Unidad III

:
La participación litúrgica
1. La participación litúrgica en la vida de la Iglesia
Durante los primeros siglos la participación litúrgica de los fieles fue muy intensa. Baste
recordar el testimonio de san Justino sobre la misa dominical, en la que tomaban parte
muy activa todos los cristianos de Roma y de los alrededores, y la preparación al
Bautismo y a la reconciliación.
A partir del siglo V o VI se inicia un declive y cada vez se acentuó más la separación
entre la liturgia y el pueblo. Es verdad que éste siguió asistiendo a la misa dominical,
comulgando en algunas ocasiones, reconciliándose, recibiendo la Unción y el Viático,
etc. Sin embargo, el domingo perdió para la mayoría el sentido y la importancia
originaria; la comunión se hizo muy infrecuente; la Unción de enfermos se convirtió en
Extremaunción; los ritos y oraciones de la Misa dejaron de ser comprendidos por la
mayoría; y la liturgia de la Palabra, tanto en lo referente a las lecturas como a la
predicación, sufrió un grave deterioro.
Las causas estuvieron relacionadas con la misma liturgia, la formación deficiente del
clero y del pueblo y el entibiamiento de muchos pastores y fieles.
No faltarán intentos de reforma, como la realizada por el Concilio de Trento y algunos
movimientos de los siglos XVII y XVIII. Pero no llegaron a cuajar ni a producir los
efectos deseables. De hecho, cuando san Pío X fue elegido Romano Pontífice, se
encontró con una grave y generalizada separación entre el pueblo y la liturgia. Este gran
Papa, movido de un ardiente celo pastoral y deseoso de realizar en la Iglesia una
profunda renovación, consagró buena parte de sus esfuerzos a remover los obstáculos
que dificultaban la participación litúrgica y a promover acciones que la favorecían.
Este apoyo decidido de san Pío X a la causa de la participación activa del pueblo
significó el espaldarazo del movimiento litúrgico moderno –iniciado cincuenta años
antes en Solesmes-, el cual pasó a considerarla como la finalidad última de sus esfuerzos
de reforma.
El Concilio Vaticano II –preparado en buena medida por las reformas realizadas por Pío
XII, por innumerables trabajos científicos de los cultivadores de la liturgia y por la
acción de pastoral litúrgica de muchos pastores de almas- hizo de la participación
litúrgica el eje de sus enseñanzas y la meta de sus postulados de reforma. Eso explica,
según ha escrito el padre Vagaggini que la Constitución Sacrosanctum Concilium sea
una especie de letanía en la que aparece, una y otra vez el término o el concepto de
participación.
La reforma posconciliar, fiel a las indicaciones conciliares, ha revisado los ritos y los
libros litúrgicos con la mente puesta en llevar al pueblo a la liturgia. Quien pierda de
vista este objetivo, se condena a no entender el sentido profundo de la reforma
posconciliar y a quedarse en la periferia de la misma: el cambio. Ciertamente, se han
realizado muchos cambios; pero no por el mero deseo de cambiar sino con la intención
última de retornar a la vida de la Iglesia primitiva, donde los cristianos participaban de
modo consciente y activo en la liturgia.

