein de la medicina, puso al día un nuevo concepto diagnóstico: el síndrome de adaptación, es decir, el conjunto de modificaciones que permite a un organismo soportar las consecuencias fisiopatológicas de un traumatismo natural u operatorio. Acababa de nacer el estrés en el repertorio de patologías del mundo moderno y en lengua francesa. Seyle escribió más de 40 libros sobre el tema. NUESTRO MUNDO MODERNO Y EL ESTRÉS Nuestras sociedades modernas están lejos de la armonía necesaria para nuestras naturalezas encarnadas y bien parece que cada vez estamos más confrontados al estrés y sus consecuencias, como lo subraya el espíritu Dr. Ravalec en un mensaje recibido en sesión espírita: “Lo sabéis porque estas palabras son repetidas frecuentemente en el interior de vuestro mundo contemporáneo. Sufrís el estrés de vuestra cotidianidad, el estrés que acarrea angustia perpetua en el individuo. El psiquismo de todos los seres encarnados en esta tierra está en relación constante, en relación perpetua con
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vuestra envoltura carnal, con todo vuestro organismo. El estrés, que es una forma de ataque esencial para el equilibrio psíquico de los individuos, no puede tener, a más o menos largo plazo, sino consecuencias físicas en el plano orgánico, y principalmente en el plano fisiológico, en el plano de la función orgánica”. Otro mensaje más: “Vuestras sociedades injustas, vuestras sociedades decadentes, vuestras sociedades de jerarquía y de dinero, fomentan la enfermedad pues, en verdad, el hombre trabaja mal, el hombre produce mal. Vivir en el miedo ya es crear su enfermedad del futuro, su enfermedad del día siguiente. Vivís de ilusiones, vivís en la envidia y demasiado a menudo quizás hasta en los celos. Vivís en el odio, vivís en un mal reparto y os desequilibráis sin cesar. Vivís en el estrés, vivís en un movimiento que no corresponde a vuestras verdaderas naturalezas”. EL SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN Hans Selye ha definido al estrés como una respuesta no específica del cuerpo humano a una agresión: es el síndrome general de adaptación del cual nos muestra tres fases. Diferencia al buen estrés del malo. En efecto, ante un peligro percibido, imaginado o soñado, el cerebro desencadena inmediatamente una suerte de “tormenta hormonal” y una

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depresión del sistema inmunitario. Esa reacción está destinada a preparar lo mejor posible al cuerpo ante la agresión, se tendrá la opción de atacar o de huir. Se comprueba allí un descenso de la temperatura del cuerpo, aumento del tono muscular, aceleración de los latidos cardiacos, aumento del flujo sanguíneo, dilatación de las arterias musculares y un descenso del azúcar en la sangre. Hay igualmente la famosa descarga de adrenalina cuya acción inmediata permite la movilización de la energía. A ese nivel, lejos de ser una enfermedad, el estrés representa más bien la expresión primera del instinto de supervivencia. Es la fase de alarma. Selye hace también la comprobación de que, si bien el hombre ha estado desde siempre sometido al estrés, hoy parece mucho más afectado por ese mal. La vida moderna es ruidosa, superpoblada y contaminante. Numerosos eventos son factores de estrés: un duelo, un divorcio, un aborto, un accidente, una mudanza; pero también una boda, un nacimiento o el éxito en un examen. Cuando el estrés se repite, el organismo entra en la segunda fase, la de la resistencia. Pero en nuestras sociedades los cambios son mucho más rápidos y los organismos ya no tienen la posibilidad de administrarlos. Las dificultades, ya sean familiares o sociales, son numerosas. La vida urbana es muy fatigosa, el amontonamiento en los transportes, las múltiples agresiones, visuales o auditivas, son permanentes. En cuanto a la vida profesional, ésta evoluciona demasiado rápido y mal, cada vez hace falta dar más ante la competencia y la jerarquía es cada vez más exigente. Algunos deben hacer frente al hostigamiento moral. Entonces, si el