En 1789, el médico Joseph Ignace Guillotin

propuso un nuevo artefacto para que los
condenados a muerte fuesen ejecutados
sin sufrimiento y sin discriminación de
clase
Los hombres y las mujeres del pueblo eran ejecutados mediante
métodos brutales, como la horca, el descuartizamiento o la
hoguera
Durante el Antiguo Régimen, las autoridades trataban de conseguir la obediencia a
la ley y al rey absoluto a cualquier precio, y para ello recurrían a una justicia
ejemplarizante, pensada para atemorizar y escarmentar en carne ajena a la
población. Un elemento fundamental de este sistema era la pena de muerte,
que se aplicaba de forma habitual y además iba precedida de horribles
suplicios para el reo, con el pretexto de arrancarle una confesión.
Se trataba de un castigo profundamente desigual. Por un lado, los aristócratas
estaban exentos de la tortura o el maltrato físico o psíquico, y cuando eran
condenados a muerte sufrían decapitación, un método rápido y
aparentemente indoloro (si lo realizaba una mano experta). En cambio, los
hombres y las mujeres del pueblo eran ejecutados mediante métodos brutales,
como la horca, el descuartizamiento o la hoguera. Estas ejecuciones solían ir
precedidas por las torturas que el juez estimase necesarias y que se llevaban a
cabo en público, desde la flagelación y el tormento de la rueda hasta la ruptura de
todos los huesos largos del cuerpo o el atenaceamiento, arrancar trozos de carne
de diversas partes del cuerpo con unas tenazas.

La pena de muerte a debate
Durante el siglo XVIII, con el triunfo de la Ilustración, muchos juristas y
hombres de letras denunciaron el recurso a la tortura, las penas
desproporcionadas y los privilegios de la aristocracia; algunos llegaron a pedir
la abolición de la pena de muerte. Se puede destacar en este sentido el Tratado
sobre la tolerancia de Voltaire (1763) y De los delitos y las penas, de Cesare
Beccaria (1764). Todos ellos inspiraron la obra de la Revolución francesa de 1789.
Una de las primeras tareas que emprendió la Asamblea Nacional Constituyente
fue la elaboración de un código penal acorde con los principios del derecho
natural, y fue en ese contexto en el que se planteó el debate sobre la pena de
muerte.
El 10 octubre de 1789, un médico de 50 años llamado Joseph Ignace Guillotin
presentó una propuesta para establecer la igualdad ante la ley también en los
asuntos de derecho penal: «Los delitos del mismo género se castigarán con el
mismo género de pena, sean cuales sean el rango o condición del culpable»,