escuchen religiosamente la Palabra de Dios. sino orientadas hacia ella. al menos de forma elemental. piadosa y activa”. comprendiéndolo bien.asociarse a la acción santificadora y cultual que realiza Cristo a través de unos ritos y oraciones. fructuosa. Participar en la liturgia es. etc. En términos positivos comporta –según hemos indicado anteriormente. en ofrenda permanente” (IV anáfora). posturas. . y externa.prolongar en la vida lo vivido en el rito. sentirse como “extraños y mudos espectadores” (SC 48) en las acciones litúrgicas que se desarrollan.2. Pío XII decía lapidariamente: “Concuerde el alma con la voz”. reproduciendo “en nosotros los sentimientos de Cristo” (Mediator Dei). respuestas. A medida que pasa el tiempo. a través de los ritos y oraciones. laboral. de modo que la preparen y potencien. Esa participación ha sido designada por los últimos Romanos Pontífices.” (SC 48). participen. 3. podría decirse que la participación litúrgica exige lo siguiente: . aunque el no comulgar sacramentalmente no excluye de la participación activa. guiados por la fe. parece que la terminología se va decantando en el sentido de “participación consciente. mucho menos.. pues es una acción sacerdotal del mismo Cristo. Naturaleza de la participación La obra salvífica realizada por Cristo durante su vida terrestre continúa actualizándose ahora –aunque no de modo exclusivo. no estén separadas de la liturgia. perfecta. . lo que acontece en las acciones litúrgicas. La participación activa lleva consigo que los fieles tomen parte en el diálogo. uniendo nuestra acción de gracias. plena. convirtiendo. evitando ser extraños o mudos espectadores.intervenir activamente en el desarrollo de las acciones litúrgicas. por el Concilio y los cultivadores de la liturgia con una variadísima terminología: participación activa. . la oración y. con la cual Dios es plenamente glorificado y el hombre salvado. de tal manera que aquellas sean exteriorización del propio mundo interior.comprender. sino que. Explicitando un poco más estas ideas. cantos. interna. piadosa. a las suyas. La participación consciente consiste en descubrir y vivir. La participación piadosa tiene lugar si en el transcurso de la celebración los fieles están en actitud de comunicación con Dios. para que las actividades espiritual. el significado de los signos litúrgicos. tanto en su conjunto como en cada una de sus partes. procura que los cristianos no asistan a este misterio de la fe como extraños y mudos espectadores. Importancia de la participación La liturgia realiza la obra de la salvación independientemente de las disposiciones del ministro y de los fieles.) y las internas.conectar la vida ordinaria con la liturgia. asociarse a esta acción sacerdotal de Cristo. el canto.en la liturgia. “asistir a”. petición.concordar las actitudes externas (gestos. por tanto. etc. la participación litúrgica no equivale a un mero “estar en”. mediante el ejercicio de su acción mediadora y sacerdotal. reciban sacramentalmente el Cuerpo del Señor.. adoración. sobre todo. etc. social. Desde un punto de vista negativo. . etc.sintonizar los propios sentimientos con los de Cristo. nuestro Padre. y. (“La Iglesia. . apostólica. en el caso de la Misa. la propia existencia en una ininterrumpida acción cultural. . con solícito cuidado.

Semana Santa. A título de ejemplo baste recordar dos textos relativos a la liturgia en general y a la liturgia eucarística. de una adecuada catequesis litúrgica. “La Iglesia procura. La Constitución litúrgica del Vaticano II hizo de la participación su principio inspirador y directivo. además. “Para asegurar esta plena eficacia. que los fieles no asistan a este misterio como extraños y mudos espectadores sino que. El fundamento próximo es el bautismo y la pertenencia a la Iglesia. piadosa y activamente en la acción sagrada (SC 48). Pío XII promovió diversas reformas para hacerla posible: Vigilia Pascual. Pío XII. por tanto. puesto que la liturgia es el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo. 4. Pío X. y sofocado muchos frutos de vida cristiana. en el Motu proprio “Tra le sollecitudine” (1903). 46). puntualizó que esa participación activa “es absolutamente necesaria”. produce frutos abundantes y duraderos. . pues Dios ha querido contar con la libertad humana. consciente de que “el principal deber y la mayor dignidad de los fieles consiste en la participación en el sacrificio eucarístico” (MD). misas dialogadas. cuyo quicio era la participación en la liturgia eucarística (Hech 2. en cuanto que es él quien posibilita que todos los hombres puedan participar de su eficacia salvífica. pongan su alma en consonancia con la voz y colaboren con la misma gracia divina (SC 11). clase y situación. participen consciente. comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones. No es extraño. sobre todo dominical (san Justino). convirtiéndola. sobre todo en la Misa y en los sacramentos. “fuente primaria e indispensable” de la santidad. Sin embargo. en ocasiones llamativa. Estos hechos han provocado una notable desconfianza de amplios sectores sobre la eficacia de la liturgia. etc. Cabeza y miembros. con solícito cuidado. es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada liturgia con recta disposición de ánimo.Ahora bien. la eficacia subjetiva está en relación directa con la participación consciente y fructuosa de quienes toman parte en ella. Este objetivo ha quedado malogrado en buena parte por la acentuación indebida de la participación externa y la ausencia. la historia de la Iglesia demuestra que la participación litúrgica. cuando es auténtica. Por ejemplo. teóricamente sólo ha pretendido facilitar y promover la participación litúrgica de todos los bautizados sin distinción de edad. Baste recordar la vida pujante de los primeros cristianos. respectivamente. y al contrario. Por otra parte. que ha coincidido con el masivo apartamiento del pueblo fiel de las fuentes litúrgicas. exigía como condición previa para restablecer y potenciar el espíritu cristiano “la participación activa en los sagrados misterios”. en una especie de estribillo.. Esta preocupación ha estado especialmente presente en el ministerio de los últimos Papas. Cuerpo Místico. toda la reforma litúrgica postulada por el Vaticano II y realizada en el período posconciliar. que la Iglesia siempre se haya preocupado de mejorar la participación litúrgica de los fieles. el languidecer cristiano de los últimos siglos. mitigación del ayuno eucarístico. Fundamentos de la participación litúrgica La participación litúrgica brota remotamente del Misterio Pascual de Cristo. en la Encíclica Divini cultus (1928).

