Constitución y Política

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La Constitución en debate

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§ 22
HABEAS CORPUS (*)

En la ponencia presentada por la Comisión de Derechos y Deberes
Fundamentales-Garantías, se encuentra una concepción equivocada de lo que
es el Habeas Corpus y cuáles son sus alcances.
En primer lugar, existe contradicción en su articulado, pues mientras que
en un extremo se le encomienda la cautela de la libertad personal, en otro se le
otorga la defensa de todos los derechos individuales, sin saberse exactamente
cuáles son éstos, pues la ponencia se refiere a los derechos de la persona, que
no son sólo individuales sino también sociales, económicos, culturales, etc.
Hay que tener en cuenta que el Habeas Corpus sólo tiene la virtud de
proteger el derecho a la libertad individual (física) de la persona y no otros
derechos, que deben ser protegidos por el Amparo (que la misma ponencia
incorpora). Se olvida aquí la práctica judicial de los países anglosajones, que
crearon la institución, y sobre todo su significado etimológico, pues “habeas
corpus” significa precisamente “traer al cuerpo”, lo que nada tiene que hacer,
por ejemplo, con la libertad de creencia o de asociación.
Igualmente llama la atención que se asigne con exclusividad al llamado
Tribunal de Garantías Constitucionales el conocimiento de la acción de Habeas
Corpus que, aun cuando en principio es una idea loable, resulta inaplicable a
nuestro país (por escasez de recursos). Aún más, y como quiera que dicho
Tribunal es instancia única, se daría la paradoja de que la interposición de las
acciones de Habeas Corpus estaría centralizada en una ciudad (sea Lima o
Arequipa) con grave desmedro de la ciudadanía. Así, en el supuesto que el
Tribunal resida en Arequipa, si una persona es apresada indebidamente en la
ciudad de Iquitos, los parientes del afectado tendrían que hacer prácticamente
un peregrinaje hasta la Blanca Ciudad para interponer la acción, que con las
distancias del correo judicial, demoraría dos o más meses en concretar la
libertad del detenido. Más práctico es dejar la acción de Habeas Corpus en
manos del Poder Judicial, e igual podría decirse del Amparo. El Tribunal podría
encargarse de otros aspectos no menos importantes, tales como el juicio
político, el control de la legalidad y constitucionalidad de los partidos políticos, la
declaración de inconstitucionalidad, pero con efectos generales, mientras que el
Poder Judicial sólo podría hacerlo para casos particulares, etc.
(*)

LA PRENSA, 29 de noviembre de 1978.

y que trate no sólo del Habeas Corpus. como se aprecia en los últimos cuarentaicinco años. que actualmente es caótica. Para tal efecto. decretos. que sólo podría ser modificada mediante un procedimiento especial. sino también del Amparo y de la “acción innominada” que la ponencia estipula para cautelar la constitucionalidad de leyes. Entre otros aspectos. de tal manera que tales medios estén debidamente fijados en una ley. a fin de evitar jurisprudencia contradictoria. aun cuando éste ya hubiese sido consumado. . d) Por último –y sin ánimo de agotar la problemática– debe establecerse que el Habeas Corpus no se utiliza contra los abusos cometidos por los particulares. no así contra los actos que estuviesen premunidos de norma escrita. y en todo caso la inviolabilidad de domicilio.Constitución y Política/ La Constitución en debate 131 Lo que consideramos igualmente importante es que exista una Ley Constitucional (o Estatuto Constitucional) sobre Garantías Constitucionales. sobre el Habeas Corpus habría que fijar como sus características las siguientes: a) Defiende únicamente la libertad personal. c) El Habeas Corpus debe interponerse contra la amenaza y la violación de este derecho. y no limitarla a los parientes más cercanos como sucede en la actualidad. será necesario hacer una adecuada jerarquización de las normas dentro de nuestro ordenamiento jurídico. reglamentos y resoluciones. b) Establecer que la acción puede ser incoada por cualquier persona. pero únicamente contra los actos indebidos de cualquier autoridad.