LA ACCIÓN PAULIANA EN NUESTRA CORTE

SUPREMA DE JUSTICIA
FORT NINAMANCCO CÓRDOVA
Profesor de Derecho Civil en las universidades SMP,
IGV y SJB.
LA ACCIÓN PAULIANA EN NUESTRA CORTE
SUPREMA DE JUSTICIA
En la sentencia en Casación Nº 1965-2009-LIMA,
publicada el 30-12-2010 (Pág. 29103), se analiza la
aplicación de los presupuestos (o, si se quiere,
“requisitos”) de la acción pauliana a un caso concreto.
Tal análisis tiene aspecto singular que puede ser
resumido del siguiente modo.
EL CASO.- Un deudor celebra un contrato de
donación con uno de sus parientes, por lo cual su
acreedor interpone una demanda de acción pauliana.
En el proceso se acredita la existencia de una deuda
(previa a la donación) impaga y la notable disminución
del patrimonio del deudor. Sin embargo, éste
argumenta que su patrimonio aún se encuentra
“sólido”, toda vez que ostenta créditos garantizados
con hipotecas, razón por la cual solicita que la
demanda sea declarada infundada.
De la revisión de la sentencia, se advierte que el juez
de primera instancia tuvo como soporte principal de su
decisión lo dispuesto en la primera parte del artículo
195 del Código Civil (CC), dado que el negocio jurídico
cuestionado es un acto a título gratuito. La demanda
es declarada fundada ya que se aprecia una deuda
impaga y la notoria disminución del patrimonio inscrito
del deudor a consecuencia de dicha donación, lo que
conlleva que la posibilidad del respectivo cobro se
dificulte.
La sala superior patrocina una opinión diferente. Así,
sostiene que los créditos que pertenecen al
demandado, al encontrarse respaldados con garantías
hipotecarias,
son
capaces
de
garantizar
adecuadamente la satisfacción de la acreencia de la
parte demandante, no siendo necesario que se
acredite que el demandado haya iniciado las acciones
de cobro de dichos créditos. En tal contexto, la sala
superior concluye que la presunción de perjuicio se
desvanece, por consiguiente revoca la apelada.
EL “EVENTUS DAMNI” COMO PRESUPUESTO DE
LA ACCIÓN PAULIANA.- El deudor responde del
cumplimiento de sus obligaciones con todos sus
bienes. Esto es lo que se conoce como el principio de
responsabilidad patrimonial del deudor. Así, en caso

que la obligación no sea cumplida de algún modo por
el deudor, el acreedor podrá satisfacer coactivamente
sus créditos con el patrimonio del deudor.
Éste, por tanto, constituye la garantía legal de todos
los créditos y grava todos los bienes del deudor. Ella
toma el nombre de “garantía genérica”, para
distinguirse de las “garantías específicas”, que son
aquellas que se fundan en títulos particulares (la
hipoteca, por ejemplo). Ahora bien, cuando el deudor
efectúa actos o negocios jurídicos que hacen que su
patrimonio se altere de manera que “debilite”
considerablemente la garantía genérica, el acreedor
puede solicitar, mediante la denominada acción
pauliana o revocatoria, que, sólo en relación a él, tales
negocios no produzcan efectos, conservándose de
esta manera la garantía genérica. Ello es así porque el
“debilitamiento” de dicha garantía ciertamente implica
un perjuicio para el acreedor. La ineficacia revocatoria,
pues, permite (al neutralizar el perjuicio mencionado)
reintegrar al acreedor impugnante a la misma
situación de garantía patrimonial en que se
encontraba, para el cobro coactivo de su crédito, antes
de la realización del negocio impugnado. Sin la
presencia del referido perjuicio, en consecuencia, la
acción pauliana no tiene lugar, careciendo de sentido.
Por eso, no comparto la idea defendida por el
tratadista Pacchioni hace más de medio siglo y con
seguidores hasta hoy, quien entiende que un
mecanismo de tutela del acreedor como la acción
pauliana es el reflejo de una cierta facultad de control
que el acreedor tiene sobre la actividad patrimonial del
deudor. En efecto, el acreedor, en su calidad de tal y
mientras no exista perjuicio, nada puede “controlar” en
su deudor. Mientras la relación obligatoria se
desenvuelva con normalidad, de la acción pauliana no
existe el menor rastro. El perjuicio o “eventus damni”
ha sido concebido de diferentes formas a lo largo del
tiempo. Primero, se entendía como la absoluta
insolvencia patrimonial del deudor; luego, se consideró
la idea de una insolvencia “relativa”, o sea que pueden
existir otros bienes, pero no cuentan para impedir
hablar de perjuicio porque su ejecución resulta difícil o
imposible para el acreedor.
En Italia, cuya regulación es semejante a la nuestra,
surgió la idea de insolvencia patrimonial anticipada, de
forma que el perjuicio pauliano se consideraba referido
a una situación del patrimonio del deudor con relación
a una futura y eventual ejecución antes de que dicha
ejecución haya sido intentada e, incluso, de que el
acreedor esté en condiciones de practicarla. Esta
concepción implica una agilización y extensión de la
protección del crédito. Dado que la ejecución forzosa
es necesaria como punto de referencia para la
evaluación del “eventus damni”, se debe entender que
éste importa una persecución inútil de los bienes del
deudor. Recuérdese que la facultad de utilizar la

