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Los altos cargos serán sometidos al “juicio de residencia”, al final

de su mandato, para responder de sus posibles prevaricaciones o enriquecimientos ilícitos.
La Monarquía hereditaria se ha acreditado en la
historia como la mejor manera de garantizar un poder
supremo, continuo e independiente. La
dejación de sus deberes por parte de ciertas
familias reales, pudieran hacerlas incompatibles con la noble función de gobernar. A falta
del procedimiento regular de la sucesión familiar, (el mejor) cualquier
otro que la sociedad arbitre para la designación del supremo gobernante será válido, aunque menos perfecto, siempre que el elegido admita que recibe el poder de Dios y se comprometa a ejercerlo respetando los derechos de la persona, las familias y el resto de la sociedad.

El carlismo en
500 palabras
Autor: Carlos Ibáñez Quintana

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Folletos

Nº 5

EL CARLISMO EN 500 PALABRAS
Es de Fe que los gobernantes reciben el poder de Dios. En monarquía la herencia, en república la elección, designan al gobernante. Pero
no confieren el poder En su gobierno deben someterse a las leyes de
Dios.

pos a los que representan. Son independientes del Rey y su gobierno.
Están sometidos al “mandato imperativo” del grupo que representan. En
las deliberaciones deben defender los intereses de sus representados y
votar en el sentido que éstos le han encomendado.

El gobernante cristiano es consciente de sus
limitaciones. Sobre él está la Ley de Dios que
le impone respetar los derechos de sus gobernados (grupos y personas).

El Rey y su gobierno deben procurar que la educación y la enseñanza alcancen a la totalidad de los ciudadanos. Evitarán ejercer el monopolio de las mismas. Enseñarán y educarán quienes estén capacitados para
ello. Las instituciones de enseñanza
gozarán de libertad para establecer
sus planes de estudio y expedir los
títulos académicos correspondientes.

La Familia es la piedra fundamental de la sociedad. Debe ser respetada por los poderes y protegida por la ley.

A los padres (y no al Estado) corresponde el derecho a decidir la educación de sus hijos.

Reconoce que en los grupos sobre los que gobierna existen problemas que ellos conocen mejor y están en mejores condiciones que él
para resolverlos. Los acuerdos entre el Rey y sus gobernados constituyen los Fueros, que el primero jura respetar y defender.

La sociedad proveerá los medios económicos (becas) para que cursen estudios quienes carecen de ellos. Así se hizo en España hasta la llegada del liberalismo. La enseñanza gratuita no es hoy realidad, ni siquiera para quienes acuden a centros del Estado.

En su gobierno,
el Rey está limitado
por las Cortes que
reúnen a los representantes de la sociedad (procuradores).
Estos son libremente
elegidos por los gru-

Los profesionales y trabajadores dispondrán de libertad para asociarse y constituir colegios profesionales y gremios, independientes del
Estado, que tendrán representación en las asambleas públicas. Las subvenciones que hoy reciben los sindicatos deben desaparecer.

Cuando los gobernantes prescinden de su dependencia de Dios, llegamos a situaciones de
tiranía como la que padecemos.

La justicia se impartirá en nombre del Rey.
Se garantizará por ley la competencia e independencia de jueces y fiscales.