You are on page 1of 1

C 6 Cultura

LA VOZ DEL INTERIOR


CÓRDOBA. LUNES 18 DE JULIO DE 2005

LIBROS

La vuelta al mundo La colección Cartografías Literarias


incluirá 14 antologías de textos sobre
ciudades. Ya se publicaron siete libros
que conforman un atlas literario para
en un puñado de libros viajar sin levantar la vista de las páginas.

EMANUEL RODRÍGUEZ pone el moño y provoca el cierre


ESPECIAL del estadio y el delirio de los hin-
chas, es sin dudas el fragmento
Un atlas literario caprichoso y de Petersburgo, la novela-pe-
excitante. Eso es la colección sadilla de Andrei Biely, que
Cartografías Literarias (Edito- guarda pequeños lujos como es-
rial Cántaro), que hasta el mo- te: “Lentamente oscurecía una
mento incluye siete antologías sucesión de líneas y de muros
de textos sobre Roma, París, Ale- sobre un cielo violáceo que se
jandría, San Petersburgo, Mon- iba apagando, y se encendían
tevideo y Patagonia, y que pro- unos luceros centelleantes, unas
mete otros siete libros sobre Bue- llamas sutilísimas. Y se arrebo-
nos Aires, Londres, Tokio, Nue- laba allí el pasado”.
va York, Praga, Barcelona y la Noche de mayo, el poema de
Luna. La idea de Salvador Gar- Giuseppe Ungaretti incluido en
giulo y Raúl González, respon- Relatos de Alejandría descri-
sables también de la exquisita be en tres versos inolvidables el
colección de policiales Paladar perfil de la ciudad: “El cielo po-
Negro, fue convocar a autores ne en la cúpula / de las mezqui-
que armaran antologías sobre tas / guirnaldas de breves fue-
una ciudad o lugar emblemáti- gos”. Antonio Oviedo lo ubica
co. Los siete títulos publicados en una línea de escritos alejan-
hasta hoy dan cuenta de dife- drinos que se refieren a la ciu-
rentes visiones sobre ciudades dad egipcia enfocando princi-
inasibles, cambiantes, desa- palmente dos características: la
fiantes, exasperantes, angus- presencia del sol –que “rapta la
tiantes, todas ellas símbolo de la ciudad”, según otra gema de Un-
vida que las habita. garetti– y la esencia del lugar.
En ese juego, Johann W. Go- Para Oviedo, que no ordena
ethe recrea una Roma carnava- la recopilación de acuerdo a una
lesca mientras Ricardo Piglia cronología, es fundamental ini-
pinta una Montevideo de pros- ciar la lectura de Alejandría por
titutas y Ungaretti describe una el poeta griego Konstantino Ka-
Alejandría rehén del sol. que han hablado sobre Roma co- vafis. Luego nos lleva a las des-
Los criterios de recopilación mo si se tratara de una aventu- cripciones de E.M. Forster y de
son diferentes en cada libro de ra caprichosa y con una idea allí hacia Gustave Flaubert y
la colección, y dicen tanto de las central: “Roma es una poderosa Yourcenar. Una atmósfera mis-
ciudades como del antólogo que maquinaria de ficciones”. Plan- teriosa entre el exotismo y lo co-
las visita mediante la literatura: tean el recorrido evitando los lu- tidiano sobrevuela todo el volu-
los relatos de Montevideo reu- gares comunes y salteando a los men, que tiene su punto más al-
nidos por el profesor Ezequiel poetas de la antigüedad clásica to probablemente en los frag-
de Rosso siguen una estricta lí- para adentrarse en el carnaval mentos de Miramar, del Premio
nea cronológica, mientras que descrito por Goethe en su Dia- Nobel Naguib Mahfuz, para
los poetas Roberto Faggiani y rio de viajes, que habla de una quien el sol se opone al descon-
Héctor Roque Pitt proponen un Roma en fiesta de transgresio- tento y la infinita Alejandría mí-
viaje por Roma que salta de un nes y pasar a la ciudad que es tica se torna tediosa: “Qué limi-
siglo a otro sin orden alguno. símbolo de la mujer en Henry tada es Alejandría para las an-
La Alejandría del escritor cor- James y Nikolai Gógol. Para el COLLAGE MIGUEL DE LORENZI sias de mi acelerado coche”, di-
dobés Antonio Oviedo está ci- ruso, Roma es un escenario que ce en un momento de ebriedad
frada en un poeta griego, Cons- resalta la belleza de la mujer. el personaje de la novela. Ale-
tantino Kavafis, el italiano Giu- Otra Roma, asociada al mito jandría cifra una decadencia:
seppe Ungaretti, la francesa Mar-
guerite Yourcenar, el británico
y a los valores de ciudadanía,
aparece en Gisoué Carducci y De este lado del mapa “En realidad el universo hace
tiempo que murió y todas estas
Lawrence Durrell y el egipcio Lord Byron, y el viaje termina variaciones no son más que los
Naguib Mahfuz, mientras que el en la Roma violenta de Stendhal. Relatos de Montevideo y Re- Escanlar, que bucea en lo es- ra: de la Patagonia se habla co- últimos estertores del cadáver
París de Christian Kupchik só- Faggiani y Pitt eluden la nota bi- latos de Patagonia hablan de catológico para mostrar una mo de un lugar del que hay antes del silencio eterno”.
lo admite una des- bliográfica lugares y de conflictos. De pai- decadencia supuestamente di- que irse. Entre la fascinación Hay un problema con el vo-
cripción no fran- común al resto de sajes de pre y pos guerra. Tie- vertida y oscura a la vez, en y la nula hospitalidad del pai- lumen dedicado a Venecia: abu-
cesa, la del italia- los volúmenes y nen en común las descripcio- un clima opresivo y violento saje, este rasgo fundamental rre, o naufraga, con disculpa de
no Ítalo Calvino.
Los siete títulos juegan a ser guías nes en constante oposición: un sin nostalgias del pasado. en los relatos de viajero y pio- la obviedad. Demuestra cabal-