estrés se mantiene, si se vuelve crónico, el organismo entra en fase de agotamiento. Esta etapa se caracteriza por un exceso de secreciones hormonales y un agotamiento psíquico y somático. El sistema nervioso ya no consigue regular los mecanismos fisiológicos y el cuerpo ya no puede reconstituir sus recursos. Llegado a esta etapa, el individuo vive un estrés patógeno que influirá fuertemente sobre su estado de salud. Las reacciones pueden ser considerablemente distintas según las personalidades. LAS ENFERMEDADES VINCULADAS AL ESTRÉS Los numerosos estudios médicos realizados muestran que el estrés es fuente de diversos males y que el estrés crónico parece tener graves consecuencias sobre la salud. Entre los numerosos males contemporáneos que de ello resultan se citan: espasmofilia, cansancio crónico, asma, poliartritis, enfermedades respiratorias vinculadas a frecuentes opresiones, enfermedades digestivas, pues el abdomen es a menudo el primero en reaccionar a las agresiones externas (colitis, úlceras, espasmos), enfermedades de la piel pues un mal funcionamiento de los vasos sanguíneos de la piel genera urticaria, eczema, psoriasis o dermatitis. Los Espíritus nos han indicado que algunas de estas enfermedades tenían un origen palingenésico, vinculado por tanto a una vida anterior. El estrés, fuente de desequilibrio, puede desencadenar allí, a nivel del periespíritu el recuerdo de un antiguo traumatismo y llevar al desarrollo de una patología en esta vida. Por ejemplo, una persona enterrada viva en su última vida podrá sufrir de asma y una persona torturada, de poliartritis reumatoide. Pero quisiera detenerme aquí en las enfermedades cardiovasculares pues los riesgos de ellas aumentan en las personas estresadas. El corazón es sometido a ruda prueba por el aumento del ritmo cardiaco y por la contracción de las arterias. No puede cumplir su rol correctamente y puede acarrear riesgos de hipertensión o provocar infartos al miocardio o accidentes cerebro-vasculares. Durante una sesión espírita en febrero de 1983, el espíritu Dr. Suzanne supo explicarnos la importancia del estado de ánimo de un sujeto y su impacto sobre este órgano vital. He aquí su mensaje: “El objeto de mi venida es resultado de una intención particular en cuanto a las diferentes formas de enfermedad relacionadas con el músculo cardiaco. El músculo cardiaco idealizado y a menudo mal idealizado es un músculo esencial para la función vital. Este músculo está en relación ondulatoria con la materia cerebral; esta relación ondulatoria entre el agente cerebral y el músculo cardiaco es de una importancia capital, pues la materia cerebral sigue siendo allí lo esencial y lo más importante en cuanto a la transmisión del pensamiento, atributo capital del espíritu. La angustia, el temor, la preocupación, el pavor, el ritmo carnal de lo cotidiano, toda cosa sentida y pensada por el espíritu se integra en esta relación ondulatoria entre la materia cerebral y el músculo cardiaco. Por consiguiente, el músculo cardiaco está más amenazado por el estado del espíritu que habita un cuerpo que por los elementos físicos externos a ese cuerpo. Limitar la terapia a partir de la idea únicamente biológica es un error, pues si bien es cierto que algunos elementos externos intervienen a veces en el debilitamiento del músculo cardiaco, afirmo con firmeza y con certeza que estos elementos son de poca importancia. Lo que se ha convenido en llamar el corazón está estrechamente relacionado con el espíritu, con lo que ese espíritu significa de equilibrio o desequilibrio. La higiene cardiaca es pues una higiene del espíritu”. LAS DIVERSAS TERAPIAS Entonces, hagámonos ahora la pregunta de las diversas terapias previstas para curar el estrés. Si los tratamientos médicos preconizan somníferos, ansiolíticos u otros antidepresivos, y éstos son consumidos en gran cantidad en las sociedades occidentales, también se puede observar que buen número de personas parece preferir la homeopatía, la osteopatía, la medicina china, el yoga u otro método de relajación, y