Glóbulos blancos

Son células sanguíneas que se encargan de efectuar la respuesta inmunitaria,
actuando en la defensa del organismo contra antígenos o sustancias extrañas.
Representan el 1% de la sangre.
Su origen se da en la médula ósea y en el tejido linfático.
Dependiendo de la forma del núcleo se los clasifica en granulocitos y
agranulocitos.

Granulocitos: los leucocitos pertenecientes a este grupo tienen gránulos
(partículas pequeñas) con enzimas que se liberan durante las infecciones, las reacciones
alérgicas y el asma.

Esoinófilos: combaten principalmente infecciones parasitarias, cuya
función es dirigirse a áreas del organismo infectadas y fagocitarlas.
Además son células inflamatorias que predominan durante una reacción
alérgica como el asma o la urticaria.
Neutrófilos: defienden al organismo contra infecciones bacterianas o por
hongos, concurriendo hacia las áreas en que se acumulan complejos
antígeno-anticuerpo (alergia), a los que fagocitan y neutralizan,
disminuyendo la intensidad de las reacciones alérgicas. Tienden a ser los
primeros en responder ante una infección microbiana; su actividad y
muerte en gran número forman la pus. No son capaces de renovar sus
lisosomas (encargados de la digestión celular) por lo que luego de
fagocitar mueren.
Basófilos: son principalmente responsables de las respuestas alérgicas
ya que liberan histamina, provocan vasodilatación

Agranulocitos: son los que carecen de gránulos en su citoplasma.

Linfocitos: incluyen los linfocitos B, T y células Nk.
1. Los linfocitos T: maduran en el Timo. Existen tres tipos:
destructores, de ayuda y supresores. Los destructores destruyen
al antígeno por lo que protegen al cuerpo de bacterias específicas
y virus que tienen la habilidad de sobrevivir y reproducirse en las
células del cuerpo. Las de ayuda estimulan a los linfocitos B a
producir anticuerpos y ayudan a los linfocitos T destructores en el
ataque a sustancias extrañas. Los supresores suprimen a los
linfocitos T de ayuda. Sin esta supresión, el Sistema Inmunológico
seguiría trabajando después de la infección.
2. Los linfocitos B: se activan cuando entran en contacto con un
antígeno, el cual los obliga a madurar creando anticuerpos
específicos. Puede madurar de dos maneras: convirtiéndose B
plasmáticas produciendo grandes cantidades de anticuerpos, o en
células B de memoria (es decir recuerdan al antígeno por lo que

la próxima vez que vuelva a atacar la respuesta será mucho más rápida y efectiva). 3. Nivel terciario: también son los glóbulos blancos. tales como monocitos. Barreras de defensa Nivel primario: piel. sudor. lágrimas. Al madurar se transforman en macrófagos. mucosa. Los T actúan directamente sobre el agente patógeno y lo destruye. Tienen la capacidad de destruir una variedad de células anormales (como por ejemplo células transformadas por virus o tumores). los cuales fagocitan a los antígenos. Células NK: ejercen sus funciones de una manera inmediata y natural. mientras que los B detectan la presencia de un antígeno y elaboran anticuerpos específicos . Se produce la fagocitosis. pero esta vez se trata de los linfocitos T y B. flora bacteriana. saliva. Nivel secundario: son los glóbulos blancos. la cual se inicia en determinadas células o tejidos o se distribuye por el organismo mediante la sangre. macrófagos y células polimorfonucleares (granulocitos).  Monocitos: presentan los antígenos a los linfocitos para estimular la respuesta inmune. ácidos gástricos. sin necesidad de un proceso de aprendizaje previo.