Así, los reco- publicados hasta hoy en un tren de ju- lugar parece ser todo lo que Y hay también un más allá, neros se mantiene en la pro- mente la tesis del antólogo, Juan
rridos son cam- dan cuenta de diferentes guete. los otros lugares no son. Los un relato utópico de Francis- ducción de autores como Mar- Martini: que Venecia, a pesar de
biantes y las pro- Relatos de distintos relatos se mueven en- co Piria escrito en 1898 y titu- celo Eckhardt, que en su en- ser objeto de múltiples aproxi-
puestas no res-
visiones sobre ciudades París, en cambio, tre las tensiones del encierro lado Cómo será mi ciudad sayo se pregunta sobre la exis- maciones artísticas y a pesar del
ponden a un úni- inasibles, cambiantes, es menos lúdico. y del destierro: Montevideo y dentro de 200 años. La ciu- tencia de una “literatura pa- turismo que la carcome como un
co plan sino más exasperantes... Christian Kup- el exilio, la Patagonia y la sen- dad tiene nombres como Pla- tagónica”; Elpidio Isla y tumor fue, es y será la ciudad de
bien a un capri- chik reunió en es- sación de que hay que salir co- za Moralidad, no hay iglesias Cristian Aliaga. los canales; pero insiste tanto en
cho personal –y te libro textos mo sea de allí. porque la religión se ha unido Un “tono de estar de paso”, esa idea que a veces el encanto
en estos casos el franceses sobre la Ezequiel de Rosso se en- a la ciencia, Uruguay, Entre efectivamente, se siente en to- de los gondoleros y los puentes
resultado puede resultar un ejer- Ciudad Luz y en la comparación cargó de la antología sobre la Ríos y Corrientes forman los da la recopilación, encanta- se tornan un escenario tedioso.
cicio de placer– o a un objetivo con lo que aportan, en los otros capital uruguaya. Su criterio Estados Unidos del Sur y Bo- dora por cierto. Con un nota- Entre el estereotipo y su con-
metodológico concreto –que co- volúmenes, las miradas de los fue cronológico y su propósi- livia, créase o no, tiene salida ble panorama sobre una lite- jura, la recopilación reafirma
rre el riesgo de dejar en segun- extranjeros, el resultado es in- to, historicista. Plantea una al mar. Es, se explicita, el Pa- ratura de poca repercusión en una idea de que el tiempo, en Ve-
do plano el carácter lúdico. ferior. Sólo Calvino, el único ex- breve historia de la literatura raíso Terrenal. el resto del país, el volumen necia, no pasa. Se destaca un en-
tranjero, y el humor de Proust rioplatense a partir de los cie- María Sonia Cristof no tu- patagónico es el único que no sayo de Jorge Luis Borges titu-
Clásico europeo aportan un poco de aire. litos fundacionales de Barto- vo el mismo criterio para com- tiene “grandes nombres” en la lado como la ciudad a la que ho-
Roma versus París. El coliseo Sobre la idea de París como lomé Hidalgo, que prefiguran pilar los relatos sobre la Pata- tapa, y, sin embargo supone menajea: “Crepúsculo y Vene-
contra la Torre Eiffel. Las vi- biblioteca, la compilación se ano- una idea de patria, y concluye gonia. Eligió a autores con- uno de los momentos más in- cia para mí son dos palabras ca-
siones recopiladas en los volú- ta el mérito de dar vuelta una en la Montevideo estereotipa- temporáneos, casi todos vivos, teresantes de lo que va de la si sinónimas, pero nuestro
menes sobre ambas ciudades idea que en los otros volúmenes damente posmo de Gustavo y arriesga una posible lectu- colección. crepúsculo ha perdido la luz y
suelen retomar esta oposición, impera: eso de que hay tantas teme la noche y el de Venecia es
y, si de jugar se trata, se puede ciudades como escritores han es- un crepúsculo delicado y eterno,
jugar a recrear el enfrenta- crito sobre ellas, en París es al Kupchik prefiere a los loca- conocida Buenos Aires. se repite un tema, la estatua de sin antes ni después”.
miento oponiendo no ya las ciu- revés. Hay tantos escritores co- les y quizá por eso hay un exce- Pedro el Grande. Pasado y presente se dispu-
dades sino los libros sobre ellas mo a París se le da la gana que so de color local. Se extraña aquí Más ciudades Más allá de la garantía que tan las ciudades. Cada libro cie-
en esta colección. Relatos de haya. París es una obsesión li- tal vez el París más cercano a los A pesar de que también optó por supone tener a jugadores “galác- rra con una colección de imáge-
Roma es uno de los puntos más teraria, un lugar común del ar- argentinos, aquél en el que el Oli- autores “locales”, el escritor Luis ticos” como Alexander Pushkin, nes que remiten invariable-
altos de Cartografías Literarias. te universal. Como en el caso de veira de Julio Cortázar buscaba Gusmán logró en Relatos de Nokolai Gógol, Fiodor Dos- mente a lo pretérito, como sugi-
Divertidos y osados, Faggia- Roma, el desafío es elegir entre y no buscaba a La Maga y que se San Petersburgo evitar la re- toievski, Lev Tolstoi y Vladimir riendo que al final de cuentas,
ni y Pitt asumen el desafío de ele- una infinidad de obras de todos hacía cognoscible por su cons- petición, y justamente a partir Nabokov en un mismo equipo, más allá de la literatura, cada lu-
gir entre la infinidad de autores los tiempos. tante juego de oposición con la de la idea de que en los relatos la jugada del partido, la que le gar no es sino su memoria.