también la hipnosis. Es sobre este último punto que los espíritus fundan sus mayores esperanzas. En efecto, Dr. Suzanne termina así su mensaje: “El músculo cardiaco puede sufrir ciertas lesiones, aparentes y registrables gracias a una técnica más adelantada ahora en la tierra. Nos colocamos en el caso magnético o hipnótico de regreso a la angustia, de regreso al pavor, de regreso al estado de ánimo, origen de un eventual accidente cardiaco, y por consiguiente de una futura lesión. Colocándonos en el interior de este sueño paralelo, nos dirigimos al sujeto para extirpar su angustia, para tranquilizar su espíritu; modificamos lo que no parecía modificable en apariencia física y a partir de allí vamos a dar al músculo cardiaco, un renacimiento celular a partir de la
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orden operada por el terapeuta magnetizador o hipnotizador. La materia puede sufrir una gran transformación a partir de estos estados paralelos de sueño, sueño que habrá que utilizar cada vez más. Por desgracia, la hipnosis y el magnetismo como imagen y como metáfora, también han sido empleados con demasiada frecuencia con fines espectaculares. Más allá del aparente espectáculo, existe la fuerza esencial del espíritu, fuerza que se despliega al máximo en estas formas de sueño. Utilizar estas formas de sueño, es saber hablar al espíritu, es saber modificar la estructura de un órgano, y en este caso, el eje cardiaco”. Algunos años más tarde otro espíritu confirmó lo mismo: “Como individuos no sois vosotros solos responsables de esta mala realidad, pero como espíritas sois vosotros solos responsables de difundir nuestras palabras. De muy buena gana buscamos para vosotros todo lo que puede convenir y pueda integrarse a vuestras conciencias de hoy por nuestras palabras. Pero sin verdad, sin espíritu y sin conciencia de verdad de ese espíritu, no podemos nada y no podéis nada. ¿Me atrevería yo a decir que vosotros sois los autores de vuestras enfermedades? Sí, en la medida en que la sociedad es responsable, en la medida en que vuestras asambleas colectivas son responsables de vuestros desequilibrios individuales, en la medida en que vivís mal, fomentáis la enfermedad, alimentáis la enfermedad, sois los autores del desequilibrio por vuestra inferioridad terrenal. No os juzgo, hago la comprobación de una realidad de desequilibrio entre el alma y el cuerpo. Es tiempo entonces de que la medicina se convierta en medicina de la conciencia. Es tiempo entonces de que la medicina se convierta en medicina del espíritu. La fitoterapia es una aproximación. La fitoterapia es una cita con la naturaleza y aún cuando ella no está en absoluto contaminada. Pero el camino irá lejos y será diferente cuando hayáis encontrado vuestras verdaderas naturalezas y cuando la hipnosis haya triunfado sobre vuestros cuerpos”. Esperando que la hipnosis encuentre su verdadero lugar en el campo de la medicina, y sin hablar aquí del magnetismo que evidentemente puede aliviar, y hasta curar buen número de males, el hombre tiene a pesar de todo un extraordinario potencial que puede utilizar y es el de su imaginación. Escuchemos a este respecto al espíritu Alexis Carrel, venido en enero de 1992: “El psiquismo humano es una reacción a los pensamientos, a las imágenes, a todos los sentidos que podéis conocer en vuestra materialidad, pero es una reacción profundamente espiritual. Los estados de conciencia del hombre han sido definidos y son numerosos. Estos estados de conciencia responden en forma cierta a lo que denominaré imaginación. Como fuerza esencial en todos vuestros actos de pensamiento, debéis encontrar numerosas imágenes. Todos tenéis la fuerza de la imaginación y en consecuencia, todos tenéis a vuestra disposición el poder de forjar imágenes, de construir situaciones que os pueden permitir establecer realidades carnales. Quiero decir que vuestro poder de pensamiento puede permitir aliviar vuestros males físicos si sabéis despojaros de toda forma de orgullo y de toda forma de reflexión de tipo egocéntrico.