En el primero expone los principios generales de la reforma. “foméntense las celebraciones sagradas de la Palabra de Dios en las vísperas de fiestas más solemnes. consciente y activo en las acciones litúrgicas. el año litúrgico. etc. d. la participación litúrgica no será. La segunda exige adentrarse gradualmente en el misterio que se celebra. el Concilio Vaticano II ha señalado la importancia de estos tres: la reforma de la misma liturgia. más variadas y más apropiadas (SC 35). de hecho. Medios para fomentar la participación La participación litúrgica puede lograrse a través de muchos medios. en no pocas ocasiones (…) se le podrá dar mayor acogida” (SC 36). cada cual. el carácter dinámico de la vida cristiana supone diversas etapas en la vida de cada bautizado. adoptar las posturas adecuadas. salvo el derecho particular” (SC 36) . Ahora bien. - La reforma de la liturgia El Concilio trata de la reforma litúrgica en cada uno de los capítulos de la Constitución Sacrosanctum Concilium. seguir con la participación media y concluir con la participación perfecta. formación. “siempre que los ritos (…) admitan una celebración comunitaria (…) hay que preferirla. ministro o fiel. de suyo. b. etc. dar las respuestas. en saber escuchar. la participación de la niñez será menos perfecta que la de la madurez. como las situaciones personales son distintas.La participación litúrgica es. en cuanto sea posible. “hay que fomentar aquel amor suave y vivo hacia la Sagrada Escritura que atestigua la venerable tradición de los ritos tanto orientales como occidentales (SC 24). a una celebración individual y casi privada” (SC 27). un derecho y un deber de todos los bautizados. el Concilio dice lo siguiente: a. irán de lo imperfecto a lo más perfecto. todos los cristianos están llamados a participar de modo pleno. lo cual conlleva que existan también diversas etapas de participativas que. tomar parte en cantos sencillos. etc. “como el uso de la lengua vernácula es muy útil para el pueblo. hará todo y solo lo que le corresponde” (SC 30). Hablando en términos abstractos. La tercera lleva a prolongar la liturgia en la vida y a relacionar la vida con la liturgia. Sin embargo. 5. Por ello. La primera consiste. la formación del clero y del pueblo y la reforma de las personas. la participación de cada bautizado dependerá de su edad. igual en todos los bautizados no en todas las etapas de la vida de una misma persona. “en las celebraciones litúrgicas. mientras que en los restantes trata de las cuestiones relacionadas con los sacramentos. incorporando de la Sagrada Escritura lecturas más abundantes. vida cristiana. En cuanto a los principios generales. los sacramentales. entre otras cosas. el Oficio divino. pues. El dinamismo pedagógico exige comenzar por una participación elemental. sobre todo donde no haya sacerdotes” (SC 35) e. c. sensibilidad religiosa. si bien “se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos. Según esto. Por otra parte. en algunas ferias de Adviento y Cuaresma y los domingos y días festivos.

se admitirán variaciones y adaptaciones legítimas a los diversos grupos y pueblos. Por otra parte. Es verdad que la formación. como la verdadera formación afecta a la interioridad y a la corporeidad del cristiano –porque ambas realidades son inseparables en el hombre-. pero la formación litúrgica no será auténtica si al conocimiento no se une la experiencia personal y vital. también incluye conocimientos teóricos. Si se tienen en cuenta estos aspectos. los textos y los ritos deben ordenarse de tal modo que expresen con mayor claridad las cosas que significan y. y § esta formación es requisito previo para que el pueblo pueda acercarse a la liturgia a “beber el espíritu verdaderamente cristiano” (SC 14) o Naturaleza de la formación litúrgica La formación litúrgica no es una mera información o una enseñanza exclusivamente teórica. jurídico. aunque sea incluso erudita. para que sea verdaderamente tal. arbitrario y subjetivista de los ritos) y la liturgia secularizada (eliminación del aspecto sagrado y trascendente de la liturgia en aras del secularismo en sus diversas formas y grados) Aunque ya se ha aludido anteriormente a ello. “al revisar los libros litúrgicos. . debe fomentarse la vida litúrgica parroquial (SC 42). se evitan todos los reduccionismos: el esteticismo (reducción de la liturgia a su aspecto sensible). el anarquismo (confusión entre liturgia viva y cambio permanente. Estas adaptaciones las realizará “la competente autoridad territorial (…) dentro de los límites establecidos en las diversas ediciones de los libros litúrgicos (SC 39) y con licencia de la Sede Apostólica cuando se trate de una adaptación más profunda” (SC 40). conviene subrayar que la formación litúrgica no es sinónimo de instrucción. salvada la unidad substancial del rito romano. sino una iniciación desde el punto de vista teológico. histórico. pastoral y espiritual. cuya amplitud y profundidad lejos de ser obstáculo son vehículo de perfección. crearse una comisión nacional (SC 44) y otra diocesana (SC 45) de liturgia y. puesto que no se trata de poseer un gran bagaje teórico de la teología o de la historia de la liturgia. sino de un saber que nace del encuentro efectivo entre cristianismo y la liturgia.f. especialmente en las misiones” (SC 38). dentro de lo posible. los cuales “trabajarán en estrecha colaboración” (SC 46). g. en lo posible. puedan comprenderlos más fácilmente y participar en ellos (SC 21) los fieles. el juridicismo (identificación entre liturgia y norma litúrgica). comisiones de música sacra y arte sacro”. - La formación del clero y del pueblo La importancia que concede el Concilio Vaticano II a la formación litúrgica del clero se refleja en estas palabras de la Sacrosanctum Concilium: “No se puede esperar que esto ocurra (la formación del pueblo y su participación en la liturgia) si antes los mismos pastores de almas no se impregnan totalmente del espíritu y de la fuerza de la liturgia y llegan a ser verdaderos maestros de la misma “(SC 14) El Concilio hace dos grandes asertos: § la formación teórica y experiencial del clero debe ser tan esmerada que le convierta en verdadero maestro. h.

