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Las marcas de goma en los universos poéticos de

Kim Ki-taek
Por Bianca Natascha Pérez González

Guadalajara, Jalisco
2 de diciembre de 2013

Las marcas de goma en los universos poéticos de Kim Ki-taek.

amorfo. colorido. imperceptible ante el ojo humano debido a la velocidad con 1 nataschaperez18@gmail.Por Bianca Natascha Pérez González1 Redondo. ferroso.fungen como vestigios del transcurso del tiempo . marcas que –no obstante. reestructuración y registro de la historicidad: “un fósil que guarda las huellas de la historia humana” (Yoon: 8). cualquiera que fuese el término al que Kim Ki-taek recurre para nombrar el poema que da título al libro en su totalidad. en una disyuntiva entre la acepción “chicle” o “goma” que pueden ser atribuidas al término gum del inglés2. jugoso y esponjoso que se deja masticar. dulce. natural… un chicle blando. en cuyo idioma ha sido intitulado Gum. Por ahora aceptaremos el vocablo que a la traductora ha parecido pertinente. auto-resarcimiento. Sin embargo. puesto que en él se pueden conjuntar ambas significaciones como la “goma de mascar” que es.com 2 El poemario ha sido traducido al español de su versión en inglés (no de la versión original en coreano). Al hablar de El Chicle. Asimismo. gris. 2009: 8-9). amargo. que termina siendo triturada –violentada. es El Chicle que nos ofrece Kim Ki-taek en su más reciente poemario de título homónimo y sabores tan variados como las situaciones que circundan a sus personajes en la realidad literaria. dispuesta a ser modelada. suave y dulce. 1 . ambos coinciden en las características constitutivas que los definen: maleabilidad. quedando solo las marcas dentales del ultraje. pequeño. ¿Cómo saber que se trata de un chicle y no cualquier otra goma?. nos encontramos ante un gran problema de traducción. a lo largo de su obra poética. nos daremos cuenta que es el término que posee una mayor carga semántica y semiótica como metáfora de la existencia humana. machacar y triturar” (Yoon.por la voracidad que encarna el ser humano en su naturaleza y desechada una vez que su esencia dulce le ha sido arrebatada.

alienándolo entre la velocidad de las cosas. Me moriré. túneles y autopistas le temen. El chicle como metáfora de la existencia humana es el tema que ocupa el eje del libro de Kim Ki-taek. En Autobús feliz. creo que no podré dejar de/ conducir/ hasta que me muera en un accidente de tráfico”. el vehículo se transforma en una máquina imparable que no reconoce otro límite que la velocidad del viento. en un proceso de simbiosis. “amasado con la velocidad. lo cual siempre conlleva un final trágico. es la tesis que maneja Kim en el poema cuyo título proviene 2 .que se suscita y únicamente observable en las cicatrices que se dejan en la masa tangible de la goma de mascar. los motivos que este cuerpo masticable detona son tan flexibles y elásticos como ella misma. citando la obra de Rodrigo Fresán (1999).a punto de quebrarse se llenan de lágrimas confundiendo su llanto exterior con el sollozo casi imperceptible de un niño que oculto en un rincón del vehículo sufre el terror de verse inmerso en el desenfreno de la aceleración incontrolable que opaca y niega la presencia del ser. Sin embargo. mataré a alguien o me saldrán cuernos en el traste.las calles. Incluso los semáforos –únicos entes capaces de poner una barrera entre la aceleración del motor y la vida que brota del entorno al encender el rojo que detenga su andar a ciegas. sobre los cuales ahondaremos más adelante. para que las ruedas tomen el volante del viaje. de tal manera que hasta los faros de El autobús (2009: 34) –como metáfora de los ojos omnipresentes de Kim. pero “por más que lo pienso. desde pequeños entes que tocan lo sublime en su insignificancia hasta la magnanimidad de monstruosos artefactos veloces que encarnan lo terrible. el paisaje pierde sus contornos y se torna vago/ el tiempo pasa por las ventanas estirándose largamente…” (2009: 60). ya que la adicción a la velocidad de la sociedad moderna se vuelve motivo detonante del horror en los versos del poeta coreano. Sin control ni obstáculo que impidan su aceleración. Se convierte en un ser autónomo una vez que logra desprender al conductor de su voluntad y conciencia.