3º. secretario perpetuo de la Academia de Cirugía. la Asamblea Legislativa. el 30 mayo de 1791 el diputado Louis-Michel Lepeletier de Saint-Fargeau dio un paso más allá y propuso sin más la abolición de la pena de muerte. La redacción final del código. A todo condenado se le cortará el cuello». 3º. en cumplimiento del nuevo código penal. y en todo caso estaban reservados a los reos de clase alta. De este modo. la igualdad ante la ley se extendía también a la cuestión penal En el marco de los debates sobre el nuevo código penal. Su amigo Robespierre fue de los pocos (se podrían contar con los dedos de una mano) que apoyaron esta medida humanitaria. si bien no parece que fueran muy habituales. tarea que finalmente recaería en otro personaje. Desde al menos el siglo XVI se utilizaban artilugios parecidos en diversos países de Europa. El mecanismo de Guillotin Guillotin no ponía en cuestión la pena capital. Su propuesta consistía en igualar las penas y a la vez humanizar su aplicación. la igualdad ante la ley se extendía también a la cuestión penal. Este principio. La pena de muerte consistirá en la simple privación de la vida. Para ello. sin que nunca se pueda ejercer ninguna tortura hacia los condenados. pero es errónea la creencia común de que él fue el inventor de lo que conocemos como guillotina. a los reos de todas las clases sociales. A todo condenado se le cortará el cuello». crearon un artilugio que se inspiraba en los aparatos similares que habían funcionado en otros países europeos. Pero el esfuerzo de ambos fue inútil: el 1 de junio de 1791. a fin de evitar los inconvenientes y errores que a menudo cometían los verdugos en el uso del hacha o de la espada. dice en sus artículos 2º y 3º: «2º. Guillotin pensaba seguramente en la posibilidad de perfeccionar uno de ellos. encargó al médico cirujano Antoine Louis. era revolucionario en Francia y tardó años en ser aprobado en el resto de países. De este modo. propuso extender el método de la decapitación. Al mismo tiempo.afirmaba. proponía emplear un aparato «cuyo mecanismo cortaría la cabeza en un abrir y cerrar de ojos». un fabricante de arpas alemán. pero mejorando su diseño y su funcionalidad con el objetivo de aminorar al máximo el dolor. La aportación . la inmensa mayoría de los diputados votó por la pena capital. La referencia de Guillotin a este «mecanismo» de decapitación dio enseguida mucho que hablar. Lepeletier de Saint-Fargeau no se desanimó y dos días más tarde propuso la adopción del principio de igualdad también ante la pena capital: «A todo condenado a muerte se le cortará la cabeza». Louis y su colaborador Tobias Schmidt. Eficacia mortífera En marzo de 1792. aprobado el 25 de septiembre de 1791. hasta entonces privilegio de la aristocracia. que ahora parece natural. la elaboración definitiva del nuevo aparato para realizar las ejecuciones.

594 personas.principal de Louis fue el modelo de hoja con filo oblicuo. a los que se acusaba de actividad «contrarrevolucionaria». el 21 de agosto de 1792. la guillotina se convirtió en el instrumento –y el símbolo– de la política de «terror» que la Revolución desencadenó contra sus enemigos interiores –los aristócratas y otros partidarios del Antiguo Régimen– y como reacción frente a la amenaza de las potencias absolutistas vecinas. Siguió empleándose bajo el directorio. se convirtió en el primer ejecutado mediante el nuevo procedimiento. Napoleón y todos los regímenes posteriores durante casi dos siglos. La última ejecución mediante este método se produjo en 1977. más comúnmente.000 y 40. Terminado el Terror. y enseguida se probó en cadáveres de animales y de personas. frente al Ayuntamiento de París. y fue allí donde el 25 de abril de 1792 Nicolas-Jacques Pelletier. Finalmente. Las cifras del Terror Durante este período. condenado por robo a mano armada.000 víctimas. Tal fue el balance del llamado Terror legal. Desde ese momento. bajo un régimen de gobierno revolucionario que duraría hasta la caída de Robespierre casi dos años más tarde. Pero apenas unos meses después. El artilugio parecía destinado a suplir a los verdugos en estos casos de delincuencia o criminalidad común. según afirmó él mismo. las ejecuciones sumarias o las muertes en las cárceles. De estas.622 fueron ejecutadas en París. la guillotina no cayó en desuso. El prototipo estuvo construido en dos semanas. antes de la abolición de la pena de muerte cuatro años más tarde. el total de condenas de muerte y de ejecutados con la guillotina en toda Francia fue de 16. tanto Louis como Guillotin terminaron lamentando que su nombre quedara asociado a la nueva invención. fueron llevados ante la guillotina dos reos políticos: dos servidores de Luis XVI. . que había sido depuesto del trono tras la insurrección del 10 de agosto. principalmente en la guillotina que se colocó en la actual plaza de la Concordia. incluyendo las violencias populares. 2. «para que corte limpiamente y alcance su objetivo». allí serían ejecutados tanto Luis XVI y María Antonieta como el mismo Robespierre. tras el golpe de Termidor. la guillotina se instaló en la plaza de Grève. en el que hay que ver un intento de controlar y centralizar la violencia política más generalizada que también se ejerció en esos años y que se calcula que ascendió a entre 35. que pronto fue conocida como louison o louisette y. Sin embargo. guillotina.