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No se trata de decir yo quiero, se trata más bien de afirmar yo imagino, comprendo, construyo, describo. No quiero que mi prójimo se cure, lo veo curarse, lo imagino curándose y entonces esta fuerza particular del psiquismo humano emite inmediatamente un fluido que se exterioriza de vuestras envolturas físicas para alcanzar el propósito, el sujeto, y para dar resultados ciertos. Podéis tener todas las voluntades orgullosas de la tierra, no llegaréis a vuestra meta. Pero si, después de haber sabido volver a la fuerza causal, volver a la fuerza creadora, si entonces habéis podido volveros libres de imaginar todas las bondades, todas las hermosuras, todas las transformaciones, digo de esas bondades, de esas hermosuras y de esas transformaciones que tendrán realmente sentido en una expresión física directa. Mis caros amigos, imaginad lo mejor y conseguiréis lo mejor”. LA MEDICINA DEL MAñANA Entonces, aunque el camino todavía parece largo de recorrer, quiero compartir con ustedes toda la esperanza proporcionada por los espíritus que se comunican con nosotros. Su medicina es calificada de medicina espírita, es una medicina cristiana, de compartir y no se opone de ninguna manera a la medicina de los hombres como lo subrayó José Arigó en un mensaje de 1985. Su diferencia radica en el hecho de que toman en cuenta los tres componentes del hombre, espíritu, periespíritu y cuerpo físico, y la relación que existe entre ellos pero escuchemos antes: “En efecto, entre estos tres componentes existe una relación importante de extraordinarias consecuencias en cuanto a la salud de cada uno de vosotros, una salud que encuentra su equilibrio esencialmente en la relación entre vuestras naturalezas espirituales y vuestras naturalezas carnales a través de vuestra otra naturaleza, quiero decir la naturaleza de vuestro doble periespiritual. Una naturaleza que tiene la facultad de registrar todos los instantes vividos sobre este globo, tanto para el presente como para vuestra génesis completa, es decir para todas vuestras vidas, desde vuestra impulsión espiritual a partir de Dios, nuestro Padre. Esta relación, dentro de la relatividad de vuestra naturaleza de carácter trinitario debe saber responder a las exigencias de lo que llamaré la nueva medicina, la medicina del mañana, la medicina del porvenir, la medicina total pues dentro de esta singular relación, sabe establecer justamente una suma entre el espíritu, el doble y su cuerpo. Siendo, por supuesto, el total de la suma, el estado de vuestra salud, un estado que puede cambiar a partir de vuestro medio de encarnación, a partir de vuestro entorno físico y, por consiguiente, a partir de las agresiones que podáis recibir del exterior existencial, en el interior de vuestro entorno humano. Pero una salud que, también, resulta ampliamente de un balance, del balance de vuestro estado espiritual, del balance de vuestro estado periespiritual, del balance del conjunto de vuestras vidas pasadas, del balance de vuestras naturalezas diferentes ya que, por supuesto, la evolución de cada uno fue diferente. La medicina total es, por consiguiente, una medicina de precisión que se vincula particularmente al individuo que debe recibir la nueva terapia. Se trata para vosotros, los testigos

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de lo invisible, de saber cómo transmitir esta medicina nueva al gran público. Se trata para vosotros, los espíritas, de encontrar los justos términos, el justo vocabulario, las justas imágenes, para justamente, en el sentido cristiano de esta definición, saber establecer en la conciencia de aquellos que todavía no saben, un esquema lo suficientemente claro para que se hallen en estado de comprender, pues quien está en estado de comprender está en estado de recibir. Es evidentemente mucho más difícil administrar esta nueva terapia al que no la conoce y que, por consiguiente, no puede comprenderla”. La esperanza es aún mayor para nosotros