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Existe un conflicto entre quienes niegan y quienes aceptan la posibilidad de que exista un control constitucional de

las normas por parte de la Administración Pública y los tribunales administrativos. Este debate se centra en la
posibilidad de limitar o extender el control constitucional a dichos órganos.
Así, entre las posiciones que niegan o limitan el control constitucional de las leyes a los tribunales administrativos,
encontramos que un tribunal en sede administrativa no puede derogar ni declarar inconstitucional una ley, sólo
debe limitarse a proponer la inconstitucionalidad de la misma porque el control difuso sólo es admitido en sede
judicial (1).
Sin embargo, el Tribunal Constitucional admite que ante supuestos de manifiesta inconstitucionalidad está
permitido que los tribunales administrativos desconozcan la obligatoriedad de esa norma inconstitucional. Así, de
la STC 3741-2004 AA/TC (caso Ramón Salazar Yarlenque), se considera el deber constitucional de ejercer el control
difuso de normas administrativas contrarias a la Constitución, siendo esta una facultad excepcional y sólo cuando
colisionen con los derechos fundamentales de las personas.
En vista de ello, se considera que debe adecuarse el ordenamiento legal peruano a la Constitución con la finalidad
de lograr el pleno desarrollo de los principios de supremacía jurídica, legalidad y defensa de los derechos de las
personas. Por lo tanto, todo el aparato estatal debe contribuir a lograr aquello.
Por otro lado, es necesario señalar que el tema principal a dilucidar en el caso Salazar Yarlenque no era tanto la
pertinencia del monto del cobro, sino si existía efectivamente la vulneración del derecho de impugnación, el cual
se encontraba contenido en el Texto Único de Procedimientos Administrativos – TUPA de la Municipalidad de
Surquillo. Para esto es importante señalar que el artículo 138º de la Constitución Política de 1993 (2) establece el
deber de los tribunales y jueces de aplicar el control difuso cuando una norma infralegal sea contraria a la
Constitución.
Por ello, dado que la administración pública se encuentra sometida a la Constitución y al principio de legalidad, la
legitimidad de sus actos administrativos es posible sólo si se respetan estos dos presupuestos. De este modo, en
el fundamento 50 de la sentencia se señala uno de los criterios para la aplicación del control difuso por parte de
los tribunales u órganos colegiados de la administración pública.
Por lo tanto, el control difuso en sede administrativa es una herramienta que permite a la administración pública
inaplicar una norma para un caso concreto puesto que debe preferirse la constitución ante cualquier norma que
pretenda violentarla teniendo para ello en cuenta ciertos criterios. Así, aquella tiene el deber de aplicar el control
difuso para salvaguardar la supremacía constitucional. Por ello, dicho tipo de control no es exclusivo de los jueces.
En ese mismo sentido, sobre la base del principio de legalidad no sólo debe darse cumplimiento y ejecución de la
ley, sino que debe darse también una compatibilidad con los principios y valores constitucionales.
Ver también: http://www.tc.gob.pe/notas_prensa/nota_10_083.html
(1) Denominado también sistema americano. El control difuso es una facultad constitucional concedida, a todos los
órganos que realizan actividad jurisdiccional pues emerge del reconocimiento del deber judicial de hacer prevalecer a la
norma de mayor jerarquía en el ordenamiento jurídico (la Constitución) frente a las normas legislativas ordinarias que la

de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una norma legal. Control difuso La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes. los jueces prefieren la primera. . En todo proceso.- Administración de Justicia. Igualmente. (2) Artículo 138. prefieren la norma legal sobre toda otra norma de rango inferior.contravengan.