un Pescado asado. 31) en pasajes escatológicos y grotescos que con copiosa minuciosidad demuestran. Tal como lo haría el ojo de Poe en Corazón delator. mientras acecha con el horror de la muerte dibujado en su mirada.en la poesía de Kim observan desde la muerte al asesino hasta perder en la locura de la culpabilidad a ese ser quien. no se bajará de ese viaje en autobús hasta que muera./Mira el fuego que lo quema…” (2009: 33). hasta los pasajes con tintes gore de sacrificios animales que se ocultan bajo “la nieve que se derrite” pero “al recibir los rayos del sol [.. en La Cena [que] huele a carne o bien. como Los Ojos de la misma voz poética que “siempre están abiertos por debajo de los párpados cerrados” (2009: 44) o el ojo en el cielo que observa lo ominoso de la cotidianidad y calla. 33. mate a alguien o termine en una silla de ruedas. una vez más. 3 . como menciona el sujeto poético que compone estos versos (2009: 35). representadas por lo común –y muy acertadamente. por satisfacer su gula. El hombre es adicto a la velocidad y no parará. 12.por autobuses imparables e imponente frente a la vulnerabilidad de los seres vivos. sintetiza puntualmente la visión que el poeta plasma en esta obra con respecto a la modernidad./ Me mira a mí que lo estoy asando/ con ojos abrasándose crepitantes . 30.] se muestran al detalle y sin poder hacer nada / como si hubieran sido aumentados con una lupa” (Ki-taek: 27). Comiendo pulpitos crudos (Ki-taek: 55./ a pesar de que ya no ve nada/ todavía tiene los ojos abiertos./ […] A pesar de que no tiene necesidad de ver. la insensibilidad del ser humano frente a la vida y la animalización del mismo que se contrapone a la humanización de la fauna : “ a pesar de estar asándose al fuego/ el pescado tiene los ojos bien abiertos. las miradas –los ojos abiertos. sin duda. Desde el horror que simboliza la velocidad de las máquinas modernas. ha perpetrado el homicidio de un sinnúmero de almas jóvenes convertidas en animales que ahora son engullidas en un Caldo de pollo con ginseng .de un dicho popular coreano que. cada acto de crueldad e inclemencia que la humanidad vierte hacia la naturaleza es asediado por el ojo orwelliano que todo lo ve. un Tocino de cerdo.

sin que el conductor se detenga al ver las heridas que le ha provocado la inmanente necesidad de equipararse al ritmo de la vida mecánica mientras desfallece.en la introducción a esta obra. o al sabueso de La moto y el perro. menciona Sun-me Yoon –traductora. inmutables e intolerantes ante la confrontación de lo viejo con lo nuevo. dando como resultado una angustia existencial que crece en los personajes. 4 .seres y objeto de El chicle: cuerpos que han soportado “todo el instinto asesino y la hostilidad inscriptos en los dientes desde el inicio del mundo” pero al mismo tiempo se moldean para tomar la forma de esos dientes trituradores que sienten el crujir de la vida entre sus mandíbulas y solo piensan en escupir esa masa amorfa a la que le ha sido consumida ya su esencia. Por un lado. en tanto que los animales son dotados de alma y raciocinio por el poeta con la intención –tal vez. como ocurre con el felino en Muerte a un gato.de provocar en el lector una identidad intrínseca con ese entorno olvidado para tocar su lado más humano: “ Decenas de pollos agazapados en el mostrador/ hacen la reverencia […]/ Al dueño que les cortó el cuello y las patas y los desplumó/ al cliente que regatea el precio de su muerte/ que quiere matarlos de nuevo hirviendo su muerte ya muerta…. Por otro lado. que nunca logra alcanzar el ritmo de la motocicleta a la cual va sujeto y termina siendo arrastrado sobre el asfalto por el vehículo motorizado. se trata de seres violentados por los artilugios de la vanguardia que succiona la vida y transforma al hombre en una pieza más del gran engranaje de la modernidad. como sucede con Charles Chaplin en la obra fílmica Tiempos modernos. El poeta. El miedo del ser humano a reconocerse en su dualidad se hace presente en las voces poéticas del autor en cuestión. “parece decirnos que los seres vivos llevan en sus genes la violencia.” (2009: 29). muerto por las llantas indolentes del automóvil. pero que al mismo tiempo poseen otros genes que los hacen resistirse con el fin de sobrevivir” (Yoon: 9).El hombre se vuelve impulsivo e irracional en la urgente necesidad de satisfacer inmediatamente (de nuevo aludiendo a la velocidad insensata que asesina) sus instintos bestiales. esos sujetos se vuelven violentadores. de lo natural con lo artificial y lo torpe contra lo veloz.