cuando podemos vislumbrar que esta lucha por el reconocimiento del espíritu está a punto de tomar forma y que el porvenir del hombre no podrá ser sino mejor. “Recorréis un largo camino difícil y sembrado a veces de múltiples trampas, ante la crítica, ante todas las formas de mala fe, pero no importa, se trata de aliviar a vuestro hermano. Se trata de definir progresivamente una nueva medicina y nada se transforma con brutalidad. Toda metamorfosis dentro de vuestro mundo físico tiene su necesidad temporal, un tiempo que debe ser llenado por vuestra atención, por vuestra reflexión, por vuestro deseo ardiente de saber siempre más por una comunicación regular entre nuestro mundo y el vuestro. Es la esperanza que traigo esta noche en este mensaje. Estoy absolutamente seguro de que está naciendo una verdadera medicina. Otros hombres que no siguen especialmente la vía espírita, que no se benefician de esta información procedente del más allá, singularmente se empeñan, hasta sin saberlo, por el mismo camino, el camino de una medicina que por fin tomará en cuenta la totalidad del ser humano en su triple composición: espíritu, doble etérico y cuerpo físico, una medicina que ya no será la medicina de la agresión sino que será la medicina de la atención y de la reflexión. El magnetismo puede vislumbrarse, la fitoterapia también puede vislumbrarse. Vosotros seréis la síntesis de todas las búsquedas porque estaremos presentes para ayudaros a establecer esa síntesis que se convertirá en la nueva medicina. Es así como muy curiosamente algunos de vuestros hermanos humanos que habían empleado, o tomado, caminos diferentes, también vendrán naturalmente a vosotros porque en vuestros actos y en vuestras palabras, encontrarán su propio camino. Es así como progresivamente se irá creando la ósmosis. Muchos hombres ya no están en contacto con el mundo de los espíritus. Eso no quiere decir que no sienten la presencia del espíritu. Eso no quiere decir que ignoren la fuerza de un fluido. Eso no quiere decir que ignoren la fuerza de una teluria. Eso quiere decir que aún no han comprendido el mecanismo de todas estas fuerzas. Eso quiere decir que actualmente os encontráis ubicados en un punto esencial que denominaré “el punto de convergencia”, convergencia de dos experiencias, convergencia de dos caminos que parecían diferentes y que, singularmente, acaban por reunirse. En la encrucijada de estos caminos, resultante de una sana búsqueda, estoy seguro que van a reunirse, los hombres de bien en favor del hombre. Así las carnes serán liberadas, así también los espíritus serán salvados, quiero decir los espíritus que sufren en el interior de su envoltura carnal”.

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REGION ALSACE-LORRAINE
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Tél 03 83 51 37 56 / 03 83 40 25 36 e-mail : christophe.chevalier672@orange.fr • Samedi 28 novembre : «Les preuves scientifiques de la vie après la vie» par Jean-Jacques Charbonier • Samedi 30 janvier 14h00 : qu’est-ce que la mort ?/15h30 : L’origine des maladies En après-midi de 14h00 à 18h00 Hôtel IBIS - Quai sainte Catherine, 42 rue du XXe Corps

PARIS
n Paris
Tél : 09 50 30 56 18 - e-mail : j.peccatte@free.fr • Les samedis 7 novembre et 5 décembre de 14h à 18h : Thèmes à définir Librairie „Les cent ciels“ - 12 av. Jean Aicard - 75011 Paris Métros : Ménilmontant ou Saint-Maur

REGION MIDI PYRENEES
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Tél 04 67 36 65 22 - e-mail : fabytouzet@wanadoo.fr Fabienne Touzet : 04.67.36.65.22 Samedi 17 octobre à 15h30 : «Le guide spirituel» (à confirmer) Hôtel Ibis, échangeur Béziers-est, av. du viguier, Béziers.

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Pour les indications actualisées concernant nos conférences, connectez-vous sur le site www.spiritisme.com (rubrique «conférences»). Vous y trouverez également quelques actualités et en particulier notre forum de questions-réponses qui vit au rythme d’interventions quotidiennes.

