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UNIVERSIDAD NACIONAL DE MISIONES

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
- CARRERA: Licenciatura en Historia y, profesorado en Historia con Orientación en

Ciencias Sociales.
- CÁTEDRA: Historia Argentina y Americana II (Siglo XIX).
- DOCENTE: Esther Lucia Schvorer.
- ESTUDIANTE: Mango, Fernando Enrique;
Scromeda, Salome.
- TRABAJO PRÁCTICO: “Formación histórica del Estado en América latina: elementos
teórico- metodológicos para su estudio”.
- UNIDAD N°: 3.

Posadas Misiones 14 de octubre del 2016.

Consignas:
1. ¿Cómo define el autor los conceptos de Estado/ Nación/ Estado Nacional?
2. Para identificar lo que Oszlak supone son los determinantes sociales de la formación del
Estado propone previamente considerar cual es el grado de desarrollo de otras
manifestaciones de organización y funcionamiento social: ¿Cuales son esas
manifestaciones? Describir brevemente.
3. ¿Cuáles son los atributos de estatidad que Oszlak propone recuperar de Schmitter? Son
cuatro: sintetizarlos.
4. ¿Que procesos históricos/cuestiones centrales se pueden distinguir en la etapa formativa del
Estado Nacional (1800… 1870/80)?
5. ¿Que procesos históricos/cuestiones centrales se pueden distinguir en la etapa de
consolidación del Estado Nacional (1870/80….. 1930/50)?
6. Al cierre el autor propone una serie de consideraciones finales (9 en total) sobre lo analizado
previamente. Elegir tres que consideren más importante, fundamentar la elección.

Desarrollo:
1)
Oscar Oszlak, en un sentido ideal-abstracto dirá, el estado es una relación social, con una
instancia política que articula un sistema de dominación social. Su manifestación material es un
conjunto interdependiente de instituciones que conforman el aparato en que se condensa el poder y
los recursos de la dominación política.
En cambio nación conjuga elementos materiales e ideales. Los primeros se vinculan con el
desarrollo de intereses resultantes de la diferenciación e integración de la actividad económica
dentro de un espacio territorialmente delimitado. Los segundos implican la difusión de símbolos,
valores y sentimientos de pertenencia a una comunidad diferenciada por tradiciones, etnias,
lenguaje u otros factores de integración, que configuran una identidad colectiva, una personalidad
común que encuentra expresión en el desarrollo histórico.
2)
Se manifiesta en el desarrollo relativo de las fuerzas productivas, los recursos naturales
disponibles, el tipo de relaciones de producción establecidas, la estructura de clases establecidas, la
estructura de clases resultante o la inserción de la sociedad en la trama de relaciones económicas
internacionales, fenómenos tales contribuyeron a la conformación del estado nacional argentino.
3) En Estado, deviene de un proceso formativo a través del cual aquél va adquiriendo un complejo
de atributos que en cada momento histórico presenta distinto nivel de desarrollo 1. En este sentido,
los “atributo” de un estado nacional son:
a) Capacidad de externalizar su poder. Este se determina por el reconocimiento de una unidad
soberana dentro de un sistema de relaciones entre diferentes estados.
b) De institucionalizar su autoridad. En cuanto a esto se refiere (Ozslak) a la capacidad de
“institucionalizar” una determinada autoridad impone una estructura de relaciones de poder capaz
de ejercer un monopolio sobre los medios organizados de coerción.
c) Diferenciar su control. Se define por la emergencia de un conjunto funcionalmente diferenciado
de instituciones públicas relativamente autónomas respecto de la sociedad civil; que extrae
establemente, recursos de su contexto, con cierto grado de profesionalización de sus funcionarios y
cierta medida de control centralizado sobre sus múltiples actividades.
d) Internalizar una identidad colectiva. Consiste en la capacidad de emitir desde el estado los
símbolos que refuercen los sentimientos de pertenencia y solidaridad social, componentes ideales de
la nacionalidad y aseguren, por lo tanto, el control ideológico de la dominación.
4)
El surgimiento del estado nacional argentino es el resultado de un proceso de lucha por la
redefición del marco institucional considerado apropiado para el desenvolvimiento de la vida social
organizada. Por ende, nos propone Oszlak, rescatar del mismo, ciertas cuestiones:
(a) Al producirse el movimiento revolucionario, el Virreinato del Rio de la Plata se extendía por un
territorio prácticamente despoblado, cuyos dispersos habitantes eran sedentarios y se dedicaban a la
ganadería y agricultura primitiva. Donde la estructura heredada la colonia, proporcionada el
elemento aglutinador.
(b) Buenos Aires desde, desde la ruptura quiso constituir un estado unificado bajo su hegemonía. Ni
la confederación (pos-Rosa) pudo imponerse.
(c) No se debe interpretar como si no hubiese sido posible la configuración diferentes de los estados
naciones. Pero, sin embargo, si se diferencian de las experiencias europeas. En este sentido,
latinoamérica no se caracteriza por la necesidad de una determinada unidad política que absorba a
1
Quizas sea mejor hablar de “estatidad” para referirnos al grado en que un sistema de
dominación social ha adquirido el conjunto de propiedades que definen su existencia.