en un fragmento de tiempo onírico donde los planos se confunden. la muerte. para Kim Ki-taek también el tiempo. ancianos decadentes. consecuencia de la urbanización. siendo la oposición pasado. Contrastan con la mención de juegos. precisamente. entre colores e imágenes que se mueven tan rápidamente que no es posible observarlas. enmascaran el declive físico y los ineludibles indicios de la muerte bajo objetos de fingimiento – como la peluca.presente la predominante y de la cual se derivan otras tantas oposiciones de conceptos y símbolos que se corresponden con estos. una sensación de extranjería dentro de un mundo que alguna vez fue su hogar. quien considera que la única cosa segura que tenemos al nacer y que nos pertenece sin que nos pueda ser arrebatada es.Así como la esencia de hombre es dual. las usanzas y objetos de antaño utilizados por la vieja mujer. el asombro que produce en ella la velocidad con que se mueven las imágenes en esa pantalla táctil que funciona como centro de atención de los pequeños provocando desconocimiento y desarraigo. de tal manera que el sistema semiótico se construye de la siguiente manera: El pasado se encuentra representado por personajes de edad avanzada.que ocultan el verdadero yo . una mujer se transporta de la infancia a la vejez en El tren Mungunghwa. Solo verlas pasar con extrañeza entre los sentidos inmunes a lo pequeño. la tecnología y la vanguardia con su estridencia. Mientras tanto. que sienten el peso de la vida como El viejo que sube las escaleras. ese que provoca el horror de la conciencia de la vejez. remembrando viejos escenarios con ayuda de la memoria sensorial. el espacio y los símbolos que presenta en sus poemas son duales y se definen a partir de dicotomías. bajo las cuales se 5 . que han perdido la vista. pero que a la vez despierta la vista hacia el final inminente de la vida muy al estilo del escritor mexicano Xavier Villaurrutia. pero que ahora se diluye entre sonidos ensordecedores que impiden escuchar al hombre. como el calvo. personajes que. mientras contempla un grupo de niños que juegan con sus dedos sobre novedosas pantallas tecnológicas coloridas. Delante de la papelería.