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D'anciennes revues sont encore disponibles, dont voici les principaux thèmes abordés. Les numéros marqués d'un astérisque (*) font l'objet d'une promotion. Anciens numéros épuisés : n° 1 au n° 19
20* Fantômes d’Ecosse - La photographie transcendentale - L’histoire du Cercle Allan Kardec (4) - Eléphant Man - Edgar Cayce - Rosemary Brown 21* Les stars en parlent - La quatrième dimension L’histoire du Cercle Allan Kardec-(5) - Eusapia Paladino Padre Pio : un médium au cœur de l’église 22* Spiritisme et politique - La Xénoglossie L’histoire du Cercle Allan Kardec (6) - Sissi spirite - Padre Pio : un médium au cœur de l’église (2e partie) 23* Médias ; j’y crois, j’y crois pas - L’histoire du Cercle (7) - Portrait : Eléonore Piper - Témoignages passés : le fantôme des vivants Correspondances croisées 24* Max Ernst et l’énigme de l’Arizona - L’histoire du Cercle Allan Kardec (8) - Louis II de Bavière était-il médium ? - Forums à Nancy et Besançon La combustion spontanée 25* Entretien avec le professeur Jean Dierkens L’histoire du Cercle Allan Kardec-(9) - La vie et l’œuvre de Gabriel Delanne Le Yéti, mythe ou réalité 26* Victor Hugo spirite - La réincarnation - Le maître Philippe de Lyon Daniel Dunglas Home, un médium extraordinaire - Le docteur Gustave Geley 27* Entretien avec Jean-Pierre Girard - La catastrophe du R101 - William Crookes - Le docteur Papus - La vie des esprits dans l’au-delà - Matthew Manning, son histoire 28* Le somnambulisme naturel - Entretien avec Gaston Debever - Le spiritisme face à la science Spiritisme et religion - La musique de l’invisible Charles Richet 29* Le magnétisme, une énergie d’avenir Entretien avec Marie-Capdecomme - Les philosophes - Quand les sirènes font surface - Rencontre spirite, à propos du Brésil 30* Celtisme et druidisme - L’homme et la bête Le new-age ou le bric-à-brac spirituel - L’architecture et les ondes de formes - Jean-Marie Vianney, curé d’Ars, médium. 31* Dossier : Le rêve - Le sixième sens - C’est quoi le spiritisme ? - Histoire du magnétisme et de ses précurseurs - Sir Arthur Conan Doyle 32* Les légendes sont-elles une réalité-: les esprits répondent - A propos de la mondialisation - La raie géante - Vie et légende de Bouddha Alchimie, le grand secret 33* Maisons hantées et fantômes - L’expression artistique de l’au-delà Justice et peine de mort L’électron, une particule divisible et intelligente La réincarnation 34* Phénomènes OVNIS - Le secret de Fatima Les forces de la pensée La vie de Nostradamus - Le Père Lachaise - La psychométrie 35* L’inquisition d’hier et d’aujourd’hui Rencontres spirites au Vénézuéla L’atome spirituel - Jean Meyer, le bienfaiteur du spiritisme 36* Les artistes de l'au-delà - Jeanne D'Arc a-t-elle été brûlée ? - Les maladies mentales à travers l'histoire - La combustion spontanée - La psychométrie 37* L’IMI, Institut Métapsychique International Prémonitions et pressentiments - Le fantôme des vivants démontre l’existence de l’âme L’ectoplasmie 38* Le Brésil, une terre de spiritualité - Napoléon a-t-il été empoisonné ? Voyage en Roumanie Histoire de comètes - Poésie spirite 39* Christianisme et spiritisme - Entretien à propos de la clairvoyance - Le voyage astral - La faim dans le monde - Poésie spirite 40* Les grandes énigmes du monde - La médiumnité opprimée - Entretien avec Karine Chateigner La méthode Coué ou l’imagination au pouvoir 41* Magnétiseurs et Guériseurs - A propos des greffes - Entretien avec Adrien Piersanti l’Hypnose Poésies spirites 42*Dossier : la réincarnation - Entretien avec Virgil, magnétiseur et hypnotiseur spirite Expériences de psychométrie - Sclérose en plaque 43* Dossier : la clairvoyance - Peut-on prédire l’avenir ? - Médias et paranormal - Télépathie Psychométrie - Napoléon III et le spiritisme Peine de mort. 44* Dossier : la médiumnité - Raspoutine, le moine aventurier - Entretien avec Bernadette Chevalley : le magnétisme sur les animaux - L’Egypte. 45* Dossier : le phénomène OVNI - Les maladies oubliées - Entretien avec Marie-Noëlle Courtiol - La phytothérapie spirite - Mère Térésa 46* Dossier : Les fantômes - Le médium Jean Gusik - Psychométrie Sigmund Freud - La réincarnation Non à la peine de mort - La troisième révélation.