otras unidades. Buenos Aires, no buscó formar una unidad política mayor o más fuerte, sino evitar
la disgregación de la existente y producir una transición estable de un estado colonial a un estado
nacional. Lejos de guiarse por propósitos de conquista, aspiraron a extender un movimiento
revolucionario local al resto de las provincias del exvirreinato y a heredar de la colonia el control
territorial y político ejercido por España.
(d) La unidad nacional argentina durante las primeras décadas de su existencia se asentó más bien
en elementos expresivos y simbólicos que materiales plenamente desarrollado. Ni siquiera perduró
un andamiaje institucional colonial suficientemente desarrollado (en Argentina). En México, Brasil
y Perú, este aparato sirvió de continuación institucional. De este modo, así como la provincia fue
una creación del proceso independentista, el caudillismo fue un sustituto de la democracia asociada
al movimiento libertario. Fue la modalidad que adquirió localmente la representación del pueblo.
(e) El aislamiento y el localismo, en condiciones de precariedad institucional, magros recursos y
población escasa, impidieron el total fraccionamiento de esas unidades provinciales en estados
provinciales en estados nacionales soberanos. En este sentido, la autonomía no representaba una
opción a seguir. En cambio negociar una unidad, resultaba más viable.
5) Se puede sintetizar con “orden”, y “progreso”. En la experiencia argentina, la expansión de la
economía agroexportadora durante la primera mitad del siglo no se vio interrumpida por las guerras
civiles. Con la caída de Rosas, este ámbito se vio reforzada por la demanda de la segunda
revolución industrial. Sin embargo, se vio con dificultades, porque había una dispersión de los
mercados regionales, dispersión de la población, la precariedad de los medios de comunicación y
transporte, la anarquía de los medios de pago y en la regulación de las transacciones, la inexistencia
de un mercado financiero, las dificultades para expandir la frontera territorial incorporando nuevas
tierras a la actividad productiva. Pero, sobre todo, por la ausencia de garantías sobre la propiedad, la
estabilidad de la actividad productiva y hasta la propia vida (el “indio”) que oponían
complicaciones para la iniciativa privada.
Un nuevo patrón de acción es de “regularizar” (“progreso”). Es decir, imponer un nuevo
marco de organización y funcionamiento social, coherente con el perfil que iban adquiriendo el
sistema productivo y las relaciones de dominación.
“Orden”, en definición, excluye todos los elementos que pudieran obstaculizar el progreso,
el avance de la “civilización”. También el orden contenía una definición de ciudadanía, no tanto en
el sentido de ser reconocida por una entidad política, sino más bien de quienes eran considerados
legítimos miembros de la nueva sociedad.
El “orden” se proyectaba hacia afuera. Es decir, con ello se obtenía confianza del extranjero.
Con ello se atraía extranjero y capitales, dos factores de producción que sin ello era inviable toda
perspectiva de progreso.
Lo más importante es que el “orden”, además de producir una reconstitución de la sociedad
dar vida real a un estado nacional cuya existencia no se reflejaba más allá que en la constitución.
El “Dominiun”. El triunfo de Pavón, que confirmo la hegemonía de Buenos Aires sobre el
resto del territorio argentino, allanado el camino para la definitiva organización del estado nacional.
Sobre la base de una inestable coalición y a partir de los recursos y organismos de la provincia
porteña, el gobierno surgido de Pavón comenzó a desplegar un amplio abanico de actividades que a
poco a poco afianzaría el dominio institucional del estado.
Se desarrolla un proceso de “expropiación social”. Es decir, la existencia de instituciones
nacionales pueden ser observadas como la conversión de intereses “comunes”de la sociedad civil en
objeto de interés “general”. A medida que ello ocurre, la sociedad existente va perdiendo
competencias, ámbitos de actuación que hasta entonces eran mecanismos de decisión colectivas.