lograr el encuentro del hombre con Dios santo. Por último. apostólica. en una constante superación moral. por eso. del yo y de la comunidad. catequesis general. semanas y cursillos de carácter exclusiva o principalmente litúrgicos. material y visible). y de encontrarse verdaderamente con Dios que le ofrece la salvación. a los sentidos corporales. a la sensibilidad interior. pureza ante la santidad de Dios. pues. arrepentimiento del hombre pecador. Por este motivo. la educación del cristiano para una permanente decisión a favor del bien y en contra del mal. habla. es una acabada formación del hombre completo. el perfeccionamiento de la participación litúrgica no se agota en la misma liturgia. En una palabra: la formación litúrgica es mucho más que un mero conocimiento teórico de las cosas de la liturgia. de su cuerpo y de su espíritu. la actitud que adopta el cristiano al rezar en una celebración litúrgica o el modo de comportarse el celebrante no son realidades neutras respecto de la formación litúrgica. La formación litúrgica exige educar continuamente en estos sentimientos y. está de pie o de rodillas. canta. oye. vivificándolo todo. profesional. presupone y exige un sentimiento acomodado a esta realidad. o. vivir la unidad de su espíritu y de su cuerpo. En efecto. ungido con óleo. la formación litúrgica incluye. Entre otros pueden señalarse los siguientes: la catequesis estrictamente litúrgica. al ser simultáneamente realidad espiritual y material (su núcleo es espiritual y. por ser la liturgia una realidad santa que encierra en sí misma la presencia del mismo Dios santo. por cuanto identifica liturgia y vida cristiana. etc. pues lo más íntimo del misterio divino en la liturgia es el amor. por consiguiente. - Reforma de las personas Así como es inadmisible el panliturgismo teórico o práctico. sino que se extiende a la vida cristiana en todas sus vertientes: espiritual. del hombre y del mundo. o Instrumentos de formación litúrgica Los instrumentos para lograr la formación litúrgica varían según las personas y circunstancias. si se prefiere. Objetivo fundamental de la formación litúrgica será. a la voluntad. en la celebración litúrgica. alegre confianza ante el Dios que perdona y salva. Por lo mismo. al movimiento. invisible. además del conocimiento teóricoexperiencial. la participación litúrgica trasciende los límites de las reformas estructurales y se inserta en el campo de las reformas personales. En ese sentido la misma acción litúrgica es un eficacísimo instrumento de formación. social. y. Según esto. su envoltura.la formación litúrgica se extiende a la inteligencia. A través de ella. etc. es lavado con agua. a las acciones del cuerpo. material impreso y audiovisual. Etc. el sentimiento de la caridad cristiana. se dirige no sólo a la interioridad del hombre sino también a su corporeidad: el hombre contempla. por tanto. el hombre puede volver a ser capaz de contemplar y crear símbolos. también lo es separar progreso cristiano y participación litúrgica puesto que conduciría al ritualismo o al secularismo. etc. sino factores que influyen positiva o negativamente. Este sentimiento encierra reverencia ante el misterio de la divina presencia. evitando así que la . dolor de la gracia y de la santificación.

la política. evitando tanto los compartimentos estancos en la vida cristiana como la mixtificación o confusión de las diversas funciones eclesiales. se empequeñezca o se adentre en áreas que no le son específicas: la evangelización. . etc. Se trata.liturgia se desnaturalice. en última instancia de aplicar los principios de solidaridad y especificidad. la catequesis.