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47* Dossier : les forces de la pensée - Clairvoyance sur vies antérieures - La vie de Gabriel Delanne 1ère partie - Réflexion sur les rêves. 48* Dossier : les précurseurs du spiritisme - Interview de Rosemary Brown Soins magnétiques : témoignages - Violence et répression 49* Dossier : N D E, Expérience de mort imminente - Le visage du monde - Esprits et sentiments - Rufina Noeggerath - Les propriétés du périsprit 50* Dossier : Etre spirite aujourd’hui - Chico Xavier, médium - Croiset, clairvoyant - Manipulations génétiques : Le clonage. 51* Dossier : Les constructions énygmatiques - Entretien avec Karine sur“Le Nouveau Livre des Esprits” - L’art d’hier et d’aujourd’hui - Les pluies d’animaux - Enquête sur le monde invisible 52* Dossier : Paranormal et cinéma - A propos du sentiment religieux Télépathie : le psychisme végétal - Les monstres marins - Les sphères du Costa Rica - En quête de longévité 53* Dossier : Allan Kardec, le fondateur du spiritisme - Science : Les maladies de l’antériorité - Histoire : Le musée du spiritisme - Etrange : Le concert de Jean Romier - Lectures conseillées : Les cercles dans les blés 54* Dossier : Le spiritisme et la science - La jeune fille électrique Entretien-avec Joël Francheteau sur la psychokinésie - Eric Raulet, chercheur français - Quand le spiritisme donne un droit de réponse Histoires magiques de l’histoire de France-. 55* Dossier : Spiritisme et médecine - Disparition partielle d’un médium - Zoom sur la majorité silencieuse - La vie de Nostradamus - Le druidisme Padré Pio, un médium devenu saint - Enquête sur le monde invisible 56* Dossier : La quatrième dimension - Entretien sur la poésie avec Igor Manouchian - Léonard de Vinci, l’étincelle du génie - Zoom sur la majorité silencieuse : Les femmes prix Nobel - La santé holistique - Exposition de sculptures médiumniques en Angleterre. 57* Dossier : La médiumnité au féminin - Sculptures médiumniques à Michelham Priory - Zoom sur la majorité silencieuse : Les femmes prix Nobel (2) - Le spiritisme et la laïcité 58* Dossier : Bicentenaire de la Naissance d’Allan Kardec - La xénoglossie George Sand - La conscience - Entretien : Le cercle Allan Kardec a 30 ans Une maison hantée en Lorraine - Crop circles en Italie 59* Dossier : Avons-nous plusieurs vies ? : la réincarnation - Phénomènes inexpliqués en Sicile - Expérience de psychométrie - Forum à Oslo Spiritisme et société 60* Dossier : La vie des esprits dans l’au-delà. - Elisabeth Kubler-Ross, ou les derniers instants de la vie - Pascal Fortuny et la clairvoyance - La raison de la déraison 61 Dossier : Les artistes médiums - Centenaire de la mort de Louise Michel - À découvrir : L'univers d'Edgar Cayces 62 Dossier : Qu'est-ce qu'un médium ? - Clairvoyants célèbres : Gérard Croiset et Madame Fraya - À découvrir : Secrets et légendes de la France mystérieuse - Témoignage spirite 63 Dossier : Spiritisme et société - Entretien avec Karine Chateigner Antenne spirite de Norvège : Forum alternatif Oslo 2005 - Poésies spirites 64 Dossier : La clairvoyance - Les rêves célèbres de l’histoire - Il était une fois…,une histoire vraie - Le rêve - Les preuves de la survie. 65 Dossier : Matérialisation et ectoplasmie - Origin'Art : Exposition artistique du Cercle Allan Kardec - Poésies spirites 66 Dossier : La psychométrie - Le somnambulisme naturel et magnétique EMI-NDE, une nouvelle orientation - Fouilles archéologique dirigées depuis l'au-delà - Le bonheur est-il utopique ? - Faut-il toujours croire en Uri Geller ? 67 Dossier : Le guide - Hommage spirite : Au revoir Ségolène - L'incroyable clairvoyant et psychomètre Peter Hurkos - Les Templiers à la lumière du spiritisme - Esclavage, colonialisme, "le passé n'est donc jamais mort" ? 68 Dossier : Les écrivains inspirés par l'au-delà - La genèse de l'homme : entre esprit et matière - Entretien avec Jean-Jacques Charbonier médecin anesthésiste 69 Dossier : Spiritisme et religion : les premières croyances, les dogmes,.