Esta enajenación de facultades por el estado adopta ciertas modalidades. En parte consiste en
la adquisición de ciertas actividades, de los “particulares”.
Establecer su dominio suponía también apropiarse de ciertos instrumentos de regulación
social hasta entonces impuestos por la tradición, legados por la colonia o asumidos por la Iglesia.
5) Uno de los aspectos más importantes de la etapa histórica es la diversidad y simultaneidad
de manifestaciones de “desorden” que el estado nacional debía afrontar. Por una parte, las
multiples instancias de enfrentamiento armado, que en las distintas experiencias nacionales
se expresaron en levantamientos de caudillos locales, rebeliones campesinas, incursiones
indígenas, intentos secesionistas y otras formas de contestación a la pretensión de concentrar
y centralizar el poder de acuerdo con un determinado esquema de dominación. Por otra
parte, la tradición conspiraba contra la centralización en el estado de ciertos instrumento de
control social: registro de las personas, aparto educacional, prácticas comerciales, etc. A la
vez las unidades subnacionales (estados, provincias, departamentos) continuaban
manteniendo fuerzas regulares propias, emitiendo su propia moneda, establecimiento
aduanas internas o administrando justicia sobre la base de normas constitucionales y legales
dispares, imponer el orden implicaba regularizar el funcionamiento de la sociedad, hacer
previsible las transacciones, regular los comportanmientos.
El “orden” aparecía entonces, paradójicamente como una drástica modificación del marco
habitual de relaciones sociales, no implicaba el retorno a un patrón normal de convivencia sino la
imposición de uno diferente, congruente con el desarrollo de una trama de relaciones de producción
y de dominación social.
En consecuencia, durante la primera etapa del período independentista los esfuerzos
estubieron dirigidos a eliminar todo resabio de poder contestatario, extendiéndo su autoridad a la
totalidad de los territorios sobre los que revindicaban su soberanía. Esta se relaciona con la cuestión
del “orden”, claro esta impulsada por los sectores deminante, de hecho había que “resolverlo” como
condición básica de supervivencia y consolidación. Pero además, constituía una premisa elemental
para el establecimiento de formas estables de relación social, compatibles con las oportunidades y
expectativas que surgían con la lenta integración de la economía latinoamericana al mercado
mundial.
La coexistencia de cuestiones como el “orden” y “progreso” en las agendas de las
sociedades latinoamericanas de la segunda mitad del siglo pasado planteaba contradicciones desde
le punto de vista de las instituciones estatales. Un estado que había adquirido como atributos la
capacidad de institucionalizar su autoridad diferenciar su control e internalizar una identidad
colectiva. Ello suponía un grado de “presencia” en estos diversos planos que la precariedad de los
nuevos estados no estaba en condiciones de institucionalizar. Asignar sus escasos recursos al
“orden” restaba posibilidades de facilitar el “progreso”, con lo cual su legitimación tendía a
fundarse en la coacción, resistiéndo su viabilidad institucional. Pero por otra parte, imponer
“orden”, efectivizarlo, creaba condiciones materiales para impulsar el progreso, libraba recursos
para su promoción, aumentaba la capacidad extractiva y viabilidad del estadoy tendía a fundar su
legitimación en su condición de agentes fundamental del desarrollo de relaciones sociales
capitalistas. Sin embargo, los ritmos que observaron en los diversos casos nacionales tanto el
desarrollo capitalista como la expansión y diferenciación del aparato estatal, fueron muy diferentes.
Los factores que contribuyeron a plasmar un particular sistema de instituciones estatales estuvieron
estrechamente asociados añ tipo de producción económica predominante, a la forma de inserción en
los nuevos mercados internacionales y la trama de relaciones sociales resultante. EN general, los
estados que emergieron del progreso de internacionaliazción de la economía mostraron un debíl
capacidad extractiva y una fuerte dependencia del financiamiento externo.
La naturaleza de los bienes primarios exportables que constituyeron la base de inserción en