Alejandría Patagonia
Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de Un balcón asoma al frío del Atlántico, donde la soledad es magní-
cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay fica y desesperante. La luz amarilla del faro ilumina cada diez o do-
más de cinco sexos y sólo el griego del pueblo parece capaz de dis- ce segundos la costa, para orientar a los buques que nunca han de
tinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano es descon- llegar. El canto rodado, vacío de pisadas durante siglos, dibuja un
certante por su variedad y profusión. Es imposible confundir a Ale- semicírculo perfecto como contorno del agua que viene a pulir los
jandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mun- restos de una vida. Sometidos por el estruendo, dos hombres que
do helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andró- cargan armas inútiles toman nota de los barcos que imaginan en
gino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dul- el horizonte. Ocho sepulcros blanquean al pie del promontorio ocre.
ce anarquía del cuerpo, porque está más allá del cuerpo. Nessim Un corral de metal negro rodea a una de las fosas cubiertas de pie-
dijo una vez, recuerdo –y creo que lo había leído en alguna parte– dras, distinción para otro muerto desconocido en un territorio don-
que Alejandría es el más grande lagar del amor; escapan de él los de apenas son célebres los asesinos. Ningún nombre designa a es-
enfermos, los solitarios, los profetas, es decir, todos los que han si- tos huesos, ningún desafío al olvido que hubiera llegado de cual-
do profundamente heridos en su sexo. quier manera, por acumulación o por impacto.

(Fragmento de “Justine”, de Lawrence Durrell) (“Música desconocida para viajes”, de Cristian Aliaga).

BREVES

Narradores latinoamericanos en Alta Gracia Muestra de Antonio Novello en La Cripta Murió el escultor Pietro Consagra
Narradores de Chile, Colombia, Perú y Argentina contarán cuentos y le- Durante todo el corriente mes de julio, de 9 a 17 , permanecerá abierta Roma. El escultor Pietro Consagra, uno de los maestros del arte abstrac-
yendas destinadas al público infantil en el Museo de la Estancia Jesuítica en la Cripta Jesuítica del Noviciado Viejo la exposición de fotografías de to italiano, falleció el sábado en Milán a los 85 años de edad, anunció la
de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers y en la Casa de la Cultura de la Antonio Novello. Las imágenes que se exponen fueron captadas por An- familia. Consagra, fundador del grupo Forma, será enterrado el próximo
Municipalidad de Alta Gracia. La cita está prevista para el jueves 28, el tonio Novello y su equipo de fotógrafos, entre los años 1920 / 1955. miércoles, 20 de julio, en Gibellina, en la sureña isla de Sicilia, donde rea-
viernes 29, el sábado 30 y el domingo 31 de este mes a las 15. Para ma- Las fotografías, en su mayoría publicadas en LA VOZ DEL INTERIOR, co- lizó numerosas obras y proyectó un teatro. Pietro Consagra nació en
yores informes puede dirigirse a avenida. del Tajamar esq. Solares; o te- rresponden a una selección de negativos de vidrio que resguarda el Cen- Mazzara del Vallo (Sicilia) en 1920. Defensor del arte abstracto, ya en su
lefónicamente al (03547) 42-1303/42-8734 o por e-mail: museoliniers@ tro de Documentación Audiovisual del Departamento de Cine y T.V,.de la juventud decía que un partido que se definía revolucionario (el Comunis-
yahoo.com.ar. Escuela de Artes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. ta) y se proponía cambiar el mundo, debía apoyar las vanguardias.

Related Interests