… L'univers : L'avant Big Bang - Hommage : Au revoir Jeanne et Louisa 70 Dossier : Fantômes et poltergeist - Les cercles de cultures : messages intergalactiques ? - Les fantômes de la télévision - Les maisons hantées Bateaux, trains, avions : manifestations fantomatiques - Enquête au pays des maisons hantées et des chasseurs de fantômes. 71 Dossier : La combustion spontanée du corps humain - Hommage : Au revoir Gaston - Quand la mort n'est pas une fin… - Histoire : Allan Kardec, du druidisme au spiritisme - Histoire : La lévitation - La tribune de

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l'au-delà - Presse-Opinions-Actualités : La place des femmes au sein de la société - En quête de spiritualité. 72 Dossier : La vie extra-terrestre - Spiritisme et ufologie - L’affaire Roswell Entretien avec Stéphane Alix - Les OVNIs dans l’art - L’affaire UMMO Des exoplanètes à la pluralité des mondes - Témoignages - OVNI et science - Rencontre du 2e type - Les fresques non identifiées. 73 Dossier : Les Arts médiumniques - Connaissance : Le cerveau, cet inconnu - Phénomènes : Le paranormal et la guerre - Messages : Messages de l'au-delà - De l'au-delà : La musique céleste. 74 Dossier : Regard sur le monde - Entre ciel et terre, spirite et médium : entretien avec Karine Chateigner - Témoignage : les séances de délivrance Le cercle Allan Kardec :la force pensée au quotidien. 75 Dossier : Les facultés psychiques - Editorial : Le nouveau visage de l'Amérique - Témoins : Né pour apprendre à être libre. 76 Dossier : Rêves et prémonitions - Editorial : les conditionnements religieux et culturels - Regard sur : Emmanuel Swedenborg, précurseur moderne du spiritisme. 77 Dossier : Les vie successives - Editorial : Le Journal Spirite : 20e année de parution - Regards sur : Résultats de psychométrie.

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LE JOURNAL SPIRITE N° 78 OCTUBRE 2009

A lire sans attendre...
Dans la continuité de ses deux premiers ouvrages, Le nouveau Livre des Esprits et Ecce Homo, Karine Chateigner poursuit son travail d’écriture avec Entre terre et ciel : spirite et médium , nouveau récit qui relate certains évènements d’une histoire spirite et médiumnique vécue au sein du cercle Allan Kardec. Karine y décrit son parcours, sa rencontre avec les esprits et la découverte de sa médiumnité. Les manifestations spirites décrites et analysées dans ce récit concernent des messages reçus, des phénomènes de hantise, de poltergeist ou de matérialisation, ainsi que tout ce qui relève des différentes médiumnités exercées au Cercle Allan Kardec (clairvoyance, écriture automatique, oui-ja, incorporation). Du vécu, rien que du vécu... mais aussi l’imprégnation spirituelle de ce vécu qui n’est pas seulement la marque de manifestations étranges ou extraordinaires, mais la compréhension de phénomènes post mortem, qui s’inscrivent dans le cadre d’une communication spirite plus que centenaire, selon la volonté d’esprits désincarnés désireux de transmettre aux humains le sens de la vie universelle. Depuis maintenant 26 années, Karine Chateigner au contact des morts a trouvé le sens de la vie et témoigne encore une fois par ce récit de la vie des esprits qui s’adressent aux humains dans l’extraordinaire de leurs manifestations. Un livre à ne pas manquer, pour comprendre la mort qui ouvre sur des horizons insoupçonnés…

Toujours disponibles

Pour toute commande : Jean-Claude Thirion** 22, bd d’Haussonville - 54000 NANCY - tel : 03 83 21 52 47
* Prix de l’ouvrage et envoi en France Métropolitaine. Pour les Dom-Tom et l’étranger, nous consulter. ** Chèque à mettre à l’ordre de «Karine Chateigner»

27,00 e
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L’unité, frais d’envoi inclus

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