el mercadointernacional, se fueron conformando relaciones de producción e intercambio que
condicionaron las modalidades de intervención del estado.
Los estados latinoamericanos, en su etapa formativa, fueron desarrollando sucesivamente
sus aparatos de represión, de regulación y de acumulación de capital social básico. Pero
paralelamente el estado debía desarrollar una capacidad extractiva y un aparato de recaudación y
administración financiera que aseguraba su propia reproducción, de modo de consolidar su poder,
legitimarse y continuar sosteniendo las condiciones de expansión económica.
La fuerte expansión de los mercados financieros en Europa que tuvo después de mediados
de siglo, aumentó extraordinariamente la disponibilidad de capitales ávidos por encontrar
colocaciones más rentables que las que podían hallarse localmente. Esta cirscuntancia proporcionó
el eslabón necesario para completar la fórmula de vialización estatal. La inversión directa en
infraestructura y actividades productivas fuertemente garantizadas por el estado.
6) Las consideraciones:
(a) En su origen, este proceso implicó, la sustitución de la autoridad centralizada del estado colonial
y la subordinación de los múltiples poderes locales que se formaron como consecuencia de las
fuerzas centrífugas de la emancipación;
(b) la identificación de la emancipación, precario componente idealista de la nacionalidad, fue
insuficiente para producir condiciones estables de integración de integración nacional;
(c) aquellas clases o alianzas de clases que controlaba los los nuevos circuitos producción y
circulación de bienes en que se basó la expansión de la economía agroexportadora; acompañaron el
proceso de articulación con en mercado “internacional”;
(d) pero las nuevas formas de dominación económica, a cuya sombra se consolidaron nuevas
relaciones sociales, requerían políticamente la paralela constitución y control de un sistema de
dominación capas de articular, expandir y reproducir el nuevo patrón de relaciones sociales;
(e) el estado nacional fue consecuente al proceso de expansión del capitalismo del capitalismo
iniciado con la internacionalización de las economías de la región. Determinante, en tanto creó las
condiciones, facilitó los recursos, y hasta promovió la constitución de los agentes sociales, que
favorecían el proceso de acumulación;
(f) las “leyes de movimiento” de este recíproco proceso constitivo podrían discernirse a partir del
análisis de aquellas cuestiones sociales que, al convocar a los protagonístas (civiles y estatales)
centrales de aquel proceso, condensaron sucesivamente la problemática que acaparó sus recursos y
acciones;
(g) los problemas relativos al “orden” y “progreso” concentraron la atención de estos actores,
resumiendo la agenda de cuestiones socialmente vigentes durante la etapa formativa del estado;
(h) con la consolidación del estado y la difusión de relaciones capitalistas, “orden” y “progreso”
tendieron a convertirse en tensiones permanentes del nuevo patrón de organización social;
(i) la identificación en cada experiencia nacional de las cuestiones más desagregadas, permitría
circunscribir un campo analítico e histórico en el que recrear el proceso de resolución de las mismas
serviría a la vez para reconstruir los hitos fundamentales y las modalidades específicas del proceso
formativo del estado.