La SS no dice por qué era necesario que el demandado acredite tal cosa. sino sólo cuando existe una genuina situación patológica que es preciso neutralizar. De otro lado. en relación a la fortaleza de la garantía genérica. En la doctrina no se ha esbozado una idea que considere que la solidez de la garantía genérica depende sólo de los derechos de propiedad inscritos. Lo determinante. no basta –para justificar el empleo de la revocatoria– el surgimiento de una mera dificultad o mayor incomodidad en la ejecución para el acreedor. esta calidad las garantías reales correspondientes). 195 del CC. cabe concluir que la posibilidad de ejecución coactiva de los derechos de crédito no depende de si los mismos están siendo o no cobrados. Siendo ello así. el cual adquiere la máxima importancia cuando se trata de evaluar casos como el decidido por la SS. pues. conforme resulta de la última parte del art. ii) El demandado no ha acreditado haber iniciado las acciones de cobro de los créditos. el juzgador debe centrarse en un examen exhaustivo de la solidez de la garantía genérica.La Sala suprema (SS) refuta la posición de la Superior aduciendo: i) Hay dificultad en el cobro porque el deudor ha quedado sin otros bienes registrados. debe establecerse que la situación patrimonial del deudor hace prácticamente inservible la garantía genérica. es la factibilidad de ejecución de tales derechos de crédito. EL CRITERIO DE LA SALA SUPREMA. . si se considerase que la posibilidad de emplear la revocatoria es connatural al derecho de crédito – como pensaba Pacchioni–. cabe advertir que el perjuicio no significa sólo disminución cuantitativa del activo del deudor. por ende. Al respecto. el hecho de que el acreedor se haya visto precisado a iniciar acciones judiciales de cobro no sería un signo positivo. una fuerte garantía genérica no parece que pueda estar conformada por créditos litigiosos (compartiendo. Los derechos de crédito son perfectamente embargables y. sin menguar su valor contable. por consiguiente. por ende. a reflexionar en torno a los alcances que tiene el “eventus damni” en nuestro ordenamiento. podría creerse que el acreedor está facultado para eliminar cualquier molestia que le ocasione el deudor. como esto no es exacto. no se traduce en la sola dificultad o tedio para el acreedor con miras a la ejecución. tal posibilidad aparece únicamente cuando se pueda verificar una verdadera inutilidad de la garantía genérica para la satisfacción del cobro. tal como anota la Sala Superior. La posibilidad de realizar coactivamente derechos de crédito no depende de si se han iniciado las respectivas acciones de cobro (Art. 657 del CPC).. En casos como este. Para tal efecto. sino en una auténtica inutilidad de la garantía genérica. La sentencia en casación comentada invita. teniendo en cuenta que el “eventus damni” Así las cosas. se debe entender también que en la evaluación del patrimonio del demandado adquiere especial relevancia el deber de motivación por parte del juzgador. es decir.Es vital establecer si los créditos del demandado impiden que se pueda hablar de la presencia de un “eventus damni” en el caso. una garantía genérica sólida puede encontrarse constituida solamente por ellos. podría decirse que para la SS la garantía genérica se mantiene sólida siempre y cuando el deudor tenga derechos de propiedad inscritos por un valor suficiente. Es más. sino también alteración cualitativa. sino más bien negativo. incide gravemente en el valor “in executivis” del patrimonio del deudor. como se podrá advertir. precisamente por esto es importante establecer la relación entre la posibilidad de utilizar la revocatoria y el derecho de crédito mismo. y. una modificación que. considerando que otro tipo de activos resultan ser de ejecución difícil. Así es. No obstante.acción pauliana no acompaña al acreedor desde siempre. Sólo así podría entenderse este enfoque de la SS. finalmente. por tanto dichas acciones no deberían jugar un papel relevante en la solución del caso. COMENTARIO. Al contrario.