antes bien. nos deja sentir Kim. dando a lo antiguo una carga semántica de tristeza. nobles. el ser. vacío y nostalgia con una connotación negativa que. en su poema Tierra antigua. noble y minucioso del humano. “maquinizado”. al igual que sucede con “el destinatario que no puede recibir la correspondencia por defunción” (2009:42).han perdido los objetos más pequeños. no es resultado de eventos desafortunados.la confrontación entre lo viejo y lo nuevo. que Kim Ki-taek presenta al hombre materializado. como en el poema de Perro 3. Kim Ki-taek deja en claro -textualmente. incorruptos e inmunes a aprehender la civilización y el avance como forma de vidason los únicos seres en quienes se encarna el otro yo . pero que ahora ha dejado de funcionar para él por su obsesiva necesidad de lo espectacular. en tanto que los animales –entes fieles.la muerte del alma y predominancia de un espíritu violento.es un pasaje seguro a la muerte prematura no solo física. los tiempos. la angustia y añoranza que emana de los espacios . 6 . sino –peor aún. están condenado a la desesperanza de una carta y la no existencia: el primero al no poder recibirla y el segundo al tener que desaparecer esa carta que nunca llegará a su destinatario. sensibles. sanguinario e inmutable ante el dolor y la belleza que lo rodea. la serenidad de la vida. o de oír la voz de un vagabundo en Berkeley que solo podrá existir en el momento en que alguien se detenga a escuchar sus palabras. pero que logran despertar las emociones más profundas ante la belleza de su miniaturismo. los personajes y los símbolos de antaño son el resultado de una confrontación entre el pasado y el presente. decadencia. incapaz de escuchar el clamor de un perro que intenta alcanzar una motocicleta. De esta manera. la adicción a la velocidad ilimitada en el vivir que –como cualquier otra droga. en el cual se vivifica la inquietud y el detallismo que solía ser una virtud en el Hombre. quien como Bartleby. el valor de los orígenes en la naturaleza y la sensibilidad de los sentidos ante lo pequeño de la vida por la futilidad de lo material. el escribiente. Es por ello. donde el primero ya no tiene cabida en el segundo y ha sido desplazada la espiritualidad. sin embargo.

que es recordada con melancolía y a la cual sólo se llega a través de Los dedos. juegos. no obstante. de esa memoria sensorial a la que recurre Kim Ki. Pugna por una vuelta de la mirada hacia la sencillez del mundo y la apreciación de todo aquello que existe ante los ojos. “Todo cabe en un puñado de versos. Todo existe ante los ojos del poeta que no se queda nada. pero que en realidad se trata de una Corea antigua. representado en ella) y que. Sus lugares (El tren Mugunghwa) . alimentos tradicionales (Caldo de pollo con ginseng). aquellos mundos que ocupan el vacío de su anhelo. pasajes históricos e infancias en voz de personajes viejos rememoran esa Arcadia antigua que fue Corea (y el mundo . 2013). personajes emblemáticos (como el Conejo Mashimaro que la mujer Delante de la papelerìa recuerda de su infancia). que como Atlántida está en espera de ser descubierta para brillar como El Dorado.Taek 7 . pero al final logra construir con palabras. para el poeta. es decir . entonces. en general. un lugar donde existe la posibilidad de sentirse incluso más libre que el viento. idílica. mundos oníricos en los que se fundan la conciencia y el sueño Dormitando durante la lectura. donde existe el Lujo de sentimientos. ha sido destruida en nombre de la evolución. mucho menos para sí mismo” (Sánchez. de la creación literaria que es víctima del aprisionamiento de las manos del escritor por la rutina. entre el asidero del autobús y el periódico (2009:75). sin que los detalles de la vida se escapen a causa de la indolencia y la frialdad que carcomen la existencia. esa Corea a la cual. por mencionar uno). de observar El paisaje dentro de la vara. escuchar El sonido de la lluvia o disfrutar de la Primavera: un despertar de los sentidos hacia el goce de aquel mundo subterráneo que se encuentra enterrado debajo de la cotidianidad alienante. en un mundo de indiferencias y despersonalización? Creando mundos utópicos alternos. materé a alguien o me saldrán cuernos en el traste”. puede viajar el lector y llegar a través de los sentidos y la poesía.¿Cómo sobrevivir. Es por ello que El chicle. dichos populares que dan nombre a sus poemas (“Me moriré. de Kim Ki-taek se conduce como una propuesta poética que disecciona con minucia los estratos de la vida cotidiana.

Disponible en http://www. en forma de sensaciones escritas: un mundo alterno hecho a la medida de los sentidos y el corazón. México: Bonobos Sánchez. El chicle ( Sun-me Yoon. en El chicle. Kim y El chicle.para presentar al lector. “El mundo poético de El Chicle”. México: Bonobos Yoon. Rodrigo. (15-oct-2013).com.profetica. Bibliografìa Ki-taek. Argentina Tusquets. Sun-me (2009).mx/libreria2/propuestas/kim-y-el-chicle Fresán. Kim (2009).). J. trad. 8 . (1999) La veolcidad de las cosas.