Feminicidios En Colombia

“El Amor Verdadero No Daña”

Seis mujeres con algo en común: fueron asesinadas este año por su pareja sentimental. Y no
han sido las únicas. Según datos oficiales, cada tres días muere una mujer en el país a
manos del hombre con quien compartía o había compartido su vida. Asesinada, además, de
forma brutal. Una sola herida ya es inaceptable. Pero en sus casos fueron matadas con
sevicia. Decenas de puñaladas, quemadas vivas, golpeadas hasta desfigurarlas
Y no han sido las únicas. Pero las cifras son frías. Impersonales. Se oye y se lee que en tal
año mataron a diez, a veinte, a cincuenta. De manera que póngale usted un rostro a cada
caso e imagine historias dolorosas con puntos en común La mujer que en Colombia es
víctima de feminicidio –concepto que empieza de a poco a ser conocido y que organismos
como la ONU lo definen “asesinato de mujeres como resultado de la violencia de género
que ocurre tanto en el ámbito privado como en el público–, suele estar entre los 20 y los 24
años; la mayoría no tiene más que estudios de primaria, algunos años de secundaria y, al
momento de su muerte, eran solteras o con unión libre.
La mujer que en Colombia es víctima de feminicidio –concepto que empieza de a poco a
ser conocido y que organismos como la ONU lo definen “asesinato de mujeres como
resultado de la violencia de género que ocurre tanto en el ámbito privado como en el
público–, suele estar entre los 20 y los 24 años; la mayoría no tiene más que estudios de
primaria, algunos años de secundaria y, al momento de su muerte, eran solteras o con unión
libre.
Colombia tiene el segundo lugar en feminicidios en América Latina, después de México.
Cada día, 38 mujeres son víctimas de violencia sexual y, según estadísticas parciales de
Medicina Legal, el año pasado, hasta noviembre, 105 mujeres habían sido asesinadas por
sus compañeros o excompañeros, lo que significa que se mantiene la cifra de los últimos
años: cada tres días, una mujer es asesinada por su pareja o expareja.
En los dos años anteriores, sin embargo, la frecuencia de estos casos ha aumentado, y por
desgracia varios han sido perpetrados por miembros activos de la Policía Nacional. Además
se han vuelto más frecuentes los casos en los que el agresor mata a la mujer, a los hijos de
ambos y luego se suicida.

Según un estudio de la Fundación Ideas para la Paz, se calcula que dos de cada diez
excombatientes ilegales reinciden en la vida delictiva; uno de los factores identificados para
que no ocurra está en relación con las estructuras familiares y redes de afecto que logren
desarrollar. A los excombatientes les resulta difícil alejarse de las lógicas de la guerra, del
uso de la fuerza, de la imposición de sus criterios a las malas, y este será un gran reto para
la atención de violencias en las parejas, ante la eventual firma de un acuerdo de paz.
Guerrilleros, policías, militares regresarán a sus lugares de origen, continuarán o crearán
relaciones de pareja, y habrá un escenario que puede transformar y aumentar las cifras de
feminicidio si no se trabaja con los excombatientes en temas de género y solución de
conflictos, tanto en los procesos de reinserción de quienes eran actores ilegales como en los
de retorno a la vida civil de quienes han actuado en la Fuerza Pública.
La respuesta también deberá darla el sistema de atención en violencias. Mientras la
impunidad siga siendo la norma y la solidaridad de cuerpo se imponga, como ocurre con
muchos de los casos donde el agresor es policía, y mientras las condiciones de quienes
atienden las denuncias de violencia sean tan precarias en términos de seguridad, se
mantendrán las condiciones para que el feminicidio aumente.
No existen estudios sobre las formas en que se transforma la violencia intrafamiliar en
escenarios de posconflicto, ojalá no haya que hacerlos de urgencia ante el aumento de casos
de feminicidio por parte de parejas o exparejas que apliquen, con el aprendizaje de la
fuerza, las armas y la guerra, la lógica perversa de “si no es mía, no es de nadie”.
Mi Opinión
Me parece que a lo largo de los años el tema del feminicidio ha quedado en el olvido de la
sociedad, ya que sabemos que está ahí, sin embargo algunas personas de tan seguido que lo
ven, ya es algo de la vida cotidiana. Como persona es atemorizante ver como tu vida puede
estar atentada y saber que no estas segura.
Como hombre, creo que para las mujeres es el sentimiento más fuerte, ya que es
indignante saber por todo lo que está pasando y la poca información verídica que se tiene,
la falta de interés hace que el feminicidio se esté convirtiendo en parte de nuestra vida
cuando no tendría por qué ser así.
El escuchar como mucha gente dice que esto no es un problema cuando miles de mujeres
están muriendo es causa de enojos. Me siento bien al saber que tal vez este blog no sea
leído por varias personas, pero al saber que una persona aunque sea solo una lo lee y toma
conciencia de lo que estamos viviendo, tal vez él o ella pueda difundir la información y
hacer que otros pueda quitarse la venda de los ojos así como al menos yo, me la quite.